Iglesia en camino

 

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz

(España)

E-Mail: iglenca@archimeridabadajoz.org

Edición electrónica: http://198.62.75.1/www1/camino/camino.html

Número 558. 16 de enero de 2005

Director: José María Gil

Redactores: Juan José Montes y José Carrasco


Portada

Son numerosísimas las aportaciones que están llegando desde todos los rincones del mundo

La Iglesia se vuelca en la tragedia de Asia, cuyos fallecidos podrían llegar al medio millón

La madrugada del 26 de diciembre no se olvidará nunca en la costa oeste de Aceh, provincia septentrional de la isla indonesia de Sumatra, epicentro de un seísmo de magnitud 9 en la escala de Richter que desencadenó una serie de violentísimos maremotos o 'tsunamis'.

A la tragedia ha sucedido una explosión de solidaridad en todo el mundo. Cáritas es una de las organizaciones que más fondos está recaudando para ayudar a los damnificados; en España ha recaudado ya 7 millones de euros, de los que 120.000 llegan de Cáritas diocesana de Mérida-Badajoz, que al igual que otras organizaciones, como Manos Unidas, ha abierto cuentas corrientes para ayudar a los damnificados.

La colecta del pasado domingo en todas las parroquias de nuestra diócesis ha ido a engrosar esa bolsa de ayuda a los que han sufrido esta desgracia.


Editorial

Comunicación y solidaridad

Es digna de elogio la perseverancia con que los medios de comunicación están presentando, un día tras otro, las terribles consecuencias del seísmo que ha sembrado de muerte y destrucción las costas de algunos países asiáticos. Una y otra vez la prensa, la radio y la televisión, sin olvidar Internet, no han dejado de llamar la atención sobre la magnitud de esta tragedia que reclama una ayuda urgente y generosa, así como la necesidad de que los gobiernos y otras instituciones sociales se impliquen con diligencia ante lo que es una de las catástrofes más devastadoras de las últimas décadas.

Esta cobertura informativa la han hecho además -lo que es todavía más meritorio- a pesar de estar el público enfrascado en el ambiente de las fiestas navideñas y de la eclosión consumista propia de estas jornadas. Incluso, vueltos a la normalidad de los días laborales, los medios han sabido encontrar hueco para su tenaz llamada de socorro cuando la agenda informativa la ocupaban asuntos más caseros, aunque también importantes y graves.

Trabajos informativos como estos reconcilian a los medios y a sus profesionales ­tan metidos habitualmente, por desgracia, en la lógica mercantilista y en contendidos políticos y superficiales- con el verdadero sentido de servicio social o público que nunca debe abandonar la comunicación si quiere ser tal. Asimismo prestan una ayuda indispensable para hacer efectiva la solidaridad con los más necesitados.

La comunicación no es posible sin la referencia a los otros, desde el nivel básico de las relaciones interpersonales al de la vida social en el más amplio sentido. La solidaridad tampoco podría llevarse a cabo sin la comunicación que da a conocer y aproxima el sufrimiento de los demás, hasta sentirlo como propio y familiar.

No cabe duda que sin la permanente aparición un día de las imágenes del drama de Ruanda o el de los campos de refugiados de Goma, así como de las devastadoras consecuencias del huracán Mitch, o de los terremotos en Turquía y en Irán, y en estos días de las terribles consecuencias de los tsunamis en Asia, no se hubieran producido, entonces y ahora, las generosas respuestas solidarias de la opinión pública ni la intervención de los gobiernos y organismo internacionales.

Todas estas corrientes de solidaridad vividas y pendientes, así como la de tantas historias individuales de niños y de mayores necesitados, no hubieran sido posibles y no lo serán en el presente y futuro de la sociedad de la información, de la que ya formamos parte, sin el recurso a los medios de comunicación. Muy poco podrían hacer sin ellos las organizaciones humanitarias y las instituciones de la Iglesia, para remediar tanta desgracia y concienciar a la opinión pública en una cultura solidaria. n


Juan Pablo II

El estado del planeta según Juan Pablo II

Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede

Publicamos esta semana un resumen del discurso que Juan Pablo II dirigió este lunes pasado a los miembros del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede con motivo de la tradicional audiencia de inicios de año.

La alegría impregnada de suave conmoción, propia de este tiempo en el que la Iglesia revive el misterio del nacimiento del Emmanuel y el de su humilde familia de Nazaret, se percibe hoy también en este encuentro con Ustedes que reunidos aquí hacen visible, en cierto modo, la gran familia de las Naciones.

En verdad, estos sentimientos de alegría han sido ofuscados por la enorme catástrofe natural que el 26 de diciembre pasado ha afectado a diversos Países del sureste asiático, alcanzando incluso algunas costas de África oriental. Esta catástrofe ha marcado con un gran dolor el año que ha terminado: un año probado también por otras calamidades naturales y con las bárbaras acciones de terrorismo que han ensangrentado Irak y otros Estados del mundo, el cruel atentado de Madrid, la masacre terrorista de Beslan, las violencias inhumanas sobre la población de Darfur, las atrocidades perpetradas en la región de los Grandes Lagos en África.

Su presencia abre ante nuestros ojos, como con una sola mirada, el gran panorama de la humanidad con los graves problemas comunes que la atormentan, pero también con las grandes y siempre vivas esperanzas que la animan. La Iglesia católica, universal por naturaleza, está siempre implicada directamente y participa en las grandes causas por la cuales el hombre actual sufre y espera.

En el Mensaje que este año he dirigido para la Jornada Mundial de la Paz he propuesto a la atención de los fieles católicos y de todos los hombres de buena voluntad la invitación de apóstol Pablo: "No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien" (Romanos 12, 21). Este mensaje es especialmente válido también para las relaciones internacionales, y puede orientar a todos para responder a los grandes desafíos de la humanidad actual.

El desafío de la vida

El primer desafío es el desafío de la vida. La vida es el primer don que Dios nos ha hecho y la primera riqueza de la que puede gozar el hombre. La Iglesia anuncia "el Evangelio de la Vida". Y el Estado tiene precisamente como tarea primordial la tutela y la promoción de la vida humana. En estos últimos años el desafío de la vida se está haciendo cada vez más amplio y crucial. Se ha ido centrando particularmente en el inicio de la vida humana, cuando el hombre es más débil y debe ser protegido mejor. Concepciones opuestas se enfrentan sobre temas como el aborto, la procreación asistida, el uso de células madres embrionarias humanas con finalidades científicas, la clonación. Apoyada en la razón y la ciencia, es clara la posición de la Iglesia: el embrión humano es un sujeto idéntico al niño que va a nacer y al que ha nacido a partir de ese embrión. Por tanto, nada que viole su integridad y dignidad es éticamente admisible.

Al mismo tiempo, el desafío de la vida tiene lugar en lo que es propiamente el santuario de la vida: la familia. Actualmente, ésta se ve amenazada por factores sociales y culturales que, ejerciendo presión sobre ella, hacen más difícil su estabilidad; en algunos países la familia está amenazada también por una legislación que atenta -a veces incluso directamente- a su estructura natural, la cual es y sólo puede ser la de la unión entre un hombre y una mujer, fundada en el matrimonio. La familia es la fuente de la vida, el presupuesto primordial e irreemplazable de la felicidad individual de los esposos, de la formación de los hijos y del bienestar social, así como de la misma prosperidad material de la nación; no puede, pues, admitirse que la familia se vea amenazada por leyes dictadas por una visión restrictiva y antinatural.

El hambre en el mundo

El segundo desafío es el del pan. La tierra, hecha maravillosamente fecunda por su Creador, tiene recursos abundantes y variados para alimentar a todos sus habitantes, presentes y futuros. A pesar de esto, los datos publicados sobre el hambre en el mundo son dramáticos: centenares de millones de seres humanos sufren gravemente desnutrición y, cada año, millones de niños mueren de hambre o por sus consecuencias.

En realidad, ya desde hace tiempo se ha dado la señal de alarma, y las grandes organizaciones internacionales se han prefijado objetivos apremiantes, al menos para frenar la emergencia. Se han propuesto acciones concretas. Muchas asociaciones no gubernamentales se han comprometido también a prestar ayuda. Pero todo esto no es suficiente. Para responder a esta necesidad se requiere una movilización moral de la opinión pública y, más aún, de los hombres responsables de la política, sobre todo en aquellos países que han alcanzado un nivel de vida satisfactorio y próspero.

La búsqueda de la paz

Está además el desafío de la paz. La paz, bien supremo, que condiciona la consecución de otros muchos bienes esenciales, es el sueño de todas las generaciones. Pero, ¡cuántas guerras y conflictos armados -entre Estados, entre etnias, entre pueblos y grupos que viven en un mismo territorio estatal- que de un extremo al otro del globo causan innumerables víctimas inocentes y son origen de otros muchos males! A estos trágicos males se añade el fenómeno cruel e inhumano del terrorismo, flagelo que ha alcanzado una dimensión planetaria desconocida por las generaciones anteriores. A la prepotencia se debe oponer la razón, al enfrentamiento de la fuerza el enfrentamiento del diálogo, a las armas apuntadas la mano tendida: al mal el bien.

Numerosos son los hombres que trabajan con valentía y perseverancia en este sentido, y no faltan signos alentadores que demuestran cómo puede afrontarse el gran desafío de la paz. Así en África, donde, a pesar de las graves reincidencias de discordias que parecían superadas, crece la común voluntad de trabajar para la solución y la prevención de conflictos mediante una cooperación más intensa entre las grandes organizaciones internacionales y las instancias continentales. Así en Oriente Medio, en esa tierra tan querida y sagrada para los creyentes en el Dios de Abraham, donde parece atenuarse el cruel enfrentamiento de las armas y abrirse una salida política hacia el diálogo y la negociación. Y como ejemplo, ciertamente privilegiado, de una paz posible, bien puede mostrarse Europa: naciones que un tiempo eran cruelmente enemigas y enfrentadas en guerras mortales se encuentran hoy juntas en la Unión Europea, la cual durante el año pasado se ha propuesto consolidarse ulteriormente con el Tratado constitucional de Roma, mientras permanece abierta a acoger otros Estados, dispuestos a aceptar las exigencias que conllevan su adhesión.

La libertad del hombre

Quisiera referirme aún a otro desafío: el desafío de la libertad. La libertad es un gran bien, porque, sin ella, el hombre no puede realizarse de manera consecuente con su naturaleza. La libertad de religión sigue siendo en numerosos Estados un derecho no reconocido de manera suficiente o de modo adecuado. No hay que temer que la justa libertad religiosa sea un límite para las otras libertades o perjudique la convivencia civil. Al contrario, con la libertad religiosa se desarrolla y florece también cualquier otra libertad, porque la libertad es un bien indivisible y prerrogativa de la misma persona humana y de su dignidad. No hay que temer que la libertad religiosa, una vez reconocida para la Iglesia católica, interfiera en el campo de la libertad política y de las competencias propias del Estado. La Iglesia sabe distinguir bien, como es su deber, lo que es del César y lo que es de Dios; ella coopera en el bien común de la sociedad, porque rechaza la mentira y educa para la verdad; condena el odio y el desprecio e invita a la fraternidad; promueve siempre por doquier las obras de caridad, las ciencias y las artes. La Iglesia quiere solamente libertad para poder ofrecer un servicio válido de colaboración con cada instancia pública y privada, preocupada por el bien del hombre.

[Traducción del original distribuida por la Santa Sede]

Juan Pablo II


Centrales

La colecta del pasado domingo en todas las parroquias de la diócesis irá a socorrer a los damnificados

Cáritas y Manos Unidas recaudan fondos para ayudar a los afectados por el maremoto

Atención y oración constante está ofreciendo Juan Pablo II por la tragedia desencadenada por un terremoto y los sucesivos maremotos originados en el sureste asiático. La cifra de fallecidos aún es indeterminada (podría superar los 600 mil), igual que el número de desaparecidos, mientras que los heridos y desplazados se cuentan por millones.

Al amanecer del 26 de diciembre se registró un seísmo de magnitud 9 en la escala de Richter con epicentro en la costa oeste de Aceh, provincia septentrional de la isla indonesia de Sumatra, que desencadenó una serie de violentos maremotos (o 'tsunamis') que llegaron incluso al continente africano.

Las últimas cifras, provisionales aún a pesar del tiempo transcurrido, sitúan entre 130 mil y 150 mil el número de víctimas mortales ­miles son turistas-- por estos fenómenos: en Indonesia rondan las 80 mil (principalmente en Aceh), en Tailandia podrían alcanzar las 10 mil, una cifra que se superaría en la India (el archipiélago de Andaman y Nicobar y el Estado de Tamil Nadu, las zonas más golpeadas), en Sri Lanka se habla de cerca de 30 mil; decenas de muertos ha habido también en Malasia, Myanmar (Birmania), Maldivas y Somalia, mientras que se van contabilizando algunos en Bangladesh, Tanzania y Kenia. Los desplazados superan los 5 millones, según recientes estimaciones.

Los efectos a largo plazo por las epidemias que amenazan las regiones arrasadas "pueden ser tan devastadores como el 'tsunami' por sí mismo y multiplicar el número de víctimas", alertó el coordinador de Ayuda de Emergencia de la ONU, Jan Egeland.

A estas circunstancias, al temor de la repetición de nuevos seísmos y a la falta de agua potable, alimentos y alojamiento se une el que enfrentan los desplazados cuando regresen a sus casas en Sri Lanka, por ejemplo, donde las olas gigantes han desenterrado minas anti-persona.

La aportación de la Iglesia

El mismo día de la catástrofe, tras rezar el Ángelus junto a miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro en el Vaticano, Juan Pablo II expresaba su deseo de que "la comunidad internacional se afane para llevar alivio a las poblaciones afectadas", a la vez que aseguraba la oración y "nuestra solidaridad por cuantos sufren".

El Santo Padre dispuso el envío de una primera ayuda de su parte a las poblaciones de los países afectados por el terremoto y el maremoto. "Por encargo de Su Santidad, el Consejo Pontificio "Cor Unum", a través de las respectivas representaciones pontificias, ha enviado ayuda de urgencia a Sri Lanka, India, Tailandia, Indonesia y Somalia". El Consejo Pontificio constató además que "en la Iglesia, como en todas partes del mundo, se ha alzado unánime un coro de solidaridad fraterna con respuestas concretas a los llamamientos de las poblaciones golpeadas".

Cáritas es una de las organizaciones que más fondos está recaudando para ayudar a los damnificados. Así, los 162 miembros de la Confederación internacional de Cáritas están respondiendo juntos a la emergencia y ya eran más de 45 millones de euros los que se habían recogido para la zona. Cáritas España, en virtud de la generosidad de los españoles, se sitúa entre las primeras en aportación, pues en las dos primeras semanas después de la catástrofe ya había sumado más de 7 millones de euros de recaudación.

La ayuda sobre el terreno tiene lugar gracias a la presencia de sus miembros locales y de la movilización de las Iglesias locales. En la India, en las zonas afectadas, las diócesis han abierto sus escuelas e iglesias para acoger a las víctimas. El gobierno indio ha pedido la colaboración, precisamente, de "Cáritas India" para atender a la población afectada por el maremoto en las regiones de Tamil Nadu, Andra Pradesh y las islas Nicobar. El organismo católico de ayuda en la India apoyará además a Sri Lanka -uno de los países más afectados, pues el "tsunami" barrió la isla- en la atención de la emergencia.

En el terreno, los más de 5.000 voluntarios de las Cáritas nacionales de los países afectados por la catástrofe siguen trabajando día a día en los planes de emergencia puestos en marcha para atender a los damnificados. La acción de la red Cáritas se centra en asegurar a los damnificados cuatro aspectos básicos: distribución de alimentos y acceso al agua potable, medidas de profilaxis y prevención sanitaria para evitar la propagación de enfermedades respiratorias y disenterías, albergue temporal y ropa de abrigo a las personas que han perdido sus hogares y asistencia médica de urgencia a los heridos.

Además, la red internacional de Cáritas ha hecho un llamamiento especial para que, pasados los primeros días de la emergencia, la situación en la que han quedado todos los países afectados no caiga en el olvido.

¿Dónde entregar los donativos?

El apoyo a las víctimas del maremoto se puede canalizar, entre otras formas, a través de:

CÁRITAS

CON EL SUDESTE ASIÁTICO

c/c n: 2010 / 0001 / 35 / 0502130304

Llamando al tel. : 902 33 99 99

BANCO                     NÚMERO

BANESTO     0030-1001-30-0005380271

B.B.V.A.     0182-5906-89-0201510315

LA CAIXA     2100-2208-30-0200237458

CAJA MADRID     2038-1028-16-6000978465

C E C A     2000-0002-27-9100508605

MANOS UNIDAS

Llamando al tel. : 902 400 707

Santander Central Hispano

Número de cuenta: 0049 1892 63 2210525246

Y en todas las Cáritas parroquiales y Asamblea locales de ambas instituciones.

(Redacción/Agencias)

 

También insiste en las diferencias existentes entre el matrimonio y otras formas de unión

La CEE afirma que no es prudente ni moralmente aceptable poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha remitido una nota en la que afirma que "poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable". El comunicado recoge, en referencia a la aprobación el pasado 30 de diciembre, por parte del Parlamento Vasco, de la propuesta soberanista conocida como "Plan Ibarreche", los puntos básicos de la Instrucción Pastoral Valoración moral del terrorismo en España (2002), sobre el nacionalismo.

Según el documento episcopal, "la Doctrina Social de la Iglesia reconoce un derecho real y originario de autodeterminación política en el caso de una colonización o de una invasión injusta, pero no en el de una secesión", pues "cuando determinadas naciones o realidades nacionales se hallan legítimamente vinculadas por lazos históricos, familiares, religiosos, culturales y políticos a otras naciones dentro de un mismo Estado no puede decirse que dichas naciones gocen necesariamente de un derecho a la soberanía política".

El documento afirma que "no es moral cualquier modo de propugnar la independencia de cualquier grupo y la creación de un nuevo Estado", y añade que "cuando la voluntad de independencia se convierte en principio absoluto de la acción política y es impuesta a toda costa y por cualquier medio, es equiparable a una idolatría de la propia nación que pervierte gravemente el orden moral y la vida social".

Según los obispos, los nacionalismos son legítimos como "opción política que hace de la defensa y del desarrollo de la identidad de una nación el eje de sus actividades" siempre que "se ajusten a la norma moral y a las exigencias del bien común".

El documento afirma que "la configuración propia de cada Estado es normalmente fruto de largos y complejos procesos históricos", como es "el caso de España", y por eso, "pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder, local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria".

Uniones homosexuales

Por otro lado la CEE ha hecho pública su respuesta a la resolución del Consejo de Ministros que aprueba un proyecto de Ley con el que se pretende equiparar al matrimonio la unión de personas del mismo sexo. La CEE reitera la postura expresada sobre este tema en numerosas ocasiones, considerando la propuesta "errónea e injusta" y advirtiendo sobre las "consecuencias negativas" que la Ley tendría para toda la sociedad en caso de ser finalmente aprobada por el Parlamento. La CEE marca las diferencias que existen entre el matrimonio, una "institución esencialmente heterosexual" y otras formas de unión.

"El matrimonio, engendrando y educando a sus hijos, contribuye de manera insustituible al crecimiento y estabilidad de la sociedad. Por eso le es debido el reconocimiento y el apoyo legal del Estado. En cambio, a la convivencia de homosexuales, que no puede tener nunca esas características, no se le puede reconocer una dimensión social semejante a la del matrimonio y a la de familia", afirman remitiendo a los documentos de la CEE sobre este asunto.

La CEE mantiene que "las personas homosexuales no deben ser discriminadas en sus derechos ciudadanos", pero añaden que a "dos personas del mismo sexo no les asiste ningún derecho a contraer matrimonio entre ellas".

"El Estado, por su parte, no puede reconocer este derecho inexistente, a no ser actuando de un modo arbitrario que excede sus capacidades y que dañará, sin duda muy seriamente, el bien común". Los obispos afirman que "equiparar las uniones homosexuales a los verdaderos matrimonios, es introducir un peligroso factor de disolución de la institución matrimonial y, con ella, del justo orden social". Asimismo, sostienen que "dos personas del mismo sexo, que pretenden suplantar a un matrimonio, no constituyen un referente adecuado para la adopción".

Finalmente, dicen que "si esta legislación se llevara adelante, abandonaríamos la sabiduría humana y jurídica de toda la Humanidad". (Véritas)

 

Balance del 2004

Al menos 15 misioneros católicos fueron asesinados el año pasado

Asesinados por salteadores o con deliberada intención de eliminarlos, 15 misioneros -sacerdotes, religiosos y laicos- perdieron la vida el año pasado. La Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos ha hecho públicas las cifras de 2004 relativas no sólo a los misioneros "ad gentes" en sentido estricto, sino a todo el personal eclesiástico asesinado o que sacrificó su vida con conciencia del riesgo que corría, sin abandonar su compromiso de testimonio y apostolado.

África -Burkina Faso, Uganda, Burundi, Sudáfrica, Kenia y Chad- registra el mayor número de muertes: cinco sacerdotes, un religioso y una religiosa. En América murieron al menos tres sacerdotes -en México, Guatemala y Chile-, cifra a la que habría que añadir la muerte violenta de otro sacerdote en Colombia.

Respecto a Asia se dice que "parece vivir de forma especial las tensiones fundamentalistas: son tres los jóvenes católicos pakistaníes heridos hasta la muerte bajo falsas acusaciones o para hacerles abjurar de su fe"; en la India "un sacerdote fue hallado muerto tras sufrir amenazas porque visitaba a familias hindúes, donde era bien recibido", apunta el dicasterio misionero.

Ellos pagaron "un generoso tributo de sangre de muchos hermanos y hermanas para el crecimiento de la Iglesia en el mundo", tributo que "raramente llega a las páginas informativas", apunta el cardenal Crescenzio Sepe, prefecto de esta Congregación vaticana. El dicasterio, a través de la agencia "Fides" recuerda que "no podemos olvidar la larga lista de católicos asesinados en Irak o muchos 'soldados desconocidos de la fe' en todo rincón del planeta, de los que tal vez jamás se tendrá noticia". (Zenit)


Información Diocesana

Los sacerdotes de la diócesis celebran la XXV Convivencia del presbiterio junto al Arzobispo

Homenaje a los curas que cumplen sus bodas de oro y de plata

Al cierre de esta edición está prevista la celebración el día 15 de enero la XXV Convivencia del Presbiterio de Mérida-Badajoz, en la que tomará parte el arzobispo, don Santiago García Aracil.

El programa previsto se inicia con un tiempo para la conversación y el encuentro en el colegio San José de Villafranca, donde se celebra esta convivencia, e incluye la concelebración de una Eucaristía especialmente compartida con los sacerdotes que cumplen las bodas de oro y de plata de su ordenación, terminando con una comida de hermandad.

Bodas de oro

En el 2005 son cuatro los sacerdotes de nuestra diócesis que cumplen cincuenta años de ordenados. Se trata de don José María Pérez Lozano, capellán del Hospital Materno-Infantil de la capital pacense; don Pedro Mateos Lancharro, actual párroco de Montemolín y Pallares; don Joaquín Macarro Fernández, párroco de San Miguel, en Zafra; y don Juan Fernández López, Canónigo de la Concatedral de Mérida. Todos ellos recibieron el orden sacerdotal el 26 de junio 1955.

Bodas de plata

Por otro lado, son seis los sacerdotes que celebran su 25 aniversario. Todos ellos fueron ordenados en el último trimestre de 1980. Se trata de los sacerdotes don Antonio López Ortiz, párroco de Arroyo de San Serván; don José Mª Gil Tamayo, director de los Secretariados de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española y de nuestra diócesis de Mérida-Badajoz, así como de éste semanario; don Manuel Amezcua Morillas, actualmente residente en Guadix; Don Juan José Rascón Soler, capellán castrense; don Felipe Domínguez Romero, párroco de San Francisco de Sales, en Villanueva de la Serena; y don Antonio Muñoz Aldana, vicario Episcopal y párroco de San Juan de Ribera, en Badajoz.

Durante la Eucaristía, además de celebrar éstas bodas de oro y plata sacerdotales, se tendrá un especial recuerdo a los sacerdotes que han fallecido durante el 2004.

 

Fue el párroco de San Vicente de Alcántara durante más de 40 años

Fallece el sacerdote diocesano don Antonio Cortés Calvo

La semana pasada fallecía en Cáceres el sacerdote diocesano don Antonio Cortés Calvo, quien fuera párroco de San Vicente de Alcántara durante más de 40 años.

Nacido en el año 1922, en la localidad de Casar de Cáceres, realizó sus estudios en el Seminario de Coria-Cáceres, diócesis en la que se incardinó al ser ordenado en 1947, pasando después a la de Mérida-Badajoz, en 1958, junto con la parroquia de San Vicente de Alcántara, cuando la Santa Sede reorganizó esa zona.

Con anterioridad ejerció su ministerio pastoral en las parroquias de Santibáñez el Bajo y el Membrío, ambas en la provincia de Cáceres.

En el año 1997, la corporación municipal de San Vicente de Alcántara, lo nombra -por unanimidad- 'Hijo adoptivo' de la localidad, gracias a una iniciativa popular de los propios vecinos de San Vicente.

Es en esta localidad donde donde Cortés Calvo se jubila, pasando a la situación de párroco emérito.

Muy querido y recordado, San Vicente de Alcántara ha vivido con profundo sentimiento el fallecimiento de este sacerdote, quien manifestó en su día que él "no hacía nada extraordinario, sólo cumplir con su deber".

 

Pertenece al Instituto Secular 'Hogar de Nazaret'

Homenaje a Clarisa Velo Pensado

Clarisa Velo Pensado, miembro del Instituto Secular 'Hogar de Nazaret' ha recibido recientemente el homenaje de los habitantes de San Benito de la Contienda, aldea perteneciente a Olivenza en la que lleva más de 30 años trabajando.

El acto de homenaje se centró en la dedicatoria de una calle a Clarisa Velo, actuación que fue aprobada meses atrás por el pleno del Ayuntamiento de Olivenza, y en él tomaron parte más de 600 personas, la práctica totalidad de los habitantes de San Benito, junto con el alcalde de Olivenza, Ramón Rocha, el Vicario General de nuestra diócesis, Francisco Maya, y la directora del 'Hogar de Nazaret' María Llorente, así como una nutrida representación de familiares de la homenajeada.

 

Los Reyes Magos visitaron el Centro penitenciario de Badajoz

Como cada año, desde hace más de diez, el voluntariado cristiano de prisiones, en colaboración con el Secretariado Diocesano de Pastoral Penitenciaria de nuestra diócesis, organizó la visita de los Reyes Magos al Centro Penitenciario de Badajoz.

Esta actividad ha sido posible gracias a la colaboración de las parroquias de la capital pacense, que aportaron unos 1.800 euros destinados a la compra de los regalos, así como de la entidad financiera 'Caja de Badajoz', que hizo otra aportación en metálico de 1.500 euros para el mismo fin. A estas cantidades económicas se suma la aportación en especias realizada por la empresa 'Chocolates La Trappa', que donó 750 cajas de bombones.

 

Agenda

Abierto el plazo de inscripción para el Festival de la Canción Misionera

La Delegación Diocesana de Misiones del Arzobispado de Mérida-Badajoz y Cristianos Sin Fronteras (CSF), invitan a todos los grupos cristianos de la diócesis (colegios, parroquias, grupos misioneros, asociaciones...) a participar en la XVIII Edición del Encuentro Festival de la Canción Misionera cuyo fin es la evangelización de la cultura a través de la música.

Esta actividad es de carácter benéfico, y ofrece dos modalidades de participación: grupos de Niños (hasta 14 años) y Jóvenes (de 15 a 30).

Los interesados se pueden dirigir a Pedro Losada, Delegado Diocesano de Misiones, en el teléfono 924 222847; o contactar con Angelines Rodríguez, Coordinadora de CSF en Badajoz, en los teléfonos 924 232550 y 924 240288.


 

Liturgia dominical

Celebramos el II Domingo del Tiempo Ordinario

Palabra de Dios

 

Profeta Isaías 49, 3.4, 5-6

El Señor me dijo: "Tú eres mi siervo (Israel) de quien estoy orgulloso". Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel ­tanto me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza­: Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.

 

Salmo 28

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor:

El se inclinó y escuchó mi grito;

me puso en la boca un cántico nuevo,

un himno a nuestro Dios

y llevo tu ley en las entrañas.R.

 

1ª Carta de S. Pablo a los Corintios 1, 1-3

Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo, por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Jesucristo, al pueblo santo que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor nuestro y de ellos. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, sea con vosotros.

 

Evangelio según san Juan 1, 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:

-Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.

Y Juan dio testimonio diciendo:

-He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él.

Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquel sobre quien veas bajar al Espíritu y posarse sobre él, ese es el que ha de bautizar con Espíritu santo". Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

 

Comentario Litúrgico

Tras de mi viene un hombre

Después de las fiestas de la Navidad y la Epifanía la liturgia nos quiere introducir en lo ordinario de la vida cristiana. En donde no hay un misterio concreto que celebrar sino el Misterio que es el Cristo de la gloria, que desde su resurrección está construyendo constantemente a su Iglesia como prolongación, en la tierra, de su misterio de salvación.

Al cobijo de esta tarea, la liturgia inicia, una vez más, en este domingo el llamado Tiempo Ordinario. Llamado así porque no está marcado por la celebración de un misterio concreto sino que está abierto a la celebración del Misterio: la obra del Hijo que alentado por el Espíritu Santo nos conduce al encuentro con el Padre.

En la liturgia de la Palabra aparece de nuevo Juan el Bautista, pero no como personaje del Adviento que nos invitaba a la espera, sino como alguien que, iluminado de lo alto, nos dice :"Tras de mí viene un hombre". Es una frase que nos obliga a dar un salto mental para resituarnos en nuestro caminar cristiano que ha estado sumergido en la contemplación de un Niño y, desde este domingo, nos va a presentar al hombre llamado Jesús.

Es bonita la tarea que nos impone la lectura continuada del Evangelio según San Mateo: domingo tras domingo, iremos repasando el itinerario de la vida pública de Jesús con su palabra, sus signos y su actitud de acogida a cuantos se acercaron a El. Nos irá, un año más, adentrándonos en la escuela del seguimiento evangélico

El reto de este año de la Eucaristía es conseguir que la misa dominical sea un encuentro con Cristo que nos ilumine y aliente durante toda la semana y así crezca nuestra vida en Cristo.

Antonio Luis Martínez

Lecturas bíblicas para los días de la semana

17, lunes: Heb 5, 1-10; Mc 2, 18-22.
18, martes: Heb 6, 10-20; Mc 2, 23-28.
19, miércoles: Heb 7, 1-3. 15-17; Mc 3, 1-6.
20, jueves: Heb 7, 25. 8, 6; Mc 3, 7-12.
21, viernes: Heb 8, 6-13; Mc 3, 13-19.
22, sábado: Heb 9, 2-3. 11-14; Mc 3, 20-21.
23, domingo: Is 8, 23b-9, 3; 1Cor 1, 10-13.17; Mt 4, 12-23.

 

22 de enero: San Vicente (S. III-IV)

El diácono Vicente de Zaragoza, fue condenado a muerte en Valencia junto con su obispo Valerio (304 ó 305), después de haber sufrido la tortura.

Nacido probablemente en Huesca, Vicente se forma al servicio de la Iglesia en Zaragoza, hasta llegar a ser el primer diácono del obispo San Valerio, el tartamudo. A causa de este defecto será Vicente el portavoz de la cristiandad de Zaragoza, ¡y que portavoz! porque el chico tenía un piquito de oro.

Al ser llevado con su obispo ante el tribunal de Daciano en Valencia él fue el encargado de defender la fe. Por eso, mientras que al obispo se le condena al destierro, Vicente es torturado hora tras hora para arrancarle su lealtad a Cristo, o su vida. Primero el potro, preciosidad de trato que consistía en poner al preso encima de una mesa con las manos y los pies atados y, cuando menos lo esperabas, te estiraban hacia los cuatro puntos cardinales. Como aquello no funcionaba, lo pusieron encima de una cama, que bien podríamos llamar la cama del infierno, y que no era más que una sucesión de barras al rojo vivo sobre las que se ponía al condenado. Tras este lecho incandescente, le esperan los cepos de madera, dentro de un calabozo oscuro. Inútilmente se le pretende después reanimar, con atenciones sanitarias, para un nuevo interrogatorio. Vicente ha muerto por Cristo, con la oración y la alegría en los labios.

 

Los santos de la semana

17, lunes: Antonio ab., Sulpicio, Merulo, Mariano.
18, martes: Margarita de Hungría, Prisca, Librada.
19, miércoles: Juan de Ribera, Mario, Germánico, Ponciano B., M. Espínola
20, jueves: Sebastián, Fabián, Eulogio, Augurio, Fructuoso.
21, viernes: Inés, Josefa Mª de Santa Inés.
22, sábado: Vicente, Anastasio, Oroncio.
23, domingo: Ildefonso, Emerenciana, Francisco Gil de Frederic, Clemente.


Contraportada

Palabras del Papa ante la Jornada Mundial de los Inmigrantes y Refugiados que se celebra este domingo

Es preciso buscar un justo equilibrio entre el respeto de la propia identidad y el reconocimiento de la ajena

Este domingo la Iglesia recuerda a los inmigrantes con la celebración de la Jornada Mundial de los Emigrantes y Refugiados. Según Eugenio Campanario, director del Secretariado Diocesano de Migraciones, esta jornada tiene como fin concienciar a las comunidades cristianas de todo el mundo sobre el fenómeno de las migraciones, un fenómeno creciente y cada vez más presente entre nosotros y sobre el que la Iglesia tiene mucho que decir y hacer.

El Consejo Pontificio para la Pastoral de los Inmigrantes e Itinerantes ha sacado a la luz un documento sobre inmigración con el que, según Eugenio Campanario, "se pretende actualizar la doctrina de la Iglesia en esta materia. En ella se recogen documentos de Pío XII, el Concilio vaticano II, Pablo VI y sobre todo ofrece unas líneas básicas para que nos demos cuenta de que la atención a los inmigrantes no es tarea de unas cuantas personas de buena voluntad sino que tiene que ser tarea de toda la Iglesia. Si otros documentos se centraban en el papel de los obispos o de los sacerdotes, ahora se habla fundamentalmente de los laicos, que deben ser quienes evangelicen la realidad de la inmigración, quienes atraigan a los inmigrantes a la Iglesia. Por otro lado invita a los laicos a ese amplio compromiso que deben tener en lo político, lo cultural, lo sindical etc." Según Eugenio Campanario el documento aporta unas pistas muy concretas de actuación en la atención a los católicos, a los cristianos no católicos y a los musulmanes y "es muy interesante el diálogo intercultural con los musulmanes, el colaborar juntos con una serie de valores... a la vez que deja claros algunos aspectos del día a día de los musulmanes que no encajan mucho con nuestra manera de pensar, cómo el trato a las mujeres o la separación de fe y sociedad civil".

Para María Gemio, coordinadora del Secretariado Diocesano de Migraciones, hay asociaciones que se preocupan de los inmigrantes. "En comparación con el resto de España, en nuestra provincia el impacto de la inmigración es escaso todavía, si bien en los últimos tres años ha aumentado notablemente. Muchos de los inmigrantes que llegan a Badajoz lo hacen de otras provincias españolas buscando un lugar tranquilo".

Visto por ellos

Eduardo Vélez, colombiano, afirma que en los tres años que lleva residiendo en España ha sido difícil y ha pasado por situaciones penosas, si bien en su caso reconoce que ha sido importante el apoyo de la Iglesia. Las razones que mueven a los inmigrantes a venir a España son principalmente la necesidad económica, muchas veces la violencia como es el caso de muchos compatriotas suyos. "Muchos días te encuentras con que no tienes para comer al día siguiente y te planteas salir de tu país en busca de un futuro para tus hijos".

Identidad y asimilación

En su mensaje, con motivo de esta jornada, el Papa señala que "en nuestras sociedades, marcadas por el fenómeno global de la migración, es preciso buscar un justo equilibrio entre el respeto de la propia identidad y el reconocimiento de la ajena". Juan Pablo II afirma que "se deben excluir tanto los modelos asimilacionistas, que tienden a hacer que el otro sea una copia de sí, como los modelos de marginación de los inmigrantes, con actitudes que pueden llevar incluso a la práctica del apartheid. Es preciso seguir el camino de la auténtica integración, con una perspectiva abierta, que evite considerar sólo las diferencias entre inmigrantes y autóctonos". Para el Papa surge así "la necesidad del diálogo entre hombres de culturas diversas en un marco de pluralismo que vaya más allá de la simple tolerancia y llegue a la simpatía. Una simple yuxtaposición de grupos de emigrantes y autóctonos tiende a la recíproca cerrazón de las culturas, o a la instauración entre ellas de simples relaciones de exterioridad o de tolerancia. En cambio, se debería promover una fecundación recíproca de las culturas. Eso supone el conocimiento y la apertura de las culturas entre sí, en un marco de auténtico entendimiento y benevolencia".

El Papa afirma que los cristianos "si son coherentes consigo mismos, no pueden renunciar a predicar el Evangelio de Cristo a todas las gentes. Obviamente, lo deben hacer respetando la conciencia de los demás y practicando siempre el método de la caridad, como ya recomendaba san Pablo a los primeros cristianos". Por ello recuerda la imagen del profeta Isaías, para invitar a todos los creyentes a ser "centinelas de la mañana". "Como centinelas, dice el Papa, los cristianos deben ante todo escuchar el grito de ayuda que lanzan tantos inmigrantes y refugiados, y luego deben promover, con un compromiso activo, perspectivas de esperanza, que anticipen el alba de una sociedad más abierta y solidaria. A ellos, en primer lugar, corresponde descubrir la presencia de Dios en la historia, incluso cuando todo parece estar aún envuelto en las tinieblas".

Redacción


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