Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 205 - Año V - 20 de abril de 1997
Director: José María Gil


Portada


Una jornada para orar por las vocaciones


La Iglesia consagra este IV domingo de Pascua, el del Buen Pastor, a celebrar un año más la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Se trata, como su nombre indica, de un día dedicado pedirle a Dios vocaciones de especial consagración: religiosos y religiosas de vida activa, monjes y monjas contemplativas, miembros de institutos seculares masculinos y femeninos, y sacerdotes.
También quiere servir esta jornada para concienciar al pueblo cristiano de la necesidad del fomento de las vocaciones. En la diócesis de Mérida-Badajoz, en sus ciudades y pueblos, están presentes, 48 órdenes y congregaciones religiosas femeninas y 10 masculinas. Suman casi un millar de hombres y mujeres consagrados a Dios y al servicio de los hombres en las más variadas tareas contemplativas, apostólicas y asistenciales: 645 religiosas de vida activa, 242 religiosas contemplativas, un centenar de religiosos. A estas personas consagradas a Dios se unen, además, las que lo están también en los 6 institutos seculares que tienen casas en el territorio diocesano.
Estas personas, consagradas a Dios por una vocación de vivencia de los consejos evangélicos, están en la vida contemplativa y en la vanguardia de la acción misionera y evangelizadora de la Iglesia. Trabajan en todos los campos de actividad pastoral que van desde la enseñanza a todos los niveles y cuidado de la infancia hasta el mundo de la marginación y sanitario, pasando por la atención a los ancianos y su presencia de promoción en el mundo rural.
¿Qué haría la Iglesia sin estas personas tan abnegadas? Oremos para que no nos falte este don de Dios.


Editorial


Romerías de Pascua


Extremadura arde en fiestas. No son las del encanto navideño, ni las severas de Semana Santa, ni las de las ferias locales en verano, siempre en torno también a una devoción o una ermita patronal.
En un pueblo como el nuestro, en el que el cristianismo ha sido inculturado hasta los tuétanos, no es de extrañar que las grandes celebraciones personales y comunitarias tengan casi siempre una vitola religiosa, porque es profundamente humano arropar nuestras experiencias más hondas y queridas -nacimiento, entrada en la juventud, enlace matrimonial- a la sombra de otras realidades de fe, algunas de las cuales elevan a rango de sacramento los jalones más relevantes de nuestra existencia.
Hablamos ahora de las fiestas. El ocio festivo se sale en un momento dado del negocio, que significa precisamente el no-ocio. Como si este segundo fuera -que lo es- el destino normal y más digno de los seres humanos, incluso en este mundo. El ocio festivo no es vacío ni dispersión; es encuentro comunitario en el gozo, en el caminar peregrino, en el canto y en la danza, en el comer y beber juntos, en la celebración religiosa, que asume, centra, sublima todos los valores y sentimientos de la fiesta.
Bonitos ejemplos de todo esto son las romerías abrileñas y mayeras de nuestros pueblos, bajo el patronazgo común de san Isidro, pero engarzadas también en ermitas marianas y, siempre, por el tiempo litúrgico, en las semanas pascuales de la Resurrección de Jesús.
Lo sabio, lo clásico, es adobar con todos estos ingredientes un acontecimiento popular, festivo, cultural, religioso y profundamente humano. También cabe estropearlo con el exceso de alcohol, con diversiones escabrosas o de mal gusto, con piques o rencillas menores. Pero esa no es la tónica de Extremadura. ¡A la romería, pues!


Carta del Arzobispo


Los alejados son vecinos nuestros


Es una inquietud que cosquillea de contínuo a los cristianos conscientes, y que aflora a cada instante a nuestros comentarios: ¿Qué hacer con los alejados? O, mejor dicho, ¿qué hacer para aproximarnos a ellos? Hablamos, se entiende, de los ausentes habituales de las misas dominicales, lo mismo que de otras prácticas religiosas y de cualquier presencia visible en la comunidad cristiana. Los más conscientes y espontáneos de entre ellos no tienen empacho en decir: Sí, soy católico pero no practicante.
Es esta una situación pobre y penosa, más dañina para los afectados cuanto más natural les parece y menos cuenta le echan. Lo más fuerte del caso es que en ese enorme saco de creyentes no practicantes entran más de la mitad de los bautizados españoles, y eso que dejamos a un lado a los que se autodefinen como indiferentes, agnósticos, ateos, más la minúscula minoría, de un uno por ciento, de creyentes de otras religiones. Totalizando, con el sociólogo Amando de Miguel, un ochenta y cuatro por ciento de los españoles se consideran católicos, aunque sólo el treinta se reconocen como practicantes.

Quién dará el primer paso


¿Qué queda de fe, de vida cristiana, de religiosidad popular, de creencias íntimas, en ese enorme saco de la mitad de la población que hemos dado en llamar los alejados? Al nombrarlos así no los expulsamos de la Iglesia, ni los consideramos ajenos a nuestra casa y familia, sino que más bien los incluimos en el campo potencial, en el reclamo urgente de nuestra acción evangelizadora. Sabiendo, eso sí, por todas las trazas, que ellos no van a ser, por lo común, quienes den el primer paso.
A los pastores y demás miembros de las comunidades se nos plantea así, en crudo, nuestra responsabilidad misionera al respecto, dado que la gracia bautismal nos convierte en profetas, con la exigencia de ser testigos de la fe ante toda clase de personas o de situaciones. Esto se acentúa en nuestro tiempo por la convocatoria mundial del Santo Padre para enrolarnos en el programa mundial de la nueva evangelización. Y resuenan en nuestro espíritu y sacuden nuestra conciencia muchas expresiones de Jesús: "Tengo que evangelizar en otras partes el Reino de Dios".
Los creyentes activos, o católicos comprometidos de nuestra sociedad, estamos emplazados, sin rodeos, ante un enorme reto: entablar a todos los niveles contactos personales de claro signo evangelizador con aquellas personas y ambientes a nuestro alcance, que sean permeables, en cualquier medida, al anuncio de Cristo salvador. Que nadie se ponga nervioso. Eso hay que hacerlo en el más escrupuloso respeto a la libertad religiosa de cualquier ciudadano. Nada de engatusar a nadie ni de comerle el coco. -Yo es que no sé cómo entrarle a una persona, me muero de susto o tartamudeo como un idiota. -No niego que eso pueda ocurrir, y a tanto no se obliga a nadie.

Los alejados vienen a la Iglesia


Quizá antes de tirar al agua a ese cristiano del montón (como aquel manifestante del paro, que rechazó allí mismo un trabajo con esta salida: -¿Y no se le ha ocurrido a usted más que llamarme a mí a trabajar, habiendo tantos a mi lado?), antes que de sujetos aislados, hemos de hablar de las presencias misioneras que tienen a su alcance las instituciones de la Iglesia como tal. Así, por ejemplo, las bodas, los bautizos y funerales; así las clases de Religión en los centros públicos; las capellanías de cárceles, de hospitales, de obras sociales; así con los que vienen a fiestas, romerías, procesiones, o acuden por algún motivo a los despachos y oficinas de cualquier institución de Iglesia.
La mayoría de los alumnos de institutos, de los enfermos de hospital y a domicilio, de los que piden bautizos, bodas, entierros y funerales; la mayoría de los que desfilan en cofradías, asisten a procesiones, vienen a nuestros despachos, son presuntos alejados. ¡A ver qué pasa en las clases de Religión, en los servicios religiosos de los templos, en las ventanillas y despachos de obispados, parroquias, casas religiosas, en los encuentros a diario con gentes vecinas! ¿Somos allí, cada día, testigos del Evangelio?
Los alejados nos visitan, nos encuentran, hablan con nosotros, son compañeros de trabajo, amigos de barrio, clientes de la tienda, viajeros de autobús, conocidos del deporte. No se trata, ¡tranquilo! de organizar una cruzada, una carabana de altavoces, una estrategia de asedio a estas pobres gentes. Lo que ocurre es que, desde nuestra escala de valores, son hermanos necesitados, hijos de la Iglesia con derecho a que se les eche cuentas, personas acaso a la espera de que alguien le diga: -¡Levántate y anda!
¿Qué hacer, Dios mío? De un lado esas cifras sociológicas, tan abultadas, de los no practicantes nos producen malestar y desencanto. De otro, tenemos sobradas pruebas de que, cuando un profesor de bachillerato, una viuda visitadora de enfermos; una boda, un bautizo, un entierro, celebrados con belleza y emoción religiosa; cuando un servicio social bien cuidado de la parroquia, impactan a las personas afectadas por estos encuentros, éstas reaccionan en sentido muy favorable para la Iglesia y, en definitiva, para su propio acercamiento a Dios. Todavía el español medio no rechaza, de plano, la palabra evangelizadora, si le llega con talento, respeto y humildad, si descubre que nace del amor.
No, no son impermeables ni las mujeres ni los hombres de nuestras áreas de "impracticancia", para reanudar una vida cristiana más interesante. Puede que una de las motivaciones o pretextos para abandonar la comunidad fuera su ambiente rutinario o aburrido, poco significante para personas necesitadas de otra cosa. Pero, ya están aquí. Bienvenidos sean. Ahora, a implicarlos en la fe, en la experiencia comunitaria, en la participación de tareas, en el compromiso social y misionero.

Llamada a los movimientos


Durante el trienio ascendente al Jubileo mundial del año 2000, cuando queremos estar a tono para acometer mil años más de cristianismo renovador, nuestra Iglesia ha de hacer un despliegue multilateral de nuevas acciones evangelizadoras que incidan, sobre todo, sobre las personas y ambientes alejados, de una parte, y recuperables, de otra. Son convocados a este empeño todos los sectores, instituciones y movimientos de Iglesia, que tienen por meta suscitar en los cristianos de a pie un compromiso creyente, eclesial, asociativo y misionero, en el horizonte de la nueva evangelización. Tienen puesto ahí lo mismo el Opus Dei que las Comunidades Neocatecumenales, los Cursillos de Cristiandad que la Renovación Carismática, la Adoración Nocturna, la Legión de María, el Movimiento Focolar, Comunión y Liberación. A todos nos dan las pautas la Encíclica "Tertio millenio adveniente" y las directrices romanas y episcopales, preparatorias del memorable Año jubilar. Haremos méritos, Dios mediante, para llegar al 2000 con las manos llenas y... si no, lo que Él disponga.
+Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz


Centrales


El Papa reclama que se utilice la catequesis bíblica para una pastoral vocacional más incisiva


Mensaje para la Jornada de Oración por las Vocaciones


La Iglesia consagra este IV domingo de Pascua, el del Buen Pastor, a celebrar un año más la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Se trata, como su nombre indica, de un día dedicado a pedirle a Dios vocaciones de especial consagración: religiosos y religiosas de vida activa, monjes y monjas contemplativas, miembros de institutos seculares masculinos y femeninos, y sacerdotes.
También quiere servir esta jornada para concienciar al pueblo cristiano de la necesidad del fomento de las vocaciones. En la edición de este año, dedicado a Jesucristo como preparación del Jubileo del 2000, se pone en un primer plano la necesidad de que haya jóvenes que le sigan de una manera radical en la vida consagrada. "Cristo te necesita", dice el lema.
El Papa en su mensaje para este día, del que ofrecemos un resumen en esta página, da unas pautas para la pastoral vocacional en este sentido, destacando, entre otras cosas, que se "se reflexione con renovado empeño sobre cómo plantear una adecuada catequesis bíblica con miras a una más incisiva pastoral vocacional... La escucha de la revelación divina, la meditación silenciosa, la oración de contemplación y su traducción en experiencia de vida, constituyen el terreno en el que florece y se desarrolla una auténtica cultura vocacional".
Nuestra diócesis también está empeñada en esta tarea y así el Secretariado de Pastoral Vocacional, que dirige D. Antonio Sama, ha publicado un directorio en el que se recogen un objetivo general y tres específicos, y las acciones encaminadas a llevarlos a cabo en todos los niveles, desde el diocesano al parroquial. El objetivo general es conseguir que lo vocacional penetre e informe toda acción pastoral, y los particulares van encaminados a impulsar la sensibilización de la comunidad diocesana ante la necesidad de vocaciones consagradas, asegurando también el acompañamiento o cuidado de aquellos jóvenes -chicos y chicas- que acepten ser guiados hacia el sacerdocio y la vida consagrada. La lista de acciones, por su parte, es grande y abierta a la creatividad. Al celebrar la Iglesia la XXXIV Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que este año se enmarca en el contexto de la inmediata preparación del Gran Jubileo del año 2000, el Papa ha hecho público un mensaje en el que nos pide a todos los fieles, como ya lo hiciera en la Tertio millenio adveniente, hacer una profunda reflexión a través de "una más viva familiaridad con la Palabra de Dios (...). Es, por tanto, mi vivo deseo de que, con ocasión de la próxima Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, se reflexione con renovado empeño sobre cómo plantear una adecuada catequesis bíblica con miras a una más incisiva pastoral vocacional. (...) Cada vocación nace, en efecto, del encuentro de dos libertades: la divina y la humana. Interrogado personalmente por la Palabra de Dios, el llamado se pone a su servicio. Comienza de esta manera un seguimiento, no exento de dificultades y de pruebas, que conduce a una progresiva intimidad con Dios y a una disponibilidad siempre más pronta a las exigencias de su voluntad".

Importancia de la oración


Nos recuerda Juan Pablo II cómo en nuestra cultura actual, especialmente en las sociedades de antigua tradición cristiana, el servicio a la Palabra asume un rol de urgencia y actualidad; y nos recuerda que "en un mundo cada vez más secularizado es preciso promover con valor una renovada implantatio Ecclesia, condición normalmente necesaria para que sea posible la experiencia vocacional".
Es también importantísimo en el fomento de las vocaciones, profundizar en la catequesis que "impartida adecuadamente, al tiempo que hace madurar la fe y la hace consciente y activa, induce a leer los signos de la llamada divina en la experiencia diaria (...). La escucha de la Revelación, la meditación silenciosa, la oración de contemplación y su traducción en experiencia de vida constituyen el terreno en el que florece y se desarrolla una auténtica cultura vocacional".
En su mensaje, el Sumo Pontífice nos recuerda que aunque cada vocación es un acontecimiento personal y original, también es un hecho comunitario y eclesial, porque nadie es llamado a caminar solo.

Al servicio de las vocaciones


Nos pide Juan Pablo II en esta jornada de oración, que pongamos todas nuestras energías al servicio de las vocaciones: "sabed estimular con la fuerza del Espíritu a vuestras comunidades diocesanas para que sientan como propio el problema vocacional y para que adquieran conciencia de la dimensión eclesial de toda llamada divina. La catequesis juvenil sea explícitamente vocacional y guíe a los jóvenes a comprobar, a la luz de la Palabra de Dios, la posibilidad de una llamada personal y la hermosura de la entrega total de sí mismo a la llamada del Reino.
El Santo Padre termina su mensaje pidiendo a los sacerdotes diocesanos y religiosos que inculquen a los fieles el conocimiento y el amor a las Escrituras y que cuiden siempre con empeño la dimensión vocacional de la catequesis. A las personas consagradas les pide que testimonien con gozo su radical consagración a Cristo.

Llamada a los jóvenes


A los jóvenes, de una manera especial, les dice: "¡Cristo os necesita para realizar su proyecto de salvación! ¡Cristo necesita de vuestra juventud y de vuestro generoso entusiasmo para anunciar su Evangelio! Responded a esta llamada entregándole vuestra vida a Él y a los hermanos. Confiad en Cristo. Él no defraudará ni vuestras esperanzas ni vuestros proyectos, antes bien, los llenará de sentido y de gozo. El dijo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida".
"¡Abrid con confianza vuestro corazón a Cristo! Dejad que se refuerce en vosotros su presencia mediante la escucha diaria y orante de las Sagradas Escrituras, que constituyen el libro de la vida y de las vocaciones realizadas".


Monseñor Justo Mullor, antiguo arzobispo de Emérita Augusta y nuevo nuncio en México


La difícil misión de representar al Papa


Don Justo Mullor García es un andaluz de 62 años que se ha recorrido medio mundo de diplomático de la Santa Sede, ha trabajado en países africanos, europeos, y ante Naciones Unidas en Ginebra; hasta ahora ha sido Nuncio del Papa en los países bálticos y hace unas semanas ha sido nombrado por el Papa nuncio en México.
Monseñor Mullor ha representao a la Santa Sede en Costa de Marfil, Alto Volta y Niger y en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra.
Pero sobre todo, este andaluz cordial y amable es un obispo de planta entera que trata de ser un elemento de comunión. Hasta hace unos meses era Arzobispo titular de "Emérita Augusta", título al que ha renunciado para que nuestra Provincia Eclesiástica pueda llevarlo. Todo un detalle que agradecemos a la par que nos interesamos por su quehacer.
P.¿Qué ha supuesto para usted el ser durante más de 15 años Arzobispo titular de "Emerita Augusta"?
R.Durante todo ese tiempo yo he rezado todos los días por Mérida y por el futuro cristiano de esta región, también por don Antonio Montero al que me une una gran amistad. Además lo he hecho por una razón particular, que quizá sea la primera o segunda vez que la digo: Yo llegué a Mérida en compañía de un gran amigo, don Fernando Sánchez-Arjona, entonces Rector del Seminario de Badajoz, y a la entrada de la ciudad encontramos una pintada blasfema. He estado pidiendo durante quince años para que aquella pintada se transformara en una amistad con Dios por parte de los emeritenses; naturalmente aquella pintada no quiere decir nada de los emeritenses, sino de un ignorante que la pintó, pero a mí me chocó y me hizo querer mucho a esta tierra.
P. Usted, como Nuncio Apostólico, es un embajador cualificado del Papa, ¿resulta difícil representar a una persona de estas características religiosas y humanas?
R. Sin duda hay una gran distancia entre el representado y el representante, y más en estos momentos en que el Papa tiene este gran carisma universal, y el nuestro es, naturalmente, un carisma más reducido. Es ciertamente difícil esta representación, pero es también entusiasmante. Es hermosa esta tarea y a la vez creo que es una gran actividad pastoral el llevar a otros la palabra del Papa, ser sus labios, sus manos y sus pies, y al mismo tiempo ser testigo de las Iglesias locales y su vida ante el Santo Padre. En definitiva, ser un vínculo de comunión.

¿Obispo o diplomático?


P. La diplomacia vaticana tiene fama de ser de las más prestigiosas y sus miembros son eclesiásticos muy astutos... ¿Es así?
R. Gracias a Dios, creo que es bastante claro el nuevo Código de Derecho Canónico, nacido de la doctrina del Concilio Vaticano II, a la hora de explicitar de manera clara lo que es un nuncio. En primer lugar éste es el representante del Papa ante las Iglesias locales, lo que ocurre es que a la vez está acreditado diplomáticamente. Como he dicho, también estamos acreditados ante los Gobiernos locales. Pero la misión fundamental es eclesial. Siempre he dicho de mi mismo que soy Pastor al noventa por ciento y diplomático al diez por ciento.
P. ¿Cómo es la vida de las comunidades cristianas en los países recién salidos de la dominación comunista?
R. Es una pregunta dificilísima porque para ser honesta la respuesta hay que hacer muchos matices. Hay una gran esperanza, pero la experiencia soviética es un peso o lastre muy grande, la esperanza está unida a muchos temores. Siempre digo y cada día lo confirmo más que la la experiencia soviética ha sido una catástrofe antropológica. Todos los cristianos han vivido allí dentro de esa catástrofe que consiste en no saber pensar, el tener miedo de pensar, de relacionarse y comunicarse, y sobre todo la huella más temible que ha dejado esta experiencia ha sido el miedo a la libertad. Teniendo en cuenta esto, el ver cristianos que se encuentran ante el panorama fascinante y, para ellos complicadísimo, de un Concilio Vaticano II, resulta que son cristiandades que tienen que rehacer el camino que nosotros hemos hecho en estos cincuenta años. Por lo tanto es una situación compleja la de estas comunidades y a la vez de gran fe en la Iglesia, de gran fe en Jesucristo y, por su puesto, de un gran hambre de Dios, pero todo ello dentro de un desconocimiento de todo lo que ha pasado en la Iglesia en estos treinta últimos años, años que son fundamentales.

El sufrimiento del Papa


P. ¿Cómo está de salud el Papa?
R. Al Papa no le ha faltado nunca en su vida el sufrimiento, primero porque es un Papa profundamente creyente y, en mi opinión, es un hombre muy avanzado en el camino espiritual, un hombre de una espiritualidad altísima al que la cruz no le ha faltado nunca. Juan Pablo II es una persona avezada al sufrimiento, lo único que ocurre es que ahora el sufrimiento del Papa es espectacular, visible. Las cruces morales, por ejemplo la incomprensión, son en un hombre como él mucho más fuerte que el dolor que pueda producirle una operación quirúrgica. El Papa está mostrando al mundo -y quizá algunas personas no se den cuenta de ello- no solamente que soporta la cruz, sino que abraza la cruz, y esto es muy importante para cualquier cristiano.
P. Monseñor, ¿qué nos dice el antiguo arzobispo de "Emerita Augusta" a los fieles de la nueva la Provincia Eclesiástica?
R. Os diría lo que le he pedido a Dios durante estos quince años, es decir, que esta nueva andadura, sea una andadura de nueva evangelización. Una mayor proximidad a Dios que se traduzca en una mayor fraternidad entre los sacerdotes, en un mayor dinamismo espiritual entre los seglares y en una reafirmación de las familias. Es hermosísimo que una institución eclesial como la Archidiócesis de Mérida que dejó de existir en el siglo IX, ahora empiece de nuevo. Creo que es una gran promesa y todas mis oraciones hasta ahora han sido para esto y seguirán siendo por lo mismo. Además lo hago con un cariño especial porque me unen vínculos de amistad con el señor arzobispo, don Antonio Montero. Es un gran regalo el que le ha hecho el Papa y que yo también, por lo que me concierne le he hecho al aceptar no sólo de buen grado, sino con mucho cariño, la transferencia del título arzobispal.
J.M. GIL


Noticiario diocesano


La Junta de Extremadura destina 350 millones a la restauración de templos


El Ministerio de Cultura tiene prevista una inversión de unos 40 millones en la Catedral de Badajoz


Tras la reunión el pasado lunes de la comisión mixta de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura y la Iglesia Católica, presididas por el consejero de Cultura, don Francisco Muñoz, y el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, se dio a conocer que la Junta de Extremadura destina este año 350 millones de pesetas a la financiación de las obras de restauración de 22 templos pertenecientes a las diócesis de Mérida-Badajoz, Coria-Cáceres, Plasencia y al territorio extremeño de la diócesis de Toledo.
Esta cantidad supone una tercera parte de los que la Consejería de Cultura dedica a la conservación del patrimonio histórico-artístico de la región, y del que es una parte importantísima el perteneciente a la Iglesia Católica.
Estas actuaciones se inscriben dentro de la línea seguida entre ambas instituciones desde que comenzara a ponerse en práctica el convenio de colaboración firmado hace ocho años y por el que se destinan de media a restauración de templos unos 200 millones de pesetas anualmente. Estas actuaciones están influyendo de manera muy positiva, por una parte salvando el patrimonio cultural de la Iglesia y, por otra, contribuyendo con este a incrementar el atractivo e interés cultural y turístico de nuestra Región.
Los proyectos escogidos este año para su financiación, siguiendo unos criterios ponderados, son, por lo que respecta a la diócesis de Mérida-Badajoz, los siguientes: iglesia de Solana de los Barros, templo parroquial de Esparragosa de la Serena, torre de la iglesia de Carrascalejo, iglesia parroquial de Trujillanos, restauración de la torre mudéjar de la iglesia de Palomas e iglesia parroquial de Hornachos. Además, dada la importancia histórica y artística del edificio, se comenzará a elaborar un plan director para el conventual de Calera de León.
Por otra parte, el director general de Bellas Artes, don Benigno Prendes, manifestó el día 12 de abril en Mérida que el próximo mes de mayo el Ministerio de Cultura firmará con la Junta de Extremadura un convenio para mejorar el estado de las catedrales de la Región . Estas ayudas se incluyen dentro del Plan Nacional de Catedrales firmados entre dicho ministerio y la Conferencia episcopal Española.
Según informó el diario HOY, el mencionado director general señaló que "está prevista una inversión de 80 millones en la Catedral de Plasencia y otros 35-40 millones en la de Badajoz. Además, hemos acordado que el Ministerio financiará íntegramente los planes directores de las catedrales de Badajoz, Plasencia y Coria".
En cuanto a los planes directores de los otros templos catedralicios -las concatedrales de Cáceres y Mérida- don Benigno Prendes indicó que están algo más atrasados.


El Consiliario nacional de la Acción Católica General de Adultos tuvo un encuentro en Zafra con seglares y sacerdotes de la diócesis


Organizado por la Delegación diocesana de Laicos, el día 12 de abril tuvo lugar en la Casa de la Iglesia de la parroquia de S. Miguel, de Zafra, un nuevo encuentro con sacerdotes y seglares tendente a la implantación en nuestra diócesis de la Acción Católica, al que asistieron un centenar de personas, presididos por el Arzobispo don Antonio Montero.
Durante dicho encuentro y en dos charlas informativas, a las que siguió un diálogo con los asistentes, el consiliario nacional de la Acción Católica general de Adultos, don José Antonio Valderrama, hizo una presentación detallada del Plan de formación diseñado para los laicos que deseen incorporarse a la Acción Católica renovada, forma de apostolado asociado seglar que trata de impulsar la Conferencia Episcopal Española y con ella nuestra diócesis.
Según indicó y señala el folleto explicativo que se distribuyó a los participantes, se pretende con este Plan "lograr en las parroquias y diócesis españolas un laicado mayoritariamente renovado en su identidad cristiana y en su compromiso responsable de la vida de la Iglesia y en su tarea evangelizadora, en cada Iglesia local y parroquial".
Para conseguirlo es necesario este Plan formativo global que el ponente fue describiendo en sus distintas fases, momentos y metodología, deteniéndose en la Etapa de iniciación -primera síntesis de fe y vida para el nuevo militante de Acción Católica- y en la explicación de la espiritualidad seglar que éste ha de encarnar.
Don José Antonio Valderrama hizo también hincapié en la especial vinculación de los militantes de AC con la Jerarquía y con los planes pastorales diocesanos. Además explicó que la metodología de la AC (el clásico "ver-juzgar-actuar") "lejos de quedarse en una pura táctica pedagógica, se convierte en un estilo de vivir" que supera la escandalosa separación entre la fe y la vida de muchos cristianos de hoy.
Por su parte, el delegado diocesano de Laicos, don Luis Romero, tras recordar a los presentes los rasgos distintivos de la Nueva Acción Católica, animó a los presentes a agilizar la inscripción en ella de aquellas personas que en las parroquias deseen iniciarse: los seglares como animadores y los sacerdotes como consiliarios a fin de organizar los cursos formativos pertinentes.


Monaguillos de toda la diócesis celebraron su día en el Seminario


Unos doscientos monaguillos procedentes de las parroquias de todos los arciprestazgos de la diócesis se dieron cita en el Seminario diocesano de Badajoz el día 12 de abril para compartir con los seminaristas una jornada de convivencia y conocer de manera directa la vida de puertas a dentro en este centro donde se forman los futuros sacerdotes de la diócesis.
Todo el seminario se vuelca cada año en esta jornada en que a la vez que se rinde un sencillo homenaje y se reconoce la labor que realizan estos pequeños en las parroquias mediante su servicio al altar, se les ofrece la posibilidad de conocer la realidad de la vocación sacerdotal contemplándola en muchachos jóvenes que, normalmente han salido de las filas de este colectivo tan entrañable.
Los monaguillos estuvieron acompañados de sacerdotes de los distintos arciprestazgos y participaron en diversas actividades junto con los alumnos del Seminario Menor, como fueron juegos, catequesis, etc, asistiendo también todos ellos a la misa que presidió el rector del Seminario, don Pedro María Rodríguez Gallego, quien les animó a seguir siempre a Jesús siendo muy serviciales.

Badajoz: gran éxito del Festival misionero "Colombia- 97"


El pasado día 12, en el Instituto de Enseñanza Secundaria, San José se celebró un Festival misionero en ayuda a Colombia en el que participaron seis grupos de jóvenes de las parroquias pacenses del arciprestazgo de San Fernando, en la margen derecha del Guadiana, que quisieron sumarse a este gesto de solidaridad al que asistieron más de 300 personas con el fin de recaudar fondos para la misión del barrio del Bello Oriente, en las afueras de la ciudad de Medellín. En esta misión trabaja una extremeña, Pilar Giraldo, que salió de la parroquia pacense de Santa Engracia.
Para aquellos de nuestros lectores que quieran cooperar con este proyecto misionero, hay una cuenta abierta en Caja Badajoz, o pueden llevar su donativo a la parroquia de Santa Engracia, en la barriada de la UVA de Badajoz.


Villafranca: 250 matrimonios de los Equipos de Nuestra Señora asisten al Encuentro Regional


Doscientos cincuenta matrimonios, procedentes de las diócesis extremeñas y pertenecientes al Movimiento de los Equipos de Nuestra Señora (ENS), se dieron cita el pasado domingo en el Colegio San José, de Villafranca de los Barros, para celebrar su Encuentro regional que este año ha tenido como tema central de estudio el de la Misión, sobre el cual se ha trabajado también a nivel nacional.
Como preparación del encuentro regional, los matrimonios participantes han venido reflexionando a lo largo del primer trimestre del año sobre el documento de los obispos españoles "El laico cristiano, Iglesia en el mundo", donde se recoge de una manera clara la misión evangelizadora que los seglares están llamados a desempeñar en la sociedad, haciendo presente a la Iglesia en el mundo de hoy, en los distintos ambientes donde se desenvuelve sus actividades, el mensaje de Jesús con su testimonio y su palabra. En este documento, precisamente, basaron su ponencia tituladaÊ"La misión del laico cristiano" el matrimonio Elías Contreras y Mariví Palacios, de los Equipos de Nuestra Señora de Badajoz, que expusieron al resto de los participantes, descendiendo al campo concreto de la misión de los esposos y familias cristianas.
Después, por grupos, se reflexionó sobre lo expuesto y se fueron concretando los compromisos y retos que se le presenta a los ENS en su misión en la Iglesia y en el mundo. Con lo expuesto se elaboró una síntesis que dio pie a la segunda ponencia del encuentro titulada "La misión de los Equipos de Nuestra Señora" y que estuvo a cargo de Álvaro y Mercedes Gómes-Ferrer, matrimonio de Valencia, que han tenido sobre sí, hasta hace dos años, la responsabilidad del Movimiento de los ENS a nivel internacional.
El Arzobispo de la diócesis, don Antonio Montero, presidió la Eucaristía del encuentro y en su homilía invitó a los matrimonios a asumir su misión evangelizadora en nuestra tierra.
Este encuentro regional, preparado cuidadosamente a lo largo de los pasados meses, ha sido también un momento gratificante para el intercambio de experiencias apostólicas, educativas, etc., además de favorecer la convivencia y el conocimiento mutuo de los numerosos miembros con que este movimiento matrimonial y familiar cuenta en las diócesis extremeñas.


Como preparación del Jubileo del Año 2000, los religiosos y religiosas celebran unas jornadas en las distintas zonas de la diócesis


Enmarcado dentro de los actos de preparación del Jubileo del Año 2000 y, más en concreto, en la temática de este año de 1997 dedicado a Jesucristo, la Confederación de religiosos y religiosas de la diócesis de Mérida-Badajoz (Confer), viene celebrando a lo largo de este mes de abril una serie de encuentros-convivencia en distintas poblaciones de la diócesis bajo el título "La vida consagrada ante el Jubileo del Año 2000", a los que son invitados los religiosos y religiosas de cada una de las cuatro zonas en que se divide pastoralmente el territorio diocesano.
Hasta ahora se han celebrado estas jornadas en Zafra el día 5 de abril, con participación de unas cuarenta personas, y el sábado día 12 en Mérida, donde asistieron cerca de una treintena, en su mayoría religiosas. El día 19 fue en Villanueva de la Serena y el 26 tendrán lugar en el Seminario de Badajoz.
En estas jornadas se conjuga la reflexión, la convivencia fraterna y el intercambio de experiencias en los diversos campos donde trabajan las religiosas y los religiosos de nuestra diócesis como son los de la enseñanza, la sanidad y acción social, la pastoral parroquial y el medio rural.
El tema de reflexión con el título "Cristo en el hoy de la historia" corre a cargo del presidente de la Confer diocesana, Padre Francisco Martín, quien partiendo de unos textos de las cartas de San Pablo fue describiendo los distintos modos de presencia de Dios en la Historia, llegando a su plenitud en la encarnación de Jesús donde la propia a su vez se plenifica. la Iglesia, por su parte, asume como misión, según el Padre Martín, la encarnación de Dios en Jesús a lo largo de la historia de todos los tiempos y lugares. La Vida Consagrada de nuestros días quiere ser respuesta a esta necesidad de la Iglesia asumiendo radicalmente el seguimiento de Jesús desde las diversas vocaciones y carismas.


Opinión


La Iglesia es necesaria


Hay preguntas que aparecen de vez en cuando a lo largo de la historia del cristianismo; unas ocasiones en positivo y otras en negativo. Es decir, unas veces brotan para una mayor toma de conciencia de su contenido y otras como ataque o negación de la verdad sobre la que se debate.
Una de esas preguntas es la de la necesidad de la Iglesia. En los últimos tiempos ha rebrotado la cuestión de si Jesús quiso o no quiso la Iglesia. Los que argumentan en positivo afirman que la Iglesia es inseparable de Jesús; los que lo hacen en negativo procuran ensalzar a Jesús para argumentar su rechazo a la Iglesia.
Aparte de otras consideraciones, creo que la mayor prueba de la necesidad de la Iglesia es que se esté discutiendo sobre ello. Porque, si no fuera necesaria, ¿estaríamos, después de veinte siglos, planteando estas cuestiones? ¿nos preguntaríamos si Jesús la fundó, si ella misma no hubiera continuado la memoria viva de su fundador?
La Iglesia es necesaria, porque sin ella la Encarnación no habría continuado en la historia, hubiera sido sólo para sus contemporáneos. Ella encarna a través de los siglos a Jesús y nos hace cercana su presencia salvadora. Es el cuerpo frágil y débil que derrama la gracia y la santidad de Dios; porque la Iglesia es el signo que hace presente a Jesucristo. Es por eso que negar a la Iglesia es negar a Cristo mismo, o por lo menos, es reducir su paso entre nosotros al algo efímero y poco significativo, a un hecho del pasado.
Amadeo Rodríguez


Página litúrgica


Celebramos el IV Domingo de Cuaresma


Palabra de Dios:


Libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 8-12


En aquellos días, Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: le hemos hecho un favor a un enfermo, nos interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre. Pues quede bien claro, a vosotros y a todo Israel, que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro puede salvar y, bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.

Salmo 117, 1 y 8-9, 21-23, 26 y 28-29


R. La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
O bien: Aleluya.
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Mejor es refugiarse en el Señor,
que fiarse de los hombres;
Mejor es refugiarse en el Señor,
que fiarse de los jefes.
Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
es un milagro patente.

Carta 1» del apóstol san Juan 3, 1-2


Queridos hermanos:
Mirad que amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a Él. Queridos: ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es.

Evangelio según san Juan 10, 11-18


En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
-Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersas; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas tengo que traer, y escucharán mi voz y habrá un sólo rebaño, un sólo Pastor. Por eso me ama el padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para quitarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido de mi Padre.

Lecturas bí;blicas para los dí;as de la semana


21, lunes: Hch 11, 1-18; Jn 10, 1-10.
22, martes: Hch 11, 19-26; Jn 10, 22-30.
23, miércoles: Hch 12, 24-13, 1-5a; Jn 12, 44-50.
24, jueves: Hch 13, 13-25; Jn 13, 16-20.
25, viernes: 1P 5, 5b-14; Mc 16, 15-20.
26, sábado: Hch 13, 44-52; Jn 14, 7-14.
27, domingo: Hch 9, 26-31; 1Jn 3, 18-24; Jn 15, 1-8.


Comentario


Conocer a Cristo


Mucho hemos oído o leído en los medios de comunicación con motivo de la Semana Santa y que distan del misterio religioso que hemos celebrado. En la segunda lectura, san Juan nos da una explicación: "El mundo no nos conoce porque no le conoció a Él".
Es parecido lo que intenta la aclaración de san Pedro, en la primera lectura. Había curado a un paralítico de nacimiento. El pueblo le hace autor del milagro, las autoridades religiosas judías ven una amenaza en todo aquello, deciden apresarle y le interrogan para saber quien le ha dado el poder de hacer milagros. Está claro que hacían mil conjeturas sobre el asunto, pero que para ellos era impensable que tuviera algo que ver con el asunto el falso mesías que habían ejecutado a las puertas de Jerusalén.
No podían reconocer en Simón al apóstol que Cristo eligió, apodó Pedro y envió con poderes para predicar la Buena Noticia. No conocían a Cristo como Señor y, por tanto, no podían reconocer ni a Juan ni a Pedro como la comunidad del Resucitado.
La lectura evangélica insiste también en el tema del conocimiento de Cristo. La frase la hemos oído muchas veces: "Yo soy el Buen Pastor, que conozco las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre". Se trata de una relación interpersonal de gran intensidad, que nace desde dentro y que sitúa al creyente en la órbita de conocimiento y amor existente entre el Padre y el Hijo. Reconocer a Cristo y a su Iglesia en la realidad escondida de su ser, solamente puede ser un don del Pastor que dio su vida para que sus ovejas lleguen a ese encuentro personal con el Padre que llamamos fe.
Antonio Luis Martínez


Santoral


22 de abril

San Apeles (s. I)


Sê, san Apeles, digo bien: situémonos en el siglo I de la fe cristiana ante este campeón del Señor que sufrió martirio en Esmirna y es elogiado por san Pablo como "probado en Cristo" (Rom 16,10), o sea, uno que ha dado en sí mismo pruebas del amor de Cristo... No es poco ni mucho menos, viniendo de san Pablo.
Aquí se resume casi todo lo que sabemos de san Apeles. La tradición quiere que sea uno de los Setenta y dos discípulos que el Señor envió delante de sí, sin alforja ni sandalias, pero el dato es bastante improbable.
Hoy en día, otros del mismo nombre están llenando su alforja de dinero fácil, amasado en el fugaz estrellato de la "telebasura" y, lejos de carecer de sandalias,se están poniendo las botas, percibiendo copiosos bienes a cambio de sembrar confusos males.
El Apeles del siglo I fue calificado por san Pablo, como se ha dicho, de "probado en Cristo", el de ahora ha sido recientemente definido por un editorial de esta revista, con sano regocijo de algunos, como "un clérigo irregular y errabundo": ni se puede decir más desde el respeto, ni mejor desde la educación católica, pero tampoco menos desde la honra de la Iglesia: la diferencia entre ambos Apeles está servida.
Manuel Amezcua

Santos de la semana


21, lunes: Anselmo, Apolonio, Conrado de Parzán, Clara Bosatta.
22, martes: Sotero, Cayo, Agapito, Oportuna, Hugo de Grenoble. Apeles.
23, miércoles: Jorge, Gerardo, Adalberto, Teresa María Cruz.
24, jueves: N»S» de la Montaña, N»S» del Puerto, Fidel, Cleofé, Salomé.
25, viernes: Marcos, Aniano, Esteban, Franca.
26, sábado: Isidoro, Marcelino, Basileo, Ludolfo, Rafael Amáiz.
27, domingo: N»S» de la Montaña, Simeón, Teodor, Zita, Pedro Armengol.


Contraportada


Tres jóvenes pacenses cuentan por qué se han hecho religiosas


Nada mejor en esta jornada que la Iglesia dedica a la oración por las vocaciones a la vida consagrada que traer a nuestra última página el testimonio directo de quienes han respondido con generosidad a la llamada de Jesús. Hemos escogido el de tres jóvenes universitarias de nuestra diócesis, que en un periodo de unos pocos años han sentido la vocación al calor de la misma comunidad de religiosas, las del Buen Pastor de Badajoz, en la parroquia de la Concepción. Son jóvenes de hoy, mujeres de una pieza, llenas de amor a Dios y a los demás: Charo Pérez Pérez (Ch), de Badajoz, 23 años, profesora de EGB y ahora pre-novicia; (A) Ángela León Prada, de Puebla de Sancho Pérez, 31 años, novicia y a punto de terminar Medicina; y Aurora Blanco Rodríguez (AB), de Almendralejo, de 34 años de edad y 5 de religiosa, estudiante de Trabajo Social.Unas jóvenes alegres y entusiastas hasta el contagio. Ustedes lo comprobarán.
P. ¿Por qué habéis decidido ser religiosas?
R. (AB) Yo soy de lo que podría llamarse vocación tardía y repentina. Mi vida dio un giro de 180 grados: a los 19 años había dejado de frecuentar la Iglesia y hasta los 29 no volví a pisarla. En un momento determinado y por unas circunstancias personales cambió toda mi vida. Empecé a sentir de una manera viva la vocación cristiana en general y la vida religiosa en particular.
R. (A) Al igual que Aurora también estuve unos años alejada de la Iglesia, no cuadraba con mis ideas lo que se me ofrecía. Yo tampoco me esforzaba por buscar más. Estando en éstas, me fui a Badajoz a estudiar y acudí de voluntaria a trabajar en la parroquia de La Concepción, en los talleres de alfabetización y tiempo libre que tienen las religiosas del Buen Pastor con la población gitana. Y allí comencé a plantearme mi vocación religiosa... y una de las cosas que más han cambiado ahora en mi vida es que quiero un montón a la Iglesia.
R. (Ch) A pesar de que lo tenía todo y con perspectivas muy buenas de trabajo, me daba cuenta de que me faltaba algo, quizá el conocerme a mí misma...y terminé planteándome la vocación religiosa.
P. ¿Qué sentíais para hablar así de "vocación"?
R. (AB) Lo primero que experimentaba era un vacío en mi vida. No tenía un sentido pleno y, al percibir una especial atracción hacia Jesucristo, al caer en la cuenta de lo que supone ser cristiana, empecé también a pensar que podía ser mi camino concreto la vida religiosa.
R. (A) Mi vida ya la tenía un poco hecha, vivía independiente de mis padres, estudiaba y trabajaba a la vez, me sentía a gusto, pero sobre todo me sentía muy feliz, más feliz cuando visitaba a las religiosas y colaboraba con ellas. Me sentía, además, entusiasmada. Empecé a reflexionar sobre esta mayor felicidad y me enganchó aquello. Sentía que mi vida estaba más llena, que aquello a la vez era más mío.
R. (Ch) Cuando miro mi historia personal pienso que la vocación la he tenido desde pequeña, pero me decía a mi misma que tenía que probar antes si realmente aquello era verdad o un sentimiento...y, precisamente cuando me he notado más libre e independiente, cuando lo tenía todo, me daba cuenta a la vez que aquello no me llenaba, que buscaba una plenitud de entrega y en eso estoy.
P. ¿Por qué escogisteis la congregación de Religiosas del Buen Pastor?
R. (AB) Porque me enganchó su apostolado, la forma que estas religiosas tienen de tratar a los niños, a los pobres, a la gente joven.
R.(A) Cuando empecé a plantearme mi vida de cara a Dios y a pensar en una entrega total, ellas estaban allí con su testimonio.
R. (Ch) Comencé a colaborar también en las actividades que las religiosas del Buen Pastor realizan en Badajoz y me atrajo de ellas su cercanía, el saber que siempre estaban ahí cuando las necesitaba. Yo quería estar como ellas.
P. ¿Y de de Cristo, qué os atrajo hasta consagrar toda vuestra vida a Él?
R. (A) Su cercanía al Padre y a los demás.
R. (AB) Lo que más me ha impactado de Jesús es su ternura, que nos quiere y acepta como somos. Jesús es extraordinariamente increíble. El suyo es un amor pleno e impactante hasta desbordarte. Es fabuloso.
R. (Ch) Digo lo mismo que Aurora: Jesús me acepta tal y como soy y así me quiere. Te sientes amada por Él como nunca lo has sido por nadie. Esto hace que me levante cada día feliz, enamorada...

Renuncia gozosa


P. ¿Qué es lo que más os ha costado dejar para haceros religiosas?
R. (A) La vocación a la vida religiosa yo no me la he planteado como una renuncia. Yo ya hacía años que vivía independiente de mis padres, no era por tanto una renuncia a la familia, sino una nueva opción, elegir algo importante en mi vida. Sé que la elección requiere siempre renuncia a otras posibilidades, por ejemplo me ha costado perder mi independencia..., pero lo veo más en la perspectiva positiva.
R. (AB) La vocación se reafirma día a día por eso tengo que decir que a mí lo que más me ha costado dejar, y me continúa costando, es la maternidad. Estoy trabajando con niños pequeños y cuando los cuido y se me quedan mirando a los ojos o te abrazan pienso que podían haber sido hijos míos, podría haber tenido una familia...Pero a la vez me noto plenamente feliz con mi entrega, me siento plena, realizada.
P. ¿Qué habéis descubierto en la vida religiosa?
R. (A) El que he madurado bastante, que soy "mayor", -no sé como explicarlo- tengo más capacidad de reflexión y he crecido para dentro...tengo la vida en mis manos y me siento a la vez acompañada por Dios y un montón de gente.
R. (AB) Me sorprende la vida comunitaria, el experimentar cómo es posible que un grupo de personas tan distintas por edades, forma de pensar, temperamentos podamos convivir de manera tan maravillosa, queriéndonos, ayudándonos...
P. ¿Cómo reaccionaron vuestros padres ante la decisión de ser religiosas?
R. (Ch) Yo he tenido mucha suerte. Ellos se lo han tomado muy bien. Siempre me han dicho que lo que quieren es mi felicidad. Me seguían un poco la pista en este sentido y han compartido con migo lo que he ido viviendo. Ahora son muy felices al verme a mí tan feliz.
R. (AB) Como lo mío fue un cambio radical y repentino al principio mi familia pensaba que era una locura mía. El que yo quisiera volver a frecuentar la Iglesia les parecía bien, pero eso de ser religiosa... ya era demasiado para ellos. Después se han sentido orgullosos y contentos con mi vocación.
R. (A) Al principio les extrañó un poco porque no se lo esperaban, pero siempre me he sentido apoyada por mi familia. Me ven contenta y eso les hace a ellos felices.

José María Gil


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