Semanario "Iglesia en camino"

Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)
E-Mail: Iglenca@grn.es
Núm. 237 - Año V - 11 de enero de 1998
Director: José María Gil


Portada

Nuestra diócesis inicia un plan de fomento de la oración

"Tanto las parroquias como las comunidades cristianas organicen y fomenten grupos de oración que despierten la auténtica experiencia de Dios a nivel personal, familiar y comunitario, para profundizar en la fe y en el crecimiento de la vida espiritualÈ. Esta proposición sinodal es, junto a otras, un exponente del deseo manifestado en el Sínodo Pacense de 1992 por los fieles de nuestra diócesis de vivir una mayor experiencia de Dios, fundamento de toda acción evangelizadora.
Para darle respuesta, nuestra Iglesia local ha puesto en marcha para todas las parroquias y comunidades de nuestra diócesis un programa pastoral de iniciación en la oración, incluido dentro del plan general diocesano 1998-2000, y ha encargado al Secretariado diocesano de Liturgia su coordinación.
Este programa tratará de animar la creación de grupos de oración en las parroquias y comunidades, y para ello facilitará material de apoyo mediante un libro titulado "Señor, enséñanos a orar" y fichas de apoyo.

Editorial

Año nuevo, hombre viejo

Los historiadores de la segunda República española suelen decir que el 14 de abril de 1931 España se acostó monárquica y se levantó republicana. No suele ser esto lo que acontece de ordinario en nuestras vidas personales, ni tan siquiera en la Nochevieja del 31 de diciembre que enlaza el año que se despide con el que nos da la mano en el frío amanecer del 1 de enero.
Ojalá que así lo fuera, no en el sentido de cambiarnos la camisa por la de otro color político, sino en lo que representa, por muy gastada que esté la expresión, lo del Año nuevo, vida nueva. Se trata de un santo y seña magnífico, siempre que el cambio de vida lo sea bajo el signo del crecimiento auténtico y de la mejora moral. No esta mal, sino todo lo contrario, eso de desearnos mutuamente un próspero año nuevo, con tal de que no agotemos ni acotemos en el campo de lo económico esos buenos deseos, como parece insinuar, con cierto tufillo, el calificativo en cuestión.
Vale aquí, como nunca, aquello de anteponer los valores del ser a los del tener. ¿Recuerdan aquella ley sobre las fincas rústicas manifiestamente mejorables? Alguien les dijo a varios de sus dueños: Aquí los primeros manifiestamente mejorables son ustedes. Pues, ¡a aplicarse el cuento! Lo que ha de renovarse en el año nuevo es nuestra vida personal, de dentro a fuera y no al revés. Entendiendo por calidad de vida no sólo el viejo tríptico de salud, cariño y dinero, sino también, y ante todo, la dignidad moral, el espíritu de servicio y el empeño constante por hacer el bien a manos llenas.
La ley establece fechas determinadas para la caducidad de los alimentos y medicinas y fija también los periodos en los que los coches han de pasar al taller para su necesaria revisión. Y nosotros, ¿qué? ¡Ay, si caducaran el 31 de diciembre tantos malos hábitos, tantas inercias, tantas rutinas! Y, ¡qué bien nos vendría a muchos, ya que se va acercando la Cuaresma, entrar en el taller de un Retiro espiritual, de unos Ejercicios anuales, para revisar los mecanismos interiores, para renovar algunas piezas inservibles de nuestros programas ya agotados! San Pablo hablaba de revestirnos del hombre nuevo, a imagen de Cristo resucitado. ¡Ahí es nada!

Carta del Arzobispo

El misterio del mal

No debemos confundir un cristianismo iluminado por la esperanza con un horizonte rosa de la vida humana y del comportamiento cristiano. Edifican sobre arena todos aquellos que, para animarse a sí mismos o encaminar a otros por una senda de paz y de bien, perfilan un diseño bonito de nuestro paso por la tierra, ya sea el zigzag biográfico de cada indivíduo, ya el rumbo histórico de toda la sociedad. Se equivocan, ¡qué pena! La verdad monda y lironda es muy otra. Todos lloramos al nacer e, incluso antes de ese trance, estamos, como David, marcados por el signo del mal: "Pecador me concibió mi madre" (Sal. 50).
Habrá quien piense: Acabamos de cantar los últimos villancicos, hemos entrado animosos en el año nuevo y aún se perfilan en el horizonte los camellos de los Magos en su retorno a Oriente. ¿A qué viene, tan pronto, este jarro de agua, este sentimiento trágico de la vida? Una primera respuesta a esa observación tan humana sería que la Navidad misma lleva en su entraña un sesgo doliente, con la matanza de inocentes y la huida a Egipto, sin olvidar el hueco inhóspito del pesebre, tan idealizado por nuestros belenes. Tanto quienes contemplan el Evangelio de la Infancia en sus escenas literales, como quienes buscan el meollo del mensaje, todos deducen que Jesús probó, cató desde un principio, el pan amargo de la condición humana. No hay más remedio que preguntarse: Si ésta no fuera tan áspera y ambígua, ¿para qué nos hacía falta que viniera un Salvador?

Nuestra doble vida

Ea pues; entremos sin miedo en el tema, donde nos introducen las secciones de sucesos en la prensa y en la tele, amargándonos tanto los dulces de la Navidad, que hasta tenemos la impresión de que esta época del año es la más señalada por catástrofes naturales, accidentes aéreos, naufragios en el mar, crimenes horrendos, masacres terroristas. Cierto que el invierno es la estación de las borrascas; que el tráfico rodado y aéreo se multiplica por muchos enteros en los períodos de vacaciones; y que las malas noticias en jornadas de fiesta nos resultan, por ello mismo, más crueles y dolorosas.
Me ahorro otras descripciones trágicas, para remontarme a una reflexión creyente sobre el mal y nosotros, con el intento de articular, hasta donde yo sepa y aquí quepan, las piezas del puzle. Da lo mismo el tiempo de la Navidad que las fiestas de agosto, el frío polar que el calor de los trópicos, a la hora de percibir la hermosa y trágica grandeza de la vida humana, según el testamento de Pablo VI. A simple vista y sin muchas filosofías, cualquier observador del género humano descubre en su pasado y en su presente una zona iluminada y una cara de sombras. Bienes de cultura, de salud, de desarrollo, de arte, de técnicas, de abundancia. Males de hambre, de desnudez, de analfabetismo, de enfermedades, de raquitismo, de mortalidad precoz. Aunque todo eso resulte tan terrible y contradictorio, no entro ahora en los males físicos, contra los que luchan la medicina, la economía, la sicología y la política, mejorando año tras año la suerte de la humanidad, con saltos muchas veces espectaculares. Para arreglar todo eso, es una condición previa y concomitante, mejorar a los seres humanos que protagonizamos los procesos. Hablo ahora y aquí, no de males y de bienes, sino de buenos y de malos, refiriéndome a personas, o, yendo aun más al fondo, del bien y del mal como tales.
La lista anterior de los males y los bienes, sería ahora sobre hombres y mujeres: la de los egoístas, los indiferentes, los duros de corazón, los carentes de entrañas, por un lado; y, frente a ellos, los hombres rectos, las mujeres sacrificadas y generosas, las gentes de bién, los héroes anónimos. Mas, para esquivar el maniqueísmo, no haremos dos bloques compactos, el uno de mujeres y de hombres perversos y satánicos; mientras otro se compone de personas angelicales, sin mezcla de mal alguno. No; hablamos de la pasta humana, en todos con los dos elementos, pero no en la misma proporción ni sin responsabilidades personales.

A la luz de la fe

En la antropología cristiana, hoy se habla con la misma naturalidad del misterio de Dios y del misterio del hombre. Sigue flotando en la conciencia humana la misma pregunta estremecedora, desde el origen de los tiempos: ¿Porqué, Dios mío, sentimos la atracción del abismo, la tentación del mal? ¿Porqué podemos hacer daño a otros y recibirlo de ellos? ¿Porqué podemos volverte las espaldas, negar tu existencia, ofenderte con descaro? Pisamos esta línea divisoria, como un cable de alta tensión, como un campo de minas,e ntre la fe y la increencia, entre la confianza y la desesperación, entre el vacío y el sentido.
¿Cómo no comprender, respetar y compadecer el espanto de quienes son víctimas permanentes del mal y de la injusticia, y también de quienes sofocan en su conciencia los sentimientos humanos y los latidos religiosos? No es que los creyentes seamos de otra arcilla y estemos vacunados para siempre contra el abismo y la infidelidad. Pero; ¡cuánto vale sabernos criaturas, imagen e hijos de Dios! ¡Cuanto, el conocer las tentaciones del paraíso, el misterio de la libertad, del pecado y del perdón! ¡Cuánto alumbra, cuánto consuela y sostiene el contrapeso en nosotros al "misterio de la iniquidad" -demonio, tentación, pasiones, pecado, perdición- con el poder redentor de Jesucristo, con la gracia bautismal, reconciliadora y eucarística de la Iglesia!

La lucha contra el mal

La existencia cristiana es, por definición, agónica (no agonizante, no angustiosa, sino combatiente, en el sentido de Unamuno); "milicia, aseveró Job (7,1), es la vida del hombre sobre la tierra" . El Reino de los cielos, sentenciaría Jesús, "se consigue por la fuerza y los violentos lo conquistan" (Mt. 11,12). Violencia bien aclarada por el propio Maestro con palabras definitivas: "El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". El cristiano ha de combatir el mal en lo más hondo de su ser, no por masoquismo, sino para despejar el camino a la acción del Espíritu, para quitar las piedras en el seguimiento del Señor. Un combate, por último, que san Pablo, con cierto alarde escenográfico, describe en estos términos: "No es esta lucha nuestra contra la sangre y la carne, sino contra los principados, los poderes y dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos de los aires" (Ef. 6,12). De nuevo aletea aquí la sombra del misterio del mal, que no podemos descartar nunca en una visión creyente de la condición humana.
Si tuviéramos que acometer a cuerpo limpio y corazón descubierto esta lucha contra el mal propio y ajeno, personal y estructural, sin la gracia de Cristo y la asistencia del Espíritu, vano intento sería el nuestro. La prueba la tenemos cuando descuidamos las armas de la fe o hacemos caso omiso de la vida sacramental. Y, por contra, ¿cómo no?, ahí tenemos a la vista, en los dos Testamentos bíblicos, en la Iglesia de ayer y de siempre, el blanco ejército de los mártires, vírgenes, pastores, esposos, que lavaron sus túnicas en la sangre del Cordero y siguen sus huellas en este mundo que pasa.
+ Antonio Montero
Arzobispo de Mérida-Badajoz

Centrales

Comienza en la diócesis un plan pastoral para la creación de grupos de oración

Entrevista a don Antonio Luis Martínez, director del Secretariado diocesano de Liturgia

Tanto las parroquias como las comunidades cristianas organicen y fomenten grupos de oración que despierten la auténtica experiencia de Dios a nivel personal, familiar y comunitario para profundizar en la fe y en el crecimiento de la vida espiritualÈ. Esta proposición número 133 es, junto a otras, un exponente del deseo manifestado en el Sínodo de 1992 por los fieles de nuestra diócesis de vivir una mayor experiencia de Dios, fundamento de toda acción evangelizadora. Para darle respuesta, el Secretariado diocesano de Liturgia ha puesto en marcha para todas las parroquias y comunidades un plan pastoral de iniciación en la oración, que nos explica su responsable y colaborador habitual de nuestra revista, don Antonio Luis Martínez.
-¿A qué se debe este plan pastoral de la oración para la diócesis?
-En primer lugar trata de dar respuesta a una demanda formulada en el Sínodo diocesano. Hubo varias peticiones en este sentido en las que se pedía la creación de grupos de oración en las parroquias y, para facilitarlo, que la diócesis ofreciera unas orientaciones al respecto y material adecuado. Ha llegado el momento de que en el plan trienal diocesano se ponga esto en marcha y se le ha encargado al Secretariado diocesano de Liturgia.
- En unos tiempos como los que corren, ¿no es aventurado un plan de iniciación en la oraciónÉ?
- La propuesta del Sínodo arranca de una experiencia de los catequistas y de los sacerdotes: que aunque hay más actividad que nunca en la pastoral parroquial, es necesario decir también, sin pesimismos, que tenemos menos frutos de los que se esperaban. Se va descubriendo que una de las carencias de toda nuestra pastoral es la existencia de un vacío de oración. Sencillamente se está hablando de mucha actividad, de revisión, de puestas en comúnÉ pero en el fondo el evangelizador se forma en la oración y, si se quiere llevar a cabo una pastoral seria hay que reconocer que en la vida espiritual está el fundamento. Por eso no está de más que en este año de 1998, precisamente dedicado al Espíritu Santo, nos dediquemos a una pastoral de la oración.
-¿Cuáles son los pasos que se van a dar en este sentido?
-Se trata de un proceso que intenta facilitar primero material para que los grupos que se formen puedan tener unas catequesis previas sobre la oración, y para ello hemos editado un libro que se llama precisamente -tomándolo del Evangelio- "Señor, enséñanos a orar". No se trata de un libro original, sino que refleja los contenidos fundamentales de grandes obras que estudian cuestiones sobre este tema. En segundo lugar, está previsto confeccionar unas fichas que sirvan de guía del proceso de oración. Son, en esquema, un texto bíblico y un comentario exegético y espiritual sobre él que alimente la oración personal o del grupo.
-¿Cómo se van a organizar los grupos de oración?
-Por el Secretariado de Liturgia hay sólo un ofrecimiento del material a que me he referido. Por su parte, las parroquias y comunidades tienen que ver cuáles son en este sentido sus necesidades. También se ofrece este proceso de iniciación a personas particulares.

Evangelizar la oración

-Usted habla en el libro de "evangelizar la oración", ¿a qué se refiere?
- Evangelizar la oración es precisamente lo que hizo Jesús: decirnos que es posible orar, advertirnos que antes que nosotros nos pongamos a orar, ya hay Alguien -nuestro Padre Dios- que está esperando que nos dirijamos a Él. La oración cristiana es siempre escuchada, pues, como dice la Sagrada Escritura, antes que abramos la puerta de nuestra casa, encontraremos a la Sabiduría sentada en el umbral.
-¿Se necesitan unas cualidades especiales para orar?
- Uno de los objetivos del plan de pastoral de la oración es precisamente formar a las personas orantes, pues para orar necesitamos una cierta predisposición interior.
-¿Cuál es el "público" al que va dirigido este plan pastoral de oración?
- Cualquier cristiano, sea cual sea su situación, puede descubrir la llamada a la oración y sentirse invitado a ella. Pienso que más que ausencia de Dios en nuestro mundo, lo que existe es nostalgia de Él. Puede que sintamos su ausencia, aunque no sepamos lo qué es, y puede que sea una llamada del Espíritu a un silencio, a una oración: a un encuentro personal con el Señor. Y la oración es lo más propicio para tenerlo.
-En el aspecto humano y debido a las prisas, al estrés, a los agobios, ¿necesitamos también la oración?
-A estas alturas esto está ya demostrado, basta visitar un monasterio para ver que hay gente de muy distinta edad e incluso actitudes religiosas que buscan el silencio de los monasterios para serenarse, para pensar. En nuestro caso es para gustar la presencia de Dios en nosotros. La vida de una madre de familia que está constantemente bregando para atender a los suyos, la de un profesional cualquiera, la de cada uno de nosotrosÉ está llena de reclamos, de ruidos que nos impiden tener nuestra propia vida interior.
-¿Cual es la importancia de la Sagrada Escritura en la oración?
-A este respecto hay que de decir, como se recoge en el libro que hemos preparado, que si Dios no se hubiera revelado, los caminos de oración serían infinitos, pero como se nos ha manifestado, el único camino cierto de oración es recorrer a la inversa el que ha hecho Dios. Él se ha revelado a través de su Palabra encarnada, que es Cristo, y la recogida en la Biblia. A nosotros nos queda acercarnos a Dios a través de su Palabra. Esto es lo que autentifica nuestra oración.
-¿Y cuál es papel de la liturgia?
-Pienso que el Vaticano II ha acertado al decir que la liturgia es acción y contemplación: hay una acción que es la Palabra y el Sacramento, pero tiene que haber también una actitud contemplativa, por parte de quienes celebramos -sacerdotes y fieles-, y para ello están esos silencios previstos que propician que nuestro espíritu coincida con el momento celebrativo y sea así posible una participación verdadera.

Disipación

-¿Cuál es la dificultad más frecuentes en la oración?
-La mayor dificultad que se tienen es la disipación. Cuando uno no se encuentra en la órbita de Dios, le es difícil ponerse a orar. Si una persona está durante veintitrés horas y media pensando y actuando de una forma superficial, es muy difícil que se concentre en la media hora de oración que quiere hacer. Por eso el tiempo fuerte de oración requiere una actitud previa de atención a la dimensión sobrenatural de nuestra vida, a la presencia de Dios en ella, que va creando un hábito para sintonizar con Él.
-¿Se oponen oración y compromiso?
-La oración es siempre gratuita. Se ora para encontrarse con Dios, no para otra cosa. Pero si de verdad nos encontramos con Él notaremos que el corazón cambia para seguir sus planes y estos nos comprometen con nuestro trabajo, con la familia, con los pobres, con la participación social y política, etc. Por tanto, quien ora de verdad será una persona comprometida y si no se llega a ello es que no ha habido oración.
JMG

Noticiario diocesano

Gran participación en la Misión Popular Renovada de la parroquia de La Zarza

Esta experiencia evangelizadora ha estado dirigida por religiosos redentoristas

En la parroquia de La Zarza se han celebrado durante casi veinte días unas jornadas de Misiones Populares Renovadas. Se han responsabilizado de esta la tarea evangelizadora intensiva cuatro sacerdotes Redentoristas: los padres Juan Antonio González, Félix Martínez, Miguel Leiva y Juan Carlos Arias, que han contado con la colaboración del seminarista de nuestra diócesis Antonio Manuel Fernández que está viviendo con ellos durante este curso esta experiencia misionera, todos ellos en coordinación con el párroco, don Vicente Cortés.
Con anterioridad a las fechas de celebración de la Misión, un numeroso grupo de personas de la parroquia dieron a conocer a todo el pueblo lo que suponía esta acción misional para la vida espiritual de la comunidad.
Para comenzar la preparación, durante una semana se celebraron asambleas familiares en 27 hogares distribuidos por todo el pueblo y que fueron conducidas por monitores de la localidad y visitadas y orientadas por los misioneros.
En la última semana los responsables de la Misión realizaron una labor de carácter más específico, dedicándose a la predicación y a reunirse con los fieles de todas las edades, desde niños a las personas mayores, con los que tenían una celebración misional conjunta diaria.
Según ha señalado el párroco don Vicente Cortés a nuestra revista, "esta Misión Popular Renovada ha supuesto una enorme experiencia para todos los fieles de La Zarza que han participado en ella, han sido días de alegría y de reencuentros personales con lo que supone de profundización en la fe y que ahora se ha de traducir en una mayor fidelidad en el compromiso de vida cristiana."
Terminada la Misión comienza el tiempo de consolidación en los propósitos adoptados con un seguimiento en la llamada Post-misión en la que de una forma periódica, aunque más distanciada, se seguirá profundizando, con la guía y contacto con los Padres Redentoristas, en las verdades de fe desde la vida.
Ya hay un fruto palpable y ha sido la gran respuesta y acogida que el pueblo de la Zarza ha dado a la Misión con su masiva asistencia y participación.

La Campaña del Mochuelo recauda en Mérida quince millones para obras de caridad

La popular Campaña del Mochuelo, que tradicionalmente se celebra en Mérida durante las fiestas navideñas, ha recaudado este año quince millones de pesetas que, como años anteriores, serán distribuidos entre las cáritas parroquiales de la ciudad y otras asociaciones asistenciales, no estatales, de Mérida.
El Mochuelo es un programa radiofónico coordinado por el arcipreste de Mérida y párroco del Calvario, don Guillermo Soto, basado en las relaciones de amistad o vecindad con los participantes, que pretende fomentar, con motivo de la Navidad, la solidaridad y comunicación de bienes con las personas más necesitadas de Mérida. La radio, a través de la Cadena SER, y el teléfono son los medios indispensables que hacen posible el Programa. El lema Cargue usted con el Mochuelo, es una amable invitación a no rehuir el echar una mano al que lo necesita.
El objetivo principal del Mochuelo es recaudar fondos para proporcionar una asistencia concreta y efectiva a situaciones que necesitan una respuesta inmediata, contribuyendo así cada año a mitigar las necesidades de los más marginados.
Esta Campaña, nacida en la capital emeritense a iniciativa del fallecido D. José Marín Almarza, la componen, en primer lugar, el pueblo de Mérida: los miles de ciudadanos emeritenses que, de forma voluntaria y generosa, contribuyen a ayudar a los más necesitados con un gesto de fraternidad cristiana o de solidaridad humana. En segundo lugar, la Campaña del Mochuelo, en su organización, está integrada por un grupo de amigos a los que el pueblo de Mérida concede su credibilidad y confianza y así se logra recaudar casi todo lo ofrecido porque en el programa no se recibe dinero ni el Mochuelo tiene cobrador.

Se celebró el Cursillo de Cristiandad número 202 en el Seminario

El pasado mes de diciembre se celebró en el Seminario San Atón, de Badajoz, el Cursillo de Cristiandad número 202 de nuestra diócesis.
Se trata de tres días intensos de reflexión y oración en los que se les comunica a los asistentes, de forma vivencial y gozosa, lo fundamental cristiano para moverles a la revitalización cristiana de sus vidas y el compromiso eclesial.
Han participado en este cursillo fieles de Bodonal de la Sierra, Almendralejo, Corte de Peleas, Azuaga, Zahínos y también un ciudadano argentino que reside en nuestra provincia. Fue coordinado por Francisco L. Bobadilla, que contó con la colaboración de otros cursillistas de Mérida y Badajoz, y la dirección espiritual corrió a cargo de don Sebastián González y don Jesús Pérez Mimbrero.
Estuvo también presente el presidente diocesano de Cursillos de Cristiandad, don Francisco Carrallo, y presidió la Eucaristía de clausura el vicario episcopal don José A. Salguero, quien en su homilía animó a todos a seguir siendo luz de Jesús y evangelizar todos los ambientes.

Los sacerdotes celebraron con el Arzobispo su convivencia navideña en Villafranca

Don Mateo Blanco Cotano les habló del Seminario de San Atón como el primer centro universitario de Extremadura

Unos doscientos sacerdotes de la diócesis de Mérida-Badajoz se reunieron el pasado día 7 de enero en el Colegio de San José, de Villafranca de los Barros, para celebrar junto al Pastor diocesano, don Antonio Montero, la tradicional convivencia sacerdotal que en esta ocasión ha alcanzado su XVIII edición, los mismos años que va a cumplir don Antonio Montero al frente de nuestra Iglesia local, pues fue él quien inició esta jornada de confraternización.
Los actos comenzaron con la acogida y saludos de los sacerdotes, tras lo cual se tuvo una conferencia, este año especialmente entreñable, tanto por el ponente: un sacerdote del clero diocesano, Mateo Blanco, director del Secretariado de Enseñanza y profesor de la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado, como por el tema elegido: El Seminario de San Atón, primer centro universitario de Extremadura, ya que este centro académico ha sido para los sacerdotes de la diócesis la casa donde se han formado y han pasado su infancia y juventud.
En este año en que se cumplen el veinticinco aniversario de la Universidad de Extremadura, el profesor Mateo Blanco hizo en su conferencia un homenaje al Seminario Conciliar de San Atón, institución educativa fundada en 1664 y elevada a centro universitario en 1793, el primero de Extremadura, y por ello, antecedente histórico de la actual institución universitaria regional.
En su exposición, don Mateo Blanco hizo un recorrido por la historia educativa del Seminario de Badajoz y su influencia social en la vida de la ciudad y de la provincia hasta el año 1845, en el que el Seminario pierde el gran protagonismo.
En su conferencia, el profesor Blanco Cotano demostró el gran papel desempeñado por la Iglesia, a través del Seminario, en la promoción educativa de los pueblos y ciudades de la Baja Extremadura, formando los hombres que habrían de ser los animadores del progreso de esta región. En menos de 50 años de actividad académica en el Seminario de San Atón (1793-1845) cursaron estudios en él 1.998 alumnos, de ellos 1.271 seglares, que convivían con los candidatos al sacerdocio. Muchos de los estudiantes accedían a los estudios superiores, procedentes de capas sociales pobres, mediante becas promovidas por la propia Iglesia. Detrás de esta gran obra educativa, cuajada de frutos humanos y eclesiales, ha habido, según don Mateo, grandes hombres de Iglesia que la han hecho posible y que son ejemplo para seguir trabajando en esta labor educativa y eclesial.
Otro de los momentos centrales de la convivencia lo constituyó la celebración de la misa, que estuvo presidida por el Arzobispo y concelebrada por los sacerdotes presentes, ocupando un lugar destacado los que en 1998 celebrarán sus 50 y 25 años de ordenación En su homilía, don Antonio Montero animó a los sacerdotes a vivir este año, dedicado al Espíritu Santo, con un "nuevo ardor" misionero y espiritual, que evite toda pasividad y apatía en el trabajo apostólico y sostenga la tarea evangelizadora a la que está llamada toda la diócesis.

Completada la rehabilitación del templo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, en Villanueva de la Serena

Con la presencia del arzobispo de Mérida-Badajoz, don Antonio Montero, se ha inaugurado en Villanueva de la Serena la rehabilitación interior del templo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.
La Junta de Extremadura sufragó en su totalidad la restauración que hubo de hacerse de la torre y la sustitución de la cubierta del templo.
Para completar la rehabilitación interior, que comprende limpieza de paredes, pinturas del templo, mejoras en algunas capillas y altares, iluminación de la iglesiaÉ , y la nueva pintura de los cuatro evangelistas de las pechinas de la cúpula, el párroco de la iglesia, don Teófilo González, solicitó la colaboración de un grupo de feligreses para crear una comisión que ayudase a recaudar fondos, ya que el presupuesto total de las obras asciende a diez millones de pesetas.
Se ha contado para esto con la colaboración desinteresada de artistas locales, destacando la de la pintora María Luisa del Pueyo que ha realizado las pinturas de los evangelistas, conservando los marcos originales. También ha sido restaurada en la Dirección General de Bellas artes de Madrid una tabla atribuida al pintor Luis de Morales, que estará colocada en este bello templo villanovense.

Iglesia de estilo herreriano

El templo parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, obra de grandes proporciones y suntuosa arquitectura de estilo herreriano, es sin duda la realización arquitectónica más significativa de la ciudad.
Fue erigido este templo en el siglo XVI sobre otro anterior del XIV, en él destacan su hermosa torre, levantada en el siglo XVII por Pedro Sánchez de Estrada, y las tres magníficas portadas de diseño clasicista. El interior consta de una planta de salón con tres naves de igual altura sobre columnas toscanas. Entre sus obras llama la atención una talla de la Virgen de los Dolores, obra de Mariano Benlliure.

Buenaventura Pérez, nuevo provincial de los Maristas

El religioso Buenaventura Pérez Marín ha sido elegido para dirigir la Provincia Bética de los Hermanos Maristas, a la que pertenece la comunidad de la ciudad de Badajoz, en el curso del capítulo Provincial. El hermano Buenaventura sustituye en el cargo a Ramón Rodríguez Mayor, quien finalizó su segundo mandato al frente de la Provincia Bética y que con anterioridad estuvo de director en el colegio de los Hermanos Maristas de Badajoz.
El nuevo provincial nació en la ciudad cordobesa de Priego en 1951 e ingresó en el seminario Marista de Ogíjares, Granada. Se formó en diversas casas de la Provincia y completó sus estudios en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Alcala de Henares. Curso estudios de Teología en Granada y obtuvo la Licenciatura en dicha rama en Roma.
Su actividad se ha desarrollado entre la enseñanza y la pastoral juvenil y vocacional.

Once sacerdotes de la diócesis celebran este años sus Bodas de oro y plata de ordenación

Cada año, un grupo de sacerdotes celebran su jubileo sacerdotal con motivo de sus 50 y 25 años de ordenación presbiteral. A su acción de gracias nos unimos y les felicitamos. Recogemos para nuestros lectores una breve reseña biográfica de los once sacerdotes de nuestra diócesis que este año de 1998 celebran sus Bodas de oro y plata.

50 años

Hipólito Fernández Contador nació en 1922 en Badajoz y tras cursar sus estudios en el Seminario Badajoz y ser ordenado sacerdote fue nombrado en 1948 párroco de Pallares y Santa María de Nava. En 1949 fue enviado a San Jorge de Alor, donde permaneció hasta 1955, en que pasó a regir la parroquia de Cheles. En 1958 es nombrado párroco de la de Santa María en Alburquerque, en la que permaneció hasta 1975, cuando se traslada Badajoz, sirviendo primero como capellán en el monasterio de Santa Ana y posteriormente en el Hospital Materno Infantil y en la Casa Cuna. En la actualidad es sacerdote adscrito de la parroquia de Santa María la Real.
Angel Muñoz Ramírez nació hace 74 años en Nogales y cursó sus estudios en el Seminario de Badajoz, tras los cuales fue ordenado sacerdote y destinado en 1948 de párroco a Corte de Peleas, donde permaneció hasta 1951 en que es enviado a Valdelacalzada. Allí sirvió hasta que en 1959 es nombrado párroco de Segura de León. En 1965 y durante un año fue párroco ce Fuente del Maestre. El 3 de enero de 1966 fue enviado como párroco de Los Santos de Maimona, al frente de cuya comunidad permanece desde entonces y en la que ha visto realizado el gran acontecimiento de la coronación canónica de la Virgen de la Estrella.
Vicente Navarro del Castillo, es granadino de origen. Realizó sus estudios eclesiásticos con los Misioneros del Corazón de María y los concluyó en el Seminario diocesano de Badajoz, siendo posteriormente ordenado sacerdote. Su primer destino fue de párroco de Aljucén y El Carrascalejo y después de Maguilla. En 1950 fue nombrado capellán del Hospital de Fuente de Cantos. En 1951 es destinado como párroco a San Pedro de Mérida y Trujillanos. En 1959 es trasladado a la parroquia de Lobón y en 1962 pasó a la parroquia de Arroyo de San Serván hasta que 1964 tuvo que jubilarse por motivos de salud, en concreto por la pérdida de la visión, lo que no le ha impedido realizar una gran labor como historiador, sobre todo en temas relacionados con la historia de Mérida y su comarca, investigaciones que le han valido el ser académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. También presta actualmente su colaboración sacerdotal en la parroquia emeritense de Santa María.
Juan María Robles Febré nació en Huelva en 1918 y llegó al Seminario de Badajoz para terminar sus estudios sacerdotales, procedente también de los misioneros claretianos. Tras su ordenación en 1948 fue nombrado, por breves periodos, párroco de San Pedro de Mérida y Trujillanos, coadjutor de Azuaga. En 1950 fue enviado a Higuera de la Serena donde permaneció hasta 1954, año en que pasó a regir la parroquia de Arroyo de San Serván. En 1962 fue nombrado párroco de Salvatierra de los Barros. En 1969 se traslada a la capital pacense como capellán del Asilo de Ancianos. Desde 1983 es capellán de la residencia universitaria del Sagrado Corazón de Jesús en Badajoz. A lo largo de su trayectoria sacerdotal don Juan María se ha destacado también por su reconocido quehacer de poeta.

25 años

Luciano Alberca García, nacido en Don Benito hace 54 años, ingresó en el Seminario de Badajoz ya mayor y fue ordenado sacerdote en 1973. Su primer destino fue el de párroco de Peraleda del Zaucejo, donde estuvo hasta finales de 1980 en que se traslada a Roma y realiza estudios de teología espiritual en el Pontificio Instituto de Espiritualidad "Teresianum". En 1981 es nombrado párroco del Valle de la Serena. Desde 1994 don Luciano es párroco de Cabeza del Buey.
Manuel Álvarez Vivas nació hace 47 años en Villagonzalo y realizó sus estudios en el Seminario de Badajoz, completándolos recientemente en la Universidad Pontificia de Salamanca. Su primer encargo pastoral fue el de coadjutor de la parroquia de San Mateo, en Alburquerque. En 1979 fue nombrado secretario del Obispo Administrador Apostólico, don Jesús Domínguez. De 1980 a principios de 1982 fue coadjutor de la parroquia pacense de San José, siendo después destinado como coadjutor a la parroquia de la Santa Cruz en Villanueva de la Serena, donde permaneció hasta 1991 en que fue nombrado miembro del equipo sacerdotal de las parroquias emeritense de los Santos Servando y Germán y de Nuestra Señora de los Milagros, permaneciendo en la actualidad en ésta última, a la vez que dirige el Secretariado de Pastoral Familiar.
Vicente Cortes Moreno, nacido hace 68 años en Valdetorres, tras licenciarse en Farmacia y ejercer esta profesión durante muchos años, sintió la vocación sacerdotal y empezó los estudios eclesiásticos en el Seminario del Salvador para vocaciones tardías, en la Universidad Pontificia de Salamanca, terminándolos en el Seminario de Badajoz, donde fue ordenado sacerdote en 1973. Su primer destino fue de párroco de Villagonzalo, comunidad a la que sirvió hasta que en 1982 fue nombrado párroco de La Zarza, servicio que ahora sigue desempeñando.
Juan Miguel García Refoyo nació hace 47 años en Ahillones y tras cursar estudios eclesiásticos en el Seminario de Badajoz, los completó en la Facultad de Teología de Lyon (Francia) y en la Universidad de Comillas, licenciándose en Teología y recientemente en Sociología por el Instituto León XXIII, de la Universidad Pontificia de Salamanca. Su primer servicio pastoral lo realizó como párroco de Helechal y La Nava. En 1975 fue coadjutor de Talavera la Real. En 1979 es nombrado párroco de Malpartida de la Serena, comunidad en la que trabaja hasta 1981, cuando se traslada a Mérida como adscrito a la parroquia de Santa María. En 1991 es nombrado miembro del equipo sacerdotal de la parroquia de N. S. de los Milagros. Actualmente es profesor de religión del Instituto "Emérita Augusta".
Antonio León Durán nació en Santa Marta de los Barros. Después de realizar sus estudios en el Seminario de Badajoz, fue ordenado sacerdote. Su primer destino pastoral fue de coadjutor de Barcarrota. En 1978 fue destinado como párroco a Higuera de Vargas; de allí pasó a Monterrubio de la Serena en 1984 a cuya comunidad parroquial sirvió, junto con la de Puerto Hurraco, hasta que en 1987 fue enviado a la diócesis peruana de Chachapoyas, donde sigue trabajando.
Jesús Pérez Mimbrero, nacido hace 48 años en Villagarcía de la Torre, realizó sus estudios en el Seminario de Badajoz, licenciándose posteriormente en Filología Clásica por la Universidad Pontificia de Salamanca. Su tarea pastoral siempre ha estado relacionada con el Seminario, del que nada más ordenarse de sacerdote fue nombrado formador, continuando posteriormente con la tarea de profesor de Latín y Griego. Su trabajo docente lo ha compaginado con otros ministeriales como han sido, desde 1984 a 1989, párroco de la Aldea de Retamal. En 1991 fue nombrado coadjutor de la parroquia pacense de San Fernando y desde 1996 es párroco de La Alconera, manteniendo sus clases en el Seminario y la dedicación a Cursillos de Cristiandad, del que fue nombrado consiliario diocesano en 1989.
Juan Silos Montero, natural de Don Álvaro, tras cursar estudios eclesiásticos en el Seminario de Badajoz, fue ordenado sacerdote a los 23 años en 1973. Su primer destino y en el que ha permanecido la mayor parte de su ministerio -21 años- ha sido el de párroco de Esparragalejo. Desde 1994 es vicario de la parroquia emeritense de Santa Eulalia tarea que compagina con la de profesor de religión en el Instituto "Santa Eulalia".

Mirada a nuestro tiempo

Oro y plata en fidelidad

En la Iglesia cada uno asume el trabajo que le corresponde en el tajo del Reino de Dios: unos abren nuevos caminos para el Evangelio, otros le dan cuerpo personal y comunitariamente a los carismas que el Espíritu suscita en cada época y otros cuidan de la consolidación de la fe, cuando ésta se convierte en sangre de la carne de cada pueblo y cultura.
Los primeros -que encarnan el ardor misionero de Pablo- realizan funciones más de vanguardia y por su ocasional y frecuente heroísmo gozan especialmente del aplauso de la opinión pública. Un buen ejemplo de esto es el prestigio y la credibilidad que en la actualidad tienen los misioneros.
Pero seríamos injustos -a veces lo somos mucho-, si no supiéramos valorar la tarea menos espectacular, pero necesaria siempre, de los que realizan el servicio permanente y fiel de consolidar la fe y la implantación de la Iglesia en cada comunidad o parroquia, ya sea de pueblo, de barrio o en cualquier otro lugar o circunstancia.
Los sacerdotes seculares, con la entrega de su vida a la misión que la Iglesia diocesana les encomienda, con su dedicación permanente y con su servicio callado y fiel a los demás, encarnan la credibilidad de una Iglesia que se hace cercana a todos y se mantiene siempre a su lado como compañera y amiga.
El grupo que este año celebran sus Bodas de Oro y Plata sacerdotales son el testimonio vivo de esa Iglesia que merece el aplauso por la "espectacularidad" de su servicio fiel en diversas tareas y ministerios, siempre al servicio de las necesidades del Pueblo de Dios.
Amadeo Rodríguez

Página litúrgica

Celebramos el Bautismo del Señor

Palabra de Dios:

Libro de Isaías 42, 1-4. 6-7

Así dice el Señor: "Mirad a mi siervo a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará. no clamará, no voceará por las calles.
La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.
Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a las cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas".

Salmo 28, 1a y 2, 3ac-4, 3b y 9b-10

R.El Señor bendice a su pueblo con la paz. Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica.
El Dios de la Gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: "¡Gloria!"
El Señor se sienta por encima del aguacero,
El Señor se sienta como rey eterno.

Hechos de los Apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:
"Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, Anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos.
Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él."

Evangelio según san Lucas 3, 15-16. 21-22

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
- Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias.Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre Él en forma de paloma, y vino una voz del cielo:
- Tú eres mi hijo, el amado, el predilecto.

Lecturas bíblicas para los días de la semana

12, lunes: 1S 1, 1-8; Mc 1, 14-20.
13, martes: 1S 1, 9-20; 1Sam 2, 1, 4-5, 6-7, 8; 1Mc 1, 21b-28.
14, miércoles: 1S 3, 1-10, 19-20; Mc 1, 29-39.
15, jueves: 1S 4, 1-11; Mc 1, 40-45.
16, viernes: 1S 8, 4-7; Mc 2, 1-12.
17, sábado: 1S 9, 1-4, 17-19; 10, 1a; Mc 2, 13-17.
18, domingo: Is 62, 1-5; 1Co 12, 4-11; Jn 2, 1-12.

Comentario litúrgico

Un Dios humilde

La fiesta del Bautismo de Cristo cierra el tiempo litúrgico de Navidad y Epifanía en el que celebramos el hecho de que Dios se haya encarnado y manifestado en Cristo.
Como broche final del mismo, la fiesta de hoy nos ofrece la contemplación de la escena del bautismo de Jesús, que históricamente representó la ruptura del gran silencio de su vida oculta y el comienzo de su predicación. Se trata del momento en que se manifiesta el Ungido del Señor. Y en Él se hace presente para toda la historia humana el rostro humano de Dios, es decir, Dios se acomoda al lenguaje humano para presentarse tal y como es.
Es comprensible que se trate de una página evangélica a la que hay que volver con frecuencia, si no queremos caer en nuestras imaginaciones piadosas acerca del misterio de Dios. Se trata de una página programática que encontrará confirmación a lo largo de toda la vida pública de Jesús. Y su mensaje esencial es: en Jesús no se ha revelado el Dios omnipotente de los filósofos, sino un Dios humilde.
Con facilidad aceptamos que Jesús de Nazaret fue manso y humilde de corazón... pero no caemos en la cuenta de que su principal misión fue manifestarnos a través de su humanidad el rostro de Dios y que, si se presentó como un hombre humilde, es porque el Dios que vino a revelar es un Dios humilde.
Ante ese Dios solamente vale descalzarse de toda postura de miedo o de soberbia y dejarse invadir de su ternura, pues sabemos que sus únicas armas son la misericordia y el poder decirnos, en cualquier momento de nuestra vida o en el momento de nuestra muerte: yo te he amado a pesar de ser como eres y sólo esperaba que me amaras.
Antonio Luis Martínez

Santoral

13 de enero:San Hilario de Poitier (315-367)

Era un niño rico y culto, inteligente y despierto, que leía todo lo que caía en sus jóvenes manos: como fuere que el ser humano no tiene aduana para las ideas, y todos terminamos pensando como el periódico que leemos, Hilario fue desmesurado en su intelectualismo juvenil. Eso sí, le dio tiempo de casarse bien y tener una hija preciosa. Pero termina topándose el Evangelio de san Juan y le deja impresionado esta sobrehumana verdad: "El Verbo se hizo carne y acampó entre nosotrosÉ".
Se hizo bautizar en vigilia pascual del 345 a los 30 años de edad. Veinte después, su comunidad le elige obispo por su amor a los pobres y su limpia doctrina.
Estamos en los tiempos en que la Iglesia pasa de perseguida a utilizada por el Imperio. Constantino y sus sucesores encuentran a los cristianos divididos por la herejía arriana que impide la paz de la Iglesia y dificulta la unidad del Estado. Los cristianos pagarán cara la protección imperial, viendo a los monarcas y mandatarios intervenir asiduamente en los asuntos internos de la Fe. Hilario compara a los emperadores que optan por el arrianismo, negando la divinidad de Cristo, con el propio Nerón: ni el exilio ni la persecución le harán callar.
A este Doctor de la Iglesia, lleno de valentía y honestidad intelectual, se le representa acariciando un libro. La iconografía hace así justicia al que supo mostrar que la mejor práctica es una buena teoría. Acariciar la inteligencia es un buen modo de acercarse a Cristo, el Verbo de Dios.
Manuel Amezcua

Santos de la semana

12, lunes: Arcadio, Antonio María Pucci, Victoriano, Martín de la Cruz.
13, martes: Hilario de Poitier, Remigio, Gumersindo.
14, miércoles: Potito, Macrina, Eufrasio, Sabas.
15, jueves: Marcelino, Absolón, Francisco Fernández de Capillas.
16, viernes: Marcelo, Honorato, Juana.
17, sábado: Antonio, Sulpicio, Julián,Roselina.
18, domingo: Margarita de Hungría, Prisca, Librada y Faustina.

Contraportada

Viena: 80.000 jóvenes celebraron el fin de año en oración, convocados por la comunidad de Taizé

Mensaje del H. Roger de Taizé a los jóvenes

Protestantes, católicos, ortodoxos! Son 80 mil jóvenes de toda Europa, que han querido celebrar en la capital austríaca la llegada del año nuevo de manera alternativa, con una vigilia de oración. Ellos son la prueba más clara de que la juventud busca valores que la sociedad no es capaz de ofrecer.
Se trata de la vigésima vigilia de fin de año que organiza la comunidad ecuménica de Taizé. Ante una juventud que con frecuencia presenta síntomas de indiferencia, el H. Roger Schutz, el carismático fraile de 83 años que la dirige desde hace casi 60, ha lanzado un mensaje de auténtico optimismo cristiano.
El mensaje para este año que, con el título "Alegría inesperada", ha sido traducido a más de medio centenar de idiomas y ofrecemos a nuestros lectores en esta última página, servirá de reflexión a los miles y miles de jóvenes, procedentes de todo el mundo -entre ellos cada año un grupo de nuestra diócesis, dirigidos por el Secretariado de Ecumenismo-, que se reúnen en la localidad francesa de Taizé , donde peregrinan en busca de espiritualidad y de una vivencia cristiana de unidad.
¡Felices los que aspiraran a avanzar hacia un tiempo de confianza y de sencillez! Ellos no quieren ser "maestros de la inquietud", sino "servidores d la confianza". Descubren que, en nuestras vidas, lo más luminoso se descubre con una confianza muy sencilla. Algunos lo saben: en el Evangelio hay una esperanza tan bella que quisieran vivirla. No una esperanza que sea pura proyección de deseos fugitivos, sino la que engendra el impulso creador hasta en las situaciones aparentemente sin salida. Esta esperanza vuelve a inventar el mundo.
Pero, ¿donde está la fuente? Está en la mirada de compasión que Dios ponen en cada uno de nosotros. Dios da sentido en nuestra vida a través de lo que en nosotros es vulnerable, "sin belleza ni esplendor". Él hace que arda en nosotros una llama. Puede que sea muy débil, pero ella ilumina ya nuestras oscuridades. Aunque pueda haber momentos en los que la confianza se desvanece, quisiéramos vivir de la promesa de Cristo y recordar que su Espíritu santo permanecerá siempre en cada uno; Él será un apoyo y un consolador.
¿Quién es este Espíritu Santo? Es el Espíritu de Cristo resucitado. Semejante al viento, escuchamos su voz, pero no sabemos de dónde viene vienen ni a dónde va. Es el soplo de Dios, siempre ofrecido, siempre presente.
¿Dejarás que brote la oración interior que Él anima en ti? ¿Vivirás a Cristo para los demás, acogiendo hasta el más humilde? Ante el incomprensible sufrimiento humano, cada vez que alivias la prueba de un inocente, es Cristo quien te visita. Buscar ser creador de solidaridad y compartir, libera en ti fuerzas vitales que vienen directamente del corazón de Cristo. Cuanto más saques de la oración energías creadoras, más descubrirás una capacidad para construir con los otros.
¿Lo presientes? Lucha y contemplación tienen una sola y única fuente: si rezas es por amor, si luchas, asumiendo responsabilidades para hacer que la tierra sea más habitable, es también por amor. Cristo dirige una llamada nueva: "Amad a vuestros enemigos, rezad por quienes os hacen mal". Y como amar significa perdonar, Dios espera que vayamos lo más lejos posible en el camino del perdón. Ahí se encuentra el secreto de una libertad. Quien aspira a una reconciliación busca escuchar más que convencer, comprender más que imponerse. Nosotros que quisiéramos seguir a Cristo, quizá en nuestra infancia o a lo largo de nuestra vida hayamos sido humillados o incluso rechazados.
Llega el día en que nos damos cuenta: yo no puedo quedarme ahí, voy a ir hacia los que me han herido. Si nos rechazan, ¿dejaremos que el veneno de la amargura paralice nuestras profundidades? No, de ninguna manera. Descubriremos que cuando tomamos el riesgo de la confianza, nuestro propio corazón se ensancha. Y brota lo inesperado: la reconciliación se reconoce en nosotros por la paz y la alegría que suscita. Cuando muchos cristianos han perdido la alegría, la llamada a reconciliarnos nos interpela más que nunca.
Solos, separados, ¿cómo podríamos avanzar durante toda la vida en una espera contemplativa? ¿Cómo perseverar en las responsabilidades que hemos asumido por los demás? ¿Nos olvidaríamos de que nunca estamos solos? En el Cuerpo de Cristo hay una comunión en constante devenir que se llama la Iglesia.
Una libertad interior puede crecer en nosotros cuando la Iglesia mantienen abierta las puertas a una alegría y a una gran sencillez. Incluso con casi nada, se hace acogedora, cercana a las penas humanas, presentes en la historia, atenta a los más necesitados.
Cuanto más nos acercamos a la alegría y a la sencillez del Evangelio, más se transmite la confianza de la fe. Elegir la sencillez sostienen en el mundo una comunión universal en Cristo. Y lo asombroso es que Cristo, el resucitado, no excluye a nadie, ni de su perdón ni de su amor. Entonces pedimos la mayor alegría: "una misma espera, un mismo amor, una sola alma". Es ante todo con un testimonio de vida como podemos hacer creíble esta comunión de amor con el Espíritu Santo. Y si Cristo nos preguntara: "¿Quién decís que soy yo?" Quisiéramos responderle: Cristo, tu no has venido al mundo para condenarlo, sino para que todo ser humano encuentre un camino abierto por tu compasión. Tú eres quien me ama hasta en la vida que no tienen fin. Tú lo sabes todo de mí, mi deseo de comprender y ser comprendido, de amar y ser amado. Tú me abres el camino del riesgo. El "no" en mí lo transfiguras, poco a poco, en un "sí" de eternidad.
Cristo, presencia Misteriosa, tu rezas en mí, de día y de noche, sin que yo sepa cómo. Encomendando mi espíritu a tus manos, no me inquieto si mi oración es a menudo tan torpe. Tú me has buscado incansablemente. Tú me sugieres: Vive lo que has comprendido del Evangelio. Ven y síguemeÉ
¿Por qué he estado indeciso tanto tiempoÉ? No obstante, sin haberte visto, te amaba. Y, un día, me di cuenta: tú me llamas a una decisión si retorno. Quisiera ser transparente contigo, no ocultarte nada de mi corazón, darte no solamente una etapa, sino toda mi vida. El Evangelio nunca mira con pesimismo al ser humano. Jamás invita a la melancolía. Al contrario, despierta a una apacible alegría. Y cuando hay un sufrimiento, el corazón puede estar roto, pero no endurecido.
Siglos antes de Cristo, un creyente descubría esto: "la alegría del corazón es la vida del ser humano". la llamada a una alegría interior nos pone ante una opción fundamental: ¿Sabremos en todo momento tomar la decisión de vivir en el espíritu de alabanza?
¡Que se alegre nuestro corazón! La belleza sencilla de la oración común es uno de los lugares donde se renueva una alegría interior que es espíritu de la alabanza. La oración cantada, ¿no es como uno de los primeros dones de nuestra resurrección de aquí en la tierra?
El Evangelio dice que cuando Cristo rezaba se llenaba de gozo, pero también lloraba y suplicaba. En nosotros puede haber resistencias, momentos de oración en que nuestros labios permanecen cerrados. Pero "hay también una voz y un lenguaje del corazónÉEsta voz interior es nuestra oración cuando nuestros labios permanecen cerrados y nuestra alma está abierta ante Dios. Nos callamos y nuestro corazón habla; no para los oídos humanos, sino para Dios. Tenlo por seguro: Dios sabrá escucharte".

H. Roger Schutz


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