Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@archimeridabadajoz.org

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 561. 6 de febrero de 2005

Director: José María Gil

Redactores: Juan José Montes y José Carrasco


Portada

Juan Pablo II pide que durante la Cuaresma se reflexione sobre el papel de los ancianos

Juan Pablo II, que al cierre de nuestra edición continuaba hospitalizado, ha centrado su atención en los ancianos, dentro de su mensaje para la Cuaresma de este año.

Al igual que en su mensaje del año pasado, en el que los niños fueron los protagonistas, el Santo Padre invita a los cristianos del mundo a mirar a las personas ancianas. "Es mi deseo -dice Juan Pablo II- proponer este año a vuestra atención, un tema de gran actualidad, ilustrado apropiadamente por estos versículos del libro del Deuteronomio: "En Él está tu vida, así como la prolongación de tus días" (Dt 30,20). La longevidad se presenta de este modo, como un especial don divino. Desearía que durante la Cuaresma pudiéramos reflexionar sobre este tema. Ello nos ayudará a alcanzar una mayor comprensión de la función que las personas ancianas están llamadas a ejercer en la sociedad y en la Iglesia".


Editorial

Reivindicación de la alegría

La eclosión festiva estos días en nuestros pueblos y ciudades del Carnaval, con toda la trepidación y ruido que suele acompañarlo, además de su colorido y originalidad, ha de llevar consigo también una cierta reflexión sobre la necesaria mesura y el respeto a los otros y a uno mismo del que no puede dispensar a los ciudadanos responsables el anonimato del disfraz ni la mayor y tradicional tolerancia o licencia de estos días.

Para los cristianos esta reflexión ha de incluir además la superación, por contradictoria y falsa, de la tópica consideración de que las realidades sobrenaturales son aburridas cuando no rodeadas ­como las viejas cartas de luto- de una mezcla de seriedad y tristeza.

Por elemental coherencia, los cristianos han de reivindicar la alegría como patrimonio también de los verdaderos creyentes, a los que la vivencia de fe no puede privarlos ­antes al contrario- del buen humor y mucho menos del gozo de las realidades humanas nobles, entre las que el Papa Pablo VI citaba "la alegría ensalzadora de la existencia y de la vida; la alegría del amor honesto y santificado; la alegría tranquilizadora de la naturaleza y del silencio; la alegría a veces austera del trabajo esmerado; la alegría y satisfacción del deber cumplido; la alegría transparente de la pureza, del servicio, del saber compartir; la alegría exigente del sacrificio" (Gaudete in domino, n.12).

El cristiano podrá purificarlas, completarlas, sublimarlas con la fe en la resurrección de Cristo, a la que somos llamados como suprema felicidad, pero nunca puede excluirlas del camino cristiano si quiere ser tal.

Bien y mejor lo supo entender aquella pequeña que, ante sorpresa de sus padres, le pedía a Dios: "¡Señor, que los malos sean buenos y que los buenos sean alegres!". Toda una oración para el Carnaval.


Palabras del Arzobispo

Mi encuentro con el Papa

Carta con motivo de la reciente visita 'Ad Límina'

Queridos fieles cristianos: acabo de saludar al Papa en nombre de todos vosotros. Le he manifestado mi agradecimiento por haber confiado en mi encomendándome el ministerio pastoral en la querida tierra extremeña junto a vosotros y para vosotros. Le he hablado de la vitalidad que he venido observando en muchísimas comunidades parroquiales, según las he podido ir conociendo en este breve tiempo de mi estancia en la Archidiócesis de Mérida-Badajoz.

He dicho al Santo Padre que, aunque no podemos negar nuestras debilidades, nuestros errores y hasta nuestras posibles contradicciones como pobres pecadores, es muy cierto que abunda en esta iglesia emeritense-pacense, la fe profunda, el amor a Dios, la generosidad de vida, el buen animo, la esperanza y la voluntad de mayor integración y participación activa en la Iglesia.

Le he manifestado que mi primera experiencia, en contacto con los sacerdotes, los religiosos y religiosas, con los movimientos y asociaciones apostólicas y con los seglares de las comunidades parroquiales ha sido positiva y comprometedora. Ciertamente vuestra fidelidad y vuestros problemas, vuestra amabilidad y vuestras inquietudes y exigencias, vuestras necesidades y vuestras explicables carencias, han ganado mi corazón inclinándome a la llamada de Dios que me envía para serviros como Padre y Pastor.

Al tiempo que le iba hablando, me preguntó por los niños y los jóvenes, por la familia, por los sacerdotes, por los seminaristas. Me ha llenado de gozo encontrarme cara a cara con un Papa anciano, enfermo, muy limitado físicamente pero plenamente consciente de su ministerio en la Iglesia y abiertamente interesado por la realidad de cada diócesis.

Nuestra ilusión ha de orientarse a dar gloria a Dios. Por eso, no cabe duda, de que es un estímulo muy grande encontrar a una persona, al Papa, que lleva con alegría, con mucho esfuerzo y con plena fe en el Señor, el gran peso de la Iglesia universal sobre sus débiles y cansados hombros de la ancianidad y del dolor.

Queridos feligreses: ahora nos corresponde ser solidarios con el Papa, ayudándole a cumplir su delicada misión. Y ello se realiza cumpliendo cada uno con nuestro deber en la Iglesia y en el mundo, procurando las fuerzas necesarias en la intimidad de la oración, en la comunión eclesial que se vive especialmente en la Sagrada Liturgia, y en el compromiso apostólico que a cada uno corresponda.

Las dificultades con que nos encontramos, los juicios equivocados que desfiguran ante la sociedad injustamente el rostro de la Iglesia, y hasta nuestras propias debilidades y pecados, no han de retraernos, abandonándonos al cansancio, al miedo o a la decepción. Por el contrario, han de estimularnos a mayor esfuerzo y gran esperanza, porque el Señor, que todo lo hace bien, es quien nos ha puesto en este momento de la historia confiando en nosotros para que colaboremos a que brille la luz de Cristo, que es Camino, Verdad y Vida.

Recordemos las palabras de Jesucristo: "No tengáis miedo. Yo he vencido al mundo" (Jn 16,33). "Si alguien está cansado o agobiado, que venga a mi, porque mi yugo es suave y mi carga ligera" (Mt 11, 28-30)

El Papa Juan Pablo II inició su pontificado recordándonos esta llamada cariñosa del Señor. Desde el balcón de la Basílica de San Pedro, al asumir la misión de ser sucesor suyo y cabeza visible en la Iglesia, nos dijo: "No tengáis miedo. Abrid las puertas a Cristo".

Al daros cuenta de mi entrevista con el Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, quiero convocaros a renovar la conciencia de vuestra condición cristiana, la decisión de seguir al Señor, y el propósito de trabajar en la Iglesia y en el mundo para que las gentes reconozcan que "Jesús es el Señor" (Flp 2,11). Es buena ayuda para ello el precioso mensaje que el Papa nos ha entregado como signo de su preocupación por todas las Iglesias, concretada en las reflexiones que nos dirige a cada grupo de obispos.

Para desentrañar su contenido, tan rico y oportuno, ofreceremos los distintos aspectos a que alude el Santo Padre, añadiendo un breve comentario que ayude a su fácil comprensión en esta misma página de 'Iglesia en camino'.

Recibid mi saludo afectuoso y mi bendición.

+ Santiago. Arzobispo de Mérida-Badajoz


Centrales

Mensaje de Su Santidad Juan Pablo II con motivo de la Cuaresma 2005

Los ancianos, protagonistas del mensaje papal

¡Queridos Hermanos y Hermanas!

1. Cada año, la Cuaresma nos propone un tiempo propicio para intensificar la oración y la penitencia y para abrir el corazón a la acogida dócil de la voluntad divina. Ella nos invita a recorrer un itinerario espiritual que nos prepara a revivir el gran misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo, ante todo mediante la escucha asidua de la Palabra de Dios y la práctica más intensa de la mortificación, gracias a la cual podemos ayudar con mayor generosidad al prójimo necesitado.

Es mi deseo proponer este año a vuestra atención, amados Hermanos y Hermanas, un tema de gran actualidad, ilustrado apropiadamente por estos versículos del libro del Deuteronomio: "En Él está tu vida, así como la prolongación de tus días" (Dt 30,20). Son palabras que Moisés dirige al pueblo invitándolo a estrechar la alianza con el Señor en el país de Moab, "Escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia, amando al Señor tu Dios, escuchando su voz, viviendo unido a Él" (Dt 30, 19-20). La fidelidad a esta alianza divina, constituye para Israel una garantía de futuro, "mientras habites en la tierra que el Señor juró dar a tus padres Abrahán, Isaac y Jacob" (Dt 30,20). Llegar a la edad madura es, en la visual bíblica, signo de la bendición y de la benevolencia del Altísimo. La longevidad se presenta de este modo, como un especial don divino.

Los ancianos aportan

Desearía que durante la Cuaresma pudiéramos reflexionar sobre este tema. Ello nos ayudará a alcanzar una mayor comprensión de la función que las personas ancianas están llamadas a ejercer en la sociedad y en la Iglesia, y, de este modo, disponer también nuestro espíritu a la afectuosa acogida que a éstos se debe. En la sociedad moderna, gracias a la contribución de la ciencia y de la medicina, estamos asistiendo a una prolongación de la vida humana y a un consiguiente incremento del número de las personas ancianas. Todo ello solicita una atención más específica al mundo de la llamada "tercera edad", con el fin de ayudar a estas personas a vivir sus grandes potencialidades con mayor plenitud, poniéndolas al servicio de toda la comunidad. El cuidado de las personas ancianas, sobre todo cuando atraviesan momentos difíciles, debe estar en el centro de interés de todos los fieles, especialmente de las comunidades eclesiales de las sociedades occidentales, donde dicha realidad se encuentra presente en modo particular.

2. La vida del hombre es un don precioso que hay que amar y defender en cada fase. El mandamiento "No matarás", exige siempre el respeto y la promoción de la vida, desde su principio hasta su ocaso natural. Es un mandamiento que no pierde su vigencia ante la presencia de las enfermedades, y cuando el debilitamiento de las fuerzas reduce la autonomía del ser humano. Si el envejecimiento, con sus inevitables condicionamientos, es acogido serenamente a la luz de la fe, puede convertirse en una ocasión maravillosa para comprender y vivir el misterio de la Cruz, que da un sentido completo a la existencia humana.  

Es en esta perspectiva que el anciano necesita ser comprendido y ayudado. Deseo expresar mi estima a cuantos trabajan con denuedo por afrontar estas exigencias y os exhorto a todos, amadísimos hermanos y hermanas, a aprovechar esta Cuaresma para ofrecer también vuestra generosa contribución personal. Vuestra ayuda permitirá a muchos ancianos que no se sientan un peso para la comunidad o, incluso, para sus propias familias, y evitará que vivan en una situación de soledad, que los expone fácilmente a la tentación de encerrarse en sí mismos y al desánimo.

Hay que hacer crecer en la opinión pública la conciencia de que los ancianos constituyen, en todo caso, un gran valor que debe ser debidamente apreciado y acogido. Deben ser incrementadas, por tanto, las ayudas económicas y las iniciativas legislativas que eviten su exclusión de la vida social. Es justo señalar que, en las últimas décadas, la sociedad está prestando mayor atención a sus exigencias, y que la medicina ha desarrollado terapias paliativas que, con una visión integral del ser humano, resultan particularmente beneficiosas para los enfermos.

Centrarse en lo esencial

3. El mayor tiempo a disposición en esta fase de la existencia, brinda a las personas ancianas la oportunidad de afrontar interrogantes existenciales, que quizás habían sido descuidados anteriormente por la prioridad que se otorgaba a cuestiones consideradas más apremiantes. La conciencia de la cercanía de la meta final, induce al anciano a concentrarse en lo esencial, en aquello que el paso de los años no destruye.

Es precisamente por esta condición, que el anciano puede desarrollar una gran función en la sociedad. Si es cierto que el hombre vive de la herencia de quien le ha precedido, y su futuro depende de manera determinante de cómo le han sido transmitidos los valores de la cultura del pueblo al que pertenece, la sabiduría y la experiencia de los ancianos pueden iluminar el camino del hombre en la vía del progreso hacia una forma de civilización cada vez más plena.  

Enriquecimiento mutuo

¡Qué importante es descubrir este recíproco enriquecimiento entre las distintas generaciones! La Cuaresma, con su fuerte llamada a la conversión y a la solidaridad, nos ayuda este año a reflexionar sobre estos importantes temas que atañen a todos. ¿Qué sucedería si el Pueblo de Dios cediera a una cierta mentalidad actual que considera casi inútiles a estos hermanos nuestros, cuando merman sus capacidades por los achaques de la edad o de la enfermedad? ¡Qué diferentes serán nuestras comunidades si, a partir de la familia, trataremos de mantenernos siempre con actitud abierta y acogedora hacia ellos!

4. Queridos Hermanos y Hermanas, durante la Cuaresma, ayudados por la Palabra de Dios, meditemos cuán importante es que cada comunidad acompañe con comprensión y con cariño a aquellos hermanos y hermanas que envejecen. Además, todos debemos acostumbrarnos a pensar con confianza en el misterio de la muerte, para que el encuentro definitivo con Dios acontezca en un clima de paz interior, en la certeza que nos acogerá Aquel "que me ha tejido en el vientre de mi madre" (Sal 139,13b), y nos ha creado "a su imagen y semejanza" (Gn l, 26).

María, nuestra guía en el itinerario cuaresmal, conduzca a todos los creyentes, especialmente a las personas ancianas, a un conocimiento cada vez más profundo de Cristo muerto y resucitado, razón última de nuestra existencia. Ella, la fiel sierva de su divino Hijo, junto a Santa Ana y a San Joaquín, intercedan por cada uno de nosotros "ahora y en la hora de nuestra muerte."

Con afecto os imparto mi Bendición.

Juan Pablo II

 

Opinión

Reflexiones en torno a la Cuaresma

A punto de comenzar la cuaresma, el próximo miércoles de cenizas, nos sentimos todos los cristianos invitados a recorrer un camino espiritual, lleno de evocaciones bíblicas y litúrgicas, con los ojos puestos en el Señor de la gloria, cuya ternura y misericordia son eternas (Sal 24,6).

¿Quién no revivirá estos días aquellos eventos, transidos de historia y salvación, narrados en las Escrituras, como son: el ayuno de los ninivitas, la salida de Abrahán hacia una nueva tierra, las tentaciones de Cristo en el desierto, la luz del Tabor, la sed de Israel en el desierto, el profundo diálogo con la samaritana, la unción de David como rey, la curación del ciego Bartimeo, la promesa de la efusión del Espíritu en Ezequiel y la resurrección de Lázaro? Estos fueron durante siglos las catequesis que la Iglesia ofrecía a sus fieles mientras intensificaba, mediante la oración y la atenta escucha de la Palabra, su camino hacia la Pascua, final y meta de la "hoja de ruta" cuaresmal.

La liturgia de oriente nos presenta una bella imagen del discípulo de Cristo que se adentra en la cuaresma: la de Adán. En las segundas vísperas del primer domingo de cuaresma, según el rito siro-occidental, se lee el relato del Génesis (3,23) cuando Adán es expulsado del paraíso; pues bien, su camino de regreso no es otro que la cuaresma de la Iglesia; en la noche del sábado santo, cuando Cristo baje al Sheol a tomarle de la mano y sacarle (1 Pe 3,19), entrará de nuevo en Edén, de donde salió. Así ve el oriente cristiano el camino cuaresmal: somos la humanidad (Adán) en camino hacia Cristo nuestra Pascua.

"Por mi vida - dice el Señor -, no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva" (Ez 33,11). La cuaresma tiene, pues, su propia disciplina para sacar al discípulo de su letargo y acercarlo a las fuentes del Maestro que le dieron vida. He ahí unos ejemplos.

El ayuno

"Cuando ayunéis, no pongáis caras tristes como los hipócritas" (Mt 6,16). En muchas religiones existe esta práctica saludable de purificación interior. También en el judaísmo. Pero Cristo lo purifica de aquel engolfamiento espiritual que lo contamina: la hipocresía, es decir, la búsqueda de la propia ostentación, el querer aparecer religiosos sin serlo, el refugio estéril en lo que es falso e inauténtico. Jesucristo es el ejemplo del que ayuna en el Espíritu: "no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4,4). En cristiano, uno ayuna para llenarse la boca y el corazón de la palabra de Dios. El catecúmeno se despoja de sus ropas sucias para revestirse luego de Cristo; si nos echamos sobre la cabeza ceniza, es porque nuestro corazón necesita un cambio, esto es, creer sinceramente en el Evangelio: "convertíos y creed en el evangelio". Una de las preces matutinas del miércoles de ceniza dice así: "Concédenos, Señor, observar el ayuno que te agrada, compartiendo nuestro pan con los hambrientos". El ayuno es una forma, aunque no la única, de llevar en nuestros cuerpos la muerte de Cristo. "Hagámonos recomendables a Dios por nuestra paciencia, por nuestros ayunos, por nuestra sed de ser justos" (antífona, hora nona, miércoles de ceniza).

Las obras de justicia

Una lectura breve que contemplaremos estos días nos viene del libro de Daniel (4,24b), que dice estas sabrosas palabras: "rompe tus pecados con obras de justicia, y tus iniquidades con misericordia para con los pobres. Tal vez Dios perdone tus delitos". Es interesante notar cómo la condición pecadora del hombre no es un ciego destino al que nos tenemos que resignar sin más. Hay que ponerle freno y brida. ¿Cómo? Mediante las obras de justicia para con todos aquellos que sufren las mil y una forma de injusticias y desigualdades, unas evidentes, pero otras muy sutilmente veladas, que se manifiestan en la vida social y laboral de nuestra gente.

Dice una de las catequesis más antiguas de la Iglesia: "No seas de los que extienden la mano para recibir y la encogen para dar ... No rechazarás al necesitado, sino que comunicarás en todo con tu hermano, y de nada dirás que es tuyo propio. Pues si os comunicáis en los bienes inmortales, ¿cuánto más en los mortales? ... Y el camino de la muerte lo siguen ... quienes no se compadecen del pobre, no sufren por el atribulado, no conocen a su Criador, son corruptores de la imagen de Dios ... abogados de los ricos, jueces injustos de los pobres ... ¡Ojalá os veáis libres, hijos, de todos estos pecados" (Didajé IV, 5, 8; V, 2b).

Adorar la cruz

El itinerario cuaresmal, al menos en su aspecto más popular y devocional, ha sido vivido durante muchos siglos a través de las imágenes de la cruz, pero nos interesa rescatar para nuestra espiritualidad occidental un aspecto nuevo que nos viene de la Iglesia oriental: Jesús en la cruz, aún muerto, no perdió en lo más mínimo su real y divina nobleza. El Salvador en cruz no es simplemente un Cristo muerto. Es el Kyrios, Dueño de su propia muerte y Señor de su vida. Él sigue siendo el Verbo, la Vida eterna que se abandona a la muerte y la sobrepasa y vence. San Juan Crisóstomo pudo escribir, a este propósito: "lo contemplo crucificado y lo llamo Rey" (De cruce et latrone, II). Más que el "rey de los judíos", como dice la inscripción condenatoria del madero, él es el Rey de la gloria. Ante este Jesús cabe, por tanto, el sentimiento, pero no el sentimentalismo excesivo en que se puede caer cuando se hacen ciertos ejercicios piadosos, por ejemplo, el tradicional via crucis, o las novenas de los dolores de la Virgen.

Cuando se trata de contemplar el rostro del Crucificado, sobre todo en la semana mayor inmediata a la Pascua, específicamente en los viernes de cuaresma, y más intensamente en el Viernes santo, no deberíamos moralizar sobre los aspectos secundarios del misterio (por ejemplo, los golpes, los clavos, las afrentas, las espinas), sino dejarnos iluminar por todos los aspectos "sinfónicos" que la liturgia nos ofrece en dicha celebración. Ante todo, la Palabra de Dios que aquí y ahora se nos anuncia, los ritos que se realizan y las oraciones y preces que se proclaman. De la visión a la meditación, y de ahí a la adoración. Lo que para unos es escándalo y para otros necedad, para los llamados a Cristo su cruz es fuerza de Dios y sabiduría de Dios (cf. 1 Cor 1, 22-24).

La Iglesia se prepara

Cuaresma no es ese tiempo serio, triste y aburrido que sigue a la histeria y a la euforia de los carnavales paganos; tampoco es ese período largo de semanas previas a la movilización procesional de las imágenes de semana santa; ni siquiera está, como muchos piensan, para evidenciar la austeridad penitencial de los creyentes, como si éste fuera el único perfil de este tiempo. Cuaresma mira siempre hacia delante, persigue "avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo" (colecta, Dom. I); y también mira hacia arriba, hacia la Pascua eterna: "de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no acaba" (prefacio I). En estos días la Iglesia se prepara - y esto es lo más importante - a celebrar y revivir el nuevo nacimiento por el bautismo, aquella admirable transformación que nos hizo hijos de Dios (prefacio III, del ciego de nacimiento). De Dios nada podemos esperar más grande que el ser sus hijos. ¡Pues lo somos!, y lo somos desde la pascua de Cristo. Por eso, la Iglesia mira a la noche santa de la Vigilia pascual como noche bautismal y eucarística, y todo el tiempo pascual como tiempo propicio para la celebración de los sacramentos de la Iniciación. Por eso, "alegraos de su alegría, los que por ella llevásteis luto; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos" (ant. entrada, Dom. IV). ¡Buen provecho cuaresmal, esposa de Cristo!.

Jose Manuel Puente Mateos, licenciado en Liturgia

 

Internacional

Al cierre de nuestra edición el parte médico pronosticaba una leve mejoría

El papa Juan Pablo II, ha sido hospitalizado esta semana por una gripe con complicaciones

Al cierre de nuestra edición, el papa Juan Pablo II continuaba hospitalizado en la clínica 'Agostino Gemelli', de la capital italiana, a consecuencia de una severa gripe, que venía padeciendo desde el pasado domingo, y que se ha visto complicada con una "lanringotraqueítis aguda y una crisis de laringoespasmo", según rezaba el primer parte médico dado a conocer por fuentes vaticanas.

El Santo Padre fue ingresado en la noche del pasado martes. Tras no pocos rumores, el director de la Sala de Prensa vaticana, el español Joaquín Navarro-Valls, desmentía rotundamente a los medios de comunicación "que el Papa hubiera perdido el conocimiento, que se le hubiera hecho un TAC o que se le hubiera practicado una traqueotomía".

Navarro-Valls comunicó también a los periodistas en el Policlínico Gemelli que el Santo Padre, tras haber descansado bastante bien su primera noche, celebró la Eucaristía desde su cama con su secretario, el arzobispo Stanislaw Dziwisz, almorzó ligeramente y tomó un café. El Papa, dijo Navarro-Valls, sólo tenía "algunas décimas de fiebre", y agregó que la hospitalización era "una medida de precaución", debido a que Juan Pablo II tenía dificultad para respirar.

El portavoz del Vaticano afirmó también a su salida del hospital Gemelli que "la situación es tranquila". "Si no fuera así no me volvería tranquilamente al Vaticano", añadió.

Es la novena vez que Juan Pablo II ingresa en un hospital durante su pontificado. En dos de esas ocasiones -julio de 1993 y agosto de 1996- pasó solamente algunas horas para hacerse un TAC, en 1981 fue hospitalizado tras el atentado en la Plaza de San Pedro, ese mismo año vuelve a ingresar en ese hospital para ser tratado de una infección de cytomegalovirus, en 1992 es operado de un tumor benigno en el colon, en 1993 se fractura el hombro derecho y es hospitalizado en el Gemelli y, al año siguiente, también tras romperse el fémur. En 1996, es operado de apendicetomía en el Gemelli.

(Agencias)


Información Diocesana

Es una actividad que nace de su Plan pastoral

La pacense parroquia de San Pedro de Alcántara celebra una jornada a favor de la familia

La parroquia de San Pedro de Alcántara, en la barriada pacense de Suerte de Saavedra, ha celebrado el pasado domingo una jornada dedicada especialmente a la familia.

El grupo de matrimonios de la mencionada parroquia se encargó de preparar las diversas partes de la Eucaristía dominical a la que se invitó personalmente a todas las familias del barrio.

Esta celebración contó con una gran asistencia de la comunidad parroquial y en ella se hizo especial hincapié en la pertenencia a la familia humana así como a la familia parroquial.

Además, al estar próxima la celebración de la fiesta litúrgica de la Presentación del Señor, que tenía lugar el pasado 2 de febrero, se invitó a los padres de los niños que en el pasado año han recibido el bautismo a celebrar ese mismo día la presentación de sus hijos a la Virgen y a la comunidad.

Plan Pastoral

La celebración de este jornada nace del propio plan pastoral de la parroquia de San Pedro de Alcántara, en el que ocupa un lugar preferente la atención a las familias de todos los grupos parroquiales.

 

Es una iniciativa en la que han participado todos los cursos

Los alumnos del Colegio Marista de Badajoz rezan por las víctimas del Tsunami

El pasado 26 de enero, al cumplirse un mes del Tsunami en el Sureste asiático, tuvo lugar en el Instituto Marista de la capital pacense una oración especial por las víctimas del maremoto y por las personas que allí han quedado y que tienen que recobrar la fuerza y la ilusión por vivir.

Desde los más pequeños

La mencionada oración se llevó a cabo por etapas y con distintas actividades. En Infantil, colorearon lo que para ellos era el Tsunami; en Primaria, pusieron color donde ahora no lo hay, como símbolo de querer que Dios ayude a estas personas para que vuelva el color a sus vidas.

En las etapas de Secundaria y Bachillerato, también se tuvo un acto especial de oración. Para ello, visionaron el montaje "Morir en Asia", se rezó un salmo, se realizaron varias peticiones, y por último los participantes escucharon la canción de Migueli: "Tanta luz, tanta oscuridad".

 

AGENDA

Mérida

Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes

La Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes, en su delegación de Mérida, organiza un año más los actos religiosos en honor de su patrona.

Dichos actos se desarrollarán en la parroquia de Cristo Rey, de la capital autonómica, los próximos días 8, 9 y 10 de febrero, a las 20'00. El martes día 11 de febrero, conmemoración litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, se celebrará una Eucaristía a las 17'30, a la que seguirá una procesión, ambas presididas por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor García Aracil.

 

Día del ayuno voluntario

La organización católica 'Manos Unidas', dentro de los actos de su campaña anual, convoca a celebrar, el próximo día 11 de febrero, una jornada de ayuno voluntario.

El objetivo que persigue esta iniciativa es el de solidarizarse, aunque sea sólo por un día, con los millones de personas que no tienen otro remedio que ayunar a diario porque no tienen nada que comer.

Además de ésta iniciativa, el próximo domingo se celebra también la jornada y colecta destinada a esta institución. En el próximo número de 'Iglesia en camino' daremos puntual cuenta de la campaña de este año de Manos Unidas.

 

Ejercicios espirituales para universitarios

Los Secretariados de Pastoral Universitaria de las tres diócesis extremeñas, en colaboración con el Servicio de Asistencia de Religiosa de la Universidad y el Movimiento Juventud Estudiante Católica de Extremadura han organizado los ejercicios espirituales para universitarios que se celebrarán el fin de semana del 25 al 27 de Febrero en la casa de oración Nuestra Señora de Guadalupe de Gévora (Badajoz). Esta actividad está abierta a todos los miembros de la Universidad, tanto profesores como alumnos y personal de administración y servicios. Serán acompañados por el sacerdote diocesano Ricardo Cabezas de Herrera, profesor de Cristología en los centros superiores de teología en Badajoz y Párroco de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, también de la capital pacense, y por los capellanes universitarios de la Universidad de Extremadura.

Todas las personas que tengan interés o deseen más información pueden ponerse en contacto con los organizadores a través de la dirección jmorenol@unex.es o en los teléfonos 924 289496 (mañanas) 924 247750 (tardes).

 

Día del misionero extremeño

El próximo día 5 de marzo está previsto que se celebre el 'XI Día del misionero extremeño', organizado por las delegaciones de misiones de las tres diócesis extremeñas.

Esta jornada tendrá lugar en el santuario de Nuestra Señora del Prado, en la población cacereña de Casar de Cáceres, bajo el lema "Familia. ¡Vive tu compromiso misionero!".

Las parroquias, grupos o personas interesadas en participar, pueden solicitar información en la delegación diocesana de misiones (teléfono 924 222847) o por correo electrónico (losada@archimeridabadajoz.org).

 

Retiro para sacerdotes

Los sacerdotes de nuestra diócesis están convocados a participar en un retiro espiritual el próximo sábado día 12 organizado por la Delegación para el Clero.

Este encuentro se celebrará en dos sedes: las casas de oración de Gévora y Villagonzalo, y serán dirigido por los sacerdotes José Manuel Puente Mateos, párroco de Valdelacalzada, y Francisco Maya Maya, Vicario General de nuestra diócesis, respectivamente.

 

Encuentro teológico

Como es tradicional en el comienzo de la Cuaresma, los tres seminarios extremeños celebrarán su encuentro teológico, que este año cumple su XVII edición.

Dicho encuentro tendrá lugar en el Seminario de Cáceres los próximos 9, 10 y 11, y en él intervendrán como ponentes José Luis Barriocanal, de la facultad de Teología de Burgos, y Lorenzo Trujillo, rector del Seminario de Ciudad Real.


 

Liturgia dominical

Celebramos el V domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios

 

Profeta Isaías 58, 7-10

Esto dice el Señor:

Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al que va desnudo, y no te cierres a tu propia carne.

Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor y te responderá.

Gritarás y te dirá: "Aquí estoy".

Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

 

Salmo 111

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta

y administra rectamente sus asuntos.

 

1ª carta de san Pablo a los Corintios 2, 1-5

Hermanos: Cuando vine a vosotros a anunciaros el testimonio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado.

Me presenté a vosotros débil y temeroso; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humano, sino en la manifestación y el poder del espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

 

Evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vea vuestras buenas cosas y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

 

Comentario Litúrgico

La sal de la tierra

LA liturgia de este domingo nos propone, en la lectura evangélica, la continuación del Sermón del Monte que el pasado domingo empezaba con la espléndida página de las Bienaventuranzas

En el evangelio de este domingo, si lo leemos como una página para nuestros tiempos y no como algo que se dijo hace siglos, nos encontraremos con un texto de máxima actualidad y como una respuesta a tantas dudas e incógnitas como nos suscita el entorno social que nos rodea, e incluso del que estamos impregnados.

Basta leer, oír o ver los medios de comunicación, o abrir los ojos a nuestro entorno, para darnos cuenta de que estamos sumergidos en lo que se ha dado en llamar "una ola de laicismo". Es verdad que estamos viviendo tiempos difíciles para la Iglesia, para nuestra fe. Parece que, en un acuerdo tácito, los poderes de este mundo, las costumbres que se van introduciendo en nuestros ambientes, en nuestras familias, en nuestros jóvenes, coinciden en alejarse del evangelio, en ocultar la presencia Dios en nuestra indiscutible realidad de criaturas salidas de sus manos.

Ante este panorama podemos tener la tentación de quedarnos en la queja lastimera. Pero el evangelio de hoy, leído y meditado con un corazón abierto, nos orienta hacia otra dirección: Jesús nos encarga precisamente que, ante la podredumbre moral y el oscurecimiento de las conciencias, nuestras vidas sean la sal y la luz que necesita nuestro mundo que es también el de Dios.

Hoy, el testimonio diario y a ras de tierra de los cristianos es el único camino que encuentra la Iglesia para realizar su misión de acercarse al hombre y proponerle la Buena Nueva.

Antonio Luis Martínez

Lecturas bíblicas para los días de la semana

7, lunes: Gn 1, 1-19; Mc 6, 53-56.
8, martes: Gn 1, 20 - 2, 4; Mc 7, 1-13 .
9, miércoles: Jl 2, 12-18; 2Cor 5, 20-6, 2; Mt 6, 1-6.16-18.
10, jueves: Dt 30, 15-20; Lc 9, 22-25.
11, viernes: Is 58, 1-9; Mt 9, 14-15 .
12, sábado: Is 58, 9-14; Lc 5, 27-32 .
13, domingo: Gn 2, 7-9. 3, 1-7;Rom 5, 12-19; Mt 4, 1-11.

 

8 de febrero: San Juan de Mata (ss XII-XIII)

El francés Juan de Mata, fundador de la Orden Trinitaria que vivió entre los siglos XII y XIII, buscó continuamente la voluntad de Dios sobre él.

Hacia los treinta años siente más intensamente la llamada de Dios y decide ordenarse sacerdote. En su primera Misa Dios le muestra su voluntad: ve a Cristo redentor manteniendo en sus manos a dos cautivos. Dios lo quiere dedicado a la obra de la redención y ofrecerá a la Iglesia un carisma evangélico nuevo cuyos elementos esenciales se definen en dos términos: Trinidad y Redención.

En una época de fragor de espadas y de guerras santas, Juan de Mata propone una alternativa evangélica diferente, basada en la caridad, en la tolerancia, en la pacífica convivencia y en la solidaridad cristiana. La regla de la orden fue aprobada por el Papa Inocencio III a finales del siglo XII. En aquel momento fue la primera institución oficial de la Iglesia dedicada al servicio de la redención, sin más armadura que la misericordia y con la única intención de devolver la esperanza a los hermanos en la fe que sufrían bajo el yugo de la cautividad.

Entre los muchos cautivos rescatados por esta orden a lo largo de la historia encontramos a uno muy ilustre, D. Miguel de Cervantes, prisionero en Argel hacía 1580 y redimido por el trinitario Fray Juan Gil.

 

Los santos de la semana

7, lunes: Coleta, Teodoro
8, martes: Jerónimo Emilani; Juan de Mata; Lucio.
9, miércoles: Miguel Febres Cordero; Sisebuto; Apolonia, Nicéforo; Sabino.
10, jueves: Escolástica, Zótico, Ireneo, Jacinto.
11, viernes: Nuestra Señora de Lourdes. S. Benito Aniano.
12, sábado: Eulalia de Barcelona, Modesto, Reginaldo de Orleans.
13, domingo: Engracia, Hermenegildo, Benigno, Fusca, Maura.


Contraportada

Entrevista al Vicario General, don Francisco Maya, al regreso de la Visita Ad Limina

Juan Pablo II se interesó por temas como la familia, los jóvenes y las vocaciones en nuestra diócesis

El pasado fin de semana regresaban de Roma los tres obispos extremeños (Mérida-Badajoz, Coria-Cáceres y Plasencia), que han estado realizando la Visita Ad Limina, en la que estuvieron acompañados por miembros de sus respectivas curias diocesanas y más de doscientos peregrinos.

Si en la página 3 de este número don Santiago García Aracil nos ofrece sus impresiones tras el encuentro con el Santo Padre, en esta el Vicario General de nuestra diócesis, don Francisco Maya Maya, nos cuenta otros aspectos más formales del contenido de la visita.

¿Esta visita ha sido menos accidentada que la anterior, que fue en el año 1997, afortunadamente porque en aquel año fue la riada, justo cuando se salía para Roma?.

Efectivamente, en el año 97 no pude ir a la visita Ad Limina, nos quedamos aquí y tuvimos que estar en permanente comunicación con nuestro obispo en Roma, dándole cada día noticias de los acontecimientos y ellos, a su vez, teniendo que 'cumplir' con las prescripciones de esta visita, con lo cual fue una visita en un momento trágico para nuestra diócesis.

La siguiente visita tendría que haberse celebrado a los cinco años de aquella, porque así está previsto, pero por los motivos de salud del Papa se ha ido retrasando ésta visita hasta ahora.

¿En qué ha consistido la Visita Ad Limina?

Estas visitas pretenden poner de relieve la comunión de la iglesia diocesana con la iglesia universal, a través del Papa, y por tanto, lo que hace el obispo, es dar cuenta a Roma, al Papa, de la situación de la diócesis en todas las dimensiones, tanto social, económica y, por supuesto, religiosa y eclesial. Para ello, previamente se elabora un informe de esa situación que hay que mandarlo a Roma a las distintas congregaciones, que lo estudian y luego realizan una síntesis que es remitida al Santo Padre.

Encuentro con Juan Pablo II

¿Cómo ha sido el encuentro con el Papa?

El encuentro con el papa tiene dos momentos concretos. Uno es la audiencia que el Papa tiene con peregrinos y con todos los obispos, en la que participamos todos; el otro, la visita más particular con cada obispo. El papa suele estar un tiempo, de diez a quince minutos, con cada obispo, durante el cual cada uno de éstos le hace una síntesis de su situación. En concreto, a nuestro Arzobispo le preguntó por el tema de la familia, de los jóvenes y de las vocaciones. Antes de este encuentro, entramos con el Arzobispo los que lo acompañábamos para saludar al Papa y estar allí con él.

J.J. Montes/L. Magariño


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