Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://www.christusrex.org./www1/camino/camino.html

Número 430. 17 de marzo de 2002

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

 


Portada

Los seminaristas acuden a los pueblos de la diócesis para hacer la campaña vocacional

19 de marzo, Día del Seminario

Entre el pasado viernes y el miércoles próximo, los seminaristas de Mérida-Badajoz acuden a los pueblos de la diócesis para presentar a los jóvenes la posibilidad de acudir al seminario, la realidad de este centro y la importancia que tiene la vida sacerdotal en la vida personal y en la vida de la Iglesia.

La campaña se lleva a cabo en torno al día del Seminario, que se celebra el 19 de marzo, festividad de san José. Este año el lema de esa jornada es "Semillas de esperanza".

En la actualidad el seminario de Badajoz cuenta con 80 alumnos, veintidos de ellos en el seminario mayor, realizando estudios eclesiales y el resto en el seminario menor, cursando ESO y Bachillerato.


Editorial

Semana Santa, ¿o vacaciones?

Las dos interrupciones del curso académico y del ritmo normal de la vida, discurren, aparte de las largas vacaciones de verano, en los ciclos festivos religiosos de la Navidad y de la Semana Santa. En la cultura moderna del trabajo y del ocio, ambos en imparable expansión, estos paréntesis ofrecen, lo reconocemos, unas oportunidades únicas para el relax y la evasión, que no podemos tachar de inmerecidos.

¿Qué haremos pues? ¿Colocar en las verjas de las catedrales, desde el Domingo de Ramos hasta el de Resurrección, un magno cartel con el rótulo de "Cerrado por vacaciones"? ¿Trasladar a días laborables y obscuros las celebraciones del Triduo Pascual? O, desechando obviamente ambas banderas, ¿aceptar, sin más, la incompatibilidad de esos dos mundos, el del ocio y el del rezo, y que campee cada cual por sus respetos, de espaldas a la otra alternativa? Claro que tampoco.

No caben aquí reglas generales para miles de casos tan diversos; pero sí buscar salidas sabias para que se encuentren entre sí, parcialmente al menos, el mundo de la diversión con el de la devoción, incluso completándose y enriqueciéndose recíprocamente. Los que se marchan al pueblo o a su ciudad de origen tienen oportunidades múltiples para acudir a los Oficios, participar en un Vía crucis, o presenciar devotamente las procesiones, como elementos también para un reposo espiritual. Iglesias, con sus celebraciones, no faltan tampoco en muchas estaciones playeras. Y quedan la montaña, la ermita, la casita de campo, sin fáciles accesos a los cultos. ¿No serán esos escenarios de la más pura naturaleza los ambientes más propicios para el silencio y la adoración? Anden, piénsenselo.


Carta del Arzobispo

El clero

La proximidad del Día del Seminario me incita a discurrir unos minutos sobre la figura y la significación del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad de hoy. Del sacerdote como ministro del Evangelio y del culto, y del Clero como estamento corporativo de nuestra historia y de nuestro presente.

Me viene aquí al recuerdo la metáfora, divulgada por José Antonio Marina, de las vidrieras de una gran catedral, contempladas desde la penumbra interior de sus naves, que nos fascinan con visiones de asombro, escenas sublimes de una iconografía sagrada, y estremecen la emoción religiosa en un trasunto místico de color y de luz; en tanto que esas mismas vidrieras, observadas de cerca y desde el exterior, constituyen tan sólo un tosco entramado de vidrios opacos y soldaduras de plomo.

Tomo pie de este excursus lírico, que me ayuda a retomar en sus justos términos el tema del sacerdocio y del clero, difícilmente comprensible en su hondura y significado por personas ajenas al hecho religioso cristiano, o cerradas al misterio y a la trascendencia.

En la galaxia religiosa de todos los credos y cultos afloran desde los nombres más obscuros e inquietantes, como el brujo y el hechicero, hasta otros de nobleza, sabiduría o piedad, como el bonzo, el brahaman, el ulema o el almoecín, en mundos ajenos al cristianismo. Y en el firmamento religioso judeocristiano, antes fueron los sacerdotes y levitas, luego los obispos, presbíteros y diáconos, después los monjes, los misioneros, los frailes y monjas de infinitas denominaciones.

Los cristianos, y con mayor énfasis los católicos y los ortodoxos, profesamos la absoluta originalidad y exclusividad del sacerdocio de Cristo, único mediador entre Dios y los hombres (I Tim 2,5), sumo y eterno sacerdote de la nueva alianza, víctima propiciatoria por los pecados de toda la humanidad. El nos constituye por el bautismo en Pueblo sacerdotal y elige a algunos de sus miembros para una mayor participación ministerial en su sacerdocio, con poderes sagrados para servir a su Pueblo santo.

Estos, a más de ser ministros del culto, reproducen, cada cual a su nivel, el modelo de Cristo, sacerdote, maestro y pastor. "Como el Padre me envió a mí, así os envío yo a vosotros" (Jn 20,1). "No me habéis elegido vosotros a mí, sino que soy yo el que os ha elegido a vosotros y os he puesto para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca" (Ibd 15,16). "Id y predicad, bautizando" (Mt 28,18). "Haced esto en memoria mía" (Lc 22,19). "A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados" (Jn 20,23).

¿A qué acumular más textos? Quienes aceptan en la fe de la Iglesia estas palabras del Señor, descubren, como el peregrino en las vidrieras, todo un mundo de grandeza de Dios, de entrega de Cristo, de donación de gracia a los hombres y de los misterios hermosos en el ministerio sagrado. Vamos a ceñirnos ahora al grupo más numeroso, el más presente en el día a día de la vida cristiana: los presbíteros, los sacerdotes, los curas, el Clero.

Los que hoy llamamos sacerdotes o clero diocesano nacieron en la época apostólica como colaboradores de los obispos, y delegados permanentes suyos en poblaciones distintas de la ciudad episcopal. Ocupaban el segundo grado en la estructura jerárquica de la Iglesia y accedían al ministerio después de una cuidada selección y, más tarde, preparación, para el rito sacramental de la imposición de manos del obispo. Muy pronto, entre el siglo primero y el segundo, aparecen los presbíteros en las grandes sedes episcopales de Oriente y de Occidente, unidos en corporación, como el Presbiterio que asesora, ayuda o suple al Obispo. Ya tenemos, pues, al clero diocesano que, en versiones más o menos diferentes de lugar y tiempo, ha llegado hasta nosotros. El Concilio Vaticano II valoró extraordinariamente a este estamento eclesial (Decreto Presbyterorum ordinis) y el Derecho de la Iglesia los considera colaboradores necesarios del Obispo en múltiples ministerios.

El clero, y por ende el Seminario, han ido adquiriendo siglo tras siglo una valoración creciente, por parte de Roma y de las Iglesias locales, en todo lo tocante a su formación humana, teológica, espiritual y pastoral. Es más; en los últimos decenios, merced principalmente a la encíclica Pastores dabo vobis de Juan Pablo II, la formación permanente a todos los niveles se ha convertido en un imperativo inexcusable. A la innegable evidencia de una disminución llamativa, casi escandalosa, de las vocaciones, se dá a todas luces la contrapartida de una selección de candidatos y una calidad pastoral de los curas en activo, que nos llenan de esperanza. Los mayores, con arañazos todavía de la crisis posconciliar, están asentados con solidez en su ministerio; los jóvenes, ajenos a aquellas crisis, trabajan animosos en la viña, con ejemplos fantásticos de madurez y de alegría, sin aspavientos y a contracorriente de la cultura ambiente de la sensualidad y del vacío.

Doy fe de que en las reuniones sacerdotales, que se multiplican a granel, lo que impera y dá la tónica no son los murmullos de sacristía o los problemas corporativos del clero, sino el afán de superarse, personalmente y codo con codo, en una renovación constante de las reservas místicas personales y en la mejora cualitativa del servicio evangélico a los creyentes practicantes y a las ovejas alejadas. Nos defendemos de la arrogancia y del encogimiento. Optamos con Juan Pablo II por la esperanza.

­¿Y no les llegan a ustedes los tropiezos, los escándalos incluso, de otros clérigos, a veces de alto nivel, que han manchado el rostro de la Iglesia, según las informaciones, con visos de campaña, de los últimos meses?

­Pues, claro que sí. Sería estúpido decir que no nos causa un hondo sufrimiento, o que no meditamos seriamente todo eso, recordando lo de San Pablo: "El que se cree que está en pie, que cuide de no caerse" (I Cor 10,12). Ninguno nos sentimos impecables y, menos, despreciamos a otro hermano. No pocos, dentro y fuera de España, lamentan sus caídas y han pedido perdón por ellas. Por lo demás, el clero católico, como estamento y colectividad, pienso y digo con la mano al pecho, después de sesenta años (desde mi niñez en el interior más vivo de la Iglesia) que los sacerdotes han sido para mí, y ahora más que nunca, un estímulo permanente de mi fe y de mi amor a la Iglesia.

­¿Y no cree usted que lo más sano para acabar con eso sería suprimir la ley del celibato?

­Nunca he pensado, ni en este ni en otros asuntos, que lo mejor para que no haya malos pensamientos sea cortar la cabeza. Antes que una ley, el celibato, o la continencia perfecta por el Reino de los cielos, es un valor evangélico y un don de Dios, altamente valorado en el Nuevo testamento y en la Tradición de la Iglesia. De hecho, los monjes, las órdenes religiosas masculinas y femeninas, profesan, con carácter perpetuo el voto de castidad.

Sé que estamos hablando de sacerdotes diocesanos algunos de los cuales, en los ritos orientales católicos, aunque sean una minoría, viven en matrimonio y en familia con toda normalidad. Pero eso no resta un ápice al valor de la renuncia al amor matrimonial y a la creación de una familia, por el amor "indiviso" a Cristo y por el Reino de los cielos, que no es para ganar la gloria, sino para darle, con la gracia de Dios, a la vida personal una más alta calidad evangélica, espiritual y misionera. Es aquí donde dice Jesús: "No todos comprenden esto... El que lo pueda entender, que lo entienda" (Mt 19,12). Volviendo a las vidrieras, no hay porqué pedir a los que sólo miran su reverso que crean que el celibato puede tener grandeza y belleza, alegría, y puede vivirse con fidelidad, con esfuerzos y sacrificios parecidos a los del matrimonio cristiano de por vida.

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz


Centrales

El Seminario Metropolitano cuenta este curso con 78 alumnos, 22 de ellos en el Mayor

Festividad de San José, Día del Seminario

El Seminario Metropolitano cuenta este curso con 78 alumnos, veintidós de ellos en el Seminario Mayor, cursando Estudios Eclesiásticos y el resto en el Seminario Menor, que reciben sus clases en el colegio Diocesano, un centro eclesial de carácter mixto.

A lo largo del año se llevan a cabo tres convivencias de carácter vocacional con el fin de mostrar el centro y el atractivo de la vida sacerdotal a los niños y los jóvenes, a lo que se une el día del monaguillo,celebrado recientemente, y que tiene el mismo fin. También se realiza un cursillo de ingreso para los niños y jóvenes que ya han de decidido entrar en el Seminario.

El Seminario creó en su día una figura conocida como el socio-amigo. Estas personas se comprometen a ayudar al Seminario con su oración y con su aportación económica, suscribiendo una cuota periódica. El socio-amigo recibe anualmente las publicaciones del Seminario y participa en una convivencia bianual.

El Seminario es una institución muy querida en la Diócesis, tanto por ser el centro de formación de los sacerdotes como por lo que ha significado para la cultura en Extremadura. Se fundó en 1664 y desde 1793 es el primer centro extremeño con rango universitario.

Cada año, cuando las hojas del calendario van dejando al descubierto el mes de marzo, en el Seminario todos preparan la celebración del 'Día del Seminario', jornada que coincide con la festividad de San José, y en la que los seminaristas aprovechan para mostrar a la diócesis lo que se esconde en su gran casa. Entre el pasado viernes y el miércoles próximo estarán en colegios y parroquias explicando qué es el seminario y qué supone la vocación específica al sacerdocio.

Para conocer qué piensa y cuál es la experiencia de un joven seminarista, hemos hablado con tres de ellos, dos del Seminario Mayor, que se ordenarán próximamente de diáconos y otro, un joven de quince años, que cursa estudios en el Seminario Menor.

Juan Moreno, de Campanario, tiene 25 años y estudia sexto de Estudios Eclesiásticos. Muy pronto, dice que después de Semana Santa podría conocer la fecha, se ordenará de diácono. Llegó al Seminario al terminar el COU en el instituto. Asegura que antes de ese curso se venía planteando la posibilidad de ser sacerdote, pero que no se atrevía a dar el paso. "Lo dejé, declara, un poco olvidado. A pesar de ello tenía contacto con la parroquia ­he sido catequista­ y un sacerdote me propuso en COU venirme al Seminario y en verano empecé a pensarlo. Yo sentía esa inquietud".

Enrique Merchán es compañero de curso de Juan. Viene de Aceuchal y tiene 23 años. Nos cuenta que él nunca pasó por el Seminario Menor. "Yo, dice, me plantee la posibilidad de ser sacerdote en COU. Ese fue un curso decisivo porque yo sabía que al final del curso tenía que elegir una carrera. Planteándome eso yo veía que Dios me pedía algo, que mi camino podía ser el sacerdocio. Lo descubrí desde mi trato con el Señor. Te das cuenta de que el Señor te pide que avances por ese camino concreto. Desde la relación con Jesús respondes. Cuando miras atrás te vas dando cuenta cómo Dios prepara el terreno desde que eres pequeño, aunque no te des cuenta. En la familia, cuando vas creciendo, cuando vas madurando, miras atrás y percibes que el Señor ha estado ahí detrás en todos esos procesos".

Preguntados cómo reaccionaron en sus casas cuando contaron que querían ingresar en el Seminario, los dos confiesan que la idea no les agradó demasiado a sus familiares. Juan nos cuenta que su madre lo aceptó peor que su padre, algo en lo que coincide Enrique. "En mi caso pasó lo mismo, mi padre lo aceptó perfectamente, pero mi madre sí puso reparos. Sólo tengo un hermano y padece síndrome de Dow. Mi decisión le significaba a mi madre que desaparecía la posibilidad de ser abuela. Por eso, al principio le costó entenderlo, pero yo estaba decidido".

Enrique destaca que con el paso del tiempo "te vas dando cuenta de que la decisión fue buena porque mi madre lo ha ido aceptando, no estás solo y descubres que no ha sido simplemente una opción personal sino que detrás de ella está el Señor. Mi madre, cuando lo ha ido descubriendo ha sido cada vez más feliz y ahora está deseando de que yo sea cura. Yo no puedo dejar de ver ahí la mano del Señor".

¿Qué atrae?

Preguntados sobre qué les atrae para hacerse sacerdotes, Juan se apresura a aclarar que no es nada espectacular, sino que son cosas ordinarias. "Simplemente la vida del cura sencillo. Para mí ha sido eso, estaba en la parroquia y he visto la vida del cura".

Enrique matiza algo la respuesta de su compañero, aunque coincide básicamente con él. "Cada persona tiene una historia concreta, habrá casos extraordinarios y casos más ordinarios. El mío también es ordinario. Todo se fragua en la familia, poco a poco, sin ningún detalle que llame especialmente la atención. Lo que sí descubres es que hay un momento muy intenso, en el que has tomado la decisión y eso lo recuerdas de manera especial".

Desde el Menor

Julián Cádiz, estudia cuarto de ESO, es de Valdelacalzada y tiene 15 años. Aún tiene lejos la decisión de dedicarse al sacerdocio, pero "estás en el Seminario y te lo planteas desde el momento concreto de tu vida", cuenta Juan, que reafirma lo dicho: "Antes de entrar yo me lo había planteado porque me gusta la vida de la parroquia y estar en contacto con la gente ayudándola". Revela que son doce seminaristas en su curso, aunque son 32 compañeros en clase, ya que acuden al Colegio Diocesano.

Prisma de los padres

En el camino del sacerdocio es importante el papel de la familia. Al padre de Julián, que se llama como él, lo encontramos atendiendo su pequeño negocio familiar en Valdelacalzada. Nos cuenta que en su familia "hay tradición de Seminario", su hermano estuvo allí once años y él mismo también fue seminarista, aunque "la cosa no cuajó".

Interrogado sobre cómo nació la idea de que su hijo acudiera al Seminario, Julián narra una curiosa historia que arranca precisamente de un día de san José. Julián esperaba que su hijo le pidiera ir al Seminario y así sucedió un día, la idea nació de su hijo "y ningún día mejor para llevarlo a conocer el centro que el día de San José, el Día al Seminario. Al niño le gustó aquello porque ya tenía una idea formada al respecto".

El 'toque' de Dios y el cuidado de la familia, de la parroquia, el movimiento o todos a la vez, se refinan con la formación que estos jóvenes reciben en el Seminario y que hará posible que algún día se encuentren al frente de una de las muchas comunidades cristianas que dan forma a la archidiócesis de Mérida-Badajoz.

Hay 62 Seminarios Mayores y 41 Seminarios Menores

La Campaña del Día del Seminario pretende, entre otras cosas, sensibilizar sobre la necesidad de vocaciones sacerdotales y el servicio que prestan los sacerdotes; dar a conocer qué es la vocación sacerdotal; pedir a los cristianos apoyo para el Seminario (oraciones, afecto y ayuda económica) y explicar qué es y para qué sirve un Seminario.

En España hay 62 Seminarios Mayores. 56 diócesis tienen su propio Seminario. Las restantes encomiendan la formación de sus seminaristas a otro Seminario o están en Seminarios interdiocesanos. Para ingresar se necesita, en lo académico, tener acceso a la Universidad. Además se hace un discernimiento para valorar la madurez humana, cristiana y vocacional del candidato. Algunos Seminarios tienen para ello un año introductorio. Los años de estudios son seis: 2 de filosofía y ciencias humanas y 4 de teología y pastoral y, según las circunstancias de cada diócesis, se cursan en el mismo Seminario o en Facultades de Teología o Centros regionales. Al acabar los estudios se tiene un año de práctica pastoral viviendo ya en parroquias y ejerciendo el diaconado.

La formación de un futuro sacerdote, junto a la intelectual, abarca otras cuatro dimensiones fundamentales: la humana, la espiritual, la pastoral y la comunitaria. Para ordenarse sacerdote se requiere haber cumplido 24 años de edad.

Es esperanzador ver que 300 jóvenes han entrado este curso en los Seminarios Mayores diocesanos y que el año pasado se han ordenado 227 nuevos sacerdotes.

Hay Seminario Menor actualmente en 41 de las 67 diócesis de España. La mitad de ellos imparten la enseñanza de la ESO y el Bachillerato. Los estudios son totalmente reconocidos y el Ministerio de Educación, dentro de las posibilidades de la LOGSE, ha aprobado un currículo más rico en humanidades que responde mejor al carácter específico de estos centros. Cuando el Seminario Menor no funciona como colegio, los alumnos van a las clases a otro Colegio.

El Seminario Menor, además, es un internado que se valora mucho por la calidad de formación, acompañamiento personalizado, educación humana y cristiana. Los adolescentes encuentran ahí un ambiente donde pueden elegir en libertad la orientación de su vida. Al acabar el Bachillerato si tienen clarificada su vocación sacerdotal, pasan al Seminario Mayor.

 

Es de capital importancia la participación de los padres en el proyecto educativo

Manifiesto por la Educación Integral

El Consejo General de la Educación Católica compuesto por instituciones, asociaciones y grupos de profesores, padres y alumnos comprometidos con la educación, reunido en Asamblea Plenaria el día 2 de Marzo ha aprobado un estudio sobre la situación de la educación en España y las urgencias de mejora de la actual sistema educativo, Partiendo de este documento el Consejo ha elaborado el Manifiesto por la Educación Integral, que dice así:

El Consejo General de la Educación Católica, compuesto por asociaciones, instituciones y grupos de profesores, padres y alumnos tanto de la escuela pública como de la escuela de iniciativa social, pretende aportar su reflexión en orden a la mejora de la situación de la escuela española acuciada por graves dificultades para el logro de sus fines y objetivos; en consecuencia, manifestamos que:

1 Aún valorando positivamente elementos del sistema educativo, como son: la generalización de la educación sobre todo en las etapas no obligatorias, la ampliación de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años y ciertas innovaciones en el proceso de enseñanza - aprendizaje, consideramos que su actual situación es deficitaria. La situación es de todos conocida: Un elevado fracaso escolar que está oculto bajo la obligación de mantener a los alumnos hasta los 16 años en la escuela, una disminución creciente de la calidad educativa, un desconcierto y desencanto de amplias capas de[ profesorado, falta de motivación de los alumnos. Es constataba el deterioro disciplinar de la escuela y las importantes dificultades que tienen los profesores para ayudar a los alumnos en su verdadera formación integral.

2 Es verdad, y así lo valoramos, que hoy los alumnos poseen más información que la que tenían las anteriores generaciones sobre los ámbitos culturales de su entorno, pero ésta adolece de datos básicos sobre su propia identidad y de respuestas a sus cuestiones vitales más importantes; saben más sobre el entorno y menos sobre sí mismos. Otros ámbitos de influencia ajenos a la escuela, en quienes los padres no han depositado su confianza, se erigen en supremas instancias que marcan los valores y las actitudes que deben adquirir los alumnos.

3 Es de todos conocida la gran influencia de los medios de comunicación sobre la educación: Su gran depósito está al alcance de todos y sin el menor esfuerzo ofrece información con medios más eficaces que la escuela. El alumno recibe mucha más información de la que es capaz de procesar. La facilidad de acceso a los datos contrasta con la dificultad para aprenderlos, pues, el verdadero aprendizaje exige esfuerzo, ordenación y sentido. Es comprensible la postura del algún profesor resignado y desamparado ante situaciones ten difíciles de abordar por sí solo. De todo ello, una de las consecuencias más patentes ha sido la desvalorización de la autoridad moral del profesor, que pierde su capacidad educativa para convertirse en transmisor de conocimientos-

4 Ante estos problemas es de capital importancia, junto con la renovación y cualificación del propio sistema educativo, el apoyo de la familia a la escuela, pero ésta, en muchos casos, acuciada por muchos problemas, sobre todo, la insuficiencia de medios formativos adecuados, descarga sobre la escuela todas las responsabilidades sobre la formación de la personalidad, En no pocas familias se ha originado la convicción de su incapacidad o impotencia para educar adecuadamente a sus hijos y dotarles de aquellos principios, valores y actitudes con los que prepararse ante la vida.

5 En el fondo de estos problemas educativos está el tipo de educación y, en consecuencia, el tipo de hombre subyacente. Doctrinas pedagógicas que, partiendo de la negativa a una intervención formativa, propugnan una educación que cada alumno desarrolla por sí mismo desde su propia naturaleza y en la que el profesor debería limitarse a no contrariar su natural desarrollo. Bajo esta inspiración naturalista de la educación, se ha desatendido prácticamente la educación moral. Ha desaparecido la instancia última que ilumine la acción del hombre y, en consecuencia, se ha cercenado un elemento fundamental para su comportamiento ético, corno persona responsable y libre.

6 Frente a estas concepciones afirmamos que el hombre es una persona libre, dotado de conciencia responsable, capaz de conocer la verdad y de discernir el bien, pero capaz también de equivocarse y, por tanto, necesitado de ayuda, de formación; su dignidad está por encima cualitativamente de cualquier otra realidad física y biológica. Su valor es transcendente. Su deseo de perfección y de infinito le capacita para el servicio y el amor.

7 Creemos que es urgente promover y facilitar la educación del hombre entero, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad, es decir, respondiendo al fin mismo refrendado por la Constitución Española, (art.27.2), el desarrollo de aquellos elementos de la cultura que le ayuden a asumir su ser y su sentido, aquello que satisfaga las aspiraciones más grandes y más altas, En consecuencia, es indispensable afrontar y dar sentido a los problemas de los educandos, proponer metas en su formación, motivar y posibilitar todas sus capacidades.

8 Para ello, abogamos por una formación en los principios universalmente admitidos, en los valores básicos y compartidos y en esas convicciones profundas que responden a la capacidad del alumno de ser plenamente persona. El lenguaje de los valores tiende a expresar lo más grande del ser humano en su afán de perfección y búsqueda de lo más alto. Los valores señalan al ser humano un deber ser y se convierten en razones para vivir. A su vez, el hombre tiene necesidad de una base sobre la que construir la existencia personal y social una base sobre la que apoyarse para desarrollar su capacidad para conocer la verdad, la verdad acerca de Dios y del hombre.

9 Es vital establecer en la escuela la prioridad de la ética sobre la técnica, la primacía de la persona sobre las cosas, la superioridad del espíritu sobre la materia. Conviene aquí recordar que el derecho de los padres, refrendado por la Constitución, (art.27,3), a la formación religiosa y moral que responda a sus convicciones obliga al Estado a conseguir que el tipo de educación que se imparta en todos los centros respete los derechos de los alumnos y padres de familia, sobre todo en lo que se refiere al sentido de la vida humana y a los valores morales y religiosos. Lo contrario sería aceptar posiciones radicalmente totalitarias que de una manera aparentemente neutra, anulan, manipulan y desorientan las conciencias.

10 El deterioro de la autoridad e incluso, la oposición a toda autoridad en nombre de la libertad, es una de las raíces del deterioro de la educación en la escuela. Precisamente, la autoridad hace posible la libertad para ser educado, pues ella se ejerce en función de la libertad de tal manera que la libertad individual no coarta la libertad de todos, ni que la libertad de unos haga imposible la libertad de otros. La indisciplina de los colegios está impidiendo la libertad de los que desean aprender y formarse, que son la mayoría.

11 Preconizarnos una regeneración de la autoridad moral del profesor, de su prestigio. Toda autoridad en la escuela tiene que estar basada en la dignidad personal, en la cualidad, bondad y necesidad de los saberes que se imparten y en la dignidad de la función que se ejerce, en la propia convicción de la verdad que se transmite. Pero sobre todo, necesita que las instituciones, los padres y la Administración valoren y confíen en el quehacer del profesor.

12 Abogamos por un proyecto educativo coherente en cada institución escolar. Cuando los miembros de la comunidad educativa están coordinados en la consecución de unos fines claros y asequibles, asumidos por todos, esto demanda, necesariamente, los criterios y medios apropiados para llevar a cabo su propio proyecto educativo. Es de capital importancia la participación de los padres en este proyecto, que no puede ser reducida a ser corresponsables de las decisiones disciplinarias o asuntos organizativos.

13 Hacemos hincapié en el proyecto educativo, pues éste facilita el ejercicio del derecho de los padres para decidir el tipo de formación que quieren para sus hijos. Cualquier elemento que coarte este ejercicio del derecho de los padres atenta también a la libertad de enseñanza. As!í, se coarta la libertad de educación cuando los padres no tienen las mismas posibilidades de elección para que sus hijos accedan desde la educación infantil al tipo de colegio que deseen.

14 Los miembros de este Consejo, desde la concepción cristiana de la educación, pretendemos, incluyendo la defensa de los derechos humanos, colocar al hombre y a la mujer en la más alta dignidad, en la más plena libertad, en el más alto destino, como hijos de Dios. Situarlos en la más estrecha relación de solidaridad con los demás seres humanos por el amor fraterno e impulsarlos al más alto desarrollo. La educación cristiana lleva necesariamente a la formación de alumnos solidarios y responsables con un mundo cada vez más humano. En este contexto, la escuela católica ofrece en su acción educativa a Cristo, el hombre nuevo; Él manifiesta plenamente el hombre al propio hombre; sin Él no puede entender quién es, ni cuál es su verdadera dignidad, ni cuál es su vocación y destino.

15 Todo ello se logra mediante la coordinación y trabajo de toda la comunidad educativa desde un proyecto común y, sobre todo, mediante esa visión global que aporta el mensaje y acontecimiento cristiano: una nueva visión del hombre, de la historia y del mundo. En este contexto, la enseñanza religiosa escolar aborda las cuestiones límites de los orígenes y de los fines de la vida, crea un universo de sentido, funda, potencia, desarrolla y completa la acción educadora de la escuela.

Madrid 2 de Marzo de 2002

 

Analizada la situación de la escuela católica en Extremadura

El Consejo Interdiocesano de la Educación Católica se reunió en Cáceres

La casa de ejercicios de la Virgen de la Montaña, en Cáceres, acogía la pasada semana la reunión del Consejo Interdiocesano de la Educación Católica, un órgano eclesial que coordina todo lo referente a la educación en Extremadura. El Consejo está presidido por el obispo de Plasencia, don Carlos López, y en él se integran los delegados de Enseñanza de las tres diócesis extremeñas, un representante regional de los colegios católicos, representantes diocesanos de los profesores de Religión, de profesores cristianos de colegios públicos y concertados, de las asociaciones de padres católicas y de estudiantes cristianos.

En la reunión se abordaron temas de relevancia como un documento presentado por el representante de la FERE sobre la situación de la escuela católica en Extremadura. Entre otras cosas, se señalaron las dificultades que encuentra dicha escuela para poder seguir ofreciendo su oferta educativa en nuestra región.

Otro de los puntos del orden del día era la presentación de los datos estadísticos sobre la situación de la enseñanza religiosa escolar. La enseñanza religiosa es pedida mayoritariamente por los alumnos y sus padres. La media, entre todos los niveles, de Primaria a Bachillerato, está en torno al 75% en toda la región.

El Consejo debatió también el Proyecto Futuro, promovido por la Junta de Extremadura sobre ocio juvenil y sus alternativas y tuvo conocimiento del Plan de Acción de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis para el trienio 2002-2004.

 


Información diocesana

Los jóvenes cristianos extremeños reflexionan sobre el 'botellón'

Trabajan con un material preparado por los Secretariados de jóvenes de Extremadura

Las diócesis extremeñas no quieren permanecer indiferentes ante el proceso de reflexión y de debate impulsado por la Junta de Extremadura en torno al fenómeno del "Botellón".

Por eso, los Secretariados Diocesanos de Juventud de las tres diócesis extremeñas, conscientes de la tarea pastoral y educativa que la Iglesia desarrolla con miles de adolescentes y jóvenes en toda la región, han preparado un material de trabajo, que se ha enviado a todas las comunidades cristianas, con el fin de invitar a la reflexión de catequistas, animadores, adolescentes y jóvenes, sobre este asunto.

En la carpeta que se ha enviado a las parroquias, se puede encontrar dos cuestionarios, uno dirigido a los jóvenes y otro a sus animadores, y que pretenden recabar cuál es la opinión que ambos colectivos tienen con respecto al fenómeno del "Botellón". También se han incluido dos fichas de propuestas, una por cuestionario, para que las reflexiones de unos y otros se envíen al Secretariado de jóvenes para que, una vez reunidas y redactadas todas las aportaciones recibidas, se presenten como la voz de la Iglesia extremeña en esta reflexión.

El Director del Secretariado Diocesano de Pastoral de Jóvenes, don Juan Román, reconoce la complejidad de este asunto, que exige una reflexión en profundidad, antes que debate y decisiones. Román considera que, desde los adolescentes y jóvenes que hay en procesos de formación o en acciones pastorales, así como desde los adultos que semana a semana trabajan con ellos, se puede aportar algo a esta reflexión en la que ahora se ha embarcado la sociedad extremeña.

Algunos datos

Según el informe "Jóvenes españoles" realizado por la Fundación Santa María en el año 1999, más del 60 % de los jóvenes entre 15 y 24 años consume alcohol de forma habitual. Por edades, entre 21 y 24 consumen alcohol más del 75%, mientras que por sexo, son los varones los mayores consumidores, con un 68´5 %.

 

Retiro Espiritual de la Adoración Nocturna

La Adoración Nocturna Española (ANE) de la diócesis de Mérida-Badajoz, celebró el pasado domingo un retiro espiritual de Cuaresma con la participación de un centenar de adoradores provenientes de Badajoz, Fuente del Maestre, Granja de Torrehermosa. Hornachos, Ribera del Fresno, Santa Marta de los Barros y Villafranca de los Barros.

Este retiro fue dirigido por don Miguel Ponce Cuéllar, director espiritual de la ANE, quien habló sobre la Oración, la Eucaristía y la Reconciliación. La celebración eucarística estuvo presidida por Ponce Cuéllar y con ella se puso punto y final al retiro.

 

Retiro para Matrimonios

Un grupo de veinte matrimonios de la comarca de la Serena ha realizado un retiro espiritual el pasado fin de semana en la casa de oración de Villagonzalo organizado por el equipo de pastoral familiar de la zona. Este ha sido dirigido por D. Manuel Cobo Rayo, director espiritual del Seminario Metropolitano, y ha tenido como tema central el matrimonio como sacramento de Dios para el mundo y cómo las pruebas y dificultades han de asumirlas los esposos afrontando los problemas e incomprensiones y sus causas.

 


Al paso de Dios

Seminaristas

Cuando hablamos de los seminaristas, normalmente lo hacemos pensando mas bien en lo que serán en el futuro. Este año, por ejemplo, se dice de ellos que son "semillas de esperanza". Pero, puesto que queremos que sean capaces de asumir las responsabilidades de la Iglesia en el mañana, hemos de ocuparnos de lo que son hoy: de lo que sienten, de lo que les ilusiona y preocupa, de lo que rechazan y critican, etc. Son jóvenes de esta generación, que comparten, con los otros chicos y chicas, gustos, inquietudes, rebeldías, valores, y hasta los mismos defectos.

Hay que poner de relieve porqué están en el seminario y porqué han elegido el sacerdocio entre todas las posibilidades que la vida les ofrece; muchas de ellas quizás, desde ciertos puntos de vista, bastante más atractivas. Yo pienso que no hay más razones que éstas: primera, porque son chicos sanos que se toman la vida en serio y quieren ser útiles a la sociedad y han entendido que éste es el mejor camino. Segunda, porque han cultivado su vida cristiana en el ambiente en el que se han criado, en muchos casos, afortunadamente, con la influencia de personas -seglares o sacerdotes-, que viven con madurez y coherencia su fe. Tercera, y esta es la razón fundamental, porque han sido llamados. Sólo Jesús sabe porqué eligió a los veintidós que en este momento están en el Seminario Mayor y a los que en el Menor despiertan o cultivan el germen de la vocación. Naturalmente, la llamada siempre tiene una contrapartida: si han llegado hasta ahí es porque han sido dóciles al camino que les ha sido trazado y ofrecido desde su Bautismo.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)

 


Liturgia del domingo

Celebramos el V Domingo de Cuaresma

Palabra de Dios

 

Libro del profeta Ezequiel 37, 12-14

Esto dice el Señor : Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que yo soy el Señor: os infundiré mi espíritu y viviréis; os colocaré en vuestra tierra, y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago. Oráculo del Señor.

 

Salmo 129, 1-2, 3-4ab, 4c-6, 7-8

R. Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

 

Carta de san Pablo a los Romanos 8, 8-11

Hermanos:
Los que viven sujetos a la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis sujetos a la carne, sino al espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Pues bien, si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justificación obtenida. Si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó a Jesús de entre los muertos vivificará también vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros.

 

Evangelio según san Juan 11, 1-45

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo:

­Señor, tu amigo Lázaro está enfermo.

Jesús, al oírlo, dijo:

­Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos:

­Vamos otra vez a Judea.

Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Al enterarse Marta de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.

Y dijo Marta a Jesús:

­Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.

Jesús le dijo:

­Tu hermano resucitará.

Marta respondió:

­Sé que resucitará en la resurrección del último día.

Jesús le dice:

­Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?

Ella le contestó:

­Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.

Jesús, muy conmovido, preguntó:

­¿Dónde le habéis enterrado?

Le contestaron:

­Señor, ven a verlo.

Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:

­¡Cómo le quería!

Pero algunos dijeron:

­Y uno que ha abierto los ojos a un ciego, no podía haber impedido que muriera éste?

Jesús, sollozando de nuevo, llegó a la tumba (era una cavidad cubierta con una losa). Dijo Jesús:

­Quitad la losa. Marta, la hermana del muerto, le dijo: ­Señor, ya huela mal, porque lleva cuatro días.

Jesús le dijo:

­¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?

Entonces quitaron la losa. Jesús levantando los ojos a lo alto, dijo:

­Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea para que crean que tú me has enviado.

Y dicho esto, gritó con voz potente:

­Lázaro, ven afuera.

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:

­ Desatadlo y dejadlo andar.

Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él.

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

18, lunes: Dan 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62; Jn 8, 1-11.
19, martes: 2S 7,4-5a.12-14a.16; Rm 4,13.16-18. 22; Mt 1,16.18-21.
20, miércoles: Dn 3, 14-20. 9192. 95; Jn 8, 31-42.
21, jueves: Gn 17, 3-9; Jn 8, 51-59.
22, viernes: Jr 20, 10-13; Jr 10, 31-42.
23, sábado: Ez 37, 21-28; Jn 11, 45-56.
24, domingo: IS 50, 4-7; Flp 2, 6-11; Mt 26, 14 - 17, 66.

 

Comentario litúrgico

Abriré vuestros sepulcros

Avanza la segunda parte de la Cuaresma, la catecumenal, y nos obliga a un recorrido cuesta arriba porque nos invita a pensar sobre la negatividad que existe en nuestras vidas. Ya nos ha hecho reconocer que, por muchas riquezas que tengamos, nuestro corazón siente una sed que no encuentra remedio en ellas. También nos ha convencido de que, por muy optimista que queramos ser, las zonas oscuras de nuestra existencia exigen una luz que ni una central nuclear puede producir.

En este domingo, que nos lleva casi al final del itinerario catecumenal, la inexorable verdad de la Palabra nos exige que descubramos los sepulcros en las que están escondidas nuestras realidades más negativas que son esas pequeñas muertes que nos quitan el gusto de vivir y especialmente la rigurosa certeza de que a cada uno de nosotros le llegará la llamada de la muerte.

El profeta Ezequiel maneja con destreza la imagen horrible del sepulcro para describir la situación de los israelitas que llevaban ya décadas en un destierro que se asemejaba a la muerte de la que no se regresa. San Juan también se detiene a describir el escenario de aflicción que sembró en las hermanas, amigos y conocidos la muerte de Lázaro. El mismo corazón de Cristo tuvo un estremecimiento de dolor al constatar la desolación producida por aquella muerte.

Todo lo anterior nos ayuda a centrarnos en la verdad de la muerte que monta su epicentro en la humanidad y en cada uno de nosotros. Desde esta constatación hemos de leer, meditar, creer las palabras de Cristo: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá".

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

19 de marzo: san José (siglo I)

Elogio del silencio

Ni una palabra tuya conocemos
que nos muestre tu forma de sentir
y es, tan solo, tu modo de vivir
quien nos da la razón de que te amemos.

No eras mudo, José, pero callaste
silenciado de gozos interiores,
en el oculto hogar de dos amores
cuya experiencia única gozaste.

Con reciedumbre llena de tesón,
de María compartiste, enamorado,
todo lo que guardaba en su corazón;

y de Cristo, divino carpintero,
el silencio de Dios humanizado
en la tarea callada del obrero.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

18, lunes: Cirilo de Jerusalén, Alejandro, Eduardo,Anselmo, Frediano.
19, martes: José, Juan.
20,miércoles: Arquipo, Cutberto, Fotina, Martín de Braga, Nicetas.
21, jueves: Benito, Endeo, Juan Lupicinio, Nicolás de Flue, Agustín.
22, viernes: Basilio, Bienvenido, Calínica y Basilisa, Epafrodito.
23, sábado: Toribio de Mogrovejo, Otón, Fingar, Guiberto, José Oriol.
24, domingo: Catalina de Suecia, Macartemo, Diego José de Cádiz.

 

Contraportada

Juan Pablo II envía a los gobernantes del mundo un decálogo para la paz

Es uno de los frutos del encuentro de oración celebrado en Asís en enero

Nos comprometemos... es la frase repetida diez veces en el "Decálogo de Asís por la paz" que el papa Juan Pablo II ha enviado a todos los jefes de Estado del mundo, como uno de los fruto del Encuentro de Oración por la Paz celebrado en Asís. Andrea Riccardi, historiador y fundador de la Comunidad de San Egidio , lo interpreta como "un mensaje refinado en los contenidos pero popular en el impacto, como populares han sido las imágenes de las reuniones de Asís por la paz en 1986, 1994 y el de enero de l año 2002."

-¿Qué significado atribuye a este decálogo?

-El primer encuentro de Asís, en octubre de 1986, estaba ligado a la gran esperanza de paz que salía de las ruinas de la guerra fría, un entusiasmo que superó las perplejidades suscitadas por aquel inédito encuentro de religiones. Esta vez la reunión de Asís cae en un mundo desorientado y desilusionado, al que le cuesta trabajo entrever su futuro, envuelto como está en una nube de violencia. En este escenario, sin duda más difícil, la iniciativa por la paz con los diez compromisos invita a mirar no ya, como en el 86, sólo un mundo sin guerras sino a una esperanza compartida.

La religión, nunca pretexto para la guerra

-Esperanza, de acuerdo, pero siendo realistas, ¿de qué?

-De una convivencia en el nombre de la religión, itinerario de paz y no ya pretexto de guerra. Del Decálogo de Asís impresiona el hecho de que la paz se ha convertido en un compromiso común, mucho más allá por tanto del llamamiento a la superación de las contraposición bélica. Además, con el encuentro de hace un mes, el Papa ha mostrado que las religiones piden cooperar eficazmente por una gran causa sin que esto comporte confusiones o contrastes, sin renunciar a la propia identidad o a las perspectivas específicas de cada una. Por esto digo que el mensaje de Asís 2002 es al mismo tiempo cultural y religiosamente refinado pero también aceptable a nivel de base.

-¿Los jefes de Estado comprenderán las palabras del Decálogo de Asís?

- Está todo en las manos y en el corazón de quien estaba en Asís y ha hecho propio cada compromiso. Si se advierte la responsabilidad personal de difundir estas palabras entonces la siembra continuará en las respectivas comunidades religiosas, y será una obra de testimonio hacia las comunidades de los creyentes. El decálogo nos dice que el espíritu de Asís puede recorrer el mundo.

-La simple contabilidad de las víctimas en Medio Oriente, en los últimos tres días, por dar un ejemplo, podría desanimar incluso a los más esperanzados...

- Comprendo el escepticismo. Pero tenemos necesidad también de esperanza. Y un texto como este que tenemos en las manos hoy interpreta justamente la extraordinaria expectativa de palabras de paz para esperar.

Zenit

 


 

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