Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 483. 11 de mayo de 2003

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 


Portada

El Papa anima a los españoles a no tener miedo de ser testigos de Cristo resucitado

Cientos de miles de personas manifestaron el cariño de España al Santo Padre

España se ha volcado con Juan Pablo II en su visita a España y el Papa lo ha agradecido esperando que todo se traduzca ahora en frutos pastorales.

Dos eran los actos importantes de la visita; por un lado el encuentro con los jóvenes del sábado en Cuatro Vientos y por otro la ceremonia de canonización de cinco beatos españoles en la plaza de Colón.

Juan Pablo II dijo ante 700.000 jóvenes que se puede ser moderno y profundamente fiel a Cristo, que cree en ellos, que el drama de la cultura actual es la falta de interioridad, que Europa debe ser fiel a sus raíces cristianas, que sean operadores y artífices de paz y que sean apóstoles de su mundo.

El domingo se dieron cita un millón de personas en la eucaristía de las canonizaciones. Allí, Juan Pablo II destacó la vida de los nuevos santos y aseguró que surgirán otros frutos de santidad si las comunidades eclesiales mantienen su fideli-dad al Evangelio”.


Editorial

La otra cara de los jóvenes

Todo el mundo se hace lenguas de la inmensa concentración de jóvenes, venidos de toda la geografía peninsular, que tuvo lugar el sábado 3 de mayo, en el campo de aviación de Cuatro Vientos, en torno a la figura, el magnetismo y la palabra del anciano pontífice Juan Pablo II. Primero se habló de medio millón de chicas y chicos, para después asentar la cifra, con mediciones adecuadas, en los setecientos mil.

El número ya de por sí dice muchísimo, porque no se trata de la clásica movida, con provisión de alcohol, pastillas e incluso anticonceptivos, para danzar y vociferar frenéticamente, en un estruendo aterrador hasta la extenuación; sino justo de lo contrario: Una asamblea de oración, de cánticos religiosos, de silencio contemplativo, de escucha emocionada del Papa y de diálogo alborozado con él; precedidos y seguidos de vigilias religiosas nocturnas, de dormir sobre el petate en hangares y espacios cubiertos, ejerciendo además muchas y muchos de ellos servicios sacrificados de voluntariado.

Preparados y motivados por las parroquias y movimientos cristianos juveniles de sus diócesis, han seguido en sus vigilias y celebraciones unos guiones comunes, que motivaban su fe, su pertenencia a la Iglesia, su compromiso con la sociedad. Y han dado la talla de una juventud sensible a los valores humanos y cristianos, despierta incluso a compromisos religiosos y morales en su proyecto de futuro, y hasta con clara simpatía hacia el minúsculo grupo de compañeros o compañeras que apuestan por Dios, en el sacerdocio o en la vida consagrada.

Pero en el corazón de todos ha resonado la llamada briosa y fraterna del Papa de los jóvenes: "Id a la escuela de Jesús, no tengáis miedo a hablar de él, confiad en María; manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo, de intolerancia. Las ideas no se imponen, sino que se proponen. Responded a la violencia ciega con el poder fascinante del amor."


Carta del Arzobispo

España, sé tu misma

Así se lo ha dicho a Europa Juan Pablo II, recordándole al viejo Continente sus raíces cristianas, que a nosotros españoles nos cuadran a la perfección, pues, como el mismo Pontífice acaba de recordarnos, el cristianismo católico forma parte de nuestra identidad hispana desde los primeros siglos de la Iglesia, y lo sigue siendo hoy, con las precisiones oportunas. Su Santidad nos invita, incita y reta a pasar la antorcha de la fe a las generaciones venideras.

Escribo en caliente, no tanto por el radiante sol, vespertino en Cuatro Vientos y matinal en la Castellana, como por la explosión espiritual y afectiva que he podido compartir, el sábado con setecientos mil jóvenes y el domingo con un millón de fieles, en sendos espacios celebrativos de inabarcable magnitud, donde caben los tópicos más audaces: la tierra por dosel y por techo el firmamento, la Iglesia peregrina a la intemperie y la celeste contemplándonos. Rehuyo la tentación literaria para dar fe, en primera persona del singular, de mi sorpresa y asombro por esa concurrencia humana, con un mes escaso de preparación, en un puente festivo y primaveral de cinco días, en un ambiente social de nervios crispados y semblantes mohínos, en climaterio electoral, finales de curso y primeras comuniones.

Luego aquello de si el Papa está enfermo, si vendrá o no vendrá, o cómo vendrá, mezclados el interés humano, el respeto y la ternura filiales, sin mengua tampoco de las contaminaciones ideológicas. La realidad objetiva, que estropea tantos reportajes y desmiente tantas cábalas, ha sido por nonagésimanona vez la de las claves de fe, el sentido de Iglesia, la calidad humana y cristiana de nuestras gentes. Resulta que en Cuatro Vientos el número de jóvenes que escucharon al Papa y a los que el Papa escuchó, era casi tres veces superior al de los 250.000 que lo recibieron con alborozo en el Bernabeu, en octubre de 1982. ¿Habría entre ellos alguno que sea padre de los que ahora han acudido a Cuatro Vientos? En cálculos humanos, muy pocos de estos últimos habían nacido por entonces.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que se trata de dos generaciones juveniles de corte y signo totalmente diferentes, con moldes los primeros de un Estado confesional y una democracia incipiente, y marcados los segundos por la explosión de las libertades, los relevos socialistas y populares, la litrona y el bacalao, la "tocata fuga" de la Iglesia tras la confirmación; la de los profesores acorralados y los padres en desconcierto. Estos del sábado tarde son los hijos de la postmodernidad y de los ismos más deprimentes: materialismo, consumismo, hedonismo; sin llegar masivamente ni al escepticismo ni al nihilismo. Son hijos también, en buena proporción, de una sociedad del bienestar y de una Iglesia en sus cuarteles de otoño, encuadrada, por lo común y sin nostalgia, en los nuevos moldes democráticos, aunque no en los modelos de sociedad (muy distantes de sociedades-modelo) que, por nombrarlos de algún modo, hemos dado en llamar postmodernos.

 

El rostro cristiano de los jóvenes

Bueno, pues olviden ustedes, o al menos relativicen lo bastante, el cuadro tenebrista que antecede. Los viejos, aunque intentemos lo contrario, siempre corremos el peligro de volvernos gruñones y segregar moralina. Yo digo que aquí han estado más de medio millón de chavales y chavalas, pasando tres noches en blanco, participando en vigilias de oración, rezando con fervor, matándose en servicios de voluntariado, cantando a Cristo a grito pelado, proclamando su cariño a la Iglesia, testimoniando sus propias flaquezas y su fe. No digo que todos, ni sé si la mayoría, sean conscientes de su fe, enamorados de Cristo, aunque sí compenetrados afectiva y espiritualmente con el Papa.

Por lo dicho más arriba, nadie piense que creo que todo el monte es orégano. Sé que ni la familia, ni los centros de enseñanza, ni la catequesis, pueden fácilmente sobreponerse al influjo de "la calle": la Tele (-basura), los efectos negativos de Internet, los botellones noctámbulos y el alcohol desmedido. Pero son adolescentes y jóvenes en agraz y moldeables, los más de natural noble y bondadoso, que según las estadísticas son más creyentes que los adultos. Los jóvenes son cosa de hombres, o sea de personas hechas y derechas, varones y mujeres. Es hora de meditar, de intercambiar contactos entre legisladores, educadores, pastores y agentes sociales de todo tipo. Y, por favor, que nadie cometa la infamia de arrancarles la fe, de dejarlos sin Dios, sin Cristo, sin María, sin modelos de santidad, sin Iglesia.

¿Y qué decir de los mayores? Sumen ustedes el millón de cabezas, tocadas con gorrilla o pañolón, por lo antedicho del astro rey, que, a vista de helicóptero o de "jirafa" de TV, trazaban una cruz inabarcable, con el palo central en la Castellana, de Cibeles a Castelar, y el travesaño Plaza de Colón- Génova, con el clavo central en la rotonda donde se alzaba el inmenso altar mayor, con el estrado pontificio, el sitial de los Reyes, las altas instancias del Estado y del Gobierno, el séquito papal y los ciento veinte obispos concelebrantes. Esto suena a mayestático, pero no a ostentación ni oropel; sencillamente a dignidad y solemnidad religiosa. ¡La gran Catedral de campaña en la gran plaza emblemática de España y América!

 

Pueblo de Dios incontable

Vienen de todas las Iglesias locales afincadas en el solar hispano, al conjuro del Papa peregrino y convocadas por la Conferencia Episcopal Española. Abundan también los jóvenes y adultos sudamericanos. Los acoge la diócesis de Madrid, a lo grande y con inmenso amor, bajo el impulso entrañable de su Pastor, el cardenal Rouco. En el crucero Colón-Castellana, sobrepasaban, como he dicho, el millón los participantes, arracimados también en las calles adyacentes, a los que hay que sumar los que aclamaban al Santo Padre en los tres itinerarios que realizó en el Papamóvil, en sus desplazamientos callejeros. Pero, a mi modo de ver, la concurrencia infinitamente más numerosa la han dado las audiencias de Televisión Española y de la COPE, junto a las Cadenas nacionales de televisión y de radio, hasta una cobertura entre todos los actos que puede cifrarse en veinte millones de seguidores, tan fervientes muchos de ellos como los que cantaban y aclamaban en la magna asamblea del entorno papal.

Me pregunto: ¿Es esto o no es esto la España católica? En estas mismas páginas diseñé someramente hace poco los efectivos de la Iglesia de España en bautizados, creyentes, practicantes, alejados, indiferentes y hostiles; así como también su presencia en la educación, la acción caritativa y social, la cultura y la implantación popular. No entro ahora en guarismos. Sí digo que la Iglesia católica, con laudable libertad religiosa y espíritu ecuménico para otros credos y comunidades, sigue siendo el hogar religioso y el referente moral para la inmensa mayoría de los españoles, que la llamamos, como siempre, y ella se deja llamar, nuestra Iglesia. ¡España, sé tú misma!

 

Un nuevo horizonte

La quinta Visita pastoral del Papa Wojtyla se cierra, pienso, con un enorme saldo positivo. Treinta y dos horas de brisa acariciante, de bálsamo curativo, de terraza soleada. Bendito el que nos lo trajo, un hombre enviado por Dios, cuyo nombre es Juan Pablo. Bien que necesitábamos su paso por este hogar de pueblos, por esta Iglesia apostólica. En lo que toca a sus pastores, y, con más razón que Pablo, como el último de los apóstoles, acojo de buen grado las lineas editoriales del diario ABC (5, 5, 2003) en su comentario a la Visita:

"La jerarquía española tiene ante sí una ocasión irrepetible para aprovechar el estímulo recibido por los católicos y abordar directamente los problemas de su relación con la juventud, de la selección y formación de los sacerdotes, del desarrollo de la vida parroquial y de la aportación intelectual y doctrinal a la sociedad española.... Seguidos de actitudes que expresen vocación participativa en las inquietudes de los ciudadanos, superando la disyuntiva habitual entre proselitismo o desistimiento. El Papa ha dejado una gran responsabilidad en manos de la Iglesia española"

+ Antonio Montero,

Arzobispo de Mérida-Badajoz

 


Centrales

El Papa a los jóvenes: “Se puede ser moderno y profundamente fiel a Jesucristo”

700.000 jóvenes aclamaron a Juan Pablo II en Cuatro Vientos

La visita del Papa tenía dos platos fuertes: el encuentro con los jóvenes del sábado y la ceremonia de canonización de cinco nuevos santos el domingo. La agenda del viaje tenía treinta horas y toda ella se desarrollaba en Madrid.

El hecho de que la visita papal coincidiera con un enorme puente de cuatro días en la capital de España, hacía que las previsiones más optimistas no previesen más de 300.000 jóvenes para ver al Papa el sábado en la base de Cuatro Vientos, donde se iba a desarrollar el encuentro. A su llegada, el Santo Padre era aclamado por 700.000.

La “movida” comenzaba a las 12 de la mañana, justo cuando aterrizaba el avión de Juan Pablo II procedente de Roma. Mientras que se ventilaba el protocolo en Barajas con el recibimiento por parte de Sus Majestades los Reyes y la bienvenida del Presidente del Gobierno, decenas de miles de jóvenes se encaminaban a Cuatro Vientos.

El día anterior por la tarde, eran acogidos por el cardenal de Madrid, Rouco Varela, junto al resto de los obispos españoles en la plaza situada frente a la Catedral de la Almudena. Por la noche habían tomado parte en una vigilia de oración por la paz en 20 sedes, al cargo de cada cual se encontraba un obispo. En el caso de los extremeños fue en la Iglesia de San Ignacio y el encargado de dirigirse a los jóvenes fue el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero.

Para los jóvenes extremeños todo ello había tenido su aperitivo el jueves por la noche, cuando se ponía en marcha la peregrinación juvenil con meta en Trujillo, donde había preparada una celebración y una fiesta.

 

¡Este papa es la caña!

La espera en Cuatro Vientos, dilatada por un sol de justicia, se hizo divertida: durante todo el día se desarrollaba un gran festival con música, testimonios, reflexiones, oración.... Pero, ¿qué buscaban los jóvenes en ese encuentro con el Papa?

Frente a la tribuna de prensa en la que se encontraban los periodistas, un grupo de muchachas de unos catorce años comentan “¡este papa es la caña!”, María, de veinte años, va más allá: “Juan Pablo II -comenta- aporta esperanza. Es un guía que nos hace seguir luchando por la libertad, por los valores que creemos buenos... y eso es necesario en una época en la que se dice que los jóvenes no se comprometen. Tener una persona como el Santo Padre, que confíe tanto en nosotros alienta muchísimo a seguir luchando en nuestros trabajos, en nuestros estudios, en nuestras familias, en el día a día por la justicia, por la paz, por la igualdad”. Estas palabras de María parecían ser una premonición del saludo que el Papa dirigió a los jóvenes antes de comenzar su discurso: “Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad...Sigo creyendo en los jóvenes, en vosotros”.

Al fondo, en los laterales, por todas partes, podía apreciarse una riada juvenil que pronosticaba el desbordamiento de todas las previsiones de asistencia. Los bomberos “apagaban” el calor vaciando sus camiones entre la multitud, que aplaudía el gesto.

La organización había preparado un festival que incluía canciones de intérpretes de música religiosa como el extremeño Migueli, la hermana Glenda, Getsemaní o Brotes de Olivo y también la intervención de otros cantantes como Marta Botía, Greta y los Garbo, Radio Macandé, Niña Pastori o Diego Torres. Estos dos últimos cantaron ante el Papa.

Junto a las canciones, tenían cabida también los testimonios sobre la realidad de los jóvenes, la comunión eclesial, la acción misionera y evangelizadora de la Iglesia o la vocación. La llamada a la vida religiosa, al sacerdocio o a la vida matrimonial.

 

...Y apareció el Papa

A medida que pasaban las horas se hacía mayor la masa y aumentaba también el deseo de saludar al Papa. A la hora prevista, las 7 menos cuarto, el papamóvil hacía su aparición entre una multitud de jóvenes entregados. El Papa, al igual que hizo el domingo no accedió directamente al altar preparado para la ocasión, quiso meterse entre los jóvenes para verlos y dejarse ver de cerca.

Juan Pablo II, que durante este quinto viaje a España y el 99 que realiza fuera de Italia, ha mostrado mayor fortaleza que en sus últimas apariciones públicas, le dijo a unos chicos entusiastas que el drama de la cultura actual es la falta de interioridad, que Europa debe ser fiel a sus raíces cristianas, que sean operadores y artífices de paz y que sean apóstoles de su mundo.

En el acto expusieron su testimonio una joven religiosa Hermana de la Cruz, un diácono y un joven consagrado, que, por su autenticidad hicieron vibrar a los cientos de miles de jóvenes que los escuchaban. A medida que pasaban los minutos, el Papa se iba sintiendo más a gusto, llegó a salirse del discurso que tenía preparado para bromear sobre su edad. Su Santidad terminó citando a los jóvenes a la ceremonia de canonización del día siguiente.

Cosas de un joven de 83 años

El discurso del Papa no fue muy extenso, pero sí muy intenso. Estas fueron algunas de las palabras de Juan Pablo II a los jóvenes:

- Vosotros sois la esperanza de la Iglesia y de la sociedad(...) Sigo creyendo en los jóvenes, en vosotros.

- Aprendemos de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo.

- El drama de la cultura actual es la falta de interioridad... Cuando falta el espíritu contemplativo no se defiende la vida.

- Ella (María) os enseñará a no separar nunca la acción de la contemplación, así contribuiréis mejor a hacer realidad un gran sueño: el nacimiento de la nueva Europa del espíritu. Una Europa fiel a sus raíces cristianas, no encerrada en sí misma .

- Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza del perdón. Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen.

- ¡No tengáis miedo de hablar de Él! pues Cristo es la respuesta verdadera a todas las preguntas sobre el hombre y su destino. Es preciso que vosotros jóvenes os convirtáis en apóstoles de vuestros coetáneos.

- Os doy mi testimonio: yo fui ordenado sacerdote cuando tenía 26 años. Desde entonces han pasado 56. Al volver la mirada atrás y recordar estos años de mi vida, os puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y, por amor a Él, consagrarse al servicio del hombre.

En la ceremonia de canonización celebrada en la plaza de Colón

Juan Pablo II a los españoles: ¡No rompáis con vuestras raíces cristianas!

Si el encuentro del Papa con los jóvenes, celebrado el sábado en Cuatro Vientos, desbordó todas las previsiones, la Eucaristía de canonización de cinco nuevos santos españoles en la Plaza de Colón de Madrid tampoco defraudó.

Más de un millón de personas se dieron cita para participar en este acontecimiento, además de las miles de personas que ‘tomaron’ las calles de Madrid para saludar a Juan Pablo II en su recorrido desde la Nunciatura Apostólica hasta la Plaza de Colón y viceversa.

La presencia de Sus Majestades los Reyes de España, de numerosos miembros de la familia Real, de representantes del mundo de la política, de las comunidades autónomas o del ejercito, así como todos los miembros del episcopado español, no hicieron más que aumentar la importancia y solemnidad de este evento.

Afecto por España

Y Juan Pablo II, como ya hiciera el sábado ante los jóvenes, quiso dejar muy claro su especial afecto por España, “con mis brazos abiertos os llevo a todos en mi corazón. El recuerdo de estos días se hará oración pidiendo para vosotros la paz en fraterna convivencia, alentados por la esperanza cristiana que no defrauda. Y con gran afecto os digo, como en la primera vez, ¡Hasta siempre España! ¡Hasta siempre, tierra de María!”. Estas palabras fueron pronunciadas al final de la Eucaristía de las canonizaciones, pero ya en su homilía, Juan Pablo II reconocía a España como ‘tierra de santos’, “al dar gracias al Señor por tantos dones que ha derramado en España, os invito a pedir conmigo que en esta tierra sigan floreciendo nuevos santos. Surgirán otros frutos de santidad si las comunidades eclesiales mantienen su fidelidad al Evangelio”.

Despedida en Barajas

Terminadas las canonizaciones, Juan Pablo II comía con los obispos de su séquito y de la Permanente de la Conferencia Episcopal. Después, un encuentro con Sus Majestades los Reyes de España en la Nunciatura Apostólica.

Los propios Reyes acudieron luego a despedir a Juan Pablo II en el aeropuerto de Barajas. Un Papa feliz, que no dudó en saltarse el protocolo para mostrar, nuevamente, su cariño por España: recorrido entre la multitud que había acudido a despedirlo, besos afectuosos a Sus Majestades y un “¡no te vayas, no te vayas!” y “vuelve” de los allí congregados, que la propia Reina de España se encargó de trasladar a Su Santidad, y a lo que este respondió que “habrá que fijar la fecha”.

Lo que dijo el Papa de los nuevos santos

San Pedro Poveda, captando la importancia de la función social de la educación, realizó una importante tarea humanitaria y educativa entre los marginados y carentes de recursos. Fue maestro de oración, pedagogo de la vida cristiana y de las relaciones entre la fe y la ciencia, convencido de que los cristianos debían aportar valores y compromisos sustanciales para la construcción de un mundo más justo y solidario. Culminó su existencia con la corona del martirio.

San José María Rubio vivió su sacerdocio, primero como diocesano y después como jesuita, con una entrega total al apostolado de la Palabra y de los sacramentos, dedicando largas horas al confesionario y dirigiendo numerosas tandas de ejercicios espirituales en las que formó a muchos cristianos que luego morirían mártires durante la persecución religiosa en España. “Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace” era su lema.

Santa Genoveva Torres fue instrumento de la ternura de Dios hacia las personas solas y necesitadas de amor, de consuelo y de cuidados en su cuerpo y en su espíritu. La nota característica que impulsaba su espiritualidad era la adoración reparadora a la Eucaristía, fundamento desde el que desplegaba un apostolado lleno de humildad y sencillez, de abnegación y caridad.

Semejante amor y sensibilidad hacia los pobres llevó a Santa Ángela de la Cruz a fundar su "Compañía de la Cruz", con una dimensión caritativa y social a favor de los más necesitados y con un impacto enorme en la Iglesia y en la sociedad sevillanas de su época. Su nota distintiva era la naturalidad y la sencillez, buscando la santidad con un espíritu de mortificación, al servicio de Dios en los hermanos.

Santa Maravillas de Jesús vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia. Superadas las tristes circunstancias de la Guerra Civil, realizó nuevas fundaciones de la Orden del Carmelo presididas por el espíritu característico de la reforma teresiana. Su vida contemplativa y la clausura del monasterio no le impidieron atender a las necesidades de las personas que trataba.

Este domingo, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

“El servicio lleva a conocerse mejor a sí mismo y la dignidad de los otros”

Este domingo se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, instituida por el Papa Pablo VI al comienzo de su Pontificado durante el Concilio Vaticano II, una jornada prioritariamente de oración.

Cada año el Mensaje del Papa para esta Jornada viene proponiendo un tema de reflexión en torno a la vocación al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada. El del año pasado era  "La vocación a la santidad", muy en consonancia con un tema central de la Novo Millennio Ineunte. El de este año, titulado "La vocación al servicio", es un resumen de teología bíblica sobre el servicio. Los cánticos de Isaías sobre el Siervo de Yahvé y el Cordero llevado al matadero, se cumplen en Jesucristo que ha venido no a ser servicio, sino a servir y a dar la vida en rescate por la humanidad.

Los múltiples servicios de los consagrados

Las distintas vocaciones en la Iglesia son dones del Espíritu para continuar la acción salvadora de Cristo. Cada cual en su carisma contribuye a expresar una faceta del servicio de Jesús y todas en su conjunto manifiestan esa plenitud de entrega que se prolonga en la historia.

Junto con las vocaciones laicales, las de especial consagración, a las que se refiere esta Jornada, son vocaciones de servicio. Tantas personas que se dedican a anunciar el Evangelio y tener una palabra de aliento, como hacía Jesús en su predicación y en su cercanía a la gente. El curar a los enfermos, dar de comer a los hambrientos y atender a los necesitados sigue siendo hoy signo de Jesús encarnado en muchos consagrados y consagradas. Como Él, también muchos se dedican a enseñar, a ayudar a crecer a las personas,  a descubrirles el horizonte divino de su vida. Aquel retirarse a la soledad para orar por los discípulos y por el fruto de su trabajo, se actualiza hoy en los llamados a la vida contemplativa, que son el corazón de la Iglesia.

Si el servicio es condición necesario a toda vocación, es también preciso que su experiencia y aprendizaje entre en el proceso de descubrimiento y maduración vocacional. Así lo dice el Papa en su Mensaje, enumerando unos cuantos itinerarios pastorales de la vocación: la liturgia y la oración, la experiencia de comunión eclesial, la catequesis y formación cristiana y también el del servicio de la caridad, sobre el que dice Juan Pablo II "es quizá el camino regio en un itinerario vocacional para discernir la propia vocación, porque la experiencia de servicio, especialmente donde está bien preparada, orientada y comprendida en su significado más auténtico, es experiencia de gran humanidad, que lleva a conocerse mejor a sí mismo y la dignidad de los otros”.

Los consagrados y las consagradas en Mérida-Badajoz

La diócesis de Mérida-Badajoz cuenta, en la actualidad, con representantes de 11 institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica masculinos y 53 femeninos. Por los masculinos, la Compañía de Jesús y la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco son los más representados, con dos casas cada uno. Carmelitas Descalzos, Padres Paules o Misioneros de la Preciosa Sangre son otros de los presentes.

Con respecto a las femeninas, al ser mayor su número, también es mayor su diversidad. En la diócesis hay cuatro representantes de vida contemplativa, cuarenta y seis de vida activa y tres institutos seculares. En las contemplativas, destacan las Clarisas, con ocho conventos, el doble de las Concepcionistas, que cuentan con cuatro casas en la diócesis. Por su parte, en las de vida activa, las que más presencia tienen son las Hijas de la Virgen para la Formación Cristiana y las Hermanas del Angel de la Guarda, con cinco casas, seguidas de cerca por las Hijas de la Caridad, con cuatro, al igual que las Hermanas de la Compañía de la Cruz y las Hermanas Carmelitas de la Caridad.

Por último, los institutos seculares son el Dolores Sopeña, las Cruzadas de Santa María y el Hogar de Nazaret, éste con trece casas por una de los dos primeros.


Información diocesana

Pueblonuevo del Guadiana

Reabierto al culto el templo parroquial después de las obras a las que ha sido sometido

El pasado día 1, a las 12 de la mañana, se reabría al culto el templo parroquial de Pueblonuevo del Guadiana, tras la terminación de las obras a las que ha sido sometido. El acto consistió en una eucaristía presidida por el Arzobispo, don Antonio Montero y concelebrada por el Vicario General, el párroco y numerosos sacerdotes.

Las obras de remodelación, que comenzaron el pasado 6 de noviembre, han permitido aumentar la capacidad del templo en 200 personas, con la construcción de un amplio y vistoso coro, que está dotado con una baranda artística adornada con varios elementos como el símbolo de la paz y el árbol de la vida. Al mismo tiempo el presbiterio ha ganado espacio, al suprimirse escalones y zonas muertas.

Las obras de remodelación ahora inauguradas incluyen la modificación de las puertas laterales, capilla bautismal y sacristía, lo que aporta, además de belleza estética, más luz al templo.

No obstante, la mayor luminosidad la aportan las veintinueve vidrieras, con simbología religiosa, que han sido instaladas, obra de don Francisco Nevado. Siete de ellas, situadas en el coro, hablan de Jesús Salvador, muerto en la cruz y luz del mundo, nueve en la zona alta, con los signos del Adviento y María portadora de la Salvación, cuatro hacen referencia a la Eucaristía, en el altar mayor, y otra, situada a la entrada de la sacristía recuerda los dones dados a la Iglesia por medio del ministerio sacerdotal.

La capilla del sagrario y de la Virgen ha sido revestida con dos cerámicas portuguesas alusivas a la Anunciación y el nacimiento de Cristo, que según el párroco, don Rafael Robles Porrino son copias de obras de Murillo que se muestran en el museo del Prado, y sendas vidrieras con imágenes alusivas al Espíritu Santo y la estrella de Belén.

Las puertas de entrada, en sus montantes, llevan el signo de la cruz, y en el medio punto de la puerta de la Pila bautismal podemos ver la primera concha bautismal que tuvo la parroquia. Dentro observamos la vidriera más grande del templo, alusiva a Cristo resucitado.

Por último, en el centro de la Iglesia, grabada en relieve, figura la puerta del sagrario.

 

Retiro cofrade

Una veintena de hermanos de la cofradía Nuestra Señora de los Dolores de Chandavila de La Codosera, llevaban a cabo recientemente una jornada de retiro en el Santuario de Fátima. en respuesta a la necesidad expresada en la Asamblea Diocesana de formación de los cofrades.

La jornada comenzaba a las 9 de la mañana con una meditación en la casa de espiritualidad Nuestra Señora Do Carmo, a cargo de don Francisco Barroso, sobre la necesidad de la oración para unirse más a Dios y tomar fuerzas para afrontar la dureza de la vida cotidiana . Posteriormente los asistentes participaban en la misa internacional en la explanada del santuario. Por la tarde se reflexionó en otra meditación sobre la importancia y la necesidad de la implicación de los seglares en la vida de la Iglesia. Por último, tenía lugar una plática y puesta en común en torno al quehacer de los cofrades y la importancia de las cofradías en la vida de la comunidad parroquial.

El retiro terminó con la participación en la procesión eucarística que cierra la actividades del domingo en Fátima.

 

219 cursillo de cristiandad

El Movimiento Diocesano de Cursillos ha celebrado su cursillo número 219. Asistieron al mismo 13 nuevos cursillistas procedentes de Valencia del Ventoso, Llerena, Villanueva de la Serena, Lobón, Calamonte, Mérida, Badajoz y Cáceres. Junto a ellos participaron un equipo de 7 personas, entre los que se encontraban los sacerdotes don Gabriel Cruz y don Ángel Vinagre, coordinados por don José Moreno Guerra, director de la Escuela de Cursillos de Llerena.

Este cursillo, que hace el número tres de los celebrados en el presente curso pastoral, comenzó el miércoles, 30 de abril por la tarde en la casa de oración de Villagonzalo, y se clausuraba en la parroquia de la mencionada localidad en la noche del día 3 de mayo, acto en el que los nuevos cursillistas manifestaron su alegría por los acontecimientos vividos durante los días de cursillo y destacaron los lazos de unión que se habían establecido entre todos los participantes.

Según ha adelantado el Secretariado Diocesano de este Movimiento, el próximo cursillo de celebrará en la casa de oración de Gévora los días 27, 28 y 29 de junio.


Al paso de Dios

Piedad popular

Hay expresiones que, en la concepción de mucha gente, evocan más lo que han recogido de negativo al paso del tiempo que lo mucho de positivo que encierran. Algo de eso sucede con "piedad o religiosidad popular". Muchos, al escucharla, tienen la impresión de que hay varias versiones de lo religioso y de que lo popular está en escalón más ínfimo en cuanto a la valoración; parece que se cree mejor o peor según sea el nivel de cultura religiosa de los creyentes. Se identifica esa piedad, la popular, con la versión más negativa de lo religioso, la que está envuelta en formas más bien lejanas a la fe.

Hoy, sin embargo, la piedad popular pone de relieve sus valores y se reivindica a sí misma como expresión necesaria de la vida creyente, como un clima que no deberían desconocer y menos menospreciar los que buscan enraizar la fe en el calor de la vida cotidiana y en el clima cultural en el que viven. Cierto que debe tener unos referentes teológicos, litúrgicos y pastorales, en los que moverse como en su tierra fecundante o su clima vital; pero la piedad del Pueblo de Dios, que somos todos, tiene mucho que ofrecer a la oración que el creyente hace tanto en la intimidad y al calor del corazón como a la que comparte en el gozo de la convivencia.

La clave está en que se mueva siempre en el clima vital de las comunidades cristianas: en su vida de fe, en su preocupación misionera, en su servicio de la caridad y, sobre todo, en su experiencia litúrgica. Cuando se alejan de ese ambiente, para buscar senos más aparentemente rentables social o culturalmente, corren el riesgo de perder su verdadera identidad.

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Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)


Liturgia del domingo

Celebramos el IV Domingo de Pascua

Palabra de Dios

 

Libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 8-12

En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo:

— Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues quede bien claro, a vosotros y a todo Israel, que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.

 

Salmo 117, 1 y 8-9, 21-23, 26 y 28-29

R. La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor,
que fiarse de los hombres;
Mejor es refugiarse en el Señor,
que fiarse de los jefes.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
es un milagro patente.
 

Carta 1ª del apóstol san Juan 3, 1-2

Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a Él. Queridos: ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es.

 

Evangelio según san Juan 10, 11-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

— Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un sólo rebaño, un sólo Pastor. Por eso me ama el padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido de mi Padre.

Comentario litúrgico

El Pastor de la vida

Este domingo es llamado, con toda razón, ‘Domingo del Buen Pastor’ porque la lectura evangélica nos presenta a Cristo haciéndose él mismo su carta de presentación con ese título tan evocador de Buen Pastor.

Es vieja la tradición bíblica de presentar a Yahvhé como el Pastor de Israel. Es el resultado de la experiencia religiosa del pueblo de Israel.

A lo largo de su peripecia histórica -desde la liberación del éxodo, la prosperidad de sus años de asentamiento en la Tierra prometida como en los luctuosos años del exilio y la alegría de su vuelta a casa- hay una constante, vivida sobre todo por el pueblo sencillo, y es que Yahvhé ha seguido pendiente de su pueblo, lo ha mimado y lo ha liberado de cuantas asechanzas le han puesto los grandes imperios que siempre le han rodeado y amenazado.

En un pueblo agrícola y especialmente ganadero trashumante, ha hecho que la experiencia humana de su propio trabajo y desvelo por cuidar el ganado haya cristalizado en esa metáfora de llamar y considerar a su Dios como su propio Pastor.

Jesús recoge el título y se presenta como el Buen Pastor pero con una particularidad muy a tener en cuenta: no sólo conoce y cuida a los suyos sino que da su propia vida por ellos y a la vez se convierte en fuente de vida para cuantos aceptan pertenecer a su rebaño. Por eso se le puede llamar el Pastor de la vida.

Como cristianos aceptamos pertenecer a su rebaño en la medida en que nos sentimos acreedores del don de la vida divina por el doble hecho de que Cristo ha dado su vida por nosotros y, a la vez, nos concede participar de su propia vida divina a través de los sacramentos.

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Antonio Luis Martínez

Lecturas bíblicas para los días de la semana

12, lunes: Hch 11, 1-18; Jn 10, 1-10.
13, martes: Hch 11, 19-26; Jn 10, 22-30.
14, miércoles: Hch 1, 15-17. 20-26; Jn 15, 9-17.
15, jueves: Hch 13, 13-25; Jn 13, 16-20.
16, viernes: Hch 13, 26-33; Jn 14, 1-6.
17, sábado: Hch 13, 44-52; Jn 14, 7-14.
18, domingo: Hch 9, 26-31; 1Jn 3, 18-24; Jn 15, 1-8.

 

Santoral

13 de mayo: Santa Argéntea (+931)

Omar ben Hafsúm es el padre de nuestra mártir que, al convertirse del islam al cristianismo, tomó el nombre de Samuel. Se declara en rebeldía contra el Emir de Córdoba, aglutinando a los cristianos mozárabes que viven bajo soberanía musulmana y la consiguiente enemistad muladí, o sea, de los cristianos conversos a Mahoma.

La Córdoba de hace mil años es un intrincado laberinto de conversiones oportunistas o sinceras, en las que los hermanos de Argéntea pasan con facilidad de un credo a otro, según las circunstancias de su rebelión contra Abderramán III, que se nombra a sí mismo Califa y arremete contra toda rebeldía cristiana, hasta desenterrar el cadaver del padre de nuestra santa y colgarlo de la muralla para escarmiento de los que deseen bautizarse.

En medio de este galimatías, Argéntea es la única figura de paz, que funda un monasterio al servicio de los más débiles.

Pero Abderramán III no perdona a la hija de su enemigo y termina por degollarla.

Nuestra historia está llena de confrontaciones y muchos de sus grandes hombres no escasean en comportamientos miserables. Argéntea podría ser patrona de las víctimas inocentes de la intolerancia, por ejemplo las del terrorismo, cuyo único crimen es verse envueltas en la violencia propiciada por los políticos de turno con sus dichos o sus hechos. Siempre que pasa igual sucede lo mismo.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

12, lunes: Pancracio, Nereo y Aquiles, Domingo de la Calzada.
13, martes: Nª. Sª. de Fátima, Pedro Nolasco, Pedro Regalado.
14, miércoles: Matías, Galo, Víctor y Corona, Poncio, Justa.
15, jueves: Isidro, Juana de Lestonnac, Torcuato, Indalecio, Cecilio.
16, viernes: Eufrasio, Honorato, Peregrino, Ubaldo, Gema Galgani.
17, sábado: Pascual bailón, Adrián, Heraclio y Pablo, Restituta.
18, domingo: Juan I, Burcardo, Dióscoro, Eric IX, Claudia, Julita.


Contraportada

“Lo que no hagamos por los pobres se quedará por hacer”

Testimonio de la joven religiosa que conmovió a los jóvenes y al Papa en Madrid

En el encuentro que el sábado reunió en Madrid a casi un millón de jóvenes con Juan Pablo II, el testimonio de una joven religiosa conmovió a los presentes. Publicamos la intervención de la hermana Ruth de Jesús, de las Hermanas de la Compañía de la Cruz, fundada por Santa Ángela de la Cruz, canonizada por el Papa el domingo.

Querido Santo Padre:

Soy la hermana Ruth de Jesús. Tengo 28 años. Pertenezco al Instituto de Hermanas de la Cruz fundado por la beata Ángela de la Cruz que mañana canonizará vuestra santidad. Ingresé en él a los 20 años.

Aunque soy ‘juniora’ de votos temporales, estoy comprometida con Jesús para siempre con un amor indiviso en una vida de oración y de servicio a los más pobres, enfermos y abandonados en sus propios domicilios. Les lavo la ropa, les arreglo la casa, hago la comida, curo sus llagas, los velo por las noches y, lo mas importante, les doy todo el amor que necesitan porque en la oración Jesús me lo regala. Dios es amor, y yo se lo devuelvo amando a los pobres, entregándoles mi juventud y mi vida entera.

Antes de ingresar en el Instituto llevaba una vida normal. Me gustaba la música, las cosas bellas, el arte, la amistad, la aventura. Había soñado muchas veces con mi futuro, pero un día vi por la calle a dos hermanas que me llamaron la atención por su recogimiento, su paso ligero y la paz de su semblante. Eran jóvenes como yo. Me sentí vacía y en mi interior oí una voz que me decía: «¿Qué haces con tu vida?» Quise justificarme: «Estudio, saco buenas notas, tengo muchos amigos». Me quedé mirándolas hasta que desaparecieron de mi vista mientras yo me preguntaba: ¿Quienes son? ¿Adónde van?

Como Nicodemo, invité a Jesús en la noche de mi inquieto corazón y en la oración entré en diálogo con Él. Con Él, sentí la llamada de tantos hermanos que me pedían mi tiempo, mi juventud, el amor que había recibido del Señor. Y busqué. Y me encontré con la mujer que estaba más cerca del misterio de la cruz de Jesús junto a María, sor Ángela de la Cruz. Ella se había configurado tanto con la cruz de Jesús que se hizo amor para los pobres que sufren. Me cautivó y quise ser de las suyas. Y aquí estoy, Santidad, consciente de lo que he dejado.

He dejado todo lo que los jóvenes que están con nosotros esta tarde poseen: la libertad, el dinero, un futuro tal vez brillante, el amor humano, quizá unos hijos. Todo lo he dejado por Jesucristo, que cautivó mi corazón para hacer presente el amor de Dios a los más débiles en mi pobre naturaleza de barro.

Tengo que confesarle, Santidad, que soy muy feliz y que no me cambio por nada ni por nadie. Vivo en la confianza de que quien me llamó a ser testigo me acompaña con su gracia.

Gracias, Santo Padre, por su vida entregada sin reservas como testigo fiel del evangelio, por fortalecer nuestra fe, avivar nuestra esperanza y abrir nuestro corazón al amor ardiente del que sabe perder su vida para que los demás la ganen.

Gracias, Santo Padre, por su vida, que a muchos de nosotros nos ha marcado.

Gracias por venir a decirnos a los jóvenes de España que el mundo necesita testigos vivos del Evangelio, que cada uno de nosotros podemos ser uno de esos valientes que se arriesguen a construir la nueva civilización del amor, porque lo que nosotros no hagamos por los pobres, contemplando en ellos el rostro de Cristo, se quedará sin hacer.

Gracias de nuevo, Santo Padre.


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