Semanario
"Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail:

Iglenca@jet.es

Número 327. 26 de Diciembre de 1999

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

Portada

¡Comienza el Año Santo!


Fotografía: cartel anunciador en España del Gran Jubileo del Año 2000, editado por el Comité para el Jubileo del Año 2000. Conferencia Episcopal Española. Autor: Goyo Domínguez Trinidad.

 

 

Centrales

El Jubileo es el año de la remisión de los pecados
y de las penas por las culpas

Se llama comúnmente 'Año Santo' porque está destinado
a promover la santidad de vida

En la tradición católica, el Jubileo es un gran suceso religioso. Es al año de la remisión de los pecados y de las penas por los pecados, es el año de la reconciliación entre los adversarios, de la conversión y de la penitencia sacramental, y, en consecuencia, de la solidaridad, de la esperanza, de la justicia, del empeño por servir a Dios en el gozo y la paz con los hermanos. El Año Jubilar es ante todo el Año de Cristo, portador de la vida y de la gracia a la humanidad.

Sus orígenes se remontan al Antiguo Testamento. La ley de Moisés había determinado para el Pueblo Hebreo un año particular: "Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia. Este año cincuenta será para vosotros un jubileo; no cortaréis ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis la viña que ha quedado sin podar, porque es el jubileo que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que el campo dé de si. En este año jubilar recobraréis cada uno vuestra propiedad" (Lev 25, 10-13). La trompeta con que se anunciaba este año particular era un cuerno de morueco, que se llama 'yobel' en hebreo, de ahí la palabra 'Jubileo'. La celebración de este año llevaba consigo, entre otras cosas, la restitución de las tierras a sus antiguos propietarios, la remisión de las deudas, la liberación de los esclavos, y el reposo de la tierra. En el Nuevo Testamento, Jesús se presenta como Aquel que lleva a su cumplimiento el Jubileo antiguo, ya que Él ha venido a "predicar el año de gracia del Señor" (cfr. Is 61, 1-2).

Importancia especial

El Jubileo del Año 2000 reviste una importancia especial ya que el cómputo de los años se viene haciendo, casi para todo el mundo, partiendo de la venida de Cristo al mundo y se celebra así el año dos mil del nacimiento de Cristo (dejando a un lado la cuestión de la exactitud del cálculo histórico). De este modo, se trata del primer Año Santo a caballo entre el final de un milenio y el comienzo de otro: el primer Jubileo, ciertamente, fue convocado en 1300 por el Papa Bonifacio VIII. El Jubileo del Año 2000 quiere ser así una gran oración de alabanza y de acción de gracias por el don de la Encarnación del Hijo de Dios y de la Redención que Él ha realizado.

El Jubileo se llama comúnmente 'Año Santo', no solamente porque comienza, se desarrolla y se concluye con ritos sagrados, sino también porque está destinado a promover la santidad de vida. Ha sido instituido en efecto para consolidar la fe, favorecer las obras de solidaridad y la comunión fraterna en el seno de la Iglesia y en la sociedad, para recordar y remover a los creyentes a una profesión de fe más sincera y más coherente en Cristo el único Salvador.

Ordinarios y extraordinarios

El Jubileo puede ser: ordinario, si está unido a datos fijos; extraordinario, si se convoca con motivo de un suceso de particular importancia. Los Años Santos celebrados hasta hoy se elevan a 25; el Año Santo del año 2000 será el vigésimo sexto.

La costumbre de convocar Jubileos extraordinarios se remonta al siglo XVI: su duración varia desde unos dios hasta un año. Los últimos Años Santos de este siglo son el de 1933, convocado por Pío XI para el X[X centenario de la Redención, el de 1983, convocado por el Papa Juan Pablo II para el 1950 aniversario de la Redención. En 1987, el Papa Juan Pablo II convocó igualmente un Año Mariano.

 

Calendario diocesano para el Año Jubilar

ENERO

Jueves. Todos los jueves del año jubilar se celebrará en la Catedral de Badajoz y en la Concatedral de Mérida una Adoración Eucarística. Se invita a todas las parroquias a que fomenten la adoración a la EucaristÌa fuera de la Misa.

FEBRERO

2, miércoles. Fiesta de la Presentación del Señor. Jubileo de la vida consagrada en la Catedral.

MARZO

15, miércoles. Jubileo de la Curia diocesana.

19, domingo. Retiro por zonas para miembros de Cofradías y Hermandades.

ABRIL

1, sábado. Jubileo de los catecúmenos de catequesis de adulto en la Catedral,

MAYO

Jubileo de los niños por arciprestazgos. Jubileo de los profesores cristianos. Jubileo de los ancianos y enfermos en las parroquias.

14, domingo. Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Jubileo de los seminaristas y familiares.

18, jueves. Jubileo del Clero en Roma.

27, sábado. Rosario de la Aurora en la ermita de Ntra. Sra. de Bótoa.

28, domingo. Jubileo de los enfermos. Celebración del Sacramento de la Unción de Enfermos. Catedral.

JUNIO

1, jueves. Solemnidad de la Ascensión. Misa en la Catedral.

10, sábado. Encuentro Diocesano de los distintos Secretariados Diocesanos. Gran Vigilia de Pentecostés. Jubileo de todos los Agentes de Pastoral de la Diócesis.

18, domingo.Comienza el Congreso EucarÌstico Internacional en Roma.

25, domingo. Solemnidad del SantÌsimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Acto Eucarístico en unión a la Clausura del XLVII Congreso Eucarístico Internacional.

26, lunes. Peregrinación diocesana a Roma.

AGOSTO

15-20. XV Jornada Mundial de la Juventud en Roma.

SEPTIEMBRE

15, viernes. Jubileo de la Tercera Edad en la Catedral.

29-30. Encuentro Sacerdotal. Jubileo del Clero Diocesano.

OCTUBRE

7-14. Peregrinación diocesana a Tierra Santa.

21, sábado. Jubileo de las familias en el Santuario de Ntra. Sra. de Carrión en Alburquerque.

DICIEMBRE

31, domingo. Vigilia de oración en las Parroquias ante el paso al nuevo milenio.

ENERO 2001

5, jueves. Clausura del Año Santo.

 

Cómo ganar el Jubileo

El vicario de Culto y Espiritualidad, don Antonio Muñoz Aldana ha destacado que "si el Jubileo es un año de perdón y en el Antiguo Testamento los jubileos tenían un sentido también de condonación de deudas, las deudas merecidas por nuestras infidelidades, por nuestros pecados también Dios las va a perdonar en un año jubilar".

La Iglesia, a través del sacramento de la Penitencia perdona nuestros pecados y perdona las culpas merecidas por esos pecados. A pesar de ello queda ahí un lastre merecido por los pecados que también se condona con la realidad de la indulgencia que la Iglesia puede dar y da de hecho en cada año jubilar.

Según el Vicario de Culto y Espiritualidad, "La indulgencia plenaria se puede ganar diariamente y aplicarse por las almas del purgatorio"

Teniendo en cuenta que las indulgencias no son algo mágico, sino fruto de una actitud de conversión y arrepentimiento, existen unos requisitos sacramentales para ganar esas indulgencias. Muñoz Aldana manifiesta que "hay que confesar nuestros pecados, que es el signo claro de la conversión. Después de haber recibido esa misericordia de Dios a través del sacramento del perdón, hay que participar en la Eucaristía y comulgar, rezar en comunión con la Iglesia y con el Papa, por sus intenciones y llevar a cabo una obra prescrita. Dentro de las obras prescritas está la peregrinación a un santuario jubilar o la peregrinación al necesitado".

Santuarios jubilares

Los santuarios jubilares diocesanos son los siguientes:

Catedral de Badajoz y Concatedral de Mérida.

Templo de Santa Eulalia ( Mérida).

Santuario del Cristo de la Quinta Angustia (Zalamea)

Santuario del Cristo del Humilladero (Azuaga).

Santuario del Cristo del Rosario (Zafra).

Ntra. Sra. de Carrión (Alburquerque).

Ntra. Sra. de la Piedad (Almendralejo).

Ntra. Sra. de Tentudía (Calera de León).

Ntra. Sra. de Piedraescrita (Campanario).

Ntra. Sra. de los Remedios (Fregenal de la Sierra).

 

Del derecho de legítima defensa al derecho
de injerencia humanitaria

El mensaje papal de la Jornada Mundial de la Paz
es una aportación al derecho político internacional

Paz en la tierra a los hombres que Dios ama". Juan Pablo II vuelve a repetir a la humanidad este anunció que acompañó el nacimiento de Jesús, hace dos mil años, en vísperas del nuevo milenio que está a punto de comenzar. Es el título del mensaje del pontífice con motivo de la Jornada Mundial de la Paz que se celebrará el próximo 1 de enero del año 2000. En el texto, el Papa hace una importante aportación al derecho político internacional al hablar del derecho de injerencia humanitaria .

"Durante el siglo que dejamos atrás, la humanidad ha sido duramente probada por una interminable y horrenda serie de guerras, conflictos, genocidios, 'limpiezas étnicas' que han causado indescriptibles sufrimientos --escribe el Santo Padre--: millones y millones de víctimas, familias y países destruidos; multitudes de prófugos, miseria, hambre, enfermedades, subdesarrollo y pérdida de ingentes recursos. En la raíz de tanto sufrimiento hay una lógica de violencia, alimentada por el deseo de dominar y de explotar a los demás, por ideologías de poder o de totalitarismo utópico, por nacionalismos exacerbados o antiguos odios tribales. El siglo XX nos deja en herencia, sobre todo, una advertencia: unas guerras a menudo son causa de otras. En general, además de ser extraordinariamente dañinas, no resuelven los problemas que las originan y, por tanto, resultan inútiles. Con la guerra, la humanidad es la que pierde".

Una sola familia

El obispo de Roma asegura que "habrá paz en la medida en que toda la humanidad sepa redescubrir su originaria vocación a ser una sola familia, en la que la dignidad y los derechos de las personas de cualquier estado, raza o religión sean reconocidos como anteriores y preeminentes respecto a cualquier diferencia o especificidad".

"De este principio surge una consecuencia de gran importancia ­aclara­: quien viola los derechos humanos, ofende la conciencia humana en cuanto tal y ofende a la humanidad misma. Los crímenes contra la humanidad no pueden ser considerados asuntos internos de una nación. En este sentido, la puesta en marcha de la institución de una Corte penal que los juzgue es un paso importante. Muchos y horripilantes han sido, y siguen siendo, los escenarios siniestros en los que niños, mujeres, ancianos indefensos y sin ninguna culpa son, muy a su pesar, víctimas de los conflictos que ensangrientan nuestros días. Demasiados, verdaderamente, por no decir que ha llegado el momento de cambiar el modo de actuar, con decisión y gran sentido de la responsabilidad".

Por ello, "ante estas situaciones complejas y dramáticas y contra todas las presuntas 'razones' de la guerra, se ha de afirmar el valor fundamental del derecho humanitario y, por tanto, el deber de garantizar el derecho a la asistencia humanitaria de los refugiados y de los pueblos que sufren. La negociación entre las partes, ayudada con oportunas intervenciones de mediación y pacificación llevadas a cabo por organismos regionales e internacionales, asume la máxima relevancia, para prevenir los mismos conflictos o, una vez que han estallado, para que cesen".

Legítima defensa

El Santo Padre confirma que "cuando la población civil corre peligro de sucumbir ante el ataque de un agresor injusto y los esfuerzos políticos y los instrumentos de defensa no violenta no han valido para nada, es legítimo, e incluso obligado, emprender iniciativas concretas para desarmar al agresor. Es necesaria e improrrogable una renovación del derecho internacional y de las instituciones internacionales que tenga su punto de partida en la supremacía del bien de la humanidad y de la persona humana sobre todas las otras cosas y sea éste el criterio fundamental de organización".

Paz y desarrollo

La paz no es ausencia de guerras. Es algo mucho más profundo "Puede que haya llegado el momento de una nueva y más profunda reflexión sobre el sentido de la economía y de sus fines ­afirma el sucesor de Pedro­. Con este propósito, parece urgente que vuelva a ser considerada la concepción misma del bienestar, de modo que no se vea dominada por una estrecha perspectiva utilitarista, que deja completamente al margen valores como el de la solidaridad y el altruismo.

Teniendo en cuenta que "más de mil cuatrocientos millones de personas viven en una situación de extrema pobreza, es especialmente urgente reconsiderar los modelos que inspiran las opciones de desarrollo. Estos procesos exigen una reorientación de la cooperación internacional, en los términos de una nueva cultura de la solidaridad.

Por ello, "se impone hoy, con más urgencia que en el pasado, la necesidad de cultivar la conciencia de valores morales universales, para afrontar los problemas del presente. Han de encontrarse vías para dialogar, con un lenguaje común y comprensible. El fundamento de este diálogo es la ley moral universal inscrita en el corazón humano".

Constructores de la paz

Por último, el Papa pide un compromiso generoso de todos al servicio de la paz, "edificio en continua construcción". Los obreros de esta casa son, según explica, los padres que viven y dan testimonio de paz en sus familias educando a los hijos para la paz; los educadores que saben transmitir los auténticos valores; los hombres y mujeres del mundo del trabajo comprometidos en la lucha por la dignidad del trabajo; los gobernantes que tienen como objetivo de su acción política y la de sus países una firme y convencida determinación por la paz y la justicia; todos aquellos que trabajan en primera línea en organismos internacionales; los miembros de las organizaciones no gubernamentales; los creyentes que, convencidos de que la auténtica fe nunca es fuente de guerra ni de violencia, promueven argumentos para la paz y el amor a través del diálogo ecuménico e interreligioso.

Pero el futuro de la paz depende sobre todo de los jóvenes. Por eso, les pide que se dejen guiar constantemente por este objetivo: "La paz dentro y fuera de ustedes, la paz siempre, la paz con todos, la paz para todos".

ZENIT

 

Pan y compañía para el camino

Dicen que "el hábito no hace al monje" y es fácil constatar la razón de este refrán. Aplicándolo a lo que representa en nuestra vida la Eucaristía, no sólo es fácil sino preocupante verificar lo poco monje que nos hace el hábito de asistir a la misa dominical o diaria.

Quizá, una de las críticas más frecuente y llena de lógica que hemos de aguantar los cristianos es la que pone de manifiesto una realidad hiriente: no hay mucha diferencia de vida y comportamientos entre los que participamos frecuentemente en la eucaristía y los que no lo hacen.

La anterior constatación nos invita a una revisión y comenzar el año jubilar que celebra el 2000 aniversario de la Encarnación del Verbo, hace muy oportuna una reflexión sobre la Eucaristía pues, como afirman nuestros obispos: "en el sacramento de la Eucaristía el Salvador, encarnado en el seno de María hace veinte siglos, continúa ofreciéndose a la humanidad como fuente de vida divina. La Eucaristía, memorial y presencia sacramental de "Cristo, el mismo ayer, hoy y siempre" (Hb 13,8), transciende los siglos y nos hace tomar conciencia de que Él es verdaderamente el Señor de la historia, el que renueva el orden cósmico de la creación y revela el plan de Dios sobre todo cuanto existe, y en particular sobre el hombre"

Con la brevedad que exige el medio, recordemos las dimensiones esenciales del sacramento que nos ofrece al mismo Cristo como pan y compañía para el camino de nuestra vida cristiana.

Verdadera comida

A lo largo de la historia de la salvación, aparece, como una constante en las relaciones de Dios con el pueblo elegido, el signo litúrgico del banquete para señalar la vocación de intimidad a la que Dios ha querido llamar al hombre.

El rito de la Alianza del Sinaí y su representación litúrgica de la cena pascual judía, el milagro del maná, la alusión de los profetas al banquete mesiánico sólo se pueden interpretar como la convocatoria de todo el pueblo a la mesa del Señor.

Si pasamos a los evangelios, encontramos una serie de banquetes muy significativos. Así, Jesús acepta la invitación que le hacen gente de mal vivir o invita a la multitud y, después de la resurrección, Cristo come con los suyos repetidas veces. Gestos que tienen una fuerte carga reveladora de su misión mesiánica.

En este contexto hemos de situar la Cena del Señor. Es el banquete en el que Cristo mismo es la comida y la bebida.

La Eucaristía es la "verdadera comida " y la "verdadera bebida" que posibilita y fortalece nuestra marcha hacia el Banquete del Reino.

Un encuentro personal

Para "comulgar" con Cristo en la comunión eucarística hemos de darnos cuenta de que es un encuentro personal con El y que, sólo por la fe, la comunión sacramental es verdadera comunión viva y vital.

Debido al carácter dialogal que acompaña y arropa la presencia de Cristo en el sacramento, la comunión eucarística no la podemos reducir a lo puramente "sacramental" sino que deberá ser siempre comunión "espiritual" o "dialogal".

De lo anterior, se deduce claramente la conveniencia de nuestra participación en la liturgia de la palabra en la que, sobre todo la palabra evangélica, ha de ser escuchada y acogida en un clima de fe-confianza. Pues el evangelio nos anuncia el rostro del Cristo que recibimos en la comunión y nos pone en diálogo con Él.

Finalmente, también hemos de recordar que la comunión espiritual adquiere una especial importancia en el culto y la adoración-oración eucarísticos, en momentos intensos ante el sagrario. Un culto y oración que no deberán ser considerados ni como sustitutorios ni como ajenos a la celebración sacramental, sino como una prolongación de la misma y, sobre todo, como una profundización de la comunión sacramental recibida, que deberá ser interiorizada y "revivida" a la luz del evangelio escuchado en la celebración y profundizado en la oración personal.

Participación comprometida

La Eucaristía, como banquete o como presencia adorable, es un encuentro con Cristo que debe comprometernos a una vida consecuente y así evitaremos la denuncia a la que aludía en el encabezamiento.

En esta línea hemos de leer el relato evangélico de la Cena cuando presenta a Cristo ofreciendo a los suyos su cuerpo entregado y su sangre derramada. Con este gesto invitaba a los discípulos -y a nosotros- a comulgar con su entrega y su obediencia incondicional al Padre.

San Pablo escribía a los cristianos de Corinto: "Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis de esta copa, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva ". Evidentemente, no se puede separar la participación en la Eucaristía y el testimonio de que creemos en la muerte de Cristo como principio de liberación de todo pecado, de toda injusticia, de toda muerte.

Lo anterior dicho nos alerta como lo hacen las palabras de la tercera ponencia del Congreso Eucarístico de Sevilla y que nos sirven de colofón de estas reflexiones.

"Hacemos bien al comer el Pan de vida... (pero) La recepción del Pan será un testimonio contra nosotros, si no va unida al deseo ardiente de participar en el modo, forma y estilo de vida de Cristo".

"Hacemos bien en adorar ese Pan... Nuestra adoración, sin embargo, se convertirá en sentencia contra nosotros mismos, si no nos lleva a la decisión de aceptar con Cristo la voluntad del Padre y a darnos a los hermanos y hermanas en un movimiento intenso de evangelización.

Antonio Luis Martínez
 

Noticiario diocesano

Una peregrinación a Guadalupe
inicia los actos del 25 aniversario de la Parroquia
de San Juan Macías de Badajoz

Con una masiva peregrinación en la que participaron más de tres cientos feligreses, representantes de todos los sectores pastorales, la parroquia pacense de San Juan Macías comenzó el día 18 de diciembre en el Monasterio de la Patrona de Extremadura, Nª Sra. de Guadalupe, los actos conmemorativo del nacimiento de esta comunidad parroquial a finales del año 1975 en la Barriada de la Paz.

 Los actos centrales de esta peregrinación lo constituyeron la celebración de una misa solemne en la Basílica del Monasterio que estuvo presidida por el Arzobispo D. Antonio Montero y concelebrada por un nutrido grupo de sacerdotes, entre ellos el vicario general de la diócesis D. Amadeo Rodríguez y los vicarios episcopales D. Francisco Maya y D. Antonio Muñoz, estos dos últimos antiguos coadjutores de la mencionada parroquia.

Enmarcando esta celebración en el contexto de Jubileo del 2000, tiempo de gracia y de renovación cristiana, durante su homilía el Arzobispo de Mérida-Badajoz agradeció a Dios por la rica trayectoria pastoral de esta comunidad parroquial de Badajoz, señalando que la referencia al pasado de nuestra historia es en el cristianismo algo necesario, pero que ha de impulsarnos, sobre todo, a intensificar, con renovado empeño, el trabajo pastoral y evangelizador en el presente y en el futuro. Así lo pidió para esta parroquia a la Virgen de Guadalupe que desde el centro del bello retablo de la Basílica atrajo la mirada y la oración de los fieles allí congregados. Todos ellos, tras la celebración de la Eucaristía y el canto del himno de la Patrona de Extremadura interpretado por la Coral de la parroquia de S. Juan Macías subieron a besar su manto.

Acto cultural

Otro de los momentos importantes fue el acto cultural en el Auditorio del Monasterio en el que, tras las palabras de bienvenida del Prior, el P. Joaquín Domínguez, el párroco de la parroquia de S. Juan Macías, D. Manuel Santos, hizo un breve y emocionado recorrido histórico por los 25 años de vida de esta comunidad.

Seguidamente el director de los programas del área socio-religiosa de la Cadena COPE, el sacerdote y periodista dominico P. José Luis Gago, impartió un conferencia sobre San Juan Macías en la que fue narrando, con un especial acento en la dimensión contemplativa, el itinerario geográfico y espiritual del mencionado santo dominico extremeño, del que destacó también la actualidad de su mensaje y la ejemplaridad  de su vida de seglar, anterior a su ingreso en el Monasterio dominico de La Magdalena, de la ciudad de Lima.La parroquia de S. Juan Macías tiene previsto continuar los actos conmemorativos de sus bodas de plata a lo largo de todo el año, como una manera concreta de vivir el espíritu del Jubileo y medio de renovación e esta comunidad cristiana.

 

"Los signos de los tiempos", programa radiofónico de Alburquerque, llega al número 200

La comunidad parroquial de Alburquerque (Badajoz) cuenta con un programa religioso en la Emisora municipal (Radio Ciudad Comarca de los Baldíos) que bajo el título "Los signos de los tiempos" cumplía el pasado 17 de diciembre el número 200.

El programa comenzó su andadura de la mano del que fue párroco de la localidad don Gonzalo Encinas. Tras unos años de ausencia, el actual vicario parroquial, don Luis Manuel Romero, retomaba la emisión el pasado curso con un grupo de tres jóvenes.

El programa número 200 de "Los signos de los tiempos" fue preparado de un modo especial y celebrado junto con los oyentes -protagonistas del programa- , el arzobispo, que animó a continuar con la labor y otras emisoras de la provincia que cuentan con programas religiosos. A la celebración se unió también el antiguo director del programa, don Gonzalo Encinas, actualmente párroco de azuaga, y el párroco de Alburquerque, don Ángel Solano Cumbreño.

El equipo de este programa religioso confía en que esta labor de difusión puede ser un gran medio para llevar a cabo la Nueva Evangelización, destinada sobre todo a los alejados.

 

La parroquia pacense de San Pedro de Alcántara
da la bienvenida a su nuevo barrio
a los damnificados por la riada

La parroquia de San Pedro de Alcántara de Badajoz fue el escenario de un acto de recibimiento y acogida a las 55 familias procedentes del Cerro de Reyes que están siendo alojadas en el barrio de Suerte de Saavedra tras perder sus viviendas durante la riada que sufrió Badajoz en noviembre del 97.

El acto, organizado desde la Coordinadora del barrio, que integra a las instituciones que operan en el mismo, consistió en una misa presidida por el arzobispo a la que asistieron, entre otras personalidades, el alcalde de Badajoz, don Miguel Celdrán, el consejero de Obras Públicas, don Javier Corominas y la concejala pacense doña Cristina Herrera. Tras la eucaristía, el arzobispo, el alcalde y el consejero se dirigieron a los asistentes en el salón de actos de la parroquia, para darles oficialmente la bienvenida y pedir a todos los vecinos que integren a los que van llegando hasta completar el alojamiento.

Los actos terminaban con la actuación de un grupo infantil de sevillanas de la barriada Suerte de Saavedra y una copa de vino para los asistentes a los actos de bienvenida

Desde la Coordinadora del barrio se les ha enviado a todos los nuevos alojados una carta informándoles de los servicios que se les prestan y a los que pueden acceder.

 

Inaugurado el centro parroquial de San Roque (Badajoz) al año de iniciarse las obras

La comunidad parroquial de San Roque, ubicada en el barrio pacense del mismo nombre, inauguraba el pasado sábado, día 18, el nuevo centro parroquial, cuando se cumplía un año justo desde que comenzasen las obras.

El centro cuenta con dos plantas más el bajo en el que se reparten diversas habitaciones para reuniónes, catequesis y atención social, un salón de actos con capacidad para 150 personas y capilla. Sin embargo, destaca como novedosa, la biblioteca, abierta a todos los niños y jóvenes del barrio como referente cultural y lugar de estudio, que estará atendida por los miembros de la parroquia.

Colaboración del barrio

La construcción del centro ha contado con la participación de gran parte del vecindario, fieles de la parroquia, que se han integrado en diversas comisiones, desde una de financiación hasta la de decoración. Ello ha llevado a destacar al párroco, don Luis Romero que "si la comunidad ha hecho una obra, la obra ha hecho verdaderamente comunidad".

Colaboración institucional

La inauguración consistió en la celebración de una misa presidida por el arzobispo, don Antonio Montero, a la que asistían, entre otras personas, el alcalde de Badajoz, don Miguel Celdrán y el vicepresidente de la Diputación, don Eduardo de Orduña, debido a que ambas instituciones realizaron aportaciones para la obra.

El centro parroquial, que cuenta con un presupuesto de 53 millones de los que se han financiado algo más de la mitad, fue bendecido por don Antonio Montero al finalizar la eucaristía.

 

Don Tobías Medina publica un libro sobre la historia
de la Parroquia de la Purificación, de Almendralejo

Don Tobías Medina, rector del Santuario de Nuestra Señora de la Piedad de Almendralejo presentaba esta semana en el salón de actos del Conventual de San Antonio su libro "Resurgió de las cenizas. Historia y arte en la parroquia de Nuestra Señora de la Purificación de Almendralejo".

El libro, que consta de casi trescientas páginas con cuarenta y siete ilustraciones, es el primero de carácter monográfico que se edita sobre el principal monumento de la capital de Tierra de Barros.

Los lectores tendrán la oportunidad de conocer con esta publicación la historia y el arte del Templo Mayor de Almendralejo, desde el siglo XVI a nuestros días, en forma de relato ameno, al alcance de todas las personas, con dibujos originales y croquis informativos.

Respuesta a interrogantes

El libro da respuesta a importantes interrogantes como a la influencia del terremoto de Lisboa en el derrumbamiento de la bóveda de la parroquia en el siglo XVII, en qué consistió el "impuesto de la uva" en Almendralejo en la década de los 40, a qué se debe la denominación de "Pequeña Sixtina de Extremadura" , si fueron solamente dos, Nembrini y Gritti, los pintores italianos que decoraron la parroquia y el papel de Ottavio Bernardi.

En "Resurgió de las cenizas. Historia y arte en la parroquia de Nuestra señora de la Purificación de Almendralejo" también encontramos en la publicación datos curiosos como la altura de la emblemática torre parroquial.

Destino de los Beneficios

Los beneficios que se obtengan de la venta del libro se repartirán al 50% entre el Santuario de Nuestra Señora de la Piedad y proyectos del Tercer Mundo.

 

Mirada a nuestro tiempo

Con renovado asombro

Esta es una de las ocasiones en las que me gustaría que entre el corazón, la cabeza y la mano, que maneja el bolígrafo, hubiera una fluidez total, para la sintonía perfecta entre lo que siento, pienso y escribo.

Necesitaría esa corriente inspiradora para saber describir el asombro con que hemos de contemplar el Misterio del Portal de Belén. Confieso que no veo fácil el poder modificar el superficial modo de mirar de nuestro tiempo, como tampoco es fácil sorprender una mirada acostumbrada a la misma escena tras veinte siglos. Pero no hay Navidad, si no recuperamos la capacidad de admiración ante lo que contemplamos. Sólo con el asombro se ve la presencia de Dios en la tierna imagen de un Niño.

Esa mirada es una gracia más que hemos de pedir en este año de evocación bimilenaria: que todo vuelva a parecernos novedoso. Pero sólo se asombra quien deja que su vida sea enriquecida por esa presencia encarnada. El asombro tiene su raíz en una actitud vital: en la apertura humilde y sencilla ante el amor de Dios, que nos atrae y centra toda nuestra vida en él. Es el Niño quien le va dando fondo y forma a la mirada, para que pueda ver con ojos nuevos los caminos de Dios.

Precisamente, "por los caminos de Dios" será, a partir de la próxima semana, la nueva cabecera de esta columna: a lo largo del año jubilar procuraremos encontrar, como peregrinos, el rumbo actual de las autopistas, los caminos y las veredas de la fe por las que andamos los cristianos de hoy.

Amadeo Rodríguez Magro
 

Página litúrgica

Celebramos la Natividad del Señor
(sábado, 25 de diciembre)

Palabra de Dios

Libro del profeta Isaías 52, 7-10

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria que dice a Sión: "Tu Dios es Rey"!

Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6

R. Los confines de la tierra han contemplado
a victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

Carta a los Hebreos 1, 1-6

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que se ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es el reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tan más encumbrado sobre los ángeles cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío, eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo"? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios".

Evangelio según san Juan 1, 1-18

En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.

En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.

(...)

La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: ­ Éste es de quien dije: "Él viene detrás de mí, pasa delante de mí, porque existía antes que yo". Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia. (...) A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único,que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

27, lunes: 1 Jn 1, 1-4; Jn 20, 2-8.
28, martes: 1 Jn 1, 5-2, 2; Mt 2, 13-18.
29, miércoles: 1Jn 2, 3-11; Lc 2, 22-35.
30, jueves: 1Jn 2, 12-17; Lc 2, 36-40.
31, viernes: 1Jn 2, 18-21; Jn 1, 1-18.
1, sábado: Nm 6,m 22-27; Ga 4, 4-7; Lc 2, 16-21.
2, domingo: Si 24, 1-2. 8-12; Ef 1, 3-6. 15-18; Jn 1, 1-18.

 

Comentario Litúrgico

El nacimiento de la Paz

San León Magno, el gran teólogo de la Encarnación, escribía: "El nacimiento de Cristo es el nacimiento de la Paz". Con esta frase el santo doctor alude a la dimensión más esencial del misterio de la Encarnación: al hacerse hombre, el Verbo ha conseguido una solidaridad entre Dios y el hombre que ya nadie puede romper y que, con toda razón, se puede designar como la Paz verdadera.

Es un tema que parece obligado en la fiesta de la Navidad de este año por ser el día que se abre el año jubilar que celebra el segundo milenio del nacimiento de Cristo.

La liturgia de este día de Navidad presenta esta realidad a lo largo de oraciones y lecturas. Nos bastará tomar contacto con algunos textos.

En el III Prefacio se da gracias al Padre porque "Por Él (Cristo), resplandece ante el mundo el maravilloso intercambio que nos salva: pues al revestirse tu Hijo de nuestra frágil condición no sólo confiere dignidad eterna a la naturaleza humana, sino que por esta unión admirable nos hace eternos". Con palabras más conocida repite la idea san Juan: "Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros... Y a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios".

La oración colecta ha sabido hacer la síntesis teológica: "Oh Dios, que de modo admirable has creado al hombre a tu imagen y semejanza y de un modo más admirable todavía restableciste su dignidad por Jesucristo, concédenos compartir la vida divina de aquel que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana".

La Encarnación es el misterio del Dios como nosotros, del Dios con nosotros y que ya está definitivamente de nuestra parte.

Antonio Luis Martínez

Santoral

30 de Diciembre: Santa Anisia (+290 aprox.)

Una niña joven y hermosa, en su mejor "edad de merecer", pierde a toda su cristiana familia en Tesalónica. Unos soldados romanos amenazan con denunciarla a causa de su fe si no hace todas las concesiones imaginables en estos casos.

Anisia se resistió con tal ímpetu que los conmilitones vengan las dificultades del estupro con la denuncia ante el tribunal. La niña muere mártir de Cristo y de la libertad sexual frente a la pederastia.

Este asunto cobra entre nosotros una inusitada actualidad tan candente como dolorosa, pues la semana que no aparece un cuerpo de mujer destrozado en cualquier bosque, es porque algún "compañero sentimental ha decidido hacer vida la canción que dice: "la maté porque era mía", o mejor aun, "la mato porque ya no es mía"... Toda vez que lo inaceptable para los matones de mujeres, es que ellas ejerzan su libre capacidad de romper con el macho, o sea, de destrozar al macho mismo, al eunuco existencial y castrado vital.

Ante estos macroproblemas no se me ocurre más que orar. Será bueno rezar para que nuestra sociedad no gaste en pornografía el doble que en solidaridad, para que la educación sexual se centre en la ternura y no en el morbo y para que los machismos y feminismos, tan de moda en distintas "tribus urbanas", con imitadores en ambientes agropecuarios, dejen de aparecer como veraces opinantes en infraprogramas televisivos. Será bueno rezar incluso con monotonía, pues ya dice D. Antonio Chorot que, aunque nosotros recemos con rutina, Dios no escucha rutinariamente. Amén.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

27, lunes: Juan Evangelista, Fabiola, Teodoro, Juan Stone.
28, martes: Santos Inocentes, Eutiquio, Antonio, Gaspar del Búfalo.
29, miércoles: Tomás Becket, Trófino, Marcelo.
30, jueves: Félix, Anisia, Anisio, Sabino, Severo, Apticino, Donato.
31, viernes: Silvestre, Paulina, Columba, Rústica.
1, sábado: Santa María, Madre de Dios.Fulgencio, Félix, Guillermo.
2, domingo: Basilio Magno y Gregorio Nacianceno, Macario.

 

Contraportada

¡Nos ha nacido el Salvador!

Lírica de Navidad

 
Juan María Robles Febré

Ovejita perdida,
no desesperes,
porque en Belén te aguarda
quien más te quiere.

Un pastor sin cayado,
recién nacido,
en tus lanas enreda
lindos deditos.

Y la madre en sus brazos
te cogerá,
lavándote con agua
del río Jordán.

Qué almohada tan blanda
le pone al Niño
con tu lana y tu cuerpo,
tan blanco y tan limpio.

Tu herido corazón
se te acelera
cuando pone en tu pecho
pura cabeza.

Dormidos de alegría
estáis los dos.
Cuando te lleve en hombros
será mayor.

San José con su vara
te ha acariciado,
porque eres ya parte
de su ganado.

Has hallado tu paz,
¡bendita hora!
Consuela al Pastorcillo,
si acaso llora.

 

Benito Acosta

Levanta la frente hijo,
que si yo voy en patera,
en mi seno te dispuse
camarote de primera.

No tengas miedo a la mar:
que andaremos sobre el agua
si no podemos remar.

Ocuparemos la noche
en bregar a contraola,
la estrella Polar enfrente
y un delfín blanco en la cola.

No tengas miedo, bien mío:
que te encenderé mi sangre
para que no tengas frío.

Cuando lleguemos a tierra
arroparé muy bien entre
el pobre atillo y el manto
la redondez de mi vientre.

No tengas miedo, mi rey:
que en un pesebre escondido
no nos persigue la ley.

Morito nace mi niño
y se llama Abd-el-Rahmán:
Dios se apiade de mis pechos
que poca leche le dan.

Caminito del portal
Jesús viene a darte un beso
con su madre en delantal.

 

Benito Acosta

Esta Navidad no estoy
para felicitaciones,
que hay muchas tribulaciones
por dondequiera que voy
y, como yo sólo soy
una frágil voz que canta,
cantando se me quebranta
el verso en las injusticias
y las palabras de albricias
no salen de mi garganta

Esta Navidad se llama
Navidad Mil Novecientos
Noventa y Nueve, y los vientos
se hacen lenguas de su fama;
mas la mujer que por cama
de parir tuvo un pesebre,
¿qué pretendéis que celebre
con su aguja en el sudario,
si por hilo un dromedario
le dan para que la enhebre?

Esta Navidad que, huida
de la Navidad primera,
recorre la tierra entera
de dulce infancia vestida,
habla de Belén y olvida
lo que aconteció en Belén.

¿Cómo dar el parabién?
por tan grande desconcierto?
Hay que volver al Desierto
y empezar las cosas bien.

 

 

"Iglesia en camino" desea a todos sus lectores
una feliz Navidad y un próspero año 2000
y les comunica que el próximo número
saldrá el día 9 de enero



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