Iglesia en camino

 

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

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iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://www.christusrex.org./www1/camino/camino.html

Número 370. 3 de diciembre de 2000

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

 


Portada

El Papa afirma ante cuarenta mil laicos
que ha llegado su hora en la Iglesia

Jubileo de los laicos y Congreso sobre el laicado

Los laicos vivían su Jubileo el domingo junto al Papa. Alrededor de cuarenta mil peregrinos de todo el mundo llegaron a la plaza de San Pedro ese día. Juan Pablo II afirmó ante ellos que "es la hora de los laicos" y que la vocación cristiana es, por su misma naturaleza , vocación al apostolado.

El Papa dijo que treinta y cinco años después de su conclusión hay que volver al Concilio, "es necesario, dijo, volver a tomar entre las manos los documentos del Vaticano II". El Santo Padre manifestó que los laicos tienen la vocación particular de anunciar el Evangelio en este momento porque "el hombre contemporáneo escucha más fácilmente a los testigos que a los maestros".

En su intervención planteó algunas preguntas para que los laicos hagan un examen de conciencia. "¿Qué he hecho con mi bautismo y mi confirmación? ¿Es Cristo realmente el centro de mi vida? La oración ¿encuentra espacio en mis jornadas? ¿Vivo la vida como una vocación y una misión?"

 


Editorial

Discapacitados mentales

Nada menos que doscientas sesenta familias, con miembros en su seno padeciendo algún tipo de deficiencia mental, acaban de celebrar en Olivenza, llegadas de toda la región, las quintas Jornadas, promovidas por la Asociación FEAPS-Extremadura. Su propósito, como de costumbre, no era tanto recibir adoctrinamiento sobre el modo de tratar a los hijos o hermanos con retraso mental, cuanto intercambiar las dudas, preguntas y experiencias acumuladas por cada uno, con objeto de enriquecerse y animarse entre sí.

Quedó venturosamente atrás, con más pena que gloria, la atávica costumbre de ocultar a estos niños y niñas, atrasados en su proceso síquico y mental, asumiendo la cruz silenciosa de mantenerlos a domicilio, sin horizonte vital de ninguna clase, ni para ellos ni para su familia. Por supuesto que se les llevaba a un centro de diagnóstico y se le administraban fármacos, pero cuando el caso era irreversible, se asumía sin más, siempre con inmenso cariño, en el seno familiar. La ocultación era un tanto relativa porque otros familiares y amigos acudían cariñosos a la casa del discapacitado, para acompañarlo con ternura.

Pero, ¡afortunadamente! las cosas cambiaron para bien, hasta el punto de que hoy, por lo general, se contempla con normalidad la antes llamada subnormalidad y se arbitran caminos de tratamiento, conjuntando esfuerzos de la familia, las instituciones especializadas, públicas o privadas, con un nuevo talante, respetuoso, acogedor y cariñoso por parte de la sociedad. La filosofía -y la espiritualidad- ahora vigentes tienden a integrar al máximo a las y los discapacitados, en la familia, el Centro especializado, la escuela, el ambiente de trabajo, la acogida en la parroquia y la presencia natural en todas partes.

Cierto que hay casos y casos y no valen las recetas facilonas para integraciones imposibles. Pero, en todo caso, se trata de hacer a estos hermanos cada vez más nuestros y poner en juego toda clase de sinergias para que su desarrollo humano, cultural, profesional y religioso puedan llegar hasta el máximo. Poco mérito tenemos, porque éstos que llamamos deficientes, nos vencen muchas veces por goleada en bondad y en alegría.

 


Escritos episcopales

El negocio de los embriones

En estos tiempos es del todo verdad aquello de "hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad". Causa tristeza ver cómo, para algunas personas, inexplicablemente, los progresos científicos funcionan como si fueran razones a favor del ateísmo. Bien mirado, el trabajoso y progresivo descubrimiento de la creación, de la materia, del mundo en que vivimos, de lo que nosotros mismos somos, tendría que ser un aliciente más para reconocer la existencia de Dios, como Ser original, como principio sin principio de tanta maravilla. La ciencia, cuando no está pervertida por el orgullo, acerca a Dios y nos prepara para la adoración y la alabanza.

Respetar las leyes de la naturaleza

Hoy la ciencia ha adquirido una particularidad importante. No se conforma con saber. Los investigadores, o quienes les pagan, quieren saber para intervenir en los procesos de la naturaleza y modificarlos de acuerdo con sus objetivos. Aquí es dónde surgen los grandes riesgos y las preguntas inquietantes. ¿Qué es lo que podemos hacer sin abusar de la naturaleza, sin arrogarnos un poder que no nos corresponde? ¿Todo aquello que se puede hacer científicamente, se puede también hacer moralmente? La ciencia, los descubrimientos, las diferentes tecnologías no son buenas por sí mismas. Son buenas y legítimas si de verdad respetan las leyes de la naturaleza, si respetan los derechos de las personas afectadas, si contribuyen al bien humano de las personas implicadas. Con una misma ciencia se pueden hacer grandes bienes o grandes males.

En estos momentos las técnicas que tienen relación con la genética y la reproducción humana están abriendo muchas posibilidades, pero plantean también graves problemas morales, especialmente en todo aquello que tiene relación con la producción, manipulación y tratamiento de embriones humanos.

Es evidente que los conocimientos admirables que se han desarrollado en estos últimos años y las posibilidades que se vislumbran para luchar contra muchas enfermedades genéticas son una gran esperanza para la humanidad. Estas posibilidades, como todo lo que el hombre va descubriendo en los secretos de la creación, son un verdadero don de Dios, fruto de su sabiduría y de su paternal providencia.

Pero si la sociedad rica y poderosa se empeña en prescindir de Dios y jugar a ser el brujo o el diosecillo de la naturaleza, tratándola a su antojo, podemos entrar en una era de abusos y atrocidades que da miedo imaginar. En cambio, si somos capaces de entrar en esta era tecnocientífica con una actitud seriamente religiosa, reverente, conscientes de nuestras limitaciones y guiados por un sincero respeto a la soberanía de Dios creador, podremos alcanzar en poco tiempo metas admirables de salud, comunicación y solidaridad.

La dignidad del embrión humano

El primer requisito es que los científicos, la opinión pública, los gobiernos, y todas las personas influyentes reconozcan y respeten la dignidad del embrión humano. Un embrión humano, desde el primer momento de su existencia a partir de la fusión de los gametos, es un verdadero sujeto humano, portador de un proceso interno y propio de desarrollo, coordinado, continuo y gradual, que le hace digno de un tratamiento singular, como verdadero sujeto de derechos, nunca confundible con una masa inerme de células.

Por eso mismo resultan moralmente inadmisibles aquellas prácticas que implican producción arbitraria de embriones, manipulación o destrucción de embriones vivos, con elección de unos para la vida y de otros para la muerte, aunque sea con el fin de aprovechar en todo o en parte sus células en injertos y trasplantes. El fin no justifica los medios. No digamos si es para cremas u otros productos cosméticos. Lo que se hace con embriones humanos se está haciendo con verdaderos seres humanos. Aunque no se vea, aunque no puedan gritar ni llorar. El comercio con embriones humanos es comercio con seres humanos incipientes e indefensos. Es una grave profanación de nuestra propia humanidad. Una grave ofensa contra la Providencia y la soberanía de Dios, único creador.

Situarnos como creaturas

El camino justo y sabio es el que nos lleva a emplear la ciencia como un medio para ayudar a los fines de la naturaleza, para mejorar sus mecanismos y procedimientos, sin violentar sus leyes, sin profanar la dignidad de las personas, sin arrogarnos el dominio sobre la existencia de otros seres tan respetables como nosotros mismos, sin disponer de la vida y de la muerte. La clave está en saber situarnos ante el mundo como creaturas, como lo que somos realmente, no dueños del mundo, no señores de la vida y de la muerte, sino colaboradores de la Sabiduría y la Providencia del Creador que nos precede a todos, que nos sostiene y nos guía en el ejercicio mismo de nuestra inteligencia, de nuestra libertad y nuestros deseos.

Hay que parar a tiempo este camino equivocado de una ciencia sin moral, de una utilización de la ciencia al servicio de proyectos ambiciosos e inhumanos que nos llevarían a un mundo de monstruos. Cuantos más conocimientos y más capacidad de actuación alcanzan los hombres, los grupos, las empresas, los gobiernos, más necesidad tenemos de reconocer y respetar unas normas morales que dirijan nuestras actuaciones por caminos de justicia, de auténtica humanidad, de respeto a los demás, especialmente de los más débiles, de servicio incondicional a la vida y al ser de las personas en cualquier fase de su desarrollo.

La ciencia, al servicio de la humanidad

La Iglesia apoya decididamente la investigación y la ciencia, pero por lealtad y por justicia pide y reclama que ciencia y técnica, como todas las demás capacidades y actuaciones del hombre, se pongan de verdad al servicio de la humanidad, al servicio de las personas concretas, al servicio de la salud, de la comunicación verdadera y enriquecedora, de la urgente solidaridad mundial.

Por encima de los conocimientos y de los proyectos o intereses humanos tiene que afirmarse un amor verdadero, iluminado, respetuoso, efectivo, auténticamente humano y humanizador, un sentimiento de solidaridad y de respeto que encuentra su mejor fundamento y su más viva justificación en la adoración de un Dios Creador y Providente. En unas naciones iluminadas por la fe cristiana esto tendría que ser una convicción evidente y plenamente vigente sin discusiones.

+ Fernando Sebastián Aguilar
Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Centrales

Juan Pablo II afirma que los laicos serán
los misioneros en la aurora del nuevo milenio

Jubileo de los Laicos y Congreso sobre el Laicado

"Ser cristianos no ha sido nunca fácil, y tampoco lo es hoy. Seguir a Cristo exige el valor de opciones radicales, que con frecuencia van contra corriente". Con estas palabras, el Papa Juan Pablo II describió la llamada de los laicos del mundo al celebrar su Jubileo en San Pedro.

Ante los 40 mil peregrinos que llegaron de todo el mundo al Vaticano para participar del Jubileo del Apostolado de los Laicos, el Pontífice explicó que para vivir su vocación, los católicos cuentan con las enseñanzas del Concilio Vaticano II, tras el cual "sonó la hora del laicado".

En esta "hora de los laicos", el Papa señaló que muchos fieles "han comprendido con más claridad su propia vocación cristiana que, por su misma naturaleza, es vocación al apostolado".

Los peregrinos presentes, de todas las edades, permanecieron atentos y vibrantes ante el mensaje del Pontífice a pesar de la intensa lluvia. En las primeras filas era fácil identificar a muchos superiores o fundadores de los nuevos movimientos eclesiales de apostolado laical, convocados todos en la fiesta organizada por el Pontificio Consejo para los Laicos, presidido por el Cardenal Francis Stafford.

Volver al Concilio

"Treinta y cinco años después de su conclusión os digo: hay que volver al Concilio. Es necesario volver a tomar entre las manos los documentos del Vaticano II", dijo el Pontífice en su homilía.

Al final de la Misa, el Papa entregó a diez representantes de Estados Unidos, Rumania, India, Hong Kong, Australia, Cuba, Angola, Sudáfrica y Bélgica, los documentos del último Concilio.

"Os entrego este texto del Concilio como el testigo que tenéis que transmitir a las nuevas generaciones de laicos comprometidos para que aquel acontecimiento singular siga siendo, también en el tercer milenio, el paso del Espíritu Santo en su Iglesia", afirmó el Pontífice.

Misión en el mundo

Considerando que desde el Bautismo, los cristianos son misioneros, el Papa señaló que los laicos tienen la vocación particular de anunciar el Evangelio en este momento porque "el hombre contemporáneo escucha más fácilmente a los testigos que a los maestros", de hecho, "si escucha a los maestros lo hace cuando son testigos".

"Basta pensar en las conquistas sociales y en la revolución en el campo genético; en el progreso económico y en el subdesarrollo que existe en amplias zonas del planeta; en el drama del hambre en el mundo y en las dificultades que existen para tutelar la paz; en la red capilar de las comunicaciones y en los dramas de soledad y violencia que registran las crónicas diarias", indicó Juan Pablo II en alusión a la dimensión de la misión laical, que finalmente, apunta a la santidad.

"No tengáis miedo de aceptar este desafío: ¡sed hombres y mujeres santos! No olvidéis que los frutos del apostolado dependen de la profundidad de la vida espiritual, de la intensidad de la oración, de una formación constante y de una adhesión sincera a las orientaciones de la Iglesia", dijo el Papa.

Al concluir su homilía, el Pontífice repitió el mensaje que dejó a los dos millones de participantes de la Jornada Mundial de la Juventud: "seréis lo que tenéis que ser si vivís el cristianismo, así podréis incendiar el mundo".

¿Qué he hecho con mi Bautismo y mi Confirmación?

"¿Qué he hecho con mi Bautismo y mi confirmación? ¿Es Cristo realmente el centro de mi vida? La oración, ¿encuentra espacio en mis jornadas? ¿Vivo la vida como una vocación y una misión?". Éstas son algunas de las preguntas planteadas por Juan Pablo II para que los laicos del mundo hagan un examen de conciencia sobre su fidelidad a la vocación y misión.

El Santo Padre propuso a los laicos de todas las naciones, a través del mensaje que envió a los participantes del Congreso del Laicado Católico, "un serio examen de conciencia" a partir de los desafíos que plantea el inicio de este milenio a los católicos de todo el mundo.

El mensaje, leído por el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado Vaticano, presenta las preguntas que los laicos deben responder a manera de balance personal.

En el texto, el Papa se refiere a la "primavera espiritual" evidente en las últimas décadas del siglo XX en la Iglesia. "¿Cómo es posible, por ejemplo, no estar agradecidos con Dios por la conciencia cada vez más clara que los fieles laicos han alcanzado de la propia dignidad de bautizados convertidos en "criaturas nuevas", de su propia vocación cristiana?", cuestiona el Pontífice.

El Santo Padre explica que "en un clima de secularización difundida, muchos creyentes sienten la tentación de alejarse de la Iglesia y, por desgracia, se dejan contagiar por la indiferencia o ceden a compromisos con la cultura dominante".

"Entre los fieles no faltan tampoco actitudes selectivas y críticas en relación con el magisterio eclesial", agrega pero precisa que "la vocación y la misión de los fieles laicos se pueden entender sólo a la luz de una conciencia renovada de la Iglesia como sacramento o signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano y del deber personal de adherir más íntimamente a ella".

El Papa indica que "por este motivo, es más necesario que nunca que los cristianos, iluminados y guiados por la fe, conozcan la Iglesia tal como es, en toda su belleza y santidad, para experimentarla y amarla como a su propia madre".

ACI

 

Adviento, privilegiada ocasión de meditar
en el misterio inefable de piedad que es Cristo

Celebramos en este tiempo litúrgico a Jesús que vino en la humildad de nuestra carne
y que vendrá de nuevo en la majestad de su gloria

De nuevo se presenta ante nosotros un tiempo de expectación piadosa y alegre, al que llamamos adviento (del latín adventus, en griego parusía, epifaneia). Es adviento el primer tiempo fuerte del año litúrgico, y el 'año' en liturgia no es otra cosa que Cristo mismo viviendo con nosotros los avatares de la historia. Recordemos las palabras del Maestro: "Yo soy el camino, la verdad, y la vida"; y en palabras de Pablo: "en Él vivimos, nos movemos y existimos "; y con las palabras del tercer prefacio de adviento: "El mismo Señor viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe, y por el amor, demos testimonio de la espera dichosa de su reino".

Es nota característica de este tiempo la doble expectación de Cristo: por un lado, hacemos memoria de su primera venida en la humildad de nuestra carne y, por otro, le esperamos que venga de nuevo, en la majestad de su gloria, velando en oración y cantando su alabanza (prefacios I y II).

Los profetas nos enseñan a saber esperar

En la historia del hombre siempre es necesario el profetismo. Son profetas aquellas personas que poseen el don de leer los acontecimientos de la vida a la luz de la palabra salvadora de Dios, están cercanos al pueblo que camina y son capaces de incomodarlo cuando está en juego la misma veracidad de Dios y se entremeten otros intereses demasiado humanos, rebajando así el potencial de gracia al que tiene derecho el pueblo santo de Dios. Este año inauguramos el ciclo 'C' del leccionario litúrgico y nos privamos así de las maravillosas lecturas del profeta-tipo del adviento, Isaías (excepción hecha del cántico Is 12, 2-6, que nos servirá de salmo responsorial en el III domingo); en su lugar se nos ofrecen otros textos, que nos llegan de Jeremías, Baruc, Sofonías y Miqueas:

- Allí donde la injusticia ha desolado al pueblo, Jeremías predica para otros días y para otra hora la llegada de un "vástago legítimo", que hará justicia y derecho en la tierra. Esa 'hora' es la hora del Verbo encarnado., cuando el Señor-nuestra-justicia acampará a sus anchas entre nosotros y para siempre (domingo I adviento).

- Allí donde Israel camina insegura, vestida de luto y aflicción por el exilio, Baruc estimula al pueblo a "ponerse en pie, subir a la altura, mirar hacia oriente y contemplar a su hijos, gozosamente reunidos en el Espíritu, porque Dios se acuerda de él". Ese Oriente es Cristo, -sacramento de la misericordia del Padre - que viene glorioso, aunque vestido de carne mortal. Era norma común en la antigüedad construir las iglesias mirando hacia oriente, de donde vendría el Señor. La liturgia de Epifanía nos colocará la manifestación de Cristo, luz de las gentes, bajo la figura de unos "Magos venidos de oriente". Así también en la oración litúrgica de las horas matutinas -"... para que alejando de nosotros las tinieblas del pecado, nos hagas alcanzar la haz verdadera que es Cristo " (oración de laudes, jueves I semana)- y también en las horas vespertinas - "Señor, tú que con razón eres llamado luz indeficiente, ilumina nuestro espíritu en esta hora vespertina"-.

- Allí donde se experimenta la condena, la enemistad y tantos miedos, Sofonías proclama este año el evangelio de la alegría mesiánica: "No temas, Sión, no desfallezcan tus manos, el Señor tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva; Él te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta". Cristo es ese "guerrero que salva", pues, siendo Hijo nacido en carne "nos ha liberado definitivamente a los que vivimos oprimidos por la esclavitud del pecado (colecta de8 18 Dic.).

"Cielos, destilad el Rocío"

Con estas lecturas del Antiguo Testamento, contempladas desde el misterio de la encarnación y a través de las oraciones y prefacios de la liturgia de adviento, tenemos los cristianos una privilegiada ocasión para meditar en el misterio inefable de piedad que es Cristo, nuestra paz.

Feliz y provechoso adviento a todos, ¡ah! y no olvidemos aprender a cantar o a recitar con devoción el himno de adviento por excelencia, el rorate coeli: "Cielos, destilad el Rocío; nubes, derramad al Justo; ábrase la tierra y brote el Salvador ".

José Manuel Puente Mateo
Párroco de Valdelacalzada

Noticiario diocesano

Cáritas celebró su Asamblea Anual

Se presentaron dos comunicaciones
y se habló de formación y coordinación

Cáritas celebraba el pasado sábado su Asamblea Diocesana en la casa de espiritualidad de Villagonzalo con la presencia del Arzobispo, don Antonio Montero y la del coordinador de Cáritas Diocesana, don Andrés Guerra, que daba la bienvenida a todos los asistentes a la Asamblea.

Entre otras cosas, en esta Asamblea de carácter anual, se presentaban dos comunicaciones, una sobre "La experiencia de acción social en una cáritas parroquial", a cargo de don Manuel Pérez Cirión, consejero del arciprestazgo de Montijo en el Consejo Diocesano de la institución y coordinador de Cáritas Montijo, quien se refirió a la actividad que se lleva a cabo en una cáritas parroquial. La segunda comunicación corrió a cargo de don José María Borreguero, párroco de Fuente de Cantos, que se refirió a "La integración de la acción caritativa en la pastoral parroquial". Borreguero abundó en algunas experiencias de su parroquia en este terreno, y cómo el ejercicio de la caridad puede acoplarse a la actividad pastoral.

Formación y coordinación

En la Asamblea se profundizó también en otros asuntos como los criterios de trabajo con las cáritas parroquiales, tema desarrollado por el coordinador del Área de Acción de Base, don Alfonso López-Fando, del Plan de Formación, al que se refirió doña María José Corraliza, coordinadora del Programa de Formación. Doña Pilar Chacón, responsable del Departamento de Administración, ofreció información sobre el estado de las cuentas.

 

El 'laicado misionero', a debate
en unas jornadas celebradas en Mérida

Entre otros, intervinieron varios seglares con experiencia misionera

El pasado sábado se celebró, en el colegio de las Madres Escolapias de Mérida, un encuentro misionero, con numerosa presencia de personas provenientes de las diócesis de Mérida-Badajoz y Coria-Cáceres.

El tema central sobre el que giró el encuentro fue "El laicado misionero" y se contó con el testimonio de siete laicos con experiencia misionera en República Dominicana, Haití, Perú y Guinea. Además, estuvieron presentes tres sacerdotes misioneros, entre ellos, don Diego Isidoro García, misionero de nuestra diócesis en Leymebamba (Perú), que fue el encargado de desarrollar el tema de este encuentro.

Divididos en grupos, los asistentes reflexionaron sobre los medios para encauzar la inquietud misionera; las dificultades que tiene que superar un laico misionero para realizar su vocación y sobre las peticiones a la Iglesia Diocesana para conseguir una mayor presencia laical en misiones. Entre estas últimas, la de crear una escuela de formación específicamente misionera y también que se ofrezcan soluciones para financiar la presencia de los laicos en países de misión. El encuentro finalizó con la de la Eucaristía, presidida por don Diego Isidoro García.

 

Convivencia de jóvenes en Fuente del Maestre

Recientemente se reunieron en Fuente del Maestre más de 60 jóvenes, chicos y chicas, de distintos pueblos de la diócesis, convocados por la Institución Hogar de Nazaret, a través de su Secretariado de Pastoral Juvenil y Vocacional, para celebrar un día de convivencia.

La jornada comenzó con la acogida en el convento de San Francisco y después una oración bajo el texto de la Samaritana, a lo que siguió un encuentro por grupos en el que los jóvenes reflexionaron sobre los valores de los jóvenes hoy y de qué fuentes beben los jóvenes. El encuentro terminó con la Eucaristía, presidida por don Antonio María Rejano, vicario parroquial de Fuente del Maestre.

 

Rehabilitada la "Casa del Santero", en Esparragosa de Lares

Recientemente la Escuela Taller de Lacimurga, promovida por la Comunidad de Municipios de Lacimurga, hizo entrega al Arzobispado de Mérida-Badajoz de la denominada "Casa del Santero", en la Ermita de la Virgen de la Cueva de Esparragosa de Lares. Durante dos años esta Escuela Taller ha acometido la rehabilitación y adecuación de este edificio y su entorno, propiedad del Arzobispado y gestionado por la Parroquia de Esparragosa.

 

La Superiora General de las Religiosas del Buen Pastor visitó Badajoz

Recientemente la Superiora General de las Religiosas del Buen Pastor, Hermana Liliane Tauvette, visitó la casa que estas tienen en Badajoz, donde trabajan 4 religiosas.

Esta visita se enmarca dentro de la que la Superiora General está realizando a la Provincia de España, en su recorrido por todas las Provincias que estas religiosas tienen en el mundo.

 

Manos Unidas lleva a cabo unas jornadas formativas para voluntarios

La organización financia actualmente desde España 1.500 proyectos

Recientemente Manos Unidas celebró, en la Casa de la Iglesia de Badajoz, una jornada de formación a la que asistieron voluntarios de esta organización provenientes de Almendralejo, Mérida, Jerez de los Caballeros, Los Santos de Maimona y Badajoz. En total fueron unas 30 personas, acompañadas por la delegada diocesana, doña Marisol Rovira, el consiliario, don José Antonio Salguero y varios representantes de la Sede Central de Madrid.

Estas jornadas se enmarcan dentro de la misma dinámica de Manos Unidos, que exige a sus miembros una preparación, una formación, que les permita tener un conocimiento real y cercano de la situación actual. Además, sirven para dar a conocer las nuevas herramientas y los proyectos que la organización viene acometiendo por todo el mundo y son un complemento a la propia motivación de cada voluntario.

Origen eclesial

Manos Unidas nació en España de la mano de las Mujeres de Acción Católica hace 42 años. Desde el principio su objetivo concreto era el de paliar en lo posible las necesidades de los más pobres.

En sus comienzos realizaba pequeños proyectos en nuestro país -también en nuestra diócesis de Mérida-Badajoz, como el que se realizó en Olivenza- aunque en la actualidad la mayoría de sus acciones se encaminan al llamado "Tercer mundo". Desde España se están financiando actualmente más de 1500 proyectos de desarrollo, fruto de los siete mil millones de pesetas que se recaudaron en la anterior campaña, aunque otros tantos fueron rechazados por falta de fondos o de viabilidad. En nuestra diócesis, Olivenza, Mérida, Almendralejo, Jerez de los Caballeros o Zafra financian con sus aportaciones anuales alguno de esos proyectos.

Manos Unidas ha hecho siempre gala de eficacia, ya que 94,5 pesetas de cada 100 que recauda es para ayuda directa a los proyectos propuestos, tan sólo el 5,5% restante se dedica a administración y gastos de sensibilización.

 

Celebrado el Cursillo de Cristiandad número 210

El pasado fin de semana se celebró en la Casa de Oración de Villagonzalo el cursillo de cristiandad número 210 de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz. A él asistieron 20 personas bajo la coordinación de don Francisco Bobadilla Guzmán, presidente de Cursillos de Cristiandad en Badajoz, y los sacerdotes don Feliciano Leal Cáceres, Consiliario de los Cursillos, y don Gonzalo Encinas Casado, párroco de Azuaga.

 

Rectificación sobre el Fondo de Solidaridad

En nuestro número de la semana pasada publicábamos la lista de proyectos y las cantidades que se aportarán desde el Fondo Diocesano de Solidaridad para su desarrollo. En tres de ellos aparecían cifras económicas equivocadas, concretamente en el de ayuda a talleres socioculturales de Cáritas (11.327.404 pesetas en lugar de 1.327.404 pesetas), en la construcción de un centro escolar en la ciudad de Kogo, en Guinea Ecuatorial (11.500.000 pesetas en lugar de 1.500.000 pesetas) y en el programa de ayuda para un comedor escolar en Bamendjou, en Camerún(11.152.000 pesetas en lugar de 1.152.000 pesetas).


Al paso de Dios

Adviento 2000

A estas alturas del año 2000, año jubilar, parecería que todo debe estar hecho; sin embargo, aún le falta lo mejor: vivir la espera de la Encarnación con el asombro de la primera vez. En verdad, no sé si seremos capaces, pues nos ocurre como a los niños y a los jóvenes de hoy a los que es muy difícil sorprender e ilusionar, porque lo tienen todo y no tienen que luchar por casi nada. También nosotros estamos mal acostumbrados en la espera: sabemos que el que ha de venir está con nosotros y afortunadamente disfrutamos cada día de sus logros en la Iglesia.

¿Qué hacer entonces para que en nuestro corazón haya novedad y la novedad traiga alegría y la alegría abra los ojos a la esperanza? Solos y por nuestra cuenta muy poco. Pero todo eso y mucho más lo veremos, si somos capaces de concentrar asombrados nuestra mirada en el Niño que hace olvidar todos los desencantos, rompe todas las melancolías y pone nuevas energías en la vida de los pusilánimes. No es verdad que los asuntos que le duelen a los hombres honestos consigo mismos, con la sociedad y con Dios no tengan remedio: mientras nazca el Hijo de Dios, y sigue naciendo porque aún no ha dejado de preñar a la humanidad con la esperanza de su venida gloriosa, brotarán signos que anuncien lo nuevo, aunque sea en pequeñas dosis.

En un adviento que se abre en el horizonte de un nuevo siglo, los cristianos debemos mostrar con más convicción que nunca que el tiempo de la fe no es una ficción, sí es un renacer de lo divino por amor entrañable hacia lo humano.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)


Liturgia del domingo

Celebramos el I Domingo de Adviento

Palabra de Dios

Libro del profeta Jeremías 33, 14-16

Mirad que llegan días -oráculo del Señor-
en que cumpliré la promesa que hice
a la casa de Israel y a la casa de Judá.

En aquellos días y en aquella hora,
suscitaré a David un vástago legítimo,
que hará justicia y derecho en la tierra.

En aquellos días se salvará Judá,
y en Jerusalén vivirán tranquilos,
y llamarán así: "El Señor-nuestra-justicia".

Salmo 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14

R. A ti, Señor, levanto mi alma.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque Tú eres mi Dios y Salvador.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace cambiar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza.

Primera Carta a los Tesalonicenses 3, 12-4, 2

Hermanos: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos.

Y que así os fortalezca internamente, para que cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios , nuestro Padre.

En fin, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante.

Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.

Evangelio según san Lucas 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

- Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

4, lunes: Is 2, 1-5; Mt 8, 5-11
5, martes: Is 11, 1-10; Lc 10, 21-24.
6, miércoles: Is 25, 6-10a; Mt 15, 29-37.
7, jueves: Is 26, 1-6; Mt 7, 21. 24-27.
8, viernes: Gn 3, 9-15. 20; Ef 1, 3-6. 11-12; Lc 1, 26-38.
9, sábado: Is 30, 19-21. 23-26; Mt 9,35-10,1. 6-8.
10, domingo: Ba. 5, 1-9; Flp 1, 4-6. 8-11; Lc 3, 1-6.
 

Comentario litúrgico

Cumpliré la promesa

Comenzar un nuevo Año Litúrgico podrá resultar poco atractivo si se entiende como empezar de nuevo el pasar los tiempos y fiestas litúrgicas que tantas veces hemos celebrado y que, desde la atalaya de día de hoy, parece que está calcado del paso de las estaciones del año.

Todo lo anterior tiene una parte de verdad y es la constatación de que nuestra vida cristiana, como intento de comulgar con los misterios de Cristo, transcurre en el tiempo, construyendo nuestra propia historia de salvación. Pero respecto al paso de las estaciones del año hay una diferencia teológicamente muy importante: el devenir las estaciones del año es un continuo retorno al ciclo vital, mientras que el Año Litúrgico es como una espiral que a cada ciclo nos sitúa en un nivel mas alto o más cercano del definitivo encuentro con el Señor.

La Iglesia, en una lectura creyente de la Escritura, nos propone el oráculo de Jeremías como la puerta que abre esta nueva andadura de nuestra vida cristiana para que las palabras del profeta rumiadas hoy mismo sea el contrapunto de una posible tentación de tedio. Aquí están las palabras proféticas que dan a este Adviento toda su lozanía y novedad: "Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá".

Son palabras que nos invitan a comenzar esta nueva andadura litúrgica como un tiempo de gracia a estrenar no por nuestros méritos y buenos propósitos sino porque, a pesar de nuestras rutinas y desesperanzas, Dios pone su empeño en hacer de los días y de las celebraciones de este nuevo año una nueva oportunidad de gracia.

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

5 de diciembre: san Mauro, mártir (+ 283)

SaN Juan de Ribera, nuestro santo obispo de Badajoz, donde se desvivió por los pobres, la dignificación del culto eucarístico, la celebración de sínodos -cuatro en tres años- y en la formación del clero, fue trasladado a Valencia donde puso en práctica exactamente el mismo programa pastoral que en Badajoz, solo que con más tiempo y más medios.

Pues bien, al final de su vida, habiendo edificado el esplendido colegio del Corpus Christi, le fue regalado el cuerpo de San Mauro, recientemente recuperado de las catacumbas por las excavaciones del papa Clemente VIII, gran amigo del patriarca Ribera, para que sirviera de ejemplo a los jóvenes que se formaran para el sacerdocio en dicho colegio.

Mauro, un adolescente que fue decapitado junto a a sus padres por el solo hecho de ser cristiano, durante la persecución de Marco Aurelio, ofreció un magnifico ejemplo de coherencia cristiana.

Quiera el bendito Juan de Ribera interceder por nuestro seminario que lo tiene como remoto primer fundador. Tampoco estará de más que San Mauro sirva de ejemplo a nuestros seminaristas. Así tendremos el clero recio que se necesita para estos tiempos.

Al fin y al cabo, San Mauro ha sido emigrante de Roma a Valencia aunque, eso sí, doce siglos después de muerto... razón por la cual habrá de entenderse bien con unos extremeños expertos siempre en artes migratorias.

Los Santos pastores y los testigos coherentes son imprescindibles en la pastoral de alejados. Amén, Aleluya.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

4, lunes: Juan Damasceno, Bárbara, Melecio, Francisco Gálvez.

5, martes: Crispina, Sebas, Gerardo, Bartolomé Fanti, Felipe Rinaldi.

6 miércoles: Nicolás, Pedro Pascual, José Nguyén.

7, jueves: Ambrosio, Sabino, Urbano, Carlos Garnier.

8, viernes: Inmaculada Concepción. Macario, Eucario.

9, sábado: Abel, Leocadia, Pedro Fourier, Cipriano, Bernardo María.

10, domingo: Eulalia de Mérida. Nrta. Sra. de Loreto, Mauro, Juan R.

Contraportada

La Catedral Metropolitana de Badajoz acoge
una gran exposición del pintor Luis de Morales

Las obras proceden de España y Portugal

El claustro de la Catedral Metropolitana acoge hasta el día 20 de enero una gran exposición de Luis de Morales, conocido como "El Divino Morales", pintor del siglo XVI establecido en Badajoz que está considerado como uno de los maestros de la pintura renacentista española. Las personas que visiten la muestra, abierta de 11 a 13,30 y de 18 a 20,30, excepto los domingos y festivos que se abre sólo por las mañanas y los lunes que cierra, pondrán contemplar cerca de cuarenta cuadros, llegados de iglesias y museos españoles y portugueses. Una vez que se ponga el cierre en Badajoz, la exposición podrá verse en Lisboa.

La exposición cuenta con importantes mecenas; está organizada por el Cabildo de la Catedral, la Junta de Extremadura, el Museo Nacional de Arte Antiga de Lisboa y la Fundación Academia de Yuste, ya que se enmarca en los actos organizados para conmemorar el quinto centenario del nacimiento del emperador Carlos, el hijo de Felipe el Hermoso y de Juana la Loca, que terminara sus días en el monasterio cacereño de Yuste.

Como destacan dos de los cuatro comisarios de la muestra, don José Luis Porfirio, director del Museo de Arte Antiga y don Francisco Tejada, director del Museo de la Catedral, muy citado en la inauguración de la muestra, "es la primera vez que se aborda una exposición de tal entidad sobre la figura del pintor badajocense en su propio entorno, por lo que el evento se convierte también, de algún modo, en ese merecido reconocimiento hacia la figura de Luis de Morales desde una "Extremadura" en la que plasmó lo mejor de su obra y a la que hizo resonar más allá del amplio marco peninsular".

Encargos de reyes

Hasta Badajoz llegaron encargos de los reyes portugueses y al decir de don Carmelo Solís, uno de los grandes expertos mundiales sobre este personaje y comisario también de la exposición, "ejerce una gran influencia en la pintura manierista portuguesa". Don Carmelo asegura que "la obra de Luis de Morales es esencialmente religiosa, que interpela el panorama de la mística de su tiempo y el hombre renacentista cristiano". No en vano el pintor es coetáneo de personalidades tan relevantes en nuestra tierra como san Pedro de Alcántara o el obispo san Juan de Ribera, que le encargó varias obras al artista y con el que tuvo mucho trato.

Famoso cuando estaba vivo

Cuentan los entendidos que Luis de Morales es un artista de fuertes contrastes, enigmático y controvertido que, en vida, gozó de fama de buen pintor. Su creación está presente en muchas iglesias extremeñas y españolas. Concretamente en esta exposición se pueden ver una docena de obras procedentes de la propia catedral de Badajoz, de la parroquia de san Andrés de la misma ciudad, de Valencia de Alcántara, de Trujillo, de Plasencia y de Higuera la Real, pero es importante su huella en Portugal, de donde proceden nueve de las pinturas que se exhiben: siete llegadas del Museo de Arte Antiga, la primera pinacoteca lusa, algo así como nuestro museo del Prado, y dos del retablo de la antigua catedral de Elvas.

Juan José Montes

La Iglesia en América Latina:

http://www.aciprensa.com/iglesia.htm



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