Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@archimeridabadajoz.org

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 629. 16 de julio de 2006

Director: Juan José Montes


Portada

Benedicto XVI en España

La familia fundada en el matrimonio es una institución insustituible, cuyo valor la Iglesia no puede dejar de anunciar


Centrales

Primera visita del Papa a España

Benedicto XVI lanza desde Valencia un mensaje de esperanza a todas las familias del mundo

La primera visita del Papa Benedicto XVI a nuestra país -en el que ha sido su tercer viaje oficial fuera de Italia- ha sido calificado desde casi todos los ámbitos como un éxito rotundo.

Dejando al margen las interpretaciones más o menos extrañas que se han hecho desde diversos ámbitos, lo cierto es que la venida del Santo Padre a España ha tenido un único objetivo fundamental: ejercer su ministerio como Pastor de toda la Iglesia para lanzar alto y claro el mensaje del Evangelio. Ciertamente no hay más que leer con detenimiento alguna de las siete alocuciones que ha realizado Benedicto XVI durante su estancia en Valencia, para encontrar numerosas enseñanzas -profundas y ricas- sobre la familia, la educación de los hijos, la atención a los abuelos, el papel de los gobiernos ante la familia y un largo etcétera.

Resumir la riqueza de todas estas intervenciones no resulta fácil, pero desde 'Iglesia en camino' les queremos ofrecer una panorámica de la visita del Santo Padre a España y alguno de los textos más significativos de ésta.

La ciudad de Valencia ha sido durante una semana la capital mundial de las familias cristianas gracias al V Encuentro Mundial de las Familias (EMF) que ha tenido, como broche de oro, la visita del Papa Benedicto XVI para clausurar dicho acontecimiento.

Aunque con un arranque doloroso, debido al terrible accidente de metro que segó la vida de 41 personas el lunes 3 de julio, este V Encuentro Mundial de las Familias ha sido un éxito en todos los aspectos, como declaraba el Arzobispo de Valencia, Monseñor Agustín García-Gasco, quien expresaba su "gozo" y "alegría" por el desarrollo de los actos del EMF y el trabajo de los medios de comunicación que han retransmitido las celebraciones, tras una reunión de balance del patronato del EMF, con el presidente de la Generalitat valenciana Francisco Camps, la alcaldesa de la ciudad Rita Barberá y el presidente de la Diputación valenciana Fernando Giner.

Además, Monseñor García-Gasco calificaba de ejemplar la colaboración de las instituciones valencianas para la visita de Benedicto XVI a Valencia, que ha permitido un "servicio para toda la sociedad", así como la "entrega generosa de la ciudad".

Mensaje de Esperanza

Indudablemente es la visita del Papa Benedicto XVI la que ha dotado a este encuentro de una significación especial, al menos para nuestro país, pero no ha sido éste el único acontecimiento. Durante toda la semana se han celebrado numerosos actos en Valencia, desde un Congreso Teológico-Pastoral, en el que se han abordado temas claves relacionados con la familia y sobre cómo transmitir la fe en el ámbito familiar, hasta un Congreso de Mayores, con el que se quería apoyar la actividad tan esencial e insustituible que desarrollan en el seno de sus familias. De estos Congresos y de las otras actividades se podrá extraer mucho bien para las familias y para el trabajo con ellas. Sin embargo, son las diversas alocuciones del Papa las que, de manera más inmediata, nos dan las claves necesarias para entender el mensaje que la Iglesia tiene que dar al mundo sobre la familia. Durante su estancia en Valencia, el Papa hizo intervenciones breves pero, como corresponden a su bien ganado prestigio, de una gran profundidad. En este sentido, se prestan mal a los resúmenes, porque cada línea, cada palabra, tiene valor. No obstante, se pueden apuntar varias líneas maestras que parten de la afirmación -reiterada continuamente por el Papa- de que el matrimonio se funda en la unión del hombre y la mujer. Además, que dicha unión es indisoluble. También ha insistido en la importancia de la educación en la fe y su transmisión en la familia. Y, por último, Benedicto XVI ha querido transmitir que venía al EMF a traer un mensaje de esperanza.

Experiencia inolvidable

David Martínez. Delegado Diocesano para la Familia

En dos palabras podría resumirse muy bien los vivido en Valencia: experiencia inolvidable. Experiencia porque son muchas las cosas que hemos visto, escuchado y compartido. La gente sólo piensa en el calor que hacía, pero bastaba asomarse al Congreso, a la Feria, a la Vigilia y a la Misa, para descubrir que el futuro se construye con "F" de familia: abuelos, padres y madres, niños y el Papa han sido los protagonistas y todos sonriendo siempre.

Y es una experiencia inolvidable porque tiene que permanecer en nuestra memoria para siempre: debemos convencernos de que "es la hora de las familias", como se nos ha dicho en Valencia y se nos tiene que seguir diciendo y recordando aquí. La familia es destinataria de la misión de la Iglesia pero también es protagonista. Si corren nuevos tiempos en la Iglesia ahora es porque nuestro futuro se construye desde el matrimonio y desde la familia.

Gracias al Papa, gracias a Valencia, gracias familias que hacéis todo esto posible

 

Discurso pronunciado por Benedicto XVI en la Vigilia de oración con las familias

La familia es una institución intermedia entre el individuo y la sociedad, y nada la puede suplir totalmente

De todas las alocuciones realizadas por el Papa Benedicto XVI durante su estancia en Valencia las que más contenido y densidad tienen son, sin duda, el discurso pronunciado en la Vigilia de oración con las familias, celebrada el sábado 8 por la noche, y la homilía pronunciada en la clausura del EFM. Nosotros les ofrecemos a continuación el texto del discurso de Benedicto XVI en la Vigilia de oración. No obstante, todos los textos pueden consultarse en la página web del Vaticano (www.vatican.va).

Amados hermanos y hermanas:

Siento un gran gozo al participar en este encuentro de oración, en el cual se quiere celebrar con gran alegría el don divino de la familia. Me siento muy cercano con la oración a todos los que han vivido recientemente el luto en esta ciudad, y con la esperanza en Cristo resucitado, que da aliento y luz aún en los momentos de mayor desgracia humana.

Unidos por la misma fe en Cristo, nos hemos congregado aquí, desde tantas partes del mundo, como una comunidad que agradece y da testimonio con júbilo de que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios para amar y que sólo se realiza plenamente a sí mismo cuando hace entrega sincera de sí a los demás. La familia es el ámbito privilegiado donde cada persona aprende a dar y recibir amor. Por eso la Iglesia manifiesta constantemente su solicitud pastoral por este espacio fundamental para la persona humana. Así lo enseña en su Magisterio: "Dios, que es amor y creó al hombre por amor, lo ha llamado a amar. Creando al hombre y a la mujer, los ha llamado en el Matrimonio a una íntima comunión de vida y amor entre ellos, &laqno;de manera que ya no son dos, sino una sola carne» (Mt 19, 6)" (Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, 337).

Ésta es la verdad que la Iglesia proclama sin cesar al mundo. Mi querido predecesor Juan Pablo II, decía que "El hombre se ha convertido en 'imagen y semejanza' de Dios, no sólo a través de la propia humanidad, sino también a través de la comunión de las personas que el varón y la mujer forman desde el principio. Se convierten en imagen de Dios, no tanto en el momento de la soledad, cuanto en el momento de la comunión" (Catequesis, 14-XI-1979). Por eso he confirmado la convocatoria de este V Encuentro Mundial de las Familias en España, y concretamente en Valencia, rica en sus tradiciones y orgullosa de la fe cristiana que se vive y cultiva en tantas familias.

Matrimonio, vocación a la santidad

La familia es una institución intermedia entre el individuo y la sociedad, y nada la puede suplir totalmente. Ella misma se apoya sobre todo en una profunda relación interpersonal entre el esposo y la esposa, sostenida por el afecto y comprensión mutua. Para ello recibe la abundante ayuda de Dios en el sacramento del matrimonio, que comporta verdadera vocación a la santidad. Ojalá que los hijos contemplen más los momentos de armonía y afecto de los padres, que no los de discordia o distanciamiento, pues el amor entre el padre y la madre ofrece a los hijos una gran seguridad y les enseña la belleza del amor fiel y duradero.

La familia es un bien necesario para los pueblos, un fundamento indispensable para la sociedad y un gran tesoro de los esposos durante toda su vida. Es un bien insustituible para los hijos, que han de ser fruto del amor, de la donación total y generosa de los padres. Proclamar la verdad integral de la familia, fundada en el matrimonio como Iglesia doméstica y santuario de la vida, es una gran responsabilidad de todos.

El padre y la madre se han dicho un "sí" total ante de Dios, lo cual constituye la base del sacramento que les une; asimismo, para que la relación interna de la familia sea completa, es necesario que digan también un "sí" de aceptación a sus hijos, a los que han engendrado o adoptado y que tienen su propia personalidad y carácter. Así, éstos irán creciendo en un clima de aceptación y amor, y es de desear que al alcanzar una madurez suficiente quieran dar a su vez un "sí" a quienes les han dado la vida.

Los desafíos de la sociedad actual, marcada por la dispersión que se genera sobre todo en el ámbito urbano, hacen necesario garantizar que las familias no estén solas. Un pequeño núcleo familiar puede encontrar obstáculos difíciles de superar si se encuentra aislado del resto de sus parientes y amistades. Por ello, la comunidad eclesial tiene la responsabilidad de ofrecer acompañamiento, estímulo y alimento espiritual que fortalezca la cohesión familiar, sobre todo en las pruebas o momentos críticos. En este sentido, es muy importante la labor de las parroquias, así como de las diversas asociaciones eclesiales, llamadas a colaborar como redes de apoyo y mano cercana de la Iglesia para el crecimiento de la familia en la fe.

Cristo ha revelado cuál es siempre la fuente suprema de la vida para todos y, por tanto, también para la familia: "Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos" (Jn 15,12-13). El amor de Dios mismo se ha derramado sobre nosotros en el bautismo. De ahí que las familias están llamadas a vivir esa calidad de amor, pues el Señor es quien se hace garante de que eso sea posible para nosotros a través del amor humano, sensible, afectuoso y misericordioso como el de Cristo.

Formar en libertad

Junto con la transmisión de la fe y del amor del Señor, una de las tareas más grandes de la familia es la de formar personas libres y responsables. Por ello los padres han de ir devolviendo a sus hijos la libertad, de la cual durante algún tiempo son tutores. Si éstos ven que sus padres -y en general los adultos que les rodean- viven la vida con alegría y entusiasmo, incluso a pesar de las dificultades, crecerá en ellos más fácilmente ese gozo profundo de vivir que les ayudará a superar con acierto los posibles obstáculos y contrariedades que conlleva la vida humana. Además, cuando la familia no se cierra en sí misma, los hijos van aprendiendo que toda persona es digna de ser amada, y que hay una fraternidad fundamental universal entre todos los seres humanos.

Este V Encuentro Mundial nos invita a reflexionar sobre un tema de particular importancia y que comporta una gran responsabilidad para nosotros: "La transmisión de la fe en la familia". Lo expresa muy bien el Catecismo de la Iglesia Católica: "Como una madre que enseña a sus hijos a hablar y con ello a comprender y comunicar, la Iglesia, nuestra Madre, nos enseña el lenguaje de la fe para introducirnos en la inteligencia y la vida de fe" (n. 171).

Como se simboliza en la liturgia del bautismo, con la entrega del cirio encendido, los padres son asociados al misterio de la nueva vida como hijos de Dios, que se recibe con las aguas bautismales.

La transmisión de la fe no se puede delegar

Transmitir la fe a los hijos, con la ayuda de otras personas e instituciones como la parroquia, la escuela o las asociaciones católicas, es una responsabilidad que los padres no pueden olvidar, descuidar o delegar totalmente. "La familia cristiana es llamada Iglesia doméstica, porque manifiesta y realiza la naturaleza comunitaria y familiar de la Iglesia en cuanto familia de Dios. Cada miembro, según su propio papel, ejerce el sacerdocio bautismal, contribuyendo a hacer de la familia una comunidad de gracia y de oración, escuela de virtudes humanas y cristianas y lugar del primer anuncio de la fe a los hijos" (Catecismo de la Iglesia Católica. Compendio, 350). Y además: "Los padres, partícipes de la paternidad divina, son los primeros responsables de la educación de sus hijos y los primeros anunciadores de la fe. Tienen el deber de amar y de respetar a sus hijos como personas y como hijos de Dios... En especial, tienen la misión de educarlos en la fe cristiana" (ibíd., 460).

El lenguaje de la fe se aprende en los hogares donde esta fe crece y se fortalece a través de la oración y de la práctica cristiana. En la lectura del Deuteronomio hemos escuchado la oración repetida constantemente por el pueblo elegido, la Shema Israel, y que Jesús escucharía y repetiría en su hogar de Nazaret. Él mismo la recordaría durante su vida pública, como nos refiere el evangelio de Marcos (Mc 12,29). Ésta es la fe de la Iglesia que viene del amor de Dios, por medio de vuestras familias. Vivir la integridad de esta fe, en su maravillosa novedad, es un gran regalo. Pero en los momentos en que parece que se oculta el rostro de Dios, creer es difícil y cuesta un gran esfuerzo.

Este encuentro da nuevo aliento para seguir anunciando el Evangelio de la familia, reafirmar su vigencia e identidad basada en el matrimonio abierto al don generoso de la vida, y donde se acompaña a los hijos en su crecimiento corporal y espiritual. De este modo se contrarresta un hedonismo muy difundido, que banaliza las relaciones humanas y las vacía de su genuino valor y belleza. Promover los valores del matrimonio no impide gustar plenamente la felicidad que el hombre y la mujer encuentran en su amor mutuo. La fe y la ética cristiana, pues, no pretenden ahogar el amor, sino hacerlo más sano, fuerte y realmente libre. Para ello, el amor humano necesita ser purificado y madurar para ser plenamente humano y principio de una alegría verdadera y duradera (cf. Discurso en san Juan de Letrán, 5 junio 2006).

Los gobernantes deben reflexionar

Invito, pues, a los gobernantes y legisladores a reflexionar sobre el bien evidente que los hogares en paz y en armonía aseguran al hombre, a la familia, centro neurálgico de la sociedad, como recuerda la Santa Sede en la Carta de los Derechos de la Familia. El objeto de las leyes es el bien integral del hombre, la respuesta a sus necesidades y aspiraciones. Esto es una ayuda notable a la sociedad, de la cual no se puede privar y para los pueblos es una salvaguarda y una purificación. Además, la familia es una escuela de humanización del hombre, para que crezca hasta hacerse verdaderamente hombre. En este sentido, la experiencia de ser amados por los padres lleva a los hijos a tener conciencia de su dignidad de hijos.

La criatura concebida ha de ser educada en la fe, amada y protegida. Los hijos, con el fundamental derecho a nacer y ser educados en la fe, tienen derecho a un hogar que tenga como modelo el de Nazaret y sean preservados de toda clase de insidias y amenazas.

Deseo referirme ahora a los abuelos, tan importantes en las familias. Yo soy el abuelo del mundo, hemos escuchado ahora. Ellos pueden ser -y son tantas veces- los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiempo, son memoria y riqueza de las familias. Ojalá que, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo familiar. Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe ante la cercanía de la muerte.

Quiero ahora recitar una parte de la oración que habéis rezado pidiendo por el buen fruto de este Encuentro Mundial de las Familias:

Oh, Dios, que en la Sagrada Familia nos dejaste un modelo perfecto de vida familiar vivida en la fe y la obediencia a tu voluntad.

Ayúdanos a ser ejemplo de fe y amor a tus mandamientos.

Socórrenos en nuestra misión de transmitir la fe a nuestros hijos.

Abre su corazón para que crezca en ellos la semilla de la fe que recibieron en el bautismo.

Fortalece la fe de nuestros jóvenes, para que crezcan en el conocimiento de Jesús.

Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios, especialmente aquellos que pasan por momentos de sufrimiento o dificultad.

(. . .)

Unidos a José y María,

Te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor.

Amén


Nuestros Mártires

Don Baltasar de la Cruz y Cruz, gran amigo del escritor y bibliófilo extremeño Don Antonio Reyes Huertas

Don Baltasar nació en Quintana de la Serena el día 19 de marzo de 1877. Hijo legítimo de Miguel de la Cruz Díaz, agricultor y María de la Cruz Díaz, naturales de dicha villa. Allí fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa María de los Milagros el día 20 de marzo del mismo año por el Dr. D. Ezequiel Morillo Velarde, cura propio.

El sacramento de la confirmación lo recibió de manos de Fray Francisco Sáenz de Urturi, obispo de Badajoz el 21 de diciembre de 1891, en la capilla del Seminario Conciliar, siendo su padrino D. Ramiro Fernández Balbuena, canónigo lectoral y rector del Seminario.

Al sentir inclinación por el sacerdocio le llevaron sus padres a Badajoz, cursando los estudios y recibiendo la formación pertinente en el Seminario conciliar de San Atón.

Recibe todas las sagradas órdenes de manos de D. Ramón Torrijos Gómez, en el 4º año de Teología: Tonsura, Menores y Subdiaconado los días 20 y 21 de diciembre de 1901, en la capilla del Seminario Conciliar; el Diaconado en marzo de 1902.

A los veinticinco años, recibe el sagrado orden del Presbiterado. Era el día 24 de Mayo de 1902.

Ministerio sacerdotal

El día 8 de octubre de 1902 se le extiende el nombramiento de coadjutor de Montemolín y el 26 de mayo de 1903 el mismo cargo en su pueblo natal y además notario eclesiástico. El 20 de octubre de 1919 es confesor extraordinario de las Religiosas franciscanas. En septiembre de 1933 es nombrado cura de Campillo de Llerena.

D. Antonio Reyes Huertas, escritor y bibliófilo extremeño, tuvo una gran amistad con D. Baltasar.

El pueblo anejo de la Guarda era atendido por el clero de Quintana de la Serena y consecuentemente, le competía a él, durante su ministerio en su pueblo natal.

Cuando llegaba montado en su borriquilla andariega, el vigía de la torre, que luego era su acolito en la Misa, volteaba las campanas anunciando su llegada y la celebración litúrgica del Domingo.

Cuando el Sr. Obispo D. José María Alcaraz y Alenda le encomienda el ministerio sacerdotal en Campillo de Llerena, consciente de su nueva responsabilidad apostólica, pondera los estragos funestos que la prensa había sembrado, con las consecuentes ausencias de los feligreses en las prácticas religiosas.

Martirio y sepultura

Apenas tres años llevaba en la parroquia de Campillo de Llerena cuando fue encarcelado el 19 de julio de 1936, siendo objeto de grandes tormentos.

Por fin, en un camión, junto a los demás presos, son trasladados al vecino pueblo de Higuera de la Serena. Atados eran tirados a la carretera. Fue fusilado el 25 de agosto entre el cerrito y el cementerio de dicho pueblo, justamente en el puente.

Levantando los ojos al Cielo, dijo: "Perdón, Señor" Su cuerpo con los demás ejecutados fueron sepultados en una fosa común, previamente rociados con cal viva.

Una vez exhumado del cementerio trasladaron sus restos a la ermita del "Divino Señor" del cementerio antiguo, junto con otros treinta y ocho feligreses y, posteriormente, el 14 de marzo de 1964 desde el cementerio antiguo son trasladados todos a la Parroquia de San Bartolomé Apóstol en donde reposa.


Información Diocesana

Tras ser ordenados diáconos, este curso han profundizado en sus estudios en Valencia

Tres jóvenes son ordenados sacerdotes este sábado en la Catedral Metropolitana

Tres diáconos de nuestra diócesis serán ordenados este sábado sacerdotes. La ceremonia se desarrolla en la Catedral de Badajoz a partir de las 11 de la mañana y los jóvenes son Antonio Maqueda, de 35 años, Mario Corrales, de 25 años y Antonio Sabido, de 30 años.

Iglesia en camino ha hablado con ellos en las horas previas a la ordenación para conocer sus inquietudes.

¿Cómo os encontráis a tan poco tiempo de vuestra ordenación?

Antonio Maqueda: Por un lado un poco nerviosos, pero por otro ilusionados porque empezamos una nueva etapa, lo que por otro lado también conlleva una responsabilidad.

Mario Corrales: En mi caso estoy compartiendo muchas cosas con la gente.

Antonio Sabido: Yo estoy un poco más nervioso de lo habitual, pero no un nerviosismo que me haga perder el control, sino que parte de sentir una llamada a la responsabilidad por el llamamiento que el Señor nos hace, aunque siempre vivida desde la confianza, sabiendo que este proyecto no es nuestro sino que es de Dios.

Habéis vivido una experiencia nueva en nuestra diócesis que es una etapa de formación en la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia tras ser ordenados de diáconos. ¿Cómo la valoráis?

Antonio Maqueda: Por un lado ha sido una oportunidad de formación diferente a la que habíamos tenido hasta ahora. En la universidad ha sido una profundización teológica y en el terreno pastoral hemos visto una realidad pastoral completamente diferente a la que se vive en nuestra tierra.

Mario Corrales: Hemos tenido la oportunidad de abundar en los conocimientos teológicos que llevábamos ya del Seminario y hemos salido de la diócesis, con lo que ello supone de ampliar la visión.

Antonio Sabido: Además de lo ya dicho por mis compañeros, también quiero destacar lo que me ha aportado hacer un master en orientación familiar, profundizando en lo que significa la familia y los problemas que tiene hoy.

¿Qué creéis que le está pidiendo actualmente la sociedad a la Iglesia y a vosotros como futuros pastores?

Antonio Maqueda: Fundamentalmente creo que lo que la sociedad nos está pidiendo es cercanía, encontrar un lugar donde sentirse aceptados y queridos. Creo que nosotros tenemos que estar abiertos a los problemas de la gente y dispuestos a compartir tiempo, sentimientos... vivir la vida con ellos.

Mario Corrales: Creo que lo que se nos pide a la Iglesia hoy es que no nos escondamos, que estemos en medio de la sociedad compartiendo lo que somos como Iglesia en plan de diálogo, no en plan de reproches.

Antonio Sabido: Creo que se nos pide coherencia, no ya sólo en cuanto al cumplimiento de una serie de normas externas, sino coherencia en cuanto al Dios que presentamos. Si estás predicando a un Dios que se hizo hombre por amor a la humanidad y que estuvo junto a los más necesitados y pendiente siempre de las necesidades del hombre, tenemos que ser coherentes en ese aspecto, que no presentamos a un Dios de normas sino al Dios del encuentro, de la misericordia, de la cercanía, de comprender la realidad del hombre para que desde ahí se pueda comprender que existen para servir al hombre y no para oprimirlo.

¿Qué pensáis de estos tiempos en los que se constata un intento de imponer una mentalidad laicista?

Antonio Maqueda: Pienso que debemos intentar entrar en diálogo con esas opciones. Creo que incluso puede ser un momento purificador para la Iglesia en el que perdiendo parte de su prestigio social vaya a lo fundamental, a lo esencial.

Mario Corrales: Estimo que no es bueno entrar en conflictos porque lo que conseguimos es perder tiempo. Debemos centrarnos en vivir los valores que la Iglesia defiende, empezar por abajo y no por arriba, dando la imagen de que siempre estamos en contra de todo.

Antonio Sabido: En estos temas tenemos que ser muy prudentes y escuchar para no cometer errores.

 

Mérida

90 jóvenes peregrinan a Santiago de Compostela

Entre los días 27 de junio y 6 de julio, las parroquias de Santa María y Nuestra Señora de los Milagros, y el colegio de las Madres Escolapias de Mérida han realizado una peregrinación a Santiago de Compostela, por noveno año consecutivo. En esta experiencia han tomado parte este año 90 jóvenes y adolescentes de edades comprendidas entre los 14 y los 18 años.

Divididos en dos rutas diferentes, los adolescentes de 14-16 años han realizado el camino por la llamada ruta Via de la Plata, desde Orense, y los jóvenes de 16-18 años el llamado Camino Inglés, desde Ferrol. Todos han vivido la gran experiencia de recorrer la ruta que, desde hace siglos, ha llevado a millones de cristianos hasta la tumba del apóstol Santiago.

 

Es una actividad que realizan desde 1990

Las Formacionistas de Puebla de la Calzada envían un contenedor de ayuda humanitaria a Perú

La Comunidad Religiosa Hijas de la Virgen para la Formación Cristiana del Colegio Ntra. Sra. del Carmen de Puebla de la Calzada ha organizado el envío de un contenedor a la misión que tiene dicha Congregación en Chachapoyas y Lima (Perú).

Los vecinos de la localidad, alumnos y profesores del Colegio y de otros pueblos, La Haba, Villagonzalo, Valencia de Alcántara, Guareña, Campo de Criptana y Montijo han mostrado su generosidad y entusiasmo aportando ropa, alimentos, material escolar, zapatos, gafas, material de limpieza, aceite, muebles, etc. También han colaborado la Fundación Cofares, que ha donado material sanitario, y el Iltre. Colegio de Farmacéuticos de Badajoz que ha donado una gran cantidad de medicamentos.

Este envío ha sido posible gracias a la subvención recibida por la Junta de Extremadura que se ha hecho cargo de los portes y a una madre de alumnos del colegio, Lourdes Moyano, que intervino con la Junta solicitando esta ayuda.

Para llenarlo, fue necesario el trabajo esforzado y voluntario de un nutrido número de personas, los grupo parroquiales Cafarnaúm y Sinaí, alumnos/as del Colegio, vecinos , profesoras, y las propias Hermanas del Colegio.

La Congregación Hijas de la Virgen para la Formación Cristiana agradece las donaciones efectuadas a todas las personas y entidades que han colaborado y les anima a seguir haciéndolo para continuar la obra humanitaria que se inició en 1990.


Liturgia dominical

Celebramos el XV domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios

 

Libro del profeta Amós 7, 12-15

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Betel, a Amós:

-Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá: come allí tu pan y profetiza allí, no vuelvas a profetizar en "Casa de Dios", porque es el santuario real, el templo del país.

Respondió Amós:

-No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos. El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: ve y profetiza a mi pueblo Israel.

 

Salmo 84, 9ab-10, 11-12, 13-14

R. Muéstranos Señor, tu misericordia/ y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor: / "Dios anuncia la paz/ a su pueblo y a sus amigos"./ La salvación está ya cerca de sus fieles, / y la gloria habitará en nuestra tierra.

 

Carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-14

Bendito sea Dios, / Padre de nuestro Señor Jesucristo, /que nos ha bendecido en la persona de Cristo / con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo / ­antes de crear el mundo­ / para que fuésemos santos e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo / ­por pura iniciativa suya-/ a ser sus hijos, / para que la gloria de su gracia, / que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, / redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, / el perdón de los pecados. / El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia / ha sido un derroche para con nosotros, / dándonos a conocer el Misterio de su Voluntad.

Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo, / cuando llegase el momento culminante: / recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

Con Cristo hemos heredado también nosotros. / A esto estábamos destinados / por decisión del que lo hace todo según su voluntad./ Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo,/ seremos alabanza de su gloria.

Y también vosotros, / ­que habéis escuchado la Verdad, / la extraordinaria noticia de que habéis sido salvados, / y habéis creído­ / habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual ­mientras llega la redención completa del pueblo, propiedad de Dios­ / es prenda de nuestra herencia.

 

Evangelio según san Marcos 6, 7-13

En aquel tiempo llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió:

-Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

Comentario Litúrgico

Él nos eligió

La lectura del evangelio, si se hace con profundidad y ánimo de comprometerse, nos ayuda a descubrir nuestra vocación cristiana y la tarea que exige ser discípulo de Jesús de Nazaret.

No podemos acercarnos al evangelio de este domingo como si fuera una página clavada en el pasado de la Historia. En realidad, según el Vaticano II, cuantas veces se proclama el evangelio en la celebración litúrgica es Cristo quien nos dirige su palabra con todo su mordiente y capacidad de salvación.

En la misa escucharemos cómo Jesús llamó a los Doce, los envió de dos en dos y les dio consejos. Así, a la vez que les encargaba la tarea de evangelizar, también les imponía un comportamiento itinerante que suponía una opción por la austeridad de vida.

Es fácil que proyectemos todo este contenido sobre los que han entregado su vida el ministerio sacerdotal o la consagración religiosa y tenemos razón en hacerlo; pero podemos caer en la trampa de creernos ajenos a los consejos de Cristo dio a los Doce.

Para cerciorarnos de que todos los cristianos, sea cual sea nuestra vocación o estado, estamos implicados tanto en el envío misionero como en la santidad que éste exige, podemos leer lo que nos ha dejado san Pablo, en la segunda lectura de hoy.

Se trata de una especie biografía espiritual de cada bautizado por la que sabemos que hemos sido elegidos por Dios Padre, antes de la creación del mundo, para ser sus hijos en Cristo, participar de la santidad de Cristo y cantar eternamente la alabanza de su gloria.

Todo eso será realidad cuando llegue la recapitulación de toda la Historia y se cumpla totalmente el designio salvífico de Dios.

Esta es nuestra vocación y nuestra esperanza.

 

Antonio Luis Martínez

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

17, lunes: Is 1,10-17; Mt 10, 34-11, 1.
18, martes: Is 7, 1-9; Mt 11, 20-24.
19, miércoles: Is 10, 5-7.13-16; Mt 11, 25-27.
20, jueves: Is 26, 7-9. 12.16-19; Mt 11, 28-30.
21, viernes: Is 38, 1-6.21-11.7-8; Mt 12, 1-8.
22, sábado: Mi 2, 1-5; Mt 12, 14-21.
23, domingo: Jr 23, 1-16; Ef 2, 13-18; Mc 6, 30-34

 

18 de julio: Santa Rosa de Wang-Hoei (1855-1900)

Tras las confrontaciones entre China y Japón, surgieron grupos de revoltosos que alteraban el orden por todos sitios. Uno de estos grupos o bandas facinerosas eran los "Boxers". Ellos solos no hubieran hecho grandes cosas, pero los apoyaba la terrible e insidiosa emperatriz Tzu Hsi y su consejero particular, el malvado príncipe Tuan.

Desde junio de 1900 se empeñaron en atacar y acabar con todos los cristianos. Entre los muchos mártires de ese tiempo, se cuenta la joven Wang-Hoei, una catequista ejemplar por su entrega a dar a conocer el Evangelio, por su conducta y su amor todo el mundo. Se había cambiado el nombre por el de Rosa.

Durante la persecución de los Boxers tuvo que estar de un sitio para otro escondiéndose para librarse de una muerte segura.

En compañía de una amiga pasó el día 15 de agosto y la noche siguiente en sincera y profunda oración. El 16 del mismo mes, los soldados invadieron el pueblo con el fin de capturar a todos los cristianos. Buscaron informaciones acerca de una tal Rosa, una excelente joven que desplegaba su celo pastoral haciendo el bien a sus paisanos.

Con la ayuda de los espías la encontraron. La sometieron a un interrogatorio atroz. Ella no les tenía miedo, pues confiaba en Dios y en el premio de la vida eterna. La tiraron, con el cuerpo sangrando, a un canal en el que murió a los 45 años.

Juan Pablo II la llevó a los altares en octubre del año 2000.

http://es.catholic.net

 

Los santos de la semana

17, lunes: Justa y Rufina, Narzalíes, Jacinto, Marcelina.
18, martes: Emiliano, Rufilo, Teodosia.
19, miércoles: Macrina, Isaac, Áurea, Bernoldo.
20, jueves: Marina, Elías, Frumencio, Juan Bautista Zola,Wang-Hoei.
21, viernes: Lorenzo de Brinsis, Daniel, Juan, Arbogasyto.
22, sábado: María Magdalena, Anastasio, Menelao.
23, domingo: Brígida, Apolinar, Juan Casiano, Valeriano.


Contraportada

Imágenes para el recuerdo


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