Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://www.christusrex.org./www1/camino/camino.html

Número 426. 17 de febrero de 2002

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

 


Portada

La Cuaresma constituye una llamada a la conversión y a la acción

El Papa pide en su mensaje cuaresmal a dar gratis lo que recibimos gratis

El inicio de la Cuaresma anuncia la proximidad de la Semana Santa; de hecho se trata de los cuarenta días que preceden la celebración de los misterios de la fe cristiana: la pasión, muerte y resurrección del Señor y tiene como fin su preparación.

En su Mensaje para la Cuaresma 2002, el Papa Juan Pablo II lanza un enérgico llamamiento a los cristianos a dar gratuitamente lo que se recibió gratis de Dios durante este tiempo litúrgico de conversión. "Gratis lo recibisteis; dadlo gratis", es el lema del documento.

Muchos son los símbolos vinculados a la cuaresma. Además de la ceniza, que se impartía este miércoles, encontramos otros como el desierto o los cuarenta días. Todos apuntan a tres dimensiones básicas de la cuaresma como son la oración, el ayuno y la limosna, que tienen como fin, el acercamiento a Dios.

 

Colecta para ayudar a la Argentina, el día 24

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ha decidido realizar una colecta en todas las iglesias el día 24, con el fin de prestar ayuda a los argentinos que sufren la escasez de bienes de primera necesidad, como medicinas, alimentos no perecederos, vestido y calzado.

Cáritas Nacional, en coordinación con la argentina, ha empezado a enviar ayuda, a cuenta de las cantidades que se recogerán en la colecta.

Quienes deseen anticipar sus donativos, pueden hacerlo ingresándolos en la cuenta que tiene abierta Cáritas en bancos y cajas de ahorro.

 


Editorial

Diversiones sí, botellones así, no

Al fin, el Gobierno central toma cartas en el asunto anunciando una ley en favor de la juventud, que elevará hasta los 18 años la edad del consumo de alcohol y restringirá, bajo severas sanciones, su venta a los menores. El inminente proyecto legislativo viene a cerrar, al menos por ahora, un ciclo de degradación en adolescentes y jóvenes, que se cifra en la litrona y el botellón, con tres daños sociales de preocupante gravedad: la salud de los muchachos, tanto ellos y ellas; la perturbación del descanso nocturno del vecindario, y el peligro de accidente mortal para los conductores etílicos y sus acompañantes, la causa hoy mayoritaria de las muertes juveniles.

El consumo de alcohol entre los 14 y 18 años afecta a un 76% de los bebedores de esa edad, sin que casi la mitad de los mismos se aperciban del peligro que corren. Su concentración nocturna en determinados espacios urbanos de ciudades y pueblos provoca severas quejas, cuando no irritación manifiesta, entre los vecinos cuyo sueño se ve perturbado por la ruidosa concentración juvenil. Y no hablemos del lodazal maloliente y la basura residual, acumulada por envases de bebidas y otros detritus orgánicos.

La Junta de Extremadura tiene en marcha una magna consulta a los padres y educadores, a la búsqueda de sanas alternativas al botellón así entendido, que ha degenerado en una plaga social en toda regla que muchos jóvenes sanos lamentan también. Pero piden, y con razón, que la sociedad de los mayores les arbitre, contando con ellos, nuevos espacios de diversión a la que tienen perfecto derecho, teniendo en cuenta siempre la propia salud, física y moral, a la par que los derechos ajenos.

Todos, pues, de acuerdo en que no basta con prohibir, aunque el Legislador estatal, autonómico municipal, tiene la responsabilidad de garantizar con medidas eficaces y constitucionales el bien común de toda la ciudadanía.

 


Mensaje del Papa para la Cuaresma

Gratis lo recibisteis; dadlo gratis

1.- Nos disponemos a recorrer de nuevo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las solemnes celebraciones del misterio central de la fe, el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Nos preparamos para vivir el tiempo apropiado que la Iglesia ofrece a los creyentes para meditar sobre la obra de la salvación realizada por el Señor en la Cruz. El designio salvífico del Padre celeste se ha cumplido en la entrega libre y total del Hijo unigénito a los hombres. "Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente", dice Jesús (cf.Jn 10, 18), resaltando que Él sacrifica su propia vida, de manera voluntaria, por la salvación del mundo. Como confirmación de don tan grande de amor, el Redentor añade: "Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos" (Jn 15, 13).

La Cuaresma, que es una ocasión providencial de conversión, nos ayuda a contemplar este estupendo misterio de amor. Es como un retorno a las raíces de la fe, porque meditando sobre el don de gracia inconmensurable que es la Redención, nos damos cuenta de que todo ha sido dado por amorosa iniciativa divina. Precisamente para meditar sobre este aspecto del misterio salvífico, he elegido como tema del Mensaje cuaresmal de este año las palabras del Señor: Gratis lo recibisteis; dadlo gratis (Mt 10, 8).

2.- Dios nos ha dado libremente a su Hijo: ¿quién ha podido o puede merecer un privilegio semejante? San Pablo dice: Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios y son justificados por el don de su gracia (Rm 3, 23-24). Dios nos ha amado con infinita misericordia, sin detenerse ante la condición de grave ruptura ocasionada por el pecado en la persona humana. Se ha inclinado con benevolencia sobre nuestra enfermedad, haciendo de ella la ocasión para una nueva y más maravillosa efusión de su amor. La Iglesia no deja de proclamar este misterio de infinita bondad, exaltando la libre elección divina y su deseo no de condenar, sino de admitir de nuevo al hombre a la comunión consigo.

Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. Que estas palabras del Evangelio resuenen en el corazón de toda comunidad cristiana en la peregrinación penitencial hacia la Pascua. Que la Cuaresma, llamando la atención sobre el misterio de la muerte y resurrección de Dios, lleve a todo cristiano a asombrarse profundamente ante la grandeza de semejante don. ¡Sí! Gratis hemos recibido. ¿Acaso no está toda nuestra existencia marcada por la benevolencia de Dios? Es un don el florecer de la vida y su prodigioso desarrollo. Precisamente por ser un don, la existencia no puede ser considerada una posesión o una propiedad privada, por más que las posibilidades que hoy tenemos de mejorar la calidad de vida podrían hacernos pensar que el hombre es su "dueño". Efectivamente, las conquistas de la medicina y la biotecnología pueden en ocasiones inducir al hombre a creerse creador de sí mismo y a caer en la tentación de manipular el árbol de la vida (Gn 3, 24). Conviene recordar también a este propósito que no todo lo que es técnicamente posible es también moralmente lícito. Aunque resulte admirable el esfuerzo de la ciencia para asegurar una calidad de vida más conforme a la dignidad del hombre, eso nunca debe hacer olvidar que la vida humana es un don, y que sigue teniendo valor aún cuando esté sometida a sufrimientos o limitaciones. Es un don que hay que acoger siempre: recibido gratis y puesto gratuitamente al servicio de los demás.

3.- La Cuaresma, proponiendo de nuevo el ejemplo de Cristo que se inmola por nosotros en el Calvario, nos ayuda de manera especial a entender que la vida ha sido redimida en Él. Por medio del Espíritu Santo, Él renueva nuestra vida y nos hace partícipes de esa misma vida divina que nos introduce en la intimidad de Dios y nos hace experimentar su amor por nosotros. Se trata de un regalo sublime, que el cristiano no puede dejar de proclamar con alegría. San Juan escribe en su Evangelio: Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo (Jn 17, 3). Esta vida, que se nos ha comunicado con el Bautismo, hemos de alimentarla continuamente con una respuesta fiel, individual y comunitaria, mediante la oración, la celebración de los Sacramentos y el testimonio evangélico.

En efecto, habiendo recibido gratis la vida, debemos, por nuestra parte, darla a los hermanos de manera gratuita. Así lo pide Jesús a los discípulos, al enviarles como testigos suyos en el mundo: Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. Y el primer don que hemos de dar es el de una vida santa, que dé testimonio del amor gratuito de Dios. Que el itinerario cuaresmal sea para todos los creyentes una llamada constante a profundizar en esta peculiar vocación nuestra. Como creyentes, hemos de abrirnos a una existencia que se distinga por la gratuidad, entregándonos a nosotros mismos, sin reservas, a Dios y al próximo.

4.- ¿Qué tienes --advierte san Pablo-- que no lo hayas recibido? (1 Co 4, 7). Amar a los hermanos, dedicarse a ellos, es una exigencia que proviene de esta constatación. Cuanto mayor es la necesidad de los demás, más urgente es para el creyente la tarea de serviles. ¿Acaso no permite Dios que haya condiciones de necesidad para que, ayudando a los demás, aprendamos a liberarnos de nuestro egoísmo y a vivir el auténtico amor evangélico? Las palabras de Jesús son muy claras: Si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? (Mt 5, 46). El mundo valora las relaciones con los demás en función del interés y del provecho propio, dando lugar a una visión egocéntrica de la existencia, en la que demasiado a menudo no queda lugar para los pobres y los débiles. Por el contrario, toda persona, incluso la menos dotada, ha de ser acogida y amada por sí misma, más allá de sus cualidades y defectos. Más aún, cuanto mayor es la dificultad en que se encuentra, más ha de ser objeto de nuestro amor concreto. Éste es el amor del que la Iglesia da testimonio a través de innumerables instituciones, haciéndose cargo de enfermos, marginados, pobres y oprimidos. De este modo, los cristianos se convierten en apóstoles de esperanza y constructores de la civilización del amor.

Es muy significativo que Jesús pronuncie las palabras: Gratis lo recibisteis; dadlo gratis, precisamente antes de enviar a los apóstoles a difundir el Evangelio de la salvación, el primero y principal don que Él ha dado a la humanidad. Él quiere que su Reino, ya cercano (cf. Mt 10, 5ss), se propague mediante gestos de amor gratuito por parte de sus discípulos. Así hicieron los apóstoles en el comienzo del cristianismo, y quienes los encontraban, los reconocían como portadores de un mensaje más grande de ellos mismos. Como entonces, también hoy el bien realizado por los creyentes se convierte en un signo y, con frecuencia, en una invitación a creer. Incluso cuando el cristiano se hace cargo de las necesidades del prójimo, como en el caso del buen samaritano, nunca se trata de una ayuda meramente material. Es también anuncio del Reino, que comunica el pleno sentido de la vida, de la esperanza, del amor.

5.- Que sea éste el estilo con el que nos preparamos a vivir la Cuaresma: la generosidad efectiva hacia los hermanos más pobres. Abriéndoles el corazón, nos hacemos cada vez más conscientes de que nuestra entrega a los demás es una respuesta a los numerosos dones que Dios continúa haciéndonos. Gratis lo hemos recibido, ¡démoslo gratis! ¿Qué momento más oportuno que el tiempo de Cuaresma para dar este testimonio de gratuidad que tanto necesita el mundo? El mismo amor que Dios nos tiene lleva en sí mismo la llamada a darnos, por nuestra parte, gratuitamente a los otros. Doy las gracias a todos los que --laicos, religiosos, sacerdotes-- dan este testimonio de caridad en cada rincón del mundo. Que sea así para cada cristiano, en cualquier situación en que se encuentre.

Que María, la Virgen y Madre del buen Amor y de la Esperanza, sea guía y sustento en este itinerario cuaresmal. Aseguro a todos, con afecto, mis oraciones, a la vez que les imparto complacido, especialmente a los que trabajan cotidianamente en las múltiples fronteras de la caridad, una especial Bendición Apostólica.

+ Joannes Paulus II


Centrales

La Cuaresma y sus símbolos

El ayuno, la oración y la limosna constituyen tres dimensiones básicas de este tiempo

Este miércoles, Miércoles de Ceniza, daba comienzo la Cuaresma, cuarenta días que preceden a la Semana Santa y que sirven para su preparación.

Desde el siglo IV se manifiesta la tendencia a constituirla en tiempo de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia.

La penitencia, traducción latina de la palabra griega metanoia que en la Biblia significa la conversión (literalmente el cambio de espíritu), designa todo un conjunto de actos interiores y exteriores dirigidos a la reparación del pecado cometido, y el estado de cosas que resulta de ello para el pecador.

Cambio de vida, se dice del acto del pecador que vuelve a Dios después de haber estado alejado de Él, o del incrédulo que alcanza la fe.

La penitencia tiene tres manifestaciones fundamentales: el ayuno, la oración y la limosna, que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás.

La liturgia de la Iglesia señala el rito de la imposición de la ceniza para comenzar la Cuaresma. La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de Ramos del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. La fórmula de bendición hace relación a la condición pecadora de quienes la recibirán.

El simbolismo de la ceniza es el siguiente: condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte; situación pecadora del hombre; oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda; resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo.

Símbolos de la Cuaresma

Muchos son los símbolos vinculados a la cuaresma. Además de la ceniza, encontramos otros como el desierto, los cuarenta días o el ayuno.

La costumbre actual de que todos los fieles reciban en su frente o en su cabeza el signo de la ceniza al comienzo de la Cuaresma no es muy antiguo.

En los primeros siglos se expresó con este gesto el camino cuaresmal de los "penitentes", o sea, del grupo de pecadores que querían recibir la reconciliación al final de la Cuaresma, el Jueves Santo, a las puertas de la Pascua. Vestidos con hábito penitencial y con la ceniza que ellos mismos se imponían en la cabeza, se presentaban ante la comunidad y expresaban así su conversión.

En el siglo XI, desaparecida ya la institución de los penitentes como grupo, se vio que el gesto de la ceniza era bueno para todos, y así, al comienzo de este período litúrgico, este rito se empezó a realizar para todos los cristianos, de modo que toda la comunidad se reconocía pecadora, dispuesta a emprender el camino de la conversión cuaresmal.

En la última reforma litúrgica se ha reorganizado el rito de la imposición de la ceniza de un modo más expresivo y pedagógico. Ya no se realiza al principio de la celebración o independientemente de ella, sino después de las lecturas bíblicas y de la homilía. Así la Palabra de Dios, que nos invita ese día a la conversión, es la que da contenido y sentido al gesto.

El desierto

Otro de los símbolos cuaresmales es el desierto. Geográficamente hablando, es un lugar despoblado, árido, solo, inhabitado, caracterizado por la escasez de vegetación y la falta de agua.

Es el lugar donde transcurre el ayuno, considerado como desasimiento y soledad exterior e interior, para llevar, al que en él se interna, a la unión con Dios.

Los textos bíblicos en que se fundamenta esta afirmación son los cuarenta días de Moisés sin comer ni beber en la montaña del Sinaí para recibir la Ley (Ex 24, 12-18; 34) y los cuarenta días de Elías (1 Re 19,3-8).

Para la Biblia, el desierto es, además, una época de oración intensa. Es el lugar del sufrimiento purificador y de la reflexión.

El ayuno y la abstinencia

Junto con el desierto y la oración, el ayuno parece ser una de las mediaciones privilegiadas de todo tiempo penitencial, de revisión de vida y de búsqueda sincera de Dios.

Con el paso del tiempo, el ayuno como abstención de comida ha cedido lugar al ayuno como símbolo y expresión de una renuncia a todo aquello que nos impide realizar en nosotros el proyecto de Dios, invitándonos a transformarlo en un gesto de solidaridad efectiva con los que pasan hambre (es decir, ayunan forzosamente), trabajando por la eliminación de toda injusticia en la vida personal y social, y por la liberación de toda opresión, explotación y corrupción. Por eso el ayuno tiene que ir unido a la limosna, al gesto caritativo, que es también una acción preferencial de la Cuaresma, según la tradición cristiana.

Al ayuno se une en Cuaresma la abstinencia. Se llama así a privarse de comer carne (roja o blanca y sus derivados). La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años.(cfr. CIC, c. 1252).

Los cuarenta días

La organización cuaresmal es un tiempo simbólico que hecha sus raíces en el Antiguo y en el Nuevo Testamento. Los cuarenta días de Moisés y de Elías o los cuarenta años del Pueblo elegido en el desierto no son referencias secundarias. La tradición judeo-cristiana ha visto en este número una determinada significación. Probablemente la idea más antigua sea la referencia a los años de desierto vistos como un tiempo asociado al castigo de Dios (cf. Nm 14,34; Gn 7,4. 12. 17; Ez 4,6; 29, 11-13).

En el Deuteronomio aparece una interpretación de los cuarenta años como el tiempo de la prueba a la que Dios somete al pueblo (Dt 2,7; 8,2-4). Son los días del crecimiento de la fe, según el Salmo 94, 10. Para los Hechos de los Apóstoles, el número cuarenta continúa siendo simbólico. Lucas divide la vida de Moisés en tres períodos de cuarenta años (Hch 7,23 y 7,30); hace referencia a los cuarenta años del reinado de Saúl (Hch 13,21); y a los cuarenta días de la Ascensión (Hch 1, 3).

Estos cuarenta días podrían, entonces, considerarse como ese "hoy" del que habla la Carta a los Hebreos al referirse al Sal 94, como ese "tiempo propicio" para escuchar la voz de Dios y no endurecer el corazón.

En efecto, la relación de los hombres con Dios necesita no sólo de un "espacio" adecuado (el desierto como lugar de silencio), sino también de un "tiempo" oportuno y concreto, "suficiente" para escuchar, a través de nuestra conciencia, su voz de Padre que corrige y consuela a la vez.

 

 

Presentado el plan pastoral 2002-2005 de la Conferencia Episcopal

Lleva por título "Una Iglesia esperanzada: ¡mar adentro!"

La Asamblea Plenaria de la CEE del pasado mes de noviembre debatió el proyecto del Plan Pastoral de la CEE para los próximos años, tras haber sido estudiado previamente por la Comisión Permanente en sus reuniones de junio y septiembre de 2001. La mencionada Asamblea Plenaria de noviembre aprobó dicho Plan Pastoral, encomendando, a su vez, a la Comisión Permanente la verificación de la inclusión de las últimas observaciones presentadas en el aula.

La Comisión Permanente ha realizado ahora dicho encargo y ha autorizado definitivamente la publicación del Plan Pastoral "Una Iglesia esperanzada: '¡mar adentro!'", que regirá durante el cuatrienio 2002-2005.

El anterior Plan Pastoral de la CEE llevaba por título "Proclamar el año de gracia del Señor" y sirvió para la preparación y celebración del Año Jubilar 2000.

"Una Iglesia esperanzada: '¡mar adentro!'" se extiende a lo largo de cerca de treinta páginas. Consta de una introducción, tres capítulos y una conclusión. Los títulos de los capítulos son "Mirada pastoral a nuestra situación", "Prioridades Pastorales" y "Acciones pastorales de la Conferencia Episcopal Española".

Dieciséis iniciativas

Este último capítulo del Plan pastoral de la CEE para los años 2002-2005 incluye dieciséis iniciativas, que afectan a la totalidad de Comisiones, Secretariados y Servicios de la CEE. Algunas de ellas consisten en la celebración de algunos Congresos nacionales, en concreto, de pastoral vocacional, apostolado seglar y misiones.

Otras acciones previstas son la elaboración de un directorio de pastoral familiar y de la vida, la organización de un encuentro de responsables de pastoral de la religiosidad popular, el estudio y reflexión sobre la identidad de la Escuela Católica en la situación actual, la celebración de una exposición de arte sacro bajo el título "2000 años de cristianismo en España" y algunas iniciativas en relación con sectores pastorales como las comunicaciones sociales, el patrimonio cultural, las migraciones, el ecumenismo y el diálogo interreligioso y sobre el problema del terrorismo y la aportación de la Iglesia a su solución.

 La vida consagrada encuentra muchas dificultades

Aunque el plan pastoral de la CEE afecta a todo el Pueblo de Dios, en él la vida religiosa en general y los religiosos y religiosas en particular adquieren en algunos aspectos una singular importancia y una dimensión especial.

Según el texto, uno de los temas que más afectan a la vida religiosa tiene que ver con la crisis de vocaciones y su disminución en los institutos de vida consagrada, con la consiguiente dificultad para llevar adelante las tareas apostólicas. Así, pese a reconocer que la vida consagrada, "es un signo y estímulo para las demás vocaciones y una fuente extraordinaria de fecundidad en el mundo", el plan pastoral afirma que "hoy, en un contexto cultural en gran medida ajeno a los valores religiosos, se encuentra con dificultades nuevas", que "se manifiestan, en particular, en la precariedad de vocaciones y en la difícil pervivencia de no pocas de sus obras". Por eso, "todo lo que se haga, tanto desde los propios Institutos como desde la responsabilidad de los Obispos, en orden a la clarificación y a la fidelidad en la vocación consagrada, redundará en bien de la Iglesia y de la sociedad".

Por el contrario, en el documento se lee que los nuevos movimientos, asociaciones y comunidades eclesiales, "que en España cobran un relieve singular, están siendo instrumentos de nueva evangelización y generan vocaciones al ministerio sacerdotal, a la vida consagrada y al servicio misionero".

La disminución de vocaciones está afectando también de manera ostensible a la misión "ad gentes". La pastoral vocacional, inserta en toda la pastoral, se nos reclama como opción prioritaria, si queremos dar respuesta a las exigencias de la nueva evangelización y al desarrollo y atención de la vocación laical. Por tanto, "es necesario y urgente organizar una pastoral vocacional amplia y capilar, que llegue a las parroquias, a los centros educativos y a las familias".

 


Información diocesana

Más de un centenar de sacerdotes, en la jornada de formación del Clero

El profesor Martín Velasco, director del Instituto de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca, fue el ponente del temario "Los caminos de la evangelizasción"

Don Juan de Dios Martín Velasco, director del Instituto de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca y destacado autor de trabajos muy sólidos de pensamiento teológico y de espiritualidad, fue el ponente de la jornada celebrada el pasado lunes, día 11, en la Casa de Oración de Gévora, en la que participaron más de cien sacerdotes diocesanos.

Esta jornada forma parte del plan de formación permanente del clero organizado por la delegación diocesana y que, tradicionalmente en el mes de febrero, celebra dos sesiones, una en Villagonzalo y otra en Gévora. En esta ocasión fue preciso unir ambas en una a requerimiento del ponente, para el mejor desarrollo del temario. El tema desarrollado fue 'Los caminos de la evangelización al comienzo del tercer milenio' y, en él, el profesor Martín Velasco habló sobre el mundo de hoy, la experiencia de Dios y la pastoral de la increencia.

Al comienzo hizo una descripción de la situación religiosa en los países occidentales de tradición cristiana y, tras analizar la variedad de situaciones y complejidad de las mismas, se refirió a las respuestas de los creyentes ante esa situación y planteó los nuevos caminos de la Evangelización.

Al término de cada exposición se entabló un rico diálogo con el ponente.

Acto inaugural

Esta jornada fue inaugurada por el arzobispo don Antonio Montero, quien, tras el rezo de 'tercia', hizo la presentación del ponente, teólogo y pastor, y subrayó que el contenido de la reflexión en estas jornadas hace referencia a los temarios en los que está trabajando la Asamblea Diocesana.

Los sacerdotes participantes quedaron todos muy satisfechos, como se puso de manifiesto a lo largo de los animados coloquios que siguieron a la exposición de cada uno de los temas por el ponente.

 

La parroquia de La Coronada estrena retablo mayor y Casa de la Iglesia

El párroco, don Juan Santana, fue nombrado Hijo Adoptivo de la localidad

La comunidad parroquial de La Coronada se vestía de fiesta el pasado domingo para celebrar diversos acontecimientos. A las doce de la mañana se inauguraba, con una eucaristía presidida por el Arzobispo y concelebrada por quince sacerdotes, el nuevo retablo parroquial.

Previamente el alcalde, en nombre de la corporación municipal, hacía entrega al párroco, don Juan Santana García Pizarroso, del diploma en el que se le nombraba Hijo Adoptivo de la localidad por su entrega a todos. El acuerdo se había adoptado sin ningún voto en contra de la corporación el pasado día 27 de diciembre.Las celebraciones continuaron tras la misa, con la inauguración de la nueva Casa de la Iglesia.

La parroquia de San Bartolomé de La Coronada carecía de retablo. El nuevo, de catorce metros de alto por siete de ancho, ha sido esculpido en Polán (Toledo) por los hermanos Miguel y José Luis García Muro. En él aparecen el titular de la parroquia, San Bartolomé, que está siendo esculpido por el religioso franciscano fray Javier de Córdoba en Guadalupe, y Cristo Crucificado, además de cuatro cuadros pintados y donados por una vecina del pueblo, doña Maruja Guisado, en los que puede verse la Anunciación, el Nacimiento, la Resurrección y la venida del Espíritu Santo.

El retablo está siendo sufragado con las aportaciones de los fieles y las actividades organizadas desde la parroquia.

Junto al retablo mayor se han inaugurado también el altar y dos capillas laterales dedicadas al Corazón de Jesús y la Inmaculada Concepción, cuatro peanas y una imagen de san Judas Tadeo, haciendo todo juego con el retablo de estilo clásico.

Finalizada la Eucaristía, se procedía a la inauguración de la nueva Casa de la Iglesia, ubicada junto a la parroquia. La Casa cuenta con seis salas de reuniones, además de patio y almacén con posibilidad de construir un salón de actos, en las que podrán realizarse todo tipo de actividades parroquiales como catequesis, reuniones, talleres etc.

 

El Arzobispo bendijo la nueva Casa de la Iglesia de Campanario

El Arzobispo, don Antonio Montero, bendecía el pasado día 10,a las siete de la tarde, la nueva Casa de la Iglesia de la Parroquia de la Asunción, de Campanario, ubicada en lo que era la antigua casa parroquial, construida hace 75 años.

El centro cuenta con dos plantas, en la primera de las cuales encontramos cinco salas, capilla, un salón y despacho y en la segunda un salón de actos.

La Casa, en la calle Los Benítez, 11, ya está siendo utilizada desde noviembre y sirve como lugar de referencia para las actividades pastorales de la parroquia.

Lo sacerdotes, los agentes de pastoral y toda la comunidad parroquial estuvieron presentes en la Eucaristía, presidida por el Arzobispo, y posterior ceremonia de bendición, en una jornada vivida en clima festivo.

 

Profesan nuevas religiosas en los dos conventos de clarisas de Badajoz

Tres lo hicieron en el monasterio de Santa Ana y una en el convento de las Descalzas

El pasado 2 de febrero, profesaban cuatro jóvenes en los dos conventos de clarisas de Badajoz, tres de ellas en el monasterio de Santa Ana y otra en el convento de las Descalzas.

En Santa Ana tenía lugar la profesión temporal de sor María Felicitas de la Santísima Trinidad García Quispe, peruana de 22 años, sor Clara Inés de la Trinidad Cárdenas Montenegro, colombiana de 28 años y sor Catalina de la Anunciación Echeverri Calle, colombiana de 26 años.

El acto estuvo presidido por el Arzobispo, don Antonio Montero Moreno, con quien concelebraron otros 19 sacerdotes más, entre los que se encontraban dos hermanos de sor María Felicitas, los padres Wilfredo, religioso de la Preciosísima Sangre, y Cirilo, redentorista, además del padre pasionista colombiano Joaquín Vargas.

Al mismo tiempo profesaba otra joven en el convento de las Descalzas. La nueva religiosa clarisa es sor María del Carmen Gallardo Talero, profesora de profesión y de 27 años de edad, natural de Arroyo de San Serván.

En este caso presidió la ceremonia el padre franciscano, Manuel Tahoces, asistente de religiosas, y concelebraron otros doce sacerdotes más.

Ambas ceremonias daban comienzo a las doce de la mañana y contaban con la asistencia de numerosos fieles de la ciudad y de fuera de ella.

Teniendo como marco de referencia el día de la Presentación de jesús en el Templo y la conmemoración del Día de la Vida Consagrada, D. Antonio en su homilía sintetizó estos dos aspectos asociándolos y vinculándolos con la entrega que estas jóvenes realizaban. Destacó la importancia del compromiso evangélico a través de los votos, a los cuales no quiso definir como simples 'consejos' sino como decisiones responsables y estables. Igualmente acentuó la importancia del paso que las jóvenes iban a realizar y la necesidad de llevarlo a cabo con responsabilidad a fin de que esta decisión fuera firme y constante toda la vida y no pudiera darse en ellas el peligro de la acomodación, la pereza, la mediocridad o la vida rutinaria.

Las novicias, con vivísima emoción, formularon su profesión, comprometiéndose a vivir pobres, castas y obedientes.

 

La Iglesia evangélica organiza una exposición bíblica en Badajoz

Contó con la participación de católicos y protestantes

La Diputación de Badajoz ha acogido, entre el 4 y el 9 de este mes una exposición organizada por el Consejo Evangélico de Extremadura, con motivo del IV centenario de la publicación de la Biblia de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, dos frailes jerónimos extremeños, de Montemolín y Fregenal de la Sierra. Estos religiosos fueron condiscípulos de Arias Montano en la Universidad de Sevilla y tuvieron que huir de España acusados y condenados por la Inquisición por luteranos.

La exposición bíblica se ha visto complementada con documentales, debates, conciertos y conferencias en los que han tomado parte protestantes y católicos.

Entre las conferencias y mesas redondas han destacado temas como "La Biblia católica y la Biblia protestante ¿discrepan entre sí?" en la que intervinieron el sacerdote don Abdón García Moreno y don Ricardo Moraleja, o "Cómo leer la Biblia con provecho"

La semana ha servido también para presentar el Evangelio de san Juan en Castúo, una traducción realizada por don Antonio Pérez Muñoz.

A la inauguración asistía el arzobispo, don Antonio Montero, junto con el presidente del Consejo Evangélico de Extremadura, don Pedro Pico y el académico don Antonio Viudas, entre otros.

 

Las Escuelas de Formación de Agentes de Pastoral se actualizan

Tres de ellas imparten la especialización

Tres escuelas de Formación de Agentes de nuestra Diócesis (Nuestra Señora de Bótoa de Badajoz; Santa María del Mercado de Alburquerque y Zafra) están terminando el nuevo ciclo de formación en la Parroquia de San Fernando de Badajoz, a lo largo de ocho sábados, para completar el tercer curso de formación de agentes.

Los dos primeros se orientan a la enseñanza de las diferentes asignaturas, mientras que el tercer curso está enfocado en primer lugar a la realización de un trabajo de síntesis teológica, y en segundo lugar a la realización de especialidades.

Encomendadas a los Secretariados diocesanos, se trata de que cada alumno aprenda a planificar y poner en práctica aquello que ha asimilado a lo largo de los dos cursos previos. Las especialidades que se vienen ofreciendo son: Pastoral Familiar, Catequesis, Cáritas, Liturgia y Jóvenes. Una vez se concluya la especialidad, cada alumno se inserta en la Comunidad que lo envió y se pone a su disposición para ejercer alguna responsabilidad pastoral.

En esta ocasión se reúnen unas sesenta personas que, distribuidas en grupos, conviven, comparten y aprenden juntos. Nuestra Señora de Bótoa, perteneciente al arciprestazgo de San Fernando de Badajoz, presenta 17 alumnos; Santa María del Mercado presenta 27 y Zafra 12.

Si atendemos a la diferente demanda de cada una de las especialidades, resulta que la más demandada suele ser Catequesis, después Cáritas, Jóvenes, Liturgia y Familia respectivamente.

 


Al paso de Dios

El último examen

Lo enseñó Jesús y lo recordó después un fiel discípulo suyo, San Juan de la Cruz: que "al atardecer de la vida nos examinarán del amor". Según parece, lo que va a contar como mérito, cuando nos presentemos ante el Padre, es el amor que hayamos puesto en todo lo que vivimos a lo largo de los días que nos toque estar entre los mortales. Pero el amor no es un concepto abstracto ni un vacío sentimiento, es concreto y real. El amor no es auténtico si no implica a toda la persona y si no se traslada a otras personas.

El amor ante todo es Dios mismo (en su relación amorosa en la Trinidad); y desde Dios pasa a los seres humanos, que sólo en la medida que se descubren amados conocen el verdadero amor. Y ese amor regalado gratuitamente que sentimos en nosotros es la medida de nuestros amores. Nuestro amor será más fino, más auténtico, de más solera, cuanto más sea reflejo de ese misterio que llevamos dentro. En definitiva, nuestro amores serán más fieles, más constantes, más universales y, sobre todo, más puros, cuanto mayor sea la profundidad de nuestra relación con la fuente del amor; una relación que hemos de cuidar y cultivar para que esté siempre activo "el tirón" de eso que llevamos dentro.

Pero la calidad del amor no está sólo en el origen, también está en su destino: en los sentimientos que experimentamos hacia los otros, en las actitudes con las que nos damos a ellos y en los gestos que los demás experimentan de nosotros. Y todo esto parece que le da un plus de calidad el nivel de misericordia que pongamos en todo lo que hagamos.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)

 


Liturgia del domingo

Celebramos el I Domingo de Cuaresma

Palabra de Dios

 

Libro del Génesis 2, 7- 9; 3, 1-7

El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida y el hombre se convirtió en ser vivo. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y del mal. La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín? La mujer respondió a la serpiente: Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte". La serpiente replicó a la mujer: No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y del mal.

La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.

Salmo 50, 3-4, 5-6a, 12-13, 14 y 17

R. Misericordia, Señor, hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa.
Lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Carta de san Pablo a los Romanos 5, 12-19

Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. (..) Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud. Y tampoco hay proporción entre la gracia que Dios concede y las consecuencias del pecado de uno: el proceso, a partir de un solo delito, acabó en sentencia condenatoria, mientras la gracia, a partir de una multitud de delitos, acaba en sentencia absolutoria. Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuánto más ahora, por un hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación.

En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida. (...)

Evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre. Y el tentador se le acercó y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras". Jesús le dijo: También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios".

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo: Todo esto te daré si te postras y me adoras. Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".

Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y lo servían.

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

18, lunes: Lv 19, 1-2.11-18; Mt 25, 31-46.
19, martes: Is 55, 10-11; Mt 6, 7-15.
20, miércoles: Jon 3, 1-10; Lc 11, 29-32.
21, jueves: Est 14, 1.3-5.12-14; Mt 7, 7-12.
22, viernes: 1P 5, 1-4; Mt 16, 13-19.
23, sábado: Dt 26, 16-19; Mt 5, 43-48.
24, domingo: Gn 12, 1-4a; 2Tim 1, 8b-10; Mt 17, 1-9.

 

Comentario litúrgico

Modeló al hombre de arcilla

Pronto se nos ha venido encima la Cuaresma. Espero que no nos haya cogido tan desprevenido como para enterarnos hoy, en este domingo. La verdad es que comenzó el pasado miércoles con el simbólico rito de la ceniza.

El citado rito puede resultar para algunos incluso de mal gusto porque nos hace recordar tanto los comienzos como el final de nuestro cuerpo mortal. Pero no se puede negar que quien recibe las cenizas con autenticidad se siente reconciliado con los aspectos negativos de su mundo interior e incluso con las flaquezas del prójimo.

Abundando en el mismo tema, la primera lectura nos presenta la creación del hombre diciendo que Dios "modeló al hombre de arcilla del suelo".

En realidad, se trata de una imagen entrañable, pues nos evoca a Dios metido en faena que, con sus mismas manos, trabaja el barro para conseguir el cuerpo del hombre. Pero, con todo, la Cuaresma nos propone como punto de arranque el reconocimiento de nuestros humildes orígenes e, incluso, de nuestra frágil condición. Esto no lo hace con ánimo de llevarnos a una falsa humildad o crearnos un complejo de inferioridad, sino todo lo contrario.

Por eso nos presenta la figura sin par del Señor en un momento de su vida en el que descubre que al hacerse hombre se ha arriesgado a la tentación, es decir, a tener que reconocer que hay en su ser parte de arcilla. Su victoria sobre la tentación nos abre las auténticas perspectivas cuaresmales: por encima de la arcilla, hemos de hacer nuestra la victoria de Cristo por la escucha de la Palabra, no dudando de Dios, sino dándole sólo a Él nuestro culto y adoración.

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

2 de marzo: san Simplicio (+ 483)

El imperio romano de occidente ha caído definitivamente. Se mantiene en pie sólo el de oriente y en Italia, como en el resto de Europa, los pueblos bárbaros toman el poder, a veces con reyes arrianos como Odoacro.

Los esfuerzos de este papa insigne se centran en el gobierno de su sede romana y el servicio de la unidad entre oriente y occidente. Si Europa necesita no resquebrajar su frágil unidad en torno a la sede de Pedro, los orientales buscan esa unidad en su emperador, más que en el obispo de Constantinopla. En resumen: occidente carece de autoridad central mientras que oriente la exagera en su emperador, concretamente, Zenón I, que en cuestiones religiosas se atreve a enmendar la plana al mismísimo Concilio de Calcedonia con el famoso edicto "Henotikón" (A. 483) que decretaba la unión con los monofisitas simplificando a Cristo hasta la destrucción del mismísimo cristianismo.

Con un pontificado como este ¿se puede hacer algo más que lamentarse? Por supuesto que sí: se puede y debe luchar contra todo mal y proveer todo bien, porque eso es pastorear. Simplicio organiza las parroquias de Roma, establece sus catequesis y sus cáritas y construye en el monte Celio la basílica de san Stefano Rotondo, reconstrucción ideal del templo de la Jerusalén celeste según el Apocalipsis...

Como puede verse, este pontífice no hace honor a su curioso nombre. Su biografía es todo menos simple. Cuando se ama mucho no queda lugar para la simpleza, ni siquiera llamándose Simplicio.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

18, lunes: Angilberto, Eladio, Francisco Régis.
19, martes: Barbato, Conrado de Piacenza, Álvaro de Córdoba.
20,miércoles: Eleuterio, Euquerio, León.
21, jueves: Pedro Damián, Eustacio, Germán.
22, viernes: Cátedra del apostol Pedro, Isabel de Francia.
23, sábado: Policarpo de Esmirna, Juan, Milburga.
24, domingo: Ediberto, Evencio, Modesto.

 


Contraportada

La de Évora,archidiócesis hermana de la de Mérida-Badajoz al otro lado de la frontera

Cien parroquias, 116 sacerdotes y 300 religiosos y religiosas para 300.000 habitantes

La Archidiócesis de Évora (Portugal), es la diócesis hermana, al otro lado de la frontera, de la archidiócesis de Mérida-Badajoz. Ambas se sitúan en una zona de similares características humanas y ambientales que las hacen enfrentarse no pocas veces a situaciones parecidas.

Algunos datos estadísticos

La diócesis de Évora tiene una extensión algo menor que la de Mérida-Badajoz, unos 13.500 km2 frente a los 17.600 de esta diócesis, pero su densidad de población es bastante menor con cerca de 300.000 habitantes por casi 700.000 en Mérida-Badajoz. El número de católicos ronda el 86%, atendidos por 116 sacerdotes, entre diocesanos y religiosos, y 10 diáconos permanentes. El número de parroquias ronda las 160 y hay casi 300 religiosos y religiosas, entre los que se encuentra la Cartuja Scala Coeli, en Évora.

Además de esto, la diócesis de Évora cuenta con 47 instituciones dedicadas a la enseñanza y 192 dedicadas a la caridad.

Entre los datos que más resaltan de Évora se encuentran los que hacen referencia al número de hombres practicantes que, en algún grupo de edad, se ha duplicado en 20 años.

Esta diócesis cuenta con una página web donde se puede complementar toda la información. La dirección es http://www.diocese-evora.pt.

El arzobispo, don Maurilio, ha analizado la situación de su diócesis. "La misión de la Iglesia ­escribe don Maurilio­, su misión esencial, en todos los tiempos y lugares, consiste en anunciar a Jesucristo, Redentor del hombre, y ser su instrumento en la construcción de un sociedad nueva, de hombres nuevos, asentada en los valores del Evangelio. Este principio se aplica, obviamente, a cada una de las iglesias particulares, o sea, de cada diócesis".

Implantada en el Alentejo y en el Rivatejo, "la Archidiócesis de Évora es, pues, ­añade el arzobispo­ una llamada a responder a las circunstancias de estas poblaciones, atendiendo a las peculiaridades del momento actual" y "si nuestro tiempo está marcado en todas partes por cambios acelerados, este hecho asume en nuestra región características especiales". Recuerda seguidamente que "hemos pasado -el proceso todavía no ha terminado- de una sociedad predominantemente rural, cerrada, pobre, económicamente atrasada, con enormes desigualdades sociales, a una sociedad en vías de apertura, una civilización urbana, proceso complejo agravado por los acontecimientos políticos de las últimas décadas y por una deficiente y vacilante política agraria".

Grandes factores del cambio

Don Maurilio de Gouveia señala como los grandes factores del cambio "fenómenos como la escolarización, con particular incidencia en la creación de estudios universitarios y superiores, o la llegada del régimen democrático, la emigración, la nueva red de carreteras, los nuevos medios de comunicación social y el incipiente turismo". Y añade: "El campo se queda desierto, hay una población cada vez más envejecida, aumenta el sector terciario de servicios mientras decrece vertiginosamente la mano de obra rural, y tarda en aparecer un sector industrial fuerte".

El arzobispo evorense pone también el acento en que, por otro lado, 'las injustas asimetrías entre el litoral y el interior, entre el norte y el sur, se mantienen casi sin grandes alteraciones por falta de un proyecto coherente de desarrollo global del país".

A continuación, don Maurilio pasa a analizar la situación de la Iglesia en ese contexto socio-económico, "en el que está llamada a vivir, a testimoniar y a actuar".

Y dice: "El pueblo en el que se inserta es un pueblo de acentuada religiosidad, en la que tiene especial relevancia la devoción mariana, un pueblo de antiguas raíces cristianas que se declara católico en su gran mayoría. Todavía la historia de los dos últimos siglos registró hechos que dañan gravemente la vida de la Iglesia y sus instituciones e hicieron disminuir la práctica religiosa. Las últimas décadas del siglo XX, a pesar de algunos obstáculos reconocidos, vieron alterar positivamente un poco la situación, de lo que es señal un ligero aumento de la práctica religiosa".

Para hacer frente a situaciones concretas que se viven en el interior y en el exterior de la Iglesia , la Archidiócesis de Évora ha privilegiado en los proyectos pastorales de los dos últimos años, dos líneas prioritarias: la revitalización de las parroquias y la promoción de actividades evangelizadoras. "Una comunidad evangelizada ­afirma don Maurilio de Gouveia­ es aquella cuyos miembros reciben una sólida educación en la fe, presente en la Palabra de Dios y en la enseñanza de la Iglesia, en la práctica sacramental y en el testimonio de amor y de servicio al prójimo, en especial a los más pobres" y "el dinamismo evangelizador, por su parte, se concretiza mediante medidas adecuadas, tales como las misiones, las visitas pastorales, la multiforme acción de los movimientos apostólicos de laicos".

"Todo esto ­añade el prelado de Évora- presupone lógicamente la formación de agentes de pastoral, comenzando por los presbíteros y diáconos, por los padres y por los laicos responsables de los variados servicios y ministerios eclesiales".

Contribución a la sociedad

Y concluye: "La Iglesia no puede cerrarse en sí misma. Tiene que ser fermento de la sociedad de la que forma parte. Tiene que contribuir a que la sociedad se libere de todas las formas de corrupción y se consoliden los valores de la participación, la justicia, la solidaridad, de la verdad y de la paz. Una contribución que pasa por dos vertientes complementarias: por la participación de los cristianos laicos, debidamente preparados, en las diferentes estructuras sociales, políticas, culturales, educativas y económicas; y además por la intervención de las instituciones católicas. En una palabra, la misión de la Iglesia continúa aquí y ahora, de testimonio e instrumento de amor de Cristo en el mundo".

Redacción

 



 

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