Iglesia en camino

 

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

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iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://www.christusrex.org./www1/camino/camino.html

Número 366. 5 de noviembre de 2000

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

 


 

Portada

Miles de gitanos y payos
se unen en torno a la Virgen de los Remedios

Las fiestas durante la noche en las hogueras y la misa
fueron los actos destacados

Gitanos y payos unidos en torno a la Virgen de los Remedios. Esa era la imagen que se presentaba en el santuario mariano de Fregenal de la Sierra el pasado fin de semana.

Los gitanos tuvieron la oportunidad de disfrutar de una noche del sábado a base de fiestas alrededor de las hogueras, las conocidas, entre ellos, como "juergas". El domingo la misa era presidida por el Arzobispo, don Antonio Montero, que señalaba en la homilía que "hablar de gitanos es hablar de familia, de abuelos respetados, de padres obedecidos". Añadía que "el ejemplo de la romería de fregenal es como una estampa de lo que debiera ser la sociedad española, la sociedad europea".

En España hay en torno a seiscientos mil gitanos, una población que tiene graves carencias en vivienda, sanidad, educación y empleo.

 


 

Editorial

¡Hurra para los minusválidos!

Terminaron con gloria el domingo pasado los Juegos Paralímpicos de Sidney para discapacitados, consecutivos a la Olimpiada mundial, sostenidos durante once días de brillantísima y reñida competición, en el mismo escenario y con nutridísima asistencia en los graderíos, ahora prevalentemente australiana.

La participación de más de un centenar de países, la pluralidad de especialidades gimnásticas y deportivas, la retransmisión mediática mundial y la admiración universal por la entrega y el mérito especial de las y los atletas, han otorgado al grandioso certamen palalímpico, el primero celebrado en el hemisferio sur, una relevancia singular.

Está justificado que el presidente del Comité internacional, Robert Seadward, los haya calificado como los mejores juegos de la historia, y el del Comité español, José María Arroyo, refiriéndose a los participantes españoles, asegure que los deportistas discapacitados de nuestro país, no sólo han logrado una consolidación muy firme sino un progreso.

Constituye un buen ejemplo y un gran estímulo que España haya ganado limpiamente una tercera posición con 107 medallas. Maratones, natación, futbol de distintas modalidades, multiformes ejercicios de atletismo. Superando la ceguera, la paraplegia y la minusvalidez, realizando maravillas desde la silla de ruedas. ¡Qué más quisiéramos todos si los que, siendo inmensamente mayoría, nos autocalificamos como gentes sanas y de plena normalidad física, cultiváramos con ese rigor e ilusión nuestra figura física y nuestra estatura moral.

Nuestros aplausos no se limitan a los resultados deportivos, sino a la grandeza humana y moral de estos y de estas deportistas y atletas, que demuestran con su temple moral de cuánto es capaz el ser humano y cómo el espíritu lo puede todo. Esto no sería posible sin el apoyo oficial y social a este sector de la ciudadanía. Nos honran y los queremos. ¡Qué bien ser campeones en esto¡

 


 

Carta del Arzobispo

Santos, difuntos y ánimas

La festividad de todos los santos el día 1 de noviembre, empezó a celebrarse entre los monjes de de Inglaterra hacia el año 800, aunque, desde dos siglos antes, venía festejándose, en el Oriente cristiano y en la misma Roma, a los santos mártires en su conjunto, el viernes después de Pascua. Al final se impuso el 1 de noviembre, y en esas estamos.

Y ya que va de fiestas y de fechas, digamos lo propio del día de los difuntos, consecutivo al de los santos, el día 2 de noviembre. Aunque desde los Apóstoles, los Santos Padres y los monjes siempre rezó la Iglesia por los difuntos, su Memoria litúrgica data del siglo IX, a cargo de los monjes de Cluny y, más concretamente, del Abad Odilón. Precisemos que aquí no se trata de una "fiesta", sino de una "conmemoración", esto es, de un recuerdo afectivo y una oración ferviente por los que ya han desempeñado su función (defunctus en latín) de vivir. Al llamarles "fieles" partimos del supuesto de que tenían fe y de que están vivos, pues, de lo contrario, carecería de sentido rezar por ellos. Pero no es ésta una fiesta de santos, como la víspera, porque no está asegurada su presencia venturosa en la gloria eterna.

A mis muchas ignorancias se añade, empero, la de no saber cuándo ni cómo entró en las costumbres cristianas la de extender a todo un mes la oración por los difuntos, como ocurre en mayo con la Virgen, en junio con el Sagrado Corazón o en octubre con el Rosario. Esto viene de lejos, desde luego, porque en nuestras parroquias y cofradías perduran muchas tradiciones en torno al mes de ánimas. Curioso. Lo de ánimas introduce un elemento religioso que supone la supervivencia del espíritu, y por tanto de la persona de los fallecidos. Animas benditas, las llamamos con amor. Muy arraigada asímismo está la práctica de celebrar en noviembre misas por los fallecidos de diversos colectivos en el año anterior: Colegio de abogados, antíguos alumnos salesianos o guardias municipales. ¿Cómo omitir, por último, el gastado tópico de las representaciones novembrinas del Tenorio? Mes de noviembre, mes de difuntos, mes de ánimas.

 

¿Misterio, o sentido de la muerte?

No en vano la fiesta de todos los santos va por delante de la conmemoración de los fieles difuntos. Esta vecindad en el almanaque se debe a la estrecha unión o, por mejor decir, a la buena avenencia e intensa comunicación que se da entre los unos y los otros. Cierto que todos los santos son difuntos, aunque no todos los difuntos sean santos. El anhelo de la Iglesia, la lógica de la fe, tiende a que esos dos estamentos humanos del más allá acaben por fusionarse en la familia eterna de los bienaventurados, por obra de la redención de Cristo y de la oración de la Iglesia.

Entramos así en el meollo del asunto: la importancia de la muerte, el misterio del más allá, el destino final de nuestros seres queridos y de nosotros mismos. Se trata del sentido total de la vida humana, la tuya, la mía, la de todos. Díganme qué otra cosa puede importarnos más. Ello explica que todas las culturas y todas las religiones, las ancestrales y las contemporáneas, hayan otorgado tanta atención al tema de la muerte. Desde el culto a los muertos en África (en Madagascar los desentierran a los diez años para enterrarlos nuevamente con mayor honor) o al cuidado de nuestros cementerios, camposantos de paz, de mausoleos y de jarrones de flores.

¿Cómo ignorar, en cambio, el vacío y la desesperanza de cuantos, anclados en el agnosticismo o en la aséptica postmodernidad, se cierran en banda y dan por sentado que todo se acaba aquí? Cierto que la inmortalidad y el encuentro ultraterreno con Dios, no se demuestran en la pizarra con el mismo desparpajo que el teorema de Euclides. Reconocemos que un cadáver es repulsivo; que su putrefacción en la tierra o su incineración en el crematorio, son todo un desafío para el creyente y para el agnóstico. Es cierto que ni a los unos ni a los otros se nos aparece Dios visiblemente para sacarnos de dudas. Pero el creyente acepta el reto y se niega a admitir que las frustraciones e injusticias de este mundo, que se ceban tantas veces en los más pobres e inocentes, no tengan otra respuesta que la podredumbre y el vacío. Carne de un ciego destino.

¿Cómo el autor del bien, de la belleza, de la tremenda inmensidad del cosmos y de la hondura insondable del corazón humano va a consentir que el sarcasmo y la callada por respuesta representen el signo de nuestro destino? La sed de infinito, la nostalgia del paraíso, el hambre de amor total que ennoblecen nuestra estirpe, ¿acabarán al cabo en un espejismo cruel, en la mueca horrible de un rostro mudo que nos saca la lengua? Son muchos los que, para no cargar sobre Dios estas barbaridades, lo castigan con la inexistencia. La cual, con todos los respetos, no depende ciertamente de ellos. Me pregunto: ¿Por qué les costará tanto aceptar a un Dios misericordioso y una vida inmortal, donde todo encontrará su equilibrio? Reconozco que no alcanzo a comprenderlo, aunque veo natural que yo acierte a describir mejor a un creyente que a un agnóstico.

 

Una luz de esperanza

La fe en el más allá del hombre, en la justicia final de un Dios amoroso, clava sus raíces en la rebeldía intelectual y ética de las personas contestatarias ante el absurdo como clave de nuestro destino. ¡El absurdo es absurdo! ¡Yo no me conformo! Esto es ya una buena disposición para que la gracia y la luz de la fe se abra camino en nuestras cavernas interiores. Vendrán luego, por caminos insondables en cada caso, la revelación bíblica y la Palabra divina de Jesús a coronar el proceso de la fe. "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá. Y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre" (Jn 11, 27-29).

Sigo hablando, entonces, de lo que yo sé y sin duda comprende el lector: de la visión cristiana de la muerte y de la visión de la muerte cristiana. Y lo tomo de lo más conocido y autorizado que puedo tener a mano, los cuatro últimos artículos de fe, del llamado Credo apostólico: "Creo en la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna".

Tenemos como horizonte la puesta de sol -más asombrosa que las de la orilla del Guadiana- de nuestra propia vida personal y del destino mismo de la humanidad: la muerte. Sin convertirnos en sujetos fúnebres, ni en aves de mal agüero, es saludable, no sólo en noviembre, que pensemos de vez en cuando en la muerte y hablemos de ella sin tapujos. No hay que cantar, como en Pamplona, el ¡Pobre de mí¡, porque la muerte no es el fin de las fiestas; porque lo que se acaba con ella es el dolor y el pecado para abrirnos a los nuevos cielos y a la nueva tierra.¿Por qué no va a ser bella esa puesta de sol?

Esto último, más que utópico, resultaría inalcanzable si no pudiéramos descargar antes el fardo de nuestros pecados, que, venturosamente echó sobre sus espaldas el Hijo de Dios crucificado. El amor contrito a El y la mediación sacramental de la Iglesia despejan la frontera entre dos mundos. A nadie le es negada la gracia final, como acuñó el soneto de Petrarca: "Un bel morir tutta la vita onora" .(Se entiende el italiano). A lo cual se agrega la comunión de los santos: podemos ayudar a los difuntos; podremos ser ayudados cuando nos llegue el turno. Todo se consumará., así lo esperamos, con la resurrección de la carne y con la vida eterna. La memoria de los difuntos se confundirá para siempre con la gloria de los Santos.

 

+ Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 


 

Centrales

La Virgen de los Remedios volvió a congregar
a gitanos y payos de Extremadura y de fuera

"Creo que este ejemplo de la romería de Fregenal es como una estampa de lo que debiera ser la sociedad española, la sociedad europea, hecha de hombres y mujeres dignos, hijos de Dios con todos los derechos humanos, pero también con todos los deberes que marcan las leyes para que nos tratemos bien, nos respetemos y nos ayudemos los unos a los otros", dijo el Arzobispo de Mérida-Badajoz en la homilía que concelebró en la explanada del santuario de Fregenal de la Sierra

Los gitanos se reunieron un año más, y van 31, en torno a la Majarí kali (Señora de los gitanos), también llamada por el Papa en caló Amari Debeles kerida (querida Madre de Dios). Ha sido Juan Pablo II quien ha hablado de los gitanos como sociedad paradigmática, sociedad digna de ser imitada por muchas razones: amor y respeto a los mayores, sentido de la familia, renuncia a la guerra...

La Virgen de los Remedios de Fregenal de la Sierra fue el centro de atracción de miles de gitanos y payos que tuvieron la oportunidad de disfrutar de las juergas alrededor de la lumbre el sábado por la noche, la misa, presidida por el Arzobispo el domingo por la mañana, comida de hermandad... todo ello hilado por el cante y el baile.

 

"Tenemos fe"

Juan, uno de los gitanos mayores y respetados por todo el grupo que lo rodea, nos cuenta que han venido toda la vida a ver a la "Virgencita porque tenemos fe en ella" y a ver a todos los familiares, a los que permanecen unidos a pesar de las distancias. Junto a él otro gitano más joven, primo suyo, ratifica todo lo dicho afirmando "Yo tengo 40 años, mi primo tiene 60, y mi primo nos ha traído a enseñarnos cosas buenas, la fe de la Virgencita y cosas gitanas y a pasarlo bien".

Aseguran que no les importa que vengan muchos payos a la fiesta porque "también tienen derecho, aunque la Virgencita siempre se ha vertido más por los gitanos que por los payos. El gitano siempre que pide algo se le concede y los payos, como han escuchado esto, han venido cada vez más, pero la Virgencita es de los gitanos".

La noche del sábado ha sido una fiesta. En torno a las hogueras, los grupos han comido, bebido y cantado, una expresión de alegría y a la vez la reafirmación de una forma de ver la vida que no ha sido estática. Hemos podido observar movimiento de unas hogueras a otras compartiendo más de lo mismo pero exteriorizado cada vez de modo diferente.

Llegada la mañana muchas hogueras todavía arden. A las 11,30 da comienzo la misa, cantada por un coro de jóvenes gitanos capaces de arrancar a sus guitarras sentimiento del alma y acompañarlo de voces que mezclan el lamento con la fiesta.

 

Homilía del Arzobispo

El Arzobispo, don Antonio Montero, afirmó en la homilía que el gitano, por naturaleza, es nómada, recorre los caminos, no se aferra a ninguna parte. "Muchas veces a los payos -añadía- se nos olvida pensar en la libertad, en la pureza, en la alegría, en la unión de muchas familias entre sí". Don Antonio estableció un símil entre lo que ha sido la vida nómada de los gitanos y la peregrinación de este Año Jubilar. "Hablar de gitanos -continuó el Arzobispo- es hablar de familia, de abuelos respetados, de padres obedecidos". Pidió que el gitano se abra al payo y el payo al gitano, para que "todos tengamos unas reglas de juego parecidas y las observemos fielmente; nos tratemos primero con respeto, luego con cariño y después con alegría". "Yo creo -agregó- que este ejemplo de la romería de Fregenal es como una estampa de lo que debiera ser la sociedad española, la sociedad europea, hecha de hombres y mujeres dignos, hijos de Dios con todos los derechos humanos, pero también con todos los deberes que marcan las leyes para que nos tratemos bien, nos respetemos y nos ayudemos los unos a los otros".

En las preces se pide por Jonathan, un niño gitano que fue secuestrado en un despiste de los padres en un gran centro comercial de Madrid. El secretariado diocesano de Pastoral Gitana ha elaborado miles de carteles que se han distribuido por toda nuestra geografía con la foto del niño. 

Tras la eucaristía la gente se reparte buscando tregua al calor que aprieta a la hora de comer. Se encienden nuevamente las hogueras, aunque en esta ocasión es para poner a punto la carne y calentar lo que ya estaba preparado.

 

Más recogimiento

En torno a una mesa, junto a un grupo de gitanos, encontramos al delegado diocesano de Pastoral Gitana, don Francisco Santos Neila. Nos dice que la romería goza de buena salud, "la misa -señala- ha sido seguida con más atención y recogimiento que ningún año y la afluencia de gente es importante".

Los gitanos juegan un gran papel en la organización, agrupados en torno a la Hermandad Gitana de la Virgen de los Remedios que preside don Agustín Santos.

En torno a las cinco llega la despedida a la Virgen. Los gitanos lo hacen como mejor saben: le ofrecen su cante y su baile. Al año que viene, si Dios quiere, volverán a estar con la Señora, con la Majarí.

 

Datos para la reflexión

En España hay en torno a seiscientos mil gitanos. Según se desprende de un reciente estudio efectuado por la Subcomisión para el estudio de la problemática del pueblo gitano, creada en el seno de la Comisión de Política Social y Empleo del Congreso de los Diputados, una gran porción de gitanos habita en viviendas de un nivel indecoroso. Ocupan el 95% de las chabolas o infraviviendas de los grandes núcleos urbanos. El 80% de estas viviendas tienen menos de 50 metros cuadrados y en ellas se albergan familias cuyo promedio es de 5,4 miembros.

La situación laboral de la población gitana en España es muy peculiar si la comparamos con la del resto de los ciudadanos. La venta ambulante es hoy la actividad mayoritaria, seguida de la recogida de chatarra y cartonaje y el temporerismo, sobre todo en las comunidades de Extremadura, Andalucía y Murcia.

El 70% de los gitanos carecen de instrucción. El 60% de los niños en edad escolar no acuden regularmente a clase y la lengua y la cultura gitanas están prácticamente ausentes de los currículos escolares.

En cuanto a salud, se observa mayor incidencia de determinadas enfermedades en grupos gitanos, menor esperanza de vida en los hombres y aún menor de las mujeres y grupos de riesgos como niños y ancianos.

 

 

Día de los difuntos, un recuerdo que nos viene bien

Aunque con un poco de retraso -el número anterior de Iglesia en Camino ya estaba completo- es conveniente que dediquemos algunas líneas a lo que celebró toda la Iglesia el pasado día dos con el título oficial de &laqno;Conmemoración de todos los fieles difuntos».

El diccionario de Seco define el verbo conmemorar como &laqno;Celebrar o solemnizar el recuerdo de alguien o de algo» y esto es lo que hace exactamente la liturgia de ese día: mediante las lecturas, las oraciones y los cantos recuerda a nuestros hermanos que han partido de esta vida.

Para la actual situación cultural recordar a los difuntos suena algo raro, incluso inconveniente. Rompe la seguridad que quiere imbuir en todos nosotros tanto la técnica y el avance de las ciencias como la sociedad de consumo, que se presentan como la última palabra que debe oír el ciudadano medio.

Sin embargo, la Iglesia, maestra en humanidad, a lo largo del año y especialmente en este Día de los difuntos propone el recuerdo religioso de los que nos han dejado. El pueblo cristiano desde hace siglos ha aceptado gustoso esta iniciativa e, incluso, la extiende durante todo este mes de noviembre.

Porque creo que es un recuerdo que nos viene bien os invito a meditar el mensaje que nos trae esta fiesta litúrgica, comenzado por su historia.

 

No es una fiesta pagana

Para los que leen algo de historia comparada de las religiones no les extrañará nada que también esta fiesta cristiana se haya querido presentar como un sustitutivo de un rito pagano. Efectivamente, el antropólogo británico James Frazer en uno de sus estudios presenta la teoría de que los celtas comenzaban el año con noviembre y, como otros pueblos paganos, celebraban aquel día la fiesta de los muertos. Sigue su discurso afirmando que, ante la imposibilidad de que los celtas -recién convertidos al cristianismo- dejasen su antiguas costumbres, la jerarquía eclesiástica decidió montar la celebración cristiana de la Conmemoración de los Difuntos.

La crítica histórica afirma que los celtas ciertamente comenzaban el año en noviembre, pero no consta que lo comenzasen con la fiesta de los difuntos y ,desde luego, no hay ningún documento eclesiástico que aluda a la lucha de la Iglesia contra de la presunta fiesta céltica de primero de noviembre.

 

De la leyenda a la historia

En realidad, documentos suficientemente serios nos presentan la Conmemoración de los difuntos fechada el dos de noviembre como obra del abad de Cluny San Odilón (s. XI) que tuvo la suficiente intuición de ver la congruencia de situar la Conmemoración de los fieles difuntos al día siguiente de la gran fiesta de Todos los Santos.

Pero antes de este dato histórico, la tradición nos ha dejado la leyenda que recoge el biógrafo del citado santo abad en la que se nos cuenta lo siguiente: un hombre que navegaba de Jerusalén a s Sicilia, obligado por un fuerte temporal, se tuvo que refugiar en una isla aparentemente desierta. La verdad era que en aquel lugar hacia penitencia y oración un santo ermitaño que recibió y cuidó al náufrago con caridad cristiana. Al saber que su visitante era de Aquitania y conocía la Abadía de Cluny, le contó cómo, en momentos de oración, había visto a los demonios desesperados al constatar cómo las oraciones que hacían los monjes de Cluny conseguían la salvación eterna de muchos difuntos.

Vuelto a su patria, sigue la leyenda, nuestro náufrago visitó la abadía citada y refirió todo lo sucedido a su abad, nuestro San Odilón, Este, impresionado por la narración, firmó un documento por el cual obligaba a su abadía y a todos los demás monasterios sujetos a sus jurisdicción a celebrar el día dos de noviembre como día especial de oración por los fieles difuntos. Con esto último dejamos la leyenda y entramos en la Historia por la que sabemos que la iniciativa del santo Abad tuvo tal éxito que pronto la fiesta litúrgica se extendió por toda la Iglesia.

En Aragón comenzó la costumbre de que sacerdote celebrase en ese día tres misas, como en el día de Navidad. El papa Benedicto XIV, en 1748, la confirmó, extendiéndola como privilegio a todos los sacerdotes de España. León XIII hizo extensivo este privilegio a la Iglesia universal.

 

Acción de gracias de la Iglesia

Por último, acerquémonos al mensaje de esta fiesta religiosa de recuerdo de los hermanos difuntos, que fundamentalmente es la expresión de la fe de la Iglesia ante la realidad de la muerte. Un camino puede ser reflexionar sobre los contenidos de la acción de gracias que la Iglesia dirige al Padre cuando celebra litúrgicamente la muerte cristiana. Las ideas las encontramos en los cinco prefacios que se pueden usar en las misas de ese día.

Cada uno tiene un título que resume su contenido. Así, el primero dice: &laqno;La esperanza de la resurrección en Cristo» y aunque acepta el hecho de que la certeza de la muerte nos entristece, sin embargo confiesa que nos consuela la promesa de la futura inmortalidad.

El segundo hace un acto de fe en que Cristo aceptó la muerte para librarnos de la muerte eterna y se titula: &laqno;Cristo ha muerto para nuestra vida».

El siguiente presenta a Cristo como salvación del mundo, vida de los hombres y resurrección de los muertos como indica su título: &laqno;Cristo, salvación y vida»

El cuarto agradece el don de la vida terrena aunque termine con la muerte y espera una nueva vida que sea participación de la resurrección de Cristo por lo que lleva como título: &laqno;La vida eterna y la gloria celeste».

El último acepta que la muerte se debe al pecado del hombre y confiesa que la resurrección se debe al amor gratuito del Padre que resucitó a Cristo, idea que resume el título. &laqno;Nuestra resurrección por medio de la victoria de Cristo».

Terminando, para nosotros, los cristianos, este recuerdo entrañable de los difuntos da la oportunidad de rezar por ellos, de examinar la meta a la que se dirigen las veredas de nuestra vida y confesar con fe alborozada la buena noticia de la resurrección de Cristo.

 

Antonio Luis Martínez
Delegado Diocesano de Liturgia

 


 

Noticiario diocesano

Ordenados dos nuevos diáconos
para la diócesis de Mérida-Badajoz

El Arzobispo don Antonio Montero presidió la ceremonia

El pasado sábado, en la Capilla Mayor del Seminario Metropolitano San Atón, el Arzobispo don Antonio Montero, ordenó de diáconos a dos jóvenes de la diócesis. Se trata de don Mariano Enríquez Olivera, natural de Olivenza, y don José Ignacio Pérez García, natural de Villar del Rey, quienes estuvieron acompañados durante la celebración por sus respectivas familias, numerosos amigos y más de 70 sacerdotes, que quisieron compartir con ellos este momento tan especial en sus vidas, y que abarrotaron la Capilla del Seminario.

A preguntas de nuestra redacción, don José Ignacio Pérez explicó que el diaconado es "el primer paso, la primera llamada que la Iglesia hace para terminar siendo sacerdote, sirviendo a la Iglesia desde el ministerio sacerdotal". Durante este año pastoral que ha comenzado, los nuevos diáconos compaginarán los estudios, están cursando sexto de Estudios Eclesiásticos, con las funciones propias del diaconado, que ejercerán en alguna parroquia de la diócesis, estas funciones son, sobre todo, "servir a los más necesitados, el servicio del Altar y el anuncio de la Palabra, la predicación", según Mariano Enríquez. Los diáconos, además, hacen promesa de obediencia al Obispo, de celibato y contraen la obligación de realizar el rezo de la "Liturgia de las Horas".

 

Experiencias de formación

Durante el curso pasado, estos dos jóvenes interrumpieron sus estudios y convivieron, como agentes de pastoral, en las parroquias de Los Santos de Maimona, Enríquez Olivera, y Salvatierra de los Barros, Pérez García. Con esta experiencia se pretende formar a los futuros sacerdotes en el servicio a una comunidad parroquial concreta, conocer más profundamente las distintas realidades que componen la vida sacerdotal y crecer en el contacto y relación con el Pueblo de Dios al que van a servir. La experiencia, según comenta don José Ignacio Pérez, "es muy buena, de contacto con la gente, de contacto con una parroquia. También nos hemos sentido muy acogidos por parte del pueblo y de los sacerdotes con los que hemos estado". Esta experiencia más profunda se complementa con la recibida en años anteriores, cuando los seminaristas tienen pequeños contactos con otras realidades: Proyecto Vida, Centro Hermano, enfermos, catequesis...

Todo está encaminado al crecimiento, de los futuros presbíteros, no sólo a nivel humano sino también un crecimiento en la fe, donde se va descubriendo la llamada de Dios.

 

Opción sin renuncia

Para los dos nuevos diáconos, el ministerio no representa una renuncia en sus vidas sino una opción, "esto significa una opción por el amor a Dios, por el amor a los hombres más que una renuncia - decía Pérez García- porque el sacerdocio tiene su complicación y sus dificultades, como todo en esta vida, pero tiene más parte de alegría y de entregarse a los demás". "Es una opción para mi vida que me hace feliz", apostilla Enríquez Olivera.

 

Inaugurado en Cáceres el curso 2000-2001
del Instituto Superior de Ciencias Religiosas

El día 27 de octubre tuvo lugar la Apertura oficial del curso 2000-2001 del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Santa María de Guadalupe". Presidido por don Antonio Montero, arzobispo de Mérida-Badajoz y Presidente del Instituto, el acto, que tuvo lugar en el Seminario Diocesano de Cáceres, comenzó con las palabras de saludo y acogida por parte del Obispo de esa diócesis, don Ciriaco Benavente.

A continuación, el Secretario del Centro, don Elías López Contreras, leyó la Memoria académica del curso anterior, en la que ofreció un apretado resumen no sólo de los datos sino también de todo el proceso de la puesta en marcha del nuevo Instituto. Por su parte, el Director, don Jacinto Núñez Regodón, tras destacar en su intervención la importancia del estudio como búsqueda de la verdad y la aportación específica del Instituto en esa búsqueda, presentó al profesor don Carlos Simón Vázquez, al que se había encargado la lección inaugural sobre el tema "Eclesialidad y Teología Moral".

Don Carlos Simón Vázquez, sacerdote de la diócesis de Coria-Cáceres, es licenciado en Medicina y licenciado en Teología Moral; próximamente defenderá su tesis doctoral en la Universidad Lateranense sobre "Planificación familiar e Iglesia".

En su intervención, don Antonio Montero agradeció al profesor su lección inaugural y se felicitó por la marcha del Instituto, fruto de la estrecha colaboración de las tres diócesis extremeñas.

Al acto académico asistieron no sólo profesores y alumnos de la sede de Cáceres, sino también de Badajoz y Plasencia, que, junto a otros invitados, se acercaban al centenar de personas.

 

Jubileo del arciprestazgo de Calamonte

Diversas comunidades parroquiales del arciprestazgo de Calamonte realizaron el pasado sábado una peregrinación jubilar al santuario de Nuestra Señora de Piedraescrita, en Campanario.

A las 11 de la mañana se celebraba una misa en la explanada de la ermita presidida por el vicario de la zona, don José Antonio Salguero y concelebrada por los párrocos de Calamonte, La Zarza, Esparragalejo-Carrascalejo, La Garrovilla, Oliva de Mérida, Cordovilla de Lácara y Torremejías, que estuvieron acompañados por fieles de sus respectivas comunidades y de Arroyo de San Serván y Alange.

 

Multitudinaria asistencia de los niños de Mérida a su Jubileo

Se reunieron más de 500, de todas las parroquias de la ciudad

El arciprestazgo de Mérida celebró el pasado sábado el "Jubileo de los niños", con la asistencia de más de 500 chavales de todas las parroquias de la ciudad.

El encuentro comenzó con una concentración en la Plaza de España, donde poco a poco fueron llegando los niños, que portaban pancartas con el nombre de sus respectivas parroquias y pañoletas de diversos colores, según su parroquia de procedencia. Después, tras dar la bienvenida a todos y ensayar cantos, los niños partieron en peregrinación, por las calles de Mérida, hacia la Basílica de Santa Eulalia, acompañados por un grupo de jóvenes que, tocando varios instrumentos, animaban a los más pequeños con sus canciones.

 

Obra teatral

Una vez en la Basílica, tendría lugar la celebración jubilar, propiamente dicha, y especialmente pensada para los más pequeños, con la participación de todas las parroquias que habían acudido al encuentro. Durante ella, además, se representó una pequeña obra teatral sobre el martirio de la niña Santa Eulalia.

Tras esta celebración el encuentro jubilar se dio por finalizado y los niños volvieron a sus parroquias de origen.

 

Catequesis preparatoria

Esta reunión vino precedida por dos catequesis donde se les presentó a los niños los objetivos de este Año Santo y la vida de la mártir Santa Eulalia, como modelo de una niña como ellos que vivió con seriedad su amistad con Jesús.

Para este Jubileo sólo fueron convocados los niños que participan en la catequesis de preparación a la primera comunión, dado que la Basílica de Santa Eulalia no hubiese podido acoger a todos los niños que en el arciprestazgo participan en las catequesis.

Estos jubileos se enmarcan dentro de las lineas maestras que, para la diócesis de Mérida-Badajoz, que se decidieron a comienzo del Año Santo.

 

Exposición de una religiosa josefina

La religiosa Sierva de San José, Cecilia Marín, viene realizando desde el pasado día 2 una exposición de Esmaltes en la Sala de Exposiciones que Caja de Badajoz tiene en la capital pacense. Son 37 obras presentadas en esta "difícil y no muy frecuente técnica" del esmaltado, en palabras del profesor emérito de arte en la Universidad de Extremadura Francisco Pedraja, y en ellas abundan los paisajes urbanos y rústicos, bodegones y, sobre todo, peces en su ambiente.

Cecilia Marín es profesora de dibujo y pintura en el colegio que las Siervas de San José tienen en Badajoz y por sus manos han pasado numerosos alumnos que atestiguan su capacidad artística.

 

Escuela de Padres de la Parroquia de San Juan Macías, en Badajoz

Recientemente, la parroquia de Nuestra Señora de Gracia, de Badajoz, ha inaugurado el curso 2000-01 de su Escuela de Padres, que va ya por su cuarta edición. Este año se han congregado cerca de 30 padres y madres provenientes de las barriadas de 'Antonio Domínguez' y 'Ciudad Jardín', interesados en una mayor formación para educar mejor a sus hijos. Durante la presentación también se dio a conocer el programa de este año, que fue aceptado por todos los presentes.

 


 

Al paso de Dios

Dos diáconos

Cuando hace unos días asistía a la ordenación de diáconos de dos jóvenes seminaristas, me preguntaba qué pensarían de todo lo que estaban viendo y escuchando los asistentes a una ceremonia tan emocionante y singular. Me preguntaba, sobre todo, si serían capaces de comprender las motivaciones profundas por las que esos chicos, tan en todo como los demás, estaban allí dando ese paso decisivo en sus vidas de consagrarse al servicio de Dios y de los hombres.

Es verdad que cualquier decisión de un joven sobre su futuro, por la ilusión y la esperanza que lleva dentro, merece igual respeto y produce la misma ternura, pero no me negarán que la de los que se consagran al Señor tiene un encanto especial. Ante ella no caben más que dos posturas: o de incapacidad -muchas veces nostálgica y triste- para comprender las verdaderas razones de esta entrega o de adoración respetuosa y emocionada, porque se asiste a un juvenil diálogo entre la iniciativa de Dios, que se ha fijado en ellos y los ha llamado, y la libre y alegre disponibilidad con que los jóvenes responden a esa llamada.

Es en ese encuentro de voluntades donde está la verdad de las vocaciones de especial consagración y desde donde hay que entender el destino de la vida de todos aquellos que tienen la fortuna de ser elegidos; buscar cualquier otra razón, supondría falsificar y empobrecer el proyecto de Dios y frustraría, por falta de autenticidad, el servicio que toda llamada lleva anejo.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)

 


 

Liturgia del domingo

Celebramos el XXXI Domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios

Libro del Deuteronomio 6, 2-6

En aquellos días habló Moisés al pueblo diciendo:

-Teme al Señor tu Dios, guardando todos los mandamientos y preceptos que te manda, tú, tus hijos y tus nietos, mientras viváis; así prolongarás tu vida. Escúchalo, Israel, y ponlo por obra para que te vaya bien y crezcas en número. Ya te dijo el Señor, Dios de tus padres: &laqno;Es una tierra que mana leche y miel"

Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria".

 

Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab

R. Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado m i Dios y mi Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuvieste misericordia de tu Ungido.

 

Carta a los Hebreos 7, 23-28

Hermanos:

Ha habido multitud de sacerdotes del Antiguo Testamento, porque la muerte les impedía permanecer; como éste, en cambio, permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que pueda salvar definitivamente a los que por medio de Él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor. Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo. Él no necesita ofrecer sacrificios cada día -como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo-, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. En efecto, la Ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidades. En cambio, las palabras del juramento, posterior a la Ley, consagran al Hijo, perfecto para siempre.

 

Evangelio según san Marcos 12, 28b-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:

- ¿Qué mandamiento es el primero de todos?

Respondió Jesús:

- El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser" El segundo es éste: &laqno;Amarás a tu prójimo como a ti mismo" No hay mandamiento mayor que estos.

El escriba replicó:

- Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios.

Jesús viendo que había respondido sensatamente le dijo:

- No estás lejos del Reino de Dios.

Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

 

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

6, lunes: Ef 4, 32-5.8; Lc 13, 10-17.
7, martes: Ef 5, 21-33; Lc 13, 18-21.
8, miércoles: Ap 7, 2-4. 9-14; 1Jn 3, 1-3; Mt 5, 1-12a.
9, jueves: Lm 3, 17-26; Rm 6, 3-9; Jn 14, 1-6.
10, viernes: Flp 1, 1-11; Lc 14, 1-6.
11, sábado: Flp 1, 18b-26; Lc 14, 1. 7-11.
12, domingo: Dt 6, 2-6; Hb 7, 23-28; Mc 12, 28b-34.
 

 

Comentario litúrgico

Escucha,Israel

Tres veces al día rezaba el piadoso israelita el texto que encontramos en la primera lectura y que comienza con el "Escucha, Israel". Esta frase que me sirve de título es el santo y seña del Pueblo nacido de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, como leemos en el evangelio de hoy.

Se trata de una orden y, al mismo tiempo, de una súplica de nuestro Dios que nos ha de poner en estado de alerta. Nos pide atención no sólo para las palabras que vienen después -el mandamiento del amor- sino como postura existencial si se quiere vivir la fe en su realidad más honda, que es estar a la escucha de la Palabra divina que no sólo resuena en el Libro Santo sino también en la vida, en sus acontecimientos, y en todo momento.

De esto podemos sacar una primera conclusión sobre la particularidad de la moral bíblica: que no se trata tanto de cumplir unos mandamientos sino la de ser sensibles a las exigencias de esa Palabra divina que, por la acción del Espíritu, nos propone a cada instante el modo de responder adecuadamente a la voluntad de un Dios, que ha nos ha revelado que el único lenguaje válido ante su presencia es el del amor en sus dos posibles dimensiones: el amor a El y el amor al prójimo.

Quien sabe algo de las exigencias del amor humano, ya sea materno, esponsal o de amistad, entenderá perfectamente que en esta perspectiva se intuye la inacabable exigencia de la llamada a la fe, que tiene como horizonte no el mero cumplimiento de unas obligaciones éticas, sino la comunión de la fraternidad cristiana y la inagotable fruición de la unión con Dios, que sólo en la otra vida se podrá tener en plenitud.

Antonio Luis Martínez

 

 

Santoral

5 de noviembre: beata Sor Ángela de la Cruz (1846-1932)

Es sorprendente lo que puede una analfabeta que tuvo que ganarse la vida desde los doce años, para que en su casa pudieran comer algo.

Esta niña sevillana y lista, aprendió a colocar adornos en los zapatos de las señoras ricas y, por menos de dos cuartos, se puso a los pies de Sevilla y puso a Sevilla a sus pies.

Se puso a los pies de Sevilla, pues rectamente aconsejada por su confesor, el padre Torres, funda una "Compañía de la Cruz" entregada "a los más pobres entre los pobres desde dentro", o sea, a la peor miseria de los tísicos abandonados en la marginación sevillana del salto al siglo XX.

Y puso Sevilla a sus pies, pues hasta los anarquista radicales del Ayuntamiento votaron afirmativamente a la hora de dedicarle una calle a Sor Ángela ¡nada menos que en 1932!

Cuando, cincuenta años después, Juan Pablo II beatificó a Sor Angelita en Sevilla, la ciudad entera llenó el real de la feria como nunca, trasladando el altar del plata del monumento catedralicio de la Semana Santa al campo abierto de las mayores fiestas sevillanas.

La radical sencillez y el trato directo de las Hermanas de la Cruz con los más desgraciados, fructifica en un testimonio de evangelio puro, comprensible incluso para los más encarnizados enemigos del cristianismo. Con ejemplos como este no sólo se perdona a los enemigos, sino que se consigue el milagro de que los enemigos también nos perdonen. ¡Oh gozosa novedad! Olé por la pequeña zapatera de Sevilla.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

6, lunes: Félix, Melanio, Calínico, Leonardo.
7, martes: Prosdócimo, Herculano, Congaro, Jacinto Castañeda.
8 miércoles: Claudio, Claro, Godofrido, José Nguyén.
9, jueves: Nª. Sª. de la Almudena, Ursino, Agripino, Isabel.
10, viernes: León Magno, Orestes, Andrés Avelino.
11, sábado: Martín de Tours, Menas, Marina de Omura.
12, domingo: Josafat, Nilo, Emiliano, Cuniberto.

Contraportada

Jubileo del deporte:
el atleta de Dios regresa al terreno de juego

Juan Pablo II se encontró con unos 70.000 deportistas en el Estadio Olímpico de Roma

Juan Pablo II volvió a saltar al terreno de juego, como lo hacía cuando de joven jugaba al fútbol. En esta ocasión, su presencia en el Estadio Olímpico de Roma buscaba clausurar el Jubileo del deporte planteando un serio "examen de conciencia' a jugadores y dirigentes. Le escuchaban más de 70.000 personas reunidas en el estadio, que le reservaron las típicas 'olas' y gritos de un partido de Liga de Campeones. Por televisión, el encuentro fue seguido por millones de televidentes de varios países. Era la tercera vez que el Papa entraba en el templo del deporte italiano, transformado, como diría poco después, en un "gran templo a cielo descubierto". Ahora bien, era la primera vez que Karol Wojtyla podía asistir como Papa a un partido de fútbol.

El momento más emocionante de la mañana fue cuando una paloma blanca, recién liberada, decidió posarse ante la perplejidad de todos en un brazo de la gran cruz que dominaba el altar colocado en la tribuna. Un aplauso impresionante retumbó en el estadio. Las cámaras de televisión no se perdieron los instantes más significativos de su vuelo.

En esta ocasión, las ansias de victoria dejaron lugar a la sana competencia, entendida como una confrontación leal y espectacular en la que el resultado se convirtió en algo secundario. Abrieron las competiciones representantes del deporte de minusválidos. El encuentro culminó con el partido entre el equipo nacional italiano contra una selección de jugadores extranjeros. El resultado final fue de cero a cero.

 

Un sueño para el milenio

Pero el encuentro había comenzado dos horas antes con el momento culminante del Jubileo, la eucaristía presidida por el Papa.

Antonio Rossi, medalla de oro en canoa en Atlanta 96 y en Sidney 2000, se hizo portavoz de los deportistas: "Le prometemos que nos comprometeremos a vivir la vida, como el deporte, con valentía, humildad y perseverancia". Y añadió citando las palabras de Santa Catalina de Siena: "Si sois lo que tenéis que ser prenderéis el fuego en todo el mundo". Un lema que, según Rossi, debe ser "nuestro sueño y meta".

Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional, también tomó la palabra para rendir homenaje al Santo Padre por el apoyo que siempre ha ofrecido al deporte como escuela de formación del cuerpo y del espíritu.

 

El deporte, vehículo de valores

En la homilía, Juan Pablo II subrayó precisamente la "gran importancia que asume hoy el deporte, pues puede favorecer la afirmación en los jóvenes de valores importantes, como la lealtad, la perseverancia, la amistad, el saber compartir, la solidaridad".

Pero el Jubileo del deporte, indicó el Pontífice requiere hacer un examen de conciencia. "Es importante constatar y promover todos los aspectos positivos del deporte, pero es también un deber analizar las situaciones de transgresión en las que puede caer". En definitiva, el Papa pidió a los deportistas, en especial a los profesionales que en este año santo también ellos pronuncien su 'mea culpa'.

"Que ese examen ofrezca a todos, dirigentes, técnicos y atletas -deseó el Pontífice-- la oportunidad para dar un nuevo empuje creativo y propulsivo para que el deporte responda, sin perder su identidad, a las exigencias de nuestros tiempos: un deporte que tutele a los débiles y no excluya a nadie, que libere a los jóvenes de las insidias de la apatía y de la indiferencia, que suscite en ellos un sano espíritu de competición".

ZENIT

 

 

Manifiesto para que el mundo deportivo no pierda su identidad

Juan Pablo II ha querido dejar en este Jubileo un regalo al mundo del deporte: se trata de un Manifiesto que debería orientar con sus principios el compromiso de vida de los deportistas en el tercer milenio. En el contexto del año jubilar -explicó antes de rezar la oración mariana del Angelus, a mediodía-- el Santo Padre ha querido que los deportistas en colaboración con la Santa Sede redacten el 'Manifiesto del deporte', para subrayar "el compromiso concreto que mana de este Jubileo".

En el texto de este Manifiesto se puede leer: "La actividad de competición tiene también una dimensión ético-espiritual y religiosa entre otras muchas funciones, como son la recreativa, cultural, educativa y social, pues contribuye con el desarrollo de las capacidades humanas, ayudando a apreciar ese gran don de Dios que es la vida". "Al mismo tiempo, el deporte no puede convertirse en un elemento más de división entre ricos y pobres, entre fuertes y débiles -añade el Manifiesto-; la carrera a las ganancias y a la victoria no pueden privar al deporte de sus valores morales y violar los derechos de los niños y muchachos".

El Manifiesto se convierte así en una clara condena de todo aquello que altera deslealmente el rendimiento o que pone en peligro la salud del atleta -dopaje, etc.-. "El deporte -sigue diciendo el documento- no debe ser una prerrogativa única de los países desarrollados que imponen al Tercer Mundo su modelo de competición, aprovechándose de las jóvenes promesas".

El texto termina pidiendo a gobiernos, instituciones y a todo el movimiento olímpico que difundan por doquier los principios que se recogen en el Manifiesto.

 


 

La Iglesia en América Latina:

http://www.aciprensa.com/iglesia.htm

 



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