Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 221 - Año V - 14 de septiembre de 1997
Director: José María Gil


Portada

Teresa de Calcuta,testigo singular del amor cristiano

Carta del Arzobispo

La Teresa número tres

Las otras dos, ya se sabe, son figuras universales en la galaxia del cristianismo: la de Ávila, Teresa de Jesús, y la de Lisieux, Teresa del Niño Jesús. ¿Quién pone en duda hoy que, junto a ellas, como un astro esplendoroso con luz propia, brillará ya para siempre, en el firmamento de la Iglesia y de la humanidad, el nombre de Teresa de Calcuta?
Ella no se llamaba así. Su nombre de bautismo, el familiar albanés de Agnes Gonxha Bejaxhin, lo sustituyó ella misma por el de Teresa, por cariño a la Santa de Lisieux, al tomar el hábito de las Hermanas de Loreto, en el convento irlandés de Rathfarnham, en noviembre de 1928, recién cumplidos los dieciocho años. El complemento de Calcuta le fue añadido después por su notoriedad mundial, como valedora de los más pobres entre los pobres, en aquella inmensa Babel del sufrimiento y la miseria. Y así ha sido conocida y amada, como madre universal, en los parajes más inhóspitos del planeta, donde fueron posando sus plantas ella o sus hijas.
Teresa de Ávila (1515-1582) abanderó una reforma radical de la vida religiosa en su dimensión contemplativa y en su versión carmelitana. Monja andariega, mujer letrera, figura de una intrepidez sin límites, se movió con enorme soltura por la España de su tiempo, se relacionó sin complejos con reyes, títulos nobiliarios, nuncios, obispos y teólogos del Siglo de Oro. Todo eso en simultaneidad con una vida religiosa interior de las más ricas de la historia humana, ahondando como nadie en la experiencia de Dios y en el misterio de Cristo. Teresa de Jesús, por sus escritos biográficos, epistolares y de doctrina espiritual, y por su incomparable gracia literaria, pervive como madre y guía de cuantos quieren adentrarse en los caminos de Dios. Pablo VI la declaró justamente doctora de la Iglesia en 1970.
El caso de Lisieux es paralelo y diferente. Pasados casi tres siglos de que madre Teresa cerrara sus ojos en Alba de Tormes, brota en aquella ciudad de la Normandía francesa esta flor delicada, este lirio del Cantar de los Cantares. Monja carmelita ella también y seguidora del mismo itinerario espiritual. Teresa de Lisieux, en su profesión religiosa, completaría su firma como Sor Teresa del Niño Jesús.
Ese matiz de Jesús niño, diferencia a las dos Teresas. Pero, ¡cuidado con los equívocos! Cuando la santa de Lisieux adoptó lo del Niño Jesús, no sabía que ella iba a morir con 25 años, ni que la llamaríamos Teresita, ni que muchos confundirían la infancia espiritual, proclamada por Cristo en el Evangelio, de la que ella es insigne maestra, con un infantilismo dulzón, que es lo más distante de la energía poderosa, de la reciedumbre espiritual que irradia su figura.
Escritora ella también, ciertamente sin los quilates literarios de la abulense. Pero con una transparencia de alma, una verdad de estilo, un poder de comunicación, que hace brecha -pásmense o ríanse, pero, por favor, hagan la prueba- en los espíritus de mayor nivel intelectual y de mayor calidad moral. La "Historia de un alma", que con su epistolario y sus conversaciones transcritas, nos dan el zumo más jugoso del alma de Teresa de Lisieux, son puro aroma evangélico. La humildad del pequeño, no la del acomplejado ni la del vulgar; la confianza del niño en su Padre, como un pajarillo del campo, no como un hijo irresponsable; el abrazo alegre con la cruz, masticando el amargor de lo humano y la agonía de Cristo. El imán de Teresa de Lisieux es potente y misterioso, para los jóvenes, para los intelectuales, que descubren otra sabiduría. Por algo Juan Pablo II ha anunciado su proclamación como doctora de la Iglesia.
A los doce años del fallecimiento, ya en olor de santidad, de Teresa del Niño Jesús, nacía, de padres albaneses, en Skopie (Yugoslavia), el 27 de agosto de 1910, la que hasta ayer mismo hemos llamado en el mundo entero Madre Teresa de Calcuta. La biografía esencial de Madre Teresa está empapada, como la de tantos santos, en un halo misterioso de predilección y de gracia desde su infancia y adolescencia. Primeras letras en la escuela pública, pertenencia a la Congregación mariana, hasta la que llegan las hazañas y los logros misioneros de los jesuitas de la Misión de Bengala. Allí prende su amor a la India, su vocación religiosa y misionera, su apuesta radical por el seguimiento de Cristo.
Pide luz y la encaminan a las Hermanas de Loreto en Irlanda, que tienen misiones en la India. Ingresa a los dieciocho años y, de inmediato, la envían al continente lejano y misterioso, a la India de la sabiduría, de la contemplación y de la miseria. A Calcuta precisamente, cifra de la fascinación oriental y de la miseria escalofriante. Vivió su primera vocación con ejemplaridad religiosa, seriedad profesional como profesora y directora de un colegio. Son casi veinte años de esta vida suya llamémosla normal. A los 38 de su edad, sobrevino por misteriosa sorpresa (algún día conoceremos mejor su itinerario espiritual) lo que ella llama el "Día de la inspiración", fechado con rigurosa exactitud el 10 de septiembre de 1946.
La llamada de Dios la inunda con tal fuerza que la interesada acude a sus superiores, al Arzobispo y muy pronto a Roma, hasta poder iniciar, con la licencia de la Iglesia, un género de vida rotundamente nuevo, pasando del claustro y de las aulas a los barrios bajos de Calcuta, a sumergirse en el corazón mismo de la desolación y de la muerte. Adquiere para ello la ciudadanía; india, hace cursos de adiestramiento como enfermera, pone en marcha su fundación de Misioneras de la Caridad (1950) y de Hermanos Misioneros del mismo nombre (1963).
Su carisma religioso, su estilo de vida, su mensaje espiritual y social, tanto en la existencia propia como en el talante de su Congregación (hoy son cuatro mil hermanas) se vieron rotundamente marcados por la experiencia atroz de la recogida de los cadáveres de mendigos fallecidos en la noche anterior; pero, sobre todo, estuvieron siempre empapados de amor a Dios y al prójimo, de dulzura y de misericordia evangélica, bajo la sonrisa compasiva de esta, a un tiempo misteriosa y diáfana, mujer de los Balcanes. De aquel impulso sobrenatural han brotado residencias de enfermos terminales, albergues para acogidos carentes de todo, hospitales específicos para contagiados de lepra o de sida, buscando en las cunetas de todos los caminos, como en la Parábola del Buen Samaritano, a los seres humanos más residuales y menospreciados. Nace todo de un respeto sagrado hacia la vida, genuinamente bíblico y cristiano, empapado también de espiritualidad hindú, de no violencia, de dulzura y de paz, aunque el caso o el fenómeno provoquen rabia. Nunca Madre Teresa se ha metido con nadie; siempre ha lamentado y curado las múltiples pobrezas del ser humano.
A muchos le llama la atención, y hasta se lo han recriminado, que Madre Teresa tienda a paliar y curar esas plagas, sin promover revoluciones que las arranquen de cuajo. Nunca se ha opuesto, siempre ha bendecido ella a quienes luchan por la justicia social, a quienes laboran a escala mundial por un justo reparto de los bienes terrenos. Su lucha de amor, comprensión, ayuda inmediata, respeto al pobre y al miserable, también mueve montañas. Véase, si no, la resonancia de su vida humilde en todos los pueblos de la tierra. Su predilección por recoger a los agonizantes, colmarlos de respeto, dignificar su figura, suavizar su agonía, abrirles una luz de esperanza, al término de una existencia humillada, es algo sacratísimo.
Monja inquieta y andariega, por cielos y mares del planeta, en escenarios infinitamente más vastos que los de Teresa de Jesús, ella iguala, no obstante, a las dos Teresas, doctoras de la Iglesia, en el hontanar contemplativo de su espiritualidad. Con la fuerza interior con que la de Avila y Lisieux vivieron en su persona, incluso con gracias místicas, la identificación con Jesucristo paciente, crucificado y glorioso, la de Calcuta lo ha encontrado, sin mediaciones, en el mendigo sucio, maloliente y extenuado, en la mujer menospreciada por los sufrimientos, carencias, humillaciones y explotación. Dios está aquí, ha dicho ella siempre, como nosotros lo cantamos de la Eucaristía.
+ Antonio Montero,
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales

Sentimiento de dolor en todo el mundo por la muerte de la Madre Teresa

Su funeral congrega a los más pobres y a los más poderosos de la tierra

La Madre Teresa de Calcuta, conocida en todo el mundo por su testimonio de amor y servicio a los más necesitados, falleció día 5 de septiembre, víctima de un paro cardíaco. La religiosa, de 87 años, sufría de malaria y una seria afección al corazón, que la obligó a abandonar la dirección de la Orden a principios de este año.
Los médicos acudieron rápidamente para intentar salvar la vida de la religiosa, pero no pudieron hacer nada. En el momento de su muerte, Madre Teresa lloraba por el fallecimiento de Diana de Gales, quien había apoyado la labor de la Madre Teresa.
El dolor y la consternación universal han sido unánimes. La multitud de premios y reconocimientos que Madre Teresa había recibido a lo largo de su vida no eran más que una prueba del cariño que su persona y su obra despertaban por doquier, tanto en personas próximas a la Iglesia Católica como en fieles de otras religiones e, incluso, en gentes alejadas del hecho religioso. Ella dedicó su vida al cuidado de los que cariñosamente llamaba "los más pobres entre los pobres", se ganó el amor y el respeto de millones de personas que la consideraron "una santa en la tierra".
Constantemente afirmaba que veía el rostro de Cristo en los pobres, los desamparados, los enfermos y los moribundos. Dondequiera que viajara su mensaje era el mismo "Amen a los pobres". "Yo pienso realmente que es importante que nos demos cuenta que ellos son nuestros hermanos y hermanas, y por eso debemos darles nuestro cariño y dedicación", decía.

Albanesa de origen

La Madre Teresa nació en la región ahora conocida como Macedonia (ex Yugoslavia), el 27 de agosto de 1919. Sus padres albaneses la bautizaron con el nombre de Agnes Gonxha Bojaxhiu. A los 18 años ingresó en el convento de las religiosas de Nuestra Señora de Loreto, en Dublín (Irlanda).
Fue enviada a Calcuta para trabajar como maestra y allí cambió su nombre por el de Teresa. En 1946 la religiosa descubrió una especial vocación al servicio de los pobres que la llevó a dejar la Congregación de Loreto. Pidió un permiso especial al Vaticano y comenzó su trabajo al servicio de los moribundos de la India, a quienes recogía de las calles y los llevaba a un hogar especialmente fundado para ellos. Poco a poco se unieron a ella otras 11 mujeres y así en 1950 recibieron la aprobación oficial para fundar la Congregación de las Misioneras de la Caridad.
El arduo trabajo de Madre Teresa fue reconocido en numerosas oportunidades y llegó a recibir el Premio Nobel de la Paz en 1979. Ante estos honores ella solía afirmar que los premios sólo eran importantes si le ayudaban a ella a ayudar a los más necesitados.
Conocida en todo el mundo como el "Ángel de los pobres" la Madre Teresa de Calcuta deja un mensaje de amor para todos los seres humanos.

En la URSS, China y Cuba

La Madre Teresa logró introducirse con sus misioneras de la Caridad en lugares hasta ese momento vedados a la acción apostólica e incluso social de la Iglesia. Así, fue pionera tanto en la Unión Soviética como en China; lo fue también en la difícil Albania, su país de origen, y en naciones consideradas como especialmente reacias a la presencia de misioneros extranjeros, como Cuba, por ejemplo.

Misioneras de la caridad

A su muerte deja un verdadero ejército de colaboradores. Son más de quinientos conventos los que ha fundado desde que en 1950 puso en marcha las Misioneras de la Caridad para ayudar a pobres y enfermos en Calcuta. Actualmente esta orden tiene más de cinco mil misioneras -entre ellas una joven natural de Hornachos-, dedicadas a los necesitados en los barrios pobres de doscientas ciudades indias. Su trabajo incluye el cuidado de miles de niños y la tramitación de adopciones.

Proceso de beatificación

El modelo de santidad que Madre Teresa mostró al mundo durante su larga e incansable existencia, reconocido primero por Pablo VI y después por Juan Pablo II, hace pensar a fuentes vaticanas que el Papa pueda aprobar una dispensa especial para acelerar su proceso de beatificación. Las nuevas normas del Derecho Canónico prevén que éste sólo se puede abrir después de pasados cinco años de la muerte de la persona, pero el Papa puede conceder una autorización para que comience antes. Las mismas fuentes aseguran que aún no produciéndose esta dispensa, y a sabiendas del reconocimiento de Juan Pablo II por el modelo de santidad de Madre Teresa, no es difícil imaginar que se empiecen a recoger ya los testimonios para su proceso de beatificación.
De la Madre Teresa, la reina Doña Sofía ha escrito que "si en el mundo no existiera esta mujer de férrea ternura, de voluntad inquebrantable, habría que inventarla. La necesitamos para afirmar la convivencia inteligente, superadora del instinto meramente zoológico, de voracidad de las especies; para mostrarnos algo muy sencillo y muy fácil: la solidaridad del destino humano".

Un funeral de Estado con personalidades de todo el mundo

La enorme multitud de gente que ha acudido a Calcuta desde todos los puntos de la India para venerar los restos de la Madre Teresa, hizo modificar los planes iniciales acerca del funeral de Estado con que fue despedida la religiosa. Durante el traslado del cadáver por las calles de Calcuta, soldados del Ejército indio acompañaron el ataúd, el cual iba cubierto por la bandera india.
El funeral, que ha sido retransmitido en directo por TVE, ha contado también con la presencia de la la Reina que, junto a numerosas personalidades de todo el mundo se han reunido en Calcuta para dar su último adiós a Madre Teresa. Reyes, presidentes de Gobierno y primeros ministros han rendido un tributo de reconocimiento ante el cadaver de esta religiosa que simboliza en su fe todo el amor de Cristo a la humanidad.
Por otro lado, las reacciones de condolencia no han cesado de llegar, procedentes de todo el mundo. Entre ellas figura la del presidente ruso Borís Yeltsin, el cual recordó a la Madre Teresa como "una gran mujer" que siempre tuvo un lugar en los corazones y en la mente de su pueblo. El Dalai Lama lamentó la gran pérdida y dijo que la religiosa de Calcuta ha sido "un ejemplo viviente de la capacidad humana para generar amor infinito". Edward Shevardnadze también expresó su pesar por la muerte de la religiosa albanesa, a la que calificó de "misionera de la bondad".
Leni Fischer, presidenta de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, se ha unido también a las manifestaciones de condolencia.

El hambre terminará cuando aprendamos a compartir

"Testimonios inéditos de la Madre Teresa de Calcuta sobre su opción por los pobres"

Hace unas semanas, dos jóvenes vinieron a nuestra casa para ofrecerme mucho dinero para dar de comer a la gente. En Calcuta damos de comer a nueve mil personas al día. Querían que el dinero se destinara para alimentar a esta gente. Les pregunté: "¿De dónde han sacado tanto dinero?". Ellos me respondieron: "Nos acabamos de casar hace dos días. Antes de la boda, decidimos que no compraríamos trajes para la ceremonia ni para la fiesta. Queremos darles a ustedes el dinero". Para un hindú de clase alta esto es un escándalo.
Muchos se quedaron totalmente sorprendidos al ver cómo una familia de ese nivel no había comprado trajes ni había organizado fiestas con motivo de la boda. Después les pregunté: "¿Por qué lo han hecho?". Esta fue la extraña respuesta que me dieron: "Nos amamos tanto que queríamos dar algo a otros para comenzar nuestra vida en común con un sacrificio". Me impresionó mucho el constatar cómo estas personas estaban hambrientas de Dios. Una manera de manifestarse el amor mutuo era hacer ese sacrificio enorme. Estoy segura de que los occidentales no pueden entender lo que significa esto. En nuestro país, en la India, sabemos lo que significa no tener vestidos y fiestas para la boda. Sin embargo, estos dos jóvenes tuvieron el valor de comportarse así. Esto es verdaderamente un amor en acción. Y, ¿dónde comienza este amor? En la propia casa. ¿Cómo comienza? Rezando juntos. Una familia que reza unida permanece unida. Y, si permanece unida, entonces se amarán unos a otros como Dios nos ama.

El valor de compartir

En una ocasión, por la tarde, un hombre vino a nuestra casa para contarnos el caso de una familia hindú de ocho hijos. No habían comido desde hacía ya varios días. Nos pedía que hiciéramos algo por ellos. De modo que tomé algo de arroz y me fui a verlos. Vi cómo brillaban los ojos de los niños a causa del hambre. La madre tomó el arroz de mis manos, lo dividió en dos partes y salió. Cuando regresó le pregunté qué había hecho con una de las dos raciones de arroz. Me respondió: "Ellos también tienen hambre". Sabía que los vecinos de la puerta de al lado, los musulmanes, tenían hambre. Quedé más sorprendida de su preocupación por los demás que por la acción en sí misma. En general, cuando sufrimos y cuando nos encontramos en una grave necesidad no pensamos en los demás. Por el contrario, esta mujer maravillosa, débil, pues no había comido desde hacía varios días, había tenido el valor de amar y de dar a los demás, tenía el valor de compartir.
Frecuentemente me preguntan cuándo terminará el hambre en el mundo. Y yo respondo: "Cuando tú y yo aprendamos a compartir". Cuanto más tenemos, menos damos. Cuanto menos tenemos, más podemos dar. En la India, es maravilloso ver a hindúes y musulmanes que se preocupan por los pobres. También aquí, al igual que en muchos lugares, la gente se hace más consciente de la necesidad de compartir, la alegría de amar.
Pero, ¿dónde comienza este amor? En casa. No podemos dar lo que no tenemos. Y yo rezo para que este amor pueda comenzar. La oración da un corazón transparente. Y un corazón transparente puede ver a Dios. Sólo podemos ver a Dios si hacemos algo por alguien. Tienen que saber quién es ese "alguien" y quién lo ha creado. A los pobres no les hace falta demasiado, lo que necesitan es ternura y amor.

Morir en amor

Una vez recogí a un hombre en un desague abierto en Calcuta. Había visto que algo se movía en el agua: al quitar la suciedad me di cuenta de que era un hombre. Lo llevé a nuestra casa para moribundos. Tenemos un lugar para personas en esta situación. En todos estos años hemos recogido por las calles de Calcuta a 45.000 personas como esta. De estas, 19.000 han muerto rodeadas de amor.
De modo que llevé a aquel hombre a nuestra casa. No blasfemó, no gritó. Su cuerpo estaba totalmente cubierto de gusanos. Lo único que dijo fue: "He vivido toda mi vida en las calles como un animal. Y ahora voy a morir como un ángel, amado y atendido". Después de tres o cuatro horas murió con la sonrisa en los labios. Esta es la grandeza de nuestra gente.

Hallar a Jesús en los moribundos

Últimamente vienen muchos jóvenes a trabajar a Calcuta con los moribundos, con los leprosos, o en la casa para los niños. Un día llegó también una muchacha de la Universidad de París. En su rostro se podía ver una profunda preocupación. Pero después de algunas semanas de trabajo con los moribundos, me dijo: "He encontrado a Jesús". "¿Dónde?", le pregunté. Ella me dijo: "Lo he encontrado en la casa de los moribundos". "Y, ¿qué has hecho?". "Me he confesado por primera vez después de quince años... y he enviado un telegrama a mis padres porque he encontrado a Jesús". En sus países, en Europa, en América, no sé si la gente muere de hambre... pero yo veo una pobreza todavía más difícil de extirpar: la soledad de quienes son marginados, la sensación de no sentirse deseado, amado, el verse abandonado. Insisto en que hay que ver, tocar y amar, pues, si no nos aman, no podemos amar.
También hoy tenemos muchos sufrimientos, muchos problemas. Lo que yo he visto es increíble. Nuestra gente sufre todavía mucho. Nuestro deber es ayudarles a compartir con ellos la alegría de amar, pues amándoles amamos a Cristo. Y, cuando llegará el día en el que regresaremos a la casa de Dios, Cristo nos dirá: "Tenía hambre y me diste comer; estaba desnudo y me vestiste, no tenía casa y me diste un refugio...". El hambre no es sólo de pan, el hambre es de amor.

El calor de una mano humana

Un día estaba recorriendo las calles de Londres y vi a un hombre totalmente borracho. Tenía un aspecto triste y miserable. Me acerqué a él y le tome su mano -mi mano siempre está caliente-, la apreté y le pregunté: "¿Cómo está?". Me respondió: "!Ah!, ¡hace mucho tiempo que no sentía el calor de una mano humana!". Y su rostro se iluminó. Su cara era diferente. Lo único que quiero decir es que los pequeños detalles, hechos con gran amor, llevan a la alegría y a la paz.
ZENIT

Noticiario diocesano

Nuevo retablo mayor para el Cristo de Zalamea

La Real Capilla del Santísimo Cristo de la Quinta Angustia, de Zalamea de la Serena, cuenta de manera oficial desde este domingo, festividad de la exaltación de la Santa Cruz, con un nuevo retablo mayor en el que está colocada la famosa imagen del Crucificado.
Se trata del primitivo retablo del siglo XVII que tuvo en sus orígenes el Cristo, cuya parte central se ha conservado hasta ahora dando cobijo, en un lateral del templo, a una imagen de la Virgen. Gracias a un grabado antiguo se ha podido reconstruir las partes perdidas del mencionado retablo y adaptarlo a la estructura actual del presbiterio, a fin de que los fieles puedan subir con facilidad a venerar la imagen, construyendo también un nuevo altar mayor y un ambón en armonía con el mencionado retablo.
Los trabajos de restauración de este conjunto artístico han corrido a cargo de los Talleres Restania, de Sevilla, bajo la dirección de don Enrique Hernández. Para completar las obras de todo el conjunto y dignificar aún más el presbiterio éste se ha pavimentado en mármol.
Estas obras han sido realizadas gracias a la generosidad de los fieles de Zalamea y de los devotos de los pueblos vecinos, que han aportados sus donativos para este fin.

Bodas de plata del sacerdote don Pedro García Carvajal en Zafra

Se ha celebrado en la Parroquia de San Miguel, de Zafra, las bodas de plata sacerdotales de Pedro García Carvajal. Este sacerdote lleva ya 6 años en esta parroquia trabajando, procedente de la parroquia de Llerena y habiendo sido ordenado en Sevilla dentro de la orden claretiana. La parroquia registró un lleno total y también acudieron los vicarios Francisco Maya y Juan Antonio Noriego, así como los sacerdotes de la Candelaria y de los Santos de Maimona.
Dentro del marco de la celebración tambien fue anunciado el nombramiento de Tomás Romero como nuevo vicario parroquial de San Miguel.

Las Jornadas Extremeñas de Reflexión Misionera se celebrarán este año en Trujillo

Las IX Jornadas de Reflexión Misionera, para una acción conjunta, de las diócesis de Coria-Cáceres, Mérida-Badajoz y Plasencia, se celebrarán los días 26, 27 y 28 próximos en la casa de ejercicios "Pago de San Clemente", en la carretera de Guadalupe, a doce kilómetros de Trujillo.
El tema general de las jornadas es "Y el Verbo se hizo carne" (Inculturación del evangelio) y el programa es el siguiente: Viernes, día 26, a las 17 horas, acogida; a las 18 horas, vísperas misioneras; a las 18:45, ponencia "Jesucristo base, centro y vértice de la Evangelización", por don José Manuel Puente Mateo, ex misionero en Zimbabue.
Sábado, día 27, a las 9 horas, oración; a las 10:30, ponencia "Actividad misionera y culturas indígenas"; a las 12, reflexión por grupos; a las 13, puesta en común; a las 17, ensayo y experiencia misionera; a las 18:30, ponencia "El anuncio de Jesucristo entre los pueblos shonas de Zimbabue"; a las 20, Eucaristía, y a las 22, fiesta. Domingo, día 28; a las 8:30, laudes; a las 9:30, reunión por diócesis, para analizar posibles objetivos para el nuevo curso y puesta en común de las conclusiones; a las 11, presentación de la jornada del Domund'97, y a las 13, Eucaristía, presidida por don Carlos López Hernández, obispo de Plasencia, y clausura de las jornadas, cuyos destinatarios son párrocos, religiosos y religiosas, catequistas y educadores, animadores misioneros, profesores de Religión, grupos misioneros, agentes de Pastoral y movimientos apostólicos.

El premio "Candelaria de honor", a la obra social de la Parroquia de San Miguel, de Zafra

El Centro de Iniciativas Turísticas de Zafra ha concedido el premio "Candelaria de honor" a la obra social del centro parroquial de San Miguel, en la persona del párroco don Joaquín Macarro Fernández. El premio se entregó el pasado día 11, en el transcurso de una fiesta en el Parador de Turismo Hernán Cortés. En el mismo acto se hizo entrega del galardón "Churretín de pro", concedido al empresario Esdras Martínez Sevillano, por su labor empresarial y la creación de empleo.
El párroco don Joaquín Macarro creó el centro parroquial de San Miguel para formar e ilusionar a muchos ciudadanos, llevando a cabo una gran labor social y pastoral desde sus instalaciones.

Fundación social y pastoral

Don Joaquín Macarro ha señalado a nuestra revista que con esta distinción se premia, sobre todo la labor del centro parroquial en sí, más que a su párroco. También ha adelantado que con motivo de la entrega del premio, se crea en Zafra una Fundación cultural, pastoral y social para la que algunas personas ya han entregado de manera anónima entre 12 y 15 millones de pesetas.
Natural de Burguillos del Cerro, don Joaquín Macarro estudió en el Seminario de Badajoz. Cursó también estudios complementarios en las universidades de Salamanca y de Navarra. Sus cuarenta y dos años en el sacerdocio los ha pasado en Zafra, donde ha sido profesor en los colegios e institutos locales y actualmente es párroco de San Miguel y arcipreste de Zafra.

El título de "Fontanés del año", para las Hermanas de los Ancianos Desamparados

La Asociación Cultural Fontanesa ha otorgado el título de "Fontanés del año" a la congregación de las Hermanas de las Ancianos Desamparados, que realiza una gran labor en Fuente del Maestre.
Con este motivo, la mencionada asociación organizó unos actos para el día 12, como antesala a las fiestas del Cristo, en el Convento de los Padres Franciscanos de dicha localidad. La presentación corrió a cargo del presidente de la Asociación Cultural Fontanesa, don Jesús Lozano Mateos. A continuación don Teodoro A. López pronunció la conferencia "Ochenta años de ayuda a la ancianidad". Posteriormente tomó la palabra el alcalde y se procedió a la entrega del título, que recogió la superiora de la comunidad de las Hermanas de los Ancianos Desamparados.
El acto terminó con un recital de poemas extremeños, a cargo del poeta Antonio Zambrano Zambrano, y un concierto por la Coral Fontanesa.

Mirada a nuestro tiempo

Permisividad en el hogar

No es razonable señalar con el dedo acusador a todo un sector de la sociedad cuando uno de sus miembros vulnera sus valores y sus normas de convivencia. Eso puede suceder ahora con la intitución familiar, si no sabemos juzgar adecuadamente la noticia de que un hijo ha agredido brutalmente a su madre.
Dicho esto, también hay que decir que algo está pasando en la familia cuando hechos como éste se repiten con tanta frecuencia, en mayor o menor grado. Es verdad que este es un problema muy complejo, que no se puede liquidar con un razonamiento simplista, pero da la impresión de que hay una excesiva permisividad en los padres, que hace que los hijos crezcan sin los resortes necesarios para el autocontrol de sus actos. En muchas ocasiones se olvida que las normas y pautas de comportamiento educan poco a poco la voluntad y la hacen capaz de coordinarse con la voluntad que regula la libertad de los otros miembros de la familia y de la sociedad, también éstos bajo la norma.
Naturalmente, todo esto ha de hacerse apoyados en motivaciones sólidas, que iluminen la mente y la conciencia, y regidos por el amor, que es la fuente de la dedicación abnegada a los hijos y de la docilidad duradera y gratificante de éstos hacia los padres; también es el bálsamo que mitiga los conflictos cuando se convive en el respeto, la libertad y el diálogo, pero también en el orden, el sacrificio y la disciplina.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos la Exaltación de la Santa Cruz

Palabra de Dios:

Libro de los Números 21, 4b-9

En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés:
- ¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náuseas ese pan sin cuerpo.
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían; murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
- Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti: reza al señor para que aparte de nosotros las serpientes.
Moisés rezó al Señor por el pueblo,y el Señor le respondió:
- Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla.
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Salmo 77, 1-2, 34-35, 36-37, 38

R.No olvidéis las acciones del Señor
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza,
inclina el oído a las palabras de mi boca:
que voy a abrir mi boca a las sentencias
para que broten los enigmas del pasado.
Cuando los hacía morir, lo buscaban,
y madrugaban para volverse hacia Dios;
se acordaban de que Dios era su roca,
el Dios Altísimo su redentor.

Carta de san Pablo a los Filipenses 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor. para gloria de Dios Padre.

Evangelio según san Juan 3, 13-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
- Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en Él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en Él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

15, lunes: 1Tm 2, 1-8; Lc 7, 1-10 (o Hb 5, 7-9; Jn 19, 25-27).
16, martes: 1Tm 3, 1-13; Lc 7, 11-17.
17, miércoles: 1Tm 3, 14-16; Lc 7, 31-35.
18 jueves: 1 Tm 4, 12-16; Lc 7, 36-50.
19, viernes: 1Tm 6, 2c-12; Lc 8, 1-3.
20, sábado: 1Tm 6, 13-16; Lc 8, 4-15.
21, domingo: Sb 2, 12, 17-20; St 3, 16-4, 3; Mc 9, 30-37.

Comentario litúrgico

La Santa Cruz

La "Exaltación de la Santa Cruz" es una fiesta que comenzó a celebrarse en Jerusalén relacionada con la dedicación de las Basílicas del Gólgota y el descubrimiento de la Santa Cruz hacia la mitad del siglo IV. Se trata, pues, de una fiesta de origen histórico con contenido teológico: la contemplación de Cristo exaltado en el árbol de la cruz.
San Juan, con su estilo característico, nos ofrece el contenido salvífico de la fiesta: compara a Cristo elevado en la cruz con la serpiente elevada como estandarte en el desierto. No dice clavado o muerto en la cruz, sino "elevado", con lo que nos orienta hacia la idea de triunfo que se dará en la resurrección de Cristo. Efectivamente, la cruz si no se ve al resplandor de la resurrección no tiene sentido salvífico alguno.
Las categóricas palabras del evangelista: "... así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna", nos invitan a la actitud teologal de ver en la cruz de Cristo no sólo su muerte, sino la muerte de todo lo que nos puede apartar de la vida eterna. Esto nos lleva a ver la vida cristiana como un vivir el misterio pascual en el cada día de nuestra existencia: ser discípulo de Cristo significa llevar la cruz, es decir, luchar contra lo que nos puede llevar a la muerte eterna: nuestro hombre viejo, nuestro amor propio, nuestros pecados.
Pero en esta tarea lo principal es dejarnos iluminar por la fe que nos habla del amor del Padre que entregó a su Hijo como garantía de su seria voluntad de salvarnos, de empujarnos hacia arriba por poco que lo intentemos, pues lo envió para salvar al mundo, no para condenarlo.
Antonio Luis Martínez

Santoral

7 de septiembre: Santa Hildegarda (1098-1179)

En esta fecha se celebran también las conmemoraciones de Agatoclia y santos Floceno, Galdulfo, Sátiro y Zótico...comprenderá el lector porqué, puestos a elegir, nos hemos decidido por Hildegarda, cuyo nombre, dentro de lo malo, todavía resulta asequible a nuestro común hablar, no sin un pequeño esfuerzo, lo reconozco.
Santa Hildegarda tuvo una mala salud de hierro, que la permitió estar enferma toda su vida y, sin embargo, dedicarse por entero a su labor reformadora y a sus fundaciones dentro de la Orden Benedictina, en la región de Maguncia. Amiga del gran San Bernardo, nuestra Santa es el prototipo femenino de su Orden en la Edad Media. Si no fuera por los monjes y monjas de San Benito, Europa no sería como es, pues fueron ellos los que configuraron, desde el descanso dominical, a la jornada laboral de ocho horas, pasando por la valoración de la medicina, la jardinería y los efectos de las plantas para la salud, la música o la historia natural de la zoología, la botánica o los minerales. Hildegarda destaca en todos estos campos del saber y, desde sus monasterios, esta "cabeza Teutónica" implanta la ciencia de los hombres, junto a la sabiduría de Dios.
Sus obras espirituales se consideran proféticas respecto de los problemas, tanto del Papado como del Imperio Germánico, denunciando las crisis que se avecinaban, pues ni Papas ni Emperadores estaban cerca del pueblo ni al servicio de los más débiles. Hildegarda, Patrona de las mujeres médicos, es todo un canto a la femenina grandeza medieval. Grande por abadesa, valiente, sabía y santa: !toda una mujer de bien!
Manuel Amezcua

Santos de la semana

15, lunes: Virgen de los Dolores. Ntra. Sra. de la Soledad, Bonifacio V.
16, martes: Juan Macías. Cornelio y Cipriano, Eufemia, Rogelio.
17, miércoles: Roberto Belarmino, Lamberto, Columba, Hildegarda.
18, jueves: Ariadna, Ferreolo, Ricarda, José de Copertino.
19, viernes: Jenaro, Trófimo, Pomposa, María de Cervellón.
20, sábado: Andrés Kim, Pablo Chong, Hipacio,Francisco de Posadas.
21, domingo: Mateo, Jonás, Maura, Pánfilo.

Contraportada

Un sacerdote pacense, párroco en Puerto Rico

José María Galán Becerra, lleva más de 30 años en América Latina

Dicen que la vitalidad de una diócesis se mide por el número de sus misioneros. Con este baremo, no queda más remedio que pensar que la promoción de mediados de los 60 debió ser buena cosecha vocacional en el Seminario de Badajoz.
Entonces un grupo de sacerdotes recién ordenados, el formado por José María Galán Becerra, José Lozano, Valentín Toscano, Juan José Navarro, José Antonio Maya y Manuel Almendro, dedieron "hacer las Américas" y se embarcaron en el afán misionero que llevaba a cabo en el Nuevo Mundo la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamérica, la OCSHA. Después de prepararse a fondo para la tarea misionera en el Seminario Hispanoamericano de Madrid, este grupo de curas extremeños puso rumbo a Costa Rica, de allí, con el correr de los años, algunos de ellos pasaron a Puerto Rico. Es el caso del primero de los mencionados: José María Galán Becerra, sacerdote natural de Hornachos, que esta semana se asoma a nuestra Última página de Iglesia en camino para contarnos algo de su tarea pastoral.
Con sus 32 años de oficio a las espaldas, es un cura de ahora lleno de ímpetu evangelizador. Experto en educación y no menos en comunicación social, colabora con programas de radio y mantiene presente las informaciones sobre su parroquia en Internet, con una Web propia. Tiene además contacto con nuestra revista diocesana que recibe puntualmente en Puerto Rico, haciendo de algunos de sus número a veces más de 500 copias para distribuirlas los domingos entre los fieles de su parroquia.

Camino neocatecumenal

- ¿Cómo llegó usted a Puerto Rico?
-Durante un tiempo de descanso por problemas de salud tuve que ir a Puerto Rico por un espacio de 6 meses que en realidad se han convertido en 14 años.
-¿Usted pertenece al Camino neocatecumal?
-Estoy en el Camino neocatecumenal y tengo además en mi parroquia dos comunidades neocatecumeales. Conocí esta experiencia en Costa Rica donde hay varios sacerdotes pacenses compañeros que llevan el Camino; por ejemplo en la parroquia de José Antonio Maya y Manuel Almendro hay más de 50 comunidades, prácticamente es una parroquia neocatecumenal.
- ¿Y en Puerto Rico?
-Allí, gracias a un servidor, entre otros, que fui de presbítero itinerante es como se inició el Camino Neocatecumenal. Ahora existen unas 40 comunidades.
- O sea, que fue usted de los iniciadores de esa experiencia eclesial.
- Fui uno de los que comenzó en la zona metropolitana de la capital portorriqueña, en San Juan, donde llegué, como he dicho, de itinerante. Después regresé un tiempo a Costa Rica y me fui de nuevo definitivamente ya a Puerto Rico. Llegué así a la ciudad de Ponce, de coadjutor a una parroquia muy importante y antigua, de mucha tradición religiosa ya que se remontan sus orígenes al siglo XVI. Ahora estoy en otra parroquia: la del Sagrado Corazón de Jesús.
- ¿En qué le ha ayudado a usted el Camino Neocatecumenal?
- Me ha ayudado, sobre todo, a creer en la dimensión sobrenatural de la fe y en una Iglesia viva. Lo importante es que tenemos que creer que Jesucristo ha muerto y resucitado por nosotros, y proclamarlo con valentía. Parece que a la gente lo que le gusta es oír hablar sólo de fraternidad humana y solidaridad, de compañerismo, etc. pero todo eso no sería nada si no se nos abrieran por el Señor las puertas del cielo, la vida eterna.

- ¿Cómo es su nueva parroquia?
- Es una parroquia que estoy iniciando y en la que ya está presente el Camino neocatecumenal, además de otros varios grupos cristianos, unos diez en total, como son comunidades de oración, juveniles, etc. No soy exclusivo del Camino, yo me dedico a todos ya que hay que dar todas las opciones a los fieles, eso sí con una gran impronta evangelizadora.
Es una parroquia en la que hay de todas las clases sociales: desde los pobres, aunque allí en Puerto Rico propiamente no hay pobres pues las personas con menor nivel económico están mantenidos, por así decirlo, por el Gobierno, ya que tienen una subvención de los EE.UU. , así que todo el mundo tiene coche y otras comodidades, pero esto origina también otros problema: por ejemplo, Puerto Rico es uno de los países con más criminalidad, más drogadicción y donde las sectas están avanzando cada vez más. Mi parroquia es prácticamente de clase media y está dividida en distintas urbanizaciones o sectores que van desde la clase menos pudiente a los de alto nivel de vida.
- ¿Cómo consigue usted conjuntar en la parroquia a gente tan distinta?
- Es un problema difícil ya que la parroquia ha de ser de todos. Poco a poco se va consiguiendo, abriéndonos a todos y dando a cada uno lo que busca. Me ayudan dos sacerdotes más durante el fin de semana: el rector y el vicerrector del Seminario. Pero sobre todo en la tengo la gran ayuda de los laicos.

Protagonismo de los laicos

- ¿En qué tareas le ayudan?
- Los laicos en Puerto Rico son muy importantes. Sin ellos la Iglesia no caminaría allí. Por ejemplo, los laicos son catequistas, otro grupo de ellos son ministros extraordinarios de la Eucaristía que van distribuyéndola por los distintos barrios a los enfermos; otros se encargan del mantenimiento y limpieza de la parroquia, de la liturgia, otros son lectores; los hay también que imparten cursos de teología, de pastoral, etc. Todos los días están llenos los salones parroquiales con actividades; trabajan en ellos diariamente de 100 a 150 personas. Esos grupos son como la levadura de la que habla el Evangelio.
- ¿Cuál es el mayor problema pastoral con el que usted se encuentra?
- El mayor problema que tenemos es el del materialismo, sobre todo de cara a la juventud. Al estar en una ciudad grande, los jóvenes tienen muchos reclamos para el tiempo libre -cines, discotecas, pabellones deportivos, etc- y es difícil sensibilizarlos para que no se dejen atrapar por una sociedad engañosa, la del consumismo.
- ¿Nota usted mucha diferencia con las parroquias de España?
- La diferencia es bastante cualitativa: en Puerto Rico hay un gran deseo de trabajar por la Iglesia en los sacerdotes y, sobre todo, en los laicos. Estos tiran del cura, le exigen. Y si he de ser sincero, en España, país con tantos medios, noto una gran apatía. Se nota hasta en las celebraciones litúrgicas... Hace falta más empuje.
José María Gil


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