Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://198.62.75.5/www1/camino/camino.html

Número 475. 9 de marzo de 2003

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

 


Portada

 

Preparar la visita del Papa con el ejercicio de la vida cristiana es asegurar que fructifique

Mensaje de los obispos españoles con ocasión de la visita de Juan Pablo II a España

Con motivo de la próxima visita del papa Juan Pablo II a España, la quinta de su pontificado, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, hacía público un Mensaje en el que se invita a todos los cristianos a acoger a Su Santidad que "pese a su fragilidad física, es un testimonio viviente de la fortaleza espiritual".

Los obispos españoles, además, ahondan en la figura de los santos, y expresan su gozo personal y "el de toda la comunidad cristiana de España" por las cinco canonizaciones que el Papa Juan Pablo II realizará durante su visita. "La canonización de estos miembros de la Iglesia -dice el Mensaje- nos recuerda que la santidad es también posible y realidad viva en nuestro tiempo y que todos los bautizados están llamados a ser santos"

En su Mensaje, los obispos españoles ven esta visita como un "motivo más de esperanza para la Iglesia", e invitan de modo muy especial a los jóvenes a que participen en el encuentro con Juan Pablo II, pues hacia ellos "el Papa ha mostrado siempre su particular predilección y cariño".

Además, quieren los obispos que, ya desde ahora, se prepare este encuentro "con la oración, las catequesis y con el ejercicio fiel de la vida cristiana", que es la manera de que esta visita pueda dar sus frutos.

 


Editorial

La paz también viene del cielo

A no pocos observadores de la opinión pública, incluso a los llamados "líderes de opinión" que saben de todo ­no conocemos si mucho o poco-, les tiene muy sorprendidos la presencia continuada en el primer plano de la agenda informativa de Juan Pablo II, desplegando una gigantesca actividad pacificadora, a fin de parar una nueva guerra contra Irak que los más avezados analistas internacionales juzgan inevitable. Les deja perplejos la tenacidad y perseverancia en este "imposible" empeño de un Papa octogenario.

En pocos días, el Santo Padre ha recibido al secretario general de la ONU, Kofi Annan; al primer ministro del Reino Unido, Tony Blair; al presidente del Gobierno español, José María Aznar; al viceprimer ministro iraquí, Tarek Aziz, así como al ministro alemán de Exteriores, Joschka Fischer. El último, que sepamos, al primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Además ha enviando como mensajeros suyos a Bagdad y Washington a los cardenales Etchegaray y Pio Laghi, respectivamente.

Quienes quieran interpretar esta labor pacificadora del Papa en una clave simplemente política, por muy lícita que ésta sea, o buscaran una interpretación oportunista, estarían en un mezquino error.

La clave en que se mueve Juan Pablo II es fundamentalmente de fe, ética y moral; la de quien sabe y proclama que la gloria de Dios -como se dijo por unos ángeles en la primera Nochebuena de la historia- está unida indisolublemente a que los hombres tengan paz.

La paz, por tanto, también viene del Cielo, aunque a algún gobernante nuestro le pese. Oremos, por tanto, para que Dios nos la conceda. Y en este caso no es legítimo "ir con el mazo dando". Lo dice el Papa.

 


Carta del Arzobispo

Dios llama a través de nosotros

Apuntes para el Día del Seminario

Viñadores, segadores, pastores y pescadores. Por estas u otras semejanzas, tan queridas por el Maestro, ha entendido siempre la Iglesia a aquellos de sus fieles, llamados especialmente por Dios al seguimiento total de su Hijo, que, injertados sacramentalmente en su sacerdocio y en la sucesión apostólica, como obispos, presbíteros o diáconos, son servidores del Pueblo de Dios en los ministerios de la palabra, del pan, del perdón y de la caridad.

Excusen la retahíla, un poco apelotonada, pero así les evito otras complejas argumentaciones doctrinales sobre el sacerdocio cristiano que encontrarán fácilmente en el Catecismo de la Iglesia o en cualquier manual de Teología. Vamos a reducir nuestro angular a una franja concreta del tema: los presbíteros de la Iglesia en este tiempo y lugar, los curas en una palabra; y, dentro de esa franja, una banda aún más estrecha: los aspirantes al sacerdocio, seminaristas en el lenguaje llano. ¿Y por qué? Porque éstos son ahora un bien escaso y su disminución empobrece a la Iglesia y frena la evangelización.

Estoy al tanto, ¿cómo no? de las advertencias de algunos en sentido de que la Iglesia no es el clero, y de que el laicado, con pleno desarrollo bautismal, puede cubrir muchas áreas de la comunidad creyente y de la evangelización, antes reservadas a los ministros ordenados. Cierto que es así, pero los laicos comprometidos suelen reclamar más al sacerdote que los cristianos del montón. Ese tema es de más calado, pero cae fuera de nuestro angular.

No quiero perderme tampoco en cómputos estadísticos, valoraciones sociológicas y pronósticos aproximativos sobre la crisis de vocaciones. Todo eso se está haciendo hoy por otros y muy bien; pero, por mucho que se cuenten las manzanas, no sube el peso de la cesta. Miremos el nivel de la botella con ánimo resuelto de elevarlo hacia arriba sin trucos ni sucedáneos. Se trata, ni más ni menos, que de dar con la tecla de un acertado y concertado fomento de las vocaciones. Promover las vocaciones, aunque se utilicen los términos profanos de campaña, estrategia, recursos y objetivos, es movilizar nada menos que el corazón de Dios para la llamada y el corazón de los hombres para la respuesta.

Cristo reclama este proceso en la parábola de los viñadores, llamados, desde la amanecida hasta el atardecer, personal y sucesivamente por el insistente dueño de la hacienda, cuando andaban ociosos en la plaza: "Venid también vosotros a mi viña" (Mt 20,4) Y, con mayor razón todavía, sigue resonando en mis oídos y en mi conciencia de pastor, el mandato formal de Jesús: "La mies es mucha y los obreros son pocos; pedid al Señor de la mies que envíe obreros a su mies" (Mt 9,38).

La oración, imprescindible

La pastoral de las vocaciones tiene, pues, como primer mandamiento del fomento formal de las mismas, la oración al Vocante, al Autor de la llamada. ¿No asoma aquí una cierta contradicción, enormemente sugestiva, como todas las paradojas del Evangelio? Resulta que el autor de la llamada y del envío, el que lleva la iniciativa de todo el proceso y el que quiere, más que nadie, que no falten obreros a su viña ni pastores a su grey, nos pide luego que se lo pidamos a El. Con lo cual nos da arte y parte en un proceso en el que, de suyo, todo es gracia. Siempre hace falta algo nuestro, como soporte de la gracia y del milagro. Diríamos de algún modo que no hay Vocación sin agentes vocacionales. Nos viene a la memoria el título de la vieja película francesa "Dios tiene necesidad de los hombres".

Cabe hablar, por tanto, de algunas intervenciones humanas que propician y aseguran en cierta medida la Llamada siempre libre, soberana y misteriosa del Único que hace resonar su voz en el corazón humano. ¿Recuerdan aquellos sonidos nocturnos que despertaron por tres veces consecutivas al joven Samuel, hasta que el sacerdote Elí los descubrió como voz de Yavé? "Dile, le dijo: Habla, Señor, que tu siervo escucha" (I Re 3,10). Detrás estaban también, no sólo la esmerada educación israelita del niño en el templo de Jerusalén, sino las oraciones y santidad de su madre.

Siendo la oración un resorte indispensable y seguro para recabar de Dios el don de la vocación y del envío de profetas o de apóstoles, no agota, sino que más bien necesita, otros concursos humanos. El ejemplo aún más vivo y elocuente es el que nos depara Juan el Bautista, cuando, acompañado por dos de sus discípulos a orillas del Jordán, "fijándose en Jesús que pasaba, les dice: He ahí el Cordero de Dios. Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús" (Jn 1,36).

Y las mediaciones, "necesarias"

Lo demás ya lo sabemos. Los dos discípulos se marcharon con Él a su casa y uno de ellos, Andrés, "se encuentra a su hermano Simón y le dice: Hemos encontrado al Mesías y le llevó donde Jesús". Juan lleva a Andrés a Jesús; Andrés le lleva a su hermano, a quien Jesús le dice a quemarropa que será llamado Piedra, Pedro, insinuando sus destinos altísimos. ¿Qué más queremos ver que el que Pedro necesitara dos agentes vocacionales antes de la llamada directa?

Curioso. Entre los doce apóstoles había dos parejas de hermanos: la de Andrés y Pedro, la de Santiago y Juan. Algo nos dice esto del papel de la familia en la transmisión y educación de la fe, en los gérmenes de la vocación que, tanto en Israel como en la Iglesia, brotan en las familias creyentes. En cuanto a los demás apóstoles, Jesús los fue llamando uno tras otro para ser pescadores de hombres, o simplemente, como en el caso de Mateo, para seguirle sin condiciones.

Respuesta libre y generosa

Ninguna de estas mediaciones o contextos humanos puede suplantar a la otra decisión libre que compone el binomio vocacional: la respuesta del llamado. Ni la familia, ni los amigos, ni la Iglesia misma, pueden suplantar al interesado. Recuerden,si no, al otro muchacho del Evangelio: Anda, vende tus bienes y dalo a los pobres, y luego, ven y sígueme. El chico se marchó triste porque era rico. Así se nos marchan hoy de los seminarios, acabado el bachillerato, a las puertas de una Universidad que les promete puestos relevantes en la sociedad, al reclamo del amor humano, con toda su belleza y atractivos. Pero otros se quedan, o vienen "de la calle" al Seminario con brillantes carreras acabadas. ¿Por qué lo uno y lo otro? Hay que pedirle a Dios que intervenga suavemente en el corazón y en la voluntad de los que titubean ante su llamada. Alerta pues, todos, porque los sacerdotes son cosa de laicos.

En el orden humano el fomento de vocaciones, una labor tan noble como necesaria en la Iglesia de hoy, si se entiende como es debido, ha de desplegar, como dicen los militares, una estrategia multilateral: familia, catequesis, escuela cristiana, profesores de religión, asociaciones infantiles o juveniles, escolanías y coros parroquiales. Otorgo especial relieve en este retablo a los maestros, los catequistas o animadores de grupos. Siempre que, como el Bautista y San Andrés apóstol, tengan agallas y garbo para descubrir a sus educandos el rostro de Jesús, darles paso al encuentro con El y acompañarlos en el camino de Emaús, que no otra cosa es el Seminario.

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 


Centrales

Los jóvenes españoles, invitados de manera especial al Encuentro con Juan Pablo II

"El Papa ha mostrado siempre su particular predilección por ellos", dice el Mensaje

En la pasada Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, donde se aprobó la Nota Pastoral "La paz, don de Dios e imperativo moral" de la que dimos cuenta en el número anterior, se presentaba el Mensaje de los Obispos españoles "Seréis mis testigos", con el que la Conferencia episcopal quiere "anunciar el próximo viaje apostólico de Juan Pablo II a España, que será sin duda un acontecimiento de gracia para la Iglesia". Al comienzo del texto, los Obispos españoles expresan su gratitud por "acoger de nuevo, por quinta vez, al Vicario de Cristo que, pese a su fragilidad física, es un testimonio viviente de la fortaleza espiritual". Y piden a todos los cristianos que oren "ya desde ahora por el fruto de este viaje, que constituye un motivo más de esperanza para la Iglesia de este nuevo milenio".

Para los prelados, "la visita del Santo Padre acrecentará sin duda nuestra vocación y dinamismo apostólicos. Su sola presencia es un estímulo más para gastar y desgastar nuestras vidas al servicio del Evangelio de Cristo y de los hombres con la misma entrega que hace de su persona, objeto de nuestra más profunda veneración".

Motivos para la esperanza

En este Mensaje, quieren los obispos mirar la realidad con esperanza, por cuanto que "muchos son los motivos para la esperanza capaces de reafirmar la certeza de que también hoy, si arrojamos las redes como Pedro en el nombre del Señor, será abundante la pesca. La sed, a veces inconfesada, de Dios; la búsqueda de sentido de una vida plena y feliz; el deseo de responder con acierto al reto de los graves problemas que tiene la humanidad y que afectan a los derechos inalienables de las personas, en especial de los más pobres y olvidados, nos anima a ofrecer el don de Cristo, como la respuesta vital al hombre y a los anhelos más profundos de su corazón".

En su segundo punto, el texto episcopal ahonda en la figura y el mensaje de los santos, pues "en ellos ha brillado con fuerza seductora el testimonio de Cristo". Así, los obispos expresan su gozo personal y "el de toda comunidad cristiana en España" al anunciar las cinco canonizaciones que realizará Juan Pablo II durante su visita . "La canonización de estos miembros de la Iglesia -continúa diciendo el Mensaje- nos recuerda que la santidad es también posible y realidad viva en nuestro tiempo y que todos los bautizados están llamados a ser santos sea cual sea su estado y condición. Los nuevos santos han enriquecido a la Iglesia con diferentes carismas pero sus diferencias no han eclipsado el don común que les une: el amor a Cristo y a los hombres".

Ser testigos

Desde el testimonio de los santos, los obispos exhortan a los cristianos "a renovar vuestra fe y experiencia de Cristo; a seguirle con fidelidad mediante la práctica de sus mandamientos y de sus bienaventuranzas; a acercaros al hombre de hoy, en especial a los alejados y los pobres, con el testimonio limpio y sencillo de la fe mostrando la vida nueva que hemos recibido del Señor. En definitiva, os exhortamos a ser testigos".

Ahondando en este "ser testigos", el Mensaje afirma que "acertaremos en la nueva evangelización si unimos sin vacilaciones, como quiere el Concilio Vaticano II, la profesión de la fe  y la vida de fe, es decir, si lo que confesamos con nuestros labios lo hacemos verdad con las obras de nuestras manos". Para ilustrar esto, los Obispos recurren, de nuevo, a los próximos santos: "la valentía y fortaleza apostólica con que los nuevos santos se entregaron sin reservas a Dios y a los hombres, y el fruto abundante de su entrega, es el mejor estímulo para saber que Dios siempre está al lado de quienes se fían de Él, y hace fecundos todos sus trabajos".

Los jóvenes

Especial hincapié hace el Mensaje en la llamada a los jóvenes "queremos invitar de modo especial a los jóvenes, hacia quienes el Papa ha mostrado siempre su particular predilección y cariño instituyendo incluso las Jornadas Mundiales de la Juventud. El Papa confía en vosotros. Cuenta con vosotros para el anuncio del Evangelio a las nuevas generaciones; os considera los 'centinelas del mañana', es decir, los que vigilan a la salida del sol para ponerse en camino y comunicar la única verdad que salva: Jesucristo, el Señor". Esta es la razón por la que Juan Pablo II, según afirman los obispos, "ha querido dedicaros un acto especial en la tarde de su llegada, para alentaros en vuestra vocación de apóstoles y testigos del Señor".

Por eso, animan a los jóvenes a "vivir vuestra fe con la fuerza de la juventud y el gozo de ser amigos fieles de Cristo que no se arredran ante las dificultades sino que se crecen frente a ellas con la esperanza puesta en quien es el camino, la verdad y la vida".

También para los jóvenes ponen como ejemplo a los santos: "los santos que el Papa canonizará fueron jóvenes como vosotros, llenos de energía, ilusión y ganas de vivir. Mirad a los santos, queridos jóvenes, que son auténticos modelos de humanidad. No malgastéis vuestra vida que es el mayor tesoro recibido de Dios para servir a los hombres y alcanzar la plenitud de la felicidad. Dejaos seducir por Cristo y encontraréis, ya aquí, la vida eterna".

"Los obispos españoles -continúa este Mensaje- confiamos en vosotros, en vuestras capacidades y entrega y sabemos que también hoy podéis responder a la llamada de Cristo que pasa a vuestro lado". Terminan los obispos invitado a todos los jóvenes españoles a que participen en el encuentro con Juan Pablo II, "acudid a la cita, traed a vuestros amigos, los que creen y los que buscan, decidles que vosotros habéis encontrado al Señor y queréis mostrárselo. ¡Sólo Dios sabe qué puede hacer una invitación sincera, amigable, cuando se trata de poner a otros en el camino de la Vida!".

En el punto final de este Mensaje, los obispos ven la visita de Juan Pablo II como "una gracia de Dios para fortalecer el testimonio cristiano de nuestras comunidades cristianas y de cada bautizado". Aunque, advierten, que "el fruto de la visita, sin embargo, dependerá también de nuestra preparación que desde ahora queremos estimular mediante la oración, las catequesis preparadas para esta ocasión, y en general mediante el ejercicio fiel de la vida cristiana".

 

Así lo han denunciado el Patriarca latino de Jerusalén y el Custodio franciscano de Tierra Santa

Israel está levantando un nuevo "muro de la vergüenza" que rodea Belén

El patriarca latino de Jerusalén y el custodio franciscano de Tierra Santa han enviado un mensaje a los presidentes de las conferencias episcopales del mundo para denunciar que "un muro aísla Belén".

El texto, firmado por Su Beatitud Michel Sabbah y el padre Giovanni Battistelli OFM, se dirige a los representantes de los episcopados para pedirles: "por favor, hagan todo lo que puedan: a través de sus gobiernos, ante la embajada israelí de su país, ante el mismo gobierno israelí".

Un nuevo "muro de la vergüenza"

"Las autoridades militares israelíes han tomado la decisión de separar los Territorios Palestinos de Israel a través de un muro que recorre todo el país. Las obras han llegado ahora a Belén". "A causa de la decisión israelí 60 familias cristianas, cerca de la Tumba de Raquel, en la entrada de Belén, están siendo rodeadas, aisladas y privadas de todos los servicios, sólo cuentan con una pequeña entrada, a través del muro de diez metros de alto, que aísla también la ciudad de Belén de Jerusalén y de los demás territorios", añade el mensaje.

"Dirigimos también este llamamiento urgente a todo el mundo cristiano --dicen los dos representantes católicos--: Por favor, antes de que sea demasiado tarde, ¡hagan algo para que Belén siga siendo una ciudad a la que se pueda ir, en la que se pueda rezar y vivir en paz; convenzan a las autoridades israelíes a detener la construcción del muro en la entrada de esta auténtica ciudad santa de los cristianos, la ciudad de Belén!". El patriarca considera, asimismo, que existe el peligro de que la cuestión iraquí haga olvidar el drama que se vive en Tierra Santa.

Esta medida, concluyen, podría llevar a los cristianos, que ahora se sienten "encerrados y amenazados" a emprender el camino del éxodo.

También Sarajevo y Bagdad

Poco antes del mensaje anterior, el mencionado Patriarca latino de Jerusalén, junto con el Arzobispo de Sarajevo, Cardenal Puljic, y con el Patriarca de Babilonia de los Caldeos (Irak), Su Beatitud Bidawid, unían sus voces a la del Papa en un fuerte llamamiento por la paz en el contexto de la crisis iraquí.

"En esta hora de preocupación internacional, todos sentimos la necesidad de dirigirnos al Señor para implorar el gran don de la paz. Nosotros, que hemos vivido o aún estamos viviendo la tragedia de la guerra queremos decir al mundo entero, en especial a los poderosos de la tierra: no entréis en el camino de la guerra, porque no tiene salida", advirtieron.

Desde la Iglesia en Jerusalén, Sarajevo y Bagdad, el mensaje se dirige a todos, creyentes y no creyentes, hombres y mujeres de buena voluntad y en particular "a quien tiene la responsabilidad y el poder de decidir sobre el futuro, para que pueda hacer prevalecer el buen sentido y el diálogo".

"No nos dejéis solos, por que el mundo hoy necesita construir la esperanza de la paz", concluyeron Su Beatitud Sabbah, el cardenal Puljic y Su Beatitud Bidawid.

(Agencias)

Según un grupo de expertos reunidos en un Congreso en Roma

La Biblia "en familia", clave para la Nueva Evangelización

Lejos de grandes estrategias, introducir la meditación de la Biblia en todos los hogares sería un paso decisivo para la nueva evangelización.

Monseñor Carlo Ghidelli, obispo de Lanciano-Ortona y biblista, hizo esta propuesta en el XI congreso nacional del Apostolado bíblico de la Conferencia Episcopal Italiana.

"Analfabetos bíblicos"

En el encuentro, Rinaldo Fabris, presidente de la Asociación Bíblica Italiana, apuntó que entre los fieles se detecta falta de familiaridad con las Sagradas Escrituras e incluso una escasa "alfabetización" bíblica general.

De hecho, aunque por un lado se registra entre la gente la petición creciente de poseer una Biblia -junto al deseo sincero de adentrarse autónomamente en su interpretación-, por otro lado existe una "cierta resistencia comunitaria a la aproximación escriturística", añadió monseñor Ghidelli.

En el encuentro se indicó la importancia de actualizar el método de forma que se sepa prevenir el riesgo del intelectualismo en el acercamiento a los textos sagrados o una aproximación basada sólo en la sugestión de cierto resurgimiento bíblico que se detecta fuera de la Iglesia.

Al respecto, el director de la oficina catequística de la diócesis de Rímini --también miembro de la Asociación Bíblica Italiana--, Guido Benzi, subrayó la importancia de "no perder de vista que la Biblia, en cuanto a la voz de Dios que habla a su pueblo, debe ponerse en manos de todos, no sólo de unos pocos".

Sin embargo, también puntualizó que "hay que recordar a los fieles, pero especialmente a los no católicos, que la auténtica interpretación de las Sagradas Escrituras se da sólo en el interior de una dimensión de fe".

"Como decía San Agustín -concluyó-, la Escritura hay que leerla sentados en las rodillas de nuestra Madre, la Iglesia".

(Zenit)

 


Información diocesana

 

Su caso es especial, al contar el nuevo diácono con 53 años

Ordenado de diácono Gregorio de Prado Carrasco

El pasado sábado recibía el diaconado Gregorio de Prado Carrasco, de manos del Arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor Antonio Montero.

A la ordenación asistieron unos cincuenta sacerdotes, así como unas 250 personas, entre familiares y amigos del nuevo diácono.

Caso algo especial

El caso de Gregorio llama la atención de manera especial, sobre todo, por la edad del nuevo diácono: 53 años, no muy usual en nuestra diócesis. Antes de entrar en el Seminario, con 49 años, de Prado Carrasco trabajaba como auditor en un banco

Como él mismo relataba, "siempre he sentido algún 'gusanillo', alguna inquietud. Luego entré en el banco y esas inquietudes se aparcaron y empecé a vivir mi vida. Recuerdo que el primer destino fue Altea (Alicante) y de allí estuve viajando casi 14 años con el banco hasta que, cansado de viajar, pedí plaza en Alburquerque. Durante todos estos años estaba totalmente alejado de la Iglesia, sólo bodas, bautizos y comuniones y algún que otro entierro. Sin embargo, a raíz de una Semana Santa en San Vicente, después de muchos años me confesé y a partir de ahí surgió todo, además, tuve la suerte de coincidir con una gran persona, Rafael Navarrete, que también me ayudó mucho".

Como él mismo reconoce, cuando hizo pública su decisión, pocos prestaban crédito a lo que decía, incluso su propia familia, "en casa fue un bombazo, mis hermanas se estaban oliendo algo, pero mi madre perdida totalmente, ni se lo imaginaba. La primera impresión fue un disgusto y yo, ahora, lo comprendo porque después de tener una vida hecha, con una situación estable, con un buen sueldo... dejarlo todo por una cosa que a lo mejor no fragua... eso era lo que ella temía. Pero, pasado el tiempo, ahora está contentísima y felicísima". Precisamente, esto mismo destacaba Monseñor Montero en la homilía de la ordenación, al poner como ejemplo para los seminaristas presentes en la celebración, a Gregorio, que lo había dejado todo por Jesucristo aun teniendo su vida ya organizada.

De sus años pasados en el Seminario comenta que, a pesar de la diferencia de edad incluso con alguno de sus profesores, se ha llevado bien con todos, "con mis compañeros... había alguno que podía ser hasta mi hijo. Pero la verdad es que bien, a veces hacía de consejero, algunas otras yo les reñía, otras ellos a mi... lo normal".

Planes de futuro

Ahora, tras su ordenación, Gregorio ve el futuro con un poco de inseguridad, "por si seré capaz o no", pero de momento seguirá en el Seminario y yendo los fines de semana a Arroyo de San Serván, "hasta que me ordene de sacerdote luego Dios dirá".

 

Relevo en la parroquia de Santa María la Mayor de Mérida

Don Manuel Grillo renuncia por motivos de salud y le sustituye don José Antonio Salguero

Don Manuel Grillo Chávez, que fue durante diez años vicario general de la diócesis, y ha sido desde hace ocho años párroco de la de Santa María la Mayor, concatedral de Mérida, ha presentado al Arzobispo la renuncia a su cargo por razones de salud, que le quedó limitada tras sus recientes intervenciones quirúrgicas de cirugía cardiovascular. Atendiendo a estas razones, don Antonio Montero ha accedido a su relevo en el cargo, manteniendolo como canónigo-arcipreste de la Concatedral de Santa María y con la función sobreañadida de Penitenciario. Además, monseñor Montero ha nombrado como nuevo párroco a don José Antonio Salguero Marín, vicario episcopal de esa zona, cargo que mantendrá hasta finalizar su mandato.

 

Villanueva del Fresno

'Cena solidaria' para proyectos en el Perú

El pasado día 22 de Febrero, se celebró en Villanueva del Fresno una 'Cena Solidaria' para ayudar a los proyectos que el sacerdote diocesano José Ardila desarrolla en el Perú.

En dicha cena estuvo presente el misionero, junto al párroco de Villanueva del Fresno, Manuel Alegre, y cerca de trescientas personas, que quisieron mostrar una vez más su solidaridad con los que menos tienen. Al final de la misma, tomó la palabra el José Ardila, quien relató a grandes rasgos la situación de las comunidades a las que sirve y habló de la necesidad de colaborar en dichos proyectos. Así mismo agradeció de corazón el esfuerzo y la colaboración de todos los que han hecho posible dicha cena al mismo tiempo que reconoció la solidaridad mostrada por la gente del pueblo cada vez que él se ha hecho presente.

Seguidamente tuvo lugar una velada, llevada a cabo por miembros de la comunidad parroquial.

La recaudación fue de 2.400 euros, aproximadamente.

 

Don Antonio Muñoz, delegado diocesano para la visita papal

El vicario de Culto y Espiritualidad, don Antonio Muñoz Aldana, ha sido designado por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero Moreno, como delegado diocesano para la visita apostólica del Papa Juan Pablo II a España.

El cometido fundamental del nuevo delegado será coordinar, en el ámbito diocesano, todo lo relacionado con la visita del Papa, en contacto con la coordinadora nacional, presidida por monseñor Juan José Asenjo Pelegrina, secretario general de la Conferencia Episcopal Española. Además, será el encargado de recibir todas las informaciones relacionadas con la visita y canalizarlas a los diferentes ámbitos de la diócesis.

 

El lunes, además, era elegido don Juan Bautista Lobato como Administrador Diocesano de Plasencia

Monseñor Carlos López toma posesión de su nueva diócesis, la de Salamanca

El pasado domingo tomaba posesión de la diócesis de Salamanca, don Carlos López, hasta ahora obispo de la diócesis vecina de Plasencia.

La ceremonia de toma de posesión comenzaba a las 18 horas en la Catedral nueva de Salamanca. A ella han asistido el Nuncio de Su Santidad en España, Monseñor Manuel Monteiro de Castro, y una nutrida representación de obispos españoles, encabezados por el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Antonio María Rouco Varela, y el secretario general de la misma, monseñor Juan José Asenjo Peregrina. Entre los prelados asistentes también se contaba el arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, acompañado por el vicario general de Mérida-Badajoz, don Amadeo Rodríguez Magro, el delegado diocesano para el Clero, don Gabriel Cruz Chamizo, el vicecanciller de la diócesis, don Pedro Fernández Amo y algunos sacerdotes diocesanos más, que quisieron estar presentes en la toma de posesión del que, durante nueve años, ha sido obispo de Plasencia.

Además, en el acto participaron alrededor de 400 sacerdotes, entre diocesanos y religiosos, y más de 4.000 personas, que abarrotaron el templo catedralicio, así como numerosas autoridades civiles y militares, tanto salmantinas como de Plasencia.

Durante la homilía, monseñor López centró sus primeras palabras como obispo de Salamanca desgranando sus intenciones al frente de esta diócesis y aseguró que "mi misión consistirá en caminar en conjunto con toda la iglesia diocesana, desde la capital salmantina hasta sus numerosos pueblos". Según don Carlos López, pondrá su ministerio episcopal al servicio de los fieles, en un trabajo en el que gozarán "de mi predilección" los más necesitados "incluidos los reclusos de la cárcel de Topas, los desempleados, los ancianos y enfermos". "Tampoco -subrayó- quiero olvidar la pobreza espiritual y cultural", para lo que pidió la colaboración de todos.

Administrador Diocesano

Por otra parte, el pasado lunes, el Colegio de Consultores de la diócesis de Plasencia elegía como Administrador Diocesano a don Juan Bautista Lobato Fernández, natural de Serradilla (Cáceres), y vicario general de dicha diócesis desde el año 1992.

Es sacerdote diocesano de Plasencia desde el 27 de mayo de 1961. Posteriormente se licenció en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, en 1965, y en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, en 1968. También tiene el título de Magisterio.

 


Al paso de Dios

¿Estamos en cuaresma?

Es evidente que la cuaresma no es hoy un hecho socialmente relevante. Para una gran mayoría este tiempo es como cualquier otro; y, si acaso se distingue en algo, es porque a partir de ahora las fiestas van a tener un cierto sabor religioso.

Pero hay una minoría que da testimonio de un modo auténtico de vivir este ciclo fuerte de la experiencia cristiana, aunque no les note mucho: son los que escuchan cada día la Palabra de Dios, la meditan en su corazón, la celebran, sobre todo en la Eucaristía, y hacen vida, en cada acontecimiento, lo escuchado y celebrado. Son los que purifican su existencia de lo que tiene de negativo y la aproximan a la Luz que puede disipar sus oscuridades. Quienes se empeñan así en este periodo de la vida de la Iglesia saben lo que significa la cuaresma y la hacen relevante en la sociedad.

Los que preparan con esmero el acontecimiento redentor de la muerte y resurrección de Jesucristo, se convierten en sus ambientes en testigos de la salvación misericordiosa del Señor. Quizás sean muy pocos, o tal vez ninguno, los que reconozcan como un hito significativo lo que acontece calladamente en la vida ordinaria de estos cristianos. Pero les puedo asegurar que es valioso socialmente todo lo que hacen; que aportan mucho a favor del progreso de la humanidad, aunque sus gestos regeneradores no llegarán nunca a figurar en la lista de los hechos que presuntamente hacen avanzar la historia.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)


Liturgia del domingo

Celebramos el I Domingo de Cuaresma

Palabra de Dios

 

Libro del Génesis 9, 8-15

Dios dijo a Noé y a sus hijos: "Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron, aves, ganado y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida ni habrá otro diluvio que devaste la tierra".

Y Dios añadió: "Esta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: Pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes".

 

Salmo 24, 4bc-5ab, 6-7bc, 8-9

R. Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad, para los que guardan tu alianza.

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas;

haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas.

Acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno, es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes.

 

Carta primera de san Pedro 3, 18-22.

Queridos hermanos: Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios.

Como era hombre, lo mataron; pero como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Con este Espíritu fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en que unos pocos ­ocho personas­ se salvaron cruzando las aguas.

Aquello fue símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Cristo Jesús Señor nuestro, que está a la derecha de Dios.

 

Evangelio según san Marcos 1, 12-15.

En aquel tiempo el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia".

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

10, lunes: Lev 19, 1-2. 11-18; Mt 25, 31-46.
11, martes: Is 55, 10-11; Mt 6, 7-15.
12, miércoles: Jon 3, 1-10; Lc 11, 29-32.
13, jueves: Est 4, 17; Mt 7, 7-12.
14, viernes: Ez 18, 21-28; Mt 5, 20-26.
15, sábado: Dt 26, 16-19; Mt 5, 43-48.
16, domingo: Gn 22, 1-2. 9-13. 15-18; Rm 8, 31b-34; Mc 9, 2-10.

Comentario litúrgico

El camino de la Pascua

La breve oración sobre las ofrendas de este domingo nos sitúa perfectamente en la encrucijada litúrgica en la que estamos, la Cuaresma. Da un significado especial a las ofrendas que se llevan al altar hoy: inaugurar el camino hacia la Pascua.

Es una buena perspectiva de este tiempo litúrgico pues impide, por una parte que nos quedemos en él de tal manera que cuando finalice creamos que ya se acabó la tarea y, por otro lado, nos abre desde el comienzo la verdadera dimensión de la Cuaresma.

Efectivamente, este tiempo litúrgico es el esfuerzo por parte de la Iglesia y la donación de gracia por parte de Dios para que todos, en este año, demos pasos firmes en el crecimiento del conocimiento de Cristo y se haga más presente en nuestra vida su fuerza salvadora, que tiene como fuente y punto de referencia la Pascua, es decir su muerte y resurrección.

El evangelio nos presenta las líneas fuertes de la Cuaresma. Comienza con Jesús en el desierto que nos reta e invita a poner un poco de desierto en nuestras vidas durante estos días: un poco menos de comodidad, de TV, de vértigo para que pueda nacer en nuestro corazón un poco de sosiego y recogimiento que haga posible el milagro de ratos de oración, que nos capaciten para encontrarnos cara a cara con nuestro Dios.

La lectura evangélica completa lo anterior al recordarnos el primer mensaje de Jesús y que la Iglesia nos lo recordó al imponernos las cenizas: &laqno;Convertíos y creed en el Evangelio». Es tarea que hemos de mimar siendo asiduos en la meditación de la Palabra , en el examen de nuestra vida cristiana y en la recepción del sacramento de la Reconciliación.

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

12 de Marzo: Santa Fina (1238-1253)

Más de 30 torres de estilizada esbeltez, se alzan en la bella ciudad de San Gimignano, en la Toscana de Italia. Aquí la patrona es la más alta de estas torres: una niña de 15 años que vivió inmovilizada absolutamente, por una enfermedad incurable.

Sin "tele", ni radio, ni dinero para libros, sin más entretenimiento que los ratones, cualquiera hablaría hoy de una necesaria eutanasia por motivos humanitarios... pues bien, Fina era la alegría personificada y desde su propia parálisis, liberaba a los paralíticos del corazón de todo su inmovilismo en el amor. Fina era un crucifijo viviente que no sabía, ni quería, hacer otra cosa que no fuera dar amor, como aquel otro crucifijo de las afueras de Jerusalén, trece siglos antes.

Como fuere que es verdad aquello de que el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección son dos caras de la misma moneda pascual, o bien caminamos hacia el misterio de la pascua, muriendo y resucitando cada día, o no terminará quedándonos más camino que considerar el suicidio asistido como una posibilidad extrema, pero real.

Cuando alguien pide que se le mate para terminar con su dolor lo que está exigiendo es recibir más amor para continuar creciendo.

Fina: gracias por dar gracias aun en medio de las desgracias. ¡Toma ya juego de palabras!... o gracia santificante, o sea, gracia de Dios.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

10, lunes: Attalas, Macario, Cayo y Alejandro, Juan Ogilvie, Víctor.
11, martes: Benito Crispo, Constantino, Juan Nepomuceno, Vicente.
12, miércoles: Elfego el Viejo, Gregorio Magno, Simeón, Maximiliano.
13, jueves: Ansovino, Cristina, Leandro, Patricia, Modesta, Sabino.
14, viernes: Alejandro, Lázaro, Leobino, Matilde.
15, sábado: Clemente Mª Hofbauer, Luisa de Marillac, Zacarías.
16, domingo: Eusebia, Heriberto de Colonia, Hilario, Juan de Brébeuf.

 


Contraportada

Entrevistamos a don Lorenzo Trujillo Díaz, rector del Seminario de Ciudad Real

"Con Dios hay que entablar un diálogo en serio y personal"

Los pasados días 3 y 4, el clero diocesano ha tenido la oportunidad de participar en sendos cursillos de formación, celebrados en las casas de oración de Villagonzalo, el día 3, y en la de Jévora, el día 4. Este cursillo hace el número doce de los organizados por la Delegación Diocesana para el Clero y el tema tratado ha sido la oración, bajo el título "El diálogo de amistad de los discípulos con el Maestro. 'Señor, enseñanos a orar' (Lc 11,1)", expuesto por el sacerdote don Lorenzo Trujillo Díaz, rector del Seminario de Ciudad Real, con quien ha hablado "Iglesia en camino".

- ¿Tan faltos están los curas de hoy en día de oración que hace falta organizar cursillos sobre ella?

- No se trata de que estén faltos o no, sino que hay terrenos en la vida que, por mucho que caminemos, nunca caminamos suficiente. El caminar, el ahondar el abrir horizontes, el renovar, el hacer fresco lo que se puede quedar viejo es importante. Y eso no es indicativo de un estado, (el actual), sino de una aspiración por superarse. La oración es un tema muy fundamental en la vida de un cristiano y más aún en la de un sacerdote, y conviene tocarlo de cuando en cuando.

- Usted lleva 25 años como Rector del Seminario de Ciudad Real, y en este tiempo habrá visto y vivido muchos cambios, los curas de ahora, ¿cómo son con respecto a los anteriores?

- Pues no es fácil contestar a eso porque, la verdad es que, cuando uno se mete en terreno educativo... cada persona es tan distinta y tan original que, cuando hablamos de generaciones... yo más que diferencias en las personas lo que veo es diferencia en los ambientes. Por ejemplo, en el seminario de los años 60 había un ambiente de ilusión por el Concilio, de ilusión por la renovación que casi casi se tocaba el cielo con los dedos, cada día era un sueño, una sorpresa, un interrogante. Los años 70 fueron años de combate, de luchas, de opciones, de confrontaciones, de rupturas. En los años 80 intentos de síntesis. En este momento un ambiente muy festivalero, un poco pasota, un poco decadente en cierto sentido, pero en otro a lo mejor un momento de siembra, de cimientos, de empezar nuevas etapas.

- Desde esa perspectiva, ¿qué se necesita para ser cura hoy?

- Pues lo de siempre, es decir, ser cura hoy es ser compañero de un Jesús que vive y que es sacerdote Él. Somos quienes somos, nos llaman, actuamos según somos y le representamos con la ayuda del Espíritu Santo. Para ser cura hoy, el problema no es quien soy yo, sino quien me llama. Y en ese sentido es como ayer y como siempre, con los rasgos de hoy, con la problemática de hoy y en el ambiente de hoy. A lo mejor hoy, en comparación a ese ambiente, yo diría que una persona que esté un poquito distante de sus estados de ánimo y que no se deje embargar por ellos, que es algo muy común en nuestra sociedad, es importante, pero más importante que eso es la fe, una fe que hoy tiene que ser muy personal, porque la fe colectiva está un poquito en quiebra, unas motivaciones muy íntimas, un sentido de elección y de vocación más que lo que uno quiere... son cosas que habría que subrayar.

Dejar que Dios actúe

- Volviendo al tema de la oración, ¿se ora lo suficiente en nuestro mundo, o hace falta más oración para él?

- El día que se ore lo suficiente, ese día habremos llegado al final. Es decir, lo que impide ­impide porque Él lo quiere así- que Dios actúe definitivamente, que la historia se acelere mucho más, que llegue la plenitud definitiva en mucho menos tiempo es la libertad humana, y la libertad humana se abre a la actuación de Dios cuando ora. Es decir, orar es dejar que Dios actúe. Pero, para orar, tiene Dios que seducir nuestro corazón. Ahí hay una circularidad. Pero no rezamos nunca lo suficiente, nunca.

- Sin embargo, hay gente que dice que Dios ya no escucha, que Dios "no me hace caso cuando le pido cosas", ¿no se habrá vuelto un poquito sordo Dios, últimamente?

- Yo creo que los sordos y los ciegos somos nosotros. Más todavía, creo que el problema es que queremos manejar a Dios, es decir, hoy tenemos tantas máquinas que dando a un botón, funcionan, y hoy tenemos tantos planes que utilizando determinados medios llegamos a tales resultados que nos creemos que Dios entra dentro de la robótica, o de la genética, o de la revolución neoindustrial, o de algo de esto; y no, Dios es persona, tiene una voluntad propia, tiene un pensamiento propio, tiene amor... Dios no es manipulable, no es un 'perrito' -con perdón- al que se le llama y acude. Con Dios hay que entablar un diálogo en serio. Hay que tomarle como persona. El problema del hombre de hoy no es sólo Dios: es el matrimonio, es la amistad... en que el hombre se está acostumbrando a que el otro, para que conviva, se tiene que adaptar a la voluntad de uno y eso rompe todo diálogo. Entonces, la oración es obedecer, abrirse, decirle "hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo", no es mandar a Dios mensajes para que Dios obedezca. En ese sentido, al hombre moderno le cuesta mucho más rezar, porque estamos en una civilización muy avanzada, con muchos medios, que define un fin, utiliza unos medios y llega. Pero eso no sirve para la vida interpersonal, y mucho menos para la relación con Dios. Ahí, me parece, que radica el problema de la oración.

Dios siempre escucha

La oración sirve, por tanto, cuando está bien hecha, cuando solicitamos de Dios su ayuda para que nos haga no para que nos deshaga. Lo que nunca hará Dios será acudir a nuestra voz cuando, en el fondo, le estamos pidiendo que me destruya, sin saberlo o sabiéndolo. Y le estamos pidiendo que nos libre de todo tipo de sufrimiento cuando, a lo mejor, una dosis de sufrimiento es imprescindible para ser real. O le estamos pidiendo que acelere el tiempo, cuando el tiempo es imprescindible para crecer como humanos. O le estamos pidiendo que desaparezca un obstáculo y ese 'obstáculo' es una persona. Es decir, le estamos pidiendo que, para ser yo, destruya a otros u otras realidades y claro, ahí Dios no puede escuchar. Ahora, cuando le pido que me realice, que me ayude a soportar la cruz, que me dé fortaleza, que me dé esperanza, que ponga la situación de tal manera que yo pueda obedecerle de verdad, que me abra a un crecimiento... Dios siempre escucha.

José Carrasco Pina

 


Noticias de América Latina:

http://www.aciprensa.com



Return to Camino