Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@archimeridabadajoz.org 

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 611. 5 de marzo de 2006

Director: Juan José Montes


Portada

Este domingo se celebra el "Día de Hispanoamérica"

Nuestra iglesia manifiesta su compromiso especial con los países de habla española

La Iglesia española tiene un compromiso especial con las iglesias hermanas de Hispanoamérica. De aquí salieron los misioneros que evangelizaron aquellas tierras y allí siguen acudiendo, de modo preferente, nuestros misioneros.

Tan solo en lo que se refiere a sacerdotes diocesanos españoles, en países hispanoamericanos encontramos casi 1.000, a los que habría que sumar los misioneros seglares y los miles de religiosos y religiosas que realizan allí su misión. Por lo que se refiere a nuestra diócesis, el número de sacerdotes diocesanos que trabaja en Hispanoamérica es de 16.

Por ello este domingo la Iglesia española celebra el "Día de Hispanoamérica". Para sostener toda la tarea evangelizadora en los países iberoamericanos surgió, a mediados de la década de los 40 del siglo pasado, la 'Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana' (OCSHA), un servicio de la CEE que canaliza la cooperación de presbíteros de las Iglesias locales de nuestro país con otras Iglesias jóvenes de América.


Editorial

Actual

Desde aquí hemos defendido en ocasiones que hay cosas antiguas, cosas modernas y cosas de siempre, y que confundir lo último con lo mejor, algo a lo que estamos demasiado acostumbrados, no es un buen ejercicio, porque cada día nos veríamos arrastrados por lo que tocara, lo de moda o lo que estuviera bien visto, que casi siempre es lo más cómodo.

Dicho esto, tenemos que admitir también que la asimilación de las cosas y su encasillamiento en lo antiguo, en lo moderno o en lo de siempre depende de la forma en que se presente. Así una cosa de siempre puede ser presentada como antigua, una cosa antigua como de siempre o, convenientemente retocada, como actual.

Presentar las cosas como son no deja de requerir cierta habilidad, la confusión puede derivarse de la incapacidad o de la capacidad de confundir, en cuyo caso entran en juego las malas artes. Todo esto nos puede ayudar a comprender un poco la idea que actualmente se tiene de la Cuaresma, aunque, obviamente, el asunto daría para cientos de espacios como este.

En todos los tiempos y en todas las religiones se contempla la penitencia como forma de vaciarse de uno mismo para llenarse de Dios, el aligerarse de bienestar material para aproximarse con mayor facilidad a la reflexión, descargarse de las adherencias propias del camino para continuarlo más libres. Eso es lo de siempre y por ello también ahora tiene plena vigencia, aunque parezca que la agenda de la modernidad la marcan la comodidad, el divorcio entre el hombre y Dios o el olvido de lo espiritual para emborracharnos de intrascendencia.

La poca habilidad nos puede llevar a pensar, acomodados en los tópicos, que la Cuaresma es cosa de otros tiempos, oscurantistas y casi inhumanos. Pues mira por donde, no.


Benedicto XVI

"Al ver Jesús a las gentes se compadecía de ellas"

Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2006

Amadísimos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de la misericordia. Es una peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia la alegría intensa de la Pascua. Incluso en el "valle oscuro" del que habla el salmista (Sal 23,4), mientras el tentador nos mueve a desesperarnos o a confiar de manera ilusoria en nuestras propias fuerzas, Dios nos guarda y nos sostiene. Efectivamente, hoy el Señor escucha también el grito de las multitudes hambrientas de alegría, de paz y de amor. Como en todas las épocas, se sienten abandonadas. Sin embargo, en la desolación de la miseria, de la soledad, de la violencia y del hambre, que afectan sin distinción a ancianos, adultos y niños, Dios no permite que predomine la oscuridad del horror. En efecto, como escribió mi amado predecesor Juan Pablo II, hay un "límite impuesto al mal por el bien divino", y es la misericordia (Memoria e identidad, 29 ss.). En este sentido he querido poner al inicio de este Mensaje la cita evangélica según la cual "Al ver Jesús a las gentes se compadecía de ellas" (Mt 9,36). A este respecto deseo reflexionar sobre una cuestión muy debatida en la actualidad: el problema del desarrollo. La "mirada" conmovida de Cristo se detiene también hoy sobre los hombres y los pueblos, puesto que por el "proyecto" divino todos están llamados a la salvación. Jesús, ante las insidias que se oponen a este proyecto, se compadece de las multitudes: las defiende de los lobos, aun a costa de su vida. Con su mirada, Jesús abraza a las multitudes y a cada uno, y los entrega al Padre, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio de expiación.

Mirar como Cristo

La Iglesia, iluminada por esta verdad pascual, es consciente de que, para promover un desarrollo integral, es necesario que nuestra "mirada" sobre el hombre se asemeje a la de Cristo. En efecto, de ningún modo es posible dar respuesta a las necesidades materiales y sociales de los hombres sin colmar, sobre todo, las profundas necesidades de su corazón. Esto debe subrayarse con mayor fuerza en nuestra época de grandes transformaciones, en la que percibimos de manera cada vez más viva y urgente nuestra responsabilidad ante los pobres del mundo. Ya mi venerado predecesor, el Papa Pablo VI, identificaba los efectos del subdesarrollo como un deterioro de humanidad. En este sentido, en la encíclica Populorum progressio denunciaba "las carencias materiales de los que están privados del mínimo vital y las carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo...  las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener o del abuso del poder, de las explotaciones de los trabajadores o de la injusticia de las transacciones" (n. 21). Como antídoto contra estos males, Pablo VI no sólo sugería "el aumento en la consideración de la dignidad de los demás, la orientación hacia el espíritu de pobreza, la cooperación en el bien común, la voluntad de la paz", sino también "el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin" (ib.). En esta línea, el Papa no dudaba en proponer "especialmente, la fe, don de Dios, acogido por la buena voluntad de los hombres, y la unidad de la caridad de Cristo" (ib.). Por tanto, la "mirada" de Cristo sobre la muchedumbre nos mueve a afirmar los verdaderos contenidos de ese "humanismo pleno" que, según el mismo Pablo VI, consiste en el "desarrollo integral de todo el hombre y de todos los hombres" (ib., n. 42).  Por eso, la primera contribución que la Iglesia ofrece al desarrollo del hombre y de los pueblos no se basa en medios materiales ni en soluciones técnicas, sino en el anuncio de la verdad de Cristo, que forma las conciencias y muestra la auténtica dignidad de la persona y del trabajo, promoviendo la creación de una cultura que responda verdaderamente a todos los interrogantes del hombre.

Preocuparse y ocuparse de los más pobres

Ante los terribles desafíos de la pobreza de gran parte de la humanidad, la indiferencia y el encerrarse en el propio egoísmo aparecen como un contraste intolerable frente a la "mirada" de Cristo. El ayuno y la limosna, que, junto con la oración, la Iglesia propone de modo especial en el período de Cuaresma, son una ocasión propicia para conformarnos con esa "mirada". Los ejemplos de los santos y las numerosas experiencias misioneras que caracterizan la historia de la Iglesia son indicaciones valiosas para sostener del mejor modo posible el desarrollo. Hoy, en el contexto de la interdependencia global, se puede constatar que ningún proyecto económico, social o político puede sustituir el don de uno mismo a los demás en el que se expresa la caridad. Quien actúa según esta lógica evangélica vive la fe como amistad con el Dios encarnado y, como Él, se preocupa por las necesidades materiales y espirituales del prójimo. Lo mira como un misterio inconmensurable, digno de infinito cuidado y atención. Sabe que quien no da a Dios, da demasiado poco; como decía a menudo la beata Teresa de Calcuta: "la primera pobreza de los pueblos es no conocer a Cristo". Por esto es preciso ayudar a descubrir a Dios en el rostro misericordioso de Cristo: sin esta perspectiva, no se construye una civilización sobre bases sólidas.

Gracias a hombres y mujeres obedientes al Espíritu Santo, han surgido en la Iglesia muchas obras de caridad, dedicadas a promover el desarrollo: hospitales, universidades, escuelas de formación profesional, pequeñas empresas. Son iniciativas que han demostrado, mucho antes que otras actuaciones de la sociedad civil, la sincera preocupación hacia el hombre por parte de personas movidas por el mensaje evangélico. Estas obras indican un camino para guiar aún hoy el mundo hacia una globalización que ponga en el centro el verdadero bien del hombre y, así, lleve a la paz auténtica.

Con la misma compasión de Jesús por las muchedumbres, la Iglesia siente también hoy que su tarea propia consiste en pedir a quien tiene responsabilidades políticas y ejerce el poder económico y financiero que promueva un desarrollo basado en el respeto de la dignidad de todo hombre. Una prueba importante de este esfuerzo será la efectiva libertad religiosa, entendida no sólo como posibilidad de anunciar y celebrar a Cristo, sino también de contribuir a la edificación de un mundo animado por la caridad. En este esfuerzo se inscribe también la consideración efectiva del papel central que los auténticos valores religiosos desempeñan en la vida del hombre, como respuesta a sus interrogantes más profundos y como motivación ética respecto a sus responsabilidades personales y sociales. Basándose en estos criterios, los cristianos deben aprender a valorar también con sabiduría los programas de sus gobernantes.

No podemos ocultar que muchos que profesaban ser discípulos de Jesús han cometido errores a lo largo de la historia. Con frecuencia, ante problemas graves, han pensado que primero se debía mejorar la tierra y después pensar en el cielo. La tentación ha sido considerar que, ante necesidades urgentes, en primer lugar se debía actuar cambiando las estructuras externas. Para algunos, la consecuencia de esto ha sido la transformación del cristianismo en moralismo, la sustitución del creer por el hacer. Por eso, mi predecesor de venerada memoria, Juan Pablo II, observó con razón: "La tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una "gradual secularización de la salvación", debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral" (Enc. Redemptoris missio, 11).

Teniendo en cuenta la victoria de Cristo sobre todo mal que oprime al hombre, la Cuaresma nos quiere guiar precisamente a esta salvación integral. Al dirigirnos al divino Maestro, al convertirnos a Él, al experimentar su misericordia gracias al sacramento de la Reconciliación, descubriremos una "mirada" que nos escruta en lo más hondo y puede reanimar a las multitudes y a cada uno de nosotros. Devuelve la confianza a cuantos no se cierran en el escepticismo, abriendo ante ellos la perspectiva de la salvación eterna. Por tanto, aunque parezca que domine el odio, el Señor no permite que falte nunca el testimonio luminoso de su amor. A María, "fuente viva de esperanza" (Dante Alighieri, Paraíso, XXXIII, 12), le encomiendo nuestro camino cuaresmal, para que nos lleve a su Hijo. A ella le encomiendo, en particular, las muchedumbres que aún hoy, probadas por la pobreza, invocan su ayuda, apoyo y comprensión. Con estos sentimientos, imparto a todos de corazón una especial Bendición Apostólica.


Centrales

Con el lema "Compartimos el pan de la tierra y el pan del cielo"

La iglesia que peregrina en España recuerda este domingo a sus hermanas de Hispanoamérica

Este domingo la Iglesia española celebra el 'Día de Hispanoamérica', una jornada específica de nuestro país, con la que se quiere recordar y reforzar la especial vinculación que existe entre España y los países iberoamericanos, como explica Monseñor Ramón del Hoyo, obispo de Jaén y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones de la Conferencia Episcopal Española, en un mensaje con motivo de esta jornada, "la Comisión Episcopal de Misiones, en su nombre, viene preparando y estimulando con renovada ilusión esta jornada, desde hace años, con el fin de que nuestras iglesias no dejen de poner su punto de mira misionero en aquellas florecientes comunidades de cristianos evangelizadas en gran parte por quienes no dudaron en salir de nuestros hogares para responder al mandato misionero de Jesucristo. No podemos olvidar tan rica historia; debemos apoyar a quienes, en nuestro nombre, continúan hoy esta tarea y preparar su relevo, al tiempo que acogemos y nos enriquecemos de la nueva savia que aportan a nuestras iglesias quienes por el fenómeno migratorio han venido a nuestro suelo".

Los bienes materiales y espirituales

El lema para este año, que se centra y apoya en la Eucaristía, es 'Compartimos el pan de la tierra y el pan del cielo' con el que, como se explica en los materiales para esta Jornada, se quiere resaltar que "los bienes materiales no son propiedad en exclusiva de los que tienen, es un bien de todos y para todos sin fronteras entre unos y otros. Pero los cristianos comparten a la vez el pan del cielo: el Pan y la Palabra. El creyente o la comunidad que pensara tener estos dones en exclusividad daría una muestra acabada de su autoexclusión de la Iglesia, de la salvación".

La Obra de Cooperación

Para sostener toda la tarea evangelizadora en los países iberoamericanos surgió, a mediados de la década de los 40 del siglo pasado, la 'Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana' (OCSHA), un servicio de la Conferencia Episcopal Española que canaliza la cooperación de presbíteros de las Iglesias locales de nuestro país con otras Iglesias jóvenes de América necesitadas de esta ayuda para realizar la primera o la nueva evangelización.

La OCSHA, que este año cumple su 60 aniversario, tiene actualmente unos cuatrocientos sacerdotes que realizan este servicio misionero en todos los países de América, y ha enviado, desde que inició su andadura, a más de 2.300 misioneros a Hispanoamérica.

Carta abierta de los sacerdotes de la OCSHA

A nuestros hermanos sacerdotes y seglares de las parroquias y comunidades cristianas en España

Un abrazo fraterno de parte de los misioneros que realizamos nuestra labor pastoral en Hispanoamérica.

El día 5 de marzo de 2006 vamos a celebrar el "Día de Hispanoamérica" y, de verdad, agradecemos vuestro recuerdo hacia estos pueblos, vuestra oración y vuestro interés por nosotros y por estas iglesias.

Casi cien misioneros, incluidos siete obispos, nos hemos reunido los días 9 al 13 de enero en Cochabamba (Bolivia) para convivir, compartir experiencias pastorales, rezar juntos y fortalecer nuestro compromiso misionero de ser fieles a Jesús y al pueblo al que estamos sirviendo. Desde aquí os escribimos esta carta.

Sabéis que nuestra misión es llevar la Buena Noticia del Evangelio a cada persona para que alcance la dignidad integral a la que está llamada desde siempre. En la mayoría de las ocasiones, además de las ayudas espirituales necesarias hemos de atender, con la misma integridad, sus necesidades humanas y materiales. Por eso, los misioneros somos promotores de salud: creando puestos de salud, hogares de ancianos, centros de nutrición para niños; promotores de educación: abriendo escuelas y colegios para niños y adultos; promotores de desarrollo comunitario: creando cooperativas, abriendo caminos, haciendo puentes, construyendo viviendas. Y todo esto debido a la pobreza en la que viven muchos de nuestros hermanos hispanoamericanos.

Gracias a la aportación generosa de ustedes podemos seguir realizando nuestro trabajo como misioneros. Sabemos que ustedes también están experimentando la presencia de cientos de feligreses latinoamericanos que han ido buscando mejorar sus condiciones de vida.

Les pedimos respetuosamente y les agradecemos les acojan y les integren en vuestras labores pastorales, ya que por carácter y educación son muy participativos y con una gran riqueza cultural y religiosa.

Estamos seguros que llevarán savia nueva a vuestras comunidades en España.

Cómo nos gustaría que aquellas parroquias que dejaron de celebrar el "Día de Hispanoamérica" lo retomen con ilusión y, quienes celebran esta jornada, sigan haciéndolo de manera generosa y eclesial.

Les deseamos un buen trabajo pastoral y una gratificante celebración del "Día de Hispanoamérica".

Muchas gracias en Cristo Jesús que nos llama al servicio de los más pobres.

Los sacerdotes de la OCSHA reunidos en Cochabamba del 9 al 13 de enero de 2006

 

Sor Lucía regresó a Fátima

Trasladada del Carmelo de Coimbra al Santuario de la Virgen

Los restos mortales de sor Lucía, testigo de las apariciones de la Virgen en Fátima, dejaron el 19 de febrero el Carmelo de Coimbra para descansar en el Santuario de Fátima.

El cuerpo de la pastorcilla fue llevado a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, mientras unos 250.000 peregrinos de todo el mundo, que acompañaron la llegada, agitaban pañuelos blancos, como sucede en la Procesión del Adiós en las grandes peregrinaciones del Santuario.

Según cuenta la agencia católica de noticias portuguesa "Ecclesia", en la breve ceremonia se narró la historia de las apariciones, comenzando por la primera que tuvo lugar el 13 de mayo de 1917.

Junto a Jacinta

Sor Lucía está sepultada junto a la beata Jacinta, por quien sentía una gran admiración y cariño. También el beato Francisco, el otro testigo de las apariciones, está sepultado en la misma basílica.

En la tumba de Lucía se ha colocado una lápida en la que está escrito: "Sor María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado. A quien se le apareció Nuestra Señora. 22 de marzo de 1907 ­ 13 de febrero de 2005. Trasladada a esta Basílica el 19 de febrero de 2006".

En las lápidas de los otros dos pastorcillos hay, además, una inscripción que dice "Beatificado(a) el 13 de mayo de 2000".

Sor Lucía falleció el 13 de febrero del año pasado, a los 97 años de edad.

(Zenit)

Se preven dos grandes citas de oración

Roma prepara el primer aniversario de la muerte de Juan Pablo II

El 2 y el 3 de abril tendrán lugar en Roma multitudinarias celebraciones litúrgicas y actos de oración en el primer aniversario del fallecimiento de Juan Pablo II.

En una carta dirigida a todos los párrocos, superiores religiosos y fieles de la capital italiana, el cardenal Camillo Ruini, obispo vicario para la diócesis de Roma, ha anunciado los actos de oración que se celebrarán junto a Benedicto XVI para expresar "los intensos y profundos sentimientos de gratitud que conservamos en los corazones por nuestro amado pontífice".

La misiva anuncia dos citas para hacer memoria de Juan Pablo II y agradecer a Dios "el don que ha significado para la Iglesia y para la humanidad".

La primera cita es para el domingo 2 de abril, a las nueve de la noche, en la Plaza de San Pedro, para rezar el Santo Rosario y "revivir el clima de intensa oración que acompañó el tránsito del Papa Juan Pablo II al encuentro definitivo con el Señor.. Al finalizar este rezo, el Santo Padre Benedicto XVI saludará a los presentes desde la ventana de su estudio", explica la misiva.

La otra cita es para el lunes 3 de abril, a las cinco y media de la tarde, en la Basílica de San Pedro, para participar en la santa misa que Benedicto XVI presidirá en sufragio de su Predecesor.

La celebración litúrgica tiene lugar en este día, pues la fecha del aniversario coincide con el domingo de Cuaresma.

(Zenit)


Información Diocesana

Se celebró el sábado en Cáceres con la participación de los tres obispos extremeños

La II Jornada de Teología de la Caridad abordó las nuevas pobrezas y cómo afrontarlas

Los tres obispos extremeños (el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Santiago García Aracil; el Obispo de Plasencia don Amadeo Rodríguez Magro y el Obispado de Coria-Cáceres, don Ciriaco Benavente Mateos) participaron en la II Jornada de Teología de la Caridad, celebrada el pasado sábado 25 de febrero, en el Complejo Cultural San Francisco de la Diputación Provincial de Cáceres.

Don Amadeo presidió la oración inicial, don Ciriaco presentó las jornadas y al conferenciante, y Don Santiago dirigió a los más de 260 asistentes unas palabras de despedida que pusieron fin al encuentro.

Desde Cáritas Española

En esta Jornada, el Delegado Episcopal de Cáritas Española, Antonio Bravo Tisner, desarrolló dos ponencias tituladas "La Caridad de Cristo nos apremia" y "Retos para la acción social y caritativa ante las nuevas pobrezas".

La organización ha corrido a cargo de los tres obispados y de Cáritas regional, contando con la colaboración de la Institución Cultural "El Brocense".

Objetivos

Con estas jornadas se pretendía reflexionar sobre el significado evangélico y eclesial del compromiso caritativo y social, siguiendo las indicaciones del Congreso de la Iglesia de Extremadura ante la Pobreza celebrado en la capital autonómica en 1999. Además, desde la organización se busca también "profundizar en la dimensión eclesial de la caridad, impulsar la acción caritativa y social de nuestras comunidades, facilitar el mutuo encuentro entre las instituciones socio-caritativas y propiciar el diálogo y la colaboración con aquellas instituciones no eclesiales dedicadas a servir la esperanza de los últimos".

 

Vicaría de La Serena-Campiña Sur

El Arzobispo participó en una jornada con 150 jóvenes

Zalamea de la Serena acogió el 18 de febrero el Encuentro de Jóvenes de la Vicaría de La Serena-Campiña Sur con el Arzobispo en el que participaron 150 jóvenes y 30 animadores. El lema del Encuentro era "¿Qué buscáis? Y estuvieron con Él"

Comenzó la jornada poniendo en manos del Cristo de Zalamea de la Serena la jornada y a todos lo jóvenes de la Diócesis. A continuación se realizó una ruta de 2 horas que llevó a Docenario. En el camino distintas pancartas y paradas ayudaron a reflexionar a los jóvenes sobre sus inquietudes, sus deseos y su ser cristianos en medio del mundo. Al llegar a Docenario, tras la comida y un momento de expansión con juegos y canciones, se produjo el Encuentro con don Santiago, al que le trasladaron sus inquietudes e interrogantes. Concluyó el Encuentro con la Celebración de la Eucaristía.

 

Se ha celebrado en Jerez de los Caballeros

Más de setenta jóvenes toman parte en una convivencia del proyecto Damasco

Jerez de los Caballeros acogía una convivencia vocacional para chicos y chicas de 2º y 3º de la ESO, encuadrada dentro del segundo nivel de las convivencias que organiza el proyecto Damasco, del Plan Diocesano de Animación Vocacional (PDAV).

En total han participado en esta convivencia, la segunda de este año, un total de 75 jóvenes y 15 animadores.

Desde la organización se ha destacado el alto grado de participación de los asistentes en las diversas actividades realizadas durante la convivencia, como fueron los testimonios vocacionales o la participación en las celebraciones de la comunidad parroquial de Jerez.

 

Las parroquias de La Parra y La Morera celebran un retiro espiritual

Las parroquias de los pueblos de La Parra y La Morera, han celebrado en la casa de Gévora un retiro espiritual de fin de semana, como preparación para la cuaresma.

A este retiro han asistido 16 personas y en un buen clima de oración y silencio han reflexionado sobre el significado del tiempo Cuaresmal como camino hacia una renovación interior para vivir más cerca de Dios como testigos de Jesucristo Resucitado en medio de nuestro mundo de hoy.

El retiro ha sido dirigido por el párroco de estas poblaciones, José Ignacio López-Navarrete Garrido.

 

Se implantarán en toda la Diócesis

Encuentros de presentación de los nuevos textos catequéticos para la etapa de la adolescencia

Monseñor Santiago García Aracil, dentro de su Carta Pastoral "Presentación y Proyecto", expresaba su deseo de "replantear y reforzar la catequesis preparatoria para la Confirmación".

Para llevar a cabo este fin se encargó, a la Delegación Episcopal para la Catequesis, la preparación de una serie de encuentros de catequistas, de dicha etapa de formación, en los que se presentase el material para acompañar a los adolescentes en ese proceso "de modo que siga las pautas de una verdadera iniciación cristiana", como explicaba Monseñor García Aracil en su Carta.

El propio Arzobispo refería que, este texto catequético, "tendrá implantación diocesana tanto para las parroquias como para las demás instituciones que colaboren preparando a los jóvenes para recibir este sacramento".

Los mencionados encuentros tendrán lugar los próximos días 17 y 18 de marzo, en el colegio de las Carmelitas de Villafranca a las 17'30 horas el primero; y en la Casa de la Iglesia de Zalamea de la Serena a las 10'30 horas. el segundo.

 

Visita a Iglesia en camino

Los alumnos de Religión del IES "Santa Eulalia", de Mérida, han visitado la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social. Durante su visita, los alumnos conocieron cómo es el proceso de redacción de este semanario. Además, conocieron los otros campos en los que trabaja la Delegación Diocesana como son la radio, Internet y la televisión, para lo que visitaron los estudios de Popular TV Badajoz.

 

Agenda

Badajoz

Semana de la parroquia

La parroquia San Juan de Dios, de Badajoz, celebra entre el 7 y el 12 de marzo su semana con diferentes actos. La semana la abren los grupos de catequesis con diferentes actuaciones a partir de las 5 de la tarde; posteriormente, a las 7 se inaugura la tómbola y una exposición de encajes de bolillos.

El día 8, festividad de San Juan de Dios titular de la parroquia, a las 8 de la tarde, se celebrará una eucaristía solemne y se venerarán las reliquias del santo.

Para el día 9, a las 8,15, se ha programado un video-forum sobre la película "Los chicos del coro"; precisamente la música será la protagonista al día siguiente a las 8,30, hora a la que dará comienzo un concierto a cargo de la Coral Emerita-Augusta.

Los niños volverán a ser los protagonistas el sábado a las 11 de la mañana con una Gimkana preparada para ellos. Por la tarde, a las 8,30 está programada una verbena popular amenizada por "El Poli". Los actos terminarán el domingo a las 12 con una eucaristía al aire libre para las familias con el lema "La familia escuela de fraternidad".


Liturgia dominical

Celebramos el I domingo de Cuaresma

Palabra de Dios

 

Libro del Génesis 9, 8-15

Dios dijo a Noé y a sus hijos: "Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron, aves, ganado y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida ni habrá otro diluvio que devaste la tierra".

Y Dios añadió: "Esta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: Pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes".

 

Salmo 24, 4bc-5ab, 6-7bc, 8-9

R. Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad,

para los que guardan tu alianza.

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas;

haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas.

Acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno, es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes.

 

Carta primera de san Pedro 3, 18-22.

Queridos hermanos: Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios.

Como era hombre, lo mataron; pero como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Con este Espíritu fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en que unos pocos ­ocho personas­ se salvaron cruzando las aguas.

Aquello fue símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Cristo Jesús Señor nuestro, que está a la derecha de Dios.

 

Evangelio según san Marcos 1, 12-15.

En aquel tiempo el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia".

 

Comentario Litúrgico

Me invocará y lo escucharé

Desde el pasado miércoles, la Cuaresma llama a nuestra puerta interior con su mensaje anualmente repetido, pero de viva actualidad, pues no se terminará nuestro proceso de conversión sino el día en el que la muerte nos abra los horizontes de la eternidad.

Este el tiempo litúrgico que pone más al descubierto nuestra verdad de hombres y cristianos, pues arranca con la convicción de que necesitamos la conversión, pero, al mismo tiempo, nos advierte de que nuestro Dios está entregado totalmente a la tarea de purificar nuestro interior y en el empeño de que avancemos en la ruta de la fe.

La Palabra que se proclama ese domingo viene a nuestro auxilio desde el mismo canto de entrada en el que se nos asegura que el Señor está atento a nuestra súplica, como expresan las palabras que sirven de título a este comentario.

Las lecturas sintonizan con todo lo anterior. Así, la primera nos presenta la primera alianza que hace Dios con los hombres y con toda la Naturaleza y poniendo la belleza del arco iris como señal de que El está en paz con todos los hombres, con toda la creación. Así nos da seguridad en nuestro afán cuaresmal de volvernos a Él.

San Pedro, en la segunda lectura, conecta con el tema del Diluvio y habla de él como figura del Bautismo porque este sacramento tiene fuerza purificadora que nos alienta en nuestros esfuerzos de renovar nuestros compromisos bautismales que es una de las tareas de la Cuaresma. San Marcos nos presenta la estancia de Cristo en el desierto como modelo de penitente así nos alienta en el combate espiritual que debemos intensificar durante la Cuaresma.

Antonio Luis Martínez

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

6, lunes: Lv 19, 1-2.11-18; Mt 25, 31-46.
7, martes: Is 55, 10-11; Mt 6, 7-15.
8, miércoles: Jon, 3, 1-10; Lc 11, 29-32.
9, jueves: Est 14, 1.3-5.12-14; Mt 7, 7-12.
10, viernes: Ez 18, 21-28; Mt 5, 20-26.
11, sábado: Dt 26, 16-19; Mt 5, 43-48.
12, domingo: Gn 22, 1-2.9-13.15-18; Rm 8, 31b-34; Mc 9,2-10.

 

9 de marzo: Francisca Romana (1384-1440)

Era de una familia noble y rica y, aunque aspiraba a la vida monástica, tuvo que aceptar, como era la costumbre, la elección que por ella habían hecho sus padres.

Rara vez un matrimonio así combinado tiene éxito; pero el de Francisca lo tuvo. El primer gran dolor fue la muerte de un hijo, poco después murió el otro, renovando así la herida de su corazón que todavía sangraba. En ese tiempo Roma sufría los ataques del cisma de Occidente por la presencia de los antipapas. A uno de ellos, Juan XXIII, le hizo la guerra el rey de Nápoles, Ladislao, que invadió Roma dos veces. La guerra tocó de cerca también a Francisca pues hirieron al marido y, al único hijo que le quedaba, se lo llevaron como rehén. Todas estas desgracias no lograron doblegar su ánimo apoyado por la presencia misteriosa pero eficaz de su Ángel guardián.

Su palacio parecía meta obligada para todos los más necesitados. Fue generosa con todos y distribuía sus bienes para aliviar las tribulaciones de los demás, sin dejar nada para sí. Para poder ampliar su radio de acción caritativa, fundó en 1425 la congregación de las Oblatas Olivetanas de santa María la Nueva, llamadas también Oblatas de Tor de' Specchi. A los tres años de la muerte del marido, emitió los votos en la congregación que ella misma había fundado, y tomó el nombre de Romana. Murió el 9 de marzo de 1440. Fue canonizada en 1608.

http://es.catholic.net

 

Los santos de la semana

6, lunes: Ciriaco, Marciano, Olegario, Mártires de Siberia.
7, martes: Perpetua y Felicidad, Basilio, Eugenio.
8, miércoles: Juan de Dios, Apolonio y Filemón.
9, jueves: Francisca Romana, Domingo Savio, Catalina de Bolonia.
10, viernes: Cayo y Alejandro, Macario, Simplico, Víctor.
11 sábado: Constantino, Eulogio de Córdoba, Juan Nepomuceno.
12, domingo: Gregorio I Magno, Inocencio, Maximiliano.

Contraportada

Un franciscano relata su Camino de Santiago

"El peregrino sabe que sólo caminando se llega a alguna meta"

Francisco Javier Castro Miramontes, sacerdote franciscano, ha contado en un libro treinta días de su Camino de Santiago. Se trata al mismo tiempo de una búsqueda espiritual que ha quedado plasmada en el libro, "Al encuentro de la vida. Diario de un peregrino" (editorial San Pablo).

En esta entrevista, concedida a la Agencia Zenit, explica que en el Camino "he conocido a muchas personas en conflicto que a fuerza de caminar, de quedar a solas consigo mismas, han alcanzado la paz". Este sacerdote es promotor de Justicia y Paz en la orden franciscana y responsable de un proyecto de acogida de peregrinos en el Hogar de Espiritualidad San Francisco de Asís de Santiago de Compostela.

Treinta días de camino hasta llegar a Santiago. ¿Por qué vale la pena esta aventura espiritual?

El Camino de Santiago es fundamentalmente una senda en la que se conjugan arte e historia, pero a ambas las hizo posible la esencia misma del Camino: la espiritualidad. El Camino es sobre todo una experiencia interior de encuentro con lo más profundo de nuestro ser.

Por eso caminar hacia Santiago no es solamente una experiencia de reencuentro con la naturaleza o con uno mismo, sino sobre todo la posibilidad de abrir de par en par las puertas del corazón a la esencia misma de la vida.

Una esencia, que como las raíces, radica en lo más profundo del corazón. Por eso el Camino es en esencia un camino interior de búsqueda y reencuentro con lo mejor, más profundo, de nosotros mismos.

Sin perder de vista el sentido de la solidaridad en cuanto que el peregrino ha de aprender a comprometerse con el día a día de su existencia y su convivencia en aras de una sociedad más justa y fraterna, que tiene su modelo en las relaciones que se entablan en el propio Camino no sólo con los demás peregrinos, sino también con las personas que viven a la vera misma del Camino. El Camino continúa tras alcanzar la meta compostelana.

El libro le sirve para hablar de ética cristiana: ¿cuál es según usted el desafío del peregrino?

La vida misma es un desafío constate, y la vida, toda vida, en cierto modo, es como un camino que cada persona ha de andar haciendo posible que florezca lo mejor de nosotros mismos.

El peregrino no deja de ser, antes que nada, un peregrino de la vida, un hombre, una mujer, que ha de vivir en sociedad y se ha de enfrentar cada día al reto de existir.

Lo decisivo es que el ser humano comprenda que somos un tesoro, que nuestra vida puede convertirse en un monumento a la paz, al bien, o a la vida, siempre y cuando apostemos por una serie de valores humanos que ya no cotizan al alza.

En mi humilde opinión, la fe cristiana es antes que nada una actitud ante la vida misma, la afirmación de todo lo bueno. Jesús de Nazaret es un camino que descubre al ser humano de todos los tiempos lo mejor de sí mismos. Por eso un estilo de vida según el ideal evangélico es la expresión misma del progreso. Un progreso que sólo el amor a la vida hará posible.

En sus encuentros con compañeros del camino habrá coincidido con personas que hacían la ruta turística. ¿Les interesaba, saber las razones personales y espirituales que le impulsaban a usted concretamente?

Desde hace un tiempo estoy tratando de llevar a cabo uno de mis grandes anhelos: acoger a los peregrinos en el convento de San Francisco de Santiago de Compostela. Se trata de una experiencia de acogida de peregrinos en la que tratamos de primar el hecho mismo de que el peregrino se sienta en su hogar, al tiempo que le ofrecemos un espacio para cultivar la esencia espiritual que se le ha manifestado y ha ido moldeando, de modo casi inconsciente, a lo largo de su caminar.

De mi experiencia como peregrino, y ahora que trato de ofrecerles un espacio de paz y espiritualidad con un matiz netamente franciscano, afirmo que aunque a veces un peregrino no sepa muy bien cuáles son las razones de su caminar inicial, sin embargo la experiencia de contacto con otros peregrinos que van rompiendo con algunos formalismos sociales, sobre todo con las apariencias y el poder, y el sentirte vivo en medio de la naturaleza, así como el quedarte a solas contigo (aunque, paradójicamente el peregrino casi nunca se siente solo) en medio del silencio de la creación, conlleva que al final el peregrino profundo se cuestione su vida misma desde Dios, aún cuando a veces no se llegue a nombrar de modo expreso.

Existe un lenguaje muy elocuente, el del corazón, el de los gestos de solidaridad, que el peregrino de verdad comprende perfectamente.

Usted confiesa que admira a las personas que son capaces de vivir consigo mismas sin conflictos. ¿El camino le ha posibilitado encontrar este tipo de gente?

La vida es también lucha constante. La paz, que tanto se nos resiste brota de la lucha interna contra nuestra propia negatividad, la que se nos va pegando a lo largo del camino de la vida como si de polvo se tratase.

De la lucha interna surge lo mejor y más hermoso de nosotros mismos aún cuando sea a costa de sufrimientos y frustraciones que causa la vida misma y el no aceptarnos tal cual somos, pero por ello mismo, porque la vida llega a ser muy dura, hay que apostar por la paz.

Y en el Camino he conocido a muchas personas en conflicto que a fuerza de caminar, de quedar a solas consigo mismas, han alcanzado la paz, ser pacíficas y pacificadoras en un mundo en conflicto.

La moraleja sería... ¿camina, camina, camina?

Jesús de Nazaret, mi maestro, decía que Él es el "Camino". El peregrino sabe que su oficio es caminar para así descubrir cada día, a cada instante, la grandeza de la vida, con todas sus contradicciones, y con toda su hermosura.

El peregrino sabe que sólo caminando se llega a alguna meta. Quien permanece parado a la vera del camino, como agua estancada, no puede dar vida. Sí, hay que caminar hacia un horizonte de esperanza. El amor lo hace posible, pero el amor es una conquista constante, una búsqueda de la verdad a fuerza de sentirnos muy vivos. Decía Jesús: "buscad y encontraréis".

En el Camino se aprende a ser humildes, y la humildad, tal y como sugirió hace ya algunos siglos una mujer enorme de fe y esperanza, es la verdad.

Zenit


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