Semanario
"Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

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Iglenca@jet.es

Número 338. 19 de marzo de 2000

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

Portada

Este domingo se celebra el Día del Seminario

Los seminaristas de hoy serán
los sacerdotes del siglo XXI

"Haced esto en conmemoración mía" es el lema escogido para el Día del Seminario, que se celebra hoy, coincidiendo conlaa festividad de San José.

Actualmente el Seminario Metropolitano de San Atón cuenta con 18 seminaristas mayores, realizando estudios eclesiásticos, y medio centenar de seminaristas menores, en enseñanza secundaria y bachillerato.

Este domingo los seminaristas de Badajoz acudirán a las parroquias de la diócesis para dar a conocer su experiencia vocacional y proponer a los jóvenes la posibilidad de contemplar el sacerdocio como una opción en sus vidas.

El Día del Seminario, una jornada clásica ya dentro del calendario anual de jornadas propuesto por la Iglesia pretende acercar el seminario diocesano a toda la diócesis, de modo que se conozca más, sensibilizar a la sociedad en general y particularmente a la comunidad cristiana sobre la necesidad de la vocación sacerdotal y el servicio que prestan los sacerdotes y motivar a los párrocos y demás responsables de pastoral, catequistas etc. para que descubran jóvenes y niños que pueden ser candidatos al sacerdocio y los preparen y animen para ir al Seminario.

Esta jornada quiere también potenciar en toda la comunidad cristiana la oración por las vocaciones sacerdotales y enseñar a los niños y jóvenes a orar, como condición y clima necesario para poder escuchar la llamada del Señor, además de apoyar económicamente al Seminario para que tenga medios suficientes y pueda ofrecer a los futuros sacerdotes una buena preparación y para que ninguna familia deje de enviar un hijo al Seminario por problema de dinero.

El seminario de nuestra diócesis organiza a lo largo del año diversos encuentros con jóvenes con el mismo fin.

 

Editorial

La gestión del Gobierno

Superamos un cierto escrúpulo al referirnos a las elecciones, aunque nos situemos , como siempre, al margen de toda adscripción de partido, como corresponde a una publicación de Iglesia. Lo cual no equivale a menosprecio, desestima o indiferencia por los asuntos públicos como si todo valiera lo mismo. Se trata, como es sabido, de respetar la conciencia de los votantes, criterios cristianos y valores morales para que esa conciencia actúe iluminada por la fe y movida por el bien común.

Desde esas posiciones, nos parece que los resultados electorales del doce de marzo conducen a una reflexión, también suprapartidista y aleccionadora para todos, que, en una lectura serena y desapasionada, parecen expresar que, además de las consideraciones morales, ideológicas y políticas, lo que más ha pesado aquí es la valoración comparada de la gestión del Gobierno entre dos legislaturas, con notoria ventaja para el que ha ganado los comicios.

Parece que el pueblo español no es rehén de ninguna posición política y la prueba está en que mayorías de este calibre las han obtenido, en diversos momentos de nuestra historia democrática, los dos partidos mayoritarios del arco parlamentario.

Las elecciones, en definitiva, no son más que un pacto entre el partido vencedor y la ciudadanía, en el que aquel se compromete a cumplir su programa y ésta, a su vez, le da el voto en las urnas , reservando, hasta cuatro años vista, su aprobación o reprobación.

El pueblo les da así una lección a sus representantes, animándolos a gestionar con rigor, probidad y competencia la confianza recibida, que les puede reiterar o retirar, a tenor de sus comportamientos. Eso es bueno.

 

Carta del Arzobispo

Los seminaristas, un bien escaso

Estos mozalbetes espabilados y cariñosos, esos otros, a su vez, sencillos y resueltos, son los seminaristas. Con la división clásica de mayores y menores, según su nivel respectivo de edad y de estudios. Los del Seminario Menor, entre los doce y los dieciseis años, desde la ESO hasta COU; los de Mayor, desde esta edad, o la que tengan a su ingreso en el Seminario, más los seis años de estudios filosóficos, teológicos y pastorales, propios de la carrera eclesiástica.

Pero ellos no sólo son estudiantes. Sino que, al compás de su desarrollo fisiológico, psicológico y académico, van adquiriendo también una formación personal en valores humanos, morales, religiosos y sociales, que les ayudará en su momento a discernir y decidir con acierto su opción vocacional. Hablamos del Seminario menor, cuya misión específica es descubrirles también el ideal del sacerdocio, para que puedan escoger ese camino entre los que la vida les ofrece. Los adolescentes y sus padres saben que el Seminario es eso y lo aceptan gustosamente.

Aquellos otros alumnos que ingresan directamente en el Seminario mayor, superado el COU, la selectividad, e incluso estudios o títulos universitarios, traen ya decididda su opción vocacional por el sacerdocio, no al tuntún y por cuenta propia, sino después de un itinerario personal, que tienen mucho que ver, en los más de los casos, con una familia creyente, una escuela cristiana, una parroquia viva, una catequesis esmerada, un movimiento apostólico ilusionante y, más que nada, el encuentro y el trato con uno o varios sacerdotes ejemplares, que le sirven al joven como modelo de referencia.

Luego, en el Seminario Mayor, les espera otra aventura, ilusionante y arriesgada, tanto a los que proceden del Menor (muy filtrados ya entre los que entraron de niños) y los que vienen, como decimos en famlia, directamente de la calle. La verdad es que, sumando las dos fuentes de procedencia, el primer curso de los estudios eclesiásticos está reduciéndose los últimos años en nuestra diócesis, muy parecida en eso a otras muchas, a unos seis seminaristas.

Muchachos magníficos

Antes de indagar en las causas del fenómeno, tengo que registrar con gozo que los que dan ese paso suelen ser por lo común unos chicos estupendos, representativos, en su estilo y su talante, de la juventud de nuestro tiempo, nada engolados ni autosuficientes, abiertos y extrovertidos, muy naturales y muy auténticos en sus expresiones religiosas, con una opción personal por el seguimiento de Cristo y por el servicio pastoral a los hombres. A todos ellos, por su edad, les queda mucho por construir y algo por destruir en su persona. Pero tienen años por delante y caminan animosos.

¡Ay, me digo, si entraran tres veces más! Con veinte ingresos por año en el Seminario Menor, ¡qué buen servicio tendrían las parroquias, los jóvenes, los pobres, las misiones! En cambio, ahora el Obispo se las ve y se las desea para cubrir como puede las vacantes. La llamada crisis de vocaciones, no es de hoy, se arrastra en España desde hace un cuarto de siglo, y en Europa desde antes. Es un fenómeno humano y religioso de esos que llaman multicausales. En nuestra diócesis hemos capeado discretamente el temporal hasta hace unos cinco años, ordenando en ese período a más de cien sacerdotes, que ahora sirven a la Iglesia con coraje y con tesón. Pero nos han ido llegando también las vacas flacas, y en ellas estamos.

Nuestros cálculos se mueven entre tres y cuatro sacerdotes por año y necesitamos el doble, o el triple si queremos seguir siendo una Iglesia misionera y mantener a una terna de sacerdotes cursando estudios superiores para que no baje el nivel teológico del Seminario, del Clero y del laicado. ¿Quién no comprende, entonces, la preocupación del Obispo y de los miembros más despiertos de esta Iglesia local, por lo que siempre hemos llamado el "fomento de vocaciones"? Dirán algunos que el fenómeno es común a los religiosos y a las religiosas, y que sus causas son más extendidas y profundas de lo que aquí podemos arreglar. No quiero entender con eso que me animan ustedes a desanimarme, sino que les duele esta realidad y que no le ven mucha salida.

Orad, hermanos

Muchos piensan, en cambio, y uno quiere estar con ellos, que la solución de los problemas de nuestro tiempo ha de ser abordada por los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Y en la Iglesia con mayor razón, porque nos movemos en la constelación de la fe y, si algún asunto está explícitamente vinculado a la acción de Dios y de los hombres, es el de la vocación cristiana en general, y el de las vocaciones específicas dentro de ella: el matrimonio, el sacerdocio, la vida consagrada. Tiene su misterio que, para la escasez de vocaciones, Cristo haya recomendado, como primer remedio, la oración (Lc 10, 2). De aquí que existan en la Iglesia tantas almas buenas con especial inclinación hacia esa plegaria. ¿A quién tendré que agradecer yo, además de al dueño de la viña, la llamada al sacerdocio y mi respuesta a ella?

La causa de las vocaciones ha de ser, pues, muy rezada, ahora y siempre. pero la oración nunca es una excusa y los espiritualismos evasivos, todavía menos. Aquí hay que dar con el mazo mientras rogamos al Señor, empezando por estrujarnos los cascos y las meninges, a base de analizar y resolver en lo humano las causas de la crisis y los remedios a nuestro alcance. Resumiendo mucho y olvidando bastante, yo recojo de acá y allá como causas y remedios estos tres sectores:

1.- La familia. De ella salen las personas y sin éstas, como del campanario sin campanas, no salen las vocaciones. A la familia creyente y practicante me refiero. A la familia con varios hijos también, porque de ellas salimos, por lo común, los que ahora estamos en la mies. A la familia que se honra en que su hijo sea sacerdote o su hija monja. De ese modelo familiar, en su conjunto, no es muy abundante, que digamos.

Pero sí es suficiente, todavía. Hay cientos de millares de hogares cristianos, que, cuando les afecta esa vocación, se cierran en banda a que el hijo sea cura o la hija monja. Sienten terror, pánico. ¡Qué vergüenza! ¡Qué equivocados están!

2.- La Escuela. Tanto en la Enseñanza pública como en los Colegios de la Iglesia. No tengo a mano estadísticas, pero calculo que existen en España más de treinta mil profesores de Religión y en nuestra diócesis unos quinientos. Los alumnos reciben la enseñanza católica solicitada por sus padres. Son millones de niños y adolescentes. ¿Cómo no se interesan por el Seminario o por el noviciado tres o cuatro alumnos o alumnas, por cada mil? No busco culpas, sino causas o, a lo sumo, omisiones.

3.- Los sacerdotes. Somos, evidentemente, los primeros responsables. Con nuestra intervención directa con los niños, las nñas, los adolescentes, los jóvenes a nuestro alcance, descubriéndoles el rostro y la llamada de Jesús. Tratando mucho con los pequeños. Eso se da menos ahora, por múltiples razones, ojalá que no excusas. ¡Cuantos de nosotros fueron acólitos, entusiasmados por el estilo de vida de aquel cura, fraile o monja! Es el camino más obvio.

Coletilla final. Para el propio Obispo y su Secetariado de Vocaciones. Pedid nuestra conversión en este Jubileo. Necesitamos más creatividad, más dinamismo, más fe.

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 

Centrales

El 19 de marzo se celebra el Día del Seminario

Los seminaristas irán este fin de semana
a las parroquias para mostrar
la opción sacerdotal

Este domingo los seminaristas de Badajoz acudirán a las parroquias de la diócesis para dar a conocer su experiencia vocacional y proponer a los jóvenes la posibilidad de contemplar el sacerdocio como una opción en sus vidas.

El día del Seminario, que coincide con el día de San José, lleva este año el lema "Haced esto en conmemoración mía". Con esta celebración se pretende acercar el seminario diocesano a toda la diócesis, de modo que se conozca más y se le tenga más afecto, sensibilizar a la sociedad en general y particularmente a la comunidad cristiana sobre la necesidad de la vocación sacerdotal y el servicio que prestan los sacerdotes y motivar a los párrocos y demás responsables de pastoral, catequistas, profesores de religión etc. para que descubran jóvenes y niños que pueden ser candidatos al sacerdocio y los preparen y animen para ir al Seminario. Esta jornada quiere también potenciar en toda la comunidad cristiana la oración por las vocaciones sacerdotales y enseñar a los niños y jóvenes a orar, como condición y clima necesario para poder escuchar la llamada del Señor, además de apoyar económicamente al Seminario para que tenga medios suficientes y pueda ofrecer a los futuros sacerdotes una buena preparación y para que ninguna familia deje de enviar un hijo al Seminario por problema de dinero.

Dos nuevos lectores

El Seminario Metropolitano de San Atón cuenta con 18 seminaristas mayores, que realizan estudios eclesiásticos, y medio centenar de jóvenes en el Menor, de enseñanza secundaria y bachillerato. El pasado domingo dos de ellos, estudiantes de quinto curso de eclesiástico, recibían el orden del lectorado en la catedral, un paso más en el camino hacia el sacerdocio.

La experiencia de ambos jóvenes es muy diferente, Francisco Pacheco es de San Vicente de Alcántara, tiene 23 años, procede del Seminario Menor, mientras que Carlos Torres, con 29, natural de Villanueva de la Serena, pasó por la universidad de Salamanca, donde hizo derecho, antes de llegar al Seminario. Según Carlos, antes de decidir ser sacerdote, estuvo algún tiempo meditando "qué era aquello de la vocación, dándole vueltas a la llamada que iba sintiendo en mi interior. Después de un cierto tiempo di el paso y me vine al Seminario. Desde entonces estoy muy contento y con muchas ganas de seguir adelante". Para Carlos "la llamada al sacerdocio no se recibe de sopetón, como si fuera un telefonazo, es algo que se va incubando en la medida que uno va llevando una vida cristiana seria y se va acercando a Dios, a la oración y a la vida de la Iglesia".

El sacerdote que viene

Francisco Pacheco piensa que el sacerdote del siglo XXI "debe ser una persona cercana que de a conocer a Dios tanto por su oración como por su testimonio personal. Se tiene que dejar llevar por lo que el Espíritu dell Señor le vaya diciendo día a día".

Un día normal en el seminario comienza a las siete y media de la mañana. Tras el rezo de Laudes en comunidad y la Eucaristía comienzan las clases. La tarde, como la de cualquier estudiante, es dedicada por los seminaristas a estudiar, a preparar las clases del día siguiente, a hacer deporte o a realizar labores pastorales en alguna parroquia de la ciudad en el caso de los que realizan ya estudios teológicos.

Encuentros vocacionales

A lo largo del año el Seminario Metropolitano de San Atón lleva a cabo tres convivencias, una por trimestre, con el fin de abrirse a la calle y darse a conocer a los niños y jóvenes de las parroquias, motivar vocacionalmente a los muchachos que acuden a dichas convivencias para que puedan ingresar en el Seminario y mostrar el modo de vida en el centro. En estos encuentros se realizan actividades de todo tipo, desde lúdicas y deportivas hasta otras más específicas como oración, reflexión y reuniones formativas e informativas.

Los encuentros vocacionales trimestrales, a los que vienen asistiendo en torno a medio centenar de chicos, están abiertos no sólo a los niños y jóvenes que pueden acudir al Seminario Menor, se da la circunstancia que a ellas asisten jóvenes universitarios con las ideas un poco más claras que buscan ingresar directamente en el Mayor para realizar estudios eclesiásticos.

A lo largo del curso se organiza también, con los mismos fines, un día "de puertas abiertas" para los monaguillos de la diócesis, niños y jóvenes cercanos a la Iglesia que durante esa jornada conocen el Seminario y la forma de vivir de los seminaristas.

XII Encuentro Teológico

El Seminario de Badajoz celebraba entre el 8 y el 10 de este mes el XII Encuentro Teológico de los Seminarios Extremeños, en el que tomaron parte medio centenar de seminaristas mayores de las diócesis de Extremadura: Mérida-Badajoz, Coria-Cáceres y Plasencia. Estos encuentros van rotando, cada año se realizan en una de las tres diócesis.

Por este encuentro pasaban los tres obispos de nuestra Provincia Eclesiástica y diversos profesores, entre los que cabe destacar el jesuita Javier Gafo, catedrático de bioética de la Universidad Pontifica de Comillas y Lorenzo Trujillo, rector del seminario de Ciudad Real.

Gafo se refería a los temas más candentes de la bioética como son las terapias génicas, la eutanasia, la clonación, la manipulación genética o los alimentos transgénicos, lo que provocó diversos debates de gran interés.

Por su parte, Lorenzo Trujillo se centró en la relación entre la Trinidad y la Eucaristía en un año Jubilar cuyo eje central es el sacramento eucarístico y la alabanza a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Protagoniza uno de los actos más destacados del Año Jubilar

El Papa pide perdón por los pecados
de los hijos de la Iglesia y perdona
a los que le han hecho daño

Juan Pablo II presidió el domingo una ceremonia que pasará a los libros de historia. Por primera vez, en una ceremonia solemne, un obispo de Roma pidió perdón por los pecados pasados y presentes de los hijos de la Iglesia. Se trata de un gesto que se ha convertido ya en uno de los signos más significativos de este Jubileo del año 2000.

La celebración comenzó de manera sugerente: ante el altar de "La Pietà" de Miguel Ángel. El pontífice quiso comenzar este gesto ante la imagen de María pues, la Iglesia, al igual que la Virgen quiere tomar en sus brazos al Salvador crucificado, cargando con el pasado de sus hijos e invocando el perdón del Padre.

La homilía de la Eucaristía se convirtió en un auténtico examen de conciencia por las culpas pasadas y presentes de los hijos de la Iglesia. Pero el momento más solemne llegó después, cuando Juan Pablo II presidió una oración en la que confesó las culpas y pidió el perdón.

&laqno;Mea culpa»

Tras una primera invitación al arrepentimiento, siete cardenales de la Curia romana fueron confesando públicamente las culpas pasadas y presentes de los cristianos. El primero, el cardenal Bernardin Gantin, decano del Colegio de los cardenales, hizo una confesión general de los pecados de los cristianos a través de la historia; el cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, invitó a confesar las culpas de quienes utilizaron "métodos no evangélicos" en el servicio de la fe; el cardenal Roger Etchegaray, presidente del Comité Central para el Jubileo, exhortó a confesar los pecados que han provocado la separación de los cristianos; el cardenal Edward Cassidy, presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, reconoció las culpas cometidas "contra el pueblo de la alianza", Israel; el arzobispo japonés, Stephen Fumio Hamao, presidente del Consejo Pontificio para los Emigrantes, mencionó los pecados cometidos contra el amor, la paz, los derechos de los pueblos, el respeto de las culturas y de las religiones; el cardenal nigeriano Francis Arinze, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, invitó a confesar los pecados que han herido la dignidad de la mujer y la unidad del género humano; el arzobispo vietnamita François Xavier Nguyên Van Thuân alentó a confesar los pecados en el campo de los derechos fundamentales de la persona humana: los abusos contra los niños, la marginación de los pobres, la supresión de los no nacidos en el seno materno o incluso utilizados para la experimentación...

La confesión de los cardenales recogía los temas planteados poco antes por el pontífice en la homilía. El "mea culpa" del Papa afrontó además los pecados actuales de los cristianos. "Confesamos con mayor motivo nuestras responsabilidades de cristianos por los males de hoy. Frente al ateísmo, la indiferencia religiosa, el secularismo, el relativismo ético, las violaciones del derecho a la vida, el desinterés por la pobreza de muchos países, no podemos dejar de preguntarnos cuáles son nuestras responsabilidades".

Cada uno de los responsables de los organismos vaticanos, tras pedir perdón a Dios, se dirigió ante un crucifijo muy especial que en ese día se encontraba en la Basílica vaticana y que normalmente es venerado en la Iglesia romana de San Marcelo. Se trata del Cristo que desde el siglo XIV es venerado durante los años santos. Al final de la oración conclusiva, fue el mismo Santo Padre quien abrazó y beso el crucifijo, en signo de amor y petición de perdón.

Juan Pablo II quiso explicar el significado de esta celebración al concluirla y encontrarse con miles de fieles que se reunieron en la plaza de San Pedro del Vaticano para rezar con él la oración mariana del "Angelus". "El año santo -dijo- es tiempo de purificación: La Iglesia es santa porque Cristo es su Cabeza y Esposo, el Espíritu su alma vivificante y la Virgen y los santos su manifestación más auténtica. Sin embargo, los hijos de la Iglesia conocen la experiencia del pecado, cuyas sombras se reflejan en ella obscureciendo su belleza. Por este motivo, la Iglesia no deja de implorar el perdón de Dios por los pecados de sus miembros".

El Papa dejó claro que "no se trata de un juicio sobre la responsabilidad subjetiva de los hermanos que nos han precedido: esto es algo que sólo le corresponde a Dios, quien -a diferencia de nosotros, seres humanos- es capaz de "escrutar el corazón y la mente". El acto de perdón realizado es un reconocimiento sincero de las culpas cometidas por los hijos de la Iglesia en el pasado remoto y en el reciente, y una súplica humilde del perdón de Dios. Esto no dejará de despertar las conciencias, permitiendo que los cristianos entren en el tercer milenio más abiertos a Dios y a su designio de amor.

La Iglesia también perdona

Ahora bien, el Papa no sólo pidió perdón, sino que también, en nombre de la Iglesia, perdonó. "Mientras pedimos perdón, perdonamos", explicó. "Es lo que decimos todos los días al rezar la oración que Cristo nos enseñó: "Padre nuestro... perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". "¡Que esta Jornada jubilar traiga a todos los creyentes el fruto del perdón recíprocamente concedido y acogido!"

Tras haber perdonado y haber sido perdonados, los cristianos, según Juan Pablo II, podrán entrar en el nuevo milenio "como testigos más creíbles de la esperanza". "Tras siglos caracterizados por violencias y destrucciones, y tras este último, particularmente dramático, la Iglesia presenta a la humanidad que cruza el umbral del tercer milenio el Evangelio del perdón y de la reconciliación, como presupuesto para construir la auténtica paz", concluyó. (ZENIT)

 

Noticiario diocesano

 

Se celebró el sábado día 11 en el santuario de Chandavila, en La Codosera

El Día del Misionero Extremeño
reunió a dos mil personas

El día del Misionero Extremeño reunió a cerca de dos mil personas , procedentes de las tres diócesis extremeñas, en el santuario de Nuestra Señora de Chandavila, en La Codosera.

La jornada, a la que concurren cada año grupos de talante misionero para convivir con misioneros de nuestra región, comenzaba en la ermita de Nuestra Señora de Carrión de Alburquerque a las diez de la mañana. La recepción en este templo jubilar corría a cargo del arcipreste, don Ángel Solano, posteriormente el delegado diocesano de misiones de Mérida-Badajoz, don Pedro Losada, explicaba el sentido del día, enmarcándolo en el Año Jubilar. Tras una celebración para ganar el Jubileo , los participantes se dirigieron a Chandavila, distante unos 15 kilómetros de Carrión.

Las actividades comenzaron en este santuario con el rezo de los siete dolores de la Virgen comentados por misioneros y jóvenes pertenecientes a grupos de apoyo misionero, que actualizaban esos dolores en los cinco continentes: se referían a la deuda externa de los países pobres, la violencia, el narcotráfico, los niños de la calle y la corrupción, entre otros asuntos. El rezo se realizó en la montaña que rodea el santuario a través de la cual se ha abierto una pista en la que se ha instalado un Viacrucis, bendecido por el arzobispo. Posteriormente los asistentes se repartían en más de medio centenar de grupos en los que se reflexionó sobre diversos asuntos: qué piensa la sociedad de hoy sobre el sufrimiento de nuestro mundo, la relación entre la fe y la solución de los problemas que afectan a la humanidad y el papel de los cristianos ante estas situaciones.

Finalizada la reflexión tenía lugar la comida, seguida de un festival en el que intervenían el coro de la Catedral de Badajoz dirigido por el sacerdote codoserano don Francisco Barroso y el grupo musical Mosebey, compuesto por jóvenes del colegio Marista de Badajoz dirigido por el hermano Pepe.

El encuentro finalizó con la Eucaristía, presidida por el arzobispo y concelebrada por una veintena de sacerdotes. Don Antonio Montero se refirió, entre otras cosas , al deber de evangelizar de todos los bautizados, poniendo como ejemplo a María dentro de un año especial.

La colecta obtenida durante la Misa se ha destinado a Mozambique.

 

Pertenecen a los Equipos de Nuestra Señora

Matrimonios de la región reflexionan
sobre el modelo de sociedad

El Movimiento Matrimonial "Equipos de Nuestra Señora" - ENS - organizó, en colaboración con la Delegación Diocesana de Laicos, un cursillo de formación para sus miembros que tuvo como título: "Qué mundo, qué Iglesia, qué laico". Fueron 22 matrimonios, de toda la región, los que se reunieron en la Casa de Oración de Gévora para "echar una mirada a nuestra sociedad, en particular a nuestra realidad extremeña y descubrir el tipo de persona que la situación actual está generando", según manifestaron los participantes.

Los matrimonios intentaron dar respuesta a la pregunta dirigida a la Iglesia "¿Qué dices de ti misma?", para terminar examinando el perfil del laico que se nos pide desde este mundo, en esta Iglesia y en este tiempo.

De la misma manera se pretendía que los matrimonios tomaran una mayor conciencia de que son un movimiento eclesial de laicos y que, por tanto, tienen que estar en sintonía con las lineas de la Iglesia diocesana y seguir sus pautas en la acción pastoral.

Este movimiento también realizó, el fin de semana pasado, un Retiro que contó con la presencia de veintiuna parejas y que fue dirigido por el Vicario Episcopal don Francisco Maya.

Los sacerdotes de la diócesis acuden
a retiros cuaresmales

Los sacerdotes de la diócesis han celebrado, los sábados 11 y 18 de marzo, sendos retiros de preparación a la Cuaresma en las casas de espiritualidad de Villagonzalo y Gévora.

Los retiros han sido dirigidos por el arzobispo, don Antonio Montero, que ha tratado en dos meditaciones el valor de la celebración de la Eucaristía diaria y el rezo de la liturgia de las horas en la vida del clero diocesano.

Estos retiros se celebran todos los años con motivo de los tiempos litúrgicos fuertes: Adviento y Cuaresma.

 

Reunió a personas de Mérida-Badajoz, Plasencia y Toledo

Cursillistas de tres diócesis
celebran una Ultreya

Cerca de un centenar de cursillistas procedentes de las Diócesis de Plasencia, Toledo y Mérida-Badajoz, se concentraron en Villanueva de la Serena para celebrar la III Ultreya Comarcal de esta zona de nuestra diócesis.

Abrió el acto Manuel Lané García. Don Sebastián Martín Murillo, párroco de "La Cruz", dirigió la meditación de entrada, una reflexión sobre la necesidad de buscar siempre la amistad con Jesús como el camino más seguro para que nuestras acciones estén llenas del espíritu evangélico.

El tema de la Ultreya, "Amigos del novio", fue impartido por el cursillista de Castuera Rafael Martín Morillo quien dijo que la amistad humana hemos de encontrarla en nuestro prójimo si queremos obtener la amistad del Señor como hicieron sus discípulos. Los cursillistas manifestaron sus testimonios y resonancias. Francisco Carrallo, que asistía en representación del Secretariado Diocesano de Badajoz, agradeció a los presentes el haber atendido la llamada del Señor a través del Movimiento de Cursillos y haber asistido a esta Ultreya cuyo objetivo principal era "cargar pilas" para seguir siendo fermento del Evangelio en nuestros ambientes.

La Eucaristía fue presidida por el párroco de San Francisco. D. Felipe Domínguez, quien habló de la actualidad que sigue teniendo el Movimiento de Cursillos como instrumento válido de evangelización.

 

Solidaridad con Mozambique

La semana pasada publicábamos en la última página página una carta que la religiosa Mercedes Mota, de Villagacía de las Torres, ha dirigido a su pueblo narrando cómo la lluvia ha arrasado el país y la situación en la que se encuentra la gente. En ella daba a conocer un número de cuenta de su congregación, Fransciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor, en la que pueden efectuarse aportaciones económicas para ayudar. Dado que el número estaba incompleto, reproducimos a continuación el nombre de la cuenta y todos los dígitos:

Congregación Franciscanas Misioneras. Damnificados Mozambique. Banco de Santander-Madrid. 0085-0606-82-0000011908..

En relación a este tema hay que decir que la Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo y María Santísima de la Merced en sus Misterios Dolorosos de la parroquia de San Roque de Almendralejo, ha donado para Mozambique el presupuesto de 75.000 pesetas que tenía destinado para las flores del triduo y los pasos de Semana Santa

 

Al paso de Dios

Viacrucis

En estos tiempos de exaltación del bienestar, en los que la cruz aparece con su rostro más oprobioso en las terribles injusticias de todo tipo que el contraste entre los que gozan y los que sufren pone al descubierto, produce cierto rubor invitar a la cruz. Porque la cruz tiene, efectivamente, la cara negativa de la ofensa, la injusticia, la humillación y la negación de dignidad. Sin embargo, hay que decirlo: sólo hay unos pasos que llevan a la Vida, son los que se dan con Jesús cada día por su Vía Crucis; los que se dan siguiendo su consejo: "El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga".

Cristo, desde su Cruz en el Calvario, le ha dado un giro a toda cruz y las ha convertido en fuente de vida y esperanza: la cruz padecida de la injusticia, la sobrevenida del dolor y el sufrimiento y la del deber de cada día, se convierten en árbol frondoso del que brota vida nueva y posibilidades infinitas para los que las asumen.

En Cristo, la cruz no necesariamente es derrota, puede ser victoria; tampoco es inexorablemente humillación, al contrario puede ser libertad; ni lleva al envilecimiento y empobrecimiento, al contrario puede llevar a la riqueza y a la dignidad. La cruz es fracaso cuando no termina en nada y anula al ser humano, pero en la Cruz de Cristo la vida empieza y por eso es ganancia, no pérdida, ya que nos convierte en hombres nuevos.

Amadeo Rodríguez Magro

 

Página litúrgica

Celebramos el II Domingo de Cuaresma

Palabra de Dios

Libro del Génesis 1-2. 9-13. 15-18

En aquel tiempo Dios puso a prueba a Abrahán llamándole: ¡Abrahán! Él respondió: Aquí me tienes. Dios le dijo: Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, sobre uno de los montes que yo te indicaré.

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí un altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor gritó desde el cielo: ¡Abrahán,Abrahán! Él contestó: Aquí me tienes. Dios le ordenó: No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo.

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.

El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: Juro por mí mismo ­oráculo del Señor­: Por haber hecho eso, por no haberte reservado a tu hijo, tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.

Salmo 115, 10 y 15, 16-17, 18-19.

R. Caminaré en presencia del Señor.

Señor, yo soy tu siervo,/ siervo tuyo, hijo de tu esclava:/rompiste mis cadenas./ Te ofreceré un sacrificio de alabanza,/ invocando tu nombre, Señor.

Carta de S. Pablo a los Romanos 8, 31b-34

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros, ¿cómo no nos dará todo con Él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?

Evangelio según S. Marcos 9, 1-9

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Estaban asustados y no sabía lo que decía.

Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: Este es mi Hijo amado; escuchadlo. De pronto al mirar alrededor no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

20, lunes: 2S 7,4-5a.12-14a.16;Sal 88;Rom 4,13.16-18.22;Lc 2,41-51a.
21, martes:
Is 1, 10, 16-20; Sal. 49; Mt 23, 1-12.
22, miércoles:
Jer 18, 18-20; Sal. 30; Mt 20, 17-28.
23, jueves:
Jer 17, 5-10; Sal. 1; Lc 16, 19-31.
24, viernes:
Gen 37, 3-4, 12-13a, 17b-28;Mt 21, 33-43, 45-46.
25, sábado:
Is 7, 10-14.8, 10;Sal 39; Hb 10, 4-10;Lc 1, 26-38.
26, domingo:
Ex 20, 1-7; Sal. 18; 1Co 1, 22-25; Jn 2, 13-25.

 

Comentario Litúrgico

Este es mi Hijo amado

Durante todo este año jubilar la Encarnación debe ser el misterio de nuestra fe mas recordado y venerado. En este domingo las lecturas nos ofrecen el ultimo secreto de dicho misterio: el Hijo es un regalo que nos ha hecho el Padre.

Cuando se nos da algo por justicia al recibirlo queda cerrado el círculo que crea el derecho, pero cuando se trata de un regalo queda abierto el proceso a cargo de quien lo recibe. La eucaristía de este domingo, a la luz de las lecturas, puede ser un eslabón de la respuesta que espera de nosotros el Padre. Ayudémonos de las lecturas.

El monte Moria ha sido uno de los lugares más enigmáticos de la historia de la humanidad. En él Dios pide a un padre que sacrifique a su propio hijo. Efectivamente, esa petición va contra la bondad que se espera de Dios. La respuesta más contundente de este enigma es otro monte: el Calvario. Allí se llegó al sacrificio, pero Dios y el padre son la misma persona.

San Pablo, toma el tema y llega a expresarlo presentando al Padre como &laqno;el que no perdonó a su propio Hijo» y matiza esa presentación añadiendo: &laqno;lo entregó a la muerte por nosotros» para concluir con una esperanza &laqno;¿cómo no nos dará todo con El», como diciendo si nos ha entregado a su propio Hijo ¿qué nos va a negar?.

Ante tal don tenemos que preguntarnos por lo que espera el Padre de nosotros. San Marcos, en el evangelio, nos hace posible escuchar la respuesta que nos viene de una voz venida de lo alto que dice: &laqno;Este es mi Hijo amado, escuchadlo». Que la misa de hoy sea de verdad recibir el gran regalo que nos ha hecho el Padre y que se hace presente tanto en la Palabra como en el Sacramento.

Antonio Luis Martínez

Sigamos la misa

2. Estar a la escucha

Si el rito de entrada nos ayuda a meternos en la celebración, la liturgia de la Palabra tiene la finalidad de evangelizar. Evangeliza la misma celebración pues la sitúa en relación directa con el momento determinado de la vida de Cristo que narra el evangelio e invita a celebrar y recibir la Eucaristía como un encuentro con el rostro de Cristo manifestado en la lectura evangélica.

También nos evangeliza a nosotros mismos descubriendo desde el inicio que la celebración de la eucaristía no es un mero rito sino que trata de insertarnos en la dinámica salvadora y comprometedora del seguimiento de Jesús. Se puede decir que la liturgia de la Palabra descubre ya la dimensión sacrificial de la Eucaristía pues manifiesta que la misma vida cristiana, en cuanto seguimiento de Jesús, es la vivencia de la actitud sacrificial de Jesús que desarrolló en su obediencia al Padre hasta la muerte en cruz. Según san Ambrosio, para beber a Cristo en el cáliz eucarístico hay que beberlo antes en el cáliz de la Escritura.

Si tal es la densidad de la celebración de la Palabra, consecuentemente hemos de participar en ella, no sólo con los oídos corporales, sino abierto nuestro corazón para que no oigamos solamente al lector de turno, sino al mismo Cristo que, como dice el Vaticano II, "cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él quien habla" (SC n. 7).

Participar en esta parte de la misa es fácil si nos damos cuenta de que se trata de un diálogo y ojalá que no sea de sordos.

Efectivamente, las tres lecturas dominicales es una proclamación de la Palabra de Dios en la que se hace presente la benevolencia divina que, en primer lugar, se dirige a cada uno de nosotros tomándonos en serio como miembros de su pueblo y nos da noticias, domingo a domingo, de los contenidos que forman parte de su plan de salvación. Quien toma en serio esta doble dimensión de la proclamación de la Palabra, antes que nada, sentirá un estremecimiento interior al darse cuenta de que Cristo le habla personalmente y prestará máxima atención para no perder una sílaba de lo que le quiere decir ese domingo. Por eso, los Santos Padres recomendaban a sus fieles no dejar perderse ninguna de las palabras divinas escuchadas, así como al recibir en la mano el cuerpo de Cristo se debe poner atención en no dejar caer al suelo ninguna partícula del pan consagrado.

Resumiendo, la liturgia de la Palabra nos introduce en un clima de fe intensa, nos muestra la acción de Dios a lo largo de toda la historia salvadora y, con su iluminación y llamada, nos mueve a celebrar y a recibir la Eucaristía en una actitud de entrega personal.

A todo ello contribuye magníficamente la dinámica variedad de sus elementos: se comienza con una lectura del AT porque en esta primera parte de la Biblia encontramos las profecías que anunciaban al Mesías y nos preparan para ahondar en el contenido de la lectura evangélica. El Salmo responsorial invita a meditar y a profundizar el contenido de la primera lectura a la vez que invita a cantar las maravillas de la salvación. La segunda lectura nos acerca casi siempre a las cartas de san Pablo para que nos ayuden a desentrañar el misterio de la salvación. Finalmente, el evangelio nos presenta las palabras y los signos del mismo Cristo.

Después de tanta noticia sobre Dios, es normal que la asamblea manifieste su adhesión de fe recitando el Credo y que los fieles, con un gesto de confianza nacida de esta misma fe renovada, invoquen al Padre intercediendo en favor de la Iglesia universal, del mundo, de los pobres y de la
propia comunidad celebrante.

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

24 de marzo: San Dimas (S. I)

Hay cruces que vienen de la enfermedad, la vejez, la soledad y el abandono; otras de la calumnia y la mentira con que algunos pueden ensuciar nuestra vida; existen cruces que nosot ros mismos nos echamos encima: el desánimo o la envidia y el rencor que, al cabo, hacen sufrir de lo lindo...

En la cercanía de la Semana Santa celebramos la memoria de San Dimas; el buen ladrón del Calvario, que en medio de su dolor defendió a Cristo de los insultos de su compañero, proclamó la inocencia del Señor y le pidió lo que tantos de nosotros cuando nos vemos crucificados: ayuda y esperanza.

"Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio; y lo nuestro es justo pago de lo que hicimos, en cambio este no ha faltado en nada. Y añadió: Señor, acuérdate de mi cuando estés en tu reino".

Es el retrato fiel del que sufre con fe, frente a l que deja infecundo su dolor por falta de amor. Los dos ladrones escoltaron la muerte de Cristo, pero sólo uno se asoció a su sacrificio.

Podemos vivir las cruces que nos vienen, o las que nos echan los demás o las que nosotros solos nos cargamos al hombro...pero Dimas, ladrón bueno, nos enseña a "robar" la misericordia divina buscando, como él, consolar más que ser consolado: "Jesús le respondió, te lo aseguro, hoy estarás conmigo en el paraíso".

Lo último que Dimas robó fue un perdón regalado y gratuito.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

20, lunes: Tomás, Niceto, Nepomuceno.
21, martes: Serapión, Nicolás de Flë, Benita Cambiagio Frassinello.
22, miércoles: Pablo Ob. y mrt, Basilio, Lea.
23, jueves: Toribio de Mogrovejo, José Oriol, Rebeca.
24, viernes: Hildelita, Catalina, Berta, Dimas.
25, sábado: Anunciación del Señor, Dulo, Quirino, Monas.
26, domingo: Cástulo, Eutiquio, Bercario, Desiderio.

Contraportada

Javier Gafo Fernández es jesuita y catedrático de Bioética
de la Universidad Pontificia de Comillas

El proyecto genoma humano es un asunto que comienza a preocupar ya a la Bioética

EL XII Encuentro de Estudios Teológicos de los Seminarios Extremeños ha contado con la presencia del jesuita Javier Gafo Fernández, uno de los grandes expertos en temas como la clonación, los transgénicos, el genoma o la manipulación genética. Javier Gafo es el director de la Cátedra de Bioética de la Universidad de Comillas, ha escrito numerosos libros y artículos en revistas especializadas que le permiten ser reconocido internacionalmente. En nuestro país está considerado uno de los más prestigiosos especialistas en bioética.

 

P. ¿Qué temas preocupan actualmente a la bioética?

R. Yo diría que el tema del que más se escribe es del final de la vida, hay un asunto muy importante en bioética que es el derecho a la asistencia en el campo de la salud, qué criterios hay que utilizar en función de los recursos económicos... yo creo que estos son dos problemas muy fuertes en bioética junto a los temas de la genética.

P. En este terreno es importante el proyecto genoma

R. Si, se está hablando mucho de la medicina genómica. Yo suelo decir que hay dos problemas todavía más "gordos", que son la humanización sanitaria, cómo meter humanidad a la relación entre el personal sanitario y el enfermo y el tema medioambiental, que es muy grave.

P. Cuando no se ha resuelto un problema se plantean más.

R. Hay temas que se pueden prever. El proyecto genoma humano se sabe que va a venir. Uno se puede imaginar qué problemas éticos va a suscitar una situación donde relativamente pronto va a bastar con una muestra de sangre de una persona para poder conocer su intimidad. Esto no ha finalizado pero va a ser próximo. Yo, utilizando la expresión de un autor alemán, suelo decir que la consecuencia del genoma humano va a ser el "hombre de cristal", el ser humano cuya intimidad va a ser muy fácilmente reconocible a través de unas gotas de sangre. Esto llegará dentro de cuatro o cinco años, quizás antes.

P. ¿Y la respuesta ética?

R. Yo creo que es clara. Si está en juego la intimidad de una persona, de la misma manera que somos muy sensibles a la intimidad y a la privacidad de la persona en otros ámbitos, pienso que es muy claro que a nadie se le puede estudiar sin que haya prestado el más estricto conocimiento informado, que los datos conseguidos deben estar sometidos al más estricto secreto médico y, por supuesto que no se deben utilizar las pruebas genéticas de forma discriminatoria en dos campos: el laboral y los seguros .

P. En este terreno, con intereses económicos por medio, las cosas pueden ser problemáticas.

R. Lo que está en juego es la lotería biológica, hay algo estridente en que a una persona se le estudie aquello que es su intimidad y que eso lo discrimine. Aquí no hay más remedio que el derecho sea duro y que sancione lo que puedan ser intromisiones en la intimidad biológica de una persona.

P. ¿Qué decir de la clonación?

R. El tema es complejo porque hay que hablar de clonación reproductiva y no reproductiva. Debemos superar reduccionismos, pensar que una persona, porque ha recibido los genes de la Madre Teresa de Calcuta va a ser una copia de ella no es cierto. Ortega decía que yo soy yo y mis circunstancias, podríamos traducir que yo soy mis genes y mis circunstancias, y las circunstancias, sobre todo cuando estamos en el área del siquismo no dependen de los genes. Yo veo dos argumentos fuertes en contra de la clonación que serían, por un lado, las consecuencias que podrían tener para un ser el haber sido clonado con todas las manipulaciones que hay que hacer y en segundo lugar, cada ser humano tiene derecho a ser él mismo, que no lo programen.

P. En todo este debate se han colado los transgénicos.

R. Yo soy favorable a los transgénicos, me preocupa todo lo que hay detrás: los factores macroeconómicos, los intereses... No obstante, creo que hay que hacerlo con precaución, pero creo que no se puede cerrar esa puerta, se abre una posibilidad terapéutica, vacas u ovejas que en su leche tengan productos de interés humano, órganos de animales modificados genéticamente que se puedan transplantar a humanos, yo en esto no veo un reparo absoluto, por supuesto habría que valorar caso por caso. Respecto de las plantas y los alimentos transgénicos yo creo que habría que ir a una aprobación caso por caso con un principio de precaución pero no se puede cerrar esta puerta porque existe una posibilidad de aumento de productividad y que hay que tenerlo muy en cuenta cuando el planeta Tierra puede llegar fácilmente a los 10 ó 12 mil millones de personas en el siglo XXI, cuando la disponibilidad de suelo y de agua es escasa y cuando además estas técnicas pueden resolver un problema de la revolución verde que ha sido la utilización de los contaminantes, insecticidas y pesticidas. Eso no quita que el consumidor tiene derecho a estar informado sobre lo que consume.

Juan José Montes


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