Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 228 - Año V - 2 de noviembre de 1997
Director: José María Gil


Portada

La Catequesis de Adultos, una realidad afianzada en la diócesis

El día 25 de octubre tuvo lugar la presentación para toda la diócesis de un nuevo curso de Catequesis de Adultos en Villagonzalo, donde se reunieron los sacerdotes y catequistas que están en las diversas etapas del proceso.
Nacida del Sínodo Pacense de 1992, la Catequesis de Adultos -itinerario ideado para consolidar y fundamentar la fe, y renovar la vida de las comunidades cristianas- es una pieza pastoral clave en la Nueva Evangelización en nuestra diócesis.
En los cinco años ya trascurridos, están siguiendo este proceso catequético más de 5.000 fieles de nuestra Iglesia local y ha supuesto un serio trabajo de maduración en la fe. Hay que seguir trabajando en este nuevo curso para que algo de tan importante y tan bien valorado en el Congreso Nacional de Pastoral Evangelizadora, se implante definitivamente en toda la diócesis y sea punto de referencia para la catequesis de las otras etapas de la vida.

Editorial

Conductores homicidas

Escribimos lo que sigue en la fecha en que dos tremendos accidentes de tráfico en nuestra provincia han sesgado siete vidas, sin que esté demostrada la culpabilidad de nadie y, por lo tanto, sin referencia nuestra a ningún caso concreto. Pero sí bajo la impresión de tan dolorosos acontecimientos y en la misma semana en la que este asunto ha sido tratado con acierto en editoriales y artículos de nuestra prensa local.
Que no falte aquí la voz de la Iglesia diocesana para llamar a todos a la cordura y despertar la conciencia moral colectiva en aquellos aspectos del tráfico rodado donde lo más determinante es la responsabilidad personal del conductor. Todo el mundo pregona y agradece los progresos técnicos de los vehículos en lo que toca a buen funcionamiento, velocidad, seguridad y confort; tampoco nadie escatima elogios a la mejoría ostensible y progresiva de nuestras carreteras en los últimos años. Pero ni las marcas de los coches ni la facilidad en las redes viarias lo son todo aquí, ni tan siquiera lo principal.
Esos dos supuestos técnicos, tan importantes por otra parte, pueden ser, y lo están siendo paradójicamente por desgracia, una tentación y un peligro adicionales, por causa, y muchas veces culpa, de los conductores irresponsables. Y es que si, como bien se ha hecho notar en los escritos periodísticos, no se recicla adecuadamente también a los usuarios de esos instrumentos, todo esfuerzo resultará baldío para desterrar la sangre y la muerte de nuestras carreteras.
Lo más corriente es que, en los accidentes de un solo vehículo o en la colisión de dos, se dé un conductor legalmente más responsable, salvo por fallos mecánicos o catástrofes naturales. No siempre esa responsabilidad legal obedece a delincuencia o imprudencia del conductor afectado. Quede así a salvo su conciencia. Pero, ¿y los demás casos? Es terrible saber que "de una muestra de 285 víctimas mortales en carretera, correspondientes al año pasado, la mitad habían consumido alcohol y un 35 % de ellos, en cantidad superior a la prohibida. ¿Es ofensivo, entonces, hablar de conductores asesinos? No cabe hablar en este caso de "homicidio" involuntario, sin olvidar que el suicidio también es homicidio. ¡Alerta, pues!

Carta del Arzobispo

Hermano, morir tenemos

No tengo claro si ocurrió en alguna época aquello, oído en mi infancia, de que los cartujos silenciosos, al cruzarse uno con otro en el claustro monacal, se decían entre sí en voz baja: -Hermano, morir tenemos. -Ya lo sabemos, contestaba el aludido. Dijeran lo que dijeran los cartujos, si es que lo decían, de lo que no cabe duda es de que ustedes y yo nos moriremos como Dios manda y cuando nos llegue la hora.
Dice el salmo 89 (v. 10) que la vida del hombre sobre la tierra dura unos setenta años y, para los más robustos, hasta ochenta. No creo que se refiera el salmista a la longevidad media de las poblaciones de entonces, hace unos veinticinco siglos, diezmadas por feroces epidemias y carencias sanitarias. Hablaba, pienso, de los topes máximos de longevidad. Hoy aquellas cifras sí que se van pareciendo, en los países sanitariamente más desarrollados, a los años de permanencia en este mundo de la mayoría de los mortales. Pero, mortales en fin; ese sigue siendo nuestro nombre y nuestro sino.
Nada hay, empero, tan plural y heterogéneo como el talante de las gentes en nuestro derredor ante la muerte propia. Me refiero a los europeos de fin de siglo, a nuestros convecinos de ahora en la calle de enfrente. Parece ser que uno de los rasgos más distintivos de la postmodernidad es beberse a tragos el presente, sin hacerse demasiadas preguntas sobre el mañana y, menos todavía acerca del más allá. Resulta incluso poco elegante introducir en las tertulias asuntos transcendentes, a los que se tilda de "rollos macabeos" ¡A vivir que son dos días! Sería la consigna más representativa de estos conciudadanos.
O sea, que la muerte, ni nombrarla. Pero, fíjense en lo de los dos días; por ahí se les ha colado que esto se acaba y, con esto, nosotros. Los viejos filósofos epicúreos eran, a su modo, más explícitos que los postmodernos. Ellos decían: "Comamos y bebamos, que mañana moriremos". No necesitaban del cartujo que se lo recordara a cada paso. ¡Vamos a ver! Ante una realidad tan de todos y cada uno como la muerte propia, con su carga de misterio, estremecimiento, desengaño o esperanza, ¿qué será lo más sabio, inteligente, sincero, honrado, lógico y provechoso? ¿Escurrir el bulto y mirar para otro lado? ¿O contemplarla de frente y sin temor, hasta transformar la muerte en fuente de energía, en firme palanca para sostener la vida?
El problema, lo confieso, no es tan simple. Lo reconoce así el mismo Concilio Vaticano II (Gs, 18) al afirmar que "frente a la muerte, el enigma de la condición humana alcanza su cumbre". Enigma cumbre, no es poco. Se comprenden así a la vez dos posiciones encontradas y alternativas. Por un lado, el que la muerte, los muertos, la ultratumba, el más allá, la vida eterna y la resurrección, sean el punto de arranque y el argumento clave de todas las religiones: Cristianismo, judaísmo, islamismo; hinduismo, animismo, sectas exotéricas. Y, por el costado opuesto, el que la muerte cierre el paso a toda inquietud de fe: el agnosticismo, el inmanentismo y el materialismo. Aquí se acaba todo. O, en términos filosóficos, el hombre es un ser para la muerte, una pasión inútil, carne de un ciego destino.
Coexistimos, convivimos, conversamos con los que respiran más o menos así. Unos, por crisis interiores, desengaños profundos, orgullo intelectual, malos ejemplos de los creyentes. Otros, por instalación morbosa en la duda, por escepticismo elegante, por desenfreno moral, por pereza intelectual, por un miedo estúpido a Dios. ¿Quién pecó, él o sus padres? Por Dios, no voy por ahí. Líbreme Él de autosituarme entre los buenos, de sentirme superior a nadie o de juzgar intenciones. Eso no me impide experimentar un loco agradecimiento a mi Dios por lo que la fe en Él ha alumbrado mi propio destino.
Me permito incluso decirles a tantos hermanos míos que, al par que el oxígeno de la fe, respiran hoy tantos gases tóxicos de increencia que, en lo que atañe a su visión cristiana de la vida y de la muerte, no jueguen con las cosas de creer. Sabedores, con el Concilio, de que la muerte es enigma y misterio, no intenten convertir a nadie con discusiones agotadoras. Pero, que sepan, eso sí, "dar razones de su esperanza a todo el que se las pidiera" (1Pe. 3,15).
En nuestra posición ante la muerte se juega en su totalidad nada más y nada menos que el sentido de la propia existencia. Y aquí si que hay que hacerse fuertes, no agresivos ni dogmáticos, ante quienes se quedan tan campantes, dejando frívolamente sin respuesta, o desembocando en el absurdo, las preguntas sobre su ser, su vida, su yo, su origen y su destino. Y a la vez el de todos los hombres, el de la historia humana, el de la realidad cósmica que nos circunda. Aquí el cristiano no debe situarse torpemente a la defensiva. Son los agnósticos, los materialistas, los que han de justificarse ante la propia conciencia.
Hemos de manejar con soltura razonamientos como estos: sería no sólo absurdo, sino inmensamente cruel, el destino de los desheredados, los oprimidos, los humillados de este mundo, si no se resuelven en el más allá las injusticias estructurales de la existencia terrena. ¿Y qué decir de los anhelos de bondad, de belleza, de amor, de alegría, que han anidado en el corazón de billones, tal vez, de seres humanos y que no pudieron cumplirse en este planeta? ¿Porqué el orgullo intelectual de cerrarse al misterio? Son ellos, los ateos y los agnósticos, remedo yo a san Pedro, los que tienen que dar cuenta (Dios mío, que no sea darte cuentas) de su desesperanza o más bien desesperación.
Para nosotros, ya que el misterio total del hombre sólo alcanza a vislumbrarse desde el misterio de Cristo, el enigma tremendo de nuestra muerte sólo podrá ser iluminado desde la suya, asumida libre y amorosamente por nosotros y por nuestra salvación; superada luego por el poder de Dios con su resurrección gloriosa; preludio y prenda a su vez de nuestra propia resurrección. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde tu aguijón?, se preguntará animoso san Pablo (I Cor. 15, 55).
¿Tiene, entonces, el cristiano una palabra de luz y de aliento para sus hermanos agnósticos? ¿Les podrá echar una mano desde sus propias certezas, recibidas por la gracia de Dios?Habría que ayudarles suavemente, desde la inteligencia y el amor, a quitarse, como Pablo, las escamas de los ojos: el escepticismo despectivo, la autosuficiencia orgullosa, el escándalo fácil, la pereza intelectual, la idolatría del placer, la dureza de corazón.
Para los bautizados españoles la creencia en la vida eterna suele llevar consigo, por lo común, la recuperación integral de su fe cristiana y católica. De ahí el significado de las dos fiestas de noviembre: los Santos y los Difuntos. De ahí, por último, la exigencia de que todos sepamos "dar cuenta de nuestra esperanza". Se entiende que con la palabra y con la vida. "Luzca así vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro padre, que está en los cielos" (Mt. 5, 16).
+ Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales

Comienza un nuevo curso de Catequesis de Adultos

Más de 5.000 personas siguen este itinerario formativo en nuestra diócesis

El pasado día 25 de octubre tuvo lugar la presentación para toda la diócesis de un nuevo curso de Catequesis de Adultos en Villagonzalo, donde se reunieron los sacerdotes y catequistas que están en las diversas etapas del proceso.
La Catequesis de Adultos -itinerario ideado para consolidar y fundamentar la fe, y renovar la vida de las comunidades cristianas- es una pieza pastoral clave en la Nueva Evangelización. Esta experiencia catequética comenzó en nuestra diócesis nada más terminar el Sínodo diocesano de 1992 para dar cumplimiento a una de sus propuestas más votadas: la formación cristiana del Pueblo de Dios.
La Catequesis de Adultos, a partir de entonces, ha sido algo prioritario en todas las parroquias de la diócesis como lo prueban su gran aceptación y el reconocimiento que ha recibido fuera de ella, sobre todo en el reciente Congreso nacional de Pastoral Evangelizadora.

Convocatoria a los creyentes

Cuando se elaboró el proyecto que recogía las claves fundamentales para el inicio de la Catequesis de Adultos, se procuró desde un principio ser muy fieles a las características específicas y sociológicas de las personas de nuestra tierra: su talante ante la vida, sus lagunas formativas, su concepción de la fe y de la Iglesia..., teniendo siempre en cuenta que la primera convocatoria iba dirigida a todos aquellos cristianos que habían participado en el Sínodo y habían pedido una oferta de formación.

Respuesta masiva

La respuesta fue masiva: 3.500 personas, en 241 grupos, de 116 parroquias. En los cinco años ya trascurridos están siguiendo este proceso catequético más de 5.000 fieles de nuestra diócesis. Esta nueva convocatoria de la Catequesis de Adultos que se acaba de hacer es una invitación donde pueden encontrar respuesta todos los que se interesan por temas humanos profundos y por asuntos religiosos: hombres y mujeres sencillos con prácticas cristianas, más bien devocionales, a los que les vendrá muy bien otra visión de la fe; muchos asiduos a la misa dominical que no se preguntan nada ni creen necesitar nada y los que abiertamente quieren y piden que se les ofrezcan cauces de formación cristiana.
La metodología que se sigue en este proceso de catequesis es una estructura clásica, inspirada en el catecumenado bautismal: la precatequesis, que consta de nueve temas y una celebración y está concebida para unos destinatarios que tienen ya una cierta vinculación con la Iglesia; la etapa catequética, dividida en tres núcleos, en el primero, a través de diez temas, se conoce al Padre y sus obras en favor de los hombres a lo largo de la historia de la salvación, en el segundo, durante veintitrés semanas los catecúmenos conocen a Jesús en celebraciones y encuentros de oración, en la tercera, en diez temas, se acercan a la Iglesia, obra del Espíritu; y por último la etapa espiritual donde a lo largo de 41 semanas los catecúmenos se reencuentran con los sacramentos, especialmente con los de la Iniciación Cristiana.
Estos cinco años de Catequesis de Adultos han supuesto un trabajo de reflexión y de maduración en la fe para todos los que han participado en ella. Hay que seguir trabajando en este nuevo curso -especialmente dedicado al Espíritu Santo en sintonía con la preparación del Jubileo del 200- para que algo de tanto valor formativo se implante definitivamente en toda la diócesis y sea punto de referencia para la catequesis de las otras etapas de la vida.

Conmemoración de los fieles difuntos

Creemos que nosotros gozaremos de la eterna bienaventuranza? Somos mortales, pero quien nos lo ha prometido es omnipotente, es Dios. Y, ¿no puede hacer un ángel del hombre el que hizo al hombre de la nada? ¿O es que Dios tiene al hombre por nada, habiendo muerto por él su Hijo único? Cobre alientos la flaqueza humana, no desespere, no se abata, no diga: "¡Es imposible!". Dios lo ha prometido. Apareció entre los hombres, vino a tomar nuestra muerte y a prometernos su vida..., pues dijo: "Padre, quiero que donde estoy yo estén también ellos conmigo". ¡Qué inmenso amor! Vino donde estamos nosotros, para que estemos con Él, donde Él está. Hombre mortal, Dios te ha prometido que vivirás eternamente. ¿No lo crees? Créelo, créelo, pues es más lo que ha hecho que lo que te ha prometido. ¿Qué hizo? Morir por ti. ¿Qué prometió? Que vivirás con Él. Es más increíble que el Eterno muera que el mortal viva eternamente. Pues bien, lo más increíble ya ha sucedido, Dios murió por el hombre; entonces, ¿no ha de vivir el hombre con Dios, no vivirá eternamente el hombre mortal por quien murió el que vive para siempre?
El Verbo se hizo carne para ser cabeza de la Iglesia. Algo nuestro ya está arriba, en el cielo: la carne que aquí tomó el Verbo, la carne en la que murió, en la que fue crucificado.
Tus primicias te han precedido, ¿y todavía dudas de que tú has de seguirlas?
San Agustín Obispo de Hipona (Enarraciones sobre los salmos, 148, 8).

Según Juan Pablo II, para acabar con el hambre hay que cambiar de vida

Mensaje del Papa a la FAO con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) celebró el 16 de octubre la Jornada Mundial de la Alimentación dedicada este año a la inversión en la seguridad alimentaria mundial. Con este motivo, Juan Pablo II envió un mensaje a la sesión de este organismo de la ONU que tiene su sede en Roma.
En su mensaje, el Papa exigió un cambio de mentalidad por parte de todas las personas: "el objetivo de lograr resultados concretos (en la erradicación del hambre en el mundo) dentro de los primeros años del nuevo milenio depende no sólo de decisiones de carácter político y técnico, sino de un cambio directo de las actitudes, de los estilos de vida, y de las actividades personales, comunitarias y gubernamentales en todos los niveles".
"A pesar de las inevitables dificultades que pueden encontrarse a lo largo de este camino, una acción unida y determinada es la única respuesta eficaz al grito de quienes viven personalmente la tragedia del hambre", explicó el Papa y, a continuación, compartió una de las experiencias más interesantes que ha constatado la Santa Sede gracias a la labor humanitaria de miles de instituciones católicas: "Conocer las causas, definir los modos de actuar, aplicar políticas y prestar asistencia pueden parecer medidas adecuadas, pero en realidad son insuficientes, si no hay una referencia constante a la gente y a sus necesidades actuales".
A continuación, el Papa afrontó el gran drama del hambre actual: mientras millones de personas sufren a causa de la mala alimentación, en los países industrializados se desperdicia la comida. "La experiencia de los esfuerzos internacionales y, en particular de la FAO, demuestra que la mera disponibilidad de alimentos no es suficiente para eliminar el hambre -explicó el pontífice-. Es preciso crear las debidas condiciones, políticas, económicas y ambientales, para proporcionar un nivel constante y adecuado de seguridad alimentaria. Traducido en la ética de las relaciones internacionales, esto significa centrar la atención en el compromiso personal y colectivo de encontrar los medios prácticos para conseguir una repartición real de los recursos de forma que cada uno se sienta responsable de su prójimo, ya sea éste una persona, una comunidad, una nación o un Estado".
El obispo de Roma propuso el principio "mejor dar que recibir" como "base firme tanto para las relaciones entre los pueblos como para la solidaridad internacional". Permitir que se ponga en peligro o incluso que se malogre la esperanza de vida de millones de seres humanos y de comunidades enteras por falta de sustento diario -añadió-, es una negación flagrante de la conciencia común de la humanidad y constituye una violación de los derechos fundamentales. No podemos permanecer indiferentes ante esta situación".

Cáritas Española celebra su medio siglo de vida

A los actos conmemorativos y a las XII Jornadas de Teología de la Caridad ha asistido una representación de nuestra diócesis

Cáritas Española ha organizado cuatro días de actos en Valencia para conmemorar su primer medio siglo de existencia y de trabajo en el campo de la acción social con colectivos excluidos y población desfavorecida dentro de España, y en la realización de proyectos de cooperación para el desarrollo y ayuda humanitaria de emergencia en los países más empobrecidos del mundo. Para realizar esta labor, cuenta con más de 42.000 voluntarios, según informa en nota de prensa la institución.
La confederación, que agrupa a 69 Cáritas diocesanas y otras instituciones de la Iglesia, inició sus celebraciones el sábado día 25 de octubre, en el velódromo "Luis Puig", de Valencia, donde tuvo lugar una reunión en la que se mezcló el arte y un breve recorrido por los principales hitos de la institución socio-caritativa.
Voluntarios y personajes que han formado parte de este medio siglo de Cáritas tomaron la palabra ante cerca de 4.000 personas. Grupos teatrales y musicales entretuvieron al auditorio al que, previamente, se le había obsequiado con la alianza de Tucum, un anillo tallado por mujeres artesanas de Esperantina (Brasil), que quiere convertirse en símbolo del compromiso con los pobres y excluidos de esta sociedad. También se tuvo una eucaristía que fue presidida por el arzobispo de Valencia, don Agustín García-Gasco. Ese mismo día también se desarrolló la 52¼ Asamblea Nacional de Cáritas Española, una cita anual en la que se pasó revista a las principales tareas que tiene la Confederación.
Durante esta conmemoración de los cincuenta años de Cáritas ha tenido lugar también en Valencia la XII edición de las Jornadas de Teología de la Caridad, que se han desarrollado durante los días 23 y 24 en el Palau de la Música. Este encuentro, convocado por la Comisión Episcopal de Pastoral Social y organizado por Cáritas, ha tenido por título "Cáritas en la caridad de la Iglesia. Memoria, presencia y profecía". A estas jornadas han asistido 450 personas, en representación de las Cáritas diocesanas, entre ellas dieciocho de la de Mérida-Badajoz. De las intervenciones habidas, destaca la del presidente de Cáritas Internacional, monseñor Alfonso Gregory, quien planteó los retos que se le presentan a Cáritas.
Las jornadas de este año han tenido como punto de referencia el 50 Aniversario de Cáritas y en ellas ha tenido lugar, además de las ponencias, una mesa redonda en torno al tema "Respuestas eclesiales a los desafíos de pobreza y desigualdad en la sociedad actual". En ella participaron José A. Lobo; José M» Zufiaur, del grupo de análisis socio-laborales e internacionales; la catedrática Adela Cortina, y el director del secretariado diocesano de Migración de Alicante, Nicandro Pérez. También ha habido 8 seminarios en los que se han analizado cuestiones más concretas que exigen una respuesta de la acción socio-caritativa de la Iglesia.
SIC

Noticiario diocesano

Unos 350 matrimonios y casi medio centenar de sacerdotes y religiosas han participado en los Fines de Semana

El movimiento "Encuentro Matrimonial" ha cumplido diez años en la diócesis

Unas 360 personas han participado el día 25 de octubre en el salón de actos de la parroquia pacense de San José en la celebración que, presidida por el vicario general, don Amadeo Rodríguez, ha tenido lugar para agradecer a Dios los 10 años transcurridos desde que se tuviera en nuestra diócesis el primer Fin de Semana de "Encuentro Matrimonial", celebrado en la casa de oración de Gévora 16 al 18 de octubre de 1987. Se trataba de unos días de reflexión acerca de las exigencias evangélicas del amor matrimonial. Desde entonces ha habido 22 de estos Fines de Semana y en ellos han participado 358 parejas de esposos cristianos, 24 sacerdotes y 21 religiosas de nuestra diócesis. Con ese primer encuentro quedó afianzada la comunidad de este movimiento en Badajoz, y desde ella se ha extendido a diversos puntos de Extremadura.
Actualmente, además de Badajoz, hay grupos de diálogo de este movimiento en Zafra, Mérida, Fregenal de la Sierra, Don Benito y Cáceres.
Allí estaban muchos de los protagonistas de esta historia de servicio pastoral y acompañamiento a muchas parejas cristianas de esposos y a sacerdotes y religiosas que, a través de esta asociación eclesial, han encontrado la forma de vivir el proyecto de amor que suponen estos dos sacramentos, armonizados entre sí en servicio común a la comunidad cristiana y al mundo entero, como signo del amor de Cristo.
La prehistoria del primer Fin de Semana que ahora se conmemora se remonta a seis años antes, en que un primer grupo de esposos y sacerdotes de nuestra diócesis comenzaron a desplazarse a Madrid para conocer esta experiencia. Hasta 1987 fueron un total de 46 parejas y 15 sacerdotes los que participaron en los Fines de Semana.
Encuentro Matrimonial es un movimiento o asociación aprobado por la Conferencia Episcopal Española que promueve el diálogo y la comunicación en la pareja y practica una espiritualidad matrimonial alimentada de los detalles caseros cotidianos. Está estructurado en grupos de diálogo que se reúnen periódicamente para reflexionar sobre la problemática matrimonial. En España hay más de 15.000 matrimonios integrados en este movimiento que está presente en numerosas diócesis.
Según los estatutos, sus fines son, entre otros, el "promover y potenciar el amor de los esposos católicos a fin de ayudarles a ser respuesta al proyecto creador de Dios y a la llamada de Jesús a ser Sacramento de la Iglesia, promover y potenciar entre sacerdotes, religiosos y religiosas, una forma "esponsal" de vivir su amor célibe y consagrado como alianza con el Pueblo de Dios. Colaborar en los programas pastorales diocesanos."

Conmemoración de los 50 años de la venida de la imagen de la Virgen de Fátima a Badajoz, bajo el lema "Caminando con María al año 2000"

El 25 de octubre de 1947, la primitiva imagen de Nuestra Señora de Fátima, que preside la Capilla de las Apariciones en Cova de Iría y que había sido coronada en 1946, entraba por primera vez en España para visitar la ciudad de Badajoz y su diócesis. En el cincuentenario, la Catedral de Badajoz ha celebrado un Triduo bajo el lema "Caminando con María al año 2000", en el que han intervenido los canónigos: don Miguel Ponce , don José García y don Antonio Núñez.
Jeromín de Guadalupe nos relata en la crónica de aquel acontecimiento que Badajoz contaba, en su término municipal, con 75.000 habitantes y "un número casi igual" salió el recibimiento de la Virgen. "No hemos podido experimentar -dice el cronista- mayor emoción que la sentida en la frontera de Caya, en el momento en que las autoridades de Portugal -gobernador civil de Portalegre, gobernador militar de Elvas, alcalde de Elvas y el arzobispo de Évora- hicieron entrega al obispo de Badajoz y autoridades provinciales y locales de la imagen milagrosa de Cova de Iría".
Según las cifras que nos ofrece el cronista, 15.000 personas se habían trasladado a Caya para recibir a la Virgen; otras 30.000 habían cruzado el puente de Palmas y 20.000 llenaban el histórico puente y la plaza de los Reyes Católicos. La lluvia impidió celebrar la misa al aire libre, ante más de 40.000 personas. Los enfermos -en número de 500- fueron traslados a la Catedral y allí se ofició la Eucaristía La lluvia amainó y se pudo sacar la imagen en una procesión nocturna. En la tarde del 27 de octubre Badajoz despidió a la Virgen de Fátima.

Unas 6.000 personas asistieron a la XXVIII Romería Gitana a la Virgen de los Remedios, en Fregenal de la Sierra

Unas 6.000 personas, en su mayoría gitanos llegados de toda España y de Portugal, se dieron cita los días 26 y 27 de octubre en el santuario de la Virgen de los Remedios, en la localidad de Fregenal de la Sierra, al sur de nuestra diócesis, para celebrar la tradicional romería gitana, honrando a la "Majarí", como ellos llaman a la Virgen María, que este año alcanza su XXVIII edición y ha tenido, como el año pasado, un recuerdo especial para el primer miembro de esta raza que fue elevado a los altares el pasado mes de mayo: Ceferino Jiménez Malla, alias "El Pelé", que fue detenido y fusilado en agosto de 1936 en Barbastro (Huesca) por defender su fe.
A él se le dedicó, precisamente, el primer acto de la romería, que consistió en la celebración de la Palabra, preparada por los sacerdotes de la parroquia de Fregenal don José Cordero y don José Ángel Losada, que se tuvo en el anochecer del sábado, día 25. En ella estuvo presente también el director del Secretariado diocesano de Pastoral Gitana, don Francisco Santos Neila, e intervino el catedrático de raza gitana don José Heredia, autor del Oratorio sobre El Pelé que fue estrenado con motivo su beatificación, quien habló de la figura ejemplar de este santo gitano.
A continuación, sin que la lluvia persistente fuera obstáculo para ello, se celebró un festival flamenco en la caseta de la explanada del santuario en el que intervinieron grupos de cantaores y cantaoras de Jerez de la Frontera, Mérida y Almendralejo, acompañados de guitarristas. El ambiente festivo, tan propio de este pueblo, continuó en la "juergas" y hogueras familiares o de clanes, donde se aúna al compás de palmas, cante, baile y fuego, la fe y las tradiciones familiares de la raza gitana.
El momento principal de esta manifestación religiosa gitana lo constituyó la solemne eucaristía que presidió en la mañana del domingo, día 26, el obispo de Huelva y presidente de la Comisión Episcopal de Migraciones, don Ignacio Noguer, quien, en su homilía puso de manifiesto las virtudes del Beato Ceferino Jiménez Malla, "El Pelé", su amor a la Virgen María y su vivencia de la pobreza y de la generosidad al compartir sus bienes con los más necesitados. "No había desgracia a su alrededor -dijo el obispo de Huelva- que no la considerase como propia Ceferino Jiménez, y de eso sabe mucho el pueblo gitano".

La joven pacense Rosa María Rodríguez, nombrada presidenta nacional de la JOC

La joven pacense Rosa María Rodríguez Fariña ha sido nombrada por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, de la que forma parte el Arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, presidenta de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) en España. la propuesta de este nombramiento ha sido hecha por la asamblea de la JOC en la que salió votada.
Es este un movimiento de jóvenes, integrado en la Acción Católica, especializado en el apostolado con los jóvenes trabajadores como fermento evangelizador y abanderado de reivindicaciones de mejoras laborales y sociales para los jóvenes trabajadores. Fundada por el sacerdote belga Joseph Cardijn en 1925, la JOC tiene tras de sí una fecunda historia en favor de la clase obrera y la defensa de sus derechos.en nuestro país está actualmente extendida por unas cuarenta diócesis y cuenta con casi 2.500 militantes y en iniciación otros tantos.
Rosa María Rodríguez Fariña tiene 26 años de edad, de los cuales lleva viviendo 15 en un barrio obrero de Badajoz, en el Cerro de Reyes. Comenzó su militancia en la JOC en 1990, al entrar en relación otros jóvenes de este movimiento, participando en reuniones, campamentos y encuentros con ellos. Según cuenta a nuestra revista, en el "equipo de revisión de vida fue confrontando con el Evangelio, las experiencias que iba teniendo en el barrio, con los compañeros de universidad". Ella misma define la JOC como un movimiento "que intenta hacer llegar el mensaje de Jesús a los jóvenes trabajadores". Se trata, en definitiva de acercar,la Iglesia al mundo obrero juvenil y éste a la Iglesia.
Rosa María ha ido recorriendo, como todo militante jocista, un proceso formativo y de responsabilidades que van desde el acompañamiento a los que se inician en el movimiento hasta el asumir la responsabilidad del movimiento en la Extremadura. A partir del próximo mes de enero en que empezará este nuevo servicio al frente de la JOC en España, su tarea va a ser la de acompañamiento y animación de los militantes en toda las diócesis, potenciando además la implantación de la JOC en aquellas en que no está presente, y llevar a cabo la relación del movimiento con la Jerarquía de la Iglesia y la Acción Católica, a la vez que asumir la representación institucional de la JOC de España a escala internacional.

Asamblea de la Adoración Nocturna Femenina (ANFE) en Oliva de la Frontera

Numerosa adoradoras procedentes de las secciones parroquiales de Badajoz, Fuente de Cantos, Hornachos, Mérida y Oliva de la Frontera se dieron cita el pasado domingo en la parroquia de esta última localidad pacense para asistir a la celebración de la Asamblea diocesana de la Adoración Nocturna Femenina Española.
El encuentro eucarístico comenzó con el rezo de la oración de Vísperas y una reflexión sobre los nombres de Jesús en la Sagrada Escritura expuesta por el consiliario diocesano de esta asociación, el sacerdote don Antonio Bellido Almeida.
La Asamblea tuvo su momento culminante en la celebración de la misa que fue presidida por el vicario episcopal de Culto y Espiritualidad, don Antonio Muñoz Aldana, con quien concelebraron don Antonio Bellido y el párroco de Oliva de la Frontera, don Juan María Suárez.
Antes, las participantes en la Asamblea diocesana hicieron una visita al bello santuario de Nuestra Señora de Gracia, para honrar a la patrona de Oliva de la Frontera.
La Adoración Nocturna Femenina Española, es una asociación de fieles que tiene como fin la propagación del culto eucarístico, especialmente la adoración del Santísimo Sacramento.

Seminario sobre el evangelio de San Marcos, en la Escuela de Teología

La Escuela Diocesana de Formación Teológico-Pastoral ha organizado un seminario sobre "Jesucristo en el evangelio de san Marcos", con un total de 15 horas lectivas, que se desarrollará los miércoles, a partir del 5 de noviembre, de 7 de la tarde a 9 de la noche. El seminario será impartido por don Francisco Gordón, profesor de Sagrada Escritura en el Centro Superior de Estudios Teológicos de Badajoz y en la Escuela de Teología. Los interesados pueden obtener información e inscribirse en la sede de la citada escuela, Casa de la Iglesia, C/. Ramón Albarrán, 36, tfno. 247750, Badajoz.

Mirada a nuestro tiempo

"Creo en la Resurrección"

Entre los cristianos suelen circular ciertas dudas sobre el más allá. Según datos de estudios sociológicos entre los que creen en Dios y en Jesucristo hay bastantes que declaran no creer en la supervivencia, en la resurrección, en el cielo o en el infierno.
Ante esto hay que preguntarse: ¿Entonces, para qué creer? La respuesta válida sigue siendo la de San Pablo: "Si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe".
Es posible que muchos se conformen con sentir en su vida la protección de Dios y que piensen que, a pesar de todo, es provechoso para el hombre vivir en el amor y en el temor de Dios; también es posible que a otros les baste con que Jesús de Nazaret sea para ellos un buen ejemplo humano y sólo de ese modo lo vean como modelo para los mortales.
Ciertamente, eso ya es experimentar la salvación, pero es pobre, incompleta e insuficiente; la plena y definitiva, la que Dios nos ofrece, es eterna y alcanza su plenitud al final de nuestro recorrido terreno; porque "la vida no termina, se transforma", por nuestra participación en la resurrección de Jesucristo.
Esa es la redención que celebramos como realidad y esperanza en las dos fiestas de este fin de semana: la de Todos los Santos, que nos recuerda que estos han encontrado en plenitud lo que vislumbraban entre gozos y sufrimientos aquí abajo; la de los Fieles Difuntos nos hace recordar a aquellos que necesitan purificarse hasta que todo en ellos sea digno de la complacencia de Dios. Roguemos por ellos.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos

Palabra de Dios:

Libro de las Lamentaciones 3, 17-26

Me han arrancado la paz y ni me acuerdo de la dicha. Me digo: se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el señor. Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que envenena; no hago más que pensar en ello y estoy abatido. Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión; antes bien se renuevan cada mañana. ¡Qué grande es tu fidelidad! "El Señor es mi lote", me digo, y espero en él. El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

Salmo 129, 1-2, 3-4ab, 4c-6, 7-8

R.R. Desde lo hondo a ti grito, Señor.
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
(...)
Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Carta de san Pablo a los Romanos 6, 3-9

Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya. Comprendemos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo quedando destruida nuestra personalidad de pecadores y nosotros libres de la esclavitud del pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado. Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él.

Evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- No perdáis la calma: creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.
Tomás le dice:
- Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?
Jesús le responde:
- Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

3, lunes: Rm 11 29-36; Lc 14, 12-14.
4, martes: Rm 12, 5-16a; Lc 14, 15-24.
5, miércoles: Rm 13, 8-10; Lc 14, 25-33.
6 jueves: Rm 14, 7-12; Lc 15, 1-10.
7, viernes: Rm 15, 14-21; Lc 16, 1-8.
8, sábado: Rm 16, 3-9, 16, 22-27; Lc 16, 9-15.
9, domingo: Ez 47,1-2,8-9,12;1Co 3,9c-11,16-17;Jn 2,13-22.

Comentario litúrgico

Esperar la resurrección

Dedicar un día del año litúrgico a la oración de todos los difuntos apareció como costumbre de algunas ordenes monásticas bien pronto, aunque es en el siglo IX cuando aparece en algunas parroquias. Con el tiempo se fue extendiendo a la Iglesia universal. En el año 1915, en consideración a los muertos de la primera guerra mundial, el Papa Benedicto XV concedió que los sacerdotes pudieran celebrar este día tres misas y así poder atender la demanda de sufragio.
La reciente reforma conciliar, en la Constitución sobre la Sagrada Liturgia, dispuso que "la liturgia de los difuntos debe expresar más claramente el carácter pascual de la muerte cristiana" (n. 81). De ahí las novedades en lecturas, oraciones y color de ornamento que hemos visto en las exequias. A este respecto hay que notar la supresión del famoso canto "Dies irae" que no está en consonancia con esta nueva perspectiva.
La lectura de San Pablo explica bien el carácter "pascual" de la muerte cristiana. El Apóstol comienza afirmando: "Porque si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya".
Se trata de un "paso" que comienza en "morir" a todo lo que nos separa del Padre, tanto el pecado como nuestra propia vida terrena, pues, al final, tienen que ser destruidos para llegar a un "resucitar" que nos haga posible el encuentro definitivo y plenificante con Dios Padre y participar de su gloria..
Esta visión de la vida y de la muerte es la que engendra la actitud de serenidad y esperanza ante la muerte que presiden las lecturas y las oraciones de la liturgia de hoy.
Antonio Luis Martínez

Santoral

1 de noviembre: Todos los Santos

Este "dichoso mes que empieza con los Santos, media con San Eugenio y termina con San Andrés", es un periodo singular del año: castañero y otoñal nos trae "la nieve en los altos y el frío en los campos"...y con los descensos de las temperaturas, nos llega la visita a los cementerios y la festividad de Todos los Santos, irremediablemente unida a la conmemoración de los fieles difuntos.
La significación de los dos primeros días de noviembre es bien diferente: el primero se dedica a celebrar la grandeza de los frutos del Bautismo: a Dios no le ha salido tan mal el invento de regalar su propia vida a la humanidad. El don de su amor fructifica de manera magnífica en los que corresponden, con su vida Santa, a la santidad del Padre ofrecida en el Hijo, mediante la acción interior del Espíritu en nuestro ser. El día 1 es para darle la enhorabuena a Dios por ser tan Santo que derrama su santidad en los hombres y mujeres de la tierra.
El día 2 nos convoca a recordar a los que ya han marchado al Padre: los que nos han y hemos amado, nos siguen queriendo y nosotros a ellos, porque el Bautismo siembra en nosotros un vínculo de amor que la muerte no puede destruir.
En la tradición ambas fechas están irremediablemente unidas ¿Acaso no celebramos, en ambos casos, que el Bautismo es un invento tan "guay" que funciona a pesar de nuestros pecados y nuestra muerte?
Manuel Amezcua

Santos de la semana

3, lunes: Martín de Porres, Germán, Libertino, Silvia.
4, martes: Carlos Borromeo, Nicandro, Modesta, Félix de Valois.
5, miércoles: Teótimo, Fibicio, Gerardo, Ángela de la Cruz.
6, jueves: Félix, Melanio, Leonardo, Severo, Alfonso Navarrete.
7, viernes: Prosdócimo, Herculano, Congaro, Jacinto Castañeda.
8, sábado: Claudio, Claro, Godefrido, José Nguyén.
9, domingo: Ntra.Sra. de la Almudena, Ursino, Agripino.

Contraportada

El Colegio de Nuestra Señora de la Asunción, la gran obra del padre Tacoronte al servicio de los barrios pacenses de la Estación y el Gurugú

El colegio "Nuestra Señora de la Asunción" es el único centro escolar en Badajoz que pertenece a la Fundación Católica de Enseñanza. Además, su metodología viene determinada por la localización en la que se encuentra: está situado en uno de las zonas periféricos de la capital pacense: en el número 87 de la avenida Padre Tacoronte, nombre del que fue su fundador, el sacerdote oblato padre Alejandro Tacoronte Aguilar.

Se gastó la herencia familiar

A finales de los años 60, el barrio del Gurugú se distinguía por un alto índice de analfabetismo en todas las edades y el padre Tacoronte, recién llegado de su tierra natal tinerfeña, pensó que tenía que hacer algo para solucionar el grave problema. No tardó mucho en ponerse en marcha: con el dinero que sus padres le dejaron como herencia y empeñándose hasta darlo todo por el que se convirtió enseguida en "su barrio", empezó a caminar en 1964 con unos cursos de verano. Pero el Padre Tacoronte era un hombre inquieto, creativo, idealista y además un gran maestro, así es que no paraba de trabajar e imaginar lo que se podría conseguir con un poco de cultura en un barrio repleto de gente trabajadora.
Poco después, habilitó unos espacios de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción y los cedió al Ayuntamiento para que, de esta forma, hubiera por lo menos dos escuelas. Más tarde alquiló varios locales en la carretera de Campomayor, Puente de Palos y Díaz Tanco para cederlos también al Ayuntamiento.
En 1967 comprobó que, los alumnos que terminaban la Enseñanza Primaria no podían cursar estudios de Bachillerato debido a que la zona de la Estación carecía de Instituto. Así fue como compró unos terrenos en la calle Campomayor, hoy conocida por la avenida que lleva su nombre. En ellos creó una filial de Bachillerato: "Nuestra Señora de Fátima" y. a pesar de tener muchas dificultades, sobre todo de índole económica y administrativa, el Padre Taco, como ya se le llamaba cariñosamente en el barrio, nunca se amilanó ni bajó la guardia. Aunque tuvo que enfrentarse a muchos y graves problemas como el de la penúltima reforma educativa,en que se quiso cerrar el centro, fue un luchador nato, hasta la primavera de 1985, fecha en que el cáncer acabó con su admirable vida.
Aunque no era el fin de la congregación, a su muerte los Oblatos continuaron su labor. Sin embargo, en 1994 no tuvieron más remedio que ceder el centro a la Fundación Católica por falta de recursos económicos. No obstante, esto no quiere decir que los Oblatos se hayan desligado del fruto de los esfuerzos de su compañero Taco. Ellos continúan trabajando en la labor pastoral y el colegio a penas ha sufrido variaciones desde la última dirección oblata a cargo del Padre José María. Se sigue manteniendo el espíritu católico que identifica a nuestros centros de enseñanza y adaptándose a las necesidades de los niños que viven en la zona del Gurugú y de la Estación.
Una de las aportaciones más importantes del colegio fue, sin duda, la enseñanza nocturna. En el barrio los niños y las niñas empezaban a trabajar con una media de 14 años, si no antes, por lo que se ayudó a muchas personas a continuar sus estudios. Aunque este año desaparecerá el último curso en el nocturno, algo ya innecesario debido a la afortunada existencia del INBAD, el centro continuará trabajando en prevención de conductas asociales con la ayuda de la pastoral y de clases extraescolares que van desde el inglés hasta las técnicas de enriquecimiento intelectual.

Un centro educativo moderno

En la actualidad el centro posee enseñanza Primaria, Secundaria y Bachillerato con un total de 34 profesores y 676 alumnos, estos chicos y chicas invaden el barrio con sus mochilas, sus sueños y su alegría, evitando así que el barrio envejezca y ofreciendo esperanza a los más mayores que ya imaginan un futuro muy diferente para las nuevas generaciones del barrio.
La obra del Padre Tacoronte ha dado sus frutos y continuará así por mucho tiempo. Aquello que parecía casi una utopía se ha hecho realidad; hoy en día maestros, albañiles, ingenieros, músicos y profesionales de todo tipo todavía recuerdan el comienzo de sus estudios en aquel pequeño colegio y, cuando se encuentran en la misa de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, se puede escuchar una oración común que acaba siempre con un "gracias, Padre Taco".

El padre Tacoronte: una vida en favor de los demás

Alejandro Tacoronte Aguilar nació el 16 de septiembre de 1917 en el seno de una familia de clase alta, de la localidad de Tegaste (Tenerife). Tras haber obtenido el tí tulo de Maestro en su región, se trasladó a la Pení nsula, a Cá diz, para estudiar Medicina.
Con 29 años ingresa en la Congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, en Hernani (Guipúzcoa), siendo ordenado sacerdote ocho años m‡s tarde. Su primer destino pastoral sería el África sahariana donde volcó su espí ritu de entrega y servicio con los má s pobres y necesitados. Posteriormente fue trasladado a Roma y luego a Badajoz, donde llegó el 25 de junio de 1963 a la comunidad parroquial del Gurugú , su barrio. Allí desarrolló una gran actividad evangelizadora y de servicio en el terreno educativo y social. Su talante evangé lico, especialmente amable y sencillo, pervive en el recuerdo agradecido de las buenas gentes de este barrio pacense.
Ana Belén Orantos


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