Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 211 - Año V - 1 de junio de 1997
Director: José María Gil


Portada

Día del Corpus Christi: Eucaristía y Caridad

Cáritas: hoy tiene lugar en todos los templos la colecta del Día de la Caridad

En este domingo, una año más, las calles y plazas de nuestros pueblos y ciudades se adornan para recibir en ellas la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento, acompañado de los fieles que le muestran así su cariño y adoración. A la vez y por ello hoy es el Día de la Caridad. La Eucaristía es don y compromiso inseparables.
Nacida del amor extremo de Dios ha de llevar irremediablemente a la caridad. Así lo ha entendido siempre la Iglesia y así lo señala el documento base del 46 ¼ Congreso Eucarístico Internacional que se está celebrando desde hace una semana en Wroclaw (Polonia). El propio Juan Pablo II presidirá hoy allí la Misa "Statio Orbis" y animará al mundo entero a un compromiso efectivo de amor, especialmente con los más pobres. Lo de siempre: La alabanza divina y el amor fraterno.

Editorial

Diversiones con el alcohol

Volvemos sobre el problema de estos millares de chicos y chicas, entre la adolescencia y la primera juventud, que inundan las noches de los fines de semana, litrona en mano y en tertulia inacabable, cuando no sumergidos en la música frenética, el humo de los cigarrillos o las luces alucinantes de la discoteca.
Con diversos tonos y acentos se han pronunciado últimamente sobre el tema el jefe superior de Policía, el director regional de la Juventud y el delegado del Gobierno en Extremadura. Cada uno desde su competencia y responsabilidad, los tres han demostrado su preocupación por estos jóvenes y, muy particularmente, por el desmesurado consumo de alcohol que está generando en ellos una adición precoz.
Baste recordar los peligros que acarrea la conducción de automóviles en la baja madrugada, con la amenaza, tantas veces trágicamente comprobada, del accidente de tráfico que viene a sesgar bruscamente varias vidas en flor. Tampoco es ofender advertirles de los males de un alcoholismo precoz, disfrazado de euforia y bienestar transitorio.. Y, ¿será mucho hacerles ver a estos chicos, tan sencillos, buenos y entrañables los más de entre ellos, que su derecho al ocio se corresponde con el de los vecinos al descanso nocturno, y el de toda la ciudadanía a gozar de unas calles limpias y presentables?
Nos parece muy bien que se recuerde a los padres y educadores las responsabilidades que les incumben sobre sus hijos y alumnos. Pero éstos y éstas no son ya unos críos, dialogan, en sus domicilios y aulas, con las personas mayores que le son más allegadas. ¿No debería abrirse entre ambas partes una mesa de debate , sobre el ocio y la diversión, sobre el bien de los interesados y las repercusiones del fenómeno en toda la sociedad? Todo, menos cruzarnos de brazos y dejar el asunto en las manos, un tanto desamparadas, de la policía del Distrito.

Carta del Arzobispo

Uso y abuso del dinero

El dinero fue en su origen, y sigue siéndolo hoy en todas sus versiones, un invento genial. Sustituyó el trueque de la gallina por un cesto de legumbres, de la piel de un cordero por el hacha de sílex. Tasado todo eso en monedas, billetes, cheques al portador o visas oro, el dinero simplifica, facilita el comercio a todos los niveles, el progreso y el bienestar. Simboliza también -y esto ya no es tan bonito- el conjunto de los bienes materiales, la opulencia y el poder, para lo bueno y para lo malo. Se merece, en infinitos casos, el viejo estribillo de la canción andaluza: "mardito parné".
Vamos con su lado bueno. Recordemos el salario del obrero o del modesto profesor, la hucha ilusionada del niño, el regalo de los novios, el pago del último plazo del piso o del coche, el pellizco de la lotería, que viene a sanear de deudas el presupuesto familiar. Dinero para alimentar y vestir a los hijos, para su educación a un nivel razonable y para casarlos con decoro. Recursos obtenidos del trabajo constante y abnegado de los dos cónyuges; de los primeros sueldos de la hija o del hijo mayor. Sudor de la frente, alegría de los frutos. Todo ganado a pulso, disfrutado en compañía. Dinero, el más sagrado, compartido con familiares pobres, en ayudas solidarias a la Iglesia y a los pobres.
El Evangelio no nos obliga, sino todo lo contrario, a combatir o rechazar lo que hoy se denomina, en Europa y en América, la sociedad del bienestar: trabajo, vivienda, cultura, sanidad, libertades, pensión decorosa en la jubilación. Lo que pasa es que un tal nivel de vida para toda la población exige trabajo, austeridad y buena administración en las familias, en las empresas, en los municipios, en los organismos del Estado. Hasta ahora casi nunca se han logrado a satisfacción tales resultados. Crece, sí, el bienestar de muchos; el de la mayoría tal vez. Pero se generan, a la vista está, legiones de parados, bolsas humillantes de pobreza. Mientras tanto los acomodados no se quedan en eso; sino que se despegan de allí hacia la opulencia los más listos, los más laboriosos o los menos escrupulosos.
Ellos, cada vez más ricos; y los de abajo cada día más pobres o, por lo menos, más distantes de los primeros. El dinero puede aproximar, equilibrar los desniveles sociales. Pero, dejado a su antojo, empuja a unos y precipita a otros¡Economía social de mercado! Eso suena muy bonito. Pero, ¿lo es en realidad? No hay Maastricht que valga -y yo soy partidario- si no se desemboca en una Europa, una España y una Extremadura, cada vez más justas y solidarias. ¿Cómo? Con una mentalización orientada a la solidaridad y con una justicia distributiva aplicada férreamente por las leyes democráticas.

¿Un derroche caritativo?

Existe una trampa en el ambiente, de la que me ha costado bastante escapar, dándole vueltas en mi cabeza. Verán. Se nos exhorta ahora por todas partes, como si se tratara de un consejo religioso, a incrementar a toda costa el consumismo. Y con el siguiente argumento: Si no se consume, no se produce; si no se produce, no se trabaja; llegamos así al paro y, con éste, a la pobreza total, o a una carga inmensa sobre la economía del país. ¡A consumir se ha dicho! ¡Cuanto más consumas y gastes, más caritativo serás! ¿ ?
A esos argumentos, tan irreprochables en apariencia, hay que replicarles, a mi juicio, con un distingo bastante esclarecedor. Valga lo del consumo para reducir el paro. Pero, el consumo, ¿de quiénes?¿de los que derrochan fortunas en casinos, cruceros, superrestaurantes y acaso en orgías? Me planteo, un poco en broma, que si cien pobres consumen cien platos de un alimento básico, ¿no generan tanta o mayor producción, tanto o más trabajo, como el de un potentado que hiciera un gasto parecido en productos de superlujo para su consumo personal? El despilfarro escandaloso no está justificado ni tan siquiera por motivos económicos y sociales. Ayúdenles a los pobres a consumir, si quieren conseguir a un tiempo justicia y desarrollo.

Ganarlo, gastarlo y darlo

Me salgo de estos berengenales para volver al uso del dinero, del que llevo dicho que tiene su justificación en una sociedad de bienestar y, por supuesto, resulta aun más indispensable en personas y familias de niveles sociales más precarios. Sean cuales fueren las condiciones económicas de un ciudadano o ciudadana, su manera de tratar el dinero será siempre un test muy seguro de su madurez personal y, no digamos, de su sensibilidad cristiana. El modo de ganarlo, de gastarlo o de darlo nos proporciona la radiografía profunda de cualquier personalidad. Gentes hay que viven para el dinero, en todas las clases sociales. No les hablen de otra cosa, que les trae sin cuidado. Son los ludópatas, los pendientes noche y día del cupón y de la loto, de la quiniela y del bingo. Y, a mayor escala, los que sueñan el negocio fácil, la especulación fantástica, la ocasión del pelotazo.
Pues, aunque les suene a anticuado, nada hay tan gratificante ni tan decoroso, como ganarse el pan con el sudor de la frente. Obtener los recursos, para sí y para la familia, al precio de un rendimiento riguroso. En el campo, en la cocina, an la tienda, en la cátedra, en el despacho parroquial, en el Parlamento autonómico. Aún así, el talento, el esfuerzo, los apoyos de otros y el factor suerte, que tienen también lecturas providenciales, son determinantes de que las diferencias de ingresos sean llamativamente diferentes, entre diversas personas y familias.
Desde el punto de vista moral, a los pobres que sepan administrarse no hay que darles consejos piadosos. Ellos suelen darnos ejemplos admirables de armonía familiar, de sacrificio recíproco, de agradecimiento a Dios, de disfrutar de lo pequeño. Ahora bien, supuestas las escalas sociales, las gentes más acomodadas y las que pueden llamarse ricas, tienen oportunidades de un mayor desarrollo cultural, de otros espacios de relaciones humanas y de una cierta cultura del ocio, junto al desprendimiento de bienes en aras de la solidaridad.

El becerro de oro

Partiendo del Evangelio, a quien más se le da, más se le pide. Quienes optan por la cultura del tener, y nada o poco por la del ser o la del compartir, no entenderán este lenguaje. En cambio, se va incrementando el número de cristianos que agradecen a Dios su bienestar, y que sienten sobre su conciencia el drama de los pobres; que ofrecen sus personas y aportan sus recursos a los grandes proyectos de la solidaridad.
Ahondando en el Evangelio, todo creyente auténtico sabe muy bien que, como seguidor de Jesús, no puede servir a dos señores, a Dios y al dinero, porque donde está su tesoro allí estará también su corazón. Casi todo el mundo, incluídos no pocos cristianos, seguimos, no obstante, adorando al becerro de oro. De un lado, Jesús incluyó en el Padrenuestro la petición del pan diario. De otro, nos exhortó a poner la confianza en el Padre y salirnos de los afanes neuróticos por acumular bienes para mañana. La conversión auténtica, la fidelidad cristiana pasan por ahí. El que pueda entenderlo que lo entienda. ¡Señor, aumenta mi fe!
Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales

Día de la Caridad-97: Los obispos invitan a los españoles a ser concretos en la solidaridad

Cuando un año más, este domingo día 1, celebramos la comunidad cristiana de España el Día de la Caridad, en la festividad del Corpus Christi, y con este motivo la Comisión Episcopal de Pastoral Social quiere compartir con todos los creyentes, hombres y mujeres de buena voluntad, las exigencias del amor y la entrega de Cristo a todos los hombres y de una manera más particular a los más necesitados y marginados y en un comunicado de solidaridad y compromiso social nos recuerda que "en la Eucaristía, el Señor se revela como misterio de amor entregado. Si comemos su pan partido es para que cada uno de nosotros seamos capaces de darnos como el pan y alimentar a nuestros hermanos. Si bebemos la sangre de la entrega es para que sepamos entregarnos a los demás". Y es que la comunidad de los creyentes no puede concebir el gesto salvífico de la Eucaristía sin comunión, fraternidad, solidaridad y justicia.

Fidelidad y coherencia

En los albores del Tercer Milenio, nos recuerdan los obispos que el cristiano "no sólo celebra la Eucaristía sino que debe encarnar una existencia eucarística, convirtiendo en obras de caridad y justicia lo que celebró en el sacramento."
Y conviene recordar las palabras de Juan Pablo II llamando a todos los creyentes a vivir en fidelidad y coherencia con su fe en Jesucristo: "¿cómo no sentir dolor por la falta de discernimiento, que a veces llega a ser aprobación de no pocos cristianos frente a la violación de derechos humanos fundamentales? ¿Y no es acaso de lamentar, entre las sombras del presente, la corresponsabilidad de tantos cristianos en graves formas de injusticia y marginación social? hay que preguntarse cuantos, entre ellos, conocen a fondo y practican coherentemente las directrices de la Doctrina Social de la Iglesia".

Integración en Europa

El comunicado llama la atención de la sociedad sobre algunos de los costos sociales que sin duda lleva consigo la integración de nuestro país en Europa y si, a pesar de la buena salud de nuestra macroeconomía, ante los ajustes llevados a cabo por los poderes públicos, "¿no debemos preguntarnos si el reparto de los costos del ajuste se están distribuyendo equitativa y solidariamente entre todas las capas sociales? (...) ¿Corremos el riesgo de que, como frecuentemente avala la experiencia, sean los más débiles, los más pobres y marginados sobre quienes repercuten más sensiblemente las consecuencias de la etapa histórica, por otra parte necesaria que nos ha tocado vivir?"
Las exigencias éticas y la coherencia con el Evangelio exige de todos un compromiso de solidaridad, por eso, para los obispos, es motivo de esperanza que el movimiento de solidaridad arraigue entre nosotros ya que "la generosidad ante situaciones de emergencia nacionales e internacionales ha sido y es ejemplar (...) El voluntariado social cristiano y humanitario está en auge."
Después de recordarnos que la presente coyuntura social hace cada vez más necesario un voluntariado social, el comunicado hace una llamada de atención al lema de Cáritas para esta jornada de solidaridad cristiana: Si eres solidario, cumple. Hoy cumple, con el que, en el 50 aniversario de su fundación y fiel a su trayectoria, Cáritas, además de estimularnos a que seamos generosos en la colecta, interpela a la sociedad y a la conciencia cristiana para que fomente y desarrolle la solidaridad estructural que propicie un cambio fraterno, justo y solidario.

Eucaristía y caridad

La celebración eucarística, fuente y cima de la vida de la Iglesia, preparada mediante la lectura y la celebración de la Palabra, se confirma en la vida social con el amor y la caridad. "El hombre contemporáneo cree más a los testigos que a los maestros, cree más en la experiencia que en la doctrina, enla vida y los hechos que en las teorías (..) El testimonio Evangélico, al que el mundo es más sensible, es el de la atención a las personas y el de la caridad para con los pobres y los pequeños, con los que sufrenÈ.
La liturgia eucarística debe crear la base y la motivación para la caridad. Si no lleva a servir al hombre, a ayudar a los pobres y a los que sufren, no cumple todo su fin. Si la celebración eucarística no se expresa en una recíproca demostración de ayuda por parte de los que participan, se menoscaba uno de los elementos esenciales de la comunidad eucarística. Por el contrario, cuanto más brote de la liturgia la necesidad interior de servicio y de amor, tanto más se convierte la caridad en anuncio y testimonio, y, al mismo tiempo, es la invitación más eficaz a participar en la liturgia. Así, en medio del egoísmo y de la esclavitud moral de nuestra sociedad, la eucaristía asume una credibilidad particular frente a los que dudan y a los no creyentes. Cristo está presente en la eucaristía y en los sacramentos, en su Palabra; está presente también en los necesitados. La gran tradición patrística, representada por ejemplo por san Juan Crisóstomo, ha revelado la relación entre el sacramento de la Eucaristía y el sacramento del hermano, pobre y necesitado, recordando las palabras de Cristo: "Porque tuve hambre, y me disteis de comer. (...) Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 35)
(...) Las necesidades de los pobres, de los enfermos, de los débiles, de los que sufren, de los prisioneros y de los oprimidos, reveladas y elevadas a una luz sobrenatural, deben animar a la comunidad. Deben estimular la "colectaÈ, que de una parte es la oración en la liturgia, y de otra significa recoger ayuda, ofrendas y estimular la creatividad de la caridad. Es necesario recoger todo esto cuidadosamente, pero de la misma forma, en unión de los representantes de la comunidad, es preciso también distribuirlo. De esta manera, el amor concretado especialmente en la Eucaristía como servicio divino, se prolongara durante el servicio humano concreto, organizando una vida digna de todo hombre."
(Del texto base del XLVI Congreso eucarístico internacional de Wroclaw, Polonia)

La Fiesta del Corpus Christi

"Aunque en la Misa de Cena del Señor [que se celebra el Jueves Santo] se tiene un recuerdo especial de la institución de la Eucaristía, cuando Cristo cenó con sus discípulos y les entregó el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre para ser celebrado en la Iglesia, sin embargo, en la solemnidad del Cuerpo y de la Sangre del Señor se ofrece a la piedad de los fieles el culto de tan salvífico Sacramento, para que celebren las maravillas de Dios significadas en él y realizadas por el misterio pascual, para que aprendan a participar en el Sacrificio Eucarístico y a vivir mas intensamente de él, para que veneren la presencia de Cristo el Señor en este Sacramento y den las debidas acciones de gracias a Dios por los bienes recibidos". Con estas palabras describe el Ceremonial de los Obispos el sentido profundo de esta fiesta tan arraigada en el pueblo cristiano.

La fiesta

La fiesta del Corpus Christi se introdujo en la Iglesia en el siglo XIII, teniendo una decisiva intervención en ello la revelación privada del Señor a la religiosa Beata Juliana de Cornillon en la que le pedía se celebrara su presencia real en la Eucaristía, revelación que una comisión episcopal de Lieja dio por auténtica y el obispo dictaminó en 1246 que se celebrara la fiesta en dicha diócesis.
A los pocos años, sería el Papa Urbano IV quien con la bula Transiturus de 11 de agosto de 1264, ordena la fiesta universal del Santísimo Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo. Clemente V y el Concilio de Vienne confirmaron la fiesta y comenzó su rapida propagación por todo Occidente, gozando de un gran arraigo en la piedad popular y dando lugar a multitud de manifestaciones culturales y artísticas. El centro de la fiesta había de ser, según señalaba la propio Urbano IV, un culto popular de himnos y alegría. Por eso lo primero que se hizo fue confeccionar gran cantidad de canticos e himnos litúrgicos para el oficio de la Liturgia de las Horas, siendo especialmente brillantes los compuestos por Santo Tomas de Aquino, entre los que destacan el Adorote devote, el "Pange lingua", y la antífona del "O Sacrum Convivium".
La colocación de esta fiesta en el tiempo de Pentecostés, viene a a resaltar que la presencia de Cristo en la Eucaristía es hecha posible por la acción del Espíritu Santo.

La procesión

Por lo que se refiere a la procesión del Corpus Christi, no es ésta algo novedoso en la Iglesia al instituirse la fiesta del Corpus, porque ya en el siglo XI en el norte de Europa se llevaba la Eucaristía en la procesión del Domingo de Ramos, y también se hacía con gran solemnidad en las procesiones de reserva el Jueves y Viernes Santo. Testimonios de procesiones eucarísticas se tienen ya en 1279 en la diócesis de Colonia, en 1314 en Cataluña, y en 1350 en Roma. La Eucaristía se llevó en un principio cubierta dentro de cálices, vasos o custodias cerrados o velados, pero pronto se pasó a bellísimos ostensorios y a las ricas custodias procesionales. En nuestra diócesis ha puesto de relieve muchos exponente de este rico legado de fe, hecha plata, el académico Tejada Vizuete con sus estudios sobre nuestra orfebrería religiosa, especialmente la dedicada al culto eucarístico. Al referirse en concreto a la custodia procesional de la catedral de Badajoz, obra importante de la platería de Valladolid del Renacimiento, labrada por el platero Juan del Burgo a poco de iniciarse la segunda mitad del siglo XVI, el mencionado profesor Tejada Vizuete la describe en su "Guía del Museo de la Catedral Metropolitana de Badajoz" como una pieza de Òtipo turriforme que se eleva sobre un doble basamento cudrangular, con expansiones en los angulos extremos, una gran torre central de cuatro cuerpos, escoltadas por otras de menos desarrollo sobre referidas expansiones. Las medallas de los recuadros del basamento inferior representan escenas del Antiguo Testamento alusivas al misterio de la Eucaristía, si bien desordenadas en su lectura tras sucesivas restauraciones en los siglos pasados (sacrificio de Isaac, recogida del maná, etc.), y las del superior, escenas de la Pasión de Cristo, en la que el cincel se adentra casi, con perfeccionismo asombroso, por el mundo de la miniatura. Un ostensorio, labrado a principios del siglo XIX por el platero de la Catedral de Badajoz, José Rivero, ocupa el vano primero de la torre central; en el segundo vemos a Cristo resucitado sobre un hermoso sepulcro renacentista y en el tercero a Nuestra Señ;ora acompañada por angeles, albergando el último, en forma de templete circular abierto, una campana. Los cuatro evangelistas, de bulto y en su color de plata, ocupan el vano primero de las torres extremas, distribuyéndose otras figuras (profetas, sibilas, soldados) por diversos lugares".

La procesión

Al principio, tal y como describe el Ritual Romano de 1614, la procesión era sencilla y terminaba con la bendición final única con el Santísimo Sacramento. En Alemania a la procesión eucarística se le unió otra previa de bendición de los campos, pues al no ser propiamente la procesión eucarística un acto litúrgico y gozar por ello de mas libertad en sus formas y desarrollo, fue ésta un terreno propicio para que aparecieran en torno a ella costumbres propias de los distintos lugares. Así, por ejemplo, en algunas diócesis, al realizar el recorrido de la procesió;n se hacían cuatro paradas en diversos altares para bendecir los campos en dirección de los cuatro puntos cardinales.

Badajoz

La ciudad de Badajoz no fue ajena a acoger con entusiasmo estas manifestaciones de devoción eucarística, alcanzando su maximo esplendor en la segunda mitad del siglo XVI por el impulso que le diera el santo obispo Juan de Ribera, quien, como nos recuerda el historiador Solano de Figueroa, "asistía con tanto celo y fervor a su festividad que, aunque la halló festejada, añadió el modo y culto con que hoy se solemniza, no inferior a ninguna de las ciudades de España" En los demas pueblos de la diócesis también fue cobrando fuerza la procesión del Corpus como manifestación de fe eucarística. El pueblo supo dar cauce en torno a ella a manifestaciones de religiosidad popular y folclóricas, entre las que destacan los danzantes de Fuentes de León.
José M. Gil

Noticias

El Arzobispo don Antonio Montero, elegido miembro de la Real Academia de Extremadura

La Real Academia de las Letras y de la Artes de Extremadura, reunida el día 24 de mayo en la ciudad cacereña de Trujillo, ha elegido como académico de número al arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero Moreno, quien, según ha manifestado el presidente de dicha institución, el escritor y periodista don José Miguel Santiago Castelo, une a su faceta religiosa "las de un magnífico poeta, escritor y periodista".
Para el mencionado director de la Academia de Extremadura -máxima institución consultiva de la Región, que cuenta entre sus filas a las más destacadas personalidades del ámbito cultural extremeño- el nombramiento del primer Arzobispo de Mérida-Badajoz constituye un motivo de satisfacción y honor compartido por todos los académicos, por contar, a partir de ahora, con una de las personalidades más relevantes de la región en la que lleva de obispo hace diecisiete años.

Reconocimiento

Se reconoce así la larga trayectoria personal de un hombre de Iglesia, don Antonio Montero, quien con su gestión, en estrecha colaboración con los otros obispos extremeños, ha recuperado para Extremadura la sede arzobispal, la cual es en lo religioso y social un elemento de primer orden para trabajo conjunto por la Región.
Además, con esta distinción se rinde homenaje a la fecunda labor literaria y periodística del Arzobispo de Mérida-Badajoz, iniciada en los comienzos de su tarea sacerdotal en la revista poética "EstríaÈ, junto a escritores como José María Javierre, Luis Alonso Schekel, José Luis Martín Descalzo y José María Cabodevilla, y que sigue ejercitando con renovado esfuerzo.
Al conocer la noticia de su elección, mientras realizaba la Visita Pastoral al Arciprestazgo de Fregenal de la Sierra, don Antonio ha declarado que con su agradecimiento va también su compromiso en favor de la cultura y las artes en Extremadura, valorando además que en su presencia en esta alta institución esté también presente el pensamiento cristiano: "Se trata de una aplicación más de mi ministerio por la que junto a hombres eminentes con conocimiento del idioma, estudios de investigación o creatividad artística, habrá una palabra que representa un poco al mundo del espíritu y del humanismo cristiano".

Larga trayectoria periodística

Don Antonio inició su labor periodística como subdirector de la revista "Ecclesia", en el año 1953, y cinco años después fue nombrado director por el cardenal Pla y Daniel. En este cargo permanece hasta 1967, año en que pasa a dedicarse junto a un grupo de prestigiosos sacerdotes y laicos a una de sus obras más importantes: la institución editorial PPC.
Esta tarea es reanudada en 1993 con la aparición de la revista diocesana "Iglesia en camino", desde la que se dirige a los lectores con una carta semanal en la que trata los temas más variados de la fe y el vivir cristiano, con un estilo directo y cuidado, donde a la belleza de su prosa une la profundidad y madurez de un maestro de la vida interior y de la militancia cristiana. Fruto de este trabajo periodístico es la pronta publicación de una recopilación de estas cartas en un volumen titulado "Creyentes y testigos".

Las buenas letras de Don Antonio

La noticia del ingreso de don Antonio Montero en la Real Academia de Extremadura ha podido sorprender a más de un lector de los Diarios del pasado domingo. Otros la aguardaban hace tiempo, sea porque tal nombramiento se demandara como lógico en el contexto cultural de la región, sea porque el rumor, primero, y luego la noticia de su presentación ante la institución académica por algunos de sus miembros hubiera llegado a sus oídos. Para todos, en fin -sorprendidos, expectantes o noticiosos-, el acontecimiento, que ahora nos mueve a felicitar sinceramente a don Antonio Montero, ha generado la connatural alegría.
Muchos serán los que sopesarán el mérito o los méritos que le hacen acreedor de su pertenencia, como miembro de número, a la docta corporación. Los historiadores enfatizarán su extraordinaria contribución al conocimiento de un momento apasionante y apasionado de esa realidad española que, si bien no lejana en el tiempo, es ya, por suerte, "historia". Los periodistas insistirán en la maestría con la que todavía aborda sin desmayo facetas peculiares de ese no fácil género que llamamos "periodismo". Los poetas consagrados menos jóvenes recordarán acaso que don Antonio, en momentos de su juventud estudiantil y sacerdotal, lograba obra granada, mientras que los más jóvenes advertirán que el manantial lírico, aunque sea soterrado, aflora con frecuencia en su palabra y en su pluma. Cada razón parcial podría resultar suficiente como mérito; pero los tres sumandos desbordan con holgura las exigencias requeridas para el caso y así lo reconoce, nos parece, la Real Academia de Extremadura que le honra y se honra con recibir en su seno a don Antonio Montero.
Por nuestra parte subrayamos, como factor común que enhebra los sumandos antes dichos, la bondad de las letras del nuevo académico de la de Extremadura, que se adjetiva, precisamente "de las Letras y las Artes"; una bondad que se nos brinda semana tras semana, cuando encaramos la lectura de esas pequeñas joyas de sus cartas, humanísimas y cristianas, que se convierten en todo un prodigio literario por la pluma de nuestro Arzobispo en nuestra reconocida, más allá de nuestros lares, Iglesia en Camino. Si la palabra "bueno" connota referencias inmediatas de índole ética, particularmente añoradas por los espíritus de esta era de la "ciudad secular", tampoco hemos de echar en olvido que los escolásticos, en un alarde de profundidad y finura del pensamiento, privilegiaron, sobre todo, el valor ontológico del "bonum", como una propiedad trascendental del ser, cuyo fundamento radica en la debida perfección. De esta manera el bien se hace apetecible.
Con la bondad, pues, de sus letras don Antonio aporta a la Academia lo en sí apetecible, desde la perfección misma que las cualifica. Sucede entonces que no se queda lejos de otro valor sancionado por aquella, las Artes, porque el "bonum" y el "pulchrum" se referencian mutuamente en la unidad del ser.
Franciso Tejada Vizuete
De la Real Academia de Extremadura

Los sacerdotes y seminaristas de las diócesis extremeñas se reunieron en Guadalupe

Convocados por los obispos de la provincia eclesiástica extremeña, 350 sacerdotes de las diócesis de Coria-Cáceres, Mérida-Badajoz y Plasencia, acompañados de los seminaristas mayores, se dieron cita el pasado día 22 de mayo en el Monasterio de la Patrona de Extremadura, para participar en una convivencia sacerdotal, enmarcada dentro de los preparativos que en este año se están realizando de cara al Gran Jubileo del Año 2000.
Los actos comenzaron con una conferencia pronunciada por el catedrático de teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, don Olegario González de Cardedal, que tituló su reflexión "La figura de Cristo y la figura de la Iglesia: meditación teológica a la luz de los últimos cincuenta años".


González de Cardedal


Dicha conferencia, adaptada al auditorio sacerdotal, fue una verdadera y bella meditación teológica en la que el profesor González de Cardedal dio un repaso a los distintos modelos de cristología tenidos en el último medio siglo y su repercusión en la eclesiología. "La realidad de Cristo -señaló- es el objeto de nuestra misión como predicadores y guías de almas, como generadores de esperanza, y la Iglesia es el ámbito que nos antecede y acoge, y dentro del cual se ejerce nuestra misión apostólica".
Esta mirada a los cincuenta últimos años de la teología tiene para González de Cardedal "una doble intencionalidad: percibir la plenitud de misterio de Cristo, que en alguna forma hemos podido redescubrir en orden a ser llenados nosotros mismos de esa plenitud, y también percatarnos de en qué medida esa complejidad del misterio de Cristo puede convertirse en una fragmentación dispersa, sin descubrir el eje de unidad salvífica que para nosotros significa". González de Cardedal invitó a no fragmentar la figura de Jesús ya que es necesario que al hombre de hoy le llegue Cristo en todas sus dimensiones.
Desde el punto de vista de la cristología, dividió el último medio siglo en cuatro fases: la primera de ellas dura hasta 1954 y de alguna manera prolonga la sistematización que de la cristología hace Santo Tomás de Aquino, partiendo del esquema de Calcedonia. A partir de 1954 y de la mano de Karl Rhaner se produce un giro, lo que Olegario llama fase de repensamiento inicial , que llega hasta 1965 en que empieza la fase de deconstrucción crítica , "una especie de desmontar aquella cristología para recomenzar de nuevo, como si hasta entonces nada se hubiera hecho. Es la fase de los ensayos con pretensión de genialidad, de las presentaciones fragmentarias", frecuentes hasta 1980. A partir de ese año se va hacia la síntesis, "que más allá de la recolección de fragmentos, de ensayos geniales, va a una búsqueda de una compresión de conjunto, sistemática y coherente" del misterio de Cristo.

Identificación con Cristo

Tras la conferencia, los sacerdotes, presididos por los obispos extremeños y el obispo coadjutor de Formosa (Argentina), el también extremeño don José Vicente Conejero, concelebraron la Eucaristía de la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Durante la homilía, el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero Moreno invitó al clero extremeño a una mayor identificación existencial con Cristo sacerdote, Cabeza y Pastor.
Esta convivencia en Guadalupe, en la que también se rindió homenaje a los sacerdotes que en este año cumplen sus bodas de oro y plata, ha servido para estrechar aún más los lazos del clero de las diócesis de la provincia eclesiástica extremeña.

La parroquia pacense de San Roque recoge medicamentos para enviarlos a Perú

Como ya han hecho otros años, los jóvenes de la parroquia pacense de San Roque han iniciado la campaña de recogida de medicamentos para enviarlos al Tercer mundo, concretamente a la diócesis peruano de Chachapoyas. Los medicamentos pueden ser entregados en las distintas parroquias durante los días 1 al 20 de junio, posteriormente, este grupo de jóvenes se encargara de recogerlos y clasificarlos. Es muy importante tomar conciencia de la necesidad y de los pocos recursos de que disponen las gentes a las que van a ser enviados y los muchos problemas de salud que pueden resolverse con ellos.
El año pasado fueron recogidos 525 kilos de medicamentos, cantidad que se desea superar este año.

La Codosera: Miles de fieles acudieron a Chandavila

A pesar de la lluvia, varios miles de personas se dieron cita el pasado domingo en La Codosera para celebrar la festividad de su patrona la Virgen de Chandavila. Los actos comenzaron a las 9 de la mañana con la misa que fue transmitida por la Cadena COPE para toda la provincia. Al medio día y con una lluvia torrencial, 4.000 personas asistieron a la celebración del Misa mayor que fue cantada por el Coro de la Catedral de Badajoz.
Esta advocación dolorosa de la Virgen ha adquirido en los últimos años una gran relevancia y es aprovechada pastoralmente para una intensa formación espiritual de los fieles y un mayor compromiso cristiano.

Éxito de la Misión Popular Renovada en Villanueva del Fresno

El pasado domingo ha finalizado la Misión Popular Renovada que desde el día 8 de mayo se ha celebrado en la parroquia de la Purísima Concepción de Villanueva del Fresno y en la que han participado seis misioneros claretianos de Almendralejo, una religiosa, sor Consuelo, y el matrimonio Martín-Cuevas seglar con la colaboración especial del párroco de la localidad, don Juan José Rascón.
Entre los muchos actos realizados destacan el Viacrucis celebrado por las calles del pueblo con la imagen del Cristo de la Expiración, que goza de una gran devoción; las 60 Asambleas Familiares Cristianas que repartidas por todas las calles de la localidad fomentando la vivencia comunitaria de la fe en la parroquia mediante la formación de pequeños grupos de reflexión y oración.
También han sido importantes las reuniónes de jóvenes y la celebración de una emotiva Eucaristía en la que más de sesenta matrimonios volvieron a renovar sus promesas sacramentales y donde estuvo presente el párroco anterior, don Juan Antonio Delgado, quien hace más de un año puso en marcha el proceso misional que en estos días ha tenido su etapa central.
De éxito se puede clasificar el desarrollo de esta Misión Popular que ha logrado motivar e ilusionar a todo el vecindario y durante la cual Villanueva del Fresno ha vivido una experiencia inolvidable que ha de continuar en un compromiso efectivo de vida cristiana en los distintos ámbitos de la parroquia.

Mirada a nuestro tiempo

Adoradores

La adoración es una de las actitudes fundamentales en la relación del hombre con Dios. Por ella el hombre siente ante Él su pobreza de criatura y su indignidad de pecador y expresa la admiración por su infinita grandeza y santidad.
La etimología de la palabra adoración hace hincapié en un gesto que refleja humildad profunda, silencio lleno de estupor y escucha atenta y obediente. Con el término adoración hacemos referencia al gesto de llevarse la mano a la boca para callar y escuchar.
A lo largo de la tradición de la Iglesia una de las formas de manifestar esta actitud ha sido la adoración a Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía. Conscientes de que la presencia del Señor en el Pan consagrado dura lo que dura su aspecto de pan, la Iglesia promueve la adoración eucarística, también fuera de la Misa, a través de muchas formas como la visita al Santísimo Sacramento, la bendición eucarística, la adoración ante el Sagrario (destacando la Adoración Nocturna), la procesión del Corpus Christi, los Congresos Eucarísticos, etc.
En estos encuentros se produce un diálogo entre el Señor y nosotros: Él nos habla con su donación silenciosa y nosotros, prolongando la oración de la Misa, hacemos memoria de los dones de su amor y le damos gracias, nos ofrecemos a compartir su entrega y le pedimos ayuda y fuerza, rogándole que interceda por nosotros ante el Padre. Estos actos de adoración se convierten así en fuente de misión, en invitación a la comunión eclesial y en llamada a la fraternidad.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Palabra de Dios:

Libro del Éxodo 24, 3-8

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el pueblo contestó a una:
- Haremos todo lo que dice el Señor.
Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer al Señor holocaustos y vacas, como sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después tomó el documento de la alianza y se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió:
- Haremos todo lo que manda el Señor y le obedeceremos.
Tomó Moisés la sangre y roció al pueblo, diciendo:
- Esta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos.

Carta de san Pablo a los Hebreos 9, 11-15

Hermanos: Cristo ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes definitivos. Su templo es más grande y más perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No usa sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna.
Si la sangre de machos cabríos tiene el poder de consagrar a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, cuánto más la sangre de Cristo que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos el culto del Dios vivo.
Por eso Él es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.

Evangelio según san Marcos 14, 12-16. 22-26

El primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:
- ¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?
Él envió a dos discípulos, diciéndoles:
- Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua: seguidlo, y en la casa que entre decidle al dueño: "El maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?" Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.
Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:
- Tomad, esto es mi cuerpo.
Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron. Y les dijo:
- Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios. Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

2, lunes: Tb 1, 3; 2, 1a-8; Mc 12, 1-12.
3, martes: Tb 2, 9-14; Mc 12, 13-17.
4, miércoles: Tb 3, 1-11a, 16-17a; Mc 12, 18-27.
5 jueves: Tb 6, 10-11; 7, 1, 9-17; 8, 4-9a; Mc 12, 28b-34.
6, viernes: Os 11,1b,3-4,8c-9; Ef 3, 8-12,14-19; Jn 19, 31-37.
7, sábado: Tb 12, 1, 5-15, 20; Mc 12, 38-44.
8, domingo: Gn 3, 9-15; 2Co 4, 13-5, 1; Mc 3, 20-35.

Comentario litúrgico

Venerar los sagrados misterios

Es una expresión de la oración colecta de hoy y que resume bastante bien el sentido de esta fiesta del Corpus Christi. Trata precisamente de avivar nuestra fe en la Eucaristía de tal modo que realmente veneremos en ella el Cuerpo y la Sangre de Cristo y lleguemos a comulgar con Él. Para "comulgar" con Cristo en la comunión eucarística hemos de darnos cuenta de que es un encuentro personal con El y que, sólo por la fe, la comunión sacramental es verdadera comunión viva y vital.
Debido al carácter dialogal que acompaña y arropa la presencia de Cristo en el sacramento, la comunión eucarística no la podemos reducir a lo puramente "sacramental sino que deberá ser siempre comunión "espiritual" o "dialogal".
De lo anterior se deduce claramente la conveniencia de nuestra participación en la liturgia de la palabra en la que, sobre todo, la palabra evangélica ha de ser escuchada y acogida en un clima de fe-confianza. Pues el evangelio nos anuncia el rostro del Cristo que recibimos en la comunión, como nos recuerda frecuentemente las antífonas de comunión.
Finalmente, también hemos de recordar que la comunión espiritual adquiere una especial importancia en el culto y la adoración-oración eucarísticos más allá de la celebración. Un culto que no deberá ser considerado ni como sustitutorio ni como ajeno a la celebración sacramental, sino como una prolongación de misma y sobre todo como una profundización de la comunión sacramental recibida, que deberá ser interiorizada y "revivida a la luz del evangelio escuchado en la celebración y profundizado en la oración personal.
Antonio Luis Martínez

Santoral

6 de junio: San Artemio (+ 304)

Era el director de la cárcel donde estaban apresados los santos Pedro y Marcelino, dos amigos que, durante la cruel persecución del emperador Diocleciano, son terriblemente torturados en varias ocasiones: mientras curan de sus heridas, predican incansablemente un amor misericordioso, lleno de afecto y ternura, completo en el perdón.
La contrastante diferencia entre el bestial trato que reciben, y el sobrehumano que reparten, convierte a sus carceleros. La prisión viene a ser un grupo de catequesis de adultos que aúna tanto a encarcelados como a carceleros, hasta el punto de que la autoridad romana interviene para separar a Pedro y Marcelino,decapitados tras su flagelación.
Pero la predicación y el ejemplo de los dos amigos no ha sido en vano. El carcelero Artemio, junto a su mujer e hija continúan la labor catequética en la cárcel que, auténtico semillero de cristianos, es un foco de contagio cuyos virus y bacterias se llaman fe, esperanza y caridad.
En las catacumbas romanas de los santos Marcelino y Pedro, se recuerda al guardián Artemio, mártir junto a su familia: ¡Gracias por enseñarnos que el carcelero también puede encontrar el camino de la libertad! Por tu intercesión, bendito Artemio, consuela a la familia de Ortega Lara, con la fe, esperanza y caridad que sabes contagiar.
Manuel Amezcua

Santos de la semana

2, lunes: Marcelino y Pedro, Erasmo, Germán y Justo, Eugenio I.
3, martes: Carlos Luanga, Clotilde, Olivia,Juan Grande.
4, miércoles: Quirinio, Metrofanes, Optato, Pedro de Verona.
5, jueves: Bonifacio, Claudio, Doroteo, Sancho.
6, viernes: Sgdo Corazón de Jesús, Norberto, M. Champagnat.
7, sábado: Inmaculado Corazón de María. Colmano, Roberto.
8, domingo: Gildardo, Medardo, Severino, María del Divino Corazón.

Contraportada

Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Badajoz: Un camino de exaltación y devoción mariana


El amor a la Virgen se manifiesta en los pueblos de muchas maneras, todas sencillas y todas humildes pero llenas de ese fervor popular que tan grato es a los ojos de Dios y de su Madre. Muchos son los nombres bajo cuya advocación, en esta Patria nuestra de gran tradición mariana, se rinde homenaje a María, pero ninguno es tan popular, numeroso y ferviente como el de Nuestra Señora del Rocío que todos los años reúne a un millón de personas en un pueblecito de Huelva.
Almonte rompe todos los límites del fervor y del amor para cantar, bendecir y aclamar a su Blanca Paloma, Nuestra Señora del Rocío, la Madre de Dios: María.
Días antes del domingo de Pentecostés, caravanas de pueblos enteros: hombres, mujeres, niños y animales marchan por los senderos que conducen al encuentro con la Virgen en Almonte en un camino fascinante de luces, canciones y rezos a María que se graba para siempre en el camino de la vida de sus almas, pues, al margen de criterios puristas y algunos desmadres que, sin duda, se producen, los peregrinos que acuden atraídos por la belleza del alma de María, se sentirán, antes o después, atraídos por el Divino Espíritu.

La Hermandad de Badajoz

La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Badajoz es, desde el 9 de marzo de 1993, filial de la Hermandad matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte, tiene más de setecientos hermanos de toda Extremadura, Portugal y otros puntos de España, su sede está en la calle pacense de la Sal y cuenta con su propio coro, formado por 30 voces, que actúa en celebraciones litúrgicas y benéficas y canta las preciosas "Misas rocieras" que celebran los hermanos en las fechas solemnes: la Misa de los Romeros Extremeños, la anual que tienen en el Monasterio de Guadalupe o la que celebran en marzo en Almonte ante la Virgen del Rocío, o ya en solemnidades menores como las misas de hermandad de los últimos sábados de cada mes en la parroquia de Santa María la Real.
Durante todo el año, la Hermandad programa actividades formativas en su sede y también los hermanos contribuyen de una manera activa en labores sociales y asistenciales. Una comisión dentro de la Hermandad lleva a cabo esta tarea, impulsada y formada por la Junta de Gobierno y abierta a todos los hermanos: colaboran con el comedor de San Vicente de Paúl, con Cáritas parroquial...

El "Camino" paso a paso

La Preparación, con mayúscula, se vive durante todo el año en el seno de la Hermandad para que cuando llegue la fecha tan deseada, todo salga lo mejor posible. Se inicia a finales de abril, concretamente este año el día 25, con el Pregón rociero y el Triduo de gloria y petición en la parroquia de Santa María la Real, y ya nos ponemos en mayo. Un año más para la Hermandad del Rocío de Badajoz ha llegado la fecha de iniciar el Camino: las camaristas de la Virgen han puesto toda su ilusión en la preparación de la carreta para que el Simpecado resalte lo mejor posible a la hora de hacer la presentación ante la Blanca Paloma al final del camino.
El día 11 de mayo, muy de mañana, se celebra en la explanada de la parroquia la Misa del Romero, cantada por el coro y se inicia el Camino en procesión acompañando al Simpecado con caballos, carrozas... Antes de llegar a San Isidro, donde se pasa una jornada de convivencia rociera, es imprescindible una parada ante la Virgen de la Soledad, Patrona de Badajoz, para rezar y hacer una ofrenda floral.
Lo normal sería iniciar ya el Camino desde San Isidro pero la Hermandad pacense es aun joven y no tiene la necesaria infraestructura. Es el jueves 15 cuando todos los hermanos se congregan en el paraje llamado Gato, en Huelva. Allí se instala el Simpecado y alrededor de él se reza el Rosario. Al caer la tarde se enciende la hoguera y los romeros pasan la noche rezando, cantando y -¿por qué no?- bailando a la Virgen. Al alba, y después de una Misa de romeros, se sale en procesión de camino hacia la Aldea del Rocío donde lo primero que se hace al llegar es ponerse a los pies de la Virgen para agradecerle el poder verla un año más. El sábado es el acto de presentación de todas las hermandades ante la Señora y el domingo de Pentecostés, en la solemne Misa presidida por el obispo de Huelva, todos los presidentes y hermanos mayores ratifican la profesión de fe católica.
Ha llegado la noche, se reza el rosario y es el gran momento: los almonteños sacan a la Virgen que pasa por delante de todos los Simpecados y se saludan en medio de oraciones y una creciente emoción. Mañana ya es el retorno.
Mary Murillo


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