Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://www.christusrex.org./www1/camino/camino.html

Número 440. 2 de junio de 2002

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

 


Portada

Este fin de semana culmina la Asamblea diocesana y se clausurá el que viene

Medio millar de asambleístas votan las propuestas presentadas

Entre el fin de semana pasado y este fin de semana, llega a su término la Asamblea diocesana, con la votación de las propuestas presentadas.

En la primera de las sesiones, la celebrada el pasado sábado, se presentaban 66 propuestas referentes al apartado de "Contemplación", mientras que este se presentan las referidas a "Misión", de las que les daremos cuenta en nuestro próximo número de "Iglesia en camino".

En esa primera sesión, el número de participantes rondaba el medio millar, de los cuales algo más de la mitad no había participado en el Sínodo del 92, cuya actualización se pretende con la Asamblea, lo que da cierta idea de renovación en nuestra Iglesia.

La clausura de la Asamblea, que incluirá la celebración de una eucaristía, está prevista para el próximo día 8 en la parroquia de Santa Eulalia, en Mérida.


Editorial

Los cuidados paliativos

Va cobrando carta de naturaleza, siempre en auge hacia mejor, la práctica humanitaria de los Cuidados paliativos a los enfermos en fase terminal, cuyo cuadro clínico apunta a una extinción paulatina, muchas veces lenta y cruel, del flujo vital del paciente. Esta fórmula benéfica tiende, ante todo, a reducir sus sufrimientos y confortar su ánimo, poniendo en juego, con delicadeza y sin abrumarle, la atención concertada del médico, la enfermera, el psicólogo, si ha lugar, y del pastor religioso en su caso. Siempre en conjunción afectiva con los familiares, los mejores agentes del proceso cuando se dan las condiciones para que intervengan en él.

Las unidades de cuidados paliativos que se están estableciendo acá y allá como un cuerpo especializado, reconocido y promovido por las autoridades sanitarias, son un signo de progreso cualitativo de nuestra sociedad, que tiende a mejorar su rostro humano. En Extremadura tenemos ya beneméritas "Unidades del dolor" y ahora nos anuncian estas otras a las que saludarnos con esperanza. Por este camino, seguido con competencia y rectitud, quedarán a un tiempo desterrados el llamado "ensañamiento terapéutico", que intenta prolongar la vida a costa de cruentas cirugías o terapias de choque, y, por el otro extremo, la eutanasia manifiesta o encubierta que acaba con el dolor eliminando a quien lo sufre.

Es cierto que los cuidados paliativos incluyen en muchos casos recetas analgésicas o sedaciones prolongadas del paciente terminal, no exentas de riesgos, cuales son la pérdida indefinida de la conciencia o el anticipo, no directamente pretendido, de la muerte. Mantenerle al paciente un nivel de conciencia en momento trascendental para él o para ella, viene exigido, por su dignidad personal. En cambio cuando la terapia tiende a suministrarle el sosiego indispensable y la serenidad de ánimo para vivir ese trance, las atenciones paliativas logran su más noble finalidad. Incluso si, como efecto secundario, no se prolonga tanto la pervivencia del desahuciado o agonizante. Dignidad de todos en una muerte digna.

 


Carta del Arzobispo

Comulgar es compartir

Apuntes sobre el Día del Corpus y de la Caridad

ComuniÓn no viene de comer, aunque algo y mucho tienen que ver lo uno con lo otro, como veremos enseguida. La palabra comunión no es tampoco un conglomerado de común y unión, dos vocablos de raíz diferente y de significado parecido, albarda sobre albarda. Sí que tiene que ver, dejando a un lado complicados procesos semánticos, con los lazos y los sentimientos profundos que aglutinan a una comunidad de personas, en nuestro caso bautizadas y creyentes. Así la Comunión de los santos, que profesamos en el Credo, comprende, en buena teología, la comunión en las cosas santas y entre las personas santas, las de este mundo y las del más allá. La Comunión de los santos es, en última instancia, la Iglesia del Señor en sus tres estadios conocidos como militante, purgante y triunfante.

Lo dicho ilumina y aclara también la rica significación del verbo comulgar. No sé de cuando data su aplicación restringida, en el lenguaje común de la Iglesia, a la recepción del pan o del vino eucarísticos, dentro o fuera de la misa. Es evidente que no existe un grado más alto y sublime de nuestra comunión personal con Cristo, que masticar, digerir e incorporar a nuestro organismo las especies sacramentales, en las que el Señor Jesús, según la definición tridentina, se hace presente en nuestro ser con su cuerpo, sangre, alma y divinidad. "El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él" (Jn 6,56).

El pan celestial y el terreno

Comulgar con Cristo es también comulgar, en Cristo, con los otros hermanos de fe. Así lo dice San Pablo a los corintios: "El cáliz que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? (I Cor 10,15). Atención, pues; el sacramento eucarístico no es un autoservicio; es un banquete de hermanos, como lo fue la Santa Cena y lo eran los ágapes en la Iglesia de Corinto. En suma, la Eucaristía, a más de ser el misterio cristocéntrico por excelencia, se define también como esencialmente fraterno y solidario.

Una solidaridad, extensiva al pan material, símbolo de los bienes terrenos, que los cristianos han de compartir, más allá de su propia comunidad, con todos los necesitados. El cuidado de los pobres en la primera comunidad de Jerusalén acaparaba en tal medida la agenda, como hoy diríamos, de los apóstoles, que éstos, inspirados por el Espíritu, acordaron crear el cuerpo sacramental de los diáconos, dedicados primordialmente a lo que hoy llamamos acción caritativa y social, Cáritas. No todo, empero, era tan idílico y sublime, porque, volviendo a Corinto ­no debía ser caso único-- San Pablo reprendió severamente, en los propios banquetes precedentes de la celebración eucarística, el contraste escandaloso entre la embriaguez de algunos y la miseria de otros. "No podéis participar, les dice, de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios" (I Cor 10, 21-22 y 11, 20-22).

Entendida, pues, la Eucaristía como pan de vida y banquete comunitario, no hay que esperar a que la Iglesia en España declare la fiesta del Corpus como Día de la Caridad. Las dos dimensiones, crística y ándrica, dicho con cierta petulancia, son las dos caras de un mismo misterio eucarístico, que por algo es presencia permanente y misteriosa entre nosotros del Verbo encarnado. Pero, hay más; la Acción de gracias instituida por El la víspera de su pasión redentora, es a la vez pan de vida y sacrificio de la Nueva Alianza. La misa, como acto religioso supremo de la nueva humanidad, celebra y actualiza el misterio pascual de Cristo muerto y resucitado. Sacrificio propicio y agradable al Dios uno y trino, por la salvación del mundo, hasta que El vuelva.

Morir por los demás

El Jueves Santo, más que víspera, fue iniciación y preludio del Viernes Santo. Me explico. La misa eucarística es la réplica de la misa del Calvario y en ella encuentra su sentido. Jesús mismo lo declaró: "Esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros. Este es el cáliz de mi sangre, que será derramada por vosotros y por todos los hombres". Vamos al meollo. Comemos un cuerpo y bebemos una sangre que, aunque gloriosos ya, fueron entregado y derramada por la salvación del género humano. El pan y el vino eucarísticos (solemnidad del Corpus Christi) son la cifra del amor infinito y solidario de Jesús por los hombres, por ser su cuerpo y sangre, antes incluso que alimento sacramental, la prenda y el signo de su entrega total a nosotros. "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15,13).

Después de esta somera y quizá premiosa incursión en la teología eucarística, podemos pisar la tierra del ahora y aquí, en la que celebramos con gloria al Amor de los amores, en la luz meridiana del día del Corpus. Aunque sumergidos ya casi todos en la ciudad secular, todavía puede desfilar con honor por calles, plazas y avenidas la Custodia-ostensorio del Sacramento del Altar. Tantum ergo Sacramentum ; celebremos, reverentes, este sacramento de tanta grandeza y hermosura. Momento de revisar nuestra vida eucarística: de adoración, de celebración sacrificial, de comunión íntima, de acopio de energía para el acoso de los enemigos del alma; como referente supremo para vivir y morir por los demás. Adoración y fraternidad. Experiencia orante y comunicación de bienes, sin calculadora.

Llamada a voluntarios jóvenes

Transcribo y hago mío lo que, a este propósito, acaban de decirnos los Obispos de la Comisión de Pastoral Social: "El Día de la Caridad es una llamada a acordarnos de tantas personas que sufren carencias materiales y espirituales; a que vayamos creciendo en desprendimiento, en sentido de la justicia y en conciencia solidaria; a que seamos generosos en compartir y en la práctica de la caridad evangélica, particularmente en las colectas que hoy se realizan; a colaborar con la Iglesia, que desea amar y servir a los más pobres, incorporándonos a nuestras Cáritas parroquiales y diocesanas".

Recojo aquí también, con interés y gratitud, el doble lema de Cáritas Española para ambientar esta Jornada: "Protagonistas, los jóvenes" y "Gracias por aceptarme". El primero es un espaldarazo a nuestra mejor juventud para que se incorpore con arrojo, con tesón y esperanza al ejército de los voluntarios cristianos de la caridad, animados por Cáritas u otras ONGs acreditadas en el frente de la solidaridad y en el campo de las nuevas pobrezas. Acudan a inscribirse y allí lo descubrirán, serán animados, orientados y acompañados.

El segundo es un guiño cariñoso al mundo de la inmigración, ya millonaria (en personas), un colectivo abundante en niños y en muchachos, abiertos a la vida entre nosotros. El lema de Cáritas incluye dos nombres que necesitan reciprocidad y complicidad: aceptación por unos y gratitud de otros. ¿Será mucho pedir? En la Eucaristía está la respuesta.

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 


Centrales

Medio millar de asambleístas votan las 66 propuestas presentadas en el área de 'Contemplación'

Se celebró la primera sesión final de la Asamblea Diocesana

El sábado se llevaba a cabo la primera sesión final de la Asamblea Diocesana, la relativa a 'Contemplación'. La sesión, que comenzaba a las 10 de la mañana y finalizaba a las 5.30 de la tarde, con varios periodos de descanso, se desarrollaba en el Colegio de la Compañía de María, en Badajoz. Los participantes rondaban el medio millar, la mayoría de los cuales, algo más del 50%, no había participado en el Sínodo Diocesano del 92, cuya actualización se persigue con la Asamblea. Ello da idea de cierta renovación también en la Iglesia de Mérida-Badajoz.

El Arzobispo, don Antonio Montero, mostraba los objetivos de la Asamblea. "Queríamos tomarle el pulso a la comunidad, saber cuáles son sus reacciones ante los problemas que plantea el desarrollo de Extremadura, los cambios de España, la evolución de la Iglesia. Hemos centrado nuestra atención en dos temas: Cómo está la vida religiosa personal, cómo está la vibración religiosa de nuestras comunidades, el culto, la oración... la parte de Dios en nuestras vidas. Luego, como dijo Jesús ante alguna pregunta delicada, el segundo es semejante a este; cómo está nuestro trato con los demás y la presentación del mensaje cristiano al resto de los cristianos y a los menos cristianos de nuestro tiempo y de nuestro espacio vital. Por tanto, por un lado contemplación, como se le ha llamado, y por otra misión, que es apostolado, con una atención especial a los que estando bautizados y no habiendo renunciado totalmente a la fe, prácticamente no viven su vida cristiana. ¿Qué problemas nos plantean, qué respuestas debemos darles, cómo podemos acercarnos fraternalmente a ellos para construir unas comunidades cristianas más vivas de cara el siglo XXI?"

Propuestas por culminar

Don Antonio Montero aseguraba que algunas propuestas del Sínodo 92 aún no se habían culminado y que la Asamblea ha puesto de manifiesto nuevas necesidades y demandas que la Iglesia debe asumir.

A los asambleístas se presentaban 66 propuestas para su aprobación, repartidas en 5 bloques: oración, liturgia, escucha de la palabra de Dios, servicio a Cristo en los pobres, tercer mundo, enfermos y vocaciones. Cada uno de estos bloques incluían una serie de propuestas precedidas por unos objetivos globales, que eran votadas en secreto, excepto las enmiendas defendidas por la persona que las presentaba, que eran votadas a mano alzada.

El vicario general, don Amadeo Rodríguez, destacaba alguno de los avances que aportará la asamblea a la vida de la diócesis. "Estamos convencidos de que va a suponer un cambio y una renovación en aspectos fundamentales de la vida cristiana como es el cultivo de la experiencia de Dios y, lógicamente, una mayor toma de conciencia de que a Jesucristo se le encuentra en los demás, especialmente en los más pobres. En definitiva, yo creo que va a salir fortalecido el compromiso cristiano de todas la comunidad de Mérida-Badajoz".

Entre los objetivos presentados se hacía una llamada a intensificar la experiencia de Dios a través de la oración, una participación más consciente y activa en las celebraciones litúrgicas, integrar la formación bíblica en la programación pastoral de las parroquias, potenciar las Cáritas e impulsar la sensibilización de la comunidad diocesana ante la necesidad de vocaciones.

Reflejo de lo que somos

Don Luis Romero, coordinador de la Asamblea, junto a doña María Ángeles Rossell, manifestaba que ésta es un reflejo del momento que atraviesa la Iglesia de Mérida-Badajoz. "Está siendo un acontecimiento eclesial donde todos los sectores del Pueblo de Dios están participando de un modo activo en lo que es un fiel reflejo del momento que está viviendo nuestra Iglesia diocesana".

Por lo que se refiere a las propuestas, destacan algunas como la petición a los arciprestazgos que organicen retiros y ejercicios espirituales, que el secretariado de Liturgia incluya en sus materiales las nuevas tecnologías, que los cristianos destinen al menos el l% de sus gastos en grandes celebraciones, como bautismos o comuniones, a los más necesitados o la creación de cursos a distancia por parte de las escuelas de Agentes de Pastoral.

Don José Manuel Vaquero, joven profesor de la Universidad de Extremadura, que participa en la Asamblea desde su condición de laico, destacaba que "los laicos nos hacemos partícipes de la vida de la Iglesia. Una parte importante de esta participación, además de hacerla presente en el mundo, también tiene que ver con la toma de responsabilidades y la Asamblea es una prueba de ello".

8.000 participantes

Desde que comenzó la Asamblea, en el mes de octubre, han participado en ella 8.000 personas en sus diferentes fases: parroquial, arciprestal y diocesana. Algunos han tomado parte en todas las fases, como es el caso de .la religiosa María Paz Mena que declaraba que desde las tres fases en las que he participado me ha parecido muy interesante este camino de puesta en marcha de toda nuestra diócesis reflexionando a los diez años del Sínodo sobre el camino recorrido. Parece muy importante el hecho de que nos reunamos a distintos niveles exponiendo nuestras reflexiones".

Este sábado se llevaba a cabo la segunda sesión final de la Asamblea, la relativa a la 'Misión'.

La clausura será el 8 de junio en la Basílica de Santa Eulalia en Mérida con la presencia del Nuncio de Su Santidad en España, Monseñor Antonio Monteiro de Castro.

 

El Día Nacional de la Caridad, ocasión para reflexionar sobre el compromiso con la caridad

Cáritas también ha presentado su Memoria Anual 2001

Como adelantábamos la semana pasada en Iglesia en camino, hoy se celebra el Día Nacional de la Caridad, una jornada encaminada a sensibilizar a las comunidades cristianas sobre el compromiso de vivir las exigencias de la caridad.

Este Día de la Caridad es el tercer momento dentro de la Campaña anual de Cáritas, que lleva por lema "Protagonistas, los jóvenes" y que va encaminada, como el propio lema señala, a los jóvenes, sobre todo a los excluidos. El lema específico para la jornada que ahora se celebra es "Gracias por aceptarme", con el que se pretende dar a entender que los jóvenes reconocen, valoran y agradecen la mano que se les tiende.

Mensaje de los obispos

En su mensaje para este día, los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, explican el sentido de esta jornada "el Día de la Caridad es una llamada a acordarnos de tantas personas que sufren carencias materiales y espirituales; a que vayamos creciendo en desprendimiento, en sentido de la justicia y en conciencia solidaria; a que seamos generosos en compartir y en la práctica de la caridad evangélica, particularmente en las colectas que hoy se realizan; a colaborar con la Iglesia, que desea amar y servir a los más pobres, incorporándonos a nuestras Cáritas parroquiales y diocesanas".

Los obispos explican también en su mensaje porqué son los jóvenes los destinatarios de la campaña de Cáritas : "se subraya el protagonismo de los jóvenes porque ellos, de una manera especial, están llamados a desarrollar esas actitudes básicas en la formación de su personalidad y a ser los constructores de una cultura y sociedad nuevas, que esté animada por esos valores". A ellos, a los jóvenes, también les dirigen un mensaje especial los obispos: "también hoy, queridos jóvenes, Cristo os pide vuestra generosidad y corazón. Sus manos divinas van a multiplicar la acogida que prestáis a los necesitados y el bien que vosotros hacéis. Esa vuestra ofrenda será ante los demás un signo y un testimonio vivo de la entrega que hizo Jesús.

Memoria anual

Coincidiendo con el Día Nacional de la Caridad, Cáritas Diocesana ha presentado su memoria anual, correspondiente al año 2001. En ella se recogen los programas que desarrolla esta institución, número de proyectos dentro de cada programa, beneficiarios, voluntarios y recursos. En total, han sido 22.284 personas atendidas con un total de 1.839.697,10 euros de presupuesto.

El programa que mayor número de proyectos y de voluntarios aglutina sigue siendo, como en años anteriores, "Acción de Base", con cerca de 800 voluntarios y presente en 115 parroquias. Este programa aglutina a las llamadas, tradicionalmente, cáritas parroquiales, cuyo objetivo es la asistencia, promoción e Inserción social de las personas más desfavorecidas que viven en su territorio (parroquia, población, arciprestazgo o diócesis). En el curso 2001, fueron cerca de tres mil las personas beneficiarias de la acción de este programa, que además contó con 214.798,21 euros de presupuesto para la realización de sus actividades.

Proyectos de Desarrollo

Por otra parte, el programa que mayor número de beneficiarios tiene es el de "Proyectos de Desarrollo", a través de Cáritas Internacional, que atiende a 15.687 personas en seis proyectos situados en Mozambique, Congo, República Dominicana (2) y Perú (2). Curiosamente, a pesar del gran número de beneficiarios, este programa no es de los que más recursos gestiona -con 190.116,84 euros- ni cuenta con gran número de voluntarios (22 voluntarios y un trabajador).

Según queda recogida en la Memoria anual, el programa que más recursos gestionó el pasado año fue el de "Personas sin hogar", con 512.074,58 euros utilizados en los tres centros de acogida con los que cuenta Cáritas (Badajoz, Mérida y Almendralejo). Los 94 voluntarios y 18 trabajadores atendieron en este programa a 1.709 personas, con el fin de posibilitar e impulsar procesos de autonomía e inserción en este colectivo de personas "sin hogar".

Otro de los programas que más recursos gestionó durante el pasado año fue el de "Drogodependencias", cristalizado en el "Proyecto Vida". Este programa se divide en tres fases, acogida, comunidad y reinserción, y con él se pretende ofrecer a las personas drogodependientes la posibilidad de abandonar el consumo de drogas y su reinserción social. En total fueron 435.293,08 euros para un total de 230 beneficiarios. Con ellos trabajaron 80 voluntarios y 16 trabajadores contratados.

 


Noticiario diocesano

El Seminario Metropolitano celebró el día de su patrono, San Atón

El superior general del Instituto religioso Esclavos de María y de los Pobres habló sobre el P. Leocadio Galán

Alrededor de 60 sacerdotes se dieron cita en el Seminario Diocesano con motivo del día de su patrono, San Atón.

Tras la Eucaristía presidida por el Vicario General, don Amadeo Rodríguez Magro, se pasó a la conferencia que bajo el título 'Un faro de luz en un mundo peor', don Francisco J. Roero Suárez (superior general de Instituto religioso Esclavos de María y de los Pobres) presentó la figura de don Leocadio Galán Barrena, sacerdote natural de Calamonte (Badajoz), que ya desde muy joven sintió la llamada de Dios. Tras cursar sus estudios en el Seminario Diocesano de San Atón y ser ordenado en 1932 dedicó toda su vida a servir a los más pobres. Fundó el Instituto religioso Esclavos de María y de los Pobres, para repetir, como en un eterno eco, aquellas palabras que los discípulos de Juan el Bautista oyeron de Jesús: "Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, lo leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia el evangelio a los pobres". (Lc. 7,22)

La jornada concluyó compartiendo fraternalmente la comida y siendo invitados todos a ser 'focos de luz' en medio de nuestro mundo muchas veces oscuro por guerras, enemistades, rencores...

 

Imposición de becas a los alumnos del 2º curso de bachillerato del Colegio Diocesano

Se celebró el acto de imposición de becas a los alumnos de 2º curso de bachillerato del Colegio Diocesano de San Atón. El acto se enmarca dentro de las actividades realizadas con motivo de la semana del centro que se ha celebrado en el colegio.

A las 19.30 horas dio comienzo la eucaristía de acción de gracias, presidida por el Arzobispo, don Antonio Montero, y con la presencia de unas 150 personas entre padres, familiares, profesores y alumnos.

A continuación y en el salón de actos del colegio se inició el acto de imposición de becas. Abrió la sesión el Rector del Seminario, don Pedro María Rodríguez, que dio la bienvenida a todos los asistentes. Continuó el director del colegio, don Diego Muñoz, que felicitó a los alumnos y alumnas y agradeció el esfuerzo realizado durante estos dos años a toda la comunidad educativa: padres, alumnos, claustros de profesores y equipo de formadores del seminario. Tomaron la palabra seguidamente la tutora del curso, doña Loren Ortiz, el presidente del la Asociación de Padres, don Juan Santiago y dos alumnos, que expresaron su agradecimiento.

Se procedió a la imposición de becas a todo el curso y cerró el acto don Antonio Montero, que explicó a todos los presentes la composición de su escudo episcopal que el colegio ha adoptado como propio y que está bordado en las becas.

Finalizó el acto con un aperitivo para todos en el patio del colegio y con una cena entre profesores y alumnos.

 

Falleció don Juan Peralta

El mismo día en que la Iglesia celebraba El Día Pro Orantibus, Domingo de la Santísima Trinidad, fallecía en Mérida el 26 de mayo, a los 81 años de edad, D. Juan Peralta Sosa, sacerdote muy conocido y querido, quien durante más de 40 años había dedicado, como Visitador General de Religiosas, la mayor parte de su labor pastoral a esta porción tan importante del Pueblo de Dios: las monjas de clausura.

Su carácter entusiasta y su entrega hacían de él un verdadero apóstol y un gran animador vocacional. A ello se unía su magnaminidad y generosidad en salir en ayuda de las necesidades, tanto de los monasterios de clausura como del Seminario, su otra gran pasión sacerdotal, a la que dedicó D. Juan también más de dos década de su vida, primero como formador de los seminaristas, y después como administrador del Seminario Diocesano de San Atón.

Su estilo de vida austero y llano eran el mejor aval para quién no buscaba lo propio sino el generoso socorro de los demás.

Nacido en Don Benito, en el seno de una familia cristiana, tras conocer y sufrir de manera muy próxima el drama de la Guerra Civil, Don Juan ingresó, ya de vocación tardía, en el Seminario de Badajoz, siendo ordenado sacerdote en 1949.

Su primer destino fue de párroco de Esparragalejo, donde permaneció un año, ya que en 1950 fue nombrado formador del Seminario y, posteriormente, como ya se ha indicado, administrador y visitador general de religiosas. Don Juan desempeñó también varios cargos pastorales en el mundo de la enseñanza.

Toda esta trayectoria pastoral hizo a D. Juan merecedor del reconocimiento de la Iglesia, quien por designación de Pablo VI, fue nombrado en1969 Prelado de Honor de Su Santidad, con el tratamiento de monseñor, honores que D. Juan supo disimular siempre con su natural sencillez. Descanse en paz .

 

COPE retransmitió a toda España la misa desde Chandavila

El santuario de Nuestra Señora de los Dolores de Chandavila, en La Codosera, se consolida año a año como un centro de espiritualidad y oración al que acuden anualmente miles de personas. El pasado domingo llegaban allí peregrinos de España y Portugal con motivo de su fiesta.

La primera misa de la mañana, a las nueve, fue presidida por arzobispo, don Antonio Montero y cantada por el Coro de la Catedral de Badajoz. Esta misa fue retransmitida por la cadena COPE para toda España.

A las doce daba comienzo una procesión por la Vía Sacra, con el rezo de los Siete Dolores de la Virgen, seguida de una misa en la explanada del santuario. Por la tarde tenían lugar diversas celebraciones religiosas. Previamente, desde el día 19 de mayo, se había celebrado una novena predicada por nueve sacerdotes de la diócesis.

Convivencia interdiocesana del Movimiento de Cursillos de Cristiandad

Más de un centenar de cursillistas de Mérida-Badajoz y Coria-Cáceres se reunieron en el santuario de la Virgen de Barbaño, en Montijo

Más de un centenar de personas del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de las diócesis de Mérida-Badajoz y Coria-Cáceres han celebrado una convivencia en el santuario de Nuestra Señora de Barbaño, en Montijo.

En este encuentro se votó la terna que, para elegir al nuevo presidente del MCC, se ha presentado al arzobispo de Mérida-Badajoz don Antonio Montero. Tras esta votación, se celebró la Eucaristía, presidida por el consiliario diocesano de Mérida-Badajoz, don Feliciano Leal, y concelebrada por los sacerdotes pacenses don Miguel Caballero y don Luis Manuel Romero.

 

Nueva ermita de San Isidro en Zahínos

La nueva ermita de San Isidro, erigida sobre los terrenos de la sociedad 'El Progreso', en Zahínos, fue inaugurada y bendecida. A su alrededor se ha vallado un terreno de aproximada de una fanega para la romería. La misa celebrada estuvo muy concurrida de fieles, que la llenaron totalmente e,incluso, ocuparon el atrio.

En Zahínos se ha ido consolidando la romería en torno a San Isidro. Pueblo rural donde los haya y agrícola por sus conocidas tierras casi-comunales, por sus hombres y mujeres del campo, temporeros en las épocas de cosecha de la fruta tiene más que justificada una ermita para la acción de gracias al patrón del mundo rural. La parroquia, fiel a esa sensibilidad y al hecho de que es la fecha donde los Papas han publicado sus encíclicas sociales (15 de Mayo), hizo una reflexión sobre los temas que a este mundo preocupa. Por eso se leyó un manifiesto titulado 'Mujer Rural'.

Al final de la eucaristía, que incluyó la bendición de la ermita y de su altar y que estuvo acompañada por un coro organizado para la ocasión, el párroco, don Juan Manuel Medina, dio las gracias por parte de la parroquia al Ayuntamiento y a la Sociedad civil 'El Progreso' por conseguir la construcción de la ermita. Y, sobre todo, por poder poner a todos en camino de buen entendimiento para que el pueblo salga beneficiado. Se dio las gracias muy particularmente a todos los que con sus manos han construido, pintado y acondicionado la ermita.

La ermita a partir de ahora queda al servicio del pueblo en cuanto a lugar de encuentro, de oración y de convivencia.

 

Exposición de artesanía a beneficio de las misiones

Puede visitarse en el salón parroquial de San Juan de Ribera, en Badajoz

El grupo misionero de la parroquia de San Juan de Ribera, en Badajoz, con la colaboración del Grupo Misionero Infantil de dicha parroquia, 'Misioneros en Casa' y la parroquia de Oliva de la Frontera, ha organizado una exposición de artesanía a beneficio de las misiones.

Esta exposición estará abierta en el salón de actos de la parroquia hasta el 6 de junio, por las tardes de 18'30 a 22´00 horas. El domingo día 2 se podrá visitar por la mañana.

 


Al paso de Dios

Los hijos

Ser padres es siempre un privilegio: los hijos sólo dan satisfacciones y son fuente de alegría y de significado para la vida, aunque también, como es natural, traigan problemas. Es verdad que cuidar el desarrollo de un niño es algo muy delicado; pero, aún así, insisto en que son el mejor bien de las familias. De los hijos, aunque hoy se quiera dar la impresión de lo contrario, se recibe mucho más de lo que se da: ellos le aportan a la vida de los padres una responsabilidad que es fuente de riqueza interior, porque esa responsabilidad nace del amor, la razón de ser de toda pareja.

A pesar de eso, cada vez más y con más frecuencia se les oye decir a las parejas jóvenes, incluso de recién casados, que de momento no están dispuestos a recibir un hijo. La impresión que se tiene al escucharles, es que la llegada de un hijo o de una hija es un obstáculo para determinados objetivos de su padre y de su madre. Eso, evidentemente, no puede estar bien enfocado, porque no hay más objetivo en el matrimonio que el amor y un amor que sea fecundo, es decir, abierto a la vida. Y es el servicio a esa vida lo que mejor realiza a una pareja.

El tener hijos responsablemente no supone renuncia ni frustración alguna, al contrario, es darle primacía a alguien, que nunca es un perjuicio ni para los dos juntos ni para cada uno en particular, ya que ese tercero consolida el matrimonio y fortalece a cada uno de los miembros.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)

 


Liturgia del domingo

Celebramos la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo

Palabra de Dios

Deuteronomio 8, 2 -3. 14b-16a

Habló Moisés al pueblo y dijo:

- Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos o no. Él te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná ­que tú no conocías ni conocieron tus padres­ para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino todo cuanto sale de la boca de Dios. No sea que te olvides del Señor tu Dios, que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua; que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres.

 

Salmo 147, 12-13, 14-15, 19-20

R. Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica Al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra
y su palabra corre veloz.

 

1ª carta de S. Pablo a los Corintios 10, 16- 17

Hermanos:

El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y e l pan que partimos , ¿no nos une a todos en el Cuerpo de Cristo?

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

Evangelio según S. Juan 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:

- Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Disputaban entonces los judíos entre sí:

-¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Entonces Jesús les dijo:

- Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

3, lunes: 2P 1, 2-7; Mc 12, 1-12.
4, martes:
2P 3, 12-15. 17-18; Mt 12, 13-17.
5, miércoles:
2P 3, 12-15. 17-18; Mt 12, 18-27.
6, jueves: 2Tm 2, 8-15; Mc 12, 28-34.
7, viernes:
Dt 7, 6-11; 1Jn 4, 7-16; Mt 11, 25-30.
8, sábado:
2Tm 4, 1-8; Mc 12, 38-44.
9, domingo: Os 6, 3-6; Rm 4, 18-25; Mt 9, 9-13.

 

Comentario litúrgico

Pan para el camino

Olvidémosno de los tres jueves que lucían más que el sol. Lo importante es celebrar esta fiesta en un día en el que podamos participar todos, cosa imposible en un jueves que no sería fiesta laboral.

La verdad es que necesitamos esta fiesta del Corpus porque nos ayuda a descubrir que la mayoría de nosotros estamos mal alimentados como cristianos. Es cierto que vamos a misa los domingos pero ¿no es verdad que estamos ayunos de Eucaristía porque no comulgamos o porque no sabemos que hacer cuando recibimos la Eucaristía?

La primera lectura nos da pistas para que nos demos cuenta de que el caminar por la vida resulta difícil si no tenemos una asistencia especial de Dios. Es más, para los israelitas pasar hambre y sed en el desierto les despertó el deseo de encontrase con Dios y en ese momento les salió al paso para alimentarles y saciarles la sed.

En la lectura evangélica encontramos el paralelo del texto anterior pero al nivel de la nueva economía de la salvación en la que lo que sacia el hambre y la sed del hombre es nada menos que el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Para que este efecto se dé en nosotros es necesario que nos demos cuenta de los vacíos que hay en nosotros en los campos de la fe y de la caridad y experimentar que Cristo puede alimentar estas dos dimensiones esenciales de nuestra vida cristiana en el sacramento en el que se nos ofrece como Pan para el camino. Para esto es necesario que todo nuestro interior se haga posada que reciba al Peregrino de Emaús. A Él podemos contarle nuestras aflicciones, pedirle ayuda, darle gracias y sentiremos su acogida y su ayuda para seguir caminando en la vida.

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

6 de junio: san Gerardo de Monza (1135-1207)

Estamos ante un laico cofrade, que invierte su fortuna en un hospital para los más necesitados, ayudado por una hermandad organizadora de procesiones para recabar limosnas sustentadoras de la labor asistencial.

Amigos, esta es la historia de la solidaridad cristiana occidental desde la Edad Media hasta el siglo XIX, en que el Estado va haciéndose cargo de la sanidad.

Nuestro buen Gerardo es rico y vive en Monza, bellísima ciudad italiana, regada por el río Lambro. No tarda en darse cuenta de la miseria de los enfermos pobres y leprosos y les crea un hogar a l otro lado del río, se consagra a cuidarlos y comparte su tiempo con las tareas de abogado.

Son innumerables los hospitales sustentados por cofradías en toda Europa. Lástima que las hermandades, tras las desamortizaciones, fueran relegadas a lo meramente costumbrista. ¡Incluso las procesiones eran ocasión para racabar fondos solidarios! Será magnífico recuperar las mejores raíces en el servicio del prójimo, pues no en vano las cofradías son las antecesoras de lo que hoy llamamos ONGs.

San Gerardo, laico y santo, abogado y cofrade, nos da ejeplo en el remedio de los menestrosos sin paternalismos.

Dice un epigrama mordaz: El señor don Juan de Robles,/ de caridad sin igual,/ fundó este santo hospital/ pero antes hizo a los pobres...

Añadamos un pareado: ¡Cofradías! menos gastos suntuarios,/ y más gastos solidarios. Amén

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

3, lunes: Carlos Luanga, Hilario, Clotilde, Olivia, Juan Grande.
4, martes: Quirinio, Metrofanes, Optato, Santiago de Viterbo.
5, miércoles: Bonifacio, Claudio, Doroteo, Sancho.
6, jueves: Norberto, Gerardo de Monza, Marcelino Champagnat.
7, viernes: Sagrado Corazón de Jesús. Colmano, Roberto.
8, sábado: Inmaculado Corazón de María. Medardo, Severino.
9, domingo: Efrén, Primo y Feliciano, Diomedes, Ana María Taigi.

 


Contraportada

La Eucaristía, sacramento de piedad, signo de unidad y vínculo de caridad

La primera noticia de la procesión del Corpus Christi se remonta al año 1279, en Colonia

EL domingo siguiente al domingo de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Ese es su título completo, aunque solemos referirnos a ella utilizando su anterior nombre latino: Corpus Christi. En esta solemnidad recordamos el jueves santo, día de la institución de la Eucaristía. Ambos días tienen un objetivo similar, pero no son un duplicado. El Corpus nos invita a manifestar nuestra fe y devoción a este sacramento, que es el "sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual en el cual se come a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera" (Constitución sobre liturgia, n 47, citando a san Agustín).

Desde el siglo XII, la fe y la devoción eucarística se inclinaron notablemente hacia la doctrina de la presencia real de Cristo en la eucaristía. Esto se debió, en parte, a una reacción contra las herejías que prevalecían entonces. La práctica eucarística de aquel tiempo se caracterizaba por un fuerte deseo por parte de los fieles de ver la hostia y el cáliz en la misa. Esto iba acompañado por una sensación de temor reverencial ante la presencia real y una conciencia de indignidad personal. Ver la hostia, venerar las sagradas especies, constituía una forma de comunión espiritual. La comunión sacramental, que es la mejor forma de participación en la misa, se hizo poco frecuente.

Ese era el clima religioso, un clima de lo más favorable para introducir una nueva fiesta en honor de la eucaristía, considerada especialmente bajo el aspecto de presencia real. La iniciativa no llegó "de arriba", de la jerarquía, sino "de abajo", de un movimiento del Espíritu en la Iglesia. Una monja desconocida, de vida estrictamente claustral, sería la primera en promover la institución de una nueva fiesta eucarística. Era Juliana de Mont Cornillon, de la diócesis de Lieja (Bélgica).

Gracias a los esfuerzos de esta religiosa, en 1240, Roberto, obispo de Lieja, promulgó un decreto estableciendo la fiesta en su diócesis, para que se celebrara el segundo domingo después de pentecostés. En 1251 el legado papal cardenal Hugues de Saint-Cher inauguró la fiesta en Lieja. En adelante se celebraría el jueves después de la octava de pentecostés.

En 1264, el papa Urbano IV extendió la celebración a toda la Iglesia, pero sólo cuando el papa Clemente V confirmó el decreto de su predecesor y Juan XXII lo publicó en 1317, la nueva fiesta encontró un lugar seguro en el calendario. No tardó en llegar a ser una de las fiestas más populares en el año litúrgico.

La procesión del Corpus

Al principio no se hacía procesión. La primera noticia que se tiene de esta práctica se remonta al año 1279, en Colonia. Pronto siguieron su ejemplo otras iglesias. La hostia consagrada se llevaba procesionalmente por las calles y los campos, tributando así público homenaje a Cristo presente en el sacramento. Para exhibir la hostia se usaban entonces los relicarios. Más tarde comenzó a elaborarse lo que hoy conocemos con el nombre de custodias.

Según el Ritual de la sagrada comunión y del culto a la eucaristía fiera de la misa; "el pueblo cristiano da testimonio de fe y piedad religiosa ante el Santísimo Sacramento con las procesiones en que se lleva la eucaristía por las calles con solemnidad y con cantos".

Desde luego, la procesión es opcional. El tráfico y abarrotamiento de nuestras ciudades y otros muchos núcleos urbanos importantes presentan algunas dificultades. Donde la procesión no es viable, se pueden considerar otros modos para tributar honor públicamente en este día a la presencia eucarística de Cristo.

Pero donde no hay inconvenientes para que se lleve a cabo con dignidad y reverencia, conviene hacerla. Es la procesión un hermoso acto público de homenajea Cristo presente en la eucaristía y de acción de gracias a Dios por tan inmenso don. Constituye, además, una viva manifestación de la iglesia local.

Vicent Ryan
www.conferenciaepiscopal.es

 


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