Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
Núm. 240 - Año V - 1 de febrero de 1998
Director: José María Gil


Portada

Juan Pablo II ha iniciado en Cuba otra "revolución"

Se trata de "un camino de paz, justicia y libertad verdaderas"

La comunidad católica mundial, especialmente la española, ha seguido con verdadero interés y simpatía, a través de los medios de comunicación, la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba durante los días 21 al 25 de enero. A ello ha contribuido, sin duda, la personalidad de sus más destacados protagonistas: Juan Pablo II y Fidel Castro.
Ha sido una visita principalmente pastoral, y así han querido destacarlo tanto el Santo Padre y los obispos cubanos como las autoridades civiles de la isla, pero no cabe duda de que este viaje tiene también repercusiones sociales de primer orden para pueblo y la Iglesia de aquella nación.
El Papa ha contribuido con su entrega sacrificada y sus palabras, de la que ofrecemos algunos textos en nuestra revista, a confirmar la fe de aquella Iglesia y a iniciar una nueva "revolución", la propiciada por Cristo y y su Evangelio.

Viernes 6 de febrero, Día del Ayuno Voluntario

El próximo viernes, día 6., será el Día del Ayuno Voluntario, previo a la Jornada contra el Hambre, que se celebrará el domingo 8.

Editorial

Vida privada y cargos públicos

No vamos a hurgar más en las peripecias eróticas atribuidas a Bill Clinton, presidente de los Estados Unidos, y a las consecuencias políticas que puede acarrearle el acoso en este orden a funcionarias públicas y, más aún, el perjurio propio y la recomendación del ajeno.
Nos apena, por supuesto, cualquier ensañamiento morboso por motivaciones oscuras, pero nos importan -¿cómo no?- las implicaciones éticas, tanto en lo privado como en lo público, que un affaire de esta naturaleza lleva siempre aparejadas, por su repercusión, mundial en este caso, sobre las conciencias y sobre las conductas de grandes sectores de la población.
Los hechos de origen que se debaten han transcurrido, caso de ser verdaderos, en ámbitos de privacidad de sus actores. Se encuadran en el círculo de la intimidad entre adultos que, aunque no excusa de responsabilidad moral ante la propia conciencia y, en última instancia ente Dios, no necesaria, ni siempre convenientemente, han de ser aireados, ni tener consecuencias penales, si no median daños materiales o morales de terceros. Es claro que las infidelidades matrimoniales, aunque sólo fuera en causas de separación, pueden llevar esas consecuencias.
Pero lo que aquí se ventila es otra cosa. ¿Es indiferente que la vida desordenada en el ámbito personal o familiar de una persona con responsabilidades públicas, traiga sin cuidado a sus votantes o a sus subordinados? Aceptemos como lógica la duda de que la infidelidad en lo privado siembre la desconfianza en lo publico. No es vano recordar tampoco que los cargos rectores conllevan deberes de ejemplaridad en todos los órdenes. Quede constancia también el respeto a la Constitución y al pueblo norteamericano, en su valoración ética del perjurio como causa de remoción de sus magistraturas más altas. Rezamos, con todo, para que esto acabe bien.

Carta del Arzobispo

La fe de nuestros padres

Me he preguntado muchas veces por qué soy cristiano y no musulmán o budista. Por qué yo, en lugar de profesar mis creencias cristianas, no formo parte del colectivo anónimo -hoy, ¡ay!, tan copioso- de los indiferentes, de los agnósticos, de los incrédulos, sin más. Tengo claro que no es por méritos propios; aunque es cierto también que, pudiendo sumarme yo, en un país de libertad religiosa, a las filas del alejamiento religioso, sigo optando por la vida creyente, como miembro vivo de la Iglesia, en cuya fe fui bautizado.
Eso, en la fe de la Iglesia. Aquí tenemos el hilo de la madeja para despejar al menos una parte del misterio, porque su totalidad pertenece a los designios soberanos de Dios. Lo mismo que la lámpara de casa, conectada con la red de la Hidroeléctrica, arriba en la montaña, nos trae la luz al cuarto de estar, yo conecto, a través de la Iglesia, con la fe de Abrahán, con los profetas de Israel, con la Palabra divina de Jesús, con la tradición de los Apóstoles. Pero hay que pulsar el interruptor, encajar la clavija, y dar paso libre a la fe de la Iglesia hasta nuestro ser y nuestra vida. Gracia y libertad, don de la fe, acogida de la Palabra. Fe personal injertada en la fe de la Iglesia.

Engendrar y educar

Un proceso así, que en ocasiones discurre por mecanismos complicados, encuentra, sin embargo, su cauce más natural en la transmisión y el cultivo de la fe en el seno de la propia familia. Desde los antiguos patriarcas de Israel hasta los matrimonios creyentes de ahora mismo, toda la tradición bíblica y cristiana nos muestra cómo los padres, unidos en pareja estable con la bendición de Dios, han asociado siempre a su función procreadora la responsabilidad de educar a su prole según los modelos culturales y religiosos de sus progenitores. La techumbre, el alimento y el vestido, el cariño y la donación de los padres a sus pequeños, discurrían siempre inseparables de la transmisión de creencias y de valores, tanto o más estimados por la pareja matrimonial como el desarrollo físico de sus retoños. Y, ¿cómo no iba a ser así, si esto último es lo que distingue a la pareja humana de las demás especies del mundo animal? Educar es engendrar también, sólo que en la dimensión más noble y más diferencial del ser humano.
Para el mundo judeo-cristiano, al que nos honramos en pertenecer, constituye un imperativo sagrado el famosísimo Semá del Deuteronomio:
"Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablar;as de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado."
¿Cómo no evocar aquí a las familias bíblicas de Jacob, de Tobías, de Job? Bástenos aquí la observación de que, entre los apóstoles de Jesús, se daban dos parejas de hermanos: Andrés y Simón, hijos de Juan; Santiago y Juan, hijos del Zebedeo. Y un recuerdo fugaz de los tres hermanos solteros de Betania: Lázaro, Marta y María. Cómo dudar de que la familia es el mejor caldo de cultivo, el ámbito más propicio, el invernadero protector para acoger los misterios más hondos y más bellos de la revelación bíblica: Dios Padre de todos, Jesús hijo suyo y hermano nuestro, el Espíritu dador de vida, María madre común, la Iglesia hogar de la humanidad. Dígase lo mismo de los sentimientos y actitudes que configuran el corazón creyente: la confianza en el Padre, la gratuidad de sus dones, el perdón recíproco, la apertura al pobre y al forastero.
Cambiemos de escenario. ¡Cuánto preocupa y desconcierta hoy el viento racheado del secularismo radical, de la ausencia clamorosa de Dios, que asolan al mundo de la cultura, el urbanismo babélico, la literatura dominante, los medios de comunicación. Y, ¿a qué ir más lejos?, las calles que atravesamos. ¿Dónde guarecerse? ¿Dónde proteger el cultivo de los plantones, con los que reforestar nuevamente ese desierto? Respuesta común: En la familia. Bueno, admitido. Pero déjenme preguntar más: ¿Y cómo anda la familia para encajar estos retos? Y si resulta que no puede con ellos, ¿cómo reflotarla para que los afronte con arrojo y esperanza?

Vientos que azotan a la familia

Para ser coherentes y realistas, reconozcamos de arranque que la familia está azotada y acosada por los mismos vientos que la sociedad, y padece, a su vez, carencias propias. La primera, la merma alarmante de la natalidad. Presenta, además, nuevos elementos, positivos de suyo, tales como el trabajo exterior de la mujer, su nivelación al marido en derechos y deberes y la colaboración recíproca en el peso de la casa. Pero eso, ¿quién lo duda? les resta tiempo y ganas para la educación sosegada de los hijos, y nada digamos para su iniciación y crecimiento en la fe, hecha de testimonio y de virtudes cristianas, y que no crece ni madura sin la oración en familia.
Para no apagar más luces, sino al contrario, apuntemos que las parejas matrimoniales de hoy son mucho más cultas que las de antaño, están menos apretadas por la pobreza, recibieron de su parroquia alguna formación prematrimonial y tienen abiertos los caminos a las asociaciones de espiritualidad conyugal y matrimonial, con ofertas de amistad y de compañerismo cristiano.

Iglesia doméstica

Se cuentan por millares y tienden a crecer los esposos que asumen su matrimonio como camino de santidad, comprometidos a fondo con la Iglesia y con el mundo en que viven, asumiendo con ánimo esforzado el desafío de la educación cristiana de los hijos. El Vaticano II considera a la familia como Iglesia doméstica. Como un ámbito, por lo tanto de la transmisión,cultivo, vivencia y anuncio de la fe. Cada familia comprometida y valerosa tiene un poder de irradiación enorme sobre otras indiferentes y apagadas. Quede claro, finalmente, que en la experiencia secular de la Iglesia, los santos, los grandes hombres y mujeres, los prelados insignes, los sacerdotes y religiosos admirables, han salido de las familias sólidamente cristianas. Esto va a ser cada día más verdad. ¿Porqué no entender entonces la unión matrimonial, la procreación amorosa, la educación familiar, como el gran laboratorio de los cristianos de primera, que nos reclama con apremio el tercer milenio del cristianismo?
+ Antonio Montero Moreno
"Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales

Viaje apostólico a Cuba

Juan Pablo II en la Misa de las familias, en Santa Clara: "El Estado no tiene el derecho de sustituir a los padres"

"¡Cuba: cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón!". Juan Pablo II llegó a Santa Clara, la ciudad en la que se encuentran los restos del "Che" Guevara, para celebrar el día 22 de enero la misa dedicada a las familias. La primera de las grandes celebraciones que ha tenido en Cuba. En ella denunció la situación en la que se encuentra la familia cubana y aseguró que el futuro de este país se encuentra precisamente en esta "célula fundamental de la sociedad".
El Santo Padre analizó detenidamente el paradigma social promovido durante cuarenta años por el castrismo: "La maternidad se presenta a veces como un retroceso o una limitación de la libertad de la mujer, distorsionando así su verdadera naturaleza y su dignidad. Los hijos son presentados no como lo que son -un gran don de Dios-, sino como algo contra lo que hay que defenderse".
A los problemas ideológicos, hay que añadir la difícil situación social que atraviesa Cuba: "Las carencias materiales -como cuando los salarios no son suficientes o tienen un poder adquisitivo muy limitado-, las insatisfacciones por razones ideológicas, la atracción de la sociedad de consumo". Esta atmósfera ha provocado "la separación forzosa de las familias dentro del país y la emigración que ha desgarrado familias enteras y ha sembrado dolor en una parte considerable de la población", constató.
Las consecuencias son evidentes: "la proliferación de la promiscuidad, el empobrecimiento ético, la vulgaridad, las relaciones prematrimoniales a temprana edad y el recurso fácil al aborto". El drama consiste en que "todo esto deja huellas profundas y negativas en la juventud, que está llamada a encarnar los valores morales auténticos para la consolidación de una sociedad mejor".
Para poderse construir un futuro, Cuba necesita "recuperar los valores religiosos en el ámbito familiar y social, fomentando la práctica de las virtudes que conformaron los orígenes de la nación cubana".
Para el Papa "el servicio a la vida no se agota en la concepción, sino que se prolonga en la educación de las nuevas generaciones". Se trata de "un deber y un derecho insustituible e inalienable" de los padres. "Es verdad que en el ámbito de la educación a la autoridad pública le competen derechos y deberes, ya que tiene que servir al bien común -aclaró-; sin embargo, esto no le da derecho a sustituir a los padres. Por tanto, los padres, sin esperar que otros les reemplacen en lo que es su responsabilidad, deben poder escoger para sus hijos el estilo pedagógico, los contenidos éticos y cívicos y la inspiración religiosa en los que desean formarlos integralmente".

23 de enero: Camagüey

A los jóvenes: Cristo es la única respuesta a "esquemas culturales vacíos"

Juan Pablo II era consciente de vivir uno de los momentos más trascendentales de su visita a Cuba en el encuentro que tuvo con los jóvenes -"esperanza de la Iglesia y de la patria"- en la ciudad de CamagŸey el día 23. Cuba es un país eminentemente joven: el 40 por ciento de su población está compuesta por jóvenes y adolescentes. El futuro inmediato de esta isla depende precisamente de estos muchachos, que han nacido después de la revolución y que han sido formados en un régimen comunista.
Ante una juventud hipotecada por el "relativismo moral" y que se siente "víctima de esquemas culturales vacíos de sentido o de algún tipo de ideología que no ofrece normas morales altas y precisas", el Santo Padre ha repetido el mensaje revolucionario del cristianismo. A una generación que ha sido educada en el materialismo dialéctico, el pontífice exhortó a experimentar el amor de Cristo: "Sintiéndose amados por Él podrán amar de verdad".
"Cuando un joven vive "a su forma" -explicó Juan Pablo II-, idealiza lo extranjero, se deja seducir por el materialismo desenfrenado, pierde las propias raíces y anhela la evasión. Por eso, el vacío que producen estos comportamientos explica muchos males que rondan a la juventud: el alcohol, la sexualidad mal vivida, el uso de drogas, la prostitución que se esconde bajo diversas razones -cuyas causas no son siempre sólo personales-, las motivaciones fundadas en el gusto o las actitudes egoístas, el oportunismo, la falta de un proyecto serio de vida en el que no hay lugar para el matrimonio estable, además del rechazo de toda autoridad legítima, el anhelo de la evasión y de la emigración, huyendo del compromiso y de la responsabilidad para refugiarse en un mundo falso cuya base es la alienación y el desarraigo".
Ante esta situación, el Pontífice recordó a los jóvenes que "la felicidad se alcanza desde el sacrificio. No busquen fuera lo que pueden encontrar dentro -les dijo-. No esperen de los otros lo que ustedes son capaces y están llamados a ser y a hacer". Y, consciente de que el futuro de este país estaba ante él, añadió: "No dejen para mañana el construir una sociedad nueva, donde los sueños más nobles no se frustren y donde ustedes puedan ser los protagonistas de su historia".

24 de enero: Santiago de Cuba

"María, Madre de la reconciliación, haz de la nación cubana un hogar de hermanos"

En su tercera celebración Eucarística en Cuba, el Papa Juan Pablo II coronó el día 24 de enero a la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, llamándola " Madre de la Reconciliación". En unas significativas palabras pronunciadas ante los miles de fieles reunidos en la Plaza Antonio Maceo de Santiago de Cuba, el Santo Padre hizo un llamamiento a todos los cubanos a la reconciliación y a "encarnar la fe en la propia vida como el mejor camino para el desarrollo integral del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios y para alcanzar la verdadera libertad que incluye el reconocimiento de los derechos humanos y la justicia social".
"Desde su santuario, no lejos de aquí -señaló el Papa Juan Pablo II en su homilía-, la Reina y Madre de todos los cubanos, sin distinción de razas, opciones políticas o ideologías, guía y sostiene, como en el pasado, los pasos de sus hijos hacia la Patria celeste y los alienta a vivir de tal modo que en la sociedad reinen siempre los auténticos valores morales, que constituyen el rico patrimonio espiritual heredado de los mayores". "El ejemplo de disponibilidad de María nos señala el camino a recorrer. Con Ella la Iglesia lleva a cabo su vocación y su misión, anunciando a Jesucristo y exhortando a hacer lo que Él nos dice; construyendo también la fraternidad universal en la que cada hombre pueda llamar Padre a Dios", afirmó más adelante el Sucesor de Pedro. Asimismo, durante su homilía el Santo Padre observó que como Santa María, la Iglesia es también Madre y Maestra en el seguimiento de Cristo, "recinto de perdón, de paz y reconciliación, que abre sus brazos a todos los hombres para anunciarles al Dios verdadero".
De la misma manera, el Papa Juan Pablo II exhortó a los laicos a comprometerse en el anuncio del Evangelio. "Los laicos católicos -afirmó el Santo Padre-, salvaguardando su propia identidad para poder ser "sal y fermento" en medio de la sociedad de la que forman parte, tienen el deber y el derecho de participar en el debate publico en igualdad de oportunidades y en actitud de diálogo y reconciliación".

25 de enero: Plaza de la Revolución, de La Habana

El Papa propuso la doctrina social de la Iglesia como alternativa a los sistemas comunista y capitalista

La Habana se despertó el día 25 de enero consciente de que aquella marea de personas dirigiéndose a la Plaza de la Revolución vaticinaba un día histórico . Cuando después apareció la figura cansada del Pontífice y aquel mar de gente, que se desbordaba de la plaza hasta inundar las calles aledañas, se levantó agitando banderas, un profundo escalofrío se apoderó de todos los participantes durante dos horas. "El Papa, libre, nos quiere a todos libres". Eslóganes como éste, que la gente no se ha atrevido a cuchichear ni siquiera en voz baja durante décadas, fueron gritados a los cuatro vientos por miles y miles de cubanos. La piel de los participantes se puso de gallina al ver cómo los obispos concelebrantes saludaban a Fidel Castro durante el rito de la paz o cuando la gente aclamó al Papa al afirmar: "Cuba tiene un alma cristiana y eso le ha llevado a tener una vocación universal".
Juan Pablo II, flanqueado por las imponentes y contrapuestas imágenes de Jesucristo y del "Che" Guevara, aclaró desde el inicio de la homilía que la "revolución" que vino a traer a Cuba "no se trata en absoluto de una ideología ni de un sistema económico o político nuevo, sino de un camino de paz, justicia y libertad verdaderas". Es decir, el "mensaje de amor y solidaridad" de Cristo.
El Obispo de Roma utilizó palabras contra el comunismo y la revolución que ningún líder había podido pronunciar anteriormente en la isla. Denunció los "sistemas ideológicos que han pretendido reducir la religión a la esfera meramente individual, despojándola de todo influjo o relevancia social".

Ni comunismo ni capitalismo

Sentando las bases del futuro de Cuba añadió: "Un Estado moderno no puede hacer del ateísmo o de la religión uno de sus ordenamientos políticos". Y aclaró: "El Estado, lejos de todo fanatismo o secularismo extremo, debe promover un sereno clima social y una legislación adecuada que permita a cada persona y a cada confesión religiosa vivir libremente su fe, expresarla en los ámbitos de la vida pública y contar con los medios y espacios suficientes para aportar a la vida nacional sus riquezas espirituales, morales y cívicas".
Pero el Santo Padre criticó también duramente lo que él llamó el "neoliberalismo capitalista". Lo acusó de "subordinar la persona humana y condicionar el desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado, gravando desde sus centros de poder a los países menos favorecidos con cargas insoportables. Así, en ocasiones, se imponen a las naciones, como condiciones para recibir nuevas ayudas, programas económicos insostenibles". El Santo Padre considera que este sistema neocapitalista ha ocasionado en el panorama internacional el "enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa del empobrecimiento creciente de muchos, de forma que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres".

La tercera vía

Ante estos dos sistemas, Juan Pablo II propone una tercera vía: la libertad del Evangelio. "La Iglesia, al llevar a cabo su misión, propone al mundo una justicia nueva, la justicia del Reino de Dios". A esta justicia evangélica Juan Pablo II la ha bautizado en los últimos años la "cultura del amor y de la vida". "Este es el gran cambio que la sociedad necesita y espera y sólo podrá alcanzarse si primero no se produce la conversión del corazón de cada uno, como condición para los necesarios cambios en las estructuras de la sociedad". Para el Papa la expresión máxima de la libertad es la libertad de conciencia, "base y fundamento de los otros derechos humanos".

¿De qué hablaron Juan Pablo II y Fidel Castro?

Ninguna fuente oficial, ni de la Santa Sede, ni de las autoridades cubanas, han dado a conocer el contenido de la conversación de aproximadamente 50 minutos de duración entre el Santo Padre y Fidel Castro en el Palacio de la Revolución.
Sin lugar a dudas, el tema central del diálogo fue la situación de la Iglesia en Cuba. Según la prestigiosa agencia de noticias católica de América Latina, ACI, el Papa volvió a expresar su posición crítica ante el embargo impuesto por los Estados Unidos, para luego pasar a describir las necesidades de la Iglesia en Cuba que no pueden ser satisfechas por la acción obstructiva del gobierno. El Papa explicó a Fidel que para realizar su misión espiritual, la Iglesia necesita contar con instrumentos y espacios de los cuales hoy carece, pese a los avances logrados en los últimos tiempos.
La Iglesia, según habría señalado el Papa, desea recuperar el derecho a impartir educación católica por medio de escuelas propias. La Iglesia quiere también tener acceso a los medios de comunicación, que son todos estatales, y desea poder expresarse con medios propios, especialmente medios masivos, pues el Gobierno ya ha permitido -aunque no oficialmente- la publicación de revistas y boletines.
Por otra parte, la Iglesia también quiere enviar sacerdotes y religiosas a Cuba donde, tras las expulsiones de los años sesenta y los prolongados conflictos con el régimen comunista, han quedado sólo 280 sacerdotes para las 688 iglesias. Muchos de esos sacerdotes son ancianos y su número es notoriamente insuficiente para atender a los católicos, que son el 44% de los once millones de habitantes de la Isla.
ZENIT

Noticiario diocesano

Católicos y protestantes ven la necesidad de trabajar juntos en programas socio-caritativos

Mesa redonda celebrada en Badajoz

Dentro de los actos organizados por el Secretariado diocesano de Ecumenismo, con motivo de la Semana de la Oración por la Unidad de los cristianos, se ha celebrado en la Casa de la Iglesia de Badajoz una mesa redonda sobre el encuentro de las Iglesias en el compromiso de la Caridad, moderada por el director del mencionado secretariado, don Faustino Lobato y en la que intervinieron el pastor de la Iglesia Evangélica Española, don José Burguillos, y el coordinador del Centro Hermano, don Jesús Diego García.
El lema elegido para esta mesa redonda era "¿Por qué trabajar separadosÉ? la acción une, la doctrina separa. Hacia el encuentro de las Iglesias en el compromiso de la Caridad". Durante su desarrollo los intervinientes fueron exponiendo, primero, los campos específicos en los que trabajan cada una de sus Iglesias. Por parte católica, don Jesús Diego García explicó el proyecto diocesano de atención a transeúntes y personas sin techo, concretado en la ayuda que en este sentido presta el Centro Hermano de Badajoz; por su parte, el Pastor de la Iglesia Evangélica, don José Burguillos, describió el programa que, en colaboración con otras instituciones cristianas y organismos de la Administración pública, llevan a cabo en los centros de atención a refugiados políticos, manifestando también las gestiones que están haciendo para instalar uno en Mérida. A continuación los ponentes expusieron las motivaciones bíblicas y teológicas que hay en estos proyectos, especialmente la teología de la caridad de la misericordia , especialmente al más pobre y marginado.
Entre las conclusiones de la mesa redonda se expusieron la necesidad de avanzar en la unidad en el ejercicio de la caridad, abriendo cauces de colaboración entre las distintas confesiones cristianas en programas socio-caritativos.
La Semana de Oración por la Unidad de los cristianos concluyó, a nivel diocesano, con una oración conjunta celebrada el pasado domingo en Badajoz y en la que intervinieron el Arzobispo de Mérida Badajoz, don Antonio Montero, el Pastor de la Iglesia Evangélica Española, don José Burguillos y el Pastor de la Iglesia Reformada, don Ramón Belew.

Encuentro semanal de oración para seglares en la Catedral metropolitana

Desde la primera semana de Adviento, todos los jueves, a las seis y media de la tarde, se está ofreciendo a los fieles en la Catedral metropolitana de Badajoz un encuentro semanal de oración.
Según nos han indicado sus organizadores, se trata de un elemento más para vivenciar el segundo año de preparación para el Jubileo del año 2000, que está dedicado al Espíritu Santo como experiencia santificadora.
El encuentro semanal de oración ofrece a los fieles un texto bíblico, sobre el cual el monitor del grupo -algunos canónigos se encargan de ello- intenta suscitar una oración con un comentario adecuado del texto.
La oración se hace desde el principio con exposición del Santísimo y para conseguir un mayor recogimiento se ha elegido como lugar más apropiado la capilla del Cristo del Claustro.
Los resultados de la experiencia, a pesar de que se ha tenido en contra la climatología, se consideran alentadores.

La parroquia pacense de San Juan de Ribera celebró el "Día de la Comunidad"

La parroquia pacense de San Juan de Ribera ha escogido las fechas próximas a la festividad de su titular, el insigne obispo pacense del siglo XVI, para celebrar el Día de la Comunidad, a la vez que esta celebración. Han sido unos días de convivencia entrañable y de reflexión sobre el sentido de pertenencia eclesial de todo cristiano, encarnado en su comunidad parroquial y por ella en la diócesis, Iglesia local, comunidad que actualiza en el tiempo y en el espacio la Iglesia de Cristo.
Con este fin, han sido varios los actos que, organizados por su consejo pastoral, han tenido lugar. Entre ellos destacan el ciclo de enseñanzas, que sobre cada una de las dimensiones -anunciar la Palabra, celebrar la fe, vivir en comunión y servir a los demás- han tenido lugar en las misas de los días 16 al 18 de enero. Este último día, la misa principal de la parroquia fue concelebrada por el párroco actual, don Sebastián González, y el emérito, don Antonio Amaya. A su término en las dependencias del centro parroquial se tuvo una entrañable convivencia, organizada por el equipo parroquial de Liturgia y en la que no faltó un pequeño convite, preparado por los propios feligreses.
El día 19 de enero, festividad de San Juan de Ribera en nuestra diócesis, la celebración eucarística en honor del santo obispo pacense fue celebrada por el canónigo Maestrescuela y antiguo rector del Seminario, don José García Fernández, con quien concelebraron otros siete sacerdotes.
Finalizaron los actos con una charla-coloquio a cargo de don Manuel Amezcua, profesor de Historia de la Iglesia y colaborador de nuestra revista, sobre San Juan de Ribera, joven obispo de Badajoz durante seis años, de quien dijo que "la Providencia y las influencias de sus progenitores se aliaron para hacer de él un pastor ejemplar y un santo a imitar", prototipo de obispo reformador que aplicó lo establecido por el Concilio de Trento, modelo para quienes están empeñados ahora en la nueva evangelización y renovación de la Iglesia, impulsada ahora por el Concilio vaticano II y el Sínodo pacense de 1992.

109 familias afectadas por la riada

En estas jornadas de animación en el espíritu eclesial no faltó a los feligreses de la parroquia de S. Juan de Ribera la referencia a la situación vivida por esta comunidad, consecuencia de la trágica riada de noviembre pasado, ya que esta parroquia sufrió la pérdida de cuatro personas y 109 familias se vieron afectadas. Ahora está tratando de volver a la normalidad, ayudando a conseguirlo a las 72 familias realojadas, sin enumerar a las que están pendientes de volver a sus hogares y está acogidas ahora por familiares cercanos. Todas ellas están siendo atendidas por el ejemplar y abnegado servicio que les presta el voluntariado perteneciente al equipo de Cáritas parroquial.

Jóvenes del Arciprestazgo de Alburquerque participan en convivencia en la Sierra de Gredos

Están implicados en labores pastorales en sus respectivas comunidades

Durante unos días, jóvenes del Arciprestazgo de Alburquerque han realizado una convivencia en las instalaciones que la Diócesis de Mérida-Badajoz posee en la localidad de Solana de Ávila. Estos jóvenes, procedentes de Villar del Rey, La Roca de la Sierra, San Vicente de Alcántara y Alburquerque, llevaron a cabo actividades de oración, trabajo en grupo y montañismo, así como una excursión cultural a la ciudad de Ávila, que estuvo marcada por la visita al monasterio de la Encarnación, donde pasó largos años de su vida Santa Teresa.
Junto a estas actividades se trabajaron valores como la responsabilidad, la solidaridad y la fraternidad, todo ello en un ambiente muy relajado y distendido, animado por las canciones y el compartir experiencias alrededor del fuego, hasta altas horas de la noche.
Con esta convivencia se pretendía un mayor conocimiento entre los jóvenes que llevan a cabo labores pastorales en las comunidades cristianas de los pueblos que conforman el Arciprestazgo de Alburquerque.
Por tal motivo, los responsables de la pastoral juvenil de estos pueblos están intensificando los encuentros y actividades conjuntas con jóvenes del arciprestazgo.
Fermín Jesús González

El extremeño don José Conejero, obispo titular de Formosa (Argentina)

El pasado día 14 de enero, el extremeño don José Vicente Conejero Gallego se convertía en obispo titular de la diócesis de Formosa (Argentina), al aceptar el Papa ese mismo día la renuncia al gobierno pastoral de esa diócesis argentina presentada por su anterior prelado monseñor Dante Sandrelli, al cumplir los 75 años.
La diócesis de Formosa tiene una extensión de 72.000 km2 y cuenta con 353.000 católicos, atendidos por 45 sacerdotes diocesanos y 151 religiosos.
Placentino de origen y de formación, don José Vicente Conejero acompañó a los obispos y al clero de las tres diócesis extremeña en el encuentro que tuvieron el pasado mes de mayo en Guadalupe, y era desde finales de 1996, con 46 años, obispo coadjutor, con derecho a sucesión, de la diócesis de Formosa, en la que lleva trabajando desde 1976, al poco de ser ordenado de sacerdote.

Mirada a nuestro tiempo

El paro que no para

Las últimas noticias que hacen referencia al aumento del paro en Extremadura son decepcionantes y no dejan de ser también desconcertantes para los ciudadanos de a pie. Todo parece indicar, y así lo confirman los expertos, que la economía de este país va bien, pero algo no debe estar funcionando adecuadamente, para que lo que aparenta ser bueno no lo sea tanto o sea malo para los menos favorecidos de la sociedad, que, por otra parte, aumentan de día en día.
¿No será que también, aquí entre nosotros, está ocurriendo lo que Juan Pablo II les comentaba a los cubanos en su homilía en La Habana?: "El enriquecimiento exagerado de unos pocos a costa del empobrecimiento creciente de muchos, de forma que los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres".
Estos datos sobre el paro son una llamada de atención para hacer las cosas de otra manera: que el único criterio no ha de ser el de la pura ganancia y que la justicia social y la solidaridad han de tener algo que decir en este sistema en el que se mueve la política económica de nuestro país y de Europa.
Las cosas no pueden ir del todo bien si se pone la primacía en el "tener" sobre el "ser". Esto ocurre cuando no es prioritario crear empleo y no se hace política pensando que el trabajo, además de un medio necesario para la subsistencia personal y familiar, es fuente de dignidad para la persona, pues por él el ser humanos es más persona, mientras que el carecer de empleo le margina de la responsabilidad que tiene sobre el mundo y de desarrollar sus cualidades. Entonces sí iríamos bien.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos el IV Domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios:

Libro de Jeremías 1, 4-5, 17-19

En los días de Josías, recibí esta palabra del Señor: Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré:/ te nombré profeta de los gentiles. Tú ciñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos. Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte. Oráculo del Señor.

Carta 1» a los Corintios 12, 31-13, 13

Hermanos:
El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca.
¿El don de profecía? se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber? se acabará.
Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará.
Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño; pero cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño.
Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce.
En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

Evangelio según san Lucas 2, 22-40

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga:
-Esta Escritura, que acabáis de oir, se ha cumplido hoy".
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.
Y decían:
-¿No es éste el hijo de José?
Y Jesús les dijo:
-Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún. Y añadió: Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

2, lunes: Ml 3, 1-4; Heb 2, 14-18; Lc 2, 22-40.
3, martes: 2S 18, 9-10, 14b, 24-25a, 30-19, 3; Mc 5, 21-43.
4, miércoles: 2S 24, 2, 9-17; Mc 6, 1-6.
5, jueves: 1R 2, 1-4, 10-12; Mc 6, 7-13.
6, viernes: Si 47, 2-13; Mc 6, 14-29.
7, sábado: 1R 3, 4-13; Mc 6, 30-34.
8, domingo: Is 6, 1-2a, 3-8; 1Co 15, 1-11; Lc 5, 1-11.

Comentario litúrgico

No les tengas miedo

El evangelio de este domingo continúa el relato de la presentación de Jesús en su propio pueblo. Lucas sabe que ya actuó en Cafarnaún y otros poblados, pero ha querido inaugurar la vida pública de Jesús con esta escena un tanto violenta.
Es uno de los signos de la auténtica presencia del Reino, que suscitará siempre una reacción en contra por parte de los que viven y defienden los falsos valores de este mundo.
Esta incompatibilidad ya se detecta en la misión de los Profetas. En la primera lectura encontramos el caso concreto de la vocación de Jeremías. El Señor tiene que animar al elegido como si fuera a una batalla: "Tú cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando" y, suponiendo lo que estaba sucediendo en las entrañas de Jeremías, le dice contundentemente: "No les tengas miedo".
El Carpintero de Nazaret animado por el mismo espíritu profético se atreve a referir a sí mismo un texto mesiánico de Isaías. La reacción de escándalo de sus paisanos era de esperar: "¿No es éste el hijo de José?". La respuesta de Jesús los pone contra la pared. Desde luego, no les tenía miedo y siguió adelante con la misión que había recibido del Padre.
Hemos de hacer una lectura actualizada y comprometida de ese profético "no les tengas miedo". Nuestro mundo, con su cultura hedonista y prácticamente atea, necesita que seamos todos -sacerdotes, religiosas y seglares- "testigos del Dios vivo" como reza el título de un documento de nuestros obispos.
Existe la tentación de separarse del mundo y quedarse en el "grupo" donde todos piensan igual. Pero ¿quién anunciará que "hoy se cumple la Escritura"?
Antonio Luis Martínez

Santoral

6 de febrero: San Amando de Maastricht (594-674)

¡Quién le iba a decir al buen monje fundador de monasterios y diócesis, que su ciudad sería el símbolo de unidad europea, tantas veces ansiada durante siglos!
La idea de una Europa menos nacionalista, o sea menos racista y más abierta a encontrar caminos de entendimiento, la gestan hombres como Amando y tardará en germinar siglos, viéndose, a veces, abortada y ahora, felizmente, parece estar a punto de alumbrarse.
Estamos ante un monje y obispo altomedieval cuya vocación fue probada en mil dificultades por la oposición de su rico padre, al que le parecía que el hijo estaba destinado a más altos vuelos. ¡Como si hubiera mejor altura humana que la santidad divina en el corazón del hombre!
Amando, tras viajar a Roma, será legado del Papa Martín I, fundando monasterios y diócesis y celebrando sínodos por el norte de Francia y los Países Bajos.
Misiona incansablemente y bautiza al jovencísimo rey Sigisberto III, tras haber humanizado la política y la familia de su padre, Dagoberto I de los Francos. El niño será recordado como santo por su política de paz y de búsqueda incansable del bien común.
Hombres como estos sembraron una Europa que florecerá tanto más cuanto mejor afiance sus raíces cristianas: paz y progreso -sin parados- a base de diálogo.
San Amando, cuida del Tratado de Maastricht y recibe el honor del siglo por ti adivinado: los "ecus" debieran ser medallas con tu efigie.
Manuel Amezcua

Santos de la semana

2, lunes: Ntra.Sra. de la Candelaria, Cornelio, Lorenzo, María Catalina.
3, martes: Blas, Óscar, Epifanio, León, Werbuga, Claudina Thevenet.
4, miércoles: Eutiquio, Isidor, Nicolás, Gilberto, Juan Brito.
5, jueves: Águeda, Abrahán, Teodosio, Pablo Ni, Andrés.
6, viernes: Pablo Miki, Silvano, Dorotea, Guarino, Amando.
7, sábado: Paternio, Juliana, Antonio Stronconio, Eugenia Smet.
8, domingo: Jerónimo Emiliani, Evencio, Honorato, Esteban.

Contraportada

Luis de Moya: una cultura de vida y amor

Hoy se celebra en España la Jornada por la Vida

La Jornada Nacional por la Vida que celebra la Iglesia el primer domingo de febrero, tiene como objetivo concienciar a los fieles católicos y a todas las personas de buena voluntad, sobre la importancia de promover el Evangelio de la vida que Dios nos grita. Los obispos españoles han elegido como lema para esta jornada "La vida un regalo del Espíritu" y nos recuerdan que " nadie se da a si mismo la vida y nadie puede, tampoco, disponer a su antojo de la vida propia o ajena (É) Existir es siempre un valor superior a cualquier deficiencia" Todos los hombres, y más en concreto los cristianos, tenemos la responsabilidad de extender esta cultura de la vida y todo lo que atente contra ella, aborto, eutanasiaÉ, debe ser denunciado y superado por una conciencia social. Pero también tenemos la obligación de responder a estos ataques con actuaciones positivas.
Debemos hacer propaganda a favor de la vida en la práctica de cada acontecer diario, por eso es estimulante conocer los ejemplos de las personas que luchan desde la heroicidad para vencer sus impotencias físicas y proclamar con sus vivencias la cultura de la vida frente a la cultura de la muerte.
Hace unos días saltaba a los medios de comunicación la muerte "ayudada" de Ramón Sampedro, un tetrapléjico gallego que venía reclamando su derecho a morir. Apostar en una sociedad por la eutanasia, aparte de los inminentes peligros que esto supone para un futuro, es apostar por una cultura de la muerte, es olvidarse de la inigualable dignidad de la persona humana que está hecha a imagen y semejanza de Dios.
La cara positiva de la actualidad la representa en esta controversia don Luis Moya, un sacerdote tetrapléjico con poco más de cuarenta años y a quienes nuestros lectores ya conocen. Ha perdido casi totalmente la movilidad corporal. Puede mover sólo la cabeza: con su mentón maneja el carro de ruedas y con un especial "ratón" reducido, introducido en la boca, acciona el ordenador, para leer y escribir. "Soy un multimillonario que ha perdido mil pesetas", confiesa Luis Moya, y es la frase que mejor resume la actitud de este hombre que, junto a esas mil pesetas perdidas, coloca los muchos millones que le quedan: la vida que ama apasionadamente, el amor para amar y ser amado, la fe cristiana que como sacerdote vive y transmiteÉ No podemos traer a esta última página un mejor ejemplo en la Jornada por la Vida que las reflexiones que, en exclusiva para Iglesia en camino, nos ha hecho don Luis.
-Usted cambió pareceres con Ramón Sampedro a través de los medios de comunicación, ¿qué tiene, qué ha recibido de la vida, para afrontar el mismo problema de una manera tan diferente?
-Siempre he pensado sobre esta cuestión, en relación con él, que yo he tenido una gran dosis de sentido común, quizás heredada de mis padres, para pensar en lo que todavía puedo hacer en lugar de lamentarme por lo que ya no puedo hacer.
- Don Luis, ¿ayuda en el sufrimiento la fe?
-Por supuesto que ayuda. Si partimos de la fe ya no hay más que hablar. Uno no puede llamarse cristiano y al mismo tiempo estar de acuerdo con la eutanasia. Es imposible. Supondría pensar que Dios, que es infinitamente bueno, nos coloca en situaciones insufribles.
-¿No se le baja a veces ese estado de ánimo?
- Procuro que no, y mira que tengo limitaciones: lo único que muevo es la cabeza, pero la cabeza da para muchoÉ, no tiene horas el día para las cosas que yo quisiera hacer. Desde luego tengo que pasar por sentirme ayudado cada minuto, pero tengo la enorme fortuna de tener a mucha gente que me quiere.
-Hay personas que se plantean que no merece la pena luchar contra el sufrimiento, ¿le compensa humanamente aceptar el dolor de la limitación física que padece?
-Sí. A mí, evidentemente, me compensa mucho la fe, pero insisto, en el aspecto meramente humano, no dramaticemos, que no es para tanto, al menos en mi caso, tengo la suerte de poder decir que yo me lo paso muy bien. Hay momentos desagradables, de molestias físicas, pero no son así las veinticuatro horas del día. Hay noches que duermo de pena, pero no todas.

El valor de la oración

-A las personas que estén pasando por una situación tal vez límite y necesitan consuelo, ¿qué les diría?
-Siempre digo que una persona vale por lo que vale su oración. Si son cristianos, que recen, que es lo más grande que tenemos, la relación directa con Dios. A veces la gente presume de su coche, de su dinero, de su casa, de sus amistadesÉ Yo digo que soy más rico que nadie, porque yo poseo a Dios, que es mi Padre y, además, me espera y lo tengo para toda la eternidad. Repito, por mucho que sea el sufrimiento, es el millonario que ha perdido mil pesetas.
-¿Y si no tienen fe?
-En primer lugar le diría que es una pena que no tenga esa visión y que trate de buscarla. Mientra la encuentra, que tenga sentido común y desde él sepa apoyarse en la grandeza humana, en el amor, en el cariño, en la fraternidad.
-El accidente le marcó un antes y un después, ¿en la actualidad valora usted más la vida, con más esperanza?
-Al ver que mi vida se ha quedado recortada en algunos aspectos, insisto, en menos de lo que la gente se imagina, yo estoy totalmente abierto al mundo de la cultura, de la relación con las personas, pero sí que puedo ahora con más facilidad comprender en qué consiste el meollo, el núcleo, de lo que es ser persona: en nuestra capacidad de trascendencia, en nuestra relación con Dios y, particularmente, en nuestra capacidad de amar a Dios, ante todo, pero también a los demás. Eso no se pierde con ningún accidente y es lo que nos caracteriza como personas. Hay por ahí muchos seres que corren y que son superágiles, pero no aman, son puro instinto, no tienen libertad.
-¿Es posible tener una cultura de la vida sin una cultura del amor?
-Yo dije que no concebía que una persona se quisiera morir si se sentía querida, el señor Sampedro me contestó que él se sentía querido y se quería morir. Me falto decir que además uno tiene que estar siempre dispuesto a amar. Tal vez esto era lo que le faltaba a Ramón Sampedro.
Mary Murillo


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