Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://www.christusrex.org./www1/camino/camino.html

Número 438. 19 de mayo de 2002

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

 


Portada

La misión evangelizadora de los laicos es insustituible e inaplazable

Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica

Los laicos constituyen la mayoría del Pueblo de Dios, y como tal están llamados a anunciar el mensaje de Cristo en sus ambientes respectivos con el fin de construir una sociedad vertebrada por los valores del Evangelio.

La Iglesia nos recuerda este domingo que la misión evangelizadora de los laicos es insustituible e inaplazable en un mundo cada vez más secularizado a través del Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica, que este año lleva por lema "Caridad y solidaridad frente al olvido de los pobres".

Los Obispos de la CEAS nos recuerdan, en su mensaje para la jornada, que existen en el mundo más de 1.500 millones de pobres de solemnidad, es decir, que tienen que resolver sus problemas con poco más de un euro por día. A estos hay que sumar los 1.000 millones de analfabetos, los 800 millones que sufren desnutrición y los 750 millones que no disponen de servicios sanitarios. "Estas cifras señalan una desigualdad injusta y homicida y constituyen una vergüenza para la conciencia de cualquier ser humano civilizado, pues los bienes que Dios ha puesto a disposición de la humanidad no están al alcance de todos, y, como consecuencia de ello, una gran parte de la humanidad no puede llevar una vida digna y tiene graves dificultades para cumplir con el mandato dado por Dios de crecer y dominar la tierra".

A todo ello, señalan los obispos, hay que sumar otras pobrezas a las que no se ha prestado la debida atención "a la pobreza cultural, que se concreta en el analfabetismo; a la pobreza espiritual, que nace de la falta de libertad religiosa y a la pobreza política, que impide a muchos ciudadanos participar activamente en la construcción de la propia nación.

A estas formas de pobreza hay que sumar las llamadas 'nuevas pobrezas', como pueden ser la drogadicción, el sida, el abandono de los mayores, la marginación y discriminación social.

Desde la Acción Católica se asegura que "la paz sólo puede venir de mano de la justicia social, económica y cultural, y esto cuestiona el modelo de desarrollo económico que los países ricos y las empresas multinacionales impulsan en nuestros días". A ello añaden que "los cristianos laicos tenemos una responsabilidad ineludible ante estas situaciones. La promoción de la justicia, de la verdad, de la vida, del respeto a la dignidad y a los derechos de la persona, de la solidaridad, son elementos esenciales de la misión de la Iglesia, que es la evangelización".


Editorial

Violencia por doquier

Todo es crónica de sucesos. Los apuñalamientos de Madrid, las mujeres acribilladas a ritmo casi diario, el magnicidio de Holanda, los coletazos finales (¿?) del terrorismo palestino. Y, para colmo, los atropellos tumultuarios en los campos de futbol, manchando de barbarie el final, siempre festivo, del campeonato de Liga. ¡Vaya primavera! Con el soponcio añadido del primer turno de las elecciones presidenciales francesas.

Deben ser, pensamos, todos estos episodios una coincidencia desdichada, una casualidad sin causalidad. Pero, llegados a este punto, lo pensamos mejor para añadir algunas precisiones. Lo más seguro es que todas estas furias se hayan desatado, sin relación causa efecto, sin maquinación programada de las unas con las otras. Pero, es que el fenómeno es creciente, no ya de semanas, sino de meses y años. Por algo el terrorismo se va reconociendo como plaga universal.

¿Serán los medios de comunicación los que, con pertinaz obsesión y atronadora resonancia, nos tienen el alma en un puño, por morbo y sensacionalismo? Algo de esto puede haber, al menos en el desequilibrio informativo entre lo importante, aunque sea normal, y lo llamativo, aunque no sea importante. Algo y mucho también, esto va por el cine y la tele, en la difusión infatigable de escenas de violencia, que pueblan de sangre y de sombras el subconsciente colectivo de niños y de mayores, de las audiencias millonarias que devoran sin discernimiento.

La violencia que estalla por doquier está reclamando análisis más complejos y certeros. Los hechos violentos, las atrocidades inhumanas se publican porque ocurren; y, un poco también, ocurren porque se publican. El ambiente mediático y no mediático rezuman tensiones y hostilidades, ferocidad de trato entre los seres humanos.

Hacen bien los Estados en endurecer las medidas legislativas, incrementar la seguridad ciudadana, agilizar los procesos y las sentencias judiciales, castigar ejemplarmente las faltas y los delitos. Pero, ¿lo demás? Lo demás es de los demás. Asunto de la familia, de la escuela, de la parroquia. Pensemos.

 


Carta del Arzobispo

La anemia espiritual

Acudimos una vez más a la socorrida metáfora de servirnos de un elemento material o visible para explicarnos otro de naturaleza espiritual, que no captan los sentidos corporales aunque sí la inteligencia valiéndose de ellos. Estamos hablando del alma y del cuerpo, invisible aquella y macizo éste, como componentes inseparables del sujeto humano, vivo y coleando, sin adentrarnos ahora en las subidas disquisiciones, un tanto sutiles y tortuosas, de los viejos maestros Zubiri y Laín Entralgo, sobre la naturaleza del alma. Lo cierto es que hay fenómenos o situaciones de nuestro cuerpo que espontaneamente aplicamos al mundo anímico o espiritual: torpeza, fragilidad, ceguera, sueño, salud, enfermedad.

La anemia es, en sus múltiples acepciones, una escasez o una afección de sangre, con más exactitud, de los glóbulos rojos, que sostienen la energía o la vitalidad del organismo. Su presencia en el flujo circulatorio provoca, o no impide, determinadas quiebras o indefensiones del sujeto: cansancio, fragilidad, apocamiento. Dejo a los expertos otras precisiones y matices sobre el particular.

Lo psicológico y lo espiritual

Anemia espiritual. Entramos en el territorio de lo figurado y aproximativo, pues no tenemos otro, que yo sepa, para explorar las regiones superiores del yo humano. ¿Dónde está la radiografía, la ecografía, la resonancia magnética, que nos retrate en pantalla la anemia del espíritu? Sé que estoy rozando aquí otro mundo, el de la psicológía, ciencia humana por los cuatro costados, que analiza y remedia con métodos propios, las enfermedades psíquicas y mentales, tan comprobables y humanas como el dolor de muelas. Y en eso ya es más difícil fijar los linderos entre lo espiritual y lo anímico, entre el siquiatra y el confesor o guía de almas. Se trata, empero, de realidades que, aunque muy trabadas entre sí en la unidad de la persona, son elementos netamente diferenciados y con riquezas propias en la antropología religiosa y cristiana.

En la filosofía neoplatónica y en el lenguaje de la espiritualidad cristiana posterior, se ha hablado, no tanto de dos, cuanto de tres "componentes" del indivisible compuesto humano: cuerpo, alma y espíritu (en griego soma, psyche, neuma) que, sin perdernos demasiado, nos aclaran las diferencias entre lo psicológico y lo religioso, entre la enfermedad y el pecado, entre la euforia y la gracia, entre el equilibrio anímico y la santidad, entre el terreno, repito, del confesor y el del psiquiatra. Por ser elementos colindantes pueden ayudarse mucho en un mismo sujeto la buena salud psíquica, incluso apoyada por fármacos, con la conciencia ética y la búsqueda de la santidad y viceversa; puede resultar nefasto, y lo ha sido más de una vez, que cualquiera de ellos invada, ignore o destruya a su contrario.

Otra anemia

Con lo dicho, aunque prolijo, estamos en condiciones de hablar de anemia espiritual, sin confundirla con la apatía ni con la depresión y afrontándola desde la ética, desde la fe, desde la gracia y la oración. Hablamos de un fenómeno de patología religiosa, que puede ser, y es compatible con una buena salud física y mental.

Por anemia espiritual entiendo la endeblez de nuestro compromiso creyente, en la poca fe, en la pereza de voluntad, en la escasez de oración, en el sueño interior, en la ausencia de proyectos de mejora. Un ir tirando en la vida cristiana, sin intenciones de ruptura, e incluso con descontento de uno mismo, pero con una pesadez profunda que impide levantar el vuelo. Fenómeno, por lo demás, bastante común. ¿Quién no lo ha vivido alguna vez o está amenazado de vivirlo?

A los anémicos se les recomienda, con las reservas convenientes, una sobrealimentación acompañada por medicamentos idoneos que aumenten los hematíes, y todos los medios necesarios para la plena recuperación sanguínea y de todo el organismo. Porque la sangre circula y vivifica todas las ramificaciones del sistema circulatorio y ¡ay de aquel a donde no llega! En este sentido, vida y sangre se confunden.

También para la anemia espiritual lo primero es comer. Y para el cuadro descrito en el párrafo anterior, desde un análisis teológico, espiritual y pastoral, a mí no se me ocurre otra receta más inmediata, garantizada y eficaz, que la doble mesa, recomendada por el Concilio Vaticano II en su Constitución Dei Verbum (La Palabra de Dios) : "La Iglesia nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece en la misa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo... Es tan grande el poder de la palabra de Dios que constituye el sustento y vigor de la Iglesia, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual." (N. 21).

Una mesa con dos panes

En este y otros pasajes el Concilio equipara los dos manjares de la mesa eucarística, llamando pan de vida a la Palabra divina como Cristo llama a su cuerpo sacramentado. "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que come de este pan vivirá para siempre"(Jn 6,51). Quizá defraude a alguien con esta receta mía del doble pan, para remediar la anemia espiritual. Pero, apelando a la experiencia pastoral, brotan por todas partes ejemplos que lo confirman. Están muy en auge, a Dios gracias, los llamados "Grupos de Biblia" que se reunen periódicamente para leer, meditar y comentar la Palabra de Dios, ya sea para preparar las lecturas del domingo, o bien siguiendo regularmente y con métodos apropiados los libros santos. Todo ello en espíritu de escucha y adoración, mirando la vida propia, según la tradición cristiana de la lectio divina. Está comprobado que los que personalmente o en grupo beben continuamente de las fuentes vivas de la Escritura, suelen ser más perseverantes que en cualquiera otra práctica religiosa y raramente se enfrían de su fervor.

Sobre lo que hemos llamado comunión frecuente o misa diaria está casi todo dicho. Sean testigos los que lo hacen. Pueden caer en la monotonía y en el aburrirmiento. Busquen apoyo en los grupos de oración y de animación litúrgica, que les harán revivir las mejores experiencias y sabores de la Eucaristía del Señor. En ella se juntan palabra y pan, se dan cita los dones más altos que Dios puede darnos, y nosotros a los demás. Adios a la anemia.

No quiero cerrar el tema sin anticiparme a una pregunta: Bueno, ¿y cómo un creyente anémico, él o ella, sacan brios de su debilidad, para tener el arranque de abrir los libros santos, iniciar la lectio divina, comprometerse en un grupo de Biblia, recuperar el gusto por la Eucaristía? Los anémicos son, por definición, inapetentes y apáticos. Les respondo a mi manera: Anda, invoca la ayuda del Espíritu, que para eso está, como Señor y dador de vida. Dile algo así como esto, de un sacerdote y poeta extremeño:

Ven energía divina,
tempestad de Dios y viento,
que abres las puertas cerradas,
que quitas todos los miedos,
que liberas al esclavo,
que rompes todos los cepos.

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 


Centrales

Los obispos exhortan a los laicos a asociarse en los movimientos apostólicos

Domingo de Pentecostés, Día del Apostolado Social y de la Acción Católica

"Caridad y solidaridad frente al olvido de los pobres", el lema elegido para la celebración, este domingo de Pentecostés, del Día del Apostolado Seglar y de la Acción Católica, quiere insistir en que la solidaridad es ciertamente una virtud cristiana, pero que tiene numerosos puntos de contacto con la caridad, que es signo distintivo de los discípulos de Cristo.

Los Obispos de la CEAS nos recuerdan, en su mensaje para la jornada, que existen en el mundo más de 1.500 millones de pobres de solemnidad, es decir, que tienen que resolver sus problemas con poco más de un euro por día. A estos hay que sumar los 1.000 millones de analfabetos, los 800 millones que sufren desnutrición y los 750 millones que no disponen de servicios sanitarios. "Estas cifras señalan una desigualdad injusta y homicida y constituyen una vergüenza para la conciencia de cualquier ser humano civilizado, pues los bienes que Dios ha puesto a disposición de la humanidad no están al alcance de todos, y, como consecuencia de ello, una gran parte de la humanidad no puede llevar una vida digna y tiene graves dificultades para cumplir con el mandato dado por Dios de crecer y dominar la tierra".

Ante esta sangrante realidad, los prelados afirman que los movimientos y asociaciones de los fieles laicos deben ser corrientes vivas de participación y de solidaridad, para crear unas condiciones más justas y fraternas en la sociedad.

Otras pobrezas

Con frecuencia se ha mirado la pobreza sólo desde el punto de vista material y no se ha prestado la debida atención a la pobreza cultural, que se concreta en el analfabetismo; a la pobreza espiritual, que nace de la falta de libertad religiosa y a la pobreza política, que impide a muchos ciudadanos participar activamente en la construcción de la propia nación.

A estas formas de pobreza hay que sumar las llamadas 'nuevas pobrezas', como pueden ser la drogadicción, el sida, el abandono de los mayores, la marginación y discriminación social.

Ante estas distintas situaciones de pobreza y de miseria, en las que se debaten millones de hermanos, muchos reclaman justicia, pero no es suficiente. Es preciso dar paso a la solidaridad, alimentada por el amor a los semejantes.

La solidaridad implica sacrificio, renuncia a todo egoísmo y actitud de desprendimiento. De lo contrario puede quedarse en un sentimiento filantrópico, superficial y transitorio.

Los cristianos, cuando contemplamos la virtud de la solidaridad a la luz de la Palabra de Dios, podemos percibir muchos puntos de contacto entre ésta y la caridad. Cuando la solidaridad es contemplada desde la fe se reviste de las dimensiones cristianas de la gratuidad, del perdón y de la reconciliación. Por ello, el ser prójimo de otro lleva consigo no sólo el reconocimiento de la persona como un ser humano con sus derechos y su dignidad, sino la consideración del otro como imagen del Padre, redimido por la sangre de Jesucristo y animado por la fuerza del Espíritu Santo. En consecuencia, nadie puede ser excluido de nuestro amor. Todos deben ser amados, aunque sean nuestros enemigos, con el mismo amor con el que Dios les ama.

En nuestros días debemos dar gracias a Dios porque son muchos los cristianos, los grupos y movimientos eclesiales que, impulsados por la fe en Jesucristo, dedican su tiempo a acoger, escuchar y prestar ayuda desinteresada a los más pobres de la sociedad, así como a luchar contra las causas que provocan la pobreza y la injusticia. Pero, frente a estos comportamientos solidarios, se percibe con frecuencia en nuestro mundo un afán desmedido de poder y de dinero, que conduce al olvido y la indiferencia ante los derechos, necesidades y problemas de los más pobres. Por ello, la Iglesia en este Día de Pentecostés invita una vez más a todos sus miembros y a los hombres de buena voluntad a revisar su comportamiento con los marginados de la sociedad, desde una actitud de verdadera conversión, acompañada del firme propósito de compartir los bienes con los necesitados y de participar activamente en la vida social, económica y política, con el fin de encontrar proyectos que eviten formas de explotación mezquina y que convierten a los seres humanos en meros instrumentos de producción. Para ello no basta la actuación individual; es preciso unir esfuerzos y establecer relaciones con otras personas preocupadas por los problemas de quienes sufren pobreza y marginación social.

Al final del mensaje, los obispos exhortan a los fieles cristianos laicos a asociarse en los movimientos apostólicos, pues su carácter comunitario y orgánico consigue mejor un doble objetivo muy necesario para nuestra Iglesia: hacer presente y visible a la Iglesia como comunidad y conseguir una mayor eficacia en el apostolado y en la acción.

Reflexión de la Acción Católica

La Federación de Movimientos de Acción Católica ha realizado una reflexión ante la festividad de Pentecostés en la que señala que Dios Padre nos regala cada día su presencia en el mundo, en la realidad cotidiana. Sin embargo, la humanidad entera vive tiempos dramáticos, cargados de contradicciones y de conflictos que poseen un carácter global cada vez más acusado. Por un lado, las situaciones de enfrentamiento y guerra que asolan diferentes zonas del planeta. Por otro, los movimientos poblacionales masivos de trabajadores y ciudadanos procedentes de los paises desfavorecidos o en conflicto, en busca de dignidad, trabajo, refugio y bienestar. Y todo esto en un contexto de pobreza y desigualdad generalizadas, que afecta a cientos de millones de seres humanos, en forma de hambre, agotamiento de recursos, analfabetismo, mortalidad infantil, desesperanza... También en nuestro país se deja sentir la injusticia. Si bien la pobreza severa ha pasado de 4 millones a finales de los 80 a 1,7 millones en la actualidad, en torno a 7,5 millones de personas viven en condiciones de pobreza moderada en España, siendo la precariedad laboral el rasgo definitorio de esta nueva forma de pobreza.

Las minorías favorecidas de nuestro planeta ejercen sus presiones y control, perpetuando estas situaciones de flagrante injusticia y violación permanente de los derechos humanos. En definitiva, la paz sólo puede venir de mano de la justicia social, económica y cultural, y esto cuestiona el modelo de desarrollo económico que los países ricos y las empresas multinacionales impulsan en nuestros días.

Los cristianos laicos tenemos una responsabilidad ineludible ante estas situaciones. "La promoción de la justicia, de la verdad, de la vida, del respeto a la dignidad y a los derechos de la persona, de la solidaridad, son elementos esenciales de la misión de la Iglesia, que es la evangelización".

Los laicos estamos llamados a dar respuestas a los conflictos que viven nuestros hermanos. Sólo la Solidaridad y la Justicia, el Amor y el Perdón posibilitarán la auténtica Paz en el mundo. Un trabajo serio y coherente de práctica solidaria y caritativa será nuestra mejor aportación a la construcción de un mundo nuevo, y respuesta al proyecto de humanidad que Dios quiere para nosotros. De esta manera, los laicos nos unimos como Iglesia a la tarea de dar respuesta a los retos de la Nueva Evangelización, ofreciendo también nuestra solidaridad, participando en los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de todos, especialmente de los pobres y los que sufren. 

Al celebrar la fiesta de Pentecostés, se nos invita a un compromiso más decidido de amor y servicio a los pobres, a orientar nuestros proyectos y acciones desde la perspectiva de impulsar en nuestras comunidades, grupos, movimientos, la "firme determinación de empeñarnos por el bien común", de hacer presentes en nuestras parroquias y nuestros ambientes la llamada a descubrir particularmente en los necesitados el rostro de Cristo. De esta manera, con la ayuda del Espíritu, podremos dar respuesta fraterna y efectiva al clamor de los que sufren olvido y desesperanza.

 

El Papa da gracias a todos los que ayudaron a levantar el asedio a la Basílica de la Natividad

Todavía queda mucho por hacer para alcanzar una paz justa no sólo en Belén sino en toda Tierra Santa

Después de 39 días, se levantó definitivamente el asedio a la Basílica de la Natividad de Belén. Al amanecer del viernes 10 de mayo un autobús con trece palestinos destinados al exilio dejaba la plaza delante de la Natividad, poniendo final al asedio del Ejército israelí que duraba desde el 2 de abril. Acusados por Israel de "terrorismo", los trece hombres fueron embarcados en un vuelo hacia Chipre para ser trasladados después a los países que han dado su disponibilidad para acogerlos: España, Grecia, Italia, Canadá, Austria y Luxemburgo.

Otros 26 palestinos considerados por el Ejército israelí como de "peligrosidad media" serán confinados en la Franja de Gaza.

Declaración del Cardenal Etchegaray

El enviado especial de Juan Pablo II para la liberación del asedio del templo, el cardenal Roger Etchegaray, aplaudió en una declaración el acuerdo final sobre la suerte de trece de los palestinos encerrados en su interior que desbloqueo la situación: "Hay que felicitar a todos los participantes en esta carrera de obstáculos por el éxito alcanzado...Pero todavía queda aún mucho por hacer para alcanzar una paz justa y permanente no sólo en Belén, sino en toda Tierra Santa".

El cardenal francés celebró en la mañana del domingo una eucaristía solemne en la iglesia de Santa Catalina, adyacente a la Basílica de la Natividad de Belén, para marcar la restitución del templo al culto.

Por su parte, Juan Pablo II dio las gracias el mismo domingo a todos los que ayudaron a levantar el asedio de la Basílica de la Natividad de Belén y abogó por un futuro de paz en el respeto de los derechos de israelíes y palestinos. "Hemos recibido todos con alivio la noticia de que la Basílica de la Natividad de Belén ha sido restituida a Dios y a los fieles", dijo el Santo Padre al encontrarse a mediodía con varios miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro del Vaticano.

El Papa envió un saludo especial "a las comunidades de franciscanos, de griegos, y de armenios ortodoxos que con notables sacrificios han sido custodios fieles del santuario" durante los 39 días que duró el asedio.

ZENIT

 

El 65% de los mártires cristianos son del siglo XX

En dos milenios de cristianismo, se calcula que 70 millones de cristianos han sido asesinados por su fe; de ellos, 45 millones y medio (el 65%) son mártires del siglo XX.

Esta es la conclusión a la que llega el libro "Los nuevos perseguidos" ("I Nuovi perseguitati", del periodista italiano Antonio Socci, presentado la semana pasada durante la Conferencia "La persecución anticristiana en el siglo XX", celebrada en el Ateneo Pontificio "Regina Apostolorum" de Roma.

"Entregué los borradores del libro en enero --explicó Socci-- y desde entonces el martirio de los cristianos no ha tenido tregua: basta pensar en lo que está sucediendo en Colombia e Indonesia".

En el análisis del periodista, el término "mártires cristianos" no es entendido en el sentido específico de la palabra (con el reconocimiento de los procesos de canonización de la Iglesia), sino según el parecer común de los estudiosos que han realizado estadísticas sobre las persecuciones religiosas.

Un mapa muy variado

El mapa de la persecución actual, realizado por Socci, presenta los países en los que los cristianos sufren persecución a causa de la fe: Molucas (Indonesia), Bangladesh, India, Nigeria, Timor Oriental, Cuba, repúblicas de la ex Unión Soviética, Arabia Saudí (y otros países islámicos), Vietnam, China...

Según el autor, las dos corrientes que alientan la persecución de los cristianos hoy son el comunismo (en los reductos en que todavía gobierna) y el Islam fundamentalista.

Para Socci el país del mundo en el que hoy día la persecución contra los cristianos es más dura es Sudán.

ZENIT

 

Polonia desea incluir en la Constitución europea una invocación a Dios

Los tres delegados con los que cuenta Polonia en la Convención Europea pedirán que la futura Constitución europea incluya una invocación a Dios y una referencia a los valores morales cristianos que subyacen en la cultura de Europa.

La postura común fue acordada durante una reunión sin precedentes del presidente polaco, Alexander Kwasniewski, ex comunista; el primado polaco, Jozef Glemp, y los ministros y delegados del Gobierno, también ex comunista, encargados de la integración europea.

No sólo valores económicos

"La Iglesia polaca desea que el documento final que elabore la Convención Europea, además de los valores económicos y sociales, se base también en los espirituales y éticos", declaró tras dos horas de reunión el portavoz del Episcopado polaco, Adam Schultz.

Coincidió con él el ministro de la Presidencia, Dariusz Szymczycha. "La Iglesia ­dijo éste­ es una de las instituciones fundamentales en Europa. Este es el argumento para incluir en el futuro tratado constitucional los valores éticos y religiosos".

Por encima de ideologías

Ambas partes citaron como precedente la nueva Constitución polaca, aprobada en 1997, en la que los ciudadanos polacos, más allá de las diferencia ideológicas, acordaron incluir una referencia a los valores tradicionales de la cultura nacional cristiana.

El presidente Kwasniewski citó las palabras del primado Glemp para afirmar que la integración de Polonia en la Unión Europea es "una necesidad histórica".

ZENIT

 


Noticiario diocesano

Inaugurada en Mérida la nueva sede de FERE y Educación y Gestión de Extremadura

Ambas organizaciones engloban a la mayor parte de los centros privados concertados de ideario católico en la comunidad extremeña

La semana pasada era inaugurada en Mérida la nueva sede de FERE y Educación y Gestión de Extremadura. Ambas organizaciones engloban a la mayor parte de los centros privados concertados de ideario católico de la comunidad autónoma extremeña.

Emplazada en lo más céntrico de la capital extremeña, en la avenida José Fernández López, sus locales albergan los servicios de asesoría jurídica y pedagógica de FERE y de Educación y Gestión. Será, sin duda, un referente para los centros concertados de toda la Región.

En el acto de inauguración, presidido por el Arzobispo, don Antonio Montero Moreno, estuvieron también presentes, arropando a los responsables en Extremadura de las citadas organizaciones, el Presidente de Educación y Gestión, don Néstor Ferrera y el Secretario General de FERE, don Manuel de Castro. Ambos, en la rueda de prensa que precedió al acto de inauguración, insistieron en la necesidad de afianzar nuestras organizaciones en cada una de las autonomías, y, especialmente, en aquellas, como es la nuestra, donde la sensibilidad de la administración educativa hacia la enseñanza concertada es menor, defendiendo el derecho de padres y titulares a elegir y a crear y dirigir centros educativos.

Además de los máximos responsables de FERE y Educación y Gestión, estuvieron presentes representantes de la central sindical USO, de la Alta Inspección de Educación, el portavoz de educación del Partido Popular, don César Díez Solís y el concejal de educación del ayuntamiento emeritense don Francisco Robustillo.

Objetivo de la FERE

Los centros englobados en FERE y Educación y Gestión, en el marco de la libertad de enseñanza que consagra la Constitución Española, quieren aportar su grano de arena a la presencia eficaz y significativa de la Iglesia extremeña en el ámbito de la evangelización de la cultura, ayudando a los jóvenes que quieren educarse en el marco de un proyecto educativo inspirado en los valores del Evangelio, a realizar una fecunda síntesis entre su vida, sus saberes y conocimientos y la fe cristiana.

 

Fallece en Badajoz el sacerdote segedano don José García Fernández

El pasado día nueve fallecía en Badajoz, a la edad de 89 años el sacerdote don José García Fernández, un hombre muy querido en todo el presbiterio diocesano por su vinculación con el Seminario Diocesano San Atón durante buena parte de su vida.

Don José había nacido en Zafra el 6 de junio de 1913 y se ordenó sacerdote el 18 de diciembre de 1937.

El 12 de julio de 1938 se licenció en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y el 10 de junio de 1940 obtiene la licenciatura en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico.

Tareas pastorales

Su vinculación al Seminario comenzó al poco tiempo de ordenarse. El 28 de septiembre de 1940 fue nombrado superior y profesor, el 29 de diciembre de 1945, vicerrector y en julio de 1961, rector.

En la Catedral

El 13 de abril de 1948 es nombrado canónigo lectoral de la Santa iglesia Catedral, con Dignidad de Maestrescuela desde el 14 de abril de 1978. También ocupó otros cargos pastorales, entre ellos, delegado del clero, Consiliario Diocesano de Mujeres de Acción Católica y de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, además de delegado episcopal de Cáritas Diocesana y director espiritual y capellán de la Junta de Cofradías de Badajoz, capellán de las Marías de los Sagrarios y de la Adoración Nocturna Masculina.

Don José García Fernández fue siempre un hombre cercano, humilde, amante de la Eucaristía, como recordó el Arzobispo en su funeral, y entregado al ministerio de la reconciliación y la dirección espiritual, que ejerció hasta la víspera de su muerte.

Este sacerdote emérito ostentaba la distinción de hijo predilecto de la ciudad de Zafra.

 

El próximo domingo se celebra la Jornada pro Orantibus

El próximo domingo la Iglesia celebra la Jornada pro Orantibus, un día dedicado a la vida contemplativa, con el lema "Fueron y permanecieron con Él".

Los religiosos de vida contemplativa constituyen un pulmón de la Iglesia, dedicados a estar en presencia de Dios para presentarle las necesidades del mundo.

El presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, Moseñor Luis Gutiérrez Martín, señala que "la vida contemplativa monástica es ante el mundo testimonio de lo que todo cristiano ha de confesar, a saber, la fe en un Dios que vive y ante cuya presencia estamos, penetrados por su amor. Pero es además el icono del pueblo de Dios sentado con Cristo a la derecha del Padre".

 

Ordenado de diácono Francisco Manuel Pacheco Camello

La comunidad parroquial de San Vicente de Alcántara se vestía de fiesta el pasado sábado para celebrar la ordenación de diácono de un miembro de esa comunidad: Francisco Manuel Pacheco Camello.

La ceremonia daba comienzo a las 19,30 horas, y en ella tomaban parte alrededor de veinticinco sacerdotes, presididos por el Arzobispo, y cientos de fieles que abarrotaron el templo.

Rasgos del diaconado

El orden del diaconado precede al orden sacerdotal. El diácono hace promesa de celibato, obediencia al obispo y a sus sucesores y hacer el rezo de la liturgia de las horas, lo mismo que los sacerdotes.

El diaconado es un ministerio de servicio y entre sus atribuciones específicas están presidir el sacramento del matrimonio, impartir el bautismo y proclamar el Evangelio en la Eucaristía.

Próximamente, probablemente en el mes de octubre, Francisco Manuel Pacheco Camello recibirá el orden sacerdotal.

 

Dos sacerdotes extremeños, miembros del Cabildo de Sevilla

Don Eugenio Hernández ha sido nombrado canónigo y don Pedro Rubio, hasta ahora Archivero, pasa a ser Capellán Mayor de San Fernando

Recientemente se celebró en la Capilla Mayor de la Catedral de Sevilla el acto de toma de posesión de los nuevos miembros del Cabildo Catedral, nombrados por el Arzobispo de Sevilla, Monseñor Carlos Amigo Vallejo.

Entre los nuevos canónigos se encontraba el sacerdote pacense, natural de Los Santos de Maimona, aunque incardinado en Sevilla, don Eugenio Hernández Martínez, que también desempeña el cargo de Rector del Seminario Metropolitano de Sevilla. Es licenciado en Teología Moral.

Rubio Merino, Capellán Mayor de San Fernando

Don Pedro Rubio Merino, sacerdote extremeño y hasta ahora Canónigo Archivero de la Catedral de Sevilla, ha pasado a ser Canónigo Dignidad de Capellán Mayor de San Fernando.

Rubio Merino es natural de Valdefuentes (Cáceres) y es miembro de número de la Real Academia de Extremadura de las Artes y las Letras, autor de importantes publicaciones sobre temas de su especialidad.

El Cabildo Metropolitano está compuesto por 35 canónigos, entre los que hay seis Dignidades, cuya función es puramente honorífica, y la Dignidad de Deán que ostenta la presidencia del Cabildo.

 


Al paso de Dios

El silencio

Parece que el primer paso para la experiencia de Dios es el cultivo de la interioridad como la tierra favorable en la que el don de la fe se hace vida en nuestras personas. Pero la interioridad necesita del silencio como su mejor herramienta; porque cuando el silencio se acepta, aunque no sea cosa fácil, es siempre una magnifica oportunidad para cada uno de nosotros.

Ante todo, lo es para encontrarnos con nosotros mismos. El silencio nos permite echarle una mirada a nuestro rumbo, y que nos preguntemos a dónde nos lleva la vida, o mejor, a dónde queremos que nos lleve. Es también una oportunidad para descubrir quién es el sostén de nuestra existencia: en el silencio Dios se manifiesta. Los creyentes hacen del silencio oración, y en la oración se fragua una intimidad, una amistad que nos enriquece y nos hace nuevos. Jesús aprovecha el silencio para hacernos semejantes a Él, nos va empapando poco a poco de los secretos de su corazón.

Y el silencio es también tiempo de fraternidad, si nuestros pensamientos y sentimientos nos acercan a nuestros hermanos; porque en el silencio del corazón se cuece el amor. En efecto, es en la intimidad donde cogen fondo y forma los amores más sólidos y profundos, y donde la vida se hace fecunda en el servicio. Así lo confirman algunos santos, que sólo "hicieron" en el silencio, como Santa Teresita del Niño Jesús, que fue misionera desde el carmelo.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)

 


Liturgia del domingo

Celebramos el Domingo de Pentecostés

Palabra de Dios

Hechos de los Apóstoles 2, 1-11

Todos los discípulos estaban juntos el día de Pentecostés. De repente un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería.

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oir el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos preguntaban:

- ¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oye hablar en nuestra lengua nativa? Entre todos hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirine; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.

 

Salmo 103. 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34

R. Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra.
(o aleluya)

Bendice, alma mía, al Señor.
¡Dios mío, qué grande eres!
Cuántas son tus obras, Señor;
la tierra está llena de tus criaturas.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra.

 

San Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13

Hermanos: Nadie puede decir "Jesús es Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de servicios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.

 

Evangelio según san Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

- Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

- Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

20, lunes: St 3, 13-18; Mc 9, 14-29.
21, martes:
St 4, 1-10; Mc 9, 30-37.
22, miércoles:
St 4, 1-10; Mc 9, 38-40.
23, jueves: Is 52, 13-53; Jn 22, 14-20.
24, viernes:
St 5, 9-12; Mc 10, 1-12.
25, sábado:
St 5, 13-20; Mc 10, 13-16.
26, domingo: Ex 34, 4b-6. 8-9; 2Co 13, 11-13; Jn 3, 16-18.

 

Comentario litúrgico

Epíclesis

PIDO perdón por el título de este comentario litúrgico, pero parece oportuno que esta palabra se incluya en el vocabulario de los cristianos de a pie y no quede como exclusiva de los entendidos en teología litúrgica. Por esta razón, ya se recoge en el "Diccionario del Español Actual" de Manuel Seco.

Su significado alude a una oración en la que se pide la intervención del Espíritu Santo para que con su intervención se haga posible una acción sacramental. El ejemplo más palpable lo encontramos en Plegaria eucarística, en la oración inmediatamente anterior a la "consagración": en ese momento, el sacerdote pide al Padre que, por la acción del Espíritu Santo, santifique el pan y el vino de manera que sean Cuerpo y Sangre de Jesucristo.

Todo lo anterior no es una lección de liturgia, sino que se trata de ver la actualidad de todo lo que celebramos en esta fiesta de Pentecostés y lo que nos dicen las lecturas.

San Juan nos describe la primera aparición de Cristo Resucitado. Es un momento importante. Cristo anuncia solemnemente a los apóstoles que los va a enviar con la misma misión salvadora que El recibió del Padre. Para que esto fuese posible "exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes es los retengáis, les quedan retenidos"".

Es fácil apreciar que Cristo inauguró la dinámica de todas las posteriores epíclesis que la Iglesia realizará tanto para celebrar la eucaristía como para ordenar a un presbítero o para fecundar las aguas bautismales, haciendo presente continuamente el primitivo Pentecostés.

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

19 de mayo: san Juan de Cetina (+ 1397)

Cuando se visita esa hermosura hecha de agua, luz y arquitectura ajardinada que es la Alhambra, nadie suele percibirla como tierra de mártires.

Nuestro buen franciscano, debió nacer en Cetina, en la década central del siglo XIV. Vivió en Cartagena, estudió en Monzón, se ordenó en Barcelona y predicó en Valencia y Córdoba, viajando a Roma para reclamar su envío a Tierra Santa. Sabida es la pasión con que el mundo franciscano vive su condición de "custodios" de los Santos Lugares.

Ante la imposibilidad del viaje a Jerusalén, opta por la tierra "infiel" de Granada y al llegar a la capital nazarita, con el beato Pedro de Dueñas, encuentra a otro franciscano, llamado Eustaquio, confesor de los comerciantes cristianos. Los ruegos de prudencia en la predicación tienen poco eco en la fuerza arrolladora con que Juan y Pedro proclaman el Evangelio.

Las numerosas conversiones musulmanas determinan el encierro en la Alhambra y su decapitación a manos, nada menos, que del rey Mohamed VII, que los mató personalmente en persona tras un proceso sumarísimo, en un alarde de tolerancia. No son pocos los "neomuladíes" -nuevos conversos al Islán- que idealizan la vida andalusí del medievo. A mi me gusta este mártir por transfronterizo, o sea, por irrespetuoso con las fronteras de Castilla, Aragón, Andalucía islámica... Para los franciscanos nunca ha existido otra frontera que aquella que deba ser inmediatamente traspasada por un amor total. Por eso son custodios de Belén y Jerusalén aun con grave riesgo de sus vidas.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

20, lunes: Bernardino de Siena, Austregisio, Etelberto.
21, martes: Timoteo, Paterno, Teobaldo, Eugenio de Mazenod, Hospicio.
22, miércoles: Joaquina de Vedruna, Basilisco, Julia, Quiteria.
23, jueves: Jesucristo, Sumo Sacerdote. Efebo, Eufrosina, Desiderio.
24, viernes: Mª Auxiliadora, Zoelo, Donaciano, Vicente, Simeón Estilita.
25, sábado: Beda el Venerable, Gregorio VII, Magdalena Pazzi.
26, domingo: Santísima Trinidad. Felipe Neri, Eleuterio, Felicísima.

 


Contraportada

El narcotráfico es una de las bases de toda la violencia que sacude Colombia

Monseñor Pedro Rubiano, Cardenal Primado y Arzobispo de Bogotá, estuvo en Badajoz

El pasado fin de semana visitaba Badajoz el Cardenal Primado de Colombia, Monseñor Pedro Rubiano Sáenz, Arzobispo de Bogotá. Su estancia en Badajoz se centró en la visita a las religiosas colombianas que residen en el convento de las Carmelitas Descalzas y de las Clarisas de Santa Ana,donde presidió la profesión de dos jóvenes de su país, acompañado por el Arzobispo de Mérida-Badajoz. Monseñor Pedro Rubiano Sáenz ha sido protagonista de la vida nacional colombiana, convirtiéndose un duro crítico de la guerrilla. Presidió como delegado del Papa el entierro de Monseñor Isaías Duarte Cansino, asesinado en Cali en marzo pasado.

- Usted viene de Colombia, país hermano de sudamérica, donde hay muchos problemas: la guerrilla, el narcotráfico, la corrupción... son problemas que ahogan a la sociedad, como usted ha dicho en alguna ocasión.

- Bueno, en primer lugar nosotros estamos en Extremadura. De aquí fueron los que nos llevaron, con la fe, también la lengua y la cultura. La situación de Colombia es difícil, yo creo que si algo heredamos también de los españoles es ese carácter fuerte y, a veces, violento. Mire usted lo que pasa en el fútbol cuando gana el equipo de los amores o el que no es el de los amores, cómo se expresa de una forma que no es la normal, con violencia, la alegría o la tristeza. Nosotros estamos viviendo en Colombia un momento muy difícil, no solamente llevamos ahora años de violencia, sino que además ahora se ha recrudecido; el presidente Pastrana hizo un gran esfuerzo, tendió la mano y entregó -con gran disgusto de gran parte de los colombianos- un territorio muy amplio para propiciar así el acercamiento de las conversaciones de paz. Pero la respuesta no ha sido positiva. Más aún, al romperse las negociaciones y tener que devolver estos territorios, la guerrilla ha respondido con una violencia extrema que es terrorismo, y tenemos casos a diario donde mueren, como si fueran combatientes, niños y mujeres que se les expulsa de los pueblos, de las iglesias... y en ese discurso que ellos tienen, que yo diría que es un discurso ya trasnochado que habla de justicia social pero que su justicia es la de arrebatar la vida a un ser humano.

LLamamiento a la reconciliación

- Usted ha sido muy crítico con las FARC.

- Con esos y con todos. Con las FARC, con el ELN, con los autodefensas, con el narcotráfico, con todos con los que al margen de la ley piensan que pueden cambiar un país por el camino de la violencia que genera odio. Por eso nosotros, como miembros de la iglesia y en función de la propia misión que tenemos los obispos y los sacerdotes, hacemos siempre un llamamiento a la reconciliación. Yo le digo a la gente: "no podemos entender ni aceptar que los hijos del mismo Dios y de la misma patria nos estemos matando entre nosotros".

- Esos les ha costado muchos disgustos, el ultimo el asesinato de monseñor Duarte Cansino. Usted mismo presidió los funerales como delegado del Papa.

- Sí, el Santo Padre me pidió -y yo me sentí muy honrado en poderlo representar- porque además me unía una gran amistad con monseñor Duarte. Él fue mi sucesor en la diócesis de Cúcuta. Monseñor Duarte se distinguió siempre por ser un hombre de carácter , emprendedor, con una constancia y fortaleza grande, así lo demostró como obispo de Urabá, donde había mucha violencia entre las FARC y los paramilitares; y después en Cali le tocó vivir momentos muy difíciles en esa ciudad: el secuestro de los fieles en la parroquia la Malilla, que fue un golpe muy fuerte para todos nosotros porque era el primer momento digamos de un irrespeto directo al lugar sagrado. Y Monseñor Duarte sí fue muy fuerte y muy claro en el rechazo -como tenemos que hacerlo todos- de la violencia, venga de donde venga.

- ¿Se siente usted amenazado?

- Bueno, nosotros tenemos que vivir, como obispos, la vida de nuestro pueblo. Tenemos que correr las mismos riesgos que corre la gente a la que servimos. Debemos estar atentos, pero de ninguna manera podemos abandonar la misión que tenemos, que es expresamente la del pastor, la del buen pastor que acompaña a su gente en las buenas y en las malas. Ahora, normalmente, cuando hay amenazas es precisamente para que uno se haga a un lado y se calle. Después de la muerte de Monseñor Isaías asesinaron a un sacerdote, un párroco de un pequeño pueblo de la región del centro de Colombia. Ese asesinato me golpeo profundamente, porque ese sacerdote estaba distribuyendo la Sagrada Eucaristía. Son hechos lamentables que nos tienen que doler muchísimo a los colombianos.

Signos de esperanza

- A pesar del terrorismo, de la violencia y del narcotráfico, ¿hay signos de esperanza?

- Sí, desde luego que nosotros no podemos perder la esperanza. Yo veo, como signo de esperanza, que en medio de tanta violencia hay un rechazo general de la población frente al terrorismo, a la guerrilla y al narcotráfico. En estos años se han dado pasos de esperanza, el primero es esa unión del país para rechazar la violencia, también el hecho de que la comunidad internacional se haya dado cuenta de que la guerrilla no son unos santos y que lo están haciendo es destruir el pais y sesgando vidas. También la comunidad internacional ha calificado a los paramilitares y los autodefensas como terroristas, aunque no así la guerrilla a pesar de lo que ocurrió días atrás en el Chocó cuando la guerrilla voló por los aires la iglesia donde se habían refugiado mujeres y niños y hubo más de 100 víctimas. Ahora bien, vuelvo al caso del narcotráfico que me parece que es una de las bases de toda esta violencia, porque del narcotráfico se nutre la guerrilla y se nutren los paramilitares y eso genera corrupción. Y esa situación nuestra no cambiará hasta que los paises consumidores, que son los del primer mundo, Estados Unidos y Europa, no sean capaces de cortar y controlar el consumo de drogas, porque si hay consumo habrá entonces demanda y producción de droga , y esto será una cadena sin fin de muerte, de atropello a los derechos humanos. Será lo que estamos viviendo: un infierno, que tiene solución si luchamos contra las raíces del mal.

Juan José Montes

 


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