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CUSTODY OF |
Hoy, 6 de abril del 2005, en la Basílica de la Resurrección, frente al edícolo del Santo Sepulcro y lugar de la Resurrección (Anástasis), se celebró una misa solemne “pontifical” a favor del difunto Pontífice Juan Pablo II. La celebración fue presidida por el Patriarca latino de Jerusalén, Mons. Michel Sabbah, y concelebrada por los Ordinarios de Tierra Santa. Los Frailes Franciscanos fueron representados por el Custodio de Tierra Santa, P. Pierbattista Pizzaballa, por el Vicario Custodial, P. Artemio Vítores, y por el presidente del Santo Sepulcro, P. Wladyslaw Brzezinski. En la homilía, el Padre Custodio, recordó la extraordinaria figura del Papa: sobre todo el P. Pierbattista subrayó algunos momentos del pontificado de Juan Pablo II que han tenido un significado particular para la Iglesia de Tierra Santa. En primer lugar, el encuentro con los dirigentes religiosos de todo el mundo en Asís y el particular empeño ecuménico del Papa, tan importante en las relaciones que también nosotros vivimos aquí en la Tierra Santa con los hermanos separados. Por eso, el Padre Custodio recordó el encuentro del Pontífice con la comunidad hebraica de Roma en 1986 y con los representantes musulmanes de la Mezquita de Damasco en el 2001, eventos significativos para nosotros che vivimos en un contexto socio-religioso dividido entre hebreos y musulmanes. Finalmente, no podía faltar la mención sobre la peregrinación que el Papa realizó a los Santos Lugares durante el Gran Jubileo del año 2000, signo de amor y de un interés del Pontífice por esta atormentada región del mundo. Inspirándose por el lugar en donde se desarrollaba la celebración y por las lecturas de la misa de la Resurrección cantada en esta ocasión, y recordando la misa celebrada aquí mismo por el Santo Padre, el Custodio subrayó che no nos encontrábamos reunidos para conmemorar un difunto, sino más bien un hombre viviente ya en el cielo que participa de la vida misma de Cristo Resucitado. A la misa asistieron representantes de todas las Iglesias ortodoxas y de las comunidades eclesiales no católicas presentes en Jerusalén, signo elocuente de la estima y del respeto que el Pontífice había sabido conquistarse aún fuera del ámbito religioso católico. En representación de las naciones católicas participaron a la celebración eucarística los Cónsules Generales de Italia, Francia, España y Bélgica. Obviamente no podían faltar el Embajador de Polonia en Tel Aviv, Jan Wojciech Piekarski, con su señora Grazyna y el Representante diplomático ante la Autonomía Palestina en Ramala, Piotr Puchta y esposa Danutam, que después de la celebración honraron con su presencia a la Comunidad franciscana del Convento de San Salvador. |
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