Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@archimeridabadajoz.org

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 567. 20 de marzo de 2005

Director: José María Gil

Redactores: Juan José Montes y José Carrasco


Portada

Semana Santa para el pueblo cristiano

 

 

Portada: "Cristo del Claustro". Escultura Anónima. Primer cuarto s. XVI. Catedral de Badajoz


Escritos teológicos

Los sacramentos son necesarios

Profundización en el discurso que el Papa pronunció el 24 de febrero ante los obispos españoles

Continuamos esta semana, con el comentario al discurso que el papa Juan Pablo II dirigió a los obispos españoles.

Esta semana, el comentario corre a cargo del sacerdote Antonio Muñoz Aldana, Vicario Episcopal de Culto y Espiritualidad, párroco de la de San Juan de Ribera en Badajoz y Licenciado en Filosofía por la Universidad Gregoriana de Roma.

Nos corresponde hoy comentar este texto ­primera parte del número seis- del Discurso del Papa Juan Pablo II a los Obispos de la Iglesia de Dios que peregrina en España, integrantes del primer grupo que acudió a Roma para realizar la Visita Ad Limina Apostolorum el pasado mes de Enero.

El Papa, ante la preocupación por la vitalidad de la Iglesia y los retos y dificultades a afrontar, señala rotundamente la necesidad de los sacramentos para el crecimiento de la vida cristiana.

"He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,20). Esta certeza ha acompañado a la Iglesia durante dos milenios y de ella debemos sacar un renovado impulso en la vida cristiana; haciendo que sea, además, la fuerza impulsora de nuestro camino (cf NMI 29).

Desde la experiencia del Gran Jubileo del 2000 en el que se fortaleció nuestra fe y nuestro testimonio, nos hemos abierto a un nuevo milenio, en cuyo inicio el Papa Juan Pablo II ha invitado a toda la Iglesia a afrontar los desafíos del mundo y a "remar mar adentro", confiando en la Palabra de Cristo (cf Lc 5,4.6) y ha exhortado "ardientemente a los Pastores de las Iglesias Particulares a que, ayudados por la participación de los diversos sectores del Pueblo de Dios, señalen las etapas del camino futuro" (NMI 29).

La Iglesia, activa y contemplativa a la vez, no puede correr el riesgo de volcarse completamente a la actividad olvidando la contemplación que es su fuente, "es importante que lo que nos propongamos, con la ayuda de Dios, esté fundado en la contemplación y en la oración. El nuestro es un tiempo de continuo movimiento, que a menudo desemboca en el activismo, con el riesgo fácil del 'hacer por hacer'. Tenemos que resistir a esta tentación, buscando 'ser' antes que 'hacer'" (NMI 15).

La perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es la de la santidad; ésta es más que nunca una urgencia pastoral (cf NMI 30; LG cap.V). Los sacramentos son dones del amor gratuito de Dios que en Jesucristo asume al hombre para hacerlo partícipe de la vida divina; la participación en la vida divina, fruto de la celebración sacramental, se ofrece como germen que está llamado a desarrollarse progresivamente por la acción conjunta de la gracia de Dios y de la acción libre del hombre.

Los sacramentos constituyen los fundamentos de la vida cristiana, del compromiso "en la propagación del Evangelio y en la animación cristiana de la sociedad". El cristiano es una "nueva criatura" (Gal 6,15) en posesión de un nuevo ser y obrar; no sólo es hecho partícipe de la naturaleza divina, sino que también sus facultades operativas de inteligencia y de voluntad quedan transformadas interiormente y elevadas sobrenaturalmente hasta el punto de que gozan de la capacidad de realizar "actos nuevos". La vida sacramental nos lleva a "ser en Cristo" y a "vivir en Él", a "permanecer en Él" ("sin Él no podemos nada") y a caminar con Él: "quien dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo" (I Jn 2,6).

El Concilio Vaticano II nos recordó que "Es necesario que todos los miembros se hagan conformes a Él hasta el extremo de que Cristo quede formado en ellos (cf Gal 4,19). Por eso somos incorporados a los misterios de su vida, configurados con Él, muertos y resucitados con Él, hasta que con Él reinemos (cf Flp 3,21;2 Tim 2,11;Ef 2,6;Col 2,12, etc.)" (LG 7). "La liturgia misma impulsa a los fieles a que, saciados con los sacramentos pascuales, sean concordes en la piedad, y ruega a Dios que conserven en su vida lo que recibieron en la fe" (SC 10).

La vida nueva que Cristo ha venido a comunicarnos tiene fundamento y estructura sacramentales: parte del agua y del Espíritu (cf Jn 3,5), se alimenta con el pan de la vida (cf Jn 6,35 ss) y tiene, en los momentos decisivos de su desarrollo, elocuentes y eficaces signos de salvación, que orientan y conducen progresivamente a los fieles de todo estado y condición, a cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el Padre celestial (cf LG 11).

Entre todos los sacramentos, que "los pastores han de celebrar con dignidad y decoro", especial importancia se ha de dar a la Eucaristía, que "nos hace concorpóreos y consanguíneos con Cristo". Por medio de la Eucaristía, el Divino Caminante sigue haciéndose nuestro compañero en el camino de nuestras dudas e inquietudes, y a veces de nuestras amargas desilusiones, para introducirnos, con la interpretación de las Escrituras, en la comprensión de los misterios de Dios. Cuando el encuentro llega a su plenitud, a la luz de la Palabra se añade la que brota del "pan de vida", con el que Cristo cumple a la perfección su promesa de "estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,20). La despedida al finalizar la Misa es como una consigna que impulsa al cristiano a comprometerse en la propagación del Evangelio y en la animación cristiana de la sociedad. Cuando se ha tenido verdadera experiencia del Resucitado, alimentándose de su Cuerpo y de su Sangre, no se puede guardar la alegría sólo para uno mismo. El encuentro con Cristo suscita en la Iglesia, y en cada cristiano, la exigencia de evangelizar y dar testimonio (cf MND 24).

El texto comentado

"Los sacramentos son necesarios para el crecimiento de la vida cristiana. Por eso los pastores han de celebrarlos con dignidad y decoro. Especial importancia se ha de dar a la Eucaristía, 'Sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad' (San Agustín, In Johannis Evangelium, 26,13). Su participación, como recuerdan los Santos Padres, nos hacen 'concorpóreos y consanguíneos con Cristo' (San Cirilo de Alejandría, Catequesis mistagógicas, IV,3), e impulsa al cristiano a comprometerse en la propagación del Evangelio y en la animación cristiana de la sociedad".

(Discurso de Juan Pablo II)


Centrales

La crucifixión

Estudio médico de la muerte de Jesús

El papel fundamental de la figura de Jesucristo en la Historia, así como el material documental existente en torno a su muerte, ha llevado a un grupo de investigadores ha estudiar la pasión y muerte de Jesús desde el punto de vista exclusivamente médico.

Este estudio ha apareció publicado en la revista de la Asociación Médica Americana y reproducido, por gentileza de la Fundación Mayo, en la revista española "Sol de Fátima", de la que nosotros trascribimos para nuestros lectores algunos de sus párrafos referidos a la crucifixión a fin de ayudarles a meditar en la Pasión del Señor en esta Semana Santa.

La crucifixión probablemente comenzó entre los persas. Alejandro Magno fue quien la introdujo en Egipto y Cartago, siendo los cartagineses los que la transmitieron a Roma, donde fue perfeccionado este cruel castigo, diseñado para producir una muerte lenta con el mayor sufrimiento y dolor. La legislación romana prohibía el que los ciudadanos romanos pudieran recibir esta pena.

La cruz romana se caracterizaba por un poste vertical (stipes) y el madero transversal colocado horizontalmente (patíbulum). A pesar de que la evidencia arqueológica e histórica apunta hacia el hecho de que la cruz Tau (T) baja era la preferida por los romanos en la Palestina de los tiempos de Cristo, los suplicios variaban en las distintas regiones.

Era frecuente que el reo cargara con su cruz desde el sitio de la flagelación hasta el lugar de la crucifixión. Debido a que su peso era muy grande, sólo el madero transversal era cargado por el reo. El patíbulo, que debía pesar entre 34 y 57 kilos, era colocado a lo largo y sobre la nuca de la víctima y balanceado sobre los hombros. La guardia romana acompañaba al condenado hasta que se aseguraba de su muerte.

Beber antes de morir

A las afueras de las ciudades se encontraban de forma permanente los pesados postes verticales a los cuales se les adherían los patíbulos. En el lugar del suplicio, la ley prescribía que se le diera a beber a la víctima una bebida analgésica mezclada con vino y hiel. El condenado era tendido con las espaldas sobre el suelo y con los brazos estirados sobre el patíbulo. Después de que ambos brazos fueran clavados al madero transversal, el patíbulo y la víctima era alzados juntos, hasta el poste vertical. Luego los pies se sujetaban a la cruz ya por clavos o por sogas.

La agonía del crucificado duraba desde 3-4 horas hasta algunos días, y se relacionaba de forma inversa a la dureza de la flagelación. No obstante, incluso si la flagelación hubiera sido suave, los soldados podían acelerar la muerte rompiendole al crucificado las piernas.

El cuerpo del condenado no se entregaba a la familia hasta que los soldados no se aseguraran que hubiera fallecido. Y lo hacían clavando la espada o lanza en la víctima, normalmente en el pecho.

Con un conocimiento de la anatomía y de las prácticas antiguas de la crucifixión, podemos reconstruir los aspectos médicos de esta forma de lenta tortura. Cada herida aparentemente intentaba producir una intensa agonía, y por ello las causas de la muerte eran numerosas.

La flagelación previa a la crucifixión servía para debilitar al reo, y si la pérdida de sangre había sido cuantiosa, era de esperar que se produjera una insuficiente presión sanguínea e incluso un colapso debido al bajo volumen de sangre.

Con los brazos extendidos, las muñecas se clavaban al patíbulo. Se ha demostrado que los ligamentos y huesos de la muñeca pueden soportar el peso de un cuerpo colgando de éstas, pero no así las manos. Por ello, los clavos de hierro se colocaban probablemente entre el hueso del final del brazo (radio) y los huesos de la muñeca (carpo), ya por debajo o a través del tendón de la muñeca ("flexor retinaculum") y los varios ligamentos de la muñeca.

Además el clavo atravesado destruiría o dañaría seriamente el nervio medio, y su capacidad sensorial y motora. La estimulación del nervio produciría atormentadores flechazos de dolor en ambos brazos. A pesar de que el daño grave ocasionado al nervio medio produciría una parálisis en una parte de la mano, las contracciones causadas por las deficiencias en el fluido sanguíneo y el empalamiento de los ligamentos por el clavo de metal podrían causar que el puño se cerrara.

Clavo de hierro en los pies

Normalmente, los pies eran asidos al poste mediante un clavo de hierro hincado entre el segundo y tercer hueso del arco central del pie.

El principal efecto traumático de la crucifixión, más allá del acuciante dolor, fue la interferencia marcada en el proceso respiratorio, particularmente la exhalación. El peso del cuerpo, halando hacia abajo los brazos y hombros estirados, tiende a tensar los músculos de las costillas en un estado de inhalación, impidiendo la exhalación pasiva. En consecuencia, la exhalación se llevaba a cabo por el diafragma, por lo que ésta sería insuficiente, resultando un exceso de bióxido de carbono en el organismo. Los primeros accesos de calambres musculares o espasmos, resultante de la fatiga y del exceso de bióxido de carbono, impedirían la respiración aún más.

Difícil respiración

La exhalación adecuada requeriría levantar el cuerpo empujándose sobre sus propios pies, flexionando las rodillas y acercando los hombros entre sí. Pero esta maniobra colocaría por entero el peso del cuerpo sobre los huesos de los pies, produciendo un dolor inenarrable. Más aún, al encoger los hombros causaría la rotación de las muñecas alrededor de los clavos de hierro, produciendo un dolor espantoso a través del nervio medio severamente afectado en los brazos, tanto en su aspecto sensorial como motor.

La causa de muerte por crucifixión se debía a diversos factores y variaba según fuese el caso, pero las dos causas prevalecientes probablemente fueron "shock" causado por perdida sanguínea y sofocación por agotamiento (asfixia).

Otros factores importantes serían la deshidratación, arritmia cardíaca producida por el estrés, y fallo cardiaco por congestión gracias a la rápida acumulación de líquidos en el corazón y los pulmones. El quebrar las piernas, si se llevase a cabo, conllevaría una rápida muerte por sofocación.

Por ello la muerte por crucifixión era, en el sentido más literal de la palabra, atormentadora.

 

Poemas para rezar

Viernes Santo

"Este cáliz apártalo de mí.

Pero si es necesario"

Y el cáliz de amargura necesaria,

fue llevado a la boca, fue bebido.

La boca, todo el cuerpo,

el alma del más puro

aceptaron el mal sin resistencia.

Y el mal era injusticia, dolor ­un dolor infligido con burla ­

y sangre derramada.

Todo era necesario

para asumir aquella hombría atroz.

Era el Hijo del hombre.

Hijo con sus apuros, sus congojas,

porque el Padre está lejos o invisible, y le deja ser hombre, criatura

de aflicción y de gozo,

de viernes y de sábado

sobre cuestas y cuestas.

¿Por qué le abandonaste si es tu Hijo?

Y los cielos se nublan,

la tierra se conmueve,

hay fragor indignado:

todo ve la injusticia. ¿Necesaria?

También sufren los justos que condenan el mal y rechazan su ayuda.

Pero el Hijo del Hombre sí la quiere.

Él es quien debe allí, sobre la cuesta humana, cargar con todo el peso de su hombría, entre los malos, colaboradores, frente a los justos que al horror se niegan.

Culminación de crisis, a plenitud alzada.

Esta vida suprema exige muerte.

Ha de morir el Hijo.

Tiene que ser el hombre más humano.

También los minutos serenos transcurrieron:

hubo días hermosos con parábolas.

Es viernes hoy con sangre:

sangre que a la verdad ya desemboca.

Y entonces

Gemido clamoroso de final.

Un centurión ya entiende.

Lloran las tres Marías. Hombre sacro.

La Cruz.

Jorge Guillén

 

Sábado de Gloria

Sábado

¡Ya Gloria aquí!

Maravilla hay para ti.

Sí, tu primavera es tuya.

¡Resurrección, aleluya!

Resucitó el Salvador.

Contempla su resplandor.

Aleluya en esa aurora

que el más feliz más explora.

Se rasgan todos los velos.

Más Américas, más cielos.

Ha muerto, por fin, la muerte.

Vida en vida se convierte.

Explosiones de esperanza.

¡A su forma se abalanza!

Por aquí ha pasado Aquel.

¡Viva el Ser al ser más fiel!

Todo a tanta luz se nombra.

¡Cuánto color en la sombra!

Se arremolina impaciente

la verdad. Triunfe el presente.

Alumbrándome fulgura

ya hoy mi suerte futura.

Magnífico el disparate

que en júbilo se desate.

El Señor resucitó.

Impere el Sí, calle el No.

Sí, tu primavera es tuya.

¡Resurrección, aleluya!

Sábado

¡Gloria!

Confía toda el alma en su alegría.

Jorge Guillén

Semana Santa

El domingo 20 de marzo comienza un año más la Semana Santa. La más especial del año por su significado religioso. En ella los cristianos celebraremos el misterio central de nuestra fe: la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Este misterio ha calado hondamente en las costumbres y sentir de nuestro pueblo que se echa a las calles de aldeas y grandes ciudades, para contemplar en bellos pasos procesionales -sencillos y pobres unos y majestuosos y barrocos- los momentos cumbres de la vida de Jesús de Nazaret.

De manos de la religiosidad o devoción popular al Cristo o Virgen sufriente de su pueblo o barrio, muchos se encontrarán con Dios a la par que reafirman sus sencillas señas de identidad cristiana, difuminadas o acalladas, con frecuencia, por la presión de un secularismo ambiental, que el resto de las semanas del año recela de la manifestación y los compromisos públicos de la fe. Para cientos de miles de personas sencillas, ésta semana procesional será su semana santa. La acompasarán con su dolor, con sus soledades y sus sufrimientos, personales y familiares: los de los pasos de los días y semanas ordinarias del año, los que también hacen via crucis en las más variadas estaciones del mundo: los enfermos, los perseguidos, las víctimas del terrorismo y sus familias, los que han sufrido catástrofes naturales, los terminales, los enganchados a la droga, los ancianos abandonados, las mujeres y niños maltratados, los inmigrantes y un largo etcétera de pasión continuada.

Otros muchos pasarán de las calles al interior de los templos y en ellos los bellos ritos de la liturgia de estos días les representarán el Misterio Pascual. Palabra y Sacramento les harán posible el milagro continuado del encuentro real con Cristo. Todos estamos invitados a él, como a una inmensa comunión donde Dios nos abraza, perdona y resucita.

El descanso de estos días puede ser también una oportunidad para la lectura sosegada de los textos evangélicos. Los personajes sugerentes de la Pasión, en los que nos reconocemos a nosotros mismos en tantos rasgos, nos ayudarán a apropiarnos de sus papeles y ponernos en su lugar en una oración y contemplación en la que logremos tener, como nos diría S. Pablo, "los sentimientos propios de Cristo Jesús" (Filp 2, 5).

Para otros muchos quizá estos días sólo sean un alto en el trabajo para unas vacaciones merecidas en las que se hace posible el encuentro distendido con la familia y los amigos. También esto lo quiere Dios. Procuren, sin embargo, si me permiten este consejo, dejarse interpelar por la figura de Jesús el Nazareno, por su trascendencia atractiva que nos alivia del cansancio del vivir, y nos abre a la esperanza que traspasa la muerte, al optimismo que alegra la vida. Él nos dijo en el Evangelio que "nadie tiene amor más grande que el que da la vida pos sus amigos. Vosotros sois mis amigos" (Jn 15, 13-14). Usted y yo, todos nosotros.

José María Gil Tamayo


Información Diocesana

Declaraciones de Pedro María Rodríguez, Rector del Seminario con motivo de la campaña vocacional

"La escasez vocacional es consecuencia de la escasez de vida cristiana"

Este año el 'Día del Seminario' viene encuadrado dentro del contexto eclesial del 'Año de la Inmaculada', convocado por la Iglesia de España, y del 'Año de la Eucaristía' que se celebra en la Iglesia Universal. De ahí que el lema y el cartel de este 'Día del Seminario' inviten a "ser generosos y entregados como María, Madre y Señora Inmaculada, como Jesús, Cristo Señor que se entrega en el Pan de Vida y Bebida de Salvación, en la Cruz Resucitada y Vencedora. Como María, limpios, generosos, entregados a la misión, respondiendo a la llamada de Dios", como apuntan en la presentación de la campaña de este año los obispos de la Comisión de Seminarios y Universidades de la CEE.

¿Crisis de vocaciones?

Uno de los objetivos que persigue esta jornada es orar por las vocaciones sacerdotales, algo cada vez más necesario pues la tasa de seminaristas mayores lleva bastantes años en un lento descenso. No obstante, para Pedro María Rodríguez Gallego, Rector del Seminario Diocesano de San Atón, en Badajoz, "la escasez vocacional es fruto de una escasez de vida religiosa, de cristianos comprometidos. Yo no pienso que sea una crisis sino que la sociedad hoy está viviendo de otra manera, con otros valores y tenemos que afrontar esto desde otras perspectivas. Hoy quizás no es tan necesario como antes el que se dé un número inmenso de sacerdotes porque los laicos han asumido un papel importante en la Iglesia; el sacerdote tiene su papel específico y el laico el suyo, en otras etapas de la Iglesia el sacerdote tenía que hacer su papel y el del laico".

Para Rodríguez Gallego, "nuestro Seminario Diocesano está 'no para tirar cohetes'pero se encuentra con un grupo regular de chicos, algo más de 50, con ilusión y con entusiasmo".

Para Javier Rivera, seminarista de 5º curso del Mayor, "hoy tomar la decisión de ser sacerdote cuesta mucho. La gente se mueve por otras cosas, miramos mucho por nuestros intereses, lo que menos nos cuesta...Yo creo que Dios sigue llamando, lo que pasa es que nosotros ponemos muchas veces nuestros intereses por delante y no escuchamos la llamada que Dios nos hace. Hay jóvenes que sí se lo plantean en serio y responden a esa llamada que yo creo que sienten muchas veces en su interior. Merece la pena".

Seminario Menor vs. Seminario Mayor

En la actualidad se dan dos tendencias a la hora de entrar en el Seminario Mayor. Por un lado están los jóvenes que han pasado primero por el Menor y, por otro lado, los que entran directamente en el Mayor, tras un seguimiento. Para el Rector, "son dos canales muy complementarios. El Seminario Menor, donde se plantean la posibilidad de pasar al Mayor es un grupito pequeño que va con una formación específica; los que acceden al Mayor directamente también es otro grupito pequeño, pero no podemos decir que una cosa sea mejor o peor que otra. La tendencia depende de los Seminarios. Hay unos que solamente se nutren del Seminario Menor y hay otros en lo que ocurre todo lo contrario, que no tienen Seminario Menor. Nuestra diócesis tiene una tradición muy larga de Seminario Menor".

Actualmente, a través del Plan Diocesano de Animación Vocacional (PDAV) se está desarrollando una experiencia novedosa en la diócesis que se conoce con el nombre de 'Seminario Menor externo', que consiste en que los jóvenes estudian en los institutos de sus pueblos, y cada mes acuden un fin de semana al Seminario, donde tienen un contacto con los internos y con los formadores.

 

Más de un centenar de jóvenes participan en varias convivencias

El pasado fin de semana se han celebrado sendas convivencias de jóvenes organizadas por las parroquias emeritenses de Nuestra Señora de los Milagros, que se ha reunido en Villagonzalo, y la de Santa María la Mayor, que se fue hasta Fregenal de la Sierra.

Esta última parroquia ha celebrado su convivencia con motivo de la cuaresma y de la campaña vocacional, y en ella han participado 75 jóvenes y adolescentes de la parroquia.

La jornada comenzaba con una oración en la Iglesia parroquial, acompañados por los sacerdotes del pueblo. Antes de la peregrinación hasta la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, que también formaba parte de las actividades del día, se planteó a los jóvenes el objetivo de la jornada que era profundizar en su futuro buscando como creyentes la voluntad de Dios

Por la tarde se celebró un juego llamado "el inmigrante" que pretendía poner a los chicos y chicas en la situación que viven los inmigrantes que llegan a nuestro país y cómo los tratamos. Terminó la jornada con una oración Mariana donde se presentó a María como modelo de generosidad y de entrega, lema de la campaña del 'Día del Seminario'.

Jóvenes de Confirmación

Por su parte, 40 jóvenes de Confirmación de la parroquia de Nuestra Señora de los Milagros de Mérida, participaron en la convivencia organizada en el albergue de la casa de oración de Villagonzalo.

En la convivencia se pretendía hacer que los chicos y chicas reflexionaran sobre su condición de bautizados, viendo y descubriendo su compromiso eclesial desde este sacramento y cómo Jesús de Nazaret hace a cada uno nacer de nuevo desde el agua y el Espíritu, a una vida junto a él, a una vida dentro de la Iglesia, y a una vida de compromiso por continuar colaborando en la construcción del Reino.

El trabajo realizado durante la convivencia quedó plasmado en una carta dirigida a la Comunidad parroquial de origen donde se recogían qué es para ellos ser creyente, vivir como bautizados y dejarse fiar por Dios y la construcción del Reino.

 

Mérida

Más de doscientos escolares profundizan en el significado de las cofradías de Semana Santa

La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de los Remedios y Nuestra Señora del Mayor Dolor, de la parroquia de Santa Eulalia de Mérida, ha organizado unas charlas formativas en los colegios de la ciudad con el objetivo de dar a conocer el origen de las cofradías, su finalidad y evolución a lo largo de la historia haciendo hincapié en su misión dentro de la Iglesia en el siglo XXI.

En total han participado unos 225 niños de 5º y 6º de primaria de diferentes colegios emeritenses, que también han podido conocer la historia de esta cofradía a través de las imágenes titulares que se remonta al siglo XVII, así como las diferentes actividades formativas y asistenciales que realiza como el programa "Cofrade Solidario" de ayuda al Centro de Acogida 'Padre Cristóbal de Santa Catalina', la colección "Cuadernos para Cofrades" de formación para los hermanos' y como novedad, los "Talleres Cofrades" que se realizarán en el atrio de Santa Eulalia el próximo Lunes Santo con los hermanos más pequeños de la hermandad.

 

Día del Monaguillo

El pasado fin de semana se ha celebrado el tradicional 'Día del Monaguillo' en el Seminario Diocesano de San Atón, en Badajoz, en la que participaron más de cuarenta chavales de nuestra diócesis. Una jornada que sirve, por un lado, para reconocer la labor que realizan estos niños en las parroquias y por otro que los monaguillos tomen contacto con los seminaristas y con la vocación al sacerdocio.

 

Fue en la parroquia pacense de Mª Auxiliadora

Más de sesenta personas participan en un encuentro del movimiento 'Vida Ascendente'

El movimiento "Vida Ascendente" de Badajoz ha celebrado en días pasados un encuentro en la parroquia de María Auxiliadora, de la capital pacense, donde se está, precisamente, consolidando un grupo de éste movimiento que aglutina a personas de la 'tercera edad' y jubiladas. A dicho encuentro acudieron más de 60 personas y las charlas que en él se impartieron corrieron a cargo del presidente nacional de este movimiento, Santiago Serrano, y la vicepresidenta nacional del mismo, María Luisa Marente.

 

Conferencia sobre la 'Sábana Santa'

Segura de León acogía el martes una conferencia sobre la 'Sábana Santa' de Turín a cargo del jesuita Jorge Loring, en la que éste dio un repaso a los datos que existen en torno a la autenticidad de la pieza.

Esta conferencia se enmarca dentro del 'año cristológico' que se está celebrando en la parroquia de la localidad con motivo del 75 aniversario de la consagración del pueblo al Sagrado Corazón de Jesús, instalándose también en aquella época un monumento de la citada advocación, y de la celebración del 'Año de la Eucaristía'.

La conferencia fue seguida por multitud de personas que llenaron el patio de butacas.


 

Liturgia dominical

Celebramos el Domingo de Ramos

Palabra de Dios

 

Domingo de Ramos

S. Marcos 11, 1-10

Se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, y Jesús mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles:

­Id a la aldea de enfrente y, en cuanto entréis, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y, si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: "El Señor lo necesita, y lo devolverá pronto". Fueron y encontraron el borrico en la calle atado a una puerta; y lo soltaron. Alguno de los presentes les preguntaron:

­¿Por qué tenéis que desatar el borrico?

Ellos le contestaron como había dicho Jesús y se lo permitieron.

Llevaron el borrico, le echaron encima los mantos, y Jesús se montó.

Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante y detrás, gritaban:

­¡Viva! ¡bendito el que viene en nombre del Señor! Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. ¡Viva el Altísimo!

Comentario Litúrgico

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Este título litúrgico nos da los contenidos mistéricos que encierra.

Domingo: este día litúrgico es fundamentalmente un domingo y, por lo tanto, celebra el hecho de la resurrección del Señor. Por sus características específicas puede ayudar a descubrir el sentido que tiene todo domingo.

Domingo de Ramos: las palmas y los ramos siempre han sido signos de victoria y con ellos la comunidad cristiana manifiesta la dimensión victoriosa sobre el mal y la muerte que tiene la realidad de la muerte y resurrección de su Señor.

La liturgia de ramos no es una simple evocación del hecho histórico de la entrada de Jesús en Jerusalén, sino una acción sacramental por la que cada comunidad cristiana se suma al cortejo de su Señor que se entrega para realizar la obra de la salvación.

En la Pasión del Señor: la comunidad cristiana sabe que aclama al Señor "que sube a Jerusalén" y sintoniza con el misterio de su pasión ya desde este día, meditando en comunidad el relato evangélico de la Pasión.

 

Jueves Santo

 

San Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara) y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro y éste le dijo: Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?

Jesús le respondió: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.

Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás.

Jesús le contestó: Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.

Simón Pedro le dijo: Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.

(...)

Comentario Litúrgico

En el Jueves Santo, último día de la Cuaresma, la celebración de la Misa Vespertina de la Cena del Señor da comienzo al Triduo Pascual que finalizará con la Vigilia Pascual. Todo él actualiza sacramentalmente la Muerte y Resurrección del Señor.

En este día, la Iglesia celebra especialmente la "entrega del Señor". Los distintos ritos de la jornada lo ponen en evidencia.

Aunque se adelanta un día, la Misa Crismal pertenece a la liturgia del Jueves Santo y en ella se evoca la entrega de Cristo a través del ministerio sacerdotal del Obispo y de los Presbíteros.

La lectura evangélica y el rito del "Lavatorio de los pies", que tiene lugar después de la homilía, evocan suficientemente esa misteriosa entrega de Cristo en el hermano por la que se nos hace tan cercano que es el último destinatario de los servicios o agravios que hagamos al prójimo.

San Pablo, en la segunda lectura, nos ofrece el texto más antiguo del relato de la institución de la Eucaristía en la que Cristo nos da en forma de alimento su "cuerpo entregado" y su "sangre derramada".

 

Salmo 30

R/ Padre a tus manos encomiendo mi espíritu.

A ti Señor me acojo: no quede yo nunca defraudado;

tú que eres justo ponme a salvo.

A tus manos encomiendo mi espíritu:

tú , el Dios leal me librarás. R/

Soy la burla de todos mis enemigos,

la irrisión de mis vecinos,

el espanto de mis conocidos;

me ven por la calle y escapan de mí. R/

Me han olvidado como a un muerto,

me han desechado como a un cacharro inútil. Pero yo confío en ti, Señor, te digo: "Tú eres mi Dios".

En tu mano están mis azares,

líbrame de los enemigos que me persiguen. R/

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,

sálvame por tu misericordia.

Sed fuertes y valientes de corazón,

los que esperáis en el Señor. R/

 

Comentario Litúrgico

San León Magno, en un sermón sobre la Pasión del Señor, dice: "A ninguno de los pecadores se le niega su parte en la cruz, ni existe nadie a quien no le auxilie la oración de Cristo".

Estas palabras invitan a participar en la celebración de esta tarde con ánimo de recoger la parte que nos corresponde en los méritos que Cristo ganó en el momento de su total abandono en las manos del Padre para que Éste pudiera ofrecerlos como reconciliación a cada uno de los hombres.

La Celebración de la Pasión del Señor nos ofrecerá tres momentos de comunión con esos méritos del Cristo paciente:

Primeramente, a través de la Palabra en la que resonará en nuestros oídos el relato de la Pasión según san Juan para que su eco rompa las barreras de nuestra superficialidad y nuestro corazón se conmueva.

Después, vendrá el gesto significativo y piadoso de la adoración de la Cruz para que nuestros labios deposite en los pies de su santa imagen un beso de gratitud.

Finalmente, la comunión eucarística nos dará a comer su Cuerpo entregado para que todo nuestro ser quede inmerso en sus méritos.

Antonio Luis Martínez


Contraportada

Declaraciones de Luis Blanco, comisario franciscano de Tierra Santa

"La seguridad de los peregrinos está garantizada en las Santos Lugares"

El Viernes Santo se celebra la Jornada y colecta Pontificia en favor de los Santos Lugares. Es la colecta más antigua de la Iglesia, pues ya el mismo San Pablo realizó una entre las iglesias del Asia menor, para los pobres de Jerusalén, como ha puesto de manifiesto en franciscano Fray Luis Blanco, comisario de Tierra Santa, en la entrevista concedida a 'Iglesia en camino'. En ella, además, el Padre Blanco relata la situación de los cristianos que están allí.

El Viernes Santo toda la Iglesia, amén de recordar la Pasión y Muerte de Jesucristo, dirige su mirada hacia Tierra Santa, pues se celebra la Jornada y colecta Pontificia en favor de los Santos Lugares.

Han transcurrido más de cinco años desde el inicio de la llamada 'segunda intifada' que ha sembrado de muerte y dolor los lugares santos de la tierra que vio nacer a Jesucristo. No obstante, como ha manifestado a 'Iglesia en camino' el franciscano Fray Luis Blanco, comisario de Tierra Santa en la provincia Bética franciscana, "parece que, por fin, no faltan signos de esperanza para la paz".

Los peregrinos

Durante todos los años de guerra la presencia de peregrinos a los Santos Lugares, ha descendido a niveles poco más que testimoniales, lo que ha traído gravísimas consecuencias para la zona.

La invitación a los peregrinos para que vuelvan ha sido una constante en éstos últimos años. Para Fray Luis la seguridad de éstos está garantizada, "he recibido -nos dice- una carta de la Oficina de Turismo de Israel en la que anima a los peregrinos a volver, porque hay acuerdos para respetar y facilitar las visitas de éstos". Además, como nos recuerda Fray Luis, "hubo un acuerdo, el pasado 25 de noviembre, entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina para garantizar la seguridad de los peregrinos. Y me han comunicado, además, que especialmente los lugares santos se pueden visitar con total normalidad actualmente".

No obstante, la presencia cristiana en Tierra Santa aún tardará mucho tiempo en recuperarse, como pone de manifiesto el padre Blanco, "las dificultades por las que ha atravesado Tierra Santa en los últimos años ha hecho que muchos cristianos tengan que huir. En este éxodo, la ciudad más castigada ha sido Belén. Actualmente quedan, aproximadamente, unos 4.500 cristianos, cuando era la ciudad que más tenía hace pocos años con más de 30.000.

La colecta

Toda esta situación ha provocado un cambio en el destino de la colecta del Viernes Santo, "tradicionalmente -nos dice Fray Luis- siempre se la ha llamado la 'colecta para los Santos Lugares', es decir, destinada a conservar los lugares en sí mismos, pero actualmente los ingresos se dedican a sostener a los 'santuarios vivientes' que son los cristianos que viven allí".

J.C.P

Carta de Monseñor García Aracil para la Jornada de Tierra Santa

Queridos cristianos, miembros de esta Archidiócesis de Mérida-Badajoz

Como Padre y Pastor, me complace dirigirme a vosotros en cumplimiento del Ministerio que me ha sido encomendado. Por eso os hago llegar, en distintos momentos y por diversos motivos, cartas breves que, algunas veces, pido sean leídas al finalizar los actos de culto en los que participáis. Agradezco vuestra atención en cada caso.

Ahora permitidme que os haga llegar una seria preocupación. Se trata de nuestros hermanos los cristianos que nacieron y viven en Tierra Santa. ¿Podéis creeros que sufren una constante y fría persecución por parte de las leyes y de muchas personas responsables de la vida social en aquel país? Pues es verdad, hasta el punto de que se ven forzados a emigrar como condición para alcanzar un empleo estable, para poder educar a los hijos, en muchos casos, incluso para subsistir. En la tierra de Jesucristo, los cristianos son perseguidos como lo fue él.

Esta situación está urgiendo al Arzobispo Patriarca de Jerusalén a que, en contacto con los hermanos obispos de diversos países y con el esfuerzo de sacerdotes, religiosos y religiosas, se creen colegios y lugares de trabajo, y hasta se ayude a encontrar habitación a los jóvenes cristianos que desean contraer matrimonio.

Muchas más cosas podría deciros. Recientemente yo mismo, junto con un pequeño grupo de Obispos, he visitado Nazaret, Belén y Jerusalén representando a la Conferencia Episcopal Española. He mantenido muy serias entrevistas con Obispos y seglares, y he podido constatar la gran necesidad que sufren y las dificultades sociales que atraviesan.

¿Es necesario que os insista en que deis una limosna importante para que el Señor pueda ser conocido, adorado y comulgado eucarísticamente en la tierra que le vio nacer, predicar, sufrir y morir?

No insisto más. A buen entendedor sobran palabras.

Confío en vuestra generosidad. No hagamos las cosas a medias.

Muchas gracias.

Orad por los cristianos de Tierra Santa.

Recibid mi bendición pastoral con todo afecto.

+ Santiago. Arzobispo de Mérida-Badajoz


Iglesia en camino les desea a todos sus lectores una feliz Pascua de Resurrección

El próximo número saldrá el día 3 de abril


Noticias de América latina

http://www.aciprensa.com


Return to Camino