Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 235 - Año V - 21 de diciembre de 1997
Director: José María Gil


Portada

"No temáis, os traigo una buena noticia..."

Ha nacido el Salvador


Fotografía: "Adoración de los pastores".
Dibujo miniado de uno de los libros corales del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, en Extremadura (España).

Nuestra revista desea a sus lectores una Feliz Navidad y lo mejor de parte de Dios

Carta del Arzobispo

Dime, niño, ¿de quién eres?

Ya suena, ya revolotea por los aires dicembrinos de la Navidad este villancico con fortuna, lo mismo en las ondas incansables de la radio, que en la música ambiental de los grandes almacenes, o en el microcosmos luciente y sonoro de los belenes domésticos. Sí, es cierto que hay otros dos villancicos que tal vez lo superan en notoriedad y algarabía: el de Los peces en el río y el de ¡Arre, arre la marimorena! Pero el primero se queda en un sonsonete pegadizo, en tanto que el otro nos suena a barato tirando a ramplón.
En cambio, en el Dime niño, nos dice así, espabilado y sin pestañear, el chiquillo vestido de blanco: "Soy de la Virgen María y del Espíritu Santo". O sea, nos cuela de rondón en la luz del misterio. Mas, como estamos en un villancico, rompemos a cantar con alborozo, pero sin estridencias (no abusar de los panderos para que se nos oiga): "Resuenen con alegría los cánticos de mi tierra y ¡viva el Niño de Dios, que nació en la Nochebuena!" Después, sólo nos queda, como contrapunto, la estrofilla final con un deje poético de nostalgia y un guiño, muy español, a la hermana muerte: "La nochebuena se viene, la nochebuena se va; y nosotros nos iremos y no volveremos más".
Trátase aquí, a mi gusto, de una pieza muy lograda, que merece lectura y comentario, como me dispongo a intentar. Ante el terremoto que provocó en la historia humana la venida a este mundo de Jesús de Nazaret, ante el desafío que sigue planteándole a la humanidad, dos mil años después, la figura suprahistórica de Cristo, considero muy puesta en razón la pregunta de siempre: -Jesús, ¿quién eres tú? Ya se la hicieron a Él los discípulos de Juan (Mt. 11, 3), al tiempo que se preguntaban sus paísanos de Nazaret, al comprobar su sabiduría y sus prodigios: ¿No es éste el hijo del carpintero? (Mc. 6,3).

Nacido de una mujer

Recuperemos la gracia inefable de nuestro villancico. En su texto cantado, donde casan tan bellamente la letra con la música, se le pregunta a Jesús, como tantas otras veces a cualquier niño: -¿Y tú, de quién eres? Bonita expresión para preguntarle por los padres. Cualquier niño bien educado contesta que de fulanito y fulanita, de Manolo y Mercedes. En nuestro caso, la respuesta se mantiene en esa misma línea, pero con diferencias muy llamativas. El niño habla primero de su madre y después de un progenitor insólito: Soy de la Virgen María y del Espíritu Santo. Así lo confesamos en el Credo: Concibió por obra del Espíritu Santo, fundados en las palabras de Gabriel: El Espíritu Santo descenderá sobre ti. Según los catecismos clásicos, ¡Oh infinito respeto!, el Espíritu Santo entró en el seno de María como el rayo de sol por el cristal, sin romperlo ni mancharlo.
¿No intuiría esto el poeta anónimo, autor de la letra, al presentar al pequeño todo vestido de blanco? La blancura en grado sumo nos remite a la santidad, a la pureza absoluta. La mediación de María merece párrafo propio. Porque aquí radica nuestro parentesco irrenunciable con Jesús de Nazaret, hijo de Dios y salvador del mundo. "Por eso, lo que de ti nacerá, le dijo Gabriel, será llamado el Hijo del Altísimo". Llegada la plenitud de los tiempos, añadiría san Pablo en un texto lapidario, "Envió Dios a su Hijo al mundo, nacido de mujer, sometido a la ley" (Gál 4,4). Semejante en todo a nosotros menos en el pecado. Todo lo dicho lo compendia hermosamente san Agustín con la afirmación de que Dios se hizo hombre para hacernos dioses a nosotros.

¿De quién es Jesús?

Jugando un poco con las palabras, pero sin violentar su sentido, yo haría también otra lectura de la pregunta del villancico. No me planteo, Jesús, quién eres tú, que ya me lo sé; ni de quién procedes, como Dios y como hombre, lo cual, por tu gracia, también lo profeso. Mis tiros van por otro lado. ¿De quién eres, Señor? Una vez que estás aquí, ¿quién o quiénes son tus propietarios? ¿Cuál es tu grupo? ¿Dónde se te puede encontrar en un mundo tan plural, tan heterogéneo, tan contradictorio, tan caótico? No me atrevo a preguntarte si eres sólo de los nuestros o de todos. Pero, ahí quedan las preguntas.
Pensándomelo bien, encuentro en el Evangelio elementos y vestigios sobrados para intuir, para aproximarme un poco, a las respuestas. Es claro que en el acontecimiento de Belén, tú no le hiciste ascos a nacer en un pesebre. Cierto que tus padres no lo pretendieron adrede, sino que buscaron antes un recinto más idóneo que un establo. Tampoco es que tú ni ellos hiciérais una opción refinada por la miseria; pero eráis pobres, y entre pobres naciste. Uno deduce, leyendo luego tus Bienaventuranzas y tu propia existencia posterior (no tenías donde reclinar la cabeza) que los pobres, no por sus indigencias, sino por su riqueza interior -humildad, austeridad, ayuda mútua, confianza en el Padre- eran afines a ti y siempre estarás con ellos, porque lo que hagamos con el más pequeño, contigo lo hacemos.
Paso la página de san Lucas y contemplo la escena de los Pastores. No los idealicemos. Eran gente ruda y corriente, digamos que trabajadores por cuenta ajena, que cumplen su deber a la intemperie nocturna, ganando el pan honradamente y llevándose bien entre sí. El sector más numeroso y más sano de la sociedad, que, entonces como ahora, sostiene, construye, en gran medida, lo que llamamos el bienestar común. El pueblo llano, el mundo del trabajo, la clase baja, y quizá la media baja, en los baremos de la época, si es que guardaban los rebaños propios. Ellos escucharon el canto de los ángeles, acudieron presurosos a la cueva, y se llenaron de gozo al ver al Niño y a su madre. Me pregunto: Sin su corazón sencillo, sin su opción por el bien, sin su disponibilidad hacia el prójimo, sin su fe de israelitas, ¿habrían merecido oir el canto de los ángeles, habrían echado a correr para ver al Niño en un pesebre? Gentes de bien, hombres y mujeres del trabajo y la familia, de costumbres honestas, de religiosidad sencilla: todos estuvísteis con los pastores de Belén.

Los buscadores de la Verdad

Caso aparte, pero no menos significativo, fue el de los Magos de Oriente. Su aventura presenta destellos mágicos, perdón por la redundancia. Son gentes de estudio, que miran al cielo. Son sujetos abiertos a la suerte futura de la humanidad de su tiempo. Digamos que intelectuales, con un componente de utopía. Pero, no sólo eso. Hombres nada aburguesados, aunque desahogados en su economía, sin llegar a Reyes, como los ha mitificado la tradición cristiana.
Contrariamente a los intelectuales de salón, aparecen abnegados para afrontar un largo viaje, son constantes en el seguimiento de la estrella, buscan la verdad entre los doctores de Jerusalén, informan ingenuamente a Herodes, caen de rodillas ante el Niño y ante la madre, ofrecen ricos presentes. No era allí donde se rechazaba a Herodes, a los maestros de Israel o a las demás gentes de Belén. La cueva no tenía puertas. Pero, junto a los pobres y sencillos, se hicieron allí presentes los estudiosos de verdad, los inquietos por el porvenir, los remontadores de obstáculos, los del trabajo en equipo, los de corazón ancho y alma fina, dispuestos a regalar lo que tienen.
- Dime, Niño, ¿de quién eres?
- Que lo responda el Credo: "Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo". La respuesta es "De todos". ¡Ojo! La cueva, la fe, la Iglesia, son de acceso libre. Todos están invitados a franquearlo y nadie entra a la fuerza.

+ Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales

Navidad: la cercanía del Niño-Dios que vence los temores

La Buena Noticia del nacimiento de Jesús que los ángeles anunciaron en la primera Navidad y cuyo eco recoge cada año esta página navideña, de mano de nuestros sacerdotes poetas, es la mayor de la invitaciones a superar el temor que siempre acecha a la familia humana, marcada tantas veces por desgracias y sufrimiento. Nuestro pueblo las ha sufrido recientemente con la riada Muchas de sus gentes necesitan también oír hoy, en el testimonio y la palabra de los creyentes, el anuncio de los ángeles: "No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre." (Lc 2, 10-12).

Niño, tu Madre rodea

Niño, tu Madre rodea
tu cuerpo con los pañales
y con sus besos caldea
tiritones celestiales.

¿Por qué has venido a este frío,
dejando el calor eterno?
¿Tanto puede el hielo mío
para bajar al invierno?

Puesto que estoy tiritando,
deja que en brazos te tome,
para que en mi pecho asome
llama que me está quemando.

Oh, mi Niño, tibio amante
que me das más que calor,
haz que el fuego sea constante
y que me queme tu amor.

Duérmete, después, Amado,
pues que al frío lo has quemado,
que era lo que intentabas
cuando en el Cielo mirabas
este corazón helado.

Juan María Robles Febré, 1977

Desahogo para recordar a mis amigos los pastores

Los pastores, mis amigos,
los de la piel como el trigo
y el alma como el cristal.

Con botas enlagrimadas
del rocío mañanero,
con aroma de majadas
y migas en el caldero,
caminan por los alcores,
campo adentro, los pastores,
mis amigos,
los de la piel como el trigo
y el alma como el cristal.

Con el alma espabilada
entre jaras y romero,
con luces de madrugada
y destellos de lucero,
ascienden madrugadores,
monte arriba, los pastores,
mis amigos,
los de la piel como el trigo
y el alma como el cristal.

Con la vida enamorada
más alegre que un pandero,
desde la noche alumbrada
por el Ángel mensajero,
entre la yerba y las flores,
pastorean los pastores,
mis amigos,
los de la piel como el trigo
y el alma como el cristal.

Pedro Belloso, 1997

Villancico de la noche rota

"Levántate, toma al niño y a su madre y huye con ellos a Egipto, porque Herodes busca al niño para matarlo" (Mt 2,13).

No me sale el villancico,
se me mueren las palabras
y a llanto de amor preñado
me sabe en la noche el agua.
Tu viaje en la noche, Niño,
por el río de las lágrimas
es memorial de otros muchos
marcados por la desgracia.

El gozo se te hiela,
Niño del alba,
viajero de la noche
de luz negada.

No me sale el villancico,
todo me suena a campanas,
el gozo en llanto se trueca
y en cardo la flor de Pascuas.
Tu viaje en la noche, Niño,
inauguró una riada
de viajeros sin destino
y noches sin alborada.

El gozo se te muere,
Niño del alba,
en todos los caídos
dentro del agua.

No me sale el villancico,
se me niegan las metáforas
y a duras penas se asoma
a mis ojos la esperanza.
Tu viaje en la noche, Niño,
de regreso hacia tu casa,
sella el tiempo del exilio
e ilumina sus miradas.

El gozo se barrunta,
Niño del alba,
para la pena llega
luz solidaria.

No me sale el villancico,
tenso las cuerdas del alma
para escribir un poema
como un beso en vuestras llagas.
Tu viaje en la noche, Niño,
rubrica el dolor que salva
bajo el velo del misterio
y el signo de la esperanza.

El gozo nos regresa,
Niño del alba,
desde la herida abierta
vemos tu cara.

Antonio Bellido Almeida, 1997

La Iglesia responde al clamor de los pobres con la nueva evangelización

Mensaje final del Sínodo de América

"No tengan miedo de cruzar el umbral de la esperanza. Allí nos encontraremos con el Señor Jesucristo Vivo, nuestra esperanza y nuestra salvación". Con estas palabras, el Sínodo de los Obispos para América resume la esencia de su mensaje final que fue hecho público el día 12 de diciembre, festividad en América de la Virgen de Guadalupe.
Ante todo, la introducción del documento confirma que se ha cumplido el objetivo que el Papa había propuesto a la primera asamblea de la Iglesia católica de todo el continente: la solidaridad y la comunión entre el Norte y el Sur. "Esta histórica reunión de la Iglesia en América -explica el mensaje-, por invitación del Santo Padre, nos ha impulsado a buscar respuestas a los problemas e inquietudes propios de nuestras tierras, no tanto para servir a una parte de América o para responder a las necesidades de otra, sino para que, identificando nuestros recursos comunes, lleguemos a ser más conscientes de las necesidades de cada uno".

Gozos y sufrimientos

Tras poner en evidencia "los gozos de la Iglesia en América", es decir, el extraordinario número de misioneros, laicos y sacerdotes comprometidos en la vivencia del Evangelio en este continente en el que vive casi la mitad de los católicos del planeta, el Mensaje hace una análisis sincero de "las preocupaciones de la Iglesia en América".
El documento recoge "los sufrimientos de las familias dispersas a lo largo y ancho del continente". Registra "las cargas que soportan las familias pobres en muchos lugares" y reconoce que el gran ideal del hogar "donde los niños son educados por el padre y la madre, se frustra con frecuencia". La Iglesia ofrece su ayuda y acogida a "las familias incompletas, cuyo padre o madre, con valentía y confianza en Dios, asumen la responsabilidad de hacer crecer los hijos en la vida cristiana sin la compañía y apoyo de un esposo o una esposa".
Pasa a analizar más tarde las desaventuras de la juventud de América, y más en particular la de los "niños de la calle": "Lo que vosotros, hijos de Dios, sufren, no le debería suceder a nadie -denuncia-. Algunos de vosotros estáis amenazados de muerte por aquellos mismos que os deberían proteger de todo peligro".
No se olvida tampoco de la difícil situación de los emigrantes; de los trabajadores ocasionales; de los grupos minoritarios, "víctimas de prejuicios"; de los pueblos autóctonos e indígenas de América que "todavía hoy, disfrutan muy poco de la abundancia de la tierra"; de los afroamericanos que tienen todavía el alma marcada por "las heridas de estos terribles siglos de opresión"; de los ancianos y enfermos; de los hombres que se encuentran en búsqueda de Dios.
Para que el análisis de estos desafíos sea más serio, el mensaje estudia también por separado la situación de los dos hemisferios del planeta. "En el Norte, vemos con alarma y consternación cómo año tras año aumenta la brecha entre los que tienen en abundancia y aquellos que no tienen los mínimos recursos". Por otra parte, "en el Sur, existen regiones que sufren condiciones de absoluta miseria humana irreconciliables con la dignidad que Dios ha conferido a todos sus hijos por igual".
Hasta aquí el documento parecería una simple denuncia de la situación de injusticia social del continente. Cabe entonces preguntarse, qué es lo que debe hacer la Iglesia en esta situación.
Los obispos han dejado atrás divisiones o prejuicios para buscar aquello que realmente les une y responder juntos a estos "desafíos de la Iglesia que está en América". Al igual que los primeros cristianos, en esta reunión vuelven a proponer al mundo aquel hombre y aquel mensaje que hace dos mil años cambiaron definitivamente la historia: Cristo y su Evangelio. "En una época tan profundamente marcada por el materialismo (que engendra ese apego idólatra al dinero) y la necesidad de creer, queremos urgirlos a compartir el Evangelio con todos: los que han abandonado la fe, los que están buscando a Dios, los que todavía no han escuchado la Buena Nueva del Señor Jesús", dice el Sínodo.

Solidaridad y comunión

Esto requiere, ante todo, conversión que debe manifestarse en una nueva solidaridad y comunión en la Iglesia. El mensaje propone en concreto una "nueva colaboración entre las iglesias locales que comparten el mismo deber de anunciar el Evangelio. Los sacerdotes y los otros misioneros del Norte son siempre necesarios en el Sur y en otras partes del mundo. Al mismo tiempo las iglesias del Sur de América han intensificado sus esfuerzos para enviar misioneros al Norte y a otros países".
Esta conversión, única fuente de auténtica solidaridad, "ha de tocar las vidas de los ricos y de los pobres, de los poderosos y de los débiles. Ha de recordar a los políticos su responsabilidad de promover el bien común y desafíar a los economistas a buscar caminos para resolver las desigualdades materiales de nuestra sociedad".
En la sociedad de las comunicaciones, la "nueva evangelización" ha de pasar necesariamente por el compromiso de los cristianos en los medios de comunicación social.
La Iglesia, en especial en los lugares en los cristianos son calumniados o intimados por la causa evangélica de defensa de los pobres o en otras partes del mundo en que el secularismo es agresivo, pide a los fieles y a las personas de buena voluntad que se unan a ella para defender el evangelio de la vida contra el aborto y la eutanasia y contra los prejuicios antireligiosos.
Por último, el Sínodo encuentra en Nuestra Señora de Guadalupe una muestra más de la nueva unidad del Continente.
Zenit

Los obispos piden con el papa la condonación de la deuda externa

Como era de esperar, el mensaje del Sínodo especial para América analiza en concreto el problema de la deuda externa, pero menciona también la interna. En este sentido evita lugares comunes: "Si bien la deuda externa no es la causa exclusiva de la pobreza de muchas naciones en vías de desarrollo, no se puede negar que ha contribuido a crear condiciones de extrema miseria que constituyen una desafío urgente para la consciencia de la humanidad". Los obispos piden con el Papa la condonación total o parcial de la deuda y exigen que las medidas sean tomadas "para evitar las causas, cualesqueira que ellas sean, que originaron la deuda". Otra de las notas originales de este Sínodo se encuentra en el llamamiento a los gobiernos, a la industria, a los ricos en bienes materiales a caminar junto a la Iglesia y los pobres para buscar un camino que respete la dignidad humana. Como se puede ver, nunca se acepta el análisis marxista de la lucha de clases (antigua herencia de corrientes radicales de la teología de la liberación), sino que promueve la colaboración.

Noticiario diocesano

El Consejo de Pastoral Diocesano estudia el plan pastoral para los próximos tres años

También se debatieron las líneas y criterios para la formación de los laicos en la diócesis

Presidido por el Arzobispo, don Antonio Montero, el Consejo de Pastoral Diocesano, organismo en que están representados las distintas zonas de la diócesis y sectores pastorales, ha celebrado en la Casa de Oración de Villagonzalo una nueva asamblea plenaria el pasado día 13 de diciembre. En ella los consejeros presentes han continuado analizando y ofreciendo las oportunas sugerencias a las Líneas y criterios para la formación del laicado en la diócesis de Mérida-Badajoz. Se trata de un documento basado en la Guía marco para la formación de los laicos que el año pasado publicó la Conferencia Episcopal Española, dando las directrices y contenidos fundamentales para esta tarea que se ha impuesto llevar a cabo la Iglesia en España durante los próximos años y que es también uno de los objetivos principales del Plan Pastoral que en nuestra diócesis está vigente.
Precisamente los contenidos fundamentales de este Plan Pastoral han sido prorrogados para los próximos 3 años y con este fin ha sido sometido en esta asamblea plenaria un borrador al parecer de los consejeros presentes en el que se detallan los objetivos y acciones a llevar a cabo.
El nuevo Plan se sitúa en continuidad con el anterior y en consonancia con la preparación del Jubileo del Año 2000, siguiendo las indicaciones del Papa en la Carta Apostólica "Tertio milennio adveniente" y el Plan de acción de la Conferencia Episcopal Española, por ello va estar centrado como objetivo prioritario en el fortalecimiento de la fe y del testimonio de los cristianos.
Para llevar a cabo estos objetivos generales se proponen en el Plan 1998-2000 para la diócesis de Mérida-Badajoz seis objetivos específicos: promover y buscar cauces operativos para el desarrollo de la acción misionera; primar la familia y la juventud, como campo preferente de evangelización; potenciar la participación, formación y corresponsabilidad de los seglares en la tarea evangelizadora; impulsar y motivar el compromiso socio-político de la fe; renovar la pastoral de los sacramentos de la Iniciación Cristiana y revitalizar las celebraciones litúrgicas; y por último, preparar y celebrar de manera más específica el Jubileo cristiano del 2000. Para todos estos objetivos se propusieron una serie de acciones a llevar a cabo, que fueron sometidas al parecer de los consejeros en distintos grupos de trabajo.
Durante esta asamblea plenaria del consejo de Pastoral diocesano también se votó al representante de los sacerdotes en la Comisión permanente, elección que recayó en don Antonio Becerra, párroco de La Parra y La Morera.
La asamblea concluyó a media tarde con una oración y las palabras del Arzobispo, quien elogió la labor silenciosa del Consejo de pastoral Diocesano desarrollada en la elaboración de distintos documentos y en la aplicación del Sínodo. Pidió de cara al Plan pastoral recobrar el nuevo ardor para que la evangelización sea realmente nueva en nuestra diócesis, así como tomar en cuenta la necesidad de una pastoral vocacional más incisiva, que mueva a los jóvenes al seguimiento de Cristo en la vida sacerdotal y consagrada.

Ochos seminaristas recibieron del Arzobispo los ministerios del lectorado y acolitado

Ocho seminaristas mayores de la diócesis fueron instituidos por el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, lectores y acólitos el pasado día 13 de diciembre en una ceremonia que tuvo lugar en la capilla del Seminario de Badajoz.
Los alumnos Francisco Calurano Gallego, de Llera; Francisco González Lozano, de Mérida; Manuel Mato López, de Oliva de la Frontera y José Antonio Sequeda Delgado, de los Santos de Maimona, recibieron el Ministerio de Lector, "que los habilita, como dice el ritual, para proclamar la Palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas, y de esta forma educar en la fe a los niños y a los adultos, prepararlos para recibir dignamente los sacramentos, y anunciar la Buena Nueva de la salvación a los hombres".
Por su parte, los alumnos Juan Francisco Apolo Márquez, de Hornachos, José Carrasco pina, de Zafra, José Juan López Zambrano, de Fuente del Maestre, y Luis Manuel Romero Sánchez, de Almendral, fueron instituidos en el Ministerio de Acólitos, que, como dice la Ordenación General del Misal Romano, "les capacita para el servicio del altar y como ayudante del sacerdote y del diácono. A él compete principalmente la preparación del altar y de los vasos sagrados, y distribución a los fieles de la Eucaristía".
En una ambiente festivo y acompañados por sus padres, amigos, formadores, alumnos y sacerdotes de sus parroquias, los mencionados seminaristas han dado este paso importante en sus vidas, encuadrado dentro del camino que estos jóvenes siguen hacia el sacerdocio.
José Carrasco

El día 26 a la 19 horas, Rosario en familia a través de las emisoras de la Cadena Cope

"Cristianos sin Frontera" ha organizado, en colaboración con las emisoras de la Cadena Cope y bajo el lema "No temas familia, el Espíritu descenderá sobre ti" el rezo del Santo Rosario el próximo viernes día 26 a las siete de la tarde. En este año dedicado al Espíritu Santo, se le invoca de una manera especial para que traiga la virtud de la esperanza a todas las familias.
Se pide que a la hora señalada se conecte con la Cope (OM 1.269) para conseguir esta cadena de oración que pretende que familias y comunidades de toda España, abiertas a las necesidades del mundo, se unan en una cadena de amor y oración.
Invitamos, de una manera especial, a todos los jóvenes de nuestra diócesis a participar en esta iniciativa .

La Plataforma del 0,7% pide al Ayuntamiento de Badajoz este porcentaje de los Presupuestos de 1998

La Plataforma 0,7% ha remitido al Ayuntamiento de Badajoz un documento titulado " Una asignatura pendiente" en donde una vez más se solicita el 0,7% de los Presupuestos no finalistas para 1998 de este Ayuntamiento, alegando que "los últimos y dramáticos acontecimientos que nos ha tocado sufrir deben habernos sensibilizado sobre la situación de desastre de millones de seres humanos, que también están reclamando solidaridad y justicia de todas las instituciones y particulares". Este documento lo subscriben también cuarenta colectivos y va avalado por varios centenares de firmas testimoniales, recabadas en cuatro mesas informativas. Numerosas Comunidades Autónomas, Diputaciones y Ayuntamientos, entre ellos muchos de Extremadura, vienen aportando ya esta cantidad.

Gran participación en la Misión renovada de la parroquia de Usagre

Se han formado 43 asambleas familiares en todas las calles del pueblo

La parroquia de Usagre ha celebrado durante los días 27 de noviembre al 14 de diciembre la fase central de la Misión renovada, dirigida por el equipo misional Claretiano de Almendralejo, del que forman parte sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares.
Durante ese tiempo el equipo misional, en colaboración con el párroco, don Francisco Sayago y un grupo de monitores de Usagre, han desarrollado una intensa labor evangelizadora, tendente a la renovación cristiana de la parroquia y a hacer de ella una comunidad de comunidades, en permanente estado de misión en todas la localidad y en los diferentes sectores de la parroquia: matrimonios, familias, jóvenes, niños y mayores.
Según nos informa José Larrey, estos días centrales han sido todo un acontecimiento religioso por su intensidad y extensión, y comenzaron con el traslado al templo parroquial de la imagen del Santísimo Cristo de la Piedad y la celebración de la Misa del Envío, que estuvo presidida por el vicario episcopal de la zona, don Francisco Maya.
Pronto se crearon un total de 43 asambleas familiares cristianas, repartidas por todas las calles del pueblo, en las que un vecino acogía en su casa a otros y, bajo la guía de un monitor y el acompañamiento de los misioneros, oraban y reflexionaban sobres las exigencias de la Palabra de Dios. En ellas tomaron parte unas 500 personas.
También han sido estos días momentos de encuentros comunitarios más amplios de matrimonios, jóvenes, niños, mayores y enfermos.
Especialmente emotiva fue la Misa de las Asambleas familiares en la que estuvieron presentes unas 700 personas, muchas de las cuales dieron testimonio de esta vivencia de fe que está suponiendo la Misión. También fue muy especial la misa de las familias, en la que unos 40 matrimonios del pueblo hicieron la renovación de sus promesas matrimoniales. A todos ha llegado la palabra de Dios y la invitación a un compromiso parroquial que ha de continuar en la postmisión que ya ha comenzado.
La etapa previa a la Misión ha estado ocupada por un tiempo largo en el que los misioneros han tenido contactos periódicos con la comunidad parroquial de Usagre, se han formado los monitores de las asambleas parroquiales y se han analizado la realidad social y cristiana del pueblo, para que la acción evangelizadora fuera apropiada a la que la situación reclama.

Cáritas diocesana invita en su campaña de Navidad a vivir la solidaridad siempre, no sólo en momentos excepcionales

Lema: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado"

Con el lema "Amaos los unos a los otros como yo os he amado", Cáritas diocesana de Mérida-Badajoz ha presentado el pasado día 18 su Campaña de Navidad en la que señala mediante una nota de prensa que la elección de este texto bíblico "quiere ser expresión de la experiencia vivida por todos los miembros de esta gran familia de Cáritas, que este año, a consecuencia de las inundaciones, se ha hecho más grande y hermosa que otras veces: cientos han sido los voluntarios y toneladas los alimentos, ropas y enseres que han pasado por Cáritas como un torrente espléndido de generosidad, para hacerlo llegar a los damnificados.
Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que hemos sido testigos de primera mano de que el "amaos los unos a los otros como yo os he amado sigue siendo la respuesta más válida para responder a las necesidades de los hombres. Ahora, lo que la fuerza de la naturaleza destruyó en pocos minutos lo tenemos que reconstruir, hasta donde nos sea posible, con la ayuda de todos.
Pero Cáritas quiere aprovechar la Navidad cercana para hacer un llamamiento a todos los que quieran escuchar su invitación: la experiencia de la solidaridad no puede reducirse a situaciones aisladas o momentos extraordinarios de la vida, debe constituir un estilo de vida, una nueva cultura capaz de transformar estructuras políticas, sociales y personales que acorten las distancias entre los ricos y los pobres y que nos haga más próximos los unos a los otros porque cerca de nosotros, sigue habiendo muchas personas, afectadas o no por las riadas, que nos necesitan. Jesús nace de nuevo en cada hombre. Y todo nacimiento provoca admiración, alegría, unidad en la familia, vida compartida... Estos son los deseos que Cáritas quiere hacer llegar a todos los hombres de buena voluntad y a todos los que se sienten seguidores del mensaje de Jesucristo: ojos abiertos a la realidad que nos rodea, acogida y respuesta solidaria para toda persona necesitada, que nos haga capaces de seguir haciendo posible su mensaje: "amaos los unos a los otros como yo os he amado".

Mirada a nuestro tiempo

El Espíritu de la Navidad

Hoy se habla mucho del "espíritu" para referirse a la fuerza interior y al aliento que mueve las grandes empresas e inspira los mejores deseos de los hombres. Son muchos los ejemplos de esto, pero baste con citar el tristemente famoso "espíritu de Ermua", con el que se hace frente a la violencia de ETA. El deseo de paz que mueve a las grandes masas o que impregna de generosidad los corazones es fruto de ese inconcreto e impersonal espíritu.
Para los cristianos, sin embargo, sí es concreto y personal el Espíritu que habita en él y le mueve: se trata de la Persona-Don de Dios; es decir, su Tercera Persona, a la que llamamos Espíritu Santo. Él es en ellos presencia discreta, casi imperceptible, pero eficaz, que nos hace templos suyos y se convierte en nuestro huésped, que pone en nuestros ojos un nuevo modo de ver, en nuestro corazón un nuevo modo de sentir, en nuestra mente un nuevo modo de juzgar y en todo nuestro ser un nuevo modo de hacer.
En Navidad, el Espíritu no sólo es el que cubre a María con su sombra para que engendre al Hijo del Altísimo y se haga carne en sus entrañas, sino que es también el que pone en nuestras almas las semillas del Bien que nace para nosotros.
El es el autor de la alegría, del amor y de la paz, los más genuinos y auténticos frutos del "Espíritu de la Navidad".
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos el IV Domingo de Adviento

Palabra de Dios:

Libro del profeta Miqueas 5, 1-4a

Así dice el Señor: Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retornará a los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande hasta los confines de la tierra, y éste será nuestra paz.

Salmo 79, 2ac y 3b, 15-16, 18-19

R.Oh Dios, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve.

Que tu mano proteja a tu escogido
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.

Carta a los Hebreos 10, 5-10

Hermanos:
Cuando Cristo entró en el mundo dijo: "Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad".
Primero dice: "No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias", que se ofrecen según la ley. Después añade: "Aquí estoy yo para hacer tu voluntad".
Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Evangelio según san Lucas 1, 39-45

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
- ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

22, lunes: 1S 1, 24-28; Lc 1, 46-56 . 23, martes: Mi 3, 1-4. 23-24; Lc 1, 56-66. 24, miércoles: 2S 7, 1-5. 8b-12. 14a. 16; Lc 1, 67-79. 25, jueves: Is9, 1-3. 5-6; Tt 2, 11-14; Lc 2, 1-14. 26, viernes: Hch 6, 8-10; 7, 54-60; Mt 10, 17-22. 27, sábado: 1Jn 1, 1-4; Jn 20, 2-8. 28, domingo: 1S 1, 20-22.; 1Jn 3, 1-2. 21-24; Lc 2, 41-52.

Comentario litúrgico

La antesala

Hasta el día diecisiete de diciembre, las lecturas y oraciones de la misa nos encaminan hacia una postura de espera y apertura ante el Señor, Cristo Resucitado, que está a la puerta y quiere adentrarse en nuestras vidas. Pero a partir de ese día la liturgia gira su mirada hacia el misterio de la Navidad y hacia ella quiere encaminar nuestros corazones.
Efectivamente, en este domingo tanto las oraciones como las lecturas intentan situarnos como en la antesala de la Navidad. En una especie de zoom las lecturas van centrando su atención en el misterio de la Encarnación.
En la lejanía de la visión profética, la primera lectura nos trae el oráculo de Miqueas que nos presenta la geografía de la Navidad: "Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel".
Las lecturas neotestamentarias nos acercan a los protagonistas principales de la Navidad y nos muestran sus actitudes.
Así, la carta a los Hebreos, remontándose al momento de la encarnación, nos descubre su dimensión salvífica, cuando pone en boca de Cristo estas palabras: "Tú no quieres sacrificios ni ofrendas (los sacrificios del A.T. han quedado superados), pero me has preparado un cuerpo... Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy para hacer tu voluntad"". La escena de la Anunciación nos sitúa en la actitud de María -figura de la Iglesia- para que aprendamos a corresponder a los dones de Dios con una actitud de servicio a los hermanos como nos cuenta Lucas: " En aquellos días -los inmediatamente posteriores al anuncio del Angel- María se puso en camino y fue a prisa a la montaña".
Antonio Luis Martínez

Santoral

19 de diciembre: San Bonifacio de Tarso (+295)

Tanto Bonifacio como su esposa Aglae, forman una pareja singular en la historia, o la leyenda, de las persecuciones. Los datos que poseemos sobre ellos no están del todo contrastados, razón por la cual sus existencia como mártires es dudosa. Pero una cosa sí es segura: la Iglesia de Oriente los toma como ejemplo extraordinario de hospitalidad. No sabemos de ellos sino que eran maestros de la acogida y que el marido murió en el Circo de Tarso, ciudad natal de san Pablo.
Acoger es mucho más que recibir, más que una simple actitud de apertura mental o tolerancia. Acoger, en cristiano, es más que compartir... Es compartirse poniendo toda la cordialidad amistosa al servicio del otro.
Nuestra época, tan individualista, nos ha puesto de moda esa suerte de colaboración solidaria llamada voluntariado: bienvenida sea, sobre todo si no es una excusa para ser buenos por horas fijas a la semana, descuidando el propio hogar como centro y culmen de una hospitalidad que ha de encontrar tiempo y lugar para la amistad sincera, el diálogo calmado y la comprensión mutua. Admitamos cordialmente el recuerdo de esta pareja de dudosos mártires, como indudables testigos de una virtud siempre digna de ser reivindicada: la receptiva acogida hospitalaria, que nos hace mirar al extraño como a un amigo todavía por conocer. Amen.
Manuel Amezcua

Santos de la semana

22, lunes: Isquirión, Capitón, Francisca Cabrini.
23, martes: Juan de Kety, Teódulo, Saturnino, Sabiano.
24, miércoles: Delfín, Irminia, Adela.
25, jueves: Solemnidad de la Natividad del Señor.
26, viernes: Esteban, Dionisio, Zenón, Eutimio.
27, sábado: Fabiola, Teodoro, Juan Stone.
28, domingo: La Sagrada Familia. Santos Inocentes, Eutiquio, Antonio, Gaspar del Bufalo.

Contraportada

Una Navidad diferente: los comedores de caridad de Badajoz

Desde los comienzos de nuestra historia es costumbre, en los países de tradición cristiana, celebrar la fecha del nacimiento del Niño-Dios en medio de un ambiente de armonía, paz y familia. Así, para la Navidad se firmaban treguas y las naciones suspendían sus disputas para vivir, aunque sólo fuera durante unos días, en el calor del amor que el Niño traía al mundo. Bien es verdad que en nuestra época actual se ha perdido parte del ambiente espiritual y religioso que simboliza este acontecimiento. El desmadre consumista y la navidad que la publicidad lleva a nuestras casas nos hace olvidarnos que el Salvador del mundo nació en el pesebre de un pueblecito de Palestina. A su lado sólo María, José y unos humildes pastores.
Navidad, tiempo de vida familiar, de reencuentro con seres queridos... Son días donde todos nos sentimos un poco mejor, y cuando la solidaridad aflora de una manera especial. Las calles de todas las ciudades brillan con luces deseándonos una paz que, sin embargo, no llega a muchas personas que viven a nuestro lado, con las que nos cruzamos en la calle y para quienes la navidad se vive con minúscula.
Este año nos vamos a introducir en sus vidas, las vamos a acercar a nosotros y vamos a conocer cómo viven todas esas personas que no tienen Navidad y que a veces no tienen -como Jesús- ni siquiera un techo bajo el que descansar. Su celebración será, como todos los días del año... en los comedores de caridad.

Voluntarias de la Caridad

Entre cincuenta y sesenta y cinco personas acuden a diario a la pacense calle de Santa Lucia, allí está el comedor que regenta la Asociación de las Voluntarias de la Caridad de San Vicente de Paúl. Quince mujeres dedican las mañanas a preparar las comidas y atender a todos los que acuden en demanda de ayuda. La Providencia hace que nunca falten los alimentos y los donativos, el Ayuntamiento de Badajoz colabora con una ayuda económica, también lo hacen el Banco de Alimento y Cruz Roja. Ahora tienen una preocupación especial, han sido desahuciadas de la casa y no encuentran local a donde trasladarse, ellas sí tienen claro que no pueden dejar sin comer a las personas indigentes. Necesitan una ayuda para encontrar un lugar adecuado para este servicio.
Ahora están preparando las fiestas navideñas, son fechas especiales, un precioso Belén adorna el comedor. Las comidas serán también especiales, acuden muchos niños porque no hay comedores escolares en esos días. Todos tendrán turrón y regalo de Reyes: una muñeca para las niñas, un juego para los chicos... El día 24 se les dará una bolsa con alimentos para que puedan celebrar en sus casa la Nochebuena y el día 25 comerán el típico pavo y las golosinas navideñas.
Son las doce y media, a la una se abre el comedor. Hoy tienen lentejas y croquetas, a la entrada se les da una naranja y una manzana y de postre café con leche y dulces. También hay bocadillos para quien quiera llevárselos y hacer la cena. Hay personas esperando ya en la entrada, todas tienen una historia de soledad y de dolor. Saben que se acercan unas fiestas muy especiales, pero que no son para ellas. No aguardan la felicidad, pasó de largo, hace tiempo, por sus vidas...
¥ Antonio tiene 48 años, lleva 20 comiendo en el comedor de San Vicente de Paúl, vive solo, en la calle, duerme donde encuentra un poco de calor. Tiene problemas con el alcohol. ¿Navidades? No recuerda haber pasado alguna en familia.
¥ Ángela vive en las "Ochocientas", tiene siete hijos y es madre soltera. Ella acude todos los días al comedor y los fines de semana viene con todos sus hijos, cuando no puede venir manda a alguno de ellos, de los mayores, para que le den la comida. Hoy la acompaña la pequeña de sus hijas, tiene nueve años, no ha ido al colegio porque tiene fiebre. Le gustan la Navidad porque hay muchas luces en las calles y viene todos los días al comedor con sus hermanos. Piensa que le van ha hacer un regalo. El año pasado le dieron unos calcetines y ropita interior. Fueron sus Reyes.
¥ Lorenza vive con sus hijos en la Suerte de Saavedra, no recuerda los años que tiene pero sí que lleva muchos viniendo al comedor. Ahora está inválida porque la atropelló un coche, pero sabe que si no puede venir en Navidad "las señoritas -como ella dice- le mandarán la comida".

Otros comensales

En la calle de Martín Cansado está el comedor "Virgen de la Acogida", de las Hijas de la Caridad. Acuden todos los días unas cincuenta personas, son lo más pobre de la ciudad: desde prostitutas a toxicómanos y enfermos de Sida pasando por ancianos, mendigos e inmigrantes. Muchos son transeúntes, otros son fijos, se saben incluso el menú diario y cambian de comedor según sus gustos. Además reparten comida para otras setenta personas: como no vienen los niños se les lleva la comida a casa. Cuentan con la ayuda de muchos voluntarios, entre ellos dos seminaristas de los Padres Paules que acuden todos los días a las horas de más trabajo. Sor Julia que lleva casi medio siglo entregada a los más pobres, nos dice que para poder comer basta con que se pongan en la cola, no se hacen pregunta ni se piden papeles. En estas fechas navideñas habrá comidas especiales y la bolsa para poder "celebrar" la Nochebuena. Aunque, en medio de su desarraigo, ellos no viven estas fechas de una manera especial.
Es la hora de comer, la calle esta llena de estos peculiares comensales. La limpieza y la presentación de la comida invita al apetito. Antes de empezar se reza una oración y como preludio de la Navidad se canta un Aleluya.
¥ Joao tiene 26 años, es portugués de raza negra, duerme en los "Cañones", vino a Badajoz "porque no tengo a nadie ni nada en el mundo". No puede trabajar por falta de "papeles". La Navidad no le dice nada, unas fechas más bien tristes...
¥ÊJosé vive en una habitación medio en ruinas en la barriada de Antonio Domínguez. Tiene un hermano, pero no sabe dónde ni le importa, dice que es esquizofrénico y por eso no le quieren. Es artista, aunque no le comprenden ni le compran sus cuadros, como a Van Gogh. No le gusta el jaleo que se arma en estas fechas.
¥ Carmen viene al comedor porque su marido está en paro, ahora anda por los pueblos buscando trabajo. Tiene dos hijos que comen en el colegio, en Navidades se lleva la comida a su casa. Ella sí vive estas fechas con ilusión: le gusta poner un árbol y que sus hijos disfruten.
Todo un conjunto de personajes de un Belén... de verdad.

Mary Murillo


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