Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
No. 230 - Año V - 16 de noviembre de 1997
Director: José María Gil


Portada

Tragedia en Badajoz: 22 muertos, cuatro desaparecidos y cientos de familias sin hogar

Las parroquias y Cáritas prestan ayuda inmediata y recogen fondos

El arzobispo pide la erradicación de las situaciones que pueden ser presa fácil para las desgracias y catástrofes

Veintidós personas fallecidas y cuatro desaparecidas dejó la riada en Badajoz y Valverde de Leganés en la madrugada del pasado día seis. 1.286 familias quedaron damnificadas -muchas de ellas, sin hogar- por las inundaciones en la diócesis. Las víctimas habitaban en barrios obreros. Las parroquias y Cáritas prestaron ayuda inmediata y recogen fondos para los afectados.
El arzobispo ha pedido que se trabaje para erradicar las situaciones que puedan ser presa fácil para las desgracias y catástrofes.

Editorial

Riada de fango, riada de amor

Sobre el barro, el llanto y los escombros, sobre los mismos féretros de los veintidós humanos sacrificados por la riada homicida, Badajoz y España entera están protagonizando otra riada de fraternidad sin límites, de acompañamiento sin condiciones, de ayuda solidaria a las personas y a las barriadas damnificadas. Una enorme riada de amor.
Al hablar de Badajoz lo hacemos de Valverde, de Balboa, de Mérida, de Almendral y de todas las poblaciones azotadas por las furias de la naturaleza. Tenemos presentes también a la decena de víctimas perecidas en el Alentejo portugués, tan cercano a nosotros, y a los destrozos sufridos en C áceres y provincia. El infortunio y la desgracia han hecho presa en nuestras casas y nuestras familias.
Todo estaba ocurriendo todavía cuando, por imperativo de fecha y de imprenta, sólo pudimos incluir en Iglesia en camino un recuadro de última hora para expresar con dolor nuestra unión con las víctimas y sus familiares. Desde aquel momento no ha podido ser más rápida, eficaz, generosa y extendida la respuesta a la tragedia, primero por los convecinos de la barriadas o de los pueblos y luego, en cadena, por la actuación de las instituciones públicas, del municipio, de la comunidad autonóma, del Estado -a la par, sin dilaciones, sin pereza ni paternalismo- y una reacción de la ciudadanía canalizada por la Cruz Roja, Cáritas diocesana, asociaciones de vecinos, parroquias, por voluntarios incontables. Todo tan rápido y tan abundante como los arroyos en crecida que engrosaron la riada. Alimentos, vestidos, enseres domésticos, atenciones personales a niños, enfermos y ancianos, dinero contante y sonante.La Iglesia diocesana y sus comunidades han querido y siguen queriendo estar fraternalmente presentes y activas en este proceso de dolor y de bien. De todo ello fue exponente la homilía de nuestro Arzobispo en el funeral de las vícitmas. El miércoles, día 12, nos comunicó él desde Roma que regresaría inmediatamente a Badajoz, apenas lo recibiese el Papa, retrasando sus asistencia a la Asamblea episcopal.
Queremos desde estas páginas hacer patente a los cuatro vientos la gratitud de nuestra Iglesia y nuestro pueblo por todas las ayudas recibidas o anunciadas de bancos y cajas de ahorro, de colectas privadas y públicas,subvenciones inmediatas y a corto y largo plazo. Y esto, desde múltiples diócesis y regiones de España. Pensamos, con emoción, que esa negra semana de noviembre del 97 puede constituir un signo de algo más fuerte que las riadas: la solidaridad de los solidarios, para servir a nuestros prójimos en desgracia.n

Carta del Arzobispo

Crónicas viajeras (II): En Roma

Cuando, hace una semana exacta, con el billete de vuelo en el bolsillo, entregué para la imprenta la apresurada y primera de mis crónicas viajeras, nadie podía imaginar que, en la noche del miércoles al jueves, le esperaba a Badajoz una madrugada trágica, por la gigantesca tromba de agua, que arrasó, hasta la desolación y la muerte, las barriadas de la zona noreste. Nos esperaban unas jornadas de espantosa pesadilla, sólo aliviadas por la admirable serenidad de los damnificados y por la magnífica solidaridad de sus convecinos a todos los niveles.
Agradezco al Señor que me hiciera posible la presencia estremecida y el acompañamiento pastoral en estos acontecimientos; y, luego, el haber podido viajar, por los pelos, en la tarde del día 8 desde Madrid a Roma, asegurando así mi participación en la Visita ad Limina con los obispos y los peregrinos de Extremadura.
El contarles ahora a ustedes, paso por paso y hasta donde pueda, nuestra expedición romana, no supone, ni remotamente, olvidarnos de lo que ha quedado en Badajoz, como podrán comprobar enseguida. Sepan, pues, que llegamos felizmente -hablo de los tres obispos de la Provincia extremeña- al Colegio Español de Roma el sábado, día 8, por la noche. Estamos aquí como en familia, en esta casa romana de la Iglesia de España, donde residen, en régimen de estudiantes universitarios, un centenar de sacerdotes españoles, becados por cincuenta diócesis, que cursan estudios superiores de ciencias sagradas en centros académicos de renombre universal.
Encuentro en la carpeta de mi aposento un diseño de los actos de estos días. Por las mañanas, en principio, los obispos de las cuatro Provincias: Toledo, Valladolid, Madrid, Mérida-Badajoz y el Arzobispado Castrense desplegaremos un programa en común. Tenemos concertadas audiencias colectivas con los primeros responsables de los altos Organismos de la Curia papal, llamados dicasterios: Congregaciones romanas, Comisones y Consejos pontificios. Nos recibirá el Cardenal Prefecto o su primer responsable cuando éste no sea cardenal, acompañado de algunos de sus colaboradores inmediatos. Pero no nos apresuremos. Hoy, día 9, estamos en domingo, jornada para ordenar ideas, preparar expedientes, concertar entrevistas, templar el espíritu para el encuentro personal con el Papa, la concelebración mañanera, la comida entrañable con el Papa.

Peregrinos de Badajoz

Entre tanto, nuestros peregrinos de Badajoz, que llegaron ayer a Roma, nos cuentan que, casi desde el aeropuerto, se escaparon a San Pablo extramuros, para entrar por la puerta grande en la experiencia romana. De este asombroso templo, de su esplendor, significado y singular historia, ya hice cumplido elogio en la crónica anterior. Los nuestros rezaron allí con gran fervor y quedaron embobados ante la magnificencia del monumento.
Están alojados en un hotel cercano a la estación Términi que les cae muy a mano para celebrar la Eucaristía de este primer domingo en otra insigne Basílica de Roma, la de Nuestra Señora de los Angeles y de los Mártires, en la plaza Esedra, a dos pasos de la misma estación ferroviaria. Está asentada en las antiguas Termas de Diocleciano, en cuya construcción intervinieron millares de cristianos condenados a trabajos forzosos; fue diseñada por Miguel Angel, en la segunda mitad del siglo XVI, y le sirvió de inspiración y referencia para la mismísima Basílica de San Pedro en el Vaticano. Roma imperial y Roma cristiana, fundidas en nuestra cultura y en nuestra fe.
Presido allí la Eucaristía, concelebrada por los ocho sacerdotes que acompañan a los 140 peregrinos de nuestra diócesis. Un gozo exultante impregna nuestro encuentro. Todo está cuidadosamente previsto, concertado y preparado por los tres sacerdotes que conducen y animan al grupo peregrinante: don Antonio Muñoz, don Manuel Amezcua y don Pedro Fernández. Rezamos, cantamos, oramos en silencio. Les digo en la homilía que no somos turistas sino peregrinos; que no es éste un viaje por libre sino en comunidad; que somos aquí una Iglesia local, respirando la universalidad. Recordamos el testimonio de los mártires y queremos imitarlos. Oremos por la Iglesia universal, por la de Mérida-Badajoz, por las víctimas de la inundación y sus familiares.
Tras la misa, apretones de manos y abrazos de amistad. Los peregrimos seguirán sus rutas: Roma antigua, catacumbas, iglesias, museos, monumentos. Pero, ¿No hablaban ustedes de unos días de descanso? Ya,ya. Entre tanto, en los días que siguen, nos haremos presentes en tres importantes organismos de la Curia romana: la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y los Consejos Pontificios para los Laicos y para la Cultura. En la primera nos acoge el Proprefecto, pronto Cardenal, monseñor Medina, ilustre arzobispo chileno de ascendencia riojana, amigo de España, amigo nuestro. Hablamos de Liturgia, de religiosidad popular, de los Sacramentos de la Iniciación cristiana, de los expedientes de secularización de algunos sacerdotes. Conversación viva, criterios luminosos. No perdemos un minuto. Adiós.

Dos momentos religiosos magníficos

Lunes-martes, 10 y 11 de noviembre. La peregrinación sigue sus pasos, más bien, zancadas. Vivimos con ellos dos momentos religiosos magníficos, aunque a horas infames. Una misa en San Pedro, el lunes, a las 7,30 de la mañana. El Cardenal de la Basílica nos autoriza a celebrar en el altar de la Cátedra, bajo la gloria de Bernini, al centro del gran ábside, repleto de peregrinos. Aquí se celebran las beatificaciones. Cantos, rezos y homilía. Todo para el bendito san Pedro y por el otro Pedro, de aquí al lado, con nombre de Juan Pablo. Emoción, recogimiento, esplendor.
Nos quedaba en el orden religioso la entrañable celebración mariana. La de ayer, a las 3,30 de la tarde, créanselo, en Santa María la Mayor. Acuden, con sus obispos, las tres diócesis de Extremadura. Concelebra con nosotros monseñor Cipriano Calderón, placentino de pro, que nos arropa y acompaña, como él sabe, en toda la estancia en Roma. En las lecturas, en los salmos, en las ofrendas, respiramos todos amor a la Virgen "Salus populi romani", salvación del pueblo de Roma y del de Extremadura. Es la Basílica muy española, con Felipe IV en el atrio, con nuestro rey como canónigo. ¡Gran momento mariano de la peregrinación! Intento reflejarlo, hasta donde puedo, en la homilía. Vámonos.
Otro día les cuento la agenda curial de los obispos. Porque escribo el día 12, de vuelta de la Audiencia General del Santo Padre, en la impresionante Sala Nervi, con más de ocho mil asientos, acomodados allí en espléndido sitio, llaméacute;mosle butacas delanteras, todos los peregrinos que acompañan a los obispos de Extremadura. Novedad: el Papa sufre una gripe ligera, pero que le ha dejado afónico. Ayer tuvo algo de fiebre. Pero, genio y figura, mantiene impávido el programa. Un monseñor lee su discurso, pero él no se dispensa de saludar, con la voz muy tomada, muy brevemente, en las lenguas propias, a los grupos de peregrinos del mundo entero. A nosotros nos dice, literalmente: Saludo con afecto a los peregrinos de Extremadura, junto a sus obispos en "Visita ad limina" . A todos os invito a permanecer en la escuela de María, que acompaña a los creyentes a ser en el mundo profetas de una esperanza que no defrauda.
+ Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales

Veintidós muertos y cuatro desaparecidos dejó la riada en Badajoz y Valverde de Leganés

El Papa transmitió su pésame y la Bendición Apostólica y ofreció oraciones

La muerte de 22 personas -19 en Badajoz capital y tres en Valverde de Leganés- y cuatro desaparecidos, entre ellos una niña de 7 años, también en Badajoz, ha cubierto de luto a Extremadura.
Era la madrugada del jueves 6 de noviembre cuando una gran riada anegó viviendas y las llenó de lodo y, en muchos casos, de muerte. En Badajoz perdieron la vida Santos Cordero Valverde, de 75 años; Nemesia Jaramilla Rosas, de 70 años; Cándida Cuervo Escudero, de 90 años; Francisco Macarro León, de 73,; Pilar Cortés Ruiz, de 60; Carmen Cortés Fernández, de 74 ; Bernardina Guijarro Pino; Dolores Cumplido Pérez; Antonia Guisado Jaramillo, de 39 años; Pilar Corchero Cortés; Rosinda Pérez González; Diego Morales Gómez; Gabina Delgado Plaza; y el matrimonio formado por Francisco Correa Ferrera y María Conejo Boza, de 37 años, con sus hijas María José y Yolanda, de 14 y 16 años, así como Petra Boza y Félix Sández Jaramillo, de 38, En Valverde de Leganés fallecieron María Dolores Rodríguez Rastrollo, de 41 años; Alfonsa Pajares Ralo, de 76, e Isidra Asensio Jaramago, de 49. Desaparecieron en la ciudad de Badajoz -al momento de cerrar esta edición, el pasado miércoles, todavía no habían sido hallados- José Méndez Sánchez y su esposa, Antonia Guerrero Piñero, de unos 70 años, Juan José Vázquez, de 45, y la niña de siete años Ana Duarte.

Otros fallecidos

Con posterioridad a la riada ha habido otros fallecidos en Badajoz. Una anciana, María Romero Rayos, de 70 años, que había sido evacuada al Hospital Provincial por su hijo Pedro murió en este centro hospitalario. A F.P.A., de 44 años, también vecina de Badajoz, tampoco la mató directamente la riada, pero sí un infarto que sufrió tras un nuevo pánico desatado por falsas noticias de roturas de presas que motivaron que cientos de personas huyeran de sus casas. Cinco personas más tuvieron que ser asistidas de problemas cardiológicos de diverso grado.

Visita del arzobispo

El arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero Moreno, se personó en la Delegación del Gobierno, donde el delegado le informó con detalle de todo lo ocurrido. Luego, acompañado por personal de la Delegación del Gobierno, don Antonio visitó los barrios anegados. Allí conversó con los habitantes y rezó oraciones por los fallecidos.
La tragedia se había producido en poco menos de media hora. Las aguas de los arroyos Rivillas y Calamón, en cuyas orillas se levantan casas de las barrios de Cerro de Reyes, Santa Clara, Matamoros, Camino Bajo de Calamón, Antonio Domínguez, Pardaleras, La Picuriña, San Roque y Suerte de Saavedra, fueron creciendo hasta que una ola de agua y lodo de varios metros de altura los atravesó. El barro inundó las casas. Hubo vecinos que lograron abandonar precipitadamente sus viviendas; otros, en cambio, fueron arrastrados por las aguas o perecieron en el interior de las casas.
La tromba de agua arrasó decenas de casas y arrastró los vehículos aparcados.
En el pueblo de Valverde de Leganés, a unos 24 kilómetros de Badajoz, la riada por el pequeño arroyo Los Caños adquirió tal virulencia que mató a tres mujeres y arrasó la mitad de su sector industrial. Una de esas mujeres murió cuando trataba de prestar ayuda a una de las otras.

Funeral en Valverde de Leganés

Los funerales por las víctimas se celebraron en la mañana del viernes, día 7.
El arzobispo don Antonio Montero acudió a Valverde para presidir en la iglesia parroquial la misa. Todo el pueblo acudió a las exequias, por lo que muchos tuvieron que seguir los oficios en los alrededores de la iglesia.
Monseñor Montero, que estuvo acompañado de siete sacerdotes,, llevó a los presentes un mensaje de esperanza, recordando que para los cristianos la misa de funeral es un acto de bienvenida a su destino eterno, en el que se realizan las aspiraciones de belleza y justicia. El arzobispo recordó también que las tres fallecidas eran tres madres de familia y, aunque decir adiós a un hermano constituye una herida que empaña la luz del corazón, todos les debemos una muestra de gratitud porque fueron tres vidas nobles y bien cumplidas.

Funeral en Badajoz

En Badajoz se ofició el funeral por las restantes víctimas. Tuvo lugar en el pabellón polideportivo de la Granadilla, con asistencia de unas cuatro mil personas. Otras muchas tuvieron que quedar fuera.
Ante los féretros de 17 víctimas -el sepelio de otra se efectuó en la intimidad, por deseo de la familia- se ofició la misa, presidida por el arzobispo, que estuvo acompañado por los párrocos de los barrios afectados por la riada, así como por sacerdotes de la Curia diocesana y otros párrocos de la ciudad y de la diócesis.

Mensaje del Papa

Uno de los sacerdotes leyó, al inicio de la liturgia, el mensaje que en nombre del papa transmitió al arzobispo el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado del Vaticano.
Juan Pablo II ofrece oraciones por el eterno descanso de las numerosas víctimas mortales y eleva su plegaria "para que el Señor conceda consuelo y fortaleza a los afectados e inspire en todas las personas, instituciones e instancias del país sentimientos de solidariad para superar la dolorosa prueba".Asimismo, Su Santidad transmite sus sentido pésame a los familiares de los fallecidos y hace llegar a los damnificados su paterna solicitud y su cercanía espiritual, mientras imparte de corazón la confortatora Bendición Apostólica como signo de esperanza cristiana en el Señor Resucitado.
En las exequias estuvieron presentes el Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón, heredero de la Corona, y el presidente del Gobierno español, don José María Aznar, junto con el presidente de la Junta de Extremadura, don Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y el presidente del Senado de la nación, don Juan Ignacio Barrero, y otras muchas autoridades.

Hay 1.286 familias afectadas por las inundaciones, la mayoría en Badajoz capital

Las parroquias y Cáritas prestan ayuda inmediata y recogen fondos para que los damnificados puedan rehacer sus vidas

El número de familias afectadas por la catástrofe ocasionada por las inundaciones en la diócesis de Mérida-Badajoz es de 1.286, según las primeras valoraciones y datos oficiales que ha manejado Cáritas Diocesana. Más de dos tercios son de Badajoz capital, con especial incidencia en la barriada del Cerro de Reyes, con 571 familias damnificadas.Otros barrios afectados son San Roque, Pardaleras, Carretera de Sevilla (Suerte de Saavedra), Río Caya y Dehesilla de Calamón, que suman un total de 212 familias perjudicadas. El núcleo rural de Balboa, que tiene también la consideración de barrio de Badajoz capital, quedó inundado en su totalidad, con 137 familias afectadas.
En Mérida hay otras 250 familias damnificadas; en Valverde de Leganés, 98; en Almendral, 14; con dos viviendas destrozadas; en Aceuchal, 4 familias; y algunas casas dispersas en el medio rural y ubicadas en la cuenca del Guadiana.
Cáritas ha estado presente desde el primer momento a través de las parroquias, con sus movimientos y grupos, en los lugares concretos afectados por la inundación. La primera actuación fue socorrer a las familias que habían quedado desprotegidas, sin casas, ni muebles ni ropa, las cuales fueron alojadas en diversos locales e instituciones y se les llevó alimentación, ropa y asistencia sanitaria. En segundo lugar se elaboró un plan de actuación en coordinación con la Delegación del Gobierno, Junta de Extremadura, Protección Civil, Cruz Roja y asociaciones de vecinos. También se habilitó un gran almacén para recoger las ayudas y distribuirlas.

Se precisan ayudas económicas


Aunque ya no son necesarios artículos tales como ropa y alimentos Cáritas mantiene su llamamiento a todas las parroquias y a todos los miembros de la comunidad cristiana para que continúen mostrando su solidaridad y generosidad mediante aportaciones económicas, que serán precisas para que los afectados puedan rehacer sus vidas. Los donativos pueden ser ingresados en Caja Badajoz, cuenta 2010-0001-35-00148554104; Banco de Santander, cuenta 0085-0140-14-0000005643; BBV, cuenta 0182-1487-52-0000050764; Caja Extremadura, cuenta 2099-0129-16-0070004947. Además, en todas las parroquias se está realizando una colecta extraordinaria que se canalizará a través de Cáritas.

Seis parroquias pacenses sufren las peores consecuencias

Las parroquias de Jesús Obrero, San Juan de Ribera, San Roque, Santísima Trinidad, Nuestra Señora de Gracia y San Pedro de Alcántara, todas ellas en Badajoz, son las que han sufrido en mayor grado las consecuencias del desastre. Son sus feligreses los más afectados por las inundaciones. De los 19 muertos, cuatro residían en el territorio de San Juan de Ribera; dos (una madre y una hija) y la niña de 7 años desaparecida, en el de la Santísima Trinidad, y los restantes, en el de Jesús Obrero.
Don Sebastián González, párroco de San Juan de Ribera, nos informa de que los cuatro fallecidos de la parroquia son Gabina Delgado Plaza, Diego Morales Gómez, Francisco Macarro León y Rosinda Pérez González. "Participamos en el funeral celebrado en la Granadilla y por deseo de los familias, el sepelio de Rosinda se efectuó en la Parroquia, con el acompañamiento de muchos feligreses y una docena de sacerdotes, presididos por el señor vicario general, don Amadeo Rodríguez Magro".
Como en el caso de todas la parroquias, desde el primer momento de la tragedia bastantes personas se pusieron a colaborar como voluntarios y Cáritas parroquial asumió la atención primaria. "Tenemos 109 familias afectadas que moraban en las calles Alonso Cárdenas Cano, Rosario, Prudencio Conde Rivallo, José María Giles Ontiveros, avenida de Juan Sebastián Elcano y Pardaleras", sigue diciéndonos don Sebastián.
En el cerro de Reyes todo es ajetreo. La de Jesús Obrero ha sido la parroquia más afectada. La mayoría de las víctimas mortales eran de este barrio. Allí muchas familias se han quedado sin hogar. Al párroco, don Santiago Moreno, le faltan horas para ayudar a las afectados a mitigar el desastre. Con él, su coadjutor, las religiosas Siervas de San José y todos los grupos parroquiales.
En San Roque, el párroco don Luis Romero Rangel nos comenta que unas 28 familias han sufrido fuertemente el desastre. Hay casas totalmente derruidas y otras parcialmente. Todas las familias han perdido sus enseres. Desde la parroquia se les presta toda la ayuda posible.
En la Santísima Trinidad, el párroco don Francisco Martínez, S.J., nos remite a Esther, una médico colaboradora. "La mayoría de los afectados se alojan en casas de familiares. Hay incluso, personas del Cerro de Reyes que tienen aquí familia. En una casa de cuatro moradores hay ahora 12. Lo que más se necesita es dinero y que se les dé otra vivienda a los afectados.
En Nuestra Señora de Gracia, el párroco don Manuel Nisa y su vicario, don Claudio Rubio, están trabajando a destajo con Cáritas y los grupos parroquiales. Nos informan de que tienen siete familias afectadas en la calle Bonifacio Gil, otras seis en la calle Bailén y tres más en la calle El Lirio. Al lado de la iglesia está el antiguo hospital del Insalud (ahora cerrado), donde se ha instalado un centro de alojamiento provisional.
La Parroquia de San Pedro de Alcántara ha tenido a 20 familias afectadas con destrucción de sus casas. El párroco, don José Carracedo, nos dice que la Parroquia acudió de inmediato en socorro de los damnificados, repartiendo mantas, cafés y galletas, y que un equipo de personas mayores atiende un centro de información.
La Parroquia de Valverde de Leganés también se ha movilizado sumándose a la Cruz Roja, Ayuntamiento y a todo el pueblo en socorro de las víctimas de la tragedia, según nos informa el párroco, don Agustín Fernández. Allí hubo tres fallecidos y hay 60 familias damnificadas.

Noticiario diocesano

Una congregación de religiosas mejicanas se instala en Extremadura

Atiende la Residencia de Ancianos "La Inmaculada" en Coria

La congregación de Misioneras de Santa Teresa de Lisieux, netamente mejicana, ha realizado su primera fundación en Europa instalándose en la ciudad de Coria, de la diócesis de Coria-Cáceres, para regir la residencia de ancianos "La Inmaculada", en el antiguo Seminario Conciliar, que acoge actualmente a 80 ancianos de diversos puntos de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz.
Cuatro monjas mejicanas y 16 trabajadores atienden esta residencia. En el histórico inmueble se han realizado importantes obras de adaptación, tales como ajardinamiento, desagŸes, construcción de viales...
El día 31 de octubre se efectuó en la Residencia "La Inmaculada" la promulgación del decreto de erección canónica de la fundación, por la superiora general, Angelina Epigenia Villaplana Araiza, en presencia del obispo de Coria-Cáceres, don Ciriaco Benavente, religiosas de la ciudad y comarca y ancianos residentes.
El acto se inició con una celebración de la Eucaristía presidida por el prelado. Al término de la lectura del Evangelio, la superiora general dio lectura a su decreto de erección de esta nueva casa religiosa, previamente aceptado por el Obispado.
En la homilía, monseñor Benavente agradeció la incorporación a la diócesis de esta comunidad religiosa mejicana. Dijo que se alegraba de que pasados cinco siglos desde que los doce franciscanos extremeños de Belvís de Monroy llegaron a México, ahora sean hijas de aquellas entrañables tierras quienes vengan a evangelizar a Extremadura.

El Ropero Misional de los Padres Claretianos de Almendralejo recauda fondos para Humahuaca (Argentina)

El Ropero Misional de los Padres Claretianos de Almendralejo instaló un puesto en la calle Real de esta ciudad de Tierra de Barros para exponer las labores de costura que realizan sus voluntarias con el fin de recaudar fondos destinados a distintos proyectos humanitarios en la misión de Humahuaca, en Argentina.
Labores artesanales como mantelerías sábanas bordadas, colchas, juegos de toallas o adornos de ganchillo pueden ser adquiridas por cuantas personas deseen ayudar a la consecución de los fines propuestos.

Taller de labores


Toni Fernández, una de las miembros del Ropero Misional, explica que en la Iglesia de los padres claretianos hay un taller de labores al que las voluntarias acuden dos veces por semana para coser, pero también se aprecia la colaboración de cuantas quieran hacerlo desde su propia casa.
El taller es lugar de encuentro y de convivencia, donde las voluntarias comparten sus experiencias.
El Ropero Misional de Almendralejo también lleva a cabo campañas para recoger medicinas y libros y organiza otras actividades para recaudar fondos.
Todo el dinero que se recauda, según informa el padre claretiano don Juan Domínguez, se destina a financiar proyectos a medio o largo plazo en la misión de Humahuaca, establecida en la cordillera preandina, a más de 2.500 metros de altitud, y que está poblada por gente muy pobre.
Entre los proyectos propuestos están la puesta en marcha de cultivos en invernaderos, pequeñas granjas avícolas y cooperativas de confección de lanas, así como la mejora de las vías de comunicación o la canalización de agua a zonas donde escasea.
La ayuda llega a la misión a través de una organización no gubernamental (ONG) que se ha fundado en España y denominada Promoción Claretiana de Desarrollo (Proclade).
Otra labor consiste en el apadrinamiento de jóvenes que terminan sus estudios en el colegio y carecen de recursos para continuarlos a nivel superior. El coste de mantenimiento de estos chicos es de unas 65.000 pesetas. Ya hay en Almendralejo varias familias que les han apadrinado y que mantienen con ellos contacto regular por carta.

Otras noticias

Inesperado descubrimiento de la piedra donde descansó María antes de llegar a Belén para dar a luz a Jesús

Acaban de encontrarse cerca de Jerusalén los vestigios de la que fue posiblemente la iglesia bizantina de planta octogonal más grande, en la que se contenía aquello que la tradición cristiana llamaba la "Santa Silla" ("Kathisma", en griego), es decir, la roca en la que la Virgen María habría descansado antes de llegar a Belén para dar a luz a Jesús.
La noticia fue hecha pública ayer por el Departamento para lasAntigŸedades de Israel, en una rueda de prensa celebrada en el mismo lugar.
La iglesia (de 43 por 52 metros) se remonta al siglo quinto y tiene el suelo recubierto de mosaicos muy bien conservados en los que se representan diseños geométricos y la figura de una palma. En el centro, se encuentra lo que los arqueólogos han coincidido en llamar la "Santa Silla", pues corresponde perfectamente con los datos ofrecidos por la tradición cristiana.
La directora de las excavaciones arqueológicas, Rina Avner, aseguró que ha sido "desenterrada la más imponente iglesia bizantina de planta octogonal de toda Palestina". "Es una de las más grandes iglesias que se han dedicado a María, la madre de Jesús", añadió, observando a continuación que la misma planta octogonal sirvió como modelo para la mezquita de la Roca, que se encuentra en el monte del Templo, en Jerusalén.
Según los antiguos textos cristianos, la iglesia y el monasterio cercano, fueron construidos en torno a la mitad del siglo V. Antes de la construcción de la iglesia, el lugar era meta de peregrinación de los cristianos de Tierra Santa. La iglesia fue destruida en torno al siglo VIII.
Autoridades israelíes han manifestado su deseo de reconstruir la iglesia con motivo de la gran celebración del gran Jubileo del año 2000.
ZENIT

Monseñor Cisneros asegura que el Papa hablará en Cuba de derechos humanos y de libertades

El Papa Juan Pablo II "obviamente hablará (en Cuba) de derechos humanos" y libertades civiles, políticas y humanas como siempre lo ha hecho a donde él ha ido, dijo en Washington monseñor Octavio Cisneros, de origen cubano y rector del seminario de la Inmaculada Concepción, de Brooklyn, Nueva York, quien encabezará una peregrinación a Cuba durante la visita del Papa a esa isla, que se efectuará del 21 al 25 de enero próximo.
"El pueblo cubano, que está absolutamente enterado de la visita del Papa, es consciente de la gira de Su Santidad. Probablemente el pueblo se ha enterado en una difusión de persona a persona", afirmó el prelado durante un almuerzo de la Cámara de Comercio de Cuba en Estados Unidos, que tuvo lugar en la capital de Estados Unidos.
Añadió que, "aunque no tengo una bola mágica para predecir el futuro, considero que la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba sembrará una semilla para la concienciación religiosa de los valores éticos y morales del pueblo cubano".
Según informa la agencia "Efe", el obispo agregó que el mensaje papal será de verdad y esperanza, el "mismo que ha llevado a todos los países que ha visitado", y de promoción de la reconciliación entre los cubanos.
Monseñor Octavio Cisneros resaltó que el anuncio de la visita del Papa "ha revitalizado la jerarquía, al clero y la fe" e hizo notar que "ha habido un despertar religioso" en esa nación a partir de la celebración del Encuentro Nacional Eclesial Cubano de 1986, y que la juventud cubana se ha interesado en los últimos años en escuchar el mensaje de paz.
ZENIT

Mirada a nuestro tiempo

Indiferentes

Parece que la lacra más extendida de nuestro comportamiento religioso no es el ateísmo, sino la incoherente indiferencia religiosa. No es el rechazo de Dios, que invocaban los maestros de la sospecha, lo que más ha hecho mella, es algo peor y más corrosivo. La indiferencia religiosa no niega a Dios, e incluso en ocasiones acude a él, pero vive como si no existiera.
Los indiferentes ni se atreven ni quieren prescindir de Dios -es posible que "por si acaso"-, pero tampoco le dejan manifestarse en sus vidas. Dios es en sus corazones el gran censurado, pues no se le da la oportunidad de decir su Palabra ni de mostrar su misericordia; es también el gran suplantado, porque el deseo religioso que llevan dentro no desemboca en él, sino en aspiraciones adulteradas; y, por la mala costumbre de ignorarlo, se convierte en un gran manipulado, hecho a imagen y semejanza de los antojos caprichosos del hombre "satisfecho" de nuestro tiempo.
Vivir en la indiferencia religiosa es vivir en la mentira permanente, vivir una doble vida y un sentimiento dual que nos divide y, a la postre, nos destruye. Sólo le da consistencia y unidad a nuestra vida la coherencia.
La unidad entre fe y vida construye identidades personales sólidas, con futuro, y le da arraigo a los valores necesarios para la convivencia humana, la indiferencia, por el contrario, los desvirtúa.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios:

Libro del profeta Daniel 12, 1-3

En el tiempo aquel se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: Serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro.
Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida perpetua, otros para ignominia perpetua.
Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

Salmo 15, 5 y 8, 9-10, 11

R.Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa,
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Carta a los Hebreos 10, 11-14. 18

Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo puede borrar los pecados. pero Cristo ofreció por los pecados para siempre jamás, un sólo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados. Donde hay perdón no hay ofrenda por los pecados.

Evangelio según san Marcos 13, 24-32

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
- En aquellos días después de la gran tribulación, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los ejércitos celestes temblarán. Entonces verán venir al Hijo del Hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, del extremo de la tierra al extremo del cielo.
Aprended lo que os enseña la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, sabéis que la primavera está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán. El día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre.

Lecturas bíblicas para los días de la semana


17, lunes: 1Mac 1, 10-15, 41-43, 54-57, 62-64; Lc 18, 35-43. 18, martes: 2Mac 6, 18-31; Lc 19, 1-10. 19, miércoles: 2Mac 7, 1, 20-31; Lc 19, 11-28. 20 jueves: 1Mac 2, 15-29; Lc 19, 41-44. 21, viernes: 1Mac 4,36-37,52-59;1Cro 29,10-12;Lc 19,45-48. 22, sábado: 1Mac 6, 1-13; Lc 20, 27-40. 23, domingo: Dn 7, 13-14; Ap 1, 5-8; Jn 18, 33b-37.

Comentario litúrgico

El presente y el futuro

La lectura evangélica de este domingo nos introduce en una de las dimensiones más originales de la fe judeocristiana: su concepción de la Historia. Es como un paréntesis en medio de la idea extendida por toda la antigŸedad, que presenta la Historia como un círculo cerrado, que se repite sin cesar y que hace de la vida del hombre un vivir dejando simplemente pasar el tiempo.
La fe judeocristiana presenta la Historia como una serie de vectores que avanzan hacia un futuro y que deben alcanzar una meta. Al hombre se le contempla como alguien que ha de responsabilizarse de su presencia en el mundo y de tomar muy en serio la marcha de los acontecimientos.
En consecuencia, la fe cristiana no es una mera contemplación estética sino una fuerza que nos debe llevar a comprometernos en la marcha de las cosas que hacen posible que la vida del hombre en esta tierra vaya acercándose a esa situación ideal que Jesús presentó como el Reino de Dios, en la que reine la justicia, la fraternidad, la libertad, etc.
Es muy oportuno que este tema lo trate el evangelio del domingo que nos acerca al final del Año Litúrgico. Nos sitúa en esa coordenada de nuestra vida que apunta hacia su final y que con frecuencia no queremos recordar.
La parábola de la higuera nos invita a tener el arte de ser puntuales y no dejarnos sorprender por los acontecimientos decisivos que deben orientar nuestras vidas a acoger el Reino.
Vivir el presente con esta tensión nos hace contemporáneos ya del fin de la historia y nos hace comprender la tan comentada frase de Jesús: "Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla".
Antonio Luis Martínez

Santoral

118 de noviembre: San Vicente de Lerins (+450)

Las pequeñas islas Lerinas, ante la costa de Provenza, dan el sobrenombre a este monje, verdadero hombre de gusto pues el monasterio no puede encontrarse en un lugar más bello.
Compuso su obra más famosa, el "Comunitorium", para invocar la unidad de la Iglesia siguiendo la doctrina de los Padres, sucesores de los apóstoles.
Su teología acerca del progreso dogmático es expresada con una fórmula feliz: "La fe católica es lo que ha sido creído por todos, en todas partes y en todos los tiempos".
Al buen Vicente, desde su isla de ensueño, le ocupaba y preocupaba la unidad de la Iglesia, cuya vida en comunión es siempre su más difícil tarea. Por ello escribe refiriéndose a los sectarios: "Aparentan tener en todas partes las Escrituras como protectores; apenas se encuentra un punto en sus libros donde nos halle un texto bíblico. Pero se parecen a los charlatanes, que para vender sus charlatanerías prometen remedios infalibles".
Bendito Vicente, si vivieras mil quinientos años más tarde te darías cuenta de como los mormones, testigos de Jehová, gnósticos y demás sectas continúan dándote la razón: no hay peor error que castrar el sentido crítico para imponer una opinión como verdad absoluta. ¡Y ello en nombre de la Biblia! Con gente como tú la Iglesia estaría siempre libre de sectarismos.
Manuel Amezcua

Santos de la semana

17, lunes: Isabel de Hungría, Alfeo y Zaqueo, Aciscio, Hilda.
18, martes: Dedicación de las basílicas de Pedro y Pablo. Odón.
19, miércoles: Máximo, Barlaán, Azas.
20, jueves: Basilio, Crispín de écija, Dasio, Octavio, M. Fortunata.
21, viernes: Presentación de la Stma. Virgen. Mauro, Gelasio I.
22, sábado: Cecilia, Ananías, Benigno.
23, domingo: Clemente I, Columbano, Felicitas, Lucrecia.

Contraportada

La tragedia de Badajoz

Homilía de Monseñor Montero, Arzobispo de Mérida-Badajoz, en la exequias por las víctimas de las inundaciones (Pabellón de La Granadilla, Badajoz, 7-11-1997)

Hermanos todos en el Señor:
La incapacidad de los templos de Badajoz, para dar cabida a una asistencia tan numerosa como la que componéis los familiares, amigos y vecinos de las dieciocho víctimas de la inundación catastrófica que asoló ayer las barriadas de Cerro de Reyes, de Calamón y de San Roque, nos ha inclinado al Sr. Alcalde y a mí, a escoger como marco de esta misa de exequias al Estadio municipal que nos da cobijo. El misterio eucarístico de Cristo muerto y resucitado -que no otra cosa es la misa- convierte en templo del Señor a este grandioso recinto deportivo. Ya lo ha sido en otras ocasiones y hoy recoge el dolor, la oración y la esperanza de nuestro pueblo, bajo la presidencia amorosa de Cristo crucificado y de nuestra Patrona, la Virgen de la Soledad, tan querida por el pueblo de Badajoz y más en concreto por sus gentes de estratos más humildes.
Aquí nos hemos congregado para llorar y rezar juntos, para recordar y honrar a estos seres queridísimos, que hasta antesdeayer nos acompañaron con su presencia amorosa, como padres, abuelos, esposos, hermanos e hijos. Algunos de ellos ancianos venerables, los más mujeres y hombres adultos, sin que faltaran dos jóvenes de catorce y dieciseis años. Todos ellos de familias muy modestas y trabajadoras en una zona suburbana humilde y pobre. Recordamos con ellos a las tres madres de familia que han perecido, en una catástrofe paralela, en el cercano pueblo de Valverde de Leganés, donde acabo de celebrar otro funeral, marcado por el dolor inmenso y por la plegaria ferviente de toda la población.
Nos sucede esta enorme desgracia en una fecha de noviembre, el mes considerado por la tradición cristiana como de difuntos, que se abre con la fiesta de todos los Santos, seguida, el día dos, por la conmemoración de todos los difuntos.

Las dos caras de la moneda humana

Difuntos y santos. Son las dos caras de la moneda humana, los dos emblemas del sentido de la vida y del misterio de la muerte. Difuntos son los que dejaron de ejercer una función; nada menos que la de vivir en este mundo, ennoblecido todos ellos por su origen divino, del que dimanan su dignidad personal, su libertad irrenunciable, su vocación para el bien y la solidaridad, sus derechos inalienables. Personas, en nuestro caso, elevadas por el bautismo a la dignidad de hijos de Dios, hermanos de y en Jesucristo, templos del Espíritu Santo y miembros de la Santa Iglesia.
Pero todos ellos y ellas, sometidos, como vosotros y como yo, al destino inexorable de una muerte anunciada, aunque no siempre acontezca con la sorpresa trágica de la de estos hermanos nuestros. La muerte, según el libro del Génesis y la Carta de San Pablo, es el salario del pecado. Son las dos dimensiones obscuras y trágicas de la condición humana: el misterio del mal y el designio de la muerte. La respuesta no es, no debe ser, refugiarse en el vacío con el absurdo, en la desesperación, en el agnosticismo triste, en el aturdimiento por los placeres y las diversiones mientras nos dure la vida. Veamos, a la luz de la fe, la otra cara de la moneda. Hemos sido depositados en la vida por las manos amorosas del Señor. Su providencia nos acompaña siempre con signos de ternura, unas veces, y también con momentos de obscuridad y de prueba. Y al final, nos acoge en su seno, el misterioso hogar del que habla Unamuno en su propio epitafio.
Nosotros, como dice el Apóstol, no tenemos capacidad por nosotros mismos ni para resolver nuestro enigma, ni para responder dignamente a nuestra vocación humana y cristiana; la capacidad y la suficiencia para ello nos vienen de Dios. Nos llega, especialmente, a través de su enviado Jesucristo, vencedor del pecado y de la muerte. Con la suya destruyó nuestra muerte y con su resurrección restauró la vida. él no es un Dios de muertos, sino de vivos. Nuestro destino es vivir. Y la muerte, entonces, es un trance obligado, que nos fuerza a experimentar una despedida dolorosa, como la que ahora vivimos, pero que abre la puerta a una Bienvenida gloriosa: la que ya han recibido, la bienvenida a la casa del Padre de estos hermanos nuestros, a la Patria común, a la que todos estamos llamados por Dios, mediante el cumplimiento de su voluntad, la acogida de su perdón, la confianza en su misericordia.
La muerte de otros hermanos nos invita lo primero a orar, y lo hacemos hoy con nuestra verdad más íntima, implorando para ellos el perdón de sus pecados y la salvación eterna. La muerte nos invita a agradecer: el don de la vida, la providencia que nos protege, los buenos ejemplos y la ayuda fraterna que recibimos de los demás. La muerte nos llama a reflexionar sobre la grandeza y la miseria de nuestra condición, sobre la necesidad de acogernos a Dios, y sobre nuestras responsabilidades en este mundo.

Responsables del presente y del futuro

Cuando nos sucede, hermanos, una tragedia como esta, experimentamos una fuerte sacudida en nuestros pensamientos y en nuestros sentimientos. Algunos, como los discípulos de Jesús ante el ciego de nacimiento, se preguntan: ¿Quién pecó, él o sus padres? Cristo descalificó esta pregunta, respondiendo que todo cae dentro del plan salvador de Dios. En catástrofes naturales como las registradas en Badajoz, Valverde y otras poblaciones de Extremadura, no sería lo más acertado quejarse de Dios, ni culpabilizar, sin más, a nadie. Tampoco es inteligente ni cristiano, aceptar ciegamente el destino, como si los seres humanos fuéramos un puro objeto de la historia.
Se han salvado muchas vidas humanas con el estudio de los terremotos, con la previsión del tiempo atmosférico, con los progresos del urbanismo moderno, mediante el estudio científico del terreno edificable, de la ubicación de los inmuebles y la resistencia de las construcciones. ¡Anímense a proseguir, tanto grandes profesionales como los responsables de la sociedad, en estos nobles empeños!
Ninguno de los presentes tenemos por qué sentirnos culpables del pasado, pero todos sí que somos responsables del presente y del porvenir. Ya lo han sido ayer y hoy los equipos de salvamento y recuperación de las víctimas, tanto el personal de los servicios públicos como el caudal de voluntarios de la Cruz Roja, de las Asociaciones de vecinos y de Cáritas diocesana. Todos con una entrega admirable, rayana, en algunos casos, en el heroísmo. Ya lo están siendo las autoridades autonómicas y estatales, concertando compromisos inmediatos y a plazo, en favor de los damnificados. Ya lo están siendo igualmente las instituciones provinciales de Ahorro y las Cuentas abiertas a todos, como lo serán también las colectas en todas las parroquias de la diócesis para que cunda este ejemplo. Esa es la Extremadura que queremos.
Pero no puede quedar, excelentísimas autoridades, queridos hermanos, en el remedio urgente e inmediato. Bienvenido todo ello, pero Badajoz, con tantas otras poblaciones extremeñas y españolas, tiene en su periferia una corona de espinas, ese Cuarto mundo que denuncia proféticamente Juan Pablo II en sus encíclicas sociales. No es demagogia decir que estas catástrofes se ceban, con especial furia, en las barriadas más pobres e irredentas. ¡Que se sigan, que se cumplan, que se lleven a buen puerto todos los planes de recuperación, de saneamiento, programados por los municipios para estas barriadas! Que nadie escurra el bulto, ni en la sociedad ni en la Iglesia, a la erradicación de aquellas situaciones que puedan ser, por cualquier motivo, presa fácil para las desgracias y las catástrofes.
Hoy, hermanos, es un día de comunión y de fraternidad, de España con Extremadura, de Extremadura con Badajoz, del Centro con los barrios, de todos con todos. Todo es cuestión de seguir. Las víctimas inocentes que hoy honramos y por las que rezamos, han empezado ya a ayudarnos desde arriba.
+ Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz


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