Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@archimeridabadajoz.org

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 605. 22 de enero de 2006

Director: Juan José Montes


Portada

En nuestra diócesis se celebrarán dos encuentros ecuménicos de oración

Cristianos de distintas confesiones rezan juntos por la unidad

Entre el 18 y el 25 de este mes las iglesias cristianas rezan juntas para llegar a la unidad, dentro de lo que se conoce como 'Octavario de oración por la unidad de los cristianos'.

Es importante el camino recorrido en los últimos años, sobre todo desde el Concilio Vaticano II. En el plano teológico, encontramos la traducción ecuménica del Evangelio, también el acuerdo de 1998 sobre la doctrina de la justificación con las Iglesias de tradición luterana. O el acercamiento a las iglesias ortodoxas y orientales, con las que "nuestra comunión es casi plena", como afirman los obispos de la Conferencia Episcopal en su mensaje.

En nuestra diócesis habrá dos encuentros de oración, uno el día 24 a las 20'15 hrs. en la parroquia de San Juan de Ribera de Badajoz, con la participación del Arzobispo, y otro al día siguiente, a las 20'00 hrs. en la Concatedral de Santa María la Mayor, en Mérida.


Editorial

La guerra que podría venir

Cuando las heridas de Irak están abiertas y escupiendo muertos un día sí y otro también, se atisba en la cercanía un nuevo conflicto que podría inscribirse en el libro de las guerras en los primeros escarceos del siglo XXI. No hay que ir muy lejos del campo de batalla actual para encontrarla.

El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, continúa reafirmándose en que su país seguirá con su plan de enriquecimiento de uranio. Irán está decidido a tener armas atómicas y medio mundo, encabezado por Israel, está decidido a que no las tenga. Y, como ocurre en estos casos, todos defienden sus posturas "por encima de la campana gorda"; Israel porque está escarmentado de cómo se las gastan sus vecinos cuando se habla de relaciones con los judíos, después de ver pasar por su reciente historia cuatro guerras con los países árabes y dos intifadas. Irán porque, como muchos de los países de su entorno, vive un auténtico desafío hacia occidente, al que hacen responsable de sus males.

A estas alturas de la historia las cosas adquieren ciertos matices preocupantes, muy parecidos a los derroteros de otros capítulos semejantes en la historia reciente cercanos al escenario que nos ocupa. Entre ellos la intervención de la ONU y el desprecio a su mediación, la "advertencia" que se dice en términos diplomáticos de Estados Unidos, la entrada en la disputa de la Unión Europea y las amenazas de intervención de Israel, que todos sabemos que son muy fiables; ya dicen los estudiosos de las relaciones internacionales que la amenaza sólo es efectiva si es creíble, y en Oriente Medio la experiencia nos dice que cualquier cosa es posible.

A la preocupación humanitaria se le suman los delicados equilibrios geopolíticos y las repercusiones económicas por el dichoso petróleo. Esperemos que reine la cordura.


Palabras del Arzobispo

Homilía de Monseñor García Aracil a los sacerdotes diocesanos

"Tenéis que ser constructores de unidad"

No cabe duda de que la reunión de hoy en torno a la mesa del Altar constituye un signo vivo de la unión sacerdotal. Arraigada en el mismo sacramento del Orden, esta unión fundamenta y trasciende, a la vez, los vínculos del afecto y toda suerte de coincidencia interna o externa entre nosotros. No estamos unidos principalmente por simpatía, ni porque pensamos igual; ni siquiera por la coincidencia en determinados quehaceres y en el mismo ámbito de trabajo.

Nuestra unión brota del sacramento del Orden, y tiene su razón última en la Eucaristía: "Haced esto en memoria mía". Ambos sacramentos nos configuran esencialmente y nos confieren la misma identidad: Sacerdotes Christi in aeternum. Identidad que debe regir nuestro trabajo y nuestro descanso, nuestra individualidad y nuestras relaciones personales dentro y fuera del templo, en el ejercicio de nuestro ministerio y en cualquier otra dedicación profana. Identidad que alcanza su momento álgido en la celebración cuidada del Sacrificio y Sacramento admirable de la Eucaristía. Esa identidad sacerdotal y eucarística a la vez, es la que señala en nosotros, y más allá de nuestros criterios, gustos y apreciaciones subjetivas, los límites entre lo legítimo y lo incorrecto, entre lo oportuno y lo rechazable. No somos sacerdotes por la fuerza de nuestra convicción personal, ni por el esfuerzo de cada uno; ni tampoco gracias a la colaboración mutua. El sacerdocio ministerial que nos configura es el obsequio de la elección y de la unción divinas con que el Señor nos ha distinguido misteriosamente y nos ha enviado a proclamar y realizar la Buena noticia de la salvación universal. Es Cristo quien, por la acción del Espíritu Santo, nos ha hecho signos eficientes de su condición pastoral y prolongación, a través de los tiempos, de su definitivo e irrepetible hacer histórico. Él nos ha unido a sí, y nos ha hecho trasunto de su misma identidad sacerdotal y de su acción santificadora. Por eso, nuestro ministerio ha de orientarse en todo a la glorificación del Señor. La caridad cristiana, por la que sentimos la urgencia interior de atender a las ovejas descarriadas, a los necesitados de ayuda espiritual, y a los más desposeídos, es fruto de la acción del Espíritu del Señor que obra en nosotros, y nos lleva a mirarle con amor en el rostro de los más pequeños. Por eso, en el ejercicio de nuestro ministerio debemos traslucir el amor de Cristo y su permanente ánimo de servicio, de modo que sean verdad en nosotros las palabras que el Señor dirigió a sus Apóstoles: "Quien a vosotros oye, a mi me oye; quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe al que me ha enviado" (Mt. 10, 40) .

Nuestra unión como Sacerdotes del Señor es el punto de partida inolvidable de nuestro ministerio. Y, al mismo tiempo, el cultivo de la conciencia de nuestra unión y el cuidado de las acciones que la reafirman y la fortalecen, deben unirse como objetivo preferente de nuestra andadura personal y colectiva. El empeño en lograr que esta unión esencial llegue a ser vivida, y vaya siendo progresivamente adornada con el afecto entre nosotros, con actitudes de verdadera fraternidad, y con el apoyo recíproco, debe ocupamos con ilusión como tarea importante en el camino de nuestra madurez humana y sobrenatural. Ocupados en ello como tarea indisociable de nuestro ministerio, debemos avanzar en el convencimiento de que todas nuestras singularidades están supeditadas a las exigencias de la común identidad sacramental y ministerial. En consecuencia, no deben ser consideradas como la cualidad principal de nuestro "ser" y de nuestro "hacer", sino como elementos complementarios que sólo debemos aprovechar en tanto enriquezcan el ejercicio del ministerio que nos compete.

Responsabilidades de los pastores

Por el carácter sacramental de nuestra unión, y por el ministerio eclesial que recibimos del Señor, claramente ordenado a procurar que todos sean uno como el Padre en Cristo y Cristo en el Padre, nos compete la misión de ser sembradores, cultivadores y defensores de la unidad eclesial en el seno de las Comunidades que nos han sido encomendadas. Tenemos la responsabilidad de procurar que los cristianos aprecien y gocen la verdadera unidad orgánica que les es propia y debida como miembros vivos del Cuerpo Místico de Cristo que es la Iglesia. Procurar la unidad y cultivar la Comunión eclesial en los fieles supone darles a conocer la sagrada Eucaristía e invitarles a participar en la santa Misa recibiendo el Cuerpo glorioso del Señor sacramentado. Y como la Eucaristía hace la Iglesia, esta pedagogía de la santidad les llevará a vivir la experiencia gozosa de la Comunión eclesial en el seno de la Iglesia particular o Diócesis. A ella pertenecen. Ella da sentido y consistencia a sus parroquias. Sólo a través ella pueden integrarse en la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica.

La verdadera unidad

Cumplir con la misión sacerdotal de ser autores de la Unidad, exige que asumamos, como pastores, tanto el testimonio de la fidelidad a la misma doctrina y a las mismas orientaciones morales y disciplinares de la Iglesia, como la homogeneidad en la ordenación del culto sagrado y en la planificación de las líneas y cometidos fundamentales de la acción pastoral. De este modo, los fieles podrán aprender que no hay vida auténticamente eclesial sin la conjunción armónica y polifacética entre los diversos miembros del Cuerpo místico de Cristo. Obrando correctamente desde la unidad libraremos también a los fieles de la tentación de escapar de unos presbíteros y parroquias y acudir a otros pastores y lugares, buscando la satisfacción de los propios gustos e intereses, no precisamente evangélicos, cuando solicitan las atenciones de la Iglesia.

En este año celebrativo de acontecimientos diocesanos tenemos una buena oportunidad para cultivar la conciencia eclesial y diocesana, y para procurar la purificación y el fortalecimiento de los signos y acciones propias de la Comunión en la unidad que nos compromete y nos trasciende. A ello os invito encarecidamente confiando plenamente en vuestro sentido eclesial y diocesano y en vuestra atención a las orientaciones emanadas oportunamente en cada momento.

El cuidado esmeradísimo de nuestra unión sacerdotal y de la armónica sintonía pastoral, es un signo muy importante para que los fieles lleguen a entender y apreciar la comunión eclesial. Las discrepancias que diariamente constatamos en la sociedad, y que frenan el progreso, que neutralizan muchos esfuerzos personales e institucionales, y que producen desafueros de todo tipo, están haciendo desear cada vez más un testimonio de unidad en lo esencial que permita el aprovechamiento del pluralismo fruto de las ricas diferencias personales, institucionales, culturales, y hasta religiosas, presentes en nuestro mundo. Por eso, quizá más que nuestras palabras, tengan fuerza de predicación, el testimonio de nuestra fraternidad y la constatación de nuestra armónica unidad en el ejercicio del ministerio pastoral. Lo contrario levantaría la sospecha de un lamentable desequilibrio diocesano que podría convertirse en motivo para relativizar indebidamente el sentido e importancia de la organicidad de la Iglesia, y en ocasión para desacreditar cualquier legítima decisión en nuestro cometido como Pastores. [...]

En este segundo año de mi estancia entre vosotros, creo que es deber mío insistir sobre la necesidad de la relación fluida y de la generosa colaboración personal e institucional en el seno de las parroquias y al interior de nuestra Iglesia particular. Una relación corresponsable, transparente y virtuosa que brote de la conciencia de nuestra común identidad eclesial, y que motive y sostenga la integración y la participación a todos los niveles. A ello he dedicado principalmente la carta con que me he dirigido de un modo especial a vosotros, presbíteros hermanos en el sacerdocio. [...]

Los hermanos que en este año celebran su aniversario de plata, suscitan en nosotros la acción de gracias a Dios por haberles elegido, ungido, enviado y sostenido providencialmente hasta hoy; y por mantener en ellos la ilusión y la disponibilidad sacerdotal. Les felicitamos por esta bendición del Señor.

Los hermanos que ahora celebran su aniversario de oro, además de movernos a dar gracias a Dios y a felicitarles con todo afecto y reconocimiento, suscitan en el fondo del alma la admiración por su largo y rico ministerio, un especial respeto ante su fidelidad sacerdotal, enriquecida por los años de fiel servicio a la Iglesia; y nos hacen sentir hacia ellos una afectuosa veneración por su incansable celo apostólico. [...]

+ Santiago García Aracil.

Arzobispo de Mérida-Badajoz


Centrales

Entre el 18 y el 25 de este mes celebramos el Octavario de oración por la unidad de los cristianos

Aunque los pasos para lograr la unidad entre los cristianos son lentos, se ha avanzado mucho

Entre el 18 y el 25 de enero se celebra el Octavario de Oración por la unidad de los cristianos. Este es un tiempo en el que las iglesias cristianas católica romana, ortodoxa, oriental y las comunidades nacidas de la Reforma (luteranos, calvinistas y anglicanos fundamentalmente) oran en común para, precisamente, ser en común, para conseguir la unidad entre ellas y ser así fieles a la súplica de Cristo al Padre "que sean perfectamente uno como nosotros somos uno, para que el mundo conozca que tú me has enviado" (Jn 17,23), tal y como recuerdan los obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española -de la que forma parte Monseñor García Aracil, Arzobispo de Mérida-Badajoz,- en su mensaje para este Octavario.

El camino del movimiento ecuménico, del entendimiento entre las Iglesias, ha sido arduo y no ha estado exento, a lo largo de la historia, de desencuentros, excomuniones y condenas mutuas. Sin embargo, quedan lejos esos tiempos y hoy las Iglesias cristianas buscan puntos de encuentro más que de ruptura, siguiendo así una de las máximas del ecumenismo que dice que "es más lo que nos une que lo que nos separa", acuñada por el beato Juan XXIII.

Numerosos frutos

Frutos de ese camino de unidad son, en el plano teológico, la traducción ecuménica del Evangelio, o el acuerdo de 1998 sobre la doctrina de la justificación con las Iglesias de tradición luterana. También, en este mismo sentido, el acercamiento con la Iglesia anglicana en la comprensión de la Eucaristía y del sacramento del Orden. Por último, pero no menos importante, está el acercamiento a las iglesias ortodoxas y orientales, con las que "nuestra comunión es casi plena", como afirman los obispos de la Comisión en su mensaje.

Unidad frente al laicismo

Además de los aspectos teológicos, dice el mensaje de los obispos, "todas las Iglesias han de aunar hoy esfuerzos para proponer el Evangelio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, profundamente afectados por una mentalidad secularizada y laicista, que parece tener la pretensión de desalojar a Dios y los mandamientos de su ley de la sociedad contemporánea, necesitada de principios morales seguros que salvaguarden la dignidad del ser humano".

No obstante, también es verdad que aún quedan algunos pasos por dar en este camino de la unidad. Como reconocía José Antonio Salguero Marín, Delegado diocesano para el Ecumenismo y el Diálogo interreligioso, en declaraciones a 'Iglesia en camino', "es indudable que hay muchas cosas que todavía nos separan como, por ejemplo, el primado de Pedro y toda la cuestión de la infalibilidad del Papa, distintas concepciones sobre los sacramentos... Sin embargo, no hay que olvidar que hay un punto de partida común, y luego hay diversidades -que también en nuestra Iglesia católica las hay- pero es que no podemos entender la unidad que quiere el ecumenismo con la uniformidad, sino que es unidad en la diversidad, porque el pluralismo siempre es riqueza".

Encuentros de oración por la Unidad de los Cristianos en Mérida-Badajoz

En la diócesis de Mérida-Badajoz, al igual que en el resto de Iglesias cristianas, también está prevista la celebración de varios encuentros de oración por la Unidad de los Cristianos.

En concreto, serán dos los encuentros a celebrar. El primero de ellos tendrá lugar el próximo día 24 de enero en la parroquia de San Juan de Ribera de Badajoz a las 20'15 horas. En él participarán el Arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor Santiago García Aracil, y el Pastor Evangélico Ramón Bellew. Para el día siguiente, 25 de enero, está prevista la celebración de un segundo encuentro, esta vez en la Concatedral de Santa María la Mayor, en Mérida. Dicho encuentro comenzará a las 20'00 horas.

 

Esta diócesis está hermanada con la nuestra

Falleció Monseñor Hornedo, Obispo emérito de Chachapoyas

El pasado día 10 de enero falleció Monseñor Antonio de Hornedo Correa, Obispo emérito de la diócesis peruana de Chachapoyas, a los 90 años de edad. El padre Hornedo dejó una honda huella no sólo en la diócesis de Chachapoyas, que estuvo bajo su dirección más de 14 años, sino también en los diversos lugares de la extensa Amazonía peruana donde ejerció durante tres décadas un fructífero servicio pastoral.

Nacido en Comillas en 1915, estuvo a la cabeza del Vicariato Apostólico peruano de Jaén y, posteriormente Obispo de Chachapoyas.

En 1933, a los 17 años de edad, ingresó en la Compañía de Jesús en Bélgica, dado que los jesuitas habían sido expulsados de España por el Gobierno de la República. Tras la guerra civil española, volvió a Madrid y estudió Filosofía en Chamartín (1940-1943). Posteriormente, estudió Teología en Irlanda, donde se salvó de un gran incendio saltando de un edificio al otro.

Después de ser ordenado presbítero en 1949, trabajó en la formación de los jóvenes jesuitas. Fue ayudante del Maestro de Novicios, Padre espiritual de los Filósofos en Chamartín, Rector de Aranjuez y del Noviciado y Juniorado de la Provincia de Toledo.

Respondiendo a la llamada misionera que Dios le hacía, a los 46 años de edad se traslada a Perú, donde inmediatamente es nombrado Superior de la Misión del Marañón y trabaja intensamente en su evangelización y organización de 1962 a 1968. En 1963, tras un excelente desempeño como sacerdote misionero, es nombrado Prefecto Apostólico de la Misión.

En 1968, la Santa Sede lo nombra Administrador Apostólico de Chachapoyas, aunque continúa como Prefecto Apostólico en Jaén. Posteriormente es nombrado Vicario Apostólico de San Javier del Marañón.

En 1971, Hornedo es consagrado obispo en el Jaén peruano y seis años después, el Papa lo nombra Obispo de Chachapoyas, una diócesis de unos 400 mil habitantes.

El Provincial de la Compañía en Perú, P. Carlos Rodríguez, le define como "un optimista, lleno de confianza en los demás, positivo y cariñoso con todos. Ha sido un modelo de oración y cercanía a Dios. Pasaba casi todo el día en la Capilla. No quería nunca molestar y siempre estaba dispuesto a ayudar en todo lo que podía". (Aciprensa)

Carta de condolencia del Arzobispo emérito de Mérida-Badajoz

A continuación publicamos la carta de condolencia enviada por Monseñor Antonio Montero, Arzobispo emérito de Mérida-Badajoz a Monseñor Emiliano Cisneros, Obispo de Chachapoyas, por el fallecimiento de Antonio Hornedo, Obispo emérito de esa diócesis.

Querido hermano y amigo:

Le escribo desde una casa de espiritualidad de Madrid donde inicio esta misma tarde una tanda de Ejercicios Espirituales que recibiré con numerosos obispos de España y que dirige el cardenal Jorge M. Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires.

Hace pocas horas me ha llegado la noticia, no sé si triste o alegre, del fallecimiento del que no dudo en llamar Siervo de Dios, P. Antonio Hornedo, Obispo Emérito de Chachapoyas.

Agradezco al Señor haber podido enterarme de inmediato, para contribuir con mi carta a la condolencia general que, de seguro, estará usted recibiendo de mucha gente de España y América Latina por la pérdida de este religioso y obispo, verdaderamente singular, a quien tuve la fortuna de conocer, siendo yo joven seminarista y él recién ordenado sacerdote, en la inolvidable Cartuja de Granada. Nació entonces una amistad y una estima recíproca que ha perdurado durante toda nuestra vida, aunque a distancia física y temporales muy prolongadas.

Esta relación fraterna propició el que D. Antonio me pidiera confiadamente hace ahora 25 años una ayuda sacerdotal para esa Diócesis, que se encontraba en una gran penuria de sacerdotes, de religiosos y de laicos comprometidos. Por mi parte, no es que yo estuviera sobrado de clero o de personas consagradas, pero el Señor nos ayudó a los dos a poner en marcha un proyecto de comunión episcopal y colaboración pastoral, que ha producido frutos muy hermosos, de los que son exponentes las parroquias y comarcas de Chachapoyas y de Mendoza y la ayuda derivada a otras de Cajamarca.

En cuanto a la participación de comunidades religiosas, baste recordar lo que hoy supone las Hermanas Hijas de la Virgen en la capital de la Diócesis y su inmenso servicio de ayuda directa a los tres obispos posteriores, junto a la gran obra social de talleres y comedores así como la animación de la catequesis y la pastoral de jóvenes. Para todos es un orgullo que las hermanas hayan echado raíces en Perú y tengan ya en marcha un floreciente Aspirantado y Noviciado, con esperanza de futuras vocaciones.

Ha sido muy confortantes para los dos hermanos Obispos de Chachapoyas y Badajoz trabajar comunión y colaboración en la puesta en marcha del Seminario Menor y, sobre todo en la ayuda docente y económica al Seminario Interdiocesano de la Jaén, donde los alumnos de Chachapoyas se igualan casi en número a los que ahora tenemos en Badajoz.

Todo esto lo pensó, rezó y empujó con su energía indomable y su carisma extraordinario nuestro tan querido Don Antonio Hornedo, de quien siempre recibí sabiduría, aliento y compañerismo de la mejor ley. Me atrevo a soñar que pueda ser él el segundo Obispo de quien se introduzca la causa de canonización en menos de un siglo de esa Iglesia local.

Le agradeceré, querido D. Emiliano, que haga llegar esta carta a los sacerdotes y religiosos de la diócesis y muy especialmente al P. Provincial y a los Jesuitas de Lima, que tan generosos han sido siempre con ustedes y con nosotros.

Un fuerte abrazo en el Señor de su buen amigo y servidor en Cristo.

 

El sacerdote José P. Manglano aborda el enigma de la culpa y el sentido de la confesión en su nuevo libro

El sacerdote y doctor en filosofía, José Pedro Manglano, acaba de publicar "El libro de la confesión. El enigma de la culpa" (Edit. Planeta), que va dirigido a cualquier persona que haya sentido alguna vez sentimiento de culpa y quiera aprender a superarla y a liberarse de ella. No es por tanto un libro para niños, aunque también ellos podrán disfrutar y aprender con él.

En este libro, al igual que en "El libro de la misa", del mismo autor, la pequeña Pipa decide iniciar una investigación para explicar qué es el misterio de la confesión. Movida por la curiosidad, busca su más profundo significado, entrevistándose con protagonistas de la historia de la Religión, de la Biblia y de la Filosofía, con líderes de otras religiones y con célebres personajes, como El Principito o Pepito Grillo.

De esta manera el autor afronta sin escrúpulos el tema de la culpa, una realidad enigmática que acompaña siempre a la persona, y aborda la confesión con una sensibilidad nueva, de un modo distendido y ameno pero con análisis profundos y categorías teológicas rigurosas.


Información Diocesana

Como es tradicional se realizó en el Colegio San José de Villafranca de los Barros

Los sacerdotes se reunieron con el Arzobispo en la XXVI convivencia del Presbiterio

Las instalaciones del colegio jesuita San José, en Villafranca de los Barros, han acogido la XXVI Convivencia del Presbiterio de Mérida-Badajoz entre sí y con su Arzobispo, Monseñor Santiago García Aracil.

En dicho encuentro participó, además, el Arzobispo emérito de nuestra Diócesis, Monseñor Antonio Montero Moreno.

En esta convivencia tomaron parte más de 140 sacerdotes diocesanos. Entre ellos, ocuparon un lugar especial los que durante este año 2006 celebran sus bodas de oro y plata sacerdotales, pues es tradicional que en este tipo de encuentros, reciban un pequeño homenaje por parte de sus compañeros.

Bodas de oro y plata

Este año, son 12 los sacerdotes homenajeados, la mitad por sus bodas de oro y el resto por las de plata.

Los sacerdotes que este año celebran sus bodas de oro son Leopoldo Palos Carballo, actualmente párroco de San Bartolomé, en Feria; Diego Murillo Nogales, párroco de Docenario y arcipreste de Zalamea de la Serena; Manuel Galván Gutiérrez, que ejerce su ministerio como párroco de Calzadilla de los Barros; Ángel Balbuena Toribio, que se encuentra en Alemania trabajando como capellán de emigrantes; y Nicolás Marín González y Luis Giral Martínez, ambos residentes en Madrid.

Por otra parte, cumplen sus bodas de plata sacerdotales los curas diocesanos José Moreno Losada, director del Instituto de Ciencias Religiosas " Santa María de Guadalupe" y Delegado diocesano para la Pastoral Universitaria y Diálogo Fe- Cultura; Juan Antonio Delgado Silvero, párroco de " San Gregorio Ostiense" en Montijo; Manuel Calvino López-Torrado, párroco de Nuestra Señora Gracia en Talavera la Real; Antonio Becerra Cordero, Vicario Episcopal para la zona de Mérida- Tierra de Barros y párroco de Santa María de Mérida; Casto Acedo Gómez, quien pertenece al equipo sacerdotal para la parroquia de San Antonio de Mérida y, además, es profesor del Seminario Metropolitano de San Atón; y, por último, Manuel Vélez Álvarez, que actualmente es Vicario parroquial en la parroquia de San Francisco de Sales en Mérida.

Volviendo la vista atrás... y mirando hacia delante

Leopoldo Palos Carballo, párroco de San Bartolomé en Feria, cumple sus bodas de oro sacerdotales y relataba a 'Iglesia en camino' que "aunque en la Iglesia lo esencial continúa igual que antes, la vida ha cambiado totalmente. Nosotros hemos tenido que cambiar también, porque nos dieron una educación en el Seminario que hoy en día ya no se puede llevar a la práctica... por eso, por nuestra propia cuenta, hemos tenido que ir pensando y dandole vueltas a todo para que, por lo menos se continúe aquello esencial que nosotros aprendimos y que permita a la gente ser más feliz... perteneciendo a la Iglesia".

Diego Murillo Nogales, párroco de Docenario y arcipreste de Zalamea de la Serena, también cumple sus bodas de oro sacerdotales este año. Nos cuenta que su generación ha tenido que vivir un tiempo de adaptación, al pasar de la antigua piedad que había a la actual. Relata que todos estos años de sacerdocio han sido muy felices pero que el ambiente, a veces, no les ha ayudado a enfrentarse con los cambios. En este sentido, recuerda sobre todo los tiempos del Concilio Vaticano II, y cómo su generación tuvo que hacer frente a innumerables cambios en la vida de la Iglesia.

Manuel Calvino López-Torrado, párroco de Nuestra Señora Gracia en Talavera la Real, cumple 25 años de sacerdocio este año. En declaraciones a 'Iglesia en camino' cuenta que "parece que fue ayer cuando celebrábamos las órdenes de presbítero los siete del curso. En estos veinticinco años he vivido experiencias preciosas y puedo decir que, tras todo este tiempo, mi vida ha estado llena... creo que, a veces, demasiado llena. Con mucho trabajo pero siempre con muchas ganas de desempeñar las distintas tareas que he ido realizando, desde mi paso por los Valles, la etapa del Seminario, o ahora en Talavera".

 

En él ha sido reelegida la religiosa Ángela Cortés Vecino como Superiora General

Las Hijas de la Virgen para la Formación Cristiana han celebrado su VII Capítulo General

La Congregación de las Hijas de la Virgen para la Formación Cristiana (Formacionistas) ha celebrado su VII Capítulo General en el que ha sido reelegida Ángela Cortés Vecino, natural de Badajoz, como Madre General.

Nuevo Consejo

La reunión se ha celebrado en la Casa Madre de las formacionistas en Villagonzalo, y en ella también se eligió al Consejo de esta Congregación formado por las religiosas Rosa Cerrato Cáceres, Dulcenombre Grande Cantero, Mª Raquel Granero Gallego, y Tomasa Calderón Cuéllar.

El tema elegido para este capítulo ha sido el espíritu de las bienaventuranzas, bajo el título "Los discípulos empobrecidos". Según han referido fuentes de las Formacionistas "hemos querido revisar nuestra espiritualidad desde las bienaventuranzas, siendo conscientes del empobrecimiento por el que pasan hoy las congregaciones y, en concreto, la nuestra por la falta de vocaciones, la edad de los miembros y las enfermedades".

Según estas religiosas, el Capítulo ha servido para pensar si "Dios quiere llevar a la Congregación a otra tierra mediante un nuevo Éxodo. Para ello nos pide que confiemos y que volvamos hacer de Él nuestro Absoluto".

Primer Capítulo sin la fundadora

Las Hijas de la Virgen para la Formación Cristiana son una congregación de derecho diocesano que nació en Alcuescar en 1941. Fundadas por María José de la Eucaristía Galán Cáceres, este ha sido el primer Capítulo General que se ha celebrado sin la presencia de la fundadora, ya que ésta falleció hace escasos meses.

 

Agenda

Encuentro del Arzobispo con laicos

El próximo día 28, sábado, los colaboradores parroquiales de nuestra Diócesis están convocados a participar en un encuentro con el Arzobispo de Mérida-Badajoz, Monseñor Santiago García Aracil.

Este encuentro está previsto que se celebre en el Salón de Actos del 'Centro Cultural Alcazaba' de la capital autonómica, a las 11 de la mañana, y en él Monseñor García Aracil presentará a los participantes la Carta Pastoral "Presentación y Proyecto", al igual que ya hiciera en un encuentro de similares características celebrado recientemente en Almendralejo.

 

Foro de Jóvenes Cristianos

La Delegación diocesana para la Pastoral de Juventud, en colaboración con la Delegación para las Vocaciones, ha organizado un Foro de Reflexión de Jóvenes Cristianos que está previsto que se celebre el próximo 4 de febrero en Villanueva de la Serena.

Este Foro, según han adelantado los organizadores, "quiere ser un espacio para la formación, el intercambio de ideas, para orar y para proyectar futuras acciones".

 

Encuentro diocesano de Hermandades y Cofradías

La Delegación diocesana para las Cofradías, Hermandades y Asociaciones, ha abierto el plazo de inscripción para participar en el XIII Encuentro diocesano de Juntas de Gobierno de Hermandades y Cofradías, que está previsto que se celebre en Zafra el próximo 19 de febrero.

El encuentro se desarrollará bajo la presidencia de Monseñor Santiago García Aracil, arzobispo de Mérida-Badajoz, quien presidirá la Eucaristía con la que comenzará este encuentro y, además, será el encargado de impartir la conferencia que se impartirá en este día.

El plazo de inscripción para este encuentro termina el próximo 6 de febrero.

 

Ejercicios espirituales para profesionales

El movimiento de Profesionales Cristianos de Acción Católica de Badajoz, dentro de su programación anual, ha organizado un fin de semana de ejercicios espirituales que se celebrará del 10 al 12 de Febrero en la Casa de Oración de Gévora.

El contenido de dichos ejercicios versará sobre la relación 'Palabra de Dios y vida', y los participantes estarán acompañados por el sacerdote Francisco Muñoz Valera. Los ejercicios están abiertos a todas las personas que sean profesionales y que deseen profundizar en la evangelización de su quehacer profesional. Los interesados pueden recabar más información poniendose en contacto con Trinidad Ruíz Téllez ( truiz@unex.es ) o José Moreno Losada ( jmorenol@unex.es ) y en el teléfono 924 27 08 48.

 

Peregrinación interdiocesana a Javier

Este año se celebra el V centenario del nacimiento San Francisco Javier, patrono de las Misiones.

Por este motivo, las Delegaciones Diocesanas de Misiones de las tres diócesis extremeñas han organizado una peregrinación interdiocesana a Javier, cuna del Santo misionero, que tendrá lugar del 3 al 5 de marzo de este año.

El plazo para la inscripción termina el próximo 3 de febrero, y los interesados pueden recabar más información en las parroquias o en la Delegación diocesana para la cooperación Misionera, teléfono 924 222847.


Liturgia dominical

Celebramos el III domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios

 

 

Libro del profeta Jonás 3,1-5.10

En aquellos días, vino de la palabra del Señor sobre Jonás:

- Levántate y vete a Nínive, la gran capital, y pregona allí el mensaje que te digo.

Se levantó Jonás y fue a Nínive, como le mandó el Señor. Nínive era una ciudad enorme; tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día pregonando:

- ¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!.

Creyeron en Dios los ninivitas, proclamaron el ayuno, y se vistieron de saco, grandes y pequeños.

Cuando vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

 

Salmo 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9

R. Señor, instrúyeme en tus sendas.

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

Acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes.

 

Carta 1ª de san Pablo a los Corintios 7, 29-31

Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.

Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo; como si no disfrutaran de él: porque la presentación de este mundo se termina.

 

Evangelio según san Marcos 1, 14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el evangelio de Dios. Decía:

- Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed en el evangelio.

Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.

Jesús les dijo:

- Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.

Inmediatamente dejaron las redes y le siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con Él.

 

Comentario Litúrgico

Y se marcharon con Él

Este domingo, la liturgia comienza la lectura del evangelio de San Marcos. Es un buen momento para que le demos un vistazo a este pequeño libro que con trazos rápidos nos presenta a Jesús como con premura. Siempre va caminando, como si quisiera acercarse al mayor número de personas.

Sería un buen propósito que tomáramos entre nuestras manos este evangelio y lo leyéramos de un tirón. Sería una auténtica experiencia espiritual que nos facilitaría el contacto con Jesús, su persona, sus palabras, sus actitudes y sus deseos.

Así, en esta primera lectura, San Marcos nos acerca a la primera jornada de la vida pública de Jesús. Parece que tiene prisa. Rodea el lago de Galilea y sólo se detiene para enganchar a cuantos quieren oírle y seguirle.

Dejemos que esta página trepidante de los inicios de la misión de Jesús llegue hasta nuestro corazón. El "venid conmigo" de Jesús sigue siendo actual y es una llamada personal para cada uno de nosotros.

San Marcos describe la respuesta de los primeros discípulos de un modo simbólico que ofrece la posibilidad de que cada uno de nosotros la personalicemos: "dejaron las redes y se marcharon con El".

Es fácil hacer un poco de revisión: ¿que redes me atan y me impiden ser verdaderamente libre ante la llamada de Cristo que supone la fe bautismal que confieso cuantas veces participo en la Eucaristía dominical? ¿De verdad puedo describir mi vida como un constante deseo de imitar a esos discípulos que, dejándolo todo, se marcharon con él?

Podemos terminar con la petición de la oración colecta: "Señor, ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad".

Antonio Luis Martínez

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana

23, lunes: 2S 5, 1-7. 10; Mc 3, 22-30.
24, martes: 2S 6, 12b-15. 17-19; Mc 3, 31-35.
25, miércoles: Hch 22, 3-16; Mc 16, 15-18.
26, jueves: 2Tm 1, 1-8; Mc 4, 21-25.
27, viernes: 2S 11, 1-4a. 5-10a. 13-17; Mc 4, 26-34.
28, sábado: 2S 12, 1-7a. 10-17; Mc 4, 35-41.
29, domingo: Dt 18, 15-20; 1Co 7, 32-35; Mc 1, 21-28.

 

24 de enero: San Francisco de Sales (ss. XVI-XVII)

El patrono de los periodistas fue un escritor que se distinguió por decir la verdad con elegancia y sin herir a nadie, por escribir y hablar con tanta delicadeza que nadie se sentía molesto; un escritor y orador que no buscaba el morbo sino la transmisión de la simple y llana verdad evangélica. Y supo comunicar la idea de que todo lo auténticamente humano es cristiano.

Nació en Saboya en el seno de una familia católica, cosa rara en una región en la que Calvino había impuesto su doctrina de la predestinación contra viento y marea.

Su padre quería que estudiara Derecho y lo envió a París. Pero fue aquí donde sintió gusto por la teología y los problemas de la predestinación. Influido por la teología calvinista, se creyó predestinado para la condenación.

En este estado de crisis, leyó algo que le hizo cambiar completamente. Fue una oración de san Bernardo.

Le dio un rumbo de 180 grados a su vida. Se sentía pletórico de alegría dando vida a toda su rica misión pastoral como obispo de Ginebra.

Empezó también su trabajo de escritor con "Introducción a la vida devota", dedicada a cualquier bautizado. En ella le recuerda a todo seglar que la santificación se logra cumpliendo alegremente el trabajo de cada día. Ahí se expresa la voluntad de Dios.

http://es.catholic.net

 

Los santos de la semana

23, lunes: Ildelfonso, Emerenciana, Agatángelo, Eusebio.
24, martes: Nuestra Señora de la Paz, Francisco de Sales.
25, miércoles: Ananias, Tito, Floro.
26, jueves: Timoteo, Teógenes, Paula, Gabriel.
27, viernes: Ángela de Mérici, Julián, Enrique de Ossó.
28, sábado: Tomás de Aquino, Tirso, Radegunda.
29, domingo: Sarbelio, Constantino, Mauro, Papías.


Contraportada

Leonor de la Fuente, hermana de la Caridad del Sagrado Corazón

Un Ángel en Angola

Leonor es una hermana de la Caridad sencilla y humilde que trabaja con la alegría de quien tiene a Dios dentro. Sabe que merece la pena desgastarse por amor a Él y a los demás. Lleva 20 años en Angola y se ha convertido en un ángel que vela por todos, que ayuda a todos, que ama a todos.

Con motivo de la celebración este domingo de la Jornada de la Infancia Misionera, recogemos en nuestra 'Última' el reportaje que ha preparado la revista 'Iluminare', perteneciente a las Obras Misionales Pontificias, para acercar la realidad de lo que se celebra en esta Jornada a la comunidad cristiana.

Cuando se pregunta a Leonor por qué es hermana de la Caridad, responde sin dudar que su aspiración es cumplir dicho título, ser una "hermana de la Caridad", es decir, traducimos nosotros, convertirse en un ángel para quienes la rodean. Y a fe nuestra que lo ha logrado. Leonor es un ángel. Sencilla y humilde, como deben ser los enviados de Dios, pero muy preparada a nivel humano. Puede realizar intervenciones de urgencia, sacar una bala de un cuerpo herido, dar clases de música o exponer la fe cristiana. Y todo lo hace, como creo que deben hacer los ángeles, con la alegría de quien lleva a Dios dentro y con la energía de quien está convencida de que merece la pena desgastarse por amor a Él y a los demás.

20 años en África

Leonor lleva 20 años en Angola. Para ir a este país hizo todo lo posible para convencer a sus superioras: "Es que ahora hay guerra" ­¿y cuándo no ha habido guerra en Angola?­ "Si consigues tal cosa o tal otra o un tractor, podrás ir...". Por fin, en 1985, se cumplió su sueño y partió para el país africano.

Las misiones del interior estaban cerradas por la situación de guerra, por lo que fue destinada a la costa. Leonor comenzó a trabajar en la ciudad de Lubango, en una zona con miles de refugiados. Por las mañanas trabajaba en un centro de salud del gobierno y, por las tardes, dando clases a niños, a sus hermanas en el centro de formación o en el seminario. En 1995 fue a abrir una misión en la provincia de Benguela, también en la costa. Esta zona era aún más pobre, si es que se pueden establecer escalas de pobreza cuando la gente tiene tan poco.

Después de abrir esta misión, le propusieron, en enero de 1998, ir al interior, con lo que se cumplió el deseo que ella tenía desde que llegó a Angola: abrir una casa en el Mato, en las zonas altas del interior del país. Se trasladó así a la misión de Kola, a doscientos kilómetros al norte del desierto del Kalahari.

Aquí se dedicó a desarrollar programas de medicina preventiva, en la que es una verdadera experta. También llevó adelante PROMAICA, un programa para ayudar a las mujeres, porque en Angola, como en muchos países de África, las mujeres son las que llevan adelante el campo, el hogar, los hijos, todo. Aun así, no se las tiene en consideración alguna. Con este programa se les enseña portugués y a realizar todo tipo de labores.

El trabajo con los niños

Hace dos años que gozan de paz en Angola, pero aún así el país sigue desolado. Cuando era una zona de guerra, la gente se acercaba al centro médico de la misión andando 70 kilómetros, aunque estuvieran dos noches caminando. Y, como en toda zona de guerra, abundaban los niños huérfanos. En la misión hay un internado. Leonor, el ángel de Kola, ha acogido allí a niñas cuyas historias erizan la piel.

"Recuerdo el caso de una madre ­nos cuenta la religiosa­ que no trajeron a tiempo al centro de salud. Dio a luz en su casa a una niña. La pobre perdió mucha sangre y, dada la anemia que tenía, murió poco después. La familia del padre se desentendió de todo. La abuela no tenía medios y vino a la misión llorando y con aquella criaturita de quince días. La niña era todo piel y huesos. Creíamos que no iba a salir adelante. Ahora tiene siete años y es una preciosidad".

Leonor cuenta estas cosas sin tristeza, sin reivindicaciones vanas, sin exigir responsabilidades a nadie. "Tenemos a otra niña que recogieron unas hermanas nuestras que están a 40 kilómetros. El padre murió por la guerra. La madre se puso en camino hacia la misión, pero murió de hambre. La niña tenía tres años, pero logró salir adelante".

También nos cuenta cómo convirtió en incubadora a una madre que había tenido un niño de 800 gramos. En Angola eso significa muerte segura. Pero la hermana Leonor acostó a la madre, colocó encima al niño y con mantas la convirtió en una incubadora viviente. El niño salió adelante.

Leonor sigue contando casos y casos. "Un día se presentaron personas de la zona cercana a la misión diciéndonos que había una mujer muerta. La encontramos debajo de unos árboles. Aunque estaba muerta, tenía una niña a su pecho que todavía estaba mamando".

Y después, la guerra. "Hemos pasado momentos de mucho miedo. Recuerdo una noche en que se presentaron unos 20 jóvenes armados. Eran ladrones, mezcla de todas las facciones en guerra. Aquella noche se llevaron todo lo que quisieron. A mí no me importaba, mientras no tocasen a las niñas. Me pusieron el fusil en el pecho, porque les dije que, antes de acercarse a las niñas, tendrían que matarme. Estaba muerta de miedo. No sé de dónde saqué fuerzas para decirle a aquel muchacho: "Como me mates, te vas a quedar sin médico, sin enfermera y sin ayuda, porque yo soy la única que os puede ayudar; y sé dónde viven tus padres, que sé que vives aquí cerca ­la verdad es que no lo había visto en mi vida­. Gracias a Dios, bajaron el arma y se fueron. Nos pasamos una semana comiendo muy mal porque nos dejaron sin nada".

Leonor sigue hoy en su misión de Kola. ¿Cómo podría dejarles sin su ángel? Porque eso es ella, un ángel que vela por todos, que ayuda a todos, que ama a todos.

Rev. 'Iluminare'

Nº 366. Enero 2006


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