Semanario
"Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

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Número 337. 12 de marzo de 2000

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

Portada

El Papa, en su mensaje de Cuaresma

¿Cómo podemos vivir la gracia del Jubileo
si somos insensibles a los pobres?

Hoy celebramos el primer domingo de Cuaresma, después del miércoles de ceniza. Iniciamos así un tiempo de conversión y reconciliación.

En su mensaje de Cuaresma el Papa se pregunta ¿cómo podemos pedir la gracia del Jubileo si somos insensibles a las necesidades de los pobres, si no nos comprometemos a garantizar a todos los medios necesarios para que vivan dignamente?

Juan Pablo II destaca, entre otras cosas, que la esclavitud del pecado y de la muerte es experimentada cotidianamente por el hombre, descubriendo las raíces profundas en su mismo corazón. "Se manifiesta en formas dramáticas e inusitadas". Juan Pablo II afirma que "ante la oscuridad del pecado y ante la imposibilidad de que el hombre se libere por sí solo de él, aparece en todo su esplendor la obra salvífica de Cristo".

En su mensaje el Papa manifiesta que "la gracia del Jubileo nos empuja sobre todo a renovar nuestra fe personal...Con la gracia del Jubileo el Señor nos invita también a reavivar nuestra esperanza...Con ocasión de la Cuaresma se invita a todos -ricos o pobres- a hacer presente el amor de Cristo a aquellos hermanos que carecen de lo necesario para vivir, a los que son víctimas del hambre, de la violencia y de la injusticia".

El Papa habla de nuevas formas de esclavitud y pobreza que afectan dramáticamente a multitud de personas, especialmente en los países del llamado Tercer Mundo.

En los últimos párrafos de su mensaje, Juan Pablo II, manifiesta su deseo de que este milenio que se inicia sea "una época en la que finalmente la llamada de tantos hombres, hermanos nuestros, que no poseen lo mínimo para vivir, encuentre escucha y acogida fraterna.

 

Editorial

Dos rostros del Carnaval

Podríamos considerar agua pasada todo lo celebrado y practicado en las fiestas carnavaleras, desde su proclamación en los balcones de los ayuntamientos, el domingo llamado de Piñata ­y en algunos sitios dos días antes­ hasta la traca final del Entierro de la Sardina, el martes, víspera de Ceniza. Parodiando a la canción navideña, cabría tararear: El carnaval se nos viene, el carnaval se nos va, y nosotros nos iremos y no volveremos más.

No basta en este caso, nos parece, con esta despedida melancólica, mientras guardamos en los baúles, hasta las mismas fechas en el 2001, los disfraces y otros artilugios del jolgorio precuaresmal. Junto al "Pobre de mí" que lamenta en Pamplona el ocaso de las fiestas sanfermineras, estamos obligados nosotros a evaluar críticamente, con la cabeza sobre los hombros y sin pelos en la lengua, el esplendor y la resaca del carnaval bullanguero.

Hay tantos carnavales como poblaciones; en muchos sitios sin especial relieve y en otros como fiestas mayores, tal el caso de Badajoz capital, referente para otras ciudades de la provincia y región que siguen su ejemplo. Dentro de la tradición "religiosa" del exceso y el desmadre, previos a la penitencia cuaresmal, sobresale, en los casos mejores, una magna procesión cívica protagonizada por comparsas e hileras de disfraces variopintos, auténtico derroche de creatividad e imaginación. Campean allí la belleza, el gracejo, el buen humor y la desenvoltura, teñidos de una cierta picardía , que ponen en solfa las respetabilidades convencionales de la vida cotidiana. No viene mal eso como purgante y catarsis para la población. Lo cierto es que los niños, con sus padres y abuelos, lo pasan a lo grande, se divierten de lo lindo, encarnan con júbilo a un pueblo en fiestas.

Pero eso es por la tarde y la jornada entera del domingo. Lo de la noche es otra cosa. Las tres veladas nocturnas que componen los carnavales más intensos se están convirtiendo en el imperio descarado del alcohol y del ruido sin frenos, protagonizados por grupos no sólo juveniles, de gentes desaforadas, a cuerpo limpio o con disfraces grotescos, en una movida de bacanal, a golpe de gritos, músicas agresivas para el entorno y borracheras estruendosas. El resultado final lo recogen al día siguiente, los miles de botellas, de plásticos y otros detritus, que atestan de basura, que apestan de vomitonas y orines los espacios más céntricos de la ciudad. Todo es penoso y cutre, que provoca en el vecindario normal, el que estuvo ayer tarde en los desfiles, asco y vergüenza ajena. Mejor no oir las quejas de los vecinos que sufren esa noche en sus barrios.

¿Quiere eso la ciudadanía? ¿Cómo atajarlo sin represiones? Caminos, haylos. Hay que hacer un pacto entre vecinos y autoridades para conjugar en esto y en otras cosas, por cauces democráticos y civilizados, los derechos de todos..

 

Mensaje cuaresmal del Papa

Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo

Hermanos y hermanas:

1. La celebración de la Cuaresma, tiempo de conversión y reconciliación, reviste en este año un carácter muy especial, ya que tiene lugar dentro del Gran Jubileo del 2000. En efecto, el tiempo cuaresmal representa el punto culminante del camino de conversión y reconciliación que el Jubileo, año de gracia del Señor, propone a todos los creyentes para renovar la propia adhesión a Cristo y anunciar, con renovado ardor, su misterio de salvación en el nuevo milenio. La Cuaresma ayuda a los cristianos a penetrar con mayor profundidad en este &laqno;Misterio escondido desde siglos» (Ef 3,9); los lleva a confrontarse con la Palabra del Dios vivo y les pide renunciar al propio egoísmo para acoger la acción salvífica del Espíritu Santo.

2. Estábamos muertos por el pecado (cf. Ef 2,5); así es como San Pablo describe la situación del hombre sin Cristo. Por eso, el Hijo de Dios quiso unirse a la naturaleza humana y, de este modo, rescatarla de la esclavitud del pecado y de la muerte.

Es una esclavitud que el hombre experimenta cotidianamente, descubriendo las raíces profundas en su mismo corazón (cf. Mt 7,11). Se manifiesta en formas dramáticas e inusitadas, como ha sucedido en el transcurso de las grandes tragedias del siglo XX, que han incidido profundamente en la vida de tantas comunidades y personas, víctimas de una violencia cruel. Las deportaciones forzadas, la eliminación sistemática de pueblos y el desprecio de los derechos fundamentales de la persona son las tragedias que, desgraciadamente, aún hoy humillan a la humanidad. También en la vida cotidiana se manifiestan diversos modos de engaño, odio, aniquilamiento del otro y mentira, de los que el hombre es víctima y autor. La humanidad está marcada por el pecado. Esta condición dramática nos recuerda el grito alarmado del Apóstol de los gentiles: &laqno;No hay quien sea justo, ni siquiera uno solo» (Rm 3,10; cf. Sal 13,3).

Imposibilidad de librarnos por nosotros mismos

3. Ante la oscuridad del pecado y ante la imposibilidad de que el hombre se libere por sí solo de él, aparece en todo su esplendor la obra salvífica de Cristo: &laqno;Todos son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre» (Rm 3,25). Cristo es el Cordero que ha tomado consigo el pecado del mundo (cf. Jn 1,29). Ha compartido la existencia humana &laqno;hasta la muerte y muerte de cruz» (Flp 2,8), para rescatar al hombre de la esclavitud del mal y volverlo a integrar en su originaria dignidad de hijo de Dios. Éste es el Misterio Pascual en el que hemos renacido; en él, como recuerda la Secuencia pascual, &laqno;lucharon vida y muerte en singular batalla». Los Padres de la Iglesia afirman que en Jesucristo el diablo ataca a toda la humanidad y la acecha con la muerte; pero que es liberada de ésta gracias a la fuerza victoriosa de la resurrección. En el Señor resucitado es destruido el poder de la muerte y se le ofrece al hombre la posibilidad, por medio de la fe, de acceder a la comunión con Dios. El creyente recibe la vida misma de Dios por medio de la acción del Espíritu Santo, &laqno;primicia para los creyentes» (Plegaria Eucarística IV). Así, la redención realizada en la cruz renueva el universo y opera la reconciliación entre Dios y el hombre y entre los hombres entre sí.

4. El Jubileo es el tiempo de gracia en el que se nos invita a abrirnos de un modo especial a la misericordia del Padre, que en el Hijo se ha acercado humildemente al hombre, y a la reconciliación, gran don de Cristo. Este año debe ser, por tanto, para los cristianos y para todo hombre de buena voluntad, un momento privilegiado en el que se experimente la fuerza renovadora del amor de Dios, que perdona y reconcilia. Dios ofrece su misericordia a todo el que la quiera acoger, aunque esté lejano o sea receloso a ella. Al hombre de hoy, cansado de la mediocridad y de las falsas ilusiones, se le ofrece así la posibilidad de emprender el camino de una vida en plenitud. En este contexto, la Cuaresma del Año Santo del 2000 constituye por excelencia &laqno;el tiempo favorable, el día de salvación» (2 Co 6,2), la ocasión particularmente propicia para reconciliarnos con Dios (cf. 2 Co 5,20).

Oportunidades de reconciliación

Durante el Año Santo, la Iglesia ofrece varias oportunidades de reconciliación, tanto personal como comunitaria. En todas las diócesis hay señalado algún lugar especial donde los creyentes pueden acudir para experimentar, de un modo particular, la presencia divina; de manera que, reconociendo el propio pecado a la luz de Dios, puedan emprender un nuevo camino de vida con la gracia del sacramento de la Reconciliación. Especial significado reviste la peregrinación a Tierra Santa y a Roma, lugares privilegiados de encuentro con Dios por su singular papel en la historia de la salvación. ¿Cómo no encaminarse, al menos espiritualmente, hacia la Tierra que ha visto el paso del Señor hace ahora dos mil años? Allí &laqno;la Palabra se hizo carne» (Jn 1,14) y creció &laqno;en sabiduría, en estatura y en gracia» (Lc 2,52); por allí &laqno;recorría todas las ciudades y aldeas...proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia» (Mt 9,35); en esas tierras llevó a cumplimiento la misión que el Padre le había confiado (cf. Jn 19,30) y derramó el Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente (cf. Jn 20,22).

También yo tengo la intención de peregrinar a la tierra del Señor, a las fuentes de nuestra fe, para celebrar allí, precisamente durante la Cuaresma del 2000, el Jubileo del segundo milenio de la Encarnación. Cuando llame al perdón y a la reconciliación a los hijos de la Iglesia y a toda la humanidad, durante las distintas etapas de mi peregrinación, os invito a todos los cristianos a acompañarme con vuestra oración.

5. El itinerario de la conversión lleva a la reconciliación con Dios y a vivir en plenitud la vida nueva en Cristo: vida de fe, de esperanza y de caridad. Estas tres virtudes, llamadas "teologales" porque se refieren directamente al Misterio de Dios, han sido objeto de profundización durante el trienio de preparación al Gran Jubileo. Ahora la celebración del Año Santo requiere que todo cristiano testimonie y viva esas virtudes de un modo más consciente y pleno.

Renovar nuestra fe personal

La gracia del Jubileo nos empuja sobre todo a renovar nuestra fe personal. Ésta consiste en la adhesión al anuncio del Misterio Pascual, mediante el cual el creyente reconoce que en Cristo muerto y resucitado le ha sido concedida la salvación, a Él le entrega cotidianamente la propia vida y, con la certeza de que Dios lo ama, acoge lo que el Señor quiere de él. Por tanto, la fe es el "sí" del hombre a Dios, su &laqno;Amén».

Modelo ejemplar de creyente, tanto para los hebreos, como para los cristianos y musulmanes, es Abraham, el cual, confiado en la promesa, sigue la voz de Dios que lo llama por senderos desconocidos. La fe ayuda a descubrir los signos de la presencia amorosa de Dios: en la creación, en las personas, en los acontecimientos históricos y, sobre todo, en la obra y mensaje de Cristo; empuja al hombre a mirar más allá de sí mismo, superando las apariencias para llegar a esa transcendencia que abre a toda criatura al Misterio del amor de Dios.

Con la gracia del Jubileo el Señor nos invita también a reavivar nuestra esperanza. En efecto, en Cristo el tiempo mismo ha sido redimido y se abre a una perspectiva de felicidad inextinguible y de plena comunión con Dios. El tiempo del cristiano está marcado por la espera de las bodas eternas, anticipadas diariamente en el banquete eucarístico. Con la mirada dirigida a ese momento final &laqno;el Espíritu y la Novia dicen: Ven» (Ap 22,17), alimentando así esa esperanza que elimina del tiempo un sentido de mera repetitividad y le confiere su auténtico significado. En efecto, con la virtud de la esperanza el cristiano da testimonio de que, más allá de todo mal y límite, la historia contiene en sí misma un germen de bien que el Señor hará germinar en plenitud. Por tanto, el creyente mira al nuevo milenio sin miedo, afronta los desafíos y las esperanzas del futuro con la certeza confiada que nace de la fe en la promesa del Señor.

Revitalizar nuestra caridad

En definitiva, con el Jubileo el Señor nos pide que revitalicemos nuestra caridad. El Reino, que Cristo manifestará en su pleno esplendor al fin de los tiempos, ya está presente ahí donde los hombres viven conforme a la voluntad de Dios. La Iglesia está llamada a ser testimonio de esa comunión, paz y caridad que la distinguen. En esta misión la comunidad cristiana sabe que la fe sin obras es fe muerta (cf. St 2,17). De manera que, por medio de la caridad, el cristiano hace visible el amor de Dios a los hombres revelado en Cristo y manifiesta su presencia en el mundo &laqno;hasta el fin de los tiempos». Así pues, para el cristiano la caridad no es sólo un gesto o un ideal, sino que es, por decirlo así, la prolongación de la presencia de Cristo que se da a sí mismo.

Con ocasión de la Cuaresma se invita a todos - ricos o pobres - a hacer presente el amor de Cristo con obras generosas de caridad. En este año jubilar estamos llamados a una caridad que, de un modo especial, manifieste el amor de Cristo a aquellos hermanos que carecen de lo necesario para vivir, a los que son víctimas del hambre, de la violencia y de la injusticia. Éste es el modo con el que se actualizan las instancias de liberación y de fraternidad ya presentes en la Sagrada Escritura y que la celebración del Año Santo vuelve a proponer. El antiguo jubileo hebreo exigía liberar a los esclavos, perdonar las deudas y socorrer a los pobres. Todas las nuevas formas de esclavitud y pobreza afectan dramáticamente a multitud de personas, especialmente en los países del llamado Tercer Mundo. Es un grito de dolor y desesperación que han de escuchar con atención y disponibilidad todos los que emprendan el camino jubilar. ¿Cómo podemos pedir la gracia del Jubileo si somos insensibles a las necesidades de los pobres, si no nos comprometemos a garantizar a todos los medios necesarios para que vivan dignamente?

Ojalá el milenio que ahora inicia sea una época en la que finalmente la llamada de tantos hombres, hermanos nuestros, que no poseen lo mínimo para vivir, encuentre escucha y acogida fraterna. Espero que los cristianos se hagan promotores de iniciativas concretas que aseguren una equitativa distribución de los bienes y la promoción humana integral para cada individuo.

6. &laqno;Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo». Estas palabras de Jesús nos aseguran que no estamos solos cuando anunciamos y vivimos el evangelio de la caridad. En esta Cuaresma del Año 2000 Él nos invita a volver al Padre, que nos espera con los brazos abiertos para transformarnos en signos vivos y eficaces de su amor misericordioso.

A María, Madre de todos los que sufren y Madre de la divina misericordia, confiamos nuestros propósitos e intenciones; que Ella sea la estrella que nos ilumine en el camino del nuevo milenio.

Con estos deseos, invoco sobre todos la bendición de Dios, Uno y Trino, principio y fin de todas las cosas, a Él &laqno;hasta el fin del mundo» se eleva el himno de bendición y alabanza: &laqno;Por Cristo, con Él y en él, a Ti, Dios Padre Omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén».

IOANNES PAULUS II

 

 

Centrales

La acción, este domingo día 12 de marzo, se enmarca en el Jubileo

El Papa pide perdón
por los pecados de la Iglesia

Este domingo, primero de Cuaresma, Juan Pablo II celebrará la Eucaristía y pedirá perdón al Señor por los pecados pasados y presentes de los hijos de la Iglesia.

Se trata de una celebración querida expresamente por el Santo Padre como gesto fuerte de este año santo, que es por naturaleza un tiempo de conversión.

Juan Pablo II, por primera vez en la historia, confesará los pecados cometidos por los cristianos a lo largo de los siglos hasta hoy, con la conciencia de que la Iglesia es un sujeto único.

Monseñor Piero Marini, maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, ha revelado cuáles serán las culpas por las que el Papa pedirá perdón. En concreto, reconocerá los pecados cometidos al servicio de la verdad: intolerancia y violencia contra los disidentes, guerras de religión, violencias y abusos en las cruzadas, métodos violentos de la Inquisición (cf. Juan Pablo II, Promemoria Consistorio 7, 13 de junio de 1994; "Tertio millennio adveniente" 35).

Confesará, además, los pecados que han comprometido la unidad del Cuerpo de Cristo: excomuniones, persecuciones, división de los cristianos (cf. Juan Pablo II, "Tertio millennio adveniente" 34; "Ut unum sint" 34 y 82; Paderborn, 22 de junio de 1996).

A continuación, mostrará el arrepentimiento de los cristianos por los pecados cometidos en relación con el pueblo de Israel: desprecio, actos de hostilidad, silencios (cf. Juan Pablo II, Maguncia, 17 de noviembre de 1980; Basílica Vaticana, 7 de diciembre de 1991; Comisión para las Relaciones con el Hebraísmo, "Nosotros recordamos" 4, 16 de marzo de 1998).

Mencionará los pecados contra el amor y la paz, contra los derechos de los pueblos, el respeto de las culturas y de las demás religiones en concomitancia con la evangelización (cf. Juan Pablo II, Asís, 27 de octubre de1986; Santo Domingo, 13 de octubre de1992; Audiencia general, 21 de octubre de 1992).

Confesará también los pecados contra la dignidad humana y la unidad del género humano: contra las mujeres, las razas y las etnias (cf. Juan Pablo II, Saludo dominical, 10 de junio de 1995; Carta a las mujeres, 29 de junio de 1995).

Por último, reconocerá los pecados en el campo de los derechos fundamentales de la persona y contra la justicia social: los últimos, los pobres, los que están por nacer, injusticias económicas y sociales, marginación (cf. Juan Pablo II, Yaoundé, 13 de agosto de 1985; Audiencia general, 3 de junio de 1992). (ZENIT)

 

Juan Pablo II los presenta como modelos para el mundo contemporáneo

El Papa beatifica los primeros 44 mártires
del gran Jubileo del 2000

 

Juan Pablo II elevó a los altares el pasado domingo , día 5 de marzo, a 44 mártires de la fe, en la primera ceremonia de beatificación de este año jubilar.

Se trata de historias verdaderamente singulares. Algunos murieron asesinados junto a la orilla de un río tropical o por una vil ejecución nazi en lo más oscuro de un bosque frondoso. En otros casos, fueron víctimas de un "rito" inhumano de supresión oriental o de una enfermedad incurable contraída a causa de un plan deliberado de sus verdugos. Otros, por su parte, cayeron a tierra a golpes de lanza en el siglo XVII brasileño. Sin embargo, la muerte de estas 44 personas tiene algo en común: todos dieron la vida en un acto de amor y fe en coherencia con el mensaje del Evangelio en el que creían.

El variado origen de los 16 mil participantes en la ceremonia de beatificación dio un color particular a este día primaveral de Roma. Según el país de los nuevos beatos, la columnata de Bernini acogió entre sus brazos a mil peregrinos brasileños, 350 tailandeses, mil filipinos, 4.500 bielorrusos, y unos 2.000 vietnamitas.

"Con su vida ofrecida por la causa de Cristo -explicó el Papa en la homilía-, estos nuevos beatos, los primeros del año jubilar, proclaman que Dios es "Padre", Dios es "protector" y "ayuda"; es nuestro salvador que acoge la súplica de quien confía en Él con todo el corazón».

Entre estos nuevos beatos para la Iglesia y para el mundo, suscita auténtica conmoción el sacrificio de sor María Stella Mardosewicz -su nombre de pila era Adela- y el de sus nueve compañeras religiosas de la Sagrada Familia de Nazaret, quienes fueron asesinadas en 1943 por la Gestapo. La ejecución tuvo lugar el 1 de agosto de 1943, a unos cinco kilómetros de Nowogrokek, que actualmente se encuentra en Bielorrusia. Poco antes, en julio, una oleada de arrestos decretada por los nazis llevó a la cárcel a 120 personas. Como ya era la segunda vez que sucedía, y en el año anterior los arrestados fueron fusilados, las religiosas decidieron ofrecer su vida a cambio de la de esos 120 prisioneros (muchos de ellos con familia). Los arrestados fueron puestos en libertad o deportados. Todas las religiosas de esa comunidad, menos una, fueron asesinadas. (ZENIT)

 

 

Noticiario diocesano

Como requisito para poder impartir clases

Profesores de religión se forman
en pedagogía durante carnavales

Durante los pasados carnavales más de medio centenar de profesores de religión, sobre todo de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato, se han reunido en las aulas del Seminario Metropolitano San Atón, en Badajoz, para participar en el curso de pedagogía y didáctica de la religión, la llamada D.E.I, que es obligatoria para poder impartir enseñanza religiosa en los centros educativos.

En este curso, los profesores de religión estuvieron acompañados por don Alfredo Colorado, miembro del Secretariado Nacional de Enseñanza y Catequesis, don Juan Pablo Parejo Ayuso, director del Secretariado de Catequesis, y por don Felipe Domínguez Romero, profesor de Sociología general y religiosa en el Centro Superior de Estudios Teológicos de Badajoz.

En este primer bloque, el segundo se impartirá en la 1ª semana de Pascua, se trataron aspectos de pedagogía religiosa general, legislación, realización de proyectos curriculares, relación entre educación y catequesis, los procesos de aprendizaje etc.

Este curso viene a completar el hueco dejado por otro de similares características, que se realizó durante el verano pasado, al ser muy pocos los profesores que pudieron participar en ese, de ahí el amplio número de profesores presentes en el actual.

 

En conjunto asistieron medio centenar de chicos y una treintena de animadores

Jóvenes de la diócesis llevan a cabo encuentros y ejercicios espirituales

El Secretariado Diocesano de Pastoral de Juventud ha llevado a cabo unos ejercicios espirituales en Villagonzalo del 25 al 27 de Febrero.

Este año, y por primera vez, se han realizado dos tandas de ejercicios, una para jóvenes a la que han asistido 27 chicos de distintas comunidades parroquiales y otra para animadores en la que han participado 16. Los primeros fueron dirigidos por don Francisco José Andrades Ledo, formador del Seminario y los segundos por don Juan Román Macías, director del Secretariado.

Ejercicios para el instituto

Durante el mes de febrero se celebró un retiro-convivencia en la casa de espiritualidad de Villagonzalo. En él participaron más de una veintena de alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria Meléndez Valdés de Villafranca de los Barros y contó con la colaboración de dicho centro.

A lo largo de los tres días que duró el retiro-convivencia, los estudiantes tuvieron la oportunidad de iniciarse en la oración para pasar a profundizar posteriormente sobre el ser de bautizados renovando dicha experiencia, la posibilidad del encuentro amoroso con Dios en el sacramento del perdón y la celebración de la presencia de Cristo en el sacramento de la Eucaristía.

Todo esto se vivió en un interesante ambiente de alegría y de saber compartir entre los participantes.

Encuentro de animadores

A finales del pasado mes de febrero se celebró en el Santuario de Nuestra Señora de Piedraescrita, en la localidad de Campanario, el encuentro anual de animadores de jóvenes del Arciprestazgo.

Más de una treintena de animadores reflexionaron juntos sobre su tarea pastoral con los jóvenes a la luz del documento, recientemente aprobado por nuestro Consejo Pastoral Diocesano, "Diez líneas básicas sobre Pastoral de Juventud". 

 

8 de Marzo

"Mujeres Trabajadoras Cristianas"
denuncia la discriminación

Con motivo de la celebración del Día Mundial de la Mujer trabajadora, celebrado el pasado día 8, el movimiento de "Mujeres Trabajadoras Cristianas" perteneciente a Acción Católica, emitía un comunicado en el que manifiesta su alegría de que en algunas naciones las mujeres gozan de los mismos derechos que los hombres. Comprueba, no obstante este movimiento que en algunos lugares de la tierra existen enormes obstáculos que impiden que eso sea así. En este aspecto se refieren a algunos gobiernos, culturas, leyes y empresas.

En otro comunicado, la Comisión Diocesana de Mujeres Trabajadoras Cristianas, denuncia los malos tratos y anima a las mujeres a trabajar por el reconocimiento de de sus derechos. Terminan su comunicado pidiendo unir la oración a la lucha y al trabajo.

 

Inaugurada la nueva Casa de la Iglesia de Fregenal

El pasado sábado, día 4 de marzo, era bendecida por el arzobispo don Antonio Montero, la casa de la Iglesia de la comunidad parroquial de Fregenal de la Sierra. Desde ésta se pretende que la casa sea un lugar de encuentro, de formación, de convivencia y de fraternidad.

El centro cuenta con ochocientos metros cuadrados que albergan diversas dependencias, entre las que cabe destacar un salón multiusos, despacho de cáritas parroquial, salas de catequesis y formación y un oratorio. Todo ello da respuesta a los servicios pastorales existentes y abren camino a otras posibles acciones en favor de la comunidad del pueblo de Fregenal y la zona.

Poner en pie este proyecto, obra del arquitecto don Enrique Salazar, ha costado varios años de trabajo y esfuerzos. La financiación del proyecto ha corrido a cargo de los fieles básicamente, además de algunas ayudas del Arzobispado.

 

Abierto el plazo de inscripción para
la peregrinación jubilar diocesana a Roma

Ya se encuentra abierto el plazo de inscripciones para la peregrinación diocesana a Roma con motivo del Año Jubilar. La fecha elegida es entre el 26 de junio y el 3 de julio en el caso de los que la realicen en avión y entre el 24 de junio y el 3 de julio para los que lo hagan en autobús.

Los peregrinos que prefieran el avión, saldrán de la capital pacense el lunes, día 26 para el aeropuerto de Barajas en Madrid desde donde partirán a Roma. Allí estarán, participando en diferentes actos los días 27, 28, 30 y 1. El día 29 visitarán Florencia y Siena y el día 2 la localidad de Asís.

Los que prefieran autobús saldrán el día de San Juan de Badajoz en dirección a Barcelona. Harán una parada en Zaragoza para visitar el Pilar. Se alojarán en un hotel barcelonés para continuar al día siguiente hacia San Remo pasando por Nimes, donde se celebrará la eucaristía, Marsella y Niza. La llegada a Roma está prevista para el martes. Allí estarán los días 26, 27, 28 y 30. El resto del tiempo se repartirá entre Florencia, Siena, Asís y Montecatini.

La salida de Roma será el día 1 de julio. Esa jornada se parte para Asís, de donde se visitará Montecatini. Allí se hará noche y se celebrará la eucaristía al día siguiente. El viaje transcurrirá por Niza y Gerona, donde los peregrinos pernoctarán y celebrarán la eucaristía el día 3, que se llegará a Badajoz.

El precio de la peregrinación en avión es de 145.000 pesetas por persona, mientras que el de autobús se queda en 118.000. Las inscripciones pueden realizarse rellenando la ficha que puede solicitarse en las parroquias, enviándola debidamente cumplimentada a la Comisión de Peregrinaciones en el Arzobispado de Mérida-Badajoz, acompañando justificante bancario.La fecha límite para poder inscribirse a la peregrinación es el día 30 de abril.

 

Solidaridad en La Coronada

El grupo "Amani", que se reúne todos los viernes para preparar las canciones y las lecturas del domingo, ha participado recientemente en la Cena de la Solidaridad organizada por quinto año consecutivo a beneficio de Manos Unidas, junto al colegio público Nuestra Señora de la Piedad. Este grupo compuesto por 40 chicos y chicas, de distintos cursos y edades, se encarga de la animación y preparación de la Eucaristía dominical en la Parroquia de San Bartolomé de La Coronada.

Recientemente ha vivido un día de convivencia y expansión en la ermita de Santa María, previa marcha de cinco kilómetros. A través de los juegos y canciones, el equipo de monitores y responsables del grupo, tratan de inculcar valores humanos y cristianos. Objetivos inmediatos son la preparación de un teatro, y la acampada que en verano realizan en Santa María. Este grupo es una esperanza para la parroquia, y ponen la alegría y entusiasmo que tantas veces le falta a los mayores.

 

Al paso de Dios

Dios es amor

En el Santuario de Fátima han levantado un muro, con el que pretenden cerrar simbólicamente la gran explanada, convirtiéndola en un recinto separado de su entorno. En su exterior, para que lo lean todos los que lo traspasan a través de una pequeña puerta, se recuerdan estas palabras de Jesús: "Yo soy la puerta, el que entra por mí estará a salvo". Y por el interior se puede leer en muchos idiomas: "Dios es amor". A todos los que pasan esta puerta hacia el recinto, en el que les acoge la Virgen, se les recuerda que el que sigue a Jesús se encuentra con el amor del Padre.

Este lugar es una parábola de lo que puede ser el recorrido vital de los hombres y mujeres que tienen la inquietud de encontrar lo que busca su corazón. Andan por muchos caminos y cada uno lo hace desde su situación personal de necesidad. Caminan como pobres mendigos, abiertos siempre a la posibilidad de que en cualquier parte pueda estar lo que buscan a veces a ciegas y sin saber muy bien lo que es. Hasta que por fin llaman a la puerta exacta en la que el que les abre les ofrece lo que necesitan: saber que Dios les quiere por si mismos, tal y como son.

A partir de esa experiencia ya todo es distinto en la vida; los otros pasos de la fe vienen por añadidura, pues el proyecto de la vida cristiana sólo se construye y se consolidad desde la confianza que da el amor de Dios. Se anda mejor tras comprobar que el Padre siempre toma la iniciativa para colmar de riqueza nuestra pobreza, de fortaleza nuestra debilidad, de esperanza nuestro vacío, de confianza nuestra falta de autoestima.

Amadeo Rodríguez Magro
 

Página litúrgica

Celebramos el I Domingo de Cuaresma

Palabra de Dios

Libro del Génesis 9, 8-15

Dios dijo a Noé y a sus hijos: Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron, aves, ganado y fieras, con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.

Y Dios añadió: Esta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: Pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes.

Salmo 24, 4bc-5ab, 6-7bc, 8-9

R. Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad,
para los que guardan tu alianza.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas;
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas.
Acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.
El Señor es bueno, es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

Carta primera de san Pedro 3, 18-22.

Queridos hermanos: Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios.

Como era hombre, lo mataron; pero como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida. Con este Espíritu fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en que unos pocos ­ocho personas­ se salvaron cruzando las aguas.

Aquello fue símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Cristo Jesús Señor nuestro, que está a la derecha de Dios.

Evangelio según san Marcos 1, 12-15.

En aquel tiempo el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:

Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

13, lunes: Lev 19, 1-2, 11-18; Sal. 18; Mt 25, 31-46.
14, martes:
Is 55, 10-11; Sal 33; Mt 6, 7-15.
15, miércoles:
Jon 3, 1-10; Sal 50; Lc 11, 29-32.
16, jueves:
Est 4,17; Sal 137; Mt 7, 7-12.
17, viernes:
Ez 18, 21-28; Sal 129; Mt 5, 20-26.
18, sábado:
Dt 26, 16-19; Sal 118, 1-8; Mt 5, 43-48.
19, domingo:
Gn 1-2.9-13.15-18;Sal 115;Rom 8,31b-34;Mc 9,2-10

 

Comentario Litúrgico

Indulgencia y curación

 

El tono jubilar de este año debemos resaltarlo, de un modo especial, en la Cuaresma que hemos iniciado el pasado miércoles. La razón hay que buscarla en la estrecha relación existente entre este tiempo litúrgico, el perdón de los pecados y un elemento constitutivo del Jubileo como es la indulgencia.

Las lecturas de la misa nos dan suficiente material para reflexionar un poco en lo anterior. Ya la primera nos describe una escena que desde niños nos ha llamado la atención: el arco iris como la señal de la primera alianza que hace Dios con los hombres y con toda la creación. Ya no habrá más diluvio y, por tanto, Dios está abierto y ofreciendo perdón a todo hombre por muchos y graves que sean sus pecados.

La lectura evangélica presenta la seriedad del compromiso salvador del Verbo encarnado que se somete a la servidumbre de la tentación y descubre así a todo hombre la fragilidad de la condición humana y la necesidad de una fuerza especial para vencerla.

San Pedro, en la segunda lectura, nos recuerda que la causa y fuente del perdón de los pecados la encontramos en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo y que puede llegar a crear en nosotros una conciencia pura.

En este contexto podemos acercarnos a lo que es la "indulgencia". No es otra cosa que la participación, por la mediación de la Iglesia como comunión de los santos, de los efectos sanadores de la pascua de Cristo que añade al perdón de los pecados la gracia de eliminar la tendencia al mal con la que ha sido marcado nuestro corazón y que requeriría una vida de penitencia y purificación, de la que nos dan ejemplo algunos santos.

Antonio Luis Martínez

Santoral

13 de marzo: Santa Eufrasia( 380-415)

Estamos en la época que, con Teodosio al frente del imperio, ve convertirse el cristianismo en religión oficial, con las ventajas de apoyo a la evangelización y los inconvenientes que una situación privilegiada supone para la evangelización misma, habida cuenta del precio que alcanzan los privilegios en el mercado común de los enchufes.

Eufrasia es princesa de la Corte Imperial de Constantinopla, prometida desde los cinco años a un noble afortunado. Conoce pronto en Egipto la vida monástica y decide no cambiar su "derecho de primogenitura"en forma de divino desposorio con Cristo, por un vulgar "plato de lentejas en carne mortal de esposo desconocido y matrimonio de conveniencia política.

Eufrasia vende sus bienes, libera a sus esclavos y reparte su fortuna a los pobres, pero...el rigor del monacato la asusta y pronto comienza la añoranza de los lujos pasados, la indecisión acerca del propio estado y las dudas respecto de su vocación. Dicen que le fue aconsejado un trabajo manual más árduo y esforzado. La terapia dio un resultado espléndido y pacificador del ánimo.

Me gusta esta santa por desprendida y liberadora, también por rebelde a su pactado casamiento y por su generosidad con los pobres. Pero sobre todo me gustan sus dudas y su laboriosa superación de las mismas. Los santos no son superhumanos, pero sí unas mujeres y unos hombres que corresponden a la gracia de Dios con tantas dificultades como tú y yo: me anima ver que también los santos son débiles. Eso.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

13, lunes: Rodrigo, Salomón, Macedonio, Eufrasia.
14, martes: Alejandro, Lázaro, Matilde
15, miércoles: Zacarías, Leocracia, Luisa de Marillac.
16, jueves: Hilario y Taciano, Eusebia, Juan de Brébeuf.
17, viernes: Patricio, Gertrudis, Gabriel Lalemant.
18, sábado: Cirilo de Jerusalén, Leobardo, Braulio, Eduardo.
19, domingo: Juan, ab., Sibilina vg.

 

Sigamos la misa

1. Saber entrar

Lo hemos oído ya muchas veces, pero esta es buena ocasión para repetirlo: el Papa desea que este Año Jubilar sea un año eminentemente eucarístico. En una palabra, que se aproveche para renovarnos en nuestra forma de participar en la Eucaristía.

En artículos, que aparecerán sucesivamente en los cinco domingos de cuaresma, recordaremos las distintas partes de la celebración de la Eucaristía para desentrañar la aportación que cada una de ellas ofrecen a los que participan en ellas consciente, piadosa y activamente, como pide el Concilio.

Titulamos este primer artículo "Saber entrar" porque presenta lo que podríamos llamar el atrio de la celebración eucarística y nos indicará cual es la manera de dar los primeros pasos para que no nos pase como a tantos que dicen: "A mí, la misa no me dice nada".

La verdad es que cuando vamos a Misa, con frecuencia, se mezclan a las razones de la fe otras motivaciones extremamente diversas: la costumbre de repetir un gesto ritual y quedar tranquilos (la misa como &laqno;precepto»); o buscar una seguridad religiosa que tranquilice nuestra conciencia (la misa como &laqno;fuga») entre otras. Los componentes del rito de entrada intentan enseñarnos a meternos en la celebración con una actitud adecuada.

Efectivamente, este rito tiene la finalidad de hacer que los fieles reunidos constituyamos una comunidad y nos dispongamos a oír como conviene la Palabra de Dios y a celebrar dignamente la Eucaristía.

Para conseguir esto, llegada la hora, se encienden todas las luces, nos ponemos en pie, sale el sacerdote con los que van a ayudarle en la celebración, comenzamos a cantar alternando con el coro. Si prestamos atención nos daremos cuenta de que si cada uno llegó sólo desde su casa, lo que acaba de comenzar es cosa de todos los presentes, de la asamblea celebrante.

El sacerdote, al llegar al altar, lo besa como signo de veneración por ser un símbolo del mismo Cristo. Inmediatamente se santigua y saluda a la asamblea como su presidente y como quien hace visible la presencia de Cristo resucitado en medio de todos.

Para ayudarnos a entrar en una postura religiosa el sacerdote nos invita a pedir perdón de nuestros pecados en el momento de silencio que sigue a sus palabras. Después todos rezamos la confesión de pecados y el sacerdote termina con una oración que pide a Dios que perdone nuestros pecados. Hacer este rito penitencial con autenticidad nos sitúa en la verdad ante Dios y nos prepara para lo que viene después.

Como un elemento más del rito penitencial se canta el "Señor, ten piedad".

Como nota contrapuesta a lo anterior, cantamos o recitamos el Gloria. Es un bellísimo himno que nos ayuda a entender lo que más agrada a nuestro Dios: que nos quedemos embelesados ante su gloria y le alabemos con todo nuestro corazón. Este himno nos ayuda a tener las actitudes mas idónea para celebrar la eucaristía: la ación de gracias y la adoración.

Termina esta primera parte de la misa con la oración llamada "colecta". Es significativo este nombre pues responde a su estructura. Comienza el sacerdote invitándonos, con el "oremos" a que cada uno haga sus peticiones en voz baja-hemos de meter ahí todo lo que nos angustia, todo lo que esperamos del Padre-, a continuación él mismo hace una oración en nombre de todos como recogiendo las peticiones de cada uno de los presentes, de ahí que se llame "oración colecta". Con mucha lógica, cuando el sacerdote termina de hacer la oración común respondemos "Amén", palabra hebrea que podemos traducir por me adhiero, hago mío lo dicho por el sacerdote.

Antonio Luis Martínez

 

Contraportada

Mercedes Mota Mimbrero recibe una magnífica respuesta de su pueblo, Villagarcía de la Torre

Una misionera extremeña pide ayuda
desde Mozambique a través de una carta

La semana pasada les ofrecíamos, en esta misma página, información sobre las cuentas abiertas por Cáritas para ayudar a paliar los desastres provocados por las lluvias en Mozambique. En el editorial titulado "Ellas siguen en Mozambique", se recordaba a los misioneros y misioneras que no han abandonado a la población en estos momentos duros. Esta semana traemos un documento en exclusiva: la carta enviada por una misionera de Villagarcía de la Torre, dirigida a la parroquia de este pueblo a través de su párroco, don Eugenio Campanario.
La misionera, Mercedes Mota Mimbrero, es Religiosa Franciscana Misionera de la Madre del Divino Pastor.

Queridos hermanos de la comunidad Parroquial:

Desde nuestro querido Mozambique y más concretamente desde Matola, os hago llegar un abrazo fraterno y el deseo sincero de encontraros bien física y espiritualmente.

Tal vez os extrañe recibir esta carta en este tiempo, pero es que no puedo dejar de escribiros ya que es con vosotros con quienes he compartido mi experiencia misionera. Y ahora quiero compartir con vosotros el temor, la impotencia, el sufrimiento y la esperanza que hemos sentido en estos últimos días. Tuvimos días y noches de lluvias y aquí surgió el temor; ¡caía tanta agua!... no podíamos imaginar que las nubes guardasen tanta agua y que ésta cayese con tanta fuerza. El agua corría por las calles como ríos y lo inundaba todo. Ante esto las hidroeléctricas tuvieron que abrir sus compuertas y vimos con impotencia crecer los ríos y unirse al agua de las lluvias e inundar y arrasar casas, personas, coches, etc. Murieron muchas personas ahogadas, y nosotras, nuestro barrio de Matola, quedó aislado, los pobres quedaron sin casa, pues el agua las llevaba como palitos de fósforo con lo poco que tenían dentro, ellos corrían a los árboles, postes y tejados para salvarse. ¡Qué impotencia se siente ante estas cosas! Y surge el sufrimiento, "mi huerto, mis animales, las cosas que vendo... y que servían para mantener a mi familia... ya no existen..." Madres que buscan a sus hijos desaparecidos en las aguas... familias que se quedaron sin nada. Nos decía un chaval "parece que Dios se olvidó que nosotros estábamos ahí", pero no, no es así, es ahí cuando surge la esperanza. Aquellos que menos daños tuvimos, nos unimos solidariamente para ayudarlos; en estos momentos toda la población de Maputo y Matola estamos trabajando en eso.

Pero nuestro pueblo es pobre, comparte lo poco que tiene, mas no llega sino para solucionar lo del día, no pueden ofrecer nada para el futuro, las autoridades solo pueden darles un terreno para que ellos construyan sus casas, y es ahí donde tal vez vosotros podáis ayudarlos.

Seguro que algo de esto vieron por los medios de comunicación, sé que lo han pasado pues mi familia me llamó. Si lo han visto es eso y mucho más, la necesidad es mucha. La gente que ha sido evacuada son cientos, nosotras tenemos cerca de casa una escuela de magisterio donde han traído parte de esa gente. Cuando fuimos a verlos llevaban días sin cenar, ahora estamos compartiendo lo poco que tenemos.

Por eso os digo, conociendo vuestros sentimientos de solidaridad, si deseais ayudarnos a ayudar, podéis hacerlo enviando algún donativo. Para que llegue realmente a la gente, es mejor que lo enviéis a la cuenta nuestra en Madrid: Cta.11.908 Banco de Santander, ya que si participan en campañas que luego se envían a autoridades o instituciones no va a llegar realmente a quienes debe llegar, ya lo estamos viendo. Con vuestra ayuda podríamos colaborar a levantar sus casas nuevamente.

Bueno, os agradezco de antemano vuestra generosidad en nombre propio y en el de toda esta gente que está descubriendo que en medio del dolor y el sufrimiento es posible vivir en solidaridad y unidos a pesar de las distancias.Gracias, muchas gracias y que el Señor os bendiga. Un fuerte abrazo.

 

Redacción


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