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Christus Rex Information Service


29 de Diciembre 1996


CHRISTUS REX INFORMATION SERVICE - Domingo 29 de Diciembre 1996 - Archidiócesis de Mérida-Badajoz

Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
29 de diciembre de 1996


Portada

No hay paz sin perdón

En medio de estas fiestas de Navidad, la Iglesia viene dedicando desde hace un cuarto de siglo el primer día del año, la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, a pedir por la paz en todo el mundo. El viejo canto de los ángeles en Belén entonando el "Gloria a Dios en los cielos y en la tierra paz a los hombresŠ", sigue siendo un anhelo incumplido, ya que son muchas las guerra y conflictos que todavía ensombrecen nuestro planeta, empezando por la propia Tierra Santa y siguiendo por Chechenia, Zaire, RuandaŠ sin olvidar la inestabilidad existente en la zona de la antigua Yugoslavia o en algunos países de Hispanoamérica.
Juan Pablo II nos ofrece en su mensaje para el día 1 de enero las pautas para conseguir una paz duradera, aquella que está por encima de los simples pactos basados en el miedo o en las armas. El Santo Padre señala que "no podrá emprenderse nunca un proceso de paz si no madura en los hombres una actitud de perdón sincero". Perdón que, aunque difícil, es posible y ha de basarse en la verdad y la justicia.

Carta del Arzobispo

A la paz, por el perdón

Escribo bajo la impresión positiva y sanante que ha dejado en mi espíritu la lectura del mensaje de Juan Pablo II para la Jornada Mundial de la Paz, del 1 de enero de 1997. Establecida por Pablo VI hace un cuarto de siglo, esta Jornada nos trae desde entonces, como regalo pontificio de Año Nuevo, un documento ilustrativo sobre la visión cristiana de la paz. El de 1997, reviste, os lo confieso, una hondura y una vibración religiosa tan intensas, que sacuden la conciencia y empujan a la conversión. Léanlo y lo comprobarán (en "Ecclesia", "Vida Nueva" o "Palabra") o, al menos, en el resumen que, sin espacio para más, figura en la página 5 de esta revista.
Al Papa, como a usted y a mí, lo mismo que a cualquier hombre o mujer con unas gotas de humanidad en sus entrañas, le estremecen los vendavales del odio en su secuela de guerras sangrientas y violencias atroces, que manchan hoy y han ennegrecido siempre la historia doliente de nuestra especie; y que nos avergüenzan y deprimen como miembros de la misma. ¿Se trata de un sino fatídico, del que no nos sea dado escapar? No, por cierto, porque la paz también existe y se consigue, con el esfuerzo sacrificado de los mejores, con el imperio de la ley y de la justicia, con el cultivo de los valores nobles en el corazón de los seres humanos.
El Papa proclama con fuerza el camino del perdón. Esto es lo que se llama ir en directo a las raíces, garantizando de antemano que no buscamos componendas fáciles, ni cicatrices en falso, para evitar de cuajo que nadie vuelva más tarde a las andadas. Oigamos al Papa: "Soy plenamente consciente de que el perdón puede parecer contrario a la lógica humana, que obedece con frecuencia a la dinámica de la contestación y la revancha. Sin embargo, el perdón se inspira en la lógica del amor, de aquel amor que Dios le tiene a cada hombre y mujer, a cada pueblo y nación, así como a toda la familia humana".

La ley, sí, pero no la del Talión

Esto, así sin más, podría malentenderse como un "borrón y cuenta nueva" ante cualquier crimen terrorista, o genocidio atroz, o fechoría abominable de las que se perpetran cada día contra seres inocentes por algunos de nuestros semejantes, carentes del más elemental respeto a la persona humana y a sus derechos sagrados e inalienables. Pero, ¡atención! Aquellos que se degradan a sí mismos hasta semejantes barbaridades, ¿porqué lo hacen? ¿De dónde brotaron en ellos la crueldad, el envilecimiento, la monstruosidad inclusive? No, desde luego, del amor ni del perdón. Ya ven ustedes, entonces, hasta dónde conducen la carencia de amor y la ausencia absoluta de la misericordia hacia el prójimo.
¿Qué hacer, me pregunto? ¿Responder al mal con el mal, ojo por ojo y diente por diente, el que a hierro mata, a hierro muere, a la pura y dura ley del Talión?¿Inventamos el Gal y asunto terminado? Contra el crimen, es claro, la ley justa y la condena judicial apropiada; en nombre, no del odio, sino de la defensa de los débiles y de la ejemplaridad del bien. Sin embargo, ni en los delitos comunes, ni en los atentados terroristas, ni en las luchas tribales, suelen acabar los problemas con la sanción final del culpable. Y, menos, en las guerras, por el reconocimiento por los vencidos de las razones de los vencedores. Lo más común es que los perdedores queden resentidos, se sientan injustamente tratados y busquen con saña el momento de la venganza.
¿Qué camino seguir en estos casos, sobre todo en las guerras tribales, en los rencores fundamentalistas, en los nacionalismos exasperados, en la lucha revolucionaria de clases? Quienes aspiren a erradicar estas plagas, cuando menos a medio y a largo plazo, no debieran desoir las advertencias del Papa, de que se vaya sustituyendo en la educación de la familia, de la Escuela y de las Iglesias, la llamada lógica del odio (que desemboca tantas veces en la locura) por la lógica del perdón. Esta supone una búsqueda sincera y recíproca de la verdad mútua, porque nadie tiene la exclusiva de la razón ni de la justicia.
Los enemigos entre sí se niegan a buscar la verdad. Pero, cuánto bien hacen los agentes de la paz, los negociadores, los políticos de raza, a escala local, nacional e internacional.
Hasta que se llegue al reconocimiento mútuo de los errores y al acuerdo por ambas partes de olvidar los agravios del pasado, aprendiendo sus lecciones, no estará garantizada la paz. Y, aún después, habrá que seguir construyéndola con materiales de respeto y de tolerancia, sin complejos para hablar de perdón, en sentido activo o pasivo.

Pasarse de listos

Hablando para cristianos, y no sólo en tiempos de guerra, sino en las relaciones humanas ordinarias, al interior y al exterior de la Iglesia, sí que resulta ineludible entrar a corazón abierto en la dinámica del perdón. "Todos, dice la Carta de Santiago, nos ofendemos los unos a los otros en múltiples cosas". (3,2). Por algo Jesús le recomendó a san Pedro lo de las setenta veces siete (Mt. 18,22) y nos ofreció a todos en el Padrenuestro el perdón de nuestras deudas, si perdonamos las ajenas (Cf. ibid, 6,12).
La hondura del mandamiento del perdón va incluso más allá de la pura reciprocidad. Ya resulta noble aquella fórmula de un Cabildo catedral, en la sesión de Venia del Viernes Santo: Perdono y pido perdón, para que Dios me perdone. Lo que ocurre es que en todo acto de perdón, alguien tiene que pasarse de bueno, porque ahí es donde la misericordia se muestra, como gran atributo de Dios, superior a la justicia. "Haced bien a los que os aborrecen", "pon la otra mejilla". Ahí está precisamente el signo del amor cristiano, pues también los paganos devuelven bien por bien.

O perdón, o catástrofe

Perdonar por sistema y dar más de lo que corresponde, no son puros consejos evangélicos, de los que adornan, con fulgores de belleza moral, la vida privada de un hombre justo, de una mujer santa. No!
Perdonar es una exigencia obligada para la Iglesia y para el mundo, si queremos impedir que la historia se nos pudra, que este planeta admirable del Tercer Milenio cristiano y del Internet, estalle de mala manera y nos arroje perdidos por el cosmos.
Hay que perdonar las deudas del Tercer Mundo, los agravios históricos de los países europeos, entre sí y con sus antiguos pueblos coloniales; las guerras de religión del pasado y los conflictos Norte-Sur de nuestra época. Repito con el Papa: No se trata de adoptar aires de perdonavidas o de exigir que el otro dé siempre el primer paso o se pliegue por fuerza a mis planteamientos. Es la cultura de la sinceridad, del respeto, de la tolerancia, del pacto, y, en no pocos casos, del perdón pedido y otorgado a las dos bandas.
¿Cómo hacerlo sin educar el corazón?, ¿sin remitirnos al Dios misericordioso, a la oblación gratuita de Cristo, a la sabiduría de las Bienaventuranzas? Todo esto es aplicable, aunque suene a voluntarismo piadoso, a la ONU, a la OTAN y a la Liga Arabe. Y mucho más, claro, a la familia, convento, parroquia u Obispado, donde discurre nuestra existencia normal.

+Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz.


Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz

Juan Pablo II: "El perdón es indispensable para caminar hacia una paz auténtica y estable"

"No podrá emprenderse nunca un proceso de paz si no madura en los hombres una actitud de perdón sincero", afirma el Papa Juan Pablo II en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, a celebrar el 1 de enero, que se ha hecho público en Roma bajo el título "Ofrece el perdón, recibe la paz".
El Papa afirma que "sin el perdón las heridas continuarán sangrando, alimentando en las generaciones futuras un hastío sin fin, que es fuente de venganza y causa de nuevas ruinas. El perdón ofrecido y aceptado es premisa indispensable para caminar hacia una paz auténtica y estable".
En este sentido, Juan Pablo II pide encarecidamente que "se busque la paz por los caminos del perdón". "Soy plenamente consciente ­añade­ de que el perdón puede parecer contrario a la lógica humana, que obedece con frecuencia a la dinámica de la contestación y de la revancha. Sin embargo, el perdón se inspira en la lógica del amor, del amor que Dios tiene a cada hombre y mujer, a cada pueblo y nación, así como a toda la familia humana. El perdón de Dios se convierte en fuente inagotable de perdón en las relaciones entre nosotros, ayudándonos a vivirlas bajo el signo de una verdadera fraternidad".

Superar la cultura de la muerte

El Santo Padre indica que el mundo moderno, a pesar de las numerosas metas alcanzadas, continúa estando marcado por no pocas contradicciones. Constata que el materialismo y el creciente desprecio de la vida humana están asumiendo dimensiones preocupantes. "Son muchos los que se plantean su vida siguiendo como únicas leyes el provecho, el prestigio y el poder".
El resultado de estos fenómenos es que "numerosas personas se encuentran encerradas en su soledad interior; otras su raza, nacionalidad o sexo, mientras la pobreza arrastra a masas enormes al margen de la sociedad o, incluso, hacia el aniquilamiento. Para muchos, además la guerra se ha convertido en la dura realidad de la vida cotidiana. Una sociedad que busca sólo bienes materiales o efímeros tiende a marginar a quien no sirve para tal objetivo". "¡El sufrimiento de tantos hermanos y hermanas no nos puede dejar indiferentes!", exclama el Papa. Por tanto, "todos debemos estar dispuestos a perdonar y a pedir perdón".

Es difícil pedir perdón

Juan Pablo II habla también de la dificultad de pedir perdón ante el peso de la historia, que lleva consigo una gran carga de violencias y de conflictos, de los cuáles no es fácil desentenderse. Manifiesta que el dolor por la pérdida de un familiar a causa del terrorismo o acciones criminales llevan a la tentación del odio y que, de igual manera, perdonar sinceramente puede resultar heróico.
Señala el Papa que, sin embargo, "no se puede permanecer prisioneros del pasado: es necesaria, para cada uno y para los pueblos, una especie de 'purificación de la memoria', a fin de que los males del pasado no vuelvan a producirse más".
Para ello es indispensable, afirma el Papa, aprender a leer la historia de los otros pueblos evitando juicios sumarios y parciales, haciendo un esfuerzo para comprender el punto de vista de quienes pertenecen a aquellos pueblos. Apunta que la aceptación y aprecio de las diferencias es el primer paso para la reconciliación. Asimismo, Juan Pablo II insiste en la urgencia de desarrollar una sólida "cultura de la paz".
En este sentido, propone acciones concretas, como impedir el crecimiento de la industria y del comercio de armas; pero, aún antes, es preciso un esfuerzo de las diversas religiones en favor de la paz, levantando su propia voz contra la guerra y afrontando con valor los riesgos consiguientes. En todo caso, señala que es esencial en esta materia la tarea de los gobiernos y de la comunidad internacional "a los que corresponde contribuir en la construcción de la paz mediante la creación de estructuras sólidas capaces de resistir los vaivenes de la política. Algunas de estas estructuras existen ya, pero necesitan ser reforzadas".
En cuanto al papel de la Organización de las Naciones Unidas, indica que es "de desear una conveniente adaptación de los medios a su disposición, para que pueda afrontar con eficacia los nuevos desafíos de nuestro tiempo" aunque el Papa nos recuerda que la paz duradera no es sólo una cuestión de estructuras y procedimientos, sino que se apoya, ante todo, en la adopción de un estilo de convivencia humana capaz de un perdón cordial.
Pedir y ofrecer perdón ­subraya el Sumo Pontífice­ es una vía profundamente digna del hombre y, a veces, la única para salir de situaciones marcadas por odios antiguos y violentos. El perdón no surge del hombre de manera espontánea y natural. El perdón, en su forma más alta y verdadera, es un acto de amor gratuito".

Verdad y justicia

Finalmente, el Santo Padre explica que el perdón tiene también sus propias exigencias: la primera, el respeto a la verdad. "donde se siembra la mentira y la falsedad florecen la sospecha y las divisiones, la corrupción y la manipulación política o ideológica y se atacan los fundamentos mismos de la convivencia civil y socavan las posibilidades de relaciones sociales pacíficas".
Otro presupuesto esencial del perdón y la reconciliación, según Juan Pablo II, es la justicia, "que tiene su fundamento último en la ley de Dios y en su designio de amor sobre la humanidad. Por tanto, señala que "no hay contradicción alguna entre perdón y justicia: el perdón no elimina ni disminuye la exigencia de la reparación, que es propia de la justicia, sino que trata de reintegrar tanto a las personas y a los grupos en la sociedad, como a los Estados en la comunidad de las Naciones". El Papa concluye: "La puerta hacia el arrepentimiento y la rehabilitación debe quedar abierta". (SIC)


Día de la Familia

Los obispos invitan a los padres a defender la vida y a transmitir la fe

En este domingo, día 29 de diciembre, coincidiendo con la celebración navideña de la Sagrada Familia, tiene lugar en España el llamado "Día de la Familia", con el que se pretende destacar los valores humanos y cristianos de esta institución tan querida por todos, ya que en las encuestas de opinión sigue siendo la más valorada por la población de nuestro país.

Preparando el Jubileo 2000

Con este motivo, los obispos españoles de la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida que preside monseñor Braulio Rodríguez, han hecho publico un mensaje en el que, siguiendo las indicaciones del Papa en la Carta "Tertio Millennio Adveniente" para preparar el Gran Jubileo del Año 2000 también en familia, invitan a los padres que consideren la responsabilidad que tienen en la educación en la fe de los hijos.
Pero antes, los obispos destacan el papel desempeñado por los padres en la transmisión y acogida de la vida humana. "El nacimiento acontece en la familia. Dependemos totalmente al nacer, de los que cuidan de nosotros. Quiere esto decir que sólo podemos vivir por un puro don."
"El espacio en que la vida se desenvuelve ­siguen diciendo los obispos­ está habitado por una presencia que normalmente es la de los padres. A través de este espacio, el niño asimila todas las cosas importantes de la existencia y, lógicamente, cuanto atañe a la fe".

Enseñar la vida

Pero los prelados españoles señalan también en su mensaje que "dar la vida es sólo el paso inicial para la existencia de los hijos. Viene a continuación la difícil labor de enseñar la vida. La familia es la institución que mejor puede educar en profundidad, el mejor ámbito para la maduración de las personas."
Dentro de la formación integral que se recibe en el hogar, el mensaje episcopal desciende al campo de la educación en la fe, de la que son los primeros responsables los padres. "Esta educación de la fe no la hacen los padres y los demás miembros de la familia con clases magisteriales; usan otro tipo de educación, basada en la asimilación de valores que se viven en el ambiente familiar, en el que es determinante, por ejemplo, que sepan los hijos que los padres se aman; que haya coherencia en los padres entre lo que dicen y lo que hacen; que los padres acompañen, con cercanía personal, a los hijos en su crecimiento."

Nadie da lo que no tiene

Sobre todo es "sumamente importante y decisiva", según el mensaje de los obispos, esta cercanía de los padres en los primeros pasos de fe de los hijos, en su despertar religioso. Pero, también aquí señalan que "nadie da lo que no tiene. Para un despertar religioso adecuado y sólido de los hijos, los padres deben haber despertado a la fe y haber llegado a un grado de madurez cristiana".
"La madurez progresiva, humana y religiosa, de los padres hace posible que estos puedan ser los primeros educadores de sus hijos".
Para llevar a cabo esta noble tarea, los obispos terminan su mensaje "implorando para todas las familias cristianas, en la fiesta de la Sagrada Familia, la intercesión de María y José".

José María Gil


Apunte litúrgico

Familia, don de Dios

En este domingo celebramos la fiesta de la Sagrada Familia y las lecturas bíblicas de la misa nos proponen un amplio programa de reflexión sobre la familia, realidad tan humana como desprotegida actualmente.
No me refiero sólo al olvido en que ha caído en las modernas legislaciones, sino, y sobre todo, al constante deterioro al que se le quiere someter por grupos bien conocidos y que encuentran en la mayoría de los medios de comunicación sus portavoces más adecuados. No es extraño que nuestros jóvenes se lo piensen más de dos veces a la hora de casarse y, más aún, ante la responsabilidad de crear una familia con la aceptación de los hijos.
Esta fiesta de la Sagrada Familia les puede ayudar a los jóvenes cristianos a no dejarse llevar por los vientos de la opinión pública. Es más, a descubrir en ellos la llamada divina que les invita a comprometerse en un amor conyugal vivido día a día y en la aventura, entrañable y seria, de dar la vida a niños y niñas que sin ellos jamás llegarán a ser.
Y todo esto como una tarea de la vocación cristiana, pues el matrimonio y la familia han entrado como una pieza clave en esa historia de amor entre Dios y el hombre que llamamos la salvación.
Las dos primeras lecturas presentan los inicios de esa historia y todo empieza por un matrimonio, ya anciano, en el que se fija Dios y le hace el milagro de que tengan un hijo y así surgirá el futuro Pueblo de Dios. El evangelio es un retablo de Navidad. Otra vez aparece una familia, pero el niño es el mismo Dios que por su encarnación ha elevado a sacramento la vida familiar para protegerla de nuestros miedos y egoísmos.

Antonio Luis Martínez


Santoral

10 de enero
Beata Ana de los Ángeles (1607-1686)

Al sur del Perú, la ciudad de Arequipa sorprende por la grandeza de sus monumentos, entre los cuales no es el menor su convento de dominicas. A los tres años de edad Ángeles Monteagudo y Ponce de León ingresará como interna en el monasterio del que llegará a ser priora, tras desempeñar los cargos de sacristana, cocinera de los pobres, portera y maestra de novicias.
Con poco más de 40 años, el obispo Pedro Ortega de Sotomayor la designa priora, avalando sus deseos de reforma. No era fácil devolver su primera observancia a una ciudadela poblada de innumerables viudas y huérfanas, además de 75 educandas internas, 130 siervas, 7 criadas personales, 14 donadas y 5 novicias, 17 legas y 75 religiosas de coro... o sea, toda una compleja organización con severas dificultades materiales y no escasas necesidades espirituales.
Ana será objeto de calumnias, difamaciones y maledicencias sin cuento. El suyo fue un gobierno tan dificultoso como fecundo: a su muerte la virtud había podido crecer, la justicia se pudo implantar y la regla de la alabanza divina y el amor fraterno estaba restablecida. ¡Ojalá se pudiera decir lo mismo de otros muchos gobernantes!
Esta monja, enfermera incansable de sus hermanas durante una epidemia de cólera, murió en su celda completamente ciega y absolutamente sola. Todo Arequipa vino a venerar sus restos: he aquí un monumento más del amor cristiana y femeninamente vivido en la América española.

Manuel Amezcua


Lecturas bíblicas para la próxima semana:

30, lunes: 1Jn 2, 12-17; Lc 2, 36-40.
31, martes: 1Jn 2, 18-21; Jn 1, 1-18.
1, miércoles: Nm 6, 22-27; Ga 4, 4-7; Lc 2, 16-21.
2, jueves: 1 Jn 2, 22-28; Jn 1, 19-28.
3, viernes: 1Jn 2, 19-3, 6; Jn 1, 29-34.
4, sábado: 1Jn 3, 7-10; Jn 1, 35-42.
5, domingo: Si 24, 1-2, 8-12; Ef 1, 3-6, 1§5-18; Jn 1, 1-18.

Santoral para la próxima semana:

30, lunes: Félix, Anisia, Anisio, Sabino, Savero, Apticino, Donato.
31, martes: Silvestre, Paulina, Rústica.
1, miércoles: Santa María, Madre de Dios. Fulgencio, Guillermo, Félix.
2, jueves: Basilio Magno, Gregorio Nacianceno, NªSª Auxilio, Macario.
3, viernes: Antero, Florenio, Pedro, Daniel
. 4, sábado: Hermetes, Cayo, Ana Bayley, Ángela de Foligno, Tikto Prisco.
5, domingo: Deogracias, Eduardo, Carlos de San Andrés.


Mirada a nuestro tiempo

Búscalo en los pobres

Si quieres buscar a Jesús en estos días de navidad, piénsalo bien antes de tomar una decisión sobre el camino a seguir. él puede estar en cualquier lugar y no es bueno limitar los ámbitos de su presencia. Si de verdad quieres encontrarlo, no olvides que está donde esté el hombre, sobre todo donde esté el hombre con problemas. él viene de parte del Padre a buscar al que lo pasa mal y necesita ayuda. él se acerca a nosotros para derrotar al mal que nos puede dañar y ofender y para hacernos compartir su vida y su condición de Hijo de Dios.
Se acerca a todos, pero busca especialmente a los que tienen más dañada esa condición, a los que tienen deteriorada su dignidad de hijos por el mal.
Si quieres buscar a Jesús en estos días de navidad, búscalo sobre todo en los pobres; se encarna en su forma de vida y es para ellos buena noticia y esperanza. Si quieres buscar a Jesús, solidarízate con los necesitados y compartiendo sé para ellos tú también buena noticia.
La solidaridad efectiva con los que necesitan nuestra ayuda es un buen modo de contemplar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios. Compartimos en Navidad no sólo para compensar lo que gastamos en estas fiestas y tranquilizar así nuestras conciencias consumistas, lo hacemos, ante todo, porque en cada gesto, en cada mirada, en cada mano tendida, en cada silencio o en cada grito de los pobres vemos el rostro de Jesús, El que trajo la eternidad de Dios hasta la precariedad de nuestras vidas.

Amadeo Rodríguez


Cáritas envía ayuda en alimentos y equipos
a la región africana de los Grandes Lagos
Así emplea los 100 millones de pesetas recibidos de la campaña de Tele-5

Cáritas Española ha enviado a la región de los Grandes Lagos en Africa ayuda por valor de más de cien millones de pesetas, procedentes de la entrega que le hizo la Conferencia Episcopal de los fondos obtenidos por Tele-5.
Según los datos facilitados hoy por Cáritas, con estos fondos se ha adquirido medicamentos, mantas, bidones y diversos utensilios en Entebbe, Kampala y Nairobi por valor de 200.000, 50.000 y 150 dólares respectivamente (unos 26 millones de pesetas en total), y están pendientes de realizar nuevas compras a petición de las Cáritas locales. Se han destinado 30.000 dólares (unos 3.900.000 millones) para el cofinanciamiento del avión fletado desde Ostende con artículos de primera necesidad. Próximamente, informa Cáritas, partirá para Kigali (Ruanda) un avión con los víveres recibidos a través del programa de Tele-5, que completará esta Organización hasta las 36 toneladas.
A Ruanda se han enviado 50.000 dólares (6.500.000 pesetas) para atender con urgencia a un grupo de huérfanos; doscientos mil dólares (26.000.000 de pesetas) para su proyecto de emergencia y cien mil dólares (13.000.000), para apoyar a Cárita diocesana de Butare. Cáritas informa también que, además, una religiosa española coordina un programa sanitario de Kigali, ciudad y provincia, acordado con Cáritas Italia, y al que han financiado con ochenta millones de pesetas.
Por otra parte, la Organización se ha marcado el objetivo de volver a poner en marcha Cáritas de Bukavu tras los graves acontecimientos del mes de octubre. De momento, se han logrado enviar los primeros auxilios desde Cáritas Ruanda y se está preparando un convoy desde Entebbe con 60 Tn de harina de maíz, 100 Tn de alubias, 100 Tn de arroz y cien mil litros de aceite.


Badajoz: Un grupo de soldados participa en un especial cursillo de cristiandad

Un grupo de 10 soldados, procedentes de la Base de Bótoa y del Acuartelamiento Sancha-Brava, de Badajoz, han participado durante tres días en en una especie de cursillo de cristiandad, denominado "acampada", que se ha celebrado en la Casa de oración de Gévora.
Esta acampada hace la número 15 de las celebradas en Extremadura y ha estado coordinada por los capellanes de las dos unidades militares citadas, acompañados de algunos militares profesionales, comprometidos con llevar su apostolado cristiano al ambiente castrense.
Estas acampadas o días de reflexión cristiana para soldados están integradas dentro de las actividades pastorales que realiza el Arzobispado Castrense en las distintas unidades militares y se celebran por todo el territorio nacional. En ellas pueden participar soldados o marineros de las unidades de las Fuerzas Armadas, que así tienen, durante la mili, una oportunidad para descubrir el Cristianismo o seguir conectados a su vida cristiana anterior sin que lo interrumpa el tiempo que pasan en el servicio militar .
Durante estos días, lo soldados han recibido charlas o catequesis sobre la Historia de la Salvación, Jesucristo, los sacramentos, además de otras más referidas a los valores humanos y cristianos en el ámbito de la familia, el trabajo, etc.
Después en sus destinos, estos soldados continúan participando en distintas actividades formativas cristianas y se procura conectarlos con diversas asociaciones, movimientos y parroquias en los que desarrollar su participación efectiva en la vida de la Iglesia.


Un embajador se hace sacerdote

El embajador australiano cerca de la Santa Sede, Michael Tate, ha dimitido de su cargo de embajador para hacerse sacerdote. A mediados del pasado mes de octubre inició sus estudios de teología en la universidad de Cambridge.
Tiene 51 años y fue nombrado representante de Australia en el Vaticano en 1993, después de haber sido durante quince años senador laborista y durante seis años ministro de Justicia en su país.
Ha declarado: "En cumplimiento de un sueño que había ido retrasando durante mucho tiempo; para mí supone un reto radical, pero siempre he acariciado dentro de mí el ideal de un compromiso total como es el sacerdotal".

El sacerdote de Montijo, Eduardo G. Molano, consultor de la Santa Sede n En los pasados días, el Papa Juan Pablo II ha nombrado al sacerdote del Opus Dei, don Eduardo García Molano, prestigioso jurista natural de Montijo y decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad de Navarra, como consultor del Pontificio Consejo para la Interpretación de los Textos Legislativos.


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