Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 214 - Año V - 22 de junio de 1997
Director: José María Gil


Portada

La diócesis de Mérida-Badajoz cuenta con siete nuevos sacerdotes


Como ya les anunciábamos en nuestro pasado número, la diócesis de Mérida-Badajoz cuenta desde el día 21 de junio con siete nuevos sacerdotes, se trata de los diáconos José M. Campanón Forte, de Salvatierra de los Barros; Antonio Cerro Ruiz, de Badajoz; Manuel Fernández Rico, de Campillo de Llerena; José Ignacio López-Navarrete Garrido, de Almendralejo; José Antonio Lucas Pimienta, de Barcarrota; Luis Ramirez García, de Fuente del Maestre y Tomás Romero Cuevas, de Valencia de las Torres.
Fueron ordenados por el pastor diocesano en una espléndida y concurrida ceremonia que tuvo como escenario la ciudad deportiva de la Granadilla. De este bello rito daremos cuenta en nuestro próximo número. En esta ocasión queremos acercarnos al testimonio directo de estos siete jóvenes que han seguido la llamada de Jesús a seguirle en el sacerdocio.

Editorial

Familias con estudiantes

En España y en la Extremadura de hoy, ¿cuál es la familia que no cuenta en su seno con uno o varios estudiantes? Entendemos por tales, no a los niños de primaria, que de suyo lo son, sino a los alumnos de ESO y, tras de ellos, los del nuevo bachillerato, los de las enseñanzas posteriores, tanto profesional como universitaria. Estudiantes son asimismo ¡y de qué modo! los titulados de cualquier nivel que se embarcan, con millares de aspirantes, en unas oposiciones de plazas limitadísimas.
Entre los estudiantes y los parados, el otro colectivo millonario -en número, que no en dinero- de nuestra sociedad, configuran los trazos más acusados del semblante conjunto de nuestra España. En las casas, en las familias de toda condición, se viven los afanes y trasiegos del comienzo del curso, los avatares de las evaluaciones periódicas, los insonnios del final de curso, las zozobras de la selectividad universitaria. Y nada digamos de los esfuerzos tremendos, las inseguridades previas y las frustraciones subsiguientes a las oposiciones fallidas.
Es éste un tema y un problema mayor de las familias de hoy, que afecta por algún costado a niños, jóvenes y adultos de todos los estamentos sociales. Que ofrece muestras magníficas de compenetración y de ayuda entre padres e hijos, de hermanos entre sí. Aunque no es menos verdad que, a veces, todo se queda en guerras de nervios de unos y de otros, cuando no en recriminaciones recíprocas, o resentimientos unánimes contra el sistema de Enseñanza.
Nuestras familias están necesitadas de orientación, ayuda y comprensión, para habérselas con este lío. Un desarrollo cultural impresionante, es cierto. Pero también una experiencia complicadísima, aun por digerir.

Escritos episcopales

Un respeto para la familia

La familia es el ámbito en que tiene lugar la socialización y la educación más fundamental de las personas. Gracias a Dios los españoles, y en particular la juventud, aprecian la familia como uno de los valores más fundamentales en sus vidas. Y es que en la sociedad familiar es donde más fácilmente se les abre a cada uno el sentido profundo de su vida que radica en la "ley de la gratitud", según la cual cada miembro de la familia es apreciado ante todo por lo que es -esposo o esposa, hijo o hija, hermano o hermana- y no por lo que tiene o puede.
"Las relaciones entre los miembros de la comunidad familiar -escribe Juan Pablo II- están inspiradas y guiadas por la ley de la gratuidad, que, respetando y favoreciendo en todos y cada uno la dignidad personal, cono único título de valor, se hace acogida cordial, encuentro y diálogo, disponibilidad desinteresada, servicio generoso y solidaridad profunda".

Las uniones de hecho

Las relaciones humanas de este género son la fuente básica de la constitución y formación de la persona. Son el lugar apto para la generación de nuevas vidas humanas y la escuela integral en la que se pueden poner las bases de una personalidad abierta a la Verdad del hombre. Por eso la familia merece toda la atención y todo el respeto por parte de la Iglesia, del Estado y de la sociedad. No podemos, pues, dejar de ver con preocupación ciertas campañas y ciertas iniciativas legales o administrativas que tienden a desfigurar la imagen y la realidad de la familia.
Las llamadas "uniones de hecho" siempre han existido y hoy, a causa de la gran crisis moral que afecta a nuestras sociedades, abundan más. Las situaciones son muy variadas y no se puede emitir un juicio moral general sobre todos los casos. Hay personas que conviven al modo de los cónyuges, pero sin contraer matrimonio, y que han probado una gran fidelidad y responsabilidad en su convivencia. Si son católicos, habrán de preguntarse por qué no viven con coherencia su compromiso bautismal y por qué rechazan la gracia del sacramento del matrimonio. En cualquier caso, sean o no católicos, habrán de pensar que la ingeniosa frase "el amor no necesita papeles" es verdad, pero sólo a medias. El amor nace y se cultiva por cauces distintos de los actos y los compromisos jurídicos, es cierto, pero el amor verdadero no rehusa asumir hasta el fondo ninguno de los compromisos que la fidelidad y la paternidad/maternidad llevan consigo, tampoco los de índole jurídica. Una situación totalmente diversa es, en cambio, la de las personas del mismo sexo que conviven juntas.

Los legisladores deben distinguir y discernir

En los últimos meses asistimos a una especie de campaña en la que todas estas situaciones aparecen intencionadamente mezcladas para pedir una regulación jurídica que las abarca a todas bajo el concepto general de "parejas de hecho" o "uniones de hecho". Los legisladores habrán de saber distinguir y discernir si se dan situaciones que merecen en realidad un tratamiento legal especial que evite discriminaciones e injusticias o si este objetivo se puede lograr ya mediante una aplicación oportuna de la legislación vigente y de los principios generales del Derecho. Pero lo que no nos puede parecer lícito en ningún caso, es que se equipare jurídicamente lo que no debe ser equiparado por constituir realidades antropológicas y sociales muy diversas.
En el caso particular de las llamadas "uniones homosexuales", lo primero que hay que decir es que, a diferencia de las uniones de hecho entre un hombre y una mujer, nada pueden tener que ver con la familia, por más que se trate de oscurecer las cosas recurriendo a expresiones como "diversos tipos de familia" u otras semejantes. La familia se basa en la unión conyugal que "hunde sus raíces en el complemento natural que existe entre el hombre y la mujer". Permítanme recordar lo que la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal declaró ya en su día a este respecto: "Cualquier equiparación jurídica de dichas uniones (homosexuales) con el matrimonio supondría otorgarles una relevancia de institución social que no corresponde en modo alguno a su realidad antropológica. La solidez y trascendencia del amor conyugal, su carácter procreador y definitivo, es lo que le confiere una dimensión social y, por tanto, institucional y jurídica. El matrimonio, engendrando y educando a sus hijos, contribuye de manera insustituible al crecimiento y estabilidad de la sociedad. En cambio, a la convivencia de homosexuales, que no puede tener nunca esas características, no se le puede reconocer una dimensión social semejante a la del matrimonio y a la de la familia".

Legitimación de un mal moral

Que nos opongamos decididamente a "la legitimación de un mal moral como el comportamiento homosexual institucionalizado" no quiere en absoluto decir que no tengamos y pidamos el mayor respeto para las personas de orientación homosexual, que no deben ser discriminadas en sus derechos humanos ni, mucho menos, vejadas en su inalienable dignidad humana. Pero hemos de manifestar con tanta firmeza como respeto que las leyes no discriminan a estas personas cuando no les reconocen un derecho inexistente al matrimonio o a la adopción.
Los legisladores han de tener muy presente el valor simbólico y pedagógico de las leyes. Aunque todavía queda mucho camino por andar, gracias a Dios los españoles cada vez distinguen menos entre las obligaciones y las posibilidades que derivan de las leyes, por un lado, y las obligaciones y las exigencias de la moral, por otro. Se va entendiendo mejor que el ámbito de la moral es más amplio, más radical y más confiado a la libertad de la persona; que la legislación civil no siempre debe o puede imponer con su fuerza propia lo que la ley moral nos pide. Sabemos también que puede incluso haber leyes injustas que permiten y hasta alientan la conculcación de derechos humanos fundamentales. Leyes de este género existen hoy, por desgracia, en nuestro Estado democrático y, como católicos, estamos obligados a resistir frente a ellas y a procurar seriamente que se cambien. Pero las leyes no sólo desempeñan una función reguladora más o menos acertada técnicamente y más o menos justa o injusta. Además, dada su autoridad, ejercen también una función orientadora y educativa de la conducta de los pueblos. Pedimos a Dios que la legislación sobre la familia contribuya realmente no sólo a evitar situaciones de real discriminación, sino también a favorecer la vida y la misión de las familias, tan decisiva para el bien de todos.
+Elías Yanes Álvarez
Arzobispo de Zaragoza y Presidente de la Conferencia Episcopal Española
(Del discurso de apertura de la LXVII Asamblea del Episcopado. Abril de 1997)

Centrales

José M. Campanón, Antonio Cerro, Manuel Fernández, Nacho López, José A. Lucas, Luis Ramírez y Tomás Romero, siete curas a estrenar

La diócesis de Mérida-Badajoz cuenta desde el día 21 de junio con siete nuevos sacerdotes, se trata de los diáconos José María Campanón Forte (JM), de Salvatierra de los Barros; Antonio Cerro Ruiz (A), de Badajoz; Manuel Fernández Rico (M), de Campillo de Llerena; José Ignacio López-Navarrete Garrido (N), de Almendralejo; José Antonio Lucas Pimienta (JA), de Barcarrota; Luis Ramírez García (L), de Fuente del Maestre y Tomás Romero Cuevas (T), de Valencia de las Torres.
Fueron ordenados por el pastor diocesano en una espléndida y concurrida ceremonia que tuvo como escenario la ciudad deportiva de la Granadilla. De este bello rito cargado de expresivos signos, que van desde la presentación de los candidatos, las promesas sacerdotales y la imposición de manos por parte del obispo y del resto de los sacerdotes presentes hasta la unción con el crisma y la concelebración de la Eucaristía, daremos cuenta en nuestro próximo número.
En esta ocasión queremos acercarnos al testimonio directo de estos siete jóvenes que han seguido la llamada de Jesús a seguirle en el sacerdocio. Ese es el denominador común de sus vidas. Cristo les ha unido -les ha hermanado sacramentalmente- en un trabajo común en nuestra diócesis al resto de 329 sacerdotes que forman el Presbiterio.
Aunque sus historias son distintas, todos tienen la misma ilusión de hacer presente a Cristo Cabeza y Pastor de la Iglesia, sirviendo a los demás, especialmente a quienes más lo necesitan.
No están en las nubes, sino que saben de las limitaciones y dificultades propias de las personas de su tiempo y de siempre, pero quieren correr esta etapa definitiva de sus vidas con la deportividad de un atleta de Cristo, y no en vano esta vez el cenáculo ha sido un pabellón deportivo. ¡Ojalá que el ejemplo y testimonio de estos nuevos curas enganche a otros jóvenes a seguir este camino vocacional!
Son unos presbíteros alegres y entusiasmados, maduros y utópicos a la vez. Todo un refuerzo nuevo para la acción evangelizadora de una Iglesia que se prepara a entrar en Tercer Milenio, siete curas a estrenar.

Pasado: comienzo de la historia

-(JA) La historia de mi vocación comienza con mi familia al educarme cristianamente. El segundo paso se da en la parroquia, especialmente el catecumenado de confirmación donde hubo un planteamiento vocacional influenciado por el testimonio de amigos míos que tenían algún contacto con el Seminario. Empecé a plantearme lo de entrar en el Seminario y lo hice en 3¼ de BUP.
-(JM) Me fui al Seminario tras participar en un encuentro del Día del Monaguillo. Me gustó mucho el Seminario y el párroco del pueblo me animó a que me fuera. A mis padres les pareció bien y la única condición que me pusieron es que no me saliera a la semana, que fuera serio en mis decisiones.
-(A) Decidí hacerme sacerdote como resultado de un proceso. Me admiraba ver la vida de otros sacerdotes, su entrega y en la Universidad conocí a el Movimiento de Equipos de Nuestra Señora y su espiritualidad, me integré en él y a través de la oración fui tomando la opción de entrar en el Seminario, lo hice al terminar 4¼ de Económicas.
-(L) En mi marcha al Seminario también tienen que ver mucho los sacerdotes que me conocían y trataban, ellos fueron los que me propusieron, al terminar octavo de EGB entrar en el Seminario. Al principio hubo un rotundo no, no entraba dentro de mis planteamientos, luego, mientras estudiaba en Zafra BUP y COU entre en contacto con la parroquia, estaba en el grupo de la Legión de María, y aquí, en los ratos de oración, tuve una relación más personal con Dios. Empece a darme cuenta y a plantearme por qué no ser cura y al terminar COU decidí irme al Seminario.
-(N) Yo no soy distinto ya que en el proceso previo a mi ida al Seminario, lo que me ayudo fue un sacerdote de mi parroquia, esto fue para mi muy importante, no sólo porque me lo propuso con su seguimiento, hizo que nunca me sintiese solo. Yo estaba en un grupo parroquial eso también influye.
-(T) A mí me ha empujado a hacerme sacerdote, el descubrir a Jesús en el Evangelio y darme cuenta que hay un mundo necesitado de esa Buena Noticia que es el Evangelio. Ante esto me he preguntado a mí mismo por qué no podía hacerlo yo también: entregar mi vida como Jesús, como lo hacen los sacerdotes.
-(M) A mí me ha ocurrido lo mismo que a Tomás, que también ha influido el descubrir a hombres buenos, sacerdotes que me han ido acompañando en ese caminar en el seguimiento de Jesús. Yo me preguntaba a mí mismo por qué no podía hacerlo también en un mundo necesitado de tanto cariño, de tanta Buena Noticia, del Evangelio.

Futuro: gracia, temor e ilusión

- (T) Un sacerdote tienen que "renunciar" con alegría a muchas cosas importantes como son tener unos hijos, el cariño de una mujer... No es propiamente una "renuncia", sino dar todas esas realidades positivas en favor de los otros, intentando estar más cerca de Jesús, de los demás. A lo único que tengo miedo es a no enraizar mi vida en Cristo.
-(M) Yo más que renunciar diría ofrecimiento. Hay que mirarlo en plan positivo: saberse querido por Dios y por los demás, puesto allí por Dios para que todos sean tu familia. Es mucho el compromiso que asumimos ya que se me van a encomendar gentes a las que anunciar el Evangelio y anunciarlo en el mundo en que vivimos es difícil.
- (JA) En esto de ser cura me da miedo malograr los dones que Dios me ha dado y me ilusiona vivir una entrega gratuita a los demás en una sociedad en que desgraciadamente se valora más el tener.
-(JM) Me hace ilusión ser pastor de una comunidad, anunciándole el Evangelio no sólo de palabras, sino con mi propia vida, ser dispensador, en definitiva de los misterios de Dios.
-(A) Todo lo que es servir a los pobres y servir el altar desde Jesucristo, es lo que más me atrae de ser cura. y el temor que tengo es la soledad, el aislarme.
-(N) Lo que más me atrae a mí del sacerdocio es la entrega al servicio de esta Iglesia que uno tiene que amar tal y como es, y ser reflejo de ese Cristo al que tu quieres seguir. -(L) El sacerdote debe ser un hombre de Dios y un hombre de los hombres, uno entre tantos. Hay que platearse así a los jóvenes con inquietudes. Es importante que se enganchen a Cristo.

JMG

Noticias

Cáritas debatió en un congreso las causas y las soluciones de la exclusión social

En el simposio de Madrid ha participado una representación de nuestra diócesis

A la estela del Congreso "Los desafíos de la pobreza a la acción evangelizadora de la Iglesia", celebrado el pasado otoño, ha tenido lugar en Madrid en este mes de junio un simposio sobre "Políticas sociales contra la exclusión social", al que han asistido siete personas de nuestra diócesis.
El simposio ha sido organizado por Cáritas, constituyendo un paso más de su compromiso con las personas y grupos más desfavorecidos. Han participado más de seiscientas personas.
A través de ponencias, mesas redondas, comunicaciones, experiencias y seminarios se ha luchado por los siguientes objetivos: analizar la realidad de la precariedad social, de la pobreza y de la exclusión social y lo que se está haciendo por erradicar estas situaciones; promover medidas que se consideren eficaces para actuar frente a la pobreza y la exclusión, y proponer e impulsar políticas para la integración social de quienes están manifestando los problemas más graves de exclusión social.
El simposio ha pretendido que las reflexiones condujeran a propuestas operativas que ayuden a combatir el sistema neoliberal vigente, causa de exclusión. Las conclusiones y proposiciones serán elevadas al Parlamento, al Gobierno, a las administraciones del Estado, de las comunidades autónomas y de los municipios, a las organizaciones políticas, económicas, sociales y culturales, así como al conjunto de los agentes económicos y sociales.
Como resultado de este simposio, Cáritas ha emitido una declaración institucional, en la que, ante el proceso para la unión monetaria en Europa, nos pone en guardia sobre los riesgos, "que pueden impedir que la cohesión social sea un valor primordial."

Más integración social

"Cáritas considera absolutamente necesario avanzar en la integración social potenciando políticas activas de empleo, que es el factor clave de integración. Para ello es preciso un pacto social a favor del empleo de inserción, con participación de las administraciones públicas y de las empresas privadas. Asimismo, es necesario desarrollar la protección social "como un derecho exigible de todos los ciudadanos".
Actuaciones consecuentes deben ser también el impulsar programas educativo que posibiliten la inserción de personas y sectores excluidos, asegurar el derecho a un hogar digno y la atención sociosanitaria a los grupos excluidos.

Coordinación de esfuerzos

Para lograr todo esto se ve necesario "intensificar la colaboración y coordinación entre las estructuras públicas y las iniciativas sociales, desarrollando proyectos globales en el ámbito local". El simposio ha subrayado la necesidad de una ética centrada en la persona y ha puesto de manifiesto el peligro de caer en el pensamiento único. Por último, apuesta por la potenciación de las redes sociales que posibiliten el crecimiento efectivo de la cultura de la solidaridad para encontrar e implantar un sistema social nuevo que se centre en la persona y en todas las personas.

El Consejo de Pastoral Diocesano aprobó el documento de trabajo sobre la formación de los laicos

Presidido por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, el Consejo de Pastoral Diocesano, órgano consultivo en que están representados todos los sectores pastorales y las distintas zonas de la diócesis, celebró el pasado día 14 de junio en la casa de Oración de Villagonzalo una asamblea ordinaria.
La jornada de trabajó comenzó con una oración y un saludo del Arzobispo en el que presentó los temas a los que iba a dedicarse la Asamblea. El primero de ellos era la formación de los laicos, demanda que contó con el mayor número de adhesiones en el Sínodo Pacense y a la que nuestra diócesis está empeñada en darle cumplida respuesta. Ya lo viene haciendo desde hace tiempo a través de la Escuela Diocesana de Teología, posteriormente convertida en Escuela de Formación Teológico-Pastoral. Don Antonio apuntó que en el futuro y para toda la Provincia Eclesiástica, se podrá contar incluso con un centro superior de estudios religiosos de nivel universitario para seglares. La formación de los laicos es también uno de los objetivos principales del plan pastoral vigente en la diócesis.
Precisamente la evaluación y posible prórroga de este Plan Pastoral ha sido otro de los temas propuestos para la reflexión por el Arzobispo a los consejeros.
En la primera sesión de esta asamblea del Consejo, el delegado diocesano para los laicos, don Luis Romero, expuso a los consejeros el borrador del documento de trabajo sobre un posible plan de formación de los laicos, elaborado por una comisión creada al efecto y en el que se recogen la Guía Marco elaborada por la Conferencia Episcopal y las aportaciones de los consejeros y de distintos movimientos seglares de la diócesis.
Don Luis justificó la necesidad de un laicado formado como algo imprescindible para la renovación eclesial y la acción evangelizadora de la Iglesia en la sociedad. Analizó también el concepto de formación e indicó, asimismo, que el documento parte de la realidad concreta en que se encuentra en este terreno la diócesis de Mérida-Badajoz. En él se apuntan los contenidos formativos para los diversos niveles, teniendo todos ellos como denominador común la impronta de una pedagogía para la acción.
Tras esta presentación del borrador del documento se mantuvo un diálogo en que los consejeros hicieron aportaciones, aprobándose como documento base de trabajo para la elaboración del definitivo sobre la formación de los laicos.
En la sesión de la tarde y tras la intervención del secretario del consejo de Pastoral, don Francisco Maya, los consejeros aceptaron la propuesta de prórroga del actual Plan Pastoral Diocesano, al que se han de incorporar los objetivos de la preparación del Jubileo del Año 2000.

Más de 2.000 participantes en Granada en la Asamblea de las Asociaciones de Viudas

Asistió una nutrida participación pacense

Más de dos mil viudas de todas las comunidades autonómicas se han reunido en Granada enl la XXVII Asamblea nacional de las Asociaciones de Viudas (Confav) que se celebró el pasado día 7 de junio con la presencia de diversas autoridades nacionales, autonómicas y locales y la participación, como invitadas, de las presidentas de las asociaciones de capitales y grandes ciudades de toda España. Entre las asistentes, una nutrida participación de viudas de nuestra diócesis acompañadas del director del Secretariado Diocesano de la Tercera Edad, el jesuita padre Parra Soriano.
El tema elegido para la Asamblea de este año ha sido Las nuevas pobrezas , que de una manera especial viven las viudas en sus diversas vertientes, no sólo las económicas. Se analizaron las respuestas, de manera resumida, que habían sido elaboradas en los Centros que las asociaciones tienen por todo el país.
Las Asociaciones de viudas, de raíces cristianas, tienen una vertiente social muy variada que las convierte en auténtico voluntariado, no sólo para ayuda de las viudas, sino también abiertas a colaborar con todas las entidades que luchan contra todo tipo de marginación. Están presentes en los problemas más vivos de sus pueblos, ciudades y autonomías y colaboran, siempre que se les pide, en la planificación y ejecución de distintos proyectos sociales. En los últimos años se están integrando en las asociaciones muchas viudas jóvenes que aportan los problemas de la educación de hijos pequeños y adolescentes a la vez que ellas tienen que representar el papel de madre y padre, trabajando la mayoría de las veces fuera del hogar para solventar los problemas económicos de pensiones, casi siempre, exiguas.
La XXVII Asamblea fue clausurada con una Eucaristía celebrada en el Pabellón de Congresos de Granada.

Los catequistas del Arciprestazgo de Villanueva se reunieron en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios

Unos 80 catequistas del arciprestazgo de Villanueva de la Serena han celebrado en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, situada en el término de Magacela, una convivencia con la que finalizan el curso pastoral en sus respectivas parroquias, a la vez que les sirve para el intercambio de experiencias sobre la catequesis.
El tema elegido para el encuentro que comenzó en la mencionada localidad de Magacela ha sido "Jesucristo, modelo del catequista del 2000" y en la marcha hacia el santuario se fue reflexionando y orando sobre él por grupos, para posteriormente tener una puesta en común donde los catequistas expusieron también las dificultades y posibles soluciones que encuentran en su tarea. La jornada concluyó por la tarde con la celebración de la misa y una oración de despedida de la Virgen.

Montijo: visita de enfermos y ancianos a la ermita de la Virgen de Barbaño

La Parroquia de San Pedro Apóstol, de Montijo, organizó una visita de enfermos y ancianos a la ermita de Barbaño, para orar ante la bella imagen, recientemente restaurada, de la Virgen, Patrona de la localidad.
El traslado fue organizado por los responsables del Equipo de visitadores de la parroquia, con ayuda de la Cruz Roja local y otros miembros de la parroquia, que pusieron sus vehículos a disposición de estos hermanos.
Hubo rezos, cantos y vítores a la Patrona, así como un momento de silencio y de oración personal.

Mirada a nuestro tiempo

Sacerdotes de Jesucristo

EL título refleja lo que este sábado ha ocurrido en la vida de siete jóvenes diáconos de nuestra diócesis: se han convertido en sacerdotes de Jesucristo. Sus vidas han quedado unidas a la de Cristo, Pastor de su Iglesia, y a partir de ahora, son presencia misteriosa en medio de la comunidad; es decir, continúa entre sus fieles su misma misión. Por esa presencia especial que Jesús tiene en ellos serán sus representantes y harán presente a su persona cuando anuncien la palabra, cuando comuniquen la gracia en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, y cuando guíen en su nombre al Pueblo de Dios. Pero el título quiere reflejar también una circunstancia muy especial que va a marcar la vida sacerdotal de estos jóvenes: se ordenan en el año de preparación al Jubile del 2000 dedicado a Jesucristo. Esto significa que van a comenzar su ministerio en estos años especiales de paso de un siglo a otro y que, por tanto, han de asumir los retos que la realidad social y eclesial de nuestro tiempo les plantea.
Estos jóvenes han de conocer muy bien la realidad humana, social y religiosa del mundo en el que les ha tocado ser sacerdotes, y han de saber situarse ante ella con mirada servidora, sabiendo discernir los signos desde los que el Señor está haciendo despuntar esperanza y salvación y estando muy atentos a todo lo que ha de ser rechazado y denunciado, porque es negación del plan salvador de Dios sobre el hombre.
Esta mirada a su tiempo han de hacerla con esos ojos nuevos con los que quedan enriquecidos por la ordenación sacerdotal: con los ojos misericordiosos de Cristo Pastor.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos XII Domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios:

Libro de Job 38, 1. 8-11

El Señor habló a Job desde la tormenta:
- ¿Quién cerró el mar con una puerta cuando salía impetuoso del seno materno, cuando le puse nubes por mantillas y niebla por pañales, cuando le impuse un límite con puertas y cerrojos, y le dije: "Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí se romperá la arrogancia de tus olas"? Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre:.

Salmo 106, 23-24, 25-26. 28-39. 30-31

R. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia..
(o Aleluya).
Los hijos de Israel entraron en naves por el mar,
comerciando por las aguas inmensas.
Contemplaron las obras de Dios,
sus maravillas en el océano.
&EACUTEl habló y levantó un viento tormentoso,
que alzaba las olas a lo alto;
subían al cielo, bajaban al abismo,
el estómago revuelto por el mareo.
Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Apaciguó la tormenta en suave brisa,
y enmudecieron las olas del mar.
Se alegraron de aquella bonanza,
y Él los condujo al ansiado puerto.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.

Carta de san Pablo a los Corintios 5, 14-17

Hermanos: nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron.
Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Por tanto, no valoramos a nadie por criterios humanos. Si alguna vez juzgamos a Cristo según tales criterios, ahora ya no.
El que vive con Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha llegado lo nuevo.

Evangelio según san Marcos 4, 35-40

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos:
-Vamos a la otra orilla.
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron diciéndole:
- Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago:
-¡Silencio, cállate!
El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo:
-¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?
Se quedaron espantados y se decían unos a otros:
-Pero ¿quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!

Lecturas bí;blicas para los dí;as de la semana

23, lunes: Gen 12, 1-9; Mt 7, 1-5.
24, martes: Is 49, 1-6; Hch 13, 22-26; Lc 1, 57-66, 80.
25, miércoles: Gen 15, 1-12, 17-18; Mt 7, 15-20.
26 jueves: Gen 16, 1-12, 15-16; Mt 7, 21-29.
27, viernes: Gen 17, 1. 9-10, 15-22; Mt 8, 1-4.
28, sábado: Gen 18, 1-15; Lc 1, 16-55; Mt 8, 5-17.
29, domingo: Hch 12,1-11; 2Tm 4, 6-8,17-18; Mt 16,13-19.

Comentario litúrgico

Para algo más

Conocemos la historia de Job. De la opulencia pasó a ser un menesteroso que perdió la familia, la hacienda e incluso la salud. Al volver su rostro a Dios como expresión de sus angustias y como su gran ¿por qué?, la respuesta divina fue una invitación a sumergirse silenciosamente en el misterio de la grandeza de Dios que dice al mar: "Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí se romperá la arrogancia de tus olas".
Sin el dramatismo anterior, muchos cristianos y, sobre todo, los que creen que han dejado de serlo se encuentran en una situación religiosa parecida: les es difícil aceptar el aparente sinsentido de su propio destino humano y si alzan la mirada al cielo sólo encuentran el silencio por respuesta. Es el drama religioso de nuestros días, llamado, con razón, "tiempo de inclemencia".
Si ese es el sufrimiento de los que se encuentran sumergidos en la duda religiosa, quizá sea tan dolorosa la situación del cristiano o del sacerdote que se ve con la obligación de darles una respuesta en nombre de su Dios. La escena evangélica nos sitúa delante de las dos caras de la cuestión: por un lado, lo vivido por los discípulos que es la desazón y el miedo y, por el otro, la actitud de Cristo que duerme en plena tempestad, la calma y echa en cara a los discípulos su cobardía y falta de fe. Desde luego, al Maestro no le preocupó la situación. Se equivocaban los discípulos si querían encontrar en él un seguro a todo riesgo. El venía para algo más.
Lo que ofrece Cristo nos lo dice san Pablo en la segunda lectura: "Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para él que murió y resucitó por ellos".
Antonio Luis Martínez

Santoral

22 de junio: San Juan Fisher (1469-1535)

Es cardenal, rector de la Universidad de Cambridge y obispo de Rochester, autor de numerosas obras teológicas, comentarios a los salmos, sermones antiluteranos y un hermosísimo tratado sobre la Sagrada Eucaristía. Había sido confesor de la reina madre de Enrique VIII y preceptor de éste siendo príncipe de gales y heredero. Como puede apreciarse es un currículum como para caerse de espaldas, pues, si bien es cierto que el cardenalato le llega ya al final de su vida los demás cargos y títulos bastan para producir admiración y respeto y, ¡cómo no!, la envidia de sus contemporáneos.
Pero este sabio y santo obispo se equivocó de partido oponiéndose a los desmanes, privados y públicos, del tirano absolutista. Su discípulo Enrique VIII caminó por la senda que va desde la indignidad al ridículo.
Junto a santo Tomás Moro, san Juan Fisher es decapitado por su catolicismo e inquebrantable fidelidad.
Cuando el Papa envió el cardenalato a la cárcel de Londres para Juan Fisher, el rey dijo: "Ya puede enviar todos los capelos que quiera, porque no va a quedar cabeza en que colocarlos".
Por eso, san Juan Fisher es un ejemplo de santidad martirial y Enrique, a su vez, de opresión injusta y absolutismo tiránico.
Manuel Amezcua

Santos de la semana

23, lunes: Zacarías e Isabel, Etelreda, Tomás Garnet.
24, martes: Natividad de S. Juan Bautista. Simplicio, Agoardo.
25, miércoles: Máximo, Próspero de Aquitania, Amando, Tigrida.
26, jueves: Pelayo, Magdalena Fontaine, Josemaría Escrivá de Balaguer.
27, viernes: Cirilo de Alejandría, Crescencio, Julián Nemesio, Zoilo.
28, sábado: Irineo, Teodiquilda, Juan Southworth.
29, domingo: S. Pedro y S. Pablo. Casio, Salomé y Judit.

Contraportada

Inaugurada la exposición del taller de restauración de la Catedral de Badajoz


Con el título "Obras pictóricas de la Catedral de Badajoz; el proceso de restauración" ha sido inaugurada el pasado viernes una exposición de pinturas de los siglos XVII al XIX, en el Claustro de la Catedral de Badajoz, que estará abierta hasta finales de junio. Con ella y con el extraordinario concierto coral en homenaje a la figura insigne del polifonista badajocense del siglo XVI, Juan Vázquez, ofrecido la semana anterior por el Coro del Conservatorio Superior de Música de Badajoz bajo la dirección de Carmelo Solís, se cierra un curso académico que ha logrado altas cotas de calidad y máxima concurrencia de la ciudad bajo las nobles bóvedas del hermoso claustro catedralicio pacense. Se plantea la Exposición como meta lograda en el devenir de un ambicioso proyecto, del que resta por contemplar, parafraseando el eslogan acuñado para el caso del Chiado lisboeta, "La memoria recuperada" (1998) y "El Claustro en su esplendor" (1999), más la colectiva pensada para el año 2000, cuando se cumplirá el V Centenario del comienzo de las obras del claustro, ese espacio señero, el más logrado, de nuestra Catedral.

Orgullo y agradecimiento

Nos atrevemos a decir, y no se nos tome como rasgo de vanidad, que con la muestra inaugurada nos sentimos orgullosos, tan orgullosos como agradecidos: agradecidos a la Instutición financiera, Caja de Badajoz, bajo cuyo patrocinio se va haciendo realidad, día a día, lo que hace poco más de un año no pasaba de ser un proyecto, ciertamente viable, pero, como tal, pura idea plasmada en unos folios; agradecidos a la prensa local y, en particular a nuestro semanario "Iglesia en camino", la primera voz, tal vez, que creyó en el proyecto y se hizo eco de su viabilidad. Las razones, por otra parte, de nuestro orgullo son muy diversas y van más allá de la satisfacción personal que pueda engendrar la realización de algo primero soñado y, luego, rigurosamente ejecutado de manera satisfactoria: nada menos que salvar, como gesto de entrega para las venideras generaciones del siglo XXI, una parte principalísima de la cultura cristiana, expresada en las bellas formas de las Bellas Artes.
Estamos orgullosos, desde luego, de cuantas personas, voluntariado o profesionales, han compartido la ilusión por ese proyecto y se han arriesgado sin vacilación por llevarlo adelante; orgullosos también del Cabildo Catedral, cuyos miembros, mayoritariamente, nos han acompañado con el gesto amable que supone decir un "adelante", sensibilizados con una tarea que hace presente, no pasado, el dicho de que las catedrales son centro de cultura, como teológicamente lo son también del culto; orgullosos, además, por lo que didácticamente podamos aportar, preferentemente a la comunidad cristiana, que custodia un patrimonio cultural y religioso por suerte aún estimado por los hombres en esta hora nuestra, secular y secularizada.

Aún caben los milagros

Efectivamente esta es la aportación didáctica, el "milagro" de la restauración, como muestran las obras en general y, en particular, aquellas cuya visión primera nos inclinaría a darlas por perdidas, sea porque el soporte se abre por doquiera (La Caridad, atribuible a Campomanes), sea porque la película pictórica, en buena parte perdida, sigue su curso inexorable hacia la desaparición total (La Crucifixión de Orrente), sea porque ciertos animales volanderos se cebaron cruelmente sobre el lienzo (la maravillosa Visión de San Pedro..., de un excelente seguidor de Zurbarán), sea porque otros animales, racionales, acuchillaron salvajemente el soporte o más salvajemente, casi siempre, dejaron huellas palpables de falta de respeto a la obra artística con los más burdos repintes (El Nacimiento o ¿La Huida a Egipto? de ese anónimo tenebrista, seguidor de Rivera y de L«Atour), sea porque el duro peregrinaje a que fuera sometida la obra por las más varidas dependencia del templo casi acaba con ella (el maravilloso San Mateo, que nos regala con su firma y fecha Atanasio Bocanegra), etc., etc. En suma, una Exposición, no una más, que, por sus especiales características confiamos os complazca.
Francisco Tejada Vizuete

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