Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@jet.es

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 502. 26 de octubre de 2003

Director: José María Gil

Redactor Jefe: Juan José Montes

 


Portada

Celebrada el domingo con motivo de la Semana Diocesana de la Familia

La Virgen de Guadalupe congregó a miles de personas en la peregrinación de familias

Una peregrinación de familias a Guadalupe puso el cierre, el pasado domingo, a la Semana Diocesana de la Familia. Más de 3.000 personas tomaban parte en esa peregrinación, que se convirtió en el acto más numeroso de los llevados a cabo con motivo del Año Jubilar Guadalupense.

El Arzobispo, don Antonio Montero aprovechó la peregrinación para presentar al nuevo equipo de Pastoral Familiar, que se ha potenciado con la integración de nuevas personas, tanto sacerdotes como matrimonios.

La víspera se habían llevado a cabo los anunciados talleres en cuatro puntos diferentes de la diócesis en torno a la comunicación en la familia, la transmisión de la fe en el ámbito familiar y el compromiso solidario de la familia, en los que, como nota destacada, tomaron parte no sólo matrimonios, también lo hicieron nutridos grupos de jóvenes.


Editorial

La revolución de los pequeños

Si miramos el calendario de la historia, nos daremos cuenta de que revoluciones, lo que todos entendemos por revoluciones, las ha habido de todas las clases y para todos los gustos. Son célebres la inglesa, ¡cómo no la francesa!, se catalogan también por sus inspiradores y sus ideólogos de liberales, se habla de las burguesas, en el siglo XX padecimos las marxistas... Todas tenían un fundamento y persiguieron, en mayor o menor medida, subvertir el orden, poner debajo a los que estaban arriba o cambiar la inercia de la historia en un sentido o en otro. Así se ha escrito lo que todos estudiamos.

Pero cambiar el sentido de la historia no es sólo cosa de poderosos empeñados en medir sus fuerzas enfrentando a las masas. Hay "revoluciones" que no aparecen en los libros escritos porque no tienen vencidos ni vencedores, que al fin y al cabo son los que las escriben. Estos días estamos viendo otra forma de hacer "revoluciones", sin derramar una gota de sangre.

El domingo presenciamos en la Plaza de San Pedro a miles de personas, ricos y pobres, de piel clara y oscura, del norte y del sur, unidos en torno a una frágil monja, pequeñita, con la cara labrada de arrugas y la mirada iluminada de quien sabe que la miseria humana no tiene la última palabra.

La Madre Teresa de Calcuta y las 4.000 Misioneras de la Caridad, que continúan su obra, le dan la vuelta cada día a la historia de muchos y, de paso, a la historia con mayúsculas. Junto a ellas, encontramos otros nombres propios con fecha y lugar de nacimiento. La próxima semana pasarán por nuestra diócesis las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús. Ella es doctora de la Iglesia pese a morir con 24 años y patrona de las misiones aunque vivió en un convento de clausura. Teresa desde la acción bañada de contemplación y Teresita desde la contemplación a secas, son ejemplo de que hay una forma de revolucionar al mundo que pasa por Dios y por el hombre en toda su dignidad.


Carta del Arzobispo

Luces y sombras de la familia

Homilía de don Antonio Montero en la peregrinación de familias a Guadalupe

Hermanos y Hermanas, nuestra peregrinación de familias cristianas de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz se inscribe, en este domingo otoñal del 19 de octubre, en el calendario jubilar del Año Santo guadalupense 2003­2004, conmemorativo del LXXV aniversario de la coronación canónica de la imagen de Santa María de Guadalupe, patrona de Extremadura, el día 12 de octubre de 1928.

Hace justo una semana que los muros de la Basílica, las galerías claustrales del monasterio y la Plaza mayor de la Puebla, se vieron inundadas por una fervorosa muchedumbre de files en la Eucaristía solemne y en la fervorosa procesión, con la presencia augusta de Su Majestad la Reina doña Sofía, que aclamaron a la Señora y Madre, en la fecha puntual de su aniversario, momento culmen también de todo el año Jubilar.

Nuestra peregrinación de hoy, la más numerosa, que yo sepa, entre las registradas en el mismo, es también culminación de la semana sobre la familia, celebrada en la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, en cumplimiento de uno de los objetivos primordiales, establecidos en la Asamblea Diocesana de Junio de 2002 y reafirmados en el Plan Pastoral 2003-2006, que se centran con toda firmeza en la pastoral familiar.

Familia cristiana, ¿qué dices de ti misma? Sé que se ha dicho mucho y bueno, en esta semana, en los grupos de reflexión de las parroquias y en los "talleres" de los arciprestazgos. Al cerrar esta tarde esa semana, a los pies de Santa María de Guadalupe, recogemos en breves enunciados las lineas maestras de las reflexiones y los compromisos, que esperamos serán muy pronto asimilados y vividos en nuestras comunidades parroquiales y, en última instancia, en nuestras familias. ¡Señora derrama tu bendición sobre tantos pensamientos, tantos sentimientos, tantos compromisos de vida, que brotan de nuestros corazones en estos momentos de nuestra Iglesia y de nuestra sociedad! Que nuestra familia, la de cada uno y cada una, sea un manantial de fe, un oasis de acogida, una palabra humilde y generosa para cuantos buscan el Reino de tu Hijo aunque sea muy a tientas todavía.

Dejadme hermanos recordaros que la familia es ante todo un don de Dios en el orden de la naturaleza y en el de la gracia. Creados directamente por El y a imagen y semejanza suya, hemos de entender así que, si Dios es amor, también nosotros lo somos, aunque evidentemente a otra escala, pero semejantes a El especialmente en eso. Él mismo nos ha revelado por medio de Jesucristo que Dios, hacia dentro de sí mismo, si así podemos hablar, es sobre todo amor fecundo porque el Padre engendra al Hijo y el Amor entre ambos es el Espíritu Santo. Digamos, también a nuestra manera, que Dios vive en Familia, en el seno insondable de la Trinidad Santísima.

Del Dios uno y Trino se deriva como dice la Carta a los Efesios (3, 15) que de Él procede toda paternidad en los cielos y en la tierra, al igual que toda maternidad y lo mismo, por lógica interna, toda filiación y toda fraternidad. Toda familia.

Dos en uno

No es bueno que el hombre esté solo y, por verdad de perogrullo, tampoco es bueno que lo esté la mujer. Serán dos en una misma carne, en lo que se resume, por tradición bíblica y enseñanza de la Iglesia, dos vidas en una vida, dos proyectos en un mismo proyecto ¿para qué? Evidentemente para remediar radicalmente la soledad o, dicho en positivo, para afianzar sólidamente una comunidad de amor, entre dos seres que, como hechura e imagen de Dios, ellos mismos son amor.

Amor, como el de Dios Padre, fecundo y creador de familia. A esta luz, ¡qué bien se entiende el carácter del matrimonio como transmisor de vida! Creced, multiplicaos y llenad la tierra; somos semejantes a Dios en que somos amor, nos unimos en amor y transmitimos, como Él, el don de la vida. Por eso en los tratados clásicos del matrimonio, se ha sostenido siempre que el don supremo de la unión esponsal del varón y la mujer, es darle, devolverle, a Dios adoradores por toda la eternidad.

A la luz de todo esto, pierden sentido todas las distinciones excesivas entre el significado unitivo de amor, y el complemento recíproco, al interior de la pareja, y su proyección al exterior con los hijos, don del Dios creador, al que también nos asemejamos como procreadores. Brota de aquí también la sagrada dignidad de la persona humana desde el embrión hasta el último latido del corazón. Se entiende así igualmente que, al hacerse hombre el hijo de Dios, a pesar de la concepción y el parto virginal de María, naciera, creciera y madurara Él, en el seno de una familia, referente supremo de todas las nuestras.

Y que, en los sacramentos de la nueva alianza, el matrimonio, reflejo y signo del amor de Cristo a la Iglesia, (y al revés), camino real, por lo tanto, para acceder a la santidad. Estoy seguro de que en un futuro ya cercano, la iglesia beatificará junto los dos, a muchas parejas que han emulado con sus virtudes heróicas, a los modelos bíblicos de Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, Zacarías e Isabel, José y María. En la bimilenaria historia de la Iglesia abundan los casos por millares y millares entre los que quiero recoger, con ternura y simpatía a San Isidro labrador y Santa María de la Cabeza.

Un matrimonio, dos santos

Y, puestos a sacar partido de la familia, como el icono más cercano del amor supremo de Dios, dentro y fuera del misterio de la Trinidad, y del amor de Cristo en su entrega total a la Iglesia, encuentro dos calificativos de ese amor: gratuito y misericordioso. Dios nos ama, sin merecimientos previos, y sin pedir nada a cambio (porque las obras buenas no son un pago, son una respuesta noble) y Dios se apiada de nosotros, pecadores o desgraciados, pura y simplemente porque es bueno. La gratuidad y el perdón, generosos y perseverantes son los dos valores que aseguran la estabilidad, la continuidad y la santidad del matrimonio, y que hacen de la familia una comunidad de referencia para todas las colectividades humanas: este colegio, esta empresa, este cuartel y -¿quién pudiera decirlo?- esta prisión, son "como una familia".

Después de lo dicho, no es preciso relegar a la moral ni al derecho las quiebras dolorosas que hoy como ayer ­peor, hoy más que ayer- hieren o matan la dignidad de la vida, la santidad del sacramento, la unidad del vínculo conyugal, tales como las parodias numerosas del matrimonio; o el profundo sufrimiento humano que generan siempre las separaciones, maternidades solteras, los divorcios, los segundos o terceros enlaces civiles o autogestionarios, por no hablar de manipulaciones genéticas, fecundaciones "in vitro", madres de alquiler, bancos de semen, embriones congelados. Sin excluir las violaciones siniestras, las violencias de género o los asesinatos de pareja.

¿Por qué traigo esto aquí, hermanos y hermanas a las plantas purísimas de Santa María de Guadalupe? Pues, muy sencillo: porque Cristo comía con publicanos y pecadores, porque nosotros tampoco estamos limpios de pecado para tirar contra nadie la primera piedra, y porque, según lo dicho, las parejas y las personas creyentes y practicantes son signo y reflejo del amor gratuito y del perdón misericordioso de Dios. Por lo que estas familias han de ejercer de samaritanas, ante las desgracias, el sufrimiento y los pecados de los hombres, por los que que Cristo dio su sangre redentora; y ante los que hemos de hacer llegar, aunque sólo sea con nuestro comportamiento evangélico y nuestra acción evangelizadora, la luz de Cristo resucitado.

Familias reflejo de Dios amor, santuario de la vida, Iglesia doméstica, célula y fermento de la sociedad humana, ese es nuestro don, esa nuestra misión.

Somos pequeños y pobres en la presencia del Señor Jesús y de su Madre santísima, Santa María de Guadalupe. Si, a más de eso, somos humildes, confiados, generosos y atrevidos, estamos, pienso, en sazón, para, con el poder de Dios Padre, la luz de Cristo resucitado y la protección de la Madre, sostener nuestra fidelidad y nuestro testimonio. ¡Ven con nosotros al caminar!.

Guadalupe, 19 de octubre de 2003

+ Antonio Montero Moreno
Arzobispo de Mérida-Badajoz


Centrales

El cierre, la peregrinación de familias a Guadalupe, el acto más numeroso del Año Jubilar Guadalupense

Actividades parroquiales, y diocesanas conformaron la Semana Diocesana de la Familia

A las 13.00 horas se celebraba una Eucaristía en el Monasterio presidida por el Arzobispo, don Antonio Montero Moreno; posteriormente, a las 16.30, se llevaba a cabo un acto mariano.

Actos parroquiales y diocesanos

La Semana se iniciaba el domingo anterior y se ha venido desarrollando en las parroquias de la diócesis, en las que tendrá continuidad a lo largo del curso.

En lo que se refiere a los actos diocesanos, el sábado, entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde, se realizaban una serie de talleres en cuatro sedes diferentes: el Seminario Metropolitano, en Badajoz; el colegio de San José, en Villafranca de los Barros; el complejo parroquial de Docenario y la Casa de la Iglesia de Jerez de los Caballeros. En cada zona se impartían tres talleres; el primero con el título "Las relaciones familiares y la comunicación en la familia", en el segundo se hablaba de "La familia cristiana, iglesia doméstica, transmisora y educadora de la fe", mientras que en el tercero el tema de debate es "El compromiso solidario de la familia".

Jóvenes y familia

Como aspecto importante cabe destacar que en los talleres no han participado sólo padres, también lo han hecho jóvenes en un porcentaje importante, en torno al 40%, que en algunos casos, como en los talleres celebrados en el Seminario Metropolitano, organizaron grupos de reflexión propios que luego intercambiaron criterios con los padres.

El taller que mayor interés despertó entre los participantes fue el referido a la comunicación en la familia, lo cual pone de manifiesto que muchos de los problemas suscitados en la familia parten de la falta de existencia de diálogo entre padres e hijos, sin el cual es imposible avanzar en aspectos tales como la transmisión de la fe.

Entre los aspectos que se han visto, además de la comunicación en el seno familiar, destacan también otros pasos como la necesidad de que las familias tengan las herramientas necesarias para poder transmitir su fe en las actuales circunstancias, estar en contacto con Dios y, desde ahí, proyectarse fuera, conectar con los problemas de nuestro mundo, en solidaridad con lo que acontece alrededor.

Peregrinación familiar

En los próximos días se hará una síntesis de las propuestas aportadas en los distintos talleres, que se presentarán al Consejo Pastoral Diocesano para su reflexión y puesta en práctica.

El cierre a las actividades organizadas con motivo de la semana se ponía el domingo con una Peregrinación Familiar celebrada en Guadalupe, cuya participación desbordó las previsiones. Este acto se convirtió en el más numeroso de los celebrados hasta ahora en el Año Jubilar Guadalupense.

En la peregrinación, a pesar de la lluvia, se hicieron presentes familias de unos 70 pueblos de la diócesis. Los peregrinos llegaron en cerca de 50 autobuses y multitud de vehículos particulares.

Nuevo Secretariado Diocesano de Familia

Aprovechando las celebraciones en el Monasterio de la Patrona de Extremadura, don Antonio Montero presentó al nuevo equipo de Pastoral Familiar, que se ha potenciado con la integración de nuevas personas, tanto sacerdotes como matrimonios. El nuevo equipo está formado por los sacerdotes: don David Martínez, don Manuel Álvarez, don Francisco Sayago y don Pedro Fernández. Los cuatro trabajarán junto a tres matrimonios compuestos por don Felipe Pérez González y doña María Leitón Gómez; don José Ignacio Ruiz de la Concha y doña Clara Alonso Escobar y don Ángel Ortiz Barrera e Inmaculada González Ortiz, a los que se sumará la psicóloga doña Ana Gallardo Murillo.

Este Secretariado tendrá como misión coordinar y animar la Pastoral Familiar en los distintos ámbitos, desde la orientación familiar , hasta la promoción del compromiso social y eclesial de la familia, pasando por el acompañamiento y cuidado pastoral de novios, la preparación inmediata al sacramento del matrimonio o la pastoral familiar en situaciones difíciles.

Además, dentro de los ámbitos de acción de este Secretariado se encuentran los movimientos específicos de familia o matrimonios. Estos movimientos están integrados por matrimonios que tratan de vivir la fe desde su circunstancia concreta como matrimonios. En la diócesis de Mérida-Badajoz trabajan en la actualidad tres movimientos de este tipo, Encuentros Matrimoniales, Equipos de Nuestra Señora y Hogares de Don Bosco, de inspiración salesiana.

En estos grupos, los matrimonios profundizan en su vida a la luz del Evangelio, comparten experiencias de vida y de fe, oran en común y ejercitan su compromiso con la sociedad y con la Iglesia, y todo ello mediante una metodología propia.

 

La Plaza de San Pedro se llenó de colorido indio y de pobres atendidos por las Misioneras de la Caridad

Juan Pablo II proclama beata a la Madre Teresa de Calcuta en una ceremonia multitudinaria

El pasado domingo era beatificada, en Roma, la Madre Teresa de Calcuta. Pocas veces la Plaza de San Pedro se ha quedado pequeña ante una beatificación, pero en esta ocasión lo hizo, pues más de 300.000 peregrinos se concentraron en el Vaticano para participar en este acontecimiento.

Entre ellos más de un centenar de cardenales y numerosos obispos -presentes en Roma con ocasión de la celebración del XXV aniversario del Pontificado de Juan Pablo II- y, destacando entre los presentes con su característico sari blanco orlado en azul, medio millar de Misioneras de la Caridad junto a los que realmente eran importantes en la vida de la beata Teresa de Calcuta: los pobres, de los que más de 3.500 ocuparon las primeras filas ante el altar. Y también, ocupando un lugar señalado, Monika Besra, la mujer india curada inexplicablemente de un tumor abdominal bajo la intercesión de Madre Teresa.

Cercana a Juan Pablo II

Y en medio de aquella multitud un papa, Juan Pablo II, que, a pesar de las visibles muestras de cansancio, se mostraba emocionado y feliz ante la beatificación de "quien siempre he sentido cerca de mi", como él mismo reconocía durante la ceremonia.

"Le rogamos que eleve al catálogo de los Beatos a la Sierva de Dios, Teresa de Calcuta", pidió al Santo Padre el arzobispo de Calcuta, monseñor Lucas Sirkar, dando paso a la lectura de los datos biográficos de la religiosa de origen albanés.

Juan Pablo II pronunció entonces la fórmula de Beatificación: "concedemos que la venerable sierva de Dios Teresa de Calcuta de ahora en adelante sea llamada beata", y los fieles rompieron el silencio con un gran aplauso, momento en que se descubrió en la soleada Plaza de San Pedro el tapiz con una imagen de la Madre Teresa sonriendo.

En la homilía de la beatificación, que fue leída por el arzobispo argentino Leonardo Sandri, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano, y el arzobispo de Bombay, cardenal Iván Dias, el Papa definía a Madre Teresa como "una de las personalidades más relevantes de nuestra época".

Ni conflictos ni guerras lograron detener a la Beata Teresa de Calcuta, quien decidió recorrer "el camino que Cristo mismo recorrió hasta la Cruz", "un itinerario que va contra toda lógica humana. ¡Ser el siervo de todos!", constató el Papa.

"Imagen del Buen Samaritano", la Madre Teresa "se acercaba a cualquier lugar para servir a Cristo en los más pobres entre los pobres". "Estoy personalmente agradecido a esta valerosa mujer, a quien siempre he sentido cerca de mí", reconoció el Papa.

El Papa recordó el secreto de esta entrega: fue "el grito de Jesús en la cruz, 'Tengo sed' (Jn 19, 28), expresando la profundidad del deseo de Dios por el hombre", lo que penetró el alma de la Madre Teresa. Desde entonces, "saciar la sed de amor y de almas de Jesús" se convirtió en el objetivo de su existencia.

En la base de su servicio a los pobres estaba la convicción de que "al tocar los cuerpos rotos de los pobres ella estaba tocando el cuerpo de Cristo", subrayó. "El mensaje de Madre Teresa, es más que nunca una invitación dirigida a todos. Toda su existencia nos recuerda que ser cristianos significa ser testigos de la caridad. Esta es la consigna de la nueva beata. Haciendo eco a sus palabras, exhorto a cada uno a seguir con generosidad y valentía los pasos de esta auténtica discípula de Cristo. Madre Teresa camina a vuestro lado por la vía de la caridad", concluyó el Papa.

La 'familia' de Teresa

La familia espiritual surgida de la Madre Teresa se compone en estos momentos de cinco ramas. Ante todo, están las Misioneras de la Caridad, las más numerosas y conocidas. Fundadas en 1948 por la Madre, hoy son unas 4.500 religiosas. Unidos a éstas están los Hermanos Misioneros de la Caridad, que rondan los 400.

Existen, además, dos ramas contemplativas, una masculina y otra femenina, con unos 30 y cien miembros respectivamente. Por último, están los sacerdotes Misioneros de la Caridad, que fueron fundados por la Madre Teresa y el padre Joseph Langford el 26 de junio de 1984, que hoy son unos 25, y que desempeñan su ministerio en las calles y en las afueras de las grandes ciudades.

Junto a los miembros de las cinco ramas de la congregación, hay miles de voluntarios, de toda raza, religión, clase social, que comparten su trabajo y espíritu.

Ante una representación de ellos, el lunes presentaba el Papa a Madre Teresa como "una de las más grandes misioneras del siglo XX". "Misionera con el lenguaje más universal -aclaró dirigiéndose a los Misioneras y Misioneros de la Caridad- el de la caridad sin límites ni exclusiones, sin preferencias, con la excepción de los más abandonados". "No hay duda de que la nueva beata ha sido una de las más grandes misioneras del siglo XX . De esta mujer sencilla, proveniente de una de las zonas más pobres de Europa, el Señor hizo un instrumento elegido para anunciar el Evangelio a todo el mundo, no con la predicación, sino con gestos cotidianos de amor a los más pobres"..

Yo conocí a la Madre Teresa

Entre los participantes en la beatificación también estuvieron presentes personas de nuestra diócesis. Uno de ellos es el párroco de Valdelacalzada, don José Manuel Puente Mateos, que conoció personalmente a Madre Teresa. Pasó parte del verano del 96, un año antes de la muerte de la nueva beata, trabajando en Calcuta. "Allí, declara don José Manuel, tuve la oportunidad de decirle la misa a la comunidad religiosa en la que vivía la Madre Teresa. Durante un mes, a las 5 de la mañana, nos reuníamos en la capilla para celebrar la Eucaristía. Después, la fundadora de las Misioneras de la Caridad me acompañaba a desayunar, aunque no desayunaba conmigo, sí se quedaba comentando cosas. Tenía una especial predilección por los sacerdotes. Recuerdo su piel arrugada y su pequeña estatura, pese a la cual tenía un fuerte carácter".

Según don José Manuel Puente Madre Teresa es muy conocida por su actividad con los pobres, pero se desconoce mucho su faceta contemplativa. "Dedicaba muchas horas al día a la oración, de la que sacaba fuerzas para el trabajo, aunque cuando yo la conocí ya estaba enferma y era una ancianita de 86 años".

 

Juan Pablo II creó 30 nuevas cardenales en el noveno consistorio de su pontificado

El Arzobispo, don Antonio Montero, estuvo presente en la ceremonia

A la ceremonia asistía el Arzobispo don Antonio Montero ya que dos de los nuevos cardenales son españoles: Monseñor Julián Herranz y el arzobispo de Sevilla Monseñor Carlos Amigo. Éste mantiene una gran amistad con el Arzobispo de Mérida-Badajoz, pues don Antonio fue obispo auxiliar de Sevilla entre 1969 y 1980, y ya como obispo de Badajoz, esta diócesis estuvo integrada en la Provincia Eclesiástica de Sevilla hasta 1994 en que se constituyó la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz.

Don Antonio participaba también en la Eucaristía conmemorativa del inicio de Pontificado de Juan Pablo II.

El color rojo púrpura del capelo, símbolo de la dignidad cardenalicia, proclamó en la fórmula el Papa, "quiere simbolizar que estáis dispuestos a comportaros con fortaleza hasta el derramamiento de la sangre por la expansión de la fe cristiana, por la paz y la tranquilidad del pueblo de Dios, y por la libertad y difusión de la Santa Iglesia Romana".

A diferencia de consistorios pasados, el Papa entregó uno tras otro en mano el capelo a los cardenales --en vez de colocárselo directamente en la cabeza-- y les entregó la Bula de creación cardenalicia y de asignación del título o diaconía de una iglesia de Roma, pues los cardenales son, según los orígenes de esta institución, el clero de Roma.

Lágrimas del Papa

Los purpurados, a continuación, al regresar a sus puestos, intercambiaron un abrazo con el resto de los cardenales en un ambiente muy alejado de todo solemne protocolo. Juan Pablo II, al verlos sonrientes y distendidos, se emocionó y en alguna ocasión tuvo que utilizar el pañuelo para secarse las lágrimas.

En la plaza de San Pedro del Vaticano brillaba el sol y la plaza estaba abierta por las estupendas flores venidas de Holanda que la han adornado desde el jueves anterior, aniversario de este pontificado.

Antes de subir ante el Papa, en el atrio de la Basílica vaticana, los 30 nuevos purpurados pronunciaron el solemne juramento de obediencia y fidelidad a la Iglesia y al sucesor del apóstol Pedro, Juan Pablo II, y a sus legítimos sucesores.

El Santo Padre, que se reservó la lectura de las fórmulas solemnes del rito, delegó la lectura de la homilía que había preparado para la ocasión al arzobispo argentino Leonardo Sandri, sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, comúnmente conocido como "el número tres del Vaticano".

En su mensaje, el Santo Padre insistió en la responsabilidad que asume el cardenal, que debe demostrar un amor a Cristo y a la Iglesia "hasta el sacrificio de la vida".

El Papa concluyó su homilía afirmando: "Sólo si os hacéis siervos de todos cumpliréis con vuestra misión y ayudaréis al sucesor de Pedro a ser, a su vez, a ser el "siervo de los siervos de Dios"".

Durante la oración universal se rezó por la Iglesia, por Juan Pablo II para sea confortado "por la consolación y la fortaleza del Espíritu Santo", por los nuevos cardenales, para que vivan "un servicio más intenso al Evangelio", y por los gobernantes para que sean promotores de paz, por los cristianos perseguidos, y por la comunión eclesial.

A disposición de peregrinos

En la tarde del martes, los cardenales estuvieron a disposición de los peregrinos presentes en Roma para recibir su felicitación en espontáneos encuentros personales.

El miércoles tenía lugar la concelebración eucarística del Papa con los nuevos cardenales en la que les entregaba el anillo cardenalicio.

De los 30 nuevos cardenales, 18 son europeos, tres latinoamericanos, dos norteamericanos, tres africanos, tres asiáticos y uno de Oceanía. Veintiséis tienen menos de 80 años, por lo que pueden participar en un futuro cónclave.

194 cardenales, de los que 135 son electores

Con el consistorio del martes, el colegio cardenalicio se compone de 194 cardenales, de los cuales 135 son electores, pues no han cumplido los ochenta años.

Todos los cardenales electores han sido creados en alguno de los nueve consistorios convocados por este Papa en sus 25 años de pontificado, con la excepción de cinco, que recibieron el capelo cardenalicio de Pablo VI. Entre los cardenales de más de ochenta años, trece han sido creados por Pablo VI, uno por Juan XXIII y el resto por Juan Pablo II.

Si sólo se tienen en cuenta los cardenales electores, 66 proceden de Europa, 14 de Estados Unidos y Canadá, 24 de América Latina, 13 de África, 13 de Asia, y 5 de Oceanía.

En total, los cardenales proceden de 68 países, aunque los purpurados de menos de 80 años de edad (electores) proceden de 58 países.

Si en estos momentos hubiera un cónclave, los países más representados serían: Italia con 23 cardenales; Estados Unidos con 11; España con 6, Brasil con 6, Alemania con 6, Polonia con 5, Francia con 5, México con 4, India con 4, Colombia con 3, Canadá con 3 y Australia con 3. Tienen dos cardenales electores Chile, Bélgica, Eslovaquia, Portugal, Ucrania, Gran Bretaña, Hungría, Filipinas, Japón y Nigeria. Los países con un solo cardenal elector son Argentina, Nicaragua, República Dominicana, Cuba, Ecuador, Honduras, Perú, Bolivia, Guatemala, Austria, Suiza, Países Bajos, Irlanda, República Checa, Bosnia-Herzegovina, Lituania, Letonia, Croacia, Vietnam, Taiwán, Tailandia, Indonesia, Siria, Angola, Camerún, Mozambique, R. D. Congo, Uganda, Madagascar, Tanzania, Costa de Marfil, Sudáfrica, Sudán, Ghana, Samoa y Nueva Zelanda.

En el cónclave de 1978 que eligió a Juan Pablo II participaron 111 cardenales de los cuales 55 eran europeos, 19 latinoamericanos, 12 de Estados Unidos y Canadá, 13 de Asia y Oceanía, 12 de África.

Dado que en estos momentos el número de electores se ha aumentado a 135, se puede constatar que la representación geográfica no ha sufrido profundas variaciones: los cardenales europeos eran el 49% y lo siguen siendo; los latinoamericanos han pasado del 17 al 18%; los de Asia y Oceanía del 12 al 13%, los africanos del 11 al 10%, y los de América del Norte del 11 al 10%. Donde se nota mayor cambio es en el aumento de cardenales procedentes de Europa del Este.


Información diocesana

Montijo

Un Encuentro-convivencia juvenil abre el curso pastoral en las dos parroquias

Este grupo ha tomado la opción de salir durante unos días de la rutina y convivir en el Centro para, en torno al Evangelio, al trabajo y al entretenimiento, reflexionar sobre el sentido y pertenencia a un grupo cristiano.

Nueva generación

Los jóvenes pertenecen a las dos comunidades parroquiales existentes en Montijo, la de San Pedro Apóstol y la de San Gregorio Ostiense, y del mencionado grupo, ha salido ya una primera 'generación' que se encuentra en la Universidad.

Con 'marchas nocturnas' en las que los jóvenes compararon el camino con la andadura que inician en este nuevo curso; trabajo sobre la Familia (relaciones entre padres e hijos); cine-forum; dinámicas variadas y oración, han querido expresar que existe otra manera de divertirse y de pasar un fin de semana: junto a Cristo y desde la Iglesia.

Las actividades finalizaron con dos momentos muy especiales: la celebración de la Eucaristía en la parroquia de Nuestra Señora de Barbaño y el recibimiento a la imagen de la patrona de Montijo con cánticos y motivos florales.

Formación espiritual juvenil

Cabe recordar que, el Grupo de Jóvenes comenzó hace tres años y en estos momentos trabaja con un total de unos treinta miembros en dos niveles: iniciación y segundo año. Fruto de estos trabajos, ha sido la participación en la Semana de la Familia, dentro del Taller "Las relaciones familiares y la comunicación en la familia". Cuentan con cuatro animadores y con la dirección espiritual de un sacerdote. Se trata de una oferta que la Iglesia Local de Montijo abre a los jóvenes que terminan su proceso de formación en la Iniciación Cristiana con el Sacramento de la Confirmación y un acompañamiento hasta que se incorporan en el mundo laboral y universitario.

 

Se le ha dado un formato más sencillo

El sacerdote don Antonio García Moreno reedita su libro "Pueblo, Iglesia y Reino de Dios"

El sacerdote y profesor de nuestra diócesis, don Antonio GarcíaMoreno ha reeditado su obra "Pueblo, Iglesia y Reino de Dios". Se trata de un libro reeditado en Ediciones Rialp, que se encontraba agotado, y que el profesor García-Moreno ha aprovechado para darle un formato más sencillo.

El enfoque de este libro es neotestamentario, aun cuando se atienda también al Viejo Testamento, dada su vinculación y unidad con el Nuevo. Así, en un primer paso, presenta la prehistoria y la historia del Reino de Israel, para conocer lo que en su momento fue la figura y la sombra del Reino que se inicia con la llegada de Cristo. En efecto, su nacimiento marca el principio de una época crucial, no sólo de la historia del Pueblo de Israel, sino de toda la Humanidad. Tiempo en el que Jesús, precedido por el Bautista, exhorta al arrepentimiento y a la conversión porque el Reino de Dios está cerca.

En esos primeros momentos, la siembra del Reino comienza a diseminarse en el tiempo y en el espacio. Se establecen así las líneas maestras del Reino, nace la Iglesia de Cristo apuntalada por unas estructuras instituidas por el mismo Jesucristo que, siguiendo la economía divina habitual, cuenta con sus apóstoles y sus discípulos, a quienes prepara y fortalece para llevar a cabo la salvación universal.


Liturgia del domingo

Celebramos el XXX Domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios

 

Libro del Profeta Jeremías 31, 7-9

Esto dice el Señor: "Gritad de alegría por Jacob, Regocijaos por el mejor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: el Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel. Mirad que yo os traeré del país del norte, os congregaré de los confines de la tierra. Entre ellos hay ciegos y cojos, preñadas y paridas: una gran multitud retorna. Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos; los llevaré a torrentes de agua, por un camino llano en que no tropezarán. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito.

 

Salmo 125 1-2ab. 2cd-3. 2-5. 6

R. El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,/ nos parecía soñar:/ la boca se nos llenaba de risas,/ la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:/ "El Señor ha estado grande con ellos"./ El Señor ha estado grande con nosotros,/ y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,/ como los torrentes del Negueb./Los que sembraban con lágrimas,/ cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando,/ llevando la semilla;/ al volver, vuelve cantando,/trayendo sus gavillas.

 

Carta a los Hebreos 5, 1-6

Hermanos: Todo Sumo Sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. A causa de ellas, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo. Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama, como en el caso de Aarón.Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino aquel que le dijo: "Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy", o como dice otro pasaje de la Escritura: "Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec".

 

Evangelio según san Marcos 10, 46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:

- Hijo de David, ten compasión de mí.

Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:

- Hijo de David, ten compasión de mí.

Jesús se detuvo y dijo:

- Llamadlo.

Llamaron al ciego diciéndole:

- Ánimo, levántate que te llama.

Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo:

-¿Qué quieres que haga por ti?

El ciego le contestó:

- Maestro, que pueda ver.

Jesús le dijo:

- Anda, tu fe te ha curado.

Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

 

Comentario litúrgico

El ciego Bartimeo

Para acercarnos con cierto rigor a la página evangélica que nos entrega la liturgia de hoy tenemos que hacer un pequeño rodeo que nos ayude a descubrir la fuerza simbólica que el evangelista ha querido encerrar en la curación de este pobre ciego.

La lectura evangélica de hoy son los últimos versículos del capitulo diez. Para entender toda su significación nos hemos de retrotraer al versículo treinta y uno del capítulo octavo en el que comienza una sección que normalmente las distintas ediciones de la Biblia titulan "Subida a Jerusalén", porque el evangelista comienza a narrar todo lo que acontece desde el momento en que Jesús decidió subir a Jerusalén sabiendo que allí le esperaba la muerte.

Durante el camino se repite una escena desoladora: Jesús iba delante, con prisa; los discípulos van detrás agrupados, llenos de miedo , murmurando, discutiendo entre sí.

Se sienten amenazados, les aterroriza que maten a su Maestro, pero sus preocupaciones inmediatas son muy otras. Al hacer un alto en el camino, Jesús les preguntó de que discutían. Ellos se llenaron de vergüenza pues habían discutido sobre quien era el más importante. En otro momento, Santiago y Juan le piden a Jesús ocupar los primeros puestos del Reino.

Ciertamente estaban ciegos, como Bartimeo. Pero este acertó a solucionar su problema pidiéndole luz a Jesús y así recobró la vista y pudo ir detrás de Jesús siguiendo sus pasos. Esa luz era la que necesitaban los apóstoles para entender la subida a Jerusalén. Esa luz de la fe, don de Dios, es la que necesitamos todos los cristianos para mantenernos fieles al Cristo de la cruz.

Antonio Luis Martínez

Lecturas bíblicas para los días de la semana

27, lunes: Rm 8, 12-17; Lc, 13, 10-17.
28, martes: Ef 2, 19-22; Lc 6, 12-19.
29, miércoles: Rm 8, 26-30; Lc 13, 22-30.
30 jueves: Rm 8, 31b-39; Lc 13, 31-35.
31, viernes: Rm 9, 1-5; Lc 14, 1-6.
1, sábado: Ap 7, 2-4, 9-14; 1Jn 3, 1-3; Mt 5, 1-12a.
2, domingo: Lm 3, 17-26; Rm 6, 3-9; Jn 14, 1-6.

 

29 de octubre: Beato Joaquín Royo Pérez (1691-1748)

EN China hay muchos cristianos y están acostumbrados a la clandestinidad. Son pocas las ocasiones en que no han sido considerados delincuentes. Su historia está llena de heroísmo bajo los imperios dinásticos o comunistas, ambos manchados de sangre inocente, lo que no resulta difícil en un inmenso país, cuya justicia está politizada, la pena de muerte es algo aterradoramente común y el régimen no permite vida privada ni libertad de conciencia.

Pues bien, en el siglo XVIII nuestro aragonés Joaquín Royo, predica en China como misionero dominico durante más de 30 años. Nacido en Teruel, estudia en Valencia, llegando al imperio mandarín en 1715, con un celo apostólico extraordinario. En 1746 se le acusa de ¡conspirar contra el emperador!, olé las calumnias ridículas. Tras un encarcelamiento lleno de terroríficas crueldades, se le taponan las vías nasales con algodón empapado en alcohol y le encierra en un horno de cal, produciendo una muerte axfisiante de pasmosa lentitud... toda una tortura china.

Asia es el reto de la Iglesia, y lo mismo que Teresa de Calcuta en la India ha desmentido la sociedad de castas, el Señor hará surgir en China santos capaces de desmentir la idolatría tiránica del estado. Mientras tanto, los mártires de China son allí semilla de la fe. ¡Qué pena que dediquemos tanto tiempo a las telenovelas y tan poco a las maravillas de nuestra historia!.

Manuel Amezcua

Los santos de la semana

27, lunes: Evaristo, Traseas, Abrahán, Desiderio.
28, martes: Simón y Judas, Ferrucio, Vicente, Sabina, Cristela.
29, miércoles: Feliciano, Narciso, Honorio, Ana.
30, jueves: Marciano, Serapión, Marcelo.
31, viernes: Epímaco, Begu, Wolfgango, Alfonso Rodríguez.
1, sábado: Todos los Santos. César, Benigno, Rómulo, Maturino.
2, domingo: Los Difuntos.Victorino, Marciano, Ambrosio, Venefrida.


Contraportada

Sus reliquias estarán los días 3 y 4 en nuestra diócesis

Santa Teresita del Niño Jesús: patrona de los misioneros sin salir de la clausura

En el vuelo de Iberia IB 3435, procedentes de Lisieux y de París, a las 13:50 horas del jueves 4 de septiembre de 2003, llegaban al aeropuerto Internacional de Madrid Barajas las reliquias de Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, la popular Teresita de Lisieux. Desde entonces, y hasta el día 22 de diciembre, recorren España. Los días 3 y 4 de noviembre pasarán por nuestra diócesis de Mérida-Badajoz.

Teresa Martín nace el 2 de enero de 1873 en Alençon, una pequeña población de Normandía. Es la novena hija del matrimonio que forman Luis Martín y Celia Guerin. La pequeña es recibida con alegría en un hogar que había sido castigado con la muerte de cuatro de sus hijos, dos de los cuales eran varones. Luis y Celia suspiraban por un niño que llegara a ser sacerdote, pero acogen el regalo que Dios les hace en la pequeña Teresa.

La infancia de nuestra santa transcurre entre la alegría y el amor que le procuran sus padres y las cuatro hermanas mayores (Paulina, María, Leonia y Celina) y el dolor que la muerte siembra en su hogar cuando la madre, Celia, muere de cáncer el 28 de agosto de 1877. Toda la familia se traslada entonces a Lisieux, donde existe un carmelo femenino al que pronto comenzarán a volar las hijas del buen Luis Martín, quien, con generosidad heroica, entrega a sus dos hijas mayores para que sigan los pasos de Teresa de Jesús (15 de octubre) en la clausura carmelita de Lisieux.

El año 1887, con sólo 15 años, Teresa hace a su padre una osada petición: ella también quiere ser carmelita. A pesar de su corta edad, Luis Martín, que conoce la piedad y el amor a Cristo que embellecen la vida de su reinecita -como gustaba llamarla-, no sólo no se opone a su decisión, sino que la apoya decididamente, acompañándola en una peregrinación a Roma para obtener un permiso especial del Papa León XIII. A pesar de las habladurías que llenan todo Lisieux, acusando a las monjas de querer a la niña como juguete particular de un carmelo en el que ya vivían dos de sus hermanas, el obispo de Bayeux-Lisieux accede al ingreso de Teresa el 9 de abril de 1888.

Poco después, la vida de Luis Martín se convierte en un calvario por causa de varias congestiones cerebrales que le llevan a la demencia. Atendido por Celina y Leonia, muere en 1894. Teresa le dedica su Plegaria de la hija de un santo.

Mientras, en el Carmelo, Teresa afirma haber encontrado la vida religiosa tal y como se la imaginó. La pobreza natural no le asusta. Tampoco la pobreza espiritual y mental de algunas de sus hermanas, que hacen insufrible la vida de comunidad. A todas trata Teresa con el mismo amor y respeto, desempeñando pacientemente todos los oficios que se le encargan en la comunidad desde su profesión en 1890.

Desde 1893 Teresa es encargada de las novicias. Recae sobre ella la responsabilidad de educar a las jóvenes que van entrando en la vida carmelitana, a pesar de que sólo cuenta 20 años. En 1895 comienza a redactar los primeros recuerdos de su vida por mandato de la madre Inés de Jesús, nombre en religión de su hermana Paulina.

En 1896, la noche del Jueves al Viernes Santo, Teresa sufre una hemoptisis; es el preludio de la dolencia -tuberculosis- que le llevará a la muerte. Continúa, pese a la enfermedad, con sus trabajos, sigue recopilando sus recuerdos y escribe algunos poemas. A principios de abril de 1897, la afección se revela en toda su crudeza y en agosto recibe la última comunión.

Su hermana Paulina, madre Inés, va recogiendo las últimas palabras de la santa. El 30 de septiembre de 1897, a las 19:20, muere Teresa Martín exclamando: ¡Oh, le amo, Dios mío, os amo!

Emilio Martínez, O.C.D
(Tomado de Nuevo Año Cristiano Octubre de la editorial Edibesa)

Las fechas de su vida

02-01-1873: Nace en Alençon-Francia, la última de nueve hermanos

28-08-1877: Muere Celia, la bondadosa madre de Teresita.

13-5-1883: La sonrisa milagrosa con que la cura la Virgen María.

08-05-1884: Primera Comunión.

14-06-1884: Recibe el sacramento de la Confirmación.

20-11-1887: Entrevista de Teresita con S.S. León XIII pidiéndole su ingreso en el Carmelo.

09-04-1888: Ingresa Teresita en el Carmelo de Lisieux.

10-01-1889: Viste el hábito carmelitano.

08-09-1890: Profesión religiosa.

20-02-1893: Es nombrada ayudante de la Madre Gonzaga para formar a las novicias

27-09-1894: Muere su padre

Enero 1895: Empieza a escribir la Historia de un alma

Enero 1896: Termina de escribir la Historia de un alma

30-07-1897: Recibe la Extremaunción

19-08-1897: Última Comunión

30-09-1897: A las siete y veinte minutos de la tarde da su último suspiro, que era un éxtasis de amor

1923: Es beatificada por S.S. Pío Xl

1925: Es canonizada por el mismo Pontífice

1927: Pío XI la declara Patrona Universal de las misiones católicas.

19-10-1997: Juan Pablo II la proclama Doctora de la Iglesia

Calendario

Las reliquias de Santa Teresa del Niño Jesús llegarán al convento de las Carmelitas de Talavera la Real el lunes día 3 a las 21.00 horas. Allí se celebrará la Eucaristía y se llevará acabo una vigilia de oración. A las 7 de la mañana se despedirán las reliquias con la celebración de una misa y laudes para todas las personas que quieran asistir. Posteriormente saldrán para Badajoz, donde, a las 8,30 habrá una celebración en el convento de los P. Carmelitas, de donde partirán para el convento de las religiosas de la misma congregación; allí el Arzobispo presidirá una misa a las 10 de la mañana. A las 11.30 saldrán para Fuente de Cantos. En el convento de las Carmelitas se celebrará una misa a las 13.00 y después se darán a venerar las reliquias.


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