Iglesia en camino

Semanario de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)

E-Mail: iglenca@archimeridabadajoz.org

Número 793. 28 de febrero de 2010

Director: Juan José Montes


Especial

Mi esperanza está en Dios

Bodas de Plata episcopales de Monseñor Santiago García Aracil

Datos biográficos del Excmo. y Rvdmo. Mons. Santiago García Aracil, Arzobispo de Mérida-Badajoz

Nacido en Valencia el 8 de mayo de 1940. Ordenado Presbítero el 21 de septiembre de 1963.

Licenciado en Teología por la Facultad de San Vicente Ferrer, de Valencia, en 1976.

Como sacerdote desempeñó, entre otros, los cargos de:

• Cura Ecónomo de Penáguila y Benifallín.

• En Enero de 1966 fue nombrado Maestro de Capilla del Corpus Christi; Consiliario de la Juventud Estudiante Católica y Capellán de la Institución Cultural Femenina “Domus”.

• Fue Promotor en 1971, junto a un grupo de la Asociación Católica de Propagandistas y universitarios valencianos, del Centro de Estudios Universitarios de Valencia, dependiente de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, ejerciendo el cargo de Secretario general de los centros del CEU en Valencia.

• En 1972 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Universitaria.

• En 1977 fue nombrado Delegado Diocesano de Apostolado Seglar, a la vez que era Consiliario Diocesano de Acción Católica.

El 21 de noviembre de 1984 fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia. Fue consagrado Obispo titular de Croe en la Catedral de Valencia el 27 de diciembre de 1984. Como Obispo Auxiliar de Valencia ejerció como Vicario y Moderador de la Curia Arzobispal desde el 7 de enero de 1985.

Nombrado Obispo de Jaén el 31 de Mayo de 1988, toma posesión de la Diócesis el 3 de julio de ese mismo año.

Elegido Presidente de la Comisión Episcopal para el Patrimonio Cultural de la Iglesia para el trienio 1999-2002, cargo en el que fue reelegido nuevamente en el año 2002 para otros tres años.

El día 4 de junio de 2002 fue nombrado por la Santa Sede Consultor de la Pontificia Comisión sobre los Bienes Culturales de la Iglesia.

El día 9 de julio de 2004 el Santo Padre Juan Pablo II le nombró Arzobispo para ocupar la Sede de Mérida-Badajoz, de la que tomó posesión el día 4 de septiembre del mismo año.

Fue elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, de la CEE, para el trienio 2008-2011.

 

Los logros del pontificado de Monseñor García Aracil

“¡Felicidades don Santiago!
¡Enhorabuena archidiócesisde Mérida-Badajoz!”

Por bien nacido, no puedo empezar sino agradeciendo al Sr. Vicario General la oportunidad que me ha brindado de colaborar en este número de Iglesia en Camino dedicado a conmemorar los 25 años de Episcopado de nuestro Arzobispo, don Santiago.

Después de que habían pasado algunos días tras hacerse público el nombramiento de don Santiago como Arzobispo de nuestra Diócesis, un sacerdote de Jaén me dijo: “Pedro, qué suerte ha tenido la Archidiócesis de Mérida-Badajoz”, me resultaron curiosas y sorprendentes sus palabras porque lo común en aquello momentos era escuchar expresiones de otro tipo.

Cinco años a su lado como secretario particular me permiten corroborar sus palabras y decir que nuestra Archidiócesis ha sido favorecida por Dios con la presencia y el ministerio de don Santiago; y el que escribe, además, ha sido enriquecido con el regalo de su confianza de la que me siento honrado y agradecido.

Por estar cercano a su persona y ministerio episcopal entre nosotros desde el principio me ha correspondido escribir acerca de su labor pastoral y de gobierno entre nosotros, que aunque corta en el tiempo, cinco años, ha sido fecunda y rica en obras.

Intentar describirla en el breve marco de esta colaboración sería una osadía por mi parte, excepto si me limitara a enumerar, cual si de una fría lista de realizaciones se tratara, cuanto ha hecho en su estancia entre nosotros; por eso lo que intentaré, siendo lo más fiel posible, es esbozar lo realizado y que es fruto de su personalidad y de una capacidad para el trabajo competente poco común, exigiéndose al máximo a sí mismo e implicando y comprometiendo a quienes están a su lado.

Los escritos

Formación, seglaridad, diocesaneidad, espiritualidad, fraternidad y comunión, gobierno, son las claves que están detrás de todo su quehacer en la archidiócesis.

Cualquiera que se acerque a sus escritos: “Cartas a los colaboradores”, “Cartas a los sacerdotes y a distintos colectivos” (cada inicio de curso), escritas a partir de un profundo trabajo y reflexión, están llenas de propuestas de medios y remedios para la vivencia de estas claves.

Su insistencia en la diocesaneidad, en la vivencia de nuestra pertenencia a una Iglesia Diocesana que sobrepasa los pobres límites de “nuestra parroquia” ha tenido su expresión en la renovación de las estructuras diocesanas: creación de nuevas vicarias, reestructuración de arciprestazgos, creación de nuevas Delegaciones y reorganización de otras; promulgación del Plan Diocesano de Pastoral, que tiene como objetivos prioritarios la familia, la formación y la acción misionera; la preparación y realización del Congreso sobre la Familia, y otras realidades que mencionaré más adelante, también son expresión de la diocesaneidad a la que me estoy refiriendo.

Participación

Don Santiago tiene una capacidad especial para programar y gestionar el gobierno pastoral de la archidiócesis, a ello le dedica tiempo y reflexión, al tiempo que confía en los consejeros y en los equipos de trabajo de que sabe rodearse, con el fin de que los documentos y tareas no broten por generación espontánea sino que sean fruto de un trabajo metódico y riguroso. Para ello creó, desde el inicio de su ministerio, las estructuras necesarias de participación como los Consejos Pastorales, desde la, potenciación de los parroquiales hasta el Diocesano pasando por la creación de los Arciprestales, a los que dota de su correspondiente Directorio o Estatuto.

En esta misma línea hay que resaltar la importancia que concede don Santiago a todas las personas que colaboran y que integran, según el Código de Derecho Canónico, la Curia Diocesana, a quienes considera equipo de primer orden para el gobierno episcopal, y a la que cada día va agregando más fieles laicos, signo de su convencimiento de la incorporación de la seglaridad a las labores pastorales; Curia Diocesana a la que recientemente ha dotado de Estatuto propio.

Preocupado e interesado por la formación, nuestro Arzobispo apuesta y procura la misma en diversos frentes: por un lado, y a pesar de la escasez, el envío de sacerdotes a diferentes Universidades con el fin de aumentar el nivel y la capacitación del clero.

Por otro, la motivación e implantación de una red de “Escuelas básicas de formación cristiana” por toda la diócesis con el fin de que los fieles cristianos en general, y especialmente catequistas, animadores litúrgicos, miembros de las directivas de Hermandades y Cofradías, puedan aumentar los fundamentos de su fe y tener el nivel necesario de formación cristiana. Así mismo ha potenciado el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y las Escuelas de Agentes de Pastoral, ya existentes en nuestra Archidiócesis. En su afán por la formación de los cristianos ha promovido las Semanas de Fe y Cultura, de la que ya se han realizado cinco ediciones y la publicación de la revista “Pax et Emerita” que recoge en sus páginas trabajos científicos del mundo de las Humanidades y la Teología, de la que también se han editado ya cinco números. No podemos olvidarnos, en este mismo marco, de la creación del Departamento de Publicaciones Diocesanas, o su insistencia en que cada parroquia ha de tener obligatoriamente una Biblioteca Básica Parroquial.

Restauraciones

Gran conocedor y amante del Patrimonio cultural eclesiástico, Don Santiago, en el tiempo que lleva entre nosotros, también tiene ya en su haber grandes obras debido a su esfuerzo e interés por la recuperación o mejora de diversos bienes, como son: la rehabilitación del Seminario Diocesano, la nueva Casa de la Iglesia, la compra y adaptación de las antiguas dependencias del obispado para Archivo Eclesiástico que recoge en sus estanterías los documentos del archivo diocesano y catedralicio; sin olvidarnos de los proyectos de la Biblioteca del Seminario, la Residencia sacerdotal y un lugar acorde a los tiempos para la reuniones de los distintos Consejos Diocesanos.

La Santa Iglesia Catedral merece mención aparte, gracias a su gestión ha sido enriquecida con la instalación de una nueva Sede y un nuevo Altar, la mejor distribución del espacio celebrativo en el presbiterio, la restauración de la rejería de la Capilla mayor y del retablo, así como la reubicación y restauración de la colección de tapices que se encontraban en la sacristía y la obra realizada en los tejados del templo catedralicio; no podemos olvidar la publicación, con motivo del 750 aniversario de la creación de la Diócesis, del magnífico libro de La Catedral de Badajoz y más recientemente la creación de la Escuela de guías de la Catedral y la publicación de su correspondiente libro de texto. No debo dejar atrás en este capítulo su gestión para la intervención en diversas obras de la Concatedral de Santa María en Mérida.

No puedo terminar sin referirme antes a un sector importante en nuestra Archidiócesis al que don Santiago ha dedicado no sólo una Delegación, las Hermandades y Cofradías, sino que, en su incansable labor en favor de la formación, cada año ha escrito una Exhortación con motivo del encuentro anual de Juntas Directivas y de Gobierno; y la publicación del Estatuto Marco para las Hermandades y Cofradías y el Estatuto para las Agrupaciones Arciprestales de Hermandades y Cofradías.

Soy consciente de que se habrán quedado en el tintero cosas impulsadas o realizadas por don Santiago, he tratado sin embargo de reflejar, no sé si lo habré conseguido, que detrás de cada escrito y de cada una de las obras enumeradas está el pastor cercano que vela y cuida el rebaño que el Señor le ha confiado y ama profundamente a la Iglesia.

¡Gracias y felicidades Don Santiago!

Pedro Fernández Amo
Secretario personal

 

Carta de S.S. Benedicto XVI

Al venerable hermano Santiago García Aracil, Arzobispo metropolitano de Mérida-Badajoz

Con sentimientos de aprecio y cercanía espiritual, te abrazamos, venerable hermano, cuando te aprestas a celebrar el Jubileo de plata de tu Episcopado junto con los fieles encomendados a tu solicitud pastoral, el día 27 del próximo mes de diciembre. En tan feliz acontecimiento queremos hacerte llegar nuestra felicitación, recordando para ello la diligencia ardorosa ejercitada a favor del progreso espiritual de los fieles.

Tres comunidades eclesiales han gozado de modo especial de tus sólidos conocimientos tanto culturales como teológicos. Son éstas: en primer lugar la Archidiócesis de Valencia, lugar de tu nacimiento, donde frecuentaste los estudios, iniciaste el ministerio sacerdotal, sobre todo con los jóvenes cristianos laicos y desempeñaste el oficio de Obispo Auxiliar.

Después, durante dieciséis años pastoreaste la grey Jiennense con celo apostólico, pericia notable y fidelidad al Magisterio de la Iglesia.

Trasladado a la Sede Arzobispal de Mérida-Badajoz, has intentado que la Palabra de Dios llegue a todos acomodando la verdad perenne del Evangelio a las distintas circunstancias de los tiempos.

No es posible pasar por alto la labor realizada con diligente pericia en la Conferencia Episcopal, de modo especial en la Comisión de Pastoral Social.

Conociendo tus espléndidos logros sacerdotales y episcopales, suplicamos para ti el auxilio divino, al tiempo que te exhortamos a acrecentar el trabajo compartido con los sacerdotes de acuerdo con las palabras del Concilio Vaticano II: “Por la comunión en el mismo sacerdocio y ministerio, los Obispos consideren a los presbíteros como hermanos y amigos, preocupándose, en la medida de sus posibilidades, del bien tanto material, como, sobre todo, espiritual de los mismos “. (Presbyterorum ordinis, 7)

Te recordamos con afecto en el día venturoso de la celebración del jubileo de tu Episcopado con todos aquellos que te son queridos.

Por último, nos place enviarte la Bendición Apostólica para ti y para el clero y fieles de tu Archidiócesis.

Desde el Palacio Vaticano, a siete de noviembre del año 2009, quinto de Nuestro Pontificado.

Benedicto PP. XVI

 

Carta de Monseñor Antonio Montero Moreno, arzobispo emérito de Mérida-Badajoz

Parabienes y agradecimiento

Lo que celebramos con gozo en un aniversario importante no es tanto esa fecha redonda, como el currículo personal en el que dejó, año tras año, sus huellas fecundas el homenajeado. En nuestro caso, setenta años de vida, cuarenta y siete de sacerdote, veinte de obispo y cinco de arzobispo constituyen un cúmulo de dones divinos y méritos propios en don Santiago García Aracil, en sus Bodas de Plata episcopales, que justifican sobradamente una plenitud personal y una inmensa acción de gracias al Señor. Al tiempo que la veneración y el afecto filial de las comunidades diocesanas de Valencia, Jaén y Mérida-Badajoz, donde ejerció sucesivamente, y en diversos grados, el ministerio pastoral.

La Archidiócesis levantina, por su labor sacerdotal durante más de veinte años en dos campos relevantes: La Pastoral universitaria y el Culto divino. La primera, como Consiliario de estudiantes y de graduados, junto a su intervención determinante en la puesta en marcha de los Centros San Pablo-CEU, pilares de la Universidad Cardenal Herrera; y el segundo, en el Real Colegio del Patriarca (San Juan de Ribera) para becarios de estudios eclesiásticos superiores -entre ellos los de Badajoz-, donde fue Responsable litúrgico de su insigne Capilla, abierta también a otros fieles. A lo que se suma un cuatrienio de Obispo auxiliar en su Archidiócesis, campo de entrenamiento para el gobierno posterior de sendas Iglesias diocesanas en Andalucía y Extremadura.

A partir de 1988, en tres lustros de Obispo de Jaén son de destacar su atención preferencial al Seminario, el ordenamiento pastoral de los organismos de la Curia diocesana, en sintonía con el Concilio Vaticano II y con el nuevo Código de la Iglesia; así como también, su impulso a la promoción de los laicos en su doble misión, de dentro y hacia fuera de la comunidad cristiana, con especial énfasis en la renovación eclesial de las cofradías. Fue también un tenaz constructor de edificios religiosos, entre los que sobresale la espaciosa y moderna Casa de la Iglesia. Don Santiago trajo consigo a su llegada a Badajoz la experiencia de aquella importante diócesis del Santo Reino, por su población, ciudades de renombre, rico historial eclesiástico y arraigada tradición cristiana.

Yo lo puse al tanto, por mi parte, de los rasgos distintivos de la nuestra, con un clero entregado y capaz, unas comunidades de vida consagrada con buena implantación parroquial y diocesana, y de los no muchos Movimientos laicales, pero que suponen un sumando muy valioso para el dinamismo cristiano de nuestra Iglesia local. Le informé igualmente de la etapa fundacional de la Provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz, de la estrecha colaboración entre sus obispos miembros, y la deuda pendiente del Monasterio de Guadalupe. Tanto don Santiago como yo éramos conscientes también del indiferentismo religioso, el materialismo y el laicismo hostil a la Iglesia, que hacen presa en nuestra sociedad, y de los que no están exentas ni Andalucía ni Extremadura.

En la Eucaristía de toma de posesión en la Catedral pedí a todos los fieles de la diócesis que acogieran al nuevo Pastor como enviado de Dios y de la Iglesia, y le abrieran el corazón a una colaboración generosa. Él proclamó, por su parte, y con el vigor que le es propio, su firme voluntad de servir a todos, puesta su confianza en el Señor. Quedó así anillado un nuevo eslabón en la cadena de la Sucesión apostólica de la Archidiócesis Emeritense-Pacense.

A partir de entonces, y en el orden personal, debo afirmar y agradecer el trato fraternal y generoso que he recibido de mi sucesor, en todo lo que puede necesitar o desear un obispo emérito. Opté por fijar mi residencia en mi domicilio familiar de Sevilla, al calor de mis dos hermanas. Desde esta provincia, limítrofe con Extremadura, tierra adoptiva para mí en la que sigo empadronado a una prudente distancia del nuevo Pastor de mi diócesis, al que nombro diariamente en la misa y cuya autoridad y libertad pastoral debo ser el primero en respetar. Agradeciendo, como no, sus frecuentes invitaciones a compartir con él determinados acontecimientos, festivos o luctuosos, del acontecer diocesano. Leo semanalmente Iglesia en Camino, de tanta querencia para mí, que me pone al tanto del día a día (aunque no de otras comidillas inevitables), de la Comunidad diocesana.

Hermano Santiago, ¡Ad multos annos!

+Antonio Montero Moreno

 

Carta de Monseñor Amadeo Rodríguez Magro, obispo de Plasencia

Don Santiago, XXV años en el episcopado y cinco años en Extremadura al frente de la Provincia Eclesiástica

Don Santiago García Aracil tomó posesión como Arzobispo de Mérida-Badajoz el año 2004, que lleva anejo presidir la Provincia Eclesiástica del mismo nombre, recibiendo el relevo de su antecesor Don Antonio Montero Moreno. Un año antes un nuevo Obispo de Plasencia, un servidor, se había incorporado a esta estructura colegial. Por último, se sumó Don Francisco Cerro Chávez, al tomar posesión como Obispo de Coria-Cáceres. A la nueva composición de la Provincia Eclesiástica se unió también el cambio de Director del Secretariado Permanente de Don Amadeo Rodríguez a Don Francisco Maya y, de éste, a Don Sebastián González, actual titular.

Aunque todo estaba en marcha, porque la estructura de la Provincia Eclesiástica es sólida, sin embargo estas circunstancias pedían para todos un tiempo de adaptación; también, como es natural, para el Señor Arzobispo, Don Santiago. Pero esta adaptación no pudo ser muy larga, sobre todo para el Metropolita; en parte porque es un hombre especialmente trabajador y dinámico y también porque muchos acontecimientos le exigieron ponerse al frente de ellos, en coordinación con sus hermanos obispos de las otras dos diócesis. De inmediato asumieron los asuntos abiertos y pendientes, que ya estaban necesitando su decisión y mucho trabajo. Sobre todo, dos de ellos que pedían el protagonismo de los obispos extremeños y, por tanto, del Arzobispo: uno fue la gran peregrinación a Guadalupe de 2006, en recuerdo a la que tuvo lugar en 1906, llamada de los diez mil, que ahora, con ocasión del centenario, fue superada hasta llegar a quince mil extremeños que se acercaron ese día a Guadalupe para honrar a su Patrona.

Y como complemento de este acto, junto a los otros dos Obispos de la Provincia Eclesiástica, el nuevo Arzobispo encabezó la peregrinación a Roma de los caballeros y damas de Guadalupe, para entregarle al Santo Padre una preciosa imagen de la Patrona de Extremadura, realizada por el artista extremeño Juan Miguel Oliva. Y sin salir del tema Guadalupe, es también evidente que las sucesivas gestiones, tanto en Roma como en otras instancias, para que el Santuario de nuestra Patrona pase a nuestra jurisdicción eclesiástica, fueron ya encabezadas por el nuevo Arzobispo, junto a sus hermanos de Plasencia y Coria-Cáceres. Desde el primer momento el Arzobispo Don Santiago asumió el expediente, abierto muchos años atrás por su antecesor, de solicitud a la Santa Sede de la incorporación de la parroquia-santuario-monasterio de la Virgen de Guadalupe al territorio eclesiástico de Extremadura.

Una intensa tarea

Superado el periodo de adaptación -si es que lo hubo-, enseguida empezó a notarse la capacidad de gestión y la creatividad del Arzobispo Don Santiago. El hombre de gobierno que es, de inmediato se puso de relieve, no sólo en los temas que ha propuesto para su estudió y decisión, sino también en la impronta que le suele dar a los mismos. Con él se trabaja con un calendario definido y consensuado de encuentros; los programas de trabajo han ido poco a poco creciendo en entendimiento y comunión entre los obispos extremeños, así como en densidad pastoral y en creatividad, para buscar siempre juntos aquello en lo que convenga y sea posible una coordinación entre las tres Diócesis. De este trabajo colegial, encabezado por Don Santiago, ya han salido diversos documentos que orientan a los católicos de Extremadura sobre determinados temas: nota sobre la Educación para la Ciudadanía; normas y un ritual sobre los ministros extraordinarios de la Comunión; normas interdiocesanas sobre los aranceles parroquiales; criterios sobre conciertos en las Iglesias; orientaciones para los funerales en tanatorios, etc. Y juntos estamos preparando la  celebración de un Congreso en Mérida sobre el sacerdocio, con motivo del Año Sacerdotal.

Uno de los campos que se ha visto fortalecido, desde la creación de la Provincia Eclesiástica, ha sido el de las relaciones con la Comunidad Autónoma de Extremadura. Es verdad que no era fácil superar la excelente relación de la etapa anterior habida entre Don Antonio Montero y D. Juan Carlos Rodríguez Ibarra; pero en esta, y aunque no se trataba ni de repetir ni de superar nada, por el buen hacer del Señor Arzobispo, se han conservado estas relaciones en su cordialidad; y si bien es cierto que con otra impronta, y con otros protagonistas, también en el Gobierno Autonómico, éstas han transcurrido por cauces institucionales adecuados, especialmente por la renovación y el desarrollo de convenios que las regulen.

De un modo especial, quiero destacar lo que a mi juicio está siendo muy positivo en esta nueva etapa de la Provincia Eclesiástica, bajo la presidencia de Don Santiago, me refiero al afecto fraterno que ha ido poco a poco creciendo entre los obispos y que ha tenido en el Arzobispo a su gran muñidor. Don Santiago no sólo ha procurado en todo momento crear un buen clima para la reflexión y el trabajo, sino que también ha cuidado la convivencia respetuosa y paritaria entre nosotros. Es un hombre que sabe crear lazos, cuando descubre lealtad más allá de las pequeñas diferencias y puntos de vista sobre determinados planteamientos y cuestiones. Y es especialmente destacable su disponibilidad total para las diócesis sufragáneas de Plasencia y Coria-Cáceres, como se ha puesto de manifiesto en los últimos tiempos, en los que ha estado presente en todos los grandes eventos que afectaban a las diócesis de sus hermanos obispos en Extremadura.

Gracias y felicidades

Como obispo hermano, quiero expresar mi más profundo agradecimiento a Don Santiago por su afecto y delicadeza, tanto personalmente hacia mí como hacia esta Diócesis de la que soy Obispo. Sus detalles han sido especialmente delicados hacia nosotros, y me consta que los sacerdotes y los fieles en general se lo agradecen de todo corazón. Siempre se ha mostrado hacia nosotros como hermano mayor. Por su cercanía, espontaneidad y llaneza se le nota que, a medida que nos conoce más, más a gusto se siente en esta tierra y más es también para nosotros. Los extremeños, por supuesto, nos alegramos mucho de que sea nuestro Arzobispo y estamos con él en esta tarea común de servir a la Iglesia en Extremadura en su andar ordinario en estos tiempos de cambio y no exentos de dificultad. Y, por supuesto, estaremos siempre con él. Por eso le pedimos que nos guíe en los proyectos y aspiraciones comunes a las tres Diócesis extremeñas, especialmente en algunos que son especialmente irrenunciables para nosotros.

De todo corazón le felicito por esta fecha redonda de su ministerio episcopal y le doy gracias al Señor porque, de esos veinticinco, los últimos cinco años, que son de gran madurez y experiencia, los haya dado entre nosotros. Sin pretender ponerle obstáculos a la Divina Providencia, si va a seguir entre nosotros, que lo deseamos, quiero decirle que, a mi parecer, éste es un buen final para un recorrido humano y pastoral como Obispo: un valenciano que se hizo andaluz y encontró la síntesis y la madurez como extremeño. Y como es un Obispo mariano, también le digo que no está mal el recorrido: de la Virgen de los Desamparados, a la de la Cabeza y ahora nada más y nada menos que a Nuestra Señora de Guadalupe, Augusta Reina de Extremadura.

+ Amadeo Rodríguez Magro
Obispo de Plasencia

 

Carta de Monseñor Francisco Cerro Chaves, obispo de Coria-Cáceres

Carta a un buen amigo

Querido D. Santiago:

Cuando llegué, como Obispo, a mi Diócesis de Coria-Cáceres y comencé los encuentros de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz, siempre recuerdo lo que me impresionó tu buen hacer como hermano en el episcopado. Te confieso que las excesivas reuniones siempre me echaron para atrás. Pero, contigo era un estilo distinto, una manera de trabajar donde se aunaba acogida y eficacia, ir al grano y dar soluciones. Una verdadera familia de hermanos.

En este sencillo homenaje, al cumplir 25 años como sucesor de los apóstoles, todos los encuentros donde he participado contigo han seguido teniendo el valor del encuentro de una amistad sincera y de una identificación con una forma de trabajo, que me ayudó mucho en los nuevos pasos y en mi vida pastoral. Gracias por haberme ayudado a ser Obispo en estas tierras extremeñas.

Tú sabes bien que no es sencillo hoy ser Obispo, si lo fue alguna vez. Tú sabes que siempre encontramos las dificultades propias del camino, también Jesús las tuvo. Pero vamos aprendiendo, en el trato con el Señor, que hay unas cuantas cosas que no son “negociables” porque forman parte del núcleo esencial del Evangelio, que yo quiero compartir contigo en esta carta, pues creo que tú las enseñas con tu vida:

1. Tomarse en serio a las personas. Nunca es bueno pasar de largo ante nadie. Las personas que están a nuestro lado nos necesitan y son el “tesoro” del corazón de tu Obispo.

Tantos sacerdotes que viven solos. Tantos que muchas veces vienen a nuestra ayuda pidiendo caminar a tu lado. Siempre recuerdo aquella oración a la entrada de una Sinagoga en Tierra Santa: “No te pido que vayas delante de mí por si no tengo fuerzas para seguirte, ni tampoco detrás por si te pierdo. Sólo te pido que camines a mi lado, que me escuches y que me enseñes el verdadero valor de la amistad, caminar a mi lado”.

2. No tener prisas con la gente. Lo más importante del mundo son nuestra gente. Los que el Buen Pastor nos ha encomendado. Decía san Francisco de Sales que cada persona es una Diócesis para un Obispo. He aprendido de ti, de tu entrega, de no tener prisas. A saber que lo más importante del mundo es la persona que tengo delante. A que florezca en mí el amor por cada uno de los que el Señor ha puesto en mi camino. Las prisas son siempre malas consejeras.

3. Que no falte nuestra entrega. A veces nos equivocamos. Incluso no acertamos aunque actuemos como mejor sabemos. Es necesario, y yo lo he aprendido en mis primeros años de Obispo, a que lo único que nos va a pedir y a exigir el Señor cuando nos encontremos ante el tribunal de Dios como Obispos, es la entrega sin límites al estilo del Corazón del Buen Pastor. No se nos pide eficacia, sino sobre todo el amor del pastor que entrega la vida por las ovejas y a cambio no tiene más que su pobreza y su cayado humilde de Buen Pastor.

Gracias por todo y por esa amistad de hermano en el episcopado. Sigue sembrando los caminos de esperanza y ayúdanos, sobre todo, con la vida, el único Evangelio que lee todo el mundo, a ser “ilimitadamente bueno de corazón”, al estilo de “quien no vino a ser servido, sino a servir”.

+Francisco Cerro Chaves

 

Carta de Sebastián González González, Vicario general de Mérida-Badajoz

Un Arzobispo incansable

En las páginas de Iglesia en camino, como indicaba la propuesta setenta y siete del Sínodo pacense de 1992, se han recogido distintas efemérides de la vida de nuestra Iglesia local, teniendo como objetivo prioritario facilitar la comunión y el sentido de pertenencia a la Iglesia diocesana y como fines: servir como instrumento de evangelización y formación, informar sobre la vida y actividades de nuestra Archidiócesis y actuar como cauce de información y comunicación con la Iglesia entera y con la sociedad civil.

Así viene hoy a nuestras páginas el evento de la celebración de los veinticinco años en el episcopado de nuestro Arzobispo, Don Santiago García Aracil, y el primer quinquenio de servicio a nuestra Iglesia de Mérida-Badajoz.

Una de las características que he observado en bastantes Obispos que conozco, y ya son algunos, es la renuncia que han hecho a estar con su familia y patria chica, tomando como “familia” a quienes intentan servir en su ministerio episcopal, sin renunciar evidentemente a su sangre y pueblo de origen. Así Don Santiago, nuestro arzobispo, tiene a su familia de sangre en su querida Valencia, a más de ochocientos kilómetros de aquí. Intentemos valorar esta realidad procurando ser nosotros su “otra” familia que, a veces, alcanza una fuerza inconmensurable.

Nuestro Arzobispo -en este primer quinquenio que lleva entre nosotros, durante los veinticinco años en el episcopado y desde siempre como presbítero y cristiano- ha ido fraguando su integración en este pueblo de Dios que es esta Iglesia particular de Mérida-Badajoz, teniendo un objetivo prioritario: evangelizar, evangelizar y evangelizar. “Nosotros con este asunto, sea el que sea, y el mundo por evangelizar” le he escuchado en muchas ocasiones. “¡Anda ya!” A evangelizar en lo pequeño y en lo grande.

Podrá acertar o equivocarse, como todo ser humano, pero lo que nadie le podrá negar, al menos yo así lo observo durante el tiempo que llevo más cerca de él, es su tarea incansable, que lleva con la lengua fuera a quien quiera seguir su ritmo, ya sirviendo a las diversas instituciones diocesanas y “supra” (Provincia Eclesiástica, Conferencia Episcopal); ya programando su agenda; ya recibiendo a vicarios, delegados, arciprestes y tantas cuantas personas quieren y lo piden razonablemente; ya visitando distintas comunidades; ya celebrando los sacramentos, máxime la Eucaristía y la Confirmación; ya preparando homilías e impartiendo charlas de formación; ya confeccionando escritos cortos o largos, desde los cuentos como felicitación a los niños en Navidad hasta las diversas cartas y libros gordos; ya disfrutando de la compañía de los amigos y un buen día de campo en contacto directo con la naturaleza con buenas viandas y vinos de solera;  ya con la enfermedad personal llevada con una reciedumbre envidiable; ya gozando con su familia, sobre todo en la auténtica Navidad cristiana; ya sufriendo con quien padece; ya visitando el Centro de reclusos y compartiendo con ellos; ya con una preocupación exquisita por Cáritas, sin bambalinas ni demagogias baratas; ya orando desde la Liturgia de las Horas y el Sagrario; ya enderezando entuertos; ya consolando a familias que han sufrido alguna tragedia por accidente o enfermedad; ya reconduciendo a quien está más cercano a él por amistad o servicio, para hacer las cosas bien hechas; ya yendo por delante, ya dialogando y siguiendo razones cuando el otro sabe ponerlas y exponerlas: ya con su carácter y su forma de hacer que se exige antes que a nadie a sí mismo, etc, etc. Y siempre, siempre, al menos yo así lo veo, con un afán de servir a la Iglesia como Ella ha de ser servida, sin componendas ni concesiones a la galería.

Por todo eso, y por mucho más, a través de estas líneas, Don Santiago muchas felicidades por sus bodas de plata en el episcopado y primer quinquenio al servicio de nuestra Archidiócesis de Mérida-Badajoz.

Al mismo tiempo le manifiesto que seguiremos pidiendo y laborando para avanzar en una mayor y mejor comunión efectiva y afectiva -de ida y vuelta- entre nuestro Obispo y todas las personas que integramos nuestra Iglesia particular, tanto presbíteros como consagrados y laicos, prestando nuestro servicio desde las distintas áreas pastorales, máxime desde la familia, el presbiterio diocesano y las personas de vida consagrada -con gran recuerdo para quienes viven en el Claustro-, muy en especial en este Año Sacerdotal.

Don Santiago, felicidades, enhorabuena y cuente con nuestra oración, trabajo y colaboración, arrimando el hombro y en la misma dirección, junto a nuestra comunión más auténtica desde el seno de esta Iglesia y espoleados por el ejemplo, el vigor y la protección de la Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de Extremadura. En sus manos le ponemos con nuestra intención y súplica para que Ella le siga llevando más seguro y más deprisa al fruto bendito de su vientre: Jesús.

Sebastián González González
Vicario General

 

Carta de Carmen Pereira, Delegada del Gobierno en Extremadura

En la celebración de las bodas episcopales del Arzobispo de Mérida-Badajoz

En estos tiempos en los que la vida parece ir muy deprisa y cuando algunos piensan que sólo lo nuevo tiene valor, es una satisfacción poder celebrar la experiencia episcopal de Monseñor García Aracil. Veinticinco años como obispo son la prueba de que más a menudo deberíamos confiar en la experiencia de los que la tienen, en la sabiduría de los que han vivido largo y en la ponderación que da el paso del tiempo. Todos estos valores coinciden en Monseñor de una manera natural, sin aspavientos ni alharacas. Desde mi responsabilidad como representante del Gobierno de España en Extremadura he podido comprobar en estos años que las posibles diferencias entre el Estado y la Iglesia se diluyen en el trato cercano, gracias, precisamente, a ese poso que da la experiencia.

Esta relación tan cercana nos ha permitido colaborar en diversas cuestiones como la rehabilitación de buena parte del patrimonio de la Iglesia en Extremadura; en este caso concreto de la Catedral de Badajoz, que tan dignamente ha quedado, y de otros templos, en los que el Gobierno de España ha demostrado sobradamente su compromiso con la rehabilitación y el patrimonio histórico y artístico de la Iglesia en nuestra región. Pero más allá de la importancia de las obras realizadas, que es mucha, está la forma en que dos instituciones, como el Gobierno y la Iglesia, han sido capaces de entenderse y trabajar juntas en beneficio de los ciudadanos; el Gobierno también incluye entre sus prioridades la labor social, financiando multitud de proyectos a través de muchas ONGs, entre ellas Cáritas, con el objetivo de mejorar las condiciones de vida los más necesitados.

Me satisface poder felicitar a Monseñor por sus bodas de plata episcopales, agradecer su trato, reconocer su labor al frente de Archidiócesis de Mérida-Badajoz y desearle muchos más años al frente de tan encomiable responsabilidad.

Carmen Pereira Santana
Delegada del Gobierno en Extremadura

 

Carta de Ángel Calle, Alcalde de Mérida

Ilusión y compromiso con Extremadura

Desde el 4 de septiembre de 2004, don Santiago García Aracil pasa a formar parte de la historia de Mérida, cuando el Papa le nombra Arzobispo de Mérida-Badajoz. Es el segundo Arzobispo que tiene la ciudad, tras el nacimiento de la nueva organización eclesiástica de Extremadura iniciada con el nombramiento de  don Antonio Montero, su predecesor.

Centro de peregrinación a comienzos del siglo IV d.C., Mérida fue la primera Sede Metropolitana de la Península Ibérica y, como tal, cuna de varios Concilios y estancia de grandes metropolitanos como Masona, Marcial, Liberio o Fidel.

Fue precisamente Antonio Montero el fundador de esta revista Iglesia en camino, que quiere honrar ahora la figura de Santiago Aracil con motivo de cumplirse sus Bodas de Plata episcopales, con éste número especial en el que me brinda la oportunidad de colaborar.

Afable y cercano en el trato, con ánimo abierto a la colaboración y el diálogo, en los años que lleva con nosotros Santiago Aracil ha mostrado un acercamiento a Extremadura y a los extremeños desde el compromiso y la ilusión de alguien que dedica su vida al servicio de la sociedad desde la esfera eclesiástica, y ha sabido mantener un estrecho contacto con las autoridades autonómicas, provinciales y locales en la búsqueda de un servicio común al pueblo extremeño, como un paisano más.

En Santiago García Aracil encontré siempre un estrecho colaborador en las cuestiones referentes a la Iglesia en Mérida, en  línea con su antecesor.

Mi más cordial enhorabuena al llegar a sus Bodas de Plata episcopales.

José Ángel Calle Gragera
Alcalde de Mérida

 

Carta de Guillermo Fernández Vara, Presidente de la Junta de Extremadura

“Don Santiago es un hombre de su tiempo”

Quiero que mis primeras palabras sean de felicitación a D. Santiago por la celebración de sus Bodas de Plata Episcopales.

El desarrollo de su labor, que yo estimo muy fructífera, ha respondido como él dice a los requerimientos del deber, a dar cumplida respuesta a una misión. Así explica su dedicación al patrimonio religioso o a los jóvenes. Porque, siendo asuntos muy atractivos, él tiene, además, otras muchas inquietudes. Los niños, los ancianos, las familias, los empresarios, los sindicatos, los políticos. Y así hasta un largo etcétera entre los que se encuentran los presos como se pone de manifiesto en la carta que les dirige ofreciéndoles su consuelo.

Resulta muy fácil compartir con él la concepción, aparentemente sencilla, que tiene del cristianismo: Es cuestión de amor, no una lista de prohibiciones. El que no viva intensamente ésta (vida), no puede disfrutar aquélla, que es más grande.

Los valores son esenciales en su vida y cree que la falta de éstos es la causa de muchos de los problemas de la sociedad. Naturalmente, su apego a los valores le lleva a ser una persona comprometida, y comprometido fundamentalmente con los más necesitados y especialmente en estos momentos difíciles en el que tantas personas necesitan más que nunca de nuestra atención solidaria. Me agrada sobremanera coincidir con él en la respuesta a la crisis: La responsabilidad de solucionar la crisis nos toca a todos, aunque todos no la hayamos provocado.

Es D. Santiago un hombre de su tiempo en el que yo destaco su cercanía y su transparencia. Ello nos permite, y esto es ya una tradición en las relaciones entre la Junta de Extremadura y la Iglesia, mantener un diálogo fluido y respetuoso en el que podemos defender con toda libertad nuestras posiciones u opiniones que a veces coinciden y otras no. Yo estoy convencido de que las relaciones entre las instituciones están muy condicionadas por las relaciones personales y en este sentido sólo puedo decir que las mismas siempre han sido francas y cordiales.

La reforma del Estatuto de Autonomía, cuyo texto consensuado por los grupos de la Asamblea de Extremadura se encuentra en trámite parlamentario en las Cortes, fija la fecha del 8 de Septiembre, festividad de la Virgen de Guadalupe, como día de la Comunidad. Ello, sin duda, da muestras del hondo sentir del pueblo extremeño hacia Guadalupe y estoy convencido de que D. Santiago nos ayudará a transmitir este sentimiento allá donde proceda. Reitero mi felicitación por las Bodas de Plata Episcopales y hago votos por su continuidad para el bien de todos los extremeños.

Guillermo Fernández Vara

Presidente de la Junta de Extremadura

 

Mensaje de Miguel Celdrán, Alcalde de Badajoz

Pastor, sacerdote y amigo

Los aniversarios suelen ser celebración. Ahora, celebramos el veinticinco aniversario de la ordenación episcopal de Don Santiago García Aracil, Arzobispo de Mérida-Badajoz y, obviamente, para él, para su familia y amigos y, por supuesto, para los feligreses que ha de atender, es motivo de orgullo y satisfacción reconocer sus años de servicio a los demás y generosidad en el trato y los afectos. Muchas han sido las personas que han recibido de su consejo, consuelo, así como de sus conocimientos, teológicos, litúrgicos y pastorales, que son muchos, pero, sobre todo, a lo largo de su dilatada dedicación a la Iglesia y a la comunidad, ha destacado por su cercanía y afabilidad. En los tiempos que corren, un poco acelerados y un mucho enrarecidos, siempre viene bien la voz pausada, equilibrada y oportuna de un hombre de Dios cuyo propósito no es otro que el de conciliar, reunir y templar.

Desde su llegada a Badajoz, tanto el trato institucional como el personal, ha sido siempre ejemplo de cordialidad, la discrepancia no existe en nuestras relaciones y he podido comprobar la altura humana y religiosa de una persona que desde el primer segundo que lo tratas descubres que tiene todas las virtudes del pastor, del sacerdote y del amigo. Me consta que en el ámbito de influencia de su trabajo -las iglesias, las parroquias, las diferentes comunidades religiosas o seglares donde la obra de Dios tiene tanto que decir y hacer- existe unanimidad en el reconocimiento a su dedicación.

Cuando llega la hora del homenaje deseo transmitir nuestra más sincera adhesión al mismo porque en su trabajo y en las relaciones mantenidas con él siempre ha reinado el buen espíritu y los deseos de colaboración. Desde el Ayuntamiento de Badajoz, donde estamos obligados a mantener siempre abiertos los canales de comunicación con todas las voces y portavoces de la sociedad, no nos cabe ninguna duda de que Don Santiago ha sido un digno representante e interlocutor de la Iglesia Católica en nuestra ciudad y lo que más aplaudo, de entre todas sus responsabilidades, es la enorme capacidad que tiene para conectar con todos y para demostrarnos a todos de que los principios cristianos no son sólo eternos sino que, más que nada, son principios, valores, actuales y para todos. Nuestra felicitación, pues, y nuestro compromiso a seguir manteniendo una relación que va más allá de lo institucional y alcanza lo humano y lo social.

Miguel A. Celdrán Matute
Alcalde de Badajoz


Actividades para celebrar las bodas de plata episcopales

Diversos son los actos que se han programado para celebrar el 25 aniversario de la ordenación episcopal de don Santiago García Aracil. Algunas de ellas ya se han llevado a cabo como la peregrinación a Tierra Santa, entre el 8 y el 15 de febrero, presidida por el propio Arzobispo en la que tomaban parte casi un centenar de personas. Junto a este evento, y también coincidiendo con el Año Sacerdotal, se celebrará entre el 3 y el 5 de marzo en Mérida un congreso interdiocesano sobre el sacerdocio, con la participación de obispos y teólogos destacados llegados de diversos puntos de España.

Colecta extraordinaria

Próximamente se anunciará una colecta extraordinaria en todas las parroquias de la archidiócesis que se pondrá a disposición de don Santiago para que lo destine a lo que crea más necesario, dentro o fuera de la archidiócesis. Don Santiago ya ha adelantado que la destinará a los damnificados por el terremoto de Haití, para cubrir un proyecto concreto que pueda ser presentado por Cáritas.

Celebración en la Catedral

La celebración central de estas bodas de plata tendrá lugar en la Catedral Metropolitana el día 10 de abril, sábado de Pascua, a las 11 de la mañana con una Eucaristía solemne concelebrada. En ella Don Santiago estará acompañado por los sacerdotes y compañeros obispos que se sumen. Los participantes en ella podrán felicitar al Arzobispo al finalizar el acto. Para ese mismo día por la tarde se prepara un concierto, probablemente con diversas corales.

Peregrinación a Roma

También está prevista, coincidiendo con el Año Sacerdotal una peregrinación a Roma, en los días 8 al 11 de Junio para participar en un Encuentro internacional de sacerdotes y clausura del año por parte del Papa, Benedicto XVI.


Celebrar la fe

Celebramos el II domingo de Cuaresma

Libro del Génesis 15, 5-12. 17-18

En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrán y le dijo: “Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes”.

Y añadió: “Así será tu descendencia”.

Abrán creyó al Señor, y se le contó en su haber.

El Señor le dijo: “Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos para darte en posesión esta tierra”.

Él replicó: “Señor Dios, ¿cómo sabré yo que voy a poseerla?”

Respondió el Señor: “Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón”.

Abrán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba.

Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él.

El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. 

Aquel día el Señor hizo alianza con Abrán en estos términos: “A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al gran río Éufrates”.

 

Salmo 26, 1. 7-8a. 8b-9abc. 13-14

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R.

 

Carta de san Pablo a los Filipenses 3, 17 - 4, 1

Hermanos:

Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. 

Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.

Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos. 

 

Evangelio según san Lucas 9, 28b-36

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. 

De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: “Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. 

No sabía lo que decía.

Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: “Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle”.

Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

 

Lecturas bíblicas para los días de la semana:

1, lunes: Dn 9, 4b-10; Lc 6, 36-38.
2, martes: Is 1, 10. 16-20; Mt 23, 1-12.
3, miércoles: Jr 18, 18-20; Mt 20, 17-28.
4, jueves: Jr 17, 5-10; Lc 16, 19-31.
5, viernes: Gn 37, 3-4. 12-13a. 17b-28; Mt 21, 33-43. 45-46.
6, sábado: Mi 7, 14-15. 18-20; Lc 15, 1-3. 11-32.
7, domingo: Ex 3, 1-8a. 13-15; 1Co 10, 1-6. 10-12; Lc 13, 1-9.

 

La liturgia... paso a paso

La gloria de tu rostro

La Cuaresma tiene el realismo de hacernos descender a nuestro propio terreno de pobres pecadores y, pienso, que ésta es la razón por la que hay más devotos de este tiempo litúrgico que devotos del tiempo de Pascua.

Sin embargo, la liturgia de la Iglesia, bajo la acción constante del Espíritu Santo, nunca olvida que la Cuaresma es un tiempo de paso y que sólo tiene sentido si se tiende a su meta que es el encuentro con el Cristo de la Pascua, como lo expresa preciosamente la oración colecta de hoy que pide al Padre “alimenta nuestro espíritu con tu palabra, así contemplaremos gozosos la gloria de tu rostro”.

Esta petición de la oración colecta es oportuna porque abre los horizontes de la Cuaresma hacia el ancho y maravilloso horizonte del encuentro con Dios, rompiendo con la añeja idea de una Cuaresma ensimismada en el propio pecado y que apenas se atreve a ir más allá de pedir perdón por ellos.

De estos anchurosos horizontes de la vida cristiana nos hablan las tres lecturas de este domingo, de las cuales la primera presenta a Dios que abre el firmamento antes los ojos del anciano Abrahán para mostrarle el horizonte de la promesa salvadora.

En la segunda san Pablo se emociona al recordarles a los Filipenses que los cristianos “somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor y Jesucristo”.

El Evangelio nos describe el pasaje de la transfiguración, y a los tres apóstoles que, maravillados, contemplan tanta gloria en su Maestro transfigurado que Pedro no puede decir otra cosa que “Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas”.

La postcomunión confiesa que la Eucaristía ya es participación de los bienes eternos del Reino pues nos da el cuerpo glorioso de Cristo.

Antonio Luis Martínez

 

El Santo de la semana

4 de marzo: San Casimiro (1458-1484)

Nació en 1458 en Cracovia (Polonia). Hijo de Casimiro IV, rey de Polonia y de Lituania y de Isabel de Austria, hija del emperador Alberto II.

Estudió lenguas clásicas e historia, teniendo como preceptor a Juan Dlugosz, canónigo de Cracovia, quien le infundió el amor al estudio, la piedad, la austeridad y el sentido de la responsabilidad moral.

Destacó por su fe, por la castidad, la penitencia y por socorrer a los pobres, así como por la veneración a la Eucaristía y a la Virgen María a quien le dedicaba versos que se hicieron populares entre la gente del reino.

Vinculado al gobierno de Polonia como regente -mientras su padre se encontraba en Lituania- san Casimiro dio ejemplo de prudencia política y de entrega a su pueblo, sobre todo en la atención a los pobres.

A pesar de estar metido en los asuntos públicos al lado de su padre, la vida cortesana no fue obstáculo para su vida espiritual.

Rechazó el matrimonio con la hija del emperador, pues ya había hecho opción por la castidad perpetua.

Murió tuberculoso en el castillo de Grodno, cerca de Vilna, en Lituania, el cuatro de marzo de 1484. Su cuerpo fue llevado a la catedral de Vilna, la capital de Lituania, llegando a ser declarado patrono de Lituania, así como uno de los patronos de Polonia.

San Casimiro es un modelo de fe y pureza para la juventud.

Se le representa de rodillas ofreciendo su cetro y su corona. Sus atributos son una corona y un cetro arrojado a sus pies, como símbolo de su desprecio por las grandezas terrenales.

Gonzalo Encinas Casado

 

Dichos y preguntas

¿Cómo vivir la penitencia?

Seguimos en Cuaresma, y es justo que hablemos de la dimensión penitencial del cristiano. Nuestra mirada está puesta en la Pascua de nuestro Señor, que por nosotros padeció, murió, fue sepultado, y al tercer día resucitó, según las Escrituras. El Maestro es el Buen Pastor que, viendo venir al lobo, no dejó a sus ovejas en la desbandada, sino que se sacrificó por ellas, y sus heridas nos curaron. Ésta es la razón por la cual la Iglesia invita especialmente en este tiempo a ofrecer los sacrificios propios de la vida como una ofrenda de amor, por la salvación del mundo y para completar en nuestra carne lo que falta a la Pasión de Cristo.

En otros tiempos se propiciaban sacrificios harto sorprendentes: darse latigazos, ponerse cilicios para infligirse daño como memoria de los pecados... Muchos santos los han practicado, incluso hoy día muchos devotos se descalzan en las procesiones, van de rodillas hasta el santuario, se pegan grandes caminatas, con frío y calor, con sueño y grandes fatigas en las peregrinaciones y en los jubileos. ¿Demos imitar todo este tipo de penitencias? En absoluto, pero tampoco hay que despreciarlas sin más. Siempre que se realicen con moderación y sincera humildad, como signo de conversión y de comunión con Dios, éstas u otras manifestaciones piadosas pueden ser válidas y provechosas.

Creo que cada cual ha de encontrar su modo personal de vivir la penitencia y, a veces, la mejor manera viene ofrecida por las asperezas de la vida misma: sus afanes y preocupaciones, sus sinsabores y enfermedades. Pero sin olvidar que este itinerario tiene una orientación fundamental, y ésta es la Luz pascual; porque no seguimos otros pasos que los de Cristo, maestro y modelo de la humanidad reconciliada en el amor; y porque el desierto cuaresmal, aunque vivido con el corazón contrito y humillado, culminará en “la montaña santa”, donde experimentaremos con gozo las maravillas de Dios” (cf. Prefacio V de cuaresma).

José Manuel Puente Mateos.
Delegado Episcopal para la Liturgia


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