Semanario
"Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

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Número 289.28 de febrero de 1999

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

Portada

Responsables de hermandades
y cofradías de toda la diócesis
se reúnen en Mérida

La renovación es el tema de fondo de este encuentro

Las cofradías constituyen el mayor fenómeno asociativo de la región, muy por encima de las de carácter político, sindical o de cualquier otra índole. Se estima que entorno a ellas podrían moverse más de 250 mil personas en toda Extremadura. Además estas asociaciones son las más antiguas.

La proximidad de la Semana Santa es un buen momento para convocar a los responsables de hermandades y cofradías de toda la diócesis con el fin de reflexionar sobre su papel y el proceso de renovación de las mismas, ya que éstas no pueden ser ajenas a la renovación de toda la Iglesia a la que pertenecen. Por ello este domingo se desarrolla en Mérida el VI Encuentro de Juntas de Gobierno de Hermandades y Cofradías. En él se hablará de la caridad, el arzobispo celebrará la eucaristía y tendrá lugar una comida de fraternidad. nos ahorraría muchas ayudas urgentes y que haría, sin duda, una sociedad mucho más igualitaria.

 

Editorial

El don de nuestros mayores

Bajo el lema "Hacia una sociedad para todas las edades", las Naciones Unidas han declarado, y ya lo están celebrando, este año 99 como el Internacional de los Mayores La Santa Sede, a su vez, en Octubre del 98, organizó en Roma un gran Congreso preparatorio, para los católicos, de una participación activa y bien concertada en tan importantes celebraciones.

La ONU se rige en este campo por una tabla de principios en favor de los mayores que comprende estos apartados: Independencia (autonomía e igualdad de oportunidades hasta donde sea posible); Participación (política en lo que les afecta, asociativa y social); Atenciones (las que corresponden a su situación física y a los servicios sanitarios de la sociedad); Autorrealización (acceso a recursos de desarrollo social y cultural) y Dignidad (un trato digno y respetuoso, por personas e instituciones. Este último sería, a nuestro juicio, el punto clave, y transversal de todos los anteriores.

El Vaticano, por su parte, asumiendo esa línea programática, invita a la sociedad y a la Iglesia de hoy a superar el cliché de que la vejez es sinónimo de enfermedad y de inutilidad; advierte que la esperanza de vida permite hoy llevar a cabo actividades de voluntariado social y de ayuda familiar; y que esa situación reclama una mayor presencia activa de los mayores y jubilados, con capacidad para ello, en las actividades evangelizadoras, celebrativas y asistenciales de las comunidades cristianas.

Eso no quita, sino todo lo contrario, para que contemplemos también las atenciones humanas, sociales y asistenciales que exige de nosotros un colectivo de siete millones de pensionistas, dos tercios de los cuales reciben unas pensiones inferiores a las 60.000 pesetas mensuales. Y, en cuanto a los de más de 85 años (unos setecientos mil), un aldabonazo especial: a las autoridades y a todos, sobre su frecuente indefensión, soledad y no pocas veces abandono.

El mundo de los mayores tiende a crecer y nos afecta a todos. Se nos dice que sólo el apoyo familiar, unido a la medicina preventiva, pueden garantizarles una vida decorosa. Su amor, su experiencia, su sabiduría, son nuestro tesoro y merecen nuestro esfuerzo.

 

Carta del Arzobispo

Justos y pecadores

No es tan sencillo clasificarlos, así de golpe, y menos separarlos, los unos a la derecha y los otros a la izquierda, como en el día del juicio final. Pecadores y justos marchamos por la vida más o menos juntos e incluso revueltos. Hay que empezar, lo primero, por aclarar conceptos, como en la filosofía griega. Qué entendemos por justo y qué por pecador? En derecho y en economía, que no son mi fuerte, se entiende por justicia la verdad y la exactitud en dar a cada cual lo que le corresponde o lo que merece, lo mismo en la compraventa de un piso que en una sentencia judicial. Suum quique, a cada cual lo suyo, según el aforismo latino.

Solemos llamar Justicia, con mayúscula y como institución, al conjunto de los tribunales, al poder judicial, tercero, como es sabido, de los tres que definen al Estado, según el viejo Montesquieu. Como valor, como virtud y como norma, divídese la justicia en conmutativa, para el precio cabal de las cosas, distributiva, para el reparto proporcional de bienes entre personas, y social, para la retribución del trabajo y corrección de desigualdades en la comunidad humana. Es obligado en conciencia luchar contra todo tipo de injusticia, empezando, naturalmente, por no practicarla nosotros, cosa no del todo infrecuente incluso entre aquellos que nos pronunciamos contra ella. Llamamos justo, en ese sentido, a todo ser humano que actúa conforme a justicia.

Los justos de la Biblia

Pero, como suele decir Ibáñez Serrador después de una larga disquisición sobre un asunto, no es de esto de lo que queríamos hablar. Damos por supuesto que sin esa justicia conmutativa, distributiva y social, nada ni nadie puede ser justo en un sentido superior. Quien atropella los derechos humanos no cabe en el coro de los justos, en el sentido que paso a explicar.Pero sólo con eso tampoco, porque en el mundo de la fe, se exigen, además, unos quilates religiosos y morales que completan el perfil de los justos.Justo equivale a santo en la Escritura. Cuando la palabra de Dios designa así a un ser humano, se le otorga algo parecido, aunque de mayor nivel, a lo de nuestros canonizados de hoy.

En el vocabulario del Antíguo y del Nuevo Testamento, por justo se entiende al hombre religioso, limpio de culpa en la presencia del Señor. Así Abel, Noé, Abraham, José o Tobías, todos anteriores a Cristo. Y, en torno a El, José, su padre adoptivo, los esposos Zacarías e Isabel, el anciano Simeón. Los justos son depositarios de las bendiciones de Dios, observan sus mandatos, veneran su nombre. Son a la vez los pararrayos de la humanidad, como se nos manifiesta en la tremenda escena de la destrucción de Sodoma y Gomorra, por la falta de un grupo de justos compensatorio de las perversidades de sus habitantes. Lo contrario de lo ocurrido en Nínive, donde llegó la amnistía del Señor por el arrepentimiento del vecindario, al conjuro del profeta Jonás.

Los elogios divinos al hombre justo campean sin cesar en los salmos, lo mismo que en los profetas y en los libros sapienciales: "El justo se alegra en el Señor y espera en El" (Sal 63), "Florecerá como una palmera" (Sal 91), "Vive de la fe" (Heb 10,38); "Las almas de los justos están en las manos de Dios... y brillarán como centellas ardientes en el cañaveral" (Sb 3, 1-3). A qué acumular más citas?Con todo, la verdad sea dicha, mientras estemos en la tierra, nunca será oro todo lo que reluce, ya que "El justo cae siete veces y vuelve a levantarse" (Prv 24,26). Se refiere la Escritura a los justos de verdad y con plenitud de propósitos.

Mezcla de bien y de mal

No existen rayos X, ni ecografía, ni Tac, ni resonancia magnética, que pueda descubrir el nivel de santidad o de pecado que anida en el corazón de cada persona. Por fortuna, ni los justos ni los pecadores llevamos un cartel en la cara, aunque existan bastantes indicadores del retrato moral de cada uno. Sólo Cristo y María estuvieron exentos de toda infracción pecaminosa y, por ende, de toda mancha moral. Los demás somos justos a medias o pecadores a medias, porque nadie está confirmado en gracia ni petrificado en la impenitencia. Todos somos manifiestamente mejorables y peligrosamente empeorables. "El que cree estar en pie, dice San Pablo, cuídese de no caer" (I Cor 10,12).

Siguiendo nuestra exploración, habría que someter la palabra pecador al mismo discernimiento que hemos practicado con la de justo. Los términos falta, delito, crimen, definen acciones incorrectas o agresiones injustas, cometidas por los humanos. Hay un sentido moral, anterior a todos los códigos, que nos cerciora en nuestra conciencia de que matar, robar, mentir, lesionar los derechos del prójimo, es moralmente recusable. Igual que nos asegura la verdad de la máxima: no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti. Dígase lo que se diga, todos llevamos un estatuto ético y un código de circulación grabados en nuestra conciencia.

Están luego las leyes humanas, de rango mundial, nacional o local, que concretan las aplicaciones de esas líneas de conducta. Pregunta: son pecadores todos los delincuentes, los agresores, los ácratas? La palabra pecador, más aun que la de justo, tiene una clara connotación religiosa y teística. El pecado es una ofensa a Dios, que nos indispone con él. Pregunta: Y cómo le ofenden los que no creen en él, o no le echan cuentas, o no piensan en Dios al pecar?

Quiénes son pecadores?

Es evidente que el pecado es una lacra espiritual, que no es lo mismo que vaporosa e irreal. Afecta, por el contrario, a nuestra realidad más honda, personal y permanente. El hombre es hechura de Dios e imagen suya y ostenta por ello una dignidad sagrada, lo sepa o no lo sepa, lo tenga o no lo tenga en cuenta. Si se degrada cediendo a las bajas pasiones, está profanándose a sí mismo y utilizando sus dones contra el que se los dio. Lo mismo que si oprime, explota, engaña o maltrata a sus prójimos, dotados también de una dignidad sagrada y amados infinitamente por Dios.

Son ofensas gravísimas contra El la idolatría de sí mismo, las masacres y los genocidios, los crímenes terroristas y las dictaduras crueles, violadoras de derechos humanos y divinos. Si se añaden a esto las víctimas del aborto, nuestro planeta chorrea sangre en su historia de siempre. Late en su entraña el misterio del mal, sólo asumible por las palabras de Cristo en la cruz: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Muchos son, en efecto, los que carecen del sentido del pecado y a los que sólo Dios conoce en su verdad.

Entre tanto, en un mundo de justos y pecadores, se nos impone, en lo que esté a nuestro alcance, engrosar las filas de los primeros y aminorar la de los segundos; sin odio ni menosprecio, conscientes de nuestra condición pecadora, vigilantes siempre y confiados en el Padre, que hace lucir su sol y derrama su lluvia bienhechora sobre justos y pecadores. Recordemos, en todo caso, la lección de Sodoma y de Gomorra, valorando al máximo, en la teología de la historia y a las puertas de un nuevo milenio, el peso determinante de los justos en el rumbo de la humanidad.

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 

Centrales

El pecado es a la vez una ruptura del amor de Dios
y una herida para la Iglesia

"El Sacramento del perdón" , exhortación cuaresmal de los obispos extremeños

Por tercer año consecutivo, Los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz dirigen un mensaje de reconciliación y esperanza a los fieles cristianos de las tres diócesis con sede en Extremadura. Bajo el título "El sacramento del perdón", la exhortación nos habla de la conversión por el Evangelio, la pérdida del sentido del pecado, los rostros del pecado, el sacramento del perdón y la pastoral de la reconciliación.

"No es tan fácil hoy en día despertar en la conciencia de muchos hombres y mujeres sentimientos de aversión al pecado y de ruptura con el paganismo ambiente", pero "sigue, no obstante, resonando en lo más hondo de su ser la nostalgia del paraíso, el anhelo de pureza y de bondad, la añoranza de la casa paterna, como en el pródigo de la parábola", afirman los Obispos.

Al igual que Dios no se olvida de ninguno de nosotros y sigue esperando nuestro retorno, la Iglesia también echa de menos a sus hijos ausentes y quiere salir a su encuentro. "En el año dedicado al Padre de las misericordias, estamos llamados a buscar, desde ambas orillas, las ocasiones propicias, para el reencuentro y el perdón", señalan.

Tras recordar que se registra entre nosotros un descenso de la práctica sacramental, los prelados expresan su dolor y preocupación por que "sean precisamente los jóvenes quienes caminan mayormente hacia la increencia o, al menos, a la indiferencia religiosa" y apuntan también el fenómeno de que "actualmente, en nuestras iglesias, los fieles comulgan más y se confiesan menos", amparados en frases como yo me confieso con Dios o a un hombre voy a confesar mis pecados?, frases que expresan la profunda crisis de religiosidad, de vivencia sacramental e incluso de fe que se está produciendo en nuestros días.

Se está pasando de una cultura impregnada durante siglos por la religión a otra marcada por la ausencia de Dios y de valores trascendentes. La secularización ha hecho que los diversos órdenes de la vida social y personal vayan emancipándose de lo religioso, marginándolo como una referencia difusa hacia lo sagrado y sustrayéndose a cualquier norma invariable que regule la práctica religiosa. "Somos conscientes de esta realidad, no siempre negativa pero dura y difícil; palpamos la necesidad urgente, en la Iglesia y en la sociedad, de ser sanados y renovados desde lo más profundo de nosotros mismos...", nos dicen nuestros Obispos.

Dios es el Padre del hijo pródigo, que sueña con la vuelta del hijo descarriado. Un padre anciano y venerable que transmite paz y comprensión infinitas, paciencia sin límites, amor eterno.

Cómo vamos a tener miedo de acercarnos a Dios?

"Es Dios mismo el que toma la iniciativa y sale a nuestro encuentro, ofreciéndonos su cariño y su perdón. A nosotros nos toca reconocer nuestro pecado, dejarnos querer y aceptar su perdón".

Recuerdan que Pío XII, en el mensaje al Congreso Catequístico de Boston en 1946, pronunció la famosa frase: ...el mayor pecado de hoy consiste en que los hombres han empezado a perder el sentido de pecado.

"Mucho se ha escrito desde entonces, sobre tema tan crucial. Proliferan los modos inadecuados de entender el pecado, ya sea como experiencia psicológica de culpabilidad, como simple infracción de una norma, como pura quiebra ética o como resultante de condicionantes ambientales, que merman la libertad y la responsabilidad. Se exteriorizan otras versiones exageradas y terroríficas del pecado, generadoras de angustia y miedo...

Tampoco puede ignorarse la existencia de una grave crisis de la conciencia moral, oscurecida por la inversión de valores y desviación de costumbres que dominan nuestros ambientes. Escasean los modelos de identificación para el bien, en tanto que se multiplica la presencia de otros referentes claramente amorales, que exhiben con gran despliegue los medios de comunicación social... Nos cuesta en efecto reconocer nuestros pecados y tenemos miedo a la culpabilidad.

El pecado, ruptura y herida

Sin embargo, como bautizado y cristiano vivimos en comunión con otros creyentes y nuestros pecados, por tanto, tienen una repercusión eclesial; perturban y lesionan nuestras relaciones con la comunidad. El pecado, a la vez que una ruptura del amor de Dios, es una herida para la Iglesia. Quien no es fiel a sus compromisos bautismales, contribuye a oscurecer el rostro de la Iglesia ante los hombres. La vida propia no sólo no alienta ni estimula a otros, sino que supone un antitestimonio y contrasigno para la credibilidad de los demás.

Ahora bien, en el gozoso clima jubilar de la conversión y el perdón, tanto de las personas como de las comunidades, justo es que la Iglesia, que somos todos, asuma también solidariamente los pecados de sus miembros, que a lo largo de la historia han desvirtuado el rostro de Cristo y su evangelio. La Iglesia es santa al mismo tiempo que necesita de purificación constante. Y no se avergüenza de reconocer en su seno las debilidades y miserias propias de la condición humana, incluido el pecado, ni se cansa de hacer penitencia: ella reconoce siempre como suyos, delante de Dios y delante de los hombres, a los hijos pecadores.

La Iglesia no puede atravesar el umbral del nuevo milenio sin animar a sus hijos a purificarse, con el arrepentimiento, de errores, infidelidades, incoherencias y lentitudes. Reconocer los fracasos de ayer es un acto de lealtad y de valentía que nos ayuda a reforzar nuestra fe, haciéndonos capaces y dispuestos para afrontar las tentaciones y las dificultades de hoy.

Por la reconciliación el cristiano recupera el amor perdido y la plenitud de la comunión eclesial

La sociedad también está viciada por el pecado. "Siendo hombre o mujer dice lam exh ortación cuaresm al de los Obispos de Extremadura , mi actitud egoísta, mi injusticia, mi mentira, mi odio influyen y perturban las relaciones con la comunidad humana, con la sociedad".

La pérdida de valores se manifiesta en relación a la verdad, la justicia, la libertad, los derechos de cada hombre; en la primacía de lo económico, el fraude, el dinero negro, el enriquecimiento fácil; en la sexualidad separada del amor , de la procreación y de la fidelidad a la pareja; en la desunión familiar, en la marginación y soledad de los ancianos y en la falta de respeto a la vida mediante el terrorismo, los malos tratos a la mujer, el aborto, la eutanasia, el alcohol y la droga...

El misterio de la reconciliación

Pero -nos recuerdan los Obispos- Dios perdona siempre, incluso antes de que le pidamos perdón (Cf. Is 43, 22-28) sale a nuestro encuentro y nos lo ofrece con abundancia y nos da facilidades para que busquemos y aceptemos ese amor. Entre los muchos caminos por los que Dios pudo haber ofrecido la salvación al hombre, quiso hacerlo por su Hijo, Jesús nuestro Señor, que se encarnó e hizo historia con nosotros los humanos. Historia de amor y perdón, que se prolonga a través de su Iglesia. Jesús otorga a los apóstoles el poder de perdonar los pecados: "A quienes les perdonéis los pecados, Dios se los perdonará, y a quienes se los retengáis, Dios se los retendrá" (Jn 20, 22-23).

Tras recordar que el bautismo nos libra de pecado, pero que no inmuniza contra el pecado y las infidelidades futuras, los Obispos nos hablan del sacramento del perdón, así denominado por la absolución sacramental portadora de la gracia y conocido también como el sacramento de la penitencia, por el proceso personal de reparación que ha de seguir el pecador; como sacramento de la confesión, al resaltar la declaración de los pecados al sacerdote; como sacramento, también, de la conversión, por lo que significa de reencuentro con Dios y voluntad de reforma en el penitente, y por último, como sacramento de la reconciliación, por propiciar la experiencia de reconciliarse con Dios y con los hermanos en su Iglesia.

Se dan en este sacramento el amor misericordioso del Padre, la mediación del Hijo y la gracia del Espíritu Santo, para liberarnos del pecado, anticipar en nosotros la vida resucitada y llenar de gozo nuestra existencia personal.

La Iglesia, mediadora

Por la reconciliación, el cristiano recupera el amor perdido y la plenitud de la comunión eclesial.

El servicio de la reconciliación podemos ejercitarlo todos nosotros con todos, pero hay un servicio privilegiado, que es el del ministro ordenado, el sacerdote, que lo ejerce de modo cualificado e insustituible. En él subrayan los obispos se personaliza la Iglesia, que acoge, ayuda, perdona, en su nombre, haciendo visible su rostro misericordioso. Por lo tanto, a las preguntas es que no puedo confesarme directamente con Dios? o a un hombre voy a confesar mis pecados? se puede responder: porque así lo quiere Dios, que une su perdón a la reconciliación con la Iglesia, a quien representa el sacerdote.

A lo largo de los siglos han sido diversas las formas adoptadas por la Iglesia en la celebración de este sacramento. En la actualidad, la Iglesia, depositaria y responsable de este tesoro, ha establecido las siguientes:

1) Reconciliación de un sólo penitente, que permite un encuentro más sosegado y personalizado entre penitente y confesor, la Palabra de Dios más adaptada a cada uno y el diálogo más íntimo y abierto, a la vez que confiado, clarificador y estimulante.

2) Reconciliación de varios penitentes, con confesión y absolución individual, que armoniza el elemento comunitario con el personal de la penitencia, asegurando siempre el contacto directo con el sacerdote. Juntos, penitentes examinan su vida a la luz de la palabra de Dios y, unidos, se ayudan con la oración de unos para otros. Después de haber recibido la absolución individualmente, todos a la vez agradecen a Dios su perdón.

3) Reconciliación de muchos penitentes con confesión y absolución general. En nuestras Iglesias diocesanas, aquí y ahora, no se dan las circunstancias para que se pueda aplicar la confesión y absolución general.

Catequesis de la reconciliación

La catequesis sobre este sacramento comprende múltiples y variados aspectos. Las exigencias radiales que el cristiano tiene planteadas por el propio Bautismo, redescubiertas y asumidas en los catecumenados posteriores, llevan a os cristianos adultos hacia una adhesión interior a Jesucristo como revelación de Dios, a una experiencia personal y comunitaria de la fe y a un proceso de conversión nueva, a una vida coherente con la propia fe.

Hay que promover y ofrecer a jóvenes y adultos un proyecto de formación en las exigencias de la ética y la conciencia oral, así como el verdadero sentido del pecado y sus implicaciones en los distintos ambientes: familia, Iglesia, sociedad.., sin olvidarse de resaltar el aspecto festivo y la alegría del sacramento, como en la parábola del hijo pródigo.

No puede faltar en este proceso catequético una apertura de la mente y del corazón de los fieles hacia nuestro destino último después de la muerte, donde seremos acogidos con amor en la gloria del Padre, mas con el peligro, también, si nos mantenemos infieles a su gracia, de perdernos para siempre.

La Eucaristía y la Penitencia

La Eucaristía, 'fuego y culmen" de la vida de la Iglesia, de la comunidad eclesial y punto de referencia de todos los sacramentos, exige conversión previa de aquellos que participan en ella. La Iglesia, en aplicación del precepto apostólico de la primera carta a los Corintios (1Cor 11, 28), separa de la plena participación eucarística a quienes han caído en pecado grave hasta que vuelvan a la comunión por la penitencia y la absolución sacramental.

La Iglesia señala al mismo tiempo que la perfecta contrición justifica la absolución sacramental. Por esto, cuando los cristianos en pecado grave tienen urgencia de comulgar y no tienen oportunidad de confesarse previamente, pueden acercarse a la comunión previo el acto de contrición perfecta y con la obligación de confesar los pecados graves en la próxima confesión; pero no es suficiente el arrepentimiento de los pecados cuado se desprecia el sacramento de la penitencia.

Noticiario diocesano

La Archidiócesis de Mérida-Badajoz cuenta
con cerca de 200 hermandades y cofradías

Este domingo se celebra en Mérida
el VI Encuentro de estas asociaciones

La diócesis de Mérida-Badajoz cuenta en la actualidad con 120 cofradías y hermandades que tienen aprobados sus estatutos. Junto a ellas encontramos medio centenar más que tratan de poner al día esos estatutos y otras muchas que aún no están censadas, de hecho, desde la Vicaría de Culto y Espiritualidad, se han enviado unos formularios para que todas las hermandades, tengan o no actualizados sus estatutos, puedan censarse y así poder tener una idea mucho más aproximada del número exacto.

Estas cifras llevan a pensar que las hermandades y cofradías constituyen el movimiento asociativo más importante. Debemos pensar que cualquier cofradía de la patrona de un pueblo reúne en torno a sí a prácticamente la totalidad del pueblo.

Papel de las cofradías

La Iglesia es consciente de la importancia de este tipo de asociaciones en términos cuantitativos, por eso va más allá y busca también que no se mida sólo en función de la cantidad de miembros sino también en función de la calidad, de la exigencia personal y comunitaria como parte de la Iglesia.

Según el vicario de Culto y Espiritualidad, don Antonio Muñoz Aldana, el papel de las hermandades se centra principalmente en el culto público a las imágenes y una vivencia de la caridad. Toda cofradía debe organizar actos que lleven a la formación, actos que lleven a vivir la espiritualidad cristiana y acciones que faciliten la vivencia de la caridad.

El Secretario del Consejo Asesor de Hermandades y Cofradías de Badajoz, don José Romero, destaca que "dentro de las cofradías hay de todo, personas con una identificación más próxima al espíritu cristiano que otras, pero de una forma especial la persona que se inscribe tiene un deseo expreso de hacer el bien".

Cofradías y parroquias

Los miembros de las cofradías deben estar insertos en la vida parroquial, que participen en el Consejo de Pastoral Parroquial y que estén, incluso, metidos en catequesis o en Cáritas, que sean miembros vivos de la Iglesia y no espectadores pasivos que entren en acción sólo en Semana Santa.

Desde que empezó a funcionar el Consejo Asesor, surgieron unos encuentros con las juntas directivas de las hermandades en los que se aspiró a poner en marcha un plan de formación. En el primer encuentro se propuso un cuadernillo de formación, en el segundo se lanzó el segundo y en el tercero, una tercera parte.

Estos cuadernillos constituyen un plan de formación que se ha distribuido a todas las cofradías. Además existe un plan de renovación, que apunta fundamentalmente a lo ya dicho sobre el plan de formación básico y la actualización de los estatutos de las cofradías. Para Muñoz Aldana esto es fundamental pues "en la medida que somos más conscientes de nuestra identidad estamos más capacitados para dar un testimonio auténtico y ser más corresponsable en la vida de la Iglesia". Pese a todo desde la Vicaría de Evangelización se piensa que todavía se está lejos de lo que se debería llegar a ser.

Encuentro de Juntas de Gobierno

Este domingo se desarrolla en Mérida el VI Encuentro Diocesano de Juntas de Gobierno de Hermandades y Cofradías, al que asisten unas trescientas personas. El objetivo es mantener vivo el espíritu de renovación de estas asociaciones, que sus miembros se conozcan y vean que no están solos.

Comenzará a las 10 con la acogida y oración, en el centro cultural de Mérida. A continuación se presentará una ponencia bajo el título " La caridad en la vida de las hermandades y cofradías", que estará a cargo del Vicario de Evangelización don Francisco Maya. La razón está en que la caridad es una de las propuestas para este año, dedicado a Dios Padre dentro de la preparación al Gran Jubileo del año 2000. Tras la ponencia se celebrará la Eucaristía en la Concatedral. Posteriormente tendrá lugar la comida y volverán, en la sobremesa los debates en torno a la ponencia presentada por la mañana.

Conferencias en la Escuela de Teología de Badajoz

La Escuela de Teología, con motivo de la celebración del año de la caridad, ha organizado un ciclo de conferencias bajo el título genérico de "La Iglesia y los pobres". Dará comienzo el próximo día 1 de marzo con una ponencia sobre "Dios Padre, fundamento de la caridad cristiana", a cargo de don Pedro Jaramillo, Vicario General de la Diócesis de Ciudad Real. El día 4 la ponencia, "La pobreza en Extremadura" correrá a cargo del sociólogo de Cáritas Española don Victor Rene. Continúa el ciclo el día 11 con otro ponencia titulada "Lectura creyente de la realidad extremeña", que correrá a cargo de don Rafael Prieto, Delegado Episcopal de Cáritas en la Diócesis de Plasencia. Por último, el día 15 de marzo el Vicario Episcopal de Evangelización de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, don Francisco Maya, hablará de "La Iglesia en Extremadura ante la pobreza". Las conferencias darán comienzo a las 8 de la tarde.

Retiro para sacerdotes

La delegación del clero, como viene siendo tradicional por estas fechas, ha organizado dos tandas de retiros para esta cuaresma, dirigidas por los vicarios de la diócesis.

La primera de ellas se desarrollaba en el día de ayer, parte en Villagonzalo dirigidos por el Vicario General don Amadeo Rodríguez y parte en Zafra, en la parroquia de san Miguel, dirigidos por don Francisco Maya.

La segunda tanda tendrá lugar el próximo sábado , también repartidos en dos sedes. Una será el Seminario Metropolitano, dirigidos por don José Antonio Salguero y otra en Castuera, a cargo de don Antonio Muñoz aldana.

Los cuatro retiros comienzan a la misma hora, a las diez de la mañana, y constan básicamente de una meditación seguida, tras el descanso, de una celebración comunitaria de la penitencia.

Entregado el Plan director de catedrales de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

A partir de él se diseñarán posibles intervenciones

La directora general de Patrimonio, doña Aurora Ruiz Mateos entregaba el pasado lunes al arzobispo don Antonio Montero, el Plan Director de la catedral de Badajoz y la Concatedral de Mérida. Este Plan, que se entregaba en el Arzobispado, no implica plazos de actuación ni intervenciones concretas, simplemente traza una línea general de acción al que deberán acoplarse trabajos posteriores, según las necesidades de cada catedral.

El arzobispo valoró positivamente las actuaciones que se han acometido en los últimos cinco años en el campo de la restauración, si bien afirmaba que se trata de un proceso en el que hay que seguir profundizando.

Por su parte, la directora general de Patrimonio, se comprometió a que la Junta aporte fondos procedentes de sus presupuestos para este fin, independientemente de los que lleguen del Plan Nacional de Catedrales.

Respecto a la catedral de Badajoz, el director del Secretariado de Patrimonio de la diócesis, don Francisco Tejada, afirmaba que su estado es análogo al resto de las catedrales españolas.

El principal problema con el que se encuentra la Concatedral de Mérida, según don Manuel Grillo, Arcipreste, es la falta de espacios, por lo que se estudiará una solución.

Cáritas cree que algunos políticos opinaron sobre el estudio de la pobreza sin conocerlo

Aclara que los parámetros utilizados
son los definidos por la Unión Europea

Cáritas ha salido al paso de las declaraciones de algunos responsables políticos a raíz de la publicación del estudio sobre la pobreza en Extremadura. En un comunicado de prensa señala que este estudio responde a uno de los criterios básicos de en la acción social de la institución: profundizar en el análisis de la realidad social, transmitirlo y compartirlo con la sociedad, la Iglesia y las instituciones públicas para lograr una transformación de esa sociedad.

Cáritas quiere responder a las causas generadoras de pobreza y no quedarse sólo en una acción asistencialista, por lo que no importa tanto el número de "pobres", que aparecen en el informe como el ofrecer soluciones a un problema real.

En el comunicado se subraya que el informe no está realizado por ella, sino por un prestigioso equipo de investigación social (EDIS) con la metodología más avanzada y con una amplia experiencia.

La institución caritativa de la Iglesia asume la dificultad de definir y delimitar el concepto de pobreza, por lo que utiliza como umbral de pobreza el definido por la Unión Europea, que sirve de referencia a las distintas administraciones a la hora de solicitar ayudas a los fondos estructurales europeos.

Consideraciones técnicas

La nota aporta algunas consideraciones de carácter técnico. En uno de sus puntos afirma que el umbral de la pobreza individual marcado para toda Europa (50% por debajo de la renta media neta disponible), es diferente del umbral familiar y no se obtiene multiplicando exclusivamente por el número de miembros lo que correspondería a una sola persona, sino aplicando unos coeficientes correctores que deslegitiman algunas críticas aparecidas en varios medios de comunicación.

Sobre las conclusiones del estudio la nota de Cáritas señala que existen aún diferencias con otras regiones, que la gravedad global de la pobreza es menor, lo que hace posible su erradicación a medio plazo, la preponderancia de la pobreza urbana sobre la rural, la juvenalización y feminización de la pobreza, el crecimiento de las prestaciones sociales a los mayores, pero la escasez hacia los jóvenes, necesitados de inversiones de futuro, la importancia del paro como causa fundamental de precariedad y exclusión y la importante falta de formación laboral y cultural entre los más desfavorecidos, con alto índice de analfabetismo y absentismo escolar.

Termina la nota reconociendo el trabajo realizado por la administración regional, si bien señala también que no es suficiente.

 

Mirada a nuestro tiempo

Yo confieso

Siempre me pareció un debate estéril el que enfrentaba dos modos de estar presentes los cristianos laicos en el mundo: los llamados "de presencia" y "de mediación". El uno propiciaba una manifestación pública, y a veces un tanto altanera, de la condición de cristiano y el otro, un cierto disimulo de la misma, porque lo verdaderamente importante, se decía, es el testimonio callado en las instituciones seculares. Por uno y otro lado se exageraban las diferencias, lo que, en muchos casos, iba en detrimento del prestigio de la tarea de los militantes y de su condición de Iglesia en medio del mundo.

La confesión de la fe tiene que ser explícita y testimonial a la vez para que de verdad sea evangelizadora. El cristiano ha de saber decir "yo confieso" a Jesucristo, oportuna e inoportunamente, a quienes por inquietud, por simple curiosidad, por recelo o por rechazo quieran saber cuáles son los motivos profundos que mueven su vida. Y esta confesión ha de ir avalada por el compromiso activo en todas las situaciones e instituciones en las que se desenvuelva, trabajando siempre por mejorar las condiciones de las personas y del mundo, consientes de que están llevando allí la tarea humilde y constante de la Iglesia en favor de los valores del Reino.

En ningún caso se puede ocultar lo que se recibe para que brille delante de los hombres como luz del mundo; al contrario, siempre se ha de actuar con la conciencia de que lo que brilla desde la luz de Dios no puede ser nunca altanero y prepotente, sino servicio en favor de la verdad y de la vida, porque es reflejo de su amor y de su condescendencia divina.

Amadeo Rodríguez Magro
 

Página litúrgica

Celebramos el II Domingo de Cuaresma

Palabra de Dios

Libro del Génesis 12, 1-4a

En aquellos días , el Señor dijo a Abraham:

- Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.

Abraham marchó, como le había dicho el Señor.

Salmo 32, 4-5, 18-19, 20 y 22

R. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.

Los ojos del Señor
están puestos en sus fieles,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.

Nosotros aguardamos al Señor:
Él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti

Segunda carta de san Pablo a Timoteo 1, 8b-10

Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que Dios te dé. Él nos salvó y nos llamó a una vida santa no por nuestros méritos, sino porque antes de la creación, desde el tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado por medio del Evangelio, al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal.

Evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con Él. Pedro entonces tomó la palabra y dijo a Jesús:

- Señor, qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:

- Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y tocándolos les dijo:

- Levantaos, no temáis.

Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

- No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

1, lunes: Dn 9 4b-10; Lc 6, 36-38.
2, martes: Is 1, 10, 16-20; Mt 23, 1-12.
3, miércoles: Jr 18, 18-20; Mt 20, 17-28.
4, jueves: Jr 17, 5-10; Lc 16, 19-31.
5, viernes: Gn 37, 3-4, 12-13a, 17b-28; Mt 21, 33-43, 45-46.
6, sábado: Mq 7, 14-15, 18-20; Lc 15, 1-3, 11-32.
7, domingo: Ex 17, 3-7; Rm 5, 1-2, 5-8; Jn 4, 5-42.

 

Comentario litúrgico

El proyecto de Dios

Si el pasado domingo la Palabra nos situaba ante nuestra condición de criaturas de Dios que, por el pecado, no aceptábamos dejarnos estar entre sus manos. Las lecturas de hoy dan un paso más en el intento de hacer de la Cuaresma un tiempo fuerte de renovación en nuestra vida cristiana.

Efectivamente, como contraste al pecado del hombre, la Palabra en este domingo nos presenta el proyecto que Dios tiene sobre cada uno de nosotros.

La página programática del Génesis describe la vocación del patriarca Abrahán como inicio de la historia santa que Dios va a vivir con el pueblo de Israel y que continúa con la Iglesia. Por eso es de constante actualidad su lectura.

Tiene dos movimientos: la invitación de Dios, el "sal de tu tierra... hacia la tierra que te mostraré" que hoy nos llega como la invitación divina a abandonar el lastre de desgana y pecado que se va albergando en nuestro duro corazón; y la respuesta del santo patriarca, el "Abrahán marchó, como le había dicho el Señor", ejemplo permanente de prontitud y fidelidad para todo proceso de conversión.

San Pablo aporta la versión neotestamentaria del proyecto divino. Ya no se ofrece un trozo de tierra: "El nos salvó y nos llamó a una vida santa"; tampoco se deja la respuesta a la debilidad humana: "Desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos la gracia, por medio de Jesucristo... que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal".

Finalmente, el evangelio apura el tema del proyecto de Dios al presentarnos su meta Cristo glorioso y el medio para alcanzarla: "Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo".

Antonio Luis Martínez

Santoral

3 de marzo: Santa Cunegunda (+ 1033)

Era una mujer de gran belleza física y notables dotes intelectuales: toda una dama adornada por hermosas virtudes y actitudes nada comunes. Gran duquesa de Luxemburgo casó con el emperador San Enrique II, constituyendo el reinado de ambos un período de consolidación de la Iglesia y el Estado, rivalizando los esposos en la ayuda a los pobres y la dotación de las iglesias y catedrales.

Bien puede asegurarse que los dos santos se dedicaron con la "mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno", según reza el prefacio de las misas de cuaresma.

Las intromisiones cesaropapistas de los emperadores y reyes en la vida de la Iglesia, no están exentas de graves contradicciones, tantas como las de los papas en la vida civil.

Conviene recordar, sin embargo, que el papado acaba de ser restaurado por el Imperio, después del tristemente famoso 'Siglo de Hierro' de las guerras civiles de Roma.

Cunegunda y Enrique no tuvieron más pasión que vivir la grandeza de Dios y del prójimo: se les podrá achacar que gobernaron demasiado en la Iglesia o que fundaban los hospitales más por caridad que por justicia...Todo ello es verdad, hoy por hoy, pero hace mil años la vida era diferente, y un matrimonio imperial empeñado en el servicio a los desgraciados era una celestial bendición para la sociedad altomedieval.

Notará el lector que todavía no he dicho nada del nombre, pero acaso con repetir 'Cunegunda' no está dicho todo?

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

1, lunes: Simplicio, Albano, Rosendo, León Lucas.
2, martes: Poncio, Carlos Boni, Ángela de la Cruz.
3, miércoles: Marino, Asterio, Emeterio, Celedonio, Anselmo.
4, jueves: Casiano, Adriano, Humberto III, Cristóbal Bales.
5, viernes: Lucio, Eulogio, Focas, Hadriano.
6, sábado: Marciano, Victoriano, Olegario, Rosa, Inés.
7, domingo: Perpetua, Felicidad, Eusebio, Eugenio,Teresa Margarita.

 

Contraportada

Hijos de un dios menor exportando zapatillas

El Colegio Nuestra Señora de la Luz enseña
a 125 jóvenes deficientes a desenvolverse en la vida

No es una película ambientada en el entorno de niños sordos al estilo del famoso film. Hablamos de gente con discapacidad síquica que se forma en el colegio de la Nuestra Señora de la Luz, en Badajoz. Son en total 125, cuarenta de ellos internos y el resto mediopensionistas que intentan adquirir a base de esfuerzo lo que la naturaleza no les regaló. El aprendizaje es básico y fuera las cosas no se les ponen demasiado fáciles. Pese a todo aprenden y trabajan. Tanto es así que algunos han conseguido empleo en empresas y los de dentro fabrican 18 mil pares de babuchas al año que se venden en Canarias.

No se trata de una multinacional, ni de una gran empresa, ni pequeña, ni siquiera una empresa convencional. Un grupo de niños y niñas discapacitados síquicos (lo de niños es un decir) intentan integrarse en el mundo, que también es el suyo, a base de aprender y trabajar. El Colegio de la Luz comenzó esta labor a finales de los 60. Desde entonces se ha batallado mucho, incluso se planteó seriamente el cierre por falta de todo. Al final, la Providencia, verdadero referente de don Luis Zambrano, fundador del Hogar de Nazaret que dirige el colegio, hizo no sólo que saliera a flote, sino que la obra social de Caja Badajoz les construyera un edificio nuevo y les ayudase a levantar los presupuestos anuales.

Hasta los 19 años los niños reciben clases adaptadas a sus capacidades. A partir de esa edad entra en juego el centro ocupacional, que cuenta con tres talleres: marroquinería, lavandería y jardinería. La lavandería está aumentando progresivamente su actividad y los productos que se obtienen de los invernaderos se venden todos.

De Badajoz a Canarias

En cuanto a la marroquinería, los niños han aprendido a confeccionar babuchas con piel. Cortan la piel y la forran, le dan forma y posteriormente la empaquetan y la distribuyen. De este último paso se encarga una empresa canaria. Hasta allí llegan los 18 mil pares de babuchas que hacen cada año los "trabajadores" de los talleres ocupacionales. Los monitores afirman que buena parte de esta producción se va al extranjero pues se trata de un producto ideal para regalar y muchos turistas los adquieren. La confección de las babuchas hacen que éstas sean un calzado adaptable a suelos de parqué y menos válido para otro tipo de suelos.

La tarea no es fácil pues lo que para cualquiera de nosotros no tiene ningún misterio, para muchos de estos jóvenes es todo un mundo. Cortar bien la piel, no desperdiciar o desperdiciar lo menos posible...es un trabajo de mucho tiempo. Paralelamente reciben clases de apoyo unos días a la semana, de forma que el intento de inserción social a través del trabajo se complementa con el aprendizaje de cosas que son útiles para andar por la vida.

Entre los proyectos inmediatos nos encontramos con la creación de un centro especial de empleo, ya aprobado y pendiente de la construcción del edificio, en el que trabajarán los muchachos más adelantados del centro ocupacional a modo de empresa algo más al uso.

El objetivo, por tanto no se detiene en las babuchas, la lavandería o los invernaderos. Lo ideal es trazar un camino que los lleve directamente al mercado laboral en campo abierto. No se trata de una utopía, algunos lo han conseguido. Segunda, la directora del centro educativo y Santos, director técnico del mismo, cuentan, con la satisfacción del deber cumplido, que tres de los que fueron alumnos del colegio trabajan ya como personal contratado junto a las cuarenta personas que llevan a cabo este proyecto entre profesores, pedagogos, psicólogos, trabajadores sociales, administrativos.....además de ellos otros tres han conseguido un trabajo fuera, uno en el Ayuntamiento de Badajoz, dentro del área de jardinería y otros dos en una empresa de limpieza.

El centro cuenta también con un aula de día a la que pertenecen los más afectados. Allí se profundiza en aspectos como autonomía personal, sicomotricidad o higiene.

Actividades extraescolares

Además de la formación, los que van al colegio, y el trabajo, los ocupados en talleres, están en marcha diversas actividades extraescolares de carácter deportivo, costura etc. Para éstas y para el resto de actuaciones es muy útil la aportación que llevan a cabo los cerca de cincuenta voluntarios que se pasan semanalmente por el colegio.

El plan de actuación con estos muchachos da mucha importancia a las actividades que se realicen fuera, de forma que se familiaricen con el entorno, por ello son frecuentes los paseos y el aprendizaje básico como coger un autobús o comprar en una tienda. Muchos domingos salen a alguna parroquia para escuchar misa, incluso un grupo de 15 llevan tres años preparándose para recibir el sacramento de la confirmación.

Juan José Montes


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