Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 232 - Año V - 30 de noviembre de 1997
Director: José María Gil


Portada

Señor y dador de vida...

Comienza el año dedicado al Espíritu Santo

Con este primer domingo de Adviento comienza un nuevo año cristiano, que en esta ocasión, al ser el "segundo de la fase preparatoria, se dedicará de modo particular al Espíritu Santo y a su presencia santificadora", como señala el propio Juan Pablo II en la Carta Tertio Millennio Adveniente.
"La Iglesia -dice el Papa-, no puede prepararse al cumplimiento del bimilenario de otro modo si no es por el Espíritu Santo. Lo que en la plenitud de los tiempos se realizó por obra del Espíritu Santo, solamente por obra suya puede ahora surgir de la memoria de la Iglesia".
Con esta sintonía, ha sido solemnemente abierta esta etapa de preparación jubilar en nuestra diócesis con vigilias de oración en la noche del día 29 en numerosos templos.
El Santo Padre también ha dado las pautas para la renovación eclesial que, en este año, han de ser asumidas por todas las comunidades, incorporándolas a sus respectivos planes pastorales.
Entre ellas, se quieren destacar la revalorización del sacramento de la Confirmación; el redescubrimiento de la virtud teologal de la esperanza, la cual nos hace vislumbrar la meta final de la existencia en Dios, en la vida eterna, y nos da motivaciones sólidas para construir en la tierra un mundo mejor.
También se pretende incrementar el aprecio por los distintos carismas que el Espíritu suscita en su Iglesia y un mayor reconocimiento del laicado. Sin olvidar, además, el permanente empeño que ha de poner el discípulo de Jesús, por buscar la unidad dentro y fuera de la Iglesia.
La Virgen María, Madre y modelo de la Iglesia, "será contemplada e imitada, a lo largo de este año, sobre todo como la mujer dócil a la voz del Espíritu, mujer del silencio y de la escucha, mujer de esperanza".

Carta del Arzobispo

Un año para el Espíritu

Siguiendo el guión de la Visita pastoral, acudo, al amanecer del último domingo de noviembre, a los Laudes matutinos de un Convento de Clausura. Respiro a sus puertas un aire tan limpio, tan inmaterial y transparente, que casi pone en duda su existencia. Las Carmelitas de Talavera la Real lo tienen ya todo a punto, para entonar juntos las alabanzas a Dios y estrenar así el tiempo sagrado del Adviento, al par que el segundo año preparatorio del Jubileo del dos mil, el dedicado al Espíritu Santo. Alabamos a este Don de los dones, Soplo divino, Aliento de Dios creador, más puro, radiante e íntimo que el que acabo de respirar, poco antes, en la llanada amaneciente del aeropuerto.
íVen Espíritu divino! Damos por cierto que la iniciativa de bajar a nosotros nos viene de lo alto, aunque sea respuesta a nuestros anhelos, a nuestras llamadas, a nuestros gritos. El Espíritu nos es tan necesario como el oxígeno a los pulmones, que por eso la inhalación de la vida se llama respirar. La palabra espíritu, raíz de ese verbo, equivale en nosotros al alma, al sujeto personal que somos tú o yo, que nos da la identidad profunda y nos hace inteligentes, libres, responsables y dotados de los derechos humanos.
No, no se trata de un juego de palabras. Sabemos, por el Génesis, que Dios creó el mundo, todo el universo cósmico, de la nada absoluta. En cambio, a la pareja humana, la sacó, por decirlo así, de su mismo ser. "Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza..."Formó Yavé, pues, al hombre del polvo de la tierra y le inspiró en el rostro aliento de vida y fue así el hombre un ser animado" (Gen. 1,27 y 2,7). Así es que en el orden puramente natural, el hombre es portador de un hálito, de un soplo, de una huella divina.
De ahí su conciencia, su libre albedrío, su dignidad, su inmortalidad. Sobre esta dimensión espiritual de la persona humana se posaría después, de manera misteriosa, el Espíritu de Dios con mayúscula, el que habló por los profetas, inspiró el cántico de Zacarías y de Simeón, inundó el seno de Isabel, y ya antes había sido anunciado, por boca Gabriel a María, como autor divino de la Encarnación del Verbo.

Perfil del Espíritu Santo

A lo largo del Evangelio se van delimitando los perfiles personales de este ser santísimo, que lleva a Jesús al Desierto, que se posa sobre El en la orilla del Jordán, que Jesús exhala sobre los once en el Cenáculo, otorgándoles poder para perdonar y retener pecados. Sobre el Espíritu Santo versaron también las mejores catequesis de Jesús, presentándonoslo como abogado y defensor, como Espíritu de Verdad, como garante de la fe de los apóstoles y del testimonio de estos sobre su Resurrección.
Mas, sin duda, la más alta revelación de Jesús sobre el Espíritu Santo, consiste en la promesa -y en el cumplimiento de la misma- de enviarlo a su Iglesia el día de Pentecostés. Como viento recio, como fuego ardiente, como don de lenguas. Y, aún más, en incluirlo como Tercera persona de la Trinidad augusta en su mandato evangelizador: "Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt. 27,19). A partir de entonces, la Iglesia naciente, y la que vendrá tras ella en una cadena de siglos, queda al cuidado del Espíritu que le infunde santidad, garantiza su verdad, sostiene su unidad, empuja su profetismo, ilumina su esperanza. En Jerusalén, en Samaria, en Éfeso, los apóstoles primero predican, luego bautizan, después imponen las manos. Completan así, con el sello sacramental del Espíritu, los dones bautismales. Es la plenitud cristiana de la Confirmación.

Una lluvia de carismas

┐Resultados? El brote alegre por doquier de los dones y de los carismas, que nos describen las Cartas paulinas y enriquecen a las nuevas comunidades. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu. Cada uno recibe los propios, pero todos los carismas están destinados al bien de la comunidad. No confundirlos, por favor, con el exhibicionismo, con las novelerías arbitrarias, con los liderazgos paralelos, con el profetismo desafinado Siempre se ha considerado en la Iglesia como carisma superior el de la discreción de espíritus, y como carisma institucional de los sucesores de los apóstoles el discernimiento y el ordenamiento adecuado de los demás dones comunitarios.
"No apaguéis el Espíritu" les dirá san Pablo a los tesalonicenses (5, 19) y esa debe ser una consigna permanente de la Iglesia, lo mismo para sus estamentos jerárquicos que para sus comunidades de a pie. La historia demuestra que de los estratos más humildes, de las personas menos relevantes pueden salir santos insignes o lumbreras de la Iglesia. Cristo mismo daba gracias al Padre porque ha ocultado cosas de mucho valor a los sabios y prudentes de este mundo y las ha revelado a los sencillos. De lo cual tampoco hay que concluir que el magisterio de la Iglesia sofoca la creatividad, o que la autoridad en su seno coarta la libertad de los hijos de Dios. La infalibilidad del Papa es un carisma singular, asegurado por la asistencia superior del Espíritu. Lo mismo los dones sacramentales del episcopado y del sacerdocio, para el buen régimen de las comunidades de todos los niveles. Nada tan erróneo ni tan dañino como oponer en la Iglesia carisma a institución, santidad a disciplina. La humildad, la docilidad, la unión con los hermanos, la comprensión de los demás, suelen ser signos patentes de la autenticidad de los carismas. Todo lo que segrega, divide, engríe o aisla, es difícil que pueda asegurar o expresar la presencia del Espíritu de Dios.

El Año del Espíritu

El Espíritu nos purifica. El entra en nosotros por el bautismo barriendo en nuestro ser las sombras del pecado de Adán y se nos infunde gratis en todos los sacramentos, limpiándonos de errores y pecados. Y, lo más grande de todo, habita en nosotros. No inactivo, sino como un río de agua viva, en lo más hondo del yo, de donde brotan la vida teologal y hasta las experiencias místicas.
Ahora, en el camino trienal de la Iglesia hasta la cumbre jubilar del año dos mil, subimos el segundo escalón con el Año del Espíritu Santo. Hay que dejarlo moverse en nuestros corazones y en nuestras comunidades. Aunque el Espíritu sopla donde quiere (Jn. 3,8), lo más normal es que, como dije antes, responda a nuestras llamadas. Baste recordar a los apóstoles con María, de retiro en el Cenáculo, anhelando el momento de Pentecostés.
El Paráclito, ya lo sabemos, por donde pasa remueve y renueva. Sacude inercias, desmonta estructuras mentales, empuja las ansias del bien. "Disponnos siempre, como reza la oración papal, a acoger los signos de los tiempos, que Tú pones en el curso de la historia".
+ Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales

Adviento del Jubileo del 2000

Oración de Juan Pablo II para el segundo año de preparación al Gran Jubileo del año 2000

Espíritu Santo, dulce huésped del alma, muéstranos el sentido profundo del Gran Jubileo y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con fe, en la esperanza que no defrauda, en la caridad que no espera recompensa.
Espíritu de verdad, que conoces las profundidad de Dios, memoria y profecía de la Iglesia, dirige la humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret el Señor de la gloria, el Salvador del mundo, la culminación de la historia.
R.Ven, Espíritu de amor y de paz.
Espíritu creador; misterioso artífice del reino, guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio y llevar a las generaciones venideras la luz de la Palabra que salva.
Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo, ven y renueva la faz de la tierra. Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad, para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.
R.Ven, Espíritu de amor y de paz.
Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia, haz que la riqueza de los carismas y misterios contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo, y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados colaboren juntos en la edificación del único Reino de Dios.
Espíritu de consuelo, fuente inagotable y de paz, suscita solidaridad para con los necesitados, da a los enfermos el aliento necesario, infunde confianza y esperanza en los que sufren, acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.
R.Ven, Espíritu de amor y de paz.
Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón, orienta el camino de la ciencia y de la técnica al servicio de la vida, de la justicia y de la paz. Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.
Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha, haznos dóciles a las muestras de tu amor y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos que Tú pones en el curso de la historia.
R.Ven, Espíritu de amor y de paz.
A Ti, Espíritu de amor, junto con el Padre omnipotente y el Hijo unigénito, alabanza, honor y gloria por los siglos de los siglos.
Amén.

La esperanza cristiana

Existen dos modos de esperar , uno se refiere al futuro como realidad determinada de antemano a la vez que incierta, conduciendo al temor y a la inseguridad o a la indiferencia burguesa de lo seguro; otro mira el futuro en cuanto realidad abierta, desde una comprensión de la historia como espacio novedoso en el que se encuentran dos libertades, la humana y la divina.
El cristiano, que camina por la segunda versión de la espera, vive el futuro como esperanza, desde una serenidad y certeza que inquieta lo más profundo del ser humano para amar la historia y hacerla capaz de eternidad en el corazón de Dios , viviéndola como gracia a la luz de la promesa divina.
De este modo el creyente recoge la antorcha del Pueblo de Israel, que siempre reconoció en Yahvé al Dios de la promesa, provocador de la confianza, desde la fidelidad, y por ello mismo de la esperanza.
Todo comenzó con Abrahán, quien "creyó contra toda esperanza" la promesa del Señor que le desinstalaba para el encuentro con la vida ansiada; hijos de esta fe, aquellos harapientos hebreos "creyeron contra todo poder" que la compasión de Yahvé era más fuerte que Egipto y "amanecieron" en la tierra prometida, tras la difícil conquista de la libertad en el desierto; serían estos mismos, los exiliados que, a la voz de los profetas, "creyeron frente a la ruina de su propio pecado" que Él, que gratuitamente creaba, amorosamente los rehabilitaría en la dignidad de elegidos y de plenitud futura. El mismo pueblo, dolido por el misterio de la muerte y la iniquidad, experimentada en la persecución y el martirio, y avalado por la experiencia continua del Dios que siempre les había acompañado, "creyó contra toda muerte", que el amor de Dios no les dejaría en las garras del "sheol", y habló de resurrección como actuación definitiva.
Qué gran marco de comprensión para entender que el Señor que promete quiera hacerse contenido de la promesa: Dios Padre Todopoderoso y creador, "creyendo en cada hombre y en la creación entera", se hace criatura en Jesucristo, y toda criatura -por Él, con Él y en Él- estalla de un modo definitivo en el corazón del Creador, en una efusión que no tiene retroceso porque la Alianza es eterna y ha sido sellada con su sangre, que es nuestra sangre, y con su vida -divina y gloriosa- que se nos da como primicia y como cuerpo resucitado del que formamos parte por su Espíritu.
Somos hijos en el Hijo y estamos llamados a la vida eterna, al gozo de ser con Cristo, en la fraternidad plena de la comunión de los santos, cobrada en la justicia y en la libertad total y definitiva, junto con toda la creación.
Nunca podrán quitarnos nuestra esperanza porque "nadie ni nada podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo-Jesús".
La esperanza cristiana es la virtud que nos dinamiza, nos libera del miedo a la muerte, y nos hace adentrarnos en el corazón de la historia sabiendo que el único discurso creíble sobre la resurrección y la vida eterna es aquel que se articula en el lenguaje de las esperas humanas -como hizo Dios en Jesús de Nazaret-, en el compromiso serio y real de la Iglesia, y en ella, de cada cristiano, a favor de los hombres en la búsqueda de la justicia, la libertad y la paz verdadera que anuncian y anticipan lo que creemos y esperamos, a veces sellado por el martirio.
A los creyentes nos queda la misión y el gozo de dar razón de nuestra esperanza, en la transparencia de una vida que camina ya desde lo que espera como definitivo.
José Moreno Losada
Profesor del Seminario de Badajoz

Sínodo especial para América

El Sínodo de América busca la unidad cristiana del continente

Importante intervención del obispo extremeño don Cipriano Calderón

El domingo día 16, en una solemne celebración eucarística en la Basílica de San Pedro, el Papa Juan Pablo II inauguró la Asamblea Especial para América del Sínodo de Obispos. Es la primera vez que se reúnen de manera específica en el centro de la cristiandad los obispos del continente americano, desde Alaska a Tierra del Fuego. En total 244 padres sinodales reflexionarán y dialogarán hasta el 12 de diciembre sobre los problemas y esperanzas que lleva consigo la nueva evangelización en el marco del "Encuentro con el jesucristo vivo, camino para la conversión, comunión y solidaridad en América", como reza el lema de esta asamblea sinodal.

Comunión para la evangelización

El Papa en su homilía llamó a toda la Iglesia de América a la unidad y comunión ante los desafíos que tienen ante sí en "la extraordinaria labor misionera" de la evangelización.
Juan Pablo II invitó a los padres sinodales a "no separar la historia cristiana de América del Norte de la de América Central y del Sur". Recorriendo históricamente lo que fue la gesta evangelizadora en América, el Santo Padre puntualizó que era preciso "considerarlas juntas aunque salvaguardando la originalidad de cada una de ellas, porque a los ojos de los que llegaron allí ahora hace más de 500 años aparecieron como una realidad unitaria y, sobre todo, porque la comunión entre las comunidades locales es un signo vivo de la unidad natural de la única Iglesia de Jesucristo, de la cual son parte orgánica".
A lo largo de estos días son numerosos los temas de los que han tratado los padres sinodales, entre ellos destacan los retos en la nueva evangelización, el papel de la familia, la defensa de la vida, el fenómeno de las sectas, la atención pastoral de las minorías étnicas, los graves problemas de la pobreza y la deuda externa, etc.

Monseñor Calderón

Entre las intervenciones habidas en el Aula sinodal, destaca la que ha sido considerada por la importante cadena de televisión católica, la EWTN, como una de las más influyentes: la del obispo extremeño monseñor Cipriano Calderón, vice-presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, quien ha señalado que el paso más importante que los católicos deben dar en América será centrar el mensaje de la Iglesia en Jesucristo y el Evangelio.
El prelado placentino resaltó asimismo que hay que "darse cuenta de que el Evangelio no es una ideología". Monseñor Calderón manifestó también su preocupación por el exceso de estructuras dentro de la Iglesia, exhortando a evaluar en "qué tanto estamos avanzando en la Evangelización".
Entre los puntos que resaltó el Vice-Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina durante su intervención están la necesidad de anunciar de manera clara que Jesucristo es y siempre debe ser el centro de la misión de la Iglesia, así como la importancia de desarrollar nuevas estrategias pastorales capaces de resolver los retos de hoy. D. Cipriano Calderón propuso además la necesidad de atender a los pobres y a las minorías, ayudándoles a resolver sus necesidades sociales y espirituales.

Noticiario diocesano

Extremadura ocupa uno de los primeros puestos por el porcentaje de declarantes a favor de la Iglesia

Monseñor Bernardo Herráez asegura que el Gobierno aumentará en enero la asignación del IRPF para la Iglesia católica española

El vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal, monseñor Bernardo Herráez, ha dado a conocer que existe un compromiso del Gobierno para presentar el próximo mes de enero una propuesta que aumentará la asignación tributaria a la Iglesia católica y modificará el modelo actual de declaración del IRPF.
Después de la clausura de la plenaria que han tenido los obispos españoles, don Bernardo Herráez ha manifestado que existen unas conversaciones con la Administración del Estado, dentro de la reforma general en estudio del sistema impositivo, y que esperaba que para el próximo año la situación estuviese normalizada.
Precisó que la propuesta recogería las sugerencias de la Conferencia Episcopal Española de aumentar el coeficiente de asignación y aunque no señaló cuál puede ser el porcentaje, algún medio de comunicación ha indicado que podría pasarse de la asignación actual del 0,5239 por ciento al 0,9 por ciento o incluso al 1 por ciento.
De confirmarse este aumento, la Iglesia pasaría de los 20.000 millones de pesetas que actualmente recibe, por el doble concepto de asignación tributaria más otro complemento, a casi 40.000 millones de pesetas anuales. El Gobierno central también se comprometería a modificar la forma de presentar en el impreso la aportación directa de los contribuyentes para fines religiosos, evitando la contraposición, ya denunciada por los obispos, con la casilla que se destina a otros fines de interés social.

No es un nuevo impuesto

La asignación a la Iglesia católica no supone un nuevo impuesto para los contribuyentes, sino decidir su destino, en este caso a la Iglesia.
Exceptuada Navarra, según datos de la Agencia Tributaria, la provincia de Badajoz ocupa con un 51,61 % el quinto lugar del total nacional, tras Jaén (56,15%), Toledo (53,46%), Sevilla (52,01%) y Valladolid (51,77%), por el porcentaje de contribuyentes que, en su declaración del IRPF realizada en 1996 (correspondiente a 1995), han expresado su deseo de colaborar al sostenimiento de la Iglesia. La provincia de Badajoz ocupaba el año pasado el tercer lugar en la clasificación por provincias. Por lo que respecta a la de Cáceres, el porcentaje de contribuyentes a favor de la Iglesia ha sido de 43,28% y el de a otros fines 17,31%.
En los últimos 10 años, Extremadura viene manteniéndose en los tres lugares de cabeza del porcentaje de declaraciones a favor del sostenimiento de la Iglesia, lo que muestra el alto aprecio de los ciudadanos por la labor de la Iglesia en la región extremeña.

La Asamblea Regional de Pastoral Obrera pide que las parroquias se abran al mundo laboral

Convocada por la Comisión Regional de Pastoral Obrera y con la presidencia de don Ciriaco Benavente Mateos, Obispo de Coria-Cáceres, tuvo lugar en el Seminario diocesano de Cáceres la VII Asamblea Regional de Pastoral Obrera, que trató sobre "Pastoral Obrera y Parroquia: ┐cómo hacer Pastoral Obrera desde una comunidad parroquial?".
Asistieron militantes de los movimientos obreros de la JOC, HOAC y Mujeres Trabajadoras Cristianas; agentes de Pastoral (catequistas, Cáritas, Consejos Pastorales..) de comunidades parroquiales de Almendralejo, Badajoz, Casillas de Coria, Losar de la Vera, Malpartida de Plasencia, Navalmoral de la Mata, Plasencia y Villanueva de la Serena; religiosas insertas en ambientes obreros y populares; el vicario de Pastoral y el delegado de Apostolado Seglar, junto con seminaristas, de la diócesis de Coria-Cáceres, y el delegado de Apostolado Seglar y consiliarios de la diócesis de Mérida-Badajoz.
Don Felipe García, delegado regional de Pastoral Obrera y director del Departamento de Pastoral Obrera de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar de la Conferencia Episcopal Española, expuso la Ponencia y dirigió los grupos de trabajo.
El ponente explicó que evangelizar es anunciar la Buena Noticia, denunciar la idolatría y el pecado de nuestra sociedad, testimoniar en la vida y con la vida el Evangelio y transformar la sociedad según el Plan de Dios.

El Evangelio del Trabajo

Ha llegado la hora, como ha dicho el papa, de emprender una Nueva Evangelización, uno de cuyos contenidos, según afirmó el,ponente, ha de ser el anuncio del Evangelio del Trabajo, que en las condiciones actuales es especialmente necesaria. Esas condiciones, en Extremadura, siguen siendo especialmente graves: uno de los índices más elevados de paro, el mayor índice de personas en la economía sumergida, una de las comunidades con mayor siniestralidad laboral y, en definitiva, una comunidad relegada a ser lugar de recreo (caza, turismo ambiental, etc.) para unos pocos por su incapacidad para crear riqueza. La mayoría de las personas de nuestras comunidades parroquiales sufren las consecuencias, pero no se les está ofreciendo la actividad pastoral que responda a esas condiciones y situaciones.
Por ello, la Asamblea concluyó que es preciso partir de la Pastoral del mundo del trabajo, haciendo unas comunidades parroquiales abiertas, solidarias y cercanas a las personas y familias que más sufren las condiciones laborales actuales y asegurar que la Catequesis tenga en cuenta la realidad obrera y la Doctrina Social de la Iglesia.

Los religiosos y religiosas estudian dar respuesta a la pobreza en Extremadura

Con la participación de 43 superioras y superiores mayores o delegados suyos, la Confederación de religiososos y religiosas de Extremadura (Confer-Ex) ha celebrado durante dos días en la casa de Oración de Villagonzalo su VI Asamblea Regional, en la que ha estudiado los problemas de pobreza y marginación existentes en la región extremeña y la respuesta que a ellos ha de dar la vida consagrada desde su carisma propio en la vida de la Iglesia.
Según señala a nuestra revista, el secretario de la Confer-Ex, la Asamblea comenzó con un recuerdo para todos los afectados por las recientes riadas en Extremadura, dándose lectura también a algunos escritos de solidaridad recibidos y al comunicado elaborado por la Plataforma del barrio pacense de Cerro de Reyes, que fue leído por una de la religiosas de la comunidad de Siervas de San José que está ubicada en dicho barrio. La Asamblea decidió constituir una comisión que estudie las necesidades que podrían ser atendidas por la confederación extremeña de religiosos con los fondos recibidos de la Confer nacional y de diversas comunidades religiosas de toda España.

Solidaridad con la pobreza

La primera jornada fue dedicada al tema fundamental de esta edición: la reflexión sobre la solidaridad de la vida religiosa con la pobreza y la marginación. Para animar este empeño, se tuvieron dos ponencias, la primera a cargo del sacerdote de la diócesis de Coria-Cáceres, don Jesús Moreno Ramos, quien habló sobre la "Pobreza, marginación y desigualdad en la sociedad de hoy, con especial referencia a Extremadura". Según el P. Luis Tomás Sánchez del Río, a esta ponencia "siguió una reflexión por grupos centrada en las llamadas que experimentamos individual y comunitariamente ante esta situación" de pobreza y marginación. "La puesta en común, sigue diciendo el secretario general de la Confer-Ex, puso de manifiesto la necesidad de ir más allá de un servicio meramente asistencial y la importancia de la contribución de la vida religiosa a la formación de todo el pueblo de Dios en una conciencia de implicación en la vida política y en el cambio estructural".
La otra de las ponencias fue la del profesor del seminario de Coria-Cáceres, don Manuel Manzano Becerra, quien habló sobre "Solidaridad-comunión-caridad en la vida de la Iglesia" y puso de manifiesto, desde el punto de vista teológico la centralidad del mandamiento del amor en la existencia cristiana y sus implicaciones en el necesario compromiso social.
El segundo día de la asamblea estuvo dedicado a cuestiones estatutarias y a perfilar las acciones nacidas de estos días de reflexión.
Por otra parte y en la asamblea general de la Confer Nacional, el escolapio Jesús María Lecea ha sido elegido nuevo Presidente de la Conferencia Española de Religiosos. Para el cargo de vicepresidenta ha sido elegida la agustina misionera Tránsito González Del Estal.

El Seminario celebró la primera convivencia vocacional de este curso

Asistieron cincuenta niños y jóvenes procedentes de diversas parroquias

Medio centenar de niños y jóvenes han asistido el pasado fin de semana en la sede del Seminario metropolitano de San Atón, en Badajoz, a la primera convivencia vocacional de las previstas en este curso por el mencionado centro.
En su gran mayoría son niños y jóvenes que, procedentes de diversas parroquias de la diócesis, se están planteando su posible ingreso en el Seminario Menor. Otro pequeño grupo lo forman unos jóvenes que en edad de estudios universitarios, están sintiendo la vocación sacerdotal y quieren discernirla en un contacto más directo con los alumnos que ya se forman en el Seminario Mayor. Todos ellos pasan dos días en el Seminario compartiendo la jornada habitual que hacen el resto de los alumnos del Seminario, de esa edad o nivel. Al mismo tiempo se le hace un acompañamiento vocacional que sigue después en sus respectivas parroquias a lo largo del curso.
La procedencia de estos niños y jóvenes es muy variada en cuanto a la geografía, destacando por su número localidades como Entrín Bajo, La Roca de la Sierra, Novelda, Segura de León y Talavera la Real.
Esta convivencia se inscribe en el plan de pastoral vocacional que lleva a cabo el Seminario de Badajoz, en un empeño, alentado por el Arzobispo, de potenciar aún más el fomento de las vocaciones al sacerdocio para superar la crisis que afecta actualmente a nuestro Seminario, tarea en la que todos los miembros de la comunidad diocesana son llamados a colaborar.

Creada la Coordinadora de la acción caritativa de la Iglesia en Mérida

Los directores de las diversas Cáritas parroquiales y los dirigentes de las asociaciones caritativas de la Iglesia de Mérida, después de varios encuentros previos, se reunieron para constituir un organismo de coordinación de toda la acción caritativa de la Iglesia en Mérida, a la que se designa como Coordinadora, que está integrada por el arcipreste de Mérida, como presidente nato; los directores de las Cáritas parroquiales; las presidentas de las Conferencias y de las Voluntarias de San Vicente de Paúl; la religiosa Hospitalaria que dirija el Centro de Transeúntes; una religiosa Hija de la Caridad y un sacerdote en representación del clero del Arciprestazgo.
En la reunión se aprobaron las normas de funcionamiento de la Coordinadora y se eligió a los miembros de la Permanente. Los elegidos fueron: don Saturnino Pocostales, de Santa María; don Antonio Miranda, de Santa Eulalia; don Isidro Olmedo, de San Antonio; don Juan Crespo, de San Servando y San Germán, y doña Mary Luz Valero, de San Francisco de Sales.
La Coordinadora se ocupará de unificar los criterios de actuación en la atención a los necesitados, procurando la justa distribución de los recursos.

Homenaje en Almendralejo a don Jesús Núñez, capellán del club de fútbol Extremadura

Don Jesús Núñez Mancera, capellán del club de fútbol Extremadura, ha recibido del centro de Iniciativas Turísticas de dicha localidad el título de "Importante de Almendralejo", en reconocimiento de su valiosa aportación a la promoción de la ciudad.
Este sacerdote, que jugó el fútbol en el Seminario diocesano, es capellán del equipo representativo de Almendralejo desde mediada la década de los 50, dos años después de cantar su primera misa, pero no duda en afirmar que entre una misa y un partido de fútbol está antes lo primero.

Exposición del pintor Casquete de Prado en el claustro de la Catedral de Badajoz

La muestra estará abierta hasta el 15 de diciembre

"Acaso el verdadero paisaje precise del tamiz del espíritu...", señala el profesor Tejada Vizuete, director del Museo de la Catedral de Badajoz, en el prólogo del catálogo de la Exposición de paisajes del pintor segureño Antonio Casquete de Prado, que se muestra en el claustro de la Catedral de Badajoz desde el día 21 de noviembre hasta el 15 de diciembre, con el título "Poética del paisaje". Eso es precisamente lo que hace este pintor extremeño a la hora de reflejar el paisaje de la baja Extremadura. Se trata de 27 obras paisajísticas y 4 figurativas, pintadas por Casquete de Prado, en su mayoría, para esta exposición.
Más que los paisajes del alma, el pintor segureño muestra el alma de los paisajes, su esencia hecha color. Toda la verdad trascendida del entorno en el límite entre la realidad y la abstracción, entre la materia y el espíritu de los colores. Antonio Casquete, dice Francisco Tejada, "resulta ser uno de esos privilegiados, cuya pintura se le vuelve poética y cuya poética visión de la omnipresente realidad se le vuelve pintura".
Este consumado pintor extremeño comenzó a exponer en 1953 y es miembro correspondiente de la Real Academia de Extremadura y de la de la de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, de Sevilla, donde reside.
Con esta exposición, como ya ocurriera recientemente con la de los autores de la Academia de Extremadura, el Claustro de la Catedral pacense se constituye, paradójicamente, en espacio abierto y lugar de encuentro de las Bellas Artes, prestando así un gran servicio a la nueva evangelización mediante el permanente diálogo de la fe y la cultura en nuestra diócesis. Próximamente este mismo claustro acogerá una gran exposición de Pérez Muñoz.

Mirada a nuestro tiempo

Testigos de esperanza

Les suele ocurrir a muchos cristianos que, teniendo más motivos que nadie para esperar, manifiestan una impresión más bien pesimista sobre el hombre de nuestro tiempo y sobre la situación del mundo. Es verdad que siempre habrá distancia entre lo que somos y lo que debemos ser, pero nunca hay razones suficientes para emitir mensajes fatalistas sobre la condición humana y sobre la marcha de los acontecimientos.
Por muy negativo que fuere lo que nos rodea -que no lo es- siempre hemos de saber descubrir la chispa de la esperanza entre la oscuridad de las cosas. A poco que sepamos mirar, encontraremos actitudes y hechos que nos demuestran que somos buenos y que la semilla del bien crece entre nosotros junto a la cizaña. Es más, en ocasiones el bien despierta con tal fuerza, que nos reconcilia con nosotros mismos y nos abre un rayo de luz. Un ejemplo de esto lo estamos experimentando con la solidaridad efectiva con que han reaccionado todos los españoles en torno a los damnificados por la catástrofe de Badajoz.
No estaría mal que los cristianos aprovecháramos el tiempo de Adviento para cultivar el talante de esperanza, conscientes de que Alguien está alumbrando la historia y conducirá a cada hombre y a cada cosa hasta una meta de plenitud. No estaría mal que nos convirtiéramos, con obras y actitudes, en testigos de la esperanza cierta que trae El que tiene que venir.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos el Primer Domingo de Adviento

Palabra de Dios:

Libro del profeta Jeremías 33, 14-16

"Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora, suscitaré a David un vástago legítimo, que hará justicia y derecho en la tierra. En aquellos días se salvará Judá, y en Jerusalén vivirán tranquilos, y llamarán así: El Señor-nuestra-justicia".

Salmo 24, 4bc-5ab., 8-9, 10 y 14

R.A ti, Señor, levanto mi alma.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque Tú eres mi Dios y Salvador.
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud.
enseña su camino a los humildes.
Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza.

Primera Carta a los Tesalonicenses 3, 12-4, 2

Hermanos: Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos.
Y que así os fortalezca internamente, para que cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios , nuestro Padre.
En fin, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante.
Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús.

Evangelio según san Lucas 21, 25-28. 34-36

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
- Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.
Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.
Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

1, lunes: Is 2, 1-5; Mt 8, 5-11.
2, martes: Is 11, 1-10; Lc 10, 21-24.
3, miércoles: Rm 10,9-18;Mt 4,18-22 (Is 25,6-10;Mt 7,21,24-27).
4 jueves: Is 26, 1-6; Mt 7, 21, 24-27.
5, viernes: Is 29, 17-24; Mt 9, 27-31.
6, sábado: Is 30, 19-21, 23-26; Mt 9, 35-10, 1, 6-8.
7, domingo: Ba 5, 1-9; Flp 1, 4-6, 8-11; Lc 3, 1-6.

Comentario litúrgico

Un cambio

Sí. Podemos iniciar el Adviento teniendo en cuenta de que nos exige un cambio. A lo largo de estas cuatro semanas la liturgia de la Iglesia nos va a poner ante la urgencia de hacer hueco en nuestra vida a Alguien que viene.
Su venida tiene varios niveles. La primera venida, muy presente en las tres primeras semanas, es la que hace de toda la vida cristiana una espera de Cristo que llega del futuro. La más popular entre nosotros, que llena la cuarta semana, es la venida de Jesús en la Navidad. Pero esas dos venidas sólo serán una realidad de salvación para nosotros en tanto aceptemos su venida permanente en la gracia de una constante conversión.
Con estos sentimientos hemos de acercarnos a las lecturas bíblicas de estos domingos. Tengamos la seguridad de que encontraremos en ellas la eficacia de la Palabra que hace presente lo que anuncia a los que la acogen con fe y la comen al participar de la Eucaristía.
Todo lo anterior es lo que podemos llamar la pedagogía del Adviento. Quizá nos puede resultar algo repetitivo, que nos suena de otros años, pero la realidad es que este Adviento está por estrenar y no sabemos qué dones nos reserva el Señor.
Desde luego, la lectura de Jeremías es un alegato a olvidar el pasado y a volcarnos expectantes hacia el futuro: "Mirad llegan días -oráculo del Señor- en que cumpliré las promesas que hice a la casa de Israel ya la casa de Judá".
En el evangelio, Cristo nos pone en guardia ante la tentación de quedarnos anclados en lo de siempre -"no se os embote la mente con el vicio, la bebida y el agobio de la vida"- y nos invita a soñar en un futuro mejor: "Estad siempre despiertos".
Antonio Luis Martínez

Santoral

1 de diciembre: San Albano

Notará el lector como nuestro hodierno protagonista no se acompaña de fecha alguna, seguramente porque no ha existido jamás, pero fue objeto de devoción medieval en la bellísima ciudad belga de Brujas. La biblioteca catedralicia guarda un antiguo códice titulado: "Vida y muerte de san Albano que, nacido de incesto entre padre e hija, tomó a su madre como esposa; asesinó a sus padres, pero fue encontrado santo". Es grato saber que los culebrones no son invento de nuestros días y que las inverosímiles historias familiares también hicieron las delicias de nuestros antepasados. Al fin y al cabo la historia de la realeza es un cúmulo enorme de incestos y parricidios, pero todavía hay quien se espepita por reuniones de testas coronadas europeas.
Les ahorro a ustedes el relato divertidísimo de la vida de san Albano, pero no así una reflexión en torno a la violencia sexual en el seno de las familias: entre la televisión "educativa" y los "programas de realidad" que exponen ante millones de espectadores los trapos sucios familiares, y las "doctoras" que nos muestran los casos de bestialismo y lésbicos incestos como si de angelicales ternuras se tratara, no cabe duda de que nuestro san Albano pronto pasará de la leyenda a la más veraz historia, sobre todo si lo anuncian en"quién sabe dónde estará cada cual" y hacen del sexo algo intrascendente y no un don constitutivo del ser humano en toda su profunda dignidad. Ejemplos sobrados nos deforman cada día.
Manuel Amezcua

Santos de la semana

1, lunes: Castriciano, Florencia, Leoncio, Eulogio, Edmundo Campión.
2, martes: Habacuc, Bibiana, Silverio.
3, miércoles: Francisco Javier, Sofonías, Casiano, Teodoro.
4, jueves: Juan Damasceno, Bárbara, Melecio, Francisco Gálvez.
5, viernes: Crispina, Mauro, Sabas, Gerardo, Felipe Rinaldi.
6, sábado: Nicolás, Pedro Pascual, José Nguyén.
7, domingo: Ambrosio, Sabino, Urbano, Carlos Garnier.

Contraportada

La celebración del sacramento de la Confirmación

La ceremonia, paso a paso

Comenzamos este primer domingo de Adviento el segundo año preparatorio para el Jubileo del año 2000 y, según señala el Papa Juan Pablo II en la carta encíclica Tertio millenio adveniente, "1998, segundo año de la fase preparatoria, se dedicará de modo particular al Espíritu Santo y a su presencia santificadora dentro de la comunidad de los discípulos de Cristo (n. 44). El mismo documento pontificio nos dice que el Espíritu Santo "actúa en la Iglesia sacramentalmente, sobre todo por la confirmación..." (n. 45).
Parece oportuno que, ya desde este día, refresquemos el recuerdo del sacramento de la Confirmación, que, quizá hemos perdido en el olvido, pero que sigue actuando en nosotros porque por él fuimos marcados por este sello indeleble que es el Espíritu Santo.
Un camino de recuerdo es seguir los sentimientos de un adolescente que se confirma en nuestra parroquia. Oigamos su versión. Ya antes de la celebración, me repitieron un montón de veces que es el obispo quien confiere el sacramento de la Confirmación.
Creo que ya lo ha visto alguna vez en el pueblo, pero aquel día fue diferente: estuve muy cerca de él, incluso cara a cara. Sólo fue comenzar la celebración y en la monición de entrada dijeron que "el obispo, como representante principal de Jesucristo en la diócesis, preside esta asamblea". Y todo esto porque la Confirmación nos integrará más en la Iglesia.

Liturgia de la Palabra

Después de las primeras oraciones, todos reunidos con el obispo, nos sentamos en silencio para escuchar la Palabra. Las lecturas, con un poco de rollo, dijeron a todos los que estábamos allí que aquella celebración tenía sentido porque los profetas anunciaron y Jesús prometió que enviaría el Espíritu Santo para que, con su acción, podamos vivir más cerca del Padre y una vida cristiana más comprometida. La catequista nos había dicho que las lecturas narran lo que va a suceder en el momento del sacramento.
Antes de la homilía, hubo un momento de nervios. El párroco se fue al micrófono y le dijo al obispo que estos chicos y chicas (se refería a nosotros) habían sido bautizados en su día y que ahora pedían ser confirmados. Luego fue nombrando uno a uno a todos los compañeros y, cuando llegó mi turno, tuve que subir al altar para ser presentado al obispo. Me temblaban un poco las piernas, pero llegué hasta arriba.
El obispo aprovechó el momento para hacer su homilía. Fue un poco larga, dijo algunas cosas que no entendí, pero me quedó claro que, en esa misa, yo y mis compañeros éramos los protagonistas porque íbamos a recibir el don del Espíritu.

El rito sacramental

El obispo tomó en serio lo que dijo, pues, en cuanto acabó la homilía, se dirigió a nosotros y nos dijo que antes de confirmarnos teníamos que recordar que el bautismo nos había hecho cristianos y que teníamos que renovar los compromisos de un buen cristiano. Efectivamente nos preguntó "┐Estáis dispuestos a luchar contra el pecado... Trataréis a todos los hombres como hermanos.... Imitaréis en todos a Jesucristo... Creéis en el Padre, en Jesucristo y en el Espíritu Santo?". Yo iba respondiendo que sí , igual que mis compañeros, pero por dentro le pedía al Señor que fuera de verdad.
Cuando terminó el interrogatorio, todos los curas que estaban en el altar se pusieron junto al obispo y, todos a la vez, tendieron sus manos sobre nuestras cabezas. Instintiva-mente baje los ojos. Sabía que era un momento importante del sacramento. El obispo comenzó a rezar por nosotros y le oí que pedía "escucha nuestra oración y envía sobre ellos el Espíritu Santo".
Terminada la plegaria, el obispo se sentó delante del altar y empezó a confirmar. Todos íbamos en fila, nuestro padrino al lado. Cuando llegué frente al obispo, me arrodillé, mi padrino puso una mano sobre mi hombro y le dijo al obispo mi nombre.
En ese momento no sentí corte ninguno. El obispo me miró sonriente, mojó el dedo pulgar de su mano derecha en el Crisma y, mientras hizo una cruz en mi frente, me llamó por mi nombre y dijo: "-Recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo". Respondí "-Amén" un poco más alto de lo normal; sabía que, en ese momento, acababa de ser confirmado y que el Espíritu Santo comenzaba a habitar en mi de un modo especial.
Cuando me levanté, el obispo me abrazó y me dijo: "-La paz sea contigo" y, de verdad, con emoción, le respondí: "-Y con tu espíritu". Era como agradecerle que me hubiese confirmado.

Llenos del Espíritu

Cuando ya todos estábamos en nuestros sitios. Dos compañeros, un chico y una chica, subieron al micrófono y nos invitaron a rezar por la Iglesia, por el mundo, por los pobres y por todos los estábamos allí. En la catequesis se nos había dicho que aquellas eran "la oración de los fieles" y que unirnos a aquellas peticiones era el primer acto que hacíamos como miembros más plenos de la Iglesia, pueblo sacerdotal.
Después, durante la misa y, sobre todo, a la hora de comulgar me gustó pensar que era más santo que en la misa del domingo anterior, pues Jesús había hecho conmigo lo mismo que hizo a sus discípulos en la mañana de la resurrección: echar sobre mi su aliento y decirme: Recibe mi Espíritu".
Antonio Luis Martínez


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