Semanario
"Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail:

Iglenca@jet.es

Número 339. 26 de marzo de 2000

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

Portada

Juan Pablo II realiza otro de los grandes viajes de su pontificado

El diálogo interconfesional y la búsqueda
de la paz son las claves de la visita del Papa
a Tierra Santa

Al cierre de nuestra edición el Papa estaba a punto de cumplir uno de sus grandes sueños: peregrinar a Tierra Santa.

La peregrinación de Juan Pablo II a la cuna del cristianismo comenzaba el lunes en Jordania y continuaba después a Israel. En este periplo el Santo Padre ha estado en el Monte Nebo desde el que Moisés pudo contemplar la Tierra Prometida en la que no podría entrar, Belén, donde celebraba la Eucaristía en la plaza del Pesebre para visitar posteriormente la gruta de la Natividad y encontrarse con Arafat, Galilea, Nazaret y Cafarnaum.

En la agenda papal aparecían multitud de actos, entre ellos un encuentro ecuménico, un recuerdo a los muertos del holocausto, un encuentro con el Primer Ministro israelí, Ehud Barak, visita al Muro de las Lamentaciones y al Santo Sepulcro.

La peregrinación atrajo en todo momento el interés no sólo de los cristianos, también de los musulmanes y de los judíos.

 

Editorial

Menos y muy mayores

Nos abruman ahora con estadísticas de nacimientos y de defunciones, con índices demográficos, con cálculos de población a corto, a medio y a largo plazo. Lo último que nos llega es que Extremadura ha igualado en el último año el número de nacimientos con el de defunciones. Crecimiento cero. En 1991 nacieron el doble de los que murieron.

De mantenerse las tendencias actuales, España en su conjunto ­de la que somos una muestra fiel, tirando a menos­ perderá diez millones de habitantes en la primera mitad del siglo que acabamos de estrenar. La inmigración puede convertirse, no ya en una presión exterior y una acogida interna, sino en una necesidad para salvar el equilibrio biológico, laboral y social de la sociedad española, que habrá modificado muy notablemente su fisonomía histórica y cultural.

Lo de menos, con ser mucho, no será la sociedad resultante de la situación de hoy-mínima natalidad y disminución paralela de matrimonios- sino esta situación en sí misma: parejas sin proyecto apenas, más allá de sus componentes mínimos. Empobrecimiento numérico y también cualitativo de la familia como tal. ¿Acarrea esto felicidad? ¿Le da o le resta interés y posibilidades a la vida personal y social? No hay constancia de que en un mundo así suba el barómetro del bienestar profundo. Habrá que esperar para verlo.

Los ciudadanos nativos de la tercera y cuarta edad, tendrán una preponderancia llamativa, al menos desde el observatorio actual. ¿Tendrán los viejos de entonces el calor familiar, el contorno entrañable, que todavía rige entre nosotros? ¿Chi lo sa? Asuntos de meditación.

 

Carta del Arzobispo

Dos desiertos

La Cuaresma nos evoca siempre dos experiencias de desierto, una de cuarenta años de los israelitas en el del Sinaí, y la otra, de cuarenta días, de Jesús en el de Judá. Ambas cargadas de símbolos y misterios; a las que se añade, en otro orden, la del Precursor, morador y predicador en este mismo paraje.Predicar en el desierto, abrir en él caminos al Señor. Dos lecturas, autorizadas al máximo, se han hecho de este texto de Isaías, aplicado después a Juan el Bautista. La primera, en Is 40, 3, dice así: "Una voz grita: Preparad en el desierto caminos al Señor". Observemos que el desierto se nos muestra como el espacio donde los israelitas habrán de abrir las nuevas rutas, para dar paso a Yavé (después del destierro babilónico, cuyo final pregona el Profeta).

En cambio, los cuatro evangelistas, al citar el mismo pasaje, nos ofrecen, con leves variantes, esta otra lectura: "Voz del que grita-en-el-desierto: Preparad los caminos del Señor". Aquí, como vemos, el desierto es el marco donde predica Juan el Bautista, mientras que los caminos del Señor se trazarán en la sociedad y en la vida, que también tienen mucho de desierto. En uno y otro caso, con cierto atisbo machadiano, se hará camino al andar.

Un hombre llamado Juan

Predicar-desde-el-desierto es hacerlo desde el modelo y el talante del Precursor de Jesús. Juan se declaró a sí mismo indigno de bautizarlo (Mt 3, 14) y de desatar la correa de sus sandalias (Lc 3, 16), negó ser el Cristo, Elías o el Profeta, definiéndose a sí mismo como una simple voz (Jn 1, 23). En tanto que el propio Jesús lo proclamó el primero entre los nacidos de mujer encomiando su reciedumbre y su austeridad, no como caña cimbreante, ni como hombre de atuendo refinado. (Mt 11, 7.15). Y coronando la figura, su cabeza cortada por Herodes, epílogo martirial de toda su misión profética.

Por predicar-en-el-desierto se entiende, en el habla común, una enseñanza, una acción educativa, una campaña moral, un consejo desinteresado, a los que hacen oídos sordos sus más directos destinatarios. ¿Predicó, entonces, Juan Bautista en el desierto?Lo hizo, sí, en un sentido físico: "¿A quién fuísteis a ver en el desierto?", diría más tarde Jesús (Mt 11, 9). Desde aquellos secarrales inhóspitos del desierto de Judá bajaría más tarde el Precursor a bautizar en el Jordán a sus oyentes. ¿Se les podría clasificar a éstos como un desierto moral, tan necesitado de agua como sediento de ella?

"Venían a él, dice San Mateo (3, 5), de Jerusalén, de toda la Judea y de la región del Jordán y eran después bautizados y confesaban sus pecados". Fueron, pues, multitud las gentes, a un tiempo pecadoras y sencillas, que se sentían menesterosas de perdón y paz de conciencia y engrosaban las filas de la ribera. Entre las cuales "se coló", como uno de tantos, Jesús el de Nazaret, hijo de Dios y mesías de Israel. A más de eso, la fama del Bautista, como gran profeta y hombre santo, caló a fondo en el alma del pueblo, lo mismo en Judea que en Galilea, hasta el punto de que, Herodes de una parte y los fariseos por otra, llegaron a temer una rebelión popular si menospreciaban o perseguían al Bautista.

Eso demuestra también que no todos acogieron sus enseñanzas. La soberbia de los fariseos, la corrupción moral de Herodes (aunque estuvo a punto de rendirse), la frivolidad perversa de Salomé, la refinada crueldad de Herodías, cerraron cualquier rendija del propio corazón a la voz y a la sangre del profeta. Desierto, y más que desierto, para la lluvia benéfica del perdón y de la misericordia.

Laten en el fondo de todo ser humano, desde Adán hasta nosotros, unos posos de malignidad, un misterio de iniquidad, que sin embargo no cierran el paso al bien ni nos convierten automáticamente en réprobos. En la teología católica, Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (I Tm, 2,4). A nadie le falta un Bautista, y menos el Mesías, al que Juan presentó a la humanidad como destructor del pecado del mundo (Jn 1, 29). De ahí hay que partir siempre para salvar los binomios pecado y gracia, perdición y salvación, libertad y destino, impenitencia y arrepentimiento.

Conversión o rechazo

En los procesos de conversión o de resistencia a la gracia funcionan los mecanismos humanos de un predicador ferviente y un auditorio propicio o resistente al mensaje. Pero está siempre presente la soberanía misericordiosa de Dios, el único capaz de mover el corazón humano, aunque sin convertirnos en marionetas. El mismo Espíritu que pone la palabra en boca del predicador suscita sentimientos de acogida en el corazón de quien lo escucha. De ahí la importancia de la oración que, a su vez, mueve misteriosamente el corazón de Dios.

Cunde hoy por doquier, entre los seguidores de Jesús, en la era postindustrial, en la sociedad de la Información, mundo globalizado o como se le quiera denominar, más que la idea, la sensación de que, al igual que avanza la desertización en las tierras cultivables de antaño, lo hace también la indiferencia o el olvido de Dios en los espíritus e incluso en las sociedades del tercer milenio. Con mayor razón que los ecologistas en su campo, nos vemos urgidos los miembros de la comunidad creyente a preparar caminos al Evangelio, a Cristo, al Reino de Dios, en este terrible mundo que, como en la Carta de San Juan (I Jn 2, 19), parece estar bajo el maligno, con las catástrofes naturales, las guerras incesantes, los genocidios y el hambre, de un lado; y de otro, el materialismo, el nihilísmo y las nuevas idolatrías.

Juan Bautista preparó caminos al Mesías en el corazón desértico de muchos pecadores. Así se lo había anunciado, al nacer, su padre Zacarías: "Y tú niño, irás delante del Señor a preparar sus caminos" (Lc 1, 77). Juan señaló con el dedo, ante sus propios seguidores, a Jesús como "Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). Predicar desde el desierto, abrir caminos en el desierto. ¿No serán estas las dos llaves para mover el corazón de los hombres?

No somos profetas de calamidades, sino todo lo contrario, puesto que hemos experimentado en nosotros mismos la salvación de Jesús y estamos convencidos de que su figura, su Evangelio y su Iglesia gararán terreno y llevarán luz y esperanza a incontables corazones humanos, en este y en los próximos siglos. La epopeya del Bautista y más la de Jesús, nos garantizan que, sin triunfalismos voluntaristas, desde el desierto sereno de la fe y de la oración, de la austeridad y de la fortaleza, de la humildad y de la audacia, fiados del único que mueve los corazones, penetraremos en el desierto espiritual, lleno de oasis imprevisibles, de la humanidad planetaria, donde hay ya millones de seres humanos en filas hacia el Jordán. Los más de ellas y de ellos son todavía oficialmente pecadores, según nuestros cómputos. Pero, para Dios, eso es siempre provisional.

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 

Centrales

Juan Pablo II realiza otro de los grandes viajes de su pontificado

La peregrinación del Papa a Tierra Santa atrae a cristianos, judíos y musulmanes

Al cierre de nuestra edición estaba a punto de terminar el viaje del Papa a Tierra Santa. La peregrinación de Juan Pablo II a la cuna del cristianismo comenzaba el lunes en Jordania.Tras un vuelo de unas cuatro horas, el avión del Papa aterrizó en el aeropuerto internacional "Queen Alia", a las dos de la tarde hora local. El pontífice fue recibido por el rey de Jordania, Abdalá II, hijo y sucesor del rey Hussein. Salvas de cañón acompañaron sus lentos pasos al descender.

Como acostumbra a hacer, el primer gesto del Papa fue la bendición de esta tierra que le fue presentada en una artística escudilla. Las primeras palabras del Papa en Jordania fueron consagradas a la paz en Oriente Medio. Al dirigirse al rey Abadalá II, afirmó: "Su Majestad, sé que está profundamente preocupado por la paz en su tierra y en toda la región. Sé también lo importante que es para usted el que todos los jordanos, musulmanes y cristianos, se consideren un solo pueblo y una sola familia".

El Papa también mencionó las motivaciones religiosas de este viaje que realiza con motivo de los dos mil años del nacimiento de Jesús. Recordó que ha venido siguiendo un periplo que comenzó espiritualmente en Ur de los Caldeos (Irak) y que el mes pasado le llevó al Monte Sinaí (Egipto) para llegar ahora a Jordania, "tierra santificada por la presencia de Jesucristo, por la presencia de Moisés, Elías y Juan el Bautista, y de los santos y mártires de la Iglesia primitiva". Por último, el Papa reconoció que llega a un país amigo. "Vuestra tierra es famosa por la hospitalidad y apertura a todos". Esta apertura, añadió, lleva al país a garantizar la libertad religiosa, "derecho humano fundamental". De este modo, añadió, "todos los ciudadanos se sienten iguales y cada uno, inspirado en las propias convicciones espirituales, puede contribuir con la edificación de la sociedad concebida como una casa compartida por todos".

Por su parte, en su discurso de bienvenida, el rey jordano quiso subrayar la necesidad que siente esta región de una paz duradera. Se dijo convencido de la posibilidad de alcanzar este objetivo, pues &laqno;el poder del amor es más fuerte que los conflictos". Tras reconocer que la vista de Juan Pablo II, "hombre santo" y de paz, al Reino Hachemita es "histórica", Abdalá II insistió en pedir paz para todos los pueblos de Oriente Medio y afirmó que los jordanos están determinados a llevar adelante este objetivo.

El maratón de Juan Pablo II por Tierra Santa continuó con la visita al Monte Nebo. Desde sus 806 metros de altura Moisés pudo contemplar la Tierra Prometida en la que no podría entrar.

Al día siguiente el Papa presidió la celebración eucarística más importante de la historia de este país en la que bautizó dos mil niños en el Estadio de Ammán.

En Israel

La parte central de la peregrinación papal era sin duda Israel. El martes al caer la noche su avión aterrizaba en el aeropuerto de Ben Gurion de Tel Aviv, donde lo esperaban los más altos representantes del Estado de Israel, entre quienes se encontraba el presidente Ezer Weizman y el Primer Ministro Ehud Barak.

"He sentido el intenso deseo de venir aquí para rezar en los lugares más importantes que, desde los tiempos antiguos, han sido testigos de las intervenciones de Dios y de sus milagros" confesó el Papa en el discurso que pronunció en la ceremonia de bienvenida.

El Vaticano e Israel mantienen ahora relaciones diplomáticas y se ha abierto una era de diálogo en cuestiones de interés común, como la libertad religiosa, las relaciones entre la Iglesia y el Estado y, más en general, entre cristianos y hebreos. En este sentido, pidió "remover todas las formas de prejuicio". "Rezo para que mi visita contribuya a hacer crecer el diálogo interreligioso que llevará a hebreos, cristianos y musulmanes a encontrar, en las respectivas creencias y en la fraternidad universal que une a todos los miembros de la familia humana, la motivación y la perseverancia para trabajar a favor de esa paz y de esa justicia que los pueblos de Tierra Santa todavía no poseen y a las que anhelamos tan profundamente": "¡Que la paz sea el don de Dios a la tierra que él escogió!"

Por su parte, en el discurso de bienvenida, el presidente Weizman fue también muy franco. Agradeció las palabras de petición de perdón que pronunció el pontífice el 12 de marzo por el antisemitismo que en ocasiones han experimentado algunos hijos de la Iglesia, y definió Jerusalén como "corazón del hebraísmo, ciudad de paz y orgullo de Israel".

Acto seguido, Juan Pablo II tomó un helicóptero que le llevó a la nunciatura apostólica en Jerusalén, donde descansó esa noche.

El miércoles, Juan Pablo II visitó Belén, donde celebrabó la Eucaristía en la plaza del Pesebre para visitar posteriormente la gruta de la Natividad y encontrarse con Arafat.

La peregrinación ha comprendido multitud de actos, entre ellos un encuentro ecuménico, un recuerdo a los muertos del holocausto, viajes a Galilea, Nazaret y Cafarnaum, un encuentro con el Primer Ministro israelí, Ehud Barak, visita al Muro de las Lamentaciones y al Santo Sepulcro. (ZENIT)

 

Noticiario diocesano

 

Se trata de la parte socio-caritativa del Itinerario Pascual que se sigue en las parroquias

Las "huchas solidarias" irán a proyectos diocesanos y al Tercer Mundo

Las parroquias de la diócesis están llevando a cabo un proceso durante esta Cuaresma y Pascua que comprende actividades variadas: celebraciones, catequesis, oración personal, acciones caritativas... Dentro de estas últimas se enmarcan las denominadas "huchas solidarias" distribuidas entre las cerca de nueve mil personas que realizan este itinerario. A ellas están llendo a parar las aportaciones de las familias que siguen el proceso y que serán ofrecidas en la Eucaristía que se celebre en las parroquias el domingo 28 de mayo. Esos fondos ya tienen destino: la mitad irán al Tercer Mundo y la otra mitad a proyectos diocesanos con menores.

Tercer Mundo

Los proyectos subvencionados en el Tercer Mundo son tres. El primero de ellos es la construcción de una misión en Jotsholo, en la diócesis de Hwange de Zimbabue. Se trata de un proyecto llevado a cabo por dos sacerdotes de nuestra Diócesis, don Nemesio Frías y don Serafín Suárez, que atienden actualmente a cristianos que habitan en una franja de terreno de 150 kilómetros de larga por 80 de ancha, en la que están asentados 50 poblados. La construcción de este centro misional haría posible dividir el territorio que atienden en dos para poder estar más cercanos y no perder mucho tiempo en desplazamientos.

La construcción de esta nueva misión consistiría en un centro para actividades catequéticas y de promoción social, pequeño lugar para el culto y una vivienda para dos sacerdotes. La cantidad que se presupuesta es de 3.000.000 de pesetas.

Otro proyecto es la mejora de viviendas en Chachapoyas (Perú), que ha sido presentado por la Congregación de Religiosas Formacionistas que trabajan allí. Consiste en la compra de materiales para ayudar a familias procedentes de trabajo rural que vienen a la ciudad. Se ayudan los vecinos en la construcción de viviendas de unos 40 metros cuadrados para las que las religiosas compran los materiales. Es un proyecto que se está subvencionando por fases y al que se ha ayudado en ejercicios anteriores. Asciende el presupuesto a 750.000 pesetas.

Por último se invertirá en la mejora de viviendas en suburbios de Santo Domingo (República Dominicana). El proyecto consiste en el mejoramiento de 72 viviendas en el Municipio de Monte Plata a familias cuyas viviendas fueron destruidas o dañadas por el Huracán Georges, reforzando su estructura y añadiendo una habitación­refugio que sirva de protección en caso de huracán, techada con losa de hormigón armado, paredes de 15 centímetros y reparación de piso de hormigón pulido. Son beneficiarios directos unas 1.000 personas. Entra en el proyecto la posibilidad de reconstruir la Iglesia, también destruida. Asciende el presupuesto a 3.000.000 de pesetas.

Proyectos diocesanos

La otra mitad del dinero que se recaude en las "huchas solidarias" irán a proyectos diocesanos de menores gestionados por Cáritas Diocesana.

El programa se dirige al colectivo de niños, niñas y adolescentes de cuatro a dieciséis años, de la diócesis de Mérida-Badajoz, apostando especialmente por aquellos que viven en contextos deprimidos y sufren situaciones de graves carencias económicas, culturales, socio-afectivas...

Desde Cáritas se constata que existe una población infantil muy numerosa que vive en familias con fuertes problemáticas de desestructuración, bajo nivel económico y cultural, problemática de drogas; viven en barrios abandonados, descuidados, sin recursos adecuados... pasan gran parte del tiempo en la calle y respiran mucha agresividad, desesperanza y frustración diariamente.

Desde el programa se plantean como finalidades: prevenir procesos de deterioro personal y social, potenciar el desarrollo integral de los niños y niñas y recuperar los barrios como espacios de vida educativos y socializadores.

El programa está configurado por el conjunto de proyectos que se desarrollan en los distintos barrios y pueblos de Badajoz, concretamente en:

- Cáritas Parroquial Cuestas-Gurugú (Badajoz)
- Cáritas Parroquial Santa Engracia. La Uva (Badajoz)
- Progreso-Complejo Campomayor (Badajoz)
- Cáritas Parroquial Concepción. Plaza Alta (Badajoz)
- Cáritas Parroquial Jesús Obrero. Cerro de Reyes (Badajoz)
- Cáritas Parroquial San Roque (Badajoz)
- Cáritas Parroquial San Pedro de Alcántara. Suerte de Saavedra (Badajoz)
- Cáritas Parroquial San Francisco de Sales. Barriada de "la Paz " (Mérida)
- Cáritas Parroquial San Antonio de Padua. Polígono Nueva Ciudad (Mérida)
- Cáritas Interparroquial. Barriada "El Valle" (Montijo)
- Cáritas Parroquial de la Santa Cruz. Barrio Plan Parcial (Villanueva de la Serena)
- Cáritas Interparroquial: "44 y 126 viviendas". (Almendralejo)
- Cáritas Parroquial Ntra. Sra. del Valle.(Villafranca de los Barros)
- Cáritas Parroquial Santiago Apostol. (Calera de León)

A través de los proyectos, los equipos de voluntarios llevan a cabo acciones con los chavales, manteniendo un contacto directo con ellos y sus espacios de socialización (barrio, familia, escuela..).

La finalidad que tienen estas acciones es educativa, entendiendo que educar es impulsar procesos de desarrollo personal, en los distintos ámbitos: intelectual, afectivo, social, físico.. dotando a cada niño de los recursos necesarios para convertirse en personas autónomas.

Las herramientas que se utilizan desde Cáritas para llevar a cabo este tipo de procesos educativos son las actividades de tiempo libre y de apoyo escolar. A través del tiempo libre buscan favorecer el desarrollo individual, las relaciones interpersonales, así como transformar el entorno. Con respecto al apoyo escolar nace como respuesta a la necesidad de los chavales que sufren situaciones de fracaso y abandono escolar.

 

Reunión de delegados de toda España en Cáceres

La Pastoral de la Carretera prepara
un Directorio Nacional

Delegados diocesanos de la Pastoral de la Carretera se han reunido recientemente en el Santuario de la Virgen de la Montaña de Cáceres, bajo la presidencia de don Ciriaco Benavente, obispo de Coria-Cáceres y responsable de este área de la pastoral en la Conferencia Episcopal Española, para tratar de buscar cauces de dinamización para esta Pastoral a través de las campañas de Navidad y de verano. Se estudió el borrador del futuro "Directorio Nacional de la Pastoral de la Carretera" y se propusieron ideas para las campañas de sensibilización.

A este encuentro asistieron delegados de 20 diócesis, entre ellas las de Mérida-Badajoz, Plasencia, Tenerife, Madrid, Gran Canarias (que es seglar taxista) y la anfitriona, Coria-Cáceres.

La Pastoral de la Carretera intenta difundir en la sociedad el mensaje evangélico sobre el tráfico y las obligaciones morales que gravitan sobre los que en él intervienen, así como despertar el sentido de responsabilidad en orden a evitar el incumplimiento de las leyes, las ofensas y los daños a terceras personas.

 

Su labor se centró sobre todo en La Coronada

Fallece el sacerdote don Antonio Soto

El pasado día 14 fallecía el sacerdote, natural de Campanario don Antonio Soto Huertas, a los 85 años de edad.

Don Antonio había nacido el 9 de agosto de 1914 y fue ordenado el 20 de julio de 1941 por el entonces obispo de la diócesis de Badajoz, don José María Alcaraz y Alenda.

El primer destino confiado, el 18 de agosto del 41, a este sacerdote fue el de ecónomo de Malcocinado. El 26 de noviembre de 1943 fue nombrado ecónomo de Magacela, donde pasa a ser párroco el 1 de febrero del año siguiente.

Don Antonio es nombrado párroco de La Coronada en mayo de 1951, donde permanece hasta su jubilación. El 9 de agosto de 1973 es nombrado cura encargado de Entrerrios.

Sus feligreses lo recuerdan como un hombre alegre y jovial, cercano a la gente y un sacerdote entregado a su pueblo en cualquier situación que pudiera darse.

Desde esta redacción nos unimos a la oración de sus familiares, amigos y de aquellos que lo conocieron en su larga y fructífera vida pastoral por las parroquias y pueblos por donde pasó.

Felicitaciones para Iglesia en camino

Un grupo de matrimonios de Madrid y Sevilla ha mostrado su felicitación a Iglesia en camino por la editorial publicada en el número 336 de esta revista sobre las religiosas que continúan en Mozambique a pesar del desastre provocado por las lluvias.

Estos matrimonios se encuentran periódicamente en ciudades equidistantes de Sevilla y Madrid, hecho que los reunió en Me´rida. Allí asistían a Misa en la Concatedral, donde tuvieron la oportunidad de ojear Iglesia en camino.

En su carta de felicitación estos matrimonios aseguran haberse sentido acogidos por la Iglesia emeritense tanto en el sacramento de la reconciliación como en la Eucaristía, de donde recogieron la idea expresada por el sacerdote de colocar en sus casas una "hucha de cuaresma" que reúna las pequeñas renuncias de estos días y poder con ello enviar una ayuda a las misiones de Mozambique.

 

Ha sido desarrollada por misioneros claretianos

Una misión en la parroquia de Esparragosa
de la Serena moviliza a todo el pueblo

Organizada por la Parroquia de Sta. Mª. Magdalena de Esparragosa de la Serena y convocados por su párroco don José Romero, ha participado prácticamente todo el pueblo en la misión que han llevado a cabo los misioneros claretianos Juan Salomé, José A. Benítez y Fcº. Javier.

Los actos misionales han sido precedidos por una preparación en asambleas previas, viniendo a desembocar en nueve días de intensísima actividad, que ha puesto a todo el pueblo en movimiento.

Trescientas personas reunidas en veintiséis asambleas, convocadas en otros tantos hogares, nos pueden dar una idea de lo que ha significado la misión para este pueblo de la comarca de La Serena.

Unos sesenta niños comenzaron la primera jornada teniendo encuentro con sus monitores, realizando pasacalles entre cantos y pancartas con mensaje, reuniones etc. Los jóvenes se han acercado a reflexionar sobre la figura de Jesucristo y la significación para sus vidas. Los matrimonios han tenido diversos encuentros.

Especial atención han tenido los enfermos, visitando a veinticinco impedidos y recibiendo la unción de enfermos más de medio centenar.

Granl relieve y emotividad ha tenido el descolgar la cruz del presbiterio, de varios metros de larga y elevado peso. Fue porteada por los jóvenes a hombros, mientras se rezaba el vía crucis.

Temas humanos y espirituales como la familia, la educación, el amor, la eucaristía, etc. han ido sirviendo de eje reflexivo, de oración y de formación para los participantes de la misión, animada por actividades como misa campestre, ofrenda floral a la Virgen, rosario de la aurora, eucaristía para familias, celebración penitencial, escuela de oración, técnicas de relajación para la misma, etc.

El culmen de la misión fue una magna Eucaristía concelebrada en la plaza del pueblo, sobre un gran escenario montado por el ayuntamiento y a la que asistieron incluso personas de las localidades cercanas. El final se vivió con ambiente de fiesta, compartiendo lo que habían llevado de comida y bebida entre todos los asistentes, quedando el compromiso de continuar el camino emprendido en la misión.

 

Al paso de Dios

Desde Mozambique

Hasta para las desgracias más vale caer en gracia que ser gracioso. De los muchos hechos calamitosos que reclaman nuestra atención, unos tienen una respuesta rápida y eficaz y otros, sin embargo, prácticamente pasan desapercibidos aunque la tragedia sea mayor y más profunda. Ante los mismos hechos, el mismo dolor, las mismas consecuencias unas veces reaccionamos con un aluvión de solidaridad y otras, nuestro movimiento interior es lento y, como consecuencia, la ayuda escasa.

Indudablemente son muchos los factores de esta desigual respuesta ante las catástrofes y las tragedias de los pueblos: en gran medida todo depende del interés que pongan los que manejan los hilos de la opinión pública. Sin embargo, el factor principal es la diligencia o la pereza de nuestra conciencia para reaccionar por sí misma y para pasar del sentimiento al acto ante las necesidades de los otros, sin necesidad de ser empujada desde fuera.

Desde Mozambique están llegando imágenes de necesidades tan agudas y tremendas como las que han podido llegar de otras catástrofes ocurridas en el mundo, pero, por las razones que sean, la ayuda oficial no se moviliza y la respuesta de los ciudadanos no es tan ágil y generosa como en otras ocasiones. Pero nuestra ayuda no puede faltar; por eso tenemos que aprender a movernos por nosotros mismos y con prontitud en ayuda de quien nos necesite. Sólo así iremos al paso de Dios, que no hace acepción de personas y es rico en clemencia.

Amadeo Rodríguez Magro

 

Página litúrgica

Celebramos el III Domingo de Cuaresma

Palabra de Dios

Libro del Éxodo, 20, 1-17

El Señor pronunció las siguientes palabras: Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud.

No tendrás otros dioses frente a mí.

No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso. Porque no dejará el Señor impune a quien pronuncie su nombre en falso.

Fíjate en el sábado para santificarlo,

Honra a tu padre y a tu madre: así se prolongarán tus días en la tierra, que el Señor, tu Dios, te va a a dar.

No matarás.

No cometerás adulterio.

No robarás.

No darás testimonio falso contra tu prójimo.

No codiciarás los bienes de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de él.

Salmo 18, 8, 9, 10, 11

R. Señor, tú tienes palabras de vida eterna.

La ley del Señor es perfecta/ y es descanso del alma;/ el precepto del Señor es fiel/ e instruye al ignorante.

Carta de S. Pablo a los Corintios 1, 22-25

Hermanos: Los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los griegos; pero para los llamados a Cristo ­judíos o griegos­: fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio es más sabio que los hombres; y lo débil es más fuerte que los hombres.

Evangelio según san Juan 2, 13-25

En aquel tiempo, se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

- Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: "El celo de tu casa me devora". Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:

- ¿Qué signos nos muestras para obrar así?

Jesús contestó:

- Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

Los judíos replicaron:

- Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú los vas a levantar en tres días?

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque El sabía lo que hay dentro de cada hombre.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

27, lunes: 2Re 5, 1-15a; Lc 4, 24-30.
28, martes:
Dan 3, 25, 34-43; Mt 18, 21-35.
29, miércoles:
Dt 4, 1, 5-9; Mt 5, 17-19.
30, jueves:
Jr 7, 23-28; Lc 11, 14-23.
31, viernes:
Os 14, 2-10; Mc 12, 28b-34.
1, sábado:
Os 6, 1-6; Lc 18, 9-14.
2, domingo: 2Cro 36, 14-16, 19-23; Ef 2, 4-10; Jn 3, 14-21.

 

Comentario Litúrgico

No tendrás otros dioses fuera de Mi

Según palabras textuales del Papa: "el Año Santo es por su naturaleza un momento de llamada a la conversión" y en esta dimensión coincide perfectamente con el tiempo cuaresmal que estamos viviendo.

Si nos acercamos a la primera lectura, encontramos la frase que nos sirve de título y, ya desde el principio se nos advierte que la conversión no se trata solamente de una tarea moral -apartarnos y arrepentirnos del pecado- sino sobre todo de una tarea teologal pues exige una adhesión total al Señor que excluya cualquier otro ídolo.

La escena evangélica de la llamada purificación del Templo nos advierte que incluso en lo aparentemente mas religioso puede haber una semilla de idolatría que impide la auténtica conversión.

A esto hay que añadir la frase de Cristo &laqno;Destruir este templo, y en tres días lo levantaré» aludiendo a su resurrección y a la novedad de que El será para siempre el único templo en donde nos podemos encontrar con el Padre. Es una invitación a recorrer nuestras devociones, nuestro modo de orar y preguntarnos si, de verdad, estamos convertidos al Dios de Cristo o tenemos otros ídolos.

San Pablo, en la segunda lectura, nos presenta otro aspecto del mismo tema. Frente a posturas idolátricas como la de los judíos que buscan milagros porque no terminan de creer en Cristo o la de los griegos que se apoyan únicamente en la sabiduría de la razón, el Apóstol presenta como raíz de toda conversión cristiana la fe en Cristo crucificado como punto de encuentro con la salvación que nos ofrece el Padre, aunque aparezca como necedad y debilidad ante los ojos humanos.

Antonio Luis Martínez

Sigamos la misa

3. Llevar los dones

Después de haber escuchado atentamente la Palabra de Dios, nos damos cuenta de que se nos pide una respuesta y que ha de comenzar en ese mismo instante. La liturgia nos presenta una serie de ritos y oraciones en los que se nos invita a acercarnos al altar con las manos casi vacías, pero con un corazón deseoso de entrega.

La procesión de ofrendas, por muy ricos que sean los dones que depositamos sobre el altar, está hecha mirando el sacrificio y a la ofrenda de nosotros mismos. Este destino nos recuerda la grandeza de la creación material, salida de las manos de Dios, y del poder dado al hombre para transformarla, motivo por el cual le alabamos.

Por eso, cuando hay procesión de ofrendas, se impone el canto. Un canto de alegría en el dar, de alabanza, de disponibilidad personal, o bien relacionado con la fiesta y con las lecturas no de ofrecimiento del pan y del vino pues sería poca cosa para Dios.

Una vez acabada la procesión de ofrendas, es el momento de recordar lo que Cristo hizo en la Ultima Cena y sentirnos, por el ministerio del sacerdote, muy unidos en su actitud de entrega al Padre y hacer nuestros sus gestos. Por ello comenzamos el prefacio Se trata de una bella oración de bendición con la que presentamos ante el Padre nuestra acción de gracias por toda la obra de salvación que ha realizado en Cristo en favor nuestro. Siguiendo el Año Litúrgico, recorremos todos los grandes misterios de la redención, desde la Encarnación hasta la ultima venida de Cristo Glorioso.

El Prefacio desemboca en el Santo. Es el canto por antonomasia de la celebración eucarística. Su texto es todo él bíblico y no tiene sentido sustituirlo por letras inventadas por hombres. Si nos fijamos en las palabras que lo introducen -unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría- - nos damos cuenta de que nuestra alabanza se une a la que resuena en las moradas celestiales, como nos narra el Apocalipsis.

Después de la acción de gracias del Prefacio y de la alabanza del Santo, caemos en la cuenta de que si todo eso es aceptable al Padre porque lo hacemos unidos y por medio de su Hijo Jesucristo, sobre el altar hemos depositado solamente pan y vino. Por eso la liturgia pone en boca del sacerdote una súplica llamada epíclesis que significa "invocación sobre".

Es un momento solemne: el sacerdote impone sus dos manos sobre el pan y el y el cáliz y recita esta petición: "Señor, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que sean Cuerpo y Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios".

Es la invocación suprema e inmediata para que el Espíritu Divino descienda sobre nuestros dones y los transforme en el Cuerpo y la Sangre del Señor. Por eso se atribuye particularmente al Espíritu Santo la transformación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor, en paralelo con la Encarnación, en la que el Hijo, enviado por el Padre, se hace hombre por obra del Espíritu Santo.

Es cierto que una vez dichas las palabras de la consagración, ya no hay sobre el altar pan ni vino, sino el Cuerpo y Sangre de Cristo. Pero también es cierto que no basta que un presbítero diga en cualquier momento: "Esto es mi Cuerpo", para que el pan quede consagrado. No se trata de un efecto ligado mágicamente a unas palabras, sino de la fuerza de Dios o efusión de su Espíritu cuando la Iglesia actúa el mandato que le dejó Cristo.

No es el momento para arrodillarse, sino para prestar máxima atención a la invocación al Espíritu que el sacerdote realiza en nombre de todos. Nos arrodillamos después.

Antonio Luis Martínez.

 

Santoral

30 de marzo: S. Amadeo IX El Feliz (1435-72)

El Duque de Saboya no supo leyes de extranjería, razón por la cual muchos indigentes de Francia e Italia encontraron en su país el, entonces llamado, "paraíso de los pobres".

El gran Duque era epiléptico y, quizá porque consideraba efímeros sus bienes y posesiones, no tuvo otros derroches y despilfarros que los referidos a los pobres, encontrando el modo de devolverles lo que era suyo, pues es sabido como todo lo que nos sobra tiene como dueños a los necesitados.

Tenemos pues a un hombre bueno y enfermo, acogedor hasta el extremo e irracionalmente generoso con los marginados. Véase cómo "la cultura de la solidaridad y la gratuidad, supone un grito profético cuya última palabra la tiene siempre el reconocimiento del otro y sus necesidades" -son palabras del documento episcopal español La Iglesia y los Pobres -. Ciertamente estamos necesitados de unas tropas como las de este santo Duque: "un ejército no para la guerra, el odio o la violencia; sino para la paz, la justicia y el amor, ocupado y preocupado de acoger, atender, escuchar, orientar, ayudar, sostener y levantar a todos los que la sociedad empobrece y maltrata." Notará el lector cómo los sentimientos del Duque Amadeo y los de nuestros obispos actuales coinciden admirablemente a pesar de una distancia de seiscientos años, y es que el amor a los más pobres es el único sello de autenticidad de nuestra fe.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

27, lunes: Ruperto, Gelasio, Pablo
28, martes:
Castor, Cirilo, Marcos, Esteban Harding.
29, miércoles:
Eustasio, Guillermo, Temperio.
30, jueves:
Juan Clímaco, Zósimo, Antonio Daveluy
31, viernes:
Segundo, Benjamín, Blas de Amorio.
1, sábado:
Venancio, Celso, Hugo, Juan Bretton.
2, domingo:
Francisco de Paula, Teodosia, Policarpo, Abundio.

Contraportada

La muerte de medio millar de personas resucita el debate sobre las sectas

Abrasados por un "dios"

Las sectas son un fenómeno que preocupan desde hace tiempo no sólo a la Iglesia, sino a toda la sociedad que ve con asombro el efecto de estas organizaciones cuando se producen hechos como el de Uganda la pasada semana. Medio millar de personas morían abrasadas en nombre de un dios deformado que nada tiene que ver con el Dios de la Vida revelado en Jesucristo.

Esta semana el Cardenal Rivera se ha referido a este fenómeno del que, entre otras cosas dijo "Son desviaciones de la práctica religiosa ya que cuando se da este sentido fatal a la religión se pierde la esencia de la unión con Dios, siempre a favor de la vida y el respeto a la dignidad de la persona humana".

 

El Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos es una más de los miles de sectas, o más adecuadamente grupos destructivos, que florecen al amparo de la credulidad de quienes buscan un sentido a sus vidas y creen encontrarlo en un grupo acogedor, que desarrolla lazos afectivos y les garantiza la salvación eterna, pero al mismo tiempo con una férrea disciplina y total adoración del líder máximo, "gurú" o "profeta" de la nueva religión.

La secta de Uganda no era muy bien conocida en Occidente. La mayoría ancianos, mujeres y bastantes niños, fueron quemados vivos con gasolina, es el trágico balance de esta locura religiosa acaecida en Kanungu, una aldea del distrito de Rukingiri, a 320 kilómetros de la capital Kampala, y en la frontera con Ruanda y la R.D. del Congo. William Sakenders, del diario ugandés "New Vision", entrevistó a algunos testigos que indicaron haber sentido los gritos de los encerrados pero que ninguno logró escapar de la trampa mortal ya que ellos mismos habían atrancado puertas y ventanas.

El Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos fue fundado en 1994 por un antiguo catequista católico Paul Kishuku: "Paul --relataba un adepto de la secta, Jerimaya Kabateriene, entrevistado en mayo de 1999- había tenido una visión: mientras caminaba por la sabana, se le apareció la Sagrada Familia, y le ordenó hacer respetar los diez mandamientos, tan a menudo olvidados". Paul empezó su obra de proselitismo y quien se entrevistaba con él tenía de nuevo con él la misma visión. "Si, ha sido verdaderamente un milagro --confiesa Kabateriene-. Por otra parte, entre nosotros se dan los milagros con frecuencia. Nuestros jefes hablan todos los días con el Señor".

El viejo catequista conoció a Joseph Kibwetere, que en 1990 había sido suspendido por el obispo emérito de Rukingiri, John Baptist Kakubi. Pasadas pocas semanas Kibwetere se convirtió en el profeta del nuevo movimiento que, en 1997, logró el registro administrativo como nueva religión. Además Kibwetere escribió el libro "Okuwahaho Kubusinge Obu" (en lunyankole "El fin de esta generación") que es el sustento teórico de su grupo milenarista. Su obra visionaria preveía el fin del mundo para el 31 de diciembre de 1999. Envió incluso una copia al Papa. Los fieles de la nueva religión eran reclutados entre cristianos alejados e incluso trataron de invitar a sacerdotes. Según algunas fuentes, son también sacerdotes excomulgados otros dos dirigentes: Dominic Kataribabo y John Kamagara.

Muchos de ellos vendieron sus bienes el año pasado a la espera del fin del mundo. Como no sucedió nada --tal es el caso de otras sectas milenaristas como los primeros adventistas, o los testigos de Jehová (que ya lo han profetizado seis veces)- los dineros fueron entregados al falso profeta para que pudiera venir a Europa a propagar su doctrina y comprar una réplica del Arca de Noé. Pero ha desaparecido. Es más, en Rukungiri, la policía piensa que él y sus tres vices, Dominique Kataribabo, Gredeina Mwerinde y John Kamagara, son los únicos que se han salvado de la hoguera.

En septiembre, la policía del centro de Uganda disolvió otro culto apocalíptico, el Mensaje Mundial de la Ultima Advertencia de unos mil miembros, los cuáles fueron acusados de violaciones, secuestros y retención ilegal de personas.

En relación a estos acontecimientos, el Cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera, advirtió sobre el peligro que significan las sectas evangélicas fundamentalistas que llegan incluso a cometer "crímenes tremendos". El Cardenal sostuvo que los hechos demuestran que estos grupos seudorreligiosos promueven, "más que prácticas religiosas, desviaciones de la religiosidad. Son desviaciones de la práctica religiosa ya que cuando se da ese sentido fatal a la religión se pierde la esencia de la unión con Dios, siempre a favor de la vida y el respeto a la dignidad de la persona humana".

Redacción/ZENIT/ACI


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