Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: Iglenca@grn.es

Número 249. 5 de abril de 1998

Director: José María Gil

 

Portada

Semana Santa


Muriendo destruyó nuestra muerte
y resucitando restauró la vida

Fotografía: Santísimo Cristo de la Quinta Angustia, de Zalamea (Badajoz), obra de J. Cruz Solís.

 

Centrales

La Pasión según Jesús

Tened los sentimientos de Cristo

 

Quiero hacer míos en esta Semana Santa -y lo recomiendo a los lectores- los sentimientos de Cristo Jesús (Fil. 2,5) en su sagrada Pasión, recogidos, como pepitas de oro, de las palabras transcritas por los cuatro evangelistas, desde Getsemaní a la Vía Dolorosa. Lo mismo que viene haciendo la devoción cristiana con las siete palabras inmortales que salieron de los labios sedientos del Señor, mientras se desangraba en el Gólgota. Estas que ahora comento son mucho más de siete, aún entendidas como frases y sentencias, al igual que las otras ya clásicas. Jesús fue el primer comentarista de su bendita Pasión. Dejémosle hablar a Él.

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz

I.- Tu voluntad y no la mía
 

Acabada la cena, Jesús y los suyos cruzan entre sombras, íntimas y nocturnas, el valle del Cedrón, hasta la ladera opuesta. Van al monte de los Olivos o huerto de Getsemaní, un rincón apartado y preferido, donde el Maestro y los doce se escapaban con frecuencia a orar y conversar, hasta que el sueño les podía y caían dormidos sobre el santo suelo, lo mismo en la cueva que bajo cualquier olivo. Esta vez el aire nocturno rezuma ya tragedia. Jesús rompe el silencio: "Quedaos aquí mientras yo voy a orar". Son las primeras palabras de su sagrada Pasión.

Se aleja como un tiro de piedra, detalle de San Lucas, y van con él Pedro y los del Zebedeo. Le asaltan de inmediato la tristeza y la angustia y Jesús les abre el corazón: "Mi alma está triste hasta la muerte. "Quedaos aquí y velad conmigo". Luego se adelantó un poco, se postró en tierra e inició la Oración del Huerto: "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Así, tres horas, sacudido todo su ser hasta el sudor de sangre, con sendas interrupciones para comprobar que sus compañeros estaban dormidos. "No habéis podido velar una hora conmigo?", les reprocha con mansedumbre. La segunda vez respeta su sueño, porque tenían, dice el evangelista, los ojos muy pesados, no es que fueran unos desaprensivos.

Fracasó la oración de Jesús? Su cáliz, desde luego, lo bebió hasta las heces. Entonces? Veamos. El Señor sacó energías de ella para acoger allí mismo la voluntad del Padre; encajó con elegancia el sueño de los discípulos, se irguió, al final, confortado, para despertarlos, incluso con suave ironía "Ya podéis dormir y descansar llega la hora de ser entregado a los pecadores. "Levantaos! Vamos! se acerca el que me va a entregar".

Pausa Sólo les puede la tentación a aquellos que se duermen sin orar. (Todos los discípulos huyeron). En cambio, la oración les saca a flote a aquellos otros que, incluso hechos polvo y sin poder con su alma, invocan confiados al Padre y acatan su voluntad. El les otorgará, o no, el favor que están pidiendo; pero ellos recibirán con el cáliz una energía sobrehumana para echar sobre sus hombros las cargas propias y ajenas. Cómo se salvaría el mundo sin Cristo y sin ellos?

II.- Sí, yo soy el Hijo de Dios
 

La agonía orante de Getsemaní conforta a Jesús hasta la cima del Calvario. Allí experimentaría otra desolación más honda, una, aunque momentánea, durísima noche oscura. Pero, seguiría rezando hasta llegar, como un atleta olímpico, a la cima total. "Padre, todo se ha cumplido, en tus manos encomiendo mi espíritu". Atrás quedaban los tribunales inicuos, los escarnios y los azotes, la humillación grotesca ante Barrabás. Pero, de Getsemaní, se levantó, como el atleta gigante del Salmo, para seguir las estaciones siguientes, comentadas también por el Evangelista Jesús. Así, como sabemos, en la Casa de Caifás, en las parodias judiciales del Sumo Sacerdote y del Sanedrín. Es el Juzgado de Instrucción, con los testigos amañados, con las presiones de un puñado de fanáticos, dispuestos a forzar la confesión y el paso al fuero militar. Nos importan las palabras de Jesús, porque toda su pasión es una catequesis: "Te conjuro, por el Dios vivo, le conmina Anás, que nos digas si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios". Jesús dijo: "Yo soy, y veréis al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Poder y venir sobre la nube, del cielo" (Mateo y Marcos).

Esta confesión le valió lo primero una condenación fulminante del pontífice, que ya no quiso oír más testigos. Jesús le ofreció la oportunidad de que escuchara a sus oyentes de la sinagoga y del templo. Bastó esto para que un cretino infame le diera una bofetada: Así respondes al Pontífice? Jesús acusa el golpe con soberana mansedumbre: "Si te he hablado mal, muestra dónde está el mal; pero, si bien, porqué me hieres?"

Era la tercera queja, llena de dignidad, en el curso de su Pasión: la primera fue para los apóstoles:"No habéis podido velar una hora conmigo?" La segunda le tocó a Judas: "Amigo, con un beso entregas al Hijo del Hombre? La cuarta vendrá después, dirigida a Pilato: "No tendrías poder alguno sobre mí, si no te fuera dado de lo alto". Divinas palabras.

Hubo también divinos silencios. Ante el alud de los testigos falsos, en casa de Caifás. En la comparecencia ante Herodes, que lo vistió de payaso. Luego, ante los criados de la casa del Pontífice que le injuriaban y le escupían. En medio, un silencio compartido, emocionante, amoroso, cuando se cruzan, en los bajos de la casa de Anás, las miradas de Jesús y de Pedro. Acto seguido vendría el mutismo de Jesús ante los sayones que le azotaron en el Pretorio y la soldadesca que le cubrió de escarnios y le coronó de espinas. Fascinante homilía del Señor, al compás de las groserías y los escarnios de la clase alta y de la baja.

Pausa De todo el "juicio religioso" de Jesús ante los pontífices judíos y el populacho manipulado, me quedo, cómo no? con su confesión mesiánica ante el Pontífice, donde se proclama Hijo de Dios ante vivos y muertos, anunciando su segunda venida. Cristo muere por confesar la divinidad de Cristo. El primero, entre la legión millonaria de los mártires de la fe. El anuncio, la profecía, la confesión valiente, la evangelización arriesgada, son rutas de martirio. Qué hermoso, qué grande, Señor, el ministerio de la palabra!

 
III.- Mi reino no es de este mundo
 

Vamos con Pilato. Es el personaje que más dialoga con Jesús y que, por lo mismo, le brinda ocasiones al Maestro de predicarnos desde su holocausto. Todo transcurre en el Pretorio de la Torre Antonia. Hasta cuatro interrogatorios del procónsul Poncio Pilato al Mesías registran los evangelistas. Siempre bajo la obsesión del primero por esclarecer la presunta realeza del Reo. Es cierto que tal era la acusación que le presentaron los notables judíos que se lo remitieron. Ellos querían condenarlo y carecían de atribuciones; para colmo, no podían entrar durante la Pascua en el Pretorio por no contaminarse de paganía Qué risa!

El hecho es que este hombre mediocre y dubitativo, de sentimientos tirando a nobles, pregunta y pregunta con ánimo de salvar a Jesús. Entre ambos se cruza este diálogo transcrito por San Juan: "Pilato llamó a Jesús y le dijo: Eres tú el Rey de los judíos?... Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, los soldados míos lucharían para que no fuera entregado a los judíos. Mas mi reino no es de aquí. Díjole entonces Pilato: Luego tú eres rey? Respondió Jesús: Tú lo dices. Yo he nacido para esto y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la Verdad. Todo el que es de la verdad, oye mi voz. Díjole Pilato: Qué es la verdad?"

El proceso, es un decir, siguió adelante. Pilato discutió con los judíos. Ellos volvieron a la carga, incluso con un burdo chantaje: "Si salvas a éste, no eres amigo del César". El pobre Pilato, asustado además por los sueños de su mujer, no daba pie con bola. Apeló a la estratagema de Barrabás y le salió el tiro por la culata. Acorralado, mandó azotar a Jesús y permitió las vejaciones infames de la soldadesca. Pidió al final la jofaina, para lavarse las manos, que no la conciencia, y se lo entregó a sus verdugos, no sin remachar lo del cartel sobre la cruz: Jesús nazareno rey de los judíos. Lo escrito, escrito está. Pobre Pilato. Figura patética.

Pausa... Tampoco yo, Señor, aunque no tanto como Pilato, alcanzo a comprender del todo el Reino de que nos hablas. Fue el principal argumento de tus sermones y parábolas. Reino de Dios, reino de los cielos. La pobreza, la alegría, la confianza en el Padre, la cruz llevada con amor, la lucha por la justicia, la verdad que nos hace libres, la levadura que fermenta, la luz que alumbra a los hombres, son cosas de aquí. Aseguraste que, si tú echabas los demonios en nombre de Dios, es que había llegado a nosotros el Reino de Dios. A un hombre bueno le dijiste que no andaba lejos del Reino de Dios.

Pero, claro, eso sí que lo entiendo: Ni las armas, ni la imposición por la fuerza tienen nada que ver con tu Reino. Tú reinas en el corazón de los sencillos, en el sufrimiento de los pobres, en la contemplación de los monjes, en la lucha sin odio por la paz y la libertad. Reinas en la Iglesia, sin quererla convertir en poder fáctico ni en animadora de guerras religiosas. Algo así he sacado en limpio yo de todo esto. Señor, admíteme en tus filas.

(Fotografías: Visión por San Pedro de Cristo amarrado a la columna. Tabla anónima, de un seguidor de Zurbarán. Catedral Metropolitana de Badajoz. Cristo de la Buena Muerte. Talla. Imagen procesional de la Hermandad de los Estudiantes. Sevilla)

 

 

(Con este número de Semana Santa, nuestra revista quiere ayudar a sus lectores a vivir con un profundo sentido religioso estas celebraciones, por eso les ofrecemos en sus páginas un mayor contenido litúrgico y de reflexión. En esa línea va este sencillo Vía Crucis, compuesto por la Madre Teresa de Calcuta para los jóvenes del mundo, con motivo de la clausura del Congreso Eucarístico Internacional de 1976)

Vía Crucis de la Madre Teresa de Calcuta

Un recorrido por la Pasión de Cristo,

de ayer y de hoy

Oración

Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas y las fatigas, las torturas de la vida diaria; que tu muerte y ascensión nos levante, para que lleguemos a una más grande y creativa abundancia de vida. Tú que has tomado con paciencia y humildad la profundidad de la vida humana, igual que las penas y sufrimientos de tu cruz, ayúdanos para que aceptemos el dolor y las dificultades que nos trae cada nuevo día y que crezcamos como personas y lleguemos a ser más semejantes a ti.

Haznos capaces de permanecer con paciencia y ánimo, y fortalece nuestra confianza en tu ayuda. Déjanos comprender que sólo podemos alcanzar una vida plena si morimos poco a poco a nosotros mismos y a nuestros deseos egoístas. Pues sólo si morimos contigo, podemos resucitar contigo. Amén.

 

I. Jesús es condenado a muerte

Llegada la mañana todos los príncipes de los sacerdotes, los ancianos del pueblo, tuvieron consejo contra Jesús para matarlo, y atado lo llevaron al procurador Pilato (Mt 27, 1-2) El pequeño niño que tiene hambre, que se come su pan pedacito a pedacito porque teme que se termine demasiado pronto y tenga otra vez hambre. Esta es la primera estación del calvario.

II. Jesús carga con la cruz

Entonces se lo entregó para que lo crucificasen. Tomaron, pues, a Jesús, que llevando la cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota (Jn 19, 16-17). No tengo razón? Muchas veces miramos pero no vemos nada! Todos nosotros tenemos que llevar la cruz y tenemos que seguir a Cristo al Calvario, si queremos reencontrarnos con Él. Yo creo que Jesucristo, antes de su muerte, nos ha dado su Cuerpo y su Sangre para que nosotros podamos vivir y tengamos bastante ánimo para llevar la cruz y seguirle, paso a paso.

III. Jesús cae por primera vez

Dijo Jesús: El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame, pues el que quiera salvar su vida la perderá: pero el que pierda su vida, ese la salvará (Mt 16,24) En nuestras estaciones del Via Crucis vemos que caen los pobres y los que tienen hambre, como se ha caído Cristo. Estamos presentes para ayudarle a Él? Lo estamos con nuestro sacrificio, nuestro verdadero pan? Hay miles y miles de personas que morirían por un bocadito de amor, por un pequeño bocadito de aprecio. Esta es una estación del Via Crucis donde Jesús se cae de hambre.

IV. Jesús encuentra a su Madre

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí (Lc 1, 45-49). Nosotros conocemos la cuarta estación del Vía Crucis en la que Jesús encuentra a su Madre. Somos nosotros los que sufrimos las penas de una madre? Una madre llena de amor y de comprensión? Estamos aquí para comprender a nuestra juventud si se cae? Si está sola? Si no se siente deseada? Estamos entonces presentes?

V. El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz

Cuando le llevaban a crucificar, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo y le obligaron a ayudarle a llevar la cruz (Lc 23, 26). Simón de Cirene tomaba la cruz y seguía a Jesús, le ayudaba a llevar su cruz. Con lo que habéis dado durante el año, como signo de amor a la juventud, los miles y millones de cosas que habéis hecho a Cristo en los pobres, habéis sido Simón de Cirene en cada uno de vuestros hechos.

VI. La Verónica limpia el rostro de Jesús

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me distéis de beber (Mt, 25,35). Con respecto a los pobres, los abandonados, los no deseados, somos como la Verónica ? Estamos presentes para quitar sus preocupaciones y compartir sus penas? O somos parte de los orgullosos que pasan y no pueden ver?

VII. Jesús cae por segunda vez

Quiénes son mi madre y mis parientes? Y extendiendo su mano sobre sus discípulos dijo Jesús: he aquí a mi madre y a mis parientes quienquiera que haga la voluntad de mi Padre (Mt 12, 48-50). Jesús cae de nuevo. Hemos recogido a personas de la calle que han vivido como animales y se murieron entonces como ángeles? Estamos presentes para levantarlos También en vuestro país podéis ver a gente en el parque que están solos, no deseados, no cuidados, sentados, miserables. Nosotros los rechazamos con la palabra alcoholizados. No nos importan. Pero es Jesús quien necesita nuestras manos para limpiar sus caras. Podéis hacerlo?, o pasaréis sin mirar?

VIII. Jesús consuela a las mujeres

Le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres, que se lamentaban y lloraban por Él. Vuelto hacia ellas les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos (Lc 23, 27-28). Padre Santo, yo rezo por ellas para que se consagren a tu santo nombre, santificadas por Ti; para que se entreguen a tu servicio, se te entreguen en el sacrificio. Para eso me consagro yo también y me entrego como sacrificio con Cristo.

IX. Jesús cae por tercera vez

Os he dicho esto para que tengáis paz conmigo. En el mundo tendréis tribulaciones, pero confiad: yo he vencido al mundo (Jn 16, 33). Jesús cae de nuevo para ti y para mí. Se le quitan sus vestidos, hoy se le roba a los pequeños el amor antes del nacimiento. Ellos tienen que morir porque nosotros no deseamos a estos niños. Estos niños deben quedarse desnudos, porque nosotros no los deseamos, y Jesús toma este grave sufrimiento. El no nacido toma este sufrimiento porque no tiene más remedio de desearle, de amarle, de quedarme con mi hermano, con mi hermana.

X. Jesús es despojado de sus vestiduras

Cuando los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, haciendo cuatro partes, una para cada soldado y la túnica (Jn 19,23) Señor, ayúdanos para que aprendamos a aguantar las penas, fatigas y torturas de la vida diaria, para que logremos siempre una más grande y creativa abundancia de vida!

XI. Jesús es clavado en la cruz

Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí con dos malhechores Jesús decía: padre, perdónales porque no saben lo que hacen (Lc 23, 33). Jesús es crucificado. Cuántos disminuidos psíquicos, retrasados mentales llenan las clínicas! Cuántos hay en nuestra propia patria. Les visitamos? Compartimos con ellos este calvario? Sabemos algo de ellos? Jesús nos ha dicho: Si vosotros queréis ser mis discípulos, tomad la cruz y seguidme y Él opina que nosotros hemos de coger la cruz y que le demos de comer a Él en los que tienen hambre, que visitemos a los desnudos y los recibamos por Él en nuestra casa y que hagamos de ella su hogar.

XII. Jesús muere en la cruz

Después de probar el vinagre, Jesús dijo: Todo está cumplido, e inclinando la cabeza entregó el espíritu (Jn 19,30). Empecemos las estaciones de nuestro vía crucis personal con ánimo y con gran alegría, pues tenemos a Jesús en la sagrada Comunión, que es el Pan de la Vida que nos da vida y fuerza! Su sufrimiento es nuestra energía, nuestra alegría, nuestra pureza. Sin Él no podemos hacer nada.

XIII. Jesús es bajado de la cruz

Al caer la tarde vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que era discípulo de Jesús tomó su cuerpo y lo envolvió en una sábana limpia (Mt 27, 57.59). Vosotros jóvenes, llenos de amor y de energía, no desperdiciéis vuestras fuerzas en cosas sin sentido!

XIV. Jesús es sepultado

Había un huerto cerca del sitio donde fue crucificado Jesús, y en él un sepulcro nuevo, en el cual aún nadie había sido enterrado y pusieron allí a Jesús (Jn 19, 41-42). Mirad a vuestro alrededor y ved, mirad a vuestros hermanos y hermanas no sólo en vuestro país, sino en todas las partes donde hay personas con hambre que os esperan. Desnudos que no tienen patria. Todos os miran! No les volváis las espaldas, pues ellos son el mismo Cristo!

 

Noticiario diocesano

Más de un centenar de participantes asistieron a las VI Jornadas de Vida Religiosa en Extremadura

Un total de ciento diez participantes, en su mayoría religiosas, asistieron el pasado fin de semana en la Casa de Oración de Gévora a las VI Jornadas de Vida Religiosa en Extremadura, organizadas por Confer-ex, confederación que agrupa a las más de mil quinientas religiosas y religiosos existentes en las diócesis de Coria-Cáceres, Mérida-Badajoz y Plasencia.

Con el título Memoria y Profecía, lo que el Espíritu está diciendo a la Vida Consagrada, las Jornadas de este año han girado en torno a la acción del Espíritu Santo en esta importante parcela del Pueblo de Dios que son las congregaciones religiosas, la vida consagrada y su tarea en la Iglesia.

El encargado de explicar esta temática ha sido el franciscano de la comunidad de Mérida, Padre Manuel Tercero, quien la ha desarrollado en tres conferencias. En la primera de ellas, ha hablado de la renovación del carisma de la vida religiosa en la Iglesia, un organismo vivo que ha de fundamentar su puesta al día en quien vivifica la Iglesia: el Espíritu Santo. En ese sentido es necesario para el ponente una recuperación del elemento contemplativo y concebir la misión o tarea de la vida consagrada como una confesión de fe en servicio a la humanidad.

En la segunda conferencia, el Padre Tercero siguió hablando de la fundamentación de la misión que tiene encomendada hoy en día la vida religiosa, en el seguimiento de Cristo, definiendo la misión de la vida consagrada con palabras del teólogo J.B. Metz, como un hacer visible en cada momento de la historia, la biografía del Jesús Resucitado, Señor de la Historia. Para M. Tercero, tanto la renovación espiritual como la misión pasan por el Misterio Trinitario y están al servicio de la Iglesia.

La consagración a Dios mediante los tres votos célebres de obediencia, virginidad y pobreza, que definen la vida religiosa, también fue analizada por el P. Manuel Tercero, quien de manera sugerente apostó por una visión gozosa, unitaria y carismática de la profesión de estos consejos evangélicos, vistos como don del Espíritu Santo al servicio de la Iglesia y como testimonio ante el mundo.

En su última intervención, el ponente animó a los religiosas y religiosos presentes a vivir la mística de la sobria embriaguez espiritual en palabras de S. Cirilo de Jerusalén , siendo hombres y mujeres que se dejan llevar por el Espíritu para que la vida cristiana no quede presa de lo racional y razonable, sino por encima de toda razón, como lo hicieron los hombres y mujeres que dieron comienzo a todas las órdenes y congregaciones religiosas, tachados siempre de locos.

En todas sus intervenciones, el Padre Tercero no se olvidó de los problemas que hoy se les presentan a los religiosos y religiosas, a la hora de vivir sus compromisos, subrayando la importancia de la presencia de la vida consagrada en la Iglesia y de la fecundidad de la cura de humildad a la que está siendo sometida por su disminución y envejecimiento, sin duda dentro de unos planes del Espíritu, venturosos para la Iglesia.

Este encuentro de las religiosas y religiosos de Extremadura no ha servido sólo para la reflexión teológica, también ha sido un espacio de intercambio de experiencias, de convivencia y de oración compartida.

El Arzobispo don Antonio Montero se hizo presente en el comienzo de este encuentro, animando a los participantes a seguir aportando su carisma y testimonio evangélico al Pueblo de Dios que peregrina en la región extremeña.

 

El arzobispo presidirá las celebraciones de Semana Santa en las catedrales

El Arzobispo de Mérida-Badajoz presidirá las celebraciones de Semana Santa en la Catedral Metropolitana de Badajoz y en la Concatedral de Mérida desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección.

Las principales celebraciones serán la Conmemoración de la Entrada del Señor en Jerusalén y Eucaristía (Domingo de Ramos, Badajoz), Misa Crismal (Miércoles Santo, Mérida), Misa Vespertina de la Cena del Señor (Jueves Santo, Badajoz), Celebración de la Pasión del Señor (Viernes Santo, Mérida), Vigilia Pascual (Sábado Santo, Mérida) y Misa Estacional y Bendición Papal (Domingo de Pascua, Catedral de Badajoz).

 

Los jóvenes de Cursillos de Cristiandad celebraron un Encuentro
en Villagonzalo

El pasado mes de marzo se celebró en la casa de oración de Villagonzalo el IX Encuentro de Jóvenes de Cursillo de Cristiandad de la diócesis de Mérida-Badajoz. Los asistentes procedían de Alconera, Almendralejo, Badajoz, Bodonal de la Sierra, Calamonte, Jerez de los Caballeros, Mérida, Montijo y Oliva de Mérida. Estas jornadas tienen como finalidad que jóvenes con inquietudes religiosas se pongan en contacto con otros que ya han tenido la experiencia de un cursillo de cristiandad y puedan encontrar así, mediantes estos encuentros, una respuesta de fe y compromiso a su vida; a su vez, a los que ya han sido cursillistas, les sirve de estímulo en su compromiso de vida cristiana.

Los temas tratados en este noveno encuentro giraron en torno al "Sentido de la vida", "Juicio a la juventud", "Personalidad de Jesús", "Seguimiento de Jesús" y "Pecado y conversión". Todo se centraba en la pregunta que sirvió de lema a las jornadas: "Tú quién eres?" y que pretendía el descubrimiento de sí mismo y a través de esto la búsqueda de Cristo.

La dinámica de trabajo se organizó a través de charlas, coloquios, juegos, ratos de oración y veladas de animada convivencia, todo presidido por la celebración de la Eucaristía.

Los monaguillos de la diócesis
se reunieron en el Seminario
de Badajoz

El pasado día 28 del mes de marzo, 77 monaguillos provenientes de 21 pueblos de la diócesis, con edades comprendidas entre siete y doce años, se reunieron en el Seminario Metropolitano para celebrar el ya tradicional Día del Monaguillo, al que acuden para tener una jornada de convivencia y recibir el reconocimiento que se merecen por este servicio tan querido como antiguo en nuestras iglesias. También sirve para que muchos de ellos conozcan el Seminario y sepan donde se forman los sacerdotes de sus respectivas parroquias. Esta gran participación muestra como la figura del monaguillo sigue siendo muy apreciada por los feligreses y también por los mismos chavales.

El día comenzó con la acogida de los monaguillos, que jugaron en los campos de deportes del Seminario. Más tarde hubo una reunión por grupos donde los monaguillos, acompañados por seminaristas de su misma edad, dialogaron sobre la generosidad y la entrega en servicio a los demás.

Después se reunieron todos en la capilla mayor para, en una sencilla celebración, agradecer al Señor el servicio al que han sido llamados.

Finalizada la comida, y como despedida, se celebró una gran fiesta de juegos en la que los monaguillos y los seminaristas disfrutaron de la convivencia.

La jornada sirvió también para rendir un peculiar homenaje a un monaguillo muy especial y el más veterano de la diócesis, Antonio Carrasco Mesa, que lleva casi veinte años al servicio de la parroquia de San Miguel Arcángel, de Jerez de los Caballeros.

José Carrasco

 

Comunicado con motivo del Jueves Santo,
Día del Amor Fraterno

Los obispos españoles señalan que
la solidaridad da sentido
a la vida humana

Un año más, los obispos españoles de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, con motivo de celebrarse el Jueves Santo el "Día del amor fraterno", han dirigido a la comunidad cristiana y a toda la sociedad española un comunicado en el que quieren compartir sus preocupaciones e inquietudes ante la falta de sentido transcendente y de solidaridad en todo el mundo, a la vez que hacen una reflexión sobre el sentido de la vida, que no es sólo una cuestión filosófica o un tema de tertulia, sino un problema existencial que puede marcar fuertemente la vida, traumatizándola o iluminándola.

Los obispos nos recuerdan que "todos conocemos casos de personas que nunca encontraron sentido a su vida y se perdieron en la oscuridad de la noche. Es el problema de muchos jóvenes o de personas en paro que no saben qué hacer y se consumen en la monotonía, la vaciedad y el sinsentido. Por el contrario, conocemos también a personas que no sólo realizan su vida en positivo, sino que incluso orientan la vida de los demás y le dan un pleno sentido".

Personas que sirvan de guía

Personas como monseñor Oscar Romero, el asesinado arzobispo de San Salvador que, con su vida y su muerte, sirvió de guía y ejemplo para su pueblo y para la humanidad, o la Madre Teresa de Calcuta que siempre señaló el camino de la solidaridad y del amor fraterno, el comunicado nos dice que "necesitamos, tanto las personas como los pueblos, hombres-guía que nos prohíban los caminos equivocados, aunque sean tentadores, y nos señalen el camino recto, aunque sea difícil. Nos recuerda el documento que desde la fe sabemos que Cristo es la respuesta última y que el Jueves Santo recordamos los ejemplos y los gestos más hermosos de su solidaridad, cuando habla del amor extremado que tiene a los suyos y les dirige las palabras más amistosas está manifestando una solidaridad afectiva e intensa. Cuando exhorta a los discípulos, pide por ellos y les promete protección, está demostrando una solidaridad lúcida y responsable. Cuando les sienta a la mesa y les lava los pies, prueba una solidaridad servicial y dignificadora Cuando parte el pan y ofrece la copa muestra una solidaridad transcendida por el amor. Y cuando se deja comer y beber por sus amigos , alcanza el grado máximo de solidaridad.


Mirada a nuestro tiempo

Las imágenes

Una vez más participaremos en los desfiles procesionales de la Semana Santa, donde podrán contemplarse los más ricos y espectaculares pasos y las imágenes más sencillas y modestas, que la devoción de los fieles se ha encargado de adquirir y cuidar.

Por los grupos escultóricos y las imágenes, nos acercaremos a los momentos y a los personajes de la Pasión de Nuestro Señor. Nuestra mirada va ser provocada una vez más por unos signos, ante los que no vamos a tener más remedio que reaccionar, porque el clima que se crea no suele dejar mucho espacio para la indiferencia.

Las procesiones son una invitación a la contemplación de unas imágenes, a través de las cuales habla el Misterio que representan: un Dios hecho hombre, sufriendo con el sufrimiento humano para darle salvación y esperanza.

Pero hay que saber mirar sin quedarse en la superficie, sino llegando hasta donde la imagen nos acerca a la persona de Cristo y nos pone en contacto con su vida, con su palabra, con sus gestos, con sus sentimientos; porque toda imagen es, en definitiva, una llamada a la fe y a la interioridad.

No hay mejor modo de mirar una imagen que en actitud de oración; sólo así ésta nos llevará al corazón que late dentro de ella. Sin embargo, esta mirada sólo será posible, si la hacemos allí donde el misterio se hace un acontecimiento en el que los cristianos estamos llamados a participar especialmente: en las celebraciones litúrgicas de la Iglesia.

AMADEO RODRÍGUEZ
 

Página litúrgica

Celebramos la Pasión y Muerte
del Señor

Domingo de Ramos

San Lucas 12, 12-16

En aquel tiempo, Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos diciéndoles:

Id a la aldea de enfrente; al entrar encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: "Por qué lo desatáis?", contestadle: "El Señor lo necesita".

Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el borrico, los dueños les preguntaron: Por qué desatáis el borrico? Ellos contestaron: El Señor lo necesita.

Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos y le ayudaron a montar. Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos. Y, cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos, entusiasmados se pusieron a alabar a Dios a gritos, por todos los milagros que habían visto, diciendo: Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.

Algunos fariseos de entre la gente le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Él replicó: Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras.

 

Jueves Santo

1ª Corintios 11, 23-26

Hermanos: Yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:

Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.

Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

 

Viernes Santo

Hebreos 4, 14-16. 5, 7-9

Hermanos: Tenemos un Sumo Sacerdote que penetró los cielos Jesús, el Hijo de Dios. Mantengamos firme la fe que profesamos.

Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo, igual que nosotros, excepto en el pecado.

Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos en el tiempo oportuno.

Cristo en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su actitud reverente. Él, a pesar de ser hijo, aprendió, sufriendo a obedecer. Y llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

 

Comentario litúrgico

Tiempo fuerte de esperanza

Comenzamos hoy la Semana Santa. Tendrá sus días llenos de manifestaciones religiosas, las más diversas, pero todas ellas en relación con el misterio de la pasión y resurrección del Señor.

La primera parte de la liturgia de hoy -bendición y procesión de ramos- es una celebración litúrgica que actualiza un momento decisivo en los últimos días de la vida de Jesús: su entrada triunfante en la Ciudad Santa. Participar en esta liturgia hace posible que también nosotros formemos parte de la muchedumbre que lo acompañó aquel día.

Vivamos esa procesión litúrgica como expresión de nuestro deseo y compromiso de vivir en comunión con Él durante estos días en los que se nos invita a participar en los Sacramentos Pascuales.

La lectura de la Pasión según san Lucas y las oraciones de la liturgia eucarística nos meten de lleno en la contemplación de los misterios dolorosos de la Pascua del Señor.

Pidamos al Padre con la oración colecta: "concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección".

Con la misa vespertina del Jueves Santo comienza el Santo Triduo Pascual de la Muerte y Resurrección del Señor que finalizará con el oficio de vísperas del Domingo de Pascua.

Los misterios que actualiza la liturgia del Jueves Santo -la llamada Misa Vespertina de la Cena del Señor- son conocidos por todos y quizá este año que la Iglesia dedica a considerar la acción del Espíritu Santo aportará novedad un pequeño apunte sobre la dimensión neumatológica tanto de la Eucaristía como del Amor fraterno.

Aludiendo a la súplica que el sacerdote hace antes de la consagración eucarística, una antigua catequesis dice: "Después del canto del Santo, suplicamos al Dios filántropo que envíe al Espíritu Santo sobre sus dones aquí presentes, para hacer del pan el cuerpo de Cristo y del vino la sangre de Cristo, porque todo lo que el Espiritu Santo toca, es santificado y transformado" (Cirilo de Jerusalén).

La presencia del Espíritu en la eucaristía transforma a ésta en un nuevo Pentecostés que hace de nuevo la Iglesia de Cristo y une a los comulgantes en el Cuerpo de Cristo.

El ayuno del Viernes Santo y la vespertina "Celebración de la Pasión del Señor" intentan sumergir a toda la Iglesia en el misterio de la muerte de Cristo. Y esto no sólo afectivamente, sino como un sacramento que nos hace participar en la fuerza salvífica y transformadora que consiguió y perpetuamente contiene.

Participar fructuosamente en el ayuno y en la liturgia del Viernes Santo ayuda a dar un paso en la "mortificación" (dar muerte) que exige el seguimiento de Cristo para que Él pueda ser el Señor de nuestra vida.

Este fruto de la muerte de Cristo solamente puede producirlo en nosotros la acción del Espíritu Santo que es el gran don que ha hecho Cristo a su Iglesia.

El relato de la Pasión según san Juan, que escucharemos esta tarde, describe el momento final de la muerte de Jesús con estas palabras: "E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu". San Juan no se refiere al ultimo hálito del moribundo. Afirma que Cristo, al morir, pudo entregar el Espíritu Santo que había prometido a su Iglesia representada en el Calvario por su Madre y el Discípulo Amado.

ANTONIO LUIS MARTÍNEZ

 

Contraportada

Jerusalén, una Iglesia
en apuros
El Viernes Santo se hace la colecta en favor de los Santos Lugares

Nuestra ubicación alrededor de los Santos Lugares, y especialmente en los Territorios Palestinos, sigue entrañando dificultades. Contrariedades y miedos acompañan nuestra vida diaria: controles incesantes, arrestos y perentorias sentencias militares, cierre parcial o total de territorios y áreas interiores, aumento del desempleo y dificultades de abastecimiento que provocan la asfixia económica, expropiación y continuación de la colonización, fustración y desesperación ante la actual paralización del proceso de paz y la situación de las negociaciones en vía muerta, ante el recrudecimiento de la violencia y del extremismo. Jerusalén, centro de nuestras oraciones, sigue estando sometida a medidas de seguridad que hacen de ella una ciudad prohibida para gran parte de los fieles."

Así describe, en una carta pastoral reciente, la situación de su diócesis el Patriarca Latino de Jerusalén, monseñor Michel Sabbah, un palestino, nacido en Nazaret y que rige actualmente la Iglesia local que es la Madre de todas las Iglesias, la que, restaurada hace 150 años, es heredera de la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén, de la que nos habla los Hechos de los Apóstoles.

Ahoran vive la tensión propia de estar situada en una de las más conflictivas tierras de la historia, en la que confluyen culturas distintas, sobre todo las tres grandes religiones monoteístas: el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam. Los miembros de esta Iglesia se ven presionados por los conflictos y el radicalismo religioso de los judíos y, a veces, también de los musulmanes, y no les queda más remedio que emigrar a otros países.

Hoy pertenecen al Patriarcado Latino de Jerusalén unos 150.000 cristianos, repartidos entre los Territorios Palestinos, Israel, Jordania y Chipre. En su mayoría son de lengua árabe, aunque hay también una minoría muy significativa de lengua hebrea

El peregrino que llega a visitar los Santos Lugares, apenas entra en contacto con estos cristianos, difícilmente se percata, en su rápido periplo, de las dificultades que sufren; pero los cristianos de Jerusalén siguen necesitando, como ocurriera a la primitiva comunidad cristiana de la Ciudad Santa, de la ayuda del resto de las Iglesias, esparcidas por todo el mundo.

Esta ayuda se canaliza fundamentalmente a través de la llamada Colecta Pontificia por los Santos Lugares. Con ella no se trata sólo de contribuir a la conservación de los lugares sagrados en los que Jesús nació, vivió, predicó su Evangelio, fundó su Iglesia, padeció, murió, fue sepultado, resucitó glorioso y ascendió a los cielos, sino también para sacar adelante obras sociales y educativas que allí mantienen la Iglesia, sobre todo en los Territorios Palestinos, los más pobres y necesitados.

En la actualidad son setenta y cuatro los lugares santos, referidos en los Evangelios, que ponen geografía a los orígenes de nuestra fe cristiana. Entre otros: Nazaret, el mar o lago de Tiberiades, el Monte de las Bienaventuranzas, el Pozo de Jacob, Belén, Jerusalén (sobre todo el Santo Sepulcro), el Monte Tabor, el Huerto de Getsemaní, Emaús... y otros muchos, santificados por la presencia de Jesús, el Verbo encarnado, nacido de María, por la de los Apóstoles y por muchas generaciones cristianas.

Estos lugares están desde 1324 bajo la custodia de la Orden Franciscana, quien siguiendo a su fundador, Francisco de Asís, ha hecho de esta tierra uno de sus lugares preferidos de evangelización. Desde entonces, no sin grandes dificultades, los franciscanos han logrado levantar los santuarios y centros educativos y de caridad y, sobre todo, mantener viva la presencia de la Iglesia Católica en la tierra de Jesús.

El próximo viernes santo, día 10 de abril, vuelven estos frailes, con el más genuino sentido mendicante, a reclamar a los cristianos de España una limosna generosa para la Iglesia de Jerusalén, y lo hacen con el mejor de los argumentos, el del propio San Pablo, quien en la Carta a los Romanos (15, 25-31) señala que parte para Jerusalén, "para servir a los santos, pues Macedonia y Acaya han decidido hacer una colecta para los santos de Jerusalén que viven en la pobreza. Ellos lo han decidido así, pues era una deuda que tenían: pues si los gentiles han participado de sus bienes espirituales, deben ellos, a su vez, servirles con sus bienes materiales". Todo un argumento que sirve para los cristianos de entonces y de ahora, para nosotros. Ojalá seamos igual de generosos que los primeros.

 

La primera comunidad cristiana

La "Iglesia madre" de Jerusalén tiene el peligro de quedarse sin cristianos, las últimas estadísticas hebreas y árabes afirman que para el año 2010 apenas quedarán cristianos en Palestina. Actualmente viven en Israel unos 150.000 cristianos en medio de una gran penuria económica, y según el Anuario Pontificio, el Patriarcado Latino de Jerusalén cuenta con 70.000 católicos que viven en 63 parroquias y son atendidos por 88 sacerdotes diocesanos. El número total de sacerdotes religiosos es de 325 y el de religiosas 1.126. Todos ellos cuidan los Santos Lugares, los 281 centros educativos y los 105 locales benéficos. Al frente del Patriarcado está monseñor Michel Sabbah y sus cuatro obispos auxiliares.


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