Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 210 - Año V - 25 de mayo de 1997
Director: José María Gil


Portada

Más de 3.000 personas participaron en la Vigilia diocesana de Pentecostés

La Vigilia diocesana de Pentecostés volvió de nuevo a ser el pasado día 17 de mayo, en esta ocasión en la plaza de toros-auditorio de Villafranca de los Barros, una verdadera asamblea visible y representativa de la comunidad diocesana, en torno a su Pastor, el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero.
Todo un encuentro de fe y oración al que asistieron más de 3.000 personas, procedentes en su mayoría de los grupos que siguen el proceso formativo de la Catequesis de Adultos en casi todas las parroquias de la diócesis. Especialmente estaban allí presentes la primera promoción de personas que han terminado este itinerario catecumenal.
Se sucedieron los símbolos bautismales y diversos testimonios de fe. El Arzobispo animó a los presentes a experimentar una vida espirital profunda que sea el acicate de una existencia comprometida en la causa del Evangelio.
A ello se comprometieron de una manera las personas allí presentes.

Editorial

Industrias para Extremadura

Rara vez nos hacemos eco aquí de proyectos grandiosos de futuro, a medio o a largo plazo, que prometen el oro y el moro para nuestra maltrecha región de Extremadura. Somos, lo reconocemos, un gato escaldado, que no reacciona mucho ante requerimientos zalameros.
No es que nos anegue el pesimismo, ni que creamos al pueblo extremeño incapaz de un progreso industrial y de un mayor desarrollo económico y social. Es que, ante tantos proyectos, e incluso realizaciones, venidos estrepitosamente abajo - ¿a qué traer aquí esa penosa lista?- se sobrepone casi siempre en nosotros el escarmiento a la euforia.
Sin perjuicio de lo cual, nos parece obligado esta vez hacernos eco favorable del plan presentado por el Presidente de la Junta Autonómica al Vicepresidente económico de la Nación, consistente en un tándem de proyectos industriales, por valor de cuarenta y dos mil millones de pesetas, con la creación de mil puestos de trabajo, a realizar en Zafra, Jerez de los Caballeros, Almendralejo y Trujillo.
El hecho de que se concierten la iniciativa privada, extranjera, nacional y extremeña, con los recursos públicos del Estado y de la Comunidad Autonómica, y de que todas las instancias se muestren dispuestas a dar un paso adelante, con la creación de una fábrica de automóviles, otra de tubos de acero, otra de cajas de cartón y un secadero de jamones, afianza la verosimilitud tanto de cada proyecto como del plan en su totalidad, aunque se trate, y esto es bueno, de programas independientes.
No hay que convertir en dogmas ni la incapacidad industrial de Extremadura, ni la presunta fantasía de los políticos, ni menos las intenciones sesgadas de nadie. Vaya esta vez sin reservas nuestra apuesta por el proyecto, nuestro voto de confianza. Y que Dios nos ayude.

Carta del Arzobispo

Matrimonio y santidad

Ahora que tanto se habla de parejas de hecho, de derecho, o de desecho, corremos el riesgo de que hasta la palabra matrimonio vaya cayendo en desuso y de que cuantos la utilicen sean tildados, en un futuro no lejano, de conservadores de una anticualla. Tendría gracia el asunto, por lo que no está de más recordar que eso de conservar lo valioso, e intentar incluso mejorarlo hasta donde sea posible, será siempre, llámesele como se le llame, algo encomiable y magnífico; y dejarlo perder, una estupidez.
En la tradición judeo cristiana y, en buena medida también, la grecolatina, que se funden históricamente en eso que llamamos cultura occidental, el matrimonio se considera como una institución básica de la especie humana, por sus valores intrínsecos para los contrayentes y como pieza clave de la transmisión de la vida, la educación de las personas, la consistencia de la familia y la buena salud de la sociedad. A la vista están, si no, los desastres personales y sociales que originan las crisis, rupturas y fracasos de la unión matrimonial. ¿A qué hablar más de lo evidente?
Nuestra valoración del matrimonio sería aplicable, en principio, a toda unión conyugal, religiosa o civil, católica o protestante, con fidelidad recíproca de los esposos, estabilidad permanente de la unión y, más aún, si de ella se deriva una familia sana y bien avenida, asentada sobre una tabla básica de valores humanos: amor, trabajo, espíritu de servicio, buena conducta con los vecinos y conciudadanos. Mucho de eso suele encontrarse entre parejas matrimoniales que responden, con cierta aproximación, al paradigma expuesto, a eso que, en lenguaje eclesiástico, se le ha venido llamando matrimonio natural.

Espejo del amor de Dios

Y ese es el tipo de matrimonio que, entre los bautizados, fue elevado por Cristo a la dignidad de sacramento y constituye, dentro de la Iglesia, un estado de vida singularmente expresivo del amor trinitario de Dios y del de Cristo a su Iglesia; un camino espiritual de donación recíproca, de ofrenda agradable a Dios, de construcción de la sociedad y de la Iglesia, que conduce a quienes lo recorren, desde la fe y el amor, a muy altas cimas de santidad.
La Biblia se complace en mostrar ejemplos preciosos de parejas matrimoniales, que la Iglesia ha incorporado incluso al Rito de Bodas, tales como Abrahán y Sara, Isaac y Rebeca, Jacob y Raquel. En los salmos se nos muestra al varón como hombre justo, cual árbol plantado a la orilla de las aguas, u olivo cuajado de retoños; y a la esposa, cual parra fecunda, que cobija con hojas y racimos el patio de su casa. Eso en el Antiguo Testamento. Porque en el Nuevo, alegran el Evangelio de la Infancia figuras tan emblemáticas como Zacarías e Isabel, réplica entrañable de sus primos insignes: María y José. Y no hay más que decir.
Llena está la historia de la Iglesia de ejemplos de santidad vividos en matrimonio, aunque, salvo san Isidro Labrador y santa María de la Cabeza, no recuerdo parejas canonizadas. Sí, en millares de casos, santos y santas, que lo fueron después, cuya iniciación en el santo temor de Dios, entrenamiento en la oración y en las virtudes evangélicas, nacieron del ambiente, del ejemplo y del estímulo de unos padres ejemplares. Cristianos en pareja y a compás, testigos privilegiados del amor de Dios y del amor a Dios. ¿De dónde va a brotar todo esto, sino de la gracia fontal del Sacramento del Matrimonio?
Vivirlo a dúo y en clave de santidad, supone muchas, muchísimas cosas. La primera, amarse en el Señor, o sea, meter a un Tercero en la aventura. Contáis así con su presencia santa, amorosa sobre ambos, compasiva y comprensiva de las dos limitaciones, de las dos flaquezas, de las dos oscuridades y cansancios. El amor de los casados en el Señor, de los casados "por la Iglesia" que buscan una vida en plenitud, sabe que ni el matrimonio, ni tan siquiera el amor recíproco, lo son todo en la vida. Si lo que se une son dos egoísmos, pronto descubrirán que, en lugar de unidos, estarán uncidos, por un yugo que a la larga y, a menudo, les será insoportable. Amar es darse, y eso no se practica sin cruz, sin sacrificio. Amar es acoger al otro, y ahí te encuentras con tres cuartos de lo mismo. Entonces, ¿qué? Que la fidelidad conyugal, la permanencia del amor recíproco reclaman a todas luces una fuerza superior a la nuestra.
Cada cual se ha casado con una persona, no con un objeto. Dignidad de la persona, identidad de la persona, derechos de la persona. Y con otra persona. - Pero, ¿no es mi mujer?, ¿no es mi marido?, ¡Ojo con ese posesivo¡ Nadie es de nadie, sobre todo, no lo es a la fuerza. Total que, salirse del propio egoísmo, asumir a la otra persona como es, amar tras la luna de miel, tras el sosiego o el cansancio de la pasión, cuando ya os sabéis mútuamente de memoria no es fácil para nadie. ¿Os sobra, entonces, la presencia del Señor, la gracia de su Espíritu, la belleza de su ejemplo, el acompañamiento de su Iglesia?
Proliferan ahora bastante, aunque menos de lo necesario, las asociaciones y movimientos de matrimonios cristianos. No son una receta mágica, pero sí un camino estupendo para salir de sí mismos, respirar aire puro y reencontrarse luego con actitudes renovadas. Los hay que privilegian la espiritualidad de los cónyuges, como los Equipos de Nuestra Señora y los Encuentros matrimoniales; otros, como el Movimiento Familiar Cristiano y los Hogares Don Bosco, se proyectan sobre la totalidad de la familia, aunque ninguno puede prescindir de este elemento al que paso a referirme.

El matrimonio es familia

Hoy se tiende a disociar matrimonio y familia, y ahí radica, si no toda, sí que la principal raíz de los males. Es cierto que la procreación no es el fin exclusivo del matrimonio. De ser así, no podrían contraerlo, ni, en última instancia mantenerlo, los estériles. Importa, y mucho, la complementariedad, la plenitud afectiva y sexual de los esposos. Todo esto forma parte del plan de Dios, es querido y bendecido por Él, encarna la belleza, la felicidad y la santidad del matrimonio. Ahora bien; si te casas para pasarlo bien, con una mujer, un hombre objeto, ¡malo! Si, aunando el cariño sincero con la atracción carnal, os quedáis en eso, cerrados sobre vosotros mismos, me abstengo de enjuiciaros a los no cristianos, o incluso a los católicos inconscientes.
- Pero, es que nosotros aspiramos a más. - Lo celebro. Eso es más grande y más hermoso, incluso que encontrar la propia pareja. Vosotros la habéis encontrado, ¡qué dicha¡, pero no seáis aves de corral ni animales de granja. Buscad los carismas mejores, que diría san Pablo. Salid, cuanto antes del círculo cerrado. A vosotros hay que deciros que un fin primordial del matrimonio, y un bien del matrimonio, ha sido, desde el Génesis hasta hoy, la procreación. El amor trinitario de Dios es fecundo; por eso hay Trinidad. El amor de Jesucristo, es fecundo también; por eso hay redención, por eso existe la Iglesia.
Los hijos son el signo, el regalo, la plenitud del amor. Matrimonio y familia no son elementos separables, al menos en la intención humana, aunque los hijos son de Dios. - ¿Y cuando Él no nos los da? Os contesto con otra pregunta: ¿Sois creyentes que se fían de Dios? ¿Por qué no ver en la misma ausencia de hijos una llamada a tenerlos de otra manera, a daros a los demás sin reservas?
Un deber inexcusable de los esposos cristianos es plantearse en pareja, delante de Dios y formando su conciencia en las enseñanzas de la Iglesia, la paternidad responsable: número, ritmo y educación cristiana de los hijos. Y eso, sin echar por la calle de en medio, sin manipular la naturaleza, por caminos recusables. Difícil tema, lo sé, lo comprendo; pero que no se resuelve ignorándolo o eliminándolo. Sobre todo, quienes aspiren a la fidelidad cristiana y tanto más, si busca la perfección. Son momentos de grandeza, de confianza en el Padre, de apoyo de la Iglesia. Pero eso tampoco es todo en la santidad matrimonial. Hay que hacer de la familia una Iglesia doméstica; del hogar, una casa abierta a otros; de la pareja matrimonial, un Equipo de Iglesia; de la propia vida de chicos y grandes, una ofrenda, un testimonio y un servicio a todos. ¡Santa familia, ruega por nosotros¡

Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales

Gran participación en la Vigilia Diocesana de Pentecostés en Villafranca de los Barros

Tras el paréntesis de un año, la Vigilia diocesana de Pentecostés volvió de nuevo a ser el pasado día 17 de mayo, en el adecuado marco de la plaza de toros-auditorio de Villafranca de los Barros, una verdadera asamblea visible y representativa de la comunidad diocesana, en torno a su pastor, el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero.
Todo un encuentro de fe y oración al que asistieron más de 3.000 personas, procedentes en su mayoría de los grupos que siguen el proceso formativo de la Catequesis de Adultos en casi todas las parroquias de la diócesis. Especialmente estaban allí presentes la primera promoción de personas que iniciaron este itinerario catecumenal que les ha llevado en sucesivas etapas a ir profundizando en la fe, a celebrarla y asumir la necesidad de un compromiso cristiano más efectivo. A lo largo de cinco años en pequeños grupos, al frente de los cuales había una persona catequista y contando con el acompañamiento de algún sacerdote, se ha ido avanzando en el camino cristiano.

Testimonios

Esta preparación y madurez cristiana se notaba en el ambiente celebrativo de la Vigilia, preparada de modo esmerado con la colaboración de las parroquias de Villafranca de los Barros. Desde el comienzo de la celebración litúrgica los asistentes hicieron un verdadero ambiente religioso de oración, a ello ayudó lo cuidado de los cantos y los sucesivos gestos simbólicos que adornaron la celebración, presidida por el Arzobispo. Aquel auditorio lo fue más que nunca y se hizo cenáculo.
Nada más iniciarse la celebración, fue toda ella una auténtica confesión de fe. Así rezaba precisamente en el subtítulo del folleto que, para seguir la celebración, se repartió a los asistentes: " Los bautizados en el agua y en el Espíritu, confesamos nuestra fe en Jesucristo con María, modelo de fe vivida, y celebramos la presencia vivificante del Espíritu entre nosotros."
Y allí confesaron públicamente su fe una religiosa de la Congregación de las Carmelitas de la Caridad, la H. Pilar Ferrera, quien dió testimonio de creer con todas sus fuerzas en Cristo, a quien sigue en la vida religiosa a través de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, sirviendo a la Iglesia.
Tras ella, realizó su confesión de fe en Jesús una seglar: Gori Serrano, de la parroquia emeritense de Santa Eulalia, quien relató cómo se había acercado más a Cristo a través de la Catequesis de Adultos, sintiéndole cercano y presente en su vida, especialmente en los momentos del dolor y sufrimiento. Dijo que Él colma todos los anhelos del corazón humano y además añadió que para ella ha sido también una gran experiencia la vivencia de la fe cristiana en el grupo de catequesis. El tercero de los testimonios correspondió al último sacerdote ordenado en la diócesis: Francisco García Portalo, actualmente encargado de las parroquias de Valdivía y Entrerríos, quien expresó su fe en Cristo, al que trata de hacer presente a través del ministerio sacerdotal, alimentando su vida militante de las mesas de la Eucaristía y de la Justicia, trabajando, mano a mano, con seglares en una fraternidad apostólica comprometida en favor de los más pobres.

El Arzobispo pidió una vida espiritual comprometida

Como además del oído, la fe también puede entra por los otros sentidos, fueron varios los gestos simbólicos que se escenificaron en la Vigilia, sobre todo referidos al Bautismo, ya que en este año, dedicado a Jesucristo como preparatorio del Jubileo del 2000, es el sacramento que ha sido puesto en un primer plano en la consideración de los cristianos. Para recordarlo se hizo un canto al agua, como materia bautismal que nos hace nacer de nuevo por la acción del Espíritu. Siguieron apareciendo símbolos: unos jóvenes llevaron cirios para recordar a todos que hay que ser luz, dejarse iluminar por Cristo. Esa fue la tarea que nuestros padres aceptaron por nosotros en el bautismo, al recibir la vela encendida del cirio pascual... Siguiendo con la simbología bautismal se recordó también la vestidura blanca, signo de la dignidad de cristiano que, como señala el ritual " hemos de conservarla sin mancha..."
En medio de esta ceremonia vivida con un profundo sentido religioso, una imagen de la Virgen fue entronizada por un grupo de jóvenes y propuesta como modelo del creyente, mientras los asistentes la recibían en pie y con cantos.

Confesión de fe del Arzobispo

El Arzobispo, que ese día cumplía 28 años de obispo y el lunes pasado 46 de sacerdote, también dedicó la primera parte de su homilía a hacer una confesión de fe en Cristo, el Señor de su vida, al que ha seguido desde la fe recibida en una familia de honda raigambre cristiana, en la que se sintió llamado al sacerdocio y a servir a la Iglesia: " ¡Qué gloria es formar parte de la Iglesia del Señor... Representar visiblemente a Cristo es una exigencia superior a mis fuerzas, dijo el Arzobispo. Animo a otros a que, si Dios los llama, sigan mi camino"
Don Antonio habló después a las personas que siguen la Catequesis de Adultos, diciendo de ellos que están viviendo un " segundo bautismo" y les exhortó a vivir una profunda vida espiritual ya que " no sólo somos recipientes del Espíritu Santo, sino sus portadores en el mundo... Él es más real en nosotros que nuestra propia persona, es más yo que nuestro propio yo." Esta vida espiritual auténtica implica, según el Arzobispo, una militancia efectiva de cara a la Nueva Evangelización.
Precisamente sobre las intenciones de los participantes con respecto a un compromiso futuro les preguntó el Pastor diocesano y puestos en pie respondían generosamente que querían seguir en su empeño evangelizador y de formación, especialmente bíblica. Habían pasado más de dos horas desde el inicio de la Vigilia, ya había oscurecido y las velas de cada asistente y las bengalas volvían a recordar el empeño de iluminar con la luz de Cristo nuestro mundo.

José María Gil

Nacidos del Agua y del Espíritu...

Fragmentos de la Homilía del Arzobispo en la Vigilia de Pentecostés-1997

1.- " Quiero en esta Vigilia de Pentecostés proclamar las grandezas del Señor. Se ha dado a esta celebración un carácter bautismal... Recordamos aquella conversación íntima entre Jesús y Nicodemo, cuando el Señor proclama que si uno no nace dos veces, no puede tener acceso al Reino de Dios. Nacer del Agua y del Espíritu. Hay que ir siguiendo paso a paso el Evangelio de San Juan para desentrañar más lo que se nos dice allí sobre este misterio del Agua y del Espíritu. En el mismo Evangelio de san Juan, sale otro coloquio: el diálogo de Jesús con la Samaritana, a quien le dice que el agua que Él da al creyente se hará en él " una fuente que salta hasta la vida eterna" . No se trata evidentemente del agua natural, pues en otro capítulo del IV Evangelio lo explica aún más Jesús, al decir : " El que crea en mí que venga y beba, de sus entrañas brotarán ríos de agua viva" . El evangelista puntualiza que " decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir quienes creyeran en Él"
2.- Nosotros hemos recibido no sólo nuestro ser, sino una comunicación del Espíritu, de tal fuerza que no sólo somos recipientes, sino manantiales y portadores de la santidad de Dios para el mundo. Eso lleva consigo muchas exigencias y tiene también muchas prerrogativas. Somos templos del Espíritu Santo, donde ciertamente no está inactivo, sino que ora en nosotros, entra en la intimidad de nuestro ser, nos hace llamar " Padre" a Dios...
3.- Además de ser su templo, de hacer morada en nosotros, de orar con nosotros, el Espíritu Santo derrama en nuestras almas sus dones. Lo hace a título individual con carismas prodigiosos: los grandes carismas sacramentales del Bautismo, la Confirmación, el Sacerdocio y también los otros carismas que, aunque no impriman carácter, son también del Espíritu, como es el matrimonial y no digamos el Eucarístico...
4.- No cabe duda de que la ausencia de una vivencia del Espíritu es una carencia importante cuando así ocurre en la vida personal o en un grupo cristiano, en una Iglesia local... Estamos acostumbrados a contemplar la Trinidad soberana: al Padre de Nuestro Señor Jesucristo que nos ha creado, al Hijo que nos he redimido. Pues el Espíritu Santo no tiene una intervención menor que el Padre y el Hijo...
5.- Por eso tenemos que llevar vida espiritual. No queremos hablar de un pietismo. Evidentemente hacen falta signos exteriores de reverencia ante el Señor... Todo esto no son abstracciones, sino realidades profundas y serenas, muy íntimas... que nos invitan a crecer en experiencia de Dios, en espíritu de oración, a llevar una vida espiritual con mayúscula de Espíritu Santo en nuestro espíritu con minúscula, de nuestro yo, de nuestra persona, de nuestra libertad...

La vida religiosa contemplativa, " corazón de la Iglesia"

Entrevista con don Manuel Santos, delegado diocesano para la Vida Consagrada

Un año más, coincidiendo con la fiesta de la Santísima Trinidad, en este domingo la Iglesia en España dedica una jornada a los monjes y monjas contemplativos que en la clausura rezan por nosotros. Ellos y ellas son " el corazón de la Iglesia" , como decía Santa Teresa de Lisieux, la santa carmelita de quien en este año se cumple el centenario de su muerte. Ella encarnó de manera ejemplar una vida contemplativa " escondida en Cristo" , pero fecunda para la evangelización. Así lo hacen también nuestras monjas de clausura. A ellas queremos dirigirnos de la mano del delegado diocesano para la Vida Consagrada, don Manuel Santos, un sacerdote con gran experiencia en la dirección espiritual de muchas personas, que ahora atiende esta parcela privilegiada de nuestra diócesis, el " corazón" de nuestra Iglesia local.
P. Aunque en el nombre ya se expresa, ¿podría explicar más la función de la Delegación diocesana para la Vida Consagrada?
R. Su objetivo es unir a todas las personas que están consagradas a Dios en nuestra diócesis y que forman parte de órdenes, congregaciones religiosas e institutos seculares, y servir además de lazo de unión de todas ellas con el Obispo.
P. Ciñéndonos a la vida contemplativa, ¿cómo es la vitalidad de los monasterios de clausura?
R. No hay ningún monasterio de varones en nuestra diócesis, sí los hay de monjas, en total 19 conventos. Hay en ellos muy poca gente joven. La razón de esta carencia pienso que no está en lo que puede suponer la dureza de la clausura, sino en la carencia de oración en la familia y en la propia juventud. Al no orar, al no tener vida interior, resulta que así no puede llamar el Señor. Por otra parte, hay también actualmente otra carencia fundamental: la de la dirección espiritual, o como hoy se dice "acompañamiento espiritual" . La gente joven no tiene dirección espiritual y en ese caso no hay nadie que les oriente, que les pueda despertar la vocación contemplativa.
P. ¿Cómo hacer atractiva esta vocación en un mundo que sólo valora lo útil, también en el terreno religioso como puede ser ayudar a los demás...?
R. La respuesta a esta pregunta la da el propio Juan Pablo II en la Exhortación sobre la Vida Consagrada. Allí dice que las personas consagradas a la contemplación están haciendo un beneficio al mundo. En los monasterios están ayudando a hacer un mundo más humano, sus vidas no son en absoluto una vida esteril, sino que en los monasterio se reza y se trabaja, " ora et labora".
P. Concretando un poco más, ¿podría indicar en qué beneficia un monasterio de clausura a una parroquia?
R. Tengo la experiencia de dos pueblos en los que se han cerrado dos conventos de religiosas y estos se han quedado tristes, como huérfanos. Aunque parezca mentira, una comunidad contemplativa está al tanto de lo que ocurre en un pueblo, a sus gentes, de tal manera que oran por los distintos apostolados de la parroquia, encomiendan al Señor a los enfermos y a los que sufren. No son en absoluto unas personas distraídas, sin ninguna relación con el mundo, sino que en su clausura están muy pendiente de los pueblos. Estas contemplativas son los testigos más cualificados para manifestar la vida de Jesús, pobre, casto y obediente en medio de una comunidad.
P. Cada vez hay más gente que se acerca a estos monasterios para encontrar el consejo oportuno y aprender a orar, ¿ocurre esto también en nuestra diócesis?
R. Sí; en algunos monasterios funcionan escuelas de oración para grupos de jóvenes que allí acuden y de los que esperamos que alguna de las chicas, al tratar más al Señor y a las monjas de estas comunidades, y al recibir una cierta dirección espiritual, se decida a ingresar también en la vida religiosa contemplativa.
P. Además de vocación, ¿qué características tiene que tener una persona que dé ese paso?
R. No toda persona está capacitada para lo que el Papa llama la " pobreza del espacio" . Vivir en un pequeño terreno como es un convento y de por vida exige mucho equilibrio psíquico, dominio de sí y ser una persona madura, porque además el silencio del claustro es muy exigente.
P. Bajemos al " siglo" , al mundo... porque las monjas también pisan tierra y tienen necesidades materiales, ¿cómo se sustentan estas casas?
R. Los monasterios de clausura han pasado bastantes necesidades, pero hoy esto se está solucionando por dos razones: la primera de ella porque en los monasterio las monjas trabajan para sacarlos adelante, en unos se fabrican dulces, en otros ropa, etc.; la otra razón es que hace unos años las monjas ingresaron en la Seguridad Social y muchas de ellas cobran ahora su pensión con la que ayudan al resto de las hermanas. A pesar de esto, pienso que sí hace falta una iniciativa social, como puede ser una especie de asociación de Amigos de los Conventos. Sería una plataforma desde la que se les echara una mano económica.
P. La edad media de las monjas de clausura, en torno a los 64 años, es un motivo de preocupación para el futuro, ¿es que no hay vocaciones jóvenes?
R. Pienso que si a los jóvenes se les ayuda a tener una intimidad profunda con Cristo, se fomenta en ellos los grupos de oración y también la personal, y además se les ofrece dirección espiritual, la crisis de vocaciones tiene que ir pasando.

En la diócesis de Mérida-Badajoz hay diecinueve conventos de clausura

En la diócesis de Mérida- Badajoz hay actualmente 19 conventos o monasterios de religiosas contemplativas con unas 230 monjas. El número de religiosas por convento es muy variado, desde las 32 monjas que tiene el monasterio de las Concepcionistas de Villanueva de la Serena - algunas de ellas cedidas a otros conventos como refuerzo o " traspasos" en términos deportivos- hasta las 6 que componen la comunidad de las Dominicas de Zafra. o las Agustinas de Fregenal.
Si el número de monjas es todavía importante, la avanzada edad de la mayoría augura un futuro incierto ya que la gran mayoría de nuestras contemplativas sobrepasa los 60 años de edad - la media se sitúa en torno a los 64 años- a pesar de la llegada de jóvenes vocaciones en los últimos años, algunas de ellas universitarias.
La procedencia de las monjas contemplativas es muy variada como el de las propias órdenes. Algunas han venido, incluso, de países todavía de misión, produciéndose así " fichajes" , por ejemplo las seis jóvenes indias que han ingresado en el monasterio de la Orden Trinitaria en Badajoz, también en el monasterio de las Clarisas de Llerena viven cuatro religiosas mejicanas y en el de Almendralejo hay una monja hispanoamericana, así como otra en el de las Descalzas de Badajoz.
En cuanto a las órdenes religiosas, las Agustinas tienen convento en Fregenal de la Sierra; las Carmelitas Descalzas, en Badajoz, Fuente de Cantos, Talavera la Real y Zafra; las Concepcionistas Franciscanas, en Cabeza del Buey, Fuente del Maestre, Mérida y Villanueva de la Serena; las Clarisas Franciscanas, en Zafra, Badajoz, Campanario, Jerez de los Caballeros, Llerena, Montijo y Almendralejo; las Dominicas, en Zafra, y las Trinitarias, en Badajoz.
José Marí Gil

Noticias

El Arzobispo comenzó la pasada semana la visita pastoral al arciprestazgo de Fregenal de la Sierra

Desde la celebración en 1992 del Sínodo Pacense -verdadero hito eclesial en la historia reciente de nuestra comunidad diocesana- nuestro Arzobispo, como Pastor de la Iglesia particular de Mérida-Badajoz, viene realizando en los últimos años una segunda vuelta de visitas pastorales a las distintas parroquias de la diócesis, a fin de impulsar su renovación eclesial, propuesta por el mencionado Sínodo y animar con ello la vivencia cristiana en todas ellas. Es una buena ocasión para comprobar, de primera mano, la vitalidad cristiana de las parroquias y comunidades religiosas, además de confirmar a los fieles en la fe a sus miembros.
Son ya varios los arciprestazgos que han vivido esta experiencia eclesial de encuentro de sus comunidades con el Pastor, empezando por las dos capitales diocesanas y siguiendo por los arciprestazgos de Castuera, Fuente de Cantos y Alburquerque.
En esta línea pastoral, el pasado domingo, 18 de mayo, comenzaba la visita pastoral del Arzobispo al arciprestazgo de Fregenal de la Sierra con una celebración mariana en la ermita de la Virgen de Flores, en la localidad de Bodonal a la que siguió la visita a enfermos, la asamblea parroquial y la misa, en la que don Antonio Montero administró el sacramento de la Confirmación; continuando el día siguiente, lunes, la visita a la ciudad de Fregenal en la que comenzó por un encuentro personal con cada uno de los sacerdotes del arciprestazgo.
El pasado miércoles, día 21, le correspondió la visita del Arzobispo a la parroquia de Fuentes de León, comenzando en esta ocasión en la ermita de San Onofre, siguiendo con la visita a enfermos, asamblea parroquial y celebración de la Eucaristía y confirmaciones.
El sábado, día 24, con el mismo programa, el Arzobispo tiene previsto continuar la visita pastoral a la comunidad parroquial de Fregenal de la Sierra, rezando en primer lugar los laudes con todas las comunidades religiosas del Arciprestazgo y, a continuación, visitando los conventos de dicha ciudad y el de Fuentes de León.
Por la tarde, don Antonio llevaría a cabo la visita a la parroquia de Segura de León, haciéndose presente en la comunidad religiosa, en las casas de los enfermos, en la ermita del Cristo de la Reja y presidiendo la asamblea parroquial y la celebración de la Eucaristía, en la que administraría la Confirmación a un grupo de jóvenes.
Y en este domingo, 25 de mayo, corresponde reanudar la visita a la ciudad de Fregenal, comenzando con una misa en el Asilo de Ancianos y siguiendo con visita a los enfermos y la Asamblea parroquial, reunión con el Consejo pastoral y la celebración de Eucaristía.
En las otras dos localidades del arciprestazgo y con un programa similar, la visita pastoral la llevará a cabo el Arzobispo el día 29 en Higuera la Real (visitando además la ermita del Cristo de la Humildad) y el día 30 en Cabeza la Vaca, con un acto mariano en la ermita de Chandavila.
El arciprestazgo de Fregenal de la Sierra, situado al sur de la geografía diocesana, comprende una extensión de 707 Km2 y a él pertenecen 8 parroquias. En total, una población en torno a los 16.000 habitantes, atendidos pastoralmente por 8 sacerdotes, y 5 comunidades religiosas, una de ellas de clausura.

Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados cumplen 50 años en Mérida

Don Antonio Montero presidió la misa de Acción de Gracias
El Asilo de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Mérida ha celebrado sus bodas de oro. En estos cincuenta años de servicio han sido atendidos 2.010 ancianas y ancianos por 78 abnegadas hermanas a las órdenes de doce madres superioras.
Esta orden religiosa, que fue fundada por santa Teresa de Jesús Jornet con el carisma de atender y servir a los ancianos, tiene en nuestra diócesis asilos en Badajoz, Azuaga, Fuente del Maestre, Fregenal de la Sierra y Mérida. En estos momentos hay 2.700 Hermanitas por el mundo que atienden a 30.000 ancianos, sobre todo en España y en Hispanoamérica. El secreto de su vocación y servicio está en la fe y en al amor para descubrir en el anciano el rostro de Cristo.
Para celebrar el acontecimiento de su llegada a la ciudad se celebró el día 15 de mayo una Eucaristía presidida por el Arzobispo de la diócesis, don Antonio Montero, y concelebrada por un nutrido grupo de sacerdotes de Mérida, a la que asistieron los ancianos y muchos emeritenses, entre ellos su alcalde, don Pedro Acedo, que quisieron demostrar su reconocimiento a estas religiosas por su entrega y servicio tan actual y necesario para la ciudad.

Convivencia de la Orden Franciscana Seglar en Almendralejo

Los hermanos y hermanas de Francisco de Asís, la Tercera Orden franciscana, han celebrado la convivencia anual en Almendralejo.
Unas 600 personas, llegadas de distintas localidades de Extremadura, celebraron la asamblea en el teatro " Carolina Coronado" , donde la secretaria de la Orden en Almendralejo expuso el tema " Jesucristo, Salvador del mundo" . Cerró el acto la intervención de la Coral de Almendralejo, que interpretó varias piezas de su rico repertorio.
Tras el almuerzo de hermandad en los salones el " Obrero Extremeño" , a las seis de la tarde se ofició la Eucaristía en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Purificación, acompañados de padres franciscanos y sacerdotes de Almendralejo.

Mirada a nuestro tiempo

Conocer la Biblia

Muchos cristianos experimentan el gozo de encontrar a Dios a través de los medios con que la Iglesia cuida la formación de los fieles. En nuestra diócesis ha sido en la catequesis de adultos donde un gran número ha descubierto el rostro cercano y paterno del Dios de Jesucristo.
En la entrega de la fe de la Iglesia, que durante cuatro años ha ido haciendo la diócesis, los catecúmenos han recogido el tesoro de la revelación de Dios, tal como ha sido vivido y creído a lo largo de los siglos, en lo que llamamos la Tradición viva.
Pero este acercamiento a la Revelación ha despertado la sed por beber de la fuente y muchos manifiestan su deseo de conocer y de entrar en la Biblia, para tocar " de primera mano" la conversación amorosa y salvífica de Dios con el hombre en la historia. A muchos les gustaría, en efecto, comer el pan de la Palabra y saborear su lectura, para que llegue a convertirse en centro de su vida.
Para responder a estos deseos no hay nada mejor que pedirle a quien puede hacerlo (a nuestra parroquia) que nos ayude a dar los primeros pasos con una iniciación a la lectura de la Biblia, que no sea sólo transmitir unos conocimientos sobre ella, sino también enseñar a leer, meditar y saborear su mensaje, para que textos, tan antiguos, aparezcan como Palabra de Dios dirigida a nosotros, hoy. Esto ha de hacerse mejor en grupo que cada uno por su cuenta.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad

Palabra de Dios:

Libro del Deuteronomio 4, 32-34. 39-40


Habló Moisés al pueblo y dijo: Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás desde un extremo a otro del cielo palabra tan grande como ésta?, ¿se oyó cosa semejante?, ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz de Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?, ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto?
Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que el Señor es el único Dios allá arriba en el cielo y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos, después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor tu Dios te da para siempre.

Salmo 23, 4-5. 6 y 9. 18-19. 20 y 22

R. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor. O bien: Aleluya.
La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
Él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos,
porque él lo dijo, y existió,
él lo mandó y surgió.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarnos en tiempo de hambre.
Nosotros aguardamos al Señor;
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

Carta de san Pablo a los Romanos 8, 14-17

Hermanos: Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. Habéis recibido no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: ¡Abba! (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde; que somos hijos de Dios; y si somos hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con Él, para ser también con él glorificados.

Evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

26, lunes: Sir 17, 20-28; Mc 10, 17-27.
27, martes: Sir 35, 1-15; Mc 10, 28-31.
28, miércoles: Sir 36, 1-2a, 5-6, 13-19; Mc 10, 32-45.
29 jueves: Is 52, 13-53, 12; Lc 22, 14-20.
30, viernes: Sir 44; 1, 9-13; Mc 11, 11-26.
31, sábado: Sof 3, 14-18; Is, 12, 2-3; 4, 5-6; Lc 1, 39-56.
1, domingo: Ex 24, 3-8; Hb 9, 11-15; Mc 14, 12-16, 22-26.

Comentario litúrgico

El amante, el amado y el amor

Después de la celebraciones pascuales, celebramos hoy la Solemnidad de las Santísima Trinidad. Pero, por desgracia, es un misterio que ha tenido una presentación catequética tan deficiente que se presenta, para muchos cristianos, más como una dificultad para hacer mas meritoria la fe que, como efectivamente lo que es: la revelación de quien es Dios en su esencia hecha por Jesús.
Para quien tenga las dificultades aludidas y lea el evangelio de hoy se sorprenderá que Cristo presente el comienzo de la vida cristiana, el sacramento del bautismo, como una consagración al Padre al Hijo y al Espíritu Santo.
Todo esto nos descubre la necesidad que aprovechemos este día -las oraciones y las lecturas de la misa- para evangelizarnos, es decir: darnos la buena noticia que Jesús quiso transmitirnos al anunciarnos que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo y hagamos de esta revelación una gozosa experiencia que proporcione densidad a nuestra vida espiritual y la conforme con la dimensión trinitaria de la consagración bautismal que ha marcado para siempre nuestra vida.
De la mejor catequesis recordamos una descripción del misterio de nuestro Dios que nos puede ayudar en la tarea propuesta: " El Padre es el Amante, el Hijo es el Amado y el Espíritu Santo es el Amor".
En el bautismo, la acción del Espíritu Santo -el Amor- nos hace miembros de Cristo -el Amado- y , por tanto, objeto amoroso del Padre -el Amante-. Meditemos sobre esta realidad, dirijámonos desde ella a cada una de las Divinas Personas y así nos iniciaremos en la experiencia trinitaria a la que nos invita el evangelio de Jesús.
Antonio Luis Martínez

Santoral

29 de mayo:San Sisinio (+ 397)

San Ambrosio de Milán, uno de los mejores obispos de la historia de la Iglesia, elegido por aclamación entre todos los cristianos de su ciudad, cuando aun no era sacerdote, estaba preocupado por el desconocimiento total del Evangelio con que vivían todos los naturales del Tirol, región fronteriza con su diócesis.
Envió a predicar al diácono Sisinio junto con algunos compañeros. Nuestro buen misionero derrochó arrojo y vitalidad cristiana por todo el Tirol...pero los hoy conocidos por la polca, la cerveza, los gorgoritos folklóricos y el sombrero con plumas, eran, ya entonces, de un natural particularmente festivo: durante una romería pagana, Sisinio proclama la falsedad idolátrica, la malicia de las borracheras, el pecado del desenfreno en la comida y la promiscuidad de unos festejos que, tal como se celebran, no pueden agrada a Dios. El resultado puede imaginarlo el lector: los organizadores del religioso festejo dieron tal paliza a Sisinio que este expiró entre los bastonazos. El patrocinio del buen diácono es certero: abogado del clero que intenta poner orden moral y vida cristiana en medio de los organizadores de romerías...por muy piadosas excusas que estas tengan.
Manuel Amezcua

Santos de la semana

26, lunes: Felipe Neri, Eleuterio, Felicísima, M» Ana de Jesús Paredes.
27, martes: Agustín de Cantorbery, Clemente, Bárbara Kim, Bárbara Yi.
28, miércoles: Helicónides, Justo, Germán, Ubaldesca, M» Bartolomé Bagnesi.
29, jueves: Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote. Restituto, Máximo, Sisinio.
30, viernes: Fernando, rey; Gabino, Eusebio, Juana de Arco.
31, sábado: Visitación de la Virgen María. Herminio, Petronia.
1, domingo: Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Justino, Florencio.

Contraportada

Clarisas franciscanas: encerradas y alegres

Una visita al Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz


Un año más celebra hoy la Iglesia en España el " Día Pro Orantibus" , una jornada de oración en favor de los religiosos y religiosas de vida contemplativa, un día para agradecer todo lo que representan ellos y ellas en el patrimonio espiritual de la Iglesia. Este año, desde la vida de las Clarisas del Real monasterio de Santa Ana de Badajoz, rendimos homenaje a todos esos hombres y mujeres que, desde la renuncia total a los bienes del mundo y a su propia persona, viven en la clausura la paz espiritual y la riqueza de Cristo.
Aunque se sabe positivamente que la Orden de Santa Clara había tenido con anterioridad un convento en Badajoz, el actual de Santa Ana fue fundado en 1518 por Leonor Lasso de la Vega y Figueroa y desde entonces ha permanecido en el mismo lugar aunque su comunidad, por avatares históricos, fue expulsada tres veces del edificio. Conocedora, y escritora, de toda la vida del convento es sor Celina, que ha sido superiora durante muchos años y es también una restauradora de su patrimonio artístico. Ella nos ha dicho que la parte claustral del monasterio permanece igual que en el siglo XVI, aunque el interior ha ido sufriendo modificaciones en el trascurso de los años.
En la época de mayor esplendor vocacional, allá por el siglo XVIII, hubo en este real monasterio más de 70 religiosas. En la actualidad viven en él 17 hermanas, la mayor de 87 años y la más joven de 27. La superiora es desde hace dos años sor Inmaculada que, aunque nacida en Ávila, tierra de carmelitas, profesó a los 15 años en el convento de Badajoz, donde lleva ya más de cuarenta.
P. Sor Inmaculada ,¿sienten ustedes la crisis de vocaciones?
R. Nosotros francamente no nos podemos quejar. Ahora tenemos cinco hermanas jóvenes que han entrado recientemente, algunas desde la Universidad y todas muy inteligentes y preparadas. Hemos tenido épocas peores. Nuestra comunidad empezó a florecer a partir de los años 60. P. ¿Qué han dejado detrás esas cinco jóvenes?
R. Han renunciado a todo lo que para el mundo tiene valor: dinero, comodidades, familia,... algunas hasta el novio. Pero han sabido elegir, lo han cambiado todo por Cristo y han ganado, sin duda, paz interior. P. ¿Cómo han llegado hasta la clausura de Santa Ana?
R. A veces a través de una visita y, creo, que les atrae a nuestra vida la sencillez, la fraternidad y la alegría, que son características propias de nuestra espiritualidad franciscana.

Descubrir la vocación

P. ¿Cómo puede descubrir una joven en medio del mundo su vocación de clausura?
R. La juventud que ya vive una vida de fe, para descubrir su verdadera vocación necesita de un acompañamiento, bien de un sacerdote o de una persona que posea conocimientos teológicos sólidos desde Dios para poder encauzar esa vocación. Yo estoy segura que hay muchas jóvenes que tienen vocación pero no saben descubrirla. P. Cuando cruzan esas puertas dejan fuera todo,¿cómo viven ese cambio?
R. Desde una acción de Dios en la persona que se deja hacer, que se abre plenamente a Él escuchando lo que Él quiere de ella. La acción del abandono y la entrega en manos de Dios hace que esa persona se transforme. P. ¿Se sienten felices cuando dan el paso definitivo?
R. Sí, mucho, muchísimo. Es muy hermoso, es maravilloso cuando una persona ha sido dócil a la llamada de la gracia y del espíritu. Es la felicidad que da dejarlo todo por el Todo.

Sostenidas por la oración

P. ¿Cuál es el carisma que distingue a las religiosas clarisas?
R. Fundamentalmente la pobreza: el reproducir a Jesucristo pobre, humilde y crucificado, y la fraternidad: el amor a Cristo y por Él a los hermanos.
P. ¿Cómo viven ustedes esa pobreza?
R. La verdad es que para entenderlo tendrían que vivir aquí dentro, desde fuera no se puede comprender. Nuestra pobreza es muy radical, nos conformamos con muy poco, aprovechamos al máximo, esto en cuanto a la parte material. Tenemos también una pobreza humilde, un desasimiento que nos produce alegría porque vemos que cuanto menos cosas poseemos, más felices somos. Vivimos del hoy y de Dios.
P. ¿De dónde sacan ustedes lo materialmente necesario para vivir?
R. Nuestras necesidades son mínimas y vivimos de nuestro trabajo de lavandería mecánica y encuadernación. Antes dependíamos más de las limosnas de nuestros bienhechores y ahora sólo se nos plantean problemas económicos a la hora del mantenimiento del edificio, que supone unos gastos a los que nosotras no podemos llegar.
P. ¿Qué es la oración en la vida de una monja de clausura?
R. Lo más importante porque es la comunicación directa con Cristo. Nuestra vida, nuestro trabajo..., todo lo transformamos en oración. Toda nuestra preferencia es por la oración y la contemplación.
P. ¿Qué sienten ustedes cuando se ponen delante de Dios en oración contemplativa?
R. Un derramarse, un dejarse sola en los brazos del Padre y ahí hacerse presente por toda la humanidad. Nos hacemos presente y nos sentamos dentro del corazón de Dios que es quien fluye su amor hacia aquel que lo puede necesitar y entonces decimos al Padre: te ruego por este y por esto...

La felicidad del claustro

P. ¿Cómo viven ustedes la clausura?
R. Nuestra jornada es en silencio, ordenada y oracional, pero tenemos algunos momentos, los domingos por ejemplo, que dedicamos al dialogo común y, a veces, hacemos juegos, cosemos...
P. Resuma en dos palabras su vida de comunidad.
R. Paz y alegría. Tenemos mucha paz. La paz que sentimos es algo inexplicable, es lo más grande que podemos tener, es la paz que Dios da. La vida aquí dentro es muy bonita: nos complementamos las unas a las otras. Esta paz interior se transforma en alegría, es la alegría que preside nuestra convivencia.

Mary Murillo


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