Semanario
"Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

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Iglenca@grn.es

Número 302. 6 de junio de 1999

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

Portada

"Tu solidaridad es su voz,
sé solidario"

Hoy se celebra el Día de la Caridad, coincidiendo con el Corpus Christi

En la festividad del Corpus Christi se celebra en la Iglesia de España el Día nacional de Caridad, una celebración que se enmarca directamente en el año de la Caridad, en el que nos encontramos, dentro de la preparación al Año Jubilar.

El lema de la campaña de esta jornada "Tu solidaridad es su voz, sé solidario" exige un compromiso de todos para denunciar y combatir todo sistema basado en la acumulación de dinero, en la opresión y en la dominación, pero, por otra parte, nos impulsa a colaborar en la construcción de una sociedad nueva donde los hombres puedan ser cada día más libres.

La Comisión Pastoral Social de la Conferencia Episcopal ha emitido un comunicado para esta jornada, en el que señala, entre otras cosas, que la Eucaristía es una síntesis de lo que Cristo vino a decir y a hacer.

Resumen del comunicado en la página 3

 

Editorial

Ayudar gratis a la Iglesia

Ya lo sabemos, es verdad. Pero todavía son bastantes los que hablan del "impuesto religioso", sin entender con toda claridad lo que es la asignación tributaria; o sea, indicar con la crucecita en el impreso de Hacienda que un medio por ciento (0,55) de la contribución que ya hemos pagado como personas físicas al Estado, irá destinado a la Iglesia Católica para contribuir a sus servicios, religiosos, educativos, culturales y sociales a toda la sociedad española.

Y, entre los que saben esto, no todos valoran adecuadamente hablamos de los bautizados y creyentes su responsabilidad como miembros de esa Iglesia, tanto de cumplir los deberes religiosos, como de participar también con su aportación al sostenimiento de sus innumerables y cuantiosos servicios. Esto ocurre incluso con personas que aportan sus donativos a las colectas del templo y a otras campañas eclesiales como el Domund, el Seminario, "Manos Unidas" o el "Día nacional de Caridad".

Es sabido que los católicos españoles, tan destacados por su fe, por sus devociones e incluso por su generosidad con los marginados, lo mismo que por su apoyo a las cofradías de sus santos patronos, carecen de una conciencia clara y despierta sobre sus deberes económicos con la Iglesia como tal, prueba de su buena formación y de su compromiso creyente.

La verdad es que esa fórmula del 0,55 sobre el impuesto de referencia, va entrando progresivamente, aunque con altibajos, en la conciencia fiscal de los españoles. En el caso de nuestra Archidiócesis de Mérida-Badajoz, se ha llegado al 53% de los contribuyentes, uno de los primeros puestos entre las diócesis españolas.

Pero no es menos verdad esto otro: En el ámbito nacional son menos de la mitad de los que se declaran católicos, quienes destinan a la Iglesia su asignación tributaria. Bueno es que lo recordamos todos. Nos sale gratis y hacemos un gran bien. Un paso más, para ser católicos consecuentes.

 

Conferencia Episcopal Española

"Nuestra solidaridad con Cristo nos invita
a vivir desde los otros y para los otros"

Resumen del comunicado de la Comisión de Pastoral Social
para el Día Nacional de Caridad

En la solemnidad del Corpus Christi celebramos el 'Día de Caridad'. La Comisión Episcopal de Pastoral Social ha emitido un comunicado en el que resalta la celebración de la institución de la Eucaristía, "síntesis del misterio de Cristo en su totalidad: lo que vino a decir y a hacer, lo que es visible a través de su manifestación histórica, culminada en la cruz y resurrección y lo que, en definitiva, es la motivación invisible de toda su vida, el Espíritu Santo, el Amor del Padre".

El Señor, para entregarnos su amor escriben los obispos, ha querido tomar el signo más elocuente para todos los hombres de todos los tiempos: la mesa compartida.

Casa común

La Eucaristía, agrega el comunicado, es levadura para fermentar la comunidad en la tierra entera, convirtiéndola en casa común y mesa compartida, donde los excluidos, los marginados, los despreciados, los desamparados tienen un sitio... De este modo, la Eucaristía se convierte en ese gran movimiento de reconciliación con Dios, entre los hombres y desde los últimos, y también con todas las cosas con el fin de que sean fraternalmente compartidas.

La materia de la Eucaristía es el pan y el vino: expresión de los bienes de la tierra y del trabajo de los hombres; símbolos de la economía, de la técnica, de la máquina, de la energía, clamor silencioso de todos aquellos bienes que deberían servir para reunir a los hombres en familia de hermanos, hijos de Dios Padre y, que en cambio, con frecuencia, se han convertido en causa de divisiones y enfrentamientos, en origen de profundas desigualdades entre los hombres, en raíz de la no-fraternidad, en instrumentos de violencia y de muerte.... Sobre estos bienes, que están gimiendo como con dolores de parto en espera de ser liberados, se pronuncia la acción de gracias al Padre y se reconoce que todo es don del amor generoso de Dios y, por tanto, queda desvinculado de la posesión egoísta de unos pocos, para que tenga un destino universal, ya que éste es el sentido original, bíblico, de los bienes de la tierra: El cielo pertenece al Señor; la tierra se la ha dado a los hombres (Sal 115). Así la Eucaristía libera a la creación del acaparamiento egoísta por parte de una minoría, para que se convierta en don para todos.

Exigencias fundamentales

Los cristianos deben salir de la Eucaristía dispuestos a compartir este Amor con la misma generosidad del Padre, de su Hijo Eterno y del Espíritu Santo: Amor sacrificado y universal que no excluye ni margina a nadie. De esta comunión con Él, brotan las siguientes exigencias fundamentales:

· Nuestra solidaridad con Cristo nos compromete a vivir, como Él, desde el amor fiel a un Dios Padre, que crea a los hombres libres y quiere hacer llegar a todos su amor y su liberación.

· Nuestra solidaridad con Cristo nos compromete a vivir, como E1, desde los otros y para los otros. Esto no es posible si, desde la luz de la oración, no vemos a los otros como verdaderos hermanos nuestros, hijos del mismo Padre; si no existe, por tanto, una preocupación real por conocer la situación en que viven nuestros hermanos, viviéndola como propia y sintiéndonos responsables de ella.

· Nuestra solidaridad con Cristo nos compromete también a trabajar, como E1, por la construcción del proyecto de Dios sobre este mundo. Esto nos exige, por una parte, denunciar y combatir todo sistema basado en la acumulación de dinero, en la opresión y en la dominación. Pero, por otra parte, nos impulsa a colaborar en la creación de una sociedad nueva, donde los hombres puedan ser cada día más libres, más responsables, más hermanos, más felices.

· Nuestra solidaridad con Cristo nos compromete a trabajar, como E1, por construir la unidad en un mundo dividido, enfrentado, con la esperanza de que un día todos los hombres puedan reunirse y sentarse como hermanos en torno a la misma mesa bajo la mirada paternal de Dios. Pero la construcción de esta unidad en la diversidad e igualdad sólo será posible, si, como Jesús, nos convertimos a la causa de los pobres y desde los últimos y a su paso, caminamos hacia dicha unidad querida por Dios.

Abandonar el egoísmo

· Nuestra solidaridad con Cristo nos compromete a abandonar las actitudes y prácticas de explotación, de acumulación y disfrute egoísta de bienes y de servicios, de dominio e imposición sobre los demás, de desprecio a los otros. Porque estas actitudes y prácticas enfrentan brutalmente a los hombres y pueblos, unos contra otros. En una situación así se oscurece y se oculta la percepción de la existencia de un Dios Padre de todos los hombres.

· Nuestra solidaridad con Cristo nos compromete a vivir, como Él, desde el amor, que nos lleva a acoger a los otros, a respetar su libertad, a compartir con ellos los bienes, a poner el bien común por encima del bien particular. De este modo, Dios es reconocido y afirmado real y objetivamente como Padre de todos, en el reconocimiento del otro como hermano.

· Nuestra solidaridad con Cristo nos compromete a afrontar el futuro con esperanza. El testimonio de Jesús, avalado por su resurrección, nos da pie para creer que la opresión, la injusticia, los dioses de la muerte y la misma muerte no tienen la última palabra sobre la humanidad y el cosmos, sino que la tiene Dios, que es una palabra de vida total y plena. Para los hombres, que vivimos en esta sociedad que orilla la fe, que olvida a menudo los derechos de los pequeños y de los pobres, que es portadora de una cultura de muerte, se nos hace cada vez más urgente el desafío de anunciar el Amor de Dios, del Dios de la Vida, de un Dios Padre que se ha comprometido definitivamente con la humanidad.

Comisión Episcopal de Pastoral Social
Conferencia Episcopal Española

 

Centrales

"Creo ahora más en el futuro
de la Iglesia que hace veinte años"

Entrevista con don Antonio Montero,
Arzobispo de Mérida-Badajoz

El diario Hoy, de Badajoz (Extremadura), publicaba el pasado lunes una entrevista con el arzobispo, don Antonio Montero. Desde estas páginas la reproducimos con el fin de que nuestros lectores tengan un conocimiento más profundo del pensamiento de este granadino de origen, que ejerce desde hace 19 años de extremeño, ocupado y preocupado por el devenir de esta tierra extremeña.

Se le trasluce el orgullo por el progreso que ha conocido Extremadura en las dos últimas décadas. Su sentido del humor, su inteligencia, la independencia que él defiende en esta entrevista son valorados por quienes le tratan, incluso por aquellos que más alejados puedan estar de sus creencias.

-Por qué se hizo sacerdote?

-Si yo tuviera que hablar a bote pronto diría que por causalidad. Yo soy niño de la guerra, tenía 8 años en el 36. Dos años más tarde tenía preparado el ingreso para el bachillerato de entonces, que requería tener diez años. Cuando mi padre fue a matricularme en Granada en el Instituto, me faltaban diez días para cumplir los diez años. El funcionario de turno le dijo que no podía ser. Yo pregunté a mis amiguetes y me dijeron: Vete al Seminario. Con esas entré el 13 de septiembre, martes, y con tormenta, en el Seminario Menor de San Cecilio de Granada, llevado por mis padres. He hecho después, por supuesto, una lectura un poco más consciente de aquella consulta que hice a mis amigos. Se desarrolló enredando con ellos, debajo del púlpito de la parroquia, durante la novena de la Virgen. Siempre he sentido un cierto estremecimiento al pensar que fue a los pies de la patrona de mi pueblo.

-Pero a los diez años no se decide, al menos razonadamente, ser sacerdote.

- No era todavía una opción por el sacerdocio, pero sí por el seminario. La formación eclesiástica entonces era paralela al bachillerato, pero no igual en lo académico. Estudiábamos bastante latín y humanidades y gracias a eso yo con 15 años leía con cierta naturalidad a Cicerón y a los latinos. Con 16 traducía griego con ayuda del diccionario. Yo degusté las humanidades desde muy niño y tal vez de allí arranca mi inclinación literaria y periodística.

A mí no me educaron en un clima romántico e idealista. Se nos dio una educación recia, clara, sabíamos distinguir el bien del mal. Por esa época los mismos educadores nos decían que teníamos que elegir nuestro camino en la vida. Era una España austera y recatada para chicos y grandes También los seminaristas descubríamos el amor humano y, entre los 15 y los 18 años, todos entrábamos en crisis de discernimiento. Algunos se iban, otros experimentábamos el doble tirón hacia fuera y hacia dentro. Por mi parte, cuando viví experiencias de ese tipo siempre tuve compañeros y superiores que me ayudaron bastante . No tuve que adoptar ninguna decisión heróica. Aposté, sin más, como joven creyente, por el seguimiento de Jesús y el anuncio del Evangelio, con ganas de comerme el mundo

-En su generación y posteriores mucha gente ha colgado los hábitos.

-Cómo mucha gente? Muchísima. Yo entré con 58 y acabamos cuatro por nuestro curso y dos más dispersos. Había chicos que no soportaban los estudios o no les gustaba el internado; otros, a la primera crisis afectiva se iban detrás de unos ojos negros o unas trenzas, y para siempre. Y mucha gente que no soportaba la austeridad de la vida religiosa o nos les gustaba el mundo de la teología.

Una crisis muy seria

- En la Iglesia española ha habido todo un cataclismo en los años 60 y 70.

-Yo tengo que agradecerle a la Iglesia una buena formación. Me formé con jesuitas que habían sido expulsados de España en la República, que habían estado en Europa y volvían después de nuestra guerra con una visión más abierta, digamos que europea. Eso hizo que luego, cuando fui a Roma no me sintiera un bicho raro. Los estudios y los ambientes universitarios de Roma y Salamanca me dieron unas defensas, una experiencia del mundo y de la vida más allá de la España cerrada de los años 40 y 50. Tenía yo 30 años exactos cuando llegó al papado Juan XXIII y 34 cuando se abrió el Concilio Vaticano II. Para entonces yo era ya era periodista en Madrid. Escribí en 'Ecclesia' un editorial titulado: 'Un concilio para el siglo XX'. Otros lo veían como concilio para defender a España de los errores del mundo.

Es cierto que durante los años sesenta-ochenta la Iglesia vivió una crisis muy seria, de las más grandes que se registran en su historia. La Iglesia no tenía experiencia de sacerdotes que abandonaran el ministerio, y mucha gente que no había edificado muy sólidamente su formación y su arraigo vocacional en el seminario, cuando sobrevino aquel viento solano con unas corrientes críticas fortísimas, no resistió el vendaval. Los que lo superamos no es que fuésemos más serios ni más buenos que los otros. Quizá en mi caso había habido una evolución gradual. Esas cosas me cogían suficientemente informado de cómo se funcionaba con regímenes democráticos y, sobre todo, por gracia de Dios, bien anclado en mis compromisos sacerdotales.

-Usted estaba incómodo en esa España y esa Iglesia integrista?

-Integrista no lo era, al menos en su conjunto; un tanto aislada sí. Yo nunca me he sentido a disgusto en la Iglesia.Cuando te sientes seguidor de Cristo, has tenido padres buenos, compañeros agradables, y te ha gustado el estudio y la oración, estas cosas profundas no quedan anuladas por un ambiente político. Del 50 al 52 yo estudié historia eclesiástica en Roma. Ahí viví una experiencia muy rica, conocí gente que luego ha tenido un cierto nombre, como Luis Alonso Sckoekel, José María Javierre, José Luis Martín Descalzo, José María Cabodevilla y el poeta extremeño José María Valverde. Fuimos desde entonces grandes amigos. Hicimos, incluso, una revista poética, 'Estría' que tuvo bastante renombre en los círculos literarios de Madrid. Cuando volví a Granada trabajé en una parroquia y en un hospital, pero pronto me llamaron a Madrid para trabajar en el semanario Ecclesia, primero como subdirector y luego como director. Fue para mí una escuela magnífica. Fue mi década de apertura a la Iglesia Universal y al mundo de mi tiempo, del 52 al 62.

-No estuvo con los curas obreros?

-Yo nunca opté por esa fórmula, aunque fui amigo de varios de ellos. No hice política de oposición; pero tampoco de apoyo. Yo era el director de un órgano oficioso de la Iglesia, el semanario Ecclesia, que era el único que no tenía censura del Estado. Eso obligaba a mantener un pulso, respaldado por el Cardenal de Toledo, con el sistema político de entonces y tuvimos bastantes dificultades, de tal modo que muchas veces la imagen ante los gobernantes podía parecer de oposición, y era, a lo más, una apuesta por los derechos humanos y por la independencia de la Iglesia. Cuando sobrevino el cambio de régimen, se produjo en nuestra sociedad un salto muy radical, algunos católicos de coloración izquierdista esperaban que gentes como yo pasáramos a la otra orilla y, en ese sentido, quedaron defraudados también. Yo creo que se puede vivir en la Iglesia cerca de los hombres, apoyando los derechos humanos, las libertades cívicas, solidarios con los pobres, abiertos a la cultura de hoy. Pero, siempre es mejor que los obispos y los sacerdotes se mantengan al margen de todo partidismo político, que es la mejor manera de servir sinceramente a todos.

"La Iglesia ha de ser voz..."

-Hay quien puede ver eso como una falta de compromiso.

- Agradezco a mis formadores que me educaran en la libertad de espíritu, a la par que en el sentido crítico. En el campo de la información me gustaba la expresión pontificia, creo que de Pablo VI, de que la Iglesia ha de ser voz de los que no la tienen, pero sin enrolarse en una formación ideológica o política determinada. Y no me pesa, quiero seguir manteniendo esa posición. También obrar así conlleva un compromiso ético, a veces más duro de mantener, que los radicalismos. La independencia es incómoda. Si bien no equivale a equidistancia ética de todos los programas o a la carencia de una posición propia ni, menos aún, a desestima por la función pública, la vocación política y el sistema democrático, que me merecen el mayor aprecio.

-Si tuviera que elegir un Papa de todos los que ha conocido. Con cual se quedaría?

-Yo creo que con Pablo VI.

-Quizá es el que más se parece a usted, el más intelectual?

-Sería yo, en todo caso, quien se pareciera a él, y me siento a mucha distancia de su figura. Tampoco soy intelectual si por ello se entiende a una persona con muchos saberes. Pablo VI profesaba un enorme respeto por el hombre, valoraba mucho la cultura y estaba dotado de una gran finura espiritual y una atinada expresión literaria. Captaba la realidad con belleza y lucidez. Era, con todo un poco sufridor, con no mucho sentido del humor. Pero en esa ética de tomar en serio todas las cosas y sufrir porque otros no sufrieran, radica para mí el secreto de su persona. Por otra parte, yo he querido y admirado bastante a los superiores que Dios ha puesto en mi camino sin ser, me parece, turiferario de nadie. Valoré y ponderé mucho a Pío XII. Quise entrañablemente a Juan XXIII, y experimento ambos sentimientos hacia Juan Pablo II, con cuyo programa de nueva evangelización me siento identificado, a más de admirar su intrepidez de ánimo y su entrega a la humanidad.

-Cuando usted era joven los niños querían ser misioneros ahora quieren ser ejecutivos de éxito o modelos.

-Yo fui a Alemania con 23 años y observé allí que que el modelo social era el científico o el filósofo. Observé posteriormente en el País Vasco que los ídolos sociales eran los empresarios. En tanto que en mi tierra andaluza lo eran los poetas, los toreros y los guitarristas. Durante siglos, en la Europa cristiana, los sacerdotes han encarnado una figura respetada y atractiva. No sé por qué ha quebrado recientemente esto último. Decir que el clero actual no presenta una imagen digna e interesante no se corresponde con la verdad Se valora, por el contrario su mayor cercanía y familiaridad con los hombres. Lo que pasa es que ha inundado la sociedad una oleada de agnosticismo y hedonismo. El sacerdocio es un servicio humilde y sacrificado; hoy todo lo que supone austeridad y sacrificio asusta y pone en guardia a niños, jóvenes y mayores. En el mundo rico, libre y democrático el compromiso religioso y las creencias en el más allá han quedado bastante oscurecidos para muchos espíritus. Y no es que yo esté en contra del liberalismo ni de la democracia. Pienso que la gente anda como perdida, dominada por el pensamiento débil. En cuanto a la Iglesia, nos ha sobrevenido entre tanto una crisis de vocaciones sacerdotales y religiosas, ya bastante larga, que es quizá el problema más serio que salta a nuestra vista. No hay que dramatizarla tampoco, porque abundan, en cambio,los laicos cristianos, ellos y ellas, coherentes con su fe. Abundan por todas partes los testimonios cristianos, pero ya no son exclusivos del clero, sino que son vividos a fondo por gentes de toda condición, lo mismo casadas que solteras. Yo no estoy más a disgusto en estos años 90 que durante las cuatro décadas en que he servido anteriormente a la Iglesia.

"Veo más claro el porvenir"

-No teme por el futuro de la iglesia?

-En absoluto. Y no solamente por la promesa de Jesús. En la crisis más aguda de los 70, yo llegué en algún momento a sentir mareo, como los apóstoles en la barca del Tiberiades. Pero ahora veo mucho más claro el porvenir a las puertas del siglo XXI. En mayo del 69, cuando fui llamado al ministerio episcopal, existía cierta sensación de que estábamos entrando en una noche oscura, sobre todo por las secularizaciones sacerdotales y por el vacío alarmante de los seminarios. No podía soñar yo entonces que, casi treinta años más tarde, en agosto del 97, un Papa concentraría en París 1.300.000 jóvenes, signo, entre otros muchos, de que los tiempos han cambiado y las borrascas son otras. Todavía en plena crisis, pronto empecé a percibir cómo, en el mundo obrero, en el universitario, en los mismos círculos juveniles, se movían muchas gentes que buscaban a Dios, sin apartarse de la Iglesia, y con sano afán de renovación.

MANUELA MARTIN
(Diario HOY, 31 de mayo de 1999)

 

Noticiario diocesano

Un nuevo templo parroquial para
el Cerro de Reyes, de Badajoz

Pedido por la Barriada, será obra de la Diócesis,
el Ayuntamiento de Badajoz y la Junta de Extremadura

El Arzobispado de Mérida-Badajoz, con la Parroquia de Jesús Obrero de esta capital, vienen acariciando y preparando desde años el proyecto de un templo parroquial que normalizara los servicios religiosos y pastorales, prestados hasta ahora por el local reducido y provisional de la calle Otumba.

La situación provocada por las inundaciones trágicas del 6 de noviembre del 97, con el Plan consiguiente de una nueva barriada en la zona superior del Cerro, aceleró la puesta en marcha del proyecto parroquial, con planteamientos y posibilidades más amplios.

Ya en Enero del 98, la Comunidad parroquial de Jesús Obrero, encabezada por sus sacerdotes Don Santiago Moreno y Don Manuel Malagón, y secundada también por las asociaciones vecinales del Barrio, plantearon al Arzobispado, al Ayuntamiento y a la Consejería de Obras Públicas y Transportes, orgnismo responsable de la construcción de las nuevas viviendas, la inclusión de este Centro religioso en el proyectado conjunto urbanístico.

A partir de entonces, el Arzobispo Don Antonio Montero asumió la responsabilidad de llevar adelante el proyecto y puso en marcha los trámites con los organismos implicados en la realización del mismo. El ayuntamiento de Badajoz había cedido a la Junta de Extremadura los terrenos para la edificación de las viviendas, en tanto que la Consejería de Obras Públicas y Transportes asumía el compromiso de construirlas con fondos públicos, de procedencia autonómica y estatal.

Dentro del espacio urbanístico, se habían reservado desde el principio terrenos para diferentes servicios de distinta índole, entre los cuales el Arzobispado solicitó una de las parcelas para levantar allí el templo parroquial y sus dependencias. Las gestiones ante la Junta de Extremadura , y ante el Ayuntamiento de Badajoz, en razón de sus respectivas competencias, han conducido finalmente a una solución satisfactoria que permitirá iniciar en breve plazo las obras del nuevo templo.

Buena colaboración

Para lo cual, es de destacar la buena colaboración con el Arzobispado, en servicio de la barriada, tanto de las autoridades municipales como de las autonómicas. El pleno municipal de Badajoz, presidido por el Alcalde Celdrán Matutes, ha acordado recientemente, y por unanimidad, asignar para dicho uso la parcela indicada, y autorizar, a ese efecto, la cesión gratuita de la misma a la Diócesis y a la Parroquia, por parte de la Junta, actual propietaria del terreno. En esta transferencia final de la Junta ha intervenido directamente el Presidente Rodríguez Ibarra, que firmará esta semana con el Arzobispo Don Antonio Montero, el cierre final de la operación.

A partir de ahora, las obras, encomendadas al arquitecto Don Enrique Salazar, correrán a cargo de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, con fondos allegados durante años y con algún posible crédito. La ornamentación y el mobiliario del futuro templo se espera sean aportados, en su momento, por donativos de los feligreses.

Paralelo a este proyecto de carácter pastoral, y por los mismos trámites, ha discurrido otro protagonizado por Caritas diocesana, consistente en la edificación, dentro de la Zona de servicios, de un Centro Social al servicio de la promoción humana y del desarrollo integral de la Barriada.

 

Se celebró en Los Santos de Maimona una semana cultural
con motivo del Corpus Christi

La Archicofradía Sacramental de Los Santos de Maimona ha llevado a cabo, en colaboración con el Ayuntamiento y Caja de Extremadura, una semana cultural con motivo de la solemnidad del Corpus Christi.

Los actos dieron comienzo el viernes 21, con una conferencia a cargo del doctor don Joaquín Ortiz Tardío, jefe del servicio de pediatría del hospital de Jerez de la Frontera. La conferencia versó sobre la historia de la infancia en la España contemporánea. Con el fin de recaudar fondos para Cáritas parroquial, los días 22 y 23 se proyectó la película "El Abuelo". El lunes fue una charla coloquio sobre la atención hospitalaria, a cargo del doctor don Remigio Cordero, presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública en Extremadura.

Exclusión social

"La pobreza y la exclusión social en Extremadura, a las puertas del siglo XXI", fue el título de la mesa redonda celebrada el martes y que contó con la presencia de don Tomás Zarallo, Director General de Servicios Sociales de la Junta de Extremadura, don Adrián Rivera, director de Cáritas Diocesana, don José Moreno Losada, profesor del Centro Superior de Estudios Teológicos de Badajoz, y don Pedro María Mancha, párroco de Los Santos de Maimona. El sacerdote pacense don Ezequiel Fernández Santana fue la figura elegida por doña Felicidad Sánchez Pascua, catedrática de la Facultad de Ciencias de la Educación de Badajoz, para su conferencia del miércoles.

La semana se completaba con diversas manifestaciones de arte teatral y musical: una representación, a cargo de La Estampa Teatro de Almendralejo, y un concierto, por parte de los alumnos de la Escuela Municipal de Música de Los Santos de Maimona.

Como acto llamativo destaca que la cooperativa local ofreció una merienda a los niños del pueblo.

 

La escuela de Cursillos de Mérida organiza
una ultreya en Don Álvaro

Organizada por la Escuela de Cursillos de Cristiandad de Mérida, se celebraba recientemente una Ultreya comarcal en la población de Don Álvaro, cercana a Mérida. Al encuentro asistieron más de 80 personas, venidas de Mérida, Calamonte, Nava de Santiago, La Garrovilla, Oliva de Mérida y del propio Don Álvaro.

El lema elegido para esta Ultreya fue "María, consuelo para el camino", tema que desarrolló el joven cursillista Angel de Miguel Jiménez, y que gustó mucho a todos los asistentes por su sencillez y profundidad.

Mayor protagonismo

La directora de la Escuela de Mérida, Julia Marcelo, aprovechó la celebración de la ultreya para invitar a la gente de Don Álvaro a que alcancen un mayor compromiso con el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, participando cada vez más en sus actividades y proyectos, de forma que se recupere progresivamente el empuje que los Cursillos tuvieron en esta población.

 

Piden la condonación de la deuda externa
de los países pobres

Las plazas de varias poblaciones extremeñas fueron escenario el pasado martes de concentraciones para pedir la condonación de la deuda externa a los países pobres, convocadas por la plataforma organizadora de la campaña "Deuda externa, deuda eterna?", Cáritas, CONFER, Justicia y Paz y Manos Unidas, que han encontrado apoyo explícito en más de 110 organizaciones en Extremadura.

En el caso de Badajoz fueron alrededor de un centenar las personas concentradas en el Paseo de San Francisco.

 

Presencia de la diócesis de Mérida-Badajoz
en Santiago de Compostela

Entre los 1.300 asistentes al Congreso Eucarístico Nacional, en Santiago de Compostela, se hallaba una delegación de nuestra diócesis, encabezada por el arzobispo. Han sido 18 personas, entre laicos, religiosos y sacerdotes, los que han participado. Destacar la intervención como ponente de don Amadeo Rodríguez.

Paralelamente se desarrollaba una peregrinación diocesana a la tumba del Apóstol a la que asistían 50 personas (en la foto) junto a otro grupo de Villanueva de la Serena y de San José de Badajoz.

 

Mirada a nuestro tiempo

Oremos

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica que "la oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre". Dios, en efecto, no deja de buscar y llamar al hombre y éste se convierte, agradecido por la iniciativa divina, en un mendigo de Dios. Como ha quedado acuñado en infinidad de textos, que recogen la vida orante de las distintas generaciones, entre las que destacan los salmos de la Biblia, la historia de la humanidad está llena de testimonios de creyentes de todas las religiones que vivieron esta experiencia de buscadores buscados.

También nuestro tiempo cultiva la relación con Dios y también ahora surgen nuevos modos de rezar. La forma más habitual entre las comunidades cristianas son los grupos de oración, verdaderos espacios de vida en el Espíritu, en los que, al calor de una vida creyente compartida, se cultiva la alabanza, la acción de gracias o la súplica. Entre el silencio y la palabra, los cristianos se dirigen unidos a Dios, ayudándose en muchos casos de las oraciones cálidas y fervorosas de esos creyentes, que en otra época hablaron con él.

Estos grupos constituyen para muchos una escuela de vida orante y el descubrimiento de una experiencia necesaria, porque sin ella a la vida cristiana le falta el calor y sabor. Descubren así que para un cristiano la oración constituye una de las expresiones fundamentales de su fe, pues por ella se enriquecen sus otras formas de relación con Dios (la confesión de la doctrina, el comportamiento ético) y se fortalece y madura su relación de comunión y servicio con los hombres, sus hermanos.

Amadeo Rodríguez Magro
 

Página litúrgica

Celebramos la Solemnidad del Cuerpo
y Sangre de Cristo

Palabra de Dios

Deuteronomio 8, 2 -3. 14b-16a

Habló Moisés al pueblo y dijo:

- Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos o no. Él te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná que tú no conocías ni conocieron tus padres para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino todo cuanto sale de la boca de Dios. No sea que te olvides del Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua; que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres.

Salmo 147, 12-13, 14-15, 19-20

R. Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica Al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra
y su palabra corre veloz.

1ª carta de S. Pablo a los Corintios 10, 16- 17

Hermanos:

El cáliz de nuestra Acción de Gracias, no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y e l pan que partimos , no nos une a todos en el Cuerpo de Cristo?

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

Evangelio según S. Juan 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:

- Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Disputaban entonces los judíos entre sí:

-Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo:

- Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

7, lunes: 2Co 1, 1-7; Mt 5, 1-12.
8, martes: 2Co 1, 18-22; Mt 5, 13-16.
9, miércoles: 2Co 3, 4-11; Mt 5, 17-19.
10, jueves: 2Co 3, 15; 4, 1, 3-6; Mt 5, 20-26.
11, viernes: Dt, 7, 6-11; 1Jn 4, 7-16; Mt 11, 25-30.
12, sábado: 2Co 5, 14-21; Mt 5, 33-37.
13, domingo: Ex 19, 2-6a; Rm 5, 6-11; Mt 9, 36; 10, 8.

 

Comentario Litúrgico

Una comida que compromete

A lo largo del año litúrgico nos encontramos con dos fiestas eucarísticas: el Jueves Santo que nos presenta la institución del sacramento y la de hoy que, sin las austeridades de la Semana Santa, pretende que el pueblo cristiano manifieste su devoción al Santísimo Sacramento.

Para conseguir esto último nos fijaremos en las lecturas de la misa. La primera presenta un tema que resulta muy interesante. Es una reflexión sobre el maná del desierto pero presentándolo con un matiz dramático a recobrar. El texto dice así: El te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná... para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre. Con referencia a la Eucaristía nos advierte que es un alimento que puede saciar solamente a los que no se sienten satisfechos con las cosas de la vida y tienen un corazón necesitado de otro alimento.

San Juan, en el evangelio, nos ofrece una serie de afirmaciones sobre la persona de Cristo y la Eucaristía que será necesario meditar personalmente para vivenciar todas las dimensiones que tiene el encuentro con Cristo que nos ofrece el Sacramento. Nos dice que comulgar es recibir al mismo Cristo, habitar en El y ser habitado por El, tener vida eterna y resucitar en el último día.

La segunda lectura nos ayuda a completar nuestra reflexión presentando la Eucaristía como el Sacramento que nos hace participar del misterio Pascual pues recuerda que se trata de comulgar con el Cuerpo clavado en la cruz y la Sangre derramada del costado de Cristo con lo que hace patente el serio compromiso de entrega que supone recibir la Eucaristía.

Antonio Luis Martínez

Santoral

12 de junio: Mercedes de Jesús Molina (1828-1883)

En 1985, Juan Pablo II beatificó en Ecuador a esta religiosa, natural de Guayaquil.

Se trata de una huérfana que, cuidada y educada por varios sacerdotes y religiosas, termina regentando un orfanato y dedicándose con ahínco a la catequesis de los niños jíbaros... sí, sí, esos indios que reducen las cabezas como una manifestación inequívocamente artística del culto a los muertos y el respeto a los enemigos definitivamente vencidos por un certero flechazo..., solo que la materia prima utilizada no deja de ser un tanto chocante: la cabeza de otro nunca debe ser escogida como obra de arte propia, para "reducirla", sino más bien para engrandecerla, pues no en balde, educar es siempre engrandecer. A que sí?

De cualquier manera no son pocos los que se dedican al "jibarismo", empequeñeciendo el corazón y la mente del personal con sectarismos políticos o religiosos: lo mismo que el nacionalismo se cura viajando, el sectarismo se soluciona abriendo el pensar y el sentir sin reduccionismos. Por eso cuando a Mercedes la expulsan de su catequesis las luchas tribales, funda en Riobamba las religiosas Marianistas, para acoger a las niñas de la calle y dar a los huérfanos la misma católica educación por ella recibida. Véis? Las actitudes evangélicas se reproducen por contagio, "ósmosis", que dicen los que quieren apuntarse un tanto en griego. Una huérfana cuidando huérfanos y fundando instituciones para su educación: el bien se difunde por sí mismo, sobre todo si no se reduce la cabeza ni el corazón. Amén, amén.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

7, lunes: Colmano, Godesclacio, Ana de San Bartolomé, Roberto.
8, martes: Gildardo, Medardo, Severino, María del Divino Corazón.
9, miércoles: Efrén, Primo y Feliciano, Diomedes, Ana Mª Tiagi.
10, jueves: Timoteo, Cenurio, Diana de Andaló.
11, viernes: Sagrado Corazón de Jesús. Bernabé, Máximo, Adelaida.
12, sábado: Inmaculado Corazón de María. Onofre, Mercedes Molina.
13, domingo: Antonio de Padua, Aquilina, Aquileo, Eulogio.

 

Contraportada

Corpus y "Custodias"

La devoción al Santísimo Sacramento
en la Baja Extremadura

Tan sólo hace unos días inaugurabamos en la catedral metropolitana de Badajoz una Exposición, documental y artística, conmemorativa del IV Centenario de la muerte del canónigo pacense Rodrigo Dosma. Al programar el orden que asignaríamos a las piezas, reservamos la capilla de Santa Bárbara y unos tramos de la nave de la Antigua para ubicar una breve muestra de cuanto nos legaron los grandes artistas del siglo XVI que trabajaron para la Seo de San Juan. Aquí, pues, deberíamos colocar la custodia procesional, que ofrece al visitante un aliciente nuevo, con ribete local. Ahora sabemos que el vallisoletano Juan del Burgo, hubo de incorporar al basamento superior, de donde arrancan las hermosas torres, las preciosas medallas con escenas de la pasión del Señor, labradas por un platero badajoceño de las primeras décadas del Quinientos.

Mas pronto comprendimos que nuestra idea no era la más feliz. Disponíamos de otra capilla, la de la Inmaculada, para dejar constancia de algunas de las más señeras devociones del Badajoz de antaño. Y la pregunta surge: ¿existe alguna devoción más entrañada en el pueblo cristiano que la que manifiestan las múltiples maneras de amor y reverencia al Sacramento? Palabra mayestática (Tantum, ergo...) resulta en todo caso, por encerrar cuanto nos brota siempre y nos inunda de vida derramada, de comunión fraterna, de obsequioso silencio reverente, de desbordante júbilo, de música callada para el alma o de gozo locuaz en nuestros labios, mientras, de un modo u otro, somos "concelebrantes" de la Eucaristía, guardada en la alacena del sagrario, llevada a los enfermos en el cordial recato de un relicario oculto, mostrada en los más bellos ostensorios, siempre acogida a la redonda clausura del viril o la copa, donde quisera Cristo prolongar su presencia entre nosotros, siempre para nosotros.

Custodia, cofre, arqueta

En el certero centro, pues, de la capilla alzamos la Custodia, que acapara las primeras miradas, invitando a pensar en los que son, o fueron, los más iluminados de los jueves: Jueves santo, Corpus Christi. Uno y otro precisan de "custodias", si bien el arte religioso las diseñó y nombró de manera diversa. Conserva la Baja Extremadura un cierto número de los que fueran abundantes "cofres", también "arquetas", para el Jueves Santo, donde las taraceas y exóticas maderas, el brillante carey y la más limpia y maleable plata conjuntaron sus dones al servicio del más grande tesoro de la tierra. Se prodigaron éstos a lo largo del siglo XVII, por devoción, laical o clerical, de quienes se marcharon a las Indias. ESTE COFRECILLO DIO... FRAY ANTONIO CALDERON...PARA EL STMO. SACRAMENTO...AÑO 1645, reza la inscripción sobre la cubierta de la espléndida pieza de carey de la parroquial de Quintana en la Serena, mientras hacen llegar a Salvatierra los donantes, Cristóbal y Agustín, de la familia Ovando, el prodigo barroco de la plata y el verso de Puebla de los Ángeles:

ESTE COFRE ES NUESTRO INTENTO / DARLO AL QUE CULPAS DESTIERRA / PORQUE EL CIELO EN SALVATIERRA / SIN MISTERIO ES SACRAMENTO / PUBLIQUE EL AMOR ATENTO / EN EL FONDO ESTE DON, QUANDO / EL CORAZON CONSAGRANDO / QUEDAMOS CON ESTE FIN / Y EN CHRISTOVAL Y AGUSTIN / O ES PREGON DE AMOR, O, VANDO.

Suspiraba el fervor popular en la fiesta eucarística por la visión directa del misterio, como atestiguan los Visitadores santiaguistas en Ribera del Fresno, allá por el año de 1575. La "custodia" de plata era "una sobrecopa asentada sobre el cáliz rico, en la cual va metido el Santísimo Sacramento, de manera que no se le puede ver cuando lo llevan en la procesión el día del Corpus Christi y su ochavario". Se impuso, por lo tanto, la labra de un viril encristalado para esa sobrecopa, "porque uno de los santos fines que la Iglesia nuestra Santa Madre tuvo en instituir y ordenar la dicha fiesta fue que en las dichas procesiones el Santísimo Sacramento fuese descubierto, para consuelo de las almas devotas...".

El nombre se restringe

Y serán esas fechas, ya en último cuarto del siglo XVI, cuando el término "custodia" comience a restringirse, reservado para las grandes arquitecturas turriformes, en las que se cobija el "sol" con la Hostia consagrada, y para los ostensorios en los que el "sol" radiado se eleva sobre un pie. Una única muestra, la de la catedral de Badajoz, sigue el modelo arquitectónico en nuestra diócesis. No se ajusta al modelo enteremente la custodia procesional de iglesia mayor de Azuaga, que mantiene el Sagrario, como si deseara mostrar en su propia estructura la inevitable unión de uno y otro Jueves (el de la Institución, recatado silencio; el de la manifestación abierta y callejera del mismo Sacramento, alborozo locuaz de nuestro espíritu), si bien resulta la más hermosa pieza de la platería bajoextremeña de todos los tiempos.

Pervivieron originales y ricas soluciones en los portaviáticos, otra manera, privada o pública, de llevar al Señor sacramentado. Pero el pueblo devoto requirió mucho más, una vez que aparecen las iglesias dotadas de espléndidos ostensorios o custodias de mano. Y llegaron también, con empuje barroco, los soberbios Templetes a Zafra, Los Santos de Maimona o Berlanga o preciosistas Andas a Montemolín, porque "el Misterio es Tanto" que siempre podemos quedar cortos al querer "traducirlo".

Francisco Tejada Vizuete