Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@archimeridabadajoz.org

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 524. 4 de abril de 2004

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes


Portada

Semana Santa 2004


Carta del Arzobispo

Las flores del bien

Conforme avanzan los días, y ya van tres semanas, desde la enorme tragedia del 11 de marzo, con el saldo infame de los ciento noventa muertos y mil quinientos heridos, por la macabra explosión de unas mochilas malditas en las estaciones ferroviarias de Atocha, Santa Eugenia y el Pozo del tío Raimundo de Madrid, lo que hasta ahora han sido secuencias espeluznantes de sangre, dolor y lágrimas, va dando paso en el alma colectiva de millones de gente de bien, a una desazón inquietante y a una terrible perplejidad: ¿hasta dónde, Señor, puede llegar el rencor y la ceguera de unas personas de nuestra especie? ¿A qué destino nos llevan las oleadas terroristas, de dentro y de fuera, con matanzas a granel, cebándose en los ciudadanos más inocuos e indefensos?

La rabia instintiva se ve acompañada por la indignación, ésta por la impotencia, y las tres, ¿por qué no decirlo?, por un miedo espeso y frío que sacude los hondones del alma, que estremece la columna vertebral, que paraliza cualquier respuesta operativa y esperanzada. Al menos a corto plazo los que quedan atrapados por el retraimiento y el fatalismo estéril, y peor, los que abren las espitas del corazón al odio y al resentimiento, al rencor de por vida, se meten en un callejón sin salida.

Odiosa ley del Talión

Mal está lo que mal acaba. Y lo más sabio en estos casos es vacunar contra el virus del odio y del rencor a todos los presuntos afectables por el furor terrorista, aunque algún día pueda haber nuevas víctimas inocentes, pero nunca un terrorista más. Imagínense que en Israel o Palestina, en lugar de anclarse en la aparentemente justísima, pero funesta Ley de Talión, hubieran secundado algunas de las vías de encuentro que les han sido propuestas; haciendo uso juntos por una sola vez de las incontables vías de encuentro que el mundo les ha brindado, en lugar de blindarse (con l, por favor) ellos con el diabólico chaleco de trilita o desde el helicóptero paisajístico, adaptado con visor de precisión para el proyectil directo del asesinato selectivo.

No pretendo, en este lugar, simplificar el problema del terrorismo criminal y organizado, y entiendo que los estados democráticos, asentados en el estado de derecho, tienen que combatirlo sin cuartel hasta lograr su rendición sin condiciones, respetando aún en estos casos todas las garantías de los derechos humanos, incluso con quienes no respetan los nuestros. Ese parecería, en una visión miope, nuestro punto flaco o telón de Aquiles. Pero se equivocan de medio a medio. Siempre habrá que implantar en todo caso la fuerza de la razón y no la razón de la fuerza.

Mientras, los poderes públicos cumpliendo con su deber, a escala nacional o supranacional, han de arrancar de sus madrigueras las camadas de estos lobeznos, en tanto que todos a una seguimos construyendo palmo a palmo, ladrillo a ladrillo, el edificio de la paz personal y mundial sobre los cuatro pilares que estableciera el beato Juan XXIII en su encíclica Pacem in terris: la verdad, la justicia, la libertad y el amor.

- Pero en eso se tardaría mucho tiempo.

- No; en eso hay que emplear toda la vida, trabajar todos los días y no terminaremos nunca.

Constructores de paz

Mas, puedo asegurar que para alcanzar unos niveles aceptables de convivencia social, respeto mutuo, progreso económico y cohabitación llevadera; entre clases sociales, tendencias ideológicas, partidos políticos, pueblos y etnias, bastarían unos años de buen gobierno y educación paralela de la ciudadanía. Este sueño, entre utópico y viable, habría de ser continuado con posteriores y mejores experiencias. Situándose en el polo diametralmente opuesto al vivero donde germinan y crecen los alevines del terrorismo, para evitar a toda costa la forja de un rebelde.

Pero aún queda algo, a mi parecer, muy importante. He intentado decir que, para anular en nuestras vidas el impacto más profundo del terrorismo, no es conveniente hablar en su mismo idioma o jugar en su propio campo. Escribía en el siglo de oro el padre jesuita Alonso Rodríguez, prosista de gracia inimitable, que, para defenderse de las bombardas de la rudimentaria artillería de su época, era más aconsejable que un muro de piedra un montón de colchones, cual ocurre hoy en los saltos más audaces de los plusmarquistas de atletismo. Contraria contrariis curantur (lo contrario se cura con su contrario) sentenciaba el adagio latino. Viene aquí muy a pelo el consejo del apóstol Pablo a los cristianos de Roma: "No te dejes vencer por el mal, antes bien, vence al mal con el bien".

Mas la renuncia al rencor y al resentimiento frente al impacto terrorista, el más horrendo crimen organizado que ha inventado la humanidad (o sea, la inhumanidad), puede parecer un piadoso consejo porque a muchos les parezca imposible de cumplir: ¿quién manda en sus sentimientos, y menos aún si son de tantas calorías, que hoy llamarían megatones los atómicos? Tal vez ayude a entenderlo, y de ahí a practicarlo, un toque explicativo sobre la palabra más evangélica del diccionario cristiano, el perdón. Trátase de una prerrogativa de Dios soberano y, en su medida, de la grandeza del hombre. Actúan algunos a veces con estúpida imprudencia preguntando en sus narices y a quemarropa a la madre o al hijo de una víctima del terrorismo: - ¿ Perdonaría usted a los asesinos?

Hay gente tan buena que, temerosa del no a secas, contesta sabiamente: - Sí, pero no quiero ver al asesino y exijo que pague su crimen. Atinada respuesta a mí juicio, aunque escueta y elemental.

¿Quién perdona de verdad?

Perdonar es un verbo con amplios registros, que no cabe desplegar aquí. En su etimología perdonar es obsequiar dos veces, es hacer dos veces un mismo regalo; primero ofreces un don y luego repites la dádiva; el "per" equivale a intensificar, dando por sobreentendido que el primero se ha ido a pique o se ha tirado a la cara del bienhechor. "¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?" le preguntaron a Jesús, y Él contestó perdonando a renglón seguido al paralítico presente, acreditando así su divinidad, esto es, su grandeza, su misericordia y su inmenso poder.

El perdón de Dios no es sólo un cambio de talante favorable a nosotros; es, sobre todo, arrancarnos de cuajo el mal del corazón humano y dejarlo bruñido como el oro de ley. "Arrancarás de cuajo el corazón soberbio y harás un hombre humilde de corazón sincero" (himno litúrgico de laudes). Nosotros nunca llegaremos a tanto. Nuestro perdón es ante todo una renuncia a la venganza: "Si lo tuviera delante, no le haría nada". Podría prestarle una ayuda importante si la necesitara, una medicina, una mano para evitar su caída, una aclaración si le levantaran una calumnia. ¿Cultivar su amistad?, ¿fiarse de él para un asunto propio?, ¿poner la otra mejilla? Pienso que Cristo no nos obliga a tanto, pero Él sí hace eso con nosotros. Vean, si no "La Pasión" de Mel Gibson, que ahora levanta revuelos en las salas del mundo.

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz


Centrales

La película "La Pasión de Cristo" ayuda a vivir la Semana Santa

La película de Mel Gibson tiene grandes valores cinematográficos y religiosos

El viernes se producía el esperado estreno nacional de la película "La Pasión de Cristo", dirigida por el actor-director australiano Mel Gibson y protagonizada, entre otros, por Jim Caviezel y María Morgenstern, según los especialistas, los mejores Jesús y María de la historia del cine.

No hay palabras

A nadie deja indiferente esta película. Los que ya han tenido oportunidad de verla probablemente se identificarán con lo que el periodista Vittorio Messori escribía poco después de ser uno de los primeros europeos en ver la cinta: "Durante larguísimos minutos nadie se levanta, nadie se mueve, nadie habla. Así que lo que nos anunciaban era cierto: 'The Passion of The Christ' nos ha golpeado; el efecto que Gibson pretendía se ha realizado en nosotros, primeros cobayas. Yo sigo desconcertado y mudo: durante años he pasado por la criba, una por una, las palabras del griego con las que los evangelistas narran aquellos hechos; ninguna minucia histórica de aquellas horas en Jerusalén me es desconocida, he estudiado un libro de cuatrocientas páginas que tampoco Gibson ha ignorado. Lo sé todo. O mejor, ahora descubro que creía que sabía: todo cambia si aquellas palabras se traducen en imágenes que logran transformarlas en carne y sangre, en arañazos de amor y de odio". En similares condiciones parece encontrarse el director del Departamento de Cine de la Conferencia Espiscopal Española, Juan Orellana: "Es difícil, por no decir imposible, hacer una crítica a 'La Pasión de Cristo' prescindiendo de las repercusiones de tipo personal que provoca el film. Y es difícil porque, al tratarse de una película completamente religiosa, en el espectador creyente se confunden el analísis fílmico con la experiencia de fe que supone contemplar la obra. Pero ambos niveles coinciden al buscar un adjetivo que califique la película: impresionante. Cinematográfica y cristianamente impresionante".

Magnífica recreación

Y es que la cuidada puesta en escena, la recreación hasta el mínimo detalle, el uso de los elementos técnicos del cine han sido puestos magistralmente al servicio de esta película. Así lo reconoce el propio Messori cuando refiere que: "En el plano técnico, el film es de una altísima calidad. Pasolini, Rossellini, el propio Zeffirelli, quedan reducidos a parientes pobres y arcaicos: en Gibson hay una luz sabia, una fotografía magistral, un vestuario extraordinario, escenografías desoladas y, cuando es necesario, suntuosas; un maquillaje de increíble eficacia, unos grandes profesionales, vigilados por un director que es también un ilustre colega".

Para Peter Malone, presidente de la Asociación Católica Mundial para la Comunicación 'Signis' y miembro d ela comisión Pontificia para las Comunicaciones, "la Pasión bosqueja su relato desde cada uno de los cuatro evangelios, por ejemplo, el temblor y la rasgadura del velo del templo de Mateo, el joven huyendo en el momento que detienen a Jesús de Marcos, las mujeres de Jerusalén (aquí, Verónica y su hija) de Lucas y el diálogo con Pilato sobre la verdad de Juan. Esta vinculación de acontecimientos en un relato único es el modo en que las historias del Evangelio se recuerdan. Hay algún material que se dedujo de las tardías historias legendarias y de los evangelios apócrifos (la Verónica y su paño, y Dimas el ladrón 'malo')".

Para Malone, está claro que Gibson pretende con la película "sumergir al público en el realismo de la pasión de Jesús. El actor Jim Caviezel fue escogido para interpretar a Jesús. Caviezel tenía la misma edad de Jesús cuando se rodó la película. Como se mencionó anteriormente, él es un Jesús humano creíble, grande, un obrero fuerte que pudo enfrentar los sufrimientos terribles de la pasión antes de morir.

Hablan el director y el protagonista

Mel Gibson (director)

"No es una película fácil de ver, es difícil, pero la Pasión fue difícil. A la hora de verla encontré que he purgado gran parte de mí, de alguna manera verla me sana, es una cosa extraña. Nunca experimenté un film como éste".

"Yo espero que (la película) fortalezca su fe, sus creencias. De repente, les completa alguna parte del misterio. Hay una parte del misterio del sufrimiento, del amor a través del sufrimiento que es difícil de explicar. Pero me parece que en The Passion le damos un ligero vistazo. El amor que sufre, el amor a través del sufrimiento. Y hay bastante sufrimiento en el mundo. Todos tienen que experimentar cierto sufrimiento en sus vidas, si se benefician o no de él depende de ellos. Pero hay algo positivo que ganar con el sufrimiento. No es que lo busque, no me gusta el sufrimiento y si me gustara no valdría la pena".

Jim Caviezel (protagonista)

" Durante gran parte de la filmación no estaba seguro de poder hacerlo, no sabía si la hipotermia me iba a impedir lograrlo. Luchar con la hipotermia por un día está bien, aunque es sumamente duro. Pero intenta sobrellevarla cinco semanas seguidas, en una cruz y cuando además tu hombro esta dislocado y estás enfermo. Al mismo tiempo, eres alcanzado por un rayo. Todas estas cosas influyen en el momento en que gritas: "¿Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?" Yo dije eso muchas veces durante la filmación. Llega un momento en que te preguntas si a Dios le importaba que hiciéramos esta película o no. Pero ese es mi lado humano, porque sé que a Él (Jesús) sí le importó. Y si yo no hubiese pasado por todo ese sufrimiento no hubiera podido lograr la actuación que puedes ver en la pantalla. Esta experiencia me arrojó a los brazos de Dios".

 

Pasó una tarde, pasó una mañana, el día primero

Meditación ante la Resurrección del Señor

Es verdad que el Triduo Pascual no es otra cosa que aquello que cantamos en el Credo: "Creo en un solo Señor, Jesucristo, que por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras". Esto es: muerto, sepultado y resucitado. Nadie, convenientemente iniciado al discipulado cristiano, debería perderse estas tres magnas celebraciones que, sólo conjuntamente y nunca aisladamente, conforman el único Misterio Pascual que es Cristo. Corresponden a los tres días del Viernes santo, Sábado santo y Domingo de Resurrección.

La misa de la cena del Señor del jueves santo sirve de preludio y obertura a la gran sinfonía litúrgica del Triduum sacrum, como nos lo indica ya su antífona de entrada: " nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección, él nos ha salvado y liberado" (cf. Ga 6,14). Y la gran noche pascual, dichosa en grado sumo porque en ella "se une el cielo con la tierra, lo humano y lo divino", se prolonga y se extiende hasta el clarear del nuevo día: "que este cirio, arda sin apagarse, y el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso y es Cristo, tu Hijo resucitado" (pregón pascual, Exultet). Por tanto, tenemos ante nuestra mirada contemplativa y celebrativa un misterio único e indisoluble, que sólo por motivos de pedagogía litúrgica se despliegan en tres días consecutivos y distintos.

La Pascua es una creación nueva

Las primeras páginas de la Biblia nos transmiten, de una manera bellamente simbólica, la primera obra de Dios a favor de los hombres. Todo se hizo por amor, por pura filantropía divina. Los cielos se cubren de aves, los mares de peces, a la tierra firme le nacen hierbas y árboles de toda especie, y los animales se multiplican por la superficie. Y todo esto, ¿para quién? Para ti, hombre y mujer, para que vivas feliz y dichoso, pues fuiste creado a imagen y semejanza del Creador. "Todo lo mío es tuyo", decía el Padre de la parábola del hijo pródigo. "¡Deberías alegrarte!" Pero no, no te has alegrado, porque tu pecado personal te ha afeado el rostro, has perdido la dignidad primera, tu orgullo y vanagloria te han alejado de la Imagen primera, y ya no te pareces a Dios, y por tanto, no te pareces ni a ti mismo. La alegría de tu corazón se alejó de ti, porque tú te alejaste de Aquel que te amó desde el principio.

Pero, ¡oh fortuna! Dios volvió a mirar su gran obra, que sigues siendo tú, y como una vez hiciera en Horeb, pronunció aquellas solemnes palabras: "voy a bajar a liberarles" (Ex 3, 8). Y bajó, y descendió hasta lo más hondo. Se hizo hombre, y tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos. Y siguió bajando, hasta la muerte, y una muerte de cruz (Flp 2,8). Todo por liberarte a Ti, hijo de hombre, para hacerte hijo de Dios. Y fue sepultado, como el grano de trigo, para después, al tercer día resucitar glorioso. Y con su resurrección, resucitarte a Ti, para que ya nunca más mires atrás, y contigo resucitar la vida misma, para que ya nunca más te resulte insípida, sino llena de sentido y preñada de alegría.

El Día primero

¡Oh Pascua de resurrección! De la muerte surges y a la vida das la luz que la ilumina. Pascua de Cristo, todo lo haces nuevo, y hasta lo nuevo es mejor. Como el nuevo vino de Caná de Galilea, como el vino nuevo de la pascua eterna que beberemos junto a Cristo en su reino definitivo, como nuevo es el abrazo del padre que se come a besos al hijo de sus entrañas. ¡Qué paradoja! Está más radiante y desbordante que nunca, este padre Dios de la parábola, cuando sin embargo todos esperábamos para el muchacho un saludable y reparador castigo. Esta es la locura de Dios, y en la Pascua de su Hijo, resucitándole de entre los muertos, exultan no ya sólo los hombres, los primeros beneficiarios de sus frutos, sino los ángeles del cielo y todo lo creado. ¡No! Pascua no es el día tercero de una simple cronología semanal, sino el Día Primero por excelencia, pues todo en él ha sido transformado, y la esperanza de nuestra futura resurrección se hace actual y visible.

Termino con un texto incomparablemente excepcional, de un místico de la Pascua cristiana, del siglo II, que contempla, ya en el árbol de la cruz, toda la riqueza espiritual del Resucitado:

"Así es para mí el árbol de eterna salvación: en él me nutro, en él me alimento. En sus raíces echo mis raíces, por sus ramas me expando, de su rocío me embriago, de su espíritu, a modo de delicioso viento, soy fecundado; bajo su sombra he plantado mi tienda, y huyendo de las grandes calores, hallo en él un reparo lleno de rocío; por sus flores, florezco, de sus frutos plenamente me deleito, y tomo libremente sus frutos destinados a mí desde el principio" (Cf. Anónimo Cuartodecimano, Homilía La santa Pascua, nº 51).

José Manuel Puente
Párroco de Valdelacalzada

 

Viernes Santo, colecta pontificia por los Santos Lugares

Los cristianos de Tierra Santa necesitan nuestra acción caritativa

El Viernes Santo se celebra la jornada de comunión con los cristianos de Tierra Santa, que nos piden: "¡No nos dejéis solos!". La respuesta ha de ser la oración y la acción caritativa a través de la colecta pontificia por los Santos Lugares.

Tres años y medio de terrible violencia en el territorio donde se desarrolló la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús, han traído como consecuencia el hambre, el sufrimiento, el despojo de lo más elemental para subsistir: la vivienda, las tierras o el puesto de trabajo, como nos recuerdan en estos días los Padres Franciscanos, encargados de la custodia de Tierra Santa. El 56% de población de Palestina ­incluidos las cristianos­ hace una sola comida al día, según el Banco Mundial. En Belén y sus alrededores más de 15.000 familias viven de la caridad.

Al "no nos dejéis solos" los obispos católicos de Europa y América han respondido: "No estáis solos", compromiso que fue tomado tras su encuentro con la Asamblea de obispos católicos de Tierra Santa, en la declaración "La Iglesia universal en solidaridad con la Iglesia de Tierra Santa".

Propuestas de los Obispos españoles para Tierra Santa

En esa línea, la Conferencia Episcopal Española aprobó, para "vivir una mayor comunión y solidaridad con las comunidades cristianas de Tierra Santa", las siguientes propuestas:

- Dar a conocer en España la situación de las Iglesias y sus necesidades.

- Reanudar las peregrinaciones para dar vida a los santuarios y proponer encuentros con las comunidades cristianas y sus pastores.

- Potenciar las ayudas materiales, ya que la "situación es desesperada", y asumir proyectos que puedan dar trabajo a los cristianos.

Los Padres Comisarios de Tierra santa en España han puesto de manifiesto, con ocasión de esta jornada, que, además de la contribución económica, como forma de demostrar que a los cristianos de Tierra santa no les dejamos solos, es necesaria la oración insistente al "Señor de la paz" para que derrame sobre esos territorios, "como un río", ese don preciado.

A estas peticiones se ha sumado fray Luis Blanco Arias, comisario de Tierra Santa en Extremadura (Real Monasterio de Santa María de Guadalupe), quien subraya que los cristianos que habitan en esos territorios, "especialmente tentados en las presentes circunstancias por la sensación de aislamiento y soledad, han de experimentar la caridad evangélica que nos une a todos en Cristo y la ayuda de toda la Iglesia que les entusiasme a permanecer y no se se vean obligados a emigrar".

Por el Perdón, a la Paz

La Jornada por Tierra Santa lleva este año el lema 'Por el Perdón, a la Paz' y se nos recuerda: "Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí (...). Jesús decía 'Padre, perdónalos ...'" (Lc 23, 33-34). Era necesario que el Mesías padeciera para reconciliar a Dios con todos los seres haciendo la paz por la sangre de su cruz. El perdón es la base para la paz. En la espiral ciega de violencia en Tierra Santa (3.780 muertos, miles de casas destruidas, más de cien mil olivos arrancados...) hay que gritar que la "paz presupone el perdón y desterrar el odio de los corazones".

Proyectos que precisan ayuda urgente

La Custodia de Tierra Santa necesita más de un millón de euros mensuales para sus obras sociales, entre las que se encuentran los siguientes proyectos que requieren ayuda urgente:

Misa Crismal, en Mérida

El Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, ha pedido a todos los sacerdotes del presbiterio diocesano que, en la liturgia vespertina del Viernes Santo, les recuerden a los fieles la "angustiosa y terrible situación de Tierra Santa" y la extrema necesidad que vive allí la minoría cristiana, en lento proceso de extinción. "Necesitan compresión y ayuda en todos los órdenes -afirma el Obispo-. Hemos de ser generosos en la colecta". La diócesis de Mérida-Badajoz aportó 18.908,57 euros el año pasado y en toda España se recaudaron 1.018.142,97 euros.

Don Antonio Montero hace este llamamiento en la circular que ha dirigido a todos los sacerdotes para convocarles a participar en la Misa Crismal del Jueves Santo, que nuestra diócesis celebra el miércoles y alterna cada año en uno de los dos templos catedralicios. En esta ocasión será en la Concatedral de Santa María de Mérida, el miércoles día 7, a las 11 de la mañana.

En la Misa Crismal se bendicen los óleos que han de usarse a lo largo del año litúrgico y los sacerdotes diocesanos renuevan sus promesas sacerdotales. "Quisiera ­dice el Arzobispo­ que esta Misa Crismal de 2004, particularmente significativa para mí, lo fuera también para vosotros, por el esperanzador 'Plan de Animación Vocacional' de la diócesis que tenemos en marcha. Tendrá el sello y el carácter de una vivencia religiosa y comunitaria del don del sacerdocio y de una plegaria humilde al Señor de la mies, para que haga sentir con fuerza su llamada en el corazón de niños, adolescentes y jóvenes, sin excluir a los adultos, y que vengan pronto a acompañarnos en el trabajo de su viña".


Información diocesana

En el acto de investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad Pontificia de Salamanca

El Arzobispo pide la creación de un Consejo de lo audiovisual y un nuevo modelo de TV pública

El Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero Moreno, era investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA), el jueves 25 de marzo, un acto al que asistieron once obispos de otras tantas diócesis españolas y representantes políticos, como el Presidente de la Junta de Extremadura, don Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

El acto comenzaba a las 12 de la mañana en el Aula Magna de la UPSA, momento en el que entraban en el Aula Magna los claustrales. A continuación, intervenía el Coro "Tomás Luis de Victoria" mientras entraba el doctorando acompañado por el Decano de la Facultad de Comunicación de la UPSA, don Ángel Losada, que ejercía de padrino de la ceremonia, pronunciaba el Laudatio y pedía el título para el doctorando. Posteriormente, el Secretario General leía el acta del acuerdo del Claustro Universitario para la concesión del Doctorado y se hacía la lectura del Diploma de concesión del título, en latín y en castellano.

Una vez leído el diploma se producía la imposición del birrete, el anillo y el libro. Concluida la imposición de estos símbolos, don Antonio pronunció su lección magistral.

En su intervención se refirió a "Las comunicaciones sociales en el Ministerio Profético de la Iglesia".

Hizo historia de la evolución de la comunicación, desde la palabra, que vertebra la comunicación y la teología y"que puede revestirse de mayúsculas cuando deviene inspirada o, por máxima elevación, encarnada", hasta la era de la comunicación.

Don Antonio habló de la Iglesia como medio de comunicación social "instituido por Cristo para la difusión de su Evangelio en el mundo" e hizo una crítica de la comuniccón como industria, sometida en exceso al mercado, al mismo tiempo que pidió a la Iglesia mayor capacidad de comunicación institucional.

La lección magistral terminó con dos demandas: la creación del Consejo Audiovisual y un nuevo modelo de TV pública.

Posteriormente don Antonio emitía su juramento y el Rector le imponía la medalla de la Universidad. El ya Doctor Honoris Causa, con medalla, anillo y birrete, recibía el abrazo del Rector y del Cortejo Académico. Después, el Rector pronunciaba la gratulatoria del acto, que concluía con la interpretación del Gadeamus Igitur.

 

Los monaguillos celebran su encuentro anual

El pasado sábado, día 27, se celebró en el Seminario Metropolitano el tradicional Día del Monaguillo, por primera vez dentro del proyecto Venid y lo veréis del Plan Diocesano de Animación Vocacional. Este proyecto pretende acercar la realidad del Seminario a los adolescentes y jóvenes de la diócesis. Con esta intención, el Día del Monaguillo, que se viene celebrando año tras año, se ha integrado en el proyecto.

Asistieron al encuentro unos 50 monaguillos de distintos puntos de la diócesis: La Albuera, La Morera, La Parra, Lobón, Montijo, San Vicente de Alcántara, Talavera la Real, El día comenzó con la acogida por parte de los seminaristas, con canciones, juegos y dinámicas, para pasar después a la proyección de un montaje audiovisual en el que se presentó la vida del Seminario y su historia. Terminado este, llegó el momento de la reflexión, con una catequesis vocacional, y de la oración, con una celebración de la Palabra en la capilla mayor del Seminario. Tras la comida, se desarrolló una visita guiada al Seminario en forma de dinámica con la conversión de san Pablo como tema de fondo.

 

Encuentros juveniles

El pasado fin de semana visitó la diócesis el hermano Jose Ramón de la comunidad ecuménica de Taizé (Francia) para participar en el proyecto Betania, que forma parte del Plan de Dinamización de Pastoral de juventud, y que realizó un encuentro de jóvenes la mañana del sábado en el colegio de las Escolapias de Mérida. En él treinta jóvenes vivieron la oración de Taizé, profundizaron en la Carta del hermano Roger y compartieron desde la fe. Al mismo tiempo, jóvenes que estuvieron en Taizé el verano pasado recordaron la experiencia vivida. Jose Ramón también se encontró con jóvenes de Fuente del Maestre, con los que realizan la experiencia Mar Adentro y con los jóvenes del Seminario.

Por otra parte, el sábado 27 de marzo se celebró la 2ª Convivencia de los Grupos Parroquiales Juveniles (GPJ) de la zona sur de la diócesis, en Segura de León (en la foto). En él participaron 70 jóvenes de Fuentes de León, Cabeza la Vaca, Bodonal de la Sierra, Usagre, Villanueva de Llerena y Segura de León que, junto con sus animadores y sacerdotes, pasaron una jornada de reflexión sobre las inquietudes de los jóvenes actuales.


Liturgia dominical

Celebramos... la Pasión y Muerte del Señor

Palabra de Dios

Domingo de Ramos

Pablo a los Filipenses 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,

no hizo alarde de su categoría de Dios;

al contrario, se despojó de su rango,

y tomó la condición de esclavo,

pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,

se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,

y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo

y le concedió el 'Nombre-sobre-todo-nombre',

de modo que al nombre de Jesús

toda rodilla se doble

en el cielo, en la tierra, en el abismo,

y toda lengua proclame:

Jesucristo es Señor,

para gloria de Dios Padre.

 

Comentario Litúrgico

Comenzamos hoy la Semana Santa. Tendrá sus días llenos de manifestaciones religiosas, las más diversas, pero todas ellas en relación con el misterio de la pasión y resurrección del Señor.

La primera parte de la liturgia de hoy bendición y procesión de ramos- es una celebración litúrgica que actualiza un momento decisivo en los últimos días de la vida de Jesús: su entrada triunfante en la Ciudad Santa. Participar en esta liturgia hace posible que también nosotros formemos parte de la muchedumbre que lo acompañó aquel día.

Vivamos esa procesión litúrgica como expresión de nuestro deseo y compromiso de vivir en comunión con Él durante estos días en los que se nos invita a participar en los Sacramentos Pascuales.

La lectura de la Pasión según san Lucas y las oraciones de la liturgia eucarística nos meten de lleno en la contemplación de los misterios dolorosos de la Pascua del Señor.

Pidamos al Padre con la oración colecta: "concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su gloriosa resurrección".

 

Jueves Santo

1ª Corintios 11, 23-26

Hermanos: Yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:

Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias lo partió y dijo: &laqno;Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.»

Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: &laqno;Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.»

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

 

Comentario Litúrgico

Con la misa vespertina de este día comienza el Santo Triduo Pascual de la Muerte y Resurrección del Señor que finalizará con el oficio de vísperas del Domingo de Pascua.

Los misterios que actualiza la liturgia del Jueves Santo -la llamada Misa Vespertina de la Cena del Señor- son conocidos por todos y quizá este año que la Iglesia dedica a considerar la acción del Espíritu Santo aportará novedad un pequeño apunte sobre la dimensión neumatológica tanto de la Eucaristía como del Amor fraterno.

Aludiendo a la súplica que el sacerdote hace antes de la consagración eucarística, una antigua catequesis dice: "Después del canto del Santo, suplicamos al Dios filántropo que envíe al Espíritu Santo sobre sus dones aquí presentes, para hacer del pan el cuerpo de Cristo y del vino la sangre de Cristo, porque todo lo que el Espíritu Santo toca, es santificado y transformado" (Cirilo de Jerusalén).

La presencia del Espíritu en la eucaristía transforma a ésta en un nuevo Pentecostés que hace de nuevo la Iglesia de Cristo y une a los comulgantes en el Cuerpo de Cristo.

 

Viernes Santo

Hebreos 4, 14-16. 5, 7-9

Hermanos: Tenemos un Sumo Sacerdote que penetró los cielos ­Jesús, el Hijo de Dios­. Mantengamos firme la fe que profesamos.

Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo, igual que nosotros, excepto en el pecado.

Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos en el tiempo oportuno.

Cristo en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su actitud reverente. Él, a pesar de ser hijo, aprendió, sufriendo a obedecer. Y llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

 

Comentario Litúrgico

El ayuno de todo el día y la vespertina "Celebración de la Pasión del Señor" intentan sumergir a toda la Iglesia en el misterio de la muerte de Cristo. Y esto no sólo afectivamente, sino como un sacramento que nos hace participar en la fuerza salvífica y transformadora que consiguió y perpetuamente contiene.

Participar fructuosamente en el ayuno y en la liturgia del Viernes Santo ayuda a dar un paso en la "mortificación" (dar muerte) que exige el seguimiento de Cristo para que Él pueda ser el Señor de nuestra vida.

Este fruto de la muerte de Cristo solamente puede producirlo en nosotros la acción del Espíritu Santo que es el gran don que ha hecho Cristo a su Iglesia.

El relato de la Pasión según san Juan, que escucharemos esta tarde, describe el momento final de la muerte de Jesús con estas palabras: "E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu". San Juan no se refiere al ultimo hálito del moribundo. Afirma que Cristo, al morir, pudo entregar el Espíritu Santo que había prometido a su Iglesia representada en el Calvario por su Madre y el Discípulo Amado.


Contraportada

Será en la Casa de Oración de Gévora del 7 al 11 de abril

La Juventud Estudiante Católica celebra en Badajoz su Encuentro Nacional de Semana Santa

La Juventud Estudiante Católica (JEC), movimiento especializado de Acción Católica, celebra durante la Semana Santa un encuentro nacional en nuestro diócesis, concretamente, en la casa de oración de Gévora. Para este encuentro, en el que hay confirmados ya más de 200 estudiantes llegados de puntos dispares del territorio nacional, el lema elegido es "Algo está pasando...¡Vívelo!", que hace referencia a la aproximación creyente a la figura de Jesús.

A la Juventud Estudiante Católica (JEC) de Extremadura le ha sido encomendada la tarea de organizar logísticamente el Encuentro General de Militantes de JEC. Durante los próximos días 7, 8, 9, 10 y 11 de abril, coincidiendo con los momentos más intensos de la Semana Santa, los chicos de JEC de toda España se reunirán en la casa de oración de Gévora, en Badajoz, para celebrar juntos la Pascua y formarse en la espiritualidad activa y militante de Jesús de Nazaret.

Cada año, alguna de las diócesis donde está presente JEC organiza un momento de reunión de todos los militantes. El tema y el contenido viene trabajado desde el Equipo Federal, donde están presentes un representante de cada diócesis y la Permanente. La secuencia es de Asamblea, donde se deciden las líneas de trabajo de los próximos tres años; Encuentro de verano, sobre un tema de formación; Encuentro de Semana Santa, sobre un tema de espiritualidad.

Algo está pasando...Vívelo

Para este encuentro, el lema elegido, "Algo está pasando... ¡Vívelo!", hace referencia a la aproximación creyente a la figura de Jesús. El objetivo de este momento de formación y de vivencia personal es profundizar en la espiritualidad de Jesús, en su forma de entender el mundo y la relación con el Padre.

La JEC es un movimiento apostólico de Acción Católica, que cuenta ya con una historia dilatada en el tiempo y en procesos personales de conversión. Realiza su especificidad de evangelización en el ámbito del saber y el estudio, tanto en sus etapas de Enseñanza Secundaria como de Universidad. También acompaña a los jóvenes graduados en sus primeros pasos por el mundo laboral y de oposición.

La Juventud estudiante católica tiene ámbito nacional, cuenta con sede en diversas diócesis de la geografía española: Mérida-Badajoz, Plasencia, Cáceres, Salamanca, Palencia, Segorbe-Castellón, Murcia, Canarias (las dos), Valladolid, Zaragoza, Bilbao, Asturias, Santiago de Compostela y Vigo.

Como modo de articular las realidades de todas las sedes, JEC dispone de un Equipo Permanente, en Madrid, formado por tres laicos y un sacerdote, que velan por la coordinación de todas las diócesis en los los distintos aspectos organizativos, económicos y de acompañamiento de los militantes.

Dios en los libros

JEC trata de evangelizar, llevar la buena noticia del Reino de Dios a las aulas y a los libros. Tanto en la Universidad como en los Institutos, desde JEC se trabaja para que los jóvenes conozcan los modos de vivir su fe también fuera de los templos, con los compañeros, haciéndose protagonistas de su historia, leyendo creyentemente lo que les va aconteciendo, poniendo al servicio de los más débiles de la historia sus conocimientos, sus saberes y su estudio.

Formarse, conocerse y orar juntos

El Presidente General de la Juventud Estudiante Católica en España es Fabio Almeida, un joven de Badajoz. Afirma que el objetivo del encuentro es celebrar la Semana Santa desde la perspectiva de un joven estudiante, recibir formación y estrechar lazos con otros militantes.

Preguntado sobre lo que ofrece la JEC al resto de los estudiantes, afirma que enseña una forma diferente de ser estudiante a la luz del Evangelio. A través de sus campañas intenta hacer llegar a los estudiantes que el saber está al servicio de los demás, especialmente de los más necesitados.

Fabio reconoce que en la sociedad en que vivimos, saturada de individualismo, es difícil el asociacionismo y la militancia a todos los niveles. No predomina en los estudios el sentido de servicio, pero no sólo desde la perspectiva estudiantil, por ejemplo desde las altas instancias educativas no se promociona la vida universitaria, se cargan los horarios de clases y la universidad termina convirtiéndose en un instituto para mayores.


Iglesia en camino les desea a todos sus lectores
una feliz Pascua de Resurrección

El próximo número será el del día 18 de abril

 


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