Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@archimeridabadajoz.org

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 624. 11 de junio de 2006

Director: Juan José Montes


Portada

Se celebrará los días 16, 17 y 18 de este mes en Mérida

Un Congreso sobre la Eucaristía clausurará los dos centenarios que vive la diócesis

Un Congreso sobre la Eucaristía, que culminará con una misa presidida por el Arzobispo pondrá la clausura, el próximo fin de semana en Mérida, a los actos organizados con motivo de los dos centenarios que este año conmemora la Archidiócesis: los 1.750 años de la carta que San Cipriano de Cartago dirige a los cristianos de Mérida, dando pruebas de la existencia de una comunidad plenamente constituida, y el 750 aniversario de la instauración de la diócesis pacense.

Desde que en el mes de octubre pasado Monseñor Santiago García Aracil inaugurara los actos de este doble aniversario, se han sucedido en la diócesis diversos acontecimientos.

El Vicario General, Francisco Maya, ha valorado para 'Iglesia en camino' el proceso vivido durante este curso y ha señalado que "se han dado pasos hacia una mayor sensibilización y una mayor concienciación de lo que significa pertenecer a una diócesis y todo ese proceso que se ha vivido hay que evaluarlo positivamente".


Editorial

25 años de SIDA

Hace 25 años que estamos conviviendo con el SIDA. Desde hace un cuarto de siglo muchas personas han quedado por el camino, sobre todo en los países subdesarrollados porque si hay algo en lo que se perciba con claridad el efecto de la pobreza es en la incapacidad de hacer frente con garantías a los problemas sanitarios, en la posibilidad de educar a los niños y en la disponibilidad para alimentarlos bien.

Según datos aportados por el Cardenal Javier Lozano Barragán, Presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, con motivo de la última Jornada Mundial del SIDA celebrada el 1 de diciembre pasado, la situación epidemiológica del VIH/SIDA sigue proporcionando grandes preocupaciones; se calcula que en el 2005, las personas afligidas por el VIH llegaban a 40,3 millones, de las cuales 2,3 millones eran menores de 15 años. Cada año aumenta el número de personas contagiadas; en el 2005 han contraído el virus del VIH 4,9 millones de personas, de las cuales 700.000 son menores de 15 años y ese mismo año han muerto debido al SIDA 3,1 millones de personas entre ellas 570.000 jóvenes con menos de 15 años.

A pesar de que desde muchos sectores se ha utilizado el SIDA para atacar a la Iglesia, lo cierto es que el 26,7% de los centros para el cuidado del VIH/SIDA en el mundo son católicos. En este terreno, como en otros, la Iglesia además de predicar, está dando trigo. Así encontramos desde la promoción de campañas de sensibilización, programas de prevención o educación sanitaria hasta el sostén a los huérfanos, distribución de medicamentos y alimentos, asistencia domiciliaria, institución de hospitales, centros, comunidades terapéuticas que concentran su obra en el cuidado y en la asistencia al enfermo de VIH/SIDA.


Palabras del Arzobispo

El Espíritu Santo nos capacita para ser instrumentos dóciles de Dios

Demos gracias a Dios porque nos ha concedido reunirnos hoy, en el primer templo de la Diócesis, para culminar la celebración de la Pascua recibiendo el Espíritu Santo en el día de Pentecostés y conmemorando la Jornada eclesial de Apostolado Seglar.

Reunidos en el Nombre del Señor e iluminados por el Espíritu Santo, hemos escuchado la palabra de Dios con religiosa atención y con el deseo de recibir el mensaje que nos quiere comunicar el Maestro.

En esta homilía reflexionaremos acerca de la obra del Espíritu en la Iglesia, acerca del don que nos capacita para ofrecernos como instrumentos dóciles en manos del Señor, y acerca de la ayuda del Espíritu para orar impetrando la gracia de la fidelidad y del celo pastoral y apostólico.

Revisar la fe

La palabra del Señor nos invita a penetrar en nuestro interior y revisar la autenticidad y la fuerza de nuestra fe. Puede ocurrir que estemos peligrosamente acostumbrados a la proclamación del misterio de Dios y débiles para sentir el impacto y el atractivo conmovedor que debía ejercer en nosotros. Puede que nuestra fe se haya convertido en un hábito no del todo consciente y poco determinante de nuestra vida, o que esté sometida a frecuentes altibajos que le impidan apoyar un compromiso cristiano acertado, claro y permanente. En esto debemos fijarnos de un modo especial quienes hemos nacido y crecido en un ambiente cristiano, sin especiales dificultades ni motivos claros para tener que hacernos planteamientos radicales en torno a la fe en Cristo Jesús.

Es necesario, pues, que observemos hasta qué punto estamos convencidos de que el Señor obra constantemente en nosotros, y de que nos quiere dispuestos para llevar a cabo, a través nuestro, la salvación del prójimo

Es necesario que actualicemos la certeza de que Dios está permanentemente a la puerta de nuestra alma llamando con insistencia para que le abramos del todo la mente y el corazón. Él desea realizar en nosotros la transformación que necesitamos para ser lo que Dios quiere que seamos, para querer lo que Dios quiere que queramos, y para esperar firme y confiadamente la promesa del Señor. Cristo no cesa en el empeño de ofrecernos su intimidad y de invitarnos a configurarnos con Él. No desperdiciemos el don del Espíritu por el que podemos llamar y sentir a Dios como Padre, y saborear las delicias de su amor como verdaderos hijos.

Es necesario que nos percatemos de que el Señor ha querido necesitarnos para que su luz brille en las tinieblas de un mundo ofuscado y cerrado sobre sí mismo; para que el amor de Dios venza la torpeza humana; y para que el hombre abandone el círculo vicioso que le encierra en una inmanencia decepcionante. Este misterio de la voluntad divina hace que el conocimiento de la Buena Noticia dependa, en buena parte, de nuestra disponibilidad o de nuestra reserva, de nuestra competencia o de nuestra ignorancia, de nuestra santidad o de nuestra tibieza, de nuestra generosidad apostólica o de nuestra despreocupación. Por tanto, no podemos olvidar que de nosotros depende el que muchos perciban la luz de Cristo y puedan gozar del sentido de la vida y de la esperanza que nosotros hemos recibido como regalo. En consecuencia, no tenemos más remedio que aceptar nuestra responsabilidad en la aparición de las circunstancias que hoy consideramos adversidades u obstáculos y que dificultan o impiden la comunicación del mensaje de salvación. La fuerza o la debilidad de nuestro testimonio de vida cristiana, el calor o la tibieza de nuestra palabra, la creatividad o la rutina de nuestras actividades apostólicas, y el brillo o la opacidad de nuestra unión y colaboración intraeclesial, están condicionando positiva o negativamente la credibilidad de la Iglesia y la eficacia de la pastoral y del apostolado.

Lejos de abundar, pues, en las quejas, que equivocadamente presentamos algunas veces como excusa de nuestra inactividad o ineficiencia pastoral o apostólica, asumamos el deber de la conversión personal e institucional y abramos el alma y las estructuras a la acción del Espíritu para que riegue nuestra sequía y guíe al que tuerce el sendero.

Es oportuno recordar en este momento que el Papa Juan Pablo II, inquieto por la urgencia de la Nueva Evangelización, nos pedía con insistencia nuevo ardor, nuevos métodos y nuevo lenguaje; esto es: que recuperemos el entusiasmo del amor primero y el esfuerzo continuado por llegar a la inteligencia y al corazón, a la cultura y a los sentimientos del pueblo al que nos dirigimos. Esa es nuestra responsabilidad y esa es nuestra mejor aportación a la obra evangelizadora de la Iglesia.

[...]

La fuerza del Espíritu Santo

Es una gracia especial de Dios que, sumidos en estas reflexiones, escuchemos hoy esa palabra de consuelo y de orientación que nos transmite S. Pablo como revelación divina: "El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad" (Rom. 8, 26). Él "riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito y guía al que tuerce el sendero" (Secuencia de Pentecostés).

Pero tengamos en cuenta que la debilidad en la que el Espíritu nos ayuda, no está sólo en nuestra capacidad de entrega, en nuestra torpeza para entender a Dios y para entendernos a nosotros mismos, o para sumergirnos en la oración. Esa debilidad se manifiesta, muchas veces, en la raíz misma de nuestra vida cristiana, que está en el estilo de nuestra relación con Dios. De hecho en muchas ocasiones no sabemos siquiera lo que necesitamos, y nuestra oración se pierde en las inconveniencias que quizás nos distancian del camino recto. "Porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene", dice S. Pablo (Rom. 8, 26). El consuelo profundo llega a nosotros cuando la palabra de Dios nos asegura que "el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables" (Rom. 8, 26). El Espíritu del Señor nos ayuda en la misma oración para que sepamos pedir la gracia que ha de capacitarnos para resolver nuestra indigencia y para superar nuestras debilidades. El Espíritu del Señor entra hasta el fondo del alma y nos enriquece con su divina luz, dándonos fuerza para entender, asumir y realizar la sublime vocación de ser apóstoles del Señor y testigos de nuestro Dios, sin perdernos en la oración ni en la acción..

Vivimos hoy en un mundo urgido por la eficacia y el éxito fácil, y dominado por la tecnocracia, las estrategias y por la fuerza del sentir generalizado. En consecuencia, es muy fácil que pretendamos apoyar la eficacia apostólica principalmente en las estrategias y las técnicas, ciertamente legítimas. No obstante, en esta situación podemos caer en el error de creer que la medida del acierto pastoral o apostólico está en la pronta y generalizada aceptación de las gentes. En cambio, sin despreciar la importancia de la necesaria planificación pastoral y apostólica, sin olvidar la oportunidad de los métodos que añaden agilidad a la predicación y a la relación con las personas, y sin menosprecio del criterio de quienes nos escuchan o nos observan, es muy necesario que entendamos y asumamos, con realismo y lejos de ingenuos idealismos, el secreto de todo apostolado y de la eficiencia pastoral. El secreto está en nuestra intimidad con el Señor. Él nos ha dicho: "Sin mí no podéis hacer nada" (Jn. 15, 5).

Contar con el Señor para llevar a cabo nuestro ministerio evangelizador no consiste simplemente en recurrir a Él para que llene nuestros vacíos o supla nuestras incapacidades. Contar con Jesucristo consiste en estar con Él, en vivir por Él, en vivir de Él, y en vivir en Él.

Nuestra dedicación a la oración requiere una modificación que la haga trascender nuestro impulso espontáneo, aunque no debe desecharlo porque es sincero. Debemos añadir a la mera súplica, la alabanza; a la petición, nuestro generoso ofrecimiento; a la gratitud por las ayudas que nos concede, la acción de gracias porque nos permite intimar con Él; al diálogo con el Señor acerca de nuestras actividades y problemas, el diálogo de amor que se fragua en la contemplación.

Nuestra fe debe presidir toda acción, llevándonos a iniciarla y realizarla en el Nombre del Señor, confiando en la certeza de una pesca milagrosa. Debemos cultivar nuestra capacidad de ascesis para ofrecer a Dios nuestro cansancio, nuestras oscuridades y fracasos, nuestros desánimos y equivocaciones, sabiendo que todo ello nos une a la cruz de Jesucristo. En ella realiza el Señor nuestra redención. Cristo no nos redimió por sus éxitos en la predicación o por sus milagros, sino por asumir la voluntad del Padre, en obediencia incondicional.

Y por ofrecerse a Dios en el ignominioso altar de la Cruz, presentando su muerte al Padre como sacrificio de suave olor, como oblación de sí mismo.

La acción apostólica ha de fundamentarse en la fe, en la ascesis, en la contemplación y en la plegaria. Éste es el testimonio y la lección que nos da el Señor. Todas sus intervenciones apostólicas eran precedidas por la referencia al Padre en oración entretenida.

Sólo quien está lleno de Dios puede comunicarlo a su alrededor. De la abundancia del corazón habla la lengua.

Nuestra sociedad necesita una voz permanente clara, limpia y entusiasta que grite, desde la abundancia del corazón, reivindicando el deber del respeto a Dios que evite cualquier forma de blasfemia o de ironía irreverente y presuntuosa. Hace falta la voz que recuerde, día a día, el deber del respeto a la vida desde su concepción hasta su muerte natural. Faltan lenguas que proclamen, desde el convencimiento ético y moral y desde el calor de la fe, el deber del Gobierno de la nación y de las instancias políticas de respetar la libertad de educación y la justa defensa de la familia fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer. Es necesario que haya voces alzadas con buen tono, y sin agresividad ni cansancio, para denunciar adoctrinamientos sectarios que atentan contra la libertad de espíritu de los ciudadanos y contra el debido respeto a la infancia. Es muy importante que se haga presente en la sociedad la voz de un verdadero humanismo cristiano capaz de redimir este pensamiento débil que debilita la razón, y esta sociedad sumida en el círculo oscuro y vicioso de sus propias concupiscencias instrumentalizadas por intereses partidistas y económicos. En fin, es muy necesario que se alce la voz dela verdad, la voz de Cristo, que es el camino, la verdad y la vida para todos los que creen en él.

Y esa voz, en la mayor parte de los casos, debe ser la voz del seglar cristiano convencido y apóstol responsable, la voz del padre, del educador, del político, del profesional competente. En definitiva, la voz de los apóstoles seglares, llamados a iluminar cristianamente el orden temporal.

Que celebremos la Jornada eclesial del apostolado seglar precisamente en el Día de Pentecostés entraña un mensaje clarísimo: necesitamos la presencia y la acción del Espíritu en nosotros para lanzarnos sin miedos, sin tibieza, sin reticencias, y con fe y esperanza, a la urgente y dignísima misión del apostolado, de un apostolado personal pero también asociado, integrado en la vida diocesana y parroquial, y compartido con quienes han recibido la misma vocación, aunque con diferentes matices.

Necesitamos el don del Espíritu para andar unidos todos los grupos cristianos en la misión que debemos cumplir como pastores y como apóstoles.

En toda celebración eucarística el sacerdote ora al Padre diciendo "Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre del Señor"(Pleg. IIª).

Nadie tenemos la exclusiva ni la capacidad de llevar a cabo a solas la inmensa tarea que es propia de la Iglesia. En la comunión está la esencia de la Iglesia como Cuerpo de Cristo orgánicamente unido y vivo. En la colaboración entre cristianos y entre instituciones eclesiales, que dimana de la comunión, se manifiesta la fuerza de la Iglesia.

Asumir la vocación

Cuando la naturaleza entera, y también la humanidad, gimen con dolores de parto esperando la redención, como nos dice hoy S. Pablo, debemos considerar, con optimismo y confianza, desde un claro y fuerte sentido de Iglesia, que nuestra vocación al apostolado nos une a la misma acción de Cristo y, por tanto, nos dignifica. Asumámosla con renovado entusiasmo y con plena confianza en el Señor que obra todo en todos por medio de su Espíritu.


Centrales

Es otra de las acciones emprendidas con motivo del doble aniversario que se ha celebrado en la Diócesis

En breve saldrá a la luz un libro sobre la Catedral de Badajoz

Con la celebración de un Congreso sobre la Eucaristía, se clausuran el próximo fin de semana en Mérida los actos del doble aniversario que nuestra Diócesis ha venido celebrando durante este curso pastoral. Un doble aniversario en el que se ha recordado dos hitos importantes de la historia diocesana y que ha tenido como protagonistas a las dos ciudades que conforman el nombre de la sede episcopal: Mérida y Badajoz. La primera, porque se han celebrado los 1750 años de la carta que San Cipriano de Cartago dirige a los cristianos de Mérida, dando pruebas así de la existencia de una comunidad viva y plenamente constituida, con su obispo a la cabeza. Y Badajoz, porque también se ha celebrado el 750 aniversario de la "plantatio ecclesiae", la instauración de la diócesis pacense.

Desde que en el mes de octubre pasado Monseñor Santiago García Aracil, arzobispo de Mérida-Badajoz, inaugurara los actos de este doble aniversario, se han sucedido en la diócesis diversos acontecimientos entre los que destacan las peregrinaciones a la Catedral que, durante los domingos del tiempo de Cuaresma, llevaron a más de 5.000 personas a Badajoz para celebrar la Eucaristía junto al Arzobispo.

Libro sobre la Catedral

También, dentro de estas celebraciones, la diócesis ha iniciado el proceso de canonización de los mártires de la persecución religiosa de 1936-1939. Además, se ha preparado una gran obra sobre la Catedral de Badajoz, que ya se encuentra en imprenta, en la que se han recogido todos los aspectos -históricos, artísticos, musicales o documentales- de la sede diocesana, y que nace con vocación de ser la obra de referencia clave en lo que respecta a este gran templo diocesano.

Pero no sólo se han realizado estas acciones. También está en su recta final el Misal propio de Mérida-Badajoz, en el que se recogen las oraciones y textos propios de los santos y beatos que tienen conexión con nuestra diócesis. Y ya están en marcha los trabajos de restauración que, bajo el patrocinio de Caja Badajoz y la Junta de Extremadura, se están realizando en la capilla y retablo mayor de la Catedral de Badajoz y que también se realizarán en la Concatedral del Mérida.

Valoración positiva

Con esta doble celebración lo que se quería era hacer memoria y tomar conciencia de lo que significa ser miembro de una diócesis y pertenecer a una comunidad diocesana. El Vicario General de Mérida-Badajoz, Francisco Maya Maya, ha valorado para 'Iglesia en camino' el proceso vivido durante este curso y ha señalado que "se han dado pasos hacia una mayor sensibilización y una mayor concienciación de lo que significa pertenecer a una diócesis y todo ese proceso que se ha vivido hay que evaluarlo positivamente".

Para Francisco Maya, además, este doble aniversario es un punto de partida para responder a los retos que se le plantean a la comunidad diocesana y que pasan por dar respuesta a la crisis en la transmisión de la fe en la que está sumido nuestro entorno. De ahí que el Plan Pastoral Diocesano, que pronto verá la luz, tiene planteado como objetivos preferenciales los alejados, la familia y la formación laical.

Precisamente, este último aspecto, está en el trasfondo del Congreso sobre la Eucaristía que servirá como colofón a los actos de este doble aniversario. Como explicaba Maya Maya, "el laico necesita las herramientas necesarias para saber dar razón de su esperanza. Y eso en este momento -más que nunca- desde una confesión de fe clara y desde un compromiso por transformar la realidad. Y todo esto desde unas claves de vivencia y celebración de la fe. Por eso la Eucaristía tiene que estar como eje central de la vida del cristiano. De ahí que la misma Conferencia Episcopal Española halla querido situar la Eucaristía como el elemento vertebrador de todo su plan pastoral. Y de ahí también que ésta sea el tema del Congreso que vamos a celebrar".

Junto al Congreso, y también en Mérida, Monseñor Santiago García Aracil presidirá la celebración de la Eucaristía de clausura de los actos del doble aniversario en la Concatedral de Mérida, a la que seguirá la procesión del Corpus por las calles de la ciudad.

Programa del Congreso sobre la Eucaristía

Viernes, 16 de junio

18'00 hrs. Oración

18'30 hrs. Ponencia y diálogo: "Preparar y celebrar la liturgia dominical", a cargo de Manuel González, profesor de liturgia.

20'00 hrs. Recital de coros parroquiales.

 

Sábado, 17 de junio

10'30 hrs. Oración

11'00 hrs. Ponencia y diálogo: "Ordo Missae", a cargo de Monseñor Braulio Rodríguez, arzobispo de Valladolid.

18'00 hrs. Oración

18'30 hrs. Ponencia y diálogo: "Un cristiano laico ante la Eucaristía", a cargo de José Tomás Raga, doctor en Economía.


Nuestros Mártires

Don Juan Blanco Dávila, mártir en su propio pueblo tras una extensa labor sacerdotal

Nació el día 29 de agosto de 1874, en Zalamea de la Serena, provincia y obispado de Badajoz. Hijo de Diego Blanco Rodríguez y Nicasia Dávila Jara, naturales de este pueblo de labradores, en cuya iglesia parroquial fue bautizado con el nombre de Juan Antonio de Santa Ana por su tío D. Juan Dávila Jara el día 1 septiembre del mismo año.

Recibe el sacramento de la Confirmación, el día 24 de octubre de 1876, en la Iglesia de Nuestra Señora de los Milagros, que administró D. Fernando Ramírez y Vázquez, obispo de Badajoz.

Al cumplir trece años marcha al Seminario Diocesano, en Badajoz, donde cursa los distintos estudios previstos, conjugando los últimos años académicos con la actividad pastoral. Más tarde obtuvo la Licenciatura en Sagrada Teología en el Seminario Universidad Pontificia de Sevilla.

Ordenado en Zafra

Don Ramón Torrijos Gómez le imparte todas las ordenes sagradas en la capilla del Seminario conciliar. A los veinticuatro años, en la Arciprestal "Nuestra Señora de la Candelaria", de Zafra, recibe el Presbiterado el 4 de junio de 1898.

Durante los treinta y un años de vida sacerdotal ejerció los siguientes cargos: el 14 de mayo de 1989, cura ecónomo de la parroquia de San Fernando y Santa Isabel de Badajoz, alternado juntamente la docencia como profesor de Latín e Historia y de Filosofía y Literatura en la Academia Politécnica. El 9 de marzo de 1903 marcha a Alburquerque como cura propio de la de Santa María y confesor ordinario de las Religiosas Josefinas durante tres trienios. A principio del curso de 1913 vuelve a la ciudad de Badajoz con la tarea de Director y propietario de la Academia de Santo Tomás. El 23 de septiembre de 1915 es nombrado Capellán Mayor de la Real Capilla del Cristo de la Quinta Angustia de Zalamea de la Serena. A los dos años y por razón de enfermedad marcha a Madrid, previas las licencias oportunas, hasta el 1921. Posteriormente, viaja a Puerto Rico por asuntos personales, con permiso del señor Obispo. Vuelve a su pueblo natal y queda a la espera de nuevo destino.

El 12 de abril de 1932 se dirige al Vicario general, manifestándole que el Alcalde del pueblo le ha prohibido asistir a los entierros con ornamentos y expresándole el deseo de que se lo comunique al señor Gobernador.

Posteriormente es nombrado Vicario Ecónomo de la de San Juan Bautista en la Haba, cargo que desempeña desde el 17 de julio de 1934 al 24 de septiembre de 1935. Como último ministerio pastoral desempeñó el oficio de uno de los capellanes del Cristo de Zalamea hasta su muerte.

Martirio y sepultura

Junto con el Jefe de Correos fueron transportados al cementerio, en cuya pared fueron martirizados con arma de fuego el 1 de octubre de 1936. Sus cuerpos fueron calcinados. Recibió sepultura eclesiástica en el cementerio de Zalamea el 25 de julio de 1938.


Información Diocesana

Se constituyó el pasado sábado

El Consejo Diocesano de Pastoral ya está en marcha

El pasado sábado, en la casa de oración de Gévora, se constituía el Consejo Diocesano de Pastoral en una ceremonia presidida por Monseñor Santiago García Aracil.

El trabajo comenzaba a las 10,30 de la mañana con la oración presidida por el Arzobispo, quien a continuación recordaba a los participantes qué es el Consejo Diocesano de Pastoral y cuáles son sus funciones y misión.

Finalizada la entrega de los nombramientos a los nuevos consejeros, éstos juraron sus cargos como miembros del Consejo Diocesano de Pastoral.

Una vez constituido el Consejo, comenzaba su primera sesión de trabajo con el nuevo Plan Pastoral Diocesano sobre la mesa, un Plan en el que se quiere dar prioridad a los sectores pastorales de familia, alejados de la Iglesia y formación laical.

Miembros

El Consejo queda formado por 46 miembros entre sacerdotes, religiosos y laicos, que representan a las zonas geográficas de la Archidiócesis, como son las arciprestazgos, y a los distintos sectores, desde las cofradías hasta los movimientos apostólicos y asociaciones laicales, el Cabildo de la Catedral o el Seminario

Misión del Consejo

Según manifestaba en el número 615 de Iglesia en camino el Vicario General, Francisco Maya, "el obispo posee diferentes consejos a través de los cuáles se asesora en distintos campos. Hay un Consejo de Economía, para todo lo administrativo, contable y de gestión de la diócesis; hay un Consejo del Presbiterio, donde están los distintos representantes de los sacerdotes de la diócesis, es un órgano que le sirve también para asesorar en el gobierno de la diócesis al obispo; y este Consejo Diocesano de Pastoral, que también es un órgano consultivo, en donde está representado todo el pueblo de Dios, es decir, hay sacerdotes, laicos y religiosos, y este órgano tiene como finalidad analizar, reflexionar las acciones pastorales de la diócesis y, al mismo tiempo, discernirlas y plantear al Arzobispo líneas y propuestas de acción de por dónde debe de ir la acción pastoral dentro de la diócesis".

 

Monseñor Santiago García Aracil realiza nuevos nombramientos en la Diócesis

El Arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor Santiago García Aracil, por la importancia que tiene el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, ha considerado oportuno nombrar como miembro del mismo al sacerdote Gabriel Cruz Chamizo, a quien avala su larga experiencia y acertadísima labor como Ecónomo diocesano durante 18 años. Así mismo nombra también como miembro del mismo Consejo al laico Julián Peña Ripado por su competencia en este ámbito como licenciado en Ciencias Económicas y empresariales y como director técnico, hasta ahora, de la administración diocesana.

Entre los fines del Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, además de la de asesoramiento en materia económica, se encuentra hacer cada año el presupuesto de la diócesis, de acuerdo con las indicaciones del Arzobispo, y dar criterio sobre la administración de los bienes diocesanos. Con los nuevos nombramientos, el Consejo, presidido por Monseñor Santiago García Aracil, queda formado por 10 miembros, entre sacerdotes y laicos.

Nuevos párrocos

Además, en el proceso de redistribución de algunos presbíteros para atender las necesidades de la diócesis que suelen afrontarse con vistas al nuevo curso pastoral, el Arzobispo a extendido los siguientes nombramientos:

Antonio Acedo Benítez, párroco de Montemolín y Administrador parroquial de Pallares.

Antonio Manuel Álvarez Becerra, párroco de Puebla de Obando.

Cesar Caro Puértolas, párroco de Atalaya, Administrador parroquial de La Lapa y Vicario parroquial de Nuestra Señora de la Candelaria de Zafra.

Simón Casimiro Salamanca, párroco de San Roque de Almendralejo.

Manuel Cobo Rayo, párroco de Nuestra Señora de la Candelaria de Zafra.

Francisco Delgado Mancha, párroco de Castuera.

Guillermo Díaz Manzano, párroco de San Francisco de Sales de Mérida.

Francisco Javier Moreno Soltero, párroco de Fuente del Maestre.

Antonio María Rejano Caballero, párroco de Valencia del Ventoso y Administrador parroquial de Valverde de Burguillos.

Así mismo, en cumplimiento del deber de atención a otras diócesis hermanas de Latinoamérica, y de acuerdo con sus respectivos obispos, han recibido destino en Perú los sacerdotes diocesanos siguientes:

Diego Isidoro García para la Archidiócesis de Huancayo.

Manuel Matos López, para la parroquia de Rodrigo de Mendoza, en la diócesis de Chachapoyas.

Manuel Vélez Álvarez, a la parroquia de Leymebamba también en la diócesis peruana de Chachapoyas.

 

Nuestra diócesis participa en los actos del 25 aniversario de presencia en Chachapoyas

Esta semana han regresado a la diócesis Juan Andrés Calderón y Pedro Losada, actual y anterior Delegado diocesano para la Cooperación Misionera respectivamente, que han estado participando en las celebraciones del 25 aniversario de presencia misionera de la diócesis de Mérida-Badajoz en la peruana de Chachapoyas.

Durante el tiempo que han permanecido en tierras peruanas han recorrido las diversas comunidades que forman la parroquia de Leymebamba, que fue la primera en la que se estableció un misionero diocesano. Además, también han visitado a nuestros misioneros diocesanos en la parroquia de Rodrigo de Mendoza, de la misma diócesis peruana, y a los de las parroquias de Sorochuco y Celendín, de la vecina diócesis de Cajamarca.

Durante su estancia en Perú, también mantuvieron un encuentro con el misionero diocesano Fernando Cintas, actualmente en la parroquia de San Pedro, en Mala (Cañete) y con las religiosas formacionistas de Lima.

 

Badajoz

El colegio Marista clausura los actos de su 75 Aniversario

El pasado martes, día 6 de junio, Monseñor Santiago García Aracil presidía la Eucaristía en honor de San Marcelino Champagnat, fundador de los Maristas, en el Colegio que éstos tienen en Badajoz.

Esta celebración fue también aprovechada para clausurar los actos que, durante este curso, se han realizado con motivo del 75 aniversario de la presencia de los Maristas en la capital pacense.

En la Eucaristía participaron más de 600 personas de la Comunidad Educativa Marísta, así como representantes de los colegios Salesiano, Santo Angel , OSCUS y Diocesano de Badajoz y, también, de la comunidad jesuita pacense.

 

Consiliario nacional de los ENS

El sacerdote diocesano Pedro Fernández Amo, ha sido nombrado consiliario del equipo nacional del movimiento Equipos de Nuestra Señora, llamado equipo supraregional en la terminología de este movimiento y que está integrado por un matrimonio y un consiliario en representación de cada una de las regiónes en las que, este movimiento, tiene dividida España.

Este nombramiento es para 5 años y, durante este tiempo, Pedro Fernández tendrá bajo su responsabilidad el acompañamiento y la formación del equipo supraregional.

 

Semana de la parroquia

La parroquia de San Juan Macías de Badajoz ha celebrado su semana parroquial, entre el 29 de mayo y el 4 de junio. Entre los actos preparados para la ocasión destacan las 24 horas de adoración eucarística el 1 de junio y la solemne eucaristía y procesión el día 4. En la procesión se estrenó un nuevo palio, cruz de guía y ciriales. El programa de la Semana contó, además, con dos conferencias: "La Eucaristía a través de la historia" a cargo de Julián Marcos Parra y "La Eucaristía y Cáritas" por el Vicario General Francisco Maya.

 

Nueva imagen

La parroquia de San Fernando y Santa Isabel de Badajoz ha adquirido una imagen de Santa Isabel, que procesionó por primera vez por las calles de la barriada pacense de la Estación el pasado día 30 de mayo.

Se trata de una en talla en madera, realizada en el norte de Portugal, que ha sido costeada por las aportaciones de los miembros de la comunidad parroquial .

 

Agenda

Mesa redonda organizada por Pastoral de la Salud

La delegación Diocesana de Pastoral para la Salud está organizando para el próximo día 14 de junio a las 18,00 horas en la Casa de la Iglesia de Badajoz, una mesa redonda con el tema "Contrastar la experiencia de acompañar y cuidar al enfermo y su familia". Intervendrán en el acto médicos internistas, miembros del equipo de cuidados paliativos, enfermos de cáncer recuperados y enfermos trasplantados, familiares de enfermos y agentes de Pastoral para la Salud.

Los destinatarios de la mesa redonda son, principalmente los agentes de Pastoral para la salud que estén trabajando de manera organizada en las parroquias y todas aquellas personas que están actualmente o quieran estar en un futuro acompañando a un enfermo.


Liturgia dominical

Celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad

Palabra de Dios

 

Libro del Deuteronomio 4, 32-34. 39-40

Habló Moisés al pueblo y dijo:

- Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás desde un extremo a otro del cielo palabra tan grande como esta?, ¿se oyó cosa semejante?, ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz de Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?, ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?

Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos, después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor tu Dios te da para siempre.

 

Salmo 32, 4-5. 6 y 9. 18-19. 20 y 22

R. Dichoso el pueblo que el Señor / se escogió como heredad.

La palabra del Señor es sincera, / y todas sus acciones son leales; / él ama la justicia y el derecho, / y su misericordia llena la tierra.

La palabra del Señor hizo el cielo; / el aliento de su boca, sus ejércitos, / porque él lo dijo, y existió,/ él lo mandó y surgió.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, / en los que esperan en su misericordia, / para librar sus vidas de la muerte / y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros aguardamos al Señor; / él es nuestro auxilio y escudo; / que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, / como lo esperamos de ti.

 

Carta de san Pablo a los Romanos 8, 14-17

Hermanos:

Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. Habéis recibido no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: ¡Abba! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde; que somos hijos de Dios; y si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con Él, para ser también con él glorificados.

 

Evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

-Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

 

Comentario Litúrgico

La eterna Trinidad

Desde pequeños se nos ha dado una catequesis muy simple sobre nuestro Dios. Se intentaba que los pequeños retuvieran la dimensión trinitaria de Dios y para conseguirlo no se dudaba en usar figuras geométricas como el triángulo o bien de la naturaleza como un árbol con tres ramas y un solo tronco. El esfuerzo pedagógico no carecía de buenas intenciones, pero los resultados fueron demasiado pobres.

Para llegar a esta conclusión basta con indagar sobre la piedad de nuestro pueblo cristiano y es fácil advertir que la Santísima Trinidad es un misterio que no ha calado en el corazón de los fieles. Han preferido quedarse con llamar a Dios "el Señor" sin especificar a que divina Persona se refieren y con el Cristo de su pueblo.

Si nos acercamos al evangelio de hoy, encontramos Cristo que envía a sus discípulos a predicar y hacer discípulos comenzando por bautizarles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo presentando así el ser de Dios con la riqueza existencial de una trinidad personal.

San Pablo, en la segunda lectura, ya nos acerca al misterio divino. Nos habla de la dinámica de la conversión y la vida cristiana. En ella hay un una fuente y un horizonte que es el Padre a quien Jesús llamaba Abba (papá), una fuerza trasformadora, que nos hace hijos del Padre y nos libera de la esclavitud del pecado, que es el Espíritu Santo y Cristo que por la encarnación se ha hecho hermano nuestro para hacernos hijos del Padre y roturar el duro camino de la vida que a todos nos toca hollar y sufrir.

Todo esto nos abre el horizonte de la vida cristiana desde la realidad de nuestro Dios: la Santísima Trinidad.

Antonio Luis Martínez

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

12, lunes: 1R 17, 1-6; Mt 5, 1-2.
13 martes: 1R 17, 7-16; Mt 5, 13-16.
14, miércoles: 1R 18, 20-39; Mt 5, 17-19.
15, jueves: 1R 18, 41-16; Mt 5, 20-26.
16, viernes: 1R 19,9a.11-16; Mt 5, 27-32.
17, sábado: 1R 19, 19-21; Mt 5, 33-37.
18, domingo: Ex 24, 3-8; Hb 9, 11-15; Mc 14, 12-16.22-26.

 

18 de junio: Santa Osana (+ 1505)

La santidad, piensan algunos, es cosa muy difícil. Y no es verdad, todo su secreto reside en amar mucho.

Esta joven testimonió que su santidad fue posible en la vida de palacio. Todo el mundo creía que estaba de maravilla. Y sin embargo, sufría como nadie podía imaginarse.

Después de morir, su confesor habló de ella con elocuencia y lleno de admiración. Contaba que se pasaba hasta siete horas haciendo oración, tenía una heridas interiores que renovaban en ella las de la Pasión.

Desde que era pequeña sentía una gran admiración por la teología. Pensaba que era el mejor estudio para entender a Dios. Se dedicó a comprar libros sobre esta materia en lugar de juguetes.

A los siete años cayó enferma. Una vez que se recuperó, los padres le permitieron que entrara en la tercera orden dominica. Aprovechó su estancia entre las hermanas de tal forma que en 1501 hizo su profesión religiosa, tras unos años de experiencias y de pruebas que demostrarían más tarde el grado de santidad que había adquirido.

Pero no se quedó en el monasterio. Volvió al palacio de Mantua. Los soberanos de aquellos años la nombraron superintendente del palacio. Eran conscientes de que bajo el mismo techo vivía con ellos un ángel. Cuando le llegó el momento de su muerte, los soberanos se arrodillaron ante su cuerpo para pedirle la bendición.

Ella les dijo que eso le correspondía al sacerdote. Éste le cogió la mano para ayudarle a que los bendijera.

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Los santos de la semana

12, lunes: Basílides, Onofre, León III, Mercedes Molina.
13, martes: Antonio de Padua, Aquilina, Aquileo, Eulogio.
14, miércoles: Eliseo, Proto, Fortunato, Metodio.
15, jueves: Amós, María Micaela del Stmo.Sacramento, Babrahán.
16, viernes: Quirico y Julita, Bassa, Aureliano, Lutgarda.
17, sábado: Blas y Diógenes, Nicandro y Marciano.
18, domingo: Corpus Christi. Marcos y Marcelino, Leoncio, Ciriaco y Paula.


Contraportada

Día de los pro orantibus

La Iglesia dedica este domingo a orar por los que oran

LOS monjes y monjas de clausura viven, trabajan y oran por nuestras necesidades y las necesidades de la Iglesia. Este domingo piden que nosotros oremos también por ellos con motivo de la Jornada Pro Orantibus, que celebra la Iglesia.

Sor Patricia Lázaro Domínguez es una religiosa Contemplativa Agustina que vive en el Monasterio de San Ildefonso de Talavera de la Reina. Manifiesta que las monjas "somos gente normal" cuya opción es "la opción de Otro que te ha llamado y te ha conducido y a quien ahora de forma más consciente vuelves a dar la prioridad total en tu vida". Este es su testimonio.

Cuando preguntaron a Jesús: "Maestro, ¿qué es la fe?" Él no dijo es esto o aquello. Sólo dijo:"Si tuvierais fe como un granito de mostaza le diríais a ese monte 'Quítate de ahí y arrójate al mar' y lo haría". Si pienso en estos años vividos en el Monasterio creo que la mejor manera de definirlos sería como "escuela de fe". En un principio mi opción, vida monástica agustiniana y con la tarea de la educación como dimensión peculiar de nuestro hacer contemplativo, fue apuntar directamente a una cosa: quería ser feliz. Sin embargo el monasterio está siendo, es, para mí, mucho más que la respuesta a esa ansia de felicidad que me trajo hasta aquí. Es la tierra adecuada dónde está brotando algo más hondo y que se va haciendo más fuerte, más fuerte aún que esa primera búsqueda. Es una necesidad vital: el instinto de buscar a Dios. ¿Se puede vivir en un Monasterio y no tener fe? ¿Se puede uno sumergir bajo el agua sin que, llegado el momento todo el ser pugne por subir a la superficie y respirar? Cada una de las facetas que constituyen nuestra vida según el carisma recibido de Ntro. Padre San Agustín: la interioridad y la oración, la vida fraterna, el silencio, el contacto asiduo con la Palabra de Dios, la liturgia vivida y el servicio a los hermanos es una inmersión en la vida de Dios que te pide la fe a gritos para seguir respirando. Y Jesús vuelve a decirme: "Si tuvierais fe como un granito de mostaza".

Interioridad y camino

"Si tienes fe como un granito de mostaza" La interioridad se hace camino, luminoso u oscuro, difícil o despejado, pero camino al fin, para encontrar la verdad sobre ti. Y llegas a un espacio habitado, la casa del Amor y del asombro por el Amor, el espacio de los encuentros verdaderos, del diálogo permanente: "¿qué piensas Tú de esto, Jesús?; ¿cómo lo ves Tú?" Para experimentar cómo Él te coloca en el sitio exacto desde el que mirar y ver, alejándote un poco de las apreturas de tus cosas.

Aquí empiezas a tener la segura confianza de estar en casa. Aún cuando no sientas o no veas ya sabes que tienes un lugar desde el que vivir "sobre roca". Vivir de otra manera supone un estar fuera de sitio que te hace volver a retomar, una y otra vez, el camino del corazón.

Tú y Dios

"Si tienes fe como un granito de mostaza" La oración es estar, tú y Dios. No tanto un darme vueltas sino decir "Tú" para caer en la cuenta de que esa misma palabra la está diciendo Él. El asombro vuelve, tal vez para no irse más, cuando escuchas a Jesús decir "Te amo", cuando el Espíritu hace brotar no sabes muy bien de qué profundidades el grito "Papá" y se convierte en el oxígeno del alma. Es ver a Jesús vivo y alimentarse de Él, es acudir a la Eucaristía para adorar, estar y recuperar el sentido de la realidad. Es conectarse al corazón de Dios, una gigantesca caja de resonancia donde resuenan todos los SOS que lanza el mundo, y sentirte llevada más allá del egocentrismo, hacia tus hermanos más próximos y más lejanos. Es la compasión, pasión que Jesús te mete dentro y que ya no te permite estar tranquila con "lo tuyo": "Padre, ya no puedo ir a ti sin mis hermano porque Jesús volvió conmigo a Ti".

"Si tienes fe como un granito de mostaza" La casa del Amor que tienes dentro es la Comunidad en la que habitas. Son los rostros, las sonrisas, las miradas, los detalles de cariño ocultos en lo cotidiano. Es el proyecto de vida profundamente humano porque es profundamente compartido. Es el espacio en el que vivir siendo uno, en el que amar a Dios a quien no veo en mis Hermanas a las que veo, y de las que conozco cuánto y cómo Él las ama. Es el espacio en el que ¡de nuevo! el asombro vuelve a surgir al reconocer el hacer y el decir de DIOS en cada una. Es el espacio de salvación, de protección y de impulso que Dios me regala, el jardín en el que florecer dando mi color y perfume particular.

"Si tienes fe como un granito de mostaza" El silencio se hace ambiente propicio para vivir a la escucha de la Palabra y de los otros. Desde el silencio puedes dar un paso atrás para mirar sin juzgar, para respetar el ritmo de Dios en lo que realmente pasa; desde el silencio puedes dar un paso adelante por sentir la urgencia de Dios que te llama a hacer algo.

Una con Él

"Si tienes fe como un granito de mostaza" En la Liturgia puedes estar allí mismo donde ocurre la historia de nuestra salvación siendo una con Jesús que se entrega por los hombres. Puedes oír su Voz en tu voz, unirte a la Iglesia entera del cielo y de la tierra celebrando fiesta por su Dios y rezar por el mundo entero.

"Si tienes fe como un granito de mostaza" El trabajo comunitario es un servicio a Cristo y a la Iglesia, es un encuentro con Él en el que poder expresarle tu amor. Es llevar a Jesús hagas lo que hagas: dar clase, limpiar un pasillo, preparar la iglesia, jugar en un recreo con los niños, todo brotará de esa Fuente escondida y sabrás, sin ver, que se está realizando el milagro del Amor y ¡de nuevo! surgirá el asombro ante la ternura de Dios que pasa a través de ti sin que tú misma sepas cómo.

Sor Patricia Lázaro Domínguez
Agustinas Contemplativas
Monasterio de San Ildefonso
(Talavera de la Reina)


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