Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://www.christusrex.org./www1/camino/camino.html

Número 411. 28 de octubre de 2001

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 

 


Portada

Vivir siendo conscientes de nuestra muerte humaniza nuestra vida

Este jueves se celebra el Día de Todos los Santos y el viernes el de los Fieles Difuntos

La Iglesia celebra esta semana el Día de los Santos y el Día de los Difuntos, dos fiestas que, además, cuentan con una gran tradición popular.

El Día de los difuntos nació en los monasterios, en la abadía benedictina de Cluny, en el siglo XI con el fin de dedicar un día a la oración por los que ya habían muerto.

El sacerdote y profesor de Liturgia, don Antonio Luis Martínez destaca que la Iglesia no da culto a los muertos, lo que hace es recordarlos y rezar por ellos, invitando a reflexionar sobre la realidad de la muerte.

Por su parte, el sacerdote y profesor de Escatología, don José Moreno Losada afirma que el Día de los difuntos propicia que la persona humana se pregunte sobre su finitud, el sentido de su vida y la dirección que ésta lleva. "Excluir estas preguntas -señala- significa en el fondo frustrar al hombre, que es un ser mortal.


Editorial

Votantes un día, ciudadanos siempre

La campaña, celebración y comentarios de las elecciones en Galicia han movido en las últimas semanas las aguas de la opinión pública, en torno a los grandes temas de la democracia: programas, electores, partidos políticos. Cuando no se acumulan demasiado, son buenos unos comicios de vez en cuando, que nos inciten a pensar en los grandes asuntos de nuestra sociedad, que comprometen a toda la ciudadanía, y no sólo a los políticos profesionales y a los partidos que los aupan.

Son los votantes, en definitiva, los primeros y últimos responsables de la cosa pública, es decir, del bien común. Limitarse únicamente a seguir el chismorreo de las tertulias, o los culebrones de episodios de corrupción, o inhibirse en el desinterés y el menosprecio por los gobernantes o sus opositores, no es precisamente lo más digno o lo más útil que podemos hacer por nuestro pueblo, léase Extremadura, España o Europa.

Si estamos subiendo, a ojos vistas y a Dios gracias, en niveles de desarrollo económico y de bienestar social, es obligado y urgente mejorar la calidad de nuestros comportamientos cívicos, que es lo que en fin de cuentas eleva de nivel cultural y moral la vida comunitaria. ¿Disminuye la delincuencia? ¿Se observan mejor las leyes? ¿Mejora el cuidado de todos por los bienes comunales, como la limpieza urbana, el respeto de la naturaleza, el trato amable de todos a todos? Ejercemos de ciudadanos de contínuo, día y noche, y somos nosotros mismos, cumpliendo las leyes de tráfico, pagando los impuestos, evitando el ruido, los que haremos habitable y confortable la casa común.

Añádase a esto que, sin leer periódicos, ponerse al tanto de la marcha del mundo, responder encuestas, acudir a foros públicos, afiliarse a partidos y sindicatos, enrolarse en voluntariados, no se es ciudadano o ciudadana del siglo XXI. También con estas cosas tiene que ver la vida cristiana.

 


Carta del Arzobispo

Los grupos de fe

El nombre suena un poco a nuevo, pero la realidad que expresa no lo es. Para hablar de un pequeño número de personas cuyo lazo de unión, cuya experiencia compartida, sean la adoración de Dios, el seguimiento de Cristo y la pertenencia activa a la Iglesia, hay que remitirse a la vida pública de Jesús y, más en concreto, a los discípulos que El mismo se escogió; y a los que surgieron al imán de su persona, y de su palabra, en la sinagoga, por las plazas y caminos o desde la barca del Tiberiades.

El grupo referencial, como ahora se dice, fue el de los doce, elegidos directa y personalmente por Jesús y constituídos como apóstoles para hacerles pescadores de hombres, heraldos del Evangelio, fundamento y columnas de la Iglesia. Unos pocos de especial confianza y militancia, a los que enseñó a orar, les explicó los misterios del Reino, les dio a beber de su cáliz, les envió el don del Espíritu. Con los que se reunía en pequeños retiros espirituales. Y con tres de ellos, Pedro, Santiago y Juan, compartió altas experiencias espirituales en el Tabor y en Getsemaní.

Algo parecido se repite en el pequeño grupo de las santas mujeres, que le siguieron a media distancia durante la vida pública, le acompañaron llorando en la subida al Calvario, estuvieron junto a su madre al pie de la cruz, y formaron, con ella y con los apóstoles, la pequeña comunidad orante que preparó la efusión de Pentecostés. ¿Cómo no llamar a ese núcleo protocristiano un grupo de fe? Igual que lo serían muy pronto los conversos en Jaffa y en Cesarea, reunidos por Pedro en la casa del centurión Cornelio. O más tarde, en Corinto, los que se reunían con Pablo en casa del matrimonio de Aquila y Priscila.

Siempre hubo grupos de fe

¿A qué demostrar lo evidente? La fe de Israel, como pequeño pueblo y, más aún, "pequeño resto", las Eucaristías primitivas en domicilios cristianos anteriores a los templos, y las escasas celebraciones de las Catacumbas (no tanto, como se dice, lugar de refugio) dan fe de unas comunidades, más o menos numerosas, que pululaban en Roma y en otras urbes o pagos del Imperio, al calor de la doble mesa, del Pan y de la Palabra. ¿Qué otra cosa quieren ser hoy las más puras "Comunidades de base", en Centro y Sudamérica, las reuniones de Equipo de los Cursillos de Cristiandad, de los Equipos de Nuestra Señora, o de otros movimientos y asociaciones de Iglesia?

Todo esto encuentra su fuente y su legitimación en la famosa promesa del Señor: Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. (Mt 18, 20) Reunidos en su nombre. Esto es, movidos por el mismo Espíritu, convocados por la misma Iglesia. O bien, puestos de acuerdo para orar,en comunión, como se dice en el versículo de San Mateo anterior al citado. El modelo inspirador más bello es el de los discípulos de Emaús, escuchando, con el corazón en llamas, la lección de Jesús sobre las escrituras y absortos luego en la fracción del pan.

Reuniones de fraternidad, de oración y de fe. Es lo que, con otra expresión muy de hoy, pero que requiere también aclaración, decimos para compartir la fe. No repartida en trozos, ya se entiende, sino, como el Pan de vida, toda en cada uno, compartiendo juntos el credo de la Iglesia. Algo de signo diferente y de mayor calado, que una entrañable cena de matrimonios, una celebración familiar de cumpleaños, o, en otro orden de cosas, una terapia de grupo. Ni reunión de sociedad, ni simple encuentro de afines: colegas de profesión, militantes de partido, peña futbolística o taurina. Todo eso es muy sano, emotivamente humano, pero en otro orden de valores, que no se oponen a las experiencias de fe, e incluso en algunos casos las preceden o acompañan, pero son substancialmente diferentes.

Somos grupos de personas

Todo arranca, por último, en términos teológicos, de la dimensión comunitaria del ser y de la vida cristiana. El bautismo nos injerta en la Iglesia, Pueblo de Dios, al par que nos infunde la fe, cuyo depósito de misterios revelados nos transmitirá la catequesis. Iglesia son la familia creyente, la Parroquia y la Escuela cristiana. Realidades comunitarias todas ellas, en distintos grados y niveles. Llevaba razón el obispo alemán que acuñó en un sínodo la expresión :Nadie cree solo". Todos somos pantallas terminales de la misma fe de la Iglesia.

Acecha aquí, sin embargo, como siempre en los grandes valores, un cierto peligro, en el que no pocos caen o caemos. A saber: la despersonalización de la fe. En el orden civil y en el religioso, la persona es anterior a la comunidad y ésta es para aquella, no al revés. Compartimos la fe que tenemos; si no, nada hay que repartir de unos con otros. El sujeto de la fe no es la colectividad abstracta sino cada creyente, en su corazón, en sus labios, en sus obras, con sus hermanos creyentes. Cuando se la comparte con ellos, la fe crece en cada uno; y si se transmite a terceros, con ánimo misionero (como dije aquí la semana última) se multiplica en todos, como la luz de un mismo sol.

500 grupos para la Asamblea

La Iglesia local de Mérida-Badajoz despliega en estas semanas un vasto proyecto comunitario de lo que va a ser y está siendo ya Asamblea eclesial de 2002, un proceso diocesano que se asienta en una red de grupos parroquiales, formados por personas de toda condición, coincidentes en un afán de renovación cristiana y de apertura evangelizadora en el nuevo siglo, reactivando los logros del Sínodo Pacense de 1992 (celebramos su X Aniversario) e incorporando nuevos compromisos de Iglesia sobre dos ejes: el ámbito de la vida de fe (contemplación) y el de la recuperación de muchos creyentes alejados de la práctica religiosa y del comportamiento cristiano (misión).

Pieza clave, digo, para todo el proceso son los mencionados grupos parroquiales, que pueden proceder también de otros sectores de Iglesia. A estas alturas del curso ­terminamos en mayo­ están entrando en acción unos quinientos, con la participación aproximada de siete mil personas. Se reunirán generalmente para orar en común, debatir temas fundamentales, esenciales y actuales de la fe y de la vida creyente. El formato de cada reunión contempla momentos orantes de comienzo y de final; en medio, sobre una hora y media, diálogo y reflexión sobre el tema del programa, mirando al mundo que nos rodea, atentos a la Palabra bíblica y a la voz de la Iglesia, animados de afán de conversión y de mejora. No cabe describir aquí el temario. Sepamos que ocupa tres nutridos cuadernos, uno como guía de los trabajos y los otros dos con los contenidos de doctrina y de acción pastoral.

Grupos de fe, cuyas aportaciones pasarán a otras instancias más amplias (arciprestazgos, zonas, diócesis), para desembocar, D. m., en unas líneas operativas, sobre las que se pronunciará al final la representación corporativa de toda la Iglesia local, presidida por el Obispo, como aportación comunitaria al gobierno pastoral de la diócesis. Grupos de fe para la Iglesia, y ésta para el Reino de Dios y su implantación en nuestro mundo.

+Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz

 


Centrales

La celebración del Día de los Difuntos nació en los monasterios en el siglo XI

Hablamos con los sacerdotes y profesores don José Moreno Losada y don Antonio Luis Martínez

La Iglesia celebra este jueves el "Día de todos los Santos" y el viernes el de "Todos los Difuntos", dos días seguidos, pero diferenciados en los que, por un lado, se celebra a los santos y, por otro, se reza por los difuntos.

El Día de los difuntos nació en los monasterios, en la abadía benedictina de Cluny, en el siglo XI con el fin de dedicar un día a la oración por los que ya habían muerto. Se le debe a san Odilón, una abad muy preclaro de esa abadía, que tiene la idea de que después de haber celebrado la fiesta de Todos los Santos, es normal que también se celebrara la conmemoración de los Todos los Difuntos.

Según don Antonio Luis Martínez, profesor de Liturgia en el Seminario Metropolitano, desde los tiempos más primitivos se cuidó de forma esmerada el cadáver de las personas, el cuerpo del difunto fue considerado algo sagrado porque creen en una cierta supervivencia. Ahí encontramos el origen del culto a los muertos, un culto que a veces se basa en el miedo al difunto y por tanto hay que contentarlo con ciertos ritos y ofrecimientos o también con un agradecimiento, que en ocasiones lleva a asimilar las virtudes del muerto, llegando en determinados casos al canavalismo, comer el cadáver para fortalecerse con la fuerza que había tenido el muerto.

En el cristianismo no se da culto a los muertos

Partiendo de esta explicación, don Antonio Luis Martínez recuerda que el Cristianismo no da culto a los muertos, "lo que hace la Iglesia es una conmemoración de los fieles difuntos, lo que significa un recuerdo, pero sobre todo una oportunidad para rezar de forma especial y meditar, teniendo presente la muerte. Ésta hoy se quiere escamotear porque rompe los esquemas de una sociedad centrada en lo inmediato, instalada en el consumo, que huye de los valores trascendentes como si determinadas realidades nunca fueran a llegar".

Por su parte, don José Moreno Losada, profesor de Escatología en el Seminario Metropolitano, afirma que "la celebración de los santos y los difuntos arraiga en una cuestión que es esencial para las personas: la pregunta por el sentido de la vida y de la muerte. ¿Tiene sentido esta vida? ¿hay justicia o no hay justicia? Eso lleva al tema de la retribución, hay justicia si cada uno recibe aquello que merece". Losada recuerda el libro de Job que, siendo bueno, su vida está llena de penalidades. "Ahí entra en una crisis el pueblo de Israel que se resuelve en un momento en el que viven una experiencia martirial; hay personas que por fidelidad a Dios llegan incluso a la muerte y esa experiencia es la que les hace dar el salto: Dios no queda sin vida a la víctima inocente, la recupera. Todo ello nos ayuda a entender a las víctimas de nuestro mundo porque las víctimas están en el corazón de Dios".

La muerte y el sentido de la vida

En esta misma línea, Moreno Losada afirma que el Día de los difuntos propicia que la persona humana se pregunte sobre su finitud, el sentido de su vida y la dirección que ésta lleva. "Excluir estas preguntas -señala don José Moreno- significa en el fondo frustrar al hombre, que es un ser mortal. Vivir teniendo presente que un día esta vida se acabará es una forma de humanizar la propia vida".

A nadie se le esconde que en nuestros tiempos se tiende a ocultar la muerte como si no formara parte de la vida. Tenerla presente es precisamente uno de los fines del Día de los Difuntos "lo malo -afirma Moreno Losada- es que desviemos el sentido del Día de los Difuntos, que lo comercialicemos y acudamos a los cementerios a ver flores".

 

Dar gracias por nuestra finitud

La Liturgia de la Iglesia es muy rica en lo que se refiere a los difuntos. Don Antonio Luis Martínez declara que "La Iglesia no sabe hacer otra cosa el Día de los Difuntos que dar gracias a Dios precisamente por nuestra finitud, por el hecho de que nuestra vida no termina con lo que hemos hecho sino que hay algo más. Por eso hay cuatro prefacios de difuntos cuyos títulos son importantes. El primero es la Esperanza de la resurrección en Cristo; el segundo, Cristo ha muerto para nuestra vida; el tercero, Cristo salvación y vida y el cuarto La vida eterna y la gloria celeste".

El Concilio Vaticano II superó muchas visiones en el culto y la liturgia de los difuntos. Antes la visión era más individualista, hoy el lugar central de la comunión y de la solidaridad es la celebración de la Eucaristía.

Don Antonio Luis Martínez resalta que la liturgia de difuntos se llama exequial, que significa acompañar a alguien que va de camino, "es más el último sacramento que se da es el viático, que es el alimento para el hombre que se despide de este mundo pero que va caminando hacia el otro. La idea de esperanza está continuamente presente en la actitud de la Iglesia respecto a los difuntos, respecto incluso al cadáver, al cual se le unge con agua bendita recordando su bautismo y se le señala como algo digno de veneración con el incienso".

 

Las propuestas del Sínodo son la contribución directa
de los obispos al Papa

El Sínodo de los obispos llegaba a su semana final en la mañana del lunes pasado, cuando, en presencia de Juan Pablo II, se leyó el borrador de la lista unificada de las propuestas que la asamblea quiere presentar al pontífice.

Las &laqno;proposiciones», como se llaman técnicamente, constituyen el objetivo final del Sínodo. Sobre ellas se basará el Papa para la redacción del documento final, la exhortación apostólica postsinodal, que al igual que esta cumbre eclesial estará dedicada a la figura del obispo a inicios de milenio.

Las propuestas leídas ese día constituyen la convergencia de las proposiciones redactadas por los doce grupos lingüísticos de trabajo en los que se reunieron en los días anteriores los 280 participantes en la asamblea. La unificación de la lista de propuestas ha sido realizada por el cardenal Edward Michael Egan, arzobispo de Nueva York y relator general, por el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y relator general adjunto, por monseñor Marcello Semeraro, obispo italiano de Oria.

En la tarde del lunes, así como el martes y el miércoles los obispos se reunieron de nuevo para hacer las enmiendas al borrador de la lista de propuestas. Una vez recogidas estas el viernes 26 se presentaron a la asamblea.

En la mañana del sábado, 27 de octubre, con una solemne eucaristía, Juan Pablo II proclamó la clausura de la asamblea sinodal.

ZENIT

 

Fallecieron los obispos Javier Osés y José Mª Conget

El obispo emérito de Huesca, don Javier Osés Flamarique, falleció en la madrugada del d;í 22 de octubre, en la Clínica Universitaria de Navarra. La misa funeral y entierro tuvo lugar el día 23 en la catedral de Huesca. La eucaristía fue presidida por el arzobispo de Zaragoza, don Elías Yanes.

Monseñor Javier Osés nació el 23 de agosto de 1926 en la localidad navarra de Tafalla. Licenciado en Teología y Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1950.

En 1953 fue nombrado ecónomo de Zudaire (Navarra). Desde 1954 y hasta 1957 fue profesor de Derecho Canónico y Moral en el seminario diocesano de Pamplona. Desde 1958 y hasta que fue nombrado obispo, en 1969, fue Notario del Tribunal Eclesiástico de Pamplona.

El 8 de diciembre de 1969 el Papa Pablo VI le nombraba obispo auxiliar de Huesca y en 1977 fue nombrado obispo de esta misma diócesis. Desde 1983 y hasta 1985 fue Administrador Apostólico de Jaca.

En la CEE fue miembro de las Comisiones Episcopales de Pastoral, de Apostolado Seglar y Pastoral Social. Ha sido Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral de 1984 a 1990, y de Pastoral Social, desde 1999 hasta la fecha.

Entre otros galardones destacan el título de Hijo Adoptivo de la ciudad de Huesca y la Medalla a los Valores Humanos, que concede el Gobierno de Aragón, título que le fue impuesto el pasado 23 de abril.

Obispo de Jaca

El obispo de Jaca, don José María Conget, falleció el día 18 en Pamplona. La misa de funeral y el entierro tuvieron lugar en la catedral de Jaca. Fue enterrado, como era su deseo, en la capilla de San Miguel. Presidió la eucaristía el arzobispo de Zaragoza, don Elías Yanes. 

Don José María Conget nació el 11 de noviembre de 1926 en Tauste (Zaragoza). Realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Pamplona. Fue ordenado sacerdote el 22 de julio de 1951. El pasado mes de mayo celebró con gran satisfacción sus bodas de oro sacerdotales con todos sus diocesanos. En 1967 obtuvo la licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia Comillas.

En 1990 Juan Pablo II le nombró Obispo de Jaca. La consagración episcopal tuvo lugar en la catedral de Jaca el 21 de abril.

Hasta su fallecimiento era obispo Consiliario General de la Acción Católica, cargo que desempeñaba desde 1991, y obispo miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (CEAS), desde 1990. Fue presidente del Comité Rector de 'Manos Unidas" de 1991 a 1998.

 

Monseñor Setién habló a título personal

Con ocasión de las manifestaciones de Monseñor José María Setién, Obispo emérito de San Sebastián, en dos conferencias pronunciadas en Palma de Mallorca y Vich, la Conferencia Episcopal Española ha salido al paso para precisar que Setién ha expuesto sus opiniones a título exclusivamente personal y que la Conferencia Episcopal Española no ha tenido noticia previa de dichas conferencias, ni en estos momentos conoce su texto completo. Su única fuente de información han sido los medios de comunicación social.

En una nota de prensa, la Conferencia Episcopal afirma este organismo se ha manifestado en muchas ocasiones sobre el terrorismo. El último pronunciamiento procede de la Comisión Permanente, que en su reunión de los días 18 y 19 de septiembre pasado, condenó los atentados de Nueva York y Washington en una nota que fue leída en todas las iglesias de España.

 


Noticiario diocesano

Más de dos mil personas participaron, el pasado fin de semana, en los retiros arciprestales

Prosigue la preparación de la Asamblea Diocesana

El pasado fin de semana la mayoría de los Arciprestazgos de nuestra diócesis celebraron un Retiro arciprestal, como pórtico de inicio de la Asamblea diocesana en todas las parroquias.

En total han sido más de 2.000 personas las que han participado en estos Retiros, lo que supone un tercio de todas las personas que van a participar en la Asamblea Diocesana en todas las diócesis. Por arciprestazgos, el número de participantes fue de los aproximadamente 60 de Alburquerque hasta los más de 300 de Mérida, aunque en casi todos se superaron los 100 asistentes.

También hubo gran variedad en el día y a la hora, pues mientras algunos Arciprestazgos se reunían el viernes tarde, como el de Fregenal de la Sierra, otros lo hacían el sábado por la mañana, Olivenza o Jerez de los Caballeros, o por la tarde, como el de Fuente de Cantos. También hubo Arciprestazgos que se dividieron, para facilitar la asistencia, como el de Almendralejo que celebró un encuentro en Villafranca de los Barros y otro en el propio Almendralejo con más de 200 personas en total, o el de Villanueva de la Serena que lo hizo por parroquias.

A pesar de la diversidad, sin embargo, todos tuvieron un esquema similar, ya que este venía sugerido en el Cuaderno del Animador de la Asamblea, con una oración, la meditación en torno al tema "Queremos contemplar el Rostro de Jesús", una explicación de lo que es la Asamblea y una exposición del Santísimo, que en algunos casos se cambió por una celebración de la Eucaristía.

Próximos encuentros

A partir de estos retiros, se da el pistoletazo de salida para las reuniones en grupos de Asamblea por las parroquias, fase que culminará a finales de enero del 2002 con la Asamblea parroquial. Antes, a finales de noviembre o principios de diciembre, se tendrá otro encuentro-convivencia como paso previo entre los dos bloques de contenidos, contemplación y misión, y en el que se reflexionará en torno a la vocación cristiana.

 

La Juventud Estudiante Católica de Extremadura celebra su X Asamblea

El pasado fin de semana, se celebró la X Asamblea Regional de la Juventud Estudiante Católica de Extremadura en las Alberguerías, cerca de Trujillo. En ella participaron militantes de diferentes lugares de Extremadura: Badajoz, Cáceres, Miajadas, Montijo y de las diferentes etapas del movimiento (Secundaria, Universidad y Graduados) para planificar el curso, acompañados por el Consiliario Nacional del movimiento Jordi Mas Pastor.

A partir de un trabajo previo realizado en los grupos, se realizó un análisis de la situación del movimiento y de los militantes en las distintas dimensiones: militancia, espiritualidad y organización. En este análisis se concluyó con el deseo de que la universidad y el instituto sean para los militantes un lugar de vida y de compromiso. Se reconocía, sin embargo, que cuesta manifestarse como cristianos con los compañeros de clase y compartir la experiencia de Jesús con ellos.

Décimo aniversario

Después de este análisis, se debatió sobre los objetivos y medios para este curso. Además se planificaron los encuentros que se van ha celebrar durante el curso. Se da la circunstancia que este año se celebra los 10 años desde que comenzó el Movimiento en la diócesis de Mérida-Badajoz. Por este motivo tendrá lugar una celebración especial el 15 de diciembre.

Por último, el Consiliario Nacional del movimiento estuvo presentando el esquema de la Asamblea General que tendrá lugar en el mes de julio con el lema "Estudiantes Cristianos, Iglesia en la Escuela" y que se desarrollará en Zaragoza.

Esta Asamblea concluyó el domingo con la celebración de la Eucaristía.

 

Los colegios "Puertapalma" y "El Tomillar", veinticinco años dedicados a la enseñanza

Los Colegios religiosos "Puertapalma" y "El Tomillar" celebraron juntos el pasado viernes, día 19, el XXV aniversario de su fundación en Badajoz.

El acto central fue la celebración de una Eucaristía, en la Catedral de Badajoz, presidida por don Antonio Montero, arzobispo de Mérida-Badajoz, y concelebrada por don Gregorio Ruiz, Vicario delegado de la Prelatura del Opus Dei -a quien se le tiene encomendada la atención espiritual de los colegios-, y los distintos sacerdotes que durante estos 25 años han pasado por los Colegios. A esta Eucaristía también asistieron, como es normal, los alumnos de los dos colegios, más de 1000, sus padres y también antiguos alumnos.

Cursillistas de toda la diócesis celebran una ultreya en Zafra

El lema del nuevo curso es "Duc in Altum: Remad Mar Adentro"

El Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC) de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz celebró el día 21, en el Pabellón Banesto de Zafra, su XXIII Ultreya Diocesana con la que se abría el curso 2001-2002.

En este encuentro han participado más de 350 cursillistas, procedentes de distintos puntos de la Diócesis, y que fueron recibidos por la Coordinadora de la Ultreya, doña Rosa Murillo, quien dio la bienvenida a los cursillistas al comienzo de la mañana.

Tras la Acogida, fue don Joaquín Macarro, párroco de la de San Miguel de Zafra, el que dirigió una meditación a los asistentes en torno al compromiso de los laicos en la evangelización del mundo de hoy. En el intervalo se unió a esta Ultreya don Antonio Montero, arzobispo de Mérida-Badajoz, y don Francisco Maya, vicario de evangelización, quienes compartieron el resto de la jornada con los cursillistas.

"Navegar mar adentro"

A continuación, don Manuel Durán Rebollo, codirector de la Escuela de Cursillos de Llerena, expuso la ponencia "Duc in Altum: Remad Mar Adentro", tema que se va a desmenuzar en su estudio y aplicación durante todo el curso en las Ultreyas Comarcales de las cuatro Escuelas de la diócesis. En su exposición Durán Rebollo invitó a los presentes a "navegar mar adentro, hacia las profundidades de la sociedad actual, para fermentar de evangelio los ambientes en los que nos movemos".

Tras el descanso, varios cursillistas dieron su testimonio de compromiso cristiano en los campos de la marginación, los enfermos, la parroquia o la juventud. Después fue el consiliario diocesano de MCC, don Feliciano Leal, el que se dirigió a los cursillistas para animarlos a seguir adelante con su compromiso como cristianos y como cursillistas.

La Ultreya finalizó con la celebración de la Eucaristía presidida por el Arzobispo Montero quien aprovechó su homilía para invitar a los presentes a seguir en la linea del "Kerygma" como primer anuncio de la fe.

 

Se creará en la Parroquia de Nuestra Señora de Gracia de Badajoz una "escuela virtual de padres" para aportar y recoger experiencias

La Escuela de Padres de la parroquia de Nuestra Señora de Gracia de Badajoz creará una "Escuela virtual de padres". Así se anunció en la inauguración del nuevo curso escolar.

Según el director, don Francisco Bobadilla "se creará una página web en la que aparecerán las experiencias que pudieran conseguirse, tanto en esta escuela como en otras escuelas del mundo". Así mismo, los padres han decidido crear dentro de la Escuela un grupo para iniciarse en nuevas tecnologías de la información con el fin de poder ayudar a sus hijo, principalmente en las tareas escolares.

Los padres que participan en la Escuela de Padres de la parroquia "Nuestra Señora de Gracia", pertenecen a las barriadas de Antonio Domínguez y Ciudad Jardín.

Programación anual

A la inauguración del curso, que tenía lugar el pasado día 17, asistían algo más de una veintena de padres y madres a los que les fue presentada la programación anual con los temas y ponentes de cada una de las charlas. Los participantes acordaron que las sesiones de la Escuela se lleven a cabo los terceros miércoles de cada mes a partir de las 20 horas.

Este será el quinto año de andadura de la Escuela.

La inauguración estuvo presidida por el director de la Escuela, don Francisco Bobadilla y el coordinador de la misma, don Claudio Guerrero, vicario parroquial y en ella tomó parte la agente de dinamización socio-cultural de la Junta, doña Elena García, que animó a los padres a formar el mencionado grupo para profundizar en el conocimiento de las nuevas tecnologías de la información.

 


Al paso de Dios

Santos en pareja

El Papa Juan Pablo II pone de relieve domingo a domingo todas las formas posibles de alcanzar los altares, con lo que parece querer recordarnos que todos estamos llamados a ser santos, como ratificó el Concilio Vaticano II. En esta ocasión ha propuesto como modelo a un matrimonio: los dos juntos son declarados beatos y las virtudes que se les reconocen, aparte de las que cada uno cultivó personalmente, son las que cultivaron en una vida matrimonial y familiar ejemplar.

Con esta beatificación, nos recuerda el Papa una vez más que la santidad, aunque siempre es algo extraordinario porque procede del misterio de Dios, que es quien santifica, se vive sin embargo en el sencillo transcurrir de lo cotidiano.

Los hijos ­aún viven tres­ de Luigi y María, así se llama esta pareja feliz en la tierra y en el cielo, han ratificado con sus declaraciones la naturalidad de lo extraordinario: todo en la pareja y en la familia era muy normal, pero en el día a día de la convivencia se notaba el fluir de la gracia, pues esa pareja cristiana lo hacía todo según los planes previstos por Dios para el matrimonio y la familia.

Dos bautizados se unen para un proyecto de amor y ponen lo recibido como don personal al servicio de una tarea común, el sacramento del matrimonio. El resultado es el de dos vidas santas, que a partir de ese momento lo comparten todo antes y después de la muerte. Ha querido la providencia que hasta hagan un milagro común, para que se ponga de relieve que la santidad comunitaria empieza cultivándose en la familia, pequeña iglesia doméstica.

Amadeo Rodríguez Magro
(amadeo.vgeneral@planalfa.es)

 


Liturgia del domingo

Celebramos el XXX Domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios

Libro del Eclesiástico 35, 12, 14, 16-18

El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial; no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja; sus penas consiguen su favor, y su grito alcanza las nubes; los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan; no ceja hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia.

Salmo 33, 2-3, 17-18, 19 y 23

R. Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de las angustias.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a Él.

Segunda carta de san Pablo a Timoteo 1, 6-8, 16-18

Querido hermano:

Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará aquel día; no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león.

El señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Evangelio según san Lucas 18, 9-14

En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:

"Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo".

El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador". Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido."

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

29, lunes: Rom 8, 12-17; Lc 13, 10-17.
30, martes: Rom 8, 18-25; Lc 13, 18-21.
31, miércoles: Rom 8, 26-30; Lc 3, 22-30.
1, jueves: Ap 7, 2-4. 9-14; 1Jn 3, 1-3; Mt 5, 1-12a.
2, viernes: Lam 3, 17-26; Rom 6, 3-9; Jn 14, 1-6.
3, sábado: Rom 11, 1-2a. 11-12. 25-29; Lc 14, 7-11.
4, domingo: Sb 11, 2-12. 2; 2Ts 1, 11-2, 2; Lc 19, 1-10.

 

Comentario litúrgico

Éste bajó a su casa justificado

Este domingo, San Lucas vuelve a ofrecernos una página que no se encuentra en los otros evangelistas y de tal calibre que se precisaría mucho valor para predicarla en forma coloquial en cualquiera de nuestras misas dominicales.

Lo estridente de la situación que nos presenta la parábola es que tanto el fariseo como el publicano están diciendo la verdad en sus respectivas oraciones.

Si el fariseo se presenta como un dechado de virtudes y confiesa que no roba, ni comete adulterio y, que por otro lado, ayuna y da limosna, está diciendo exactamente lo que hace. Por ello da gracias a Dios porque no es igual a los demás que no habían llegado a tal grado de obediencia a la Ley.

Si el publicano no se atreve a levantar la cabeza, se golpea el pecho y se confiesa pecador está haciendo lo propio pues era un pecador público.

¿Donde está el fallo de fariseo y el acierto del publicano? Veamos.

Ciertamente, los dos dicen verdad con sus labios pero sus posturas ante Dios no son igualmente verdaderas.

El fariseo parece un mero cronista de sus buenas obras, quizá habría que preguntarle para qué había entrado en el templo pues parece que Dios no tiene nada que ver en su tan virtuosa vida. Le cuenta a Dios todas las buenas obras que ha hecho pero parece decirle que lo ha hecho sin necesidad de la ayuda divina. Su acción de gracias es meramente protocolaria.

Por el contrario, el publicano no hace una mera narración de sus debilidades y pecados sino que se sabe ante Quien puede sanarle, elevarle y proponerle una nueva forma de vivir.

Cada uno vea si su postura religiosa reconoce que Dios es quien salva.

Antonio Luis Martínez

 

Santoral

1 de noviembre,Todos los Santos: Sólo Dios es santo

Si reunimos la santidad entera
de los que se han regalado por amor
despreciando el peligro y el dolor,
sin límite alguno y sin frontera...

Si en un único día celebramos
a esa reunión, justamente gloriosa,
declaremos con humildad gozosa
que es la gloria de Dios la que adoramos.

Pues de la luz de Dios glorificado
todo no es más que un pálido reflejo,
y la gloria del hombre, es un bien dado

por la mano del Dios que lo ha sembrado,
otorgando a la libertad el buen consejo
que concierta el amor más arreglado.

Dios bendito, pues tuya es la victoria,
concédenos, de aquellos que han amado
no perder nunca la santa memoria,
ya que eres tu el don que han aceptado
con libertad feliz que acaba en gloria.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

29, lunes: Feliciano, Narciso, Honorio, Ana, Miguel Rua.
30, martes: Marciano, Serapión, Marcelo, Domingo Collins.
31,miércoles: Epímaco, Begu, Wolfgango, Alfonso Rodríguez.
1, jueves: Todos los Santos.César, Benigno, Rómulo, Maturino.
2, viernes: Fieles Difuntos.Victorino, Marciano, Ambrosio, Venefrida.
3, sábado: Martín de Porres, Germán, Libertino, Silvia, Engracia.
4, domingo: Carlos Borromeo, Nicandro, Modesta, Félix de Valois.

 

Contraportada

Los gitanos vuelven a Fregenal para rezar y cantar a los pies de la Virgen de los Remedios

Este fin de semana se celebra la XXXII edición de la peculiar romería

En 1969 la Conferencia Episcopal Española le encarga al sacerdote don Alberto García Ruiz la misión de promover un movimiento apostólico y de promoción social y cultural dirigido al mundo gitano siguiendo la Iglesia Española la pauta promovida el año anterior por Su Santidad Pablo VI, cuando celebró una concentración de gitanos en Pomezia. En septiembre de 1970 se celebra una Peregrinación Internacional de gitanos al santuario de la Virgen de Fátima. Allí acudieron gitanos de todo el mundo, entre ellos muchos extremeños. Este año la Romería alcanza su XXXII edición. En el programa aparece, una liturgia de la palabra y un festival musical en el que se representa la vida de Emilia Fernández, una gitana cuyo proceso de beatificación está en marcha. Por la noche, las tradicionales hogueras y "juergas". El domingo, a las 11 misa presidida por el Arzobispo, a las 13 horas ofrenda y cantos a la Virgen y por la tarde, a las cinco, Salve de despedida.

En la emotiva peregrinación a Fátima del año 70 se propone, por parte de los sacerdotes asistentes, realizar una romería gitana a algún santuario mariano de Extremadura. El santuario pensado fue el de la Virgen de los Remedios de Fregenal de la Sierra, debido a que, entre otras razones, desde tiempos inmemoriales, los gitanos han sentido una gran devoción a la Virgen de los Remedios. Esta devoción se debía en buena medida a que desde hace muchos años existía en Fregenal una floreciente feria de ganado a finales del mes de septiembre, a la que acudían gitanos de casi toda España que tenían como medio de vida el "trato de ganado" y rarísimo era el gitano que no se desplazaba los seis kilómetros que separan Fregenal del Santuario para orar ante la Virgen. La peregrinación la hacían casi todos a pie, un gran porcentaje descalzo.

Primera romería

Un mes después de la peregrinación a Fátima se celebró la primera Romería Gitana al Santuario extremeño de la Virgen de los Remedios, para la que se invitó a gitanos de toda España, e incluso de fuera de nuestro país, gracias a los contactos que se mantenían a través del Movimiento Apostólico Internacional.

Desde entonces se celebra la Romería todos los años en el último domingo del mes de octubre, facilitando así la asistencia a muchos gitanos que se marchaban a trabajar durante los veranos a las costas españolas y en dicho mes volvían de sus trabajos para las ferias de san Miguel, en Zafra y la Feria Chica de Mérida.

¿Por qué?

Con la Romería Gitana se pretendía principalmente celebrar un acto religioso y fortalecer la devoción de los asistentes, pero además se quería también facilitar la convivencia de todos los gitanos y el conocimiento entre los mismos, debido a que, al entrar en declive el negocio del trato de ganado, era más difícil la convivencia. Junto a ello, la Romería se constituyó en un acto de propaganda hacia los no gitanos, que comenzaron a participar en la Romería junto a los gitanos.

 

Quince años trabajando con población gitana

Las religiosas del Buen Pastor trabajan desde hace quince años en la formación de la población gitana en el Casco Antiguo de Badajoz. Según la directora de los talleres formativos, Isabel de la Riva, "vimos la necesidad que tenían de formación y de cultura y, junto con cáritas parroquial montamos lo que cariñosamente llamamos la Escuela, a la que asisten unas treinta mujeres, en su mayoría gitanas". Como la mayor parte de las alumnas tienen hijos y no pueden ir a las clases, se montó una guardería donde cuidar a los niños.

La hermana Isabel, asegura que la Escuela tiene cuatro niveles, "desde la que aprende a leer y a escribir y lo más elemental de cuentas hasta el nivel en el que se encuentran las que se están sacando el graduado escolar, donde actualmente hay trece mujeres". El horario es de 16,30 a 18,30 . A partir de esa hora comienza un taller de artesanía textil al que asisten veinte mujeres que aprenden corte y confección y se les enseña a manejar todo tipo de máquinas industriales. "Ellas aprenden a cortar -afirma Isabel- hacen patrones y se pone a su disposición telas elegidas por ellas para confeccionar ropa para la familia". Isabel está satisfecha por el avance cultural progresivo entre los gitanos y destaca la importancia que juega la mujer en la familia gitana:"Es la que tiene que cargar con la formación y educación de sus hijos. Por eso vemos muy importante que la mujer gitana se forme, porque al formarse ella entra la formación y la cultura en toda la familia".

Joaquina Santos es una joven de 30 años y de etnia gitana que se ha sacado el graduado en la Escuela. Piensa que está cambiando la mentalidad de los gitanos, hay más preocupación porque permanezcan en el colegio el tiempo que haga falta para que se formen.

 


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