Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

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Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 616. 9 de abril de 2006

Director: Juan José Montes


Portada

Semana Santa 2006

Dios encarnado, muere por nosotros para darnos nueva vida


Escritos del Arzobispo

Viacrucis

Monseñor Santiago García Aracil, Arzobispo de Mérida-Badajoz

Es habitual que, en estos días de Semana Santa, pasemos más tiempo en los templos y nos dediquemos más a la oración y al recogimiento.

Desde 'Iglesia en camino' queremos ofrecer a todos nuestros lectores una selección de textos del Viacrucis, escritos por Monseñor Santiago García Aracil.

 

1ª Estación. Jesús en el Huerto de los Olivos

Lo que se avecinaba a Jesucristo era muy serio. Como hombre, se estaba jugando la vida misma. Como enviado de Dios debía mantener su fidelidad hasta el final. Como maestro sentía la responsabilidad de poner en práctica la doctrina que había predicado.

La prueba con que se encontraba Cristo era difícil de superar; y la misión recibida del Padre llevaba tanta carga de incomprensión humana y de odio que, teniendo presente lo que se le venía encima, sintió tristeza y angustia, sudó sangre, necesitó de la compañía y el apoyo de sus amigos, y se vio impulsado a pedir a Dios que, si fuera posible le librara de ese trago. Pero tenía que llegar hasta el final. Debía cumplir todo lo establecido. Debía obedecer al Padre hasta la muerte.

Ante este trance tan complejo, tan difícil, tan intenso y tan definitivo que siguió a la última cena, Cristo se marcha a un lugar adecuado para orar.

Nosotros, en cambio, somos más dados a preparar los grandes asuntos y las grandes decisiones de nuestra vida con cavilaciones, reuniones, planificaciones y discusiones con frecuencia lejos del recurso a Dios. Luego, cuando nos salen mal las cosas, encima nos quejamos de Dios nuestro Señor, diciendo: ¿qué he hecho yo para que Dios me trate así?.

Es necesario que aprendamos la lección. Habrá que dar lugar a la oración en nuestra vida sin abandonarnos a las excusas facilonas.

 

2ª Estación. Jesús, traicionado por Judas, es arrestado

La turba armada ante el Señor es signo del odio de los hombres y del fanatismo arrollador que, cegado por la ira, saca las cosas de quicio y es capaz hasta del crimen.

Probablemente entre las gentes de esta chusma armada se encontrarían algunos de los que el Domingo de Ramos, al entrar Jesús en Jerusalén, le aclamaron poniendo sus mantos en el suelo y agitando palmas y ramas de olivo en sus manos.

¡Qué pena! ¡La historia se repite!

Igual vamos tras la imagen de Jesús en una procesión, o llevamos al niño al templo pidiendo a la Iglesia su bautismo y su primera comunión, que destrozamos el rostro de Cristo a golpes de palo, de salivazos y de insultos, como hicieron con él sus contemporáneos. ¿Cuándo hacemos esto? Sencillamente cuando manipulamos la religión según nuestras conveniencias, cuando vilipendiamos a la Iglesia y cuando hacemos de las cosas de Dios un instrumento para nuestro servicio. Es posible también que en algunos surja esta reacción motivada por el odio, por el rencor o el resentimiento que le contagian quienes no pueden soportar la justicia, la pureza, la ternura, el amor de Cristo Jesús.

 

3ª Estación. Jesús es condenado por el Sanedrín

Siempre estamos igual. Por delante va la voluntad de quitar de en medio a Jesús o de impedir el avance y el prestigio de personas a quienes no queremos bien. Luego se buscan los motivos. Primero el odio, el prejuicio, la zancadilla, el desprecio, la condena. Luego, para no resultar caprichoso o arbitrario, se buscarán razones, testigos falsos y lo que haga falta. Eso pasó con Cristo, pasa con la Iglesia y sigue pasando entre nosotros.

Cada día están siendo sentadas en el banquillo, acusadas por testigos falsos, y juzgadas hasta la condenación por blasfemia, tanto la imagen de Cristo, Dios y hombre verdadero, como la imagen de la Iglesia, Madre nuestra y maestra de mortales, así como muchas personas consagradas cuya vida tanto sorprende a inicuos y a quienes programan su vida de espaldas a Dios. Así ocurre, también, posiblemente entre nosotros, fácilmente dados a la burda actitud de desmerecer las bondades ajenas, de exagerar pequeños errores de quienes envidiamos o consideramos competidores nuestros y de no ser veraces en el relato de acontecimientos cuya realidad nos perjudica.

 

4ª Estación. Jesús es negado por Pedro

Está muy claro. Todos sentimos la tentación de apuntarnos al éxito. Así ocurría incluso con los discípulos de Jesús, que no le dejaban ni a sol ni a sombra cuando las multitudes le seguían, todos le aclamaban y Él hacia milagros, Y, mientras tanto, unos pedían un puesto a cada lado del Maestro en su reino; Otros se pasaban el rato discutiendo quién sería el primero en el Reino de los Cielos.

Sí, ciertamente estas posturas, como cualquier otra cuando no nos afectan y son miradas con ojos de ironía, resultan ridículas. Pero nosotros no actuamos mejor. Recurrimos al Señor para pedirle suerte, dinero, empleo, amistades, salud; y estamos con Él en la prosperidad, en las fiestas, cuando la vida sonríe, y cuando la voluntad de Dios parece no comprometer seriamente nuestra vida. Recurrimos a la Virgen y a los santos pidiéndoles milagros y a cambio hacemos promesas de gran apariencia externa y, generalmente, de pobre contenido interior. Todo esto no estaría muy fuera de lugar si no lo hiciéramos tan mal algunas veces en que pasamos por delante de Jesús Sacramentado y ni le saludamos, como si no le conociéramos. Otras veces disimulamos nuestra identidad cristiana temiendo desentonar en ambientes adversos con los que nos conviene contemporizar. Otras veces, alardeando de cristianos auténticos y modernos, pero no queriendo abandonar las posiciones de conveniencia ni perder el aplauso de los concurrentes, nos explayamos en críticas que pretenden enmendar la doctrina, la escala de valores y la forma de proceder de la Iglesia. Y todo ello en nombre del respeto a la libertad, de la tolerancia, de la modernidad y hasta del Evangelio que, probablemente, ni siquiera hemos leído con atención y detenimiento.

 

5ª Estación. Jesús es juzgado por Pilatos

Hay varias cosas que sorprenden en este relato tan importante. La primera de ellas es que Jesús responde siempre cuando se le pregunta acerca de su identidad. En cambio, cuando le preguntan tonterías, o le acusan manipulando sus palabras o sus hechos, Cristo guarda silencio tanto ante el Sumo Sacerdote, como ante Herodes, como ante Pilato.

Tendremos que pedirle al Señor la valentía para responder a las preguntas acerca de la identidad que Pedro no se atrevió a responder. hacen falta cristianos que en el taller, en el campo, en el sindicato, en el partido, en el colegio, en la universidad, etc. manifiesten gallardamente su identidad evangélica.

La segunda cosa que destaca en el relato del juicio, es que el mismo pueblo que había aclamado a Jesús, cinco días después, grita desaforadamente pidiendo que lo crucifiquen. Esto nos tiene que hacer pensar. Vivimos unos tiempos en que la palabra 'pueblo' es como un talismán con el que se pretende dar carta de garantía a cualquier hecho, cualquier criterio y cualquier omisión. Como cada uno somos parte del pueblo deberemos preguntarnos: ¿nos dejamos manipular o no? ¿O ni siquiera nos enteramos de quién, cómo y cuándo nos manipula?

La tercera circunstancia que lleva mensaje en el momento que estamos meditando es muy llamativa. Pilato cree que Jesús es inocente; que los acusadores obran llevados por la envidia. Pero ve que la cosa se pone mal; sospecha que oponerse a la chusma puede ocasionar problemas a su situación personal, y se lava las manos abandonando la vida de Cristo en manos de unos fanáticos. También habrá que pensar sobre ello, porque este proceder no es extraño a nuestros tiempos.

 

6ª Estación. Jesús azotado y coronado de espinas

El exceso cometido con Jesucristo fue estructural. Fue un exceso de abandono de las autoridades y de arbitrariedad incontrolada por parte del pueblo y de los soldados.

La pregunta puede ser muy concreta: con frecuencia se constatan arbitrariedades cometidas contra Jesucristo, contra la Iglesia que es su sacramento, contra la Santísima Virgen, etc. Comprobamos sarcasmos, ofensas gratuitas, blasfemias, tratamientos equívocos que provocan la irreverencia y hasta posturas enconadamente adversas en gentes sencillas. ¿Qué hacemos ante ello? No arguyamos con la excusa de no habernos enterado, porque no son ajenos a nosotros los medios de comunicación en los que, con frecuencia, se constatan actuaciones de este tipo. Tampoco nos quedan tan lejos las publicaciones irreverentes que se ponen al alcance de niños y mayores. Hay cosas ante las que no cabe el silencio inoperante con pretexto de respetar la libertad de expresión. Con lo más sagrado de cada uno, nadie tiene derecho a meterse indiscriminadamente; y la fe cristiana, constituye lo más sagrado de quienes creemos en el Evangelio revelado por Jesucristo.

 

7ª Estación. Jesús es cargado con la cruz

Muchas veces, refiriéndose a alguien que ha sufrido una desgracia o un fracaso en algo que fue su empeño, a pesar de los consejos contrarios, se oye decir: "en el pecado lleva la penitencia". Pero ¿puede decirse esto de Jesucristo?

Cristo cargó con su propia cruz que era el patíbulo al que había sido condenado.

Vejación, burla, tortura, desprecio y, finalmente, muerte cruenta. ¿Cuál es su pecado para esta penitencia?. Pues muy sencillo: su pecado es el nuestro.

 

8ª Estación. Jesús es ayudado por el Cireneo

Cristo, antes de morir, había sido tan castigado y escarnecido física y psicológicamente que sus fuerzas estaban ya casi exhaustas. Y, encima, cargó con su propia cruz. Menos mal que, llegado un momento, se dieron cuenta. La crueldad humana debía conservar vivo a aquél que debía morir un poco más tarde, en suplicio más duro todavía.

Desde luego, quien se queje de las pruebas que Dios permite para él, diciendo: "es imposible seguir", está muy lejos de dos cosas: del silencio de Cristo, que resiste callado ante tanta injuria; y de la conciencia de nuestra capacidad para superar las mayores dificultades si contamos con la ayuda de Dios.

Hay algo que también interesa tener en cuenta: el Cireneo representó en aquel momento crucial a muchos hombres y mujeres que, desde su sencillez y humildad, cargan sobre sí, sin buscarlo ni quererlo, el peso de la cruz de Cristo, tantas veces gravoso para el prójimo con el que nos encontramos y al que nos vemos forzados a prestar ayuda. ¿Habrá que esperar a verse forzados por las circunstancias para prestar ayuda a Cristo en la persona de los que sufren día a día a nuestro lado?

 

9ª Estación. Jesús se encuentra con las mujeres

Siempre hay gente con bueno corazón. Siempre hay hombres y mujeres que, a pesar de los movimientos de masas y del fanatismo popular, son capaces de alcanzar a ver con acierto, y valorar con justicia al justo. Siempre hay hombres y mujeres que son capaces de unir la humildad con la valentía, y la ternura con la fortaleza. Buen testimonio para tiempos necesitados de entereza y demasiado abundantes en sentimentalismos y subjetivismos emotivos que se inclinan más a lo que impresiona que a lo valioso, digno y merecedor de atención.

¿Somos nosotros de los que siguen a Jesús preocupados verdaderamente por su suerte camino del Calvario? ¿Somos imitadores de Cristo sabiendo mirar y hablar a quienes se hacen presentes en nuestros momentos difíciles por el camino de la vida?

Dos quehaceres destacan como deber nuestro: saber detectar esos hombre y mujeres que siguen a Cristo con sentimientos buenos y actitud solidaria, para 'dirigirles una palabra de aliento' (Is 50, 4); y unirnos a ellos dando gloria a Dios con decisión de unirnos a Cristo, varón de dolores y redentor nuestro.

Pero no basta con los sentimientos y con la solidaridad compasiva ante Cristo doliente. Es necesario que lleguemos a ser solidarios también con la misión profética de Cristo como auténticos apóstoles, activos y constantes, que hagan oír la voz de Dios y de su Iglesia donde haga falta.

Hace falta en nuestro tiempo mayor presencia cristiana en todos los ámbitos sociales con el convencimiento de que esa presencia activa resuelve mucho más que unas lágrimas de disgusto o de indignación ante el mal, sin decidirse a participar en su solución.

 

10ª Estación. Jesús es crucificado

Lo crucificaron clavado directamente al madero. Lo habían azotado, abofeteado, coronado de espinas y cargado con la cruz. Y ahora, cuando ya está a punto de morir vilmente asesinado, le dan vino mirrado como alivio al dolor.

¿En qué pensaban o a qué estaban jugando aquellas gentes?. Evidentemente, Cristo no lo quiso tomar.

¡Ay, Dios mio, cómo somos algunas veces! Lo extraño fue que no acusaran a Jesucristo de desagradecido y autosuficiente por no aceptar ese brebaje inoportuno. Digo que fue extraño, porque entre nosotros hay momentos en que lo que ocurre es eso: nos quedamos en lo superficial, en lo inmediato y en lo formal sin preocuparnos del problema de fondo y encima queremos que se nos reconozca el torpe gesto. De lo contrario nos molestamos y hasta consideramos desagradecido al que sufre en la soledad el mal que nosotros ignoramos o al que no prestamos atención.

Cristo, contado entre los malhechores vence al mal en nosotros. Nosotros, pecadores aunque a veces con apariencias de gente buena, vivimos y tenemos esperanzas de vida gracias a la muerte insidiosa de Jesús que agrada al Padre como sacrificio de alabanza y propiciación.

 

11ª Estación. Jesús promete su Reino al buen ladrón

La misericordia divina es mayor que sus manifestaciones o, al menos, que las que nosotros alcanzamos a captar y valorar.

Pero la misericordia de Dios no se impone a nadie sino que se ofrece a todos. Acogerla es nuestro quehacer.

Claro que acogerla es problema, a la vez, de sensibilidad para detectarla. Pero la sensibilidad viene sembrada por Dios en el corazón del hombre y éste debe cultivarla durante su vida; de lo contrario se le pasan desapercibidas las cosas más importantes en detrimento propio. Puede que llegue incluso a morir sin haber conocido la promesa de vida eterna y sin haber gozado el verdadero sentido de la existencia terrena.

Hay algo, además, que no puede pasar desapercibido: la redención no es un acto de amor tan débil y selectivo que no alcance más que a los buenos amigos y, por tanto, a quienes cuentan con un buen expediente, con una historia de acercamiento constante al Señor.

La redención, fruto del amor infinito de Dios y consecuencia de la entrega total de Cristo es tan fuerte que alcanza incluso a quienes merecen el patíbulo en justicia. Basta sólo con que nos demos cuenta y recurramos, convertidos y confiados, a quien ha dado su vida por sus ovejas pidiéndole desde nuestra miseria, como el ladrón arrepentido: "Señor, acuerdate de mi cuando estés en tu Reino".

 

12ª Estación. Jesús en la cruz, la Madre y el discípulo

Cristo ya no podía hacer más por nosotros. Clavado en la cruz, y próximo a su muerte ofrecida por nuestra salvación, culminaba la misión que el Padre le encomendó.

No obstante, su tierna solicitud para con lo hombres le había llevado no sólo a cumplir con esmero el encargo recibido del Padre, sino a comportarse con especial atención y cariño hacia nosotros; mantuvo hasta el final ese estilo que manifiesta un profundo amor al hombre, un gran interés por la obra bien acabada, por el cuidado exquisito de las personas, por el cumplimiento del espíritu de la ley y no sólo por su letra.

También ahora hace lo mismo. Él se va. Ya ha cumplido. Pero el amor verdadero nunca se sacia de dar, como el egoísmo nunca se cansa de reivindicar. Jesús, entendiendo que la Redención consumada requiere aceptación libre del hombre; y, sabiendo por experiencia que "la carne es flaca" (Mt 26, 41), en un gesto tan inteligente como amoroso, da al hombre la tutela humana conveniente; le da al hombre en la persona de Juan, el cuidado maternal, la solicitud femenina de María. Como es Dios y sabe hacer las cosas, desprendido hasta de su propia madre, se la da al discípulo para que la tenga como suya.

 

13ª Estación. Jesús muere en la cruz

El mejor comentario de esta escena trascendental y cumbre de la vida de Jesucristo sobre la tierra, con los hombres y para los hombres, en obediencia perfecta al Padre, es el silencio y la meditación.

El Mesías ha muerto ajusticiado. La redención se ha obrado en la contradicción y la sorpresa.

El hombre se ha opuesto a Dios y ha conseguido proscribir y anatematizar a Cristo sobre un patíbulo y fuera de la ciudad, para que no contaminara al pueblo que Él venía a salvar.

Así es el hombre. Esta es su historia.

Así somos nosotros o así podemos ser.

En estos momentos, conmovida el alma por semejante atrocidad, que se repite cada día equivalentemente en tantas conductas nuestras notorias o secretas, pidamos con fe a Dios la fe del Centurión y exclamemos interiormente: "verdaderamente este hombre era Hijo de Dios" (Mt 27, 54). Golpeemos nuestro pecho, asumiendo con humildad y arrepentimiento nuestra responsabilidad, y seamos coherentes tomando en serio nuestra conversión.

 

14ª Estación. Jesús es depositado en el sepulcro

El evangelio de San Juan nos dice que, con José de Arimatea estaba también Nicodemo, el que había ido a buscar a Jesús por la noche. Es que tenía miedo a que le descubrieran como discípulo de Cristo. Y eso que iba a aprender de Jesús a quien consideraba Maestro. Esta forma de ser y de actuar se repite bastante entre nosotros. No obstante, Nicodemo terminó bien. Debió aprender la doctrina del Maestro y, al fin, dio la cara mostrándose interesado por el Señor. Siempre hay gente que llega tarde, pero que llega de alguna forma.

También con Jesús tuvo lugar esa obra de misericordia que consiste en enterrar a los muertos. El que es la Misericordia infinita, fue objeto de la misericordia tímida, corta y calculadora de quienes le admiraban y guardaban las distancias a la vez, para aprovechar de Él y no quedar mal con la sociedad. Esta es la estrategia humana, frecuente y notoria en muchos cristianos de hoy. Habrá que pensar seriamente en la forma de romper con estas estrategias de media capa y con estos egoísmos acomodaticios que no valen para Dios que ve en lo escondido del corazón.

+ Santiago García Aracil


Información Diocesana

Dentro de los actos del centenario de la Coronación Canónica de la Virgen de los Remedios

Fregenal de la Sierra acogió un Congreso de Espiritualidad Mariana

La localidad de Fregenal de la Sierra acogió, entre el 29 de marzo y el 1 de abril un Congreso de Espiritualidad Mariana, dentro de los actos organizados con motivo del centenario de la Coronación Canónica de la Virgen de los Remedios.

El Congreso, que llevaba por título "María, nuestro Remedio", se inauguró el miércoles, día 29, a las ocho de la tarde en el salón de actos del Centro Municipal Nertóbriga. En la primera jornada intervenían Francisco Tejada Vizuete, miembro de la Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, que presentó una ponencia titulada "La fiesta barroca" y Antonio María Calero de los Ríos, de la Pontificia Academia Mariana Internacional, que habló del "Sentido y valor de un santuario". El moderador fue Andrés Román, párroco de Fregenal de la Sierra.

En la segunda jornada del Congreso intervino el Catedrático del Centro Superior de Estudios Teológicos de Sevilla y Huelva, José Arturo Domínguez Asensio, que pronunció una conferencia titulada "María, mujer de fe", seguida de una mesa redonda moderada por el Director del Congreso Miguel Ponce Cuéllar.

El propio Miguel Ponce, que es miembro de la Pontificia Academia Mariana Internacional, abrió la tercera jornada del Congreso con una ponencia sobre "La devoción del pueblo cristiano a María". Estuvo acompañado por Rafael Caso Amador, Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla, que se refirió a la historia del Santuario de la Virgen de los Remedios. El moderador fue en esta ocasión Juan Ignacio Márquez, coordinador de actividades del Centenario.

El Arzobispo, don Santiago García Aracil, pronunció la conferencia de clausura, el sábado 1 de abril, con el título "María, Remedio de la humanidad necesitada". En el cierre de las jornadas intervinieron el alcalde de Fregenal, Juan Francisco Ceballos Fabián, el párroco Andrés Román y el Mayordomo de la Asociación y Patronato, Eloy Díaz Giraldo. La clausura contó con la actuación de los Danzaores de la Virgen de la Salud y del grupo folklórico Los Jateros.

Tras el Congreso se inauguró la exposición "100 disparos por la solidaridad", organizada por la Comisión de Acción Social y Emigración.

 

Se celebró el pasado domingo en Montemolín

El Programa de Mujer de Cáritas Diocesana reunió a 400 mujeres en su VIII Encuentro

El pasado domingo se celebró en Montemolín el VIII Encuentro de Mujer Rural bajo el lema "Rompiendo Murallas grupales", organizado por Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz, dentro del Programa de Mujer.

Al Encuentro asistieron 400 mujeres de diferentes pueblos de la Diócesis pertenecientes a los Proyectos de Mujer Rural con las que Cáritas trabaja durante todo el curso, monitoras de los diferentes proyectos y trabajadoras del Programa de Mujer. Este año dicho Programa cuenta, además, con la colaboración de miembros de los distintos programas de Cáritas Diocesana.

Acogió y dio la bienvenida al encuentro el Alcalde de Montemolín, Manuel Campos Noguera. También estuvo presente el Director de Cáritas Diocesana de Mérida-Badajoz José Mª Vega, la Secretaria General Ana Correa y Purificación Marcos, miembro de Cáritas Española.

Dinámicas

Durante la mañana, tras una breve presentación del tema de trabajo, dirigido por el sacerdote Manuel Fernández Rico, se llevaron a cabo una serie de dinámicas, que ofrecían diferentes opciones relacionadas con el tema de trabajo en grupo, comunicación, resolución de conflictos, empatía, sentimientos, actitudes, cooperación etc.

Tras la celebración de la Eucaristía, presidida por el Vicario de zona, Santiago Ruiz Dorado, se realizó la comida compartida, seguida de un festival donde cada grupo participó con canciones, obras de teatro, poesías... que prepararon desde los distintos proyectos participantes en el Encuentro.

Durante todo el día estuvieron expuestos los trabajos que las mujeres de los distintos Proyectos elaboran durante el año, así como una venta solidaria.

El objetivo de este encuentro es el conocimiento entre las mujeres de los proyectos y de los trabajos que realizan en sus talleres, además de la cooperación y el trabajo en equipo que se puso en común.

 

En el acto estuvo presente el Arzobispo, Monseñor Santiago García Aracil

La Legión de María realizó la renovación de su consagración

El Movimiento Apostólico Legión de María, renovó el pasado día 25 de marzo, sábado, la consagración de todos sus miembros a la Virgen Santísima.

Este acto, llamado ACIES, se celebra cada año en torno a la fiesta de la Encarnación del Hijo de Dios, que recuerda la generosidad y disponibilidad de María ante los planes de Dios.

Labor muy valiosa

El acto contó con la presencia de don Santiago García Aracil, que presidió la concelebración eucarística en la que participaron también el director espiritual del Movimiento José Gago y los sacerdotes Pedro Fernández y Manuel de la Concha. Don Santiago animó a los asistentes a continuar en la tarea que realizan en el seno de la Iglesia, considerando que su trabajo es una labor muy valiosa dentro de las comunidades parroquiales.

La participación de miembros del Movimiento en el ACIES fue muy nutrida, con una asistencia de más de doscientas personas.

 

Don Amadeo pregonó la Semana Santa de Badajoz

Don Amadeo Rodríguez Magro, Obispo de Plasencia, fue el encargado de realizar el pregón de la Junta de Cofradías de Badajoz, el pasado viernes 31 de marzo en el teatro Lope de Ayala.

Don Amadeo se refirió a la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo narrada por los evangelistas e hizo referencia a lo que él denominó los nuevos cristos y los nuevos acusadores. Además hizo un recorrido por la Semana Santa pacense ubicando los pasos en lo que aconteció hace casi dos mil años en Jerusalén.

En su pregón, don Amadeo estuvo arropado por cofrades, sacerdotes y el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Santiago García Aracil, que también estuvo presente en el acto.

 

Provincia eclesiástica

Responsables de Juventud analizaron las modificaciones al proyecto marco

Los equipos de responsables de las delegaciones diocesanas de pastoral de juventud de las tres diócesis extremeñas han celebrado un encuentro en la Ermita de Ntra. Sra. de la Montaña de Cáceres para presentar el Proyecto Marco de Pastoral de Juventud que, tras más de 10 años de vigencia, ha sido revisado y se ha presentado a la Comisión de los Obispos para su aprobación.

Durante la presentación de este documento, los responsables de las delegaciones de pastoral juvenil extremeñas trataron los puntos referidos a la realidad de los jóvenes, las opciones de la Pastoral de Juventud, o las etapas de la evangelización sobre los que se estableció un diálogo y un trabajo por grupos.

 

Don Diego Barrena publica la Historia del Seminario

El sacerdote don Diego Barrena, a sus 90 años, acaba de publicar su tercer libro, en el que relata la historia del Seminario bajo el título "El Seminario Archidiocesano de San Atón en la Cañada de Sancha Brava 1927-2004". Entre otras cosas narra cómo se vivía en los primeros tiempos; el Seminario en la persecución religiosa; los mártires del Seminario; los años del hambre; la proyección espiritual y social de cuatro sacerdotes extraordinarios: don Leocadio, don Rafaelito, don Luis Zambrano y don José Hidalgo; los obispos y arzobispos y el medio centenar de misioneros. Los libros pueden adquirirse en el Seminario y lo recaudado será para esa institución.


Liturgia

Domingo de Ramos

 

S. Marcos 11, 1-10

Se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, y Jesús mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles :

- Id a la aldea de enfrente, y en cuanto entréis, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto.

Fueron y encontraron el borrico en la calle atado a una puerta, y lo soltaron. Algunos de los presentes les preguntaron:

- ¿Por qué tenéis que desatar el borrico?

Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron.

Llevaron el borrico, le echaron encima los mantos, y Jesús se montó.

Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo.

Los que iban delante y detrás, gritaban:

-¡Viva! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. ¡Viva el Altísimo!.

Comentario Litúrgico

La celebración correspondiente al Domingo de Ramos comienza con la única procesión litúrgica que existe en el rito romano. Procedente de la primitiva liturgia de Jerusalén, evoca la entrada de Jesús en la ciudad santa e invita a participar sacramentalmente en aquella misteriosa escena evangélica.

Por lo tanto, no se trata de sacar una imagen para suscitar la devoción popular. Es una celebración en la que la Iglesia es muy consciente de que hay una presencia especial de Cristo y que los fieles congregados "vamos a acompañar a Cristo, aclamándolo con cantos", como dice la oración de bendición de ramos.

Terminada la procesión y reunidos ya en el templo, comienza la Eucaristía.

Tanto las oraciones como las lecturas bíblicas frenan el exultante gozo de la procesión y nos orientan a recogernos y centrar nuestra atención meditativa hacia la pasión de Cristo: el Siervo sufriente (lectura profética), que se despoja de su rango divino (segunda lectura) y se entrega en manos de sus enemigos (lectura de la pasión).

Antonio Luis Martínez

 

Jueves Santo

1ª Corintios 11, 23-26

Hermanos: Yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:

Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias lo partió y dijo: &laqno;Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.»

Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: &laqno;Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.»

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Comentario Litúrgico

En el Jueves Santo, último día de la Cuaresma, la celebración de la Misa Vespertina de la Cena del Señor da comienzo al Triduo Pascual que finalizará con la Vigilia Pascual. Todo él actualiza sacramentalmente la Muerte y Resurrección del Señor.

En este día, la Iglesia celebra especialmente la "entrega del Señor". Los distintos ritos de la jornada lo ponen en evidencia. Aunque se adelanta dos días, la Misa Crismal pertenece a la liturgia del Jueves Santo y en ella se evoca la entrega de Cristo a través del ministerio sacerdotal del Obispo y de los Presbíteros. La lectura evangélica y el rito del "Lavatorio de los pies", que tiene lugar después de la homilía evocan suficientemente esa misteriosa entrega de Cristo en el hermano por la que se nos hace tan cercano que es el destinatario último de los servicios o agravios que hagamos al prójimo.

San Pablo, en la segunda lectura, nos ofrece el texto más antiguo del relato de la institución de la Eucaristía en la que Cristo nos da en forma de alimento su "cuerpo entregado" y su "sangre derramada".

Antonio Luis Martínez

Viernes Santo

Salmo 30

R. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

A ti Señor, me acojo:

no quede yo nunca defraudado;

tú, que eres justo, ponme a salvo.

A tus manos encomiendo mi espíritu:

tú, el Dios leal, me librarás. R/

Soy la burla de todos mis enemigos,

la irrisión de mis vecinos,

el espanto de mis conocidos;

me ven por la calle, y escapan de mí.

Me han olvidado como a un muerto,

me han desechado como a un cacharro inútil. R/

Pero yo confío en ti, Señor,

te digo: "Tú eres mi Dios".

En tu mano están mis azares;

líbrame de los enemigos que me persiguen. R/

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,

sálvame por tu misericordia,

Sed fuertes y valientes de corazón,

los que esperáis en el Señor. R/

Comentario Litúrgico

El Viernes Santo es una jornada dedicada, toda ella, a la celebración de la Pasión del Señor. El ayuno de este día ha de hacerse como participación en la dimensión negativa de la Pascua: la muerte de Cristo. La celebración vespertina, con sus cuatro partes, nos ayuda a completar nuestra participación en la Pasión:

- Pasión proclamada en una liturgia de la Palabra que ofrece a nuestra contemplación la visión profética de la pasión de Jesús en el texto de Isaías, su interpretación en clave sacerdotal en la carta a los Hebreos y un amplio y profundamente teológico relato de la misma en la versión del evangelista San Juan.

- Pasión invocada en las solemnes oraciones que la Iglesia eleva al Padre por todos los hombres, creyentes o no, pero redimidos en la cruz de Cristo.

- Pasión venerada en el rito de la adoración de cruz, en el que cada fiel besa reverente los pies del Señor.

- Pasión comunicada por el rito de la comunión eucarística que nos permite entrar en el misterio mediante la unión sacramental con el Cuerpo entregado por nosotros.

Antonio Luis Martínez


Contraportada

El Viernes Santo se realiza en todas las parroquias una colecta para este fin

Los cristianos de Tierra Santa piden ayuda del resto de la Iglesia

El Viernes Santo la Iglesia recuerda especialmente a los cristianos que viven en Tierra Santa y que, desde hace años, atraviesan una situación difícil.

La pequeña comunidad cristiana de Tierra Santa, formada por 175.000 personas de entre ocho millones de habitantes que contiene aproximadamente Palestina, no cuenta a la hora de aprobar los presupuestos económicos ni para Israel ni para la Autoridad Palestina. Tampoco llega ayuda internacional, por lo que se ven obligados a subsistir gracias sobre todo a la colecta que el Viernes Santo se realiza en todas las parroquias, que el año pasado ascendió, en las diócesis españolas a 1.085.000 euros.

¿Qué se está haciendo?

Las comunidades de Tierra Santa y el cuidado de los lugares sagrados para los católicos están encomendados a los franciscanos. La Custodia de Tierra Santa fue fundada por el propio San Francisco de Asís en el año 1217 y encomendada por el Papa Clemente VI a los franciscanos en el año 1342. En ella están comprometidos 300 religiosos de 32 naciones que custodian "la memoria" del paso del Señor en 74 Santos Lugares. Estos frailes ejercen la pastoral en 29 parroquias y 79 iglesias, dirigen 16 escuelas con 10.000 alumnos y 400 profesores, diversas oficinas con 250 puestos de trabajo, cinco hospederías con 500 plazas para peregrinos, tres residencias de ancianos y dos internados para huérfanos. Además ayudan a las familias, dotándolas de vivienda o pagando alquileres, a la juventud universitaria con bolsas de estudio y a los niños con guarderías y centros de día.

Los franciscanos promueven la acción científica, cultural y ecuménica desde la Facultad de Teología Bíblica y Arqueológica, el Estudio Teológico Jerosolimitano, el Centro de Estudios Orientales Cristianos de El Cairo, la editorial "Franciscan Printing Press" y la asistencia espiritual a los peregrinos.

Formas de ayudar

Según los responsables de la Custodia de Tierra Santa, los cristianos tenemos diversas formas de ayudar a los hermanos que viven en los lugares que vieron nacer, predicar, morir y resucitar a Cristo. Una de ellas es peregrinar al país de Jesús, compartiendo allí con los cristianos la misma fe; otra es inscribirse en la Asociación "Amigos de Tierra Santa", que tiene como finalidad fomentar el conocimiento y amor a Cristo y su tierra, concienciar sobre las necesidades que afectan a los Santos Lugares y a la comunidad cristiana y contribuir en el socorro de la misma, ofreciéndose como voluntarios para prestar un servicio temporal de ayuda en santuarios e ingresando aportaciones económicas directas.

Cuenta de ayuda a los Santos Lugares.

Caja Extremadura

2099-0023-91-0070009982

Redacción


Iglesia en camino les desea a todos sus lectores una feliz Pascua de Resurrección

El próximo número saldrá el día 23 de abril


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