Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://www.christusrex.org./www1/camino/camino.html

Número 433. 14 de abril de 2002

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

 


Portada

La fe en la vida eterna, hoy

El hecho de resucitar surge de la resurrección de Cristo

El tiempo de Pascua en el que nos encontramos nos recuerda la Resurrección del Señor, un hecho que afirmamos cada domingo en la Eucaristía cuando recitamos el Credo: "creo en la resurrección de los muertos y la vida eterna".

Para los cristianos la Resurrección de Cristo constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó. Todas las verdades encuentran su justificación en este acontecimiento (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica n. 651).

Sería lógico pensar, por tanto, que todos los que se confiesan cristianos creen firmemente en ella y la aceptan como la meta natural de la existencia. Pero, recurriendo a los datos estadísticos, se comprueba que esto no es así y que existe un porcentaje de los que se llaman católicos no creen en ella.

Ante este panorama, sería fácil caer en el desaliento y pensar que "si son tantos, a lo mejor tienen razón". Nada más lejos de la realidad. El hecho de resucitar surge de la Resurrección de Cristo, verdadero dogma fundante de la fe cristiana. "Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe" (1 Co 15, 14). La Resurrección constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó. Todas las verdades, incluso las más inaccesibles al espíritu humano, encuentran su justificación si Cristo, al resucitar, ha dado la prueba definitiva de su autoridad divina según lo había prometido" (CATIC n651).


Editorial

Envejecimiento activo

La II Asamblea Mundial sobre el envejecimiento, celebrada recientemente en Madrid, con participación de 110 ministros de países de los cinco continentes, más 600 componentes de sus equipos de trabajo, a los que se sumaron 1.500 representantes de "oeneges" y 600 periodistas, ha puesto ante los ojos de la humanidad la magnitud y relevancia del aumento espectacular de las personas mayores, con una prolongación media de su edad veinte años superior a la del siglo XX.

Como es de rigor en estos casos, se han barajado estadísticas, pronósticos sociológicos y diagramas gráficos de toda índole hasta bloquear la atención de congresistas y seguidores. Razón por la cual sólo aducimos aquí los datos más reveladores de nuestro país, que por cierto es llamativo en el mundo por lo que se ha llamado su catástrofe demográfica, al cruzarse en los gráficos los mínimos de la natalidad con los my elevados de la longevidad.

Por de pronto, según los datos de las Naciones Unidas, España perderá, durante la primera mitad de esta centuria, el 22 % de su población, de modo que los 40 millones actuales se verán reducidos, a tenor de esos cálculos, a treinta y uno. En lo que toca al envejecimiento poblacional, en los últimos treinta años se ha incrementado el porcentaje de los mayores de 65 años desde un 9´ 7 % en 1971, al 17´1 % en la última estadística, prácticamente el doble. En esa progresión se dispararán para entonces las cifras de los ancianos de 70-80 y 90 años, en coeficientes casi alarmantes. De cuatro personas, hoy, de población activa por una de pasiva, puede pasarse a dos por una.

Compete a los gobiernos y a todos los rectores de la sociedad corregir, encauzar y mejorar estas perspectivas, mediante políticas natalistas, laborales, migratorias y de previsión social que hagan habitable el país durante y al término de ese proceso, una experiencia histórica totalmente inédita para nuestro país.

La Asamblea ha tenido por lema El envejecimiento activo, instando a todos los ciudadanos, candidatos a viejos de mañana, a un ejercicio físico constante ­andar, nadar y correr­ y a una dieta adecuada a su organismo. Pero el sentido de ese emblema es más profundo: moverse y progresar en la mente y en la voluntad; en la calidad cultural, moral y religiosa; en valores personales y comunitarios.

 


Carta del Arzobispo

La culpa es de los demás

Tan evidente como que de nuestro mundo hay que desterrar, incluso por las bravas, todo programa u operación de "limpieza étnica", lo es también que hay que promover sin tregua y a toda costa la limpieza ética, sinla ene. Y tanto más, cuanto que la contaminación moral de una sociedad va más allá del racismo excluyente, y se extiende a otros espacios de la existencia, ya sea como infiltración silenciosa o a cara descubierta.

Son muchos los que detectan y detestan los múltiples casos de corrupción que se producen, o el clima de disolución de valores que respiramos, cargando esto a la cuenta de los poderes públicos, de las estructuras socioeconómicas, de los grupos de presión o de la cultura dominante. Si es que no apuntan a personas con nombres propios como expiatorio macho cabrío de los males que nos aquejan. ¿A dónde vamos a llegar? Y Juan español, tan tranquilo. Ya hace bastante con levantar el índice acusador de las maldades ajenas. No andaba descaminado el que dividía a la humanidad en dos porciones desiguales, la mayoritaria de los que hacen algo y la residual de los que lo critican todo.

Lejos de mí apuntarme a este segundo grupo, acusando al género humano de que la mayoría de sus miembros acostumbran a culpar al prójimo de las desdichas que padecen, de los errores que cometen, o de las maldades que perpetran. Pero sí es verdad, y esto lo comprueba la experiencia, que todos llevamos dentro un instinto fortísimo de conservación, un vasto entramado de defensas naturales que nos llevan, por vía ordinaria y por nuestra condición pecadora, a defendernos de cualquier inculpación echándole espontáneamente el muerto o pasándole el mochuelo a nuestro prójimo.

Eso viene de lejos. Basta con recordar, en la escena del Paraíso, la respuesta de Adán a la pregunta acusadora de Yavé: "La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí". Y Eva, en lo que le tocaba, contestó a su vez: "La serpiente me sedujo y comí" (Gen 12-12). Ninguno de los dos mentía, pero el uno y la otra cargaban el acento sobre la responsabilidad ajena. Es tan fuerte esta tendencia en los humanos que, en los códigos penales civilizados ningún reo está obligado a acusarse a sí mismo, e incluso en la ética civil y en la cristiana, tampoco existe el deber de delatarse, salvo que la mentira en favor propio conduzca a la condena grave de un inocente. Sólo los cínicos y los santos tienen el valor de admitir como el Buen ladrón que "han merecido la condena con sus hechos" (Lc 23,41).

La luz de la conciencia

Si seguimos, empero, alumbrando con nuestra reflexión ética los entresijos del corazón y los vaivenes misteriosos entre el bien y el mal, entre el pecado y la inocencia, conviene aclarar que, del hecho de que nadie esté obligado a delatarse a sí mismo en público o ante tribunal, no se deduce que podamos desentendernos de la verdad de los propios actos ante nuestra conciencia personal y, no digamos, ante el Dios que todo lo ve, que, según el Apcalipsis, "sondea las entrañas y los corazones" y de quien dice San Agustín que "está más dentro de nosotros mismos que nuestra propia intimidad".

Es muy sano asumir todo esto con honradez, sin complejos de culpabilidad, sin arruinar la autoestima, buscando la propia verdad ante el limpio espejo de la conciencia personal y, si se es creyente, ante los ojos del Dios misericordioso "que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y siga viviendo" (Ez 23,11). Sólo así se ataja de raiz el negativismo de los quejicas de oficio y cuantos echan, por sistema, sobre los hombros ajenos el fardo de las propias frustraciones, en lo pequeño y en lo grande.

El convencimiento, la actitud y la afirmación de que la culpa es de otro, denotan un talante corrosivo que destruye al sujeto que segrega el virus y corroe a la vez la convivencia humana en todos sus círculos: matrimonial, familiar, profesional y, en ocasiones, social. Si no fuera por este marido, esta mujer, estos hijos... o viceversa, cada uno se autorrealizaría en plenitud; pero, ¡con ellos! Y no digamos con este alcalde, estos maestros, este cura, estas circunstancias, no hay camino de ser lo que uno quisiera. Y por otra parte, me aterra la soledad. Y soy yo y mis circunstancias. ¡Qué pena de lo segundo!

Nadie tire la piedra

Dicho talante no se dá en todos con la misma intensidad, sino, las más de las veces, en niveles tolerables. Es más; por el componente genético del instinto de conservación, el sistema de defensas e inmunidades fisológicas y psíquicas y, de nuevo desde la fe, por la lesión hereditaria del pecado de Adán, todos los seres humanos estamos tocados del ala y nadie puede tirar la primera piedra contra nadie. Quienes así lo hicieran -yo, por ejemplo ahora mismo, acusando a los acusadores- incurriríamos, con escándalo, en lo mismo que denunciamos: La culpa es de los demás.

Con todo, en el ámbito de la vida pública: clases sociales, partidos políticos, pluralismo religioso, convivencia internacional, comunión eclesial inclusive, el "tráfico de heteroinculpaciones" (el malo es el otro) circula en múltiples sentidos y a sus anchas. Señalemos el ejemplo más trágico y de rugiente actualidad: la guerra árabeísraelí. Va ya para dos meses, escribí ingenuamente en estas páginas un artículo titulado "El ocaso del Talión", dando por agotada la esgrima feroz entre los dos contendientes, supuesta la absoluta imposibilidad de resolver el conflicto mientras siguieran intercambiando intifada y terrorismo, con represalia aplastante de misiles y de tanques. Bueno; pues lo del ocaso fue un rasgo de humor negro, puesto que las partes siguen despedazándose hasta el exterminio, refractarias a cualquier alternativa, salvo el odio y la muerte. El otro es malísimo.

Contra la satanización recíproca

Sin llegar a tanto, pero avanzando en esa dirección, se nos muestra en estos momentos el "choque de sensibilidades" en torno al fenómeno inesperado e inabarcable de la globalización. El Banco mundial, el Fondo Monetario Internacional, las reuniones de los siete países ricos o de los quince europeos, suscitan en Denver, en Génova, Nueva York, Barcelona o Bruselas, magnas concentraciones, alguna ya de 300.000 manifestantes, en términos de confrontación entre ricos y pobres del mundo, dramáticamente distantes.

Después del 11-S, se enfrentan, a sangre y fuego, el terrorismo internacional y el poderío americano. No trato, Dios me libre, de equiparar éticamente a los contendientes; pero sí de destacar las culpabilizaciones recíprocas, que cargadas de razones, socavan, no obstante, simas muy profundas de resentimiento y de odio, nacidas en buena parte de la satanización del adversario.

Si los países, los partidos, los bloques, fueran sujetos sacramentales, capaces de penitencia y de perdón, sería el caso de ponerlos a todos de rodillas o postrados ante el Dios único, grande y misericordioso -Alá o Eloín, de etimologías tan cercanas- para que les abriera los ojos a las verdades recíprocas y les sustituyera, como en la profecía de Ezaquiel, el corazón de piedra por un corazón de carne (Ez 11, 19).

+Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 


Centrales

¿Creemos en la resurrección de la carne?

Durante este tiempo de Pascua la Iglesia nos recuerda que la resurrección de Cristo da sentido a la fe

Se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

(Salmo 15)

Cada domingo en Misa decimos en el Credo: "Creo en la resurrección de los muertos...".

Pero, ¿creemos realmente en la resurrección de los muertos? Así debiera ser para todos los cristianos, pero los datos estadísticos nos dicen que a muchos les cuesta hacerlo. El estudio "La enseñanza religiosa en los centros escolares", de la Oficina de Estadística y Sociología de la Conferencia Episcopal, recoge que algo más de la mitad de los jóvenes que se encuentran matriculados en clases de religión no creen que haya vida después de la muerte o sólo lo creen en parte.

Estos jóvenes, ante la afirmación "Después de morir algún día resucitaré", el 35,4% manifestó su acuerdo, el 31,2% dijo que estaba de acuerdo en parte y el 33,4% en desacuerdo; en total, el 64,6% de los jóvenes encuestados no lo tenía claro o directamente afirmaba no creer y si recurrimos al informe de la Fundación Santa María sobre la religión y la sociedad en la última década, vemos que hay similitudes en los datos.

Sin embargo, nuestros deseos más profundos contradicen esos datos de las encuestas y destrozan todas las estadísticas, cuando muere un familiar o un amigo, solemos estar tristes por su muerte. La muerte nos hace pensar en lo desconocido y, muchas veces, nos preguntamos si nuestro ser querido estará ya en el cielo con Dios, si tendrá que esperar para resucitar, qué pasará con su cuerpo y con su alma...

Hoy en día, estamos acostumbrados a darle una respuesta a todo. Sin embargo no podemos dar respuesta a muchas interrogantes sobre la muerte y la vida después de la muerte. Por lo mismo, esta realidad suele incomodarnos y angustiarnos.

Ante el hecho de la finitud de la vida terrena, el ser humano busca una salida. Para algunos, el momento de la muerte es el final de nuestra historia. Para otros, que no pueden soportar un fin de lo terreno tan radical, la idea de reencarnación es la que les parece mejor. Para otros, sin embargo, la muerte es pascua, paso hacia algo nuevo y definitivo. Sin embargo, la resurrección no es la proyección de los deseos y de las necesidades humanas, es un don de Dios del que ya disfrutó el hombre en el Paraiso y que recupera definitivamente tras la resurrección de Jesucristo. Este es el quicio fundamental de la fe cristiana: confesar que Cristo ha resucitado.

Según el padre jesuita Jorge Loring, "algunos dicen que la resurrección de Cristo no es un hecho histórico, pues no hay testigos. Este modo de hablar es ambiguo y puede confundir; pues 'no histórico' puede confundirse con 'no real'. La resurrección de Cristo es un hecho que ha sucedido en la realidad. Aunque no haya habido propiamente ningún testigo del hecho de la resurrección, en cuanto tal, es histórica en razón de las huellas dejadas en nuestro mundo y de las que dan testimonio los Apóstoles". Continúa el padre Loring "si aparece un coche en el fondo de un barranco y está destrozado el pretil de la curva que hay en ese sitio, no necesito haber visto el accidente, para comprender lo que ha pasado. De la misma manera puedo conocer la resurrección de Jesucristo".

Vana sería nuestra fe

El Catecismo de la Iglesia Católica, en su número 640, explica así el hecho de la tumba vacía: "En el marco de los acontecimientos de Pascua, el primer elemento que se encuentra es el sepulcro vacío. No es en sí una prueba directa. La ausencia del cuerpo de Cristo en el sepulcro podría explicarse de otro modo (cf. Jn 20,13; Mt 28, 11-15). A pesar de eso, el sepulcro vacío ha constituido para todos un signo esencial. Su descubrimiento por los discípulos fue el primer paso para el reconocimiento del hecho de la Resurrección. Es el caso, en primer lugar, de las santas mujeres (cf. Lc 24, 3. 22- 23), después de Pedro (cf. Lc 24, 12). 'El discípulo que Jesús amaba' (Jn 20, 2) afirma que, al entrar en el sepulcro vacío y al descubrir 'las vendas en el suelo'(Jn 20, 6) 'vio y creyó' (Jn 20, 8). Eso supone que constató en el estado del sepulcro vacío (cf.Jn 20, 5-7) que la ausencia del cuerpo de Jesús no había podido ser obra humana y que Jesús no había vuelto simplemente a una vida terrenal como había sido el caso de Lázaro (cf. Jn 11, 44)".

Pero es la transformación de la vida de los testigos del resucitado la más definitiva prueba de que estaba vivo. "Si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe" (1 Co 15, 14). La Resurrección constituye ante todo la confirmación de todo lo que Cristo hizo y enseñó. Todas las verdades, incluso las más inaccesibles al espíritu humano, encuentran su justificación si Cristo, al resucitar, ha dado la prueba definitiva de su autoridad divina según lo había prometido" (CATIC n651). Y esas verdades se hacen vida en sus discípulos.

 

100 españoles y Dios

Es el título de un libro en el que José María Gironella pregunta sobre lo que significa Dios en sus vidas a un centenar de españoles conocidos entre los que se encuentran personajes como José María Aznar, José María García, Lina Morgan, Manuel Vázquez Montalbán o Sabino Fernández Campo.

Preguntado si cree que existe algo en nosotros que sobrevive a la muerte corporal, Jordi Pujol afirma que sí. "Sobrevivimos a través del alma, y también, en otros aspectos, a través de algunas de nuestras obras. En todo caso, creo en la trascendencia".

La actriz Lina Morgan declara creer profundamente en Dios. "Hoy en día, añade, más que nunca para mí se convierte en una necesidad para poder seguir el día a día". Sobre la resurrección manifiesta: "Tengo que creerlo, sería muy triste pensar que no".

Uno de los periodistas más conocidos de nuestro país, José María García, es mucho más teológico a la hora de expresar su fe en Dios. "Sí ­reconoce-, creo en el Dios de la revelación cristiana, a quien Jesucristo definió como Padre suyo y a quien san Juan definió diciendo Dios es amor". Sobre la resurrección, García asegura que "desde un punto de vista racional entiendo la inmortalidad del alma. Desde la perspectiva de la fe cristiana creo en la resurrección: mucho más que una supervivencia, será una vida gloriosa por participación de la resurrección de Cristo".

 

Los franciscanos ven difícil una salida a la situación que atraviesa Tierra Santa

Al habla con el padre Luis Blanco, Comisario de los Santos Lugares en la Provincia Bética Franciscana

El Comisario de Tierra Santa para la Provincia Bética Franciscana, el padre Luis Blanco, manifestaba el pasado lunes en el programa el Espejo de la Iglesia de la COPE que la situación en Tierra Santa ha llegado a niveles muy preocupantes, "yo he dicho en alguna ocasión -señalaba el P. Blanco- que la situación en Tierra Santa era grave pero que estaban siendo respetados los lugares sagrados. Esto ya no es así". Este franciscano, integrado en la comunidad de Guadalupe, tiene información de primera mano. "El padre Jiménez de Buey, que está en Jerusalén y que ha venido a España esta semana, nos ha transmitido que los palestinos encerrados en la Iglesia de la Natividad no tienen acceso a víveres por lo que los franciscanos se podrían ver en medio de un cruce de disparos si el cerco israelí y la desesperación palestina origina un enfrentamiento en el lugar".

En este sentido, la agencia Fides confirmó que fuerzas especiales del ejército israelí abrieron el fuego y penetraron en el complejo de la Basílica de la Natividad de Belén el día 8 por la noche, desmintiendo la versión dada por el ejército israelí que atribuía el fuego a los refugiados palestinos.

El Padre Luis Blanco declara que la esperanza de encontrar una solución rápida al conflicto no es mucha, pues a pesar de la visita del Secretario de Estado de Estados Unidos y de la presión de Europa, el Primer Ministro israelí, Ariel Sharón, sigue diciendo que continuarán hasta que acaben con el terrorismo. "Los suicidas palestinos no cesan, por eso las perspectivas son poco optimistas", asegura.

Con miedo pero firmes

Según el religioso, los franciscanos están pasando miedo, "el padre Jiménez del Buey, así me lo ha transmitido, pero allí se mantienen, no dejarán la custodia de los Santos Lugares como están haciendo desde el siglo XIV". En sus declaraciones a la COPE, el Padre Blanco reconocía que esto no puede durar mucho tiempo porque, además del peligro de la guerra, está la escasez de víveres, "las reservas se van agotando".

 

Nuevos Obispos para las diócesis de León y Burgos

Monseñor Francisco Gil Hellín, hasta ahora Obispo Secretario del Pontificio Consejo para la Familia, sustituye a Monseñor Martínez Acebes como obispo de Burgos, que cumplió los 75 años de edad el pasado 13 de julio. Era Arzobispo de Burgos desde diciembre de 1992. Con anterioridad, entre 1987 y 1992, fue Obispo de Plasencia.

Monseñor Francisco Gil Hellín nació en Murcia el 2 de julio de 1940. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1964. Es doctor en Teología y licenciado en Teología Moral. Ha sido canónigo penitenciario en las Catedrales de Albacete (1972-1975) y de Valencia (1975-1988). Fue profesor en la Facultad de Teología de "San Vicente Ferrer" de Valencia entre 1975 y 1997 y en Roma del Instituto "Juan Pablo II" para estudios sobre el matrimonio y la familia y del Ateneo Pontificio de la Santa Cruz.

En 1985 fue nombrado Subsecretario del Pontificio Consejo para la Familia, Dicasterio del que fue Secretario entre 1996 y la fecha de su traslado a la sede arzobispal de Burgos.

En León

Por otro lado, el hasta ahora Obispo de Ciudad Rodrigo, Monseñor Julián López Martín, sucederá a Monseñor Antonio Vilaplana Molina, de 76 años de edad, al frente de la diócesis leonesa.

El Obispo electo de León, nació en Toro (Zamora) el 25 de abril de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Zamora. Es doctor en Teología Litúrgica por el Pontificio Ateneo "San Anselmo" de Roma. Fue ordenado sacerdote el 30 de junio de 1968.

En su ministerio sacerdotal, trabajó en la pastoral parroquial en la ciudad de Zamora, fue profesor de religión, canónigo de la Catedral, delegado diocesano de Pastoral Litúrgica y Consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano. Fue asimismo Catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca.

 

Celebrado el VIII encuentro sobre Sacerdocio y Acción Católica

Se ha celebrado en el Escorial el VIII Encuentro General sobre "Sacerdocio y Acción Católica" y el I Encuentro de Seminaristas y Acción Católica, organizados por la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar y el Consejo General de Acción Católica Española.

El tema central del VIII Encuentro ha sido: "Sacerdocio y Laicado, dos 'formas de vida' que se complementan". D. Lorenzo Trujillo, Rector del Seminario de Ciudad Real, ha presentado una conferencia sobre el ser del sacerdote y del laico y la relación entre ellos.

Dos sacerdotes y dos militantes cristianos de la Acción Católica han presentado sus experiencias concretas de relación humana, eclesial y pastoral al servicio de la evangelización en la Iglesia y en el mundo.

Han participado 156 personas, entre sacerdotes y seminaristas presididos por Monseñor Braulio Rodríguez, Obispo de Salamanca y Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS), por don Atilano Rodríguez, Obispo auxiliar de Oviedo y Consiliario de la Acción Católica Española y por doña Beatriz Pascual, Secretaria General de la Federación de Movimientos de Acción Católica. Han participado también don Antonio Cartagena, Director del Secretariado de la CEAS, y los presidentes y consiliarios de los diferentes Movimientos de Acción Católica.

Al mismo tiempo se ha celebrado el I Encuentro de "Seminaristas y Acción Católica". En él, los seminaristas se han acercado a la Acción Católica, como cauce de la Iglesia para la promoción del laicado. Han dirigido el encuentro Beatriz Pascual y José Alberto Güemes, consiliario del Consejo Diocesano de AC de la diócesis de Bilbao.

 


Noticiario diocesano

Medio millar de jóvenes tomaron parte en el Festival de la Canción Misionera

Este año no tenía carácter competitivo

El pasado domingo se celebraba en Badajoz la XV Edición del Festival de la Canción Misionera, en la que tomaron parte quince grupos infantiles y juveniles de toda la diócesis.

El programa se iniciaba a las 10 de la mañana en el colegio Nuestra Señora del Carmen, de los Hermanos Maristas. Durante toda la mañana se llevaron a cabo actividades y dinámicas en las que tomaron parte algunos misioneros. Dichas actividades concluyeron con la celebración de la Eucaristía.

No competitivo

El Festival propiamente dicho daba comienzo a las 16,30 en el Teatro López de Ayala. Cada grupo interpretaba una canción con letra y música compuestas por ellos mismos. Se da la circunstancia de que por primera vez el festival no tenía carácter competitivo y que a la fase nacional infantil, en Salamanca los días 20 y 21 de este mes, o juvenil, en Roquetas de Mar (Almería), el 4 y 5 de mayo, podrán asistir aquellos grupos que lo deseen.

Música y Evangelio

El objetivo de esta actividad es evangelizar a través de la música y obtener fondos con los que financiar actividades misioneras.

El Festival estaba por la Delegación Diocesana de Misiones y Cristianos Sin Fronteras, que cuenta en la diócesis con un área, denominada Voluntarios para la Animación y el Servicio (V.A.S), nacida en junio de 1989 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela. Desde entonces desempeñan su labor allí donde se le necesita, desde la gratuidad, colaborando en tareas de animación y servicio en actividades organizadas desde los diversos organismos de la Iglesia. En nuestra diócesis este servicio nació a primeros de este año. En la actualidad está formado por una docena de jóvenes, y se estrenaba en este Festival con la realización de labores de apoyo y coordinación.

 

Fuente del Maestre envía un contenedor de ayuda a Perú

La organización no gubernamental (ONG) A.L.F.A.S, con sede en Fuente del Maestre, ha enviado un contenedor de ayuda humanitaria a las Hermanas Misioneras de la Virgen para la Formación Cristiana, que se encuentran prestando su servicio en la ciudad peruana de Chachapoyas.

Los 65 m3 del contenedor portan ropa, zapatos, juguetes, alimentos no perecederos, material escolar, libros, etc. En total, unos 20.000 kilos de material con un valor aproximado de 65.000 euros (unos 11 millones de pesetas).

De varias localidades

Todo ello ha sido recogido por los voluntarios de esta ONG, religiosas formacionistas, Cáritas de Azuaga, grupos misioneros, cofradías y otras ONGs. En la recogida de los materiales han participado más de 200 personas en las poblaciones de Fuente del Maestre, Montijo, La Haba, Villafranca de los Barros, Villagonzalo, Puebla de la Calzada, Badajoz, Cáceres, Alcuescar, Valencia de Alcántara y Azuaga.

La gestión del envío corre a cargo del Secretariado Latinoamericano, perteneciente a la Compañía de Jesús, y la financiación del envío proviene de la Obra Benéfico-Social de Caja de Badajoz, quien ha pagado los 7.200 euros (1,2 millones de pesetas) que cuesta enviar un contenedor hasta el puerto de Callao, en Perú.

Según informa esta ONG, ya se está preparando un nuevo envío pues según testimonio de las propias religiosas que reciben el contenedor, el contenido de los mismos dura poco ante la gran carestía existente en la zona. Para ayudas, A.L.F.A.S ha facilitado la cuenta corriente 2010-0033-42-0527967104 de Caja Badajoz.

 

Los Esclavos de María y los Pobres celebran capítulo general

Eligieron nuevo superior y establecieron criterios para los próximos 6 años

El Instituto Religioso de los Esclavos de María y los Pobres, fundados por el sacerdote badajocense don Leocadio Galán, han celebrado su segundo Capítulo General en la Casa Madre de Alcuescar (Cáceres).

De este Capítulo ha salido el nuevo superior general, padre Francisco Javier Roero Suárez, así como los consejeros del Instituto, padres Arturo Muñoz, Rafael Escolano, Arturo Ureña y Fernando Pecero. La elección del nuevo Superior y del consejo estuvo presidida por el obispo de Coria-Cáceres, don Ciriaco Benavente Mateos, quien animó al nuevo gobierno a ser fieles al carisma fundacional.

Además, este capítulo ha servido para evaluar la marcha del Instituto, para lo que ya se venía reflexionando desde hacía algunos meses.

De cara al futuro, los Esclavos de María y los Pobres quieren avanzar en la formación de sus miembros, crear un voluntariado juvenil, impulsar la rama seglar del Instituto o en una mayor presencia en el mundo obrero.

Todas las reflexiones y conclusiones de este Capítulo General quedan recogidas en un documento final que, junto con las Constituciones y el Directorio, marcarán el camino de este Instituto religioso para los próximos 6 años.

 

V Maratón de Cuentos Solidarios de Medicus Mundi

La Organización no Gubernamental Medicus Mundi organizará el próximo sábado, día 20 de abril, su quinto Maratón de Cuentos Solidarios. El Maratón, que dará comienzo a las 12 de la mañana, se prolongará hasta las 8 de la tarde y se llevará a cabo en varias ciudades españolas como Mérida, Badajoz, Albacete, Madrid y Barcelona.

En Badajoz, será en el salón de actos de Caja Badajoz, en el Paseo de San Francisco, y en Mérida en el centro cultural Alcazaba.

El Maratón tiene como objetivo transmitir valores y servir para que los niños conozcan cosas de otras culturas.

Por otro lado, Medicus Mundi organiza para este lunes a las 20,15 una conferencia en la Facultad de Medicina sobre Globalización y desigualdad en la que intervendrá el catedrático de Economía aplicada de la Complutense don José Antonio Alonso.

 


Al paso de Dios

La Confirmación

El Obispo celebra el Sacramento de la Confirmación durante todo el año ­con excepción de la cuaresma-, pero es a lo largo de la Pascua hasta Pentecostés el tiempo oportuno para recibirlo.

A la Confirmación se llega tras aprender a vivir la fe de la Iglesia: es el final de un camino de maduración que cada bautizado ha de hacer acompañado de la comunidad cristiana, sobre todo, en la catequesis parroquial.

Se celebra en un rito comunitario y festivo, en el que los confirmandos están arropados por los más cercanos a ellos en el afecto y en la vida cristiana (padres, padrinos, educadores, catequistas y otros miembros de la parroquia), y en el que el Espíritu Santo les enriquece con sus dones, para que den los frutos que se esperan de ellos.

Con los cristianos que cada año se confirman, la Iglesia se hace más joven, porque estas nuevas generaciones se incorporan a ella con su nuevo modo de ser y de vivir. Pero sería ingenuo por mi parte, si no advirtiera que esta descripción de la cosas sólo se da en unos pocos de entre los miles que se confirman. No obstante, y a pesar de esta pobre estadística, hemos de seguir haciendo las cosas con la confianza en que la autenticidad va a ir ganando terreno y en que recibir la Confirmación va a ser para ellos el comienzo de unas vidas que, si siguen madurando fielmente lo recibido, terminarán incorporándose a pleno rendimiento en la misión de la Iglesia y dando testimonio de la fe en el mundo.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)

 


Liturgia del domingo

Celebramos el III Domingo de Pascua

Palabra de Dios

Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33

El día de Pentecostés se presentó Pedro con los once, levantó la voz y dirigió la palabra: Escuchadme israelitas: Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice: &laqno;Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua y mi carne descansa esperanzada. Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia». Hermanos, permitidme hablaros con franqueza. El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo &laqno;que no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción», hablaba previendo la resurrección del Mesías. Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos. Ahora exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo.

Salmo 15, 1-2 y 5, 7-8. 9-10. 11

R. Señor, me enseñarás el sendero de la vida.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien".
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.

Bendeciré al Señor que me conseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Carta 1ª de san Pedro 1, 17-21

Queridos hermanos: Si llamáis Padre al que juzga a cada uno, según sus obras, sin parcialidad, tomad en serio vuestro proceder en esta vida.

Ya sábeis con qué os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cor dero sin defecto ni man cha, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por nuestro bien.

Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria , y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza.

Evangelio según san Lucas 24, 13-35

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús, en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: ¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino? Ellos se detuvieron preocupados. Uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabe lo que ha pasado allí estos días? Él les replicó: ¿Qué? Ellos le contestaron: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo; cómo le entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que Él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves, hace dos días que sucedió esto. Es verdad, que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les ha- bían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no le vieron.

Entonces Jesús les dijo: ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario para que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a Él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante, pero ellos le apremiaron diciendo: Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída. Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Él desapareció. Ellos comentaron: ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras? Y levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once con sus compañeros, que estaban diciendo: Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón. Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo había reconocido al partir el pan. han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

15, lunes: Hch 6, 8-15; Jn 6, 22-29.
16, martes:
Hch 7, 51-8; Jn 6, 30-35.
17, miércoles:
Hch 8, 1b-8; Jn 6, 35-40.
18, jueves:
Hch 8, 26-40; Jn 6, 44-51.
19, viernes:
Hch 9, 1-20; Jn 6, 52-59.
20, sábado:
Hch 9, 31-42; Jn 6, 60-69.
21, domingo: Hch 2, 14a. 36-41; 1P 2, 20b-25; Jn 10, 1-10.

 

Comentario litúrgico

Se puso a caminar con ellos

LA liturgia de hoy nos presenta una de las páginas más bellas y emotivas del evangelio según san Lucas. Es una estupenda catequesis sobre el misterio que estamos celebrando en estos días de Pascua.

Sitúa la acción en el desconcierto de unos discípulos de Jesús que en la mañana del domingo de resurrección no se han enterado de nada y andan despistados. Este detalle sitúa el relato en una actualidad rabiosa pues de desconcierto y de no entender nada sabemos bastante los hombres de hoy, aunque seamos y nos reconozcamos cristianos.

Ese punto de arranque nos invita a seguir leyendo el texto que presenta a Jesús de incógnito que, para dar un poco de luz aquellas dos mentes ofuscadas, recurre a las Escrituras comenzando por el Antiguo Testamento y terminando con los últimos acontecimientos.

Ese ministerio de iluminación de Cristo Resucitado no se agotó aquel día sino que perdura en la Iglesia pues, como nos enseña el Vaticano II, cuantas veces se proclama las Escrituras en la liturgia es Cristo quien enseña a los suyos. Se nos recuerda que la Palabra de Dios es el lugar al que hemos de recurrir cuantas veces necesitamos dar un impulso a nuestra vida de fe.

Después, vino la luz refulgente de la Eucaristía que les confirmó que era Jesús quien se puso a caminar con ellos. Domingo a domingo estamos invitados a vivir de un modo personal esa constatación emocionante: que Jesús sigue caminando con nosotros, aunque nuestra fe vacile y nuestros ojos no vean. Este es el camino recorrido millones de veces a lo largo de la historia del cristianismo. ¿Lo estamos recorriendo en esta Pascua?

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

16 de abril: san Fructuoso de Braga (+ 665)

ColÓquese el lector ante un monje del siglo V en el Bierzo leonés de la España Visigoda... si puede, reconozco que no es fácil.

Era sacerdote y peregrino. No pudo viajar a Tierra Santa por falta de seguridad. ¿Les suena de algo esta circunstancia? Jerusalén significa "Ciudad de paz", pero debe referirse sólo a la paz celestial...

Frutuoso no se desanima y continúa sus ímpetus viajeros, pues la peregrinación no es turismo religioso, sino un viaje interior en el que le ponemos fácil a Dios que nos llene totalmente. ¿A dónde cree el piadoso lector que se dirige nuestro hombre? Pues a Mérida, naturalmente, para visitar la basílica de Santa Eulalia.

A este buen cura peregrino lo eligen Abad de Dumio y, como tal, asiste al Concilio de Toledo del 656 y allí lo nombran Arzobispo de Braga, una de las metrópolis más importantes del reino Visigodo.

Es ahora cuando escribe las famosas reglas monásticas y cartas teológicas a San Braulio de Zaragoza y políticas al rey Chindasvinto. Políticas sí: unos bellísimos escritos exigiendo amnistía y libertad para los presos políticos.

A mi me cae "dabuten" este santazo por ser hombre de paz y libertad al mismo tiempo, por gran orante y maestro de oración, además de viajero, que es tanto como ser inteligente. También me ayuda a valorar la cripta eulaliense de Mérida que nos permite pisar, quince siglos después, los mismos suelos que Fructuoso para venerar a la bendita Mártir. ¿Ven ustedes cómo no era tan difícil situarse en el siglo V?

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

15, lunes: Abundio, Crescente, Marón, Eutiquio y Vitorino.
16, martes: Benito José Labre, Cayo, Drogón, Fructuoso de Braga.
17, miércoles: Acacio, Aniceto, Donanio, Elías, Inocencio.
18, jueves: Antusia, Apolonio de Roma, Atanasia, Eusebio, Perfecto.
19, viernes: Elfego, Geroldo, Jorge de Antioquía, León IX, Mapálico.
20, sábado: Anastasio de Antioquía, Aniceto, Inés, Marcelino, Vihonio.
21, domingo: Anselmo de Canterbury, Anastasio I, Apolonio, Román.

 


Contraportada

El hombre más poderoso del mundo editorial italiano se convierte al catolicismo

Leonardo Mondadori publica su conversión en un libro de su propia editorial

Leonardo Mondadori, el hombre más poderoso del mundo editorial italiano y hasta hace poco uno de los millonarios más cínicos y antirreligiosos de Europa, acaba de hacer público su conversión al catolicismo. Y como clásico editor, ha hecho sus revelaciones en un libro: titulado "Conversión. Una Historia personal", publicado por su propia editorial, y que consiste en un testimonio-entrevista realizado a dos con otro converso famoso: el periodista Vittorio Messori.
En una entrevista concedida al periódico italiano "Corriere della Sera" Mondadori confiesa que lo que le da miedo "no es el riesgo de que me consideren pasado de moda, lo que temo es que no me comprendan". Mondadori declara que "el Evangelio es realmente el manual de instrucciones para el uso del hombre".

La obra, que ya vendió más de 30.000 ejemplares y que ha revolucionado el mundo laicista italiano refleja, según palabras del periodista Michelle Brambila del diario "Corriere della Sera", cómo Mondadori "ha abrazado la mayor de las ortodoxias católicas, es decir, va a Misa todos los domingos, tiene un director espiritual, frecuenta habitualmente los sacramentos y en particular la confesión, y por último, ha decidido él, divorciado dos veces, hombre con fama de donjuán, vivir soltero en castidad".

En una entrevista concedida al periodista, Mondadori confiesa que "lo que me da miedo no es el riesgo de que me consideren pasado de moda, lo que temo es que no me comprendan. Habrá alguno que dirá: míralo, tiene un tumor, se va a morir, y entonces se arroja en brazos de la religión".

El poderoso hombre de la imprenta señala que su conversión fue un proceso largo y paulatino. "Fue una sensibilidad que ha ido creciendo. Entendámonos, con muchas caídas, pero siempre con la voluntad de levantarme de nuevo".

Una conversación larga

"Recuerdo una comida con Pippo Corigliano señala, el responsable de las relaciones públicas del Opus Dei. Era en 1992, y en aquel tiempo, la religión no me interesaba lo más mínimo, y menos aún la Iglesia. Pero sentía que mi vida estaba, ¿cómo decirlo?, llena de errores. Cargaba ya sobre mis espaldas dos divorcios, tres hijos de dos mujeres distintas. Corigliano me impresionó mucho. Decidí tener otros encuentros con él. Incluso empecé a pedirle consejo. Él fue muy discreto. Me dijo: si estás abierto a estas cosas, te presentaré a un sacerdote".

Mondadori cuenta luego que, tras conocer al sacerdote, "me empecé a fiar de él, a seguir sus sugerencias. Y poco a poco, siguiendo lo que me decía, me di cuenta de que encontraba las respuestas que buscaba. Me invadió un gran entusiasmo, quería cambiar toda mi vida de golpe. Y él, el sacerdote, con gran realismo, me frenaba: no tengas prisa, me decía, Dios no te pide imposibles, ve con calma".

Pero ¿qué convenció a este hombre de que el cristianismo era la verdad? Responde: "la constatación de que el Evangelio es realmente el manual de instrucciones para el uso del hombre. Que Jesucristo es realmente la respuesta a todos nuestros interrogantes. Que sólo quien sigue a Cristo se realiza plenamente. Ésta ha sido la primera prueba, con la que me he encontrado. Además se añadió otra: la oración. He experimentado que cuando se pide algo a Dios con sinceridad y con recta intención, siempre nos escucha".

La confesión

Para Mondadori, uno de los momentos más intensos de su vida fue el encuentro con la Confesión. "Me acordé de cosas que había olvidado. Y luego me sentí en paz con Dios. Feliz", señala.

Para Mondadori, "la Iglesia ha quedado como el último baluarte contra las locuras de nuestro tiempo. También aquí la vida me ha demostrado que quien sigue esa ortodoxia católica que funciona desde hace dos mil años, nunca queda defraudado".

ACI

 


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