Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 202 - Año V - 23 de marzo de 1997
Director: José María Gil



Portada

Semana Santa: Misterio Pascual de Cristo



Cristo de la Hermandad de la Sagrada Columna y Azotes, de Sevilla.
(Imaginero: Francisco Buiza. 1974)


Carta del Arzobispo


Jesús, ŅQué dices de ti mismo? (II)


Maestro y Señor


Así, fue el título, Jesús, que te dieron siempre tus discípulos y que tú aceptaste como propio. Maestro, Rabbi en hebreo, te llamaban también los israelitas de tu tiempo, alistándote así, de algún modo, con los doctores de la Ley. Maestro –y qué maestro– fuiste tú por los cuatro costados. "Hacer y enseñar " (cfr. Hech.1,1), fueron los dos verbos que conjugaste tú, sin descanso, durante toda tu vida pública. Así en las Bienaventuranzas y el Sermón del Monte, así en las Parábolas del Reino y en los coloquios más íntimos con tus apóstoles.
Tus enseñanzas, Señor, henchidas de sabiduría y radiantes de hermosura, han sido reconocidas como únicas por los espíritus más cultos y sensibles, cristianos o no, de la historia universal. "Jamás hombre alguno, decían tus oyentes judíos, ha hablado como él" (Jn. 7,46). Y Pedro, cuando otros, reacios a creer, optaron por alejarse de ti, reaccionó con todo su ser: "ŅA quién vamos a ir, Señor, si tú tienes palabras de vida eterna? (Jn. 6,68).
"Al llamarme maestro y Señor, decís bien, porque lo soy". También yo te llamo así y necesito en extremo de tus enseñanzas. Te escucho, Señor. "Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón" (Mt. 11,29). "No está el discípulo sobre el maestro, ni el siervo sobre su señor". Si al amo lo llamaron Belcebú, °cuánto más a sus domésticos! (Ibid. 10, 25-26). "Venid a mi todos los que estáis cansados, que yo os aliviaré" (Ibid. 11,28).

Camino, verdad y vida


Se lo dijiste al Apóstol Felipe, que buscaba el muchacho un acceso fácil para llegar al Padre Dios. Antes de decirle tú que quien a ti te veía, estaba viendo ya al Padre, le mostraste, Señor Jesús, otras riquezas de tu persona. A él y a todos los que, como yo, nos rompemos diariamente los nudillos llamando a las puertas de Dios. De sobra sabes, Jesús, quienes son los agnósticos, los hombres y mujeres de hoy encarcelados en la celda de la inmanencia, del intramundo, sin descubrir ventanas hacia el Absoluto, sin encontrar sentido a su destino personal.
Nos hablan ellos del "silencio de Dios", que nosotros mismos experimentamos, a veces hasta la congoja. °Pobre de mí, tu testigo, que no rompo ese silencio con mi voz de profeta! Has sido tú, Señor, lo sigues y lo seguirás siendo, en este mundo, la Palabra poderosa y definitiva de Dios a los hombres. "Yo soy el camino y la verdad y la vida" (Jn. 14,5). Pasa, entonces, por ti, Señor, la solución de mi teorema. Tú nos dijiste que nadie llega al Padre sino a través de ti (Jn. 14,6). Buena noticia, buena. A ver si la logro entender con esta comparación: ŅEres algo así, Jesús, como un camino rodante, como esas cintas metálicas del aeropuerto que se mueven y me mueven? Llego así a la Verdad y a la Vida, llevado en volandas por ti mismo. °Salid a su encuentro, amigos míos! °Romped a caminar por la senda de Jesús! Os espera el sol de la Verdad. Os tropezaréis con el río de la Vida. Miles de millones de testigos lo proclaman desde Jerusalén, año 33, hasta ahora mismo.

Yo soy la resurrección


Se lo dijiste a Marta, minutos antes de devolver a la vida a su hermano Lázaro. Pero la misma resurrección de este amigo tuyo, por otra parte provisional, era, más que nada, un signo de tu soberanía sobre la vida y sobre la muerte. No, ya entiendes, en el viejo sentido feudal de los "señores de horca y cuchillo", después de serlo de vidas y haciendas. Lo tuyo es un poderío de amor. Ya sé que eres la Vida, pero, por la misma lógica, tengo que afirmar que yo soy la muerte, o sea, la nada.
Salvo que tú me hagas partícipe de tu inmortalidad, haciéndome masticar, primero, el amargor de tu muerte, para darme parte luego en tu propia resurrección. "El que cree en mí, añadiste a Marta, aunque esté muerto vivirá y todo el que vive y cree en mí, tiene vida eterna" Me doy perfecta cuenta, Señor, de lo que estás hablando. Se trata para mí, y para cualquier ser humano, nada más y nada menos, que del ser o no ser. O ciudadano de tu Reino, o carne de perdición. O plenitud, o vacío.
La condición que pones, Jesús, parece sencilla: creer en ti. Se lo preguntaste a Marta y lo repetiste después: "Todo el que vive y cree en mi tiene vida eterna". Pues, ahí tienes el mundo de hoy, Señor; no debe ser tan sencillo, cuando tantos, incluso sedicentes cristianos, te salen luego en las encuestas con que no creen en el más allá, ni confiesan claramente nuestra resurrección contigo.
No olvido que un puñado de testigos encendieron el mundo, hace dos mil años, con la luz de tu resurrección. Sé también que para resucitar luego, tengo que llevar ahora en mi frente la luz de tu resurrección. O me echas una mano, Señor Jesús, o búscate a otro. Te comprenderé.

Yo soy el Buen Pastor


En la cultura agraria y ganadera, donde discurrió tu vida mortal, como todavía la de muchos de nosotros, la imagen del pastor con su rebaño, en las llanadas y laderas de Galilea, era algo connatural, entrañable, casi poético, lo mismo para la retina de los niños que para la contemplación sosegada de los mayores. La estampa agreste del zagal con su ganado les servía a los rabinos en la sinagoga como metáfora fácil para hablar de los pastores del Pueblo elegido. Recuerdo, Señor, al profeta Ezequiel, con sus durísimos reproches contra los pastores mercenarios y explotadores de Israel, que todavía nos ponen hoy la carne de gallina a los pastores de tu Iglesia. Sin embargo, lo más frecuente y consolador, en los profetas y en los salmos, es presentar a Yavé mismo como Pastor entrañable de su pueblo: "El Señor es mi Pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace reposar"
Nuestro lenguaje irónico y despectivo sobre los rebaños, como masa borreguil y amorfa, con resignación lanar ante los lobos o los matarifes, no era, lo sé, el modo de entender el pastoreo de los judíos de tu tiempo. Ellos idealizaban en el pastor la entrega, y en las ovejas la mansedumbre. Así te contemplamos nosotros a ti, Señor Jesús, a quien Pedro, tu apóstol, que algo te conocía, te llamó "Pastor y Obispo de nuestras almas" (1Pe. 2,25). Eso me anima un poquitín. Compréndelo, Jesús mío.
Pastor, dijo en el Concilio un famoso cardenal, viene de pasto. Tú, Cristo, nos nutres con tu divina palabra, con tu cuerpo de pan ácimo, manjar de vida eterna. Tu eres el cordero pascual cuya sangre nos limpia, cuyo cuerpo nos nutre en esta vida mortal, para trocarse en pastor celeste, que nos apacentará por siempre en las verdes praderas del paraíso. °Pastor que sabes mi nombre, que me buscas si me pierdo, que me llevas en tus hombros, que me pones a salvo de tantos animales de presa! °Acógeme! Amén.
+Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales


Francisco García Portalo, de Higuera de la Serena


El Arzobispo ordenó a un nuevo sacerdote


En el mes de junio recibirán el sacramento del orden otros siete


Coincidiendo con el Día del Seminario y para destacar más la responsabilidad de todo el Pueblo de Dios en el fomento de las vocaciones, el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, ordenó a un nuevo sacerdote diocesano en una entrañable ceremonia, celebrada en la Capilla del Seminario Metropolitano de Badajoz el pasado día 19 de marzo y a la que asistieron numerosos sacerdotes, los familiares y amigos del ordenando y los alumnos del Seminario.
Se trata del diácono Francisco García Portalo, nacido hace 25 años en San Sebastián, hijo de emigrantes extremeños de Higuera de la Serena, localidad en la que ha vivido la mayor parte de su vida hasta su ingreso en el Seminario de San Atón de Badajoz, donde ha realizado sus estudios eclesiásticos.

Fomentar las vocaciones


El ordenando fue presentado al Arzobispo por el rector del Seminario, don Pedro María Rodríguez, quien pidió para él la ordenación y confirmó de manera pública la idoneidad del ordenando. Tras oír de éste las promesas de vivir el ministerio sacerdotal como quiere la Iglesia, el Arzobispo don Antonio le impuso las manos y, tras la oración consacratoria, Francisco García recibió el sagrado orden del presbiterado.
También los sacerdotes presentes recibieron al nuevo compañero en el Presbiterio diocesano, después le fueron ungidas las manos con el crisma por el Arzobispo, con quien concelebró su primera misa junto con los otros sacerdotes.
Don Antonio en su homilía consideró esta ordenación como un don de Dios a su Iglesia y animó a todos, especialmente a los sacerdotes, a ser vocantes mediante el propio testimonio alegre de entrega a Dios y alos demás.
Nuestra diócesis cuenta también con otras bendiciones similares en este año, ya que siete diáconos que trabajan este curso en diversas parroquias serán ordenados de sacerdotes por don Antonio Montero el próximo día 21 de junio.

Dar gratis lo recibido gratis


Francisco García Portalo ha señalado a nuestra revista su alegría por su ordenación de presbítero y ha confesado "que de pequeño, lo que más le atraía del sacerdocio era la amabilidad de los curas, pero con el tiempo fui descubriendo –dice– otras razones: fundamentalmente asemejarme a Cristo que da la vida por los suyos. Dar gratis lo que he recibido gratis, que no es otra cosa que la salvación de Jesús ofrecida en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía y en el perdón... Evidentemente esta gratuidad en la entrega también hay que expresarla existencialmente."
De cara al futuro, lo que más me atrae, nos dijo también el nuevo sacerdote "es el trabajo en la promoción del laicado, especialmente apoyando la nueva evangelización en el Tercer Milenio."

La Noche Bautismal


En la encíclica Tertio Millenio Adveniente, el Papa Juan Pablo II haciendo referencias a las tareas que corresponde a este año dice: 'El esfuerzo de actualización sacramental mencionado anteriormente podrá ayudar, a lo largo del año, al descubrimiento del bautismo como fundamento de la existencia cristiana, según la palabra del Apóstol: "Todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo" (Gal 3,27)'.
Las celebraciones de la Noche Santa de la Vigilia Pascual ofrecen una buena ocasión para no sólo recordar el sacramento que nos hizo cristianos, sino para actualizar la gracia bautismal recibida.
Ya en el rito del Cirio Pascual podemos aprovechar el momento en el que se nos invita a reproducir de un modo simbólico el efecto fontal del Bautismo: nuestra incorporación a Cristo. Nos acercaremos al Cirio Pascual para que su llama encienda la vela que llevamos entre las manos igual que, al ser bautizados, la luz y la gracia de Cristo Resucitado invadieron todo nuestro ser y nos hicieron hijos del Padre.
Entonces será bonito recordar palabras como estas: 'Ahora sois luz en el Señor; comportaos, por tanto, como hijos de la luz' (Ef 5, 8).
Especial importancia tiene la tercera lectura de la Vigilia. Es el relato del Éxodo de los Israelitas que, al atravesar el Mar Rojo, pasaron de la esclavitud a la libertad. Fue la primera Pascua, imagen de la de Cristo que pasó por la muerte y resucitó a la diestra Padre y ha hecho posible nuestra pascua, que tiene en el Bautismo su inicio pues nos hizo pasar del pecado a la condición de hijo de Dios. La oración que sigue lo expresa así: 'Oh Dios, que has iluminado los prodigios de los tiempos antiguos con la luz del Nuevo Testamento: el mar Rojo fue imagen de la fuente bautismal, y el pueblo liberado de la esclavitud imagen de la familia cristiana ...'.
La lectura de la Carta a los Romanos nos recordará el entronque existente entre el Misterio Pascual de Cristo y el Bautismo, pues por este sacramento hemos entrado en el ámbito de ese misterio y así actúa en nosotros tanto la fuerza purificadora de la muerte de Cristo como el raudal de vida divina que nos viene de su Resurrección.
Después de la homilía, haremos la renovación de las promesas bautismales. Todos, de pie, con la vela encendida en la mano, respondemos a las preguntas del sacerdote, las misma de nuestros Bautismo, y seremos asperjados con el agua; palabras y gestos recuerdan el bautismo que hemos recibido y el compromiso de vivir una nueva vida en Cristo Jesús.
Realmente, es una Noche Bautismal que hemos de aprovechar para remozar nuestra vida cristiana de todos los días con la lozanía del nuevo nacimiento vivido en el bautismo.
Antonio Luis Martínez
Director del Secretariado diocesano de Liturgia

La Jornada se celebra el 27 de marzo, Jueves Santo


Con el lema "Testigos de la solidaridad", los obispos dedican a las personas sin techo y al Tercer Mundo su mensaje del Día del Amor Fraterno


"Este es el tiempo de la solidaridad ante las situaciones precarias en las que se encuentran personas y pueblos de tantos lugares del mundo". Con estas palabras de Juan Pablo II en su Mensaje Cuaresmal de 1997, los obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social se han dirigido, un año más, a la comunidad cristiana y a la sociedad en la Jornada del Amor Fraterno, que la Iglesia asocia a la festividad del Jueves Santo.
En el día del amor y la fraternidad cristiana, los obispos nos recuerdan la precariedad de la solidaridad entre nosotros y en todo el mundo y nos dicen que no podemos cerrar los ojos y pasar de largo ante la muchedumbre de seres humanos que sufren las heridas causadas por la insolidaridad y las desigualdades sociales.

Un mundo sin hogar


Este mensaje nos pregunta si somos todos conscientes de la gravedad de la situación y nos aprestamos a atajar el mal desde su raíces convirtiéndonos sinceramente al amor, a la fraternidad y a la verdadera solidaridad entre los hombres y los pueblos.
Juan Pablo II nos recuerda, en esta Semana Santa, unos rostros muy concretos, fruto de la degradación insolidaria de los hombres. Son los rostros tristes que expresan la tragedia de los prófugos, de las víctimas de las guerras y del terrorismo, de cuantos están sometidos a la emigración económica. Sin ir más lejos, solamente en España hay más de 600.000 emigrantes, de los cuales una parte significativa son ilegales. Tampoco podemos olvidar en la celebración del año internacional de los "sin techo" a tantas familias desahuciadas, que no logran encontrar una vivienda, o al gran número de ancianos a los cuales sus pensiones no les permiten obtener un alojamiento digno a un precio justo.
Asistimos a la quiebra de la solidaridad "en un mundo sin hogar" y los obispos se preguntan qué hemos hecho los países ricos y poderosos de Occidente ante el calvario que padecen nuestros hermanos perdidos en las selvas y en las riberas de los grandes lagos del Zaire. La mayoría de las veces, proteger nuestros intereses, permanecer expectantes y pasivos, mientras deambulan como espectros mujeres, hombres y, sobre todo, niños hambrientos por los caminos de África. Los que tienen la llave de la marcha del mundo han estado y están ausentes.
La participación en el misterio de Cristo debe conducir a la comunidad cristiana a "mirar a los hermanos con sentimientos de solidaridad concreta y a hacerse cargo de sus dificultades. Mostrándose abiertos y generosos, los cristianos pueden servir, comunitaria e individualmente, a Cristo presente en el pobre y dar testimonio de amor del Padre".

Si eres solidario, cumples


Este es el lema de Cáritas para esta Jornada. Un aldabonazo para los miles de voluntarios de esta institución que siguen las huellas de Cristo en servicio de los pobres, y para toda la Iglesia. Más aún, para toda la sociedad, porque la caridad no tiene fronteras.
De manera particular, esta llamada a hacer de la solidaridad un "compromiso de vida" tiene un relieve especial en este año, en el que Cáritas celebra el cincuentenario de su fundación. Como "organismo ordinario y oficial" de la Iglesia para la acción caritativa y social es todo un símbolo de la "entrega solidaria" de toda la comunidad cristiana y sus múltiples instituciones y servicios, que unidos y coordinados, son el rostro de la Iglesia "que abraza con su amor a todos los afligidos por la debilidad humana; más aún, reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador".

28 de marzo, Colecta por los Santos Lugares


Los cristianos de Tierra Santa, una comunidad en peligro de extinción


El Viernes Santo la Iglesia celebra la "Colecta Pontificia en favor de Tierra Santa", la más antigua en la historia de la Iglesia ya que se remonta a la invitación del Apóstol Pablo a las comunidades por él fundadas en Macedonia, Grecia y Asia Menor, de asistir a la Iglesia Madre de Jerusalén.
En el año dedicado a Jesucristo y con el lema Maestro, dónde vives... ven y lo verás, la Iglesia pide la generosidad de todos nosotros para con la Iglesia Madre de Jerusalén, que está en peligro de quedarse sin sus "santuarios vivos", que son los cristianos que viven allí, unos ciento cincuenta mil entre siete millones de habitantes israelíes y palestinos, en situación de olvido y marginación, condenados a la pobreza permanente o a emigrar al extranjero.
Los 74 lugares evangélicos de Tierra Santa, que recuerdan la presencia de Cristo en su tierra y las raíces de nuestra fe cristiana, están en peligro de convertirse en monumentos vacíos y simples museos sin el calor de una comunidad cristiana que les de vida; por eso necesitan nuestra ayuda para poder mantener dignamente los santuarios evangélicos; ayudar a las numerosas obras sociales, culturales, benéficas y pastorales; acoger a los peregrinos de todo el mundo y asegurar la presencia cristiana allí donde nació el Cristianismo.
En la colecta del año pasado se recaudaron en España sesenta y cuatro millones de pesetas, de ellas 1.125.836 recolectadas en nuestra Diócesis.

Continúa el calvario del Zaire


Carta apremiante del Papa al secretario general de la ONU


En los pasados días se ha hecho pública una carta de Juan Pablo II, fechada el 4 de marzo, al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en la que hace un llamamiento urgente a la ayuda internacional en Zaire, dado el empeoramiento de la situación en este país, sumido en el caos más absoluto con el 20 por ciento de su territorio en manos de los rebeldes al Gobierno del presidente Mobutu. Hace unos días caía en poder de la guerrilla la tercera ciudad más importante, Kisangani. Buena parte de su medio millón de habitantes han emprendido la huida, uniéndose a los miles de refugiados ruandeses que todavía deambulan en condiciones infrahumanas por la región de los Grandes Lagos.
"La degradación de la situación en Zaire -comienza diciendo el Papa en su carta- me lleva a expresaros mi profunda preocupación. Sin embargo, tengo confianza en las posibilidades de una acción concertada de la Comunidad internacional, susceptible de evitar desarrollos más trágicos. Los combates que tienen lugar en la parte oriental del país están conduciendo una vez más a las poblaciones a dramas humanos que no pueden dejar insensibles a los responsables de las naciones."
Con esta escalada de guerra que enquista y agrava aún más un problema que no ha dejado de ser dramático a pesar de haber dejado de ocupar la portada en los medios de comunicación del mundo. "No puedo permanecer indiferente - dice el Papa- ante la situación de estos hermanos y hermanas de la humanidad y aliento todos los esfuerzos desplegados tanto sobre el terreno como a nivel internacional, en vista de un cese del fuego inmediato.

Con el acuerdo de todos


"Sin embargo, la pacificación que se impone no tendrá efectos duraderos a menos que los refugiados ruandeses presentes en suelo zaireño regresen a su país con seguridad y dignidad. Esto sólo será posible con la colaboración de la Comunidad internacional y el compromiso pacífico de los países africanos. Después de señalar que es necesario el respeto a la integridad territorial del Zaire, el Papa indica al Secretario general de la ONU que le " parece que es cada vez más necesaria una cooperación entre la ONU y la Organización de la Unidad Africana, en vista de una solución justa de todos los problemas que afectan a la vida de los pueblos en la región..."
"Finalmente, será más fácil dirigir a buen puerto una tarea de esta magnitud, que ciertamente exigirá negociaciones entre todas las partes implicadas, si el proceso de democratización iniciado en Zaire llega a su término. Es necesario alentar todas las buenas voluntades, tanto en el interior como en el exterior del país, para crear las condiciones favorables a un diálogo nacional respetuoso de todas las tendencias étnicas o políticas, un diálogo al que la Iglesia católica aporta además toda su contribución."

Noticiario diocesano

Gran asistencia a los ejercicios espirituales de la parroquia pacense de San Juan Macías


Como ya viene siendo habitual por estas fechas de cuaresma, la parroquia pacense de san Juan Macías ha organizado una tanda de Ejercicios Espirituales, dirigidos por su párroco, don Manuel Santos, en la Casa de Oración de Gévora. Más de cincuenta personas, en su mayoría feligreses de la citada parroquia, entre ellos matrimonios y jóvenes, han profundizado durante el pasado fin de semana, en el conocimiento de la figura de Jesucristo como Hombre perfecto y como Hijo de Dios, en este primer año de preparación para jubileo del año dos mil y que esta dedicado a Él.

Actividades cuaresmales en Zafra


Las dos parroquias de la ciudad de Zafra han organizado una serie de actividades para este tiempo cuaresmal que han consistido en unas reflexiones en torno a la figura de Jesús para adultos dirigidas por el misionero claretiano, padre Rafael Guzmán. También ha tenido lugar una jornada de oración de jóvenes en el convento de las Clarisas y a la que han asisitido seminaristas para explicar la Campaña del día del Seminario. Los niños de catequesis han tenido sus jornadas de convivencia en Tentudia y en la ermita de Belén; y, por último, para preparar la celebración pascual, se ha organizado una acampada de jóvenes en la ermita de San Isidro de Burguillos del Cerro.

Bendecido el nuevo templo de la barriada emeritense de San Andrés


El arzobispo de la diócesis, don Antonio Montero, acompañado del vicario general, don Amadeo Rodríguez, y del provincial franciscano de la Bética, Fray Guillermo Cerrato, así como de un nutrido grupo de sacerdotes y de religiosos de la mencionada Orden, bendijó la tarde del pasado domingo el nuevo templo de la barriada emeritense de San Andrés, situada a escasos kilómetros de la ciudad, en la carretera de Don Álvaro, y encomendada al cuidado pastoral de los padres franciscanos que rigen la parroquia de los Santos Servando y Germán, a cuyo territorio pertenece.
Al acto inaugural asistieron también numerosos fieles y el Alcalde de la ciudad, don Pedro Acedo.
La nueva iglesia de san Andrés, obra del arquitecto don Eduardo Escudero, ocupa una superficie total construida de 500m2 y en su mayor parte está destinado al templo propiamente dicho, dejando también espacio para algunas instalaciones parroquiales anejas, entre las que destacan varias salas para actividades pastorales y una esbelta torre.
Con una única nave en la que se conjugan, con gran sencillez y armonía, el ladrillo y los arcos de hormigón, el nuevo templo tiene como único elemento decorativo las cruces que sirven de ventanales, siendo de grandes proporciones y colores la del coro, encuadrada en un gran círculo que simula un rosetón.

Sencillez y dignidad


La simplicidad de sus trazos hacen de esta nueva iglesia un lugar recogido para la oración a la vez que amplio para las ceremonias, lo que le da una mesurada grandiosidad. La luz natural de las ventanas ayuda a ello en la justa medida. La torre, por su parte, no sólo ejerce la función de campanario, sino que ayuda a señalar el papel predominante de este nuevo edificio en el conjunto de edificios de la barriada, de la que ciertamente es la obra arquitectónica más singular y visible, incluso desde la ciudad.

Casa de Dios y de la comunidad.


La construcción de este templo, cuyo coste se eleva a cerca de 40 millones de pesetas, ha sido finaciada por el Arzobispado, haciendo con ello realidad los anhelos del millar de vecinos que habitan esta sencilla barriada emeritense, que hasta ahora han sido atendidos pastoralmente en una pequeña capilla, instalada en un garaje, por don Ramón Conde y antes por don Gabriel Tomás García-Bordallo. La comunidad afronta ahora los gastos del mobiliario y las imágines.
Don Antonio en su homilía habló precisamente de que en este barrio ha habido antes una comunidad a la que ahora, en una admirable conjunción de esfuerzos, se le dota de casa. Se le da templo nuevo a una barriada de una ciudad –dijo el Arzobispo– como es Mérida, cabeza de una Iglesia antigua y venerable, con 17 siglos de cristianismo en su historia, pero llamada a continuar la acción evangelizadora en el presente y en el futuro. Para ello va a servir este templo del que el Arzobispo fue describiendo los grandes elementos que lo componen: el altar, la pila bautismal, el ambón donde se proclama la Palabra de Dios, sin olvidar la sede penitencial o confesonario y las dependencias para catequesis. Una casa para Dios y para los vecinos de esta barriada de Mérida.

La Catedral metropolitana de Badajoz acogerá el miércoles la celebración de la Misa Crismal


Los sacerdotes de la diócesis renovarán en ella sus promesas sacerdotales


Como el año pasado lo fuera la Iglesia concatedral de Santa María, en Mérida, este año la Catedral Metropolitana de Badajoz será el escenario que acogerá el próximo miércoles día 26, a las 11 de la mañana, la celebración de la Misa Crismal que con su bella liturgia se muestra como uno de los actos más solemnes de la Semana Santa. En ella el Obispo, como Pastor de la diócesis, consagra el Crisma y bendice los santos Óleos que serán signos de la acción salvífica en algunos de los sacramentos.
Con el Santo Crisma consagrado por el Obispo, se unge los recién bautizados, los bautizados son sellados en su frente, y se unge las manos de los sacerdotes, la cabeza de los obispos y la iglesia y los altares en su dedicación. Con el Óleo de los catecúmenos se preparan y disponen al bautismo. Con el Óleo de los enfermos estos reciben alivio en su debilidad mediante el sacramento de la Unción. En la Misa Crismal también se hace visible de una manera especial la unidad de los sacerdotes con el Obispo que los preside en un único presbiterio con el que apacienta la Iglesia local que es la diócesis. Los sacerdotes renuevan también en esta misa las promesas que hicieron el día de su ordenación, haciéndose presente en ella la mayoría de los miembros del clero diocesano.
Actualmente la diócesis de Mérida-Badajoz cuenta con 328 sacerdotes diocesanos, a los que se unen el más de medio centenar de sacerdotes religiosos en ella y el presente curso serán ordenados otros 7 diáconos más.

Semana Santa del Arzobispo en Badajoz y Mérida


Además de esta Misa Crismal del miércoles en la Catedral de Badajoz, el Arzobispo presidirá los oficios litúrgicos en los dos templos catedralicios, alternando su presencia en ambas capitales diocesanas: en la catedral de Badajoz lo hará hoy Domingo de Ramos, el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección en el que dará la Bendición papal, y en la Concatedral de Mérida el Viernes Santo y la Vigilia Pascual del Sábado Santo.

Exposición sobre Teresa de Lisieux en Badajoz


Con motivo de celebrarse el primer centenario de su muerte , la parroquia pacense de Santa Teresa de Jesús, que está situada frente al Seminario, ha organizado, durante la Semana Santa, una exposición itinerante de imágenes de un "pequeño camino", para dar a conocer la figura y el mensaje de de Teresa de Lisieux.

Opinión


°Gracias, señoras!


Dos mujeres nos ofrecen esta semana un gesto de serenidad y de paz: las dos sufren el dolor por la muerte de sus seres queridos y las dos muestran su identificación en ideas y sentimientos con aquel al que lloran.
María recoge en su corazón y en su rostro las palabras pronunciadas en la cruz por su hijo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Desde este gesto de Jesús, su madre vive su pasión y su muerte y en su corazón sólo hay lugar para la misericordia y el perdón.
Mari Carmen Merino, viuda de Javier Gómez Elosegui, asesinado por ETA, hace, al comienzo de su particular semana de pasión, unas declaraciones que reflejan su sintonía con el talante de diálogo que tenía su marido. Ella afirma que "no le han pasado por la cabeza sentimientos de venganza" y que "odiando no se consigue nada". Gracias, señoras, por esta lección, cuando lo más fácil hubiera sido responder con el odio o con el deseo de venganza; gracias por dejar que sea la justicia de Dios y la de los hombres la que actúe y repare el daño causado; gracias por quedar claro que los culpables merecen el castigo por su odio, no por el vuestro; gracias por mostrarnos que se es más fuerte y más justo cuando se perdona que cuando se odia; gracias por enseñarnos que crea más esperanza el perdón que la venganza.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica


Celebramos la Pasión y Muerte del Señor


Palabra de Dios:


Domingo de Ramos: San Marcos 11, 1-10


Se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, y Jesús mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles :
- Id a la aldea de enfrente, y en cuanto entréis, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto.
Fueron y encontraron el borrico en la calle atado a una puerta, y lo soltaron. Algunos de los presentes les preguntaron:
- ŅPor qué tenéis que desatar el borrico?
Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron.
Llevaron el borrico, le echaron encima los mantos, y Jesús se montó.
Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo.
Los que iban delante y detrás, gritaban:
-°Viva! °Bendito el que viene en nombre del Señor! Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. °Viva el Altísimo!

Jueves Santo: Primera Corintios 11, 23-26


Hermanos:Yo he recibido una tradición que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:
Que el Señor Jesús , en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias lo partió y dijo: 'Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía',
Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: 'Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía'.
Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Viernes Santo: Isaías 52, 13-53, 12


Mirad,mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho./ Como muchos se espantaron de él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano; así asombrará a muchos pueblos: ante él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito (...) Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros; despreciado y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestro crímenes. Nuestro castigo saludable vino sobre él, sus cicatrices nos curaron... El Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes. Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca; como un cordero llevado al matadero, como ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca... Le arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron... Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años; lo que el Señor quiere prosperará por sus manos...

Apuntes litúrgicos


Domingo de Ramos


La liturgia del Domingo de Ramos puede parecer desconcertante. Comienza con una procesión jubilosa y tiene una segunda parte en la que la comunidad cristiana es invitada a meditar la Pasión de su Señor. Esta aparente paradoja es una invitación a vivir esta Semana Santa dedicados a contemplar todo el misterio de Cristo, en sintonía con este primer año preparatorio para el Jubileo del 2000.
Efectivamente, la liturgia que inicia la Semana Santa nos invita a desentrañar el misterio de Cristo que ya en la misma entrada triunfal en la Ciudad se presenta como rey pero cabalgando sobre un borrico. Ante Pilatos Jesús lo aclarará: 'Mi Reino no es de este mundo'.
En el relato de la Pasión que se lee en la misa de hoy encontramos, en el momento menos esperado, cuando todo se hundía con la muerte del Señor, una confesión de fe en boca de uno de sus verdugos: 'Realmente este hombre era Hijo de Dios'. Es un rasgo más del misterio de Cristo que, aunque propone el camino de la cruz, sigue cautivando corazones que le siguen profesando su amor, aún en medio de las mayores dificultades.

Jueves Santo


Nos alerta la liturgia del Jueves Santo a los que queremos profundizar en el conocimiento del misterio de Cristo, que quien desee seguirle tiene que sentarse a su mesa y, con máximo recogimiento, ser espectador de todo lo que aconteció 'en la noche en que iban a entregarlo'.
San Juan presenta a Jesús 'sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía' pero que, ante cada hombre, siente tal amor que, igual que hizo con sus discípulos, se arrodilla y le lava los pies, como gesto inquietante de una acogida incansable.
San Pablo completa el retablo recordando a todas las comunidades cristianas lo que él mismo recibió: que aquella memorable noche la entrega de Cristo llegó a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos.
Tanta entrega de Cristo sólo encuentra respuesta adecuada en la comunidad de los suyos cuando se convierte en mutua acogida y en amor fraterno.

Viernes Santo


Austera pero impactante es la liturgia del Viernes Santo. Toda ella gira en torno a la muerte de Cristo y, en sus lecturas, despliega ante la comunidad celebrante los distintos rasgos de este misterio central de nuestra fe.
La lectura de Isaías nos acerca a ese misterio recordándonos lo que Cristo hizo por nosotros pues 'El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores... Nuestro castigo saludable vino sobre Él, sus cicatrices nos curaron'.
La carta a los Hebreos presenta la dimensión sacrificial de la cruz y a Cristo como Sumo Sacerdote que penetró los cielos y nos invita a acercarnos confiadamente a la fuente de la gracia 'a fin de alcanzar misericordia'.
San Juan escribe su relato de la Pasión desde los resplandores de la Resurrección y acierta a presentar la dimensión triunfante y gloriosa de la Cruz: Cristo se identifica ante quienes van a prenderle, en presencia de Pilato afirma ser Rey y con ese título aparecerá clavado en la cruz, y, hasta el último momento, aparece como Señor que al ver que todo 'está cumplido', entrega su espíritu.
Antonio Luis Martínez

Contraportada


Algunos datos geográficos e históricos sobre la sepultura y la resurrección de Jesús


Es posible que hayamos pasado en muchas ocasiones por una cantera. Con frecuencia impresiona al visitante, o a quien la contempla desde lejos. Las grandes paredes de piedra que la delimitan dan testimonio del trabajo que allí se ha realizado a lo largo de los años.También hay viejas canteras abandonadas, que ofrecen rincones sugestivos...
Tal vez no sabemos que Jesús fue sepultado y resucitó en un lugar así: una modesta cantera abandonada. Esta cantera se hallaba al noroeste de Jerusalén. Excavaba la suave pendiente del monte Gareb en el ángulo que formaban al unirse dos de las tres murallas –la de Ezequías y la de Manasés– que rodeaban la ciudad, donde se abría la puerta llamada de Efraim, próxima al palacio asmoneo.

Una cantera junto al Gólgota


De esa vieja cantera se había extraído un tipo de piedra caliza muy empleado para la construcción. Estaba situada cerca del muro occidental de la ciudad, pero fuera de ella. Había sido explotada durante mucho tiempo, según parece entre los siglos VII al I antes de Cristo, pero en tiempos de Jesús ya había sido abandonada.
Los trabajos para la extracción de la piedra habían abierto un amplio recinto, en forma de herradura, rodeado de paredes rocosas en sus lados este, norte y oeste. Este recinto, una vez que se hubo abandonado la explotación, se rellenó en parte con la tierra abandonada en los alrededores, y se transformó en huerto. La pared oriental –la más cercana a la muralla de Manasés– tenía en su zona norte un promontorio rocoso de unos cinco metros de altura, con forma más o menos redondeada, debido a la altura era conocido con el nombre de Gólgota, que en arameo significa "la calavera".
Al lado de la cantera pasaba un camino que venía de la ciudad. Era un lugar bien visible en un sitio concurrido. Por eso, cuando Pilato decretó la condena a muerte de Jesús lo llevaron hasta allí para que su ejecución fuera vista por muchos y sirviera de escarmiento.
En las paredes rocosas que rodeaban el huerto se habían cavado varias tumbas. En el lado occidental (el más separado de la muralla, por tanto enfrente del Gólgota), y mirando al Este, había un sepulcro nuevo, propiedad de José de Arimatea. Se accedía a él por una puerta muy pequeña. delante de esta puerta, para sellar la entrada, había una gran piedra cilíndrica semejante a una muela de molino, que cuando era necesario se podía hacer rodar por un canal tallado en el suelo. Una vez pasada la puerta, se entraba en un vestíbulo cuadrado con un banco de piedra corrido alrededor de las cuatro paredes, a una altura de aproximadamente medio metro sobre el suelo.
De este vestíbulo se pasaba a la cámara funeraria propiamente dicha, en la que, bajo un arco empotrado en la pared, ya estaba preparado el banco funerario sobre el que se depositaría el cadáver. La única tumba que había por el momento todavía no había sido utilizada por nadie.

Cómo fue sepultado Jesús


Debido a su cercanía con el Gólgota y a la prisa para sepultar a Jesús antes de que llegara la hora de comienzo del sábado, su propietario lo ofreció para que Jesús fuera enterrado allí, y se hizo cargo de las gestiones legales necesarias, según testimonia el Evangelio de san Juan (19, 38-40).
El relato escueto nos deja con la curiosidad de saber más detalles acerca del modo concreto en que fue sepultado Jesús. Estudiando las fuentes judías antiguas se pueden conocer algunos detalles sobre las costumbres que tenían los judíos al dar sepultura a sus difuntos.
Entre las primeras muestras de piedad con el fallecido estaba el cerrarle los ojos y la boca, dejándole sujetas las mandíbulas con un sudario enrollado alrededor de la cara y atado en la parte superior. También se peinaba la barba y los cabellos, se lavaba el cuerpo y se le ungía. El cadáver podía ser vestido con una túnica o bien envuelto en una pieza de tela de lino.
La cantidad de aromas sólidos preparados para la sepultura de Jesús, según el evangelista san Juan, es enorme: unas cien libras, que equivalen a treinta y tres kilogramos aproximadamente. La mirra es una goma-resina aromática, y en este caso estaba mezclada con perfume de áloe.
Según estos datos, José de Arimatea y Nicodemo, quisieron preparar a Jesús una sepultura como la que correspondía a un rey, con abundancia de aromas y en un sepulcro nuevo. Los aromas podían ser esparcidos dentro de la mortaja o puestos al lado del cadáver, sobre el banco de piedra en que era colocado.

Por qué creyeron Pedro y Juan


Las palabras que utiliza el evangelista Juan para describir lo que Pedro y él vieron en el sepulcro vacío expresan con realismo la impresión que les causó. El sudario estaba "enrollado" como estuvo el Viernes Santo por la tarde alrededor de la cabeza de Jesús. Los lienzos permanecían ligados, como habían sido colocados envolviendo el cuerpo de Jesús, pero ahora no envolvían nada y por eso estaban "aplanados", huecos, como si el cuerpo del Mestro se hubiera esfumado y hubiera salido sin desenvolverlos, pasando a través de ellos.
Todavía hay más datos sorprendentes en la descripción de lo que vieron. Cuando se amortajaba al cadáver, primero se enrollaba el sudario a la cabeza, y después todo el cuerpo y también la cabeza se envolvía en los lienzos...
La descripción evangélica señala con extraordinaria precisión lo que contemplaron atónitos los dos apóstoles. Era humanamente imposible explicar la ausencia del cuerpo de Jesús. Era físicamente irrealizable que alguien lo hubiera robado...
Hasta tal punto fueron significativos los restos que encontraron en el sepulcro vacío, que le hicieron intuir de algún modo la Resurrección del Señor, pues "vieron y creyeron". De estos detalles se desprende que el cuerpo de Jesús resucitó de forma gloriosa, trascendiendo las leyes físicas. No se trataba sólo de una reanimación del cuerpo, como la sucedida por ejemplo en el caso de Lázaro, pues en este caso el cuerpo de Jesús habría tenido que ser desligado de las vendas y demás lienzos de la mortaja para poder andar, como había sucedido en el caso de su amigo de Betania.

Francisco Varo
Profesor de Sagrada Escritura
(Revista Mundo Cristiano)


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