Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

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iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://www.christusrex.org./www1/camino/camino.html

Número 393. 27 de mayo de 2001

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 


Portada

La Iglesia defiende a la familia como instrumento de vida y fuente de solidaridad

Instrucción pastoral "La familia,
santuario de la vida y esperanza de la sociedad"

Esta semana se ha presentado la instrucción pastoral "La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad" salida de la última plenaria de la Conferencia Episcopal Española, celebrada en el mes de abril.

El documento se divide en cuatro partes. En primer lugar, dirige una mirada a nuestra sociedad y a nuestra cultura en lo que concierne al valor de la vida humana, del matrimonio y de la familia. Analiza algunas claves antropológicas y éticas de nuestra civilización. Pretende adecuarse a la mirada misericordiosa de Dios sobre nuestro mundo presente (capítulo 1). En segundo lugar, presenta -con las luces de la razón y de la fe- algunas verdades esenciales sobre el matrimonio y la familia (capítulo 2), y sobre la vida humana (capítulo 3). En tercer lugar, ofrece criterios de juicio y orientaciones para promover el protagonismo de la familia en la mejora de nuestra sociedad (capítulo 4).


Editorial

Comuniones y confusiones

Estamos ante un asunto, a la vez gozoso e incómodo, luminoso y ambíguo. El lado bueno no hay que demostrarlo: Una estampa de inocencia, de ternura y de fe, donde los niños son protagonistas de un acontecimiento sagrado. Participan por primera vez en el banquete eucarístico, comen el pan de vida, en una palabra, reciben a Jesús. Les acompañan padres, abuelos, hermanos, compañeros de escuela y de catequesis. Gran acontecimiento comunitario, primera y bonita experiencia de Iglesia.

Pero ­ya empiezan los peros­ de ser un evento de fe se trueca en una fiesta de sociedad y ésta, a su vez, privilegia e impone todas las exterioridades de su repertorio: vestidos caros, reportaje fotográfico y video, regalos a granel, banquete bien surtido. Todo eso con aires de competitividad y de contraste, obsesos los padres, a menudo, no ya por salir del paso y quedar aceptablemente, sino por señalarse y sobrepasar a otros.

¡Qué contraste entre las dos versiones del acontecimiento! En términos de buen juicio y de sentido común, no tendrían porqué distanciarse tanto la entrañable celebración religiosa con la correspondiente y no contradictoria fiesta familiar. Pero no; el encuentro religioso por excelencia, del niño o de la niña creyentes con Jesús, su Señor y Salvador, su amigo misterioso, se ve arrollado por el oropel del dinero y los regalos, el traje costoso, la comilona de los mayores.

Más que rasgarnos las vestiduras y arremeter contra el montaje (gentes modestas que se entrampan hasta las orejas) llamemos al buen sentido y a la seriedad cristiana a los padres, los maestros, los catequistas, los pastores, para que robustezcan, con apoyo mútuo, la dimenisón religiosa de la Primera Comunión. Que no sea ésta la primera y la última . Que se programe la continuidad catequética y sacramental de los niños. Que esta epidemia tenga sus antídotos.


Carta del Arzobispo

Carta del Arzobispo don Antonio a los primeros confirmados del siglo XXI

III. Los jóvenes del nuevo siglo

Parece un salto mortal, pasar de los años cuarenta-cincuenta del siglo pasado (me cuesta llamar así a mi siglo XX) a esta primavera del nuevo siglo. Pero, ¡qué curioso!, no cuesta nada saltar desde el Evangelio a nuestros días, para encontrar en escenas y personajes como los descritos, un mensaje y un referente para nuestras situaciones de hoy. Comprendo que a tí, como a las chicas y chicos de tu edad, os resulte aún más distante o complicado inspirar vuestros enfoques personales en estilos o modelos del pasado. No va por ahí la cosa, de verdad.

En la Biblia y en el Evangelio aparecen todas las grandezas y miserias del hombre, todas las situaciones anímicas del niño, del joven, del adulto y del viejo. Iluminado todo ello por la sabiduría y misericordia de Dios y por el ejemplo de Cristo, camino, verdad y vida, ayer, hoy y siempre. El cuerpo y el alma humana conservan su identidad genética y su cuadro de reacciones durante siglos y milenios. La Historia, todavía hoy, sigue siendo, según todas las personas sabias, la gran maestra de la vida. Dentro de todo nos es más fácil a los mayores decirle algo a los jóvenes, porque todos lo hemos sido, que si a tí, o a otros de tu edad, os hicieran escribir para septuagenarios.

Os digo, pues, como impresión personal, que vuestro tiempo es más hermoso, más rico y más capaz de construir el siglo XXI que nosotros lo éramos para el XX. Se ha dado un salto tremendo, sin precedentes, en la ciencia, en la tecnología, en la economía, en la enseñanza, en la sanidad, en la vida entera. Todo eso son ventajas para los hombres y mujeres de la Extremadura, la España y la Europa del nuevo siglo. Digamos que suponen también unos fuertes desafíos para las generaciones juveniles, a las que os toca portar ahora la antorcha olímpica de un futuro inmediato.

Como hombre que soy de fe y como Pastor de la Iglesia, os emplazo con cariño y una palmada en la espalda, a que toméis a pecho el desarrollo integral de vuestra persona, el compromiso solidario con la sociedad, la presencia activa y alegre en la Iglesia. Todo ello como respuesta personal y responsable al bautismo, la catequesis, la vida sacramental, la formación cristiana, que han precedido a la confirmación.

Sí, ya sé que no lo tenéis fácil. Habéis nacido en el estruendo de las baterías, en los relámpagos psicodélicos de los escenarios y de los videoclips, en los atracones de televisión, en las luces chispeantes o los borrosos claroscuros de las discotecas. Sois hijos de un tiempo de libertad y de libertades, de obsesión por el tener y por el disfrutar del presente, a espaldas del pasado y los compromisos del futuro, salvo los proyectos inmediatos de los cursos y exámenes.

Los mayores nos hacemos, a menudo, un lío con vosotros. Estáis sanos, sois mucho más altos, todos sois estudiantes, al menos hasta la Secundaria y Bachillerato. Estudiáis mil cosas y nos parece que no aprendéis demasiado. Andáis como dispersos, distraídos, muchos como saliendo del paso los días de entre semana, hasta que llega la movida del viernes y el sábado. Los hay, y muchos, buenos estudiantes, chicos y chicas sin complejos y, en ocasiones, con excesivo desparpajo. A los mayores, salvo a vuestros abuelos, no nos es fácil conversar detenidamente con vosotros para darnos mutuamente a conocer. Vuestros padres, profesores, sacerdotes catequistas, quisieran transmitiros la educación, la cultura y la fe, y no saben cómo.

Yo pienso que tenéis más mundo dentro -más sentimientos, más ilusiones, más amor y más alegría- que lo que manifestáis. por fuera, al menos con los mayores. Nos preocupa que, para comunicaros entre vosotros, os "colocáis" con mezclas extrañas, no hablo de las peores, y que empináis el alcohol más de cuenta. Nos preocupa mucho a los que os queremos bien que algunos de vosotros, bastantes, os estéis alcoholizando seriamente y sin daros cuenta. Sé que vosotros también nos veis lejanos y herméticos a los mayores. Y sufro con ello.

Hay, con todo, un dato favorable a vosotros; me refiero ahora a los confirmandos, que me ha impresionado siempre favorablemente: vuestra constancia, con contadas excepciones, en acudir semanalmente durante dos o más cursos a la catequesis preparatoria para ese sacramento. El principal trofeo les corresponde, sin lugar a dudas, a vuestros admirables catequistas. Mujeres y varones hechos y derechos, cristianos de cuerpo entero, que os acompañan en el proceso catecumenal y os comunican lo mejor de su vida y de su fe. Tú, tus compañeros y compañeras estáis en una edad difícil, a caballo entre la adolescencia y la juventud; se revuelven a la vez el mundo fisiológico, afectivo y espiritual. Tenéis que aguantaros a vosotros mismos y nosotros encajar vuestras rarezas. Pero, ¡qué bien dedicar tantas y tantas reuniones a hablar de Cristo, su Evangelio, su Iglesia, su perdón, su llamada!

Muchos dicen que los resultados son escasos. Pero, ¡ay!, si perdiéramos estas costumbres que han ido arraigando ya en nuestras parroquias! Revisarla sí, con imaginación y con amor, porque nos jugamos mucho en ello. Es cierto que una mayoría de los ya confirmados aflojan sus lazos con la Iglesia y no arraigan en la misa dominical, con todo lo que ese abandono acarrea de negativo para la vida cristiana. Por esa preocupación te he escrito esta carta y he contado, con cierto rubor, mi vida personal de niño, adolescente y joven. O, más exactamente, mi vocación.

Cierto que mi vocación sacerdotal y más tarde episcopal; pero éstas nacen de la vocación bautismal a la santidad y la vocación apostólica de la confirmación. En esos sacramentos estamos emparejados vosotros y yo. Me gusta enormemente, por eso, que las parroquias y comunidades de la Diócesis me hayan acompañado en mis Bodas de Oro sacerdotales con unas celebraciones sobre la vocación.

¡Oh, si las catequesis y el sacramento del Espíritu sirven para aclarar y afianzar la vocación cristiana de tantos y tantas jóvenes como tú y como tú! Invito personalmente a cada chica y chico, lector de esta carta (lo cual va siendo un mérito por su longitud) a que se plantee cada cual la propia vida, desde dentro y con sinceridad, como llamada de Dios a imitar a Cristo, ser miembro activo de su Iglesia, y servir a los hombres. Que alguien (un sacerdote, una monja, un catequista, un cristiano o cristiana de compromiso total) te ayude y acompañe tu corazón a escuchar como Pedro y Andrés, como Santiago y Juan, como Marta y María, la voz de Jesús: Ven y sígueme. Dios llama a un estado de vida: matrimonio, sacerdocio, vida consagrada en el claustro o en el mundo. Dios señala también, a través de la Iglesia, una misión concreta: el claustro contemplativo, el mundo infiel, el mundo marginado, el cuidado de pobres y enfermos; pero también la cátedra, la cultura, el compromiso social y político.

Termino por donde empecé, recordando mi propia vocación de sacerdote, en la que la gracia y la acción del Espíritu me ha dado fuerzas y ánimo durante medio siglo. Más que felicitaciones o agradecimientos, que me merecen inmensa gratitud, le pido al que me llamó y me sostuvo que llame y sostenga a otros. No les pesará, encontrarán miel en el panal, pulpa sabrosa detrás de la corteza, luz en la cruz, ciento por uno, añadidura de gozo. Sin desmentir tampoco al Señor en aquello otro: Si el grano de trigo, oculto en la tierra, no muere, no da fruto alguno; pero si muere, da mucho fruto. (Jn 12, 24).

Gracias por llegar hasta aquí. Te abrazo y bendigo como padre y pastor

+ Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz


Centrales

Pastores y fieles sienten preocupación
y esperanza por la familia en España

Se pide que la actuación política permita a la familia ser y actuar como tal

Se presentó en Madrid una instrucción pastoral emanada de la LXXVI Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, que lleva por título: "La familia, santuario de la vida y esperanza de la sociedad".

Según destaca en su presentación monseñor Juan Antonio Reig , Obispo de Segorbe-Castellón y presidente de la Subcomisión para la familia y la defensa de la vida, se trata de un documento del magisterio episcopal, amplio, profundo y programático. Está dirigido a las familias, a los movimientos y asociaciones familiares y a todos los agentes de pastoral que trabajan a favor de la familia y la defensa de la vida. Esta reflexión se ofrece, asimismo, como una valiosa aportación de los Obispos al conjunto de la sociedad y a los gobernantes, en especial a los agentes culturales y sociales, educadores y profesionales de la salud.

Monseñor Juan Antonio Reig destaca que el texto se estructura en cuatro partes. En primer lugar dirige una mirada a nuestra sociedad y a nuestra cultura en lo que concierne al valor de la vida humana, del matrimonio y de la familia. Analiza algunas claves antropológicas y éticas de nuestra civilización. Pretende adecuarse a la mirada misericordiosa de Dios sobre nuestro mundo presente (capítulo 1). En segundo lugar, presenta -con las luces de la razón y de la fe- algunas verdades esenciales sobre el matrimonio y la familia (capítulo 2), y sobre la vida humana (capítulo 3). En tercer lugar, ofrece criterios de juicio y orientaciones para promover el protagonismo de la familia en la mejora de nuestra sociedad (capítulo 4).

Interés social de la familia

El presidente de la Subcomisión para la familia y la defensa de la vida afirma que las circunstancias actuales en las que se desarrolla la familia y la vida humana de los más débiles en la sociedad española hacen que los miembros de la Iglesia Católica, pastores y fieles ­como ciudadanos interesados por el bien común­ sientan, junto a una gran esperanza, una grave preocupación. Además de las innumerables manifestaciones alentadoras del amor a la vida humana y a la familia, encuentran en nuestra sociedad algunos signos negativos que se dan en este campo. Este aliento y esta preocupación son los que conducen hoy a los Obispos a hacer presente la entera bondad y belleza del matrimonio, de la familia y de la vida humana.

La Introducción de la instrucción pastoral parte de esta afirmación: el hombre no puede vivir sin amor. La familia es el primer lugar donde la persona es amada, el hábitat natural humano, la ecología humana básica. La familia, basada en el verdadero matrimonio, es el espacio donde cada persona es valorada por lo que es y no por lo que tiene.

Pero la familia no es cualquier cosa. Ni el amor es cualquier cosa. Únicamente la verdadera familia es la que corresponde al amor verdadero de las personas. Por eso, en el primer capítulo se señala que, cuando en una cultura o en una sociedad se contamina la esencia de la familia, todos sus miembros están expuestos a las partículas tóxicas de una atmósfera que puede destruir sus vidas. Esto ocurre en una cierta visión de la persona humana falsa, fragmentada y dualista, en la que se producen una serie de rupturas destructivas.

El cuerpo y la persona

En primer lugar, la ruptura entre el cuerpo y la persona. El cuerpo humano no es considerado, entonces, como una dimensión intrínseca y constitutiva de la persona, dotado siempre de unos significados y de una dignidad personales. Es tratado, en cambio, como objeto, simple organismo manipulable, utilizable con fines de placer o de provecho. El sujeto humano no es reconocido como persona corpórea y respetado con verdadero amor en todas las fases y circunstancias de su vida. Una antropología en la cual lo que prima es el bienestar material rebaja la dignidad y la vocación humanas. El ofuscamiento de una razón utilitarista y escéptica conduce a un concepto perverso de libertad, desgajado de la comunión y de la solidaridad: Entonces, el otro llega a ser desechado como algo que obstaculiza la propia comodidad. Es lo que ocurre en una cultura de muerte que llega a la aberración de exigir el aborto o la eutanasia como derechos individuales.

En segundo lugar, esa visión despersonalizadora provoca perniciosas rupturas en la comprensión del sentido mismo de la sexualidad humana. Ésta se vive separada de sus referentes constitutivos: Es lo que ocurre en el ejercicio de la sexualidad sin matrimonio, sin procreación y sin amor verdaderos. Ciertas formas alternativas al matrimonio ­como las uniones de hecho, las uniones homosexuales, las cláusulas divorcistas­ no son sino degradaciones del mismo, que dañan profundamente a las personas y a la sociedad.

'Evangelio de la vida humana'

El capítulo tercero lleva por título "Evangelio de la vida humana" , ya que, según Monseñor Reig, en Jesucristo resplandece la altísima dignidad de toda persona humana, en cuanto llamada a la comunión de amor y vida con Dios. La familia natural y sana es santuario de la vida; es la cuna donde la vida incipiente es acogida con amor solícito; es el hogar cálido donde niños, enfermos y ancianos son tratados con la estima que merecen. Sin familia el ser humano se halla en la intemperie hostil, desasistido, sin amor. La familia natural y sana es esperanza para la sociedad; crea la atmósfera limpia y pura de una cultura y unas relaciones humanas donde el amor, el respeto y la acogida de toda vida humana ­desde su origen en la concepción hasta su muerte natural- son las normas de comportamiento.

Política y pastoral familiar

El documento ofrece, además, las pautas básicas para la política y pastoral familiar adecuadas (capítulo cuarto). La clave de esta actuación política está en que las autoridades públicas y demás agentes socio-culturales reconozcan la identidad de la familia, basada en el matrimonio natural, y permitan a la familia ser y actuar como tal. La familia es la célula básica del organismo social. Para que nuestra sociedad del futuro sea digna del hombre es imprescindible la vitalidad y la iniciativa de las familias.

El Consistorio de Cardenales analizó
las perspectivas de la Iglesia y de su misión en el mundo

El Consistorio de los Cardenales de la Iglesia católica, celebrado del lunes al jueves de esta semana, y presidido por Juan Pablo II, a tratado de analizar las perspectivas de la Iglesia y de su misión en el mundo.

El temario, como reconocía el propio pontífice el domingo pasado, se encuentra detallado en la carta apostólica Novo millennio ineunte con la que clausuró el Jubileo y relanzó a la Iglesia a inicios de siglo.

Por eso, el pasado lunes -primer día del Consistorio-, la asamblea comenzó con las ponencias de balance del año 2000 a cargo del cardenal Roger Etchegaray y del cardenal Crescenzio Sepe, quienes han sido respectivamente presidente y secretario del Comité para el gran Jubileo.

El gran desafío está por tanto en la manera en que los cristianos deben anunciar y testimoniar la esencia de su fe, es decir, Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, salvador único y universal, como lo ha recordado la declaración Dominus Iesus. Una propuesta que, en una sociedad multicultural y multirreligiosa adquiere candente actualidad.

Es significativo en este sentido que el consistorio haya comenzado pocos días después de uno de los hitos de la historia del diálogo interreligioso: la entrada del Papa, por primera vez, en una mezquita, la de Damasco. Precisamente ese gesto contiene ya todos los elementos que ha querido plantear el consistorio. El diálogo entre los creyentes de las diferentes religiones no quita fuerza al impulso misionero de la Iglesia. Al contrario, como explica la misma la Novo millennio ineunte el diálogo no puede basarse en la indiferencia religiosa.

La apuesta por la caridad

El consistorio no ha sido sin embargo una discusión de hombres con sotana sobre temas que sólo interesa a una especie de Senado de la Iglesia católica. Afecta a la vida de los mil millones de católicos. Por eso, tras confirmar la opción preferencial por los pobres, planteó propuestas concretas que analizaron los cardenales: la globalización de la solidaridad. Un compromiso que implica superar el desequilibrio ecológico, la pesadilla de guerras catastróficas, el vilipendio de los derechos humanos fundamentales de tantas personas, especialmente de los niños, el respeto a la vida de cada ser humano desde la concepción hasta su ocaso natural, y recordar las exigencias fundamentales de la ética que deben tener presentes cuantos se valen de las nuevas potencialidades de la ciencia, especialmente en el terreno de las biotecnologías

Iglesia y medios

En la mesa de discusión del consistorio ha estado presente, por último, un tema decisivo: la relación de la Iglesia con los medios de comunicación. Tras el Jubileo más mediático de la historia, la Iglesia debe interrogarse sobre su capacidad para comunicar en este nuevo areópago. Se trata de una cuestión de lenguaje, una cuestión de medios, pero sobre todo de una cuestión de personas y de formación.

El cardenal francés Paul Poupard, presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, revelaba el pasado domingo en declaraciones a la televisión pública italiana que en el último consistorio el Santo Padre confesó que "no está bien que los cardenales se reúnan sólo cuando no hay Papa". Con ello, quería recordar que el obispo de Roma no gobierna solo la Iglesia; lo hace en comunión con los demás obispos. Esto explica el que haya convocado ya seis consistorios extraordinarios de cardenales a lo largo de su pontificado.

Precisamente este consistorio no se entiende sin regresar a la última reunión de cardenales de este tipo convocada entre el 14 y el 15 de junio de 1994. De aquel encuentro surgiría después la carta apostólica del Papa Tertio millennio adveniente (10 de noviembre de 1994) con la que preparó el gran Jubileo del año 2000.

El año santo se propuso estrechar filas en la Iglesia en torno a lo esencial del cristianismo, el amor a Cristo, recuperando una unidad que había sufrido el desgaste de las difíciles décadas de finales del siglo XX.

Ecumenismo

Dado que precisamente algunos de estos temas constituyeron motivos de los grandes cismas de la historia, el pontífice ha puesto en el tapete de la discusión la cuestión de la reconciliación entre los cristianos para restablecer la unidad perdida.

Al referirse al otro gran cisma de la cristiandad, el de Occidente, el obispo de Roma sugiere a la Comunión anglicana y de las Comunidades eclesiales nacidas de la Reforma, una confrontación teológica sobre puntos esenciales de la fe y de la moral cristiana, la colaboración en la caridad y, sobre todo, el gran ecumenismo de la santidad.

ZENIT

Brújula segura

Para dar este impulso a la Iglesia, el Papa considera que todavía no ha llegado el momento de convocar un Vaticano III. De hecho, constata, el Concilio Vaticano II es una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza.

La Iglesia evangelizará y el mundo podrá cambiar, sólo si los cristianos dan testimonio de amor, como los cristianos de inicios del primer milenio.

Ante este desafío, el Papa y con él el consistorio, estudiaron la manera en que las parroquias pueden convertirse en escuelas de oración, de escucha de la Palabra de Dios, y que el domingo se convierta en la celebración del Resucitado, en una respuesta a la crisis de la práctica religiosa o de esa religiosidad ambiental.

Para perseguir estos objetivos, que podrían parecer demasiado ambiciosos, la Novo millennio ineunte, y con ella el Consistorio, evoca en su última parte un programa pastoral que quiere hacer de la Iglesia, la casa y la escuela de la comunión.

En concreto, el Papa invita a poner en práctica las grandes directrices del Concilio Vaticano II que sirven para asegurar y garantizar la comunión. Y cita instrumentos concretos como la reforma de la Curia romana, la organización de los Sínodos y el funcionamiento de las Conferencias Episcopales.

En este sentido reconoce: queda ciertamente aún mucho por hacer para expresar de la mejor manera las potencialidades de estos instrumentos de la comunión.


Noticiario diocesano

El proceso de canonización del padre Leocadio Galán
se inició en la Casa de Misericordia de Alcuéscar

El acto fue presidido por el obispo de Coria-Cáceres
y asistió el Arzobispo de Mérida-Badajoz

La apertura del proceso de canonización del padre Leocadio Galán Barrena, fundador de la Congregación Esclavos de María y de los Pobres, se celebró el sábado 12 de mayo en la Casa de Misericordia de Alcuéscar, en un acto presidido por el obispo de Coria-Cáceres, don Ciriaco Benavente Mateos y en el que estuvieron presentes el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, el Postulador de la causa, padre Crescencio Palomo Iglesias, O.P., y el juez instructor, don José Antonio Fuentes, así como el superior y numerosos miembros de la congregación.

Nacido en Calamonte (Badajoz) en 1910, don Leocadio Galán ingresó en el seminario diocesano de San Atón, de Badajoz, en 1919, con nueve años de edad. Por dispensa canónica de edad, recibió la orden de presbítero en 1932, a los 22 años.

Todo su ministerio sacerdotal lo ejerció en la parroquia de Alcuéscar. Tras cinco años de penosa invalidez, murió el día 27 de enero de 1990.

El 20 de agosto del año pasado, el obispo de Coria-Cáceres firmó una disposición dando cuenta de la petición que le formulaba el padre Crescencio Palomo Iglesias, O.P., legítimamente constituido postulador para el proceso de canonización del siervo de Dios Leocadio Galán Barrera, fundador de los Esclavos de María y de los Pobres para que introduzca la causa de canonización de dicho sacerdote.

Colaboración de los fieles

En su escrito el obispo, don Ciriaco Benavente, recuerda que las normas de la Congregación para las Causas de los Santos establecen que debe hacerse pública en la Diócesis la petición del postulador, invitando a todos los fieles a que hagan llegar todas aquellas noticias útiles, tanto a favor como en contra, relativas a dicha causa. Por tanto, añade el escrito, aconsejo y exhorto a todos los fieles de esta Diócesis a que me manifiesten todo aquello que pueda ser útil para que sea incoada esta causa, incluso lo que pueda ser contrario a la introducción de la misma, en el plazo de cuarenta días a partir de la publicación de este decreto. En este mismo plazo de tiempo, invito también a los fieles que tengan escritos o documentos del siervo de Dios, los presenten al delegado diocesano para esta causa.

Asimismo, con igual fecha, el obispo de Coria-Cáceres, en aplicación de la normativa que tiene establecida la Iglesia respecto a que se pida un dictamen a dos censores teólogos sobre la ortodoxia de los escritos que hubiera publicado el siervo de Dios a quien se quiera canonizar,decidió nombrar censores teólogos para los citados escritos a don Florentino Muñoz Muñoz y a don Ramón de la Trinidad Piñero Mariño, los cuales deberán presentar un informe completo sobre la ortodoxia de los mismos.

 

El Seminario Metropolitano celebró la festividad de San Atón

El Seminario Metropolitano 'San Atón' celebraba el pasado martes a su patrón, san Atón. A las 11.30 se celebraba una eucaristía presidida por el arzobispo y concelebrada por los formadores del centro, posteriormente tenía lugar una conferencia en la que el sacerdote y profesor del Seminario, don Manuel Amezcua, habló sobre don Rafael Sánchez García, sacerdote diocesano en proceso de beatificación.

Este año se sumaron a la fiesta, junto a los seminaristas, los alumnos del colegio Diocesano. Una comida puso fin a los actos.

 

Exposición de labores del grupo misionero de San Juan de Ribera

El grupo misionero de la parroquia san Juan de Ribera de Badajoz ha inaugurado una exposición de labores confeccionadas por miembros del grupo y otras personas de la parroquia, incluidos, como novedad, algunos trabajos de niños, preadolescentes y colaboradores de la parroquia de Oliva de la Frontera. Como grupo misionero está abierto a toda clase de colaboración de otras parroquias.

Con lo conseguido en la muestra se financian proyectos para el tercer mundo a través del Fondo Diocesano de Solidaridad.

 

El Obispo de Chachapoyas (Perú)
visitó la diócesis de Mérida-Badajoz

En su zona trabajan seis misioneros extremeños, tres sacerdotes y tres religiosas

El obispo de la diócesis peruana de Chachapoyas, monseñor Emiliano Cisneros Martínez, realizaba el pasado martes una visita a Mérida-Badajoz.

Chachapoyas cuenta con tres misioneros de nuestra diócesis, don Antonio León, don Federico Grajera y don Diego Isidoro García, además de otras tres religiosas formacionistas, las hermanas Gracia, María del Amor y Catalina, que precisamente durante estos días, están acompañadas por la general de esta congregación, la madre Ángela Cortés.

Don Emiliano Cisneros, religioso agustino español, natural de Aragón, visitó a don Antonio Montero y se trasladó al Seminario Metropolitano para participar en las celebraciones del día del patrón, san Atón.

Durante su estancia en la diócesis, se reunió con otros sacerdotes extremeños que han trabajado en Chachapoyas y con los sacerdotes de nuestro seminario que durante el verano se trasladan al seminario de Jaén (Perú) para dar clases a los seminaristas de allí.

El culmen del viaje de monseñor Emiliano Cisneros Martínez, fue la visita a los padres de los tres sacerdotes de Mérida-Badajoz que actualmente llevan a cabo su labor pastoral en Chachapoyas.

 

Dos sacerdotes irlandeses cursaron estudios
en el Seminario de Badajoz

Uno es ahora director de la Oficina de Comunicación de la diócesis de Cork
y el otro se halla al frente de la misión irlandesa en Trujillo (Perú)

El sacerdote irlandés Thomas Hayes, actual director de la Oficina de Comunicación de la diócesis de Cork, cursó estudios en el seminario San Atón, en Badajoz, al igualmente que su compañero John O'Callaghan, que dirige la misión que la Diócesis de Cork tiene en Trujillo (Perú).

Hace casi 22 años (septiembre de 1979) Thomas Hayes llegaba al seminario para estudiar los dos años de filosofía antes de regresar a Irlanda, donde fue ordenado sacerdote de la diócesis de Cork en el año 1985. La razón de que este irlandés viniera a estudiar al seminario de Badajoz fue que el obispo de Cork había abierto una misión en el Perú. "Desde los años sesenta ­explica el padre Hayes­, la mitad de los sacerdotes diocesanos de Cork han servido en la misión que tenemos en las afueras de la ciudad peruana de Trujillo y, para que nuestros sacerdotes trabajaran allí era necesario que pudiesen hablar castellano. Así que el obispo enviaba a algunos de sus seminaristas a España para estudiar la filosofía y aprender español. Yo fui el segundo seminarista irlandés enviado a Badajoz. John O'Callaghan, el primero, está ahora al frente de nuestra misión en Trujillo".

Después de ser ordenado, el padre Hayes ha trabajado en una parroquia en la ciudad de Cork y también ha sido profesor de religión en un colegio. Luego estudió Periodismo en una universidad de Estados Unidos, y en la actualidad es el director de la Oficina de Comunicación de la diócesis en Cork. También es sacerdote de parroquia en la ciudad.

"No he tenido más que una oportunidad para volver a visitar Badajoz ­nos cuenta­ y fue después de mi ordenación. Celebré la Misa en Hornachos con mi compañero de seminario don Nemesio Frías, con quien había compartido habitación y que en la actualidad está de misionero en Zimbabue (África)".


Al paso de Dios

La devoción a la Virgen

Es evidente que la devoción a la Virgen es una cuestión de cariño, pero no sólo; también es un asunto de la razón, porque con ella se valora el papel de María en la historia de la Salvación y se reconoce su tarea en la historia de nuestra propia fe. El cariño es más sólido cuando sabe situar a la Virgen en su justa relación con el Padre, con su Hijo y con el Espíritu, su esposo y, desde el Dios Uno y Trino, con nosotros. A la Virgen se le quiere con el corazón y con la cabeza.

Yo tengo la impresión de que en la pastoral ordinaria de nuestras parroquias no sólo no falta la piedad mariana de que se ha hecho en estos últimos años un esfuerzo especial por renovarla y adaptarla a nuevas claves teológicas. La devoción a la Virgen es hoy más eclesial y menos sociológica. No obstante, no deberíamos bajar la guardia en la búsqueda de nuevas iniciativas que continúen promoviendo la relación de María con la vida de las personas y de los pueblos.

Tenemos la obligación de crear nuevas y auténticas expresiones de amor a la Virgen y de enriquecer en hondura aquellas que la tradición ha acuñado para jalonar los días y los años con gestos de amor y recuerdo para María: meses de mayo y octubre, rosario, novenas, fiestas marianas, etc. De ningún modo deberían de decaer los modos eclesiales de devoción a la Virgen, entendiendo por eclesiales también la Iglesia doméstica, donde fraguan de un modo especial las muestras de cariño a Nuestra Madre; sin olvidar tampoco las expresiones populares con las que se honra a María Santísima.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)


Liturgia del domingo

Celebramos la Ascensión del Señor

Palabra de Dios

Hechos de los Apóstoles 1, 1-11

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió a los cielos. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del Reino de Dios.

Una vez que comían juntos, les recomendó: - No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.

Ellos lo rodearon preguntándole:

- Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer las tribus de Israel?

Jesús contestó:

- No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo.

Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron:

- Galileos, ¿que hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como la habéis visto marcharse.

Salmo 46, 2-3, 6-7, 8-9

R. Dios Asciende entre aclamaciones,
el Señor, al son de trompetas.

Pueblos todos batid palmas,
clamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor es sublime y terrible,
emperador de toda la tierra.

Carta a los Efesios 1, 17-23

Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro.

Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

Evangelio según san Lucas 24, 46-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Así estaba escrito, el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante Él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

28,lunes: Hch 19, 1-8; Jn 16, 29-33.
29, martes: Hch 20, 17-27; Jn 17, 1-11a.
30, miércoles: Hch 20, 28-38; Jn 17, 11b-19.
31, jueves: Sof 3, 14-18; Lc 1, 39-56.
1, viernes: Hch 25, 13b-21; Jn 21, 15-19.
2, sábado: Hch 28, 16-20.30-31; Jn 21, 20-25.
3, domingo: Hch 2, 1-11; 1Cor 12, 3b-7.12-13; Jn 20, 19-23.

 

Comentario litúrgico

Los bendijo

No podemos hacer de la Ascensión un misterio autónomo como si fuera un añadido a la Resurrección. En realidad el llamado Misterio Pascual -objeto de celebración desde la misa vespertina del Jueves Santo hasta el domingo de Pentecostés- es un todo que abarca la entrega de Jesús que inicia en su Ultima Cena y la respuesta del Padre que incluye la Resurrección, Ascensión y el envío del Espíritu Santo.

Desde esta perspectiva, la Iglesia celebra esta fiesta de la Ascensión como un elemento más de la Pascua del Señor, pero sacando de él un mensaje salvífico particular.

Podemos comenzar por una particularidad del relato evangélico de san Lucas: es la única vez que se presenta a Jesús bendiciendo a los suyos levantando las manos. Evidentemente se trata de un gesto litúrgico y esto nos permite ver en la Ascensión del Señor una liturgia de bendición válida para los presentes en aquel momento y para la Iglesia de todos los tiempos, incluso para toda la humanidad. Basta recorrer los textos de la misa de hoy para caer en la cuenta de ello.

Ya en la primera oración, se dice que la ascensión de Jesucristo es nuestra victoria, porque esperamos llegar a donde nos ha precedido Cristo y, en la oración de poscomunión, se acierta a condensar toda la dimensión de bendición del misterio en esta frase: deseemos estar con Cristo, en quien nuestra naturaleza humana ha sido tan extraordinariamente enaltecida que participa de tu misma gloria.

La segunda lectura insiste en el bien que nos ha traído la ascensión pues Cristo ha entrado... en el mismo cielo, para ponerse ante Dios intercediendo por nosotros.

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

2 de junio: san Juan de Ortega (1080 - 1163)

Nacido en Quintanaortuño
muchos puentes edifica,
imprimiéndoles su cuño
a las paces que fabrica.

A los pobres repartió
por completo su dinero
y a Jerusalén viajó,
no sin peligro certero.

De la Tierra Santa vuelto
le da el rey varias fanegas,
para el convento y su huerto
en la comarca de Ortega.

En el Burgos medieval
en medio de guerras crueles,
Juan de Ortega puso paz
y curó la hiel con mieles.

Domingo de la Calzada
fue su maestro señero,
entre ambos, con pico y pala,
dieron a España un sendero.

El camino a Compostela
construyen los dos amigos:
senda de la paz y estela
de concordia entre enemigos.

Entre Aragón y Castilla
hubo luchas enconadas,
los dos empeñan su honrilla
trabando paces logradas.

En la España dividida
los dos monjes edifican
puentes de piedra y de vida
que los reinos unifican.

Si hace cerca de mil años
los santos reconciliaron,
superemos hoy los daños
de los reinos que se odiaron.

Los vascos y castellanos,
gallegos y catalanes,
cántabros y valencianos,
sin muertes y sin desmanes.

Pues que no son las fronteras
más que mentiras humanas,
destruyámoslas enteras
siendo las gentes hermanas.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

28, lunes: Helicónides, Justo, Germán, Ubladesca.
29, martes: Restituto, Olbiano, Máximo, Bona.
30,miércoles: Fernando, Gabino, Eusebio.
31 jueves: Visitación de la Virgen María, Petronila.
1 ,viernes: Justino, Amonio, Zenón, Florencio.
2, sábado: Marcelino, Pedro, Erasmo, Germán, Justo.
3, domingo: Carlos Luanwa y comps, Hilario, Clotilde.

Contraportada

Se celebró el cincuenta aniversario de la ordenación sacerdotal de don Antonio Montero

Hubo una eucaristía en la Catedral de Badajoz
y un gran concierto en Mérida

Las parroquias realizaron una colecta especial para que el Arzobispo pueda girar visita pastoral a los misioneros de la diócesis de Mérida-Badajoz y hacerles entrega de un donativo

E l cincuenta aniversario de la ordenación sacerdotal del Arzobispo de Mérida-Badajoz,
don Antonio Montero,se cumplía el sábado día 19. Para celebrarlo se han llevado a cabo
una serie de actos conmemorativos, entre los que destacan una eucaristía de acción de gracias, celebrada en la Catedral Metropolitana de Badajoz, y un gran concierto ofrecido
por varias corales extremeñas que tuvo lugar en el complejo cultural Alcazaba de Mérida
y en el que tomaron parte, entre otros, la coral Augusta Emérita y el Coro del Conservatorio Superior de Música de la Diputación de Badajoz.

Al finalizar el concierto, el alcalde de Mérida, don Pedro Acedo Penco, impuso a don Antonio la medalla de oro de la ciudad y anunció que una de las calles céntricas llevará el nombre del arzobispo. Por su parte, las parroquias del arciprestazgo de Mérida, le hicieron entrega a don Antonio de un báculo episcopal.

El sábado a las 5 de la tarde, don Antonio Montero presidía una eucaristía de acción de gracias en la Catedral Metropolitana, en Badajoz, con la asistencia de centenares de fieles que pudieron seguir la celebración desde todos los puntos del templo gracias a la instalación de tres pantallas gigantes. Entre los fieles se encontraban el presidente de la Junta, don Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el presidente de la Asamblea de Extremadura, don Manuel Veiga, el delegado del Gobierno, don Oscar Baselga, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, don Ángel Juanes, los alcaldes de Mérida, Badajoz y Churriana de la Vega, pueblo natal de don Antonio, el presidente de la Diputación de Badajoz y autoridades militares.

Cuatro obispos y cien sacerdotes, con don Antonio

La eucaristía fue presidida por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, que estuvo acompañado por más de un centenar de sacerdotes de la diócesis y cuatro obispos: los otros dos prelados extremeños, don Ciriaco Benavente, de Coria-Cáceres y don Carlos López, de Plasencia, y por el obispo de Sigüenza-Guadalajara, don José Sánchez y el de Jerez de la Frontera, don Juan del Río.

En la homilía don Antonio hizo un recorrido por su vida, recordando y agradeciendo la labor de su familia, amigos y formadores. En relación al cincuenta aniversario de su ordenación, aseguró que "el cura, a secas, encarna la figura más bella y cercana a Jesucristo Buen Pastor".

Viaje a las misiones

En la acción de gracias, se le hizo entrega de diversos regalos: los laicos le presentaron el fruto de una colecta especial realizada en las parroquias para que el Arzobispo pueda visitar a los misioneros diocesanos y les haga entrega de un donativo; el clero secular le ofreció una pieza de orfebrería, con las tres imágenes de las advocaciones más representativas de la diócesis, Virgen de Guadalupe, Santa Eulalia de Mérida y San Juan Bautista; por su parte las comunidades religiosas le regalaron un álbum que recoge, en fotografías, los contactos y visitas que el Arzobispo ha realizado a los religiosos y religiosas de la diócesis.

El Arzobispo ha celebrado también el aniversario con el presbiterio diocesano con una comida en el seminario, mientras que en el Arzobispado se llevó a cabo una recepción con los miembros de la Curia.

Tras la Eucaristía del sábado, tuvo lugar una recepción también a las autoridades locales, provinciales y autonómicas.

Propuesta del presidente Rodríguez Ibarra

En relación a este cincuenta aniversario de la ordenación sacerdotal de don Antonio, el presidente de la Junta de Extremadura, don Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ha anunciado, en un artículo que publicaba la revista 'Iglesia en camino' que propondrá al Consejo de Gobierno que el Arzobispo "sea el primer extremeño que reciba la medalla de Extremadura en el siglo XXI".

 


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